Blog de Hildy
Renovarse o morir
Los señores de la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas de Hollywood tienen miedo. Miedo de seguir perdiendo audiencia en la
Los señores de la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas de Hollywood tienen miedo. Miedo de seguir perdiendo audiencia en la retransmisión de los Oscar, tras los pobres resultados del año pasado, 32 millones de espectadores en Estados Unidos. Y es que dicha retransmisión representa la principal fuente de ingresos de la Academia. Y de momento la ABC, que tiene los derechos domésticos de retransmisión hasta el 2014 –para el extranjero expiran en 2009, y tiene que negociar la renovación–, ha bajado el precio de los anuncios en los intermedios de la gala, de los 1,7 millones de dólares del pasado año a los 1,4 del actual, lo que resulta sintomático, por mucha crisis que haya.
Los jefazos de la Academia albergaban la esperanza de que fueran nominados títulos populares, que atrajeran a los televidentes. Pero lo cierto es que los filmes de calidad más populares, El caballero oscuro y WALL·E, no han sido considerados en el apartado que más cuenta, el de mejor película. De modo que las cinco elegidas (El curioso caso de Benjamin Button, Slumdog Millionaire, Mi nombre es Harvey Milk, El desafío. Frost contra Nixon y The Reader (El lector) aún deben ganarse el título de “mainstream” o populares, cosa que de momento no han conseguido pese a su atractivo: su taquilla no es comparable a la de los otros dos títulos citados, especialmente el primero. Y así las cosas, los encargados de organizar la ceremonia de entrega de los Oscar se están exprimiendo las células grises para llamar la atención y atraer al público.
¿Manera? Hay en marcha varias estrategias de marketing. En primer lugar, se dice que la ceremonia va a ser más original que nunca, y para ello se cuenta con la producción de Laurence Mark y Bill Condon, responsables del musical Dreamgirls. Corre el runrún de que no se anunciarán los presentadores de los premios, para crear el efecto sorpresa, y que algunos evitarán la alfombra roja, para que la emoción reine hasta el último momento. También se habla de reagrupamiento de entrega de premios, para agilizar la cosa, y de una especie de trama que involucre a presentadores y nominados. Como el presentador es Hugh Jackman –elección inesperada pero muy inteligente, el actor desprende simpatía por todos sus poros– ya hay quien dice que el chico cantará, en un número orquestado por Baz Luhrmann. También se espera que las canciones nominadas de Slumdog Millionaire pongan una nota a lo Bollywood. Y Bennett Miller, que optó al Oscar por Truman Capote, parece que prepara algún tipo de sketch homenaje al espectador corriente, la idea es conectar con el público de a pie, que es el que ve las películas.
En fin, la solución de si hay algo novedoso o las cosas discurren más o menos como siempre, vendrá el 22 de febrero. Hasta entonces a ABC no le queda otra que “vendernos la burra”.
Mariel Hemingway, prostituta con corazón
Mariel Hemingway y Sophia Adler encabezarán el reparto de "Holy Whore", la nueva película independiente de la directora Deborah Kampmeier.
Rupert Everett se arrepiente de haber buscado tener el cuerpo perfecto
El actor británico Rupert Everett ha asegurado que las exigencias físicas de la industria cinematográfica le han pasado factura hasta el punto de sentirse hoy “casi inválido”. El intérprete, conocido por títulos como “La boda de mi mejor amigo”, reveló que los años dedicados a esculpir su físico para determinados papeles acabaron provocándole problemas musculoesqueléticos.