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Biografía

Baz Luhrmann

Baz Luhrmann

57 años

Baz Luhrmann

Nació el 17 de Septiembre de 1962 en Sidney, Australia

Que empiece el espectáculo

16 Mayo 2013

El cine intimista no es lo suyo. Baz Luhrmann tiende a convertir cualquier historia en un superespectáculo épico y apabullante. Ha hecho realidad aquello de "vino viejo en odres nuevos", pues ha triunfado modernizando relatos de corte muy clásico.

Nacido el 17 de septiembre de 1962, en Sidney (Australia), Mark Anthony Luhrmann es hijo de una bailarina de salón y un granjero que se reconvirtió en propietario de un cine, donde el futuro cineasta descubrió su pasión por las películas. Desde muy pequeño le apodaron Baz por su gran parecido a un personaje televisivo al que también llamaban así, el zorro rojo Basil Brush, una marioneta de un programa británico que triunfó en la década de los 60.

Cuando estudiaba en el colegio católico San Pablo de Sidney, descubrió que quería ser actor tras participar en un montaje escolar de "Enrique IV", la obra de William Shakespeare. Decidió acudir a las pruebas de selección del Instituto Nacional de Arte Dramático, y aunque no le aceptaron la primera vez, volvió a presentarse con más suerte.

Cuando terminó sus estudios de interpretación probó fortuna en el mundo del cine, pero sólo consiguió un par de papeles secundarios en producciones locales de medio pelo. Finalmente interpretó a un personaje recurrente de la serie A Country Practice, pero tras rodar seis episodios se dio cuenta de que le iba a costar ganarse la vida como intérprete.

Decidió reciclarse como escritor y director teatral. Llevó a los escenarios varios textos, entre ellos un musical de su propia cosecha, El amor está en el aire (1992), en torno a un profesional del baile que forma pareja con una novata. Cosechó un enorme éxito, al igual que la posterior adaptación al cine, que supuso el debut como realizador de cine de Baz Luhrmann, y que a pesar de estar protagonizada por actores australianos poco conocidos tuvo proyección internacional. El guión estaba firmado por él mismo junto a Craig Pearce, que se convertiría en su colaborador habitual en este campo.

En la cinta, el cineasta demostraba una enorme imaginación visual para los números musicales, lo que le valió un contrato de Hollywood para dirigir Romeo y Julieta, de William Shakespeare, con dos estrellas en alza, Claire Danes, y Leonardo DiCaprio, que ese mismo año rodó Titanic. Aunque respetaba al máximo el texto original del bardo inglés, la acción se desarrollaba en una ciudad de corte futurista, lo que daba pie a potentes imágenes. DiCaprio ganó el Oso de Plata al mejor actor en Berlín, donde el film también se hizo con el premio Alfred Bauer a la innovación. Le quitó los BAFTA al diseño de producción, dirección y música nada menos que a la citada Titanic (el film también se hizo con el BAFTA al guión adaptado).

Tras el buen recibimiento del film, Luhrmann dispuso de grandes medios para su proyecto más ambicioso, Moulin Rouge, musical de argumento sencillo, basado libremente en "La Traviata" y la novela "La dama de las camelias", que tenía como protagonistas a Ewan McGregor y Nicole Kidman. Acertaba al encajar en el argumento grandes clásicos del rock pop como "Like a Virgin", de Madonna, "The Show Must Go On", de Queen y hasta "Smells Like Teen Spirit", de Nirvana. Con esto y la vistosa puesta en escena del siempre excesivo Luhrmann, logró llegar al gran público en una época en la que el musical estaba considerado como una reliquia pasada de moda.

El realizador se casó en 1997 con Catherine Martin, diseñadora de producción a la que conoció en su época teatral, y que se ha encargado de este área en todas sus películas. "Somos dos personas, pero a la vez funcionamos como un todo. Es mi alma gemela, y la otra parte de mí. Nos complementamos mucho. Todas mis ideas, y todo lo que invento se lo cuento a ella antes que a nadie, por lo que puedo decir que es mi primer público. Por lo tanto, creo que Catherine es un factor clave en las películas que dirijo", ha explicado el realizador. En 2003 tuvieron una hija, Lillian, y en 2005, un hijo, William Alexander.

Tras sus obras iniciales, que forman la llamada "Trilogía del telón rojo", Luhrmann decidió recuperar la estela del cine clásico de corte épico en Australia, cuyo título ya dejaba claro que iba a ser un claro homenaje a su país. De hecho, compuso el reparto a base de compatriotas: Nicole Kidman (de nuevo), Hugh Jackman, Bryan Brown, etc. "Estuvimos viviendo en París durante un tiempo con nuestros dos hijos. Nos dimos cuenta de que, desde que habían nacido, los niños nos acompañaban continuamente en nuestros viajes, rodajes y demás, pero que apenas han estado en su país. ¿De dónde sentirán ellos que son? ¿Se sentirán desarraigados? Empecé a pensar en una película sobre Australia", me comentó Luhrmann en la rueda de prensa para presentar el film en España. "También recordé aquellas películas que veía de pequeño, grandes producciones que contaban historias románticas en medio de acontecimientos históricos. Catherine y yo queríamos que nuestra película no fuera el equivalente en cine a un restaurante de comida rápida. Tenía que ser un gran banquete... Al final, la película tenía que ser necesariamente muy lujosa y grande". Pero esta vez las apabullantes imágenes del realizador no logran ocultar la flaqueza del guión, y la acartonada interpretación de la antaño expresiva Kidman.

A pesar de las desiguales críticas recibidas, ha continuado con sus planteamientos pretenciosos en su siguiente trabajo, una quinta adaptación al cine de El gran Gatsby, de Baz Luhrmann, la magistral novela de Francis Scott Fitzgerald, a pesar de la buena consideración crítica que tiene la filmada en 1974 por Jack Clayton, con guión del mismísimo Francis Ford Coppola, y Robert Redford como protagonista. El australiano sustituyó a este último por un recuperado DiCaprio, al que ha acompañado con actores de renombre y solvencia probada: Carey Mulligan (Daisy), Joel Edgerton (Tom Buchanan) y Tobey Maguire (Nick Carraway). No faltan sus apabullantes decorados, que provocaron que se disparara el presupuesto y que el estreno se retrasara hasta mayo, perdiéndose la temporada alta de premios. También utiliza una banda sonora a base de pop rock, aunque la acción se desarrolle en los años 20, lo que le ha granjeado diversas críticas.

Filmografía
The Get Down

2016 | The Get Down | Serie TV

Serie de Netflix creada al alimón por el australiano Baz Luhrmann, y el autor teatral ganador del Pulitzer Stephen Adly Guirgis. Se nota la huella del primero en el tono nostálgico y exacerbadamente romántico, con amplio uso de la música, el baile, las rimas y las coreografías, que están presentes en sus filmes El amor está en el aire, Romeo + Julieta o Moulin rouge; mientras que el segundo tiene mucho que aportar de su conocimiento del mundo de la calle. Además aportan su buen hacer el historiador musical Nelson George, y la directora artística y diseñadora de vestuario Catherine Martin, habitual colaboradora de su marido Luhrmann. La acción se ambienta en el conflictivo barrio del Bronx, en el Nueva York de finales de los 70, que acabarán trayendo a la alcaldía a a Ed Koch. Hay droga y violencia en las calles, y para las minorías afroamericana y puertorriqueña el futuro no se presenta nada halagüeño. Pero también bulle una enorme vitalidad que se detecta claramente en el mundo de la creación artística musical y en los graffitis, la necesidad de expresarse lleva al rap, al hip-hop y a la música disco. Ezekiel es un joven talentoso para componer rimas, huérfano –vive con sus tíos– mientras que la chica que le gusta, Mylene, tiene una voz prodigiosa para cantar, pero su riguroso padre, pastor evangélico, quiere atarla en corto. No está claro que el atractivo mutuo pueda prosperar, pues cada uno persigue sus propios sueños, que podrían no confluir. Ezekiel, con sus amigos los hermanos Kipling y el DJ Shaolin Fantastic se adentran en el rap y la magia del get down –el deslizamiento suave de un plato de disco a otro cambiando de ritmo–, mientras que Mylene se apoya en su tío, promotor del barrio al que los políticos quieren seducir por su influencia, para buscar un productor musical. Luhrmann y el resto de directores implicados imprimen a la serie un ritmo muy vivo, las rimas son estupendas para describir el estado de ánimo de las personas, y de cierto sector social, y la música y las coreografías resultan subyugantes. Aunque puedan pintarse situaciones duras o de moralidad más que dudosa, prevalece un aire luminoso y romántico, casi de cultura zen, con lo que parecen secretos ancestrales casi propios del mundo de las artes marciales. La idea es pintar una época con evocadora nostalgia, con fragmentos de tipo documental que se integran bien en la narración, ahí está la omnipresente presencia en el skyline de las recientemente inauguradas Torres Gemelas, y algunos personajes auténticos. Y mostrar a unos jóvenes capaces de cambiar el ritmo al que podría destinarles un ambiente marginal, para soñar y hacer realidad metas que les mejoren a ellos y a su entorno. Los actores están muy bien. Se reconoce a veteranos como Jimmy Smits y Giancarlo Esposito, pero el peso lo llevan jóvenes más bien desconocidos como Justice Smith y Herizen F. Guardiola, la pareja de enamorados, y sus “escoltas”, que demuestran sus habilidades actorales, cantarinas y bailarinas.

7/10
El gran Gatsby, de Baz Luhrmann

2013 | The Great Gatsby

Nick Carraway, aspirante a escritor que abandonó sus sueños literarios por los encantos de una Nueva York embriagadora, guardiana en los años 20 de promesas de fortuna en el mercado de bonos y de mil y una diversiones, recuerda. El crack económico del 29 le ha golpeado, pero sobre todo su fascinación en Coney Island por su vecino, el misterioso y potentado Jay Gatsby, quien acudió a él con el sueño de recuperar a su amor de juventud, Daisy Buchanan, prima de Nick y ahora una mujer casada con Tom. Adaptación de la obra emblemática de Francis Scott Fitzgerald, el desafío de El gran Gatsby, de Baz Luhrmann es evitar las excesivas comparaciones con sus predecesoras, fundamentalmente El gran Gatsby, la versión de Jack Clayton con guión de Francis Ford Coppola y protagonismo de Robert Redford. El director australiano, siendo fiel al original, dota a su película de personalidad propia con las armas que ya usó en Romeo y Julieta, de William Shakespeare y Moulin Rouge, o sea, su barroquismo exuberante, un apabullante derroche visual corregido y aumentado con el recurso al 3D, y el uso de música moderna, con inteligente medida. Y ello sin renunciar a la esencia de la historia, un romanticismo nostálgico exacerbado, y a lo propio de los años 20, ya sea en ambientación y vestuario, ya sea en las inevitables y oportunas notas del jazz. El paso del tiempo, la imposibilidad, o no, de recuperar el pasado, el tiempo perdido –tema personalísimo de Fitzgerald, por la historia de amor con su esposa Zelda–, los excesos de todo tipo, corrupción en los negocios, el pasarlo bien –que conectan con la crisis económica, el contexto en que se ha producido el film–, los complejos por las diferencias sociales, y por encima de todo, la añoranza de cierta pureza, de un amor sublimado, “la luz verde” que “nos esquiva, pero no importa”. La voz en off del narrador, Carraway, funciona a la hora de evocar estas cuestiones personificadas en un Gatsby que con sus defectos es “mejor que los otros”, y al que Leonardo DiCaprio compone con talento. Digna película de Baz Luhrmann, tal vez no perfecta en el intento de simbiosis narrativa entre la descripción de la época, y el drama personal, pero brillante y poderosa en muchos momentos; ya sean los puramente actorales, el pasaje en que se ponen las cartas boca arriba entre Gatsby y los Buchanan, ante los testigos mudos, Carraway y Jordan Baker, o los casi operísticos, el accidente y el desenlace. Hay acierto en un reparto donde, aparte de DiCaprio, Carey Muligan y Tobey Maguire, estupendos, hay una apuesta por actores desconocidos que encarnan muy bien a sus personajes, como Joel Edgerton y Elizabeth Debicki.

7/10
Australia

2008 | Australia

Una película “como las de antes”. De larguísima duración, con una trama “bigger than life”, “más grande que la vida”, en un marco histórico y paisajístico de proporciones épicas, y contenedora de la apasionada historia romántica de rigor. El australiano Baz Luhrmann aparca de momento las aproximaciones “modernillas” de su “Trilogía del telón rojo” (El amor está en el aire (1992), Romeo y Julieta, de William Shakespeare, Moulin Rouge) y aborda su film, un canto de amor a su país, con asumido clasicismo, y referentes de la talla de Lo que el viento se llevó, Memorias de África, Titanic y, en general, todo el cine de David Lean. Tales intenciones caen bien, se ganan la simpatía del espectador.Sarah Ashley, una aristócrata inglesa, acude a Australia a reunirse con su marido, que está negociando la venta de una explotación ganadera. Dama de fuerte carácter, pero a la que la vida ofrece pocos alicientes, deberá afrontar su inesperada viudez, y la aventura de transportar sus 1.500 reses a Darwin, para venderlas al ejército, necesitado de aprovisionamientos por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Le ayudará en la empresa Drover (el Arriero), tosco aunque magnífico profesional, con el que surgirá progresivamente la chispa del enamoramiento. El viaje ayuda a Sarah a descubrirse a sí misma gracias a la fuerza redentora del amor, dirigido no sólo a Drover sino al adolescente aborigen Nullah, y a los otros miembros de la expedición. No faltan sin embargo los obstáculos, sobre todo de parte de Fletcher, un antiguo capataz que trabaja a las órdenes de Carney, el rey del ganado. Esta primera parte del film funciona muy bien, como un western bien engrasado, con pinceladas melodramáticas y humorísticas: se perfilan los personajes -estupendos Nicole Kidman narrando torpemente un cuento, la antítesis de Isak Dinesen en Memorias de África, y Hugh Jackman dando puñetazos a diestro y siniestro-, hay escenas memorables como la de la estampida, se introduce la cuestión de los aborígenes, su espiritualidad y la llamada “generación robada”, el confinamiento de los mestizos en misiones religiosas por orden del estado. El remate de todo este tramo, el baile y la proyección en un cine de El mago de Oz -motivo recurrente para hablar de la añoranza del hogar y de los sueños que se hacen realidad- es perfecto. Luego, como suele ocurrir en estas películas-río, se cambia el paso. Y Luhrmann lo hace con excesiva brusquedad. Se dibujan entonces las discrepancias que surgen en la pareja protagonista en torno a cómo debería ser educado el huérfano Nullah, peripecia que discurre con el telón de fondo del poco conocido bombardeo japonés a Darwin, comparable al sufrido por los americanos en Pearl Harbor. Aunque de nuevo la grandiosidad de lo que vemos en pantalla resulta apabullante, se pierde algo en lógica narrativa y de evolución de los personajes. Hay un enfatismo excesivo en los momentos culminantes, cuando hay vidas en riesgo o se producen los felices reencuentros, ello a pesar del inteligente uso de la partitura musical de David Hirschfelder. Aunque logra un film notable y de éxito seguro, pesa demasiado a Luhrmann la autoconciencia de que está manejando algo muy grande, que debe transmitir emociones auténticas, lo que le dificulta que éstas surjan sin ser forzadas.

7/10
Moulin Rouge

2001 | Moulin Rouge!

Historia romántica en los bohemios ambientes de París, servida con dirección artística deslumbrante y música de quitarse el sombrero. Eso y mucho más da Moulin Rouge, revisitación del célebre garito nocturno parisino, mostrado ya en celuloide en filmes tan clásicos como Moulin Rouge (1952) de John Huston o French Cancan de Jean Renoir. La trama es sencilla, pero funciona a las mil maravillas. Christian es un joven artista con talento, amigo de gente tan interesante como el pintor Toulouse Lautrec. Él desearía escribir un maravilloso espectáculo musical a representar en el Moulin Rouge. Con lo que no cuenta es con enamorarse. Y lo hace de Satine, la bailarina más hermosa del local. Aunque la actividad de ella no puede definirse como exclusivamente artística. Pues Satine es utilizada como objeto de placer, y concretamente es ofrecida al duque de Monroth, personaje que debe ser complacido para que invierta el dinero necesario para salvar al Moulin Rouge de la ruina económica. ¿Será imposible el amor de Christian y Satine? Baz Luhrmann sabe dar peso específico a la sensual historia de amor que centra el film. No en vano el director firmó hace unos años Romeo y Julieta, de William Shakespeare, traslación a nuestros días de la inmortal obra de Shakespeare. También trata la cuestión de la integridad de la obra del artista, cuando se le requiere que modifique su trabajo para complacer al “productor” de turno. A esto se suma una coreografía maravillosa (recordemos que el australiano también dirigió El amor está en el aire (1992)), servida con un eficaz y endiablado montaje. O la audacia de usar música moderna y variada, y darle un sentido unitario. El espectador sufre inevitablemente con los protagonistas y su mal de amores. La pareja protagonista, Nicole Kidman y Ewan McGregor, sobre todo ella, están maravillosos, y hasta cantan y se mueven como los actores de los musicales de antaño.

8/10
Romeo y Julieta, de William Shakespeare

1996 | Romeo + Juliet

Singular adaptación de la obra de Shakespeare, que traslada su acción a una imaginaria ciudad actual. La psicodélica realización del australiano Baz Luhrmann (El amor está en el aire (1992), Moulin Rouge), su iconografía religiosa, su violencia y su sensualidad quizá resulten un tanto excesivas, pero esto se compensa porque es visualmente fascinante y muy fiel a la letra y al fondo del original, cuyos diálogos se respetan. Tras el éxito de filmes como Vida de este chico, Leonardo DiCaprio comenzaba a convertirse en el actor de moda que, poco a poco, conseguiría desbordantes éxitos en filmes como Titanic. De todos los jóvenes ídolos de adolescentes de los 90, DiCaprio es el mejor actor, como demuestra en este filme, en su papel del paradigma de joven enamorado de Julieta, una enemiga de su familia, aunque en esta ocasión el escenario no es una playa isabelina, sino un futurista marco urbano situado en Verona. Junto a DiCaprio, la actriz Claire Danes realiza un buen papel, así como el prestigioso actor Pete Postlethwaite (En el nombre del padre). El reparto se completa con grandes nombres como Paul Sorvino o John Leguizamo. El propio realizador Baz Luhrman coescribió el guión junto con Craig Pearce, y ambos lograron una excelente sintetización que demuestra un extenso conocimiento de la obra del más célebre de los dramaturgos británicos. La música corrió a cargo de Nellee Hooper.

7/10
El amor está en el aire (1992)

1992 | Strictly Ballroom

La Federación de Baile es una poderosa organización que no quiere que ninguno de sus miembros haga las cosas por su cuenta. Esta Federación tiene sus propias normas, entre las que estipula lo que se puede y lo que no se puede hacer en las salas de baile profesionales. Scott Hastings es un bailarín con mucho talento. Liz es su pareja de baile. Ambos se entienden a la perfección, y tienen muchas posibilidades de ganar el Gran Premio Pan Pacific. Pero todo se va al garete cuando a Scott se le ocurre improvisar con unos pasos que no están permitidos por la Federación. Por este motivo, Liz le abandona. Scott se queda sin pareja de baile a consecuencia de su atrevimiento. La salvación se presenta con Fran, una bailarina principiante, pero con una calidad indiscutible. Original película sobre el mundo del baile artístico profesional, protagonizada por unos intérpretes australianos desconocidos. Publicitada como la heredera de Dirty Dancing en los años 90, en la que los protagonistas desarrollan su historia de amor en una situación adversa. Recomendable para los aficionados a las películas cuyo argumento gira en torno al mundo del baile. Su director, Baz Luhrmann, se convertiría tiempo más tarde en realizador de éxito gracias a su versión de Romeo y Julieta con Leonardo DiCaprio de protagonista, y a la atrevida Moulin Rouge, con la gran Kidman.

4/10
The Get Down

2016 | The Get Down | Serie TV

Serie de Netflix creada al alimón por el australiano Baz Luhrmann, y el autor teatral ganador del Pulitzer Stephen Adly Guirgis. Se nota la huella del primero en el tono nostálgico y exacerbadamente romántico, con amplio uso de la música, el baile, las rimas y las coreografías, que están presentes en sus filmes El amor está en el aire, Romeo + Julieta o Moulin rouge; mientras que el segundo tiene mucho que aportar de su conocimiento del mundo de la calle. Además aportan su buen hacer el historiador musical Nelson George, y la directora artística y diseñadora de vestuario Catherine Martin, habitual colaboradora de su marido Luhrmann. La acción se ambienta en el conflictivo barrio del Bronx, en el Nueva York de finales de los 70, que acabarán trayendo a la alcaldía a a Ed Koch. Hay droga y violencia en las calles, y para las minorías afroamericana y puertorriqueña el futuro no se presenta nada halagüeño. Pero también bulle una enorme vitalidad que se detecta claramente en el mundo de la creación artística musical y en los graffitis, la necesidad de expresarse lleva al rap, al hip-hop y a la música disco. Ezekiel es un joven talentoso para componer rimas, huérfano –vive con sus tíos– mientras que la chica que le gusta, Mylene, tiene una voz prodigiosa para cantar, pero su riguroso padre, pastor evangélico, quiere atarla en corto. No está claro que el atractivo mutuo pueda prosperar, pues cada uno persigue sus propios sueños, que podrían no confluir. Ezekiel, con sus amigos los hermanos Kipling y el DJ Shaolin Fantastic se adentran en el rap y la magia del get down –el deslizamiento suave de un plato de disco a otro cambiando de ritmo–, mientras que Mylene se apoya en su tío, promotor del barrio al que los políticos quieren seducir por su influencia, para buscar un productor musical. Luhrmann y el resto de directores implicados imprimen a la serie un ritmo muy vivo, las rimas son estupendas para describir el estado de ánimo de las personas, y de cierto sector social, y la música y las coreografías resultan subyugantes. Aunque puedan pintarse situaciones duras o de moralidad más que dudosa, prevalece un aire luminoso y romántico, casi de cultura zen, con lo que parecen secretos ancestrales casi propios del mundo de las artes marciales. La idea es pintar una época con evocadora nostalgia, con fragmentos de tipo documental que se integran bien en la narración, ahí está la omnipresente presencia en el skyline de las recientemente inauguradas Torres Gemelas, y algunos personajes auténticos. Y mostrar a unos jóvenes capaces de cambiar el ritmo al que podría destinarles un ambiente marginal, para soñar y hacer realidad metas que les mejoren a ellos y a su entorno. Los actores están muy bien. Se reconoce a veteranos como Jimmy Smits y Giancarlo Esposito, pero el peso lo llevan jóvenes más bien desconocidos como Justice Smith y Herizen F. Guardiola, la pareja de enamorados, y sus “escoltas”, que demuestran sus habilidades actorales, cantarinas y bailarinas.

7/10
El gran Gatsby, de Baz Luhrmann

2013 | The Great Gatsby

Nick Carraway, aspirante a escritor que abandonó sus sueños literarios por los encantos de una Nueva York embriagadora, guardiana en los años 20 de promesas de fortuna en el mercado de bonos y de mil y una diversiones, recuerda. El crack económico del 29 le ha golpeado, pero sobre todo su fascinación en Coney Island por su vecino, el misterioso y potentado Jay Gatsby, quien acudió a él con el sueño de recuperar a su amor de juventud, Daisy Buchanan, prima de Nick y ahora una mujer casada con Tom. Adaptación de la obra emblemática de Francis Scott Fitzgerald, el desafío de El gran Gatsby, de Baz Luhrmann es evitar las excesivas comparaciones con sus predecesoras, fundamentalmente El gran Gatsby, la versión de Jack Clayton con guión de Francis Ford Coppola y protagonismo de Robert Redford. El director australiano, siendo fiel al original, dota a su película de personalidad propia con las armas que ya usó en Romeo y Julieta, de William Shakespeare y Moulin Rouge, o sea, su barroquismo exuberante, un apabullante derroche visual corregido y aumentado con el recurso al 3D, y el uso de música moderna, con inteligente medida. Y ello sin renunciar a la esencia de la historia, un romanticismo nostálgico exacerbado, y a lo propio de los años 20, ya sea en ambientación y vestuario, ya sea en las inevitables y oportunas notas del jazz. El paso del tiempo, la imposibilidad, o no, de recuperar el pasado, el tiempo perdido –tema personalísimo de Fitzgerald, por la historia de amor con su esposa Zelda–, los excesos de todo tipo, corrupción en los negocios, el pasarlo bien –que conectan con la crisis económica, el contexto en que se ha producido el film–, los complejos por las diferencias sociales, y por encima de todo, la añoranza de cierta pureza, de un amor sublimado, “la luz verde” que “nos esquiva, pero no importa”. La voz en off del narrador, Carraway, funciona a la hora de evocar estas cuestiones personificadas en un Gatsby que con sus defectos es “mejor que los otros”, y al que Leonardo DiCaprio compone con talento. Digna película de Baz Luhrmann, tal vez no perfecta en el intento de simbiosis narrativa entre la descripción de la época, y el drama personal, pero brillante y poderosa en muchos momentos; ya sean los puramente actorales, el pasaje en que se ponen las cartas boca arriba entre Gatsby y los Buchanan, ante los testigos mudos, Carraway y Jordan Baker, o los casi operísticos, el accidente y el desenlace. Hay acierto en un reparto donde, aparte de DiCaprio, Carey Muligan y Tobey Maguire, estupendos, hay una apuesta por actores desconocidos que encarnan muy bien a sus personajes, como Joel Edgerton y Elizabeth Debicki.

7/10
Australia

2008 | Australia

Una película “como las de antes”. De larguísima duración, con una trama “bigger than life”, “más grande que la vida”, en un marco histórico y paisajístico de proporciones épicas, y contenedora de la apasionada historia romántica de rigor. El australiano Baz Luhrmann aparca de momento las aproximaciones “modernillas” de su “Trilogía del telón rojo” (El amor está en el aire (1992), Romeo y Julieta, de William Shakespeare, Moulin Rouge) y aborda su film, un canto de amor a su país, con asumido clasicismo, y referentes de la talla de Lo que el viento se llevó, Memorias de África, Titanic y, en general, todo el cine de David Lean. Tales intenciones caen bien, se ganan la simpatía del espectador.Sarah Ashley, una aristócrata inglesa, acude a Australia a reunirse con su marido, que está negociando la venta de una explotación ganadera. Dama de fuerte carácter, pero a la que la vida ofrece pocos alicientes, deberá afrontar su inesperada viudez, y la aventura de transportar sus 1.500 reses a Darwin, para venderlas al ejército, necesitado de aprovisionamientos por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Le ayudará en la empresa Drover (el Arriero), tosco aunque magnífico profesional, con el que surgirá progresivamente la chispa del enamoramiento. El viaje ayuda a Sarah a descubrirse a sí misma gracias a la fuerza redentora del amor, dirigido no sólo a Drover sino al adolescente aborigen Nullah, y a los otros miembros de la expedición. No faltan sin embargo los obstáculos, sobre todo de parte de Fletcher, un antiguo capataz que trabaja a las órdenes de Carney, el rey del ganado. Esta primera parte del film funciona muy bien, como un western bien engrasado, con pinceladas melodramáticas y humorísticas: se perfilan los personajes -estupendos Nicole Kidman narrando torpemente un cuento, la antítesis de Isak Dinesen en Memorias de África, y Hugh Jackman dando puñetazos a diestro y siniestro-, hay escenas memorables como la de la estampida, se introduce la cuestión de los aborígenes, su espiritualidad y la llamada “generación robada”, el confinamiento de los mestizos en misiones religiosas por orden del estado. El remate de todo este tramo, el baile y la proyección en un cine de El mago de Oz -motivo recurrente para hablar de la añoranza del hogar y de los sueños que se hacen realidad- es perfecto. Luego, como suele ocurrir en estas películas-río, se cambia el paso. Y Luhrmann lo hace con excesiva brusquedad. Se dibujan entonces las discrepancias que surgen en la pareja protagonista en torno a cómo debería ser educado el huérfano Nullah, peripecia que discurre con el telón de fondo del poco conocido bombardeo japonés a Darwin, comparable al sufrido por los americanos en Pearl Harbor. Aunque de nuevo la grandiosidad de lo que vemos en pantalla resulta apabullante, se pierde algo en lógica narrativa y de evolución de los personajes. Hay un enfatismo excesivo en los momentos culminantes, cuando hay vidas en riesgo o se producen los felices reencuentros, ello a pesar del inteligente uso de la partitura musical de David Hirschfelder. Aunque logra un film notable y de éxito seguro, pesa demasiado a Luhrmann la autoconciencia de que está manejando algo muy grande, que debe transmitir emociones auténticas, lo que le dificulta que éstas surjan sin ser forzadas.

7/10
Moulin Rouge

2001 | Moulin Rouge!

Historia romántica en los bohemios ambientes de París, servida con dirección artística deslumbrante y música de quitarse el sombrero. Eso y mucho más da Moulin Rouge, revisitación del célebre garito nocturno parisino, mostrado ya en celuloide en filmes tan clásicos como Moulin Rouge (1952) de John Huston o French Cancan de Jean Renoir. La trama es sencilla, pero funciona a las mil maravillas. Christian es un joven artista con talento, amigo de gente tan interesante como el pintor Toulouse Lautrec. Él desearía escribir un maravilloso espectáculo musical a representar en el Moulin Rouge. Con lo que no cuenta es con enamorarse. Y lo hace de Satine, la bailarina más hermosa del local. Aunque la actividad de ella no puede definirse como exclusivamente artística. Pues Satine es utilizada como objeto de placer, y concretamente es ofrecida al duque de Monroth, personaje que debe ser complacido para que invierta el dinero necesario para salvar al Moulin Rouge de la ruina económica. ¿Será imposible el amor de Christian y Satine? Baz Luhrmann sabe dar peso específico a la sensual historia de amor que centra el film. No en vano el director firmó hace unos años Romeo y Julieta, de William Shakespeare, traslación a nuestros días de la inmortal obra de Shakespeare. También trata la cuestión de la integridad de la obra del artista, cuando se le requiere que modifique su trabajo para complacer al “productor” de turno. A esto se suma una coreografía maravillosa (recordemos que el australiano también dirigió El amor está en el aire (1992)), servida con un eficaz y endiablado montaje. O la audacia de usar música moderna y variada, y darle un sentido unitario. El espectador sufre inevitablemente con los protagonistas y su mal de amores. La pareja protagonista, Nicole Kidman y Ewan McGregor, sobre todo ella, están maravillosos, y hasta cantan y se mueven como los actores de los musicales de antaño.

8/10
Romeo y Julieta, de William Shakespeare

1996 | Romeo + Juliet

Singular adaptación de la obra de Shakespeare, que traslada su acción a una imaginaria ciudad actual. La psicodélica realización del australiano Baz Luhrmann (El amor está en el aire (1992), Moulin Rouge), su iconografía religiosa, su violencia y su sensualidad quizá resulten un tanto excesivas, pero esto se compensa porque es visualmente fascinante y muy fiel a la letra y al fondo del original, cuyos diálogos se respetan. Tras el éxito de filmes como Vida de este chico, Leonardo DiCaprio comenzaba a convertirse en el actor de moda que, poco a poco, conseguiría desbordantes éxitos en filmes como Titanic. De todos los jóvenes ídolos de adolescentes de los 90, DiCaprio es el mejor actor, como demuestra en este filme, en su papel del paradigma de joven enamorado de Julieta, una enemiga de su familia, aunque en esta ocasión el escenario no es una playa isabelina, sino un futurista marco urbano situado en Verona. Junto a DiCaprio, la actriz Claire Danes realiza un buen papel, así como el prestigioso actor Pete Postlethwaite (En el nombre del padre). El reparto se completa con grandes nombres como Paul Sorvino o John Leguizamo. El propio realizador Baz Luhrman coescribió el guión junto con Craig Pearce, y ambos lograron una excelente sintetización que demuestra un extenso conocimiento de la obra del más célebre de los dramaturgos británicos. La música corrió a cargo de Nellee Hooper.

7/10
El amor está en el aire (1992)

1992 | Strictly Ballroom

La Federación de Baile es una poderosa organización que no quiere que ninguno de sus miembros haga las cosas por su cuenta. Esta Federación tiene sus propias normas, entre las que estipula lo que se puede y lo que no se puede hacer en las salas de baile profesionales. Scott Hastings es un bailarín con mucho talento. Liz es su pareja de baile. Ambos se entienden a la perfección, y tienen muchas posibilidades de ganar el Gran Premio Pan Pacific. Pero todo se va al garete cuando a Scott se le ocurre improvisar con unos pasos que no están permitidos por la Federación. Por este motivo, Liz le abandona. Scott se queda sin pareja de baile a consecuencia de su atrevimiento. La salvación se presenta con Fran, una bailarina principiante, pero con una calidad indiscutible. Original película sobre el mundo del baile artístico profesional, protagonizada por unos intérpretes australianos desconocidos. Publicitada como la heredera de Dirty Dancing en los años 90, en la que los protagonistas desarrollan su historia de amor en una situación adversa. Recomendable para los aficionados a las películas cuyo argumento gira en torno al mundo del baile. Su director, Baz Luhrmann, se convertiría tiempo más tarde en realizador de éxito gracias a su versión de Romeo y Julieta con Leonardo DiCaprio de protagonista, y a la atrevida Moulin Rouge, con la gran Kidman.

4/10
The Get Down

2016 | The Get Down | Serie TV

Serie de Netflix creada al alimón por el australiano Baz Luhrmann, y el autor teatral ganador del Pulitzer Stephen Adly Guirgis. Se nota la huella del primero en el tono nostálgico y exacerbadamente romántico, con amplio uso de la música, el baile, las rimas y las coreografías, que están presentes en sus filmes El amor está en el aire, Romeo + Julieta o Moulin rouge; mientras que el segundo tiene mucho que aportar de su conocimiento del mundo de la calle. Además aportan su buen hacer el historiador musical Nelson George, y la directora artística y diseñadora de vestuario Catherine Martin, habitual colaboradora de su marido Luhrmann. La acción se ambienta en el conflictivo barrio del Bronx, en el Nueva York de finales de los 70, que acabarán trayendo a la alcaldía a a Ed Koch. Hay droga y violencia en las calles, y para las minorías afroamericana y puertorriqueña el futuro no se presenta nada halagüeño. Pero también bulle una enorme vitalidad que se detecta claramente en el mundo de la creación artística musical y en los graffitis, la necesidad de expresarse lleva al rap, al hip-hop y a la música disco. Ezekiel es un joven talentoso para componer rimas, huérfano –vive con sus tíos– mientras que la chica que le gusta, Mylene, tiene una voz prodigiosa para cantar, pero su riguroso padre, pastor evangélico, quiere atarla en corto. No está claro que el atractivo mutuo pueda prosperar, pues cada uno persigue sus propios sueños, que podrían no confluir. Ezekiel, con sus amigos los hermanos Kipling y el DJ Shaolin Fantastic se adentran en el rap y la magia del get down –el deslizamiento suave de un plato de disco a otro cambiando de ritmo–, mientras que Mylene se apoya en su tío, promotor del barrio al que los políticos quieren seducir por su influencia, para buscar un productor musical. Luhrmann y el resto de directores implicados imprimen a la serie un ritmo muy vivo, las rimas son estupendas para describir el estado de ánimo de las personas, y de cierto sector social, y la música y las coreografías resultan subyugantes. Aunque puedan pintarse situaciones duras o de moralidad más que dudosa, prevalece un aire luminoso y romántico, casi de cultura zen, con lo que parecen secretos ancestrales casi propios del mundo de las artes marciales. La idea es pintar una época con evocadora nostalgia, con fragmentos de tipo documental que se integran bien en la narración, ahí está la omnipresente presencia en el skyline de las recientemente inauguradas Torres Gemelas, y algunos personajes auténticos. Y mostrar a unos jóvenes capaces de cambiar el ritmo al que podría destinarles un ambiente marginal, para soñar y hacer realidad metas que les mejoren a ellos y a su entorno. Los actores están muy bien. Se reconoce a veteranos como Jimmy Smits y Giancarlo Esposito, pero el peso lo llevan jóvenes más bien desconocidos como Justice Smith y Herizen F. Guardiola, la pareja de enamorados, y sus “escoltas”, que demuestran sus habilidades actorales, cantarinas y bailarinas.

7/10

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