Blog de Hildy
¿Quieres ser crítico de cine? Algunos consejos (III)
Al hacer una crítica di lo que verdaderamente piensas de la película. Suena a perogrullo, pero más de un colega tengo que antes
Al hacer una crítica di lo que verdaderamente piensas de la película. Suena a perogrullo, pero más de un colega tengo que antes de dar su parecer sobre un film, consulta lo que han dicho otros, por cierto temor a “mear fuera de tiesto”. Por supuesto que tener otros “inputs” puede estar bien, y no hay que ser tan soberbio como para creerse en propiedad de la verdad absoluta y el juicio definitivo y acertado de Holy Motors o la película que sea; pero la afición a mirar a ver qué dicen los demás puede ser síntoma de inseguridad, y de acomodarse a lo que han dicho los otros, no vayan a pensar que soy más raro que un perro verde, o que me falta sensibilidad para distinguir lo bueno de lo malo.
O sea, en esta vida hay que saber arriesgarse; pero no por ir a la contra, que también los hay que si todo el mundo dice “blanco”, ellos dicen “negro”, y se pondrán a circular por la izquierda si los demás lo hacen por la derecha. Llevar la contraria porque sí es una solemne estupidez, atreverse si es el caso a contradecir a la opinión dominante con fundamento, es obligado. Por poner un poner, a mí me gustó Los miserables, el musical, y di mis razones, aunque ha habido muchos colegas a los que disgustaba que los actores “canturrearan”, la decisión del director de grabar el sonido directo en vez de en estudio.
Por favor, entiéndaseme bien. “A los niños hay que decirles siempre la verdad” era el consejo para padres de un tronchante sketch de Les Luthiers. Los críticos deberían seguir tan sabia observación, y decir a los espectadores lo que a ellos les ha parecido la película. Lo que no significa escribir precipitadamente y sin reflexión; a veces conviene dejar enfriar un poco lo que se acaba de ver, para no escribir fruto del entusiasmo del momento... o de una molesta jaqueca que se ha visto intensificada durante el visionado por las explosiones de la peli de acción de turno.
Un peligro que acecha a los críticos a la hora de decir lo que de verdad piensan, es si se trata de una película en la que conocen al productor, director, guionista, actor, actriz, etcétera. Hay quien piensa que si pones a caer de un burro una película española eres un sinvergüenza que no está apoyando al cine patrio, que necesita que todos le hagan la ola; error, inmenso error, porque la mejor forma de ayudar al cine español es destacando sus virtudes y aféandole sus defectos.
Si te une mucho una amistad a Maribel Verdú o a Luis Tosar, y su última película no te ha gustado un pimiento, e incluso resulta que su interpretación es insulsa, caben dos formas de actuar. Guardar un piadoso silencio y pedir que otra persona se ocupe de reseñar esa película, o ser honesto, y con todo el respeto del mundo, señalar qué es lo que falla, qué es lo que no te ha convencido. Por otro lado, como ya comenté en mi anterior post, siempre se puede decir algo positivo, y en este caso convendrá hacerlo con mayor motivo tal vez, pero creo que es fundamental no faltar a la verdad, no venderse para "quedar bien".
Quien esté libre de la tentación de quedar bien con algún conocido al hacer una crítica de cine, que tire la primera piedra contra quien esto escribe. Contaré dos experiencias personales donde tal vez caí, o al menos me vi delante del dilema que he explicado. Como ya he comentado, le estoy muy agradecido al añorado Paul Naschy por actuar en el corto Hambre mortal, que produje en 1996. Un tiempo después me tocó escribir de una película titulada School Killer, de la que dije, pienso que con acierto, que no tenía nada que envidiar a Scream y similares. Le di tres estrellas, lo que considero excesivo, era un film de terror correcto que con dos iba que chutaba. En otra ocasión recuerdo que le di a El Grinch tres estrellas, aunque en el propio texto comentaba que tal vez dos eran suficientes, pero que la tercera había caído por Navidad, el film se estrenaba en esas fechas.
Por supuesto otro problema puede estribar en la presión del medio donde escribes, no hay que molestar a la distribuidora, es producción del grupo, existe miedo a que se caiga una determinada inserción publicitaria. Puede pasar, pero hay que luchar por la independencia, si no, tu credibilidad será puesta, con razón, en entredicho.
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