Entrevistas
Dennis Quaid, "In Good Company"
Mientras otros actores se aferran a la eterna juventud, y continúan interpretando a personajes que se comportan como jovencitos, cuando ya peinan canas, Dennis Quaid ha sabido ir envejeciendo en la pantalla. Y aunque no es un actor todoterreno ni mucho menos, es un veterano consagrado, siempre convincente, sobre todo como padre de familia. En "In Good Company" explora el cambio generacional que él mismo debe estar viviendo en Hollywood.
Su personaje, Dan Foreman, representa el viejo estilo, frente a Carter Duryea, un joven crack que llega con fuerza. ¿Cree que son dos personajes opuestos?
El mundo es como es. Debemos aceptarlo con sus variaciones. Mi personaje es un “dinosaurio” que intenta sobrevivir contracorriente. Pero al personaje de Carter Duryea también le ocurrirá lo mismo, porque un día envejecerá y estará anticuado. Ambos son personajes bastante parecidos, pero en diferentes estadios de su vida.
¿Se siente identificado con su personaje?
Sobre todo porque pienso que es un auténtico héroe del mundo, el hombre cotidiano que cada día va a su trabajo, le gusta, quiere a su familia. Un día, de repente, le quitan la alfombra de debajo de los pies. A mí esto no me ha pasado, pero tengo en cuenta que puede ocurrir. Hay que ser realista, y estar preparado para cualquier eventualidad. En cualquier caso, el fenómeno que analiza el film es muy universal, y sucede en todos los trabajos, incluso en el mundo del cine. Así que creo que yo me siento bastante identificado, como cualquier espectador.
¿Ha cambiado Hollywood tanto como el resto del mundo empresarial en las últimas décadas?
Desde que yo empecé en los años 70, el negocio ha cambiado mucho. Las películas tan buenas que se hacían entonces, creo que hoy no se harían, o como mucho las haría el cine independiente. Hoy en día, Hollywood se enfoca hacia la gente más joven, de la misma manera que el resto de empresas en general tiende a dirigirse a consumidores más jóvenes. Por lo visto está comprobado que la gente entre 15 y 25 años es la que más consume. La gente mayor no tanto. A mí me sorprendió que un gran estudio quisiera hacer In Good Company, porque en general están más preocupados por la parte comercial que por la parte artística del cine.
En el estudio se sorprendieron de que usted aceptara interpretar a un cincuentón, porque es una decisión arriesgada.
Eso dicen, pero yo no veo qué tiene de arriesgado interpretar a un cincuentón, cuando eso se corresponde con tu auténtica edad. Tampoco veo qué tiene de arriesgado escoger un gran papel en una gran película dirigida por un excelente realizador. Pienso que es una decisión excelente.
¿Se desperdicia en la sociedad moderna la experiencia de los hombres maduros?
Por supuesto, pienso que los hombres mayores tienen que dar todavía mucho de sí, porque yo tengo 51 y pienso que aún tengo mucha carrera por delante. He tenido tres éxitos seguidos (El día de mañana, El vuelo del Phoenix y ésta), y como Hollywood desgraciadamente sólo cree en el dinero, resulta que estoy en mi mejor momento. Lo que me ha pasado en estos últimos cinco años me podía haber pasado a los treinta, y lo habría disfrutado más. De todas formas, la fama sólo sirve para que te den una mesa mejor en el restaurante.
Como actor, yo me siento mucho más seguro conforme avanzan los años. Cuando era joven, tenía que esforzarme mucho para buscar emociones dentro de mí y expresarlas. Con los años he descubierto que menos es más, que puedo transmitir emociones de forma más sutil.
Lo que viene a decir la película es que existe una percepción generalizada de que lo joven es mejor, y que esa percepción no tiene por qué ser verdad. Mi padre decía muchas veces: “Tener mucha energía no significa que seas más listo”.
Además de reflexionar sobre eso, también se puede entresacar un claro alegato a favor de la familia.
Las relaciones familiares mueven el mundo, y todo lo que ocurre en este film, por ejemplo, tiene que ver con la necesidad de establecer relaciones afectivas. Todo lo que hace mi personaje se explica por su relación con los suyos. Es un tipo feliz, con dos hijas, que echa de menos un hijo, y por eso acaba prácticamente adoptando al personaje de Topher Grace.
Fue una de las razones por las que escogí este papel. También porque me hizo reir. Pensé que reflejaba muy bien cómo era una familia estadounidense, pero resulta que he asistido a proyecciones en Europa y se ríen en los mismos momentos que el público estadounidense, por lo que pienso que la familia que describe el guión es bastante universal.
¿Fue una buena experiencia trabajar con Toper Grace, a pesar de su juventud?
Puede parecer joven, pero lo cierto es que ha trabajado mucho en televisión, y tiene mucha experiencia, por lo que su nivel es muy alto. El papel que hace aquí no tiene nada que ver con el que le hizo famoso, pero tiene tanto talento que consigue hacerlo creíble. Pienso que tiene mucho camino por delante.
¿Esa ‘segunda juventud’ que dice estar viviendo le hace encarar el futuro con más energía?
Tanto que quiero debutar como director con un proyecto que se titula Shame On You, basado en un guión que he escrito yo mismo. Lo protagonizaré con Katie Holmes. Me he puesto tras la cámara en la televisión, y también he dirigido una obra de teatro que se estrenará próximamente. Pero quiero probar suerte en el cine, con esta historia, que recuerda al caso de O.J. Simpson, pero ambientada en los 70, y con muchas reminiscencias del western. Todavía me preguntó por qué me embarco en un proyecto tan arriesgado, pero, ¿por qué no tropezar yo solito?
De toda su carrera, ¿cuáles son sus trabajos preferidos? ¿Sus personajes tienen algo en común?
Me siento especialmente orgulloso de varias películas que no son necesariamente las que han tenido más éxito. Escogería Elegidos para la gloria, Querido detective y Lejos del cielo. Pero resulta que Gran Bola de Fuego no me costó mucho esfuerzo y fue el mayor éxito de mi carrera. Creo que todos los papeles que he interpretado son tipos bastante cotidianos, que te puedes encontrar en cualquier parte.
A Hayao Miyazaki le parece "insultante" la IA generativa
La escena se ha convertido en uno de los momentos más citados cada vez que se debate la relación entre inteligencia artificial y animación.
Dua Lipa y Callum Turner ya son marido y mujer
La cantante Dua Lipa y el actor Callum Turner ya son marido y mujer. La pareja contrajo matrimonio el domingo en una ceremonia privada celebrada en el histórico Old Marylebone Town Hall, uno de los lugares más emblemáticos de la capital británica para las bodas civiles.