Entrevistas
Ang Lee sube la "Brokeback Mountain"
Este año, el Oscar al mejor director ha ido a parar a uno de los grandes del cine contemporáneo, aunque sólo cuenta con una decena de películas en su haber. En persona, Ang Lee tiene un aspecto humilde, y su mirada refleja cierta timidez. En cuanto empieza a hablar, transmite esa inteligencia que le ha permitido triunfar en géneros variopintos. Le falta un musical o una película de terror (tiempo al tiempo), pero se ha paseado triunfalmente por la comedia ("El banquete de boda", "Comer, beber, amar"), el drama ("La tormenta de hielo"), el cine de época ("Sentido y sensibilidad"), y los superhéroes ("Hulk"). Y sobre todo, devolvió la dignidad al género de artes marciales, con la mítica "Tigre & Dragón". Sus únicas constantes autorales son que suele tratar el conflicto entre tradición y modernidad, y las relaciones familiares.
¿Qué le atrajo del cuento de Annie Proulx en que se basa Brokeback Mountain?
Me emocionó el triste destino que aguardaba a los personajes por su condición homosexual. Eso me hizo llorar, en la parte final. Me gustó que transcurriera en el Oeste rural, una zona de Estados Unidos que yo desconocía por completo, y me pareció que era un reto interesante investigar cómo era ese entorno. Me parecía que era una película que nadie querría ver, porque era demasiado profunda, pero aún así quería rodarla.
Ha compuesto una tragedia, en que los protagonistas están destinados a ser infelices. Para muchos espectadores, lo más interesante del film es el problema de los protagonistas a la hora de mantener unas relaciones familiares normales.
Me parecía bastante triste esta realidad y creo que cualquiera, incluso los que no somos homosexuales, podemos comprender lo que se puede llegar a sufrir en esas circunstancias. Me resultaba paradójico pensar que los protagonistas son capaces de tratar de forma tan tierna a los animales con los que habitualmente trabajan, pero que sin embargo son incapaces de hablar con sus propias esposas. Creo que eso ya estaba en el cuento, y que Anne Proulx es capaz de transmitir la dura y tensa realidad de una forma poética. Intenté modestamente traducir esa lírica en imágenes. Espero haberlo conseguido.
También había problemas de comunicación en El banquete de boda, uno de sus primeros trabajos, en que el protagonista ocultaba su condición homosexual. ¿Le interesa mucho el tema?
Creo que uno de los grandes problemas del ser humano es la comunicación en la familia. En cualquier caso, cuando rodé El banquete de bodas en Taiwán, desconocía por completo el mundillo homosexual, y no tenía amistad con ninguno. Tras el film se me acercaron muchos, en general contentos con el resultado, y preguntaban si había tenido mucha relación con personas como la que retrata la película. Desde entonces los conozco más en profundidad, por lo que ahora, cuando he rodado esta película, tengo mayor conocimiento de la realidad que trato.
Aunque yo no sea homosexual, creo saber de lo que hablo al describir sus problemas familiares. Me he pasado la vida en busca de la aprobación de mi padre, que pensaba que rodar películas no era un oficio serio, sino una profesión para golfos y caraduras. Provenía de una familia china asesinada durante la Revolución Cultural de Mao, simplemente por el hecho de poseer tierras. Yo nací y crecí en Taiwán, porque mi padre se trasladó allí para evitar que le mataran, y a finales de los 70 nos mudamos a Estados Unidos. Finalmente, acabamos reconciliándonos porque fue a ver Hulk y me dio su bendición. Me dijo que le había gustado porque trataba el tema de la ira. Entonces le hablé de que iba a rodar Brokeback Mountain y me animó. De hecho, fue la persona que más trataba de convencerme de que diera el paso final. Murió dos semanas después de que le hablara del cuento, por lo que esta circunstancia acabó de convencerme para adaptarlo a la pantalla.
El western es un género, con sus reglas y convenciones.¿Está de acuerdo con que se tilde su película de ‘western gay’?
Yo nunca he dicho que lo fuera, ha sido cosa de los periodistas. Yo no lo creo gay. Es una historia dramática y punto. Es el retrato de dos personajes desesperados a lo largo de varios años. El western es John Wayne liándose a tiros con el winchester contra los villanos, y punto. Lo único que tiene que ver, es que mis personajes viven en el oeste de los Estados Unidos en el siglo XX, cuando la forma de vida de los cowboys llega a su fin. Pretendía contar cómo viven las personas reales de estos territorios, con situaciones que podrían darse en la vida real, pero no es una película de género.
Heath Ledger fue nominado al Oscar al mejor actor y Jake Gyllenhaal competía en la categoría de mejor secundario. Fue un resultado excelente. ¿Cómo fue el trabajo con ambos actores?
Quería que hubiera muchos más silencios que diálogos. Para conseguirlo, tenía que trabajar mucho el lenguaje corporal y los gestos de los intérpretes. Sólo por su forma de moverse, quería que desde el principio de la película se viera que Jack Twist, el personaje de Jake Gyllenhaal, es más extrovertido y optimista que Ennis del Mar, el cowboy que interpreta Heath Ledger. Para conseguirlo, hicimos múltiples ensayos, antes de comenzar el rodaje.
Con el paso del tiempo, sus personajes envejecen, y les han puesto poco maquillaje, básicamente parece que tienen polvos de talco en el pelo. Esto queda poco creíble. ¿Por qué escogió actores tan jóvenes? ¿No hubiera sido más fácil escoger actores maduros, consagrados, y maquillarles al principio, cuando se supone que son jóvenes?
Los actores mayores suelen tener mejor dominio de la técnica, pero en mi opinión han perdido frescura. Los maduros tienen más técnica, pero creo que los jóvenes son capaces de llegar más lejos. Prefiero por regla general trabajar con intérpretes jóvenes con rostros que reflejen inocencia, porque creo que convencen mucho más al público. Normalmente apenas les doy indicaciones durante los ensayos, para que no pierdan espontaneidad.
Sus películas son bastante distintas entre sí. ¿Cambia tanto de registro intencionadamente?
A otros directores les gusta repetirse dentro del mismo género. Yo creo que es más interesante probar cosas diferentes. Elijo un tema, investigo el género al que pertenece, trato de aprender de aquellos que han trabajado anteriormente en él, y cuando acabo, sigo con otra cosa distinta. He conocido a muchos directores que querrían cambiar de género, pero los estudios no les dejan, porque les consideran solventes para un registro determinado.
Entonces, ¿se puede decir que usted ha sido afortunado de que le dejaran cambiar de género continuamente?
Creo que se debe a que he tenido éxito hasta ahora, he trabajado duro para conseguirlo, pero también ha tenido que ver bastante la suerte. Trato de hacer un cine bastante personal, y me gusta pensar que lo estoy consiguiendo. Quedé muy satisfecho con Hulk, porque fue un proyecto de encargo, una película típica de los grandes estudios, y sin embargo conseguí generar muchos comentarios. Aunque usé las reglas convencionales del género de superhéroes, mi objetivo era llevarme la película a mi terreno, y que en cierta manera se notara que yo estaba detrás.
Su siguiente proyecto puede ser cualquier cosa, una cinta de ciencia ficción o algo así.
Pues todavía no tengo nada en este momento. Hasta hace poco, sentía la necesidad de estar ocupado en algo que me gustara. Ahora siento que no tengo nada que demostrar. Lo único que estoy haciendo, como productor, es The Hands of Shang-Chi, dirigida por Yuen Woo-Ping, el coreógrafo de Tigre & Dragón. Es una adaptación de un cómic Marvel, sobre un maestro de Kung-Fu que debe combatir a su padre, cuando descubre que es un delincuente peligroso. Es cierto que trata de las relaciones paternofiliales, uno de mis temas favoritos.
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