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Biografía

Jake Gyllenhaal

Jake Gyllenhaal

39 años

Jake Gyllenhaal

Nació el 19 de Diciembre de 1980 en Los Angeles, California, EE.UU.

Aire de inadaptado

01 Mayo 2006

De casta le viene al galgo. Tiene una familia de película, dedicada casi por completo al cine. De extenso curriculum, a pesar de su corta edad, el actor Jake Gyllenhaal resulta convincente como el duro y violento marine de Jarhead, pero también como el sensible y vulnerable vaquero de Brokeback Mountain. Casi todos sus personajes tienen un aire de rebeldía y marginalidad, que se corresponde con su personalidad real.

Nacido en la cinematográfica ciudad de Los Ángeles, Jacob Benjamin Gyllenhaal es hijo de Stephen Gyllenhaal, director de películas como El país del agua, con Jeremy Irons, y de Naomi Foner, guionista de Un lugar en ninguna parte, entre otras. La vocación cinematográfica familiar se extendió a la hija mayor, Maggie Gyllenhaal (Adaptation, Confesiones de una mente peligrosa). Su madrina de bautizo es la actriz Jamie Lee Curtis. Aficionado a la lectura desde su más tierna infancia, Jake tiene actualmente dos perros, Atticus y Boo Radley, bautizados con nombres de personajes de Matar a un ruiseñor. De pequeño, llegaron a expulsarle de varios colegios por sentarse en las últimas filas a leer libros como El guardián entre el centeno, una actitud bastante precoz teniendo en cuenta que tenía doce años. “Los cuentos de Sallinger ayudan a cualquier chico a enfrentarse al paso de la adolescencia a  la edad adulta”, ha dicho sobre el escritor, que le tiene completamente obsesionado. Siendo todavía un niño, debutó en el cine, interpretando un pequeño papel, como hijo de Billy Crystal, en Cowboys de ciudad. A los 13 intervino en Una mujer peligrosa, un drama con Debra Winger, que reunía a toda su familia, pues el guión era de su madre, también aparecía su hermana Maggie, y estaba dirigida por su padre, que volvió a darle un papelillo en Cosecha propia.

En su juventud le enseñó a conducir Paul Newman, amigo de la familia, formó un grupo de rock, trabajó como socorrista y estuvo matriculado dos años en la Universidad de Columbia, antes de abandonar sus estudios. Pero pronto tuvo muy claro que lo suyo era el cine, sobre todo después de que Joe Johnston le ofreciera su primer papel protagonista, Homer Hickam, un personaje real, hijo de un minero obsesionado por los viajes espaciales, en Cielo de octubre. Mayor repercusión tuvo la surrealista Donnie Darko, un film  de culto, muy influido por David Lynch que suponía el debut en el largo del prometedor Richard Kelly, en el que paradójicamente, Maggie Gyllenhaal interpretaba a su hermana. Su personaje era un muchacho conflictivo al que un conejo gigante le incitaba a cometer actos violentos. El joven actor obtuvo excelentes críticas, al igual que con su trabajo en The Good Girl, donde interpretaba a Tom, depresivo empleado de un supermercado tan apasionado del escritor J. D. Sallinger como el propio actor, que se hacía llamar Holden, como el protagonista de la citada El guardián entre el centeno. Debutó en el teatro con la obra This  Is Our Youth, que se representó en el West End londinense, aunque le rechazaron para el papel protagonista de Moulin Rouge, una espina que tiene clavada. “Me encantaba el papel. Estuve muy cerca. Pasé meses haciendo pruebas. Baz Luhrmann dudaba entre que lo hiciéramos Ewan McGregor, Heath Ledger y yo. Yo era el más joven, y prefiero pensar que me desechó por mi edad, a que fuera por mi falta de talento”, ha declarado sobre este episodio. Talento no le falta, como demostró con su trabajo en El compromiso, donde era un muchacho que pierde a su novia poco antes de su boda. Para el gran público, se dio a conocer con El día de mañana, vistoso blockbuster catastrofista que advertía de los riesgos del calentamiento global, donde era el hijo de un climatólogo, atrapado en Nueva York, devastado por una inundación.

Nominado al Oscar por interpretar a un vaquero homosexual a las órdenes de Ang Lee en Brokeback Mountain, se mostró tan convincente que desde entonces le preguntan en las entrevistas sobre su posible homosexualidad. Pero él se apresura a desmentirlo. “Es un poco frustrante que se haya extendido ese rumor, aunque por otro lado es un halago que la gente se crea mis personajes”. En cualquier caso, todavía no ha sentado la cabeza, aunque tuvo una prometedora relación con la actriz Kirsten Dunst, después de que se la presentara su hermana, que trabajó con ella en La sonrisa de Mona Lisa. 2005 fue un año muy importante en la carrera de Jake Gyllenhaal, a quien pudimos ver en el film de Ang Lee, en Proof (La verdad oculta) y en Jarhead. En la actualidad, acaba de terminar el rodaje de Zodiac, el nuevo thriller de David Fincher, que reconstruye la historia real de un asesino en serie que aterrorizó San Francisco.

Filmografía
Velvet Buzzsaw

2019 | Velvet Buzzsaw

El sofisticado mundo del arte moderno en Los Ángeles, poblado por una fauna variopinta, entra en ebullición cuando Josephina, una joven asociada a la célebre galerista Rhodora Haze, se topa por casualidad con el conjunto de la valiosa obra pictórica de un desconocido. El crítico de arte Morf Vandewalt bucea en el pasado de este misterioso personaje, verdadero artista maldito que sufrió una tragedia familiar, y que deseaba que su trabajo nunca tuviera difusión. Y en efecto, algo siniestro hay a su alrededor, pues comienzan a sucederse desapariciones y muertes violentas. Tercera película como director del anteriormente guionista Tony Gilroy, quien repite con dos de los actores que le dieron buena suerte en Nightcrawler, su debut tras la cámara, Jake Gyllenhaal y Rene Russo. Destila mordaz ironía frente a los vicios más frecuentes en el ambiente de las galería de arte: las ínfulas de los artistas que se creen especiales, la ambición para trepar a cualquier precio, la soberbia de quien cree que puede encumbrar o hundir una carrera, la facilidad para saltar de cama en cama, la envidia ante el éxito de otro... Aunque el film es algo reiterativo, con un estilo "diez negritos", o "juego de la oca", en que el espectador tiene la seguridad de que va a haber una nueva víctima de la maldición del artista, hay que reconocer imaginación en las soluciones visuales en que cuadros o instalaciones cobran vida para llevarse por delante al incauto de turno, un modo de abordar el asunto que recuerda a El resplandor de Stanley Kubrick. El terror es casi siempre elíptico y sugerente, con mucho fuera de campo inteligentemente usado.

6/10
Spider-Man: Lejos de casa

2019 | Spider-Man: Far From Home

Para olvidar los trágicos acontecimientos vistos en Vengadores: Endgame, Peter Parker tratará de disfrutar, como un adolescente más, del viaje de fin de curso con sus compañeros de instituto, por varios países de Europa, durante el que tratará de conquistar a MJ, la chica que le hace tilín. Por esta razón, el muchacho se resiste a atender la llamada de Nick Furia, que debe darle unas tecnológicas gafas legadas por Tony Stark. Aunque al principio le fastidia que su tía May le haya puesto a escondidas en la maleta el uniforme arácnido que pretendía dejar en casa, le vendrá de perlas cuando en Venecia una bestia formada por agua siembre la destrucción en los puntos más turísticos. Durante el enfrentamiento, Spider-Man descubre que un desconocido con poderes, Mysterio, está plantando cara con éxito al supervillano. Pese a que hasta entonces sólo había rodado dos largos ‘indies’ poco conocidos, Clown y Coche policial, Jon Watts consiguió lo que parecía imposible, darle frescura a la sobreexplotada franquicia del Hombre Araña, en Spider-Man Homecoming. Ahora retoma al personaje, de nuevo encarnado por Tom Holland, pero no llega a la misma altura, ni a la de la imaginativa Spider-Man: Un nuevo universo, ganadora con toda justicia del Oscar a la mejor película de animación. Pese a que están compuestas con sofisticados efectos visuales, quizás resulten un tanto rutinarias sus escenas de acción en distintas localizaciones mundiales, al estilo de James Bond, con destrucciones de lugares emblemáticos, como en los filmes de Roland Emmerich. Por otro lado, el principal giro argumental resulta evidente desde el primer momento para cualquiera que haya ojeado alguna vez un cómic del Trepamuros. Funciona mejor su parte de comedia romántica para adolescentes, muy al estilo del cine ochentero de John Hughes, que logra diferenciar a esta entrega de los numerosos estrenos superheroicos del año. Por una vez dejan más poso secuencias como la de Ned –interpretado por el inspirado joven Jacob Batalon– tratando de conseguir que su amigo Peter se siente en el avión al lado de MJ –la vivaracha Zendaya–, con resultados distintos a lo esperado, que la habitual exhibición de efectos visuales, y es que el citado Tom Holland parece sentirse como pez en el agua en ese terreno adolescente. Como en el film anterior, para la banda sonora se recurre bastante bien a clásicos del rock (pese a que el personaje central se hace un pequeño lío al identificar alguno de ellos). En general el resto del reparto no falla, por ejemplo Jake Gyllenhaal parece haberlo pasado en grande en su primera incursión en el género, Jon Favreau, Samuel L. Jackson y Cobie Smulders sacan partido a sus personajes, los ya conocidos Happy Hogan, Nick Furia y Maria Hill, y Martin Starr, conocido por Silicon Valley, desata algunas risas como el profesor Harrington. Quizás se eche de menos esta vez una mayor presencia de Marisa Tomei, como la tía May. Merece la pena esperar a ver las dos escenas de los títulos de crédito (una de ellas al final del todo, tras seis minutos de rotación de nombres), pues aportan sustanciosas novedades de cara al futuro del personaje, y a la anunciada fase 4 del universo Marvel, que comienza a partir de ahora.

6/10
Lo que arde con el fuego

2018 | Wildlife

La familia Brinson se acaba de mudar a una pequeña localidad del estado de Montana. Corre el año 1960 y son tiempos de trabajo precario. El progenitor, Jerry, pierde su empleo, de modo que a todos les toca arrimar el hombre, a la madre Jeannette dando clases de natación, y al adolescente Joe trabajando de aprendiz en el estudio de un fotógrafo. Pero Jerry acepta un trabajo inusual, arriesgado y mal pagado, trabajar como peón con el escuadrón que trata de controlar un incendio que nunca acaba de extinguirse. Adaptación de una novela de Richard Ford, autor de obras tan notables como “El día de la independencia”. “Incendios” es de la más populares, y se ha encargado de trasladarla a la pantalla el actor Paul Dano, que coescribe el guion con su pareja Zoe Kazan. Ninguno de los dos actúa en el film, aunque el protagonista Ed Oxenbould –el film se narra desde el punto de vista de su personaje adolescente– tiene un extraordinario parecido con Dano. Estamos ante una película con estilo, pero terriblemente premiosa y reiterativa en su esfuerzo por crear un “mood” lánguido y desencantado, el de una familia al que las dificultades laborales han convertido en material altamente inflamable. Oxenbuld encarna bien la inocencia y el esfuerzo por enderezar lo torcido, y compartimos el dolor de su personaje cuando ve a sus padres separados y sin capacidad de entenderse, a pesar de sus esfuerzos para que los tres permanezcan juntos en la “foto” de la vida. Carey Mulligan encarna bien a la esposa que va dando tumbos, y Jake Gyllenhaal es ideal para interpretar al tipo que trata de demostrar su hombría aceptando un trabajo que le va a quemar inevitablemente. También es una buena elección Bill Camp como el tipo al que dejó su mujer, y que trata de ganarse el favor de Jeannette, a pesar de la notable diferencia de edad y de lo que puedan pensar el hijo y el marido ausente.

5/10
Los hermanos Sisters

2018 | The Sisters Brothers

Los hermanos Charlie y Eli Sisters son dos matones que ejecutan sin piedad las órdenes de su jefe, El Comodoro, siempre consistentes en liquidar a sus enemigos. Un nuevo encargo, matar a Herman Warm, se complica cuando su informante, John Morris, se asocia con su objetivo e intenta despistarlos. Deben emprender entonces un largo viaje-persecución desde Oregón hasta San Francisco, donde la fiebre del oro causa furor. Y en el camino surge el cambio de impresiones entre Eli, el mayor, que desearía abandonar su vida criminal, y Charlie, más visceral y salvaje, al que la negativa relación con su progenitor ha marcado a fuego por la senda de la violencia. Poderoso western dirigido por el francés Jacques Audiard, que escribe el guión con su colaborador habitual desde Un profeta, Thomas Bidegain, a partir de una novela de Patrick Dewitt. Sorprende su visión descarnada del salvaje oeste, donde impera con frecuencia la violencia, con muertes brutales, caciques que se creen investidos del poder para decidir sobre las vidas ajenas, y subalternos que acatan sus órdenes como mercenarios sin escrúpulos. Pero también el modo en que puede introducirse la humanidad: la búsqueda de la utopía, una sociedad democrática donde todos compartan iguales derechos, la comunión con la naturaleza, la camaradería que lleva a compartir lo que uno lleva dentro y exponer ante el amigo los propios demonios interiores. Y aquí el motivo de la fiebre del oro y la fórmula química para encontrar el dorado metal se convierten en estupendo símbolo catalizador de un formidable, brioso cambio de timón en la historia. La gran habilidad del film es el modo delicado en que se nos desliza por esta pendiente de la añoranza de algo mejor, que conduce a momentos verdaderamente entrañables. Que pueda convivir lo brutal y lo emotivo en este film es una especie de milagro, donde la transformación de los personajes nunca parece artificiosa. Los cuatro actores principales, con mención especial para John C. Reilly, están sencillamente soberbios. La última secuencia es pura mágia, con un plano muy fordiano en el umbral de la puerta, y otro en que los efectos visuales, usados sin alardes, nos conducen suavemente a la hermosa conclusión. Audiard ha contado además con un magnífico equipo técnico en apartados como el diseño de vestuario –la mítica y 4 veces oscarizada Milena Canonero–, la música –vuelve a trabajar con su compositor habitual y uno de los más talentosos del momento, Alexandre Desplat, 2 veces ganador del Oscar– y la fotografía –el no tan conocido Benoît Debie, que fuerza algunos momentos difícules de imágenes nocturnas–.

8/10
Stronger

2017 | Stronger

Life (Vida)

2017 | Life

Un pequeño paso para los astronautas de la Estación Espacial Internacional, un gran paso para la humanidad. El equipo que opera ahí –tres estadounidenses, una rusa, un japonés, un afrobritánico tetrapléjico–, ha extraído de Marte un microorganismo unicelular en estado aletargado y al que despiertan, la primera evidencia de que existe vida más allá de la Tierra. Pero tan fenomenal descubrimiento, bautizado como Calvin por una encantadora niña desde Nueva York, va a verse empañado cuando el "pequeño" crece y se convierte en una amenaza letal para los habitantes de la estación espacial. Los guionistas de la celebrada –por algunos, no me cuento entre ellos– Deadpool, Rhett Reese y Paul Wernick, entregan una trama que se esfuerza en combinar rigor científico, dar carta de normalidad a lo que se cuenta mostrando a un equipo de científicos que trabaja en la conocida Estación Espacial Internacional, con su fabuloso hallazgo, y sumando de pronto a ello la acción desasosegante de un terrible enemigo que parece imbatible, y que los va eliminando uno a uno, al más puro estilo Alien, el octavo pasajero, una referencia inevitable, ante la cual Life (Vida) sale perdiendo. La película comparte con el film citado la atmósfera agobiante y terrorífica. Por otro lado, al malvado alienígena se le ha otorgado un diseño original, y toda la dirección artística está muy cuidada. Aunque Daniel Espinosa (El invitado) rueda bien, lo que se ve suena a ya visto, a lo que se suma la pega de que pese a contar con un buen reparto, los personajes apenas están desarrollados, incluido el simplón de Jake Gyllenhaal, que dice no desear vivir en un planeta de 8.000 millones de habitantes, que prefiere estar en el espacio. Los responsables del film parecen conscientes de que no aportan demasiadas novedades al género de la ciencia ficción, quizá eso explique el giro final, audaz relativamente.

5/10
Okja

2017 | Okja

2007. Lucy Mirando, CEO de la megacorporación Mirando, anuncia que su compañía creará genéticamente en unos años una especie de cerdo gigantesco. Una década más tarde, la pequeña huérfana Mija, que vive en las montañas en Corea del Sur con su abuelo, pasa todo el día en compañía de un ejemplar de estos nuevos animales, Okja, que le guarda una extrema lealtad. Pero éste resulta ser sólo un préstamo temporal, así que cuando los representantes de la compañía se lo lleven, pues tienen planes poco ortodoxos para su futuro, la niña decide viajar a Seúl para recuperarlo. Brad Pitt produce a través de su compañía, Plan B, un film para Netflix que generó una polémica cuando el Festival de Cannes lo seleccionó para competir en la sección oficial de 2017, junto con The Meyerowitz Stories, de Noah Baumbach, también destinado a su estreno directo en la popular plataforma de ‘streaming’. Ha sido la primera vez que el certamen incluía entre los candidatos a la Palma de Oro producciones que, salvo en el caso de alguna sala aislada coreana, no van a pasar por los cines. Coescribe el guión y dirige el surcoreano Bong Joon-ho, que sigue la línea de sus filmes más conocidos, The Host y Snowpiercer (Rompenieves), pues se adscribe al género fantástico, logra un frenético ritmo narrativo, filma eficaces secuencias de acción, y añade toques de humor bizarro, aquí a veces un poco tontorrón. Sigue el esquema de E.T., el extraterrestre y otras cintas de amistad entre infante y monstruo, con elementos del cine de aventuras. Pero el realizador se distingue sobre todo por incluir crítica social, y en esta ocasión, con un tono cercano a la sátira, pone en solfa los excesos de la industria alimentaria, que lanza alimentos transgénicos movida únicamente por el afán de aumentar sus beneficios. Contra lo que se puede suponer, Joon Ho no se muestra complaciente con los animalistas en contra de este tipo de prácticas; el realizador –que recuerda en algunos momentos, sobre todo los más corales, al cineasta español que posiblemente ni conozca Luis García Berlanga– también la emprende contra ellos. Aquí no queda títere con cabeza, y éstos parecen más ingenuos que idealistas, y pese a su amor por las bestias, no dudan en golpear a humanos, sin consideración alguna. Amena, visualmente brillante, con una utilización inteligente de los efectos especiales, sobre todo a la hora de crear al expresivo marrano, Okja cuenta con un reparto internacional de altura. Repite con Joon Ho tras el film sobre el tren futurista Tilda Swinton, que esta vez compone muy bien una villana exagerada de cómic; está acompañada por un histérico Jake Gyllenhaal, como presentador televisivo, una correcta Lily Collins como activista, en el rol de líder de esta última el siempre sorprendente Paul Dano, y el carismático Giancarlo Esposito en el papel de un sicario de la malvada, que recuerda a su creación más inolvidable, Gus Fring, en Breaking Bad. Soporta la mayor parte de la trama la talentosa Ahn Seo-Hyun, que pese a su juventud tiene una vasta experiencia en series y largometrajes coreanos.

6/10
Animales nocturnos

2016 | Nocturnal Animals

Segunda película como guionista, director y productor del diseñador de ropa Tom Ford, nuevamente muestra poderío narrativo y visual al moverse dentro de las coordenadas de un universo propio. También, como en Un hombre soltero, parte de material literario ajeno, la novela de Austin Wright "Tony and Susan". Susan es una galerista de arte en Nueva York, con un matrimonio en decadencia y unos logros profesionales en los que ni siquiera ella misma parece creer, a pesar de estar envueltos por llamativos oropeles. Un día recibe el manuscrito de una novela original a punto de publicarse, "Animales nocturnos", escrita por su anterior marido, Edward. Su lectura –la obra describe la agresión que sufre una familia, el matrimonio y su hija adolescente, por parte de tres violentos desalmados, mientras viajan de noche en auto por una solitaria carretera– le producirá una auténtica y creciente perturbación. Ford se muestra hábil al tejer una narración que combina drama y thriller con varios hilos narrativos que atrapan: el presente, con la lectura de la novela; la ficción de lo que se cuenta en dicha novela, con personajes inspirados en Susan y Edward (el propio Jake Gyllenhaal interpreta con brillantez tanto el personaje real como el del papel); y algunos flash-backs que permiten saber cómo surgió el flechazo de los texanos Susan y Edward cuando se conocieron en Nueva York. Aunque se hacen presentes algunas de las obsesiones habituales del cine de Ford –resulta excesivo su recrearse esteticista al mostrar cuerpos desnudos, la instalación artística de mujeres gruesas en cueros con que arranca el film, los amantes, los cadáveres, el retrete al aire libre...–, hay que reconocer que sabe señalar las contradicciones y flaquezas, tanto de una visión conservadora de la vida que puede dejarse llevar por múltiples prejuicios, como de la liberal que so capa de autonomía y libertad termina en una alienación semejante, aunque sea en sentido contrario. Y alrededor de los conceptos de fortaleza y debilidad a la hora de actuar y tomar decisiones articula algunas de las sorpresas del film, incluido el impactante final. Además de los citados protagonistas, están también muy bien los secundarios, como Michael Shannon, o la más fugaz Laura Linney.

6/10
Un accidente llamado amor

2015 | Accidental Love

Everest

2015 | Everest

Mayo de 1996. Dos guías profesionales preparan sendas expediciones comerciales, en las que llevarán a la cima del Everest a adinerados individuos. Rob Hall, de Adventure Consultants, garantiza el éxito a cualquier tipo de cliente, independientemente de su experiencia, pues ha ejercido su labor durante años sin ninguna víctima mortal. Su rival, Scott Fisher, de Mountain Madness, sólo lleva consigo a gente preparada. Ambos grupos logran coronar su objetivo, pero entonces se desata una inesperada y violenta tormenta... El islandés Baltasar Kormákur, responsable de la excelente 101 Reikiavik, ha dirigido en Hollywood títulos como Contraband y 2 Guns. En Everest reconstruye trágicos sucesos reales, que pusieron en solfa el lucrativo negocio de los viajes de recreo al punto más elevado de la Tierra. El realizador logra sacarle mucho partido a un guión inteligente, escrito a cuatro manos por Simon Beaufoy, con experiencia en este tipo de historias por 127 horas, y nada menos que William Nicholson, autor de la obra original y el libreto de Tierras de penumbra. Son conscientes de que no deben apartarse del esquema del típico retrato de lucha del hombre contra la naturaleza, por lo que se limitan a dar pinceladas de los personajes. Pero logran darles cierta dimensión humana, y que se entiendan las dos maneras de entender su profesión de los protagonistas. También contribuye al dramatismo de Everest el reparto, que tiene en su cima a Jake Gyllenhaal (Fisher) y Jason Clarke (Hall), éste último el que logra la mayor emotividad, en sus conversaciones telefónicas con su esposa, encarnada por una breve pero eficaz Keira Knightley. También sorprende otro matrimonio de ficción, formado por Josh Brolin y Robin Wright. No desentonan grandes intérpretes como Emily Watson, Sam Worthington y John Hawkes. En suma, cuando llegan las deseadas y vistosas secuencias de escalada que el público ha ido a ver no se tiene la sensación de estar contemplando el típico blockbuster vacío. Estamos ante una de esas películas de las que se sale alabando la fotografía, gran labor de Salvatore Totino. Los planos aéreos ponen los pelos de punta por sí mismos, por lo que no necesitarían del 3D con el que se exhibe Everest.

6/10
Demolición

2015 | Demolition

Davis es corredor de bolsa en Wall Street, trabaja en la empresa de su suegro Phil, está casado con Julia, una bella mujer con conciencia social. Debería ser feliz. Pero la muerte de ella mientras conducía, en un accidente del que él sale ileso, le permite descubrir que tal vez él era quien realmente estaba muerto hasta ese momento, con una vida desamorada y anodina. Necesitado de expresar sus sentimientos a alguien, adopta una fórmula insólita y disparatada, de puro desahogo, convencido de que nadie le atenderá: en una carta de reclamación por el mal funcionamiento de una máquina expendedora de chocolatinas, en el hospital donde llevaron a Julia, junto a su queja descarga los sentimientos de su confuso corazón. Para su sorpresa, recibe una llamada de Karen, una mujer del departamento de atención al cliente, conmovida por sus misivas. El canadiense Jean-Marc Vallée, aunque va cambiando de guionistas y orígenes de las tramas de sus películas –Café de fiore, Dallas Buyers Club, Alma salvaje–, mantiene una línea coherente al presentar personajes que se encuentran en una encrucijada existencial, en la cual tratan de encontrar algo de sentido en sus desnortadas vidas. Todo para señalar que hay que buscar respuestas, que tal vez no se encuentren todas, pero que el simple hecho de emprender el camino para dar con ellas merece la pena. En Demolición, que tiene un guión del desconocido Bryan Sipe, el planteamiento es radical, con la metáfora bastante evidente de desmontar aparatos, tirar tabiques, romper cosas, echar abajo edificios, para tratar de entender que es lo que no funciona en ellos, o lo que esconde una fachada de confort que es pura apariencia. Bien desarrollada la narración, Vallée logra que nos creamos las sorprendentes reacciones del protagonista, muy bien encarnado por Jake Gyllenhaal, el papel le viene al pelo. Y nos intriga con la misteriosa Karen y sus llamadas, lo que convive con situaciones tipo "la vida sigue", lo que incluye el regreso al trabajo y la idea de los suegros para honrar la memoria de Julia. Todo, bastante bien ensamblado, sirve para hablar del desconcierto, de cómo el dolor puede nublar el juicio, hasta el punto de llevar a olvidar casi que una vez se amó. También de cómo a veces se halla un bálsamo para las situaciones difíciles por caminos completamente inesperados. Aquí el encuentro con Karen, la siempre eficaz Naomi Watts, introduce una subtrama interesante, también por la relación con el hijo adolescente: la escena sobre el uso de los tacos es modélica, aunque introducir sus dudas sobre la orientación sexual parece algo metido con calzador; en cualquier caso, la idea de usarla para señalar eso del dicho "consejos tengo, pero para mí no tengo" resulta inteligente.

6/10
Redención

2015 | Southpaw

Procedente de un orfanato del barrio neoyorquino de Hell's Kitchen, la vida del boxeador Billy Hope parece un cuento de hadas. Casado con una extraordinaria mujer y con una hija, vive a lo grande en una gran mansión, merecido premio como campeón vigente de los pesos semipesados. Su mujer, sin embargo, está preocupada por los combates de su marido, por el modo que tiene de pelear, por su salud. Pero su intento por conseguir que Billy abandone el deporte profesional, aunque bien recibido por éste, va a encontrar un serio obstáculo en las malas maneras del campeón colombiano Miguel Escobar. Una muesca más en el tan hollywoodiense subgénero de las películas de boxeo, cuya temática tanto se presta a dar perfecto cumplimiento al gran sueño americano, con cuestiones como la superación de los obstáculos y la consecución del éxito, aunque no se limite únicamente al mero deporte, como bien han mostrado hondos dramas (Million Dollar Baby), modélicos biopics (Huracán Carter) o el cine negro (Cuerpo y alma), por citar algunas de las materias que rodean con mayor frecuencia el universo del cuadrilátero. En el film que nos ocupa, el propio título –Redención– no esconde por dónde va a discurrir la trama, que muestra el itinerario clásico del éxito, la fama, la caída y la recuperación, aunque dentro de un argumento familiar altamente dramático y no sólo deportivo. El planteamiento más o menos convencional en el plano pugilístico es quizá lo único achacable al film si lo que se busca es en primer lugar originalidad. Pero la novedad no es lo único que cuenta y entre esos caminos tan hollados puede encontrarse un aliento épico reconfortante, de gran humanidad, que no pasa de moda. Además aquí se habla de otros temas de fondo que hacen referencia al dolor, a la paternidad, a las dificultades para salir del pozo cuando la desgracia llama a la puerta. La seriedad del film puede comprobarse también al observar la convincente tipología de los personajes que presenta, desde los más típicos del género (el insensible hombre de negocios, el entrenador, los verdaderos amigos) a los que son más específicos: la esposa sufridora, la hija, la cuidadora social e incluso la juez. Todos son realistas, alejados siempre de simplificaciones, con reacciones naturales que los acercan a lo cotidiano y que revalorizan el fondo de la película. Ayuda a que Redención funcione más que bien que detrás está Antoine Fuqua (The Equalizer), un director con pulso narrativo contrastado, que más allá de las excelentes imágenes sobre el ring, sabe contar una historia sin dejarse llevar por efectismos. Su trabajo quizá podría haber sido más redondo en algún aspecto, como en la relación del protagonista con su mánager o en el dibujo del entrenador, pero en general sabe insuflar vida a cada escena sin que por ello tenga que forzar la emotividad o el sentimentalismo. Hay que elogiar además el intenso trabajo de Jake Gyllenhaal, en su línea habitual, así como la interpretación de Forest Whitaker.

6/10
Nightcrawler

2014 | Nightcrawler

Impactante film sobre el amarillismo en los medios de comunicación, y la obsesión del "trepa" por escalar socialmente a cualquier precio. Sigue a Louis Bloom, un joven desocupado en Los Ángeles, que se gana unos dólares robando cobre en las vías del tren y vendiéndolo en chatarrerías. Una noche es testigo de un accidente de automóvil, y queda fascinado por los cámaras de televisión que graban imágenes sangrientas para ofrecerlas a cadenas de televisión ávidas de contenido morboso; piensa que él podría hacer lo mismo, e incluso cultivar lo que podríamos llamar con retintín alma de artista –siempre buscará los mejores encuadres– y un espíritu empresarial –aquello puede ser el arranque de un lucrativo negocio–. Dan Gilroy, el guionista de Acero puro y El legado de Bourne, debuta en la dirección con poderío. Su guión es sólido y también la dirección, toda la narración discurre con fluidez, con escenas de acción bien concebidas, en algunos casos con abundantes dosis de violencia. En todo caso se podría señalar lo exagerado del protagonista –pese a la muy convincente interpretación de Jake Gyllenhaal–, que tiene un punto de psicópata y actúa con increíble frialdad, los demás le importan menos que un comino, e incluso el modo de ligar con su productora televisiva sorprende por su enfoque a modo de transacción comercial. Alegra ver a Rene Russo, bien en su pequeño papel, en la brecha aunque sin duda la edad le pasa factura en la tiranía de un cine que reclama actrices jóvenes. Aunque atravesado de cabo a rabo por un afilado cinismo, y con una abundancia de personajes que sólo piensan en sí mismos sin ningún escrúpulo –sólo el segundo de abordo de la productora televisiva aduce algo parecido a la ética periodística a la hora de dar las noticias y ofrecer determinadas imágenes–, el film pone el dedo en una sangrante llaga de los medios de comunicación, pues incluso los más serios sacrifican con frecuencia sus supuestos elevados principios en aras a obtener la deseada cuota de audiencia. También se adivina una crítica más general a la sociedad americana, al mostrar el lado más feo de la mentalidad emprendedora individualista, y la aceptación e incluso alimentación del estado de las cosas.

6/10
Enemy

2013 | Enemy

Coproducción española, en la que ha intervenido Televisión Española, y que cuenta con un guión de Javier Gullón (El rey de la montaña, Invasor), que adapta la novela del Nobel portugués José Saramago “El hombre duplicado”. El hombre duplicado al que sigue Denis Villeneuve en Enemy tiene el rostro de Jake Gyllenhaal. Un anodino profesor de universidad, que convive sin grandes ilusiones con una mujer de la que espera un niño, y que se deja llevar por sus pulsiones sexuales, descubre en una película de vídeo, El que la sigue, la consigue, que uno de los actores con un minúsculo papel de botones es idéntico a él. Aquello acrecienta su ya habitual angustia vital, y trata de contactar con el otro, que también se agobia bastante con la insólita situación. Película difícil y críptica, se supone que se trata de una exploración de la identidad humana y los mecanismos del subconsciente, los enfrentamientos de corte esquizofrénico que experimentamos contra nosotros mismos, aquello que apuntaba san Pablo de que hay una ley en mis miembros por la que hago lo que no quiero, de modo que queremos ser nosotros mismos, pero de otra manera, nunca estamos satisfechos en la situación actual. Lo cierto es que la trama de que somos nuestro peor enemigo, no parece conducir a ninguna parte, con la idea de aproximar de algún modo orden y caos. Como el director de Incendies y Prisioneros es un auténtico especialista en la creación de atmósferas opresivas, sí que consigue transmitir incomodidad, el ambiente de la ciudad con unos edificios que parecen aprisionarte. Uno puede pensar un poco en Enemy, al enfrentarse a determinados elementos surrealistas, en el David Lynch más delirante. Pero todo esto no basta para entregar una película suficientemente sólida, queda la sensación de arriesgado experimento no satisfactorio.

5/10
Prisioneros

2013 | Prisoners

Tras la comida del día de Acción de Gracias, la hijita de Keller sale con una amiguita a dar una vuelta en bici y no vuelven. Comienza una búsqueda angustiosa, pero no dan con el paradero de las crías. Alex, un débil mental que vive en una caravana, se convierte en sospechoso de las desapariciones, pero el detective de la policía Loki no tiene pruebas contra él y debe dejarlo libre. El tiempo pasa y los padres de una y otra niña empiezan a caer por el pozo de la desesperación, un descenso a los infiernos que saca de ellos lo peor: el desánimo, la depresión y la tentación de actuar por cuenta propia, ante lo que se considera inoperancia policial. Podía ser un thriller convencional, un telefilm de esos que sirven de relleno para la sobremesa de una parrilla televisiva. Porque los elementos del sólido guión de Aaron Guzikowski -autor del libreto de Contraband- resultan bastante manidos. Pero el canadiense Denis Villeneuve, en su primera incursión hollywoodiense, sabe llevar la historia a sus intereses confesos de estudiar la naturaleza humana y crear atmósferas, y ello sin renunciar a entregar una película comercial de auténtica intriga, con un final memorable. De modo que con trazos impresionistas, bien respaldado por la fotografía de Roger Deakins, va dando pistas de cómo son los personajes y lo que los mueve, piezas de un puzzle que exigen al espectador que componga la imagen completa, el cineasta no le va a hacer ese trabajo. Así que hay espacio para la sorpresa y los quiebros inesperados, y el efecto de tener al espectador al borde del asiento en todo momento. Gran parte del interés de la cinta estriba en la humanidad de los personajes -que tienen defectos y distan mucho de la perfección-, y en los variados rostros que puede tomar el mal. La idea es que Hugh Jackman y compañía -excelente reparto, muy convincente- pueden ver puesta a prueba su fe y venirse abajo ante una situación límite, hasta una quiebra de sus principios morales, donde se dejen llevar por el individualismo que tanto rige en la sociedad actual, en vez de confiar en los profesionales y en el sistema.

8/10
Sin tregua

2012 | End of Watch

Los jóvenes Brian Taylor y Mike Zavala. Una pareja de la policía de Los Ángeles que patrulla las calles y combate el crimen a diario, sin tener la sensación de hacer algo extraordinario. No sólo son compañeros de trabajo, muy buenos profesionales ya curtidos, sino que comparten una auténtica amistad, se consideran verdaderos hermanos. Mike es de origen hispano, muy enamorado de Gabby, su mujer embarazada de su primer hijo, a la que siempre ha sido fiel. Brian se comporta más como un “bala perdida”, aunque envidia la estabilidad sentimental y familiar del otro frente a su saltar de cama en cama; tal vez la dulce Janet sea la mujer que necesita para encauzar su vida. David Ayer se ha convertido en un auténtico especialista en cine policíaco de tintes realistas, ya sea como guionista -Training Day (Día de entrenamiento)- o sumando a esta faceta la de director -Harsh Times, Dueños de la calle-, lo que también hace en el título que nos ocupa, Sin tregua. Aquí logra imprimir grandes dosis de verismo a la trayectoria cotidiana de los protagonistas, enfrentados a muy variadas situaciones, y donde su empeño en hacer bien las cosas les lleva a toparse con crímenes de envergadura, los cárteles de la droga y el tráfico con seres humanos, que corresponden a los federales pero a cuyo combate aportan su muy apreciable granito de arena, arrostrando innegables riesgos. El principal logro de Ayer en Sin tregua consiste en pintar héroes ordinarios, guiados por una recta concepción del bien y del mal, cuya principal cualidad es que no se lo creen, simplemente hacen lo que tienen que hacer, ni siquiera los reconocimientos en forma de condecoraciones afectan exageradamente a su ego. Además, a diferencia de otras cintas, incluidas las anteriores del propio director, no se pone el acento en la posible corrupción del estamento policial, sino que se toma el riesgo de centrar la mirada en los agentes honrados, esa mayoría silenciosa que no llama la atención, menos atractiva a priori argumentalmente. Lo hace con una buena historia, que progresa adecuadamente, con las justas dosis de dramatismo y acción trepidante en ambientes degradados. A la credibilidad de lo narrado ayuda la decisión del director de ofrecer el punto de vista de innumerables cámaras que se supone recogen la actividad de la pareja policial o de los delincuentes, empezando con la que porta consigo el propio Brian, que medio en broma, medio en serio, mantiene una especie de diario videográfico, un intento personal de documentar su tarea cotidiana. Las cámaras que tienen los vehículos policiales, u otras cámaras de seguridad, que recogerían la actividad de los personajes, evitando apabullar con los distintos formatos, dan esa sensación al espectador de estar siendo testigos de la realidad. También ayuda el buen trabajo actoral, los estupendos Jake Gyllenhaal y Michael Peña, muy entrañables en su relación de camaradería -donde está claro que ambos están dispuestos a dar incluso la vida por el otro- y en su vida social -tienen el encanto del auténtico las escenas de la fiesta de la quinceañera o la de la de la boda, relacionándose las familias de los Brian y Mike-.

8/10
Código fuente

2011 | Source Code

Segundo trabajo del realizador hasta ahora especializado en ciencia ficción Duncan Jones, que dejó un buen sabor de boca a los aficionados con Moon. En esta ocasión se nota que tiene un poco más de presupuesto, lo que le ha permitido contar con un renombrado protagonista, Jake Gyllenhaal, y secundarios de cierto peso. De nuevo, Jones propone una pequeña historia de ciencia ficción que recuerda a los viejos episodios de Twilight Zone. Colter Stevens (Gyllenhaal), un piloto estadounidense que combate en la guerra de Afganistán, despierta inesperadamente en un tren de cercanías al que no sabe cómo ha llegado. Descubre que va acompañado por una mujer que le llama por otro nombre y que tiene documentación de otra persona. De repente, una explosión destruye el tren, pero Stevens no muere, sino que recupera la consciencia en una unidad de aislamiento de alta tecnología. Una militar y un científico le explican que le devolverán a la escena del atentado, 8 minutos antes de la explosión, y que en ese tiempo debe cumplir una importante misión: averiguar la identidad del terrorista que ha colocado la bomba. Código fuente viene a recordar a Atrapado en el tiempo, pero en clave de thriller. Duncan Jones le saca mucho jugo a la idea central y añade un elemento romántico que recuerda en cierta medida a Destino oculto, otra cinta de ciencia ficción que se ha gestado más o menos al mismo tiempo, donde también la historia de amor iba cobrando importancia conforme transcurría el metraje. Como pasaba en su ópera prima, cae bien su falta de pretensiones y que en lugar de recurrir a la típica sobredosis de efectos especiales –el principal mal que aqueja al género en los últimos años–, los utilice únicamente como apoyo de la historia.

6/10
Amor y otras drogas

2010 | Love and Other Drugs

Jamie es un joven egocéntrico y ambicioso, de gran éxito con las mujeres, aunque con el complejo de no saber agradar a sus padres. Dispuesto a ganar dinero como sea, se convierte en visitador del laboratorio farmacéutico Pfizer, una profesión muy lucrativa que le permite seguir centrado en su ocupación favorita: pensar única y exclusivamente en sí mismo. Hasta que conoce a Maggie, una joven con Parkinson en estado 1, en una de las clínicas que frecuenta. Al principio el juego es de un ligoteo más, pero puede que está asomando a la puerta el amor. Para sorpresa de propios y extraños, Edward Zwick abandona el cine épico que justa fama le ha dado –Tiempos de gloria, El último samurái...–, y se sumerge en una confusa mirada a la necesidad del amor que experimenta todo ser humano. Su fuente para el guión, coescrito con Charles Randolph y Marshall Herskovitz, es el libro de Jamie Reidy “Hard Sell:  The Evolution of a Viagra Salesman”, donde el autor cuenta sus experiencias reales como viajante de Pfizer y vendedor de Viagra, el célebre fármaco para disfunciones sexuales. Zwick conduce al espectador a través de un largo “viaje”, donde la meta del amor es algo reduccionista, y las etapas del trayecto poco nítidas en lo moral y escasamente atractivas. Domina en el film la visión hedonista del sexo, como mero juego para entretener la soledad y el hastío vital. Y aunque se reconoce que el sexo sin amor no es nada –o muy poco–, las bromas y la mirada frívola al sentido de la vida, que traspasan todo el metraje, llevan a que la reflexión sobre el sacrificio por el ser amado ante la enfermedad resulte impostada. La película se encuadra dentro de una categoría de películas que hacen bien en señalar a una sociedad “enferma” –quizá uno de los mejores momentos es aquel en que un médico reconoce que entró en la profesión vocacionalmente, y que ahora se ha convertido en un tipo comprado por los laboratorios, y adicto a las orgías–, pero falta de fundamentos éticos, y profundamente incoherente. A este respecto es ilustrativa la decisión de Jamie y Maggie de filmar festivamente en vídeo sus proezas sexuales, para luego escandalizarse el primero de que su hermano se masturbe contemplando esas imágenes. En cuanto al capítulo interpretativo, la pareja Jake Gyllenhaal-Anne Hathaway se ve contagiada de la extraña dicotomía del film, pues a ratos han de ponerse ‘graciosos’, para a continuación plantarnos ante la dureza del deterioro físico.

4/10
Prince of Persia: las arenas del tiempo

2010 | Prince of Persia: The Sands of Time

Feliz adaptación del popular videojuego del mismo nombre, desarrrollado en 1989 por Jordan Mechner, el cual también ha ideado ahora la historia del film. Sin ser una maravilla, el resultado es muy superior a otras lamentables adaptaciones de las consolas, como Doom, Max Payne o Hitman, por nombrar sólo los fiascos más sonados. Aquí, la función está dirigida por un director de cierto peso, Mike Newell (Harry Potter y el Cáliz de fuego), lo cual se nota sobre todo porque da prioridad a la historia, aventurera y romántica, por encima de los inevitables efectos especiales. Cuando era un chavalín despierto, valiente y temerario, el pequeño Dastan (Jake Gyllenhaal) fue recogido por el noble rey de Persia y llevado a palacio, en donde fue criado como uno de sus propios hijos. Con el tiempo creció y demostró su valor y destreza en la guerra, aptitudes que comparte con sus hermanos Tus y Garsiv. La familia real –compuesta por el rey Sharaman, su hermano Nizam, y los tres príncipes– forma una unidad muy compacta, pero su cohesión va a ser puesta a prueba cuando tras la llegada de unos informes sobre tráfico de armas, se decide invadir la ciudad sagrada de Alamut, regentada por la bellísima princesa Tamina (Gemma Arterton). Pero cuando el ejército persa celebra la victoria, el rey muere asesinado, y todo apunta a que el responsable es el príncipe Dastan. Película de aventuras de toda la vida, para verla con palomitas y regresar a los sueños de infancia, con castillos y fortalezas, princesas y príncipes, malvados oscuros y traiciones perversas, duelos con espadas y persecuciones malabares, magia y hechicería, tesoros y pasadizos secretos. El film bebe de los aires clásicos de los relatos de "Las mil y una noches" y también de la atmósfera y la puesta en escena de otras aventuras exóticas, no exentas de humor, al estilo de La momia. Y aunque la simpleza de algún diálogo incita a la risa y la historia es tan previsible como uno puede imaginar, el film gana enteros gracias a la labor del equipo de guionistas formado por Boaz Yakin (Titanes. Hicieron historia) y los socios Carlo Bernard y Doug Miro (responsables de El gran rescate y Presencias extrañas). Todos ellos se las arreglan para entregar un variado grupo de personajes bien definidos, cuidados con esmero, y que cuentan con minutos suficientes como para no ser simples comparsas, especialmente la princesa interpretada por Gemma Arterton o el simpático y característico sinvergüenza encarnado por un excelente Alfred Molina. En honor a la verdad, el film se desinfla hacia el final, cuando abusa de la fantasía y de unos efectos especiales de feria, efectistas y ridículos, y la trama se deja llevar demasiado por las zarandajas místicas y esa cansina moda olímpica de hablar de los dioses. Menos mal que gran parte del film obvia todo esto y se centra en ofrecer acción a raudales, diálogos humorísticos, ritmo modélico, escenarios variados, amor y sacrificio, y en fin, todo eso que ha de tener una película de aventuras para no aburrir.

6/10
Brothers (Hermanos)

2009 | Brothers

Jim Sheridan se toma cada nuevo proyecto con suma tranquilidad. Cuatro años después de la absolutamente fallida Get Rich or Die Trying, el irlandés rueda un remake de Hermanos, coescrita y dirigida por la danesa Susanne Bier. Cuenta con un guión del prestigioso David Benioff (Cometas en el cielo, La última noche) que ha introducido pocos cambios con respecto al original, pues básicamente ha adaptado la historia a los Estados Unidos. Así, esta vez tenemos al capitán Sam Cahill, militar modélico, felizmente casado con Grace, su novia del instituto, con la que tiene dos hijas. Por contra, su hermano menor Tommy Cahill es la oveja negra de la familia, que acaba de salir de la cárcel en libertad condicional. Cuando el helicóptero en el que viaja Sam es derribado por los talibanes durante una misión en Afganistán, Tommy estrecha su relación con la esposa de su hermano, y poco a poco se convierte en su sustituto en el hogar. Además, Grace y Tommy se sienten atraídos el uno por el otro. Tenía Sheridan todas las papeletas para triunfar nuevamente, pues se basa en un film muy sólido, y cuenta con un reparto de primera. Además, la historia da pie al director de En el nombre del padre y En América para incidir en el tema más importante de su filmografía: las relaciones familiares. Como en esas dos películas citadas, le interesan en particular las relaciones paternofiliales, así que aunque el tema central son los hermanos, presta especial atención a la relación de las niñas con su padre, y del hermano díscolo con el suyo. Es además un film sobre las secuelas de la guerra, en línea con El cazador o El regreso. El tema está en los momentos de las producción de desgraciada actualidad, por el recrudecimiento de la guerra de Afganistán. Pero el resultado es un film excesivamente convencional, mil veces visto, y mucho menos impactante que su versión danesa. Su resolución es poco brillante, faltan ideas en la puesta en escena y todo se vuelve demasiado previsible. Desde luego no está a la altura de la brillante filmografía de Sheridan, que parece que empieza a acusar cierto cansancio en los últimos años. Levantan un poco la función los actores. Realiza un gran esfuerzo Tobey Maguire, aunque su interpretación resulta un poco forzada, y su look deliberadamente desmejorado no ayuda a hacer creíble a su personaje. Resultan mucho más naturales Natalie Portman y Jake Gyllenhaal, así como los sobresalientes secundarios, Sam Shepard, Mare Winningham y sobre todo las niñas Bailee Madison y Taylor Geare, enormemente expresivas.

5/10
Expediente Anwar

2007 | Rendition

El público no está para guerras. Al menos el estadounidense, aunque no parece que tampoco el resto del mundo esté respondiendo bien a las películas que describen la situación creada tras los ataques terroristas del 11-S, y las posteriores guerras en Afganistán e Irak. A diferencia de lo que ocurrió con Vietnam, se han están realizando películas durante el conflicto, y no a su final, y ninguna de ellas ha sido considerada memorable, ni por el público ni por la crítica. La que nos ocupa en estas líneas no constituye la excepción. Un atentado con terrorista suicida de por medio se lleva por delante a 19 personas, además de causar numerosos heridos. El objetivo era uno de los jefes de la policía egipcia, que ha salido indemne. No ha corrido la misma suerte un diplomático americano del servicio secreto, cuyo automóvil pasaba casualmente junto al lugar de los hechos. La CIA y adláteres enseguida se ponen en marcha, buscando culpables, sospechosos, posibles cooperadores materiales del atentado... Y un ingeniero químico egipcio, Amwar El-Ibrahimi, que está casado con una ciudadana estadounidense, y tiene un hijo y otro en camino, tiene la mala suerte de convertirse en sospechoso; al parecer su teléfono móvil recibió una llamada de un conocido terrorista. Aplicando la ley antiterrorista vigente en EE.UU. tras el 11-S, que permite retener a sospechosos de terrorismo por tiempo indefinido y sin asistencia legal, Anwar es detenido y trasladado a un remoto lugar, donde es sometido a torturas para lograr arrancarle una confesión de culpabilidad. El sudafricano Gavin Hood ya dio pruebas de sus inquietudes políticas al tramar el tema de violencia juvenil en su país en Tsotsi, Oscar al mejor film extranjero. Aquí, dejando a un lado el problema muy real del terrorismo del nuevo milenio y las modernas guerras, emplea toda su artillería en mostrarse extremadamente crítico con el modo en que EE.UU. está afrontando la cuestión, como señala el muy explícito título original del film, "Rendición". En efecto, considera el cineasta, que maneja un guión de Kelley Sane, que el no-respeto de los derechos humanos equivale a perder la guerra antes de haber empezado a librarla. El problema es que, aparte de la simplificación, lo que nos cuenta no emociona, hay un ritmo cansino, poco dinámico. La trama juega a varias bandas, mostrando las dudas sobre la tortura del personaje de Jake Gyllenhaal; la lucha tenaz de Reese Witherspoon por dar con su marido; el pragmatismo a distintos niveles del senador Alan Arkin, de su ayudante Peter Sarsgaard, y de la responsable de seguridad Meryl Streep; la resistencia del torturado Omar Metwally; y las vicisitudes del policía egipcio, cuya hija está relacionada sin saberlo con un islamista radical. Y así, se pasa de escenas repletas de sadismo, a otras donde imperan las lágrimas o el cinismo, sin demasiada habilidad, hasta perpetrar una pirueta final, que no deberíamos desvelar, aunque sí señalarla como trampa indigna, que no resulta ninguna gran sorpresa, y que lo único que hace es alimentar la ceremonia de la confusión. A mal final (el comentado) sí hay mal principio (se nos antoja endeble que se pueda detener a alguien con tan poco, la premisa del film).

4/10
Zodiac

2007 | Zodiac

Película basada en hechos reales acontecidos en torno a San Francisco a partir de los años 60, cuando un asesino en serie que se hacía llamar Zodiac aterrorizó a la población con sus espeluznantes crímenes, que acompañaba de acertijos que hacía llegar a diarios como The San Francisco Chronicle. El guión de James Vanderbilt  se basa en los libros de investigación escritos por Robert Graysmith, caricaturista e ilustrador del Chronicle, que a pesar de que el caso no le incumbía periodísticamente hablando, se sumergió en él desde su inicio hasta extremos que rayaban lo obsesivo. La trama nos pinta uno de esos casos que parece de resolución imposible, y que permanece abierto a lo largo de varias décadas. El rigor de la narración, de un sabor muy clásico, emparenta el film con otros clásicos del periodismo de investigación como Todos los hombres del presidente. Tenemos ante nosotros múltiples personajes, encuadrables en las categorías de víctimas, sospechosos, periodistas, policías y familiares. Y gran parte del mérito de Vanderbilt y del director, David Fincher, es dar cohesión al conjunto, no permitir que esa variedad de personajes y escenarios, más el paso del tiempo, conduzcan a una trama deshilachada. Hay emoción y genuino suspense, cuando el film se mueve en las fronteras del cine de terror, en los momentos en que el asesino actúa; hay inteligencia en mostrarlo como una figura fantasmal, y están bien las dudas que surgen en algún caso acerca de si determinado perturbado era o no el asesino buscado. Fincher parece haberse aficionado a cierto tipo de filmes sobre las pautas del comportamiento humano, que parece seguir unas determinadas "reglas de juego". La palabra "juego" está incluso en uno de los títulos de su filmografía, The Game, pero también forma parte conceptual de Seven, El club de la lucha y La habitación del pánico. Aquí esta idea está muy presente a la hora de tratar de determinar el patrón de acción que sigue el asesino; pero también al hablar de los problemas de jurisdicción de la policía y sus posibles piques; o de la importancia que pueden tener los medios de comunicación, incluida la televisión, a la hora de dar cancha a un desequilibrado y de alarmar a la población. También se describen con mucha inteligencia los comportamientos obsesivos y el sentimiento de frustración a que puede dar lugar el deseo a toda costa de solucionar el caso, muy presentes en el reportero de Robert Downey Jr., en el policía de Mark Ruffalo, y en el caricaturista de Jake Gyllenhaal, que pueden derivar en adicciones indeseables o en problemas en la vida familiar. Los actores citados sobresalen dentro de un magnífico y bien seleccionado reparto.

8/10
La verdad oculta

2005 | Proof

Catherine es una joven que ha cuidado durante años de su padre Robert, un genio de las matemáticas, con un punto de locura. Cara a evitar el ingreso de su progenitor en una institución psiquiátrica, le ha dedicado lo mejor de su tiempo. Lo que ha redundado en una carrera profesional limitada –ella también es matemática, y se le da bien la materia–, y en la imposibilidad de enamorarse, casarse, formar una familia… Por ello, cuando se produce la muerte del padre, se despiertan los recelos hacia su hermana Claire, que no arrimó el hombre todo lo que debía. Y también hacia Hal, un brillante y joven licenciado que estaba haciendo su tesis con Robert, y que tal vez esté detrás de robar algún `descubrimiento´ de su maestro, aprovechando las carencias afectivas de Catherine. Cuidada adaptación de la obra teatral de David Auburn, ganadora del Pulitzer. En la elaboración del complejo guión, donde se incide en la introspección de los personajes, y se producen saltos temporales, ha intervenido el propio autor y Rebbeca Miller. La hija del maestro Arthur Miller, que ha desarrollado una carrera como cineasta, puede entender muy bien lo que es trabajar `a la sombra de un genio´, cuando ese genio es el propio padre. El film explora en varias direcciones, y John Madden sabe insuflar en todas ellas densidad dramática. Así, se exploran las dudas acerca de si Catherine habrá heredado del padre algo más que sus aptitudes con los números, la capacidad de sacrificarse hasta el extremo por un ser querido, los resentimientos por el comportamiento del prójimo, la sed de amar y ser amado inherente a todo hombre… Tras el fiasco de La mandolina del capitán Corelli, Maddem ha vuelto la mirada a la musa que le cubrió de estatuillas doradas en Shakespeare enamorado, o sea, con Gwyneth Paltrow. Y acierta, porque la rubia actriz entrega una composición memorable. El resto del reparto está bien: Anthony Hopkins, con un papel que puede hacer con los ojos cerrados; Jake Gyllenhaal, que sigue afianzando su carrera; y Hope Davis, con un papel ingrato, la `mala´ hermana, muy bien llevado.

7/10
Jarhead

2005 | Jarhead

Primera Guerra del Golfo. Anthony Swofford –en cuyo libro homónimo se basa el film– es un marine del ejército estadounidense, que acude a liberar Kuwait, país recién invadido por el Irak de Sadam Hussein. Es la época previa a la Operación Tormenta del Desierto, donde dominan la inactividad y el tedio. Los soldados deben soportar un calor infernal, y la arena que se mete hasta en las orejas. Ellos desean luchar, pero el momento de pegar tiros nunca llega. De modo que se dedican a matar el tiempo, pensando en obscenidades, o gastando bromas pesadas, mientras soportan a un sargento de mano dura. El film de Sam Mendes (American Beauty, Camino a la perdición) es deudor de toda una tradición cinematográfica relativa a Vietnam –incluida la cita explícita a Apocalypse Now, título de cabecera de los marines, y a El cazador–, muy crítica con la actuación de EE.UU. fuera de su país. Y en tal sentido, poco aporta Jarhead con respecto a sus predecesores. Si acaso la mirada cínica de Mendes a los lazos afectivos y familiares, que en la línea de American Beauty, se revelan tenues. La chacota a cuento de las infidelidades de novias y esposas que han quedado en casa supera lo razonable, y se compensa poco con el ejemplo de algún militar razonablemente satisfecho en el campo familiar: sólo uno hispano de presencia fugaz parece más o menos equilibrado. Los demás son `cabezas huecas', que no saben por qué están en Irak, ni tampoco parece importarles. Esa consideración del vacío de la mayoría de los combatientes según Swofford, no va más allá: no se entra a la cuestión política, ni tampoco a cómo se podría motivar a esos soldados, hacerlos más personas. Visualmente, la película tiene algunos momentos hermosos, y pasajes surrealistas como el partido de fútbol americano jugado con máscaras antigás. Y el reparto cumple, sin exagerar. Jake Gyllenhaal no logra hacer comprensible –tal vez por culpa del guión– el par de momentos en que se `se le va la olla'.

5/10
Brokeback Mountain

2005 | Brokeback Mountain

Signal, Wyoming. Dos jóvenes, Ennis del Mar y Jack Twist, consiguen trabajo en un rancho: cuidar hacia el final del verano un rebaño de ovejas, acampando en la ladera de Brokeback Mountain. Es un trabajo duro y poco agradecido, que hacen con profesionalidad. Ennis es un tipo parco en palabras, prometido con Alma, su novia de toda la vida, con la que espera casarse. Jack, más dicharachero, está soltero y sin compromiso, y el caso es que Ennis le gusta, y no sólo como amigo. De modo que una noche irrumpe en su tienda, y sin cortarse un pelo se arroja en sus brazos. Ennis querría pensar que aquello ha sido la locura de un momento, pero la pasión crece, y también el afecto. Terminada la temporada, sus vidas se separan. Ennis se casa con Alma, y Jack hace lo propio con Lureen, hija de un potentado. Ambos formas sus respectivas familias. Podría ser el punto y final. Pero no lo es. Pues incapaces de olvidar aquel verano en Brokeback Mountain, reanudan el contacto. De modo que ante una esposa que no quiere ver y otra que no se entera, echan una canita al aire anualmente. Será su secreto, pues no se atreven a ir más allá. Aunque aquello parece no bastar, sobre todo a Jack. Ang Lee (que ya abordó la temática gay en El banquete de boda, en tono de comedia) adapta un relato de Annie Proulx, convertido en guión por Larry McMurtry y Diana Ossana. Probablemente su peor defecto es que se nota la intención de vender una idea, la de la normalidad de las relaciones homosexuales. Pero Lee es un cineasta hábil, y sabe entre medias mostrar los desgarrones interiores de los protagonistas, incapaces de decir adiós a su relación, aunque sólo fuera porque ya se decantaron por otra opción (crear un hogar, cada uno con una mujer). Hay un buen trabajo de Jake Gyllenhaal y Heath Ledger, a costa de los personajes femeninos, muy esquemáticos y con comportamientos poco razonables.

6/10
El día de mañana

2004 | The Day After Tomorrow

Film catastrofista que aprovecha una cuestión de rabiosa actualidad: el cambio climático. Una perturbarción en la corriente del Atlántico produce una cataclismo de proporciones planetarias. Deshielo, tormentas, huracanes, que traen consigo una nueva era glacial. Nueva York es una de las ciudades afectadas, donde Sam Hall queda atrapado con unos amigos en la Biblioteca Pública. Pero papá Hall, experto climatólogo, acudirá al rescate. Estupendos efectos especiales, con la Gran Manzana inundada y cubierta de nieve, y acierto en la elección de Jake Gyllenhaal como adolescente desastrado, un poco a lo Tobey Maguire en Spider-Man, pueden anotarse en el haber de la película entregada por Roland Emmerich (Independence Day, El patriota), que círcula por los cánones clásicos del género, el esquema de mostrar a diversos personajes en peligro. Algún elemento original (los todopoderosos EE.UU. pidiendo ayuda al Tercer Mundo, la quema de libros para obtener calor) no ocultan los puntos débiles: la obcecación del padre por ir a buscar a su retoño, poco verosímil, y el modo en que se resuelve el film, donde las cosas ocurren porque sí. También resulta llamativa la ausencia de lo trascendente en una historia que nos presenta poco menos que la inminencia del fin del mundo.

6/10
El compromiso (2002)

2002 | Moonlight Mile

El vehículo que debía transportar a una feliz novia a la iglesia, se convierte en coche mortuorio que traslada sus restos al cementerio. La vida de 4 personas (la difunta, sus padres, y el novio) ha dado un vuelco radical, de la noche a la mañana. Una bala perdida la alcanzó, y las cosas ya no serán lo que debieron ser. No ha habido boda, cierto, pero los “suegros” de Joe Nast le habían acogido ya como a un hijo. Todo estaba hablado, y la idea era que el malogrado marido trabajara codo a codo con su suegro. Ideales truncados, un cuento de hadas hecho mil pedazos, que se complica más por un hecho que Joe no se atreve a desvelar. Él y su novia habían anulado su compromiso. No estaban seguros del paso que iban a dar, y tenían intención de comunicar su decisión a los padres de ella, cuando la muerte frustró el plan. Ahora Joe se encuentra en una encrucijada. Tiene miedo a aumentar el dolor de los padres de la difunta, pero su silencio alimenta una espiral de afecto y atenciones de las que no se cree merecedor. E incluso suponen una planificación no deseada de su vida, que debiera discurrir por los cauces elegidos por él responsablemente. Junto al drama del joven protagonista, el dibujo de los padres de ella (magníficos Dustin Hoffman y Susan Sarandon), con sus inesperadas manías y los mundos que se construyen para evadirse de la realidad cotidiana, no sacan al espectador de la historia; y ayuda a perfilar una buena subtrama, una historia de amor maduro, construido día a día, donde el “cansancio” del otro no sirve de excusa para dejar de amar; o la de los problemas de comunicación con la hija. También tiene entidad el dilema del joven Joe (la carrera de Jake Gyllenhaal va a más): se describe bien un modo de hacer que teme lastimar al otro, en que la falta de sinceridad en el momento oportuno complica las cosas; ese miedo a que te retire el saludo quien hasta entonces te apreciaba, sólo por hablar a las claras, pesa sobre muchas personas, lo que hace más dolorosa la inevitable revelación de la verdad. En este caso cuando el amor llama a la puerta del protagonista.

6/10
The Good Girl

2002 | The Good Girl

Aunque el reclamo de esta película es la presencia de la multiadorada Jennifer Aniston, su fuerza no radica tanto en su protagonismo sino más bien en la naturaleza de la historia, muy al estilo indie: una incursión intimista en las rutinarias vidas de unos cuantos personajes en un pequeño pueblo estadounidense. Justine trabaja en unos grandes almacenes, está casada con Phil, un pintor de brocha gorda que se pasa las tardes fumando marihuana con un amigo. El matrimonio de Justine es sencillamente un rollo macabeo y, sin hijos, ella se siente cada vez más vacía. Aún no es mayor, pero ya no es joven, y atraviesa ese delicado momento vital en que el idealismo se apaga y se ha de afrontar la cruda y sobre todo aburrida realidad. Y así hasta que un joven hipersensible e incomprendido entra a trabajar en su tienda y ella se deja arrastrar por una mutua atracción. Ambos buscan en el otro la compañía y el cobijo que no tienen, pero lo que para ella –una “chica buena” en busca de emoción– es poco más que una aventura sexual, para él acabará siendo una obsesión tan sincera como neurótica. La película comienza como cualquier comedia romántica al uso, pero poco a poco va virando hacia un drama rural intenso, con poca cabida para el divertimento. A veces esto puede convertirse en un arma de doble filo, ya que la Aniston, aunque convincente, no parece tan cómoda en ese género. Se agradecen por eso algunos buenos gags –el del maquillaje es espléndido– que relajan la intensidad. La película adquiere mayor resonancia gracias a los trabajos de John C. Reilly, en el papel del marido, y a Jake Gyllenhaal, célebre por su papel protagonista en Donnie Darko.

6/10
Donnie Darko

2001 | Donnie Darko

En un barrio residencial norteamericano, un adolescente demasiado creativo, con problemas para adaptarse al mundo real, se refugia en la amistad imaginaria con un conejo gigante que le vaticina que el mundo desaparecerá al cabo de unos días. Esa misma noche, un avión pierde uno de sus motores, y se estrella contra su casa, justo encima de su habitación. Original propuesta que mezcla la crítica social del cine independiente americano con las atmósferas oníricas y el humor negro del cine de David Lynch. Supone el debut como realizador de Richard Kelly, autor también del guión, inspirado en la obra The Destructor de Graham Greene, y cuya originalidad sedujo a la actriz Drew Barrymore, que le ayudó a sacar el proyecto adelante, ejerce como productora e interviene en un pequeño papel. Junto a ella, destaca la presencia como secundarios de veteranos ilustres como Katharine Ross (El graduado), Mary McDonnell (Mumford) y Patrick Swayze (Ghost). El film se presentó en la edición 2001 del prestigioso festival de cine independiente de Sundance.

7/10
Lovely & Amazing

2001 | Lovely & Amazing

Jane es una mujer madura madre de tres hijas. Cada una de ellas tiene su propia personalidad, son muy distintas e incluso la edad separa a dos de ellas con la benjamina. Todas parecen estar pasando por momentos algo difíciles y tienen en común la búsqueda de redención en la que será determinante la curiosidad y ganas de vivir de la pequeña. Típica comedia dramática con un toque existencialista de la gran dama del cine independiente Nicole Holofcener. Esta cineasta no suele ofrecer soluciones, sino que opta más bien por plantear las situaciones para que el espectador saque sus propias conclusiones, lo que en ocasiones hace que sus películas parezcan poco esperanzadoras.

5/10
El chico de la burbuja

2001 | Bubble Boy

Jimmy ha vivido toda la vida protegido por una doble burbuja: una real, de plástico, debido a su frágil salud; y otra, metafórica, la que crea a su alrededor una madre demasiado protectora. Nuestro “prota” sólo cae en la cuenta del extremo a que ha llegado cuando su novia le deja plantado para casarse con otro en las cataratas del Niágara. Y con burbuja y todo viaja para allá, dispuesto a evitar el enlace. Se trata de uno de los primeros papeles del entonces semidesconocido Jake Gyllenhaal.

4/10
Cielo de octubre

1999 | October Sky

Estados Unidos, años 50. Homer Hickman es un joven fascinado por la hazaña soviética de poner en órbita el satélite Sputnik. Estimulado por el evento, convence a un grupo de amigos del instituto para que se le unan en una meta: construir cohetes y lanzarlos siguiendo estrictos principios científicos. Lo que parece un juego de críos, se convierte en algo muy serio. Así lo advierte John, el algo desilusionado padre de Homer, capataz de mineros en la pequeña localidad donde reside con su familia, que esperaba que su hijo siguiera sus pasos en la mina de carbón. Joe Johnston (Jumanji, Rocketeer, Cariño, he encogido a los niños) logra su película más redonda al seguir la pista a los hechos auténticos protagonizados por un grupo de adolescentes apodados “los coheteros”. Uno de ellos, ingeniero de la NASA en la actualidad, los ha contado en un libro autobiográfico. A diferencia de tantos films recientes que retratan a adolescentes descerebrados, que sólo piensan en acostarse con el chico/chica de al lado o en acudir a fiestas topeguay, aquí hay unos chavales con personalidad, ilusiones, caídas de ánimo, secretos inconfesables, preocupación por el otro… Es la traslación a la pantalla de cómo se convierte en realidad el sueño americano, que en realidad no sólo es americano sino universal. Voluntad, coraje, espíritu de sacrificio y amor pueden y de hecho, cambian las cosas. Ello se muestra con una atmósfera que combina perfectamente nostalgia y magia, sin ñoñerías. Los cuatro actores que dan vida a los amigos son desconocidos, pero hacen su papel a las mil maravillas. Desde el líder con carisma, al empollón que vive instalado en su genialidad, pasando por el que tiene problemas con su padre alcohólico, vemos seres de carne y hueso, que interesan. Y entendemos la ilusión de una profesora (una recuperada Laura Dern) por sus alumnos, o el miedo de un padre (estupendo Chris Cooper) que conoce demasiado bien lo dura que es la vida, para creer que su hijo pueda dedicarse a algo distinto que a picar piedra. Un film estimulante, con una magnífica dirección artística y fotografía, y una banda sonora épica y vibrante, que incluye temas de los 50 tan pegadizos como Ain’t that a Same de Fats Domino.

7/10
Cosecha propia

1998 | Homegrown

Tres vividores, Jack, Carter y Harlan, trabajan para Malcolm que tiene como propiedad un cultivo de marihuana en el estado de California. pero un buen día Malcolm es asesinado, y tras el estupor inicial, el trío de trabajadores deciden cultivar por su cuenta la propiedad de Malcolm. Claro está que no saben dónde se están metiendo... Simpática comedia, con buen ritmo y logrados momentos de humor. Además de Ryan Phillippe (Harlan), Hank Azaria (Carter) y Billy Bob Thornton (Jack), se da cita en ella un reparto impresionante, llenito de caras conocidas. Dirige Stephen Gyllenhaal (El país del agua), padre de los actores Jake Gyllenhaal y Maggie Gyllenhaal, convertidos más tarde en grandes estrellas y que tienen en este film un pequeño papel.

4/10
Una mujer peligrosa

1993 | A Dangerous Woman

Martha (Debra Winger) es una joven extraña, algo retrasada, que vive con su tía Frances (Barbara Hershey). En sus vidas comienzan a acumularse acontecimientos. Martha es despedida de la tintorería donde trabaja. Frances participa en la campaña electoral de Steve, un político local del que es amante. Colin, un forastero, se ofrece a reparar el porche de la casa de Frances, destrozado por la engañada esposa de Steve. Stephen Gyllenhaal (El país del agua) consigue dar unidad al guión de su esposa Naomi Foner (Un lugar en ninguna parte). Pero la historia está tan traída por los pelos, el director la conduce con tal exasperante lentitud, es a veces tan descarnada... Resulta curioso que Kathleen Kennedy, productora habitual de Spielberg, se haya involucrado en el proyecto, poco comparable a otros en los que ha participado. Sin duda que lo más atractivo es el personaje central, muy bien interpretado por Debra Winger. A pesar de que Martha es brusca, destacan su sinceridad, su amor a la verdad y a la justicia, su lealtad. Ello puede verse en el suceso que desencadena su despido: no puede dejar de decir a un cliente que su chaqueta no ha sido lavada en seco, aunque eso suponga enfrentarse con su jefe. Precisamente esa inocencia algo inconsciente es la que atrae irresistiblemente a Colin. Pero dará lugar también a trágicos sucesos.

4/10
Cowboys de ciudad

1991 | City Slickers

Tres amigos, destacados profesionales en la ciudad de Nueva York están atravesando la llamada crisis de los cuarenta, por lo que deciden pasar unos días en el salvaje oeste aprendiento el duro oficio de vaquero. Allí piensan, que el contacto con la naturaleza, la vida sana, el ejercicio y la salida de la rutina diaria les permitira encontrarse con ellos mismos. A ellos se unen dos dentistas y dos hermanos magnates en la industria de los helados. Todos ellos deberán aprender a montar a caballo, usar el lazo, encender fuegos, bajo las órdenes de un brusco capataz. Divertida comedia protagonizada por Billy Crystal, Daniel Stern y Bruno Kirby, en la que a través de bromas y situaciones verdaderamente divertidas los personajes se plantean preguntas y respuestas acerca de sus vidas, relaciones de pareja, familiares y profesionales. Jack Palance obtuvo el Oscar en la categoría de mejor actor secundario al dar vida al duro capataz. El film está dirigido por el eficiente Ron Underwood.

4/10

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