Libros
"La televisión en España (1990-2022)", de Manuel Palacio
La televisión en España (1990-2022) (Manuel Palacio, Cátedra / Col. Signo e Imagen, 259 págs)
El interés por el panorama televisivo en España, sigue más de actualidad que nunca. Podría alguien creer que en tiempos de plataformas de streaming, con las audiencias de las televisiones clásicas en franco declive, más bien se estaría extendiendo el necesario certificado de defunción, que se encontraran como esos viejos videoclubs que resistieron numantinamente hasta que tuvieron que echar el cierre. Pero basta ver la crisis de RTVE con la destitución de Elena Sánchez y su sustitución por la socialista de carné Concepción Cascajosa, y las peleas de las que dan noticia un día sí y otro también los medios, para darse cuenta de que la televisión en abierto y su control, ya sea de titularidad pública o privadas, sigue tan cruenta como siempre.
Por eso resulta muy oportuna esta rigurosa investigación conducida por Manual Palacio para dar cuenta de lo que ha dado de sí la evolución del medio televisivo desde 1990 hasta nuestros días, o sea, desde que hubo televisión privada. De este modo su libro viene a completar el exhaustivo estudio coordinado por Julio Montero, publicado también por Cátedra en 2018, y que daba cuenta del nacimiento de la televisión en España en 1956, prolongando su mirada precisamente hasta 1990.
Con agradecible humildad Palacio reconoce desde el principio la dificultad de su empresa por la casi inexistencia de estudios sociológicos mediante encuestas de los hábitos televisivos profundos de los telespectadores españoles, el CIS no ha prestado a este tema toda la atención que se merecía. A veces toca hablar de impresiones, bastante fundamentadas, eso sí, apuntando a la duda de qué fue antes, el huevo o la gallina, o sea, la televisión reflejando los cambios culturales que se producen en la sociedad española tras la llegada de la democracia, o bien moldeando en un ejercicio de ingeniería social a una opinión pública fácilmente manipulable. Porque de lo que no cabe la menor duda es de que los que han ocupado el poder, de uno u otro signo, han querido aprovechar la televisión pública estatal y las posteriores autonómicas como herramienta para mantener el status quo, de modo más o menos descarado, objetivo inconfenso, ganar elecciones. Mientras que la televisión comercial, que debía vivir de la publicidad, y por tanto de la audiencia, rebajaría el nivel de su programación –Tele 5 llevaría la medalla de haber alcanzado aquí las cotas más bajas de programas de calidad, la telebasura con reclamos eróticos de dudoso respeto al espectador, aunque obteniendo la recompensa de lo que Juan Manuel de Prada suele llamar “masas cretinizadas”–, incluso produciendo cierto efecto contagio en la televisión pública.
El autor habla de desregulación y globalización, de fenómenos como las televisiones locales, de las directivas europeas, de cómo la televisión pública y su reforma y redimensionamiento no acaban de acometerse, aparte de que hubo un “pecado de origen”, no aplicar la fórmula del canon para su financiación y así prescindir desde el principio de la publicidad. Entre los muchos temas abordados está la que llama “edad de oro de la televisión en España”, con éxitos como “Operación Triunfo” y las series Farmacia de guardia, Médico de familia, Cuéntame cómo pasó, Aquí no hay quien viva y La que se avecina. También hay espacio para estudiar la televisión como instrumento político, el modo en que refleja los cambios sociales en medio ambiente, fenómeno migratorio, presencia de la mujer, educación, religión, etcétera. Aunque se trata casi inevitablemente de una mirada rápida, supone un resumen interesante de lo que han sido las últimas tres décadas de la pequeña pantalla en España.
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