Lo mejor del cine y series TV de 2025
12 claves y tendencias del cine y las series de 2025
¿Está el cine a punto de desaparecer? ¿Las series se estiran, se estiran y se estiran sin ton ni son? ¿Hay algo más que franquicias, secuelas, superhéroes y pelis infantiloides? ¿Se ha agotado la imaginación de los artistas? Hollywood ya no es lo que eran, ni los Oscar, ni los festivales. Los artistas se cansan, directores, guionistas, actores se encuentran aburridísimos, sin saber qué hacer, a veces apuntándose a cualquier cosa, y otras absteniéndose, a ver si sale algo que despierte mínimamente su interés.
Sí, suena todo lo anterior a visión ceniza y desencantada, y desgraciadamente hay motivos para sostenerla. Pero como somos unos optimistas incorregibles, y queremos mantener la esperanza, pues aquí estamos dando algunas claves y tendencias de lo que hemos visto en 2025 y con la esperanza de que todo no sea tan terrible después de todo. Como dijo el Papa León XIX en su encuentro con los cineastas en el Vaticano, lo que nos da la linterna mágica “no son solo imágenes en movimiento: es poner en movimiento la esperanza”.
1) El cine de Hollywood ya no es el cine popular por excelencia. Los grandes estudios y las majors han perdido la conexión con el gran público, más allá de la inercia que muestran en su reciclaje de franquicias, superhéroes, adaptaciones de videojuegos y cine familiar. La realidad es que faltan grandes historias, con personajes inspiradores, tramas “bigger than life”, y se apuesta por películas “raritas”, hasta el punto de que los Oscar y los premios de los festivales ya no son tan diferentes.
2) La llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos ha supuesto el inicio del declive del wokismo, pero esto no supone en absoluto la desaparición de una atención exagerada a minorías sexuales y raciales, con tramas que no interesan a casi nadie, y que ha conducido a la producción de títulos de escasa rentabilidad.
3) Y sí, puede que el wokismo vaya a menos, pero a cambio se abren paso la extravagancia y la polarización. Trump es muy poderoso, pero Hollywood es Hollywood, muy liberal, muy demócrata, que mira con sospecha lo que huele a conservador, aunque sea al precio de espantar a muchos espectadores que quieren historias normales y ya está. Han caído muy bien en la meca del cine películas como Una batalla tras otra y Los pecadores, con los restos de la nostalgia utópica revolucionaria, la denuncia del supremacismo blanco y el racismo sistémico, pero son discursos que ya suenan antiguos, y que incluso han sido cuestionados inesperadamente por títulos como Caza de brujas. Así que atentos al cambio de tendencia en un terreno muy resbaladizo...
4) A río revuelto, ganancia de pescadores. En el país de los ciegos, Estados Unidos y Hollywood, el tuerto es el rey, y esto se ha notado en un auge y acogida del cine español en la taquilla de nuestro país verdaderamente espectacular. Ha sido habitual muchas semanas, que en el top 10 de las películas más taquilleras en España, la mitad de los títulos fueran hispanos: parecía que todos los días fueran Los domingos. Porque el cine de Hollwood, excepto el muy comercial, no despertaba mucho interés. Es verdad, y conviene decirlo para no alzar las campanas al vuelo con poco realismo, que estos datos tienen truco: como el cine estadounidense popular de Hollywood atraviesa una severa crisis, esto ha repercutido en que el cine español se aúpe a las primeras posiciones de la taquilla. Pero no significa que las cifras de recaudación sean récord, ni mucho menos.
5) La Inteligencia Artificial irrumpe con fuerza en las producciones cinematográficas. Es una herramienta útil, pero que da miedo, resulta difícil calibrar hasta qué punto va a eliminar puestos de trabajo en la industria fílmica, y cómo puede influir negativa en tramas y producciones, abriendo paso a la mediocridad. En parte hay un efecto de “la pescadilla que se muerde la cola”: al espectador se le está volviendo conformista, con tramas poco imaginativas, y siendo esto así, una IA puede entregar muchas ideas mediocres pero baratas. Es una forma de dar poca importancia a la fotografía, de crear decorados muy “cantosos”, música de baratillo, rellenar de “extras” virtuales un escenario... Además, hay miedo de que se produzca una apropiación de la propiedad intelectual ajena que sea muy difícil de defender después, los artistas están temblando.
6) En la línea de lo anterior llegan los actores virtuales. Ha levantado particular polvareda Tilly Norwood, una actriz creada con Inteligencia Artificial por Eline Van der Velden y su compañía Particle6. Con una fuerte inversión y mucho marketing, se ha presentado a esta actriz que quién sabe si será candidata al Oscar algún día, suena a locura pero... Y es que al mismo tiempo los actores legendarios envejecen o mueren, y a los jóvenes, salvo excepciones, se les ve poco ilusionados, inmersos en una encrucijada existencial, moviéndose entre el cine comercial que les dé la pasta y el artístico que les conceda el anhelado prestigio.
7) De vez en cuando las salas de cine nos sorprenden con peculiares triunfos de taquilla de producciones que no es lo que uno entiende por estrenos fílmicos propiamente dichos, en el fondo son comida para hoy y hambre para mañana. Por un lado están los conciertos y productos de una “star” del pop como Taylor Swift, con Taylor Swift: The Official Release Party of a Showgirl, que logran ponerse de número uno en taquilla; extravagancias como Las guerreras K-Pop, una producción que Sony no se atrevió a estrenar en salas, y que en Netflix se colocó como número uno, dando luego pie a un regreso a salas en formato Sing-Along, algo que a veces pasa con algunos musicales. En esta misma línea se mueve el triunfo de otros filmes de público nicho como son los anime: si la salvación de las salas tiene que venir gracias a títulos como The Chainsaw Man - La película: El arco de Reze o Guardianes de la noche: Kimetsu no Yaiba - La fortaleza infinita, solo cabe gritar a pleno pulmón aquello de “¡¡Houston, tenemos un problema!!”.
8) Hay movimientos empresariales en Hollywood. Skydance, a través de Dave Ellison, hijo de Larry, el CEO de Oracle, compró un estudio clásico como es Paramount. Era el primer movimiento del esfuerzo de crear un conglomerado mediático de alto calado, y el siguiente paso era comprar Warner a David Zaslav: los estudios, HBO Max, los canales incluido CNN... Hubo varias ofertas y conversaciones, pero también largas y “ghosting” según Dave Ellison. Y entretanto se puso Warner oficialmente a la venta, con tres potenciales compradores, Paramount, Comcast y Netflix, pero la impresión es que no se jugó del todo limpio, y que Netflix era la favorita de Warner para el acuerdo. Lo cual ha desatado una guerra empresarial en toda regla, con OPA hostil de Paramount, que mejora el precio a los accionistas de Warner. Queda pendiente la reacción de los accionistas antes del 8 de enero, lo que vean los reguladores y los flecos políticos, se considera a Paramount más conservadora que a Netflix.
9) Los que tiemblan ante el poco amor que Netflix ha demostrada hasta la fecha hacia las salas de cine, no están muy felices con que la compañía del streaming de haga con Warner. Los estrenos en sala de sus grandes títulos son puramente testimoniales, por motivos contractuales y para optar a premios, con gran opacidad en lo relativo a cifras de recaudación, porque son residuales. Dice Ted Sarandos que mantendrán las políticas de Warner en lo relativo al sector de exhibición, pero no puede extrañar que se le escuche con escepticismo. En cualquier caso, si lo hicieran, se meten en un negociado nuevo, territorio desconocido. Es verdad que Netflix tiene la gran ventaja de tener mucha liquidez por ser el campeón del streaming, pero ojito con las burbujas y tropezones.
10) F1 ha sido el intento de recuperar el cine de vieja escuela. No nos engañemos, la saga Avatar, por muy espectacular que sea visualmente, es cine de vieja escuela. Frente a vídeos cortos de tik tokers, y la dificultad que tienen los jóvenes espectadores para prestar atención más de cinco minutos a alguna cosa, quiero reivindicar mi esperanza, acreditada por doce años de organización del Festival Educacine. No es verdad que el nuevo público esté perdido, aunque los llamemos “la generación ansiosa”, algo en lo que se han convertido, en gran medida, por culpa de los adultos. Tengo comprobado que invitando a la reflexión, y teniendo a los espectadores un par de horas en una sala oscura sin móviles y viendo una historia que se les está proyectando, luego se puede tener un coloquio enriquecedor. Un aplauso para los espectadores inconformistas que no aceptan cualquier cosa que “les echen”, ellos quieren más, son “seres pensantes, libre, y con una gran capacidad de amor”, que se hacen preguntas sobre el sentido de la vida, las mentiras que dominan en los medios, etcétera, etcétera, etcétera.
11) ¿Y las series? ¿Qué pasa con las series? Su efecto e influencia no dejan de ser curiosos. Como con las películas, en parte se convierten en campo de experimentación de excentricidades y rarezas. Algunas más apañadas, Pluribus, otras, cada vez más monstruosas, las que se adscriben a las truculencias del “true crime” de modo crecientemente morboso. Algunas se alargan innecesariamente. Otras se trocean para explotar su popularidad, Netflix jugueteando con Miércoles y Stranger Things después de tanto presumir de estrenar temporadas completas.
Desde luego es un gran cajón de sastre en que cabe de todo. Algunas series longevas intentan no perder comba; las series bíblicas, The Chosen y La Casa de David, gozan de muy buena salud; hay espacio para la distopía de Separación, policíacos bien armados como Task, El largo río de las almas o Last Frontier, y el humor asoma de diversas formas, porque necesitamos reír, Slow Horses, Chad Powers, Sticks, El hombre contra el bebé y compañía...
12) Curiosamente en España se nota cierto agotamiento seriado, aquí no tenemos tanta afición a series interminables patrias, lo que es de agradecer, y entre la mirada a la historia de Anatomía de un instante, y la comedia inesperadamente dramática de Yakarta, más el reír por no llorar de Poquita fe, y los policíacos tipo Cuando nadie nos ve o La caza, el año se ha ido sin demasiada gloria.
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