Reportajes
Se estrena una tercera entrega de la saga “Un hombre y una mujer”
¿Hace falta haber visto las dos entregas anteriores para disfrutar de “Los años más bellos de una vida”?
Claude Lelouch logró el mayor hito de su carrera con “Un hombre y una mujer”, con la que ganó la Palma de Oro en el festival de cine de Cannes, en 1966.
Obtuvo cuatro nominaciones a los Oscar, de las que ganó dos, correspondientes a película de habla no inglesa y guión original (no materializó las de director y actriz principal). Dos décadas más tarde, el realizador recuperó a los personajes de Anouk Aimée y Jean-Louis Trintignant, en Un hombre y una mujer: 2ª parte, y ahora estrena una tercera entrega, Los años más bellos de una vida, que llega a España el viernes 13 de septiembre. Y surge inevitable una pregunta: ¿es necesario conocer y tener frescas las dos películas anteriores para seguirel argumento de la nueva entrega?
Anouk Aimée encarna a Anne Gauthier, una mujer que se quedó viuda muy joven, su marido, especialista de cine, falleció en un accidente. Ahora, ella se gana la vida como script. En la escuela de Deauville a la que lleva a su pequeña hija conoce a otro padre, Jean-Louis Duroc (personaje de Jean-Louis Trintignant), afamado piloto de coche de carreras, cuya esposa se suicidó después de que él sufriera un accidente.
Ambos conectan y surge poco a poco la atracción, aunque Anne se siente culpable por enamorarse de él, debido al recuerdo de su difunto esposo. Pese a que acaban pasando una noche juntos en Deauville, ella decide abandonarle, atormentada por la culpa, y coge el tren para incorporarse a su trabajo en París. Jean-Luis se pone al volante de su bólido, y consigue llegar a la capital antes que el ferrocarril, consiguiendo darle una sorpresa a Anne, que se lo encuentra al bajar. Feliz, se acerca a él y le abraza en la última escena, por lo que el film termina con cierta ambigüedad, no se sabe del todo si la relación continuará o no.
Ya en color, Un hombre y una mujer: 2ª parte, de 1986, no logró ni de lejos la repercusión de su predecesora, pero despertaba la nostalgia, al reunir a los actores con el realizador. Aquí, Jean-Louis se ha retirado de la competición, y ahora ocupa un importante cargo en una marca de automóviles. Por su parte, Anne se ha convertido en una reputada productora, pero está deprimida porque su última película ha fracasado rotundamente. Françoise, su hija, ya adulta, que ha conseguido la fama como actriz, reconoce a Jean-Louis en un teatro. Cuando se lo cuenta a su madre, ésta decide llamar a su antiguo amante, para proponerle llevar al cine su historia de amor. Aunque Jean-Louis le da permiso para ello, enseguida parte de viaje al desierto del Sáhara, con Marie-Sophie, su prometida, mucho más joven que él. Acaba dejándola, porque se da cuenta de que en realidad sólo piensa en Anne. Cuando regresa a París, ambos retoman la relación, mientras que ella reconvierte su proyecto en una comedia musical, que finalmente se estrella en las taquillas.
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