Reportajes
San Sebastián 2010, día 24: familia argentina, familia china
A punto de caer el telón de la 58 edición del Festival de Cine de San Sebastián, ha logrado sorprender lo hábilmente que discurre la ambivalente película argentina Cerro Bayo. Comparte la idea de amores asfixiantes con el film chino Addicted to Love.
Argentina entra a concurso con Cerro Bayo, tragicomedia de calculado patetismo -a veces hay que reír, por no llorar- que dirige Victoria Galardi. En la Patagonia, en Cerro Bayo, está a punto de inaugurarse la temporada invernal, con sus deportes típicos, el esquí y el snowboard. Pero la nieve se hace esperar. En tal tesitura la anciana Juana sacude la rutina familiar con su intentona suicida que la deja en estado de coma. Su hija Marta la cuida, las lágrimas contenidas que al fin surgen denotan cierto sentido de culpa. Mientras que la otra hija, Mercedes, recién llegada de Buenos Aires, sólo piensa en “la plata” que tal vez ganó Juana jugando en el casino, y la que se podría obtener por la venta de una propiedad, y que podría ayudarle a pagar ciertas deudas. Mientras, los nietos también van a lo suyo. El chico averigua donde ocultaba la abuela el dinero, y piensa que es la ocasión de irse de casa y viajar a Europa. Y la chica no tiene otra cosa en la cabeza que ser reina de las fiestas del pueblo, y cree que la necesaria belleza radiante para ganar sólo podrá exhibirla si antes ha experimentado un orgasmo.
Galardi controla. Sabe lo que quiere contar, sus personajes están bien perfilados, maneja bien los mecanismos narrativos. Eso sí, lo que muestra resulta triste, aunque a veces haga gracia. Unos y otros piensan egoístamente en sus metas personales, no hay una mirada generosa hacia los demás. El interrogante sobre los motivos que llevaron a Juana a procurar el suicidio no parece interesar más allá de la curiosidad, del no estar en la inopia. A los nietos no les conmueve en absoluto. Algo más de sentimiento hay en las hijas, Mercedes en la despedida, y más claramente en Marta. Pero sorprende la ausencia del amor generoso en la vida de estas personas, parecen muñecos accionados por mezquinos intereses inmediatos. Brillan sobre todo los personajes femeninos –se trata sin duda de una película de mujeres, ellos son secundarios–, destacando sobre todo las interpretaciones de Verónica Llinás y Adriana Barraza, las hermanas.
Ancianidad: retorno a la infancia
El año pasado la Concha de Oro fue para una película china, Ciudad de vida y muerte. Aunque tiene interés, no parece probable que Addicted to Love, también de esa nacionalidad, repita premio. La trama del correcto film de Liu Hao transcurre en Pekín, y su protagonista es el anciano Pop. En vísperas del año nuevo del tigre, a punto de reunirse con hijos y nietos en la celebración, se encuentra casualmente con Li, un amor de juventud. A pesar de las dificultades que ponen las familias de una y otra parte ponen para que se vean, se las arreglarán para ir quedando. Pop tiene un especial interés por ayudarla a ella con sus problemas de memoria.
Hao dirige con parsimonia, se toma las cosas con calma, quizá excesiva, para desgranar una historia donde se destaca el exceso de sobreprotección de los hijos hacia los padres, que sienten clara la obligación que tienen para con sus mayores, pero que acusan la falta de tiempo, padecen sus propios problemas, se preocupan demasiado. La historia de amor entre Pop y Li se desarrolla delicadamente, y la protagoniza el esfuerzo por ayudar, esas adivinanzas sugeridas por el nieto de él, y que propician cierto retorno a la infancia, la época de la inocencia y de una ternura menos interesada que la de los adultos. En el capítulo interpretativo sobresale el trabajo de Niu En Pu.
La Odisea: tiene tatuajes la cosa, pensó Christopher Nolan
Christopher Nolan tenía muchos frentes abiertos al preparar "La Odisea", su ambiciosa adaptación del clásico de Homero: un reparto multitudinario, localizaciones internacionales, una historia de enormes dimensiones y nuevos retos técnicos. Pero hubo un detalle inesperado que complicó la producción: los tatuajes de Matt Damon.
Wes Anderson, atrapado en el ascensor del Museo de la Academia
Wes Anderson se quedó atrapado en un ascensor del Academy Museum of Motion Pictures tras el acto de celebración por el 30 aniversario de su debut como director de largometrajes. El cineasta estuvo encerrado durante unos 30 minutos junto al actor Luke Wilson y el productor James L. Brooks, hasta que los bomberos de Los Angeles acudieron a rescatarles.