Blog de Hildy
Cine Mundial Z: zombies, pitufos, aviones y kaijus de las Naciones Unidas, hay que hacer taquilla
Hoy llegan a los cines los zombies de Guerra Mundial Z , Brad Pitt y compañía. Reparto mundial para la guerra mundial, porque a los
Hoy llegan a los cines los zombies de Guerra Mundial Z, Brad Pitt y compañía. Reparto mundial para la guerra mundial, porque a los estudios ya nos les basta, con sus disparadísimos presupuestos, triunfar en la taquillas de los Estados Unidos, resulta importante triunfar en los otros mercados, como sea. Y dentro de ese “como sea” entra pasear a los actores de la películas por distintos países –y no me refiero sólo a la gira promocional, sino a los escenarios exóticos y al que son escogidos de diferentes nacionalidades y etnias–, hay que llegar a todo el público si se desea que la cosa sea rentable.
Con la globalización hemos topado. Y con la espectacularidad y el gasto sin freno en la producción, también. ¿Aguantará el cine o se está haciendo el harakiri? Ya me referí en otro post a las predicciones de Juan Manuel de Prada en tal sentido, y Steven Spielberg y George Lucas ya apuntan a que los gastos exorbitados sólo pueden amortizarse con total seguridad si se pasa a cobrar... un precio también exorbitado por la entrada.
Entretanto, hay que llenar las salas. Y Brad Pitt, empleado de la Naciones Unidas, salta de ciudad en ciudad en Guerra Mundial Z, buscando información para combatir la plaga de zombies, llevándose la palma Jerusalén, Jerusalén. En el reparto está el sudafricano Fana Mokoena y el judío Ludi Boeken, por citar dos tipos exóticos. Los Aviones de Disney vuelan en veloz carrera por todo el planeta. Y el mundo tiembla en Pacific Rim con los kaijus, aunque ahí está la nipona Rinko Kikuchi, el “moreno” Idris Elba y nuestro compatriota Santiago Segura para dar el conveniente aire internacional, al que se suman los escenarios de Australia, Tokio y Hong Kong.
Cine globalizado para un mundo globalizado, consumamos lo mismo en todas partes. La industria del cine anda algo desbocada con estos planteamientos, sobre todo en los casos en que entrega películas sin alma. Algunos la única geografía que saben es la de mapas coloreados según la recaudación en taquilla.
Los genios del marketing alucinaron con las cifras de Los pitufos, que hizo el 75% de su recaudación fuera de Estados Unidos. Un ejemplo de manual para lo que quisieran lograr los estudios, cifras alentadoras en todo el planeta. Cierto que los personajes de Peyo nacieron en Bélgica, pero la jugada del primer film era situarlos en Manhattan, idea que, pienso, jamás se le habría ocurrido al comiquero belga. Seguro que en Sony tenían expectativas con su cinta combinatoria de personajes reales y animados, pero ni en sus mejores sueños adivinaron los 425 millones de euros que recaudó. Si esta discreta cinta la hubieran hecho en Europa, no habría tenido esos resultados, véase lo mucho más exiguo de la taquilla de Astérix. Ahora la major reconoce la deuda con Europa y el cómic en Los pitufos 2 situando a los pitufos en París, entre otras localizaciones.
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