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Biografía

Brad Pitt

Brad Pitt

56 años

Brad Pitt

Nació el 18 de Diciembre de 1963 en Shawnee, Oklahoma, EE.UU.

Premios: 1 Oscar (más 1 premios)

El chico más cool

01 Diciembre 2002

Con su fachada de malote y el anzuelo de su sonrisa descarada se metió muy pronto a Hollywood en el bolsillo. Después se dedica a escoger los mejores papeles con los mejores directores. Y no le va nada mal.

Su espectacular gancho popular quedó patente cuando una breve aunque intensa aparición en un motel de carretera en Thelma y Louise le facilitó “ipso facto” el pasaporte a la fama. Sin duda fue entonces su look atrevido de caradura seductor el que encantó a la concurrencia. Sin embargo, sabedor de esa innata facultad de hacer temblar las rodillas de las féminas, Brad Pitt no se ha dejado nunca engatusar por el espejismo narcisista de su imagen. Incluso puede decirse que ha frecuentado más que nadie una extraña querencia por meterse en la piel de tipos desarrapados, sucios y repelentes a primera vista. De ese modo ha conseguido superar su aspecto físico y, por ende, ha acabado por demostrar a sus fervientes fans que bajo su hechura de efebo posmoderno se esconde un tipo inteligente que rebosa audacia interpretativa.

William Bradley Pitt nació el 18 de diciembre de 1963 en Shawnee, Oklahoma, aunque se crió en Springfield (Missouri). Ingreso en la universidad para estudiar periodismo y publicidad, pero cuando le faltaban dos años para graduarse se dio cuenta de que lo que realmente deseaba era ser actor. En 1986 marchó a Los Angeles, donde hizo de camarero, chófer o guarda jurado para pagarse unas clases de interpretación.

Comenzó haciendo miserables papeles en series de televisión (Dallas) y en películas de escaso pedigrí, como Golpe al sueño americano (1987) o Juntos pero no revueltos (1990). Pero en 1991 supo aprovechar los 15 minutos que le brindó Ridley Scott en una “road movie” titulada Thelma y Louise. El éxito de la película le convirtió en sex symbol de la noche a la mañana y las ofertas comenzaron a lloverle. Dos años más tarde trabajó para Robert Redford en la bucólica El río de la vida y el paroxismo de sus seguidoras llegó al cielo con Leyendas de pasión (1994), cuyo papel de Tristan le ajustaba como un guante a una mano.

Sin embargo, desde sus inicios Brad Pitt huyó de los encasillamientos y procuró hacer películas menos dulces: Kalifornia (1993), Entrevista con el vampiro (1994). Con su extraordinario papel del loco Jeffrey Goines en 12 monos (1995) logró incluso una candidatura al Oscar. Ese mismo año obtuvo el mayor éxito de su carrera cuando encarnó al brioso pero inexperto detective David Mills en la espeluznante Seven, de David Fincher. Siguieron películas notables, aunque con poco eco en taquilla: Sleepers (1996), La sombra del diablo (1997), Siete años en el Tíbet (1997).

Sin embargo, a partir de 1999, su estrella resurgió otra vez gracias a la mano del tenebroso Fincher (El club de la lucha) y a su metamorfósica e hilarante encarnación gitana en Snatch. Cerdos y diamantes (2000), quizá su mejor papel frente a la cámara. Sus siguientes filmes tuvieron una gran acogida –The Mexican, Ocean's Eleven, Spy Game– y desde entonces no dejaría el estrellato. Fue el pélida Aquiles en Troya (2004), la adaptación de la Ilíada que dirigió Wolfgang Petersen. Los dioses estuvieron de su parte, aunque estuvo fantásticamente acompañado por un oponente de la talla de Eric Bana.

Fue al año siguiente cuando la vida de Brad Pitt cambió completamente. Protagonizó Sr. y Sra. Smith junto a Angelina Jolie. Interpretaban a un matrimonio de espías que se llevaban a matar. En la realidad no debió de ser así, porque muy pronto Brad Pitt se divorció de su esposa Jennifer Aniston para compartir su vida con Angelina. Desde entonces su vida de pareja parece idílica, rodeados de niños adoptados, y sus acciones benéficas por el mundo tienen tanto o más tirón mediático que las películas que hacen.

Pero Brad Pitt sigue haciendo cine, y del bueno. Mira mucho quién se encuentra detrás de la cámara y así no yerra el tiro. Protagonizó una de las duras historias del drama Babel (2006), film poliédrico de Alejandro González Iñárritu. Y como en ese film ha seguido escogiendo los papeles a conciencia. Fue el legendario bandido Jesse James en el seco y violento western El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007), de Andrew Dominik, y al año siguiente pasó a rodar con los hermanos Coen la comedia negra Quemar después de leer. Obtuvo su segunda nominación al Oscar de la mano de su querido David Fincher, quien adaptó un relato de Francis Scott Fitzgerald en El curioso caso de Benjamin Button (2008). En un papel muy completo Pitt interpretaba al protagonista en las diferentes edades de su vida. Luego le llegó el turno a Quentin Tarantino, director con quien trabajó en la genuina Malditos bastardos (2009).

La siguiente década llegó para Pitt con dos papeles memorables. En primer lugar trabajó con el prestigioso y escurridizo director Terrence Malick, cuya cosmogonia metafísica en El árbol de la vida dejó al mundo totalmente absorto y con opiniones divididas. Luego Pitt obtuvo su tercera nominación al Oscar, gracias al drama deportivo Moneyball, sobre la liga de béisbol norteamericana. Aunque el film fue nominado a 6 Oscar finalmente no se llevó ninguno. En 2012 estrenó un film violento y de difícil clasificación, Mátalos suavemente, en donde trabajó de nuevo para Andrew Dominik. Se le espera con impaciencia en Guerra Mundial Z, que ha sido dirigida por Marc Forster y que explota el universo terrorífico de los zombies.

Oscar
2020

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
Érase una vez en... Hollywood

2019 | Once Upon a Time in... Hollywood

Año 1969. Rick Dalton es un actor venido a menos, el show televisivo que protagonizaba, un western, ha sido cancelado, y tiene problemas con el alcohol. Mantiene una estrecha amistad con Cliff Booth, el especialista que le dobla en las escenas de riesgo, que ahora ejerce para él de chófer y chico de los recados. Éste le aconseja que escuche los consejos del productor Marvin Schwarzs, que le recomienda que emprenda la aventura europea de los spaghetti-western. Antes debe rodar un film como villano. Con su casa linda la del prestigioso cineasta Roman Polanski, cuya esposa, la actriz Sharon Tate, espera un bebé. Vibrante canto de amor al cine escrito y dirigido por Quentin Tarantino, es quizá su película más nostálgicamente romántica, lo que no impide la presencia de sus clásicas señas de identidad: comedia y drama intensos, y la violencia paródica, aunque más rebajada de lo habitual en él. Destacan el medido guion y los ingeniosos diálogos, con un maravilloso dominio del “tempo” narrativo y la duración de las escenas, el cineasta ha sabido corregir los desequilibrios que se advertían en su anterior film, Los odiosos ocho. No resulta exagerado afirmar además que Tarantino no teme a nada ni a nadie a la hora de arriesgar y liberarse de las cadenas de lo políticamente correcto, por ejemplo en la mirada a la contracultura, o en el sorprendente desenlace. Toda la narración está sembrada de detalles encantadores que harán la delicia de los cinéfilos, con los rodajes, los clips promocionales, la visita a las salas de cine, las fiestas de Hollywood, la ilusión de verse en pantalla, las fotos con los fans, los decorados de los grandes estudios y la irrupción de la televisión. Dentro de un reparto con mucho grandes actores en pequeños papeles, están muy bien trazados los dos principales personajes masculinos, una relación mágica, con uno a la sombra del otro. Leonardo DiCaprio hace una fabulosa interpretación como actor en declive, las escenas con la niña en el rodaje de un western poseen enorme fuerza; también desprende un brillo especial Brad Pitt, que recuerda en algunos momentos a Jeff Bridges con su sonrisa levemente irónica, son fantásticos los momentos que comparte con la menor Pussycat (Margaret Qualley), que trata de seducirle y le introduce en la comuna hippy, el otro elemento que sirve para unir a unos personajes ficticios, con el horror de la Familia Manson. Por su parte, Margot Robbie compone casi con trazos impresionistas a Sharon Tate, ilusionada con su matrimonio, su maternidad, su carrera de actriz y la posible traslación a la pantalla de “Tess, la de los d’Urberville”, la novela de Thomas Hardy.

8/10
Ad Astra

2019 | Ad Astra

Un futuro no muy lejano. Roy McBride ha seguido los pasos de su legendario padre, Clifford McBride, con su dedicación profesional como astronauta. El progenitor dedicó su vida a la búsqueda de vida extraterrestre más allá del sistema solar, pero supuestamente perdió la vida en la misión conocida como Proyecto Lima. Ahora una extrañas tormentas eléctricas están sacudiendo a la Tierra, y todo apunta a que este preocupante fenómeno tiene su origen en Saturno, el lugar donde se perdió el contacto con Clifford años atrás. De modo que encomiendan a Roy viajar a Marte, para enviar desde ahí un mensaje a su padre, en lo que es una misión ultrasecreta. Con apenas media docena de títulos, James Gray ha demostrado ser uno de esos cineastas a los que merece la pena seguir la pista. Tiene un sentido innato de la narración, y no teme tomarse su tiempo, o emplear elocuentes silencios, para contar sus historias. Aunque se inició con cintas policiales (Cuestión de sangre, La otra cara del crimen, La noche es nuestra), pronto quedó claro que le interesaba indagar en los dilemas morales y vicisitudes de las personas, lo que se vio en la cinta romántica Two Lovers, pero también en su mirada a la inmigración al nuevo mundo en El sueño de Ellis, y en la cinta aventurera de exploración de ignotas tierras en Z, la ciudad perdida. Es también el caso de Ad Astra, donde con un guión coescrito con Ethan Gross –apenas conocido por su contribución a la serie Fringe– se mueve como pez en el agua –o nave en el espacio- con una aventura galáctica de ciencia ficción, que presenta elementos que recuerdan al cine de Terrence Malick. No parece casual en tal sentido que el protagonismo recaiga en un excelente Brad Pitt, que también ejerce de productor a través de su compañía Plan B, y que hizo con Malick El árbol de la vida. La película combina sabiamente el drama colectivo –la Tierra corre peligro, el ser humano está en decadencia– con el personal –Roy es un gran profesional, pero está solo, no ha sabido formar una familia, y corre el peligro se seguir los pasos de su padre en su individualismo revestido de preocupación por el bien común–, lo que lleva a la reflexión acerca de la deshumanización de la sociedad –los astronautas que se limitan a cumplir órdenes, sin interrogarse acerca de las razones de sus actos–, y la creciente tendencia al aislamiento, algo paradójico en un mundo tan mediático, donde supuestamente son tan fáciles las comunicaciones, y que contrasta con la búsqueda casi obsesiva de vida extraterrestre. La mirada antropológica abierta a la trascendencia es rica, y gran mérito de Gray estriba en no transitar nunca por caminos tediosos: la voz en off de Roy se introduce con oportunidad y no cansa, y algunos episodios de acción –la parada en la Luna, la atención a una llamada de rescate de una nave...– se convierte en inteligente y no forzado respiro para el espectador impaciente. Pitt sabe sostener la narración, presente en casi todos los planos del film, pero se encuentra bien respaldado por el resto de los actores, claramente en roles secundarios, pero que cumplen a la perfección: Tommy Lee Jones, Liv Tyler, Ruth Negga y Donald Sutherland, los más conocidos, especialmente.

7/10
Guerra Mundial Z 2

2018 | World War Z 2

Máquina de guerra

2017 | War Machine

Sátira acerca del papel de Estados Unidos –y por extensión, de todo Occidente– en Afganistán, con el foco puesto en el estamento militar, y especialmente en el recién nombrado jefe de las fuerzas ahí destacadas, el carismático y espartano general Glen McMahon. A lo largo de toda su carrera militar se ha preparado para ganar una guerra, y ésta es su oportunidad, piensa, a pesar de las muchas voces que piensan que lo único que cabe es la retirada y dejar a los afganos que se arreglen como puedan, sin injerencias, la postura que viene alimentando el comandante en jefe, o sea, el presidente Obama. Con buena intención pero con arrogancia, McMahon piensa que pueda solucionar el conflicto, mientras torea a los burócratas de Washington y aledaños. Una forma es usar los medios de comunicación a su favor, como el programa de la CBS "60 Minutes", pero quizá invitar a un periodista del magazine Rolling Stone a que les acompañe una temporada no sea una buena idea. El australiano David Michôd, director y guionista que llamó la atención con su Animal Kingdom, se basa en el libro de Michael Hastings "The Operators", y compone el personaje ficticio de McMahon inspirado en el general Stanley McChrystal, que fue relevado de su puesto afgano en 2010. Es una película arriesgada porque no cae en la caricatura de trazo grueso; cierto que muchos comportamientos de militares y políticos son grotescos, pero en cierta manera trata el tema de la intervención de EE.UU. en conflictos internacionales en serio, preguntándose si se hacen de verdad los deberes antes, para ayudar de verdad, y si no existen ciertas ínfulas mesiánicas, palabrería idealista hueca e inatención a los que padecen en sus carnes el terror. Paradójicamente, la seriedad resta algo de fuerza al conjunto, pero al menos entendemos a McMahon y a sus hombres, sometidos a un baño de realidad, a los afganos, las meteduras de pata, las operaciones de prestigio, el cálculo de los políticos, la denuncia cínica de los medios, omnipresente con la voz en off de un narrador cuya identidad nos descubrimos hasta bien avanzado el metraje. Resulta curiosa la esforzada composición de Brad Pitt, también productor, del protagonista, que se diría inspirado en George Clooney, por los gestos y el pelo canoso: le da empaque y dignidad, sí, pero también peca de artificioso. Algunos actores célebres se pueden lucir en pequeños roles, sobre todo Tilda Swinton, en una eléctrica comparecencia pública del general, y Ben Kingsley como el presidente afgano.

6/10
Aliados

2016 | Allied

Marruecos, 1942. El agente Max Vartan llega a Casablanca para cumplir una misión: ejecutar al jefe de la embajada nazi. Para ello se reúne con la agente francesa Marianne Beauséjour, quien ha establecido lazos de amistad y camaradería con la alta sociedad del lugar en connivencia con la política de Vichy. Max y Marianne se harán pasar por marido y mujer, la tapadera perfecta para llevar a cabo su plan sin resultar sospechosos. Si al atractivo que poseen las historias acerca de la resistencia durante la II Guerra Mundial se añade una tonelada de romanticismo entonces la cosa promete ser un delicioso manjar para el cinéfilo. Pero hay que saber cocinarlo, de lo contrario puede atragantarse. Robert Zemeckis (Forrest Gump, Polar Express) dirige con ritmo y entrega en Aliados una película entretenida, pero no evita del todo ese peligro. Su cine se caracteriza por la perfección visual, el manejo admirable de los efectos especiales y sus historias cercanas a la fábula. Pero en este caso, esa búsqueda de la exquisitez visual no le ha hecho ningún favor, pues desde el principio se tiene la sensación de que todo es demasiado…. pulcro. El elegido diseño de producción de Gary Freeman provoca artificiosidad, sensación de irrealidad, como si el espectador estuviera justamente en un set cinematográfico. Especialmente sucede esto en las escenas exteriores de Casablanca, ciudad impoluta de calles recién barridas, de figurantes un poco de tebeo, de luces y contrastes marcados, de noches idílicas. El caso es que ese diseño milimétrico parece ser un empeño por emular con exactitud la ambientación de las películas clásicas y al final lo que se consigue es algo así como una imitación. También en el guión las referencias al mítico film de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman son muy claras, aunque en este caso habría que olvidar a la capital francesa y optar claramente por un “siempre nos quedará Casablanca” como frase paradigmática. La película está dividida en dos partes muy distintas, tanto en sus escenarios –en Casablanca y en Londres– como en sus núcleos temáticos. Quizá funciona mejor el primer episodio, en donde se dan los primeros contactos entre los agentes, se planifica la misión, se juega eficazmente al fingimiento y al tanteo y se ofrecen buenas escenas de intriga y acción –los diferentes encuentros con oficiales nazis, el reloj de pared marcando los minutos–, al tiempo que se siembran los temas de fondo que marcarán la vida de Max y Marianne en Londres. En este segundo escenario el guión del prestigioso Steven Knight (Amazing Grace, Locke), logra mantener en vilo al espectador, pero el desarrollo es algo lineal e incluso a veces se incluyen situaciones un tanto infantiles, como la aparición en la fiesta del sospechoso nazi. Sí hay, por el contrario, escenas poderosas: el bombardeo de Londres o el ataque al carro blindado en la notable secuencia de Dieppe. Mucho se habló en su momento de este film en relación a los actores. El divorcio de Brad Pitt y Angelina Jolie fue achacado en parte al supuesto idilio que él mantuvo durante el rodaje con Marion Cotillard, algo que ésta negó rotundamente. Sea como fuere, en Aliados hay mucha química entre ellos, y Zemeckis muestra esa conexión más de una vez en el terreno sexual (con escenas de escuadra y cartabón, como la de la tormenta de arena) y también con una peregrina inclusión homosexual que suena a cuota obligada. Pero más allá del aspecto físico, sobresale sin duda el quehacer interpretativo de Brad Pitt, un actor de presencia imponente, que interioriza con intensidad los sentimientos (esa espera de la llamada) y es, él sí, totalmente creíble. Seductora pero con un papel menos matizado está Cotillard, deslumbrante durante los primeros minutos.

6/10
Frente al mar

2015 | By the Sea

Tercera película de ficción como directora de Angelina Jolie, decididamente plúmbea. Vista en retrospectiva, tras su ruptura matrimonial con Brad Pitt, se diría concebida como terapia para restañar las heridas de su propia relación, con decisiones como la de firmar el film –de cuyo guión también es autora en solitario– como Angelina Jolie Pitt, y el protagonismo de los dos actores dando vida a marido y esposa. El film sigue en los años 70 a un matrimonio sin hijos, Vanessa y Roland, en crisis. Ella era bailarina, él es escritor falto de ideas. Ambos se establecen en un idílico y solitario pueblecito de la costa francesa por unos días, con idea de que eso les puede venir bien. Allí Michel, el tipo que atiende el bar, viudo, escucha los lamentos de Roland y le da sabios consejos sobre el amor. Por otro lado, conocen a un joven matrimonio de luna de miel, Lea y François, que ocupan la habitación contigua en su mismo hotel, y a los que espían con cierta envidia y deseo por un orificio de la pared. Jolie parece tener en mente cierto cine italiano sobre crisis de parejas, Bertolucci, Antonioni, Rossellini, para decantarse por un ritmo lento y el antiargumento de que no pasa nada, mientras una relación está yéndose al garete. Pero se encuentra lejos de sus modelos, por lo que sobresale más la vacuidad de su propuesta, con un recurrente voyeurismo que agota a cualquiera.

2/10
La gran apuesta

2015 | The Big Short

Las dimensiones que alcanzó la crisis financiera global de 2008 sobrepasaron todas las previsiones, y lo increíble es que dio la impresión de que nadie lo veía venir. En realidad esto no es exacto, como se encarga de explicar La gran apuesta, un film que adapta para la pantalla con talento el ilustrativo libro homónimo de Michael Lewis, alguien que ya había tenido mucha suerte antes en las adaptaciones de sus análisis, a priori bastante técnicos, del mundo del fútbol americano (The Blind Side) y del béisbol (Moneyball), que no son los típicos dramas deportivos. La segunda estaba producida por Brad Pitt, que se reservaba un papel, y aquí, nunca mejor dicho, vuelve a apostar acertadamente y del mismo modo por Lewis, a través de su compañía Plan B. La traslación a la pantalla de esta historia a cargo de Adam McKay, director y coguionista con Charles Randolph, tiene mucho mérito, pues es cinematográfica y didáctica, muy ágil, con el justo tono de denuncia a una sociedad que ha perdido su sentido moral, y un sentido del humor harto habilidoso para reir, por no llorar, ante el despropósito de lo ocurrido con los bonos hipotecarios de las subprime. Se trata de una agradable sorpresa ya que McKay director tiene en su haber comedietas bastante olvidables, como Pasado de vueltas y Hermanos por pelotas, aunque en cambio ha recibido crédito por el guión de la ingeniosa Ant-Man. El film, básicamente, explica cómo determinados "actores" detectaron los pies de barro de un sistema que había confeccionado productos financieros opacos de valor nulo, y con sus acciones para lograr ganancias para sus clientes contribuyeron a hacer estallar la burbuja inmobiliaria, no sin antes sufrir bastante y nadar en un mar de dudas, acerca de si estarían equivocados, o de si un sistema básicamente podrido lograría esconder sus vergüenzas, y seguir convenciendo al mundo de que el emperador estaba vestido y no en pelota picada. Algunos nombres de los personajes reales en que se basa el film han sido alterados para poder tomarse algunas libertades creativas en la narración. Básicamente seguimos a Michael Burry (Christian Bale, con un personaje que sí conserva su verdadero nombre), que gestiona fondos de inversión, y que descubre el disparate de los bonos basura de las hipotecas subprime, y decide apostar en corto grandes inversiones garantizadas contra ellos, algo que le aceptan todos los grandes bancos, pensando que están ante un chiflado y que van a ganar con él dinero fácil. Pero también tenemos a otros personajes que tampoco están ciegos, basados en otro gestor de fondos, Steve Eisman (Steve Carell), en el abogado Greg Lippmann (Ryan Gosling), en los jóvenes inversores Jamie Mai y Charlie Ledley, que fueron asesorados por el veterano Ben Hockett (John Magaro, Finn Wittrock y Brad Pitt). Con un estupendo reparto –incluidos los muchísimos secundarios, tipos aprovechados, gente de los bancos que no se huele nada y sigue simplemente la dirección del viento, la sencilla familia que será la víctima final que perderá su casa, etc– se pinta bien el vértigo de lo que diría una situación más propia de un casino –la banda sonora de Nicholas Britell discurre a ratos con este tono–, a lo que ayuda también el carácter excéntrico y fuerte de algunos personajes, incluida la ironía del narrador en off, Gosling. Algunos recursos, como acudir a Margot Robbie y Selena Gomez haciendo de ellas mismas para explicar cuestiones técnicas, acentúan el planteamiento de la frivolidad con que los responsables dejaron que las cosas se salieran de madre. La película incide en la idea de algunos de forrarse aprovechando las debilidades del sistema, aunque sin alcanzar los niveles de paroxismo de El lobo de Wall Street.

7/10
Corazones de acero

2014 | Fury

Al final de la II Guerra Mundial, los Aliados inician su ofensiva final en el frente europeo. Norman Ellison, joven taquígrafo que sólo lleva ocho semanas alistado, es enviado a servir al tanque Sherman dirigido por el veterano sargento Wardaddy. Aunque se siente superado por las duras situaciones que sobrevienen, el chico aprende poco a poco a afrontar el horror bélico. David Ayer está detrás de dos brillantes películas que mostraban el día a día de los agentes de policía enfrentados a la violencia, pues ejerció como guionista en Training Day (Día de entrenamiento) y escribió y dirigió Sin tregua. También fue el autor del libreto del film sobre los tripulantes de un submarino U-571. Corazones de acero tiene muchos elementos en común con estos títulos, pues se centra en el compañerismo de los protagonistas, también en un entorno hostil, y encerrados en un espacio muy cerrado, como en el último largometraje citado. Esto trae inevitablemente a la memoria la magistral La diligencia, de John Ford, también por su énfasis en la relación entre personajes de caracteres variopintos, en este caso los hombres que se ocupan de un tanque. Los protagonistas están descritos con tridimensionalidad, lo que da pie a grandes interpretaciones, sobre todo por parte de Brad Pitt –productor, que se ha reservado el papel más complejo, pues da vida a un sanguinario implacable con el enemigo, pero que también tiene aspectos nobles–, y el joven Logan Lerman, que fue Percy Jackson en la conocida saga juvenil, y que aquí tiene el arco de evolución más amplio. Pero también brillan como secundarios sus compañeros de vehículo acorazado, Michael Peña –el latino y racional–, Shia LaBeouf –el religioso– y Jon Berthal –el desequilibrado peligroso–. Aunque no se recrea en la violencia, ésta no se escatima cuando procede, muy en la línea de La cruz de hierro, de Sam Peckinpah. Todo parece enormemente realista y bien documentado (salvo curiosamente los disparos, artificiosamente superpuestos a la imagen). Y si bien pone de manifiesto la crueldad de los nazis, que provocaron la guerra, también muestra las brutalidades y el fanatismo de los estadounidenses, que surgen de la reacción ante la barbarie, pero igualmente injustificables. Además, Corazones de acero cuenta con algunas secuencias brillantes, como la entrada de los protagonistas en la casa de dos primas alemanas, llena de suspense, o el enfrentamiento con el 'antitanques' alemán, donde Ayer deja claro que aunque tiene más prestigio como libretista, también es un realizador de primera.

7/10
El consejero

2013 | The Counselor

Una fábula moral con el primer guión escrito para la pantalla del novelista Cormac McCarthy, y la cámara certera de Ridley Scott. Situada en el marco habitual de la frontera de México y Estados Unidos, aunque con salidas puntuales a otros puntos geográficos, Amsterdam y Londres. Sigue a una serie de personajes cuyas existencias giran en torno a turbios negocios ligados a los cárteles y el narcotráfico, un paisaje donde la vida tiene escaso valor, en un abrir y cerrar de ojos puede llegar la muerte, de modo bastante cruel. “El consejero”, o también, “El abogado” es un tipo sofisticado, que ha ido amasando una pequeña fortuna asesorando legalmente a gente dudosa, y que ha encontrado en la preciosa Laura a la mujer de su vida. La violenta muerte del hijo de una cliente encerrada en prisión por asuntos de drogas, en una complicada partida de ajedrez, les sitúa a él y a sus compinches en el ojo del huracán. Las “casualidades” no existen en este “negociado”, y la sangre reclama más sangre. El tándem McCarthy-Scott no ofrece una historia al uso: las costuras de su thriller inscrito en el mundo criminal y los personajes pasados de rosca pueden engañar a la mirada superficial, pero lo cierto es que el film se eleva por encima de lo convencional gracias a un indudable punto de vista ético, que podría resumirse en unas pocas ideas: las acciones tienen consecuencias, la degradación moral conduce a extremos enfermizos, la elección del mal nunca compensa. Ideas presentadas con el característico tono pesimista de McCarthy acerca de la condición humana, para él incluso el dolor que va parejo a las decisiones vitales no parece tener los efectos balsámicos y purificadores que otros les conceden, se convierte en simple castigo. El consejero es una película sólida, de ritmo envidiable, con muchas escenas concebidas como intercambios dialógicos entre dos personajes con frases trabajadas y densas en contenido. Quizá, a la hora de describir el hastío vital de algunos de ellos, se carga la mano en las conversaciones de contenido sexual, desagradables aunque ilustrativas de cómo el aburrimiento, a medida que se acumula poder y riqueza, irrumpe, llega a adoptar formas aberrantes, que rozan el ridículo. Botón de muestra es lo relativo a la confesión, para Laura algo que está ahí presente en su vida más o menos anodina de creyente cristiana, para Malkina otra forma de incurrir en la frivolidad, aunque pueda latir de fondo un anhelo de no se sabe qué. El film también aborda el egocentrismo, un defecto siempre actual, pero acentuado en nuestra sociedad contemporánea, con una escena muy iustrativa donde el consejero se ve rodeado de personas que sufren por la desaparición de un ser querido. Ridley Scott tiene a sus órdenes un gran reparto, donde sobresale Michael Fassbender, a quien ya dirigió en Prometheus, y que parece un experto en mostrar los aspectos dolientes de sus personajes. Está bien el resto, desde los españoles Javier Bardem y Penélope Cruz, al resto de actores, Brad Pitt, Cameron Díaz, Rosie Perez, Bruno Ganz...

6/10
12 años de esclavitud

2013 | 12 Years a Slave

Norte de los Estados Unidos. Solomon Northup es un hombre negro, casado y con dos hijos, que goza de una buena posición. Con la excusa de ofrecerle un atractivo trabajo, y aprovechando la ausencia de su familia, dos desalmados le secuestran y es vendido como esclavo. A lo largo de 12 años pasará por distintas plantaciones sureñas, sirviendo a distintos amos. No perderá la esperanza de recobrar la libertad, pero la supervivencia pasa por no mostrarse como alguien con educación, y por el dilema moral de cuál debe ser su reacción ante tremendas injusticias de las que es testigo. Formidable película, quizá el mejor drama que se ha filmado en cine sobre la esclavitud en Estados Unidos, destinado a tener el impacto que sobre el holocausto tuvo La lista de Schindler. Se basa en una historia real, que contó el propio Solomon Northup en un libro publicado en 1853. Steve McQueen (II) ha probado sobradamente sus capacidades como cineasta en Hunger –las huelgas de hambre de terroristas del IRA– y Shame –las adicciones sexuales–. Aquí se aplica con realismo en describir las penalidades de un hombre libre reducido al estado de esclavitud sin que pueda hacer nada por impedirlo, lo que supone una inmersión en el infierno de algo socialmente aceptado, disponer de las personas como si pudieran ser propiedad de alguien. Hay innegable crudeza en varios pasajes –las flagelaciones, el impuesto despojo de la intimidad...–, pero justificable y medianamente elegante. Lejos del director y de su guionista John Ridley caer en la sensiblería, o en el trazo caricaturesco del hombre blanco. Hay un esfuerzo claro por la objetividad, se procura penetrar en el punto de vista de la época sin condenas explícitas, ya sea el del propietario buena persona pero con problemas económicos, que no considera que sea labor suya cambiar las cosas; el capataz pendenciero de enorme ego; el depravado dueño de una plantación, y su no menos depravada esposa, por los celos que alimenta hacia una esclava de la que abusa el otro; los que usan del engaño para servir a sus propios fines; y los que tienen claro que no existen diferencias reales entre los blancos y los negros. Mientras que entre los esclavos las actitudes oscilan entre el extremo de la desesperación y el intento de la huida, y el de aceptación de lo que hay. McQueen demuestra maestría en la composición de muchos planos -repite colaboración con su operador habitual Sean Bobbitt-, verdaderos cuadros “pintados” con talento, podemos citar dos ejemplos sorprendentes, el de la carta que arde quedando reducida a unos rescoldos, y finalmente llevando a la oscuridad, algo en lo que casi coincide el estado anímico de su autor; o el del esclavo semiahorcado, sosteniéndose de puntillas para no ahogarse, mientras alrededor sus demás compañeros, despojados de la libertad, despliegan una inusitada actividad. El completo reparto hace un trabajo extraordinario. Incluido Brad Pitt, a quien hay que felicitar aún más por ser productor de la película, o sea, uno de los responsables de su existencia. Pero puestos a destacar a alguien, es obligado mencionar al protagonista, formidable Chiwetel Ejiofor, y Michael Fassbender, que compone a un sádico al que te puedes creer.

9/10
Guerra Mundial Z

2013 | World War Z

Guerra Mundial Z adapta al cine la novela homónima de Max Brooks, hijo del cineasta Mel Brooks, publicada en 2006, que goza de gran consideración entre los apasionados del fantástico. El film ha pasado por diversas dificultades, al desbordarse el presupuesto (ha costado mucho más de lo inicialmente previsto), y alargarse el rodaje más allá de lo programado. Gerry Lane (Brad Pitt), empleado de la ONU, sobrevive con su mujer y sus hijos al advenimiento de una plaga que convierte a los contagiados en una especie de zombies violentos. Mientras su familia se queda a salvo en una embarcación militar, sus superiores envían a Lane a un viaje por diferentes ciudades, en busca de información que pueda ser útil para atajar la pandemia, que hace estragos a lo largo y ancho del globo. El film modifica radicalmente el tono documental y periodístico del libro y su carácter coral, pues está compuesto por los testimonios de numerosos personajes de diferentes puntos del planeta. Se le otorga todo el protagonismo al tal Gerry Lane, que allí se limitaba a recoger testimonios, pero ahora se convierte en un héroe activo que debe solucionar la situación. Marc Forster, capaz de salir airoso de filmes sencillos como Descubriendo Nunca Jamás (posiblemente su mejor trabajo) y superproducciones de acción al estilo de Quantum of Solace, logra un ritmo dinámico y secuencias bastante frescas a pesar de la sobreexplotación de los últimos años del subgénero zombie. Guerra Mundial Z acumula momentos de gran intensidad, como la huida inicial de la familia del protagonista, la invasión de infectados de Jerusalén, la lucha por la supervivencia en un avión, etc. Los efectos especiales están muy cuidados y evita los excesos sangrientos del cine de muertos vivientes, optando acertadamente por sugerir en lugar de mostrar. Guerra Mundial Z tiene algo de fondo, en torno a la importancia de la familia y cuenta con un gran trabajo del siempre eficiente Brad Pitt. Le rodean secundarios correctos a pesar de ser en general muy desconocidos salvo alguna excepción (Matthew Fox o David Morse intervienen en pequeños papeles). Pero se nota que es un film problemático. Tras los primeros pases de prueba, Paramount llegó a la conclusión de que el tramo final no acababa de funcionar. Se contrató a dos nuevos guionistas, Damon Lindelof, uno de los responsables de Perdidos, y Drew Goddard, que lo reescribieron, y se volvió a llamar a los actores para rodar nuevas secuencias. Se desconoce cómo acababa inicialmente Guerra Mundial Z, pero el desenlace definitivo parece metido con calzador, no acaba de funcionar, y hasta los diálogos parecen menos trabajados que los del resto del film. Se sale del cine con la sensación de que esta superproducción tiene grandes hallazgos pero podía haber dado mucho más de sí.

6/10
Mátalos suavemente

2012 | Killing Them Softly

Recién salido de la cárcel, Frankie se involucra en el golpe más desaconsejado de todos: asaltar una partida ilegal de póker, una acción que siempre tiene consecuencias para sus autores. Su mentor le anima asegurándole que tiene las espaldas cubiertas, pues todas las sospechas recaerán en Trattman, el organizador del juego, que ya robó en el pasado su propia partida. No cuentan con la llegada de Jackie Cogan, asesino profesional experto en poner las cosas en orden en este tipo de situaciones. El neozelandés Andrew Dominik entrega su tercer film, Mátalos suavemente, tras Chopper y El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, y de nuevo sorprende por su dominio narrativo, con escenas muy medias y buen perfilado de personajes masculinos, interpretados por un reparto maravilloso, encabezado por Brad Pitt, también productor. Dominik acude con inteligencia a actores asociados a historias gangsteriles, como Ray Liotta (Uno de los nuestros) y James Gandolfini (Los Soprano). Y a todos, incluido el cerebro gris Richard Jenkins, les regala escenas intensas, un regalo para cualquier intérprete. La idea de entregar la historia punteada por televisores donde Bush y Obama hablan de la crisis económica y los valores que han hecho grandes a los Estados Unidos resulta eficaz en su ironía, sirve para criticar la falta de principios e inmoralidad de los gángsteres del film, que también estaría presente en otros órdenes de la sociedad. Sí, el cinismo es una actitud muy presente en Mátalos suavemente, empezando por ese título que alude a lema de Cogan de matar al otro sin que se lo espera, para evitar su derrumbe, los lloriqueos que apelan a la compasión. Igualmente domina la violencia, hiperrealista y muy desagradable en algunos pasajes.

6/10
El árbol de la vida

2011 | The Tree of Life

La historia de Jack O’Brien, el mayor de tres hermanos, que vive con sus padres. Pero enmarcada audazmente en el cosmos bajo la mirada divina, de modo que se convierte en sinfonía de belleza extraordinaria. Su existencia discurre en el seno materno, en su infancia a las puertas de la adolescencia en el Texas de los años 50, y en la actualidad. La existencia cotidiana, con muchos momentos felices por crecer en plena naturaleza, jugando con sus hermanos y amigos, y abrazado por el cariño materno, se ensombrece en parte por ese sufrimiento que forma parte de la vida, y al que no es ajeno un padre severo de modos autoritarios, al que no puede evitar juzgar y condenar. Resulta difícil expresar con palabras lo que significa este poema visual y sonoro que funciona a modo de plegaria, se trata de una auténtica profesión de fe, algo nada corriente en los tiempos que corren. La película se inicia con una cita bíblica del libro de Job, que alude a cómo Dios concede y quita los bienes providencialmente, en muchas ocasiones sin que el hombre pueda entender por qué ocurre así. Y realmente el grandísimo y esquivo cineasta Terrence Malick (Malas tierras, Días del cielo, La delgada línea roja, El nuevo mundo) no hace otra cosa que seguir a los miembros de una familia católica –sobre todo a los padres y al hijo mayor–, que siempre se han apoyado en Dios, pero cuya fe se ve puesta a prueba –como la cualquier otro hijo de vecino– por los acontecimientos de la vida diaria. Y lo hace centrado el tiro en momentos ordinarios, agradables y desagradables, y manejando con voz en off los conceptos básicos que ayudan a configurar una vida lograda, donde son básicos el amor y el perdón. No faltan los momentos de duda, la prueba del sufrimiento, la rebelión contra Dios, la tentación del pragmatismo, la constación de que, citando a san Pablo, uno hace lo que no quiere. Ésta es verdaderamente una obra en la que no debe haber un verso suelto, todas las piezas son importantes. Los actores adultos –Brad Pitt, Jessica Chastain, Sean Penn– y los niños –Hunter McCraken sobre todo, pero también Laramie Eppler– están estupendos, aun siendo conscientes todos de que ninguno puede autodenominarse protagonista principal. Ellos están al servicio de una trama que les sobrepasa, y que pretende hablar nada más –ni nada menos– que del sentido de la existencia, de dónde venimos y adónde vamos. Por eso no es caprichoso, para nada –aunque sí valiente– que Malick nos entregue imágenes de gran belleza –compuestas por magos de los efectos visuales como Douglas Trumbell y Dan Glass, con el director de fotografía Emmanuel Lubezki– para mostrarnos un mundo primigenio en el que nada –y cuando decimos nada, queremos decir nada– ocurre por casualidad. O la estudiada banda sonora de la película, donde aparte de la música original de Alexander Desplat hay una selección exquisita de temas maravillosos de Mahler, Berlioz, Brahms, Schumann, Bach, Mozart, Jovanovic, Preisner... El film ganó la Palma de Oro en Cannes con todo merecimiento.

9/10
Moneyball

2011 | Moneyball

"Resulta difícil no enamorarse del béisbol", dice el personaje de Brad Pitt hacia el final del metraje de este film. Los que no estén de acuerdo con esta afirmación, que abundan más fuera de los Estados Unidos, convendrán en que Hollywood ha sido capaz a lo largo de los años de producir buenas películas sobre esta disciplina deportiva, capaces de convencer a los no apasionados de los bates que ni siquiera entienden las reglas, desde la legendaria El orgullo de los yankees hasta títulos como El mejor o Campo de sueños. Moneyball se centra en la hazaña real de Billy Beane, manager de los Athletics de Oakland, equipo condenado al fracaso porque su presupuesto está a años luz de los grandes clubes, en un sistema injusto donde el poder económico lo marca todo. Con ayuda de Peter Brand, un joven licenciado en Economía por Yale, pone en marcha un sistema innovador para fichar a jugadores infravalorados por su comportamiento, su estética, o prejuicios variopintos, pero que anotan muchas más carreras que otros que cobran un dinero exorbitante. Gracias a eso el equipo va a sorprender bastante a los aficionados y periodistas... Estamos ante un film más difícil de lo que parece a simple vista. Por un lado, se basa en un libro de Michael Lewis, "Moneyball: The Art of Winning an Unfair Game", que no es una novela, y que si bien documenta al milímetro la gesta de Beane, es más un estudio con muchos datos sobre el mercado del béisbol. Además, la historia real no se presta a priori a rodar un título convencional sobre este deporte, pues no va sobre un jugador o un entrenador, que es lo típico, sino básicamente sobre la persona que realiza los fichajes. Así las cosas, era todo un reto para dos de los pesos pesados de los guiones de la actualidad, Steven Zaillian y Aaron Sorkin –de nuevo emparejados tras Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres–, que junto con el debutante Stan Chervin, han logrado una justa nominación al Oscar al guión adaptado. Su trabajo es modélico, sobre todo porque se centran en explicar bastante bien para el público de toda condición en qué consistían básicamente las maniobras del manager de los Athletics, y además logran dar emoción a las negociaciones. No muestran ningún partido de continuo hasta que llega el momento decisivo, ya que el personaje real tenía la norma de no ver jugar a su equipo. En esencia, se ciñen al esquema del cine deportivo sobre superación personal (equipo en crisis remonta a base de trabajo), al tiempo que le dan un aire de bastante frescura. Bennett Miller, director que llevaba seis años de inactividad desde que dio la campanada con Truman Capote, aprovecha un buen guión en torno a la importancia del elemento humano, frente a la frialdad de los métodos científicos, y hace gala de una puesta en escena clásica que funciona a la perfección. El film, técnicamente impecable, ha logrado otras cinco candidaturas indiscutibles en las categorías de película, edición, mezcla de sonido, actor (Brad Pitt) y secundario (Jonah Hill). En su línea, Pitt resulta bastante creíble como el personaje central, un tipo con gran capacidad de riesgo que consagra su vida a su trabajo excepto por los ratos que pasa con su pequeña hija. Sorprende más, por ser su primer papel realmente serio, Jonah Hill, ideal para encarnar a un friqui prodigio de los números. Quizás están un tanto desaprovechados Philip Seymour Hoffman y Robin Wright, por su reducida presencia.

7/10
Malditos bastardos

2009 | Inglourious Basterds

  “Érase una vez... en la Francia ocupada por los alemanes de 1940”. Así empieza Malditos bastardos, frase de Quentin Tarantino que supone toda una declaración de principios, homenaje a Sergio Leone y compañeros, por su peculiar manera de mirar al western y al cine bélico, subrayado por la partitura musical, casi siempre integrada por viejas partituras de Ennio Morricone. Y a la vez, frase con que se inician habitualmente los cuentos y relatos de corte fantástico. El film consta de un prólogo de inusitada fuerza dramática, y la narración se estructura a través de varios capítulos que llevan al esperado momento climático y a un epílogo, donde Tarantino da rienda suelta hasta el paroxismo a su característica violencia paródica. En el primer año de la ocupación, el coronel de la SS Hans Landa, apodado “el cazador de judíos”, rastrea sus piezas en plena campiña francesa. Es toda una secuencia concebida con enorme habilidad, con elementos de western y de puro suspense, que sirve de insuperable tarjeta de presentación de Landa, personaje que ha puesto en el mapa al actor austriaco Christoph Waltz, premiado como mejor actor en Cannes. Shosanna, una joven judía a la que nunca vio el rostro, escapa de las garras de Landa por su irracional indulgencia. Varios años después la chica está en París, y tiene una pequeña sala de cine. Los servicios de propaganda nazis, con Joseph Goebbels a la cabeza, la escogen para estrenar la última película de la UFA, protagonizada por un heroico soldado alemán. Podría ser la ocasión ideal para que Shosanna se vengue de los nazis. Mientras, y de modo independiente, un comando compuesto por judíos americanos, opera en la Francia ocupada matando nazis y arrancándoles la cabellera; los alemanes los conocen con el sobrenombre de “malditos bastardos”. También ellos van a tener la idea de dar un golpe en el cine, aprovechando a una actriz alemana, que colabora con ellos. Tarantino demuestra ser un gran contador de historias, conocedor profuso de sus referentes, buen escritor de diálogos, que sabe definir personajes y sorprender con ciertas audacias que no es cuestión de desvelar. Destaca el tratamiento coral, que permite el lucimiento de todos los actores, hasta de los que tienen menos líneas. Por supuesto, su film es completamente intrascendente, una especie de cómic gamberro y violento, con elementos operísticos, también en las ‘ensaladas de tiros’ que remiten a Leone o al mencionado por él Enzo Castellari, del que incluso toma prestado el título de la película. Ir más allá –hay quien habla de audaz planteamiento de cómo el cine puede cambiar las cosas– parece una lectura un tanto excesiva. Su regodeo en la violencia puede cansar –hay varios momentos que piden apartar la vista–, pero es preciso reconocerle el dominio del medio, y su particular sentido del humor.  

8/10
El curioso caso de Benjamin Button

2008 | The Curious Case of Benjamin Button

Adaptación de un relato corto de Francis Scott Fitzgerald, es de esos casos en que la película está a la altura del original, si no lo supera ampliamente, aunque sólo sea por la ventaja de su mayor ambición artística, se aumenta el tamaño del lienzo donde se pinta la narración, por así decir. La historia central es la del Benjamin Button, un hombre que nace en la Luisiana cercana a los años de la Primera Guerra Mundial, con un aspecto que espanta a su padre hasta el punto de abandonarlo. En efecto, se diría que Benjamin ha nacido anciano. Y, justamente, es acogido en una residencia de ancianos. A medida que crece, criado por una mujer negra, sus graves enfermedades y los achaques propios de la vejez van desapareciendo. Pronto es evidente que el proceso de madurez de Benjamin corre en dirección contraria a la del resto de los mortales: con el paso de los años rejuvenece. Esta narración, inspirada en el original de Fitzgerald, la enmarcan los guionistas Eric Roth y Robin Swicord dentro de otra historia contemporánea, la de una anciana ingresada en un hospital, también de Luisiana, acompañada por su hija, en un momento en que se acerca el huracán Katrina. A instancias de su madre, la hija le lee unas memorias que recogen las andanzas de Benjamin Button, y a medida que transcurra el metraje sabremos de los lazos que unen a ambas historias. Obviamente, la trama es muy original, pero difícil de trasladar a la pantalla. Y lo increíble es que, tanto el guión de la película –donde los intereses de Roth parecen conectar con los de su libreto de Forrest Gump–, como la puesta en imágenes de David Fincher, logran el milagro de que aceptemos un planteamiento que exige suspender la incredulidad. Ayuda, claro está, el empaque de una producción de Frank Marshall y Kathleen Kennedy, que ya sorprendieron en 2007 apadrinando un título de la calidad de La escafandra y la mariposa. No sólo los efectos de maquillaje son soberbios, sino que el director a cargo del proyecto tiene una gran capacidad visual, da bien los saltos narrativos a los distintos escenarios, y hace un uso perfecto de ideas de guión como la del reloj que marcha hacia atrás, o la del tipo al que gusta contar las siete veces en que fue alcanzado por un rayo. La voz en off funciona y hay un completo acierto en el reparto, con un genial Brad Pitt bien respaldada por actrices como Cate Blanchett y Tilda Swinton. El discurrir de toda una vida se convierte en una maravillosa parábola sobre el sentido de la la existencia, una reflexión sobre el paso del tiempo y las cosas a las que merece la pena dedicarlo. Abundan las peripecias en la narración, se tiene la sensación de ser testigo de cómo se van conformando la experiencia de una vida plena, que necesariamente no es perfecta, pero que ha valido la pena. De algún modo Fincher alcanza la meta que no supo hollar Francis Ford Coppola en Jack y Juventud sin juventud, dos títulos que exploran estos mismos temas. De un modo singular lo logra en la historia romántica, primero con las experiencias iniciáticas que avergüenzan y sin futuro –la “primera vez” en un prostíbulo, el primer enamoramiento, de una mujer casada...–, para dar paso, sí, al encuentro con el amor verdadero, que si ya es complicado mantener en circunstancias normales, aquí resulta más frágil y elusivo, exige incluso una mayor responsabilidad. La idea de cambiar el paso ordinario en la evolución de una relación conyugal sirve para subrayar los pilares sobre los que se sustenta, ese amor que debe ser cultivado, esa prole que es un tesoro increíble, el espíritu de sacrificio, tantas pequeñas cosas que, si se descuidan, pueden conducir a equívocos y suspicacias. Una mirada más directa a la trascendencia habría redondeado una magnífica película, que en este terreno prefiere mantenerse en un segundo plano, aunque no se eluda el tema en la naturalidad con que los personajes rezan.

9/10
Quemar después de leer

2008 | Burn After Reading

Farsa menor de Joel y Ethan Coen, tras su triunfo en los Oscar con No es país para viejos. Los hermanos se toman a broma el mundo del espionaje al situar su trama en Washington. La acción se inicia en el cuartel general de la CIA en Langley, donde el analista Osborne (John Malkovich) es puesto de patitas en la calle. Su esposa Katie (Tilda Swinton) no parece demasiado amargada por el tema, pues desprecia al marido, quien opta por holgazanear todo el día mientras escribe sus memorias e ingiere cantidades desmesuradas de alcohol; además le engaña con Harry (George Clooney), un agente del tesoro casado con una autora de libros infantiles, que a su vez sale con mujeres variadas. Una será Linda (Frances McDormand), que trabaja en un gimnasio, y está obsesionada por someterse a cirugía para mejorar su físico; el hallazgo casual de un cedé con las memorias de Osborne, de supuesto contenido sensible, anima a Linda y a Chad (Brad Pitt) a ofrecer su devolución a cambio de una importante suma de dinero. Las descripción del enredo urdido por los traviesos cineastas podría alargarse más, pero lo dicho en el párrafo anterior debería bastar. Los Coen retratan a un grupo de mediocres perdedores, con vidas amorosas insatisfactorias, obsesionados por el aspecto físico y el dinero, cierto bienestar o felicidad que ignoran cómo alcanzar. Lo que sirve para entregar un buen puñado de situaciones divertidas -la llamada telefónica a Osborne, la incursión en la embajada rusa, las surrealistas conversaciones en Langley...-, pero también algún pasaje zafio, de humor facilón. El reparto es estupendo, y los actores parecen habérselo pasado en grande haciendo el ganso, en una película sin demasiadas pretensiones, donde su crítica a ciertas actitudes contemporáneas, que miran demasiado a ras de suelo, resulta limitada por el propio planteamiento del film.

6/10
El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford

2007 | The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford

El forajido Jesse James es uno de los personajes más célebres de la historia del Oeste en Estados Unidos. Comparte ese aire legendario que también tienen tipos como, por ejemplo, Billy el niño, Dave Crockett, Wyatt Earp, el general Custer, Toro sentado, Buffalo Hill o Daniel Boone, claro está que en el caso de los dos primeros se trataba de asesinos. James (1847-1882) se hizo famoso robando trenes y bancos después dela GuerraCivilAmericana, en la que había servido como sudista. Decepcionado ante la victoria de sus enemigos, formó diferentes bandas de ladrones a lo largo de veinte años, junto a su hermano Frank, y se calcula que asesinó a cerca de veinte personas. En la última etapa de su vida vivió con nombre falso en Saint Joseph, un pueblo de Missouri, con su mujer y sus hijos, y guardando todavía cierta relación con los últimos hombres de su banda, especialmente con su primo Wood Hite, Ed Miller, Dick Liddil y con los hermanos Charley y Robert Ford. El film es una atípica crónica de lo que ocurrió en los últimos años de la vida de Jesse James, desde que comete su último robo hasta su asesinato el 3 de abril de 1882. Es atípico porque apenas suceden hechos reseñables a lo largo de casi tres horas de metraje, aunque los hay, sino que más bien se quiere explorar lo que acontecía en el interior de los diferentes personajes, especialmente de Jesse James y de Bob Ford. Este último, un verdadero don nadie, vivía obsesionado con la figura del forajido, deseaba tener su arrojo, su valor, y participar en sus correrías, parecerse a él, identificarse con él. Sin embargo, pese a la estrecha relación de vida que tenía con sus hombres y sobre todo con los hermanos Ford, James no era fácil conocer. Tenía una mentalidad desconcertante, inaccesible, desequilibrada. El film es sobre todo un retrato –por momentos también algo confuso– de un tipo con una personalidad muy dominante, que ejercía un poder absoluto sobre sus hombres –con una aguda perspicacia para percibir la mentira y el engaño–, aunque también caía presa de reacciones contradictorias, y tan pronto era irascible hasta el espanto como chistoso y ocurrente, se convertía en asesino compulsivo o caía en altibajos depresivos con tendencia suicida. Y si algo queda claro es que nada de lo que hace en la película engrandece su persona. El guionista y director Andrew Dominik (Chopper) ha escrito esta historia a partir de la novela de Ron Hansen, del mismo título. Y se nota que se ha tomado el trabajo con verdadero interés, con un cuidadoso esmero por plasmar una atmósfera determinada, contemplativa, e imprimir un marcado toque literario al film. El ritmo es lento, algo premioso, con muchos instantes para el silencio, y desde el principio la voz en off tiene una fuerza enorme, ofrece ideas hondas y sitúa al espectador ante una visión romántica, mitificada de la historia. Pero esto, por otra parte, es compatible con una absoluta falta de idealización del héroe, pues aquí ningún personaje es ejemplar, más bien todo lo contrario, y además Dominik se esfuerza por transmitir al espectador la total soledad que invade sus corazones. Quizá éste sea el punto clave del film, y también el más destacable desde el punto de vista de su plasmación estética. Porque Dominik incide en una puesta en escena muy sobria y realista (la poca violencia que hay es brutal), y establece un claro paralelismo entre las desoladas tierras del Oeste, con sus grandiosos espacios, vastos, invernales, desérticos, y el vacío que carcome la vida patética de los forajidos, seres tristes, errantes, sin esperanza. Tan es así –y aquí esta el quid de la cuestión– que toda la película desprende un excesivo desasosiego, un fatalismo buscado que provoca en el espectador un distanciamiento y una frialdad que a la postre restan emoción a lo que ve. Por lo demás, a la perfección técnica del film, rodado con primor, se une la excepcional fotografía de Roger Deakins, con planos de tremenda belleza, como en el asalto nocturno al tren, y una preciosísima partitura musical, obra de Nick Cave y Warren Ellis. Y en el terreno interpretativo es necesario elogiar tanto a Brad Pitt como a Casey Affleck. La imponente presencia del primero es ya conocida y en esta película no hace más que confirmar su maestría, pero Casey Affleck es todo un descubrimiento. Su doliente composición de Robert Ford es sencillamente perfecta.

6/10
Ocean's Thirteen

2007 | Ocean's Thirteen

Danny Ocean y sus chicos están de vuelta. Y dispuestos a dar el golpe, faltaría más. La ocasión, honor de ladrones obliga, es reparar el daño ocasionado a su buen amigo Reuben, que había pactado con el todopoderoso Willie Bank llevar un super hotel y casino de lujo juntos. Bank, a pesar de pertenecer al club de “los que han dado la mano a Frank Sinatra” birla su parte del negocio a Reuben, a resultas de lo cual éste sufre un infarto que primero le pone al borde de la muerte, y luego le deprime. Como Bank no atiende a las razones de Ocean para restituir lo robado, planea un golpe tan sofisticado al menos como las medidas de seguridad que tiene el lugar. La idea es lograr que en cierto momento todos los asistentes a la preinauguración empiecen a ganar en el juego; al tiempo deben bloquear un sofisticado sistema informático que mide las emociones corporales del público, lo que hace muy, muy difícil, hacer trampas. Después del relativo fiasco que fue Ocean's Twelve (al director le dio por incluir rarezas experimentales y bromas que sonaban a tomadura de pelo), Steven Soderbergh apuesta por un guión de hechuras clásicas –la sofisticación tecnológica asociada al robo no debería ocultar este hecho–, escrito por Brian Koppelman y David Levien, acertados fichajes para la saga. De modo que una buena vertebración de la historia, emoción trepidante y sentido del humor, y buenas escenas para todos los actores, con líneas bien escritas, acentúan la atmósfera de camaradería masculina que caracterizan a la saga. A un reparto estupendo, como es habitual, que parece habérselo pasado en grande y donde repiten casi todos (no están ni Julia Roberts ni Catherine Zeta-Jones), se suman Al Pacino, que compone a un villano que se hace odioso, y Ellen Barkin, manager del casino-hotel, que logra que no parezca que supera sobradamente los 50 añitos. Y se da alguna graciosa vuelta de tuerca, como la de convertir a Andy García en inesperado aliado del golpe. O la de traer para un cameo de postín a la célebre Oprah Winfrey, en un doble gag muy ingenioso. Soderbergh sirve bien al guión, dando el film comercial y resultón que se espera que entregue, con buen ritmo, sin aburrir. Donde se permite alguna experimentación es en el encuadre y la planificación, y se nota su mano de gran cineasta en detalles pequeños pero que revelan talento, como en la escena en que Ocean y Rusty contaminan una habitación del hotel.

6/10
Babel

2006 | Babel

Un matrimonio estadounidense pasa unos días de vacaciones en Marruecos, una escapada para darse un respiro ante un amor que se ha enfriado. Una bala perdida alcanza a la mujer, y en su debate entre la vida y la muerte, quizá se produzca la deseada aproximación. Pero esa misma bala tendrá un efecto disgregador en la familia del chaval marroquí que, de modo insensato pero sin malicia, ha efectuado el disparo. Muy cerca de la frontera con México, en Estados Unidos, los dos hijos pequeños del mencionado matrimonio están al cuidado de su niñera mexicana. La llamada que anuncia una demora en su regreso supone un trastorno para la mujer, que debe asistir a la boda de su hijo en su país natal. Acabará yendo con los niños, lo que se traducirá en problemas en la frontera. Finalmente, tercer escenario, Japón. Una adolescente sordomuda tiene problemas afectivos, agravados por la muerte de su madre y el alejamiento del padre; éstos le empujan al exhibicionismo sexual, un reclamo en su busca del calor humano que le falta. Película caleidoscópica del tándem mexicano Alejandro González Iñárritu-Guillermo Arriaga (Amores perros, 21 gramos). Trenza cuatro historias que discurren en distintos puntos del globo, más o menos interconectadas, que quieren subrayar aquello de que “el mundo es un pañuelo”, y la respuesta de Mafalda en las tiras cómicas, “pues habrá que quejarse al lavadero”. Film complejo, gran parte del mérito lo constituye la ágil estructura, los saltos fluidos de uno a otro hilo narrativo, y la creación de personajes humanos con problemas, encarnados por un maravilloso reparto. Los cineastas insisten en su cosmovisión fatalista, donde las cosas ocurren por caprichoso azar. Las personas son libres, parecen decir, pero sólo hasta cierto punto, algo externo las condiciona. En realidad esto es cierto en la ficción pergeñada por ellos, pues con cierto cinismo convierten a los personajes del tercer mundo –la familia marroquí, la niñera– en las víctimas principales del destino, mientras que para los saludables representantes de la sociedad opulenta dejan abierta la puerta a la esperanza.

8/10
Sr. y Sra. Smith

2005 | Mr. & Mrs. Smith

John y Jane Smith son un matrimonio convencional que vive en la tediosa monotonía diaria. Residen en un barrio adinerado, tienen un chalet confortable y todo les va bien. Pero en realidad, el uno y la otra se desconocen absolutamente, porque ambos se ganan la vida como asesinos profesionales en las dos “organizaciones” rivales más importantes de este curioso ámbito laboral. Y el señor y la señora Smith son los mejores cuando se trata de eliminar a un objetivo. Pero un día, el trabajo de uno interfiere en el del otro, de modo que, tras el estupor del descubrimiento, los dos cónyuges reciben órdenes de matar a su media naranja. La película es una locura de principio a fin, ya que la acción más alucinante, la comedia surrealista y el romance pasional se unen de modo completamente inverosímil, ríete de Rambo en sus mejores momentos. Pero… ¿a quién le importa el guión? Está claro que en esta película tan sólo queremos ver en acción a dos de los actores más “ad-mirados” del panorama Hollywood y del papel couché, para cuyos personajes, por cierto, también fueron candidatos Nicole Kidman, Catherine Zeta-Jones, Johnny Depp o Will Smith. En fin, que ya se ve que el tirón de la fama era importante. Doug Liman, quien demostró su extraordinario manejo de la acción en El caso Bourne (2002), hace alarde otra vez de una pericia notable al rodar algunas secuencias muy brillantes y moviditas, como el juego del gato y el ratón en la casa de los Smith o el intenso tiroteo en los grandes almacenes. Y además de extraer –como era de suponer– todo el sex appeal de la pareja en alguna secuencia subida de tono, Liman también aporta cierta originalidad en unos divertidos insertos tipo psicoanálisis, que, a modo de prólogo y epílogo muestran la enorme química que existe entre Brad Pitt y Angelina Jolie, quizá las estrellas más de moda de la actualidad.

5/10
Ocean's Twelve

2004 | Ocean's Twelve

Tan redondo le salió al director Steven Soderbergh su Ocean's Eleven, remake de una célebre película de 1960 protagonizada por Frank Sinatra, que poco después no ha podido evitar contarnos una segunda aventura de la mejor banda de ladrones del celuloide. Ahora, la gran novedad es la participación estelar de Catherine Zeta-Jones como investigadora criminal, por si el espectacular reparto anterior no fuera suficiente. La historia que nos cuenta el director de Traffic tiene mucho de picaresca, de malentendidos, de engaños y sorpresas, en torno al robo de una de las joyas más importantes del mundo. Todo parte de la inesperada aparición de Terry Benedict, el empresario que vio cómo los chicos de Danny Ocean desvalijaban su hotel de Las Vegas hace años. Ahora ha regresado para recuperar sus 160 millones de dólares, con intereses. Danny no tendrá más remedio que volver a las andadas, pero es que, además, un competidor hace acto de presencia en la figura de François Toulour, quien afirma ser el mejor ladrón del mundo. Y para aumentar el glamour de la aventura, dejamos atrás los fríos terrenos de Nevada y nos trasladamos a los bellos paisajes de Amsterdam, lago Como, París, Montecarlo y Sicilia. Quizá nunca segundas partes fueron buenas, pero sí pueden ser entretenidas. Si por algo destaca Soderbergh es por su endiablada habilidad para rodar y para imprimir un estilo personal a su cine, siempre muy cercano a la pirueta técnica. Aquí el ritmo vuelve a ser colosal, los personajes tienen sus propias y pequeñas historias, y aunque la trama no aporta nada nuevo ni original, la elegancia teñida de comedia cínica vuelve a ser el plato fuerte. Ni que decir tiene que con tal reparto era difícil errar el blanco.

4/10
Troya

2004 | Troy

Trasladar a la pantalla el extensísimo poema griego La Ilíada era una empresa verdaderamente homérica (nunca mejor dicho en este caso), pero Hollywood no conoce límites. Y es que no se trata sólo de su extensión, sino del contenido mitológico y heroico de un poema que ha sido considerado como una de las cimas de la literatura de todos los tiempos. Homero narra en ella la guerra desencadenada en el siglo XII a.C. entre griegos y troyanos, cuando Paris, príncipe de Troya, se lleva consigo a su ciudad fortificada a la bella Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta. Las fuerzas griegas comprenden varios reinos (Esparta, Micenas, Tesalia), comandados por el rey de Micenas Agamenón. Pero para derrotar a Príamo, rey de Troya, él sabe que necesita a Aquiles, rey de los Mirmidones, el único guerrero capaz de enfrentarse al temido Héctor, el más valeroso combatiente de la ciudad amurallada. Pero Aquiles detesta la arrogancia de Agamenón… Muy bien podría haberse llamado la película “La cólera de Aquiles”, porque el guión se aleja quizá peligrosamente del terreno mitológico (aquí los dioses no aparecen) para centrarse en las desavenencias entre Aquiles y su jefe. Esto no quita por supuesto para que estén presentes los temás básicos de esta historia épica, tales como la amistad, el amor, el honor y la valentía. El director Wolfgang Petersen ha logrado salir airoso de esta superproducción plagada de extras y rodar vibrantes escenas de lucha cuando entran en acción los nombres ilustres de Áyax, Odiseo (conocido también como Ulises) o Héctor, con algunos planos panorámicos extraordinarios. Brad Pitt se esfuerza por aportar a su personaje la fuerza del mito, aunque quizá le hace un flaco favor su estado perpetuamente iracundo, mientras que Eric Bana encarna con majestuosidad al honorable Héctor.

7/10
¿Conoces a Joe Black?

2003 | Meet Joe Black

Se acerca el 65 cumpleaños de William Parrish. Hombre honesto, gran magnate de las telecomunicaciones, querido por sus dos hijas… No imagina que le espera la muerte. Una muerte que, personificada en el cuerpo de un joven apuesto que acaba de fallecer, le concede un "impasse": no le llevará al más allá mientras le sirva de guía en su deseo de conocer cómo es ser humano. Las cosas se complican cuando la muerte, que adopta el nombre de Joe Black, y Susan, la hija menor de William, se enamoran. Martin Brest (Huida a medianoche, Esencia de mujer) ofrece una nueva versión, de amor y lujo, y bastante libre, del viejo film de Mitchell Leisen La muerte de vacaciones. Y arriesga en alguno de sus planteamientos. El primero, la duración: tres horas de metraje. Puede parecer exagerado, pero hay una razón: la opción consciente de un "tempo" lento, como si el paso de los días y las horas se ralentizara por la graciosa concesión, a William, de una ración "gratis" de vida. De tal modo que la elaborada fiesta de cumpleaños que prepara Allison, la hija mayor, parece que no va a llegar nunca, a pesar de estar tan próxima. En su concepción de la muerte, Brest y sus guionistas mantienen las distancias. Presentan la vida de William (genial Anthony Hopkins, que borda siempre todo lo que le echen) como modelo de vida plena: un trabajo bien hecho, con responsabilidad y preocupación social; el amor feliz con su esposa, ya fallecida; dos hijas, que con sus mases y sus menos, le han dado muchas satisfacciones… Pero se obvia que, sobre esa vida, haya que rendir cuentas a alguien. Más bien parece que la recompensa de un buen comportamiento es la autosatisfacción del deber cumplido, la paz con uno mismo.

5/10
Full Frontal

2002 | Full Frontal

Un guionista, dos actores, una productora ejecutiva y una masajista, preparan una fiesta de cumpleaños para un productor. A lo largo de un día se entrecruzan las peripecias de estos personajes, que se distinguen por su falta de horizontes y vacío vital, y que están relacionados con el rodaje de una película en Los Angeles. En sólo 18 días y con presupuesto mínimo, el responsable de Traffic y Erin Brockovich, el norteamericano Steven Soderbergh, filmó este experimento cinematográfico, para el que contó con sus ‘amiguetes’ Brad Pitt y Julia Roberts. Se trata de un experimento que mezcla secuencias de vídeo digital con otras de nítida fotografía. El guión tiene una estructura compleja, difícil de hilar, pues parece que Soderberg dejó mucho margen de improvisación a los actores, sin decirles siquiera hacia dónde debía avanzar la cinta. Aún así ofrece secuencias interesantes, como las entrevistas de la deprimida ejecutiva, o las conversaciones entre Julia Roberts y Blair Underwood. Por cierto, al empezar la cinta verá que los títulos de crédito indican que comienza una película titulada Rendez-vous, con un director e intérpretes rarísimos, pero no se preocupe, no se ha equivocado de DVD.

4/10
Confesiones de una mente peligrosa

2002 | Confessions of a Dangerous Mind

Chuck Barris es un reputado productor televisivo que también se dedica a ser un asesino a sueldo de la CIA, ni más ni menos. Entre trabajo y trabajo tendrá que decidirse entre el amor de la buena Penny o de la ambiciosa Patricia Watson. George Clooney hizo su primera incursión como director en esta biografía del sicario y productor Barris, que obtuvo buenas críticas. Con un buen plantel de actores aparte de Clonney, donde destacan Sam Rockwell (Dos torpes en apuros), Drew Barrymore, Maggie Gyllenhaal o Julia Roberts, el film mezcla peligrosamente humor y thriller y cuenta con una cuidada realización y fotografía en cada plano. Destaca el excelente guión de Charlie Kaufman (¡Olvídate de mí!). Interesante.

5/10
Spy Game

2001 | Spy Game

Los tiempos cambian. Adiós a la guerra fría y todo eso. Nathan (Robert Redford) lo sabe, con lo cual no le importa demasiado que haya llegado, al fin, la hora de la jubilación. En plena faena de desmontar sus despacho, los jefes le llaman a capítulo: Tom, uno de los cachorros criados en sus pechos, ha sido hecho prisionero en China. Por una cuestión política (las siempre delicadas relaciones entre Estados Unidos y los de los ojos rasgados), la cosa no puede hacerse pública. Motivo por el cual Tom podría ser ejecutado a partir de las próximas 24 horas. Aterrado ante la posibilidad de que su antiguo pupilo sea sacrificado por “razones de interés nacional”, Nathan deberá recurrir a los métodos del espionaje de antaño para lograr su liberación. Tony Scott, el hermano de Ridley, firma uno de sus mejores filmes, junto a Marea roja y Amor a quemarropa. A la hora de narrar, sabe mezclar los hilos narrativos de lo que sucede en China y EE.UU., junto a recuerdos del pasado que nos indican lo que une a maestro y discípulo. Y junto a la apasionante intriga, plantea preguntas acerca de las disyuntivas morales que se presentan a los que se dedican al mundo del espionaje: ¿Pueden tener vida privada? ¿Vale todo? Resulta además muy inteligente la elección del reparto: Pitt parece un buen recambio al espía Redford, y por debajo subyace la idea-interrogante de si lo mismo ocurre entre ambos en lo que se refiere a su trabajo como actores.

7/10
The Mexican

2001 | The Mexican

Jerry Welbach (Brad Pitt) es un mafioso, joven y gafado, que malvive de trabajitos de poca monta. Aunque ha decidido acabar con ese tipo de vida lo antes posible, se ve obligado bajo amenazas a realizar un último encargo. Una vez hecho estará en disposición de recuperar su vida sentimental junto a su novia Samantha (Julia Roberts), quien le ha puesto de patitas en calle al comprobar que a Jerry siempre le queda “algo” por hacer. Esta vez, el trabajo en cuestión parece cosa fácil: viajar a México y recuperar una pistola con aura de leyenda y fama de maldita, cuya fabricación encierra una historia de amores turbulentos en el México del siglo XIX. Lo malo es que la pieza es deseada por más de un “coleccionista”, cosa que Jerry constata cuando la pistola se le resiste más de la cuenta y Samantha es secuestrada por el loco asesino Leroy (James Gandolfini). La historia tiene encanto, humor, acción y ambientación suficiente para colocarla por encima del género “comedia tonta con sex symbols de sonrisa profidén”. Gore Verbinski (Un ratoncito duro de roer) realiza una dirección sobrada de oficio y tiene la osadía de transformar la trama mafiosa en una comedia negra con mucho, mucho, de realismo mágico. Algunas escenas tienen un singular toque Coen, como la del disparo en el pie, las lágrimas de Gandolfini o el esperpéntico síndrome de Estocolmo de Samantha. La historia, al vibrante ritmo de canciones mexicanas estridentes, es más que entretenida, pero lo que es un verdadero acierto es el "flash-back" en tonos ocres que narra el origen de la pistola. La película está estructurada en historias paralelas, de tal manera que Brad Pitt y Julia Roberts apenas aparecen juntos en pantalla. Una originalidad un tanto arriesgada, es cierto, pero que logra que un secundario como James Gandolfini gane protagonismo y pueda asombrar al espectador con su fantástica caracterización de Leroy, quizá lo mejor del film. Y Brad Pitt, con el mismo "look" zarrapastroso de El club de la lucha y Snatch. Cerdos y diamantes, sigue demostrando película a película que es algo más que una cara bonita.

6/10
Friends (8ª temporada)

2001 | Friends (8ª Season) | Serie TV

Chandler y Mónica comienzan su vida juntos como marido y mujer. Por otro lado, Rachel se queda embarazada pero decide ocultar a sus amigos, por el momento la identidad del padre. En la octava temporada, la popular telecomedia siguió manteniendo el nivel.

6/10
Ocean's Eleven

2001 | Ocean's Eleven

Los once de Ocean (George Clooney) pretenden desvalijar los tres casinos más importantes de Las Vegas. En teoría es sólo un trabajo más. Pero en realidad, Danny Ocean quiere dar una lección a Terry Benedict (Andy García), que le birló a su novia Tess (Julia Roberts) mientras estuvo en la cárcel; y recuperar a su chica, claro está. Después de triunfar con Traffic, Steven Soderbergh sirve un entretenimiento de primera clase.

6/10
Snatch. Cerdos y diamantes

2000 | Snatch

Un grupo de ladrones se disfrazan de rabinos y roban un diamante de muchos quilates; se busca comprador para el pedrusco. El turco y su compinche Tony son organizadores de combates clandestinos; una serie de complicaciones les deja sin su púgil; improvisan entonces a uno, gitano, que por deseo del gángster Ladrillo debería dejarse tumbar en el cuarto asalto; ¿pero lo hará? Unos negros son contratados para robar el diamante, aunque ellos no saben exactamente en qué consiste su trabajo; ¿se despertarán su ambición cuando lo sepan? ¿Suena un poco enredado el argumento de Snatch? Bueno, pues quizá algo lo es. Estamos ante una película moderna y juvenil, de diálogos ingeniosos, y mucho, mucho humor. Las historias, a ritmo trepidante, se entrecruzan de un modo muy original. Y dan pie a muchas sorpresas que rompen el saque del espectador. Los combates de boxeo tienen su emoción y un toque de broma, bien sostenido por los comentarios en off del Turco.

7/10
El club de la lucha

1999 | Fight Club

Un joven sin nombre (Edward Norton) está harto de su vida anodina. Tiene un trabajo que no está mal, decora su apartamento según dictan las últimas líneas del diseño, no es feo... Pero todo eso no basta. Necesita algo más. Comienza entonces a asistir a sesiones de psicoterapia para enfermos terminales. Hacerse pasar por uno de ellos y sentir amor y compasión le devuelve la vida... por un poco de tiempo. Pronto conoce a Marla (Helena Bonham Carter), una joven que parece seguir un plan semejante al suyo. Y, sobre todo, a Tyler (Brad Pitt), un extrafalario fabricante de pastillas de jabón, que le introduce en el exclusivo y secreto Club de la Lucha: los integrantes de tal club, todos varones, se atizan de lo lindo, y ello parece que les hace sentirse más vivos. Nuestro protagonista caerá fascinado en las redes del Club de la Lucha. Este film se basa en la célebre novela del ‘moderno’ joven Chuck Palahniuk. David Fincher la asume y filma con una estructura moderna, repleta de símbolos y fantasías urbanas. Y da un aviso para navegantes del nuevo milenio: ojo al infierno moral en que se está convirtiendo la sociedad actual; ojo a males endémicos como la soledad y la falta de comunicación; ojo a un mundo consumista, competitivo, cruel, donde la preocupación por el otro baja por enteros. ¿Es pesimista Fincher? Que cada uno se asome a la ventana de su casa (o a la televisiva, o a la del ordenador) y juzgue. Edward Norton demuestra, por si cabía alguna duda, que es uno de los actores jóvenes con más porvenir en la profesión. La escena en que se pega a sí mismo es sencillamente memorable. Brad Pitt asume el papel de esa especie de gurú llamado Tyler, y aguanta el tipo. Mientras que Helena Bonham Carter da vida a una joven frágil y rota con adecuada sensibilidad.

8/10
La cara oculta del sol

1997 | The Dark Side of the Sun

Un joven estadounidense sufre una extraña enfermedad en la piel que le impide exponerse a la luz. Esto le obliga a llevar siempre el cuerpo cubierto por completo. Tras haber sido sometido a toda clase de curas, su padre decide transladarlo a una pequeña localidad costera donde vive un curandero que podría curarle. Extraña y discreta película de Brad Pitt, rodada cuando su nombre ya se había hecho valer como estrella tras sus éxitos en Seven o Entrevista con el vampiro. El montenegrino Nikolic no logra emocionar lo suficiente al espectador y al final pesa demasiado el aire de telefilm que imprime a la película.

4/10
La sombra del diablo

1997 | The Devil's Own

Tom O'Meara es un policía neoyorquino, de origen irlandés, que acoge en su casa a Rory Devaney, un joven irlandés recién emigrado. Pronto surge entre ellos una profunda amistad que se enturbia, sin embargo, cuando Tom descubre que tras la inofensiva apariencia del joven Rory se esconde el terrorista del IRA más buscado en el Reino Unido. Alan J. Pakula dirige este film, que reúne a dos grandes estrellas de la pantalla: el ya veterano Harrison Ford, y Brad Pitt, uno de los más representativos actores de la llamada Generación X. Ambos están magníficos en sus respectivos papeles, y ello pese a que, según las malas lenguas, los dos "divos" no se llevaron excesivamente bien durante el rodaje. Destaca una soberbia fotografía a cargo del excelente Gordon Willis, bien acompañada por la partitura de música celta de James Horner. Ambas se pueden apreciar en la espectacular secuencia inicial que tiene lugar en Irlanda, con la que arranca el film.

5/10
Siete años en el Tíbet

1997 | Seven Years in Tibet

Heinrich Harrer es un escalador y alpinista decidido a subir el pico Nanga Parbat, situado en el Himalaya. Deja a su mujer embarazada, sin él saberlo, e inicia su aventura. En el camino le acompaña Peter (David Thewlis), y ambos son testigos del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Los británicos les detienen y les hacen prisioneros en la India, pero logran escapar a través de las montañas y llegar al Tíbet. La película está basada en el libro autobiográfico del propio Heinrich Harrer, alpinista austriaco que llegó a conocer el Tíbet como la palma de su mano. El guaperas Brad Pitt interpreta al protagonista en esta aventura a través de hermosos paisajes orientales, y con los que el director se deleita. Pero se le acusa de olvidarse de los personajes y trazar una trama en ocasiones absurda y fuera de lugar, como cuando Pitt enseña a bailar a unos monjes tibetanos. La parte en que éste se hace íntimo del niño Dalai Lama es graciosilla a la par que incoherente, pues no es muy lógico que una personalidad para los budistas como el Dalai Lama se vaya codeando con cualquiera, por muy niño que sea éste. De todos modos, Jean-Jacques Annaud (Enemigo a las puertas, Dos hermanos) hace un esfuerzo por mostrar el cambio que sufre Harrer en el transcurro de su viaje fuera del hogar y cómo las experiencias vividas hacen mella en él espiritualmente. Destaca también una banda sonora preciosa a cargo del maestro John Williams.

6/10
Sleepers

1996 | Sleepers

A finales de los años 60, cuatro adolescentes tratan de superar sus complicadas relaciones familiares en el barrio neoyorquino de La cocina del infierno. Tras una peligrosa gamberrada, son enviados a un correccional, donde padecen todo tipo de abusos sexuales a manos de un sádico carcelero. Cuando ya son adultos, dos de ellos asesinan al carcelero y los otros trazan un plan para que sus ex compañeros salgan absueltos, pues consideran que lo sucedido ha sido un acto de justicia. El realizador Barry Levinson (Rain Man) es el artífice de este espléndido drama, pues es el responsable de la dirección, guión y producción. Se basó en los recuerdos del escritor Lorenzo Carcaterra. El reparto es excepcional, sobre todo en cuanto a los veteranos Hoffman y De Niro. Además, el aspecto visual de la película está muy cuidado.

6/10
Seven

1995 | Se7en

David Fincher (The Game, El club de la lucha) le sacó partido a su impactante estilo visual, al servicio de un guión sorprendente, muy impactante y a la vez reflexivo, sobre la corrupción en la sociedad actual. A punto de jubilarse, el teniente Somerset, de homicidios, va a ser reemplazado por el joven detective David Mills. Antes, ambos deben enfrentarse a un violento psicópata, que asesina a sus víctimas horrible y fríamente, “inspirado” en los siete pecados capitales. Una angustiosa y oscura ambientación enfatiza las dramáticas interpretaciones de Morgan Freeman, Brad Pitt y, sobre todo, Kevin Spacey. Los asesinatos son realmente retorcidos y algunas escenas permanecen en la memoria del espectador por mucho tiempo. La escena final, antológica.

7/10
12 Monos

1995 | 12 Monkeys

Año 2035. Una catátrofe enigmática ha eliminado casi a la raza humana del planeta. Los pocos supervivientes malviven en condiciones deplorables bajo tierra. La única posibilidad de salvación es hacer un viaje al pasado para erradicar el mal. Para ello, un voluntario, Cole (Bruce Willis), viajará a 1996. Allí conocerá a un joven desequilibrado (Brad Pitt) que le habla del "ejército de los 12 monos". Además una extraña visión atormenta continuamente a Cole. Conocerá también a la doctora Kathryn (Madeleine Stowe), experta en el estudio de la locura. Ella piensa que Cole es un paranoico, pero poco a poco comienza a creerle cuando se cumple todo lo que va profetizando. Espectacular inmersión en el futuro de la mano del singularísimo Terry Gilliam (El rey pescador, Brazil). La película tiene una imaginería poco común y un guión sobresaliente, todo ello con unas interpretaciones magníficas.

6/10
El favor

1994 | The Favor

Kathy (Harley Jane Kozak) es una chica que cree llevar una vida feliz. Pero algo le hace ver de repente que, a pesar de estar casada con un hombre maravilloso y de tener todo lo que desea en la vida, le falta un ingrediente fundamental: la pasión. Una serie de circunstancias le hacen recordar sus años universitarios, en los que tenía un montón de planes y unas tremendas ganas de vivir. Así aparecen en su vida una serie de personajes, como un joven seductor interpretado por Brad Pitt, o uno enigmático Ken Wahl. El problema es que quiere a su marido y no quiere traicionarle, así que decide solicitar la ayuda de su mejor amiga, Emily (Elizabeth McGovern). Emily será la encargada de vivir en sus carnes las experiencias que le gustaría vivir a Kathy. Una comedia de enredo que se aprovecha de los elementos clásicos del género. Cuenta con un equipo de brillantes jóvenes actores y actrices, que plasman su vitalidad en la pantalla. Provoca situaciones divertidas, en las que Kathy trata de deshacer el lío que tiene en la cabeza. Entretenida aunque previsible.

6/10
Entrevista con el vampiro

1994 | Interview with the Vampire

En San Francisco, un extraño personaje interpretado por Brad Pitt decide contarle su vida a un joven y ambicioso periodista, interpretado por Christian Slater. Le habla de cómo conoció a Lestat (Tom Cruise), hace más de doscientos años, un vampiro del sur de Norteamérica, que le convirtió en uno de los suyos. Lestat intenta introducirle en su cruel y agónica vida, pero el personaje de Pitt es un vampiro con sentimientos, que se plantea la moralidad de los terribles actos que cometen sus "colegas". Nueva vuelta de tuerca en el género de terror, llevando hasta nuestros días las películas de vampiros, en este caso unos vampiros muy humanizados. La película está llena de glamour por la interpretación de Pitt y Cruise. Destacan a su vez los papeles de una jovencita Kirsten Dunst, inolvidable en su papel de niña vampiro, y de Antonio Banderas, en el trabajo que le introdujo definitivamente en el cine norteamericano. La película , que puso de moda el género en Hollywood, narra una historia en la que tienen cabida todos los sentimientos humanos, pero desde el punto de vista de unos seres inmortales y despiadados. Está basada en la sugerente novela de Anne Rice, que escribe el guión, y dirigida por Neil Jordan con máxima eficacia.

6/10
Leyendas de pasión

1994 | Legends of the Fall

Brad Pitt, Aidan Quinn y Henry Thomas interpretan a los hermanos Ludlow que viven junto a su padre, el coronel William (Anthony Hopkins). Tienen un idílico rancho en los bosques de Montana. Están rodeados de una vida salvaje y libre. Pero los problemas surgen cuando aparece la novia del más pequeño de los hermanos -interpretada por Julia Ormond- que va de visita al rancho. Esto situación crea un conflicto entre los hermanos. La Primera Guerra Mundial está a punto de comenzar, y los hermanos no se mantienen al margen. Tristán (Brad Pitt) tiene una valiente actuación en las trincheras, a la vez que no olvida las llanuras de Montana ni a su familia. Un meritorio intento de película épica, que cuenta una historia en la que trata de desentrañar el comportamiento humano, que sigue siendo el mismo con el paso de los siglos. Llaman la atención los nombres de los actores que componen el reparto. La ambientación y los paisajes merecen la pena. El experto James Horner se encarga de ensalzar los momentos emotivos con su composición musical.

6/10
Kalifornia

1993 | Kalifornia

Un periodista especializado en crónicas de sucesos, que está escribiendo un libro sobre asesinos en serie, viaja con su esposa, una fotógrafa profesional, recorrieno los lugares donde se han cometido los más terribles crimenes. La casualidad hará que compartan el viaje con otra pareja, en la que el hombre resulta ser un psicópata asesino. Con este planteamiento argumental, arranca Dominic Sena, que trata de elaborar un perfil psicólogico de sus personajes, así como investigar en las motivaciones que llevan a una persona a convertirse en un asesino. Destaca el trabajo de los actores, en especial la inteligente interpretación de Brad Pitt, en el pápel de psicópata asesino, a él le acompañan Juliette Lewis, David Duchovny, conocido en el medio televivo por la Serie Expediente X y Michelle Forbes. Sólo lamentar la utilización de una excesiva violencia y un erotismo gratuito.

5/10
Amor a quemarropa

1993 | True Romance

Clarence es un joven solitario que, como regalo de cumpleaños, tiene una noche pasional con una joven prostituta llamada Alabama. Los dos se enamoran y deciden pasar el resto de su vida juntos. Pero los problemas no tardan en llegar cuando aparece Drexl, el anterior protector de la chica, al cual le han robado un maletín lleno de cocaína. Los jóvenes ven aquí la oportunidad de vender la droga y empezar una nueva vida. Comienza entonces una persecución atroz por la policía y la mafia, en medio de una espiral de mentiras, violencia y muerte de la que será difícil salir. La puesta en escena es trepidante y toda la película está plagada de rostros conocidos. El guión y el tono sórdido-humorístico del film lleva claramente escrito el nombre de Quentin Tarantino, lo cual pesa mucho más que el hecho de que esté dirigido con soltura por Tony Scott (Spy Game). La película es romántica y violenta, con momentos muy logrados. Se llevan la palma las escenas del diálogo entre Walken y Hopper, y la de la ensalada de tiros, sangre y muerte en la habitación del hotel.

6/10
Cool World. Una rubia entre dos mundos

1992 | Cool World

Jack Deebs (Gabriel Byrne) es un dibujante que, por una serie de circunstancias, da con sus huesos en la cárcel. La única forma que encuentra para evadirse del tedio de la prisión, es dibujando un mundo de dibujos al que llama "Cool World". Sus dibujos los protagoniza una voluptuosa rubia llamada "Holli Would", interpretada por Kim Basinger. Pero Jack se mete tanto en el mundo de sus personajes, que acaba siendo absorbido por "Holli Would". La chica quiere seducirle, pensando que así podrá convertirse en una persona real, y dejar de ser un dibujo animado. Pero un detective humano que vive en "Cool World", interpretado por Brad Pitt, se encarga de avisar a Jack de que está prohibido tener relaciones sentimentales con los dibujos. Las cosas se complican cuando "Holli Would" toma por fin forma humana y se pasea por Las Vegas. Una mezcla entre la comedia y el thriller policiaco, que combina las interpretaciones reales con los dibujos animados. Aunque la trama es algo tonta, y algunas situaciones no tienen mucho sentido, resulta entretenida y curiosa.

5/10
El río de la vida

1992 | A River Runs Through It

Robert Redford (Gente corriente, Un lugar llamado Milagro) vuelve a ponerse detrás de la cámara, y demuestra que puede ser tan bueno contando historias como interpretándolas. En esta ocasión nos narra la historia de los hermanos McLean, Norman (Craig Sheffer) y Paul (Brad Pitt), hijos de un pastor presbiteriano. La vida de estos hermanos gira en torno a cuatro cosas: la familia, la religión, la ambición y la pesca con mosca. Con el tiempo Norman llega a ser un profesor universitario, mientras que Paul triunfa como reportero, aunque su heterodoxo modo de ser le lleva al borde del abismo. Estamos ante un gran espectáculo visual, y ello es debido a una excelente fotografía de Philippe Rousselot, premiada con el Oscar, que sabe resaltar la belleza de la naturaleza. En este sentido se hace preciso destacar las secuencias de pesca en el río, que son auténticamente espectaculares. El carácter en ocasiones nostálgico y bucólico del film está subrayado por la acertada banda sonora de Mark Isham.

7/10
Thelma y Louise

1991 | Thelma & Louise

Dos amigas cogen el coche y aceleran hasta que ya no hay vuelta atrás... Thelma y Louise sienten aburrimiento de la vida: una es ama de casa y otra trabaja de camarera; así que un buen día deciden emprender una excursión para airearse un poco. Pero la aparición de un violador cambiará sus planes. El director británico Ridley Scott recuperó su prestigio entre la crítica, tras la decepcionante Legend, con esta "road movie" que explora las frustraciones de dos mujeres que deciden vivir la libertad sin límites. Impecables interpretaciones, ritmo inigualable y Oscar al mejor guión en 1992.

7/10
Johnny Suede

1991 | Johnny Suede

Película pelín gris, destacable por ser el debut en la dirección del "independiente" Tom DiCillo, y por ser el primer papel protagonista del luego estrella Brad Pitt. Con atmósfera irreal urbana, y asumido tono ligero, cuenta las evoluciones del Johnny Suede del título, un aspirante a cantante de medio pelo, que luce un increíble tupé, y está encantado con sus zapatos de gamuza negra. El film describe básicamente el encuentro de Johnny con tres mujeres: Darlette, la jovencita hija de una productora discográfica, Yvonne, una profesora a la que conoce en el metro y que podría ser la mujer de su vida, y una rubia que da pie a una relación fugaz; también tienen presencia otros variopintos personajes, como Deke, el mejor amigo y colega de Johnny, o Freak Storm, un cantante más o menos popular. Parece que el guión de DiCillo parte de un monólogo que escribió para ser representado en salas de teatro alternativas. El film permite ver a Pitt de un modo bastante extrafalario, cantando y paseándose en mugrientos calzoncillos, pero la cosa no da mucho más de sí.

5/10
Juntos pero no revueltos

1989 | Happy Together

El joven Chris deja su casa para ingresar en la universidad y convertirse en un gran escritor. Es un muchacho responsable, estudioso y ordenado, que quiere sacar las mejores notas, pero su compañero de habitación no le pondrá las cosas fáciles. Por un error informático, le asignan a un tal Alex Page, que en realidad es Alexandra, una chica extrovertida, alocada y fiestera que no dejará tranquilo al pobre Chris. A pesar de las desavenencias, ambos se harán amigos. Cinta juvenil sobre amores universitarios, con un jovencito Patrick Dempsey, convertido años después en el guapo de moda gracias al éxito de la serie Anatomía de Grey, donde interpreta al doctor Sheperd. Le da la réplica Helen Slater, que se hizo conocida por su papel en Supergirl. Entre el reparto, aparece Brad Pitt en una pequeña intervención.

4/10

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