Entrevistas
"He aprendido a contar con imágenes a través de los tebeos, y sobre todo con los de Francisco Ibáñez!
Javier Fesser, director y coguionista de "CampeoneX"
Un placer charlar con Javier Fesser, que estrena en cines "Campeonex", secuela de "Campeones", porque se trata de un buen conversador que aporta anécdotas y comentarios valiosos sobre este trabajo. Le pillamos a última hora de la tarde en un hotel madrileño, así que presuponíamos que estaba cansado, pero rebosa vitalidad, energía y ganas de charlar sobre su trabajo. Esta vez, los amigos del film original tienen nueva entrenadora y ya no juegan al baloncesto.
Lo mejor que se puede decir de Campeonex es que no parece una secuela, no es más de lo mismo, pues resulta muy fresca.
Campeonex tiene todo lo que se puede esperar de una secuela, con los mismos personajes, el deporte, el humor y la ternura, pero creo que es mucho más que una secuela. Me la he planteado como una película nueva, como si partiéramos de cero. Hemos querido además homenajear a todo lo que el público le dio a Campeones, y hacer la mejor película de la que hemos sido capaces, para volver a la cartelera con una propuesta nueva.
Cuando rodamos Campeones, la primera entrega, no pensaba que jamás habría una segunda parte. Pero con el paso del tiempo han surgido muchas cosas que contar que merecían la pena. Después de la recepción tan bonita de la primera, era una oportunidad para profundizar en el mundo de la discapacidad. Primero para abrir el abanico a la discapacidad funcional, incorporando a Brianeitor, pero también para contar cosas como las relaciones en el trabajo, las relaciones sentimentales y de amor, la gestión del dolor y la pérdida de un ser querido. Pinceladas de todo, sin que nada adquiera por completo el protagonismo. Hemos retratado a la familia de Sergio y a la familia de Brianeitor, para hablar de lo que significa tener un hijo o un hermano con discapacidad. Son elementos que apetece explorar y que darían para muchas más películas.
Elisa Hipólito aporta una gran frescura al film.
La vi por primera vez en un vídeo que me trajo el director de casting, e inmediatamente pensé que ya teníamos entrenadora y que esto iba a ser muy fácil. Pensaba que iba a ser complicada. Cuando le hice una prueba, superó con creces todo lo que había imaginado para esta película. Cuando apareció ella y luego también Brianeitor, que son las dos principales incorporaciones artísticas, sentí que ya estaba hecha la película, que sólo hacía falta rodarla.
Elisa Hipólito incorpora mucho de su personalidad al personaje. Es una chica joven, que tiene todo por hacer, como la entrenadora a la que interpreta. Pone cara de susto, porque se enfrenta a algo desconocido, pero con muchísimo valor. Puede con lo que sea. Tiene mucho que ver con cómo ella ha afrontado el proyecto, y esa oportunidad de protagonizar una película con 21 años. Tiene el peso de sustituir a Javier Gutiérrez, que hizo un papelón en la primera entrega.
¿Cómo recibieron los amigos que se fuera a rodar la secuela de Campeones?
Si estos celebran hasta que ese día en el rodaje el bocata sea de chorizo, o de mortadela, ¿cómo no les iba a hacer ilusión que se preparase una segunda parte del film que tanta ilusión les hizo? Es bonito ver lo que ha supuesto para ellos la primera experiencia y la fama que les dio la película, porque de todo eso se han quedado con que han participado en una película que ha significado mucho para que otras personas como ellos tengan una vida mejor. Muchos colegas suyos les han dado las gracias por la película, porque ahora no les evitan cuando les ven por la calle. Las personas se acercan a ellos de otra manera.
Campeones hizo mucho bien.
Muchísimas personas llevan años y años trabajando para lograr la inclusión. Eso tiene mucho mérito. Lo que pasa es que las películas, cuando tienen la suerte de conectar con el público, tienen una capacidad enorme de comunicación, de empatía y de cambiar mentalidades. Se aceleró gracias al film la ley que les devolvía el derecho a voto, y la ley del cine contempló incentivar que se contratara en los rodajes a personas con discapacidad.
Además, se ha desarrollado una enorme sensilidad para que este tipo de personajes los interpreten en el cine personas con capacidades especiales. Sucede lo mismo que con la versión original, que una vez que ves las películas así, resulta difícil volver a ponértelas dobladas. De igual manera, ahora nos chocaría ver a un actor que no lo sea fingiendo. Por muy bien hecho que esté, no es verdad. Ver a un personaje con discapacidad intelectual interpretado difícilmente puede competir con la verdad. Pasaría con Forrest Gump. Hoy en día no se atreverían a contratar a Tom Hanks. Es de mis favoritas, pero ahora me pregunto cómo sería la película si Robert Zemeckis hubiera hecho un casting para encontrar al verdadero Forrest Gump.
La introducción de los e-games en Campeonex, ¿puede llevar a la gente joven al cine?
No hay ninguna estrategia para conseguir eso. El mundo del videojuego aparece en la película porque cuando nos documentamos estudiando las diferentes discapacidades aparecía de forma recurrente el mundo de las consolas y las nuevas tecnologías, porque ofrecen la oportunidad para estas personas de salir al ruedo en igualdad de condiciones, sin estigmas, y sin prejuicios por el físico. Una persona que no puede mover el cuerpo entra en un universo donde se relaciona con otras personas en igualdad de oportunidades. Además, podíamos abordar este tema desde el punto de vista de la superación personal, y no de la rivalidad pura y dura.
Investigando sobre las competiciones de videojuegos, Athenea Mata, la coguionista, y yo, quedamos tan fascinados, que llevamos el film al terreno de los e-sport (deportes electrónicos). Nos sumergimos en un mundo extraño, con un lenguaje particular, que hace furor entre los chavales a partir de 12 años. Creo que ellos disfrutarán de la película.
El hijo de Athenea, que tiene 11 años, nos puso sobre la pista. Nos dijo que habia una persona de estas características que hacía vídeos sobre videojuegos con mucha gracia. Cuando le conocí, hablé con él, quedé fascinado y le metí en esta aventura.
Hay un romance homosexual sugerido entre las dos protagonistas, no explícito. ¿Se busca dar un guiño LGTBI como algunos ejecutivos imponen en las películas de Hollywood en la actualidad?
Entre Elisa Hipólito y Jelen García. Realmente no quería cumplir con ningún tipo de cuotas. Surgió de forma natural. A veces inventas a personajes, y ellos mismos cobran vida, y se comportan de forma espontánea. Cuando vi a Elisa y a Helen por primera vez juntas en un casting me di cuenta de que había mucha magia entre ellas. Eso me abrió un mundo y me invitó a desarrollar esos personajes más de lo que yo tenía previsto. Esa relación entre dos personas, independientemente de su género, es lo más natural y sincero que aparece en el film. Ningún ejecutivo me ha impuesto cuotas, ni hay una intención de llegar a más público ni nada de eso.
¿Qué nos puede decir de Champions, versión americana de Campeones, que llega pronto a los cines? Dirige Bobby Farrelly.
Soy uno de los productores. Me parece una excelente película. No soy muy amigo de los remakes, pero en este caso tiene todo el sentido, porque han incorporado a actores con discapacidad intelectual de allí, y ellos han enriquecido a sus personajes, llevándoselos a su terreno, así que ha quedado una película única, y muy original. No interpretan a los personajes originales, sino a personajes distintos. El director y el guionista han optado por darle más papel al entrenador, que interpreta magistralmente Woody Harrelson, y a su relación sentimental. Eso lógicamente le resta protagonismo al equipo, que para mí era lo más importante. Es otra propuesta, y es interesante ver la misma historia en otras manos.
Hace dos o tres años se hizo un remake alemán. Me gustó muchísimo. Era una producción para televisión, pero dentro de su sencillez creo que tenía el espíritu de mi película. Y también hubo una adaptación para el mundo árabe, que tenía un gran encanto.
Hace poco fallecía el genial Francisco Ibáñez. No sólo dirigió usted dos películas de "Mortadelo y Filemón", sino que pienso que influyó mucho en su mundo visual y en su sentido del humor.
Eso ha sido inevitable, porque desde que soy muy pequeño he leído sus tebeos. He aprendido a leer con Mortadelo y Filemón, y con sus otros personajes. He aprendido a contar con imágenes a través de los tebeos, y sobre todo con los de Ibáñez. Hasta el uso de color a nivel narrativo me ha influido. Sobre todo sus primeros álbumes, con colores primarios, rojo y verde...
Las dos películas que he tenido la suerte de hacer con toda la confianza de Ibáñez han sido muy especiales, porque notaba que llevaba preparándome para hacer esas películas desde que era pequeño. Están hechas con mucho amor por los personajes, en concreto con Filemón.
Tengo una anécdota con Ibáñez muy bonita. Cuando rodamos la primera película, la única pega que le veía él al guión es que le daba mucho peso a Filemón, porque para él importaba mucho más Mortadelo. El otro le hacía falta para que funcionaran los gags. Esto a mí me descolocó, porque yo quería mucho a los dos, me extrañó que su propio padre dijera que había un favorito. Con la segunda película, que era de animación, volvió a hacer la misma observación. Después, él mismo dibujó un álbum basado en el guión, e hizo cambios, para darle todo el protagonismo a Mortadelo. Cuando terminó el rodaje de esta segunda, fui a Barcelona para proyectársela en un cine y me dijo: "Te voy a comentar una cosa, Fesser, Filemón tiene su punto. Te voy a dar la razón...". Qué maravilla que él me acabara de decir que le había descubierto... ¡a su hijo!
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