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Biografía

Tom Hanks

Tom Hanks

64 años

Tom Hanks

Nació el 09 de Julio de 1956 en Concord, California, EE.UU.

Premios: 2 Oscar (más 1 premios y 1 nominaciones)

El novio de América

01 Enero 2005

Transmite ilusión por la vida, aunque su personaje esté atrapado en el infierno de la playa de Omaha Beach. Si comparásemos a los actores con cartas de la baraja, Tom Hanks sería el “comodín”, capaz de llevarse a su terreno cualquier personaje y hacerlo a la vez muy personal, pero también creíble. Sus películas siempre dan dinero, y encima a “the Wonder” se le da bien dirigir y producir, y tiene encandilados a los miembros de la Academia que le dieron dos estatuillas, y le nominan aunque su película sea Big y se quede fuera John Malkovich por Las amistades peligrosas.

Hijo de Amos, cocinero de profesión, y de Janet, empleada de hospital, Thomas J. Hanks nació en Concorde (California), el 9 de julio de 1956. A los cinco años sus padres se separaron, y él se fue a vivir con su padre, que cambiaba continuamente de lugar de residencia. Lo recuerda como una infancia desgraciada, y eso que no sufrió malos tratos, ni abusos. En el instituto intentó unirse al grupo de teatro, pero fracasó en el casting. En lugar de desanimarse, se apuntó a un grupo de teatro amateur, cuyo director le animó a dejar sus estudios e irse con él a Cleveland, donde comenzó su carrera. No le fue mal, pues en 1980 debutó en el cine con Sabe que estás sola, thriller de serie B con psicópata. Poco después, le dieron uno de los papeles protagonistas de la telecomedia Bosom Buddies, que arrasó y le dio cierta popularidad. Tras el telefilm El umbral del juego, que alertaba de los supuestos peligros de los juegos de rol, triunfó en el cine por enamorarse de una sirena en 1, 2, 3 Splash. Compartía la pantalla con una despampanante Daryl Hannah, y con John Candy, que volvería a acompañarle en Voluntarios. Durante el rodaje se enamoró de la coprotagonista femenina, Rita Wilson, con la que se casó en 1988, y con la que tiene dos hijos. Hanks tiene también otro hijo, Colin Hanks, también actor, de un matrimonio anterior.

A finales de los 80, Hanks no paraba de trabajar, pero sólo le ofrecían comedias que si bien pecaban de ligeras, cumplían un mínimo de calidad y risas. Es lo que ocurría con Despedida de soltero y Esta casa es una ruina, donde su cara mientras todo se desplomaba a su alrededor era un show. El primer giro hacia papeles más complejos fue Big, donde claramente tenía el aspecto de un niño que tras pedir a una máquina el deseo de hacerse mayor, se levantaba en un cuerpo de treintañero. En Joe contra el volcán, repitió con John Candy, y colaboró por primera vez con Meg Ryan, con quien volvería a trabajar poco después en la comedia romántica Algo para recordar, y años más tarde en Tienes un e-mail, en la misma onda.

Su primer drama fue La hoguera de las vanidades, pero fracasó, por lo que el punto de inflexión en la carrera de Hanks fue Philadelphia, en la que interpretaba a un abogado despedido de su trabajo cuando sus jefes se enteraban de que era seropositivo. Y su trabajo le ofreció en bandeja de plata a la Academia una excusa para darle el Oscar al mejor actor. También lo ganó el año siguiente con Forrest Gump, aguda crítica a la breve historia de los Estados Unidos en la que gracias a la magia de los efectos especiales, Hanks enseñaba a bailar a Elvis o conocía a Kennedy y Nixon. Aunque ya había debutado como realizador con episodios televisivos de series como Historias de la cripta, en el 96 dirige The Wonders, nostálgico largometraje sobre un grupo musical de los 60. “Como director aprendí lo que se espera de mí como actor, a ser más productivo, porque ahora aprovecho mejor el tiempo”, ha dicho.

Salvar al soldado Ryan, de Steven Spielberg, es quizás su mejor trabajo, aunque tampoco se le dieron mal sus interpretaciones en La milla verde, Camino a la perdición, y sus recientes colaboraciones con Spielberg, Atrápame si puedes y La terminal. Por Náufrago, donde estaba solo la mayor parte del metraje, volvió a ser nominado al Oscar. Ahora, se encuentra en un gran momento, tras interpretar varios personajes en Polar Express, rodada con un sistema que transforma la imagen real en animación digital. Él mismo reconoce sentirse bien. “Si tuviese 20 años, estaría dando saltos de alegría; si tuviese 30, me estaría comiendo el coco pensando en mi próxima decisión laboral. Afortunadamente, me encuentro en la segunda mitad de los 40. Me siento realizado y seguro de mí mismo. Para mí, ahora, el trabajo es un placer”, ha comentado el actor, que próximamente protagonizará El código Da Vinci.

Oscar
2020

Nominado a 1 premio

Oscar
1995

Ganador de 1 premio

Oscar
1994

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
BIOS

2020 | BIOS

Greyhound

2020 | Greyhound

Un amigo extraordinario

2019 | A Beautiful Day in the Neighborhood

Lloyd Vogel, casado y con un bebé, es un periodista prestigioso pero tremendamente amargado. Cree que Jerry, su padre, se portó muy mal con él en el pasado, y no sólo es incapaz de perdonarle, sino que parece que el resto del mundo debe pagar también esos “platos rotos”. Cuando la editora de la revista Esquire le encarga escribir un perfil para una serie de “Héroes contemporáneos” se revuelve, porque le asignan escribir sobre Fred Rogers. Se trata del popular presentador del programa infantil de la televisión pública “El Vecindario de Mister Rogers”, donde al estilo de “Barrio Sésamo” o “Los Lunnis” se explican a los niños conceptos como el amor, la muerte, la guerra o la ayuda al prójimo. La pareja de guionistas compuesta por Noah Harpster y Micah Fitzerman-Blue, también autores del libreto de Maléfica: Maestra del mal, se han inspirado en un artículo del periodista Tom Junod para ofrecer una mágica y optimista fábula a lo Frank Capra. Y la lleva a la pantalla Marielle Heller, quien vuelve a interesarse por el tema del perdón tras dirigir la también interesante ¿Podrás perdonarme algún día? Y consiguen una película inspiradora, muy humana y nada empalagosa, acerca de la condición humana falible, nadie es perfecto, y de lo fácilmente que nos enredamos ante las dificultades, en vez de superarlas por elevación. Algo a lo que ayuda, de modo extraordinario, algo corriente pero muy valioso, la amistad verdadera. La narración pivota sobre Lloyd y el viaje transformador que le toca realizar, donde la piedra de toque es el auténtico personaje de Fred Rogers, alguien que le desconcierta absolutamente. Porque aparece tan buena persona, brindándole además su amistad, que, piensa cínicamente, no puede ser real, en la televisión debe estar interpretando, y no mostrando de verdad quien es. Algo a lo que Rogers, como buen amigo que se esfuerza en ser, acaba dándole la vuelta, es precisamente Lloyd el que se ha construido una armadura para ocultar a los demás su fragilidad, la relación tóxica con su padre, que contamina todo lo que toca. La relación de Lloyd y Fred está muy bien perfilada, con buenas interpretaciones de Matthew Rhys, que logra humanizar a su personaje para no hacerse totalmente antipático, y de Tom Hanks, que es perfecto para dar vida a una buena persona, que con humildad admite que hace cosas mal, que también se harta y necesita desahogarse, que es de carne y hueso en suma; lo que no impide que se esfuerce en ser mejor cada día, y que se apoye en Dios y en su familia para conseguirlo. En la medida en que comparten cosas, ambos se van haciendo más amigos. La estructura del relato está conseguida, con los encuentros de Lloyd con Fred, y la interactuación entre ellos y los programas que rueda en el plató, donde hay mucho subtexto, como en el caso de la tienda de campaña que Fred no lograr armar solo, una enseñanza muy gráfica de que todos necesitamos ayuda. Resulta inteligente el uso de distintos formatos visuales –el grano y tamaño cuadrado de pantalla para lo que es programa televisivo–, las miniaturas del programa que invitan a ver las cosas con perspectiva, y alguna escena onírica en que Lloyd viene a ser un niño que necesita aprender las lecciones que imparte Rogers. Mientras que las relaciones familiares de Lloyd –con su esposa Andrea y el bebé, y con su padre Jerry– están bien engarzadas en el conjunto, configurando lo que está estropeado y habría que recomponer, y lo que es perfecto pero corre el riesgo de terminar yéndose al garete. Aquí Susan Kelechi Watson y Chris Cooper entregan dos valiosos personajes secundarios, fundamentales en la evolución de Lloyd.

8/10
Los archivos del Pentágono

2018 | The Post

Una película más dentro de la amplia tradición del cine periodístico estadounidense, en donde son puntas de lanza los clásicos Primera plana o Todos los hombres del presidente y filmes más recientes como Matar al mensajero o Spotlight. Tiene en común con la laureada película de Lumet sobre el “watergate” la época en que transcurre la acción, el hecho de que se trate de una historia real y el protagonismo del medio más emblemático cuando hablamos de investigación periodística, The Washington Post, aunque en Los archivos del Pentágono el quid de la cuestión no es tanto la indagación sobre una historia oculta, sino las dificultades, dudas y peligros de publicar información sensible. Está en juego la misma esencia del periodismo, la libertad de prensa frente a los abusos del sistema, valores que abandera con orgullo la constitución de Estados Unidos. Al principio de la década de los 70 The Washington Post está en serias complicaciones económicas. No le queda más remedio a su editora, Katherine Graham, que asumir su salida a bolsa y recibir inversiones que hagan evolucionar el Post de un periódico local y familiar a un gran medio global. En esta situación el director del diario, Ben Bradlee, sigue de cerca qué hace su competidor The New York Times. Cuando éste publica un artículo acerca de un informe gubernamental que cinco años atrás denunciaba la situación en la Guerra de Vietnam, cosa que fue acallada por el gobierno –con los presidentes Johnson y Nixon a la cabeza–, Bradlee perseguirá el hilo de una noticia que, intuye, podría conmocionar al país entero. El mérito del guión de Josh Singer –forjado en películas de línea similar, como El quinto poder o la citada Spotlight– es haber logrado una narración de enorme fluidez que se despliega como si se tratara de una película de intriga. Y eso cuando en realidad todo gira en torno a algo tan simple (y a veces tan difícil) como tomar una decisión. De atrapar al espectador se encarga la genialidad de Steven Spielberg, que sabe usar como nadie la banda sonora de John Williams para generar inquietud y que concibe algunas escenas con una impresionante maestría, al alcance de muy pocos, como la de la advertencia de la amenaza de desacato, la reunión final en casa de Graham (ese reloj, esa rotativa) o la conversación telefónica a varias bandas en casa de Bradlee, quizá el mejor momento de la película. Spielberg ofrece con su film un explícito homenaje al periodismo clásico, al mundo del papel impreso –primer eslabón en la cultura, se dice en el film–, de los reporteros y sus fuentes, pero le da tiempo a tocar otros temas interesantes: la ineludible responsabilidad moral en la información; la no injerencia de los propietarios en el trabajo periodístico; la incipiente y difícil llegada de las mujeres a puestos de alta dirección; e incluso el vínculo esencial que comparten todos los medios, aun cuando compitan como leones en las calles. Aunque se trata de una película bastante coral, con secundarios de renombre como Bruce Greenwood y Bradley Whitford, resulta simplemente perfecta Meryl Streep (Kay Graham) en su papel de mujer frágil y valiente cuya labor al frente del Post inspiraría a tantas mujeres para llegar a puestos directivos, mientras que Tom Hanks (Ben Bradlee) demuestra una vez más su camaleónica capacidad de convicción.

7/10
El Círculo

2017 | The Circle

Por intercesión de una amiga, Mae Holland logra que le contraten para el departamento de atención al público en El Círculo, la empresa más poderosa de internet, fundada por el carismático Eamon Bailey. Éste la animará a formar parte de un experimento innovador que consiste en que compartirá online todo lo que haga las 24 horas del día, con pequeñas pausas para ir al cuarto de baño y poco más… Adaptación de la novela homónima publicada en 2013 por David Eggers, que ha coescrito el guión con el director, James Ponsoldt (Aquí y ahora). Tiene un tono desenfadado, no es casualidad que esté al frente del reparto Emma Watson, pues parece dirigida a los jóvenes, quienes crecieron viéndola actuar como Hermione Granger en la saga de Harry Potter, que hoy por norma general abusan de las redes sociales. Propone (sobre todo para ellos) una reflexión sobre los peligros de exponer la vida privada, se muestra que puede tener partes positivas, por ejemplo el estar siempre frente a la cámara puede prevenir accidentes. Pero todo eso no compensa si se destruye por completo la intimidad, y hasta pueden acabar con las relaciones normales al estilo tradicional, e incluso alejarnos de la familia. Cinematográficamente hablando, se trata de un producto digno, con un buen trabajo de la protagonista, que compone el típico personaje ingenuo que poco a poco va perdiendo la inocencia. Junto a ella, Tom Hanks aporta el magnetismo que se le supone al creador de la compañía, claramente inspirado en Steve Jobs. Por el contrario se desaprovecha a John Boyega (Star Wars, el despertar de la Fuerza), con un personaje mínimo que parece metido únicamente para sembrar la incertidumbre a la protagonista, pero que no está bien desarrollado. El film acaba de forma apresurada, se podía haber logrado más tensión en el desenlace. En cualquier caso, cualquier defecto se pasa por alto porque da que pensar sobre un fenómeno en boga, en la línea de “Nosedive”, el capítulo de la serie Black Mirror dirigido por Joe Wright.

6/10
Inferno

2016 | Inferno

En esta ocasión, el catedrático de simbología de Harvard Robert Langdon se despierta en la habitación de un hospital desde cuya ventana se vislumbra el Palazzo Vecchio de Florencia, pero ha perdido la memoria reciente, por lo que no sabe cómo ha llegado hasta allí. Le atiende la doctora Brooks, que le ayudará cuando irrumpe en el lugar una terrible asesina que la emprende a tiros. Tercera entrega fílmica de las peripecias del personaje, creado por Dan Brown, tras El código Da Vinci y Ángeles y demonios. Por una vez, deja de lado sus furibundas críticas a la religión católica pero como se impone crear polémica, seña de identidad del autor, aquí se saca de la manga una reflexión neomalthusiana sobre el desarrollo sostenible, en realidad mera excusa para la trama. Aunque la tesis está defendida en la cinta por el villano, un psicópata violento, podría hacer pensar a un sector del público que la Tierra se encamina a un problema de falta de recursos de la población. Como sus predecesoras tiene detrás al artesano Ron Howard, que imprime cierta tensión, con lo que en cierto modo disimula las carencias del libro, que sobre todo tiene un problema de falta de verosimilitud, pues por ejemplo los personajes entran y salen como Pedro por su casa por pasadizos increíbles ocultos en emblemáticos edificios. Cuenta con un libreto del reputado David Koepp (Misión imposible), que tiene el lastre de que se nota que no le han dejado corregir demasiado al famoso autor. Sin habérselo trabajado demasiado, Tom Hanks realiza un trabajo digno. Tiene a su lado a secundarios competentes, como Felicity Jones (Brooks), y Omar Sy (un policía). La inspirada banda sonora de Hans Zimmer también contribuye a que el resultado sea al menos menos infernal que sus predecesoras.

5/10
Esperando al rey

2016 | A Hologram for the King

Alan Clay tiene madera emprendedora, una habilidad para impulsar proyectos innovadores de éxito, y presentarlos donde haga falta. Es lo que pretende hacer en Arabia Saudí, donde quiere ofrecer al rey un innovador sistema de comunicaciones para un ambicioso plan urbanístico en medio de del desierto. Pero las mentalidades y costumbres de anfitriones y visitantes son muy diferentes, y Alan debe esperar, un día y otro, para realizar la ansiada presentación. Lo que aumenta el peso en su ánimo de una importante crisis familiar –está divorciado y siente que no está prestando todo el apoyo que debiera a su hija universitaria–, un reciente fracaso profesional, y un bulto en la espalda que podría ser canceroso. El escritor Dave Eggers se está poniendo de moda. A sus primeros trabajos en cine, en los guiones de Tierra prometida y la adaptación de una obra ajena, Donde viven los monstruos, ha sumado el tremendo éxito de su novela “El círculo”, cuya versión fílmica prepara James Ponsoldt, y la adaptación de “Un holograma para el rey”, que motiva estas líneas. Precisamente estas novelas comparten de algún modo inquietudes, la mirada a un mundo globalizado de personas desubicadas, quizá muy competentes en su trabajo, pero que necesitan reconciliarse con ellos mismos, encontrar el lugar que les corresponde en el planeta, donde puedan sentirse en paz. El alemán Tom Tykwer se siente muy cómodo tratando estas cuestiones, pues ya estaban presentes de algún modo en su mejor película, que le puso en el mapa fílmico, Corre, Lola, corre, de 1998, y en las que vinieron después. Otra cosa es que esta coherencia temática se haya plasmado luego en películas notables, pues su filmografía, donde prima lo sensorial, es algo irregular, así se apuntó a retomar ideas del difunto Krzysztof Kieslowski para hacer En el cielo, y se ha basado en best-sellers para entregar las como mínimo discutibles El perfume y El atlas de las nubes. Aquí logra crear una atmósfera como de ensueño, algo irreal, muy eficaz, para describir la peripecia de Alan, un personaje que le va como anillo al dedo a Tom Hanks. De modo que funciona razonablemente el singular choque-alianza de civilizaciones del protagonista, pues las trabas administrativas para presentar su proyecto le permiten entablar amistad con su chófer local, y conocer a una mujer fascinante, la doctora saudí que le trata médicamente. Y se puede jugar al contraste entre las crisis traídas de occidente, o el deseo hedonista de juergas y alcohol que propicia la amiga danesa, con experiencias como el paso por La Meca y la noche en el desierto vigilando que no venga el lobo. Y sin embargo, el resultado no es del todo satisfactorio, se nota al film demasiado su buenismo, un deseo de convertir todo lo que le ocurre al protagonista en hito iluminador decisivo, algo a todas luces exagerado. Aunque quizá lo más flojo sea el tramo final, pues una vez resuelto lo relativo a la presentación todo se precipita de un modo demasiado tópico e idílico.

5/10
Sully

2016 | Sully

El 15 de enero de 2009 y los días sucesivos los medios de comunicación recogían, por una vez, una buena noticia. El milagroso aterrizaje de un avión en las aguas del río Hudson, poco después de su despegue desde el aeropuerto de LaGuardia en Nueva York, tras el fallo de dos motores. Gracias a la pericia del piloto Chesley 'Sully' Sullenberger y su tripulación, más la rápida intervención de los equipos de rescate, no hubo víctimas, los 155 viajeros se salvaron. Sin embargo, la consiguiente investigación acerca de las causas del accidente apunta a que tal vez las decisiones tomadas por Sully no fueron las más acertadas, lo que provoca la consiguiente desazón en él y en su copiloto, Jeff Skiles. En unas manos diferentes de las de Clint Eastwood, y con un guión menos elaborado que el pergeñado por Todd Komarnicki, Sully podía no pasar de ser un entretenido telefilm de sobremesa, que rinde homenaje a los héroes cotidianos. Pero a su manera, como el del aterrizaje en el río Hudson, la propia película es un milagro, pues logra hacer emocionantes y dignos de consideración desde distintos prismas, los conocidos hechos. Ayuda sobremanera el guión deconstruido, la narración arranca con el exitoso aterrizaje ya ejecutado, y los pilotos obligados a permanecer en un hotel de Nueva York mientras se investiga el accidente, mientras el contacto de Sully con su esposa es solo telefónico, y la presión mediática creciente. Se sucederán los flash-backs que nos llevan al embarque del pasaje y la tripulación, y los flash-forwards hacia una antipática investigación que siembra dudas en Sully acerca de la profesionalidad de su actuación. La cinta está bien documentada, pues se basa en el libro "Highest Duty", escrito por el propio piloto con el periodista de The Wall Street Journal Jeffrey Zaslow. El film tiene el mérito de mostrar a una amplísima galería de personajes, pasajeros, tripulación, control aéreo, investigadores, ciudadanos anónimos inspirados por el suceso, la familia de Sully, y en todos los casos sorprende la autenticidad, se sortea el peligro del tópico o de los comportamientos forzados. Y es precisamente la importancia del factor humano, de las personas, la clave argumental, a la hora de alertar acerca de una sociedad a menudo demasiado deshumanizada y tecnificada, en que lo queremos todo perfectamente hecho y lo queremos ya. Por supuesto, para hablar del heroísmo de las personas corrientes, que cumplen con su trabajo y cuidan de su familia a diario lo mejor que pueden, Tom Hanks es la elección actoral perfecta, está brillante, y se quita la espinita de dos películas fallidas de 2016, Esperando al rey e Inferno. Es un clásico, y sabe dirigir al modo clásico sin que suene nunca antiguo o rancio. Con 86 años, Clint Eastwood aporta al cine una agradecible y tranquila frescura. Y en apenas hora y media logra mostrar un amplio abanico de emociones; no confunde en las idas y venidas argumentales, y las escenas concretas del accidente y del avión sobre las aguas resultan visualmente novedosas, tienen inusitada garra.

8/10
El puente de los espías

2015 | Bridge of Spies

Los años de la guerra fría. Abel Rudolph, que espía para los rusos, es detenido por el FBI en Nueva York. Como prueba de las garantías del sistema legal en Estados Unidos, se le asigna un abogado de oficio, el especialista en seguros James B. Donovan. A pesar de no aceptar el caso de buen grado, Donovan pone todo su empeño en lograr ventajas para la defensa de Abel, lo que no agrada a sus colegas ni a la opinión pública en un contexto de tenso enfrentamiento con la Unión Soviética. Dar un veredicto de inocencia o culpabilidad es pura formalidad, y la duda es si logrará una condena que no suponga la pena capital, lo que podría facilitar en el futuro el intercambio con espías americanos atrapados en territorio ruso. Aunque Steven Spielberg situó en el contexto de la guerra fría la palomitera Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, es evidente que El puente de los espías, basada en hechos reales, se encuadra mejor en su lista de películas serias que abordan episodios históricos, y de la que forman parte La lista de Schindler, Amistad, Salvar al soldado Ryan, Munich y Lincoln. Al cineasta le cautivó el guión de Matt Charman, y los hermanos Coen se han encargado de pulir el libreto y darle aún más fuerza y consistencia. El film funciona bien a varios niveles. Está claro que documenta con acierto una época, con los temores del holocausto nuclear, el espionaje y el miedo a la infiltración comunista, muy presentes en la opinión pública y en las decisiones de los políticos y los servicios de inteligencia. Pero además sirve para presentarnos a Donovan, un héroe capriano, verdadero caballero sin espada, bien encarnado por ese prototipo de hombre común que es Tom Hanks, hombre de familia, patriota, que trata de hacer lo correcto, sigue su conciencia y ve personas en su trabajo. El enfoque del personaje hace pensar en el modo que Oliver Stone retrató al fiscal Jim Garrison en su JFK. Todos los personajes secundarios están cuidados con mimo, se huye del estereotipo, piénsese en la familia del protagonista; y resulta un acierto que estén interpretados por actores no demasiado conocidos, lo que ayuda a sumergirse en la historia sin distracciones. Entre los actores sobresale decididamente el británico Mark Rylance, conocido sobre todo por su trabajo en teatro, como antaño su compatriota Paul Scofield, y que logró brillar recientemente en su memorable composión de Cromwell en la miniserie televisiva Wolf Hall. Su composición del espía soviético es memorable, nos creemos su tranquilidad y pragmatismo, y la empatía que Donovan desarrolla hacia él, de modo que el planteamiento de “soldado que lucha en esa guerra llamada fría”, que merece respeto, se acepta. Y así, los maniqueísmos propios de ese período se colocan, en cierto modo, en su sitio. Es curioso, porque podría decirse que ningún personaje resulta demonizado, al menos no del todo, y recorren todos los intercambios dialécticos una agradecible humanidad, a veces incluso un sentido del humor, que se convierte en eficaz antídoto al cinismo con que se suelen mirar las historias de espías a un lado y otro del telón de acero. No es ésta una película pequeña. Hay un gran esfuerzo de producción, de modo que el espionaje llevado a cabo por los aviones U2, la división de Berlín en zonas, la construcción del muro y los intentos de cruzarlo, se usan con inteligencia para proporcionar entretenimiento al espectador que pudiera aburrirse con las negociaciones e intercambios de espías. La reconstrucción de la época funciona bien, la banda sonora subraya los aspectos de intriga y heroísmo, y el clímax resulta verdaderamente emocionante.

8/10
Ithaca

2015 | Ithaca

Mientras su hermano mayor, al que admira, marcha a luchar en la II Guerra Mundial, el jovencito adolescente Homer Macauley encuentra un trabajo de mensajero en la oficina de telegramas de su pueblo, el idílico Ithaca. Sentida adaptación de la extraordinaria novela "La comedia humana", del californiano William Saroyan. La actriz Meg Ryan eligió esta obra para debutar como directora y el resultado, si bien no es una obra maestra, no está nada mal, lleno de momentos emotivos, que se envuelven en una profunda nostalgia y bondad humanas. La propia actriz interpreta a la madre del protagonista y supo rodearse de un reparto a la altura, con actores de prestigio, como Sam Shepard o Tom Hanks, además de contar con su propio hijo, Jack Quaid, para encarnar al mayor de los hermanos Macauley.

5/10
Al encuentro de Mr. Banks

2013 | Saving Mr. Banks

Tras dos décadas tratando de persuadir a Pamela Travers para llevar al cine su emblemática obra “Mary Poppins”, Walt Disney logra un principio de acuerdo con la autora, en dificultades económicas, que incluye la aprobación del guión y del reparto, entre otras exigencias. Pero la señora Travers -así le gusta que la llamen- no estampará su firma en el contrato sin antes haber viajado a California para observar sobre el terreno en que puede ir a parar la aventura cinematográfica. Será un viaje también al pasado, los tristes recuerdos de infancia en Australia que inspiraron a “Mary Poppins” se agolparán en su cabeza, conformando un muro de resistencia frente a Walt y su equipo, a la hora de dar su conformidad a las ideas sobre las que quiere cimentarse la película. Encantadora película que explica con idas y vueltas del pasado la gestación de “Mary Poppins”, la novela, y Mary Poppins, la película. Con un guión de las televisivas y poco conocidas Sue Smith y Kelly Marcel, y suaves transiciones entre presente británico-americano y pasado australiano, John Lee Hancock, que hasta ahora había demostrado ser un buen artesano a la hora de contar historias muy humanas basadas en hechos reales -The Rookie, El Álamo (2004), The Blind Side (Un sueño posible)-, logra su mejor trabajo. Llama la atención el equilibrio logrado entre las situaciones propias de comedia provocadas por el difícil carácter de Pamela, y los momentos dramáticos por un pasado no bien digerido, y al que una fantástica novela infantil había servido para practicar una suerte de exorcismo. La invitación al perdón y el deseo de no juzgar con dureza al propio progenitor son ideas hermosas que atraviesan la trama. Las piezas encajan, todo fluye con naturalidad en esta película capaz de elevar el espíritu y alimentar los sueños. Los momentos en el estudio, con los letristas y compositores presentando sus canciones, Walt entusiasmado, y Pamela poniendo sus peros, son fantásticos. Realmente Emma Thompson está pletórica dando vida a la escritora encerrada en sus inseguridades, que trata de combatir mostrando una rotundidad y una lengua afilada que le permitan guardar las distancias. Y Tom Hanks supera con nota su caracterización de Walt Disney, empresa nada sencilla al tratarse de un personaje tan conocido por sus populares apariciones en la pequeña pantalla. Todos los personajes secundarios, como el chófer de Paul Giamatti, tienen su encanto, y ninguno carece de importancia. Los tramos del pasado presentan el necesario peso específico y acaban iluminando completamente el presente en el momento adecuado, hasta explicar el inteligente e intraducible título original de la película, “Saving Mr. Banks”. Es cierto que hay momentos que da la impresión de que deberían haber sido memorables, como la reunión londinense, a los que falta un poco de chispa. Pero a cambio hay en puñado de momentos verdaderamente mágicos, entre los que no es el menor en emotividad el de la premiere de ese film ya clásico titulado Mary Poppins, hecho realidad por la tenacidad de uno de los grandes de la historia del cine.

7/10
Capitán Phillips

2013 | Captain Phillips

Película basada en hechos reales acontecidos en 2009, que adapta el libro “A Captain's Duty: Somali Pirates, Navy SEALS, and Dangerous Days at Sea”, coescrito por uno de los protagonistas de los hechos, el capitán Richard Philips del título. El guión se debe a Billy Ray, no ajeno a historias basadas en hechos reales, como demuestran sus libretos para El espía y El precio de la verdad. Tampoco es nuevo en estas lides el director de la cinta, Paul Greengrass, que entregó con tono casi documental los notables filmes Bloody Sunday (Domingo sangriento) y United 93. Hombre casado y con dos hijos, Philips está al mando del carguero Alabama, que con pabellón estadounidense navega bordeando la costa de África cerca de Yemen. Aunque él y sus hombres no ignoran los riesgos del viaje, pues en esas aguas operan piratas somalíes acostumbrados a apresar barcos y pedir rescates, el ataque que permite el abordaje de uno de estos grupos no deja de pillarles por sorpresa. El capitán deberá hacer acopio de todo su arrojo y profesionalidad para manejar una situación difícil con unas personas acostumbradas a la miseria y a las presiones de los señores de la guerra, con escasa formación pero dispuestos a todo con tal de obtener un cuantioso botín. Estamos ante una cinta de grandes dimensiones, que permite al espectador revivir la experiencia del capitán Philips, que sabe bien que su vida está en peligro. El esfuerzo de producción ha sido grande a la hora de mostrar la actividad portuaria y la navegación, con el acoso de embarcaciones y la llegada de los americanos con su flota. De modo que aunque la mayoría del reparto está integrada por completos desconocidos -tanto los africanos, muchas veces afrontando su primer trabajo para el cine, como los blancos que conforman la tripulación, o los militares-, se ha acudido a una estrella de primera línea como es Tom Hanks, convincente como el tipo normal puesto a prueba en una situación límite, para “amarrar” el interés de la gente por la película. Aunque el caso fue ampliamente aireado por los medios de comunicación, y el espectador puede estar avisado de cuál será el desenlace de las tribulaciones de Philips, Greengrass logra insuflar a la película el necesario suspense, provocando en más de una ocasión desasosiego. Y ello sin renunciar al verismo, todo lo que vemos suena a auténtico, casi tiene tono documental, hay pocas concesiones hollywoodienses: la conversación de los esposos sobre los hijos al inicio, el comportamiento de la tripulación, de los piratas, de los militares, e incluso la atención médica final, resultan creíbles.

7/10
El atlas de las nubes

2012 | Cloud Atlas

En el siglo XIX el dueño de una plantación del Pacífico decide ayudar a un esclavo para que escape. En los años 60 del siglo XX, una periodista quiere destapar un caso de corrupción a gran escala y se jugará la vida. Años atrás el hombre que compuso la más bella sinfonía ve cómo otra persona se apodera injustamente de su obra. En el siglo XXII una joven oriental creada en una cadena de producción es salvada de su esclavizada vida por un miembro de las fuerzas rebeldes. Muchos siglos después una mujer venida del espacio busca la ayuda de otros humanos para evitar la extinción de su raza, etc. Los hermanos Wachowski y Tom Tykwer ofrecen un aturullada película, que entremezcla una enormidad de personajes, diferentes escenarios, épocas y puesta en escena, para transmitir una visión global del mundo de tinte filosófico-esotérico procedente de la voluminosa novela homónima de David Mitchell. Durante la primera hora y media de película (las tres horas de duración son desde todo punto de vista exageradas) el espectador puede quedar absolutamente desconcertado, ante un film muy confuso que amalgama todo tipo de tramas y subtramas en un "totum revolutum". Desde luego el trío de cineastas alcanza cotas altísimas de megalomanía al intentar transmitir con esa estructura poliédrica una especie de visión cósmico-profética de la vida humana que daría sentido al mundo. Pero el peligro de contar esto en imágenes wachowskianas es obvio y la superficialidad campea a sus anchas bajo una supuesta hondura metafísica. Lo más interesante de El atlas de las nubes es que busca hacer comprender que la historia del mundo se puede explicar con la frase "el pez grande se come al chico". A lo largo de las eras, la épocas, los años, siempre habrá una lucha de los pobres contra los ricos, de la libertad contra la esclavitud, del amor contra el odio, de la justicia contra la opresión. Jamás el espíritu humano se rendirá ante cualquier forma de tiranía, y nunca podrá quedar aniquilado ante quienes desean someter bajo su mando a los demás hombres. Siempre ha sido así en cada época: en el siglo XIX, en el XX, y lo seguirá siendo en el XXI. Cada uno es libre de elegir el bando, y así forjará su destino... Hasta aquí vamos bien. No hay derrapes. Pero donde la cosa ya se vuelve muy resbaladiza es en el axioma de que "todo está conectado", la otra idea magna que impera en El atlas de las nubes. La cosa resulta un poquito infantil a la hora de hacer comprender al respetable que las vidas que vivimos tienen su inicio en existencias anteriores y que su prolongación se extiende hasta las futuras formas de ser en que nuestros espíritus se desplegarán a su vez, para seguir así una cadena cósmica de vidas, de experiencias que derivan de los diversos actos libres del pasado remoto. Como las imágenes y la sucesión de historias no siempre funcionan para entregar esta visión pseudopanteísta del eterno retorno, los cineastas no dudan en dejar clarito su mensaje explicitándolo burdamente en las bocas de algunos personajes. La sensación es que los Wachowski y su socio Tykwer quieren erigirse aquí en gurús que ofrecen una salida a los infelices humanos que no nos enteramos de que va la vida. Este limitado y pretencioso planteamiento es compatible con una propuesta visual impactante. La imaginación de los creadores de Matrix está fuera de toda duda y aquí vuelven a dar rienda suelta a esa creatividad. Los efectos especiales desplegados a lo largo de todo El atlas de las nubes son considerables, y merece atención especial el esfuerzo por caracterizar de modo diferente a los mismos actores para en cada una de las historias. Aunque es cierto también que el derroche de maquillaje parece a veces descontrolado. Narrativamente la película es muy ecléctica y los hilos narrativos se reparten por doquier, con transiciones más o menos eficaces. Cada espectador tendrá sus preferencias en cuanto a las subtramas. Tienen su gracia las cómicas vicisitudes de Timothy Cavendish (Jim Broadbent), aunque seguramente las aventuras de Chang (Jim Sturgess) y Sonmi (Doona Bae) en un futuro de ciencia ficción son las más logradas, amén de ser las más entretenidas por sus escenas de acción y su sencilla comprensión, y quizá también porque a Somni es a quien corresponde poner inicio y fin al relato y darle de coherencia al conjunto.

4/10
Larry Crowne, nunca es tarde

2011 | Larry Crowne

Larry Crowne es un tipo afable y servicial con los clientes, siempre gasta bromas a sus compañeros de trabajo en una gran superficie, pero... no tiene un título universitario, motivo por el que es despedido sin contemplaciones. Pende además sobre su cabeza la espada de una hipoteca a ejecutar sobre su casa. Total, que el tipo –que estuvo 20 años en la marina de cocinero– se matricula en la universidad, en un curso de oratoria y otro de economía. Para ahorrar en gasolina se compra una vespa y se hace un montón de amiguetes que tienen vespa. Además tiene de profe a una “seño” con la cara de Julia Roberts, que al principio es un poquito-bastante borde con los alumnos, pues está frustrada por un matrimonio sin amor y la poca asistencia de estudiantes a sus clases. Pero Larry, o sea, Tom Hanks, le hará cambiar. Comedieta romántica que supone el segundo largometraje de Tom Hanks tras The Wonders, y una nueva colaboración con Nia Vardalos, coguionista, a quien le produjo Mi gran boda griega. La idea es revalidar este mentado logro de película amable que te hace salir a gusto del cine. Para ello Hanks y Vardalos ha pergeñado una trama que quisiera ser una fábula capriana, de protagonista a lo Forrest Gump, que con su sencillez y bondad desarmantes logra que la gente a su alrededor mejore. Aunque en realidad se podía decir en castizo aquello de “To er mundo e güeno”, porque la mayoría de los personajes, a no ser el marido impresentable, son bastante buena gente, sin ir más lejos una chiquita llamada Talia se convierte en poco menos que la asesora de imagen y estilista de Larry, le cambia el nombre, el peinado, el vestuario, el diseño interior de su casa... El principal problema de este film en su inconsistencia, la arquitectura interna brilla por su ausencia. Una vez planteado el paro forzoso de Larry y su ingreso en la universidad, todo son divagaciones hacia no se sabe dónde. Hay algún elemento aislado que funciona, probablemente el mejor es el ejercicio final de oratoria de Larry, que alguno puede tachar de cursi, pero que más o menos funciona, y se entiende que para un actor es una perita en dulce. Resulta difícil hablar de química entre Hanks y Roberts porque su historia de amor, que uno podría prever de entrada –¿por qué otro motivo pagaría alguien la entrada de esta película?–, llega sin justificación bien avanzado el metraje, cuando la película ya no tiene mucho remedio.

4/10
Tan fuerte, tan cerca

2011 | Extremely Loud and Incredibly Close

Thomas, Linda y su hijo Oskar forman una familia muy unida, que vive en Nueva York. Oskar adora a su padre, y la unión entre ambos es completamente idílica, se compenetran a la perfección. Thomas es joyero y Oskar es un chaval muy, muy despierto, avispado como un adulto, o más si cabe. Sin embargo, un día en la vida de Oskar se convertirá para siempre en "el peor día": el 11 de septiembre de 2001. Y es que su padre estaba en una de las torres gemelas. Después de la tragedia Oskar está descolocado, no encuentra consuelo en su madre, y tan sólo su abuela, que vive al otro lado de la calle, parece tener algo de conexión con él. Mientras, el hallazgo de una misteriosa llave en el cuarto de su padre puede darle al chaval algo en que ocupar su tiempo: encontrar la cerradura correspondiente. Cada día Oskar recorrerá Nueva York con ese objetivo. Tras su brillante debut con Billy Elliot (Quiero bailar) el director británico Stephen Daldry abandonó el mundo infantil para centrarse en la vida de los adultos, con dramones tremebundos como Las horas o The Reader (El lector). Con Tan fuerte, tan cerca regresa al difícil universo de la niñez, aunque no abandona el terreno más dramático, donde mejor se mueve, y para ello adapta una novela de Jonathan Safran Foer, autor que hizo posible esa extraña joya titulada Todo está iluminado. Con la tragedia del 11-S como pesada atmósfera que lo envuelve todo, Daldry centra su discurso en la paternidad con el personaje modélico interpretada por Tom Hanks, un padre absolutamente perfecto a ojos de su hijo (y del espectador). En realidad, Daldry "usa" ese personaje para imprimir optimismo acerca de la libertad humana, al margen de amargos y supuestos predeterminismos. Las personas somos capaces de dar mucho amor, dice el film, aunque quizá no lo hayamos recibido cuando más lo necesitábamos... Daldry cala hondo además al describir la imposibilidad de nuestra limitada inteligencia para explicar sucesos que escapan a cualquier razonamiento. La metáfora de la llave se manifiesta así como un gran Macguffin que sobrevuela sobre la desesperada búsqueda del sentido de la vida, escenificada en las andanzas del pequeño Oskar. Con razón puede achacársele a Daldry que quiera conmover demasiado, que se regodee en la pesadumbre. El tema lo exige, claro, pero este enfoque sentimental deliberado "canta" excesivamente en tres escenas concretas donde la congoja se anuda en la garganta del espectador. Quizá eran necesarias o quizá no... cada cual tendrá su opinión. Las interpretaciones son buenas, verosímiles al cien por cien. El chaval debutante Thomas Horn borda su desconcierto absoluto, con esos tics verborreicos y su tozuda e insoslayable búsqueda. Y como ya hizo en Crash y The Blind Side (Un sueño posible) Sandra Bullock vuelve a demostrar que es una actriz maravillosa en el género dramático y desde luego ofrece un colofón maternal para enmarcar (quizá lo mejor del film). Menos justificada parece la nominación al Oscar del veterano y magnífico Max Von Sydow, cuyo papel, aunque muy sentido, también resulta algo plano.

6/10
Ángeles y demonios

2009 | Angels & Demons

Después de ser adaptado al cine “El código Da Vinci”, el best-seller de Dan Brown, era previsible que se llevara a la pantalla la novela precuela, o sea, “Ángeles y demonios”. Aunque como los productores son muy espabilados –y la inverosimilitud de la saga lo permite–, Ángeles y demonios se convierte en secuela de El código Da Vinci, y todos tan contentos. La cosa arranca en el Vaticano, en período de sede vacante. El Papa ha muerto, y el colegio cardenalicio debe reunirse en cónclave para elegir a su sucesor. Al tiempo, unos desampresivos, más tarde identificados como la antigua secta de los Illuminati, irrumpe en un experimento de antimateria que se realiza en el acelerador de partículas del CERN, y roban un “cachito” de antimateria, potencial bomba de poder devastador, que esconden en un lugar no especificado del Vaticano. Estos villanos dejan un mensaje que sólo puede interpretar un experto como el profesor en simbología Robert Langdon, que es requerido por el Vaticano para cooperar en la investigación. Poco importa que en el pasado Langdon descubriera que la Iglesia es un montaje, que Cristo no resucitó y que se casó con la Magdalena: pelillos a la mar, hace falta su sabiduría, y además la cosa se ha complicado porque los Illuminati han secuestrado a los cuatro cardenales con más posibilidades de convertirse en Papa. El tiempo corre, porque la bomba de antimateria es muy inestable, pero para el Vaticano corre también Langdon, que contará con la ayuda de una científica italiana, y con la del jefe de policía vaticana; más pegas pone el jefe de la guardia suiza, pero habrá que "torearlo". En cuanto a los monseñores, hay uno mayorcito, el cardenal Strauss, que parece bastante siniestro, y otro con la mente más abierta, el camarlengo o jefe interino de la Iglesia mientras no se designa el nuevo pontífice. De la descripción de la trama, y no hemos cargado demasiado la mano, se deduce fácilmente que estamos ante una de esas historias disparatadas a las que tan aficionado es Dan Brown. De modo que el esquema es un Langdon-Tom Hanks en plan sabihondo pitagorín, diciendo cosas elementales, que cualquier persona con cultura general sabría, con la seriedad de quien descubre los más ocultos secretos de la Iglesia. Y con la clásica estructura de pistas, de “juego de la oca” (de oca a oca, y tiro porque me toca), nos hace recorrer toda Roma con coches derrapando, de un modo ridículo, pero que trata de crear una tensión inexistente durante la primera hora de metraje. La imagen de la Iglesia es completamente humana, una estructura de poder, con unas creencias que no se sabe bien para que sirven. De modo que el conflicto fe-ciencia, que podía revestir algún interés, carece de él, sobre todo porque no se toma en serio, realmente no se plantea siquiera. Eso sí, la liturgia, la imaginería, tienen un empaque que nadie puede negar, y el film se aprovecha de ellas. Luego, concedámoslo, la cosa se anima un poco, desde la escena en los archivos vaticanos, hasta culminar con ese clímax tan potente visualmente, en plena y nocturna Plaza de San Pedro. Pero como cuando no se tiene miedo al ridículo, no se tiene, en la resolución se produce una pirueta imprevisible, conejo en la chistera de un mal mago, que no se sostiene de ninguna de las maneras. La suerte que tiene Ron Howard es un presupuesto muy holgado, que le ha permitido rodar escenas muy espectaculares, y hacer creíbles escenas en la Plaza de San Pedro, y en el interior de la Basílica. De actores y personajes, poco hay que decir, son tan esquemáticos, que no dan mucho de sí. Quizá donde se ha producido un avance notable es en Tom Hanks: desde luego el peinado que luce en este film resulta bastante más razonable que el horrible tupé que exhibía en El código Da Vinci.

2/10
La guerra de Charlie Wilson

2007 | Charlie Wilson's War

El veterano Mike Nichols retoma el mundillo de la política estadounidense, diez años después de Primary Colors. Esta vez, adapta un libro de George Crile, que rescata la figura de Charles Wilson, un congresista estadounidense del partido demócrata de medio pelo, más famoso por su escandalosa y desenfrenada vida que por sus iniciativas políticas. Y sin embargo, Wilson tuvo un papel destacado en el apoyo encubierto de Estados Unidos a los muyahidines, de Afganistán, cuando el país fue invadido por tropas de la URSS, en plena Guerra Fría. El film presenta a Wilson justamente así, como un impresentable, aficionado al alcohol, las drogas y proclive a buscarse amantes continuamente. Una de ellas, la millonaria Joanne Herring –teóricamente una fervorosa cristiana, a pesar de que no vive la religión de forma coherente ni mucho menos– convence a Wilson de la necesidad de ayudar a los muyahidines, para parar los pies a los soviéticos, en su afán de expandir el comunismo por el mundo. En su tarea de conseguir financiación para comprar el material que más se adapte a las necesidades de los afganos, Wilson encontrará un valioso aliado, Gust Avrakotos, un poco ortodoxo agente de la CIA resentido con sus superiores. Nichols satiriza a sus personajes, y usa un tono sarcástico que puede irritar a parte del público. Además, se narra con extrema ligereza la licenciosa vida sexual de Wilson y no entra en valoraciones morales cuando narra los puntos más oscuros del protagonista. Por ejemplo, sólo le preocupa haberse drogado porque el entonces fiscal Rudolph Giulianni –conocido por su lucha contra la corrupción– ha iniciado una investigación de sus trapos sucios. Más que a la elegante La cortina de humo, el tono recuerda a las comedias más ácidas de Robert Altman, estilo El juego de Hollywood. Las andanzas de Wilson, en plena conciliación de los intereses de países árabes con Israel, está contada como si fuera una comedia, aunque el espectador se preguntará si realmente algunas de esas cosas ocurrieron de forma parecida a como se muestran en pantalla. Cinematográficamente, es un film de nivel, con réplicas divertidas y grandes actores en los principales papeles. Tanto Tom Hanks como Julia Roberts, casi siempre asociados a personajes honestos, sorprenden en registros diferentes a lo que se espera de ellos. Especialmente brillante es la composición de Philip Seymour Hoffman, nominado con toda justicia al Oscar al mejor secundario, por su modélica composición de Gust, un peculiar agente de la CIA, que se suma a su memorable galería de personajes que casi siempre tiran hacia lo  estrambótico. Se trata además de un film que da que pensar sobre la política internacional, se esté de acuerdo o no con las posiciones que claramente defiende: pues la conclusión es que la intervención soterrada en Afganistán fue un factor que tuvo su importancia en la desintegración del Telón de Acero. No es un film plúmbeo, pues al mismo tiempo critica al gobierno estadounidense porque a pesar de haber expulsado a los soviéticos, no invirtió en educación, ni puso medios para evitar el avance de los fundamentalistas religiosos que se hicieron con el poder en Afganistán. 

6/10
El Código Da Vinci

2006 | The Da Vinci Code

Mucho ruido y ninguna nuez. Había mucha expectación en torno a la versión fílmica de El Código Da Vinci, después de que la mediocre y nada documentada novela de Dan Brown se convirtiera en best-seller internacional. La maquinaria de marketing de Sony ha elaborado una estrategia de lanzamiento basada en el secretismo (no enseñar la película hasta dos días antes del estreno) y en la ocupación del mayor número de pantallas posible (750 en España, un récord). De modo que decodificar la película no resulta nada complicado. El mensaje cifrado es $$$$$$$$$$$$, o en nuestro país €€€€€€€€€€€€, o sea, hacer dinero `como sea´, en el menor espacio de tiempo posible, antes de que se corra la voz del fiasco Da Vinci. Porque el film es fallido a todas luces. Y no sólo por la ofensa gratuita que supone para cristianos de todo el mundo sostener que el cristianismo es un fraude, que Jesús no era el hijo de Dios, que todo fue un invento de la Iglesia. La idea se mantiene, y la productora ha sido incapaz de poner, al menos, el tan solicitado letrero introductorio de que la trama es pura ficción. Es que además resulta manifesta la torpeza de Ron Howard para orquestar un thriller medianamente entretenido: el director parece desconocer el significado de la palabra suspense. Y por decirlo más claro: no es ésta una historia de las que te deja sin resuello durante todo el metraje, sus dos horas y medias se hacen interminables. En torno al asesinato del conservador de museo del Louvre, las sospechas que recaen sobre el profesor de simbología de Harvard Robert Langdon, y su unión con Sophie Neveu, la nieta del muerto, para resolver un enigma que `podría poner en peligro los mismísimos cimientos de la cristiandad´ (sic), se desarrolla la historia sin ninguna gracia, y con larguísimas parrafadas sobre códigos y símbolos que no atrapan. El guión de Akiva Goldsman imprime al film un tono solemne que le perjudica notablemente; de modo especial a los actores, muy envarados, sobre todo Tom Hanks y Audrey Tautou, que no se creen nada de lo que están haciendo. Acierta más Ian McKellen, que da a su personaje un tono de cómic (se ve que está acostumbrado a encarnar a Magneto en la saga X-Men), sin tomarse demasiado en serio. Capítulo aparte son los grotescos Alfred Molina y Paul Bettany, como el obispo Aringarosa y el `monje´ del Opus Dei Silas. Ver al primero entreteniendo una espera jugando al billar, o al otro flagelándose, o abriendo el suelo de una iglesia a candelabrazo limpio, cuando no está hablando en latín con su móvil, provoca de modo irremediable la hilaridad. Resulta curioso que uno de los defectos más comentados del libro de Brown, sus planos personajes, no se haya intentado corregir siquiera. El único esfuerzo ha sido tapar algunos de los agujeros más llamativos de la trama. Así, ha primado la idea de `fidelidad al original´, con lo que a los defectos de partida, se suma un dinamismo que brilla por su ausencia.

2/10
La terminal

2004 | The Terminal

¡Qué bello es quedar atrapado en una terminal!, podríamos decir parafraseando el film más célebre de Frank Capra. Porque ésa es la singular propuesta del último trabajo de Steven Spielberg. Viktor Navorski, ciudadano de un imaginario país de la Europa del Este, se encuentra con la sorpresa, al pasar por el control de aduanas del neoyorquino aeropuerto JFK, de que su pasaporte no es válido. Su patria ha sufrido un golpe de estado, y mientras se clarifica la situación se ve abocado a la kafkiana situación de vivir en la zona de tránsito. Pronto se convierte en un elemento más del paisaje, hace buenos amigos, e incluso se enamora. Película ligera, optimista, en la línea iniciada por Spielberg con Atrápame si puedes. Pero La terminal es más redonda, y sus temas de mayor enjundia: se nota la mano argumental de Andrew Niccol, y sus famosas historias-límite (Gattaca, El show de Truman, S1m0ne). Destaca la tenacidad del protagonista, Tom Hanks, que quiere ser tratado como una persona, con justicia, y que cada mañana rellena, como buen héroe capriano, el formulario para entrar en Estados Unidos, petición siempre denegada. Hay un villano, Stanley Tucci, al que resulta imposible odiar, atado a la letra del reglamento, incapaz de leer su espíritu, que no sabe ver personas en las incidencias cotidianas. Un grupo de trabajadores de la terminal, inmigrantes, permite una honda crítica a cómo recibe el país de las oportunidades, a veces, a sus nuevos ciudadanos. Y resulta entrañable la historia de esa azafata, Catherine Zeta-Jones, que, nunca mejor dicho, no acaba de tener los pies en el suelo. Los que no soportaron a Spielberg hasta La lista de Schindler, eternos cenizos, odiarán el film. No así el público normal, que gozará de una historia con humor, rebosante de humanidad y buenos sentimientos, incluida la muy spielbergiana razón por la que viaja Navorski. Pasajes como el de las cámaras de seguridad, siguiendo al protagonista al más puro estilo Chaplin, son destellos de un director de gran poder visual, capaz de convertir lo que para muchos suele ser un lugar deprimente, el aeropuerto, en lugar luminoso donde acontecen las historias más bellas.

7/10
Love Me Tender

2004 | Elvis Has Left The Building

Harmony Jones es una madura y rubia mujer que parece salida de un anuncio de Barbie. Todo lo que lleva es de color rosa (incluido un precioso Cadillac) y es una de las mejores vendedoras de la marca de cosméticos Pink-Lady. En un largo viaje de trabajo el azar quiere que, sin querer, vaya sembrando la carretera de cadáveres de dobles de “Elvis” y, mientras la poli intenta echarle el guante, también se cruzará en su camino un atractivo hombre de negocios. La película explota tanto la “Elvismanía” como el talento cómico de la Basinger, acentuado hasta la exageración por su visión hortera e ingenua de la vida. John Corbett está convincente y resulta especialmente surrealista y gracioso el brevísimo cameo de Tom Hanks. Destaca la presencia de la veterana Angie Dickinson.

4/10
Polar Express

2004 | The Polar Expres

Un niño se encuentra en la cama, despierto, escuchando los sonidos que llegan del exterior. Faltan cinco minutos para la medianoche. Eso no tendría nada de extraño si no se tratara de la noche más esperada del año: Nochebuena. Sin embargo, el chico está triste y desencantado porque piensa que la Navidad no es lo que parece. Ha perdido la fe que tenía antes… Entonces un terrible estruendo le saca de su sopor y un enorme tren negro se detiene a la puerta de su casa. Cuando sale a echar un vistazo, el revisor le invita, junto con los demás pasajeros –un grupo de niños muy variado–, a marchar al Polo Norte, donde vive Santa Claus. Los artífices de Forrest Gump y Náufrago –Robert Zemeckis y Tom Hanks– vuelven a aliarse para rendir este sentido homenaje a todas las historias clásicas sobre la Navidad. A través del viaje al Polo Norte, que está plagado de increíbles aventuras, misterios, canciones, agradables sorpresas y algún que otro susto, el protagonista viajará a un lugar mucho más escondido y también más importante, el de su propio corazón. Porque el chico ha caído en el peor peligro que puede acontecer en el paso de la infancia a la adolescencia, el del escepticismo y la pérdida de la fe en todo aquello que convierte la vida en algo alegre y maravilloso. Y ahora el viaje en el Polar Express le puede devolver esa inocencia…

6/10
Ladykillers

2004 | The Ladykillers

La fiebre de hacer cine puede más que la carencia de ideas originales. Los prolíficos Joel y Ethan Coen echan mano, no sólo del espíritu de las comedias de la Ealing (estos cinéfilos hermanos recurrieron antes al cine negro o al cine de Capra y Sturges para imaginar sus películas), sino que ejecutan un remake de su título más célebre: El quinteto de la muerte. Quizá es el principal reproche que se puede hacer a su film: que ya existiera previamente, que sea una variación sobre el mismo tema. Pero este inconveniente no obsta para que personalicen la trama original, logrando una divertidísima traslación al Sur de los Estados Unidos. Allí Marva, una anciana negra, viuda y que vive sola, acepta como inquilino al muy pedante profesor G.H. Dorr. Dice que necesita tranquilidad, y le resulta muy conveniente el sótano de la vivienda, donde se reunirá con cuatro compinches, en teoría para tocar música. En realidad están cavando un tunel para acceder a un barco-casino anclado en el río Mississippi, que pretenden desvalijar. Tom Hanks cambia de registro y hace una perfecta composición del profesor, cuyos modales relamidos contrastan fuertemente con el carácter directo y enérgico de la anciana, una estupenda Irma P. Hall que fue premiada en Cannes. Los Coen explotan brillantemente el humor negro, orquestan con gracia los momentos de enredo, por ejemplo en la sesión de poesía. Los miembros de la banda, cada uno con su tipismo, están bien caracterizados, y permiten el recurso al absurdo (el General chino, que oculta sus cigarros bajo la lengua; el coronel con su robusta novia, la Chica de la Montaña…). Su poderío visual sigue siendo notable, como prueban los planos en que los cadáveres son arrojados al río.

6/10
Camino a la perdición

2002 | Road To Perdition

Años de la Depresión. Michael Sullivan es un matón de una banda de gángsters irlandeses. Reservado y concienzudo, sirve con lealtad a su jefe, el mafioso John Rooney, una figura casi paterna para él. De hecho Rooney ve más un hijo en él que en Connor, su auténtico vástago, un tipo débil, taimado y con complejos, una verdadera decepción. Pero Michael es un tipo triste. Hace lo que le encomiendan, pero se adivina que desea una vida mejor para sus hijos. Lo cual puede que no sea posible cuando su primogénito, un chaval llamado también Michael, se convierte en testigo de un crimen. La banda de Rooney trata de eliminarlo, lo que obliga a Michael padre a replantearse el sentido de su vida. Comienza una huida hacia delante, con la persecución implacable de Harlen, un asesino despiadado al que le encanta fotografiar a sus víctimas. Sam Mendes confiere a la historia original un aire de tragedia a lo Shakespeare. Las relaciones entre padres e hijos tienen una fuerza enorme, así como el peso del destino y el ejercicio de la libertad para intentar cambiarlo. Además, el director no firma la clásica película de gángsters. De algún modo parece como si el tiempo se hubiera detenido en su film, domina un cierto aire de irrealidad: hay planos claramente oníricos (los que abren y cierran el film, la gente leyendo el periódico en la estación…) y ambientes como de ensueño. Mendes explica que el “corazón del film” consiste en “dos padres en el camino de la mutua destrucción. Trata del legado que los padres dejan a sus hijos. Los mundos secretos donde habitan los padres.” Y una vez más –se nota que procede del mundo del teatro– demuestra ser un gran director de actores: Hanks, Newman, Law y Craig están sensacionales, así como el adolescente Tyler Hoechlin. No resulta habitual ver a Tom Hanks en la piel de un frío asesino, una difícil composición, firme candidata al Oscar. Para subrayar la ambigüedad moral del personaje, Sam Mendes optó por fotografiar al actor a cierta distancia. Y explica su decisión así: “Tom es un actor al que el público cree conocer muy bien. Y queríamos que tuvieran que hacer un esfuerzo para intentar penetrar en el mundo interior de los personajes, especialmente en el suyo. Quería arrastrarlos a un cierto nivel en el que no recibieran las señales acostumbradas. Así que escena tras escena Tom aparece parcialmente a oscuras, visto en el umbral de las puertas, sumergido en la sombra para luego volver a aparecer. Usamos siempre objetivos cortos y nos mantuvimos a cierta distancia de él.”

7/10
Atrápame si puedes

2002 | Catch Me If You Can

Steven Spielberg cineasta lo ha probado prácticamente todo. Dotado de indudable talento y dueño por méritos propios de una posición privilegiada en el paisaje hollywoodiense, puede hacer lo que se le antoje. Así se explica su decisión de dirigir esta comedia ligera de ladrón sofisticado y con encanto, que no se parece a nada de lo que había hecho antes, y que en principio estaba destinada a ser realizada por el artesano Gore Verbinski. El film parte de hechos reales, recogidos en las memorias de Frank Abagnale Jr. Este singular personaje, reconvertido con los años en agente de la oficina americana de lucha contra el fraude, llegó a figurar entre los más buscados por el FBI por sus estafas monetarias cuando era un adolescente. El hecho de que sus delitos no supusieran daño físico para las personas, unido al ingenio con que los perpetró, facilita la labor del guionista Stephen Nathanson, que alimenta una corriente de simpatía hacia Frank, aunque sin buscar disminuir la gravedad de sus acciones. Más bien presenta los elementos que pudieron empujarle por el mal camino. Entre ellos ocupa lugar principal la decepción del divorcio de sus padres, a los que tenía idealizados. El intento frustrado de una fuga imposible de Frank, ya detenido, anticipa las dificultades de su captura nada más empezar la película. Sigue entonces, en flash-back, la narración de los años locos de Frank, desde su adolescencia truncada. Y abundan las escenas de comedia, en que despliega su talento para el fingimiento; pero vemos también el atractivo que el dinero y el sexo ejercen en él, una frívola vida de playboy que, piensa, es necesaria para cumplir el proyecto de reunir a sus padres. Y cuando advierte que ellos no son lo que él quisiera, busca sin saberlo figuras paternas sustitutivas: sobre todo, su tenaz perseguidor, con quien vive un juego del ratón y el gato, y que a veces es la única persona con quien puede sincerarse. Leonardo DiCaprio resulta perfecto como el eterno adolescente, mientras Tom Hanks carga con aplomo sobre sus hombros un papel incómodo, de tipo reservado y refugiado en su trabajo.

6/10
Náufrago

2000 | Cast Away

Chuck Noland, ejecutivo de una empresa de transporte urgente, siempre va deprisa de un lado para otro. Ni tiempo tiene de formalizar su compromiso matrimonial con Kelly. En uno de sus viajes relámpago para “apagar un fuego” en algún sitio, el avión que le transporta sufre un accidente y se hunde en el océano. Él es el único superviviente, y va a parar a una isla desierta. Pasa el tiempo, y nadie llega al rescate. Seguramente le dan por muerto y él debe ingeniárselas para seguir viviendo. Robert Zemeckis sortea, gracias al sólido guión de William Broyles, el peligro de aburrir con más de hora y media de película en la que tenemos a un solo personaje, completamente aislado. La trama está salpicada por los modos que Chuck desarrolla para alimentarse, guarecerse de la climatología adversa... Lo que nos hace caer en la cuenta de las muchas cosas que empleamos en la vida corriente y que damos por supuestas, sin considerarlas como un verdadero regalo. Por otro lado, Zemeckis demuestra una gran fuerza visual en casi todo el metraje. Ya sea en el accidente, en los intentos de salir de la isla en una balsa, en la navegación en mar abierto o en la exploración de la isla, los planos y encuadres son muy imaginativos. La desesperación que acecha a Chuck en la isla es frenada en gran medida, además de por Wilson (ver recuadro) por el recuerdo del amor de Kelly, y por la presencia de un paquete no abierto de su empresa, uno de los restos del avión estrellado. Tener metas en la vida, que la existencia tenga un sentido, se revela como la clave para resistir. Por eso alcanza una altura dramática inusitada el último tramo del film, modélico en escritura, dirección e interpretación.

6/10
La milla verde

1999 | The Green Mile

Impactante film que te atrapa desde el minuto uno. La historia la enmarcan los recuerdos de un anciano que, en los años de la depresión americana, fue guardián de los condenados a muerte en una prisión. Paul Edgecomb se esfuerza en hacer bien su trabajo: trata a los presos con humanidad, resuelve los conflictos que se le presentan, congenia con sus compañeros. La llegada al pabellón de la muerte de John Coffey, un negro grandote condenado por el asesinato de dos niñas, le deja pronto perplejo. Este hombre simple muestra una rara inocencia, le envuelve un halo de bondad. Posee además una gracia especial para curar, que hace pensar a Paul que “Dios no ha podido poner un don como éste en manos de un asesino”. Darabont demuestra una gran habilidad al urdir su guión, rico en situaciones. Sabe hacer avanzar la historia, dar a las situaciones de alto contenido dramático su contrapunto humorístico. Cierto que se toma su tiempo –más de tres horas–, pero, reconozcámoslo, lo aprovecha. Nos mete en ambiente. Conocemos la rutina diaria de la galería de los condenados. Somos testigos de cómo se prepara una ejecución. Asistimos a varias. E intimamos con los personajes. El estupendo reparto tiene la suerte de que la historia les proporciona apetitosos papeles. Cada uno está dibujado con vigorosos trazos, permiten la composición, eso que se llama ‘lucirse’. Es verdad que hay en la trama un maniqueísmo algo evidente: a un lado están los “buenos” (cuatro de los guardianes, el alcaide, las esposas, tres de los condenados a muerte), al otro los “malos” (un sádico guardián, y un no menos sádico condenado). Pero es un punto de partida que Darabont asume conscientemente y que merece todo el respeto. En el reparto, fantástico, destaca, cómo no, Tom Hanks, en uno de esos papeles de hombre normal con problemas que bien podría haber encarnado, años ha, James Stewart. El film obtuvo 4 nominaciones a los Oscar en los apartados de mejor pelÌcula, guión adaptado, actor de reparto (Michael Clarke Duncan) y sonido. Pero se quedó sin estatuillas.

7/10
Salvar al soldado Ryan

1998 | Saving Private Ryan

Un veterano de la Segunda Guerra Mundial visita con su familia el cementerio de la playa de Omaha. Los recuerdos se agolpan en su memoria. Los sucesos de aquel ya lejano 6 de junio de 1944. El día D del desembarco de Normandía, en que 170.000 soldados comienzaron la liberación de Europa del yugo nazi. Una de las misiones, que recae en el capitán Miller y sus hombres, es rescatar a un soldado muy especial, perdido en las líneas enemigas: se trata de James Ryan, que ha perdido tres hermanos en combate, y al que el alto mando americano quiere devolver con vida a su madre. Lo nunca visto en guerra. Un realismo alucinante. La primera media hora del film, prácticamente sin diálogos, muestra toda la crudeza de la guerra. En el desembarco las balas silban, los temblores y el miedo son palpables, los rezos se oyen, los miembros amputados y la sangre se ven: no es "como en las películas" sino que es, de verdad, la guerra. Luego la película se centra en la misión de rescate, no sin antes ofrecer una secuencia antológica: el trasiego entre el alto mando hasta que una mujer recibe la noticia de la muerte de 3 hijos en distintas acciones bélicas. Los actores recibieron una dura instrucción militar para hacer más creíbles sus caracterizaciones: largas marchas, noches cortas, alimentación de supervivencia, clases sobre armamento... Hasta hubo un conato de motín por la dureza del entrenamiento. Pero el resultado valió la pena, y ha sido reconocido con cinco merecidos Oscar: mejor director, fotografía, montaje, sonido y montaje de efectos sonoros.

8/10
De la Tierra a la Luna

1998 | From the Earth to the Moon | Serie TV

Tras su película Apolo 13, el actor Tom Hanks ejerció de productor ejecutivo en esta serie de 12 episodios de cerca de una hora de duración en los que se dramatizaban los principales hitos del Programa Espacial Apolo. Cuenta con un sólido reparto.

6/10
Tienes un e-mail

1998 | You've Got Mail

Nueva York. Joe y Kathleen conviven con sus respectivos novios. Pero no están satisfechos. En cuanto aquéllos salen de casa, enchufan sus ordenadores via Internet, y mantienen una peculiar relación, cada uno bajo un seudónimo personal. Se cuentan preocupaciones, gustos, aficiones... ¿Estarán hechos el uno para el otro? Quién sabe. Pero mientras este amor incipiente gana intensidad, los dos se encuentran por casualidad en el mundo real. Y con bastante mala fortuna. Pues Kathleen regenta "The Shop Around the Corner" (guiño a la película de Ernst Lubitsch), tienda especializada en libros infantiles; y Joe es propietario de una enorme cadena de librerías, extendidas a lo largo y ancho de los Estados Unidos, que planea abrir una nueva justo enfrente del local de Kathleen. Comedia romántica a tope, género del que la directora Nora Ephron es especialista. Ephron juega con el hecho de que los protagonistas –deliciosos Meg Ryan y Tom Hanks– ignoran que el hombre o la mujer que odian es, a la vez, ése que tan bien les cae en sus charlas por Internet. Amor y situaciones divertidas se conjugan perfectamente. A la vez, se invita a pensar en lo impersonales que se han vuelto las relaciones en el mundo actual, razón por la que alguna gente se refugia en las animadas charlas de Internet. Otra idea presente es que las grandes empresas, con muchos dólares y poca personalidad, están echando fuera del campo al pequeño empresario amante de su negocio y de cuidar al cliente de modo personalizado.

6/10
The Wonders

1996 | That Thing You Do!

Durante el verano de 1964, Guy Patterson trabaja como dependiente de la tienda de electrodomésticos de su padre en un pequeño pueblo de Pennsylvania. Tras pasar todo el día vendiendo tostadoras y radios, por la noche ensaya con la batería. Un día se entera de que un grupo de rocknroll local se ha quedado sin batería, y éstos le piden que actúe con ellos en un concurso universitario. Juntos consiguen sonar mejor que nunca, por lo que en poco tiempo, consiguen un contrato de un prestigioso sello discográfico, para grabar un disco y hacer una gira por todos los Estados Unidos. Paralelamente a su éxito en directo, su tema That Thing You Do se convierte en la revelación del año, y encabeza las listas de ventas. Sin embargo, comienza a haber ciertas tensiones en el interior del grupo. Debut como guionista y director del popular actor Tom Hanks. Describe el rápido camino hacia el éxito de un modesto grupo de rock and roll de los años 60. Rodada con sencillez y agilidad, resulta simpática por su tono amable y nostálgico, aunque le falta un punto de hondura dramática, probablemente deliberado, pues el realizador busca un tono intrascendente y divertido. Buenas interpretaciones y magnífica banda sonora. El propio Tom Hanks se reservó un pequeño papel, aunque el joven Tom Everett recuerda a Hanks cuando era joven.

6/10
El celuloide oculto

1995 | The Celluloid Closet

Original documental que recoge secuencias de famosas películas de la historia del cine, y la evolución a lo largo de ésta del tratamiento de la homosexualidad, así como los cortes de la censura y los problemas y curiosidades surgidos entre los actores. Dirigido por Rob Epstein y Jeffrey Friedman, se basa en un libro escrito de Vito Russo. El reparto es interminable, compuesto de estrellas como Tony Curtis, Whoopi Goldberg y Tom Hanks.

6/10
Apolo 13

1995 | Apollo 13

Reconstrucción de la dificultosa misión espacial del Apolo 13, un año después de que el hombre pusiera por primera vez el pie en la Luna. Para los norteamericanos, la misión suponía un viaje rutinario, hasta que escucharon por televisión las palabras, ya históricas: "Houston, tenemos un problema". Los astronautas Jim Lovell (Tom Hanks), Fred Haise (Bill Paxton) y Jack Swigert (Kevin Bacon) luchan por su supervivencia a 205.000 millas de distancia de la Tierra, debido a una avería en su nave. Mientras tanto, en el Control de la Misión, el director de vuelo Gene Kranz (Ed Harris) y el astronauta Ken Mattingly (Gary Sinise), al mando de la tripulación de Tierra, luchan por devolverles sanos y salvos a casa. El realizador Ron Howard (Llamaradas, Willow, Dulce hogar... ¡A veces!) dirigió correctamente al sobresaliente reparto. Lo mejor del filme es un excelente guión, que consigue mantener el suspense hasta el final.

7/10
Forrest Gump

1994 | Forrest Gump

Forrest Gump (Tom Hanks) es una persona con un coeficiente intelectual bajo. Es sincero, honesto y muy infantil. Vive bajo la excesiva protección de su madre, que fue abandonada por su padre. Ella quiere que Forrest sea normal, como el resto de los niños. Pero Forrest es especial. Debido a una desviación en su columna, tuvieron que ponerle un armazón. El tremendo esfuerzo con que le costaba andar, le fortaleció las piernas, y así se convierte en un corredor rapidísimo e infatigable. A su paso por el instituto, se convierte en la estrella del equipo de rugby. Luego irá a la guerra de Vietnam, hará grandes amigos y se convertirá en un héroe sin saberlo. Gracias a ello, volverá a ver al amor de su vida, una dulce y algo atolondrada chica que él conoció en su infancia, interpretada por Robin Wright Penn, y que ahora se ha convertido en una pacifista radical. Sin duda, la película más exitosa de 1994, ganadora de 6 Oscar. Una emotiva y originalísima visión de la historia de Estados Unidos desde mediados de siglo. Su acierto es ofrecer el punto de vista de un personaje tan ingenuo y bondadoso que es imposible no cogerle cariño. Un guión muy inteligente, que se combina con escenas espectaculares, siempre bajo el humor infantil de Forrest. Tom Hanks ganó con merecimiento el Oscar al mejor actor. También obtuvo el de mejor película y el de mejor director. Conmovedora y muy entretenida.

7/10
Philadelphia

1993 | Philadelphia

Andrew Beckett (Tom Hanks) es un joven ambicioso que tiene un brillante futuro como abogado en el bufete donde trabaja. En su compañía nadie conoce su condición de homosexual, aunque Andrew no se preocupa en ocultarlo. El mundo se le viene encima cuando empieza a sentirse mal. Le aparecen unas ronchas por todo el cuerpo y en el hospital le comunican que ha contraído el sida. Enseguida se lo dice a su amante, interpretado por Antonio Banderas. Andrew trata de seguir haciendo su vida con normalidad, pero sus superiores acaban despidiéndole, argumentando negligencia profesional. Ahora Andrew está dispuesto a que se haga justicia, aunque tenga que enfrentarse con el poderoso bufete donde hasta hace poco trabajaba. Sabe que su caso puede sentar un precedente muy valioso para la gente como él. Animado por su novio, contrata los servicios del único abogado que se presta a defenderle, Joe Miller (Denzel Washington). Una arriesgada película que plantea a las claras por primera vez en el cine el problema del sida. Narrada con habilidad por Jonathan Demme, tiene un afán realista en medio de la terrible tragedia de esta enfermedad. Significa el primer papel de relevancia de Antonio Banderas en Hollywood. Tom Hanks realiza una actuación soberbia, por la que consiguió el Oscar. Oscar también para la mejor canción original a Bruce Springteen, por 'Streets of Philadephia', un prodigioso tema musical.

6/10
Algo para recordar

1993 | Sleepless In Seattle

Pocas veces ha habido en una pantalla de cine tanta química como la que muestran tener en esta película Tom Hanks y Meg Ryan. Si existe una película romántica, ésa es Algo para recordar. Sam Baldwin (Hanks) lleva una vida solitaria y triste con su hijo, después de que la muerte de su mujer los dejara solos. Pero en Navidad, los deseos pueden convertirse en realidad. Jonah, el hijo de Sam, no quiere juguetes este año, sino una madre que les acompañe a él y a su padre. Para ello llama a un programa de radio y cuenta su historia. Al otro lado de los Estados Unidos, sus palabras son escuchadas por Annie Reed (Ryan), quien queda profundamente sobrecogida con las palabras del niño. Con una clara referencia a Tú y yo, la sensible directora Nora Ephron dirige una deliciosa cinta con Hanks y Ryan de pareja protagonista, una de las más redondas que ha dado el cine. Si le gusta el romanticismo, disfrutará como nunca con esta magnífica película, capaz de jugar con su corazón como ninguna otra. Para soñadores.

7/10
Ellas dan el golpe

1992 | A League of Their Own

En 1943, mientras los hombres jóvenes se encuentran luchando en la Segunda Guerra Mundial, la Liga de béisbol se ha quedado sin jugadores para realizar la competición. No obstante, repentinamente, un grupo de chicas irrumpe formando el que por entonces fue el equipo de béisbol más original de la historia. Ellas están dispuestas a dar el golpe. Con Tom Hanks a la cabeza, dando vida a un borracho, cínico y desencantado entrenador, y como destacadas jugadoras, Madonna y Geena Davis, estamos ante una más que divertida comedia dirigida por Penny Marshall (Despertares). Gracias a una cuidadosa ambientación y a una escogida banda sonora a cargo de Hans Zimmer, nos trasladamos de modo impecable a esos mágicos años cuarenta.

6/10
Joe contra el volcán

1990 | Joe Versus the Volcano

Joe Banks es un triste oficinista harto de su trabajo, con síntomas hicocondríacos, y enamorado secretamente de su empleada. Cuando acude al médico, el doctor Ellison le pronostica cinco meses de vida porque afirma que tiene un tumor cerebral. Para Joe, estas noticias le suponen un alivio y una solución para su desgraciada vida, y decide aprovechar al máximo el tiempo que le queda. Por ello, coge las maletas y se marcha hacia una paradisiaca isla del Pacífico. Divertida comedia con una mejor pareja protagonista: Hanks y Ryan. Siempre es una garantía verles juntos en pantalla por que la química que desprenden casi se puede tocar. Contrastan los tonos grises y oscuros de la primera aburrida existencia de Joe, con los colores alegres y diversos de la segunda parte del film. Simpática.

6/10
La hoguera de las vanidades

1990 | The Bonfire of the Vanities

Pocas adaptaciones literarias han tenido tan poco fortuna como la que nos ocupa. Si Tom Wolfe se puede considerar afortunado de lo que se logró antes con Elegidos para la gloria, basada en "Lo que hay que tener", aquí, se mire como se mire, sólo tenemos un completo horror, que no da con el tono que requiere la vitriólica trama en ningún momento. El film narra el descenso a los infiernos de un broker de Wall Street, cuando atropella accidentalmente a un tipo, y huye de la escena del suceso, por el posible escándalo, sobre todo porque le acompañaba en tal ocasión su amante. El caso es que la noticia sale a la luz pública, y como el atropellado era un negro se monta todo un "numerito", pues el suceso puede ayudar a dar un escarmiento, mucha gente puede ser tajada, y alguno puede avanzar en su carrera. Los hechos se miran a través de los ojos de un cínico periodista, que contempla la inesperada soledad del protagonista. Lo que en el libro es una historia que no se puede abandonar, en el film de Brian De Palma se vuelve rutinario y sin chispa, una hoguera que no es tal. Hay un error de casting en varios personajes, y Tom Hanks no da la talla, algo sorprendente en un actor luego doblemente oscarizado; en aquella época estaba encasillado como actor graciosete, y aquí no logra atrapar la vis tragicómica requerida. Tampoco Bruce Willis da la imagen socarrona pero humana que pedía el personaje, el actor parece contagiado de la desgana general que preside la cinta. Es una pena de film, porque con el material de partida, y el "no reparar en gastos" típico en Hollywood, debería haber dado como consecuencia una película para la historia, en vez de una película para olvidar.

3/10
No matarás... al vecino

1989 | The 'burbs

Un barrio típico de una de las típicas ciudades de Estados Unidos... Un buen día un vecino, conocido por su faceta de gruñón empedernido, desaparece. Todo el vecindario se inclina a pensar que algo muy extraño se esconde en aquella casa para que eso haya sucedido. Armados cada uno como pueden (cualquier cosa sirve para ello) se proponen averiguar la verdad sobre lo que se oculta tras aquellas paredes. Comedia que mezcla la hilaridad con cierto misterio parejo a la acción. La película le va como un guante a la mano a Tom Hanks, que si bien ha demostrado con creces ser bastante polifacético (Philadelphia, Forrest Gump), la comedia es el género donde se movió al principio de su carrera. La película viene acompañada de la buena música del siempre sugerente Jerry Goldsmith.

3/10
Socios y sabuesos

1989 | Turner & Hooch

Scott Turner (Tom Hanks) es un detective de la policía obsesionado por el orden y la limpieza. Su vida cotidiana, aburrida y rutinaria, va a cambiar cuando le toca ocuparse de un caso de asesinato en el que el único testigo resulta ser Hooch; el tal Hooch resulta ser un perro con malas pulgas, desaseado, vulgar y desagradable, sobre todo para el detective. Pronto Turner descubre que hasta ese desharrapado chucho puede también ser el mejor amigo de un hombre como él. Película que aúna buenas dosis de acción con la comedia más divertida, repleta de gags. El doblemente oscarizado Tom Hanks (Philadelphia, Forrest Gump) demuestra sus magníficas cualidades para la comedia en esta película familiar, dirigida con pulso por Roger Spottiswoode.

4/10
Big

1988 | Big

Un joven adolescente pide un deseo en una extraña máquina de feria. Está harto de ser pequeño y quiere convertirse en una persona adulta. Para su desesperación, su deseo se hace realidad y, cuando se despierta al día siguiente, se ha hecho mayor. Su madre se asusta al verle y él tiene que irse de casa. Ser adulto no es tan maravilloso como él creía en un principio, y tiene que hacer frente a varias complicaciones, entre ellas ganar dinero. Entra a trabajar en una multinacional del juguete, donde alcanza una sólida posición debido a sus conocimientos de los gustos infantiles. Una de sus compañeras de trabajo se enamora de él. Sin embargo, todas sus esperanzas residen en volver a convertirse en un niño, por lo que con ayuda de su mejor amigo, el único que le cree, intentará encontrar la extraña y prodigiosa máquina de feria. La realizadora Penny Marshall es la artífice de esta tragicomedia que basa su efectividad en la abundancia de momentos emotivos. Consagrado como actor de comedia, ésta fue la primera vez que el actor Tom Hanks abordaba un papel más complejo, lo que le permitió dar el gran paso hacia papeles dramáticos, como los que interpretaría en títulos como Philadelphia o Salvar al soldado Ryan. Hanks está perfecto como el niño que se ha hecho grande, pues tras su apariencia de adulto consigue imitar a la perfección los gestos típicos infantiles. El diseño de producción corrió a cargo de Santo Loquasto, colaborador habitual de las películas de Woody Allen. La fotografía es de Barry Sonnenfeld, profesional que poco después daría el salto a la realización con títulos como La familia Addams. La música es de Howard Shore.

5/10
Lo que cuenta es el final

1988 | Punchline

Melancólica y más que notable comedia sobre un grupo de cómicos que dedican su devenir diario a hacer felices a los espectadores que acuden a sus shows. Entre ellos hay envidias, sufrimiento, amor y penalidades varias. Entre ellos se celebrará un concurso para distinguir al mejor. Estupendo reparto, con Tom Hanks como cómico hasta sus últimas consecuencias y Mark Rydell como maestro de ceremonias al más puro estilo del Joel Grey de Cabaret. Se descubre en la película una secuencia magistral, repleta de ternura y sensibilidad, que tiene lugar cuando la protagonista (Sally Field) llega a casa con un horrible corte de pelo y es piropeada por su marido e hijas.

7/10
Dos sabuesos despistados

1987 | Dragnet

Dos verdaderos especialistas en el género de la comedia se dan cita en esta divertida y loca película. Se trata de un homenaje al cine policiaco de los años 50 y 60, plagada de gags y de situaciones inverosímiles. Una pareja disparatada de detectives (Tom Hanks y Dan Aykroyd) reúnen todos sus esfuerzos y estratagemas para lograr que la ciudad de Los Angeles no se convierta en un lugar indeseable por las maquinaciones de un chiflado reverendo (Christopher Plummer) y una corrupta jefe de policía (Elizabeth Ashey). A la manera de los Blues Brothers estos dos policías irán revolucionando todos los lugares por donde pasan. Comedia de aventuras y acción donde sobresalen notablemente las interpretaciones de los dos protagonistas, capaces ambos de compaginar la locura y el disparate más absurdo con una especial empatía con el público. Ideal para ver con toda la familia.

5/10
Esta casa es una ruina

1986 | The Money Pit

Una pareja adquiere una casa que, en principio, parece ser una ganga. Producida por Steven Spielberg, esta insustancial pero entretenida comedia recupera los gags cómicos del cine mudo. Este tipo de productos hicieron famoso a Tom Hanks, quien posteriormente dio un giro hacia papeles más dramáticos. Lo mejor es la mezcla entre música clásica y música moderna que incluye la banda sonora. La fotografía es del excelente Gordon Willis (El padrino).

4/10
El hombre con un zapato rojo

1985 | The Man With One Red Shoe

Richard Drew (interpretado por Tom Hanks) es un excéntrico violinista que se distingue por ser extremadamente despistado. Sin darse cuenta, cuando debe viajar a Washington por motivos de trabajo, lleva un zapato de cada color; uno de ellos es rojo. Cuando aterriza se da la circunstancia de que varios agentes de la CIA están esperando la llegada de un peligroso espía, por lo que sospechan que el zapato rojo puede ser algún tipo de contraseña. Le asignan el caso a una de sus mejores espías, la agente Maddy Drove, que se encargará de vigilar a Richard. Gracias a su protección, Richard se salva de los múltiples atentados que, inexplicablemente, comienza a sufrir. Durante su misión no puede evitar enamorarse de él. Un día aparecen cuatro cadáveres en su apartamento y... Antes de convertirse en un reputado actor dramático tras el giro que dio en su carrera con el filme Philadelphia, Tom Hanks se convirtió en el rey de las comedias norteamericanas. Este es un buen ejemplo de aquella etapa, debido a un hilarante guión de Robert Klane, que a su vez es un remake de una conocida película francesa. El reparto está integrado por actores como Jim Belushi (El rector) y cuenta con la colaboración de Carrie Fisher, la mítica princesa Leia de la saga de La guerra de las galaxias. La actriz Lori Singer resulta creíble como la espía Drove.

5/10
Voluntarios

1985 | Volunteers

Lawrence, joven que debe una enorme cantidad de dinero, decide escapar al sudeste asiático con los miembros de una ONG. Deberá ayudarles a construir un puente para los aldeanos. Tras el éxito de 1, 2, 3 Splash, Tom Hanks volvió a unirse a John Candy en otra comedia, un tanto menos interesante, pero llena de momentos divertidos.

4/10
1, 2, 3 Splash

1984 | Splash

Durante un crucero, un niño cae al mar y está a punto de ahogarse. Una sirena le salva la vida. Años después, esta criatura decide ir a la gran ciudad en busca de aquel joven. Al inicio de su carrera Tom Hanks explotó su talento para la comedia en títulos como éste, de Ron Howard, Oscar al mejor director por Una mente maravillosa. Y, claro la rubia Daryl Hannah se hizo famosa con su personaje, tan sexy como tierno y romántico.

4/10
Despedida de soltero

1984 | Bachelor Party

Rick es un conductor de autobuses escolares que pronto se va a casar. Sus amigos le preparan entonces una fiesta para despedir su soltería. Comedia al más puro estilo ochentero, con jovencitos con las hormonas a punto de explotar, ávidos de experiencias sexuales. Protagonizada por un primerizo Tom Hanks, entonces bastante desconocido, se inscribe en las comedias descerebradas propias de la época cuyos similares argumentos se repitieron hasta la saciedad.

3/10
Enredos de familia

1982 | Family Ties | Serie TV

Antes de convertirse en una estrella con Regreso al futuro, el entonces veinteañero Michael J. Fox formó parte del elenco de esta serie familiar que obtuvo muchísimo éxito en Estados Unidos y que se mantuvo en la pantalla televisiva durante siete temporadas. Se trata de una 'sitcom' familiar que nos cuenta la vida diaria de los Keaton, una familia de clase media americana, en plena época del presidente Ronald Reagan. Los hijos hablan y discuten con los padres de política y demás, a la vez que hacen gala del sentido del humor y sueñan con triunfar en la vida. Pero aunque impera la comedia agradable, también hay momentos para tratar cuestiones más dramáticas, como la droga o el suicidio.

6/10
Greyhound

2020 | Greyhound

Larry Crowne, nunca es tarde

2011 | Larry Crowne

Larry Crowne es un tipo afable y servicial con los clientes, siempre gasta bromas a sus compañeros de trabajo en una gran superficie, pero... no tiene un título universitario, motivo por el que es despedido sin contemplaciones. Pende además sobre su cabeza la espada de una hipoteca a ejecutar sobre su casa. Total, que el tipo –que estuvo 20 años en la marina de cocinero– se matricula en la universidad, en un curso de oratoria y otro de economía. Para ahorrar en gasolina se compra una vespa y se hace un montón de amiguetes que tienen vespa. Además tiene de profe a una “seño” con la cara de Julia Roberts, que al principio es un poquito-bastante borde con los alumnos, pues está frustrada por un matrimonio sin amor y la poca asistencia de estudiantes a sus clases. Pero Larry, o sea, Tom Hanks, le hará cambiar. Comedieta romántica que supone el segundo largometraje de Tom Hanks tras The Wonders, y una nueva colaboración con Nia Vardalos, coguionista, a quien le produjo Mi gran boda griega. La idea es revalidar este mentado logro de película amable que te hace salir a gusto del cine. Para ello Hanks y Vardalos ha pergeñado una trama que quisiera ser una fábula capriana, de protagonista a lo Forrest Gump, que con su sencillez y bondad desarmantes logra que la gente a su alrededor mejore. Aunque en realidad se podía decir en castizo aquello de “To er mundo e güeno”, porque la mayoría de los personajes, a no ser el marido impresentable, son bastante buena gente, sin ir más lejos una chiquita llamada Talia se convierte en poco menos que la asesora de imagen y estilista de Larry, le cambia el nombre, el peinado, el vestuario, el diseño interior de su casa... El principal problema de este film en su inconsistencia, la arquitectura interna brilla por su ausencia. Una vez planteado el paro forzoso de Larry y su ingreso en la universidad, todo son divagaciones hacia no se sabe dónde. Hay algún elemento aislado que funciona, probablemente el mejor es el ejercicio final de oratoria de Larry, que alguno puede tachar de cursi, pero que más o menos funciona, y se entiende que para un actor es una perita en dulce. Resulta difícil hablar de química entre Hanks y Roberts porque su historia de amor, que uno podría prever de entrada –¿por qué otro motivo pagaría alguien la entrada de esta película?–, llega sin justificación bien avanzado el metraje, cuando la película ya no tiene mucho remedio.

4/10
Hermanos de sangre

2001 | Band of Brothers | Serie TV

Extraordinaria serie de diez capítulos, que completa la visión de Spielberg en Salvar al soldado Ryan. El director y Tom Hanks producen esta miniserie, que con inusitado realismo centra su visión en la Compañía Easy, perteneciente a la División 101 aerotransportada, la que fue lanzada en paracaídas el Día D sobre Francia, y tuvo un papel decisivo en la II Guerra Mundial. Durante varias horas veremos sus avances y sus batallas con los alemanes, en lugares míticos donde se libraron momentos que cambiaron la historia, como Carentan o Bastogne. La serie se basa en el libro homónimo de Stephen Ambrose, uno de los mayores expertos en la Segunda Guerra Mundial, que se centra a su vez en las propias vivencias de los protagonistas. Quizá uno puede hacerse un poco de lío con tanto soldado, a los que prestan rostros actores poco conocidos, pero la perfección de las imágenes, la cuidada autenticidad de los diálogos, la estudiada tensión de muchos pasajes, y la realista y cercana puesta en escena, nos sumergen de lleno en el horror bélico y en el heroísmo de los combatientes. Poco a poco el espectador va reconociendo sus nombres y pasa a interesarse por su suerte, desde los oficiales Winters, Speirs, Dixon y Lipton, a los soldados Guarnere, Malarkey, Perconte, Webster, etc. Del reparto, únicamente suenan los actores Damian Lewis (El cazador de sueños) y Ron Livingston (Trabajo basura).

8/10
De la Tierra a la Luna

1998 | From the Earth to the Moon | Serie TV

Tras su película Apolo 13, el actor Tom Hanks ejerció de productor ejecutivo en esta serie de 12 episodios de cerca de una hora de duración en los que se dramatizaban los principales hitos del Programa Espacial Apolo. Cuenta con un sólido reparto.

6/10
The Wonders

1996 | That Thing You Do!

Durante el verano de 1964, Guy Patterson trabaja como dependiente de la tienda de electrodomésticos de su padre en un pequeño pueblo de Pennsylvania. Tras pasar todo el día vendiendo tostadoras y radios, por la noche ensaya con la batería. Un día se entera de que un grupo de rocknroll local se ha quedado sin batería, y éstos le piden que actúe con ellos en un concurso universitario. Juntos consiguen sonar mejor que nunca, por lo que en poco tiempo, consiguen un contrato de un prestigioso sello discográfico, para grabar un disco y hacer una gira por todos los Estados Unidos. Paralelamente a su éxito en directo, su tema That Thing You Do se convierte en la revelación del año, y encabeza las listas de ventas. Sin embargo, comienza a haber ciertas tensiones en el interior del grupo. Debut como guionista y director del popular actor Tom Hanks. Describe el rápido camino hacia el éxito de un modesto grupo de rock and roll de los años 60. Rodada con sencillez y agilidad, resulta simpática por su tono amable y nostálgico, aunque le falta un punto de hondura dramática, probablemente deliberado, pues el realizador busca un tono intrascendente y divertido. Buenas interpretaciones y magnífica banda sonora. El propio Tom Hanks se reservó un pequeño papel, aunque el joven Tom Everett recuerda a Hanks cuando era joven.

6/10
Larry Crowne, nunca es tarde

2011 | Larry Crowne

Larry Crowne es un tipo afable y servicial con los clientes, siempre gasta bromas a sus compañeros de trabajo en una gran superficie, pero... no tiene un título universitario, motivo por el que es despedido sin contemplaciones. Pende además sobre su cabeza la espada de una hipoteca a ejecutar sobre su casa. Total, que el tipo –que estuvo 20 años en la marina de cocinero– se matricula en la universidad, en un curso de oratoria y otro de economía. Para ahorrar en gasolina se compra una vespa y se hace un montón de amiguetes que tienen vespa. Además tiene de profe a una “seño” con la cara de Julia Roberts, que al principio es un poquito-bastante borde con los alumnos, pues está frustrada por un matrimonio sin amor y la poca asistencia de estudiantes a sus clases. Pero Larry, o sea, Tom Hanks, le hará cambiar. Comedieta romántica que supone el segundo largometraje de Tom Hanks tras The Wonders, y una nueva colaboración con Nia Vardalos, coguionista, a quien le produjo Mi gran boda griega. La idea es revalidar este mentado logro de película amable que te hace salir a gusto del cine. Para ello Hanks y Vardalos ha pergeñado una trama que quisiera ser una fábula capriana, de protagonista a lo Forrest Gump, que con su sencillez y bondad desarmantes logra que la gente a su alrededor mejore. Aunque en realidad se podía decir en castizo aquello de “To er mundo e güeno”, porque la mayoría de los personajes, a no ser el marido impresentable, son bastante buena gente, sin ir más lejos una chiquita llamada Talia se convierte en poco menos que la asesora de imagen y estilista de Larry, le cambia el nombre, el peinado, el vestuario, el diseño interior de su casa... El principal problema de este film en su inconsistencia, la arquitectura interna brilla por su ausencia. Una vez planteado el paro forzoso de Larry y su ingreso en la universidad, todo son divagaciones hacia no se sabe dónde. Hay algún elemento aislado que funciona, probablemente el mejor es el ejercicio final de oratoria de Larry, que alguno puede tachar de cursi, pero que más o menos funciona, y se entiende que para un actor es una perita en dulce. Resulta difícil hablar de química entre Hanks y Roberts porque su historia de amor, que uno podría prever de entrada –¿por qué otro motivo pagaría alguien la entrada de esta película?–, llega sin justificación bien avanzado el metraje, cuando la película ya no tiene mucho remedio.

4/10
Hermanos de sangre

2001 | Band of Brothers | Serie TV

Extraordinaria serie de diez capítulos, que completa la visión de Spielberg en Salvar al soldado Ryan. El director y Tom Hanks producen esta miniserie, que con inusitado realismo centra su visión en la Compañía Easy, perteneciente a la División 101 aerotransportada, la que fue lanzada en paracaídas el Día D sobre Francia, y tuvo un papel decisivo en la II Guerra Mundial. Durante varias horas veremos sus avances y sus batallas con los alemanes, en lugares míticos donde se libraron momentos que cambiaron la historia, como Carentan o Bastogne. La serie se basa en el libro homónimo de Stephen Ambrose, uno de los mayores expertos en la Segunda Guerra Mundial, que se centra a su vez en las propias vivencias de los protagonistas. Quizá uno puede hacerse un poco de lío con tanto soldado, a los que prestan rostros actores poco conocidos, pero la perfección de las imágenes, la cuidada autenticidad de los diálogos, la estudiada tensión de muchos pasajes, y la realista y cercana puesta en escena, nos sumergen de lleno en el horror bélico y en el heroísmo de los combatientes. Poco a poco el espectador va reconociendo sus nombres y pasa a interesarse por su suerte, desde los oficiales Winters, Speirs, Dixon y Lipton, a los soldados Guarnere, Malarkey, Perconte, Webster, etc. Del reparto, únicamente suenan los actores Damian Lewis (El cazador de sueños) y Ron Livingston (Trabajo basura).

8/10
De la Tierra a la Luna

1998 | From the Earth to the Moon | Serie TV

Tras su película Apolo 13, el actor Tom Hanks ejerció de productor ejecutivo en esta serie de 12 episodios de cerca de una hora de duración en los que se dramatizaban los principales hitos del Programa Espacial Apolo. Cuenta con un sólido reparto.

6/10
The Wonders

1996 | That Thing You Do!

Durante el verano de 1964, Guy Patterson trabaja como dependiente de la tienda de electrodomésticos de su padre en un pequeño pueblo de Pennsylvania. Tras pasar todo el día vendiendo tostadoras y radios, por la noche ensaya con la batería. Un día se entera de que un grupo de rocknroll local se ha quedado sin batería, y éstos le piden que actúe con ellos en un concurso universitario. Juntos consiguen sonar mejor que nunca, por lo que en poco tiempo, consiguen un contrato de un prestigioso sello discográfico, para grabar un disco y hacer una gira por todos los Estados Unidos. Paralelamente a su éxito en directo, su tema That Thing You Do se convierte en la revelación del año, y encabeza las listas de ventas. Sin embargo, comienza a haber ciertas tensiones en el interior del grupo. Debut como guionista y director del popular actor Tom Hanks. Describe el rápido camino hacia el éxito de un modesto grupo de rock and roll de los años 60. Rodada con sencillez y agilidad, resulta simpática por su tono amable y nostálgico, aunque le falta un punto de hondura dramática, probablemente deliberado, pues el realizador busca un tono intrascendente y divertido. Buenas interpretaciones y magnífica banda sonora. El propio Tom Hanks se reservó un pequeño papel, aunque el joven Tom Everett recuerda a Hanks cuando era joven.

6/10

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