Entrevistas
Productor de "La trampa del mal"
Uno se espera que M. Night Shyamalan en persona sea mucho más serio, tras haber visto algunas inquietantes películas suyas. Es además, el hombre que mejor asusta al público en el cine actual (recuerdo dar botes con El sexto sentido, Señales y El bosque).
Me reúno con él para esta entrevista con motivo de la promoción de La trampa del mal, primera entrega de la saga Night Chronicles, y resulta ser un tipo divertido y jovial, que sonríe todo el tiempo. ¡Éste es el gran genio de la película!", me dice señalando a un chico con gafas, que resulta ser el compositor de la banda sonora, el español Fernando Velázquez.
¿Cómo surge la saga Night Chronicles?
Desde siempre, tomo nota en libretas de todas las ideas que me vienen a la cabeza que van a poder aprovecharse en una hipotética película. Muchas están muy trabajadas, con muchas notas e ideas. Algunas me gustan, pero va pasando el tiempo y como tengo que dedicarle a cada uno de mis proyectos unos dos años, no tengo tiempo de filmarlas todas. Además, también me ha ocurrido que algunos de esos proyectos me gustaban, pero con el paso del tiempo ya no estoy tan interesado, porque tengo otras inquietudes. Entonces, decidí poner en marcha una especie de experimento que consiste en ver qué pasa si dejo esas ideas en manos de otros.
¿Está contento con el resultado?
Sí, aunque me sentía un poco extraño. Los hermanos Drew y John Eric Dowdle son dos grandes talentos, pero tienen un estilo muy distinto al mío. Por ejemplo, yo tiendo a rodar auténticas obras de teatro, con muchos diálogos, y grandes parrafadas. Ellos han tendido a potenciar la acción, los vigilantes que tratan de solucionar el problema desde fuera del ascensor tienen mucho protagonismo, por ejemplo... Han hecho una película muy diferente a las mías y al final eso me ha encantado.
¿Cómo reparó en el talento de estos chicos? ¿Había visto Quarantine, su anterior película?
Sí, pero cuando la vi ya sabía que les quería para rodar esta película, porque me mandaron una copia en DVD de su anterior trabajo, The Poughkeepsie Tapes, una cinta de terror. ¿Ha visto esa película?
No, pero la veré, no le hace a uno todos los días recomendaciones cinéfilas el director de El sexto sentido...
¡No deje de hacerlo! Le encantará. Me la puse cuando estaba solo en mi nueva casa y eso fue un error. Me estaba muriendo de miedo. Es realmente terrorífica. Pensé que eran los directores ideales para este film.
Pero aparte de acción, también reflexiona sobre temas omnipresentes en su filmografía, como la redención y el perdón.
Me gusta lograr el equilibrio entre la teología y las palomitas. Me rondan por la cabeza cuestiones espirituales que necesito expresar a través del cine, pero es muy importante interesar por estas cuestiones al público, así que siempre van insertadas en una trama que tiene que ser amena para llevar gente a los cines.
"De la mente de Shyamalan" es la frase promocional. ¿Le parece adecuada?
La sugerí yo. Universal sugirió que pusiéramos algo parecido a "del creador de El sexto sentido", pero me parecía que en cierta medida era engañar 'un poco' al espectador. Estoy harto de la sobredosis de lemas tipo "de los productores de Titanic", para vender algunas películas malísimas que tienen poco que ver con Titanic. Había que buscar una fórmula nueva y nos decantamos por ésta, porque no engaña, no dice que yo sea el director, pero sí sugiere el hecho de que la película se basa en una idea mía.
Llama la atención que hayan escogido como protagonistas a absolutos desconocidos, ¿se tomó esa elección por cuestión de presupuesto?
Pues la primera vez que escribí sobre esta película pensé en utilizar a cinco grandes estrellas, porque sus muertes habrían impactado mucho al espectador. ¡Anda, ha muerto Mel Gibson! ¡Cielos, acaba de palmar Johnny Depp! Habría estado muy bien, pero la película tendría que ser una superproducción. Todos tenían que ser igual de famosos para no crear expectativas en el público. Si ponemos a Bruce Willis y cuatro desconocidos, Willis sólo puede morir el primero o el último. Así que pensamos en cinco actores de los que el público no tuviera ideas preconcebidas anteriormente, para no crear expectativas de ningún tipo.
¿Ha visto el documental El secreto de Shyamalan sobre usted?
No lo he visto, pero me pasó una cosa muy curiosa. Es un falso documental en el que se descubre que yo cuando era pequeño hablaba con un espíritu que se llamaba Henry. Pero lo cuentan como si fuera en serio. Lo pasaron por la tele y me llamó una tía mía asustada, y preguntándome por qué nunca le había contado que me pasó eso. Fue muy gracioso.
Sus películas siempre se distinguen porque juegan con el espectador. ¿Por qué le gustan tanto estos juegos?
Cuando alguien está viendo una película, cree que tiene todos los datos, y de repente se sorprende, y se da cuenta de que la historia es totalmente distinta, se produce un momento mágico. Me encanta que pase eso y trato de lograr que mis espectadores vivan esa experiencia en el cine.
¿Es consciente Shyamalan de que tiene muchos incondicionales, pero también genera animadversión, sobre todo entre la crítica? Muchos parecen tenerle ojeriza, y le atacan sistemáticamente.
Sí, lo soy. ¡No se puede caer bien a todo el mundo! Pero me parece muy extraño que yo caiga mal, porque a mí me cae bien todo el mundo. Me parece que mantienen una batalla contra un personaje que no existe, porque yo soy la persona menos conflictiva del planeta. Soy todo paz, risas y Kumbayá. Así que esa batalla no tiene nada que ver conmigo.
Es cierto que causo reacciones fuertes. No puedo explicar por qué ocurre esto. A veces me siento como un niño inadaptado, en un colegio en un país extraño, que no entiende la lengua, y a pesar de sus buenas intenciones, no consigue comunicarse y cae mal. Quizás es que tengo una manera de pensar propia de otra época, y por eso no consigo hacerme entender en ciertos sectores.
En sus películas lo diabólico y terrorífico convive con lo cotidiano. ¿Por eso algunas dan tanto miedo?
Ése es mi gran secreto. Para poder asustar, el público debe creer que lo que ve en pantalla podría sucederle a él. Por ejemplo, los ascensores se utilizan de forma cotidiana, por lo que el que vea la película se lo pensará dos veces la próxima vez que coja el ascensor. Quería haber usado la frase promocional: "Subirás por las escaleras".
¿Y qué le da miedo a Shyamalan?
Los aviones. Siempre he pensado que mi película más terrorífica transcurriría en un avión. Se les puede sacar mucha tajada, porque me dan auténtico pánico. Incluso he pensado en proponer a algún gran estudio que rodemos un film de terror en un avión. Pero siempre desisto, ¡porque no estoy seguro de que pueda rodar una película sobre un avión sin tener que rodar en uno! (risas).
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