In memoriam
La ‘abuela de Japón’ tenía 75 años
Muere Kirin Kiki, protagonista de “Una pastelería en Tokio”
La veterana actriz japonesa Kirin Kiki ha fallecido en Tokio a los 75 años como consecuencia de un cáncer que le fue diagnosticado hace varios años. Ya conocía la enfermedad cuando trabajó en “Una pastelería de Tokio” y varios títulos de Hirokazu Koreeda, que la consideraba su actriz fetiche. Desde hace años era la abuela japonesa más representativa de la pantalla.
Nacida el 15 de enero de 1943, en el distrito de Kanda, de la capital de Japón, Keiko Nakatani –verdadero nombre de Kirin Kiki– era hija de un reputado músico, maestro de la biwa, instrumento similar a a un laúd.
Inició su singladura como actriz a principios de los 60, como miembro de la compañía de teatro Bungakuza, primero como Chiho Yūki, como nombre artístico. Se hizo popular en su país por papeles de comedia en series como Jikan desu yo y Terauchi Kantarō ikka. En un programa benéfico le pidieron que subastara algo suyo, pero alegó que no tenía nada, por lo que acabó subastando su nombre, así que tuvo que cambiarlo por Kirin Kiki.
Comenzó su fructífera asociación con Hirokazu Koreeda, el director actual más representativo de su país, en 1997, con Still Walking, donde bordaba el rol de anciana madre, ama de casa con genio, que recibía a sus dos hijos. Ambos volvieron a colaborar en cinco títulos más, De tal padre, tal hijo, Milagro, Nuestra hermana pequeña, Después de la tormenta, y Un asunto de familia, ganadora de la Palma de Oro en Cannes, que en España se estrena el 21 de diciembre.
En 2004 dio a conocer públicamente que padecía cáncer, que se había extendido por su cuerpo. Pese a que se sometió a una masectomía, no hubo manera de librarse de la temible enfermedad. Pese a todo, ha seguido trabajando todos estos años, hasta el punto de que deja un film en postproducción, Nichinichi Kore Kojitsu, de Tatsushi Ohmori, donde interpreta a la profesora de una joven universitaria.
Se casó con el también actor Shin Kishida, a quien conoció trabajando en los escenarios, pero acabó divorciándose en 1968. A continuación compartió su vida con Yuda Uchida, aunque la relación terminó en poco tiempo. Con este último tuvo a Yayako Uchida, que interpretó al mismo personaje que ella, de joven, en Tokyo tawa. A su vez, ésta tiene una hija, Kyara Uchida, que ha aparecido con su abuela en Milagro y Una pastelería en Tokio. “No vivo para actuar, vivo para ser humana, la interpretación es algo que sucede en medio de mi camino”, comentó en una entrevista. “En mi vida privada no todo es tan bonito como cara al público, todos parecemos mejores en la superficie. Pero se puede encontrar la paz si te aceptas a ti misma”.
Paul Walter Hauser debe pagar una deuda
Paul Walter Hauser continúa consolidándose como uno de los intérpretes más solicitados de Hollywood. La última prueba de ello es su incorporación al reparto de “Turpentine”, el nuevo thriller dirigido por Craig Zobel, cineasta conocido por títulos como “Compliance” y la miniserie “Mare of Easttown”.
Rupert Everett se arrepiente de haber buscado tener el cuerpo perfecto
El actor británico Rupert Everett ha asegurado que las exigencias físicas de la industria cinematográfica le han pasado factura hasta el punto de sentirse hoy “casi inválido”. El intérprete, conocido por títulos como “La boda de mi mejor amigo”, reveló que los años dedicados a esculpir su físico para determinados papeles acabaron provocándole problemas musculoesqueléticos.