Netflix ha sido demandado por el productor y guionista Simon Afram, que reclama 105 millones de dólares tras la desaparición de un disco duro con una copia de “Fortitude”, un thriller ambientado en la Segunda Guerra Mundial protagonizado por Nicolas Cage.
Según la demanda, presentada ante un tribunal federal de California, Simon Afram entregó la película en junio para que Netflix la evaluara con vistas a una posible compra. Pocos días después, la plataforma comunicó por correo electrónico que había sufrido el robo de varios discos duros de sus oficinas de Hollywood, entre ellos el que contenía Fortitude.
Simon Afram sostiene que invirtió 45 millones de dólares y siete años de trabajo en sacar adelante la producción, que ya estaba siendo ofrecida a distribuidoras. El productor también acusa a Netflix de no aclarar si denunció el robo ante la policía ni si recurrió a empresas especializadas para intentar recuperar el material.
La plataforma, sin embargo, rechaza asumir la responsabilidad. Un portavoz asegura que Netflix no puede cargar con el riesgo de una película que, según afirma, fue entregada sin las medidas de seguridad habituales de la industria.
La historia deja una ironía difícil de superar: Nicolas Cage lleva décadas interpretando personajes que encuentran tesoros imposibles, roban la Declaración de Independencia o sobreviven a toda clase de catástrofes. Pero esta vez ni él ha podido evitar que su película desaparezca sin dejar rastro. Quizá el verdadero thriller no era Fortitude, sino averiguar en qué estantería digital terminó el disco duro.
Ahora será un juez quien decida si la desaparición le sale a Netflix por 105 millones de dólares o si todo queda en otra producción condenada a convertirse, literalmente, en cine perdido.
