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Biografía

Hirokazu Koreeda

Hirokazu Koreeda

58 años

Hirokazu Koreeda

Nació el 06 de Junio de 1962 en Tokio, Japón

Premios: 3 Festival de Cannes (más 1 premios)

Ganador de 1 premio

Ganador de 2 premios

Ganador de 1 premio

  • Premio Donostia
Filmografía
La verdad

2019 | La vérité

En su primera película con actores internacionales, rodada en francés e inglés, y de sencilla puesta en escena, el cineasta japonés Hirokazu Koreeda opta por una trama de cine dentro del cine, aunque sin renunciar a su habitual interés por dibujar las relaciones familiares. Describe una reunión familiar en París, Fabienne, una célebre actriz ya anciana acaba de publicar sus memorias, lo que propicia el encuentro con su hija Lumir, guionista en Estados Unidos, casada con el actor Hank, con el que tiene una niña encantadora, Charlotte. El momento coincide con una breve colaboración de Fabienne en el rodaje de una película, donde pueden detectarse reminiscencias de la relación ambigua que mantiene con su hija, y en que asoman los celos por una actriz rival ya fallecida. Koreeda plantea una trama sutil, quizá demasiado– el espectador poco atento puede considerarla insulsa–, en que se pregunta por la verdad como actitud vital, ya sea en las relaciones afectivas o laborales, o en un texto autobiográfico supuestamente sincero. Incluso con las personas con las que supuestamente existe más confianza se puede evitar la franqueza, hasta dejarse dominar por el temor a la hora de pedir perdón, o pasar página, y encontrar más sencillo el recurso a la mentira y el disimulo; mientras que otras veces el comentario mordaz y peyorativo que se ajusta a la realidad, puede ser otra forma de adulterar la verdad, o hacerse con el escudo de que la otra persona no domina tu idioma, no te entiende. El trabajo de actriz o de guionista se presenta en este contexto como el arte de la impostura, en que se pronuncian o idean frases que pueden responder, o no, a lo que aletea en la conciencia de las personas. Las palabras pueden expresar sentimientos sinceros, o servir de disfraz que oculta lo que bulle verdaderamente en el interior. También la mención a un clásico del cine y la literatura juvenil, El mago de Oz, sirve para aludir a la cuestión. Los actores parecen encontrarse muy cómodos en sus papeles, con la gran dama del cine francés Catherine Deneuve y su hija en la ficción Juliette Binoche bien conjuntadas, apoyadas por estupendos secundarios donde rebosa naturalidad la niña debutante Clémentine Grenier.

6/10
Un asunto de familia

2018 | Manbiki kazoku

La película con la que el japonés Hirokazu Koreeda se ha hecho con la codiciada Palma de Oro del Festival de Cannes. Como gran parte de su filmografía, destaca por la humanidad de los personajes en un entorno de familia, aunque el que aquí nos ocupa presente sus peculiaridades. Ninguno de los títulos, internacional, “the shoplifters”, “los ladrones de tiendas”, o español, “un asunto de familia”, recoge lo que señala el original nipón, “manbiki kazoku”, algo así como “de modo implacable”, alusión a la dureza de las situaciones extremas que se presentan en la vida. La historia se desarrolla en una innombrada barriada marginal de Tokio. Ahí habita algo parecido a una familia. Osamu Shibata y su esposa Nobuyo malviven en lo que llaman su hogar, él trabajando ocasionalmente en la construcción. La pensión de la anciana Hatsue ayuda a sobrevivir, y la hermana de Nobuyo, Aki, obtiene algún dinero ejerciendo de lo que podríamos denominar “geisha moderna”. El chaval pequeño, Shota, realiza pequeños hurtos en tiendas, adiestrado por Osamu. Una noche, ambos encuentran a un niña, Yuri, sola y desasistida, y se la llevan a casa. Teóricamente la devolverán al día siguiente, pero la situación se prolonga, la incorporan como una más de la familia, no consideran aquello un secuestro, ante las señales inequívocas de malos tratos que presenta la pequeña. Koreeda ya había explorado previamente en su cine cómo los lazos que constituyen a una familia pueden ir más allá de lo que supone compartir la misma sangre, con la idea de intercambio de hijos en De tal padre, tal hijo, el de la hermanastra recién descubierta de Nuestra hermana pequeña, o la situación de pobreza y supervivencia de unos niños sobrevenidos huérfanos en Nadie sabe. Aquí insiste en esa dirección, indagando en los sentimientos de paternidad, maternidad y filiación, mostrando cómo en situaciones de indigencia y necesidad pueden despertarse la generosidad y entrega, aunque en ese darse a los demás, no vale todo. Destaca en el film del japonés su hondura antropológica, la construcciones de unos personajes complejos, asistidos por razones para actuar como lo hacen, pero que también deben evolucionar y mejorar en un mundo donde nadie es perfecto. Nuevamente cuenta con un conjunto de actores magnífico, muchos de los cuales habían trabajado con él previamente, como la fallecida unos meses después de presentarse el film Kirin Kiki, o el gran Lily Franky, y a los que se suman unos niños muy naturales, Jyo Kairi y Miyu Sasaki.

7/10
El tercer asesinato

2017 | Sando-me no satsujin

Tras las sagas familiares con contenido dramático cotidiano y leves pinceladas de humor que han conformado las últimas películas de Hirokazu Koreeda (Nuestra hermana pequeña, De tal padre, tal hijo, Después de la tormenta), el director japonés cambia de tercio al abordar un drama judicial, incluso con elementos de intriga, pero ello sin renunciar a su habitual hondura antropológica, los suyos son personajes de entidad enfrentados a dilemas morales, la búsqueda de la verdad, que se nos dice, es un ideal a alcanzar porque existe, aunque a veces resulte un tanto esquiva. Shigemori, un abogado, defiende a Misumi, un hombre que se confiesa culpable de un asesinato, mató al jefe de la fábrica donde trabaja y quemó su cuerpo; se trata, curiosamente, de alguien al que su padre, juez antaño, condenó por otro delito, pero evitándole la pena capital, el castigo fue carcelario. No resulta fácil armar un caso que pueda evitarle esta vez la muerte, aunque el equipo defensor no se plantea una meta mayor. Pero a medida que indaga en el caso, con entrevistas con la familia del difunto, y el propio acusado, Shigemori empieza a dudar que las cosas hayan ocurrido de acuerdo con la versión oficial. Koreeda indaga en temas como la profesionalidad en el desempeño del trabajo, frente a componendas y atajos fáciles. También apunta a distintos grados de corrupción, que pueden darse en la actividad empresarial, pero también en lugares donde debería reinar la armonía y la paz, como se supone que debería ser el caso de los hogares familiares. Lo hace creando dudas sobre lo que vemos, lo que logra atrapar la atención del espectador. El film contiene escenas muy redondas, sobre todo las que confrontan a abogado y cliente, separados por un muro de cristal en prisión, elocuente símbolo para referirse a los obstáculos que uno y otra afrontan para llegar a la confianza mutua. Hacen un buen trabajo actoral Masaharu Fukuyama y Koji Yakusho, así como los distintos secundarios.

7/10
Después de la tormenta (After the Storm)

2016 | Umi yori mo mada fukaku

Hirokazu Koreeda nunca defrauda. Después de la tormenta es una joya más de su preciosa filmografía. Atrapa la naturaleza humana con delicadeza y conocimiento creciente de cómo somos las personas, parece que los años le hacen aún más sabio. Aquí ofrece una saga familiar, la que protagonizan un matrimonio roto con un hijo de unos diez años, la madre de él, la hermana con dos hijos. Si alguien tiene más peso, ése es el progenitor divorciado, escritor que en su día ganó un premio, que ejerce de detective privado en casos de infidelidad, una forma de ganar dinero y documentarse para una novela, y que tiene el vicio del juego. Querría recuperar a su mujer, y de algún modo trama que los tres acaben en casa de su madre, y queden atrapados y obligados a pasar la noche por la tormenta que se avecina. Maestro en humanidad, Koreeda teje su historia con pasmosa naturalidad, y los personajes, a pesar de sus debilidades, se hacen querer, porque su lado bueno pugna siempre con la inclinación egoísta, y esa lucha, donde hay victorias y derrotas, es la vida misma. Sorprende el equilibro, el dibujo atinado de cada uno y las razones que les mueven. No hay torpeza grosera en mostrar al protagonista apostando, y buscando algún objeto que vender de su difunto padre, para conseguir algún dinero. O a la madre y abuela –inspirada en la madre de Koreeda, que vive con su familia–, apoyando las tretas de su hijo, cuyos defectos conoce mejor que nadie, como tampoco le eran desconocidos los de su esposo. Un director hollywoodiense, en el peor sentido del adjetivo, habría cargado de efectismo la noche tormentosa, un aguacero tremendo, con padre e hijo en el parque infantil, y la madre saliendo a buscarles bajo la lluvia. Koreeda sabe imprimir emoción a este pasaje, como a todo lo demás, sin artificios ni trucos baratos, sencillamente dando las indicaciones precisas a sus estupendos actores, y dejando que sean ellos y la historia los que conmuevan, como debe ser. "Después de la tormenta, viene la calma", asegura el dicho, y así debiera ser aquí también el caso, la tormenta adquiere entonces un preciso sentido simbólico, de cómo las relaciones familiares pueden y deben atemperarse, pese a las dificultades.

8/10
Nuestra hermana pequeña

2015 | Umimachi Diary

Una flor delicada. Una historia muy sentida, entrañable, humana. Con una emotividad que evita el riesgo del empalagamiento. Y tremendamente femenina. Sachi, Yoshino y Chika son tres hermanas que han debido aprender a cuidarse solas desde la ruptura de sus padres, él se fue con otra mujer, y ella, poco responsable, no fue el apoyo que debiera haber sido. De algún modo a Sachi, la mayor, le tocó hacer de madre. La noticia de la muerte del progenitor conduce a las tres hermanas a participar en sus honras fúnebres. La ocasión les permite conocer a su medio hermana pequeña Suzu, adolescente encantadora y responsable, a la que proponen que se vaya a vivir con ellas. Hirokazu Koreeda adapta un manga de Akimi Yoshida, pero bien podría tratarse del equivalente nipón del clásico de Louisa May Alcott “Mujercitas”, pues también aquí se nos ofrece un acertado y romántico cuadro de la psicología femenina, con cuatro mujeres muy unidas, que se quieren, pero cada una con su distinta y fuerte personalidad. Abundan además atractivos personajes secundarios, que contribuyen poderosamente a la belleza del conjunto, como el de la mujer que regenta un pequeño restaurante, y que tiene un admirador que fue buen amigo del padre de las chicas. El director imprime a la narración un ritmo tranquilo, en que los personajes crecen y van asumiendo los fantasmas del pasado, la culpabilización al padre o a la madre, cuestiones que marcan sobre todo a las hermanas mayor y menor. Por otro lado se nos apuntan de modo encantador los romances de cada una de ellas: la mayor con un hombre casado, curiosa paradoja; la siguiente, acostumbrada a ir de flor en flor, parece que podría sentar la cabeza gracias a su humano jefe; la más friki está a gusto con el empleado de una tienda de deportes; y la pequeña, apasionada del fútbol, despierta la admiración de un compañero del equipo de la escuela. Estamos ante una hermosa película sobre la vida misma, y las cosas que hacen que merezca la pena vivirla: el amor, la entrega, la generosidad, el perdón, la familia, la aceptación de la muerte y la honra a las antepasados.

9/10
De tal padre, tal hijo

2013 | Soshite chichi ni naru

Un matrimonio, padres de un único hijo, un niño de ocho años, reciben una llamada del hospital donde ella dio a luz con una sorprendente revelación. Un error inexplicable condujo en aquel tiempo a que el matrimonio intercambiara su bebé con el de otra pareja. Ambas familias se conocerán, y surge el dilema de si deben dejar las cosas como si nada no hubiera ocurrido, o poner a los chicos bajo la tutela de sus auténticos padres de sangre. Dilema intensificado porque uno y otro hogar son muy diferentes. En el primero, aparte de contar con un solo hijo, domina la cultura del esfuerzo y la disciplina, el padre ocupa un importante puesto en una empresa, y cree que su vástago debe luchar igual que él para ocupar su puesto en la vida. El otro lo forma una familia modesta y numerosa, donde hay menos sobreprotección y más humanidad. Magnífica película del japonés Hirokazu Koreeda, director y guionista, que ganó el Premio del Jurado en el Festival de Cannes. Sigue la línea humanista de sus ilustres compatriotas Akira Kurosawa y Yasujiro Ozu, aunque con personalidad propia, sin caer en el puro mimetismo. Con adecuada parsimonia, Koreeda se toma su tiempo para describir a los personajes y las relaciones de padres e hijos, la influencia de las generaciones mayores sobre las más jóvenes, e incidiendo en la idea de que el aprecio o los reproches hacia los progenitores no tienen por qué conducir a repetir los mismos errores; se puede aprender y mejorar, sin plantearse disyuntivas tremendistas y excluyentes, cuando se tiene apertura de mente, magnanimidad. No hay espacio en De tal padre, tal hijo para los sentimientos facilones, los reproches exagerados o la amargura producto del pesimismo. Gracias a la cámara de Koreeda tiene uno la sensación, simplemente, de ser testigo privilegiado de unos de esos pequeños grandes dramas con los que se teje la existencia humana, donde asoman los detalles de cariño y las desavenencias conyugales, o distintos modos de enfocar la educación. Los actores son estupendos, tanto los adultos que componen los dos matrimonios, como los pequeños víctimas de un intercambio, en cuyos detalles, al fin conocidos, también se descubren pequeñas miserias.

8/10
The Days After

2011 | Nochi-no-hi | Serie TV

Un joven matrimonio que vive en el campo sufre por la muerte de su hijo, un niño, no dejan de preguntarse si supieron estar atentos a lo que parecía un simple catarro. Además, el hijo de un vecino es muy semejante de aspecto a la criatura que perdieron. Sin embargo, un día, un niño aparece en su casa, ¡es su hijo! ¿Pero no estaba muerto? ¿Es un fantasma? ¿Cuánto tiempo podrán estar con él? Todas estas preguntas surgen, pero mientras llegan las respuestas se aferran al hecho de que el chico ha vuelto a casa. NHK y NHK Enterprises produjeron en Japón la serie televisiva de corte fantástico Kaidan-Horror Classics, y ésta es la contribución a la misma de Hirokazu Koreeda. Está claro que su adaptación de un relato de Saisei Muro no es nada convencional, para nada se trata de un cuento de terror, sino que aborda uno de sus temas favoritos, la familia, en concreto a lo que supone aceptar y sobrevivir a la muerte de un ser querido. El cineasta japonés sabe imprimir al film cierta dosis de intriga y un hermoso aliento poético, en torno a los sentimientos de unos padres rotos por el dolor.

6/10
Kiseki (Milagro)

2011 | Kiseki

Por lo visto Kiseki, el título original del film, significa en japonés "milagro". No sabemos si la película tiene en sí es también un milagro, pero en cualquier caso sorprende la habilidad del director nipón Hirokazu Koreeda para trabar una historia profundamente emocionante con unos elementos tan sencillos. Koichi y Ryu son dos hermanos, chavales que viven en distintas ciudades porque sus padres se han separado recientemente. Él ha retomado su carrera musical, ella se ha establecido en casa de sus padres. La ocurrencia de que el tren bala que va a unir sus ciudades puede ayudar a reconstituir la armonía familiar -la romántica e infantil idea de que expresar un deseo mientras se ve el momento justo en que se cruzan los trenes en sus respectivas direcciones me retrotrae a El rayo verde de Eric Rohmer- llevará a los chicos a tramar un plan para reunirse con sus amigos en un punto donde puedan ser testigos de ese mágico instante. Koreeda construye una película que toma lo mejor de un maestro como Yasujiro Ozu -se puede pensar en su clásico Cuentos de Tokio pero también en títulos con niños como He nacido, pero... y Buenos días-, y sabe pintar a la perfección personajes de tres generaciones, abuelos, padres e hijos, con sus virtudes y defectos, de un modo muy creíble. En Kiseki (milagro) destaca el desparpajo de los hermanos, uno más maduro e introspectivo, el otro hiperactivo y aparentemente despreocupado, pero al que también afecta la ruptura familiar. No podemos dejar de citar el emocionante momento en que un matrimonio de ancianos acoge a toda la pandilla de niños, una escena verdaderamente genial.

8/10
Air Doll

2009 | Kuki ningyo

El director Hirokazu Koreeda ha alcanzado bastante prestigio internacional gracias a películas como Still Walking o Nadie sabe. En esos filmes deja constancia de su sensibilidad a la hora de trasladar en imágenes sus historias. El director de Tokio suelen hablar en ellas de la búsqueda del amor y de la dificultad de encontrar la felicidad en el bullicio de las grandes ciudades. Vuelve a hacerlo en el caso de Air Doll, sólo que ahora da una arriesgada vuelta de tuerca más para incidir con gran insistencia en la soledad. Hideo es un hombre de mediana edad que trabaja en un restaurante y que cada día llega a su casa avanzada la tarde. Allí gasta las horas charlando y desfogando su sexualidad con Nozomi, una muñeca hinchable de tamaño natural. Él se comporta como si Nozomi fuera real, de modo que la saca a pasear por la noche, la baña, etc. Pero, sorprendentemente, una mañana, cuando Hideo se marcha a trabajar, Nozomi adquiere vida y apariencia humana. Todo lo que ve, toca, huele y siente es nuevo para ella, así que empieza a experimentar la alegría del descubrimiento del mundo, de la vida. A partir de ese momento sus días los pasará en la ciudad, conociendo gente, caminando, observando, etc., y por las noches volverá a asumir su rol de juguete sexual. Sin embargo, cuando se enamora de un chico llamado Junichi, Nozomi se da cuenta de que tener un corazón implica también convivir con el sufrimiento. En el rarito planteamiento del film se pueden encontrar similitudes con historias como las de Pinocho o Frankenstein y en el terreno cinematográfico es obligado referirse a Lars y una chica de verdad. Sin embargo, Air Doll dista mucho del aire de comedia independiente de ese film norteamericano, pues aquí todo está imbuido de la parsimonia dramática típica del cine oriental (gran trabajo en este aspecto de la actriz coreana Doona Bae), unida a una ficción muy fantasiosa con un acendrado componente sexual. Koreeda escribe el guión inspirándose al parecer en un manga que ha tenido cierto éxito en Japón, el cual le sirve para referirse sobre todo a la insatisfacción emocional que supone para la mujer ser un mero objeto de placer, sustitutivo del amor. El modo explícito en que Koreeda muestra repetidamente esta cuestión es más discutible, sobre todo en esa larga escena erótica de hinchar y deshinchar la “muñeca”, que por momentos puede rayar en el ridículo. De cualquier forma, en el fondo, todo el film se lee como una gran metáfora de la vida del ser humano, de su inscansable lucha por huir de la soledad (ese vacío que llena a la protagonista). Con imágenes bellas, delicados movimientos de cámara, palabras líricas –como el bello poema “La vida es” , de Yoshino Hiroshi– o con personajes secundarios tan entrañables como el anciano profesor o el fabricante de muñecas, Koreeda muestra su tremendo talento creativo y se perfila como uno de los grandes del cine actual japonés. Y, por eso, aunque se trate de una película claramente minoritaria, plagada de momentos de contemplación, ciertamente un poco marciana y probablemente de una duración excesiva, es interesante porque plantea cuestiones antropológicas de envergadura, que hacen referencia al sentido de la vida y a la soledad que invade a menudo el corazón del hombre, incapaz de vivir sin la compañía de los demás.

5/10
Still Walking

2008 | Aruitemo aruitemo

Una película a lo Yasujiro Ozu. Aruitemo, aruitemo ya la hemos visto, el citado maestro nipón hizo al menos una docena de títulos que podrían conectar con éste, historias de familias corrientes, de hasta tres generaciones, que se reúnen por algún motivo. El mérito de su compatriota Hirokazu Koreeda (Nadie sabe, Hana) es entregar un film a la altura del modelo pero adaptado a los tiempos actuales, lo que suponía enfrentarse a un listón muy alto; y sí, el resultado es emotivo, con personajes entrañables, que se hacen querer, aunque no sean perfectos. La cosa transcurre casi en su totalidad en apenas 24 horas, en la que los dos hijos casados de un matrimonio anciano acuden a verles al hogar de la infancia. La hija es una mujer sin pelos en la lengua, algo descarada, que desearía un día poder vivir con su marido e hijos en la casa. Y el hijo se ha casado recientemente con una viuda madre de un niño, algo que no hace gracia a sus padres, él un viejo cascarrabias, médico, que esperaba que su retoño siguiera sus pasos profesionales, ella ama de casa con bastante genio también. Planea en el hogar la muerte trágica años atrás del hijo mayor, al que honran en el aniversario de su deceso. Y hay recelos en aceptar a la nueva hija política, y algún secretillo de familia. Hay en la narración un tono agridulce. Existe un aprecio por la familia, hay cariño, respeto y buenas maneras, un deseo de agradar al otro. Al tiempo hay roces, malos entendimientos, rencores, cabezonerías. Y también buenos deseos de volverse a ver, en otra ocasión, no cumplidos, algo no raro cuando se conciben ciertas visitas como una carga, que habría que reducir al mínimo que dicta la buena educación, porque hay tanto que hacer... Kore-Eda logra un equilibrio perfecto entre los detalles de suave humor que salpican la cinta, con cierto patetismo -el gordo patán por el que dio la vida el hijo fallecido-, y hasta con momentos mágicos, la mariposa de alas amarillas. No se cae en la sensiblería, mostrándose con realismo los buenos deseos que presiden las reuniones familiares, y las diferencias y puyas que surgen casi de modo inevitable. Los actores han captado perfectamente los pequeños detalles que definen a sus personajes, por lo que la película alcanza algo muy parecido a la perfección.

7/10
Hana

2006 | Hana yori mo naho

El director japonés Hirokazu Koreeda entrega un film de samurái ‘cansado’, encuadrable en el llamado género ‘jidaigeki’. De este modo se aleja “años luz” del título contemporáneo de tono casi documental que le dio fama, Nadie sabe. En Hana parece más bien seguir la estela de su compatriota Yoji Yamada –El ocaso del samurái, The Hidden Blade– al contar con peculiar sentido del humor la historia de un samurái en horas bajas, al igual que el resto de sus compañeros, tras el harakiri de su shogun. Este guerrero crepuscular, que se dedica a dar clases, y que se enamora de una viuda con un niño, debería pensar en el modo de vengar la muerte de su padre. Se trata de una película un pelín larga, que suena a vista, y donde existe para el espectador el riesgo de confundir personajes. Pero tiene su aquel, qué duda cabe.

6/10
Nadie sabe

2004 | Dare mo shiranai

Familia desestructurada: madre alocada, con cuatro hijos de distinto padre. Con frecuencia, se ausenta, y Akira, de 12 años, se queda al cargo. Un día una de esas ausencias se prolonga. Hermoso, árido y sensible film japonés.

7/10
Después de la vida (1998)

1998 | Wandâfuru raifu

Un grupo de difuntos están a punto de cruzar el límite que separa el mundo de los vivos del de los muertos y se preparan para entrar en él llevándose recuerdos de su vida. El director eligió tan solo diez personas de unas quinientas para ser entrevistadas en el film, y la peculiaridad es que los actores profesionales interpretan a los muertos mientras que los aficionados hacen de los vivos. Koreeda realiza una reflexión emotiva y fantástica sobre el tema de la muerte. Anima a aquellos cercanos a ella ha repasar su vida y valorar los recuerdos y vivencias porque es lo único que queda al final.

4/10
After Life

1998 | Wandafuru raifu

Un grupo de difuntos están a punto de cruzar el límite que separa el mundo de los vivos del de los muertos y se preparan para entrar en él llevándose recuerdos de su vida. El director eligió tan solo diez personas de unas quinientas para ser entrevistadas en el film, y la peculiaridad es que los actores profesionales interpretan a los muertos mientras que los aficionados hacen de los vivos. Koreeda realiza una reflexión emotiva y fantástica sobre el tema de la muerte. Anima a aquellos cercanos a ella a repasar su vida y valorar los recuerdos y vivencias porque sería a su entender lo único que queda al final.

4/10
Maborosi

1995 | Maboroshi no hikari

Yumiko ha sufrido la muerte de su abuela y el suicidio de su marido. A pesar de que se ha vuelto a casar, la joven tiene el presentimiento de que ella está relacionada con la muerte de sus seres queridos. Primera película de Hirokazu Koreeda en la que habla de la soledad, el miedo y el amor.

5/10
La verdad

2019 | La vérité

En su primera película con actores internacionales, rodada en francés e inglés, y de sencilla puesta en escena, el cineasta japonés Hirokazu Koreeda opta por una trama de cine dentro del cine, aunque sin renunciar a su habitual interés por dibujar las relaciones familiares. Describe una reunión familiar en París, Fabienne, una célebre actriz ya anciana acaba de publicar sus memorias, lo que propicia el encuentro con su hija Lumir, guionista en Estados Unidos, casada con el actor Hank, con el que tiene una niña encantadora, Charlotte. El momento coincide con una breve colaboración de Fabienne en el rodaje de una película, donde pueden detectarse reminiscencias de la relación ambigua que mantiene con su hija, y en que asoman los celos por una actriz rival ya fallecida. Koreeda plantea una trama sutil, quizá demasiado– el espectador poco atento puede considerarla insulsa–, en que se pregunta por la verdad como actitud vital, ya sea en las relaciones afectivas o laborales, o en un texto autobiográfico supuestamente sincero. Incluso con las personas con las que supuestamente existe más confianza se puede evitar la franqueza, hasta dejarse dominar por el temor a la hora de pedir perdón, o pasar página, y encontrar más sencillo el recurso a la mentira y el disimulo; mientras que otras veces el comentario mordaz y peyorativo que se ajusta a la realidad, puede ser otra forma de adulterar la verdad, o hacerse con el escudo de que la otra persona no domina tu idioma, no te entiende. El trabajo de actriz o de guionista se presenta en este contexto como el arte de la impostura, en que se pronuncian o idean frases que pueden responder, o no, a lo que aletea en la conciencia de las personas. Las palabras pueden expresar sentimientos sinceros, o servir de disfraz que oculta lo que bulle verdaderamente en el interior. También la mención a un clásico del cine y la literatura juvenil, El mago de Oz, sirve para aludir a la cuestión. Los actores parecen encontrarse muy cómodos en sus papeles, con la gran dama del cine francés Catherine Deneuve y su hija en la ficción Juliette Binoche bien conjuntadas, apoyadas por estupendos secundarios donde rebosa naturalidad la niña debutante Clémentine Grenier.

6/10
Un asunto de familia

2018 | Manbiki kazoku

La película con la que el japonés Hirokazu Koreeda se ha hecho con la codiciada Palma de Oro del Festival de Cannes. Como gran parte de su filmografía, destaca por la humanidad de los personajes en un entorno de familia, aunque el que aquí nos ocupa presente sus peculiaridades. Ninguno de los títulos, internacional, “the shoplifters”, “los ladrones de tiendas”, o español, “un asunto de familia”, recoge lo que señala el original nipón, “manbiki kazoku”, algo así como “de modo implacable”, alusión a la dureza de las situaciones extremas que se presentan en la vida. La historia se desarrolla en una innombrada barriada marginal de Tokio. Ahí habita algo parecido a una familia. Osamu Shibata y su esposa Nobuyo malviven en lo que llaman su hogar, él trabajando ocasionalmente en la construcción. La pensión de la anciana Hatsue ayuda a sobrevivir, y la hermana de Nobuyo, Aki, obtiene algún dinero ejerciendo de lo que podríamos denominar “geisha moderna”. El chaval pequeño, Shota, realiza pequeños hurtos en tiendas, adiestrado por Osamu. Una noche, ambos encuentran a un niña, Yuri, sola y desasistida, y se la llevan a casa. Teóricamente la devolverán al día siguiente, pero la situación se prolonga, la incorporan como una más de la familia, no consideran aquello un secuestro, ante las señales inequívocas de malos tratos que presenta la pequeña. Koreeda ya había explorado previamente en su cine cómo los lazos que constituyen a una familia pueden ir más allá de lo que supone compartir la misma sangre, con la idea de intercambio de hijos en De tal padre, tal hijo, el de la hermanastra recién descubierta de Nuestra hermana pequeña, o la situación de pobreza y supervivencia de unos niños sobrevenidos huérfanos en Nadie sabe. Aquí insiste en esa dirección, indagando en los sentimientos de paternidad, maternidad y filiación, mostrando cómo en situaciones de indigencia y necesidad pueden despertarse la generosidad y entrega, aunque en ese darse a los demás, no vale todo. Destaca en el film del japonés su hondura antropológica, la construcciones de unos personajes complejos, asistidos por razones para actuar como lo hacen, pero que también deben evolucionar y mejorar en un mundo donde nadie es perfecto. Nuevamente cuenta con un conjunto de actores magnífico, muchos de los cuales habían trabajado con él previamente, como la fallecida unos meses después de presentarse el film Kirin Kiki, o el gran Lily Franky, y a los que se suman unos niños muy naturales, Jyo Kairi y Miyu Sasaki.

7/10
El tercer asesinato

2017 | Sando-me no satsujin

Tras las sagas familiares con contenido dramático cotidiano y leves pinceladas de humor que han conformado las últimas películas de Hirokazu Koreeda (Nuestra hermana pequeña, De tal padre, tal hijo, Después de la tormenta), el director japonés cambia de tercio al abordar un drama judicial, incluso con elementos de intriga, pero ello sin renunciar a su habitual hondura antropológica, los suyos son personajes de entidad enfrentados a dilemas morales, la búsqueda de la verdad, que se nos dice, es un ideal a alcanzar porque existe, aunque a veces resulte un tanto esquiva. Shigemori, un abogado, defiende a Misumi, un hombre que se confiesa culpable de un asesinato, mató al jefe de la fábrica donde trabaja y quemó su cuerpo; se trata, curiosamente, de alguien al que su padre, juez antaño, condenó por otro delito, pero evitándole la pena capital, el castigo fue carcelario. No resulta fácil armar un caso que pueda evitarle esta vez la muerte, aunque el equipo defensor no se plantea una meta mayor. Pero a medida que indaga en el caso, con entrevistas con la familia del difunto, y el propio acusado, Shigemori empieza a dudar que las cosas hayan ocurrido de acuerdo con la versión oficial. Koreeda indaga en temas como la profesionalidad en el desempeño del trabajo, frente a componendas y atajos fáciles. También apunta a distintos grados de corrupción, que pueden darse en la actividad empresarial, pero también en lugares donde debería reinar la armonía y la paz, como se supone que debería ser el caso de los hogares familiares. Lo hace creando dudas sobre lo que vemos, lo que logra atrapar la atención del espectador. El film contiene escenas muy redondas, sobre todo las que confrontan a abogado y cliente, separados por un muro de cristal en prisión, elocuente símbolo para referirse a los obstáculos que uno y otra afrontan para llegar a la confianza mutua. Hacen un buen trabajo actoral Masaharu Fukuyama y Koji Yakusho, así como los distintos secundarios.

7/10
Después de la tormenta (After the Storm)

2016 | Umi yori mo mada fukaku

Hirokazu Koreeda nunca defrauda. Después de la tormenta es una joya más de su preciosa filmografía. Atrapa la naturaleza humana con delicadeza y conocimiento creciente de cómo somos las personas, parece que los años le hacen aún más sabio. Aquí ofrece una saga familiar, la que protagonizan un matrimonio roto con un hijo de unos diez años, la madre de él, la hermana con dos hijos. Si alguien tiene más peso, ése es el progenitor divorciado, escritor que en su día ganó un premio, que ejerce de detective privado en casos de infidelidad, una forma de ganar dinero y documentarse para una novela, y que tiene el vicio del juego. Querría recuperar a su mujer, y de algún modo trama que los tres acaben en casa de su madre, y queden atrapados y obligados a pasar la noche por la tormenta que se avecina. Maestro en humanidad, Koreeda teje su historia con pasmosa naturalidad, y los personajes, a pesar de sus debilidades, se hacen querer, porque su lado bueno pugna siempre con la inclinación egoísta, y esa lucha, donde hay victorias y derrotas, es la vida misma. Sorprende el equilibro, el dibujo atinado de cada uno y las razones que les mueven. No hay torpeza grosera en mostrar al protagonista apostando, y buscando algún objeto que vender de su difunto padre, para conseguir algún dinero. O a la madre y abuela –inspirada en la madre de Koreeda, que vive con su familia–, apoyando las tretas de su hijo, cuyos defectos conoce mejor que nadie, como tampoco le eran desconocidos los de su esposo. Un director hollywoodiense, en el peor sentido del adjetivo, habría cargado de efectismo la noche tormentosa, un aguacero tremendo, con padre e hijo en el parque infantil, y la madre saliendo a buscarles bajo la lluvia. Koreeda sabe imprimir emoción a este pasaje, como a todo lo demás, sin artificios ni trucos baratos, sencillamente dando las indicaciones precisas a sus estupendos actores, y dejando que sean ellos y la historia los que conmuevan, como debe ser. "Después de la tormenta, viene la calma", asegura el dicho, y así debiera ser aquí también el caso, la tormenta adquiere entonces un preciso sentido simbólico, de cómo las relaciones familiares pueden y deben atemperarse, pese a las dificultades.

8/10
Nuestra hermana pequeña

2015 | Umimachi Diary

Una flor delicada. Una historia muy sentida, entrañable, humana. Con una emotividad que evita el riesgo del empalagamiento. Y tremendamente femenina. Sachi, Yoshino y Chika son tres hermanas que han debido aprender a cuidarse solas desde la ruptura de sus padres, él se fue con otra mujer, y ella, poco responsable, no fue el apoyo que debiera haber sido. De algún modo a Sachi, la mayor, le tocó hacer de madre. La noticia de la muerte del progenitor conduce a las tres hermanas a participar en sus honras fúnebres. La ocasión les permite conocer a su medio hermana pequeña Suzu, adolescente encantadora y responsable, a la que proponen que se vaya a vivir con ellas. Hirokazu Koreeda adapta un manga de Akimi Yoshida, pero bien podría tratarse del equivalente nipón del clásico de Louisa May Alcott “Mujercitas”, pues también aquí se nos ofrece un acertado y romántico cuadro de la psicología femenina, con cuatro mujeres muy unidas, que se quieren, pero cada una con su distinta y fuerte personalidad. Abundan además atractivos personajes secundarios, que contribuyen poderosamente a la belleza del conjunto, como el de la mujer que regenta un pequeño restaurante, y que tiene un admirador que fue buen amigo del padre de las chicas. El director imprime a la narración un ritmo tranquilo, en que los personajes crecen y van asumiendo los fantasmas del pasado, la culpabilización al padre o a la madre, cuestiones que marcan sobre todo a las hermanas mayor y menor. Por otro lado se nos apuntan de modo encantador los romances de cada una de ellas: la mayor con un hombre casado, curiosa paradoja; la siguiente, acostumbrada a ir de flor en flor, parece que podría sentar la cabeza gracias a su humano jefe; la más friki está a gusto con el empleado de una tienda de deportes; y la pequeña, apasionada del fútbol, despierta la admiración de un compañero del equipo de la escuela. Estamos ante una hermosa película sobre la vida misma, y las cosas que hacen que merezca la pena vivirla: el amor, la entrega, la generosidad, el perdón, la familia, la aceptación de la muerte y la honra a las antepasados.

9/10
De tal padre, tal hijo

2013 | Soshite chichi ni naru

Un matrimonio, padres de un único hijo, un niño de ocho años, reciben una llamada del hospital donde ella dio a luz con una sorprendente revelación. Un error inexplicable condujo en aquel tiempo a que el matrimonio intercambiara su bebé con el de otra pareja. Ambas familias se conocerán, y surge el dilema de si deben dejar las cosas como si nada no hubiera ocurrido, o poner a los chicos bajo la tutela de sus auténticos padres de sangre. Dilema intensificado porque uno y otro hogar son muy diferentes. En el primero, aparte de contar con un solo hijo, domina la cultura del esfuerzo y la disciplina, el padre ocupa un importante puesto en una empresa, y cree que su vástago debe luchar igual que él para ocupar su puesto en la vida. El otro lo forma una familia modesta y numerosa, donde hay menos sobreprotección y más humanidad. Magnífica película del japonés Hirokazu Koreeda, director y guionista, que ganó el Premio del Jurado en el Festival de Cannes. Sigue la línea humanista de sus ilustres compatriotas Akira Kurosawa y Yasujiro Ozu, aunque con personalidad propia, sin caer en el puro mimetismo. Con adecuada parsimonia, Koreeda se toma su tiempo para describir a los personajes y las relaciones de padres e hijos, la influencia de las generaciones mayores sobre las más jóvenes, e incidiendo en la idea de que el aprecio o los reproches hacia los progenitores no tienen por qué conducir a repetir los mismos errores; se puede aprender y mejorar, sin plantearse disyuntivas tremendistas y excluyentes, cuando se tiene apertura de mente, magnanimidad. No hay espacio en De tal padre, tal hijo para los sentimientos facilones, los reproches exagerados o la amargura producto del pesimismo. Gracias a la cámara de Koreeda tiene uno la sensación, simplemente, de ser testigo privilegiado de unos de esos pequeños grandes dramas con los que se teje la existencia humana, donde asoman los detalles de cariño y las desavenencias conyugales, o distintos modos de enfocar la educación. Los actores son estupendos, tanto los adultos que componen los dos matrimonios, como los pequeños víctimas de un intercambio, en cuyos detalles, al fin conocidos, también se descubren pequeñas miserias.

8/10
The Days After

2011 | Nochi-no-hi | Serie TV

Un joven matrimonio que vive en el campo sufre por la muerte de su hijo, un niño, no dejan de preguntarse si supieron estar atentos a lo que parecía un simple catarro. Además, el hijo de un vecino es muy semejante de aspecto a la criatura que perdieron. Sin embargo, un día, un niño aparece en su casa, ¡es su hijo! ¿Pero no estaba muerto? ¿Es un fantasma? ¿Cuánto tiempo podrán estar con él? Todas estas preguntas surgen, pero mientras llegan las respuestas se aferran al hecho de que el chico ha vuelto a casa. NHK y NHK Enterprises produjeron en Japón la serie televisiva de corte fantástico Kaidan-Horror Classics, y ésta es la contribución a la misma de Hirokazu Koreeda. Está claro que su adaptación de un relato de Saisei Muro no es nada convencional, para nada se trata de un cuento de terror, sino que aborda uno de sus temas favoritos, la familia, en concreto a lo que supone aceptar y sobrevivir a la muerte de un ser querido. El cineasta japonés sabe imprimir al film cierta dosis de intriga y un hermoso aliento poético, en torno a los sentimientos de unos padres rotos por el dolor.

6/10
Kiseki (Milagro)

2011 | Kiseki

Por lo visto Kiseki, el título original del film, significa en japonés "milagro". No sabemos si la película tiene en sí es también un milagro, pero en cualquier caso sorprende la habilidad del director nipón Hirokazu Koreeda para trabar una historia profundamente emocionante con unos elementos tan sencillos. Koichi y Ryu son dos hermanos, chavales que viven en distintas ciudades porque sus padres se han separado recientemente. Él ha retomado su carrera musical, ella se ha establecido en casa de sus padres. La ocurrencia de que el tren bala que va a unir sus ciudades puede ayudar a reconstituir la armonía familiar -la romántica e infantil idea de que expresar un deseo mientras se ve el momento justo en que se cruzan los trenes en sus respectivas direcciones me retrotrae a El rayo verde de Eric Rohmer- llevará a los chicos a tramar un plan para reunirse con sus amigos en un punto donde puedan ser testigos de ese mágico instante. Koreeda construye una película que toma lo mejor de un maestro como Yasujiro Ozu -se puede pensar en su clásico Cuentos de Tokio pero también en títulos con niños como He nacido, pero... y Buenos días-, y sabe pintar a la perfección personajes de tres generaciones, abuelos, padres e hijos, con sus virtudes y defectos, de un modo muy creíble. En Kiseki (milagro) destaca el desparpajo de los hermanos, uno más maduro e introspectivo, el otro hiperactivo y aparentemente despreocupado, pero al que también afecta la ruptura familiar. No podemos dejar de citar el emocionante momento en que un matrimonio de ancianos acoge a toda la pandilla de niños, una escena verdaderamente genial.

8/10
Air Doll

2009 | Kuki ningyo

El director Hirokazu Koreeda ha alcanzado bastante prestigio internacional gracias a películas como Still Walking o Nadie sabe. En esos filmes deja constancia de su sensibilidad a la hora de trasladar en imágenes sus historias. El director de Tokio suelen hablar en ellas de la búsqueda del amor y de la dificultad de encontrar la felicidad en el bullicio de las grandes ciudades. Vuelve a hacerlo en el caso de Air Doll, sólo que ahora da una arriesgada vuelta de tuerca más para incidir con gran insistencia en la soledad. Hideo es un hombre de mediana edad que trabaja en un restaurante y que cada día llega a su casa avanzada la tarde. Allí gasta las horas charlando y desfogando su sexualidad con Nozomi, una muñeca hinchable de tamaño natural. Él se comporta como si Nozomi fuera real, de modo que la saca a pasear por la noche, la baña, etc. Pero, sorprendentemente, una mañana, cuando Hideo se marcha a trabajar, Nozomi adquiere vida y apariencia humana. Todo lo que ve, toca, huele y siente es nuevo para ella, así que empieza a experimentar la alegría del descubrimiento del mundo, de la vida. A partir de ese momento sus días los pasará en la ciudad, conociendo gente, caminando, observando, etc., y por las noches volverá a asumir su rol de juguete sexual. Sin embargo, cuando se enamora de un chico llamado Junichi, Nozomi se da cuenta de que tener un corazón implica también convivir con el sufrimiento. En el rarito planteamiento del film se pueden encontrar similitudes con historias como las de Pinocho o Frankenstein y en el terreno cinematográfico es obligado referirse a Lars y una chica de verdad. Sin embargo, Air Doll dista mucho del aire de comedia independiente de ese film norteamericano, pues aquí todo está imbuido de la parsimonia dramática típica del cine oriental (gran trabajo en este aspecto de la actriz coreana Doona Bae), unida a una ficción muy fantasiosa con un acendrado componente sexual. Koreeda escribe el guión inspirándose al parecer en un manga que ha tenido cierto éxito en Japón, el cual le sirve para referirse sobre todo a la insatisfacción emocional que supone para la mujer ser un mero objeto de placer, sustitutivo del amor. El modo explícito en que Koreeda muestra repetidamente esta cuestión es más discutible, sobre todo en esa larga escena erótica de hinchar y deshinchar la “muñeca”, que por momentos puede rayar en el ridículo. De cualquier forma, en el fondo, todo el film se lee como una gran metáfora de la vida del ser humano, de su inscansable lucha por huir de la soledad (ese vacío que llena a la protagonista). Con imágenes bellas, delicados movimientos de cámara, palabras líricas –como el bello poema “La vida es” , de Yoshino Hiroshi– o con personajes secundarios tan entrañables como el anciano profesor o el fabricante de muñecas, Koreeda muestra su tremendo talento creativo y se perfila como uno de los grandes del cine actual japonés. Y, por eso, aunque se trate de una película claramente minoritaria, plagada de momentos de contemplación, ciertamente un poco marciana y probablemente de una duración excesiva, es interesante porque plantea cuestiones antropológicas de envergadura, que hacen referencia al sentido de la vida y a la soledad que invade a menudo el corazón del hombre, incapaz de vivir sin la compañía de los demás.

5/10
Still Walking

2008 | Aruitemo aruitemo

Una película a lo Yasujiro Ozu. Aruitemo, aruitemo ya la hemos visto, el citado maestro nipón hizo al menos una docena de títulos que podrían conectar con éste, historias de familias corrientes, de hasta tres generaciones, que se reúnen por algún motivo. El mérito de su compatriota Hirokazu Koreeda (Nadie sabe, Hana) es entregar un film a la altura del modelo pero adaptado a los tiempos actuales, lo que suponía enfrentarse a un listón muy alto; y sí, el resultado es emotivo, con personajes entrañables, que se hacen querer, aunque no sean perfectos. La cosa transcurre casi en su totalidad en apenas 24 horas, en la que los dos hijos casados de un matrimonio anciano acuden a verles al hogar de la infancia. La hija es una mujer sin pelos en la lengua, algo descarada, que desearía un día poder vivir con su marido e hijos en la casa. Y el hijo se ha casado recientemente con una viuda madre de un niño, algo que no hace gracia a sus padres, él un viejo cascarrabias, médico, que esperaba que su retoño siguiera sus pasos profesionales, ella ama de casa con bastante genio también. Planea en el hogar la muerte trágica años atrás del hijo mayor, al que honran en el aniversario de su deceso. Y hay recelos en aceptar a la nueva hija política, y algún secretillo de familia. Hay en la narración un tono agridulce. Existe un aprecio por la familia, hay cariño, respeto y buenas maneras, un deseo de agradar al otro. Al tiempo hay roces, malos entendimientos, rencores, cabezonerías. Y también buenos deseos de volverse a ver, en otra ocasión, no cumplidos, algo no raro cuando se conciben ciertas visitas como una carga, que habría que reducir al mínimo que dicta la buena educación, porque hay tanto que hacer... Kore-Eda logra un equilibrio perfecto entre los detalles de suave humor que salpican la cinta, con cierto patetismo -el gordo patán por el que dio la vida el hijo fallecido-, y hasta con momentos mágicos, la mariposa de alas amarillas. No se cae en la sensiblería, mostrándose con realismo los buenos deseos que presiden las reuniones familiares, y las diferencias y puyas que surgen casi de modo inevitable. Los actores han captado perfectamente los pequeños detalles que definen a sus personajes, por lo que la película alcanza algo muy parecido a la perfección.

7/10
Hana

2006 | Hana yori mo naho

El director japonés Hirokazu Koreeda entrega un film de samurái ‘cansado’, encuadrable en el llamado género ‘jidaigeki’. De este modo se aleja “años luz” del título contemporáneo de tono casi documental que le dio fama, Nadie sabe. En Hana parece más bien seguir la estela de su compatriota Yoji Yamada –El ocaso del samurái, The Hidden Blade– al contar con peculiar sentido del humor la historia de un samurái en horas bajas, al igual que el resto de sus compañeros, tras el harakiri de su shogun. Este guerrero crepuscular, que se dedica a dar clases, y que se enamora de una viuda con un niño, debería pensar en el modo de vengar la muerte de su padre. Se trata de una película un pelín larga, que suena a vista, y donde existe para el espectador el riesgo de confundir personajes. Pero tiene su aquel, qué duda cabe.

6/10
Nadie sabe

2004 | Dare mo shiranai

Familia desestructurada: madre alocada, con cuatro hijos de distinto padre. Con frecuencia, se ausenta, y Akira, de 12 años, se queda al cargo. Un día una de esas ausencias se prolonga. Hermoso, árido y sensible film japonés.

7/10
Después de la vida (1998)

1998 | Wandâfuru raifu

Un grupo de difuntos están a punto de cruzar el límite que separa el mundo de los vivos del de los muertos y se preparan para entrar en él llevándose recuerdos de su vida. El director eligió tan solo diez personas de unas quinientas para ser entrevistadas en el film, y la peculiaridad es que los actores profesionales interpretan a los muertos mientras que los aficionados hacen de los vivos. Koreeda realiza una reflexión emotiva y fantástica sobre el tema de la muerte. Anima a aquellos cercanos a ella ha repasar su vida y valorar los recuerdos y vivencias porque es lo único que queda al final.

4/10
After Life

1998 | Wandafuru raifu

Un grupo de difuntos están a punto de cruzar el límite que separa el mundo de los vivos del de los muertos y se preparan para entrar en él llevándose recuerdos de su vida. El director eligió tan solo diez personas de unas quinientas para ser entrevistadas en el film, y la peculiaridad es que los actores profesionales interpretan a los muertos mientras que los aficionados hacen de los vivos. Koreeda realiza una reflexión emotiva y fantástica sobre el tema de la muerte. Anima a aquellos cercanos a ella a repasar su vida y valorar los recuerdos y vivencias porque sería a su entender lo único que queda al final.

4/10

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