Noticias
Una historia canina de supervivencia
Brad Pitt se estrella en Alaska
El bueno de Brad Pitt se ha echado al monte… literalmente. Y no solo: se lleva a un pastor alemán que, visto lo visto, tiene más tablas dramáticas que media cartelera.
La nueva criatura, Heart of the Beast, se ha presentado a lo grande en CinemaCon, y viene con olor a testosterona, nieve y redención a granel. Brad Pitt interpreta a un exsoldado de fuerzas especiales con más fantasmas que una sesión doble de terror, que tras estrellarse en la Alaska profunda se ve obligado a volver a la civilización… o a convertirse en menú degustación para osos.
Pero aquí el giro emocional lo pone un pastor alemán retirado del servicio, que protege al protagonista de lobos, ríos embravecidos y, presumiblemente, de sus propios demonios interiores. Detrás de la cámara está David Ayer, que ya dirigió a Brad Pitt en Corazones de acero. Si aquello era barro, sudor y tanques, esto promete nieve, sangre y sufrimiento con pedigree.
El reparto lo remata J. K. Simmons, mientras que en la producción se cuela nada menos que Damien Chazelle. Sí, el de los musicales ahora produce hombres congelándose en Alaska: cosas veredes.
El tráiler ya deja perlas como: “No importa el tamaño del perro en la pelea”. Vamos, que el can apunta a robaescenas oficial mientras Brad Pitt pone cara de “he visto cosas” versión ártica.
El estudio Paramount Pictures aprovechó el escaparate para recordar que Hollywood sigue creyendo en las segundas partes (y terceras, y cuartas…), con avances de franquicias como Top Gun: Maverick o las inevitables secuelas animadas.
Lo último del mundo del cine
Stephen Grahan será la versión juvenil de Robert De Niro
Stephen Graham se incorpora oficialmente al reparto de “Heat 2”, la esperada continuación de “Heat” que volverá a dirigir Michael Mann. El actor británico interpretará previsiblemente a una versión joven de Neil McCauley, el legendario ladrón al que Robert De Niro dio vida en la película de 1995.
A la casa de Nicolas Cage le sale un enorme socavón
Nicolas Cage vuelve a tener problemas con una propiedad. Esta vez no se trata de vender una casa, perder una fortuna o descubrir que una de sus adquisiciones extravagantes ha salido regular: el enemigo es la propia tierra.