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Biografía

David Ayer

David Ayer

David Ayer

Olfato policial

18 Noviembre 2012

Pocos cineastas pueden decir que el suyo es el cine policíaco en todas sus vertientes. David Ayer, director y guionista, sí, ha tocado el subgénero desde todos los ángulos y con buen tino.

David Ayer nació en Champaign (Illinois) en 1968. Vivió con sus padres en Minnesota y Maryland, pero la relación no debía ser fácil, pues no era buen estudiante y le animaron a irse de casa para ganarse la vida, de modo que se fue a vivir con un primo a Los Ángeles, a la conflictiva zona de South Central, que acabaría inspirando las historias que ha escrito y dirigido para el cine, casi todas relacionadas con el mundo criminal y policial.

A los 18 años se enroló en la Marina, y supo lo que era la vida a bordo de un submarino ocupándose del sonar, lo que daría pie a que se lanzara a escribir un guión titulado Squids, que se acabaría transformando en U-571, película dirigida y coguionizada por Jonathan Mostow que introducía algunas modificaciones de las que no quedó satisfecho, pues su idea inicial era una historia de corte fantástico. En cualquier caso lo de escribir le gustaba -decía haber aprendido leyendo los manuales de Syd Field, y logró un buen contacto, el guionista Wesley Strick para empezar a analizar y corregir guiones de otros- y había entrado con buen pie en Hollywood, y muy poco después su nombre quedó ligado a un film adrenalítico que se convirtió en saga, A todo gas.

Empieza a labrarse su prestigio como guionista de historias policiales con el libreto de Training (Día de entrenamiento) (2001), donde el policía de manga ancha que debe cargar con un novato era una golosina para cualquier actor, y Denzel Washington, que sería quien al final lo interpretaría, se llevó un merecido Oscar. El peligro del encasillamiento era indudable, pero Ayer se movía como pez en el agua con historias sobre agentes de la ley -“tengo el gen del escritor policíaco”, ha llegado a afirmar-, hasta el punto de que coescribió con el prestigioso novelista del género James Ellroy Dark Blue (2002), film protagonizado por Kurt Russell que se inspiraba en el caso auténtico de un negro apaleado por la policía de Los Ángeles, hecho que generó potentes disturbios. Con tan buen bagaje, se consideró que era también el guionista ideal para escribir el guión del pase a la pantalla grande de la famosa serie de Los hombres de Harrelson en S.W.A.T.: Los hombres de Harrelson (2003).

El terreno estaba abonado para que Ayer sumara a su labor de guionista la de director, de modo que debuta en este segundo apartado en 2005 con Harsh Times, donde una pareja de amigos (Christian Bale y Freddy Rodríguez), uno veterano de la Guerra del Golfo, están haciendo las pruebas para ingresar en el cuerpo de policía. La película era más que digna, pero pasan tres años hasta que el cineasta vuelve a dirigir, y de nuevo tenemos policías angelinos y situaciones de corrupción en Dueños de la calle, en que un agente es chantajeado por haberse expuesto a una situación comprometida, ligada a la muerte de un compañero que estaba hablando con asuntos internos. Como en los otros filmes, hay personajes masculinos bien dibujados, y conflictos de interés.

Aunque Ayer había comentado y demostrado en sus anteriores filmes que el mejor elemento de partida de sus historias era la corrupción policial, cambió de opinión cuando le vino a la cabeza su trama para Sin tregua (2012), que escribió en seis días, sobre policías normales, tipos honrados que tratan de hacer bien su trabajo, sobrevivir y tener una familia: “Estas personas ven violencia, matanzas, se enfrentan a situaciones psicológicamente destructivas, y después tienen que volver a casa y trabajar en su relación. Alguien capaz de hacer eso con éxito, en mi opinión, es una persona fascinante.” Ciertamente Sin tregua es la película más madura de Ayer, con una camaradería masculina entre Jake Gyllenhaal y Michael Peña muy bien dibujada, al igual que los esfuerzos de ambos por constituir y sacar adelante una familia, mientras arriesgan su vida a diario en un barrio muy conflictivo. La cuestión familiar de nuevo bebe de la experiencia del cineasta, casado y con hijos. Del modo fidedigno y casi documental en que se recoge el trabajo cotidiano de un policía da idea el comentario de Jaime FitzSimons, antiguo policía de Los Ángeles y asesor del film: “Creo que, por la manera en la que está rodada la película y por cómo la ha escrito David, que tanto los agentes de policía como la gente de la comunidad irán a verla y pensarán: ‘Por fin, por fin alguien muestra las dos caras de la moneda: lo que es vivir en una comunidad como esta y lo que supone para dos agentes que son como hermanos patrullar en una comunidad como esta’”.

En la actualidad Ayer está rodando por primera vez un guión ajeno, aunque de nuevo sobre fuerzas policiales, Sabotage, una historia en el mundo del narcotráfico que protagoniza Arnold Schwarzenegger.

Filmografía
Escuadrón suicida

2016 | Suicide Squad

Amanda Waller, oficial de Inteligencia de Estados Unidos, logra que el gobierno le dé luz verde para formar un equipo a base de supervillanos encarcelados, que pueda hacer frente a terribles amenazas metahumanas, a cambio de una reducción de su condena. Reclutará al asesino a sueldo Deadshot, la psiquiatra enamorada de El Joker Harley Quinn, el monstruoso  reptiliano Killer Croc, el delincuente australiano Bumerang, la experta en artes marciales Katana, el maestro en el uso de cuerdas Slipknot, el pirokinético El Diablo, y la arqueóloga June Moone, que ha sido poseída por el espíritu de una hechicera. Todos estarán coordinados por el novio de esta última, el experto militar Rick Flag. A Moone le encargan enfrentarse a una horda de monstruos que aparecen en una estación de metro de Midway City, pero ésta aprovecha para convertirse en la jefa de todos, y traer de vuelta a la Tierra a Incubus, su malévolo hermano. Sus compañeros tendrán que hacerles frente. Robert Kaniger y Ross Andru crearon en 1959 el cómic en que se basa Escuadrón Suicida, que desde entonces ha sido reinventado una y otra vez por la editorial DC. Su concepto, cercano al de Doce del patíbulo, aporta frescura en pleno aluvión de caras producciones de superhéroes. Le toca llevar a estos personajes a la pantalla a David Ayer, guionista de Training Day, y director de títulos como Sin tregua, y Corazones de acero, que también se ha ocupado del libreto. Le va que ni pintado el proyecto, pues hasta ahora todos sus trabajos han ido en torno a la camaradería, y la línea difusa que separa el bien del mal. La trama enlaza con El hombre de acero y Batman v. Superman, el amanecer de la Justicia, con los que construye una red de films inspirada por las adaptaciones de personajes de Marvel. El proyecto ha sufrido numerosos problemas de producción, pues Ayer tuvo que empezar el rodaje con poco tiempo para pulir el guión, y puesto que los primeros test del film con espectadores dieron resultados negativos, se realizaron diversos remontajes. Así las cosas, no resulta extraño que Escuadrón Suicida tenga algunos defectos, sobre todo que sólo estén bien definidos dos de los personajes centrales, Deadshot y Harley Quinn, encarnados por los inspirados Will Smith y Margot Robbie. Pero otros se quedan a medio hacer, algunos, como Katana y Bumerang están totalmente desdibujados, explicados con un par de frases, y uno de ellos Slipknot, podría haberse eliminado sin que nadie le echara en falta. El argumento puede resultar algo confuso por la acumulación de giros (¿quién controla a la Hechicera y por que se escapa?), y se apuntan críticas a la labor encubierta de la CIA que no acaban de estar bien desarrolladas. Por otro lado, Jared Leto se lleva a su terreno al Joker, logrando que el espectador no se acuerde del magistral trabajo de Heath Ledger en la piel del personaje, pero sus apariciones secundarias amenazan con robar el film, al igual que la mínima presencia de Ben Affleck como Batman. A pesar de todo, queda un notable espectáculo que no aburre en ningún momento, pues los espectadores no podrán apartar la mirada. Sus reflexiones sobre la redención humanizan a unos personajes con los que a priori resulta difícil empatizar, por ejemplo en la escena en la que éstos discuten en un bar el camino que tomarán, que logra dramatismo. Además, aporta algunos golpes de humor que hasta ahora brillaban por su ausencia en las adaptaciones de comics de DC, tiene el ritmo adecuado, y una banda sonora a base de éxitos de rock (“House of the Rising Sun”, de The Animals, “Gangsta”, de Kehlani) que encaja muy bien con el tono oscuro del film. Conviene quedarse a ver los títulos de crédito, pues incluyen enseguida una secuencia con Ben Affleck y Viola Davis importante para la continuidad cinematográfica del universo DC.

6/10
Sabotage

2014 | Sabotage

John Beacher y su equipo especial del DEA, la brigada antinarcóticos, aprovecha un golpe a los capos de la droga para "distraer" un millón de dólares deslizándolo por unas tuberías. Pero cuando van a recuperarlo se encuentran con que el dinero ha volado. Por si fuera ésta poca desgracia, todos son investigados, pues el FBI ha detectado que falta el dinero que ellos habían burlado. Cuando finalmente quedan exonerados, son unos apestados del cuerpo, y encima, comienzan uno a uno a ser brutalmente asesinados, todo apunta a que los responables del cartel robado han preparado una terrible venganza. Investigará el caso una detective de la policía de Atlanta. El experto en cine policial David Ayer vuelve a la carga después de la estimable Sin tregua. Pero se diría que esta vez no lleva consigo aquello llamado credibilidad, el esfuerzo por tratar con cierto realismo el trabajo cotidiano de los agentes del orden. Asociado en el guión con Skip Woods (La jungla: Un buen día para morir), opta por una historia poco creíble de una violencia brutal, un grotesco guiñol con tripas colgantes que se dirían más propias de una cinta gore. Y ello para ofrecer una trama sin referente moral alguno, donde a los personajes les mueve el dinero, la venganza o las sensaciones adrenalíticas y hormonales, y poco más. El giro final, supuesta sorpresa por la que entendemos el comportamiento del personaje de Arnold Schwarzenegger, y cómo sus planes no han resultado exactamente del modo en que había previsto, suena a tomadura de pelo. Es de esas películas a las que el adjetivo de "innecesaria" les viene al pelo. No se sabe qué interés puede tener narrar esta salvaje historia, aunque esté rodada con el oficio innegable que tiene Ayer.

4/10
Corazones de acero

2014 | Fury

Al final de la II Guerra Mundial, los Aliados inician su ofensiva final en el frente europeo. Norman Ellison, joven taquígrafo que sólo lleva ocho semanas alistado, es enviado a servir al tanque Sherman dirigido por el veterano sargento Wardaddy. Aunque se siente superado por las duras situaciones que sobrevienen, el chico aprende poco a poco a afrontar el horror bélico. David Ayer está detrás de dos brillantes películas que mostraban el día a día de los agentes de policía enfrentados a la violencia, pues ejerció como guionista en Training Day (Día de entrenamiento) y escribió y dirigió Sin tregua. También fue el autor del libreto del film sobre los tripulantes de un submarino U-571. Corazones de acero tiene muchos elementos en común con estos títulos, pues se centra en el compañerismo de los protagonistas, también en un entorno hostil, y encerrados en un espacio muy cerrado, como en el último largometraje citado. Esto trae inevitablemente a la memoria la magistral La diligencia, de John Ford, también por su énfasis en la relación entre personajes de caracteres variopintos, en este caso los hombres que se ocupan de un tanque. Los protagonistas están descritos con tridimensionalidad, lo que da pie a grandes interpretaciones, sobre todo por parte de Brad Pitt –productor, que se ha reservado el papel más complejo, pues da vida a un sanguinario implacable con el enemigo, pero que también tiene aspectos nobles–, y el joven Logan Lerman, que fue Percy Jackson en la conocida saga juvenil, y que aquí tiene el arco de evolución más amplio. Pero también brillan como secundarios sus compañeros de vehículo acorazado, Michael Peña –el latino y racional–, Shia LaBeouf –el religioso– y Jon Berthal –el desequilibrado peligroso–. Aunque no se recrea en la violencia, ésta no se escatima cuando procede, muy en la línea de La cruz de hierro, de Sam Peckinpah. Todo parece enormemente realista y bien documentado (salvo curiosamente los disparos, artificiosamente superpuestos a la imagen). Y si bien pone de manifiesto la crueldad de los nazis, que provocaron la guerra, también muestra las brutalidades y el fanatismo de los estadounidenses, que surgen de la reacción ante la barbarie, pero igualmente injustificables. Además, Corazones de acero cuenta con algunas secuencias brillantes, como la entrada de los protagonistas en la casa de dos primas alemanas, llena de suspense, o el enfrentamiento con el 'antitanques' alemán, donde Ayer deja claro que aunque tiene más prestigio como libretista, también es un realizador de primera.

7/10
Sin tregua

2012 | End of Watch

Los jóvenes Brian Taylor y Mike Zavala. Una pareja de la policía de Los Ángeles que patrulla las calles y combate el crimen a diario, sin tener la sensación de hacer algo extraordinario. No sólo son compañeros de trabajo, muy buenos profesionales ya curtidos, sino que comparten una auténtica amistad, se consideran verdaderos hermanos. Mike es de origen hispano, muy enamorado de Gabby, su mujer embarazada de su primer hijo, a la que siempre ha sido fiel. Brian se comporta más como un “bala perdida”, aunque envidia la estabilidad sentimental y familiar del otro frente a su saltar de cama en cama; tal vez la dulce Janet sea la mujer que necesita para encauzar su vida. David Ayer se ha convertido en un auténtico especialista en cine policíaco de tintes realistas, ya sea como guionista -Training Day (Día de entrenamiento)- o sumando a esta faceta la de director -Harsh Times, Dueños de la calle-, lo que también hace en el título que nos ocupa, Sin tregua. Aquí logra imprimir grandes dosis de verismo a la trayectoria cotidiana de los protagonistas, enfrentados a muy variadas situaciones, y donde su empeño en hacer bien las cosas les lleva a toparse con crímenes de envergadura, los cárteles de la droga y el tráfico con seres humanos, que corresponden a los federales pero a cuyo combate aportan su muy apreciable granito de arena, arrostrando innegables riesgos. El principal logro de Ayer en Sin tregua consiste en pintar héroes ordinarios, guiados por una recta concepción del bien y del mal, cuya principal cualidad es que no se lo creen, simplemente hacen lo que tienen que hacer, ni siquiera los reconocimientos en forma de condecoraciones afectan exageradamente a su ego. Además, a diferencia de otras cintas, incluidas las anteriores del propio director, no se pone el acento en la posible corrupción del estamento policial, sino que se toma el riesgo de centrar la mirada en los agentes honrados, esa mayoría silenciosa que no llama la atención, menos atractiva a priori argumentalmente. Lo hace con una buena historia, que progresa adecuadamente, con las justas dosis de dramatismo y acción trepidante en ambientes degradados. A la credibilidad de lo narrado ayuda la decisión del director de ofrecer el punto de vista de innumerables cámaras que se supone recogen la actividad de la pareja policial o de los delincuentes, empezando con la que porta consigo el propio Brian, que medio en broma, medio en serio, mantiene una especie de diario videográfico, un intento personal de documentar su tarea cotidiana. Las cámaras que tienen los vehículos policiales, u otras cámaras de seguridad, que recogerían la actividad de los personajes, evitando apabullar con los distintos formatos, dan esa sensación al espectador de estar siendo testigos de la realidad. También ayuda el buen trabajo actoral, los estupendos Jake Gyllenhaal y Michael Peña, muy entrañables en su relación de camaradería -donde está claro que ambos están dispuestos a dar incluso la vida por el otro- y en su vida social -tienen el encanto del auténtico las escenas de la fiesta de la quinceañera o la de la de la boda, relacionándose las familias de los Brian y Mike-.

8/10
Harsh Times

2005 | Harsh Times

Dura película que sigue la pista a dos amigos del alma, Jim y Mike, ambos con problemas para encontrar empleo. Jim es veterano de la Guerra del Golfo, y el conflicto le ha dejado claras secuelas en su chulesca personalidad; con una novia mexicana a la que ama, y que querría traerse a Estados Unidos, su máxima aspiración es ingresar en la policía. Y Mike, que también intentó entrar en el cuerpo, ahora busca cualquier empleo decente, con idea de complacer a su novia abogada, con quien vive. Tras un desengaño de Jim –han rechazado su solicitud de formar parte de la policía de Los Ángeles–, él y Mike gandulean tomando cervezas y fumando porros, y hasta se acercan a ver a una golfa, a ver si “mojan”. Y puede haber sido, en el caso de Jim, el error de su vida, pues de pronto le llaman los federales convocándole para una prueba al día siguiente, que incluye un test de orina. David Ayer ya demostró en Training Day (Día de entrenamiento) su interés por plasmar el mundo de la amistad masculina, en una relación maestro-discípulo entre compañeros policiales; y U-571 recogía la convivencia de varones a bordo de un submarino. Aquí se mueve en la misma órbita, y ciertamente trenza una historia de entidad, bien contada, en que los rasgos de la pareja protagonista se definen paulatinamente, hasta conformar sendos sólidos retratos. El problema es la desesperanza de fondo, sobre todo en un Jim con síntomas innegables de psicopatía, y cuyo equilibrio mental, que podría contar con el razonable apoyo de su bondadosa futura esposa, amenaza con saltar hecho añicos, pues los servicios secretos quieren aprovechar precisamente la facilidad para matar que demostró en Irak. También pesa, y mucho, la violencia sórdida, o ideas tan desagradables como la de Jim inyectándose líquido en la uretra para engañar a los análisis de orina, no por no mostrada menos repulsiva. Christian Bale vuelve a demostrar que es uno de los actores más dotados de su generación. Con funciones también de productor ejecutivo, hace creíble a su Jim hasta extremos insospechados, todo un recital de registros donde conviven la ternura, la cara dura, la resolución, la camaradería… Le da bien la réplica Freddie Rodríguez, popular hasta la fecha por su papel de embalsamador en la serie televisiva A dos metros bajo tierra.

6/10
S.W.A.T.: Los hombres de Harrelson

2003 | S.W.A.T.

Por desobedecer órdenes en una operación de rescate de rehenes, Jim Street y Brian Gamble, dos miembros de los S.W.A.T., son expulsados del equipo y degradados. Gamble abandona de malas maneras el cuerpo policial, mientras que Street acepta un puesto inferior en espera de una nueva oportunidad. Ésta llegará con Dan “Hondo” Harrelson, comandante al que asignan el reclutamiento de cinco agentes para formar un nuevo equipo de S.W.A.T. La primera misión del grupo será escoltar a un recluso fuera de Los Ángeles. Se trata de Alex Montel, un peligroso narcotraficante que ofrece una desorbitada recompensa a quien pueda liberarle de la policía, lo que atrae la atención de numerosos mercenarios. Otra adaptación al cine de una serie. Le ha tocado esta vez a Los hombres de Harrelson, aquella serie de los 70 sobre los S.W.A.T., siglas de Special Weapons And Tactics (Armas y tácticas especiales), una unidad de la policía de Los Ángeles especializada en operaciones especiales. El todoterreno Samuel L. Jackson y el cada vez más consagrado Colin Farrell protagonizan esta típica pero amena cinta de policías, con personajes estilo cómic, que ofrece básicamente lo que promete: mucha acción. Las resultonas explosiones y las secuencias de tiros permiten que el espectador disculpe la tardanza en arrancar, y que los policías rebeldes que desafían las normas estén bastante gastados.

6/10
Dark Blue

2002 | Dark Blue

Film policial basado en una idea original de James Ellroy, el novelista autor de L.A. Confidential. La historia se inspira en los disturbios raciales que acontecieron en Los Ángeles, tras la muerte de un hombre negro, apaleado por la policía. Como es habitual en Ellroy, tal premisa le sirve para indagar en el mundo de la corrupción, presente por desgracia entre quienes debían defender a los ciudadanos honrados. Kurt Russell da vida con convicción a un duro policía, al que secundan unos excelentes secundarios. Tras la cámara está Ron Shelton, que por una vez abandona sus típicos filmes deportivos (Los Búfalos de Durham, Tin Cup) o de comedia desustanciada (Hollywood: departamento de homicidios).

6/10
Training Day (Día de entrenamiento)

2001 | Training Day

Aunque siempre reciben un aluvión de críticas, los miembros de la Academia estuvieron acertados al recompensar con un Oscar el trabajo de Denzel Washington, por este trepidante y descarnado thriller. Hemos visto al protagonista de Malcolm X en diferentes registros, y esta vez, se convierte en Alonzo Harris, papel que requería incluso que hablase en español en algunas secuencias, como se puede comprobar en la versión original. El principal mérito del actor reside en haber sabido reflejar la difusa concepción que su personaje posee respecto a la línea que separa la legalidad de la corrupción. Durante las 24 horas del primer día de patrulla, su nuevo compañero, Roger, un joven blanco, descubrirá que los métodos de Alonzo resultan bastante discutibles. Acompaña al todoterreno actor afroamericano Ethan Hawke, también nominado para la estatuilla, y un elenco de secundarios que incluye a Scott Glenn (Límite vertical) y Tom Berenger (Platoon). Un cuidadoso guión de David Ayer (U-571), que creció en un barrio marginal, posibilita que Antoine Fuqua (Asesinos de reemplazo, Bait) realice su mejor trabajo hasta la fecha.

7/10
A todo gas

2001 | The Fast And The Furious

Brian (Paul Walker) es un poli loco del motor. Le encantan los bólidos y él mismo tiene un “buga” preparado por él que no tira nada mal. Por las noches se une a un grupo de gente como él a los que les encanta correr con sus coches por las calles de Los Angeles. Pero lo hace por trabajo, no por placer. Pues busca a unos ladrones que pertenecen a ese mundillo de la velocidad. Pronto se hace amigo de Dominic Toretto (Vin Diesel). Lo malo es que quizá esté relacionado con el caso que investiga. Carreras a todo trapo. La emoción de los motores puestos al límite, con sonido ensordecedor, la adrenalina disparada y la música a tope. Y por su fuera poca cosa, también hay tiempo para enamorarse. Rob Cohen, que ya filmó con Sylvester Stallone automóviles destrozados en Pánico en el túnel es el responsable de la cinta.

5/10
U-571

2000 | U-571

Segunda Guerra Mundial. La tripulación del submarino norteamericano S-33, un viejo trasto que se usó en la Primera Guerra, tiene que realizar una misión muy especial. Debe acudir al “rescate” de un submarino nazi, haciéndose pasar ellos mismos por nazis, hacerse con los códigos de comunicación de la nave, y dejar que se hunda sin que el enemigo sepa nada. ¿Lo lograrán? Todo depende de que el teniente Tyler, segundo de abordo, sepa desplegar su capacidad de mando. Magnífica película del género bélico, que demuestra que valentía, heroísmo y sacrificio no están pasados de moda. El director y coguionista Jonathan Mostow realizó una exhaustiva investigación. para lograr el mayor verismo posible en el dibujo de la vida a bordo de un submarino. De modo que visitó navíos y submarinos de la época, estudió libros y diarios de a bordo... Además, confiesa Mostow, “quería mostrar cómo los jóvenes, sumidos en un entorno difícil, se crecen sobre sus propios miedos para cumplir proezas heroicas increibles”. El personaje de Matthew McConaughey está inspirado en el auténtico capitán de corbeta David Balme, que realizó una misión semejante. Balme, que aún vive, ha comentado que el film es “muy realista”.

6/10
Bright

2017 | Bright

Una realidad alternativa. La acción transcurre en Los Ángeles, en la actualidad, pero en un mundo donde los humanos conviven con orcos y elfos. Los primeros son algo cercano a la escoria de la sociedad, confinados en la marginalidad, mientras que los elfos en general conforman la elite. El departamento de la policía ha tratado de cambiar esto admitiendo a un orco en sus filas, Jakoby. Pero el pobre se encuentra entre dos aguas, pues los suyos le desprecian, no es un pura sangre y les habría traicionado, mientras que los hombres muestran actitudes racistas. Es también el caso de su compañero policía Ward. Pero acabarán estrechando lazos cuando acuden a un escenario criminal donde se encuentran con la elfa Tikka, y cae en su poder una varita mágica. Dicha varita trata de ser recuperada por la rama mágica del FBI, y también por la villana de turno, la elfa Leilah. A pesar de su intrigante premisa, una decepcionante cinta de acción policial con elementos fantásticos, dirigida por David Ayer. Cabía esperar que un especialista en películas policíacas –Ayer es responsable como guionista o director de títulos como Training Day, Dueños de la calle y Sin tregua–, saliera airoso del reto de aunar los rasgos típicos de estos filmes con el elemento fantástico –de algún modo, esto ocurría en Escuadrón suicida, con superhéroes–, pero estos funcionan como el agua y el aceite, y el conjunto se convierte en un rutinario ejercicio ejecutado sin gracia. Hay muchas peleas, tiros y explosiones, pero también un desganado y malhumorado Will Smith que no parece creerse nada de lo que le ocurre a su personaje, y un solemne Joel Edgerton, quizá lo mejor de la función, que se esfuerza lo indecible para hacer creíble lo que no lo es, a la hora de componer a un pobre orco que desea ser respetado como persona. La saga Underworld casi parece genial al lado de lo que se anuncia ya como saga Bright, pues ya está en marcha la secuela, nada más estrenar Netflix este film. Max Landis, hijo de John Landis y creador de la serie Dirk Gently, Agencia de investigaciones holísticas, también de Netflix, entrega una cinta rutinaria, y en que el poco humor está metido con calzador, y sin que pegue mucho, véase las hadas-moscardones y la bromita de Shrek, donde parece asumirse lo ridículo de la entera propuesta. Además, como presunta parábola sobre las desigualdades sociales, apenas desarrolladas, no hay nada memorable, en lo que haya cierta épica: el poder de la varita en acción en un momento dado es puro "deus ex machina" gratuito, un truco barato de guionista sin imaginación.

3/10
Escuadrón suicida

2016 | Suicide Squad

Amanda Waller, oficial de Inteligencia de Estados Unidos, logra que el gobierno le dé luz verde para formar un equipo a base de supervillanos encarcelados, que pueda hacer frente a terribles amenazas metahumanas, a cambio de una reducción de su condena. Reclutará al asesino a sueldo Deadshot, la psiquiatra enamorada de El Joker Harley Quinn, el monstruoso  reptiliano Killer Croc, el delincuente australiano Bumerang, la experta en artes marciales Katana, el maestro en el uso de cuerdas Slipknot, el pirokinético El Diablo, y la arqueóloga June Moone, que ha sido poseída por el espíritu de una hechicera. Todos estarán coordinados por el novio de esta última, el experto militar Rick Flag. A Moone le encargan enfrentarse a una horda de monstruos que aparecen en una estación de metro de Midway City, pero ésta aprovecha para convertirse en la jefa de todos, y traer de vuelta a la Tierra a Incubus, su malévolo hermano. Sus compañeros tendrán que hacerles frente. Robert Kaniger y Ross Andru crearon en 1959 el cómic en que se basa Escuadrón Suicida, que desde entonces ha sido reinventado una y otra vez por la editorial DC. Su concepto, cercano al de Doce del patíbulo, aporta frescura en pleno aluvión de caras producciones de superhéroes. Le toca llevar a estos personajes a la pantalla a David Ayer, guionista de Training Day, y director de títulos como Sin tregua, y Corazones de acero, que también se ha ocupado del libreto. Le va que ni pintado el proyecto, pues hasta ahora todos sus trabajos han ido en torno a la camaradería, y la línea difusa que separa el bien del mal. La trama enlaza con El hombre de acero y Batman v. Superman, el amanecer de la Justicia, con los que construye una red de films inspirada por las adaptaciones de personajes de Marvel. El proyecto ha sufrido numerosos problemas de producción, pues Ayer tuvo que empezar el rodaje con poco tiempo para pulir el guión, y puesto que los primeros test del film con espectadores dieron resultados negativos, se realizaron diversos remontajes. Así las cosas, no resulta extraño que Escuadrón Suicida tenga algunos defectos, sobre todo que sólo estén bien definidos dos de los personajes centrales, Deadshot y Harley Quinn, encarnados por los inspirados Will Smith y Margot Robbie. Pero otros se quedan a medio hacer, algunos, como Katana y Bumerang están totalmente desdibujados, explicados con un par de frases, y uno de ellos Slipknot, podría haberse eliminado sin que nadie le echara en falta. El argumento puede resultar algo confuso por la acumulación de giros (¿quién controla a la Hechicera y por que se escapa?), y se apuntan críticas a la labor encubierta de la CIA que no acaban de estar bien desarrolladas. Por otro lado, Jared Leto se lleva a su terreno al Joker, logrando que el espectador no se acuerde del magistral trabajo de Heath Ledger en la piel del personaje, pero sus apariciones secundarias amenazan con robar el film, al igual que la mínima presencia de Ben Affleck como Batman. A pesar de todo, queda un notable espectáculo que no aburre en ningún momento, pues los espectadores no podrán apartar la mirada. Sus reflexiones sobre la redención humanizan a unos personajes con los que a priori resulta difícil empatizar, por ejemplo en la escena en la que éstos discuten en un bar el camino que tomarán, que logra dramatismo. Además, aporta algunos golpes de humor que hasta ahora brillaban por su ausencia en las adaptaciones de comics de DC, tiene el ritmo adecuado, y una banda sonora a base de éxitos de rock (“House of the Rising Sun”, de The Animals, “Gangsta”, de Kehlani) que encaja muy bien con el tono oscuro del film. Conviene quedarse a ver los títulos de crédito, pues incluyen enseguida una secuencia con Ben Affleck y Viola Davis importante para la continuidad cinematográfica del universo DC.

6/10
Sabotage

2014 | Sabotage

John Beacher y su equipo especial del DEA, la brigada antinarcóticos, aprovecha un golpe a los capos de la droga para "distraer" un millón de dólares deslizándolo por unas tuberías. Pero cuando van a recuperarlo se encuentran con que el dinero ha volado. Por si fuera ésta poca desgracia, todos son investigados, pues el FBI ha detectado que falta el dinero que ellos habían burlado. Cuando finalmente quedan exonerados, son unos apestados del cuerpo, y encima, comienzan uno a uno a ser brutalmente asesinados, todo apunta a que los responables del cartel robado han preparado una terrible venganza. Investigará el caso una detective de la policía de Atlanta. El experto en cine policial David Ayer vuelve a la carga después de la estimable Sin tregua. Pero se diría que esta vez no lleva consigo aquello llamado credibilidad, el esfuerzo por tratar con cierto realismo el trabajo cotidiano de los agentes del orden. Asociado en el guión con Skip Woods (La jungla: Un buen día para morir), opta por una historia poco creíble de una violencia brutal, un grotesco guiñol con tripas colgantes que se dirían más propias de una cinta gore. Y ello para ofrecer una trama sin referente moral alguno, donde a los personajes les mueve el dinero, la venganza o las sensaciones adrenalíticas y hormonales, y poco más. El giro final, supuesta sorpresa por la que entendemos el comportamiento del personaje de Arnold Schwarzenegger, y cómo sus planes no han resultado exactamente del modo en que había previsto, suena a tomadura de pelo. Es de esas películas a las que el adjetivo de "innecesaria" les viene al pelo. No se sabe qué interés puede tener narrar esta salvaje historia, aunque esté rodada con el oficio innegable que tiene Ayer.

4/10
Corazones de acero

2014 | Fury

Al final de la II Guerra Mundial, los Aliados inician su ofensiva final en el frente europeo. Norman Ellison, joven taquígrafo que sólo lleva ocho semanas alistado, es enviado a servir al tanque Sherman dirigido por el veterano sargento Wardaddy. Aunque se siente superado por las duras situaciones que sobrevienen, el chico aprende poco a poco a afrontar el horror bélico. David Ayer está detrás de dos brillantes películas que mostraban el día a día de los agentes de policía enfrentados a la violencia, pues ejerció como guionista en Training Day (Día de entrenamiento) y escribió y dirigió Sin tregua. También fue el autor del libreto del film sobre los tripulantes de un submarino U-571. Corazones de acero tiene muchos elementos en común con estos títulos, pues se centra en el compañerismo de los protagonistas, también en un entorno hostil, y encerrados en un espacio muy cerrado, como en el último largometraje citado. Esto trae inevitablemente a la memoria la magistral La diligencia, de John Ford, también por su énfasis en la relación entre personajes de caracteres variopintos, en este caso los hombres que se ocupan de un tanque. Los protagonistas están descritos con tridimensionalidad, lo que da pie a grandes interpretaciones, sobre todo por parte de Brad Pitt –productor, que se ha reservado el papel más complejo, pues da vida a un sanguinario implacable con el enemigo, pero que también tiene aspectos nobles–, y el joven Logan Lerman, que fue Percy Jackson en la conocida saga juvenil, y que aquí tiene el arco de evolución más amplio. Pero también brillan como secundarios sus compañeros de vehículo acorazado, Michael Peña –el latino y racional–, Shia LaBeouf –el religioso– y Jon Berthal –el desequilibrado peligroso–. Aunque no se recrea en la violencia, ésta no se escatima cuando procede, muy en la línea de La cruz de hierro, de Sam Peckinpah. Todo parece enormemente realista y bien documentado (salvo curiosamente los disparos, artificiosamente superpuestos a la imagen). Y si bien pone de manifiesto la crueldad de los nazis, que provocaron la guerra, también muestra las brutalidades y el fanatismo de los estadounidenses, que surgen de la reacción ante la barbarie, pero igualmente injustificables. Además, Corazones de acero cuenta con algunas secuencias brillantes, como la entrada de los protagonistas en la casa de dos primas alemanas, llena de suspense, o el enfrentamiento con el 'antitanques' alemán, donde Ayer deja claro que aunque tiene más prestigio como libretista, también es un realizador de primera.

7/10
Sin tregua

2012 | End of Watch

Los jóvenes Brian Taylor y Mike Zavala. Una pareja de la policía de Los Ángeles que patrulla las calles y combate el crimen a diario, sin tener la sensación de hacer algo extraordinario. No sólo son compañeros de trabajo, muy buenos profesionales ya curtidos, sino que comparten una auténtica amistad, se consideran verdaderos hermanos. Mike es de origen hispano, muy enamorado de Gabby, su mujer embarazada de su primer hijo, a la que siempre ha sido fiel. Brian se comporta más como un “bala perdida”, aunque envidia la estabilidad sentimental y familiar del otro frente a su saltar de cama en cama; tal vez la dulce Janet sea la mujer que necesita para encauzar su vida. David Ayer se ha convertido en un auténtico especialista en cine policíaco de tintes realistas, ya sea como guionista -Training Day (Día de entrenamiento)- o sumando a esta faceta la de director -Harsh Times, Dueños de la calle-, lo que también hace en el título que nos ocupa, Sin tregua. Aquí logra imprimir grandes dosis de verismo a la trayectoria cotidiana de los protagonistas, enfrentados a muy variadas situaciones, y donde su empeño en hacer bien las cosas les lleva a toparse con crímenes de envergadura, los cárteles de la droga y el tráfico con seres humanos, que corresponden a los federales pero a cuyo combate aportan su muy apreciable granito de arena, arrostrando innegables riesgos. El principal logro de Ayer en Sin tregua consiste en pintar héroes ordinarios, guiados por una recta concepción del bien y del mal, cuya principal cualidad es que no se lo creen, simplemente hacen lo que tienen que hacer, ni siquiera los reconocimientos en forma de condecoraciones afectan exageradamente a su ego. Además, a diferencia de otras cintas, incluidas las anteriores del propio director, no se pone el acento en la posible corrupción del estamento policial, sino que se toma el riesgo de centrar la mirada en los agentes honrados, esa mayoría silenciosa que no llama la atención, menos atractiva a priori argumentalmente. Lo hace con una buena historia, que progresa adecuadamente, con las justas dosis de dramatismo y acción trepidante en ambientes degradados. A la credibilidad de lo narrado ayuda la decisión del director de ofrecer el punto de vista de innumerables cámaras que se supone recogen la actividad de la pareja policial o de los delincuentes, empezando con la que porta consigo el propio Brian, que medio en broma, medio en serio, mantiene una especie de diario videográfico, un intento personal de documentar su tarea cotidiana. Las cámaras que tienen los vehículos policiales, u otras cámaras de seguridad, que recogerían la actividad de los personajes, evitando apabullar con los distintos formatos, dan esa sensación al espectador de estar siendo testigos de la realidad. También ayuda el buen trabajo actoral, los estupendos Jake Gyllenhaal y Michael Peña, muy entrañables en su relación de camaradería -donde está claro que ambos están dispuestos a dar incluso la vida por el otro- y en su vida social -tienen el encanto del auténtico las escenas de la fiesta de la quinceañera o la de la de la boda, relacionándose las familias de los Brian y Mike-.

8/10
Dueños de la calle

2008 | Street Kings

Tom Ludlow es un agente de la división antivicio de la policía de Los Ángeles, conocido por sus métodos expeditivos. Con fama de salvaje y alocado, arrastra desde hace años la muerte traumática de su esposa, que le engañaba con otro, asunto que intenta olvidar bebiendo más de la cuenta. No obstante lo dicho, Tom es el mejor hombre con que cuenta el capitán Wander, pues se trata de alguien resolutivo y que no se anda con chiquitas a la hora de sacudir a “los malos”. Pero las cosas se enredan cuando Washington, un policía que fue su compañero, comienza a hablar con asuntos internos. Tom cree que está largando sobre él, y le sigue hasta un supermercado, donde dos encapuchados organizan una buena escabechina, a resultas de la cual muere Washington. Como los dos habían discutido, y existe un vídeo comprometedor, grabado en el lugar del crimen, Tom debe aceptar ciertos trapicheos de sus compañeros policías para no ser incriminado. Pero a lo que no está dispuesto es a que los auténticos culpables sigan en la calle. Así que emprenderá una investigación extraoficial, apoyado en el agente que lleva el caso. Lo que supone un viaje a las profundidades de la corrupción policial. Dos expertos en retratar el lado oscuro de la ley, uno a través de la novela (James Ellroy, autor de “L.A. Confidential”), otro con películas (David Ayer, director de Harsh Times y guionista de Training Day (Día de entrenamiento)) se asocian en este dinámico y violentísimo film, con sus puntos débiles y fuertes. En el primer apartado, obligado es mencionar que casi nada sorprende en la trama; desde el minuto uno sabemos que Tom es un infeliz utilizado por otros, y no hace falta ser un Sherlock Holmes para saber quiénes son los “otros”. Pese a ello, como Ayer es un director competente y el guión está bien trabado, la cosa se sigue con interés, aunque agote un poco tanta sangre y tanta paliza. Además, hay una acertada definición de personajes, al menos de tres de ellos, y una inteligente apuesta por el desencasillamiento. Así, Keanu Reeves, actor siempre etiquetado como “blandito”, compone de modo convincente a un duro policía al que le toca moverse en un mundo a lo Sérpico, película mencionada explícitamente en este film. También Hugh Laurie tiene la ocasión de desprenderse de su “doctor House”, algo que incluye hasta lo que se diría una pequeña broma, ya que la primera escena del actor transcurre en un hospital. También conviene destacar la gran presencia de Forest Whitaker, que presta credibilidad a escenas que sin él podrían no sostenerse.

5/10
Harsh Times

2005 | Harsh Times

Dura película que sigue la pista a dos amigos del alma, Jim y Mike, ambos con problemas para encontrar empleo. Jim es veterano de la Guerra del Golfo, y el conflicto le ha dejado claras secuelas en su chulesca personalidad; con una novia mexicana a la que ama, y que querría traerse a Estados Unidos, su máxima aspiración es ingresar en la policía. Y Mike, que también intentó entrar en el cuerpo, ahora busca cualquier empleo decente, con idea de complacer a su novia abogada, con quien vive. Tras un desengaño de Jim –han rechazado su solicitud de formar parte de la policía de Los Ángeles–, él y Mike gandulean tomando cervezas y fumando porros, y hasta se acercan a ver a una golfa, a ver si “mojan”. Y puede haber sido, en el caso de Jim, el error de su vida, pues de pronto le llaman los federales convocándole para una prueba al día siguiente, que incluye un test de orina. David Ayer ya demostró en Training Day (Día de entrenamiento) su interés por plasmar el mundo de la amistad masculina, en una relación maestro-discípulo entre compañeros policiales; y U-571 recogía la convivencia de varones a bordo de un submarino. Aquí se mueve en la misma órbita, y ciertamente trenza una historia de entidad, bien contada, en que los rasgos de la pareja protagonista se definen paulatinamente, hasta conformar sendos sólidos retratos. El problema es la desesperanza de fondo, sobre todo en un Jim con síntomas innegables de psicopatía, y cuyo equilibrio mental, que podría contar con el razonable apoyo de su bondadosa futura esposa, amenaza con saltar hecho añicos, pues los servicios secretos quieren aprovechar precisamente la facilidad para matar que demostró en Irak. También pesa, y mucho, la violencia sórdida, o ideas tan desagradables como la de Jim inyectándose líquido en la uretra para engañar a los análisis de orina, no por no mostrada menos repulsiva. Christian Bale vuelve a demostrar que es uno de los actores más dotados de su generación. Con funciones también de productor ejecutivo, hace creíble a su Jim hasta extremos insospechados, todo un recital de registros donde conviven la ternura, la cara dura, la resolución, la camaradería… Le da bien la réplica Freddie Rodríguez, popular hasta la fecha por su papel de embalsamador en la serie televisiva A dos metros bajo tierra.

6/10

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