Oscar 2015
12) "Begin again", de John Carney
Hay quien simplificando, acusa a “Begin again” de ser una reedición de “Once” con mayor presupuesto y rostros conocidos. Una injusticia para la espléndida película escrita y dirigida por John Carney, que una vez más ha conseguido que los Oscar se fijen en su cine para nominar una canción, “Lost Stars”, compuesta por Gregg Alexander, Danielle Brisebois, Nick Lashley y Nick Southwood, que en el film llega a sonar tres veces, con las voces de Adam Levine y Keira Knightley.
Personajes muy humanos en crisis vital, y la música como herramienta creativa y catártica. Tales características se han convertido en señas de identidad del cine de John Carney. Ocurrió en esa pequeña gran sorpresa llamada Once, y ha vuelto a suceder con Begin again, una cinta donde la idea de “empezar otra vez” recorre toda la cinta, de cabo a rabo, de modo eficacísimo, y es que la existencia humana no consiste en otra cosa que en arrancar proyectos, y lo importante, cuando se encuentran obstáculos en el camino, es saber recomenzar, no estancarse o, peor aún, tirar la toalla.
Si alguien piensa que exagero en la omnipresencia en el film del “begin again” no tiene más que fijarse en el modélico primer acto de la película, donde Carney no tiene miedo en comenzar tres veces la película para ponernos en situación y presentarnos a los personajes. Con este artificio se produce además la curiosa circunstancia de que el detonante de lo que cuenta la película –el descubrimiento del talento para la canción de Gretta por parte de Dan– constituye, al mismo tiempo, el punto de giro que conduce del primer al segundo acto del guión.
Estamos en Nueva York, es de noche, y en primer lugar, en un garito nocturno, somos testigos de cómo Gretta (Keira Knightley) es casi obligada por su amigo Steve (James Corden) a salir al escenario a cantar una canción, a la que el público apenas presta atención. Volvemos atrás en el tiempo, a unas horas antes, para seguir a Dan (Mark Ruffalo), productor discográfico en horas bajas, separado de Miriam (Catherine Keener) y con una hija adolescente, Violet (Hailee Steinfeld), a la que no entiende. Su actitud indolente, junto a su escepticismo a los nuevos tiempos de la era digital y los métodos de marketing, van a conducirle al desempleo, y su coche que no arranca, se convierte en eficaz subtexto de una vida que no acaba de “rular”. Pero providencialmente esto le lleva al metro, y al ahogar sus penas en alcohol acaba en el garito nocturno donde canta y toca la guitarra Gretta, y él verá lo que los demás no ven, una magnífica canción y a una persona con talento, su imaginación suma a lo que tiene delante los arreglos que convierten esa actuación en un bombazo. Se presentará a Gretta, que por su aspecto desastrado no acaba de fiarse del entusiasmo de Dan, que quiere producirle un disco, aunque pueda presentar a sus espaldas una trayectoria exitosa respaldada incluso por el Grammy.
Ella además le cuenta que piensa irse de Nueva York al día siguiente; mientras desoja la margarita de irse o quedarse, se produce otro flash-back, que nos cuenta cómo Gretta llegó a la Gran Manzana acompañando a su novio Dave (Adam Levine), recién fichado por una discográfica, y a cuyo éxito ha contribuido en la sombra ella, escribiendo algunas de sus canciones. La fama y las exigencias profesionales se le acaban subiendo a Dave a la cabeza, hasta serle infiel a Gretta, lo que produce la ruptura de la pareja, que ella se mude a casa de su amigo Steve, y a la actuación en el garito nocturno donde conoce a Dan.
En este momento conocemos ya a todos los personajes y la situación vital en que se encuentran. De modo que el segundo acto, la producción del disco de Gretta a cargo de Dan, en distintos puntos de Nueva York, captando los sonidos de la gran ciudad, sirve para ir describiendo la evolución de los personajes, todos, en mayor o menor medida, van a aprender algo y van a madurar, realizan su particular viaje del héroe o la heroína. Lo que se subraya con las letras de las canciones, muy bien pensadas, sobre todo en el tema nominado al Oscar, “Lost Stars”, donde se lanza la pregunta “Who are we? Just a speck of dust within the galaxy?”, o sea, “¿Quiénes somos? ¿Sólo una mota de polvo en la galaxia?”; o el “Please, don't see, just a boy caught up in dreams and fantasies”, “Por favor, no veas tan sólo a un chico atrapado en sus sueños y fantasías”; con esa metáfora de que somos “estrellas perdidas” que “buscan luz en la oscuridad”, o la plegaria a Dios, a quien pedimos “dinos la razón de que malgastemos nuestra juventud”.
También es importante la subtrama de la relación entre Dan y su hija Violet, en cuya mejora contribuye como catalizador indudable Gretta. Ella le entiende como mujer, y sabrá transmitirle la idea de que para atraer a un chico no tiene por qué vestir provocativamente; e involucrarla en el trabajo que comparte con Dan, la grabación del disco, elevará su autoestima, y será revulsivo para ir encaminando la narración hacia la reconciliación familiar.
La reinvención puede mostrar distintas caras
En cualquier caso, gran parte de las virtudes del film provienen de la idea “empezar de nuevo”, uno puede creer en la idea de reinventarse como cantante, como productor, como persona. No necesariamente tirando por la borda todo lo que se ha hecho hasta ese momento, sino dándole un nuevo enfoque.
De este modo llegamos al clímax de la interpretación final de “Lost Stars” por Dave, contemplada por Gretta con el público, sin subir a la tribuna donde le reclamaba su novio, y su paseo extático en bicicleta por New York, the night, en que Dan ha vuelto con su esposa Miriam, de nuevo compartiendo auriculares.
Un apéndice habla de otro “begin again”, el lanzamiento del disco de Gretta por Dan vía internet en iTunes, por un dólar todas las canciones, un gran éxito, que habla de las posibilidades de difundir la música de otras maneras, aunque, también vemos que el productor no desdeña los cauces tradicionales, ha vuelto a su antigua compañía discográfica.
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