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Biografía

Catherine Keener

Catherine Keener

61 años

Catherine Keener

Nació el 23 de Marzo de 1959 en Miami, Florida, EE.UU.

Musa del cine independiente

06 Mayo 2008

Los amantes del cine independiente tienen sobradas muestras de la capacidad interpretativa de Catherine Keener. Los más partidarios del cine comercial tendrán problemas para situarla. Pero aún así, no la dejen escapar, pues su valía merece mucho la pena.

Catherine Keener es uno de los grandes rostros del cine independiente norteamericano, al que se ha mantenido fiel durante años de carrera. Este tipo de películas han sido testigos de su buen hacer interpretativo, aunque la han alejado del firmamento Hollywood. Sin embargo, le han posibilitado el mantenerse fiel a sí misma.

Catherine nació el 23 de marzo de 1959 en Miami. Su debut en cine fue en 1986 como secundaria, en el drama The Education of Allison Tate. Sus primeros papeles fueron de este tipo en títulos como Camino sin retorno (1989) o Una rubia muy dudosa (1991). De hecho, se puede decir que su carrera como musa del cine independiente no comenzó hasta que Tom DiCillo la escogió para ser una de las protagonistas de su primera película, Johnny Suede (1991). El papel principal lo encarnó un desconocido Brad Pitt, pero lo más importante de este título es que Tom se fijó en Catherine. El director es uno de los más reconocidos del cine independiente norteamericano y contó con Catherine para sus cuatro primeros proyectos. Después de Johnny Suede llegaron Vivir rodando (1995), Box of Moonlight: caja de luz de luna (1996) y Una rubia auténtica (1997). En Vivir rodando y Box of Moonlight compartió cartel con Dermot Mulroney con quien se había casado en 1990. El matrimonio duró hasta 2007 y como fruto nació un niño que hoy tiene 9 años. Mulroney también era un actor de cine independiente, aunque poco a poco fue abandonando estas lides para adentrarse en el terreno más comercial de la mano de títulos como La boda de mi mejor amigo. En Una rubia auténtica, DiCillo hizo que formara pareja con Matthew Modine.

Como actriz de cine independiente su currículum está lleno de títulos de directores cuanto menos diferentes. Las peculiaridades de DiCillo dieron paso a las de Steven Soderbergh, quien comparte su faceta más comercial –saga Ocean’s– con arriesgados y experimentales proyectos de bajo presupuesto. Tal es el caso de Un romance muy peligroso (1998) y Full Frontal (2002), títulos en los que participó Catherine, que recogen ambos aspectos. También puede definirse como rarito a Neil LaBute, otro de los cineastas más reconocidos del cine independiente. Para él trabajó en Amigos & vecinos (1998), donde fue la novia de Ben Stiller.

En la carrera de Catherine también hay concesiones al cine comercial, aunque más bien se pueden considerar como la excepción que confirma la norma. Tal es el caso de su interpretación de la mujer de Nicolas Cage en el thriller Asesinato en 8 mm (1999), de su papel de agente de la ley en La intérprete (2005), y de la mujer que enamora a Steve Carell en la comedia Virgen a los 40 (2005). También se puede considerar una concesión al cine comercial su papel secundario en S1m0ne (2002), aunque curiosamente, la película es una dura crítica al sistema hollywoodiense.

Sin embargo, es en el cine independiente donde Catherine se mueve como pez en el agua además de ser el que más ha reconocido su talento. Catherine ha sido nominada dos veces al Oscar como mejor actriz de reparto, las dos por una película independiente. La primera fue gracias a la genial y surrealista Cómo ser John Malkovich (1999), de Spike Jonze, donde fue una mujer fatal que vivía un romance con el protagonista John Cusack. Su siguiente nominación vino de la mano de Harper Lee, la mejor amiga de Truman Capote (2005), en la cinta que dirigió Bennett Miller.

Si en su día fue actriz fetiche de Tom DiCillo, ahora lo es de la directora Nicole Holofcener. Para ella trabajó en el drama familiar Lovely & Amazing (2001) y en Amigos con dinero (2006), donde volvía a tener un personaje desencantado y perdido en la línea del de Amigos & vecinos; y acaba de confirmar su presencia en el nuevo proyecto de la directora, todavía sin titular. Entre sus trabajos más recientes se encuentra su humana interpretación de la hippy Jan Burres en Hacia rutas salvajes (2007). Ahora está a punto de llegar a las pantallas españolas de la mano de un complejo y extraordinario personaje, interpretativamente hablando. Catherine ha protagonizado junto a Ellen Page el durísimo drama basado en hechos reales An American Crimen, donde ha sido un monstruo humano que maltrata a niñas pequeñas.

Como no podía ser de otra forma, su futuro sigue ligado al cine independiente gracias a Nicole Holofcener, y a Synecdoche, New York y Where the Wild Things Are. La primera supone el debut como director de Charlie Kaufman, original guionista de Cómo ser John Malkovich, con lo que la película promete. La segunda, por su parte, supone el reencuentro de Catherine con Spike Jonze, director de Cómo ser... Sin embargo, en esta ocasión, se trata de un título familiar, aunque a buen seguro tendrá la marca de la casa del peculiar Jonze.

Todos estos datos confirman la importante presencia de Catherine Keener en el cine independiente. Más allá de que muchas veces interprete a personajes secundarios, es imposible conocer esta corriente cinematográfica sin reparar en la excelente labor de su musa.

Filmografía
Modern Love

2019 | Modern Love | Serie TV

Serie nacida al calor de la columna semana homónima del New York Times, que también había dado lugar a podcasts. Consta de ocho historias independientes –aunque en el episodio final se orquesta su unión, con imágenes de todas–, que procuran ser muestra de las diversas formas que puede cobrar el amor en nuestros días, aunque por supuesto, el amor es universal, “for all seasons”. De todos modos, se juega con la “modernidad” aludiendo a las aplicaciones de internet, o a la omnipresente apuesta por la diversidad, no puede faltar una historia de amor gay, una pareja que quiere adoptar un bebé. Por el tono y el marco neoyorquino en que transcurren, incluida la música de jazz en muchos tramos, cualquiera diría que esto es lo que esperaba Amazon cuando encargó a Woody Allen una serie para su plataforma de streaming, y no Crisis in Six Scenes, que no era otra cosa que una película cortada en seis pedazos; sea como fuere el idilio entre el cineasta neoyorquino y el gigante de Jeff Bezos ha terminado en los tribunales, el #MeToo es demasiado fuerte, y mientras Día de lluvia en Nueva York no se asoma aún a los cines de Estados Unidos, la única lluvia neoyorquina que pueden ver los abonados a Prime Video es la que se puede ver en un momento en esta serie. Como suele ocurrir con las series de episodios independientes, tenemos unas historias mejores que otras, aunque se agradezca la intención de ahondar un poco en las complejidades que subyacen en los sentimientos e inclinaciones amorosas, dentro de una visión donde convive el anhelo de un afecto perdurable con la visión, paradójica, de que las relaciones muchas veces exigen inevitablemente "prueba y error", la fidelidad no puede vivirse a cualquier precio. Las más destacables son tres de las cuatro que ha escrito y dirigido John Carney, el responsable de Once y Begin Again. Tiene su encanto ese portero que cuida de la chica a la que conoce desde niña, para que no se vaya con el hombre equivocado, y apoyándola en su maternidad; esa abogada encantadora y chispeante con la cara de Anne Hathaway, pero que tiene otro lado oculto, cosas del trastorno bipolar; o los amores que laten debajo de la entrevista que una periodista hace al creador de una aplicación informática para concertar citas románticas; es más irregular en cambio la de la pareja gay, que espera que una “sin techo” les pase a su bebé en cuanto dé a luz. Las otras cuatro entregas, son decididamente inferiores, aunque se dejan ver: las dos de Tom Hall, sobre una pareja de ligue de una noche, que estrecha lazos cuando él debe ser trasladado de urgencia al hospital, y la de una anciana que encuentra un amor de última hora; la de Sharon Horgan sobre una pareja que tiene todas las papeletas para romperse; y la de Emmy Rossum, sobre una jovencita que busca una figura paterna, pero él se cree otra cosa.

6/10
Sicario: El día del soldado

2018 | Sicario: Day of the Soldado

Contundente secuela de Sicario, film dirigido en 2015 por Denis Villeneuve en torno al mundo de la droga alrededor de la frontera entre Estados Unidos y México. Tres años después adopta este film idénticas hechuras que el anterior, aunque ahora incluyendo algún elemento novedoso, pues el detonante es esta vez la entrada de terroristas islámicos tomando la ruta de los espaldas mojadas, incursiones planificadas a su vez por diferentes cárteles mexicanos. En esas circunstancias, tras un atentado en territorio estadounidense, las altas esferas del gobierno echarán mano del experto soldado Matt Graver para organizar una guerra sucia contra los narcos, con total vía libre. Con ese fin Graver reclutará a expertos en ese tipo de operaciones, principalmente al mejor, Alejandro Gillick. De nuevo ofrece Sicario: El día del soldado una visión bastante desesperanzada de la lucha contra el crimen. Si hay algo que se saca en claro es que la violencia sólo genera a su vez más violencia y que los intereses son arbitrarios y cambiantes. La guerra sucia se mueve a todos los niveles y los hechos más detestables se llevan a cabo con la filosofía de que no es más que “trabajo”, algo útil tanto para unos como para otros. Cuando deja de serlo se cambia de opción. Tanto vale. Da igual las vidas que haya en juego. El director italiano Stefano Sollima (SubUrbia) es el encargado de transmitir ese tono frío y brutal que invade la lucha en la frontera mexicana. El ritmo es trepidante y se eluden hasta el mínimo los diálogos de despacho, lo cual no quieta que Sollima nos traslade de un lugar a otro para dar a la trama propiamente criminal una envergadura a gran escala. El guión esta cuidado también para que algunas de las tramas se entrecrucen convincentemente y obtengamos distintos puntos de vista de los sucesos y de las personas, no todas las órdenes son el camino correcto. Por lo demás la violencia es grande, con momentos potentes como los ataques en la carretera o el reclutamiento de sicarios por parte del cártel. El reparto es muy sólido, con unos magníficos Josh Brolin y Benicio del Toro que siempre mantienen una gran sobriedad de actos y palabras, y están muy bien acompañados por la jovencita Isabela Moner, muy veraz en su rol de hija de un narcotraficante. El film está dedicado a la memoria de Jóhann Jóhannsson, compositor del anterior film. Aquí la continuidad de la banda sonora es obvia, pues está compuesta por la también islandesa Hildur Guðnadóttir, quien compone un sonido tan potente y denso como las imágenes, al servicio de la historia.

7/10
Nostalgia

2018 | Nostalgia

Kidding

2018 | Kidding | Serie TV

Jeff, alias Sr. Pickles, es un icono de la televisión infantil que ha sido durante tres décadas un ejemplo de bondad y optimismo tanto para niños como para adultos. Pero, cuando su vida familiar empieza a desmoronarse, Jeff no encuentra cuento al que agarrarse para salir de una crisis que avanza cada vez más rápido. ¿El resultado? La historia de un hombre demasiado bueno a punto de perder la cabeza en un mundo demasiado cruel..

Los criminales de noviembre

2017 | November Criminals

Historia sobre el desconcierto adolescente y la dificultad en ciertas etapas de la vida para encajar suceso trágicos y madurar. El film sigue a Addison, apuesto jovencito con personalidad, al que le cuesta superar la muerte repentina de su madre por un aneurisma. A pesar de los esfuerzos del padre por conectar con él, el chico mantiene unas distancias que se dirían insuperables. La única con la que parece capaz de estar es con su amiga del instituto Phoebe, con la que se acuesta, ambos son vírgenes y quieren probar el sexo. Para su precario equilibrio va a suponer una conmoción la muerte de un tiro de otro compañero, Kevin, afroamericano, y que les acababa de atender en la cafetería donde obtenía unos ingresos. Addison está convencido de que el muerto era un buen chico, su amigo, y que la policía no está haciendo su trabajo para dar con el culpable. Sacha Gervasi, coguionista y director, ha llevado una trayectoria irregular. Firmó el guión de la interesante La terminal, y dirigió el valioso documental Anvil. A cambio, hizo un fallido biopic sobre el mago del suspense, Hitchcock. Con el guión coescrito junto a un curtido guionista, Steven Knight (El caso Fischer, Amazing Grace, Promesas del Este), cabía esperar más de Los criminales de noviembre, que adapta una novela de Sam Munson. La película aborda cuestones interesantes, y tiene su punto de intriga. Pero en el desarrollo hay momentos torpemente resueltos, quizá el más llamativo, sea el desenlace. Y aunque hay un buen reparto, el padre de él y la madre de ella, David Strathairn y Catherine Keener, están algo desdibujados. La pareja Ansel Elgort-Chloë Grace Moretz tiene encanto, pero comparten escenas reiterativas, el toma y daca de las obsesiones de él y los intentos de razonar de ella; y la visión de la experiencia sexual, aunque tratada con elegancia, no deja de antropológicamente bastante limitada.

5/10
Déjame salir

2017 | Get Out

Como en el gran clásico Adivina quién viene esta noche, una joven blanca, Rose, invita a su novio afroamericano Chris a conocer a sus padres, aunque la idea no es sólo compartir mesa con ellos, sino pasar juntos un fin de semana. Aquí los progenitores parecen encantados, y hasta subrayan todo el rato que habrían votado a Barack Obama para un tercer mandato, si eso hubiera sido posible. Pero todo resulta demasiado idílico, tanto que parece sospechoso, además, los vecinos son demasiado extravagantes, los sirvientes parecen locos, y en los alrededores han desaparecido varios negros, por lo que Chris empieza a temer por su vida. A pesar de su título, Déjame salir no tiene que ver con el film sueco de vampiros Déjame entrar, salvo que ambos se inscriben en el género de terror. Supone el debut como director y guionista de Jordan Peele, popular cómico estadounidense que realizó un gran trabajo como actor en la primera temporada de la serie Fargo. Produce Blumhouse, compañía especializada en producciones baratas de terror, como La visita, con la que tiene elementos en común, sobre todo que se trata de una historia sencilla, con giros inesperados. El primerizo tras las cámaras Peele demuestra conocer bien los mecanismos del suspense, logra una tensión que va en aumento, sugiriendo más que mostrando, salvo en una escena un tanto desagradable hacia el final. Acierta al oxigenar con golpes de humor, centrados en el amigo policía. Consigue buenos trabajos de sus intérpretes, con un protagonista, Daniel Kaluuya,, que logra un personaje que conecta con el público, mientras que los veteranos Catherine Keener y Bradley Whitford (conocido por El ala oeste de la Casa Blanca), que encarnan a los padres de ella, demuestran que valen para cualquier registro, en este caso de personajes inquietantes. Aunque se trata de un entretenimiento ligero, tiene dosis de crítica social, sobre los residuos del racismo en la sociedad actual. Esto ha influido en que se convirtiera en un éxito sorpresa en la cartelera estadounidense el mismo fin de semana en que la también racial Moonlight se alzaba –pese a la confusión de última hora– con el Oscar a la mejor película.

6/10
Un accidente llamado amor

2015 | Accidental Love

Show Me a Hero

2015 | Show Me a Hero | Serie TV

Inteligente miniserie de HBO basada en hechos reales que Lisa Belkin ha narrado en un libro de no-ficción, que encaja a la perfección con los intereses habituales del creador de The Wire, David Simon, y del director de Crash, Paul Haggis. Transcurre en 1987 en Yonkers, uno de los municipios del estado de Nueva York, próximo a la Gran Manzana. Allí los ediles se resisten a ejecutar una sentencia del juez Sand para llevar a cabo la construcción de 200 viviendas de protección social, pues la población actual, de mayoría blanca, teme la llegada de negros e hispanos que podrían traer consigo sus propios problemas de delincuencia y tráfico de droga. Esta circunstancia propicia la inesperada elección como alcalde del joven Nicholas Wasicsko gracias a que apeló en su día la decisión del magistrado Sand. Pero una vez rechazada la apelación, parece poco menos que inevitable el cumplimiento de la ley, lo que caldea aún más la presión social, algo parecido a una "guerra" podría estar a punto de estallar. El resultado, pese al detalle de la lucha política y legal, en el que puede perderse el espectador poco atento, es brillante. Se diría que estamos siendo testigos presenciales de los hechos, y el acompañamiento paralelo a las vicisitudes de los políticos de los ciudadanos de a pie, blancos, negros e hispanos, refuerza y hace más rico el cuadro general. No hay maniqueísmos facilones ni esquemas reduccionistas, de modo que se entiende la forma de proceder de los políticos, que se mueven entre hacer lo justo, contentar a sus electores y mirar a su poltrona; o la reacción airada de los ciudadanos de Yonkers, donde caben los prejuicios racistas toscos o un rechazo más inteligente y medido, que poco a poco se atempera. Y ver las dificultades una familia hispana y otra afroamericana ayuda a entender que un barrio mejor podría concederles nuevas oportunidades para salir de ciertos pozos de marginalidad. Resulta muy adecuada la paleta fotográfica de colores que maneja Andrij Parekh, la sensación es de regreso a los 80, en que los índices de criminalidad en Nueva York y el miedo consiguiente eran altos. El reparto es excelente, muy bien escogido, y donde cada uno tiene el mérito de que parece, por así decir, que ninguno está haciendo de sí mismo, en lo relativo a los nombres más conocidos, estupendos Oscar Isaac, Winona Ryder, Bob Balaban, Alfred Molina, James Belushi, Catherine Keener; mientras que detectamos nombres a retener, como el de Carla Quevedo.

8/10
Bad Grandpa

2013 | Bad Grandpa

Sobran las palabras

2013 | Enough Said

Eva es una mujer divorciada, cuya hija única está a punto de abandonar el nido para ir a la universidad. Masajista de profesión, acude a una fiesta con deseo de alternar, y también pensando en captar nuevos clientes. Allí conoce a un hombre grandullón, Albert, también divorciado, dulce y con sentido del humor, con quien congenia enseguida; además también su hija está a punto de iniciar sus estudios universitarios. Sin embargo, su fracaso matrimonial le hace dudar acerca del posible inicio de una relación sentimental, más cuando una nueva clienta, de la que se hace muy amiga, le habla también de la mala experiencia con su ex marido. La neoyorquina Nicole Holofcener, guionista y directora, sigue la estela de otros trabajos suyos como Amigos con dinero, a la hora de describir los desafíos a los que se enfrentan las personas corrientes en su quehacer diario, y que se ven acometidas por una especie de cansancio mental, muy característico de nuestros tiempos. Hay que decir que desde el título citado la cineasta ha ganado en soltura narrativa, y aunque su cinta no sea perfecta, sus personajes están bien descritos, y hay una serie de relaciones dibujadas con esmero. Por supuesto la de la pareja protagonista, con indudable química, estupenda Julia Louis-Dreyfus, y también el inesperadamente fallecido James Gandolfini, en un papel que prueba que podía dejar hacer personajes diferentes al que le dio la fama en Los Soprano: aquí utiliza su poderoso físico de un modo completamente distinto, y convence como hombre que combina misteriosamente sensibilidad y tosquedad. Pero además están las otras ligazones que componen cualquier existencia humana: hijos, amigos, clientes y, en el caso de los divorciados, sus ‘ex’ y alrededores. Algunas, aunque ligeramente esbozadas, bien apuntadas, otras demasiado leves. Holofcener tiene el acierto de no pretender mostrar personas perfectas, lo que es especialmente claro en el caso de Eva, con una soledad propiciada por su divorcio, por unos clientes que no piensa que le aporten nada, y por la próxima partida de una hija, que le lleva, casi sin darse cuenta, a “adoptar” a una amiga de su hija, descuidando la relación con quien está a punto de independizarse, y que necesita su apoyo. La sorpresa que propicia cierto giro narrativo está medianamente justificada, y sirve para hablar de los miedos paralizantes y la falta de sinceridad, que pueden echar a perder las cosas más bellas.

6/10
Capitán Phillips

2013 | Captain Phillips

Película basada en hechos reales acontecidos en 2009, que adapta el libro “A Captain's Duty: Somali Pirates, Navy SEALS, and Dangerous Days at Sea”, coescrito por uno de los protagonistas de los hechos, el capitán Richard Philips del título. El guión se debe a Billy Ray, no ajeno a historias basadas en hechos reales, como demuestran sus libretos para El espía y El precio de la verdad. Tampoco es nuevo en estas lides el director de la cinta, Paul Greengrass, que entregó con tono casi documental los notables filmes Bloody Sunday (Domingo sangriento) y United 93. Hombre casado y con dos hijos, Philips está al mando del carguero Alabama, que con pabellón estadounidense navega bordeando la costa de África cerca de Yemen. Aunque él y sus hombres no ignoran los riesgos del viaje, pues en esas aguas operan piratas somalíes acostumbrados a apresar barcos y pedir rescates, el ataque que permite el abordaje de uno de estos grupos no deja de pillarles por sorpresa. El capitán deberá hacer acopio de todo su arrojo y profesionalidad para manejar una situación difícil con unas personas acostumbradas a la miseria y a las presiones de los señores de la guerra, con escasa formación pero dispuestos a todo con tal de obtener un cuantioso botín. Estamos ante una cinta de grandes dimensiones, que permite al espectador revivir la experiencia del capitán Philips, que sabe bien que su vida está en peligro. El esfuerzo de producción ha sido grande a la hora de mostrar la actividad portuaria y la navegación, con el acoso de embarcaciones y la llegada de los americanos con su flota. De modo que aunque la mayoría del reparto está integrada por completos desconocidos -tanto los africanos, muchas veces afrontando su primer trabajo para el cine, como los blancos que conforman la tripulación, o los militares-, se ha acudido a una estrella de primera línea como es Tom Hanks, convincente como el tipo normal puesto a prueba en una situación límite, para “amarrar” el interés de la gente por la película. Aunque el caso fue ampliamente aireado por los medios de comunicación, y el espectador puede estar avisado de cuál será el desenlace de las tribulaciones de Philips, Greengrass logra insuflar a la película el necesario suspense, provocando en más de una ocasión desasosiego. Y ello sin renunciar al verismo, todo lo que vemos suena a auténtico, casi tiene tono documental, hay pocas concesiones hollywoodienses: la conversación de los esposos sobre los hijos al inicio, el comportamiento de la tripulación, de los piratas, de los militares, e incluso la atención médica final, resultan creíbles.

7/10
Begin Again

2013 | Begin Again

A pesar de haber ganado el Grammy tiempo atrás, el productor discográfico Dan no atraviesa su mejor momento. Está separado de su mujer Miriam, y la desconexión con su hija adolescente Violet es grande. Además, su forma de entender la industria musical no encaja con los nuevos tiempos y las modernas técnicas de marketing. Su entrada en un garito nocturno, y unas cuantas copas de más, no impiden que quede subyugado por la voz de una joven cantante, Greta, casi obligada por un amigo a subir al escenario. Sobre la marcha le propone la producción de un disco, aunque ella se muestra algo escéptica, pues se encuentra en medio de una crisis amorosa, a su novio Dave parece que la recién encontrada fama musical se le ha subido a la cabeza. Siete años ha habido que esperar para que John Carney, guionista y director de la maravillosa Once, volviera a entregar una película que discurre en la misma dirección. Begin again comparte con ella la capacidad de conmover gracias a unos personajes entrañables, bien descritos, y a los conflictos a los que se enfrentan, y a una inspirada partitura musical compuesta de preciosos temas musicales de Gregg Alexander que dan el necesario “mood” a la película, porque en ellos los personajes expresan sus sentimientos. Está claro que el éxito de Once, incluido su Oscar a la mejor canción, ha facilitado las cosas a Carney en lo referente a un presupuesto más desahogado, y a un reparto de actores conocidos, aunque no obvios, el cineasta no ha sucumbido a la tentación de fichar meramente intérpretes con tirón comercial. Alguno podría pensar que con Begin again desaparece el encanto de película pequeñita con caras no familiares al espectador, pero lo cierto es que Carney se las arregla para mantener cierto aire “indie”, y sobre todo, se mantiene fiel a las claves que le hicieron triunfar con Once. O sea, una historia sólida –la estructura del film, con el arranque en un doble flash-back, es ingeniosa–, con valores humanos, que no toma los cauces sentimentales habituales, la alusión a Casablanca sin nombrarla no es casual. Cuestiones como las crisis conyugales y de pareja, la difícil adolescencia, las relaciones padre-hija, la sensación de haber quedado obsoleto en en la profesión y los rígidos mecanismos ajenos al arte y al respeto al público que a veces imperan en la difusión cultural, están imbricadas en la trama con gran naturalidad. Nunca se tiene la sensación de que el director trata de vendernos moralina barata, sino que simplemente habla con optimismo de comportamientos y actitudes representativos de actitudes positivas y negativas ante los desafíos que depara la vida misma. La selección de actores es perfecta. Hailee Steinfeld adolescente, demuestra que lo de Valor de ley no fue flor de un día. Keira Knightley está tan encantadora como siempre, y sale airosa del desafío de cantar. Mark Ruffalo es perfecto para representar a un tipo que sufre la crisis de la mediana edad, y Catherine Keener no vacila en su papel de madre, que podía a priori ser antipático. Adam Levine, músico reconvertido en actor para la ocasión, encarna bien los desafíos que se afrontan con el vértigo de la fama. Y James Corden da la imagen perfecta del amigo patoso y no muy atractivo, en cuyo hombro siempre puedes llorar.

8/10
La hija de mi mejor amigo

2012 | The Oranges

The Oranges. Una urbanización en una zona residencial de Nueva Jersey. Dos familias íntimas, los Walling y los Ostroff, tienen sendos chalets enfrentados, a ambos lados de la calle. Comparten vivencias, comidas, barbacoas, etc. Los maridos, David y Terry, son los mejores amigos, y por supuesto, Carol Ostroff sueña con casar a su hija Nina con el hijo mayor de los Walling, Toby, que trabaja en una multinacional. Pero Nina Ostroff es una joven díscola, que ha decidido vivir al margen de los planes casamenteros de su madre, dándose la buena vida en la costa oeste. Sin embargo, cuando descubre que su noviete le engaña, Nina decide regresar a la casa paterna para disfrutar del Día de Acción de Gracias. Una vez en Nueva Jersey pondrá todo patas arriba cuando mantiene un affaire no precisamente con Toby, sino con su padre David. La hija pequeña de los Walling, Vanessa, que sueña con ser diseñadora de interiores, observa cómo las dos familias se empiezan a desmoronar. Bajo el planteamiento, ya poco original, de mostrar las cuitas privadas de familias pudientes que viven en una aparente felicidad, el director Julian Farino, especializado en series televisivas, se lanza a la gran pantalla para ofrecer una comedia entretenida pero que va claramente de más a menos. El guión de La hija de mi mejor amigo, escrito por Ian Helfer y Jay Reiss, no acaba de cuajar, también porque el planteamiento es vulgar y superficial. La infelicidad, viene a decir, se arregla con olvidar las mínimas reglas de la convivencia y dejarse llevar por el capricho. Ni que decir tiene que las cosas no son tan simples, pero el film deja caer claramente que romper con la rutina y hacer alguna grave tontería puede ser beneficioso para la madurez de padres e hijos. El tono que adopta La hija de mi mejor amigo es tragicómico, y quizá ésa es su mejor –¿única?– virtud, ya que cuenta con un elenco de actores expertos para tal fin, encabezado por Hugh Laurie (no tan pasado de rosca como su personaje de House), que está estupendamente acompañado por los excelentes Oliver Platt (Retrato de April) y Allison Janney (Juno). No funcionan tanto una excéntrica Catherine Keener y una convencional Leighton Meester, en un papel seductor más cercano a su Blair de Gossip Girl. Y desde luego llama la atención el poco juego que se le da a Adam Brody, un actor que prometía pero que no ha levantado cabeza desde la serie O.C.

4/10
El último concierto

2012 | A Late Quartet

Los integrantes de un cuarteto de cuerda se preparan para celebrar su 25 aniversario con una nueva temporada de conciertos. Pero al mayor del grupo, Peter, viudo desde hace un año, le han diagnosticado la enfermedad de Parkinson, todavía en sus inicios, pero que inevitablemente le llevará a la retirada. Lo que provoca no sólo dudas sobre el futuro y la continuidad del grupo –la interpretación del difícil Opus 131 de Beethoven será en principio la última actuación de Peter–, sino replanteamientos en el modo en que cada uno está enfocando su vida. Robert y Guliette están casados, pero él arrastra cierto complejo por ser segundo violín frente al cerebral primer violín Daniel, y el matrimonio ha dejado que se enfríe un tanto su amor. Por otro lado Alexandra, jovencita hija de Robert y Guliette, quiere romper la “coraza” de Daniel, en el fondo porque siente cierta atracción que adivina mutua. Debut en el largometraje de ficción del documentalista Yaron Zilberman, donde el delicado equilibrio que lleva a la armonía en un cuarteto se convierte en metáfora del idéntico equilibrio que hay que lograr en la existencia cotidiana, en las distintas relaciones humanas, marido-mujer, padres-hijos, profesor-alumno, enamorado-enamorada, amigo-amigo. Se nota que el director y coguionista de El último concierto es un apasionado de la música, y logra transmitir la vibración por la ejecución de los cuartetos, y concretamente de la elegida Opus 191 de Beethoven, composición triste de 7 movimientos que debe interpretarse en stacatta y sin pausas, y que se dice fue lo que pidió escuchar Schubert en el lecho de muerte. El acierto de Zilberman es entregar una historia de interés humano, con personajes creíbles en los problemas que deben afrontar –la enfermedad, la soledad, el cansancio, el egocentrismo...– y sus soluciones –el amor, el perdón, la magnanimidad...­–, interpretados por un atinadísimo reparto, sobre todo con los veteranos Christopher Walken, Philip Seymour Hoffman, Catherine Keener y Mark Ivanir, aunque la joven Imogen Poots también aguanta el tipo. De todos modos se nota la bisoñez del director en algún pasaje un poco pasado de rosca en la interpretación actoral, concretamente el del enfrentamiento de madre e hija en el apartamento de la segunda, con unos reproches desequilibrados frente al tono del resto de la película.

6/10
Paz, amor y malentendidos

2011 | Peace, Love, & Misunderstanding

Cinta que juega con la nostalgia hippy, cuenta cómo un estirado abogado neoyoquino acepta pasar el verano con sus hijas adolescentes en algo muy parecido a una comuna, donde vive la madre.

4/10
Cyrus

2010 | Cyrus

John es un tipo maduro, que atraviesa una mala racha. Su ex esposa, de la que se divorció seis años atrás, va a casarse próximamente. Lo que le recuerda que él no está centrado... hasta que en una fiesta conoce a Molly, un encanto de mujer, con la que se lleva estupendamente. Aquello podría ser una segunda oportunidad para ser feliz. Pero el noviazgo incluye un “extra”: Cyrus, hijo de Molly de 22 años. El padre abandonó el hogar al poco de nacer, y él está muy unido a su madre. Tanto que de modo insidioso torpedea la relación, no desea que nada le aparte de su querida mamá. Original película de los hermanos Jack Duplass y Mark Duplass, típica muestra de cine americano independiente, aunque la cinta está respaldada en la producción por otros hermanos, los británicos Ridley Scott y Tony Scott. Hay que reconocer que la premisa tiene su gracia, y que se trata de una narración contenida, cuando se prestaba a todo tipo de excesos al estilo La guerra de los Rose. El reparto al completo está bien, pero llama la atención Jonah Hill, que cambia de registro –por una vez no le tenemos en una “chorrada” zafia para adolescentes descerebrados–, y lo borda como veinteañero enmadradado, incapaz de cortar el cordón umbilical con su madre aunque ya sea un adulto. Por supuesto, estamos ante una comedia, pero con elementos dramáticos, el film habla de las dificultades que surgen en las relaciones entre las personas, lo arduo que resulta encontrar la felicidad, más en una época donde dominan los desencuentros afectivos y los miedos de diversa índole. Quizá donde se les va la mano a los hermanos directores en su puesta en escena. Por un lado la película tarda en arrancar, deberían haber puesto sus principales cartas sobre la mesa con más agilidad. Por otro, carga su decisión de rodar cámara en mano, cambiando constantemente la distancia focal con zooms que distraen. En cambio hay que agradecer la sobriedad con que se cuenta todo; aciertan con el desenlace, y en una película como ésta encaja bien aquello de que “a buen final, no hay mal principio”.

6/10
Encuentros en Nueva York

2010 | Please Give

Percy Jackson y el ladrón del rayo

2010 | Percy Jackson & the Olympians: The Lightning Thief

Con este film da comienzo lo que puede llegar a ser una saga de gran envergadura, al estilo de las comenzadas por Harry Potter y la piedra filosofal, Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario o Crepúsculo. Tienen en común todas ellas que provienen de novelas de éxito, que están protagonizadas por jóvenes adolescentes y audaces y que basan el atractivo de sus historias en la aventura, la acción y los mundos que van más allá de lo que ven nuestros ojos. En concreto la historia de Percy Jackson y el ladrón del rayo está concebida por Rick Riordan, un texano de 45 años que trabajó durante años de profesor de mitología. De hecho, esas experiencias fueron el inicio de las aventuras del joven Percy, protagonista hasta el momento de una serie de seis libros. Percy Jackson vive en Nueva York, junto a su madre y su padrastro, un tipo deleznable al que no puede ni ver. Es un chaval despierto, al que le encanta pasar tiempo bajo el agua y que tiene un fiel amigo llamado Grover, que necesita muletas para caminar. Pero Percy no acaba de encajar en la escuela por culpa de una especie de dislexia... Un día, durante la visita a un museo, sufre el ataque de su profesora transformada en una horrible criatura. Percy se libra gracias a la aparición del Sr. Brunner, quien le explica que le buscan porque Percy es un semidiós, hijo de Poseidón y de una humana, y todos los dioses del Olimpo creen que él ha robado el rayo de Zeus. Si no quiere que se desate una terrible guerra entre los dioses, que acabaría con el mundo, Percy tendrá que recuperarlo antes de diez días. Contará con la ayuda de Grover, que en realidad es un sátiro, y de la bella Annabeth, hija de la diosa Atenea. La historia –dirigida sobre todo al público juvenil– es enormemente entretenida, y hay que reconocer en Riordan una grandísima capacidad inventiva y un loable esfuerzo por hacer llegar a los jóvenes los clásicos de la mitología griega. Detrás de la cámara se sitúa Chris Columbus, un experto director que ya sabe lo que es dar el campanazo en esto de las sagas, pues él dirigió las dos primeras entregas de Harry Potter. Aquí cuenta, es cierto, con un material de partida excelente, pero en todo momento sabe cómo manejarlo sin perder el norte, dosificarlo y entregarlo con inusitado atractivo, lleno de ritmo, aportando la justa dosis de comedia, acción y relación entre los innumerables personajes. Lógicamente, el tono es juvenil y poco dado a la profundización y algunos personajes están más conseguidos que otros, pero en general todo el conjunto está hábilmente construido –también los apabullantes efectos especiales, obra de Industrial Light & Magic– y completa una imaginería mitológica que abre un mundo de posibilidades para el futuro. Gran parte seguramente del buen resultado de esta historia de aventuras para todos los públicos es el reparto con el que ha contado Columbus, un numeroso grupo de actores y actrices de renombre que miman sus pequeños papeles. Destacan entre ellos Pierce Brosnan como el centauro Quirón y una fascinante Uma Thurman como la malvada Medusa. El trío protagonista es menos llamativo, aunque Logan Lerman (El tren de las 3:10) logra mantener el tipo, que no es poco.

6/10
Donde viven los monstruos

2009 | Where the Wild Things Are

Adaptación del clásico cuento infantil homónimo, escrito e ilustrado por Maurice Sendak. Como el original es tremendamente simple -unas pocas líneas, y los dibujos que las ilustran-, se ha hecho necesario desarrollar una trama un poquitín más compleja.Max es un chaval de tremenda imaginación, pero que echa mucho de menos a su padre, al que suponemos fallecido. Vive con su madre, que trabaja mucho y trata de entablar una nueva relación, y una hermana mayor no demasiado sensible. La 'destrucción' de su refugio-iglú, propiciada por la hermana, más la mirada reprobatoria a los devaneos amorosos de la madre, propician una huida del chico en medio de la noche, con su disfraz de lobo. Entonces toma una barca que le lleva a una misteriosa isla habitada por monstruos. El guión de David Eggers y Spike Jonze -éste también director- es menos claro, con respecto al libro, acerca del carácter imaginario de las aventuras 'monstruosas' de Max; en efecto, en el original era su propia habitación, donde permanece castigado, el lugar donde transcurrían sus peripecias, mientras que en el film la huida a la isla parece real, con lo cual se propicia cierta ambigüedad. De hecho uno de los temas que plantea la película, a sabiendas o no, es el del recurso a la imaginación como modo de evadirse de una realidad incómoda. Lo que puede ayudar a sobrellevar los problemas, pero no constituye, desde luego, sur solución. Hay grandes aciertos en la aproximación estética, aunque cansa un poco el continuo recurso a la cámara en mano. La idea es aportar a la película grandes dosis de realidad, aunque se mueva en el terreno de la fantasía. Por supuesto en el primer tramo, que recoge el entorno cotidiano de Max, de fotografía naturalista. Y luego en la isla, por el uso de una paleta de colores nada llamativos. Tiene también gran mérito el diseño de los monstruos -la creación de trajes para actores y animatronics corre a cargo de la factoría de Jim Henson-, que evoca bien las ilustraciones de Sendak: esultan creíbles y se supera el riesgo de lo empalagoso. Quizá en este sentido, evitar lo dulzón, Eggers y Jonze se equivocan al pintar los conflictos y discusiones entre los monstruos, algo complejos y reiterativos, y que tal vez los espectadores de menos edad no entenderán.

6/10
El solista

2009 | The Soloist

El experto en adaptaciones literarias Joe Wright salió airoso de la adaptación de Orgullo y prejuicio y Expiación, dos grandes novelas muy difíciles de llevar a la pantalla. Para su tercer largometraje, ha echado mano de un texto menos célebre, basado en una historia real. “The Soloist: A Lost Dream, an Unlikely Friendship, and the Redemptive Power of Music” recoge la relación de Steve López, columnista de Los Angeles Times, con Nathaniel Ayers, un particular indigente. El solista comienza cuando López –poco después de sufrir un aparatoso accidente de bicicleta– descubre en la calle a Ayers, y queda absolutamente sorprendido de que un vagabundo perdido demuestre un inusitado virtuosismo para tocar el violín, a pesar de que el suyo tiene sólo dos cuerdas. Tras investigar un poco su trayectoria, comprueba que fue alumno de violonchelo de un prestigioso conservatorio, y escribe en su periódico sobre él. Su trabajo conmueve tanto que incluso una profesora de música le manda al periodista un violonchelo que ya no usa, para que se lo regale al vagabundo. López le ofrece el instrumento si acepta que le internen en una casa de acogida. Además, sigue escribiendo sobre Nathaniel, y sobre la esquizofrenia que le obligó a dejar su carrera. El guión de Susannah Grant (En sus zapatos) se ha tomado ciertas libertades, pues presenta a López como un divorciado –el auténtico personaje está felizmente casado–, para que el personaje esté más solo, y necesitado de relacionarse con otro ser humano. También ha fusionado las dos hermanas que tiene en la vida real Ayers en una, para simplificar la historia. Wright rueda con dinamismo y bastante corrección y es capaz de sacar elaboradas interpretaciones a Robert Downey Jr. (el periodista en busca de temas de tirón), Jamie Foxx (como un músico esquizofrénico, muy distinto al otro músico, Ray, que le consagró junto con Collateral). No tiene malos secundarios, pues por ejemplo Catherine Keener es la ex mujer del protagonista. Y cuenta de nuevo con el talento del músico Dario Marianelli, oscarizado por Expiación, que mezcla sus temas con grandes obras de Beethoven, convirtiendo a la música en la gran protagonista. Es también un film positivo, de interés humano, que llama la atención sobre la situación de los vagabundos en las grandes ciudades, la necesidad de la amistad, y la imposibilidad de ser unos "dioses" que resuelven completamente los problemas de sus semejantes. ¿Qué le falla entonces? Aunque Wright atrae la atención del público al principio, poco a poco el film se desinfla, porque la historia no da más de sí, y no logra conmover todo lo que pretende.

6/10
Hamlet 2

2008 | Hamlet 2

Dana Marschz fue aspirante a actor, pero sólo consiguió que le contrataran para interpretar un anuncio de medicamentos contra el herpes. Desengañado, tuvo que iniciar una nueva carrera como profesor de teatro en un instituto de Tucson. Sin embargo, el instituto se queda sin dinero para las clases de teatro, por recortes de financiación. Para seguir adelante, Marschz sólo tiene la opción de poner en marcha un descabellado plan, montar con sus alumnos una obra teatral. En su búsqueda de algo que llame la atención, decide escribir una irreverente secuela de "Hamlet", la inmortal obra de Shakespeare, con partes musicales. El cómico británico Steve Coogan (El agente de la condicional) es el protagonista absoluto de esta alocada comedia que parte de una idea divertida. El film habla del fracaso, y describe el mundillo de la interpretación, con la intervención estelar de Elizabeth Shue interpretándose a sí misma. El personaje más ocurrente es un niño que ejerce como crítico teatral.

3/10
Algo pasa en Hollywood

2008 | What Just Happened

Barry Levinson reclutó a Robert De Niro en 1997, para convertirle en uno de los protagonistas de La cortina de humo, ácida disección del mundo de la política, sobre un cineasta contratado por el presidente estadounidense para inventar una inexistente guerra con Albania. De nuevo un hombre de cine es el protagonista de esta nueva colaboración del actor con Levinson, un film de tono sarcástico muy similar. En este caso el personaje de De Niro se basa en un personaje real, Art Linson, reputado productor de Hollywood, cuya mano está detrás de títulos tan memorables como Hacia rutas salvajes, Heat y Los intocables de Eliot Ness. El guión de Linson,se inspira en sus propias memorias para seguir a Ben, productor de Hollywood que se la juega con su nuevo trabajo, que protagoniza el mismísimo Sean Penn, y que ha obtenido malos resultados en las pruebas con público por culpa de una secuencia en que un perro muere acribillado, lo que genera auténtica repulsión. El director del film, un “genio” bastante descontrolado e inestable, se niega a cortar la escena, a pesar de las exigencias de Lou, la jefa de los estudios. Ben tiene que lidiar con este problema, al tiempo que trata de recuperar a su esposa, de la que se acaba de separar, e intenta que el popular Bruce Willis se afeite la barba que se acaba de dejar, pues en caso contrario no darán luz verde a la película que va a rodar con él. La película remite a otros títulos de cine dentro del cine como la magistral El juego de Hollywood, de Robert Altman o la injustamente olvidada Gente de Sunset Boulevard, también protagonizada por De Niro. Aporta detalles poco conocidos por los espectadores, como lo crueles que pueden ser los espectadores que opinan en los pases de evaluación, o las presiones a las que se ve sometido un productor, una especie de “apagafuegos”, que tiene que conciliar intereses muy dispares. El protagonista da pie a De Niro a realizar un gran trabajo. Le acompañan grandes actores, como Catherine Keener, John Turturro, Robin Wright Penn y hasta Kristen Stewart, la protagonista de Crepúsculo. Destaca el enorme sentido del humor de dos actores que se interpretan a sí mismos, Sean Penn, y sobre todo de Bruce Willis, que da una imagen suya muy alejada de la realidad. La presencia de todas estas figuras denota que el biografiado, que es el productor de este film, ha hecho muy bien su trabajo, y que además, se le tiene cariño y respeto, puesto que todos han debido renunciar a su caché habitual.

6/10
Synecdoche, New York

2008 | Synecdoche, New York

La trayectoria existencial del autor teatral Caden en Nueva York. Casado y con una hija, prepara una nueva y ambiciosa obra, en cuyo contenido resuena su tragicómica vida de un modo asombroso, hasta el punto de que será difícil distinguir donde está la realidad y dónde la ficción. Así, vemos a Caden envejecer, sus tribulaciones sentimentales, en lo que se convierte su encantadora hijita, y al final, el horizonte de la muerte. Como en todo el cine del guionista Charlie Kaufman, que aquí debuta como director, estamos ante una obra inclasificable, coherente con su filmografía, que puede adorarse o provocar una tremenda irritación, aunque nadie podrá negar el talento de quien la ha pergeñado. Como el título indica, se acude a la figura retórica de la sinécdoque, tomar la parte por el todo, para señalar que una obra de teatro, o una vida entre millones, puede ser representativa de Nueva York, del artista, o del mundo entero. Así que las afecciones de salud de Caden, su decadencia física, su relación con distintas mujeres, conforman un arquetipo de la vida como absurdo en que uno desarrolla sus propias cualidades. El gran mérito de Kaufman, al igual que hiciera en los guiones de filmes como Cómo ser John Malkovich o Adaptation. El ladrón de orquídeas, es el trazado de la metahistoria de un modo ingenioso y medianamente coherente. Maneja un estupendo reparto encabezado por el gran Philip Seymour Hoffman, y sólo cabe reprocharle, tras el asumible artificio, su visión puramente ridiculesca del ser humano.

6/10
Génova

2008 | Genova

El británico Michael Winterbottom ofrece en Génova un auténtico ejercicio de estilo, como si hubiera querido aplicar sus técnicas de falso documental, exhibidas en In This World y Camino a Guantánamo, a una historia muy dramática; aunque se trata de algo que ya había hecho, es verdad, en Un corazón invencible. Tal planteamiento lo une a un tipo de historias muy arraigadas en Estados Unidos, piénsese en el caso novelístico de Henry James, de personajes que se redescubren a sí mismos viajando a Europa. La película arranca con una mujer viajando con sus dos hijas por una carretera nevada cerca de Chicago. Las tres lo están pasando genial, pero una broma inoportuna de la pequeña provoca un fatal accidente, a resultas de lo cual muere la madre. Cara a superar la tragedia, el viudo decide aceptar un trabajo en Europa, en la Universidad de Génova. Cree que un cambio de aires vendrá bien a la familia. Antes de que empiece el curso académico, el padre da clases de verano, mientras las hijas, teóricamente, toman lecciones de piano. En realidad la mayor comienza a salir con un chico italiano; mientras, la pequeña tiene pesadillas nocturnas, arrastra un complejo de culpa por la muerte de la madre. La historia en sí es sencilla, habla de superación de una tragedia, ya sea por omisión, ignorándola, como si nunca hubiera ocurrido, para la cual viene bien la evasión, por el inicio de una relación, unas clases que distraen, o esas apariciones de la madre a la niña, muy unidas a una preocupación religiosa, la gran e inevitable pregunta sobre la vida después de la muerte. Todo esto puede bascular entre lo convencional y lo sugerente, pero la gran suerte de la película es que detrás hay un gran director, que se permite filmar gran parte del metraje como si en cualquier momento pudiera ocurrir una desgracia semejante a aquella con que arranca el film. Hay un gran ritmo, un maravilloso sentido del encuadre, un inteligente uso del sonido y una primorosa edición de los planos, que ayudan mucho al buscado efecto de desasosegamiento que impregna cada fotograma. No es una obra maestra, aunque las interpretaciones –las chicas Perla Haney-Jardine y Willa Holland, Colin Firth y Catherine Keener– y la dirección sean destacables.

5/10
An American Crime

2007 | An American Crime

Espeluznante película, basada en hechos reales acontecidos en Indiana, Estados Unidos, en 1965. En el mes de julio las adolescentes Sylvia y Jenny Linkens, hijas de un matrimonio de feriantes que viajaban con frecuencia, fueron confiadas al cuidado temporal de Gertrude Baniszewski, una mujer divorciada, madre de seis hijos, que vivía en condiciones precarias. El acuerdo era enviar semanalmente un cheque de 20 dólares, que debía cubrir su manutención. En ese tiempo de ausencia paterna las chicas debían acudir a la escuela y a la iglesia baptista con normalidad, como habrían hecho de haber estado sus progenitores con ellas. Sin embargo, las chicas empezaron pronto a ser víctimas de malos tratos, especialmente Sylvia, que fue vejada y torturada reiteradamente no sólo por Gertrude, sino por sus hijos y por amigos de sus hijos, hasta extremos impensables. El film describe estos hechos, alternados con escenas del juicio que tuvo lugar a continuación. Tommy O’Haver, que coescribe el guión con Irene Turner, da un giro de 180 grados con respecto a su anterior film, el edulcorado cuento de hadas Hechizada. Aquí entrega una historia durísima, y aunque hay un esfuerzo por evitar el regodeo en los pasajes desagradables y violentos, no dejamos de ser testigos de cigarrillos apagados en la piel de Sylvia, además de bofetones y patadas, más humillaciones sexuales de increíble brutalidad. Todo ello se sirve con una mirada de aire objetivo, un poco a lo Truman Capote con su novela de no-ficción “A sangre fría”. Al inicio del film hay una admisión de que se han modificado circunstancias y detalles, pero se subraya que todo lo referente al juicio está tomado de las actas del mismo. A la hora de apuntar explicaciones a lo que ocurrió, se hace suavemente, pues domina la idea de que algunas cosas resultan imposibles de racionalizar. No obstante se pinta un cuadro, combinación de condiciones miserables más lo que muchos ven de negativo en la América profunda, cierta ignorancia y falta de educación, que habría desembocado en lo que podemos llamar con toda propiedad “corrupción de menores”. Pues muchos ejecutores de las acciones terribles son chavales, instigados por su madre, o por el mal ejemplo de los otros. Además, con calculada ambigüedad, se impregna la historia de resonancias bíblicas, frases del pastor baptista sobre la paternidad divina o la necesidad de entrar por la puerta angosta, que parecen como retorcidas por una de sus receptoras, Gertrude, en lo que sería una mala comprensión de la fe y las Escrituras, una visión superficial que no entiende nada de la bondad divina, ni de su justicia y misericordia. El esfuerzo por dar rigor y distancia a la historia, no está reñido en esta ocasión con la humanización de los personajes. Ayuda, claro está, el reparto: Catherine Keener, como la mujer frustrada que descarga las penalidades de su triste vida y los disgustos que le dan sus vástagos en su invitada; y Ellen Page, esa actriz de aspecto aniñado a pesar de sus 21 años, que de torturadora en Hard Candy pasa aquí a ser torturada. Aunque la narración está bien llevada, hay una extraña pirueta casi al final, que busca sorprender, y más bien confunde al espectador.

6/10
Hacia rutas salvajes

2007 | Into the Wild

Extraordinario y poderoso film del carismático actor y director Sean Penn, que recrea una impactante historia real. El guión escrito por el propio Penn está basado en el libro de Jon Krakauer, y supone la cuarta película de Penn como director, tras Extraño vínculo de sangre, Cruzando la oscuridad y El juramento. El archipremiado actor elige en este caso una aventura de superación, búsqueda, perdón y redención, para realizar una obra magna, de mucha mayor entidad que sus anteriores filmes. Penn se aleja asimismo de sus películas más fatalistas, porque, aunque no abandona del todo el territorio de la tragedia y su particular visión desgarrada de la existencia, recarga el film de toneladas de esperanza en el ser humano. El resultado es un film difícil de olvidar, emotivo, triste y alegre, tan bello como implacable. Pero aún contando con tan excelente material, seguramente el resultado habría sido inferior sin la ayuda de los actores, desde la adolescente Kristen Stewart hasta Catherine Keener o la colosal actuación del veterano Hal Holbrook, pasando claro está por el joven protagonista Emile Hirsch (Los amos de Dogtown), un actor con un futuro muy, pero que muy halagüeño. Y si el reparto es bueno, la dirección de actores por parte de Sean Penn se antoja absolutamente perfecta. Cuando contaba veintidós años Christopher McCandless se graduó en la Emory University y, en contra de cualquier previsión de futuro, decidió hacer algo inaudito. Dejó de lado su carrera de derecho, donó todo su dinero ahorrado (24 mil dólares) a la organización Oxfam, y emprendió un camino en solitario hacia las inmediaciones del monte McKinley, en Alaska, con el objetivo, lleno de idealismo, de encontrar el sentido y la verdad de la existencia. Durante los dos años que duró su experiencia recorrió variadísimos lugares y conoció a multitud de personas. Estamos ante un viaje espiritual, ante la particular odisea interior de un joven desesperado, desubicado interiormente, que ha perdido el norte de su existencia. Con la radicalidad del empuje juvenil decide romper con todo al no poder convivir por más tiempo con la mentira que reina a su alrededor: el engaño de sus padres y la relación con ellos, el afán de bienes materiales, las necesidades impuestas por la sociedad, etc. Chris es un magnífico estudiante, que, como el mismo dice creer, "tiene la cabeza en su sitio", y es un ávido lector de una serie de autores íntegros, radicales y valientes, escritores cuyas obras memoriza y que son sus verdaderos padres espirituales: Lev Tolstoi, Henry David Thoreau, Jack London o Boris Pasternak, entre ellos. Y un buen día Chris desaparece. Necesita nacer de nuevo, y para eso tiene que dejar atrás el pasado, incluso su nombre verdadero. Ni cartas, ni teléfono, ni dinero. Sólo lo puesto. Abandona Atlanta y emprende una vida errante hacia el oeste y luego el norte de Norteamérica, en un periplo en el que recorre miles de kilómetros durante dos años. "Antes que amor, dinero o fama, dadme la verdad", repetirá con Thoreau. El film, fantásticamente estructurado, sitúa la acción en tres tiempos y lugares distintos: la primera, la del último punto de destino de Chris en Alaska, en Fairbanks, en donde vive como un héroe de novela de Jack London, de lo poco que caza con su rifle y de la contemplación de la naturaleza; la segunda, la de las diversas etapas de su trayecto (Dakota del sur, Colorado, California, Oregón, etc.), lo cual supone un hondo y fructífero itinerario espiritual gracias a las personas con las que coincide, con las que convive, a las que ayuda; y en tercer lugar, Penn inserta momentos de incertidumbre y dolor de la familia ignota, padre y madre que lloran a su hijo desaparecido, y de la voz en off de la hermana, cómplice en el fondo del camino emprendido por su hermano. Quizá puedan achacarse algunos pequeños defectos al conjunto, como el de que todas las personas que encuentra Chris sean tan buenas, tan dispuestas a ayudarle, tan, digamos, sabias, o de que sus padres estén escasamente dibujados, pero son detalles que se pierden ante la grandiosidad del resto. Penn dirige con mano sabia y pulso narrativo notable, y la fotografía y la música ayudan a recrearse en los maravillosos paisajes de Estados Unidos. Hay muchos momentos de serena belleza, de contemplación, de autenticidad, en esta historia que remite a clásicos que van desde "La odisea" de Homero, hasta "En la carretera" de Kerouac. Sin embargo, menos importancia tiene el trayecto geográfico que el camino espiritual, porque, como en el "Walden" de Thoreau, Chris busca la verdad, la verdad desnuda, desprovista de artificios. Es como un asceta en busca de la Verdad, con mayúsculas. Por eso las conversaciones que tiene con la gente que encuentra a su paso –memorable la maravillosa relación con el anciano Ron– resultan tan claves para su iluminación interior. De todas formas, esos "pilares" del camino no impiden que, como el protagonista de Las aventuras de Jeremiah Johnson, Chris se sienta empujado obsesivamente hacia las montañas, hacia rutas salvajes, hacia el lugar ideal para encontrarse a sí mismo y entrar en la sabiduría anhelada: "La batalla culminante para matar lo falso y concluir la revolución espiritual".

8/10
Amigos con dinero

2006 | Friends with Money

Frankie, Jane y Christine, tres mujeres casadas de buena posición, se sienten preocupadas por Olivia, amiga suya desde la infancia, que atraviesa graves dificultades económicas, trabaja como asistenta, y no encuentra pareja. La directora y guionista Nicole Holofcener, forjada en teleseries como A dos metros bajo tierra y Sexo en Nueva York, describe muy bien a los personajes, sobre todo a las protagonistas, todas ellas mujeres insatisfechas un tanto extremas e irreales. Si resultan convincentes es porque las interpretan actrices de primera. Destaca Frances McDormand, como una diseñadora fácilmente irritable. Aunque el conjunto sabe a poco, y los personajes apenas evolucionan, resulta interesante su análisis de las modernas relaciones sociales, y da que pensar sobre las apariencias y el egoísmo.

5/10
Virgen a los 40

2005 | The 40 Years-Old Virgin

Andy es un cuarentón adorable, dependiente de una tienda y aficionado a los cómics. Pero le tiene obsesionado el hecho de no haber mantenido relaciones sexuales. Una noche de póker, Jay y Clay, compañeros de trabajo, descubren su secreto y deciden presentarle a varias mujeres. Steve Carell, cómico que protagonizó El reportero, con Will Ferrell, llamó la atención del productor de la misma, Judd Apatow, por su sentido del humor. Éste decidió dirigirle en esta alocada comedia, que al menos no es tan grosera como el título permite suponer, se sigue con interés –quizás por la presencia de Catherine Keener, muy superior al producto-, tiene momentos jocosos y recoge la desmedida obsesión por el sexo de la sociedad moderna.

4/10
Truman Capote

2005 | Capote

¿Qué comparten Truman Capote y Brokeback Mountain? Ambos filmes incluyen homosexuales. ¿En qué se diferencian? Truman Capote no enarbola la `bandera rosa´. Hay un serio esfuerzo por ahondar en la figura de un gran escritor, a partir de la decisiva influencia en su vida del brutal asesinato de la familia Clutter, en la América rural de finales de los 50. Lo que nació reportaje periodístico, creció hasta convertirse no sólo en A sangre fría, la mejor obra de Capote, paradigma de la novela de no ficción, sino en confrontación consigo mismo. El director casi debutante Bennett Miller, y su guionista Dan Futterman, miran a Capote sobriamente, sin complacencias. Las entrevistas para documentar su libro, permiten el despliegue de elementos biográficos: infancia desgraciada, éxito social, prejuicios por su amaneramiento, devaneos con Hollywood… Y perfilan su marcado narcisismo: el asesino Perry Smith le interesa por el reconocimiento de un pasado común, que le hace preguntarse por qué sus vidas son tan distintas. Ese enamoramiento de sí –el amor más importante del escritor, más que el de sus amantes, o la amistad con Harper Lee– dicta sus acciones, le lleva a aprovechar casi automáticamente su sensibilidad e ingenio, una personalidad manipuladora que cautiva y detecta enseguida los puntos débiles del otro; por ello, al enfrentarse al final del libro, la ejecución de los asesinos, debe hacer un esfuerzo supremo, salir del caparazón. Philip Seymour Hoffman hace una soberbia interpretación; evita los excesos a que se presta el personaje, lo dota de mil y un matices. El resto del reparto sabe que la película es suya, pero tanto los rostros familiares como los desconocidos (los dos asesinos, elección que sigue las pautas de Richard Brooks en su versión fílmica de A sangre fría) ayudan, y mucho, a la función.

8/10
La intérprete

2005 | The Interpreter

Silvia Broome, una intérprete de origen africano que trabaja en la ONU, escucha una conversación en una lengua que poca gente conoce. Resulta que un micrófono se ha quedado encendido, y que dos tipos que lo ignoran hablan entre sí de un plan para asesinar al presidente de Matobo, un país africano. Silvia denuncia los hechos, y las autoridades asignan el caso al agente Tobin Keller. Años llevaba sin dirigir Sydney Pollack, autor de varios thrillers de primera, como son Los tres días del cóndor y La tapadera. Retomó el género en esta amena cinta para la que excepcionalmente le han dejaron rodar en la sede de la ONU. El punto de partida es mera excusa, pues el relato de las luchas de poder en un país inventado no está excesivamente desarrollado. Pero propicia escenas de gran tensión, como la que se desarrolla en casa de Silvia, o la magnífica del autobús. Además, Pollack denuncia la falta de cobertura mediática de algunos conflictos.

6/10
Smoochy

2002 | Death to Smoochy

El presentador de un programa televisivo infantil está de capa caída, por culpa del alcohol y de su favoritismo a la hora de seleccionar a los niños que acuden al plató. Los directivos del canal deciden entonces fichar a un actor que, con su personaje de Smoochy, un enorme rinoceronte color fucsia, da un vuelco al programa. Comedia disparatada, con su puntilla de crítica social a los medios, firmada por Danny DeVito. En el fantástico reparto destacan Robin Williams y Edward Norton.

4/10
S1m0ne

2002 | S1m0ne

Viktor Taransky. Un director de cine con ínfulas de autor. En su día fue candidato al Oscar, pero el pobre en la actualidad hace lo que puede, que no es mucho. Va dando tumbos sin que su ex mujer, presidente de un gran estudio cinematográfico, le conceda muchas oportunidades. Hasta que un día aparece en su vida un informático al que parecen faltarle un par de tornillos. El tipo, antes de morir, confía a Taransky un sofisticado programa de software gracias al cual podrá dar vida a Simone, una actriz virtual, que conquista al público y a la crítica. Todo el mundo anda loco por esta hermosa y sensible actriz, pero nadie, excepto Taransky, sabe que la chica se reduce, en realidad, a un puñado de bits. Andrew Niccol repite el tema, brillamente entonado en su sobresaliente guión de El show de Truman, del creador apegado a su criatura, que trata de manejar a su entojo, y que finalmente escapa a su control. Aquí tenemos a un director que, a modo de moderno doctor Frankenstein, dedica toda su obra a una excepcional actriz. Lo que tiene efectos inesperados, pues llega un momento en que el público parecer adorar más a Simone que a su excéntrico y ególatra director; y éste debe “hacer el pino” en un disimulo constante, para que nadie descubra su superchería. Niccol advierte nuevamente de los peligros de una sociedad deshumanizada (tema central en Gattaca), incapaz de distinguir a las personas de sus sucedáneos, y que aplaude una película horrorosa, hecha para destrozar a su actriz (Soy una cerda, genial título para el debut en la dirección de Simone). La crítica social está combinada con un afilado sentido del humor, que da lugar a gags muy hilarantes, e incluso con un giro insospechado en el último tramo de la historia. De este modo, Niccol se pregunta: «¿Qué importa si los famosos son reales o no? De todas formas, nuestra cultura de la fama es incapaz de percibir la diferencia. Nuestra capacidad para fabricar fraudes es superior a nuestra capacidad para detectarlos.» En el reparto destaca Al Pacino como el director que vive sólo para sí mismo, y Catherine Keener como su antigua mujer.

6/10
Full Frontal

2002 | Full Frontal

Un guionista, dos actores, una productora ejecutiva y una masajista, preparan una fiesta de cumpleaños para un productor. A lo largo de un día se entrecruzan las peripecias de estos personajes, que se distinguen por su falta de horizontes y vacío vital, y que están relacionados con el rodaje de una película en Los Angeles. En sólo 18 días y con presupuesto mínimo, el responsable de Traffic y Erin Brockovich, el norteamericano Steven Soderbergh, filmó este experimento cinematográfico, para el que contó con sus ‘amiguetes’ Brad Pitt y Julia Roberts. Se trata de un experimento que mezcla secuencias de vídeo digital con otras de nítida fotografía. El guión tiene una estructura compleja, difícil de hilar, pues parece que Soderberg dejó mucho margen de improvisación a los actores, sin decirles siquiera hacia dónde debía avanzar la cinta. Aún así ofrece secuencias interesantes, como las entrevistas de la deprimida ejecutiva, o las conversaciones entre Julia Roberts y Blair Underwood. Por cierto, al empezar la cinta verá que los títulos de crédito indican que comienza una película titulada Rendez-vous, con un director e intérpretes rarísimos, pero no se preocupe, no se ha equivocado de DVD.

4/10
Lovely & Amazing

2001 | Lovely & Amazing

Jane es una mujer madura madre de tres hijas. Cada una de ellas tiene su propia personalidad, son muy distintas e incluso la edad separa a dos de ellas con la benjamina. Todas parecen estar pasando por momentos algo difíciles y tienen en común la búsqueda de redención en la que será determinante la curiosidad y ganas de vivir de la pequeña. Típica comedia dramática con un toque existencialista de la gran dama del cine independiente Nicole Holofcener. Esta cineasta no suele ofrecer soluciones, sino que opta más bien por plantear las situaciones para que el espectador saque sus propias conclusiones, lo que en ocasiones hace que sus películas parezcan poco esperanzadoras.

5/10
Círculo de engaños

1999 | Simpatico

Hace veinte años, Carter y Vinnie eran grandes amigos hasta que se pelearon tras involucrarse en una estafa relacionada con las carreras de caballos. Ahora, Carter ha dejado atrás su pasado delictivo, y ha rehecho su vida, como exitoso criador de caballos, y además ha contraído matrimonio con Rosie, antigua novia de Vinnie. Éste, por contra, es un perdedor, que a veces ejerce como detective privado y que ahoga sus penas en alcohol, mientras rememora los días pasados a través de viejas películas caseras. Vinnie recuperará parcialmente las ganas de vivir al conocer a Cecilia, una joven que le recuerda a su antigua novia, Rosie, y decide recuperar a esta última para vengarse de Carter. En su debut cinematográfico, el hasta ahora director teatral Matthew Warchus adapta una obra de Sam Shepard. Repitiendo el papel que mejor sabe hacer, el de perdedor desaliñado y gruñón, Nick Nolte encabeza un reparto de figuras, que interpretan personajes típicos del cine negro. Aunque no faltan toques de intriga, en el desarrollo priman los conflictos dramáticos de los personajes.

4/10
Cómo ser John Malkovich

1999 | Being John Malkovich

Craig Schwartz es un titiritero, cuyo arte no está reconocido. Tampoco por su esposa Lotte, con la que lleva diez años casado, y que dedica sus esfuerzos a una tienda de animales. Con los bolsillos vacíos, decide aceptar un empleo como archivero. Cuando sube a la planta siete y media donde está situada su nueva oficina, se encuentra un paisaje surrealista: los techos son bajos, uno tiene que andar encorvado. Pero más sorprendente es el descubrimiento de una portezuela, oculta por un archivador, que conduce a… ¡la cabeza del actor John Malkovich! Original. Al fin un argumento diferente. Ésta es la gran baza de Cómo ser John Malkovich, una comedia de tintes surrealistas, con un buen puñado de situaciones divertidas. Kafka se sentiría identificado con las andanzas de Craig en su alucinante oficina. Se entiende que llamaran la atención el guión de Charlie Kaufman y la dirección de Spike Jonze, ambos nominados a los Oscar. Uno de los terrenos que el film abona para el disparate es el afectivo. Los personajes se enredan en sus anhelos amorosos. Craig se enamora de Maxine, una compañera de oficina, con la que decide explotar comercialmente las visitas a la cabeza de John Malkovich. Lotte también se enamora de Maxine, y para satisfacer sus deseos sexuales no se le ocurre otra cosa que meterse dentro de John Malkovich, mientras el actor alterna con Maxine. Esta serie de aventuras inmorales perjudican a la historia, le hacen perder algo del fuelle del sorprendente inicio. En el aspecto visual hay que señalar las escenas con marionetas, muy cuidadas, y las entradas y salidas a Malkovich, mostradas con gracia y brillantez.

6/10
Asesinato en 8 mm

1999 | Eigth Millimeter

La vida del detective privado Tom Welles sufre un vuelco cuando comienza a investigar el origen de una misteriosa bobina de película que dormía en la caja fuerte de un millonario recién fallecido. La película contiene las imágenes de una joven que es torturada hasta morir. Las averiguaciones de Tom le llevan al horripilante mundo de las "snuff movies", donde se comercia con el morbo de poder visionar muertes reales. El film, no apto para todos los paladares, muestra el descenso a los infiernos del protagonista, que no podía imaginar siquiera la existencia de tanto horror. Joel Schumacher retrata un mundo oscuro y repulsivo, donde Nicolas Cage es guiado por un inspirado Joaquin Phoenix (lo mejor del film es sin duda la interpretación de este actor, hermano de River Phoenix). El sentido de la justicia del protagonista levantó una gran polémica en todo el mundo.

4/10
Un romance muy peligroso

1998 | Out of Sight

Jack es un elegante atracador de bancos. Sus golpes los calcula con exquisito detalle y sin violencia innecesaria. Pero siempre le pillan por algún pequeño detalle. Después de uno de esos robos fallidos, va a dar con los huesos en la cárcel. Pero enseguida planea una fuga con otros dos presos. Cuando sale al exterior del penal, se encuentra casualmente con Karen, una agente del FBI, que espera en su coche. Ella trata de hacerles frente, pero con escasa fortuna. La toman como rehén, y hasta se obligada a "compartir maletero" con Jack. El caso es que, pese a la situación, Jack y Karen se caen bien. ¿Se trata de amor a primera vista? Una vez más es llevada al cine una novela de Elmore Leonard. El film tiene los ingredientes típicos de Leonard: delincuentes simpáticos, situaciones con ingenio, referencias cinéfilas... Leonard asegura que cuidó mucho el dibujo de los personajes (estupendos George Clooney y Jennifer López: "Lo más importante es desarrollar los personajes. No empiezo con un argumento. Empiezo con los personajes. Llego a conocerlos bien –qué suelen desayunar, qué tipo de calzado llevan– y ellos me ayudan a descubrir el argumento, que es algo que siempre viene después."

6/10
Amigos & vecinos

1998 | Your Friends & Neighbors

Relatos entrecruzados de las peripecias de varios personajes, infieles a sus cónyuges. LaBute realiza un descarnado retrato de la desorientación vital de individuos actuales.

6/10
Una rubia auténtica

1997 | The Real Blonde

Tom DiCillo vuelve a moverse por los terrenos que exploró en Vivir rodando: el mundo de la televisión y el cine, en formato de comedia. Cuenta la historia de varios personajes. Joe y Bob son dos actores en paro. Él primero desea grandes trabajos, que no llegan, a la vez que atraviesa una crisis con Mary, la mujer con quien convive desde hace 6 años. El otro acepta trabajar en un insoportable culebrón, que le reporta buenos dólares. Moverse en ese ambiente puede ser también la ocasión de hacer realidad su deseo de encontrar la mujer de sus sueños: una rubia auténtica, sin el cabello teñido. El director tiene talento para las situaciones disparatadas, y consigue algunos gags divertidos. Pero se desliza con facilidad en el terreno sensual, de chistes demasiado fáciles. Entre risas y veras, critica mordazmente la vanidad varonil, el psicoanálisis, el mundo a veces estúpido de vídeo-clips, spots y culebrones... Incluso se apunta la falta de compromiso para formar una familia: el uso de la ‘gomita’ deviene obsesivo en la relación de Mary y Joe y es motivo de discusión. De todos modos el tono frívolo diluye la fuerza de estas propuestas, y el film queda en mero fuego de artificios.

4/10
Box of Moonlight (Caja de luz de luna)

1996 | Box of Moonlight

La vida del ingeniero eléctrico Al Fountain es una perfecta cuadrícula. La obsesión por el detalle, por hacer en cada instante lo previsto, dificulta la relación con su mujer y su hijo, y con sus subordinados. La interrupción de una obra, que dirige a varios cientos de kilómetros de su hogar, le ofrece unas inesperadas vacaciones que decide aprovechar para visitar antiguos paisajes de su infancia, y para reflexionar sobre su trayectoria vital. Tom DiCillo sorprendió con Vivir rodando, sobre el rodaje de una película. Aquí vuelve a demostrar su talento narrativo con una historia sencilla, contada con agilidad, que aborda en tono de comedia los ajetreos y tensiones de la vida moderna, que impiden disfrutar de los placeres más simples. Al, el protagonista —un inspirado John Turturro—, que tiene unas extrañas visiones donde las cosas parecen marchar hacia atrás, cree ver en ellas la necesidad de liberarse de las manías que le impiden ser el que fue en otro tiempo. Le ayuda Kid, al que conoce casualmente; ambos desarrollan una amistad en que el uno se ocupa del otro. Kid, un joven algo alocado, que viste como David Crockett y vive en plena naturaleza, imprimirá algo de alegría a la vida anodina del ingeniero. Y Al, que deseaba volver a casa, prolongará sus vacaciones por ahogar la soledad de su nuevo amigo. La película es algo larga para la historia que desarrolla. Hay buenas dosis de humor, pero también mal gusto en los diálogos y un tonto exhibicionismo sexual. La principal cuestión que plantea es interesante: hay que disfrutar de la existencia, vivirla con intensidad; aprovechar el tiempo en sentido amplio, no cuantificarlo hasta el ridículo. Pero se aborda de modo superficial, el alcance es corto. Algunas de las diversiones que Kid propone —hacer el gamberro en un campo de tomates, echar una cana al aire con dos chicas de buen ver— parecen un modo algo simplista de simbolizar qué significa la verdadera libertad.

6/10
Boys

1996 | Boys

John Baker, estudiante universitario, encuentra el cuerpo inconsciente de una mujer cerca de su dormitorio. Cuando lleva a la extraña y misteriosa joven a su cuarto, descubre que se llama Patty Vare, pero la chica rehúsa ir a un hospital y pronto queda claro que está ocultándose de algo. Pronto la relación entre Patty y John crece, hasta el punto de que él hará todo lo posible por protegerla de su enigmático pasado. Discreto film juvenil interpretado por los entonces jovencitos en alza Winona Ryder y Lukas Haas. El aura de misterio no oculta sin embargo a  unos personajes planos, con escaso carisma.

4/10
Vivir rodando

1995 | Living in Oblivion

Nick Reve es un director de cine que se embarca en una nueva película en la que nada le sale bien. Lejos de derrumbarse el joven intentará tirar para adelante a pesar de contar con un sonido pésimo, unos malos actores, una pareja protagonista que se lleva fatal, y un rodaje en general que acabará sacándole de sus casillas. Satírico y divertidísimo film de cine dentro del cine donde un director hará lo que sea por realizar su película. Tom DiCillo (Delirious) contó con Steve Buscemi (El gran Lebowski), Dermot Mulroney (La boda de mi mejor amigo) y Peter Dinklage (Un funeral de muerte) entre los protagonistas principales. El mejor guión en Sundance y el premio del público fueron algunos de los galardones que se llevó la cinta.

5/10
Johnny Suede

1991 | Johnny Suede

Película pelín gris, destacable por ser el debut en la dirección del "independiente" Tom DiCillo, y por ser el primer papel protagonista del luego estrella Brad Pitt. Con atmósfera irreal urbana, y asumido tono ligero, cuenta las evoluciones del Johnny Suede del título, un aspirante a cantante de medio pelo, que luce un increíble tupé, y está encantado con sus zapatos de gamuza negra. El film describe básicamente el encuentro de Johnny con tres mujeres: Darlette, la jovencita hija de una productora discográfica, Yvonne, una profesora a la que conoce en el metro y que podría ser la mujer de su vida, y una rubia que da pie a una relación fugaz; también tienen presencia otros variopintos personajes, como Deke, el mejor amigo y colega de Johnny, o Freak Storm, un cantante más o menos popular. Parece que el guión de DiCillo parte de un monólogo que escribió para ser representado en salas de teatro alternativas. El film permite ver a Pitt de un modo bastante extrafalario, cantando y paseándose en mugrientos calzoncillos, pero la cosa no da mucho más de sí.

5/10

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