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Biografía

Mark Ruffalo

Mark Ruffalo

52 años

Mark Ruffalo

Nació el 22 de Noviembre de 1967 en Kenosha, Wisconsin, EE.UU.

Premios: 0 Oscar (más 2 nominaciones)

Paso a paso

30 Noviembre 2007

Es de ésos cuya cara empezó sonando, posteriormente su nombre no resultó extraño, y ahora trabaja para aglutinar ambos en una única y reconocible persona.

Mark Ruffalo no es de esos jovencitos que llegan a Hollywood por la puerta grande, sin conocer esfuerzo alguno. De ésos cuyo nombre y rostro parecen figurar de antemano en la memoria colectiva porque todo el mundo los conoce, aunque no hayan visto ninguna de sus películas. Él empieza a saber ahora de los rigores de la fama, aunque todavía no es, ni mucho menos, un personaje archipopular. Ahora es cuando se empieza a ligar un nombre a una cara, cuando empieza a ser conocido a nivel popular, lo que hace que muchos espectadores puedan caer en el tópico de referirse a él como “este chico nuevo”. Gran error, pues Mark Ruffalo tiene 40 años, pero lleva desde los 19 en el mundo de la interpretación. Es un claro ejemplo de que las cosas se consiguen paso a paso, poco a poco. Es un incansable trabajador que no ha parado desde que en su juventud comenzó a subir la larga escalera que le ha conducido hasta donde está ahora.

Nació el 22 de noviembre en Wisconsin. Gracias a las costumbres algo nómadas de su familia, vivió en Virginia, San Diego y Los Ángeles, donde se matriculó en el Stella Adler Conservatory. Su interés por la interpretación era tal que cofundó la compañía teatral Orpheus. Gracias a ella se convirtió en actor, tramoyista, escritor, director, productor, decorador, iluminador, etc. La compañía cosechó un cierto éxito, aunque Ruffalo tuvo que esperar unos cuantos años para tener su oportunidad en la televisión y especialmente en el cine. Sus primeros trabajos en el celuloide, a partir de 1992, fueron en títulos menores como secundario. En 1996 se aventuró como guionista –tarea que no ha repetido– en la película de gángsters The Destiny of Marty Fine. El siguiente escalón le llevó a películas no especialmente reconocidas, pero en las que tuvo la oportunidad de trabajar con buenos actores, como Paul Giamatti  en Dos torpes en apuros (1998), o Ryan Phillippe y Salma Hayek en Estudio 54 (1998). Un nuevo peldaño añadió un buen director a un buen reparto: fue secundario en la cinta de Ang Lee Cabalga con el diablo (1999), con Tobey Maguire y Jim Caviezel como compañeros. El siguiente nivel le llevó a su primer papel protagonista en You Can Count On Me (2000), donde fue el hermano de Laura Linney. También se permitió el lujo de ser compañero de prisión de Robert Redford en La última fortaleza (2001). Llegado este punto, Mark se encontró con un desagradable rellano en la escalera. Tuvo que parar su marcha porque se le diagnosticó un tumor cerebral que le llevó a tener una parálisis facial. Por aquellos tiempos, su escalera le había llevado a Señales, de M. Night Shyamalan, pero la enfermedad hizo que fuera sustituido por Joaquin Phoenix.

Esta parada sirvió a Mark para retomar con más ímpetu su carrera. Una vez recuperado, volvió pronto al trabajo, teniendo más claro que nunca que lo que realmente quería hacer era actuar. Su vuelta fue para protagonizar y ser pieza clave del triángulo amoroso de XX/XY (2002). A partir de ahí comenzó a hilar varios e interesantes papeles secundarios que le fueron haciendo un hueco en la retina del espectador. Participó en la bélica  Windtalkers (2002) junto a Nicolas Cage, bajo la batuta de John Woo; Isabel Coixet lo escogió para que fuera el amante de Sarah Polley en Mi vida sin mí (2003); vivió una auténtica locura junto a Jim Carrey en ¡Olvídate de mí! (2004), de Michel Gondry (2004); y formó parte de la típica superproducción de Hollywood, Collateral (2004), con Tom Cruise como compañero de fátigas y Michael Mann como director.

Recientemente, ha llegado a las carteleras con Zodiac, donde pasa lo indecible para encontrar a un asesino en serie, tarea para la que contó con la ayuda de Jake Gyllenhaal y del cineasta David Fincher. Y su marcha sigue, sin dejar tiempo para que el público se olvide de él. Ya mismo vuelve al cine con Un cruce en el destino, junto a Joaquin Phoenix y Jennifer Connelly. En este título Ruffalo encarna a un interesante personaje que vive presa del remordimiento después de haber atropellado a un niño y de haberse dado a la fuga. Pendiente de estreno tiene también el drama Margaret, en el que ha trabajado con Matt Damon. Y por si esto fuera poco, acaba de rodar The Brothers Bloom, junto a Rachel Weisz y Adrien Brody, y Blindness, donde ha sido el marido de Julianne Moore.

Si las reglas de probabilidad no fallan, es fácil aventurar el futuro de Mark. Desde sus comienzos nunca ha parado en su evolución, en su crecimiento, lo que da que pensar que le queda escalera que subir para rato. Un camino que realizará con el apoyo de su mujer, la también actriz Sunrise Coigney, con quien se casó en 2000, y de sus tres niños pequeños. Sólo el tiempo dirá cuándo toca techo el constante Mark Ruffalo.

Oscar
2016

Nominado a 1 premio

Oscar
2015

Nominado a 1 premio

Filmografía
La innegable verdad

2020 | I Know This Much Is True | Serie TV

Thomas Birdsey padece esquizofrenia, hasta el punto de que acaba cortándose la mano derecha con un cuchillo en una biblioteca pública, en lo que él considera "un sacrificio", mientras murmura unos pasajes bíblicos. A su hermano gemelo idéntico Dominick, su tutor legal, el médico le pide autorización para intervenir y reimplantársela quirúrgicamente, pero al final se niega a concederla ante los gritos de Thomas, que asegura que ya es adulto y responsable, y tiene derecho a decidir por sí mismo. Dominick lleva varios años esforzándose por su bienestar, desde la muerte de la madre por cáncer, y ha tenido que lidiar con otros problemas como el fallecimiento de su bebé y que después su esposa le pidiera el divorcio, al tiempo que trata de averiguar la identidad del padre biológico. En la interesante Cruce de caminos, de 2012, el realizador Derek Cianfrance alumbraba la idea de que las miserias que sufre una persona pueden afectar con gravedad a sus descendientes. Reflexiona sobre esta misma premisa en esta adaptación en forma de miniserie de seis capítulos de una novela de Wally Lamb, que él mismo coescribe y dirige. Nada cabe reprochar a su trabajo, la narración se desarrolla a buen ritmo, con una puesta en escena impecable. Tampoco tiene ninguna fisura el reparto, encabezado por Mark Ruffalo que aprovecha que le han asignado un personaje con el que demostrar su inmensa capacidad interpretativa, con muchos traumas, y que tiene que hacer frente a situaciones muy difíciles, y que además le han ofrecido la oportunidad de encarnar también al hermano, con una terrible tara mental. Le secundan muy bien intérpretes de primera categoría, como Melissa Leo, la madre de ambos, Rosie O'Donnell, una trabajadora social, Imogen Poots, novia del protagonista, o Juliette Lewis, traductora a la que éste contrata para traducir un texto en italiano de su abuelo, donde parece estar el origen de la maldición que sufre el clan. Sin embargo, pesa el excesivo fatalismo de la trama. Se agradece que la ficción audiovisual trate sin edulcorar los dramas que sufren los seres humanos, pero aquí se exagera hasta la extenuación; se inicia el primer capítulo contando una tragedia terrible, y después la cosa empeora cada vez más, sin dejar espacio de respiro al espectador. Ya en el episodio segundo, el aluvión de desgracias encadenadas resulta un tanto impostado, y puede desanima a continuar con el siguiente hasta a los espectadores de más aguante. Cabe mencionar que HBO no ha tenido precisamente el don de la oportunidad a la hora de estrenar esta producción, justo cuando la pandemia del coronavirus asola el planeta, lo que no quiere decir que en tiempos más alegres se soporte del todo su pesimismo.

6/10
Vengadores: Endgame

2019 | Avengers: Endgame

Vengadores: Infinity War tuvo el acierto de concluir con un álgido final que dejaba al espectador compungido y con el corazón en un puño, al observar cómo Thanos lograba reunir las seis gemas del poder, que colocadas en su guantelete y con un chasquido de dedos daba lugar a una tragedia de proporciones planetarias, la desaparición de la mitad de la población de la Tierra, entre ellos algunos de los más queridos superhéroes. El shock era comparable al que recorre de cabo a rabo la impactante serie The Leftovers: no querías creer que aquello pudiera ser verdad. Tras un arranque en que se nos aclara el destino dudoso de algunos de los Vengadores, y la inestimable nueva ayuda de la Capitana Marvel, pasan cinco años en que cada uno ha sobrellevado el gran drama a su manera. Hay quien ha logrado rehacer su vida, más o menos, otros ejercen de vigilantes superhéroes venidos a menos, y hasta uno se pasa todo el tiempo bebiendo cerveza y vegetando, viendo series en la tele (no, no se dice que sean las de Netflix, competencia de la inminente Disney+). El inesperado regreso de Ant-Man, retenido en una trampa cuántica –no era consciente del tiempo transcurrido, para él sólo han sido cinco horas–, deviene en catalizador de un plan que básicamente consiste en viajar en el tiempo, a distintos momentos en que los Vengadores puedan recuperar las seis gemas y así, cambiado el pasado, cambiará el futuro. Aunque hay que andarse con mucho ojo, para no revolver mucho el tiempo y dar pie a peligrosas paradojas temporales, y persuadir a unos y a otros para que vuelvan a formar un equipo. Los hermanos Anthony y Joe Russo vuelven a demostrar que se mueven como peces en el agua en el Universo Marvel, sus cuatro películas –dos del Capitán América, dos de los Vengadores– son de lo mejorcito que ha dado el subgénero de superhéroes. Aquí saben jugar con varias bazas de modo inteligente, sacando todo el partido a las tres horas de metraje. Funciona bien la nostalgia, el sentimiento agridulce por muertes, desapariciones, ausencias, el mantra de “pasar página” que no acaba de funcionar, ni siquiera para el optimista Capitán América; y hay acierto en el modo en que se idea cómo cada uno encara su vida tras la tragedia, y el subrayado de la importancia de trabajar en equipo, no estamos solos. El mecanismo que se idea para arreglar las cosas, viajar en el tiempo, no es el colmo de la originalidad, pero precisamente hasta se hace chanza con ello, incluso con citas de películas, la punta del iceberg de los momentos humorísticos que recorren el film, y que saben asomar cuando toca drama, heroísmo y sacrificio, sin que suenen absurdos o forzados, están perfectamente calzados. Y a partir de los viajes al pasado, se desarrollan varias subtramas, que dan cancha a los personajes, los lazos se estrechan, se sabe limar asperezas, aprender a confiar, etcétera, quizá en este film, frente a su precedente, hay menos sensación de que algunos personajes se limitan simplemente a aparecer (aunque, no nos engañemos, algún caso hay de éstos). Casi al estilo de El Señor de los Anillos, hay espacio para la épica de una gran batalla, y momentos de homenaje y reconocimiento a quien ha sabido dar la vida por el resto. Funciona bien el clímax de auténtica reunión de todos, o casi, y se dejan bien asentado que determinadas acciones y decisiones, aunque cuesten, son las que hacen que la vida valga verdaderamente la pena. El reparto multiestelar está muy bien, unas pocas pinceladas bastan para perfilar sus personales y colectivas encrucijadas, y el modo en que las afrontan; quizá sobresalen, porque tienen más espacio, Robert Downey Jr., Chris Evans, Scarlett Johansson, Liam Hemsworth, Karen Gillan, Paul Rudd y Jeremy Renner.

7/10
Aguas oscuras

2019 | Dark Waters

La historia real de la lucha durante casi veinte años de un abogado de Cincinnati (Ohio) contra el gigante de la industria química DuPont. Todo comienza en 1998, cuando Robert Bilott, recién nombrado socio del prestigioso bufete Taft, recibe la visita de un rudo granjero de West Virginia, que le dice que todas sus vacas se están muriendo. Bilott comienza a investigar el asunto y descubre alarmantes datos que hablan de un envenenamiento masivo de la población. Una de esas películas inspiradoras que invitan a luchar por la justicia, aunque la esperanza de éxito se presuma casi inexistente. Aguas oscuras se inspira en el artículo de Nathaniel Rich “El abogado que se convirtió en la peor pesadilla de DuPont”, publicado en New York Times Magazine en 2016. Con ese material, el guionista Matthew Michael Carnahan (Leones por corderos, Marea negra), en colaboración con Mario Correa, ha pergeñado una historia poderosa, sencilla en sus planteamientos pero que posee un gran poder de implicación en el espectador, que inevitablemente seguirá con interés las andanzas del abogado, hombre de familia cristiana, casado y con niños en camino. Se irán desplegando así sus investigaciones, sus hallazgos, sus estrategias, sus miedos, su horror, su frustración al comprobar el entramado de contaminación ecológica y toxicidad a la que los ciudadanos se ven expuestos y los obstáculos casi insalvables para evitarlo y lograr que la justicia se abra camino. El tema de fondo no es nuevo y hay películas de referencia, las más claras quizá Acción civil y Erin Brockovich, ambas espléndidas a la hora de mostrar la tozudez de los abogados contra empresas contaminantes. No les va a la zaga Aguas oscuras, cuyo resultado es similar, si no superior. Todd Haynes (Carol), un director que sabe crear atmósferas intensas como pocos, sea cual sea el tema del que habla, adopta aquí un tono dramático y aun siniestro para conseguir transmitir fidedignamente la heroica lucha de un simple hombre contra un imperio empresarial sin escrúpulos. Su camino es el habitual: del seguimiento de un simple caso rutinario hasta el más firme compromiso personal, un itinerario para el que el trabajo de Mark Ruffalo resulta formidable, especialmente impactante a la hora de transmitir su vulnerabilidad, incluso físicamente. Mientras que Anne Hathaway, en su papel de esposa abnegada y madre de familia, le secunda magníficamente con algunas de las escenas más conmovedoras de la película.

7/10
Vengadores: Infinity War

2018 | Avengers: Infinity War

Meritoria película en lo que supone de enorme desafío de desarrollo y producción, al reunir a la mayor constelación de superhéroes Marvel jamás vista, lo que incluye idear una trama que justifique y dé algo de lustre a la presencia de cada uno de ellos, cuadrar las agendas de los actores que los interpretan y manejar una parafernalia de efectos especiales que hace realidad el dicho circense “más difícil todavía”. Los hermanos Russo, Anthony y Joe, avezados en el mundo de los superhéroes con sus películas de Capitán América -Capitán América: El soldado de invierno es de lo mejor que se ha hecho en este terreno en los últimos años, si exceptuamos la trilogía del caballero oscuro de Christopher Nolan-, parten de un guión hipersimple, concebido por dos colaboradores habituales, Christopher Markus y Stephen McFeely. Cuando se produjo el Big Bang que dio origen al universo, seis gemas se desperdigaron por los cuatro puntos cardinales, dando lugar a la diversidad galáctica que se observa en el film, con nuestra vieja amiga la Tierra, planetas ocupados por personajes olímpicos al estilo Thor y guardianes de la galaxia más de andar por casa. Ante el riesgo de la extinción total, el poderoso Thanos intenta reunir las seis piedras para aplicar una evolución selectiva, y salvar, principio del mal menor, la mitad del universo. Pero los vengadores, divididos antaño, volverá a unir fuerzas con otros poderosos aliados para tratar de impedirlo. Espero hasta ahora no haber hecho “spoilers”, desde la distribuidora nos ruegan encarecidamente silencio, plis. ¿Será “spoiler” decir que la Viuda Negra luce pelo rubio? Uy, perdón, ya me callo. En fin sea como fuere, el esquema argumental de defender o reunir piedras, según el bando donde uno se encuentre, permite dar entrada a todos los personajes e ir avanzando a golpe de espectaculares enfrentamientos a mamporro limpio, la acción no puede faltar, aunque ello punteado con algún pasaje más dramático y con muchos chistes y juegos de palabras. Y así el lienzo poco a poco se amplía, pasamos de la lucha persona a persona, o grupo a grupo, a la que mantienen auténticos ejércitos. Todo esto podía estar bien, pero el film guarda sorpresas en su chistera, y verdaderamente el clímax y desenlace que no deja a la espera de la próxima entrega, resulta muy notable y poderoso. Como cabe imaginar, no es una película para destacar las interpretaciones. Los actores se pliegan a sus personajes, la mayoría es de suponer que no habrán tenido que trabajar muchos días, y sus trajes y los efectos habrán facilitado su ausencia en escenas donde en otros tiempos deberían haber estado presentes. La película, naturalmente, es lo que es, pura diversión, pero se arriesga a ir un poco más allá sin duda, en la concepción de su final.

6/10
Thor: Ragnarok

2017 | Thor: Ragnarok

Tercera película de superhéroes Marvel con protagonismo principal para el personaje inspirado en los dioses de la mitología nórdica. Aquí, tras la muerte de su padre Odín, Thor debe impedir que ocurra el Ragnarok, una especie de terrible apocalipsis que destruiría la civilización asgariana; además, ha de enfrentarse con su malvada hermana primogénita Hela. Pero queda atrapado en un planeta donde debe combatir en un circo, a modo de gladiador. Y no puede ni imaginar el tremendo rival que le espera. El poco conocido Taika Waititi, guionista de la cinta de animación Disney Vaiana y director de la curiosa cinta familiar A la caza de los ñumanos, entrega un film entretenido, aunque desde luego no memorable, en que juega sobre todo con los cameos y la reunión de varios superhéroes –se autollaman en cierto momento “Los Vengativos”, a modo de broma sobre “Los Vengadores”–, ofrece peleas a granel con muchos y agotadores rayos, y añade elementos de humor, en ocasiones, justo es reconocerlo, muy divertidos. En el reparto Cate Blanchett está desaprovechada como villana, mientras que Jeff Goldblum se toma a broma su papel de organizador de combates, como reclama el guión, y supone un descubrimiento la “valkiria” Tessa Thompson, que destacó en Creed.

6/10
Ahora me ves 2

2016 | Now You See Me 2

Secuela de Ahora me ves..., entretenida película de acción y sorpresa que mezclaba el mundo de la magia con el thriller policiaco. En este caso, se retoma la historia de los protagonistas un año después. Tras asombrar al mundo, hacer justicia contra los corruptos y dar con un par de narices al FBI, el grupo de los llamados “Jinetes” lleva tiempo en la sombra, algo que empieza a molestarles. Pero coincidiendo con la llegada de un nuevo fichaje, la dicharachera Lula, el jefe Dylan Rhodes –aún camuflado en la policía– planeará un espectáculo para acabar con una empresa tecnológica que juega y hace dinero con la intimidad de las personas. Sin embargo, algo saldrá mal y Los Cuatro Jinetes serán secuestrados y trasladados a Macao. No funciona esta película pese al presumible atractivo de la temática y al estupendo reparto que contiene. Quizá el listón estaba muy alto, o quizá el gran problema es que ya no hay ninguna sorpresa para el espectador a la hora de impactar con los trucos y parafernalias pirotécnicas y luminosas al estilo David Copperfield, a la sazón coproductor de la película. Es más, hay claramente un abuso en este aspecto, de modo que amparados en los efectos especiales, la trampa en pantalla está servida y cualquier cosa parece posible. Pero el director Jon M. Chu no ha sabido darse cuenta de que de esta manera el interés por el destino de los personajes se esfuma completamente, pues está claro que todo es una ilusión y el conejo acabará saliendo de la chistera. Se podría subsanar tal lacra con una historia inteligente, imaginativa, pero inexplicablemente el guión de Ed Solomon olvida la seriedad y se convierte en simple excusa para acumular escenas “mágicas”. Y como ni siquiera los personajes tienen la presencia del primer film, se llena ese vacío con una palabrería confusa, un ritmo desenfrenado y unos espectáculos de malabarismos que a fuerza de insistir acaban agotando hasta el extremo, como la larguísima y tonta escena del robo del chip, un número circense totalmente ridículo. Tampoco hace un favor al film el toque de comedia –especialmente con la aparición de ese cargante gemelo que hace posible el doble papel de Woody Harrelson–, aunque es verdad que sí tiene su gracia haber contado con Daniel Radcliffe (sin duda de lo mejor de la película) para encarnar al malvado magnate que quiere aniquilar a los magos, oh paradoja. También aportan empaque, es cierto, los veteranos Michael Caine y Morgan Freeman, e incluso tiene su punto la presentación del nuevo fichaje femenino, Lizzy Caplan, que sustituye a la Isla Fisher de la primera parte. En fin, Ahora me ves 2 es un entretenimiento correcto, pero bastante vacuo, que acaba haciéndose largo por su ligereza.

4/10
Vengadores. La era de Ultrón

2015 | Avengers: Age of Ultron

Reunir a un grupo de superhéroes de cómic (Iron Man, Thor, Capitán América, Viuda Negra, Hulk, Ojo de Halcón) interpretados por actores carismáticos (Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Chris Evans, Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Jeremy Renner), que sumando fuerzas como Los Vengadores lograban enfrentarse con éxito a tremendas amenazas de dimensión planetaria y más allá, se reveló como jugada cinematográfica perfecta, la película Marvel Los Vengadores arrasó en taquilla, a la trama mínima para la espectacular acción se sumaba un tejido de relaciones entre superhéroes, con sus pequeños dramas personales y las necesarias dosis de humor. Ahora nuevamente Joss Whedon, director y guionista, insiste en la idea, que sigue siendo resultona, aunque menos novedosa. Una misión del grupo de superhéroes para encontrar cierto cetro que retiene la archienemiga organización Hydra, lleva a un viejo programa de armamentos desarrollado por Tony Stark, y a las terribles amenazas del malvado Ultrón y sus planes para soldados "mejorados", a partir de logros en el campo biológico de tejidos humanos, y donde también tienen cierta importancia cierto par de gemelos milagrosos, Quicksilver y Bruja Escarlata. Todo esto es desarrollado narrativamente con ritmo vertiginoso, entregando escenas de acción visualmente asombrosas, con el listón del "más difícil todavía", típico del espectáculo circense, cada vez en posición superior, la destrucción de edificios y ciudades enteras de una república de Europa del Este, resulta muy llamativa. Al tiempo se desarrollan un poco más los personajes, con ese amor imposible a lo Bella y Bestia que apuntan Viuda y Hulk, más el remanso de paz hogareño de Ojo de Halcón, y los hechizos de la gemela que despiertan diversos fantasmas de nuestros superhéroes. La película es un castillo de fuegos artificiales que disfrutarán sobre todo los más entregados a la causa Marvel. Muy entretenida y espectacular, también cabe decir que es algo más apabullante y confusa que su predecesora, por no decir, sencillamente, cansina. Por fortuna no faltan cierto golpes humorísticos, ese martillo de Thor que arrancará la sonrisa incluso del espectador más estólido.

6/10
Spotlight

2015 | Spotlight

Concienzuda reconstrucción de la investigación periodística llevada a cabo por el equipo Spotlight del Boston Globe y premiada con el Pulitzer, acerca de los casos de pederastia perpetrados por sacerdotes de la diócesis de Boston, y manejados torpemente por la jerarquía, que quiso evitar el escándalo promoviendo acuerdos extrajudiciales y conformándose con cambiar de destino pastoral a los implicados. El film maneja material muy sensible, tanto para las víctimas y sus allegados, como para los fieles católicos. Y su mérito es hacer honor al título, poner el foco de luz en un punto, la profesionalidad con que se llevó a cabo la investigación, siendo rigurosos en la exposición de los hechos sin pretender convertir en superhéroes a los protagonistas, ni arrastrar por el lodo a los culpables, lo sucedido resulta suficientemente elocuente. No hay espacio para recrearse en los detalles sórdidos de los abusos –se dan las pinceladas justas–, ni para los trazos toscos de los encubridores, una tentación en la que habría resultado muy fácil caer. Ni siquiera se cae en el manido recurso de incluir pasajes de ceremonias religiosas que subrayen la posible doble moral. En tal sentido Spotlight se encuadra en la tradición de títulos modélicos en el subgénero del drama periodístico como Todos los hombres del presidente. Presenta un guión sólido, obra del propio director, Tom McCarthy, y de Josh Singer, que abordó el tema del WikiLeaks en El quinto poder. McCarthy no fuerza las cosas. El trabajo de los periodistas consiste en entrevistar a personas, llegar a fuentes que confirmen los hechos, manejar la documentación, cotejar datos. Un montaje dinámico, e incluso las carreras de Mike Rezendes para llegar al juzgado, no son óbice para que la narración sea en general tranquila y clarificadora, se evita una trama embarullada y difícil de seguir. Y se señala el background de estos chicos de la prensa, la condición judía de Martin Baron, recién incorporado editor del Globe, que impulsa la investigación, o la de católicos no practicantes de los componentes del equipo Spotlight. Sin ocultar sus errores, incluida la posible culpa en no haber abierto antes los ojos a los crímenes de los que eran víctimas los más débiles, los niños. Somos testigos del desequilibro psíquico, mayor o menor, de éstas ya adultos, e incluso de uno de sus depredadores. O las actitudes bienintencionadas pero erradas de no armar escándalo de los que sabían y callaban. Una cuestión importante que aborda el film es la quiebra de confianza que sufre la Iglesia por el modo en que maneja el caso. En tal sentido está lleno de fuerza un pasaje protagonizado por Mark Ruffalo –Rezendes–, en que confiesa haber abandonado la práctica religiosa, como tantos, en la juventud, pero que siempre había albergado la idea de regresar algún día, y cómo los hechos investigados han roto tal añoranza. Es la misma pena del breve plano de la piadosa Nana leyendo el Globe. De algún modo se señala lo fácilmente que se pueden quebrar ciertos lazos de vinculación a la Iglesia si éstos se encuentran ya debilitados, cuando se produce el escándalo. Como cabe imaginar, el cardenal Bernard Law queda malparado por su actitud encubridora. Aunque lo más discutible del film es la inclusión en off –una voz telefónica– de las opiniones de un ex cura casado psiquiatra, A.W. Richard Sipe, que achaca al celibato sacerdotal los crímenes sexuales ocurridos, una relación causa-efecto que parece bastante insostenible, o como mínimo, simplista. Spotlight es de esas películas que merecería un premio a su reparto al completo, los actores tienen la suerte de que sus personajes están muy bien trazados en el guión con unos pocos rasgos, y ellos hacen el resto. Con carácter, pero no arrogantes, están estupendos Mark Ruffalo, Michael Keaton, Brian d'Arcy James, Rachel McAdams, Liev Schreiber, John Slattery y Stanley Tucci, más otros secundarios desconocidos y harto eficaces.

7/10
Foxcatcher

2014 | Foxcatcher

Desgarradora película basada en hechos reales, algo a lo que es muy aficionado su director, Bennett Miller, premiado en Cannes, como prueban sus anteriores trabajos Truman Capote y Moneyball. Curiosamente con esos títulos comparte la crónica de un suceso terrible como el que Capote contó en "A sangre fría", y el elemento deportivo. Se centra en el medallista de lucha libre Mark Schultz, hombre sencillo y apocado, huérfano desde los dos años, que ha vivido a la sombra de su hermano David, también luchador, y entrenador de esta disciplina, que ha sido como un padre para él. Un día Mark recibe una inesperada llamada de uno de los hombres más ricos de Estados Unidos: John du Pont, heredero de una fortuna y magnate de la industria química. Le invita a visitarle en su espectacular finca en Delaware, Pensilvania, y allí le propone actuar a modo de mecenas –nominalmente como entrenador– para que Estados Unidos triunfe en el mundial y en los juegos olímpicos en la lucha libre. La idea es que su hermano David también se sume, y reúnan a otros luchadores, pero el hermano, que tiene esposa y dos hijos, rehúsa. En su nuevo entorno Mark descubre en John du Pont una suerte de figura paterna, aunque no deja de detectar numerosas rarezas en el carácter de su patrón, además de extrañas normas en lo que se refiere al trato con la anciana madre de John. Miller maneja con inteligente sobriedad un guión de hierro armado por Dan Futterman y E. Max Frye, lo que se advierte por ejemplo en la atmósfera de tenso silencio de muchas de las escenas, que crean una sensación de creciente incomodidad en el espectador. La película puede verse a dos niveles, los dos interesantísimos. Están en primer lugar los dramas personales, perfectamente trazados, y que permiten un formidable trabajo de todos los actores, por supuesto los tres principales –Channing Tatum, Steve Carell, Mark Ruffalo–, pero también los secundarios, como Vanessa Redgrave y Sienna Miller. Tenemos a dos seres humanos vapuleados por la vida: Mark Schultz, que ha crecido envuelto en inseguridades que le hacen frágil, algo que sabe su más equilibrado hermano David, que quiere ayudarle y se empeña de veras, aunque sabe que tiene una prioridad, la familia que ha formado; y el imprevisible John du Pont, al que anula la presencia de una madre castradora que sólo tiene reproches para él, que ha desarrollado mil aficiones que le gustan pero no le llenan (los pájaros, la lucha libre, las armas, la vida social), y que acude a las drogas para mantener cierto tono vital; ambos podrían complementarse, pero la relación es decididamente ambigua y, se puede adivinar, con poco recorrido. Por otro lado, el film es de esos que invitan a descubrir la metáfora de América, el film transcurre en los años de Reagan, y Du Pont se diría un Charles Foster Kane de la época, pero que ni siquiera tiene un trineo infantil, Rosebud, que añorar, como ocurría en Ciudadano Kane. Mientras que lo que acontece a los hermanos Schultz invita a pensar que el sueño americano puede devenir fácilmente en pesadilla, que no es oro todo lo que reluce.

8/10
The Normal Heart

2014 | The Normal Heart

Adaptación de la obra teatral underground de Larry Kramer sobre los inicios del sida entre los homosexuales, contemporánea a los primeros tiempos de la enfermedad, cuando se ignoraba casi todo sobre ella. Se centra en la campaña de Ned Weeks, homosexual, que impulsa una asociación para tratar de sensibilizar al mismo tiempo a la opinión pública general y a sus compañeros gays, que no acaban de salir del armario ni de comprometerse en serio en la lucha contra “el cáncer gay”. El propio Ned era bastante indiferente hasta que le abrió los ojos la doctora Emma Brookner, que desde la silla de ruedas a la que le tiene clavada la polio trata de entender las causas de la enfermedad. 20 años después de ser escrita, y cuando el poder de influencia del lobby gay ha alcanzado cotas nunca vistas, Ryan Murphy -gay declarado y celebérrimo gracias a la serie televisiva Glee- ofrece la versión fílmica de la la obra de Kramer gracias al apoyo en la producción de la HBO y de Brad Pitt a través de su compañía Plan B. Contada desde dentro de la comunidad gay, se convierte en una especie de documento didáctico autocomplaciente de “memoria histórica”, para explicar las muchas dificultades a que se han enfrentado históricamente los homosexuales, no sólo por el sida, sino por el rechazo social, crisis de identidad, problemas afectivos, promiscuidad, etc, etc. Más allá de la aceptación o rechazo de sus postulados, el film resulta muy desequilibrado y narcisista, aunque esté movido por la loable intención de que entendamos el dolor que causó el sida entre los gays. Lo lastran los discursos teatrales algo exagerados y grandilocuentes, casi histéricos; las comparaciones con la persecución judía de los nazis; los diálogos descriptivos; los datos continuos de muertes de personas que para el espectador son anónimas y no conmueven; y el rechazo que produce la vehemencia del protagonista, Mark Ruffalo, alter ego de Larry Kramer un tanto pasado de rosca, también en su amor por un periodista del New York Times. No faltan imágenes algo cansinas de un hedonismo homoerótico; pasajes algo almibarados, como el baile de Ned con la doctora, una Julia Roberts esforzada, pero sin magia; un lacrimógeno discurso fúnebre; o el caso del enfermo en el avión, tal y como se cuenta absolutamente grotesco.

3/10
Infinitely Polar Bear

2014 | Infinitely Polar Bear

Ahora me ves...

2013 | Now You See Me

Durante un espectáculo en Las Vegas, un grupo de magos denominado Los cuatro jinetes teletransporta desde el escenario a un tipo elegido al azar entre el público a su banco en Francia para robar una gran cantidad de dinero que reparten entre los espectadores. Investiga el asunto el agente del FBI Dylan Hobbs, que cuenta con la ayuda de Alma Vargas, una detective de la Interpol. Descubren que entre los asistentes al show se encontraba Thaddeus Bradley, un delatador de magos, que sospecha los trucos usados por el cuarteto para llevar a cabo el golpe. Thriller que parte de un guión de Boaz Yakin (director y libretista de Fresh, El precio de la libertad), Ed Solomon (guionista de Men in Black) y el debutante Edward Ricourt, que parecen aplicar al cine las reglas de un buen espectáculo de magia. Primero captan la atención del público con un prometedor punto de partida, y posteriormente se sacan continuos conejos de la chistera para sorprender una y otra vez. Exigen suspender la credulidad en algunos puntos, como la extrema habilidad para el hipnotismo de uno de los personajes, y sus numerosos giros pueden acabar agotando, pero el espectador que se deje llevar pasará un rato ameno. Cuenta además con un elenco muy bien escogido, en el que destacan Jesse Eisenberg, Isla Fisher, Woody Harrelson y un inmenso Mark Ruffalo que le da mucha gracia a su personaje, el policía. Recupera a José Garcia (Utopía), un tanto desaparecido últimamente en un papel muy secundario, y reúne a Morgan Freeman y Michael Caine, tras la saga de El caballero oscuro, que le dan lustre a la función. Con el trabajo de todos se puede pasar por alto la extrema ligereza de la cinta, y que la realización de Louis Leterrier (Transporter 2, El increíble Hulk) no pase de correcta.

6/10
Begin Again

2013 | Begin Again

A pesar de haber ganado el Grammy tiempo atrás, el productor discográfico Dan no atraviesa su mejor momento. Está separado de su mujer Miriam, y la desconexión con su hija adolescente Violet es grande. Además, su forma de entender la industria musical no encaja con los nuevos tiempos y las modernas técnicas de marketing. Su entrada en un garito nocturno, y unas cuantas copas de más, no impiden que quede subyugado por la voz de una joven cantante, Greta, casi obligada por un amigo a subir al escenario. Sobre la marcha le propone la producción de un disco, aunque ella se muestra algo escéptica, pues se encuentra en medio de una crisis amorosa, a su novio Dave parece que la recién encontrada fama musical se le ha subido a la cabeza. Siete años ha habido que esperar para que John Carney, guionista y director de la maravillosa Once, volviera a entregar una película que discurre en la misma dirección. Begin again comparte con ella la capacidad de conmover gracias a unos personajes entrañables, bien descritos, y a los conflictos a los que se enfrentan, y a una inspirada partitura musical compuesta de preciosos temas musicales de Gregg Alexander que dan el necesario “mood” a la película, porque en ellos los personajes expresan sus sentimientos. Está claro que el éxito de Once, incluido su Oscar a la mejor canción, ha facilitado las cosas a Carney en lo referente a un presupuesto más desahogado, y a un reparto de actores conocidos, aunque no obvios, el cineasta no ha sucumbido a la tentación de fichar meramente intérpretes con tirón comercial. Alguno podría pensar que con Begin again desaparece el encanto de película pequeñita con caras no familiares al espectador, pero lo cierto es que Carney se las arregla para mantener cierto aire “indie”, y sobre todo, se mantiene fiel a las claves que le hicieron triunfar con Once. O sea, una historia sólida –la estructura del film, con el arranque en un doble flash-back, es ingeniosa–, con valores humanos, que no toma los cauces sentimentales habituales, la alusión a Casablanca sin nombrarla no es casual. Cuestiones como las crisis conyugales y de pareja, la difícil adolescencia, las relaciones padre-hija, la sensación de haber quedado obsoleto en en la profesión y los rígidos mecanismos ajenos al arte y al respeto al público que a veces imperan en la difusión cultural, están imbricadas en la trama con gran naturalidad. Nunca se tiene la sensación de que el director trata de vendernos moralina barata, sino que simplemente habla con optimismo de comportamientos y actitudes representativos de actitudes positivas y negativas ante los desafíos que depara la vida misma. La selección de actores es perfecta. Hailee Steinfeld adolescente, demuestra que lo de Valor de ley no fue flor de un día. Keira Knightley está tan encantadora como siempre, y sale airosa del desafío de cantar. Mark Ruffalo es perfecto para representar a un tipo que sufre la crisis de la mediana edad, y Catherine Keener no vacila en su papel de madre, que podía a priori ser antipático. Adam Levine, músico reconvertido en actor para la ocasión, encarna bien los desafíos que se afrontan con el vértigo de la fama. Y James Corden da la imagen perfecta del amigo patoso y no muy atractivo, en cuyo hombro siempre puedes llorar.

8/10
Amor sin control

2013 | Thanks for Sharing

Adam (Mark Ruffalo) es un adicto al sexo. Su vida puede cambiar cuando conoce a la bella Phoebe (Gwyneth Paltrow). Lleva cinco años “limpio” gracias a su esfuerzo y al apoyo del grupo de terapia al que acude. Su mentor es Mike (Tim Robbins), padre de familia con problemas en el pasado. A su vez, Adam ejerce de tutor de Neil (Josh Gad), un joven médico con serios problemas para controlar su impulso sexual. Los tres personajes tendrán que lidiar con sus adicciones y los problemas derivados. Debut en la dirección de Stuart Blumberg, guionista de filmes como Más que amigos y Los chicos están bien. Blumberg pone el dedo en el centro de una de las llagas de la sociedad actual, cuya hipersexualización deriva no pocas veces en patologías adictivas que se convierten en un verdadero calvario para sus víctimas. La historia –que aúna tres hilos narrativos diferentes y conectados– está abordada en clave de comedia, pero es muy clara a este respecto y avisa del peligro de dejarse llevar por los bajos instintos que continuamente despiertan todo tipo de agentes externos: la moda, la publicidad, la televisión, Internet, etc. La adicción al sexo –dice el film– destruye a la personas y las convierte en guiñapos cuya autoestima cae por los suelos, seres incapaces de amar, siempre al filo de la navaja, y cuyas acciones pueden causar graves trastornos familiares. Aunque no obvie algunas escenas sexualmente explícitas, Blumberg se muestra realista pero comedido y afortunadamente este panorama lo plantea desde un punto de vista netamente optimista: quizá las cosas pueden cambiar con esfuerzo personal, ayuda externa y ese tipo de virtudes que son las bases de una vida verdadera: la humildad y la sinceridad. El reparto de Amor sin control –¿no hubiera sido mejor traducir directamente el título original por “Gracias por compartir”?– es estupendo y está sobresaliente, y seguramente tiene mucho que ver con el resultado, que si no es notable, sí funciona. Destacar a alguno de los intérpretes sería una injusticia con los demás.

5/10
Marvel Los Vengadores

2012 | The Avengers

Loki, el acomplejado hermano de Thor, aprovecha la apertura de un portal de acceso a la Tierra, en el contexto de un experimento militar, para apoderarse del Teseract, un artilugio cúbico que le puede dar la clave para adueñarse del planeta con un poderoso ejército alienígena. Enormemente preocupado, Nick Furia pone en marcha con discreción desde S.H.I.E.L.D., una misteriosa organización, el proyecto de “Los Vengadores”, una reunión de superhéroes que, unidos, pueden constituirse en los guardianes de la Tierra. Ellos son Iron Man (el famoso magnate Tony Stark), Hulk (el doctor Bruce Banner), el capitán América (Steve Rogers), Thor, la Viuda Negra (la agente Natasha Romanoff) y Ojo de Halcón (Clint Barton), y deben dejar a un lado sus egos, correr el riesgo de ser manipulados por los que mandan, y soportar con paciencia las provocaciones del petulante Loki, para cumplir sus objetivos. Furia cuenta con la competente colaboración de sus ayudantes Hill y Coulson. Marvel Los Vengadores es la película con mayor densidad de superhéroes Marvel por fotograma de la historia del cine. Tras irlos presentando uno a uno en anteriores filmes, los personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby tienen al fin una historia que los reúne a todos, igual que ocurrió en el cómic desde 1963. Se pone tras la cámara Joss Whedon, bien conocido por ser el creador de la popular serie televisiva Buffy, la cazavampiros, además de haber participado en guiones de filmes tan importantes como Toy Story. Y hay que reconocerle el mérito de un libreto sólido y coherente, donde el argumento “salvar la Tierra” es mera excusa para construir razonablemente a los personajes y sus relaciones, con un divertido sentido del humor que descubre el matiz que define la personalidad de cada uno y da pie a determinados roces. Sirva de botón de muestra de sus gags el relativo a las malas relaciones fraternales de Loki y Thor, definidas con guasa como Shakespeare en malo, una divertida alusión a la dirección de Thor por parte del shakespeareano Kenneth Branagh. Incluir tanto personaje, y que ningún actor pueda quejarse de que no se le han dado un puñado de escenas interesantes, es un logro indudable de Whedon. Incluso los no-superhéroes tienen presencia, incluida Potts, la eficaz secretaria de Stark, o el científico Selvig. El estelar reparto parece encontrarse, definitivamente, muy a gusto, no parece que se hayan pegado para robar plano. El capítulo de los efectos especiales brilla por su espectacularidad en Marvel Los Vengadores. A estas alturas parece que queda poco por inventar, pero ver a Hulk arremetiendo contra un caza, o darse de bofetadas con Thor, el camuflaje de la fortaleza espacial y Iron Man tratando de solucionar ciertos desperfectos, más la espectacular invasión y destrozos de Nueva York por una especie de escorpiones gigantes, constituyen momentos que son un regalo para los sentidos, especialmente en una gran pantalla de cine. Sobre el uso del 3D, puede ayudar a hacer más vistosos algunos pasajes, pero la verdad, no aporta gran cosa, una vez más, aparte de justificar el sobreprecio de una entrada para sufragar los gastos del costoso juguete en que consiste el film.

6/10
Margaret

2011 | Margaret

Lisa Cohen es una joven inteligente de 17 años. Vive en Nueva York con su madre, actriz de teatro divorciada, y con su hermano pequeño. Un día, por una frivolidad distrae reiteradamente a un conductor de autobús, quien sin querer se salta un samáforo en rojo. Las consecuencias son fatales, pues una mujer es arrollada y tras unos minutos angustiantes morirá en brazos de la propia Lisa. Desde entonces la joven ya no será la misma. Interesante película del guionista y director Kenneth Lonergan, quien tras más de una década ha vuelto a ponerse detrás de las cámaras después de la estupenda Puedes contar conmigo. En el caso de Margaret, el resultado no ha sido tan redondo, aunque está a años luz de las propuestas frívolas de gran parte del cine norteamericano. Por su planteamiento, Margaret es un film de personajes, con aire independiente, una película que dice cosas serias y que incide en las situaciones peliagudas, las crisis vitales que nos golpean, momentos a los que de una u otra forma todas las personas habrán de hacer frente alguna vez. El propio título de la película, Margaret, hace referencia a un poema del poeta jesuita británico Gerard Manley Hopkins, considerado una de las cumbres de la lírica del siglo XIX. En ese poema Hopkins habla con sus versos de la pequeñez humana, de que pase lo que pase a nuestro alrededor, los seres humanos llevamos dentro el sufrimiento, la orfandad, y en realidad por lo que las personas lloramos es siempre por nosotros mismos. El sentimiento antropológico de esta propuesta, Lonergan lo traslada a la historia de la protagonista, Lisa, una joven en crisis de madurez que experimenta en su propia vida las implicaciones morales de una mentira. Lonergan ofrece sin lugar a dudas una válida visión de cómo el mal moral puede acabar por destruir a una persona o arrastrarla por derroteros sin salida, oscuros, cuando aún no está preparada para enfrentarse con el mundo de los adultos. Un mundo, dice Margaret, donde hay que ser humilde, donde no todo tiene una explicación perfecta, donde lo blanco y lo negro no existe, donde las reglas no las podemos cambiar, donde lo correcto y lo incorrecto se confunden a menudo y donde simplemente hay que sobrevivir muchas veces al dolor, a los golpes de la vida, aceptarla y seguir adelante buscando no herir a los demás. No están mal estas reflexiones para los tiempos que corren... Sin embargo, Margaret tiene también un defecto considerable. A Kenneth Lonergan le ha faltado esta vez mayor contención. Comienza con fuerza inusitada pero con el paso de los minutos va enmarañándolo todo un poco. A la hora de mostrar la crisis que embarga a Lisa (excelente aunque un poco desbocado papel de Anna Paquin), ofrece un ahondamiento demasiado reiterativo en su conducta inestable, en su desconcierto y crueldad en el trato con los demás y en su comportamientos sexuales desatados, en el fondo destructivos, una desesperada y estéril huida del dolor. Es verosímil, sí, pero también podría haber sido más sobrio, más sutil. Igualmente Lonergan debería haber ahorrado muchos minutos al metraje para centrarse más en el suceso clave y no liarse con subtramas más superfluas, como todas esas escenas de la parafernalia legal, etc. Entre el reparto de Margaret, además de la Paquin es imprescindible destacar, y mucho, el grandísimo trabajo de J. Smith-Cameron (a la sazón esposa del director en la vida real), inconmensurable en su papel de madre.

5/10
Noche loca

2010 | Date Night

El director Shawn Levy continúa haciéndose un sitio entre los directores actuales de comedia más populares de la industria. Sus película Noche en el museo y su secuela figuran sin duda entre las más apañadas de su filmografía, una mezcla perfecta entre comedia loca, originalidad, efectos especiales y buenos sentimientos de toda la vida. Ahora sin embargo, da un giro demasiado marcado hacia otro tipo de comedia más gamberra (algunos dirán 'moderna'), basada demasiado a menudo en la picardía soez y los aspavientos tontunos, en este caso de la pareja formada por Steve Carell (Como la vida misma) y Tina Fey (Rockefeller Plaza), dos comediantes en alza. La historia presenta la vida ordenada y tópica de los Foster, un matrimonio acomodado que vive a las afueras de Nueva York. Phil y Claire tienen dos hijos y dos trabajos que les ocupan la mayor parte del tiempo. Salvo algunas cenas programadas para los viernes, sus vidas son de lo más aburrido y rutinario. Pero, tras la noticia de que un matrimonio amigo ha decidido divorciarse porque los cónyuges se llevaban tan bien como dos compañeros de piso, una noche que deciden hacer algo distinto: cenar en un restaurante chick de Manhattan. Y ante la perspectiva de tener que comer en la barra, ambos se hacen pasar por los Tripplehorn, otra pareja que había reservado mesa y que no han hecho acto de presencia. Lo malo es que a mitad de la cena unos desconocidos les abordarán y amenazarán con matarlos si no les dan cierto pendrive con información confidencial. Y ni que decir tiene que los Foster no tienen ni remota idea de a qué se refieren. Hay un fallo en el planteamiento del film, y es dejarlo todo al lucimiento de los actores, confiando que estén inspirados. Por momentos lo están, por supuesto -el graciosísimo jueguecito preferido de los Foster cuando salen a cenar, inventando las vidas de las personas; esa tronchante escena del regreso al restaurante, imitando a gente super “cool” o “in” o como se diga; los gags en torno al atractivo de Mark Wahlberg, etc.–, pero en general el guión de Josh Klausner es poco inspirado y demasiado tontorrón, con personajes de cuchufleta. Y aunque sin perder el tono de comedia intrascendente, cansa demasiado la insistencia en la grosería procaz y la guarrería, como en la interminable y aburrida escena del puticlub. Error más craso si cabe en una película presumiblemente amable y previsible y que se supone busca redescubrir el romanticismo de sus protagonistas.

4/10
Los chicos están bien

2010 | The Kids Are All Right

Nic y Jules son lesbianas y acudieron a un donante de esperma para formar una familia normal. De ese modo tuvieron dos retoños, ahora ya crecidos adolescentes: la joven Joni, que está a punto de entrar en la universidad, y su hermano menor Laser. Los cuatro forman una familia unida, acomodada, tan feliz como cualquier otra, que atraviesa las situaciones corrientes de cualquier familia. Pero, claro, con los años el amor se agrieta un poco, y hay que cuidarlo, tener paciencia y fortaleza para que las cosas no desemboquen en una crisis que eche por tierra la unidad familiar, la vida en común. Es lo normal en todas las familias... Además, como en cualquier familia los hijos adolescentes ya no son tan fáciles de manejar, reclaman su espacio y su libertad de decisión. Tanto es así que un día deciden por su cuenta conocer a su padre biológico, que resulta ser un tipo de lo más agradable y sensato, de modo que se integra poco a poco en la familia. Pero tal situación acaba suponiendo un pequeño terremoto en la convivencia, sobre todo en lo que se refiere a la relación entre Nic y Jules. Apología de la ideología de género, con cuatro nominaciones al Oscar (película, guión actriz y actor secundario), y que además ha recibido numerosos premios de renombre, como el Globo de Oro a la mejor actriz de comedia o musical para Annette Bening. Dirige el alegato Lisa Cholodenko (1964), quien sin duda sabe de lo que habla, pues es lesbiana y madre de un hijo concebido con esperma de donante. A lo largo de su carrera, Cholodenko ha demostrado que lo suyo son las películas sobre relaciones personales, a menudo tormentosas y difíciles, véase High Art o La calle de las tentaciones. No cabe duda de que la directora californiana tiene gran sensibilidad para ello. Posee capacidad para perfilar caracteres verosímiles, crear diálogos realistas y situaciones de lo más naturales, y en Los chicos están bien destacan las interpretaciones. Lo de Julianne Moore no sorprende, pues es manifiesto su gusto por encarnar a mujeres, digamos, poco convencionales (Savage Grace, Chloe, Boogie Nights...), y desde luego la Bening está fantástica, como tantas otras veces. ¿Pero que hace diferente esta película de otras con temática homosexual, al estilo de Brokeback Mountain, Las horas o Un hombre soltero? Sencillamente que busca obviar cualquier diferencia con cualquier otra familia, es decir, intenta no ser una “película gay” que retrate traumas y dificultades de sus protagonistas. Es más, aquí todo el mundo es de lo más normal, empezando por los hijos, verdaderamente ejemplares, educados y equilibrados (muy sutil la contraposición con sus respectivos amigos, uno loco y violento, y la otra continuamente obsesionada con el sexo). Y ésa es precisamente la mayor defensa de la denominada ideología de género, según la cual la diferencia entre hombre y mujer no existe, de modo que lo que llamamos “género” (es decir, la identidad sexual) no sería más que una traslación nominalista de las cultura social. Cambiemos por tanto la mentalidad de la sociedad y reduzcamos el género –la diferencia entre hombre y mujer– a puro deseo sexual, a pura atracción. El género o la identidad se transforman en “tendencia”, en la “opción sexual” que cada uno elija. Puro juego erótico. Aún así a Cholodenko se le escapan situaciones algo incoherentes, como la inquietud que causan las sospechas por la homosexualidad del hijo o la referencia a la aventura heterosexual de Jules. También hacia el final, el film se deja llevar por situaciones que rezuman almíbar y que no cuadrarían demasiado en otras familias.

4/10
Donde viven los monstruos

2009 | Where the Wild Things Are

Adaptación del clásico cuento infantil homónimo, escrito e ilustrado por Maurice Sendak. Como el original es tremendamente simple -unas pocas líneas, y los dibujos que las ilustran-, se ha hecho necesario desarrollar una trama un poquitín más compleja.Max es un chaval de tremenda imaginación, pero que echa mucho de menos a su padre, al que suponemos fallecido. Vive con su madre, que trabaja mucho y trata de entablar una nueva relación, y una hermana mayor no demasiado sensible. La 'destrucción' de su refugio-iglú, propiciada por la hermana, más la mirada reprobatoria a los devaneos amorosos de la madre, propician una huida del chico en medio de la noche, con su disfraz de lobo. Entonces toma una barca que le lleva a una misteriosa isla habitada por monstruos. El guión de David Eggers y Spike Jonze -éste también director- es menos claro, con respecto al libro, acerca del carácter imaginario de las aventuras 'monstruosas' de Max; en efecto, en el original era su propia habitación, donde permanece castigado, el lugar donde transcurrían sus peripecias, mientras que en el film la huida a la isla parece real, con lo cual se propicia cierta ambigüedad. De hecho uno de los temas que plantea la película, a sabiendas o no, es el del recurso a la imaginación como modo de evadirse de una realidad incómoda. Lo que puede ayudar a sobrellevar los problemas, pero no constituye, desde luego, sur solución. Hay grandes aciertos en la aproximación estética, aunque cansa un poco el continuo recurso a la cámara en mano. La idea es aportar a la película grandes dosis de realidad, aunque se mueva en el terreno de la fantasía. Por supuesto en el primer tramo, que recoge el entorno cotidiano de Max, de fotografía naturalista. Y luego en la isla, por el uso de una paleta de colores nada llamativos. Tiene también gran mérito el diseño de los monstruos -la creación de trajes para actores y animatronics corre a cargo de la factoría de Jim Henson-, que evoca bien las ilustraciones de Sendak: esultan creíbles y se supera el riesgo de lo empalagoso. Quizá en este sentido, evitar lo dulzón, Eggers y Jonze se equivocan al pintar los conflictos y discusiones entre los monstruos, algo complejos y reiterativos, y que tal vez los espectadores de menos edad no entenderán.

6/10
Shutter Island

2009 | Shutter Island

Verano de 1954. Teddy y Chuck, agentes del FBI, acuden a Shutter Island, una apartada isla de la bahía de Boston, donde tiene su sede Ashecliffe, un centro psiquiátrico para criminales peligrosos. La paciente-prisionera Rachel se ha fugado del modo más misterioso, y a pesar de que los guardias han rastreado hasta el último rincón de la isla, no han dado con ella. En realidad la presencia de Teddy en la isla no es casual: él mismo, veterano de la Segunda Guerra Mundial, solicitó que le asignaran el caso, pues sospecha que en ese particular manicomio se realizan experimentos comparables a los perpetrados por los criminales nazis. Inteligente adaptación de la novela de Dennis Lehane a cargo de Martin Scorsese, que maneja un buen guión de Laeta Kalogridis. El título de la filmografía de Marty que más se parece al que nos ocupa tal vez sea El cabo del miedo, pero por fortuna Shutter Island es muy superior. El director italoamericano sabe crear desde el primer momento un ambiente opresivo muy adecuado, a lo que ayudan mucho esos cielos encapotados que anuncian tormenta y los sonidos de la partitura musical. De modo que se desarrollan bien, dentro de una atmósfera gótica con elementos de terror y cine negro, las dudas de dónde radican los límites de locura y cordura que proporcionan nuestros traumas y construcciones mentales, del alcance que puede tener una conspiración de proporciones colosales, del tratamiento que necesita una mente enferma. Hay sorpresas narrativas que no es cuestión de desvelar, preparadas sin trampa ni cartón, y los personajes son sólidos, no hay villanos de opereta ni héroes sin fisuras. Aunque puedan venir a la cabeza enseguida títulos inolvidables de manicomios, como Alguien voló sobre el nido del cuco, el cinéfilo Scorsese menciona otras referencias clásicas que le han guiado en su notable film: El gabinete del doctor Caligari, Laura, Retorno al pasado, El proceso... Sin duda que son influencias que están ahí, aunque también se podrían mencionar títulos de Alfred Hitchcock como Recuerda y De entre los muertos (Vértigo). Se trata de la cuarta ocasión en que trabajan juntos Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio. Este último sigue confirmando su estatura interpretativa, su personaje se mueve en un delgadísimo filo de navaja con enorme soltura, su composición está muy matizada. Le apoya un notable reparto, de esos que obligan a quitarse el sombrero.

8/10
A ciegas (Blindness)

2008 | Blindness

Un día cualquiera en una gran ciudad. En medio del intenso tráfico, un conductor pierde repentinamente la vista. Sólo es capaz de ver una gigantesca luz. Un desconocido se presta a ayudarle a regresar a casa, aunque en realidad pretende robarle el coche. Pronto empiezan a ocurrir casos semejantes de ceguera, se desata una peligrosa epidemia. Un oculista atiende a las víctimas, pero finalmente se contagia. Las autoridades se lo llevan a un centro donde permanece aislado junto con otros afectados. Su esposa finge que no puede ver, para que le dejen acompañarle. Interesante y dura cinta que inauguró el Festival de Cannes. El brasileño Fernando Meirelles adapta fielmente la novela más conocida del Nobel portugués José Saramago, publicada en 1995. El guión del estadounidense Don McKellar (actor de El liquidador y Exótica) le saca mucho jugo a la idea principal del texto original, que utiliza la ceguera como metáfora del individualismo extremo y el egoísmo que inunda la sociedad moderna. El imaginativo director de Ciudad de Dios vuelve a lucirse en la parte visual, con encuadres arriesgados de gran belleza, y una extremada utilización del blanco, justificado por la espesa luz blanca que es lo único que perciben los afectados por la ceguera. Como ya demostró anteriormente, Meirelles es también un gran director de actores, que consigue cohesionar a un reparto formado por actores de procedencias diversas, pues cuenta con estadounidenses (Julianne Moore, Mark Ruffalo, Danny Glover), japoneses (Yusuke Iseya, Yoshino Kimura) y el mexicano Gael García Bernal. Entre todos sobresale Julianne Moore, una actriz que demuestra nuevamente su gran talento con un personaje –la esposa del médico–, que sin duda es el más interesante, al ser la única persona capaz de ver, y por tanto de observar la degradación. Esto la conduce a un complejo dilema moral, pues intenta solucionar problemas aunque en realidad se da cuenta de que va a sucumbir ante la extrema situación. En la línea de Saramago, el argumento es bastante surrealista, pero el film describe con autenticidad la degeneración moral del ser humano, y las extremas bajezas en las que éste es capaz de incurrir. Ello deriva en una secuencia extremadamente desagradable de chantaje que deriva en una violación colectiva, que no acaba de resultar creíble (¿por qué los maridos de las víctimas apenas hacen un amago de resistencia ante la intimidación?). Es cierto también que es el único momento extremo, pues en general Meirelles apuesta por mostrarlo todo con contención y elegancia. No escatima detalles sórdidos pero suelen estar sugeridos. Aunque es una película oscura y por momentos desesperanzada, apuesta claramente por la bondad del ser humano y su capacidad para salir a flote y recuperar la dignidad.

6/10
Los hermanos Bloom

2008 | The Brothers Bloom

Rian Johnson dio la campanada en 2005 en Sundance con Brick, una aproximación al cine negro y de suspense con “teenagers”, ciertamente original. Aquí vuelve a jugar a los experimentos, al contar una historia de timadores trufada de detalles surrealistas, que en cierto modo conecta con un cine como el de Wes Anderson. Ellos son los hermanos Bloom, huérfanos, que pasaron por un montón de hogares, donde sus trastadas acababan con el rechazo de los diferentes padres adoptivos. Ya de pequeños, con el cerebro organizador del hermano mayor, empezaron a realizar diversos timos, siempre siguiendo un esquema maestro de 16 pasos, casi con la misma estructura que un guión cinematográfico. Los hermanos se hacen mayores, y su vida de engaños continúa, en colaboración con Bang Bang, una japonesa experta en tiros y explosivos de pocas palabras. Pero el hermano pequeño querría tener una existencia diferente, donde el guión no esté escrito de antemano. E incluso descubrir el amor. Esto podría ocurrir si en el nuevo timo que trama el otro hermano, embaucar a una estrafalaria millonaria, fotógrafa epiléptica, se deja guiar por el corazón, que le dice que podría amar a esa mujer. Película bastante singular, donde los engaños se vuelven tan complicados que resulta fácil perderse. Se ve que lo alambicado agrada a Johnson, no hay más que recordar las complicaciones de la trama de su anterior trabajo. Aquí maneja un humor disparatado y ocurrente, con algunas buenas salidas -la chica mostrando los numerosos hobbies que ha practicado en sus ratos de ocio, el accidente que permite que se conozcan, la explosión en la catedral de Praga y la chica escapando por el conducto de ventilación...- y un ritmo ágil en los cambios de escenarios por todo el mundo. Funciona mejor la relación entre el hermano pequeño (Adrien Brody) y la chica (Rachel Weisz), que entre los dos hermanos -el mayor, Mark Ruffalo, es algo soso-, una parte de la trama que queda algo coja; no se perfila bien lo estrecha que es esa unión, y lo asfixiante que ha podido volverse para uno de ellos. Hay secundarios graciosos -la japonesa, el socio belga...- y otros que no lo son tanto -el villano encarnado por Maximilian Schell-. Título con vocación minoritaria, de film de culto, algunas bromas requieren a veces de cierta complicidad, y a los timos les falta una mayor explicitud, que permita su disfrute pleno al espectador.

5/10
Un cruce en el destino

2007 | Reservation Road

Ethan Learner pasa un domingo con su familia, en el recital de su hijo Josh, que toca el chelo. De regreso a casa, Ethan para en una gasolinera. Mientras echa gasolina en su vehículo, deja por un momento de vigilar a su hijo. Éste es atropellado por un coche que se da a la fuga. El vehículo está conducido por Dwight, un abogado que viene de un partido de béisbol con su hijo. Dwight está tan asustado que ha decidido huir. Ethan y su esposa se sienten destrozados por la pérdida de su hijo. Deciden presionar a la policía para que se detenga al culpable y contratan a un abogado, que casualmente resulta Dwight. Tercer trabajo del director irlandés Terry George, que había dejado un buen sabor de boca con los dos anteriores, En el nombre del hijo y Hotel Rwanda, y que fue guionista de la inolvidable En el nombre del padre. El propio George ha escrito el  guión, que adapta una novela de John Burnham Schwartz. El film tiene muchos elementos en común con 21 gramos, que también sigue a los implicados en un accidente de coche. Terry George no acaba de estar a la altura, ni del film de González Iñárritu ni de su propia filmografía, pues ni sus secuencias ni sus diálogos resultan especialmente memorables. Acumula demasiado recursos fáciles y casualidades, por lo que a veces parece un telefilm de lujo. Y sin embargo, el cineasta consigue imprimir humanidad a los personajes, gracias al buen trabajo de los actores. El metraje no pierde interés en ningún momento, pues analiza la historia desde las dos caras de la moneda. Por un lado, están la ira y los deseos de venganza de Ethan (Joaquim Phoenix), a quien el rencor coloca al borde de la locura, y casi le imposibilita para llevar una vida normal. Por su parte, Dwight (Mark Ruffalo) es un hombre que ha fracasado en su vida personal, y que se ve asediado por los remordimientos.

5/10
Zodiac

2007 | Zodiac

Película basada en hechos reales acontecidos en torno a San Francisco a partir de los años 60, cuando un asesino en serie que se hacía llamar Zodiac aterrorizó a la población con sus espeluznantes crímenes, que acompañaba de acertijos que hacía llegar a diarios como The San Francisco Chronicle. El guión de James Vanderbilt  se basa en los libros de investigación escritos por Robert Graysmith, caricaturista e ilustrador del Chronicle, que a pesar de que el caso no le incumbía periodísticamente hablando, se sumergió en él desde su inicio hasta extremos que rayaban lo obsesivo. La trama nos pinta uno de esos casos que parece de resolución imposible, y que permanece abierto a lo largo de varias décadas. El rigor de la narración, de un sabor muy clásico, emparenta el film con otros clásicos del periodismo de investigación como Todos los hombres del presidente. Tenemos ante nosotros múltiples personajes, encuadrables en las categorías de víctimas, sospechosos, periodistas, policías y familiares. Y gran parte del mérito de Vanderbilt y del director, David Fincher, es dar cohesión al conjunto, no permitir que esa variedad de personajes y escenarios, más el paso del tiempo, conduzcan a una trama deshilachada. Hay emoción y genuino suspense, cuando el film se mueve en las fronteras del cine de terror, en los momentos en que el asesino actúa; hay inteligencia en mostrarlo como una figura fantasmal, y están bien las dudas que surgen en algún caso acerca de si determinado perturbado era o no el asesino buscado. Fincher parece haberse aficionado a cierto tipo de filmes sobre las pautas del comportamiento humano, que parece seguir unas determinadas "reglas de juego". La palabra "juego" está incluso en uno de los títulos de su filmografía, The Game, pero también forma parte conceptual de Seven, El club de la lucha y La habitación del pánico. Aquí esta idea está muy presente a la hora de tratar de determinar el patrón de acción que sigue el asesino; pero también al hablar de los problemas de jurisdicción de la policía y sus posibles piques; o de la importancia que pueden tener los medios de comunicación, incluida la televisión, a la hora de dar cancha a un desequilibrado y de alarmar a la población. También se describen con mucha inteligencia los comportamientos obsesivos y el sentimiento de frustración a que puede dar lugar el deseo a toda costa de solucionar el caso, muy presentes en el reportero de Robert Downey Jr., en el policía de Mark Ruffalo, y en el caricaturista de Jake Gyllenhaal, que pueden derivar en adicciones indeseables o en problemas en la vida familiar. Los actores citados sobresalen dentro de un magnífico y bien seleccionado reparto.

8/10
Todos los hombres del rey

2006 | All the King’s Men

Adaptación de la novela homónima de Robert Penn Warren de 1946, que ya había sido llevada al cine en 1949 por Robert Rossen en El político con excelentes resultados, entre los que se cuentan el Oscar a la mejor película. Aborda la nueva versión como director y guionista Steven Zaillian, quien ha demostrado poderío, sobre todo en el segundo campo, en títulos como En busca de Bobby Fischer y La lista de Schindler. El film describe el ascenso político de Willie Stark, desde unos primeros tiempos en que es poco menos que un paleto con buenas intenciones de mejorar las cosas, hasta su mandato como gobernador del estado sureño de Luisiana. El punto de vista narrativo, al igual que en el libro, lo aporta Jack Burden, un periodista desprovisto de armas morales, que de cronista político de un diario pasa a convertirse en el hombre que hace gran parte del trabajo sucio a Stark. Un desengaño amoroso parece haber endurecido el corazón de Burden –la amistad con los hermanos Stanton, Adam y Anne, hijos de un antiguo gobernador, se enfrió–, hasta convertirse en cínico observador de los acontecimientos. La novela de Warren es voluminosa y compleja, de modo que hay que apuntar en el haber de Zaillian un guión trazado con tiralíneas, que incluye la mayoría de las subtramas del original. Resulta, por ejemplo, un acierto, conservar el viaje nocturno para visitar al juez Irwin, que vertebra la historia. No obstante se echa en falta algún pasaje –da la impresión de que parte del metraje ha caído al editarse el largo film–, principalmente el accidente del hijo de Stark, en el que Zaillian apuntaba un interesante paralelismo con la figura de Adam. En cualquier caso, queda clara la reflexión acerca de la corrupción política y de la divisa ‘el fin justifica los medios’, tentaciones difíciles de resistir cuando se carece de asideros sólidos a los que agarrarse. El correcto film desprende cierta frialdad, se asemeja a un cuerpo inanimado. Con un excelente diseño de producción, y uno de esos repartos que quitan el hipo, no despierta sin embargo demasiadas emociones. Da la sensación de que la película habría salido ganando con unos actores menos conocidos. Uno ve a Anthony Hopkins, y no puede menos de decirse ‘Ahí está Anthony Hopkins haciendo de juez Irwin’, en vez de pensar ‘Ahí hay un juez teóricamente justo, con algún oscuro secreto en su pasado’. No digamos nada de James Gandolfini, al que uno ve y sólo se le ocurre preguntarse ‘¿Qué hace Tony Soprano por aquí, algún enjuague mafioso, tal vez?’.

6/10
Dicen por ahí...

2005 | Rumor Has It...

En plena crisis por su cercano matrimonio, que le asusta, Sarah añade nuevos ‘inputs’ a su vida que contribuyen a desorientarla más. Su hermanita, de repente, ha anunciado su boda, y a través de su abuela empieza a sospechar que historias familiares del pasado inspiraron la novela El graduado y el posterior film de Dustin Hoffman y Anne Bancroft. Lo cual podría significar que su padre no es su padre. Cualquiera sabe. El caso es que acude a conocer al auténtico ‘graduado’, y se siente atraído por él. El lío está servido. Rob Reiner sigue lejos de los buenos tiempos de antaño (La princesa prometida, Cuenta conmigo, Algunos hombres buenos). Aquí maneja la trama de enredo lo mejor que puede, urde alguna situación graciosa y saca partido al atractivo reparto encabezado por Kevin Costner y la guapa Jennifer Aniston.

4/10
Ojalá fuera cierto

2005 | Just Like Heaven

Elizabeth Masterson es una mujer adicta al trabajo, que está haciendo el período de residencia en un hospital. Su buen hacer profesional está fuera de toda duda, pero su dedicación excesiva le impiden ‘conectar’ con los seres humanos, ya sean colegas (a veces, posibles competidores) y enfermos, o gente con la que estar en su tiempo libre, incluido un futuro esposo. Un inesperado accidente la convierte en fantasma, anclado a su ‘cuco’ apartamento, y que no se da cuenta de su recién estrenada condición espectral. La llegada de un nuevo inquilino, David Abbott, un apuesto diseñador de jardines, le obligará a afrontar su situación, en qué se ha convertido. Amable comedia romántica con fantasma, adaptación de una novela de Marc Lévy, que recuerda a títulos clásicos como El espíritu burlón o El fantasma y la sra. Muir. La protagoniza Reese Whiterspoon, la rubia actriz flamante ganadora del Oscar por En la cuerda floja. Aunque la intención principal del film es proporcionar entretenimiento y humor por medio de una bonita historia de amor más allá de la muerte, sorprende el giro que toman los acontecimientos cuando se descubre dónde está el cuerpo de Elizabeth, lo que permite un planteamiento muy atractivo contra la eutanasia. De acuerdo, tiene algunos momentos ‘pastelosos’, pero es un film muy agradable de ver, con gags muy divertidos y reparto impecable. Curiosamente, tanto Whiterspoon como Ruffalo encabezaban la lista de preferencias del director para los papeles principales.

6/10
El sueño de mi vida

2004 | 13 Going On 30

En esta vida hay muchas personas aquejadas de síndrome de Peter Pan, que se niegan a crecer y asumir sus responsabilidades. A Jenna Rink, una chavala de 13 años, le pasa todo lo contrario. Sus amigas se burlan de ella, es tímida, etc. Y cree que la cosa sería muy distinta si fuera una mujer hecha y derecha. Un poco de magia, producto de un deseo expresado el día de su cumpleaños, va a hacer realidad su sueño. Un buen día se despierta en un moderno apartamento, con un bien desarrollado cuerpo serrano, y con un tipo que se supone es su novio, o algo así, pululando por allí. Jenna va a descubrir que trabaja en una revista, y que se supone que es capaz de poner zancadillas a todo el mundo para triunfar en la vida. Así descubrirá que su inocencia infantil tiene más de un atractivo, mientras que los adultos fácilmente caen, víctimas de su cinismo y sus ambiciones. Big, en género femenino, Jennifer Garner sustituyendo a Tom Hanks. Algo de eso hay, aunque la idea de poner a un niño o un adolescente en el cuerpo de un adulto no es nueva, como probó la reciente Ponte en mi lugar. La pareja de guionistas Josh Goldsmith y Cathy Yuspa hacen variaciones sobre el conocido tema, y permiten así a la televisiva Garner (conocida sobre todo por su Sydney Bristow de la serie Alias) tener su primer papel protagonista en la gran pantalla, a la espera del inminente estreno de Elektra, donde retoma el papel de la superheroína que ya encarnó en Daredevil. Y demuestra que además de la acción, la comedia encaja bien con su aspecto risueño. Para los mitómanos de El Señor de los Anillos, decir que en este film pueden ver la auténtica cara de Gollum-Smeagol: Andy Serkis es el jefe de la protagonista.

5/10
Ya no somos dos

2004 | We Don’t Live Here Anymore

Dos matrimonios con niños, buenos amigos. Por un lado están Jack y Terry, por otro Hank y Edith. El caso es que sus vidas cotidianas les aburren soberanamente, hasta el punto de que Jack y Edith viven una relación adúltera, sin lo que sepan sus respectivos esposos, que también sienten una cierta atracción. Recientemente se llevó al cine En la habitación, film basado en una novela de Andrew Dubus, especializado en trágicas historias familiares. Dos relatos cortos de este autor sirven de base para esta pesimista película, que habla de las dificultades en la fidelidad conyugal, cuando no se cultiva el amor día a día. Sobresale el cuidado reparto, cuatro actores que hacen creíbles sus desgarrados papeles.

4/10
Collateral

2004 | Collateral

Max. Un taxista que hace su turno de noche. Alimenta sueños quiméricos, como el de poner en marcha un negocio de limusinas para llevar a celebridades y hombres de negocios. Pero en realidad es un perdedor, incapaz de ir a más allá de una conversación amistosa con una hermosa e inteligente viajera, fiscal, a la que lleva en su vehículo. Incluso ante su madre enferma mantiene la ficción de que su sueño de las limusinas es ya una realidad. Tras dejar a su cliente en determinado lugar, un nuevo viajero, Vincent, aborda su vehículo. Le ofrece una importante suma de dinero para estar a su disposición toda la noche, llevándole a cinco puntos donde debe visitar a cinco personas. Hasta ahí, todo normal. Pero en realidad Vincent es un frío asesino, que con increíble despego, está ‘trabajando’ en esas visitas. Cuando Max se entera, no tiene otro remedio que cooperar a la fuerza. Podía ser un thriller convencional, relativamente ingenioso en su punto de partida, y nada más. Pero Stuart Beattie firma un guión de primera división, muy bien escrito, donde la clave es lo bien perfilados que están los personajes, que se alejan, para bien, de los estereotipos al uso. De entrada, Vincent, al que da vida Tom Cruise, es el personaje más goloso: un asesino frío, pero que se encuentra a gusto con Max, al que desea sinceramente ayudar; y aunque le presiona, desde luego, para que no ponga obstáculos en sus crímenes, le da consejos válidos para su vida personal, desempeñando el papel de mentor; e igual habla de jazz de modo exquisito, que cae en un curioso humor negro, como cuando, a la pregunta sobre de qué murió su padre, responde que lo mató cuando tenía doce años, para a continuación asegurar que ‘es broma, murió de cáncer de estómago’. Max era carne de cañón para dar pie a un personaje de lo más trillado: el de hombre corriente que, ante una situación límite, responde con heroísmo. Por supuesto que esos mimbres forman parte de él, pero Beattie sabe dibujar con muchos matices su innegable frustración, y los trucos que tiene para evadirse. A lo que se suma la interpretación de un pedazo de actor, Jamie Foxx, que si no gana el Oscar por este film, lo hará por su otra composición del año en Ray. La trama tiene emoción, y rompe el saque en más de un momento. Vemos a la policía, que empieza a pisar los talones al asesino. Las muertes acontecen a veces de modo inesperado, cuando la historia estaba adquiriendo tintes muy humanos. Vemos a Max cantando las cuarenta a su jefe, a instancias de Vincent. Alguno podría considerar exagerado ese tipo tiroteado que cae justo encima del vehículo de Max. Pero esa ‘lluvia del cielo’ se convierte también en poderoso símbolo de cómo el taxista se ha sumergido, sin comerlo ni beberlo, en una aventura que va a cambiarle la vida. Los diálogos están muy cuidados, repletos de ingenio. Y los conocimientos de Max para llegar a los puntos de destino por la ruta más corta, contrastan con su innegable torpeza a la hora de orientarse por los caminos de su vida.

7/10
¡Olvídate de mí!

2004 | Eternal Sunshine Of The Spotless Mind

Joel está enamoradísimo de Clementine, pero últimamente han tenido problemas. Lo que no podía esperar de ninguna manera era que Clementine acudiera a una terapia para sacar de su mente a Joel y a todo lo que pueda estar relacionado con él. El desesperado Joel se da cuenta de que ha perdido al amor de su vida, y, si no quiere morir de pena, tendrá él también que someterse al mismo lavado de cerebro. Sin embargo, la cosa no va a resultarle tan fácil, porque la presencia de Clementine en su vida es muy fuerte y ni siquiera él está seguro de querer olvidarla… Compleja, brillante y fascinante película sobre el poder irrompible del amor, obra de una de las mentes más rocambolescas que ha salido de Hollywood, Charlie Kaufman. Al igual que en Cómo ser John Malkovich y Adaptation. El ladrón de orquídeas, su anterior éxito como guionista, Kaufman ha ideado un rompecabezas lleno de cruces y vericuetos, que mezcla el pasado y el presente, la memoria y los hechos, hasta componer una intrincada madeja llena de nudos e hilos sueltos. Presentar y desenredar con éxito semejante ovillo era el difícil reto de Michel Gondry tras la cámara. El magnífico resultado es una atípica película, con muchas escenas arbitrarias a primera vista, plagadita de imágenes netamente surrealistas (y preciosas, como la de la cama en la playa nevada), con tendencia freudiana por el elemento paranoico depresivo, de rasgos sexuales, pero eminentemente romántica. El sensacional poder de atracción de este cóctel está además acentuado por los dos actores principales. Jim Carrey está soberbio, muy sobrio para lo que nos tiene acostumbrados, imbuido dentro de sí mismo y de su tristeza ya desde el primer fotograma; y Kate Winslet le da la réplica con un personaje similar, aunque más enérgico: su interpretación le ha valido su cuarta nominación al Oscar.

7/10
En carne viva

2003 | In The Cut

Frannie Avery, es una profesora y escritora de Nueva York. Se trata de una persona solitaria y totalmente descentrada a nivel sentimental. Cuando acude a un sórdido local, para reunirse con uno de sus alumnos, entra por error en una habitación donde una pareja mantiene una relación íntima. La mujer aparece muerta poco después, por lo que un policía interrogará a Frannie, que vive al lado de donde se ha producido el crimen. Asociada hasta el momento a las comedias románticas, Meg Ryan cambia de registro en este thriller morboso y subido de tono, en la línea del cine de Jane Campion, la directora neozelandesa autora de El piano. Al menos, no faltan cultas referencias literarias y artísticas, así como un claustrofóbico retrato del desconcierto vital de los habitantes de la gran ciudad.

3/10
Mi vida sin mí

2003 | My Life Without Me

Ann. 23 años. Casada, con dos niños. Lleva una vida sencilla, sin grandes alardes. De hecho, vive en una caravana, en el jardín de la casa de su madre. A pesar de su juventud, una espada de Damocles pende sobre su cabeza. Los médicos han sido tajantes: le han anunciado que tiene un cáncer de útero; sólo le restan dos meses de vida. ¿Qué hacer en todo ese tiempo? La primera decisión de la joven, es no decir nada a sus seres queridos. No quiere que compartan su sufrimiento. Lo siguiente es hacer una lista con todas las cosas que, a su entender, merece la pena hacer en el poco tiempo que le queda. Isabel Coixet sigue transitando por esos terrenos intimistas en los que acostumbra, de personas necesitadas de amor, en un mundo demasiadas veces hostil. Y como hiciero en Cosas que nunca te dije, rueda en inglés, al más puro estilo del cine independiente norteamericano. Parece encontrarse la directora catalana más cómoda en esta atmósfera, que en esa Galicia rural y romántica en la que situó A los que aman. De nuevo rueda en inglés, y a través del personaje encarnado con poderío por Sarah Polley, nos habla de la angustia que la atenaza, y de su deseo de dejar algunas cosas bien atadas. Hay detalles entrañables que se ha propuesto (decir a las personas a las que ama, muchas veces, que las quiere; pensar en quién podría sustituirla cuando falte –¿será Leonor Watling?–, para que su familia no se quede sola) con otras sacadas de quicio (el tener una aventura con alguien distinto a su marido, por la sola razón de tener esa experiencia antes de morir, parece un pelín disparatado). El film, producido por Almodóvar, ha acaparado un buen puñado de nominaciones en los premios Goya.

7/10
Amor en el aire

2003 | View from the Top

Una comedieta que nunca llega a despegar del todo, a pesar de que la protagonista candidata a azafata de aviones es Gwyneth Paltrow. La actriz da vida a una chica de pueblo, que a pesar de no haber subido nunca a un avión, sueña con ser azafata. Dirige sin demasiada fortuna el brasileño Bruno Barreto.

4/10
Windtalkers

2002 | Windtalkers

II Guerra Mundial. El ejército americano ha desarrollado un código de radio indescifrable, basado en la lengua de los indios navajos. Los soldados de esta etnia son clave en las operaciones del Pacífico. Hasta el punto de que cada soldado navajo en línea de fuego tiene asignado un compañero, cuya misión es “proteger el código”. Es decir, impedir que los hombres a su cargo caigan en manos de los japoneses. El film cuenta la historia de dos indios y los soldados que les protegen. John Woo añade otra muesca a su etapa americana, compuesta además por Broken Arrow (Alerta nuclear), Cara a cara (1997) y Misión imposible II. El director de Hong Kong filma la guerra. Y describe el choque de culturas entre los nativoamericanos y “el hombre blanco”. Un choque mayor cuando a las diferencias de "background" se añade una razón por la que conviene no estrechar demasiados los lazos de amistad entre protector y protegido: “proteger el código” podría significar quitar la vida al protegido; y quizá se dudaría a la hora de apretar el gatillo. Woo logra un film vibrante, donde plantea la tortura que supone a los protectores su dilema moral. Y presta especial atención a los elementos visuales en las escenas bélicas, perfectas, y a los ralentíes, humo, cruces… su personalísima marca de fábrica. Aunque no faltan los momentos de violencia, obtiene imágenes de subyugante belleza.

6/10
La última fortaleza

2001 | The Last Castle

Expectación en un penal militar. Llega un nuevo inquilino. Se trata de Irwin, un general cargado de condecoraciones. Metió la pata en una misión, y ha ido a dar con sus huesos a prisión. Ahora, disciplinado que es el chico, sólo desea cumplir su condena y volver a casa. Pero el coronel del recinto, un tipo frustrado, descarga adrenalina llevando con mano dura a los presos. Hasta el punto de que el general deberá liderar un motín. El director de Candidata al poder ofrece una entretenida película carcelaria con variante militar. El personaje de Robert Redford está cargado de dignidad, como el inocente recluso de Tim Robbins en Cadena perpetua: ayuda a sus hombres, les comunica ideales. El contrapunto lo da James Gandolfini, escogido quizá como el coronel por su composición en Los Soprano: en ambos casos, gángster o soldado, se revela como un tipo muy de nuestros tiempos. Como marco del film se escogió una prisión auténtica, la Penitenciaría Estatal de Tennessee, que estuvo en funcionamiento, desde su fundación en 1898 hasta 1992. Entre sus huéspedes “ilustres”, el asesino de M. Luther King.

5/10
Nena, olvídame

2000 | Committed

Joline se ha casado con Carl. Para siempre. Unidos “en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad...”. Ella lo tiene claro, pero él no tanto, y sin razón aparente le abandona. Enamorada y decidida a ser fiel, Joline se entrega a la búsqueda de su esposo con idea de recuperarlo. Lisa Krueger escribe y dirige una comedia romántica con un punto de partida muy atractivo, y una estupenda protagonista, la muy expresiva Heather Graham. Lo malo es que no sabe llevar la película hasta sus últimas consecuencias, y se empantana con las escenas de un curioso ritual espiritual indio.

3/10
Puedes contar conmigo

2000 | You Can Count On Me

Sammy es una madre soltera que vive en el mismo pueblo donde se crió de niña. Su trabajo en el banco, su cooperación con la iglesia y la educación de Rudy, su hijo de ocho años, son las principales labores que desempeña cada día. La llegada de su irresponsable hermano Terry trastocará su vida. Dos nominaciones al Oscar, para Laura Linney como mejor actriz y Kenneth Lonergan como guionista, avalan esta excelente película, en la tradición del mejor cine independiente norteamericano. Se trata del debut de Lonergan (que se reserva el pequeño papel de un sacerdote), quien más tarde colaboró en el guión de Gangs Of New York o Una terapia peligrosa, nada menos. El film trata con hondura el tema de la unidad familiar, por encima de las diferencias. Entre el reparto, aparte de Linney (El show de Truman, Mystic River), destacan buenos actores como Mark Ruffalo o Matthew Broderick.

8/10
Cabalga con el diablo

1999 | Ride With The Devil

En 1861 se libró en Estados Unidos la guerra de secesión. El film sigue el desarrollo de la contienda desde el campo sudista, a través de unos grupos guerrilleros de disciplina algo heterodoxa, conocidos como los Bushwhackers, que quiere decir algo así como los Montoneros. A un grupo de estos se unen dos jóvenes sureños, amigos desde la infancia, Jack Roedel y Jack Bull. Entre sus compañeros hay tipos impetuosos, y hasta un negro esclavo, Daniel, que sirve con lealtad a su amo. El conocimiento de una joven viuda y las batallas en que toman parte, cambiará la percepción que los jóvenes tienen del conflicto. Resulta curioso ver al taiwanés Ang Lee (Tigre & Dragón, Comer, beber, amar) dirigiendo este interesante western. Él explica que el tema le atrajo porque en la guerra civil “los yanquis ganaron no sólo el territorio sino, en cierto sentido, un modo absoluto de vida y pensamiento. (...) Cambió a todo el mundo. Todas las personas son iguales, todos tenemos el derecho a autorrealizarnos. Ése es el principio yanki. (...) Todo esto es muy moderno.”

5/10
Dos torpes en apuros

1998 | Safe Men

Dos torpes cantantes de bareto son confundidos por un mafioso con unos célebres desvalijadores de cajas fuertes. Y bajo amenaza, les obliga a dar un golpe para él. La chapuza será inevitable. La película hila una serie de situaciones disparatadas, que en algunos momentos consiguen arrancar del espectador la ansiada carcajada.

3/10
54

1998 | 54

Shane es un joven fascinado por 54, la "disco" de moda a finales de los 70 en Manhattan. Allí acuden todos los famosos en busca de música marchosa, sexo, alcohol y drogas. El día que intenta colarse comienza, de modo inesperado, su carrera como barman en el local. Su aspecto apuesto le hace muy apropiado. El chico perderá su ingenuidad, y descubrirá lo difícil que es dar con el amor. Parece que "54" fue un local muy famoso en la vida nocturna neoyorquina. Este marco real sirve para contar una historia donde una voz en off, la de Shane, ayuda a dar el adecuado tono nostálgico sobre el ritmo salvaje y escabroso de aquella discoteca. Entre los actores, Salma Hayek, y un irreconocible Mike Myers.

4/10
El dentista

1996 | The Dentist

El Dr. Feinstone es un dentista de éxito que esconde un temible secreto. Se trata de un desequilibrado que atormenta a sus pacientes. Una de las muestras del cine más gore y duro de los años 90, dirigida por el especialista en el género Brian Yuzna (productor de Re-animator). Su éxito fue tan grande que posteriormente se haría una secuela.

4/10

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