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Biografía

Keira Knightley

Keira Knightley

35 años

Keira Knightley

Nació el 26 de Marzo de 1985 en Teddington, Middlesex, Inglaterra, EE.UU.

Premios: 0 Oscar (más 1 nominaciones)

La reina británica

01 Diciembre 2007

Tiene la naturalidad de una adolescente y la apostura de las grandes actrices en blanco y negro. El público la adora y su reinado sólo acaba de empezar.

Apenas la hemos visto en cinco o seis películas de importancia y sin embargo nadie en su sano juicio diría que no es una de las actrices más prometedoras del momento. Con ella sucede como con las grandes estrellas, su presencia en pantalla oscurece al resto del reparto. Su fino rostro, su diminuta nariz y esa sonrisa blanquísima de niña inocente que aflora a la mínima detrás de sus alargados labios no dejó a nadie indiferente en Quiero ser como Beckham, la película británica que la sacó del anonimato. Ni la protagonista femenina ni el guapetón de turno estuvieron a su altura. Keira dejó de ser “ipso facto” una desconocida y su nombre pasó rápidamente a engrosar el reparto de las grandes superproducciones de Hollywood.

Y no es precisamente que esta jovencita de 22 años haya salido de la nada. Nacida el 26 de marzo de 1985 en Teddington, Middlesex (Inglaterra), muy pronto quiso seguir la senda de sus progenitores. Tanto ella como su hermano mayor Caleb, respiraron desde su más tierna infancia el aroma de Shakespeare y demás colegas, ya que su padre, Will Knightley, es actor de teatro en activo y su madre, Sharman MacDonald, es escritora teatral. Ya desde los tres años, la pequeña Keira sintió la llamada interpretativa y pedía con insistencia a su sorprendidos padres que le asignaran ¡un agente! “Quería formar parte de ese mundo de fantasía”, explica la actriz. Y aunque tuvo que esperar, tampoco hubo tiempo de que se le quitara el mono a la chiquilla: a los seis años ya contaba con quien la representara. Gracias a los contactos de sus padres, apareció por primera vez en el episodio televisivo Royal Celebration (1993). Keira tenía sólo ocho añitos y ya había conseguido dar el primer paso. Tras él, prosiguió su precoz carrera en el drama romántico The Village Affair (1994), con Jeremy Northam en el reparto, y al año siguiente contó con una breve aparición en el thriller Innocent Lies, con Stephen Dorff. Keira se esforzaba por superar la dislexia que padecía y comenzó además a recibir clases de danza. Así estaban las cosas cuando, tras dos pequeños trabajos para la televisión británica (la familiar Treasure Seekers, 1996; y Coming Home, 1998, junto a nada menos que Peter O’Toole), alguien de mucha importancia se dio cuenta del parecido que la joven actriz tenía con otra niña prodigio, Natalie Portman. Esa semejanza física fue la causa de que apareciera nada más y nada menos que en la esperadísima por aquel entonces La amenaza fantasma. Su presencia fue ciertamente fugaz, interpretando a Sabé, la damita que suplantaba a la reina Amidala-Portman. Pero para ella debió de ser una experiencia extraordinaria, ya que la saga galáctica era una de sus aventuras favoritas. Y, según ella dice, aún le gusta que la comparen con Natalie.

A partir de ese momento sus papeles crecieron en importancia. En 1999 participó en Oliver Twist, serie británica de notable calidad, y al año siguiente obtuvo su primer papel protagonista en La princesa de Sherwood, donde Keira encarnaba a una especie de Robin Hood en versión femenina. Y se ve que las chicas guerreras le van, porque en ese film lucía un perfil aventurero al estilo de la Ginebra que encarnaría más tarde en El rey Arturo. En el 2001 hizo equipo con Thora Birch en el thriller de terror The Hole, que tuvo una interesante acogida en las salas. Trabajó después en dos cortometrajes, antes de que en 2002 interpretara a la Juliette Paxton de Quiero ser como Beckham y su vida cambiara para siempre. Todavía ese año hizo algunos papeles sobresalientes, como el de Lara Antipova en la serie televisiva Dr. Zhivago (2002), o el de la yonki Louise en Pure, un fantástico y duro drama sobre la drogadicción.

Pero su pedigrí ya había sido requerido por las altas instancias de Hollywood. Y así, se mostró encantadora como la Elizabeth Swann de Piratas del Caribe (2003). Keira, que admira por encima de todas a las actrices a Katharine Hepburn y Vivien Leigh –“no por su habilidad, sino por su constancia”–, aportó ese aire de las actrices clásicas, aventurero y romántico, que necesitaba su personaje. El productor Jerry Bruckheimer dijo de ella que “es sumamente natural y hermosa. Es una niña hasta que la cámara comienza a rodar. En ese momento se convierte en un adulto”. Tras el éxito, marchó a su Londres querido –“cuanto más tiempo paso fuera, más echo de menos mi ciudad”– para rodar la romántica Love Actually (2003), donde estuvo radiante como la recién casada Juliet. Y seguidamente Bruckheimer la llamó para que fuera su Ginebra en El rey Arturo (2004).

Ya convertida en una estrella mediática, Keira podía elegir con primor sus papeles, en los cuales suele haber una extraña mezcla entre las chicas de armas tomar y las damiselas de época. Así rodó en 2005 The Jacket, un mediocre thriller junto a Adrien Brody, y el movidito biopic de una cazarrecompensas en Domino, dirigida por Tony Scott. En 2006 cambió de tercio para interpretar a la literaria Isobel Bennett, protagonista de la costumbrista Orgullo y prejuicio, basada en la inmortal novela de Jane Austen. Después tras cerrar las aventuras marinas junto a Jack Sparrow y Bill Turner, en Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto y Piratas del caribe: En el fin del mundo, en donde se mostró más aguerrida que nunca, la actriz ha vuelto a convertirse en damisela de mediados del siglo XX con su papel de Cecilia Tallis en Expiación, una gran película basada en la novela homónima de Ian McEwan. Y seguidamente la veremos en la hiperromántica Seda, igualmente adaptación literaria del relato de Alessandro Baricco. Tiene aún por estrenar el drama histórico The Duchess y el film ambientado en la Segunda Guerra Mundial The Edge of Love.

Oscar
2015

Nominado a 1 premio

Filmografía
Rompiendo las normas

2020 | Misbehaviour

Año 1970. El certamen de Miss Mundo se celebra en Londres presentado por Bob Hope, leyenda de la comedia estadounidense. En ese momento Miss Mundo es el programa de televisión más visto en el planeta, con más de 100 millones de espectadores. En pleno directo el recién creado Movimiento de Liberación de Mujeres invade el escenario e interrumpe la retransmisión afirmando que los concursos de belleza degradan a las mujeres. Así, de la noche a la mañana, el Movimiento se hace famoso... Al reanudarse el programa, la elección de la ganadora provoca un nuevo gran revuelo: no es la favorita sueca, sino Miss Grenada, la primera mujer negra en ser coronada Miss Mundo. En cuestión de horas, una audiencia global fue testigo de la expulsión del patriarcado del escenario y del nacimiento del nuevo ideal de belleza occidental.

Secretos de Estado

2019 | Official Secrets

2003. Katharine Gun trabaja para el ministerio de exteriores británico. La labor de su departamento es espiar e inspeccionar mensajes y ella se dedica especialmente a los que están redactados en chino. Su vida es tranquila, está casada con un turco que aún no posee la nacionalidad británica y que trabaja por en una cafetería. Pero la vida de Katharine va a cambiar cuando se entera en su trabajo de las sucias maniobras de los estados británico y estadounidense para cambiar los votos en la ONU y conseguir vía libre para atacar Irak. Katharine no podrá callar y filtrará la información a la prensa. Correcta película sobre la manipulación, la mentira y la integridad en torno a la Guerra de Irak, con toda esa parafernalia de fondo de las “armas de destrucción masiva” que tanto dio que hablar. El director sudafricano Gavin Hood, que ha mostrado su valía con filmes como Tsotsi o Espías desde el cielo, vuelve aquí a poner sobre el tapete las vergüenzas de ciertos gobiernos y gobernantes expertos en engañar a su población y capaces de llevar a cabo cualquier inmoralidad con tal de lograr sus objetivos. Para denunciar esta situación, el guión de Hood, escrito en colaboración con el matrimonio formado por Gregory y Sara Bernstein, se basa en la historia real de Katharine Gun, recogida en el libro de Thomas y Marcia Mitchell. El desarrollo de la trama es bastante clásico y no hay momentos especialmente vibrantes (la escena del aeropuerto parece la única concesión, algo forzada por lo demás). En realidad hay poco material, digamos, cinematográfico, pues estamos ante la denuncia de unos hechos bastante simples, contados escuetamente, con una trama que entronca con películas periodísticas (las dudas sobre la información recibida, las decisión sobre si publicar o no) y las judiciales (la estrategia de los abogados, la integridad de la acusada). Al resultado le falta algo de mordiente, aunque no dejan de tener fuerza las motivaciones de Katharine, su actitud valiente y responsable (magnífico el abrazo de su compañera), así como el planteamiento de fondo a la hora de afrontar el delito de traición. El reparto cumple, con una Keira Knightley contenida, un convincente Matt Smith en la piel del periodista de The Observer y un Ralph Fiennes al que le sobra oficio.

6/10
Colette

2018 | Colette

Biopic sobre la escritora bisexual francesa Sidonie-Gabrielle Colette (1873-1954), más conocida sencillamente como Colette. Sigue su trayectoria desde su etapa en la campiña de la Borgoña, donde vive en la casa de sus padres, hasta el momento en que se independiza completamente de quien sería su primer marido, el libertino Henry Gauthier-Villars, que escribía novelas populares bajo el apodo de Willy, y que de hecho firmó con este nombre las primeras obras de Colette, la saga de Claudine, de trazos autobiográficos, a los que el cónyuge añadía un poco de picante para hacerlas más atractivas al gran público. Dirige la película Wash Westmoreland (Quinceañera, Siempre Alice), que la coescribe con quien fuera su cónyuge gay, Richard Glatzer, fallecido en 2015, y con Rebecca Lenkiewicz, coguionista de Ida. Se beneficia de un gran esfuerzo de producción propio de una obra "de amor y lujo", con un cuidado reparto donde sobresale Keira Knightley como la protagonista, y de un estilo de narración clásico, donde se procura cierta contención a la hora de mostrar la promiscuidad sexual de los personajes. El film se inscribe de lleno en el laberinto, de momento sin salida, de la postmodernidad, convirtiéndose en un heraldo más de la causa de la ideología de género y de la libertad para elegir el estilo de vida que cada uno quiera llevar, sin los corsés que vendrían a ser las convenciones sociales, las cosas tienen el sentido que los individuos quieran darles personalmente con sus elecciones, más allá del bien y del mal, procurando asumir las responsabilidades mínimas, lo que cuenta es el yo, los demás y su posible infelicidad consecuencia de las propias acciones no importan. En tal sentido, aunque el film incluye muchos hechos reales de la vida de Colette –su primer matrimonio, el compartir amante femenina con el marido, su affaire con la marquesa de Belboeuf, su andadura teatral...–, está lejos de entregar una foto completa de la escritora, pues podría extraerse la errónea conclusión de que con la marquesa encontró la estabilidad y el amor de su vida, cuando tuvo otros dos maridos y una hija.

5/10
El cascanueces y los cuatro reinos

2018 | The Nutcracker and the Four Realms

Simpática película familiar de Disney, que usa la maravillosa música de la suite para ballet “El cascanueces” de Tchaikovsky. La trama se sitúa en vísperas de Navidad, la primera que la familia Stahlbaum pasará sin la presencia de la madre, recientemente fallecida. Todos la echan de menos, pero especialmente el padre, y la hija mediana, Clara. A pesar de todo, acuden a una magnífica fiesta, no sin antes recibir los regalos navideños que dejó la madre. Allí la magia se hace presente, y Clara, al estilo de cuentos como los Alicia en el País de las Maravillas y Las Crónicas de Narnia, llega a un mundo fantástico, el de los cuatro reinos, donde tal vez recupere la llave que debe abrir el cofre metálico en forma de huevo que le legó su querida madre. Logra llevar sobre sus hombros la narración con aplomo la adolescente Mackenzie Foy, que ya descolló en Interstellar. El film conjuga los diálogos ingeniosos con un punto de absurdo que encantaba a Lewis Carroll –ojalá hubiera más–, con vistosas escenas de acción con muchos y vistosos efectos visuales, los ratones, los soldados de hojalata, los duendes que se abren al modo de muñecas rusas. Se cuenta además con un atractivo reparto, donde destaca Keira Knightley, o el recién llegado Jayden Fowora-Knight como El Cascanueces; Helen Mirren se esfuerza en exprimir sus escasos minutos bajo una capa de maquillaje, mientras que la presencia de Morgan Freeman como Drosselmeyer se limita a entregar lo de siempre, que, siempre, resulta resultón. Codirigen el film Lasse Hallström y Joe Johnston; este director ya firmó una película hace años a cuatro manos, El guardián de las palabras, y ahora vuelve a ocurrir, aunque por diferentes razones, pues fue requerido para rodar escenas adicionales con más efectos, lo que suele ser señal de existencia de problemas, y el sindicato de directores dictaminó que ambos cineastas merecían crédito, siempre con la conformidad de Hallström, el director original. Algo de este lío se nota, el film no es completamente redondo: aunque se ha logrado algo bastante apañado, se falla en lograr una mejor simbiosis y uso de la música de Tchaikovsky y la original de James Newton Howard, quizá por eso en los créditos finales se han incluido escenas de ballet de “El cascanueces”, a modo de reparación. En cualquier caso, se logra el objetivo de una trama entretenida, que incluye temas como la unidad familiar y la dificultad de superar la pérdida de un ser querido, la confianza en las propias virtudes y talentos que uno posee, y el riesgo de precipitarse en el juicio hacia los demás.

6/10
El día que vendrá

2018 | The Aftermath

Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, Rachel Morgan se reúne en Hamburgo con su marido Lewis, coronel británico implicado en las tareas de reconstrucción de una ciudad que ha quedado desolada. Ambos ocupan la espléndida mansión a las afueras de Stephen Lubert, arquitecto viudo que vive con su hija adolescente Freda, y a los que sólo de modo condescendiente se les permite vivir ahí, en el piso de arriba. La recién llegada tiene cambios de humor constantes y no logra habituarse a su nueva vida, con su esposo se nota un claro distanciamiento, algo les separa, y con sus “inquilinos” muestra el desprecio que se debe al “enemigo”. En realidad, todos se mueven en el contexto de una compleja maraña emocional, donde hace mella el dolor propiciado por la reciente confrontación, el amor y el odio dan pie a vaivenes de incierto alcance. Una película con espléndido diseño de producción, que invita a reflexionar sobre las heridas de difícil cicatrización que ocurren en todas las guerras, entre los vencedores y entre los vencidos. Como bien se recuerda en el arranque, sobre Hamburgo en la última semana de la guerra cayeron más bombas que en Londres durante todo el conflicto. En todas partes ha habido muertes a las que no se encuentra el sentido, y para las que se buscan culpables. De modo que se logra recrear la ciudad reducida a escombros, las protestas de la gente que no tiene qué comer, el humor negro cuando asoman los cadáveres, el afán de revanchismo, la mirada escéptica de los británicos ante los que se aseguran no haber tenido nada que ver nunca con los nazis. Adaptación de una novela de Rhidian Brook, también coguionista, sabe bucear en los sentimientos de los personajes. Keira Knightley –qué delgada está esta mujer, alguien le debería dar a comer un buen chuletón de Ávila– ofrece un buen trasunto de madame Bovary en versión mujer traumatizada que ante la frialdad del marido, Jason Clarke, acaba encontrando inesperado y hasta contradictorio consuelo en otros brazos, los de Alexander Skarsgård. Hay momentos en que las conexiones emocionales sin palabras están muy logradas, especialmente inspirado se muestra el director James Kent en la escena en que Rachel toca “Claro de luna” al piano, y se le unen los “enemigos” Lubert, padre e hija. En cambio, los arranques pasionales, algo brutales, resultan forzados. Tampoco se logra dar con el tono adecuado en el necesario desenlace, que debería estar mucho mejor resuelto.

6/10
Piratas del Caribe: La venganza de Salazar

2017 | Pirates of the Caribbean: Dead Men Tell No Tales

Un antiguo enemigo de Jack Sparrow, el capitán Salazar, sólo piensa en matarlo, pues el pirata del rimmel le condenó a una terrible maldición, por la que navega errante con su ejército de fantasmas. Para localizar a su odiado rival contará con la ayuda de un viejo conocido, el capitán Barbossa. Por su parte, el hijo de Will Turner –éste presa de otro hechizo que lo mantiene en estado fantasmal en el fondo del mar– busca también a Sparrow, pues le puede ayudar a encontrar el Tridente de Poseidón con el que salvar a su padre. Se sumará al equipo Carina Smyth, intrépida chica capaz de leer los mapas estelares. Una entrega más de la saga de "Piratas del Caribe" (y van cinco). Tras el correcto trabajo de Rob Marshall en la anterior película, el equipo de producción, con Jerry Bruckheimer al frente, ha echado mano esta vez de dos cineastas noruegos, Espen Sandberg y Joachim Rønning (Max Manus, Kon-Tiki), acostumbrados a formar equipo, para plasmar en imágenes el cargadito guión de Jeff Nathanson (Atrápame si puedes), que agrupa todo lo que se puede esperar de otra entrega de la franquicia: mucha acción, fantasía a raudales, monumentales efectos especiales, maldiciones mágicas y el consabido sentido del humor. Desde luego hay que reconocer que la historia está narrada con un ritmo trepidante, sostenido durante toda la película, enviando al espectador de un lugar a otro, de una subtrama a otra, de una acción a otra, del mar a tierra firme, de modo que no da tiempo a aburrirse. Otra cosa es que lo que vemos sorprenda de alguna forma, que no es así. Sigue teniendo el tono paródico y fantasioso de anteriores filmes, algo que otorga al conjunto el carácter de un simple divertimento humorístico con poca hondura, y absolutamente previsible en su desarrollo general, aunque también contenga alguna sorpresilla. Ayuda al espectáculo el despliegue de efectos especiales, a veces asombroso, como en la larga secuencia inicial o en el clímax final en el fondo del océano. No se comprende, sin embargo, el pobre papel de la banda sonora, muy desaprovechada por Geoff Zanelli, quien ni siquiera recupera como debiera el "leitmotiv" original de la saga, tan reconocible y gratificante para espectador. Por otra parte, lo peor de Piratas del Caribe: La venganza de Salazar es probablemente un Jack Sparrow que cada vez resulta más tontaina y prescindible. Con el paso de los años Johnny Depp se ha anquilosado en sus gestos y exageraciones y su personaje está fuera de la realidad; su pícara inteligencia, su audacia y su valentía se han evaporado definitivamente, para convertirse ya en un mero comparsa cómico, salvado siempre de los peligros por no se sabe qué casualidades. En cambio, en la línea de lo que viene siendo habitual en el cine de los últimos tiempos el film intenta recuperar el espíritu de los inicios con la inclusión de dos jóvenes aguerridos y valientes que son capaces de arrostrar peligros sin cuento en persecución de sus ideales. Así el impulsivo Henry Turner y la intrépida Carina Smyth vienen a ser un trasunto juvenil de Will Turner y Elizabeth Swann, y son los encargados de aportar a la trama el contenido más clásico y aventurero. El magnífico trabajo de Breton Thwaites (Dioses de Egipto) y Kaya Scodelario (El corredor del laberinto) es crucial en este film y además promete larga vida a la saga. Mientras tanto, el lado aparatoso y fantástico viene de la mano de Barbossa y Salazar, éste interpretado por un Javier Bardem que vuelve a bordar al malvado de turno. El origen de su odio a Jack Sparrow da lugar a una de las mejores escenas de la película. Y aviso para navegantes: permanezcan en sus butacas durante los títulos de crédito, pues al término de los mismos se incluye una breve escena final.

6/10
Belleza oculta

2016 | Collateral Beauty

Howard es un exitoso empresario publicista, que lanza un inspirador discurso a sus socios y también amigos, y al resto del personal, les invita a ver el amor, el tiempo y la muerte como partes integrantes de la vida, que deben ser bien acogidas. Dos años después no es el mismo hombre, está deprimido por la muerte de su hijita, y la empresa está a punto de irse al garete. In extremis, sus amigos piensa que deben probar que no está ya en sus cabales y tomar el control de la compañía. Para ello contratan a una detective que descubre que ha echado al correo tres cartas dirigidas al amor, el tiempo y la muerte. Suena a locura, sí, pero aún más loco sería si interacturara con 3 actores que representen esos conceptos, y que supuestamente acuden a él en respuesta a sus misivas. De modo que fichan los 3 amigos de Howard fichan a 3 actores de un teatro cercano, para hacer ese papel. El director de El diablo viste de Prada y Una pareja de tres, David Frankel, entrega de nuevo una agradable película, quizá un poco merengue, pero es su estilo, o se toma o se deja, y al fin y al cabo estamos ante un cuento navideño, actualización del de Dickens para el siglo XXI, tras otras revisiones, algunas magistrales como la de ¡Qué bello es vivir! de Frank Capra, por favor, fuera comparaciones, que ya sabemos que son odiosas, si acaso citemos Holiday y Love Actually, que estarían más en la línea tonal, por así decir. En tal sentido Nueva York iluminado para la fiestas luce como un estupendo árbol navideño. El caso es que los tres actores, con sus personales representaciones, vienen a ocupar el papel de los famosos fantasmas de las navidades pasadas, presentes y futuras de Dickens, aunque en este caso el beneficiado no es sólo Howard, el gruñón, pues sus tres amigos y socios también afrontan crisis personales, uno está separado y su hija no quiere saber nada con él, otra se ha convertido en una solterona, y el tercero se está muriendo y no lo ha contado en casa. El guión de Allan Loeb funciona razonablemente, con la moraleja de la belleza colateral (mejor el título original que su traducción) que se puede encontrar acompañando al dolor y el sufrimiento. Y desde luego contar con un reparto de campanillas, que incluye a Will Smith, Kate Winslet, Edward Norton, Helen Mirren, Keira Knightley, Michael Peña y Naomie Harris, es un auténtico lujo.

6/10
Everest

2015 | Everest

Mayo de 1996. Dos guías profesionales preparan sendas expediciones comerciales, en las que llevarán a la cima del Everest a adinerados individuos. Rob Hall, de Adventure Consultants, garantiza el éxito a cualquier tipo de cliente, independientemente de su experiencia, pues ha ejercido su labor durante años sin ninguna víctima mortal. Su rival, Scott Fisher, de Mountain Madness, sólo lleva consigo a gente preparada. Ambos grupos logran coronar su objetivo, pero entonces se desata una inesperada y violenta tormenta... El islandés Baltasar Kormákur, responsable de la excelente 101 Reikiavik, ha dirigido en Hollywood títulos como Contraband y 2 Guns. En Everest reconstruye trágicos sucesos reales, que pusieron en solfa el lucrativo negocio de los viajes de recreo al punto más elevado de la Tierra. El realizador logra sacarle mucho partido a un guión inteligente, escrito a cuatro manos por Simon Beaufoy, con experiencia en este tipo de historias por 127 horas, y nada menos que William Nicholson, autor de la obra original y el libreto de Tierras de penumbra. Son conscientes de que no deben apartarse del esquema del típico retrato de lucha del hombre contra la naturaleza, por lo que se limitan a dar pinceladas de los personajes. Pero logran darles cierta dimensión humana, y que se entiendan las dos maneras de entender su profesión de los protagonistas. También contribuye al dramatismo de Everest el reparto, que tiene en su cima a Jake Gyllenhaal (Fisher) y Jason Clarke (Hall), éste último el que logra la mayor emotividad, en sus conversaciones telefónicas con su esposa, encarnada por una breve pero eficaz Keira Knightley. También sorprende otro matrimonio de ficción, formado por Josh Brolin y Robin Wright. No desentonan grandes intérpretes como Emily Watson, Sam Worthington y John Hawkes. En suma, cuando llegan las deseadas y vistosas secuencias de escalada que el público ha ido a ver no se tiene la sensación de estar contemplando el típico blockbuster vacío. Estamos ante una de esas películas de las que se sale alabando la fotografía, gran labor de Salvatore Totino. Los planos aéreos ponen los pelos de punta por sí mismos, por lo que no necesitarían del 3D con el que se exhibe Everest.

6/10
Jack Ryan: Operación Sombra

2014 | Jack Ryan: Shadow Recruit

El joven héroe de guerra Jack Ryan es reclutado por el agente de la CIA William Harper para realizar labores de analista. Gracias a su tapadera en una gran empresa de Wall Street descubrirá ciertos tejemanejes bursátiles con sus socios rusos y de ahí colegirá que se acerca un gran peligro para la seguridad de los Estados Unidos. Marchará a Rusia para investigar y allí se verá obligado a convertirse en el más letal agente de campo para salvar su vida y la de su país. Lejos en el tiempo quedan los días en que el actor y director Kenneth Branagh ofrecía adaptaciones de Shakespeare o películas originales, con personajes singulares y diálogos muy elaborados, tales como Morir todavía o Los amigos de Peter. Tan hollywoodiense se ha vuelto Branagh que se lanza a adaptar al personaje de acción más célebre del escritor Tom Clancy, el analista de la CIA Jack Ryan, ya llevado al cine anteriormente en películas como La caza del Octubre Rojo, Juego de patriotas o Pánico nuclear. Desgraciadamente el resultado no alcanza las cotas de esas películas, de las que la última es probablemente la más lograda, la más verosímil. Precisamente Branagh ha optado por primar la acción por encima de cualquier otra consideración, cosa que no ocurría con la película protagonizada por Ben Affleck, por seguir con la comparación. Falta mayor entidad dramática en el guión del experimentado David Koepp y del debutante Adam Cozad, pues las iniciales explicaciones empresariales, términos bursátiles y sesudos temores al futuro, en realidad no son más que excusas para repartir los tortazos de siempre. Reina al fin y al cabo un esquematismo alucinante en la trama y en los personajes de Jack Ryan: Juego de sombras, mientras que la narración va adelgazando en seriedad hasta convertirse en un juego plano de buenos y malos, en donde la resolución de las escenas es de lo más ligera (véase el engaño de chiste en la cena del restaurante, el rescate de la chica, las inverosímiles superdeducciones en la camioneta, la casual localización del terrorista, etc.), un cúmulo de momentos límite al más puro cine de palomitas. Dicho lo cual, el film es un entretenido divertimento, pura evasión. Las escenas de acción están bien rodadas, alguna de modo espectacular. Está claro que Hollywood busca "encontrar" su 007 yanqui en Jack Ryan y en este sentido se emula en ciertas fases el estilo realista del agente interpretado por Daniel Craig, como en la lucha cuerpo a cuerpo en la habitación del hotel. Pero, en fin, Chris Pine no alcanza a tener el carisma necesario para sacar adelante un personaje tan delicado, siempre en riesgo de caer en el ridículo de tan listo que es (al tipo no se le escapa ni una). Kenneth Branagh se reserva, como a él le gusta, el personaje del ruso malvado, un tipo malencarado con reminiscencias muy tópicas de la Guerra Fría. Mientras que Keira Knightley aporta poco más que su glamour femenino y casi dan ganas de pedir más protagonismo a un sólido Kevin Costner, aquí reducido a maduro espía tras las bambalinas.

5/10
Laggies

2014 | Laggies

Descifrando Enigma

2014 | The Imitation Game

El director noruego Morten Tyldum escoge una historia real para rodar su primera película en inglés, la adaptación del libro de Andrew Hodges realizada por un guionista debutante, Graham Moore. Con mucho talento y jugando en la estructura con tres tiempos narrativos, describe la contribución al desenlace de la Segunda Guerra Mundial del gran matemático y experto en computación Alan Turing, que lideró el equipo de criptógrafos de Bletchley Park en Inglaterra, responsable de romper el código de cifrado que los nazis utilizaban en sus comunicaciones con el uso de la máquina Enigma. Producen la cinta los hermanos Weinstein. Gran mérito de Moore y Tyldum es el modo en que se imbrican el presente, en que la casa de Turing sufre un asalto con robo, y de la investigación policial empiezan a asomar indicios de tareas de espionaje, pero también de posible homosexualidad; los años de la guerra, que ocupan la mayor parte del metraje, con la petulancia e insensibilidad de Turing en el trato con la personas –sus superiores y los miembros de su equipo–, pero también con su admirable genialidad; y sus años de jovencito estudiante en el internado de Sherborne en Dorset, con la afinidad que siente por un estudiante algo mayor que él, Christopher Morcom. La narración, bien apoyada por montaje, fotografía y partitura musical, fluye con un ritmo asombroso, donde se conjugan la intriga, la humanidad de los personajes, el drama pero también el humor, propiciado éste en gran parte por la arrogancia en parte inconsciente del protagonista. Lo cierto es que hay un buen puñado de escenas modélicas en su concepción, y parece latir de fondo en todo el film la idea de que no sólo estamos descifrando Enigma, sino que de Turing también estamos rompiendo su código, para descubrir lo que encierra su aparente frialdad, pues en el fondo y paradójicamente es una persona hipersensible. Incluso el título original, "The Imitation Game", alusión al conocido artículo de Turing "Computing Machinery and Intelligence", tiene su subtexto a la hora de aludir a las capas con que se protege de los demás. Tienen fuerza los componentes del grupo que trabaja con Turing, la única chica del grupo –Joan Clarke, compuesta por Keira Knightley–, o el líder desbancado Hugh Alexander, Matthew Goode. También los superiores de inteligencia –el comandante Denniston, Charles Dance, que no traga al matemático, y el contacto con el gobierno Stewart Menzies, Mark Strong–, o el policía intrigado por el enigma Turing –Rory Kinnear–. Lo cierto es que ésta es una de esas películas que merece un premio a su reparto al completo, aunque por supuesto hay que destacar entre todos a Benedict Cumberbatch, que como Turing demuestra ser uno de los grandes actores del momento. El film quiere ser una reivindicación de las contribuciones científicas y patrióticas de Alan Turing, que sufrió un proceso por “indecencia y perversión sexual” en los años 50 por su condición homosexual. Algo que ya acometió en Reino Unido la mismísima reina Isabel II, que le concedió en 2013 un indulto de todos los cargos que se le imputaban. De todos modos, Tyldum tiene la inteligencia de aludir a la cuestión sin convertirla innecesariamente en “causa belli”.

7/10
Begin Again

2013 | Begin Again

A pesar de haber ganado el Grammy tiempo atrás, el productor discográfico Dan no atraviesa su mejor momento. Está separado de su mujer Miriam, y la desconexión con su hija adolescente Violet es grande. Además, su forma de entender la industria musical no encaja con los nuevos tiempos y las modernas técnicas de marketing. Su entrada en un garito nocturno, y unas cuantas copas de más, no impiden que quede subyugado por la voz de una joven cantante, Greta, casi obligada por un amigo a subir al escenario. Sobre la marcha le propone la producción de un disco, aunque ella se muestra algo escéptica, pues se encuentra en medio de una crisis amorosa, a su novio Dave parece que la recién encontrada fama musical se le ha subido a la cabeza. Siete años ha habido que esperar para que John Carney, guionista y director de la maravillosa Once, volviera a entregar una película que discurre en la misma dirección. Begin again comparte con ella la capacidad de conmover gracias a unos personajes entrañables, bien descritos, y a los conflictos a los que se enfrentan, y a una inspirada partitura musical compuesta de preciosos temas musicales de Gregg Alexander que dan el necesario “mood” a la película, porque en ellos los personajes expresan sus sentimientos. Está claro que el éxito de Once, incluido su Oscar a la mejor canción, ha facilitado las cosas a Carney en lo referente a un presupuesto más desahogado, y a un reparto de actores conocidos, aunque no obvios, el cineasta no ha sucumbido a la tentación de fichar meramente intérpretes con tirón comercial. Alguno podría pensar que con Begin again desaparece el encanto de película pequeñita con caras no familiares al espectador, pero lo cierto es que Carney se las arregla para mantener cierto aire “indie”, y sobre todo, se mantiene fiel a las claves que le hicieron triunfar con Once. O sea, una historia sólida –la estructura del film, con el arranque en un doble flash-back, es ingeniosa–, con valores humanos, que no toma los cauces sentimentales habituales, la alusión a Casablanca sin nombrarla no es casual. Cuestiones como las crisis conyugales y de pareja, la difícil adolescencia, las relaciones padre-hija, la sensación de haber quedado obsoleto en en la profesión y los rígidos mecanismos ajenos al arte y al respeto al público que a veces imperan en la difusión cultural, están imbricadas en la trama con gran naturalidad. Nunca se tiene la sensación de que el director trata de vendernos moralina barata, sino que simplemente habla con optimismo de comportamientos y actitudes representativos de actitudes positivas y negativas ante los desafíos que depara la vida misma. La selección de actores es perfecta. Hailee Steinfeld adolescente, demuestra que lo de Valor de ley no fue flor de un día. Keira Knightley está tan encantadora como siempre, y sale airosa del desafío de cantar. Mark Ruffalo es perfecto para representar a un tipo que sufre la crisis de la mediana edad, y Catherine Keener no vacila en su papel de madre, que podía a priori ser antipático. Adam Levine, músico reconvertido en actor para la ocasión, encarna bien los desafíos que se afrontan con el vértigo de la fama. Y James Corden da la imagen perfecta del amigo patoso y no muy atractivo, en cuyo hombro siempre puedes llorar.

8/10
Anna Karenina

2012 | Anna Karenina

La Rusia de bien avanzado el siglo XIX. Anna Karenina está casada con un ministro del emperador y tiene un niño, parece el ejemplo perfecto de esposa, que hasta logra el perdón de su cuñada Dolly para Oblonsky, un hermano demasiado aficionado a las infidelidades conyugales. Pero su existencia sin tacha se ve puesta a prueba cuando conoce al hijo de una condesa, el apuesto Vronsky, pues en vez de favorecer su relación con Kitty, hermana de Dolly, acaba sumergida en una seria relación con él, que va más allá de la simple aventura, y desafía las reglas aceptadas de conducta social. Curiosamente esto podría favorecer las pretensiones amorosas de Levin, el mejor amigo de Oblonsky, sobre Kitty. Maravillosa adaptación de la inmortal obra de Leo Tolstoi “Anna Karenina”, que ha conocido múltiples traslaciones a la cine, la más conocida la de Clarence Brown con Greta Garbo como protagonista. La que nos ocupa cuenta con un solidísimo guión del dramaturgo Tom Stoppard –que además de firmar los guiones de Brazil y El imperio del sol llevó al cine su propia obra de teatro Rosencrantz y Guildenstern han muerto–, en el que privilegia todas las tramas que tratan el tema del amor en sus distintas vertientes y con sus diversos dilemas morales, con atención primordial por supuesto a la relación adúltera de Anna Karenina, y siempre fiel al espíritu de Tolstoi. Lo que implica una crítica a las existencias postizas e hipócritas, ante las que pugna el deseo de vivir en plenitud un amor real y verdaderamente sentido, con espacio para la pasión y la ilusión, pero con el precio impagable de incumplir los compromisos adquiridos. Por supuesto, lo que hace de “Anna Karenina” una obra universal es su indudable complejidad y su mirada honesta y nada complaciente, donde la conciencia tiene un espacio, como lo tienen los deberes ya asumidos –conyugales y maternales–, que no se pueden simplemente ignorar. El perdón, la comprensión, el deseo, los remordimientos, el saberse en la presencia de Dios, forman parte de Anna y alrededores ofreciendo una poliédrica e interesantísima panorámica del ser humano, donde Oblonsky es un interesante contrapunto a la protagonista, como Levin lo sería del excesivamente rígido Karenin. Resulta obligado en Anna Karenina mencionar la audaz puesta en escena de Joe Wright (Orgullo y prejuicio, Expiación), que trabaja por tercera vez con su musa Keira Knightley, además de repetir con gran parte de su equipo técnico, además de los productores el director de fotografía Seamus McGarvey, el compositor Dario Marinelli, la directora artística Sarah Greenwood, la diseñadora de vestuario Jacqueline Durran y la montadora Melanie Ann Oliver. Wright concibe su historia como una metáfora del gran teatro del mundo, e invita al espectador a moverse entre sus bambalinas. De modo que muchas escenas transcurren en escenarios teatrales –asombrosa, a este respecto, resulta la carrera de caballos–, produciéndose a veces maravillosas transiciones a escenarios naturales, un efecto que para asombro de propios y extraños, no transmite artificiosidad. Como en otras de sus películas, especialmente Expiación, Wright juega con una feliz fusión de la partitura musical con otros sonidos justificados por las escenas, y ello funciona maravillosamente. Y resulta cuando menos elegante en las escenas donde se da rienda suelta a la pasión. El reparto es espléndido, todos los personajes parecen vivos y comprendemos su comportamiento, sus razones y sinrazones, Stoppard y Wright, de acuerdo con Tolstoi, nos invitan a no juzgarles y mucho menos a condenarles. Knightley hace justicia a Anna Karenina, compone bien un personaje muy difícil, y Jude Law humaniza a su duro marido.

8/10
Buscando un amigo para el fin del mundo

2011 | Seeking a Friend for the End of the World

Un método peligroso

2011 | A Dangerous Method

1904. El psiquiatra Carl Jung, inspirado por las enseñanzas del vienés Sigmund Freud, aplica el psicoanálisis en Zurich a su muy trastornada paciente rusa Sabina Spielrein. Logrará avances para su curación, sacando a la luz sus oscuros traumas sexuales, pero al precio de implicarse en una relación íntima con Sabina, con el agravante de que él es un hombre casado y padre de familia. Además su deseo de humanizar y espiritualizar el psicoanálisis chocará frontalmente con Freud, dando pie a un creciente distanciamiento. Las razones ocultas y malsanas que a veces explican el comportamiento humano configuran sin duda el grueso de la filmografía de David Cronenberg. Por ello no extraña que el cineasta canadiense se haya visto atraído por la obra de teatro "The Talking Cure" de Christopher Hampton, quien, interesado por el nacimiento y evolución del psicoanálisis se documentó profusamente sobre la relación entre Sigmund Freud –el padre de esta metodología clínica–, Carl Jung –el discípulo que finalmente decide transitar sendas que no agradan al maestro–, y Sabine Spielrein –paciente estudiante de medicina, que también acabará siendo una erudita psiaconalista–. Hampton adapta su propia obra, y trenza bien temas, caracterización de personajes y los lazos que les unen. Al trío de caracteres ya mentado conviene añadir, aunque su peso es menor, el de Otto Gross, un psiquiatra internado que empuja a Jung metafóricamente al abismo, y el de Emma, la esposa de Jung. Aunque la película resulta un tanto desoladora al mostrar al desnudo –metafóricamente de nuevo, aunque no falten escenas escabrosas– a los personajes, hay que reconocer un esfuerzo de objetividad del que el título es muy expresivo. Sumergirse en la intimidad sexual de las personas, aunque sea para ayudar como médico o para hacer avanzar la ciencia como investigador, puede producir trastornos en los "curadores", resulta difícil en tal tesitura mantener el equilibrio mental y la necesaria distancia. Resultan muy interesantes planteamientos como el del maestro encerrado en su torre de marfil, que no se deja aleccionar por nadie, sólo desea seguidores sumisos que vayan por donde él indica; o el del médico al que un planteamiento puramente materialista no le basta, las personas no son simples objetos de estudio científico, existe en todo hombre un anhelo de trascendencia. Los actores hacen bien su trabajo, aunque a ratos pueden parecer algo monolíticos –Viggo Mortensen como Freud– o cansar con sus tics nerviosos –Keira Knightley como Sabina–; en cualquier caso logran expresar los dramas internos, sus desgarramientos intensificados por el esfuerzo que hacen para racionalizarlos.

6/10
Nunca me abandones

2010 | Never Let Me Go

Nuevo largometraje cinematográfico del prestigioso realizador Mark Romanek, ausente de los cines desde la redonda Retratos de una obsesión, de 2002. Romanek –que abandonó El hombre lobo por desacuerdos creativos– se consagra como un realizador sólido, con esta impecable adaptación de la novela de Kazuo Ishiguro, que ejerce como productor ejecutivo. La joven Kathy rememora su infancia en Hailsham, un selecto internado, en el que las rígidas profesoras inculcan a las chicos que son 'especiales'. Se siente atraída por Tommy, otro niño, que acaba saliendo con Ruth, una de las alumnas. Una profesora les advierte que no tendrán una vida normal, sino que les aguarda un trágico futuro. Al día siguiente, ha sido despedida... Años después, los chicos se reencontrarán cuando ya son adultos y están a punto de afrontar su triste destino. Romanek parte de un impecable guión de Alex Garland (ilustre colaborador de Danny Boyle en títulos como 28 días después) que sigue al milímetro la novela, salvo en algún detalle, como una frase final que abre una reflexión bastante amplia, convirtiendo a los personajes en microcosmos de toda la condición humana. El realizador también tiene un reparto de primera fila, en el que sorprenden la sobriedad interpretativa de los jóvenes Carey Mulligan, Andrew Garfield y Keira Knightley. Romanek acierta al trasladar a la pantalla la célebre sutilidad de Ishiguro, que como en su obra más conocida, la que dio lugar al film Lo que queda del día, sugiere muchísimo a partir de elementos mínimos. En este sentido llama la atención cómo las secuencias del internado, aparentemente idílico, resultan sin embargo inquietantes. El realizador es capaz asímismo de lograr un equilibrio imposible entre el drama y la ciencia ficción, sin que aparezca absolutamente ningún elemento asociable a este último género, ni terminología científica, ni escenarios futuristas... Sólida cinta sobre los límites morales de la ciencia, resulta un tanto triste, aunque sus personajes están llenos de humanidad. Recuerda en su esencia a los escenarios distópicos de otras películas sobre manipulaciones genéticas, como Gattaca, o Blade Runner. Aunque lo más habitual en el cine sobre distopías es que giren sobre la rebelión, en esta ocasión todo el discurso versa sobre la aceptación del dolor. La resignación de los personajes recuerda a la de Anthony Hopkins en Lo que queda del día. También se aborda la amistad y el aprovechamiento del poco tiempo del que dispone el ser humano.

7/10
Sólo una noche (Last Night)

2010 | Last Night

Massy Tadjedin, guionista de The Jacket, debuta como directora con este drama de llamativo reparto. Podría dar que hablar en el futuro a juzgar por algunas cualidades de la cinta, que es una opera prima prometedora. Joanna está felizmente casada con Michael, el marido aparentemente ideal. Pero cuando ambos acuden juntos a una fiesta de la empresa en la que él trabaja, Joanna detecta que Michael le presta una descarada atención a Laura, una despampanante compañera. A la mañana siguiente, casualmente, Michael se tiene que ir de viaje de empresa con un tipo y con Laura. Al enterarse Joanna, mantiene una sonora discusión con Michael, que se marcha de todas formas. Mientras que a espaldas de su esposa, Michael acaba intimando con Laura, ella se reencontrará casualmente cuando va a tomar café con Alex, su gran amor del pasado con el que sigue habiendo mucha química. Estamos ante un film de interés, por su tratamiento de temas de alcance, como la tentación de la infidelidad, la confianza en la pareja y los celos. El problema es que acaba resultando un tanto superficial, y la relación entre la esposa y su antiguo novio parece una versión descafeinada de Antes del amanecer, pero sin la brillantez de los diálogos, la trascendencia y la fuerza del film de Richard Linklater. La banda sonora es insistente y machacona, mientras que la reiterativa exhibición de las actrices principales en ropa interior acaba resultando un tanto cargante, y no se entiende sino es como una forma fácil de llamar la atención. A pesar de todo, lo cierto es que se sigue con interés, sobre todo por el buen trabajo de los actores principales. Keira Knightley –que madura poco a poco bastante bien– y Guillaume Canet (director de Pequeñas mentiras sin importancia) ofrecen mucha pasión, y se llevan la palma. Tampoco decepciona Eva Mendes, que siempre cumple con las expectativas, mientras que Sam Worthington, sin decepcionar del todo, no acaba de emocionar en un registro muy distinto al que ofrecía en Avatar, el film por el que se le conoce fundamentalmente.

5/10
London Boulevard

2010 | London Boulevard

Mitchel acaba de salir de la cárcel. Aunque se ha movido en los bajos fondos londinenses, desea llevar una nueva vida, evitando que su hermana se meta en líos, y que él mismo no quede involucrado en actividades delictivas. Por casualidad, consigue un trabajo como mantenedor de la mansión de una gran actriz de cine acosada por los paparazzi. Lo que no va a impedir que la violencia y la vida gangsteril llamen de nuevo a su puerta. Adaptación de una novela de Ken Bruen, supone el debut en la dirección del guionista William Monahan –también autor del guión y productor–, que ganó el Oscar por su libreto de Infiltrados. Aquí maneja una historia fatalista donde el “héroe” no puede escapar a su destino fatal y muy caprichoso, por mucho que lo intente. Todo se sirve con un estilo de violencia seca, que parece deudor de ciertas producciones británicas recientes, como The Take (serie), aunque su resultado es bastante inferior. El principal problema del film de Monahan es que no responde a la pregunta “What’s the point?”, o sea, “¿de qué va todo esto?”. Nos distrae el cineasta con muchos hilos –la hermana que se lía con el médico indio, el mendigo asesinado, la estrella agobiada y traumatizada por una violación, el asistente de la estrella que no se sabe muy bien a qué se dedica, el gángster “hijo de p...” que quiere una colección de coches y no se sabe qué más...–, ninguno de los cuales tiene suficiente consistencia argumental. De modo que las cosas se arreglan con “estilo”, tipos duros y frases grandilocuentes, llenas de palabras malsonantes y supuestamente ingeniosas... Es cierto que hay un reparto de actores solventes, pero no tienen personajes dignos de ese nombre, a excepción, quizá, de Colin Farrell, Ben Chaplin y Ray Winstone, y ello siendo indulgentes. Porque, la verdad, Keira Knightley tiene un papel absolutamente anodino y poco atractivo.

4/10
En el límite del amor

2008 | The Edge of Love

Drama basado en una historia real. Decidida a llevar al cine la relación de sus abuelos, Vera Phillips y William Killick con el célebre poeta galés Dylan Thomas, la productora Rebekah Gilbertson promovió esta cinta, que ha sido dirigida por John Maybury. Este cineasta londinense ya tenía experiencia en biografías de personalidades de la cultura, pues fue el responsable de El amor es el demonio, sobre el pintor Francis Bacon. En el límite del amor está escrita por la actriz y dramaturga Sharman Macdonald, a la sazón madre de la actriz Keira Knightley, que acabó siendo la protagonista femenina. Hasta ahora, ambas sólo habían coincidido en el corto Deflation, donde Keira era actriz y Macdonald editora y ayudante del director. La acción tiene lugar durante los bombardeos a los que fue sometida la capital británica durante la II Guerra Mundial. La tal Vera Phillips –que se gana la vida como cantante– se reencuentra con Dylan Thomas, con quien había mantenido una fugaz relación cuando era adolescente. Ambos vuelven a sentirse atraídos a pesar de que él ya está emparejado con Caitlin, que se hará muy amiga de Vera. Un admirador de Vera, el militar William Killick, le propone que se case con él. Ella acepta, pero pronto se separan porque él se tiene que ir al frente. Durante su ausencia, aprovecha su dinero para mantener al poeta y a Caitlin. Además de que la reconstrucción histórica está muy cuidada, se ha escogido muy bien al reparto, pues la citada Keira Knightley está acompañada por los eficaces Sienna Miller y Matthew Rhys. Resuelve especialmente bien un papel muy difícil el actor Cillian Murphy (El viento que agita la cebada, Batman Begins), marido del personaje de Knightley. No sale bien parado el poeta Dylan Thomas, genial escritor, ingenioso, atractivo y magnético, pero frívolo, irresponsable, cínico y rencoroso. Se contrapone su estilo de vida bohemio con el de su antítesis, el militar Killick. A pesar del dramatismo de la historia y de su realismo descarnado, subyace un tono esperanzador y positivo en su tratamiento de las relaciones familiares. 

6/10
La duquesa

2008 | The Duchess

1772, Inglaterra. Con diecisiete años, Georgiana se promete con el duque de Devonshire, a instancias de su madre, lady Spencer. Ingenua e ignorante de las cuestiones de la vida, ella está encantada con este matrimonio, que supondrá una desahogada posición, y ser el centro de las relaciones sociales de su esposo. Pero realmente se diría que en lo que a su matrimonio se refiere, Georgiana ha sido tratada poco menos que como ganado, una hembra cuya función principal sería la de procurar descendencia masculina al duque, un heredero del título. Algo que no acaba de llegar, pues irán naciendo niñas. Lo que intensifica la frialdad e indiferencia con que el duque trata a Georgiana, lo que conduce a todo género de humillaciones, como la obligarle a criar como si fuera suya a una hija ilegítima, o la de convertir a Bessie, la mejor amiga de Georgiana, en su amante. Toda esta experiencia supone un proceso de maduración para Georgiana, que busca consuelo y distracción en las reuniones sociales. Película basada en hechos reales, contados por Amanda Foreman en su premiada biografía, que ha servido para confeccionar el guión. El desconocido Saul Dibb entrega un film que sabe atrapar la desdicha de un matrimonio concertado, sobre todo porque el marido no pone nada de su parte para que funcione la vida conyugal. Aunque se critica la discriminación de la mujer de antaño, y se juega a la contraposición entre lo que es una boda pactada y un amor natural y sincero, el director tiene la honradez de apuntar que lo primero podría funcionar si ambas partes se esforzaran, y que lo segundo puede ser aparcado cuando intereses superiores –los hijos– demandan tal sacrificio; no se cae en la frivolidad en tal aspecto, y ello contribuye a dar consistencia a la trama. De modo que se siguen con interés los altibajos sentimentales, las cuitas amorosas y las infidelidades, los dilemas que conllevan la atención de los propios retoños. Keira Knightley es perfecta como protagonista, se convierte en solidísima columna vertebral de la película. Y hay un buen respaldo de secundarios, entre los que destacan el perpetuamente distante Ralph Fiennes, y la pragmática madre encarnada por Charlotte Rampling; los menos conocidos Dominic Cooper y Hayley Atwell, variables añadidas al juego amoroso, cumplen. Por supuesto, se pinta con minucioso esmero la vida cortesana, prestando atención a las convulsiones políticas de la época, concretamente a luchas del partido whig al que el duque respalda. La dirección artística esta mimadísima a la hora de pintar las reuniones sociales, y no extraña que el vestuario de Michael O’Connor ganara un Oscar en la edición de 2009, pues los modelos que luce Keira Knightley son deslumbrantes, con especial atención para sus sombreritos –o mejor sería decir, sombrerazos–, una preciosidad.

6/10
Seda

2007 | Silk

El canadiense François Girard llevaba una década sin dirigir, tras El violín rojo, de 1998. El cineasta regresa como productor, director y guionista de esta adaptación de una de las mejores novelas del italiano Alessandro Baricco, autor de títulos como ‘Novecento’, en la que se basó La leyenda del pianista en el océano. 1860. Baldablou, un empresario francés que se dedica a fabricar tejidos, tiene dificultades para seguir con su negocio, por una enfermedad que ataca a los gusanos de seda. Para remediar su situación, Baldablou envía a Herve Joncour, el hijo del alcalde, a Japón, en busca de huevos de gusanos de seda. Joncour debe separarse unos meses de Helen, una maestra de escuela, con la que acaba de contraer matrimonio. Para llegar a su destino, debe atravesar Europa en trenes, hasta Kiev, y allí cruzará la estepa rusa con una caravana para llegar a un barco que le lleva a Japón. Una vez en el país del sol naciente, encontrará un aliado que le ayuda a conseguir los huevos que necesita, pero también se sentirá atraído por una bella y enigmática mujer. Girard busca reproducir el lirismo de la novela, a través de una fotografía muy cuidada, de Alain Dostie, su colaborador habitual, que realiza un trabajo muy superior al conjunto. Por lo demás, se trata de un drama bastante decepcionante. El cineasta tenía todos los elementos para dar lugar a una producción de empaque, como un presupuesto amplio que permite una convincente reproducción de la época, y una historia que era eficaz y sugerente en manos de Baricco, gracias a su estilo evocador y suave –como la seda–, y a sus sutiles reflexiones sobre la infidelidad. La traslación a la gran pantalla es mucho más hueca, no acaba de estar del todo bien narrada, y se resiente de una voz en off que trata de compensar lo que las imágenes son incapaces de explicar. Contaba también Girard con un reparto con posibilidades que desaprovecha. Michael Pitt (Last Days) ha estado mejor en otras ocasiones, pero aquí se muestra impasible, incapaz de comunicar nada. Keira Knightley y Alfred Molina cumplen con profesionalidad, pero sus personajes apenas tienen cancha para expresar alguna emoción, por lo que su trabajo queda bastante deslucido.

4/10
Piratas del Caribe: En el fin del mundo

2007 | Pirates of the Caribbean: At World's End

El colofón de la trilogía disneyana de piratas, tras Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra y Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto. Como se recordará, el segundo film dejaba atrapado al capitán Jack Sparrow en el Fin del Mundo, algo de lo que Elizabeth Swann se siente culpable, motivo por el cual impulsa su rescate. Por otro lado, a Will Turner se le parte el alma viendo navegar eternamente a su padre en el Holandés Errante, de modo que está trazando sus propios planes acabar con esa maldición. Y mientras los jerifaltes de la Compañía de las Indias siguen conspirando al servicio de sus propios intereses. Si este film fuera el primero de la saga, en vez del tercero, tal vez el éxito del conjunto habría sido muy diferente. Aquí Gore Verbinski juega “a caballo ganador”, al menos en lo que a taquilla se refiere. Sabe que haga lo que haga, la gente irá a verlo. Y aunque mil críticos al unísono declaren que se trata del peor título de la trilogía (la cosa nos recuerda a El retorno del jedi, la película menos lograda, con diferencia, de la trilogía original de La guerra de las galaxias), muchos espectadores querrán comprobarlo personalmente. Y nostálgicos tal vez por los buenos momentos pasados con Sparrow, sobre todo en el primer film, hasta pueda que algunos defiendan este tercero a capa y espada. Hay algo de pereza en la acumulación de elementos, poco vertebrados en la trama urdida por Ted Elliott y Terry Rossio: la secuencia inicial de ahorcamientos en masa (por cierto, hay más violencia en este film que en los otros), los piratas de Singapur (¿de verdad aporta algo Chow Yun-Fat y sus exóticos corsarios?), la reunión de los piratas ligados por nueve monedas (¿un guiño a la ONU, piratas de todo el mundo mundial, o deseos de agradar a cualquier espectador de los cinco continentes?), la diosa Calipso, las escenas surrealistas de Sparrow… Y resulta difícil entender que la primera aparición de Johnny Depp se haga esperar… ¡tres cuartos de hora! Y si el éxito de la saga reside en el sentido del humor de su personaje, aquí hay que decir que no cuenta con demasiados hallazgos para provocar la risa. En realidad, todos los personajes protagonistas parecen agotados, incapaces de dar más de sí… Convertir a Elizabeth en intrépida capitana tal vez sea un guiño a las feministas recalcitrantes pero, francamente, no es coherente con lo que sabemos de ella. Casi acaban teniendo más gracia y despiertan más simpatía los piratas eternos secundarios, Ragetti, Gibbs y Cotton. Por supuesto que los efectos especiales son espectaculares, y que especialmente el último tramo de batallas en el mar, bajos los efectos de una tempestad, es trepidante. Pero la sensación de una película interminable (casi tres horas, y encima, una escena adicional tras los diez minutos de crédito) y poco mimada domina. Lástima.

4/10
Expiación

2007 | Atonement

Inspirada adaptación de la novela homónima de Ian McEwan. La acción arranca en un caluroso día de verano de 1935, en la casa de campo de la familia Tallis. Briony, la hija pequeña de doce años, es una cría de imaginación y actividad desbordantes, que anda preparando una obra de teatro escrita por ella misma, para representar con sus primos, una chica y dos gemelos. Pero a una imagen que contempla desde una ventana de la mansión, y que ella malinterpreta –su hermana mayor Cecilia quitándose la ropa ante Robbie, el hijo del ama de llaves–, sigue una cadena de sucesos –la entrega del mensaje equivocado, un momento de pasión en la biblioteca, un ataque sexual a su prima la noche en que se escapan los gemelos…– que conducen a una terrible mentira que hace desgraciadas a muchas personas. Años más tarde, estallada la Segunda Guerra Mundial, los protagonistas de aquellos hechos tal vez tengan la ocasión de expiar por ellos… Cuando el propio novelista comenta que adaptar su obra “es un trabajo de demolición. Se trata de reducir una novela de 130.000 palabras a un guión de 20.000. Además presenta grandes dificultades porque es muy intimista, penetra en la cabeza de varios personajes”, uno empieza a hacerse cargo del mérito del trabajo de Christopher Hampton, guionista, y Joe Wright, director, por convertirla en imágenes. Y lo cierto es que se capta a la perfección el sentimiento de culpa de Briony (gran trabajo de las actrices que la encarnan a distintas edades, Saoirse Ronan, Romola Garai, y Vanessa Redgrave), que hace presa en ella en un momento dificil, el de la adolescencia, cuando despierta la sexualidad y los sentimientos son confusos; uno puede entenderla a ella muy bien, al igual que a su hermana Cecilia –muy bien Keira Knightley en un papel ingrato– y a Robbie –nadie debería perder de vista a James McAvoy, un actor espléndido–, que ven truncado su amor incipiente de modo fatal, y para los que el resentimiento y la amargura son una lógica tentación. El guión despliega bien estos temas centrales –pecado, culpa, penitencia, reparación, perdón…–, a la vez que habla de los prejuicios de clase y muestra el horror bélico de la Segunda Guerra Mundial. Hay que subrayar también las audacias narrativas, en los saltos temporales, o en la repetición de los mismos hechos desde distintos puntos de vista, todo ello introducido sin estridencias, con una suavidad increíble. Hay estupendas transiciones de un plano a otro, relacionándolos visualmente, o fundiéndolos con el sonido (qué gran idea unir la hermosa banda sonora, con las teclas de la máquina de escribir de la escritora en ciernes Briony). Y resulta prodigioso ese alarde de plano secuencia rodado con steadycam en línea de playa, de casi diez minutos, en que Robbie y dos compañeros del campo de batalla recorren el campamento, de gran complejidad técnica y numerosos figurantes, que te deja sencillamente boquiabierto.

8/10
Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto

2006 | Pirates of the Caribbean: Dead Man's Chest

Han pasado tres años desde que los Piratas del Caribe. La maldición de la Perla Negra obtuviera un sustancioso botín al desembarcar en las carteleras. Sus responsables daban por hecho desde el estreno que al film le seguirían otras entregas de la saga. Finalmente decidieron rodar a la vez dos nuevos capítulos. Ambos vuelven a estar dirigidas por Gore Verbinski, que también ha contado con la mayor parte del equipo técnico y artístico de la primera. El film retoma la acción justo en el punto donde finalizaba su predecesor. Will Turner está a punto de contraer matrimonio con su amada Elizabeth Swann, en Port Royal (Jamaica). Justo antes de la boda, aparece Lord Cutler Beckett, cazador de piratas, que acusa a la pareja de haber ayudado a escapar al capitán Jack Sparrow. Beckett encarcela a Elizabeth y hace un trato con Will: liberará a su prometida si le trae una brújula en poder del capitán Sparrow. Will encuentra a su amigo embarcado en la búsqueda de un cofre que contiene el corazón del pirata Davy Jones, capitán del Holandés Errante. Resulta que Sparrow hizo un pacto en el pasado con Jones, y si no encuentra el cofre, deberá servir en su tripulación por toda la eternidad. Ciertamente Verbinski logra por momentos superarse a sí mismo en espectacularidad, sobre todo en algunos combates de masas. Los maquillajes de criaturas y efectos especiales son aún mejores, sobre todo en el ataque del monstruo marino al barco, o en algunos momentos divertidos en que Jack Sparrow parece un auténtico personaje de dibujos animados, rebotando mientras permanece atado a un poste. Por su parte, Johnny Depp despliega sus dotes de 'clown' montando un show hilarante, y se luce sobre todo en la parte de la isla de los caníbales, lo mejor del film. Todo esto ayuda a que se conserve parte del encanto del primer film, pero no le llega a la altura por varias razones. Para empezar, se alarga en exceso, introduciendo secuencias innecesarias, mientras que otras, como la lucha de los protagonistas con Jack Davenport, se alargan hasta la extenuación. Y aunque en otras ocasiones han mostrado su altura interpretativa, Orlando Bloom y Keira Knightley no están a la altura de Depp, ni de algunos ilustres secundarios. Y además, la trama está incompleta, pues en el momento más emocionante, el film se acaba para que el espectador pique, y vaya a ver la tercera parte.

6/10
The Jacket

2005 | The Jacket

Un veterano de la Guerra del Golfo es recluido en un psiquiátrico. Algo pasó en una carretera de montaña, cuando Jack caminaba por ese lugar solitario haciendo autoestop, y el encontronazo terminó a tiros, muertos incluidos. El ex militar no recuerda nada, pero el caso es que lo tienen encerrado en un lugar, y todo pinta a que le utilizan como cobaya. Especialmente siniestro es el uso que hacen de una extraña chaqueta metálica, una especie de ataúd. Ahí tiene raras visiones, recuerdos fragmentados, premoniciones, y también aparece una mujer a la que pide ayuda. Pues parece existir en ese mundo de la chaqueta una cierta realidad. Curioso e inclasificable film, con ribetes siniestros de tipo fantástico. Recuerda en parte a otra peli rarita, ¡Olvídate de mí!. Le pega a Adrien Brody, aunque la presencia que más sorprende es la de Keira Knightley, quien arriesga con un papel diferente a lo abordado hasta ahora por la actriz.

4/10
Almas perdidas

2005 | Stories of Lost Souls

Colección de cortos, reunidos por el débil nexo de su condición de historias de almas perdidas, protagonizados por actores de más o menos campanillas. Como suele ocurrir en este tipo de elencos, algunas interesan más que otras. Quizá la más graciosa es la del supermercado, que dirige e interpreta haciendo de sí misma Illeana Douglas. Muy retorcidilla es la de Cate Blanchett, y un aire surrealista a lo Marc Caro de Delicatessen presenta la que coprotagoniza Josh Hartnett. Un aire de broma tienen las historias con James Gandolfini, Paul Bettany y Hugh Jackman. Y cierta elaboración presenta la que acontece en Nochevieja, con la presencia de Keira Knightley.

5/10
Domino

2005 | Domino

Aturullado film de acción, con planos brevísimos, cámara con Parkinson y alto nivel de ruido. Prueba de que la carrera de Tony Scott (Marea roja, Spy Game) sigue en peligroso declive. Se cuenta el caso real de Domino Harvey, quien, deseosa de llevar una vida ‘entretenida’, se unió a un equipo de cazarrecompensas que detenía a delincuentes por razones pecuniarias.

4/10
Orgullo y prejuicio

2005 | Pride & Prejudice

Cinco, eran cinco, las hijas del matrimonio Bennet: Elizabeth (más conocida como Lizzy), Jane, Lydia, Mary y Kitty. Su madre, la sra. Bennet, está obsesionada con buscarles un adinerado marido cuanto antes, lo que solucionaría sus problemas económicos, pero Lizzy, una joven de carácter independiente, se lo toma con más tranquilidad, respaldada por su padre. Un día, el señor Bingley, un joven rico y soltero, se instala en una mansión cercana a la residencia de los Bennet, una ocasión de oro que la madre no piensa dejar escapar. Durante una recepción que Bingley ofrece a sus nuevos vecinos, parece fijarse en Jane, la hermana mayor, mientras que Lizzy conoce a su amigo Darcy, un tipo apuesto, pero orgulloso, hosco y lleno de prejuicios, que aparentemente no muestra ningún interés por las mujeres “de clase inferior”. Aunque se desata cierta química entre Lizzy y Darcy, cada vez que se ven no paran de discutir. Un primo lejano de Lizzy, Collins, pide su mano, pero ésta le rechaza. Poco después, Bingley se marcha a Londres sin avisar, rompiendo el corazón de Jane, y Lizzy piensa que Darcy está detrás de este asunto. Como existen adaptaciones excelentes de la célebre novela de Jane Austen, una nueva revisión desataba todo tipo de ‘prejuicios’. Pero puede sentirse ‘orgulloso’ de su trabajo el director Joe Wright, que debuta en el largometraje tras un par de cortos y episodios de series. Parte del mérito pertenece a la desconocida guionista Deborah Moggach, que ha sabido condensar en un guión cinematográfico una novela extensa, con muchos personajes complejos, y el exquisito dibujo del alma femenina característico de Austen. Aunque no está acreditada, parece ser que le echó una mano Emma Thompson, ganadora del Oscar por el guión de Sentido y sensibilidad, adaptación de otra novela de Austen. El director describe las costumbres de las diferentes clases sociales de la época, aprovecha la convincente ambientación, y se luce en numerosas ocasiones, como en un elaboradísimo baile filmado en un único plano secuencia, y en la escena en que Lizzy da vueltas sobre un columpio, como metáfora del paso del tiempo. A pesar de que el director estuvo a punto de no contratarla, porque le parecía demasiado atractiva para su papel, Keira Knightley muestra una vez más su talento, al igual que secundarios tan lujosos como Brenda Blethyn, Donald Sutherland y Judi Dench, en un papel tan breve como intenso.

7/10
El rey Arturo

2004 | King Arthur

Los hechos del rey Arturo, la ciudad de Camelot; la espada Excalibur; los poderes hechiceros de Merlín y Morgana; su matrimonio con Ginebra; su amistad con Lancelot y los amores de éste con la reina… han sido trasladados a la literatura y al cine numerosas veces. ¿Pero de dónde nace la figura legendaria de Arturo? El productor Jerry Bruckheimer parte de esta pregunta para elaborar otra de sus superproducciones, esta vez con la arriesgada idea de contar el origen del mito, la historia real del hombre detrás de la leyenda. En el siglo V, el imperio romano aún aguanta las embestidas de los bárbaros. Pero para dominar lugares tan hostiles y lejanos como las islas británicas cuentan con los servicios de los sármatas, famosos jinetes obligados a servir a Roma como pueblo conquistado. Su jefe, Lucius Artorius Castus, salvaguarda junto a sus caballeros el territorio romano de la isla, cuyos límites están marcados por la muralla de Adriano. Durante años han cumplido su cometido de mantener a raya a la tribu nativa de los woads, capitaneada por Merlín, y ya sólo les resta obtener la libertad por los servicios prestados. Pero Roma les pide una última misión, la de rescatar a un importante romano antes de que lleguen las hordas bárbaras del cruel sajón Cerdic. Artorius así lo hace, pero además libera a los presos, entre los que se encuentra una bella guerrera woad llamada Ginebra. Como una declaración de intenciones, la película –que en su versión en DVD se presenta con metraje extendido– se aleja del tono épico y fantástico para narrar los hechos con cierto aire oscuro, sin ápice de magia. Esa atmósfera la traslada a la pantalla con eficacia Antoine Fuqua (Día de entrenamiento), quien ofrece además algunas escenas espectaculares muy bien filmadas, como la del encuentro sobre el hielo o los prolegómenos de la batalla de Badon Hill. Hay matices interesantes, como el deseo de paz de los caballeros, su unidad, la historia del niño o las dudas interiores del protagonista. Y, en pro de la verosimilitud histórica, los personajes están desprovistos de su aura legendaria y, en especial, Clive Owen, en el papel de Arturo, se muestra seco y menos atractivo de lo que su personaje nos tiene acostumbrados. Destaca la vibrante banda sonora de Hans Zimmer.

6/10
Love Actually

2003 | Love Actually

Para los amantes de las películas románticas, Richard Curtis es un viejo conocido. De su talento nacieron los guiones de Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill o El diario de Bridget Jones, sin lugar a dudas tres cumbres de la comedia romántica actual. Respecto a la Love Actually, el mismo Curtis explica que tenía demasiadas historias de amor en la cabeza y no tenía tiempo para esperar a que se filmaran todas. Así que decidió fundir todos esos guiones en uno solo y ponerse por primera vez él mismo detrás de la cámara. El resultado es un collage de diez pequeñas historias de amor protagonizadas por una variada galería de personajes cuyas vidas se entrelazan de algún modo. El experimentado guionista no comete el error de repetirse. Así somos testigos de amores entre jefes de estado y empleadas; de maridos y esposas; de hermanos y hermanas; de hijos y padres; de amistades duraderas, y, cómo no, de romances entre hombres y mujeres con situaciones vitales tan normales como distintas y originales. Las diferentes tramas son simultáneas en el tiempo y están ambientadas en los días próximos a la Navidad. A Curtis le sirve este “truco” para arrancar de sus personajes sentimientos hondos, de tal forma que, cada uno a su modo, experimente la necesidad de sincerar su corazón. Y ahora que el cine suele derivar con demasiada frecuencia hacia historias frustrantes, hay que agradecerle a Richard Curtis su talante esencialmente optimista, una declaración de principios con la que no duda en iniciar la película. Este enfoque es compatible, sin embargo, con las licencias que se toma a la hora de explicitar escenas de burda grosería, que aunque sirvan a la postre para reivindicar el amor verdadero, resultan sorprendentes en una comedia de este perfil. Para dar buen acabado a su cóctel romántico, el director cuenta con un reparto de aúpa, con muchos de los mejores actores británicos actuales. Y lo demuestran en escenas delirantes (Hugh Grant), emocionantes (Colin Firth), surrealistas (Bill Nighy), mágicas (Keira Knightley) o desgarradoras (Emma Thompson), por enumerar sólo las más emotivas. Sin duda, el mundo iría mucho mejor si se hiciesen más películas como ésta, porque después de verla dan ganas de ser bueno de verdad y brindar con champán con el amor de tu vida.

7/10
Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra

2003 | Pirates Of The Caribbean: The Curse Of The Black Pearl

Con una historia ficticia en torno a la maldición aludida en el título, el productor Jerry Bruckheimer ha conseguido romper otra que presuntamente ocurre en la vida real. Por desgracia para los amantes del cine clásico, ninguna película de piratas ha sido rentable desde hace décadas, incluidas algunas que habrían merecido una mejor acogida por parte del público, especialmente la ingeniosa y desmitificadora Piratas, de Roman Polanski. Significativo fue el fracaso de La isla de las cabezas cortadas, que con todos sus defectos, era un digno espectáculo que tendría que haber obtenido una mayor recaudación. Al contrario, estos nuevos filibusteros se han hecho al abordaje con las arcas de las taquillas de cine este verano, y presumiblemente obtendrán un buen botín en su desembarco en vídeo. Siglo XII. A la colonia británica de Port Royal, en pleno mar Caribe, llega el capitán Sparrow, un excéntrico pirata que pretende robar una embarcación para a su vez recuperar su propio barco, La Perla Negra, cuya tripulación le traicionó. Un joven herrero, Will, enamorado en secreto de Elizabeth, la hija del gobernador, intenta detener a Sparrow, y mantiene con él una pelea que acaba con la detención del pirata por parte de los soldados. Esa misma noche, la tripulación de La Perla Negra ataca la ciudad y captura a Elizabeth, que posee un medallón necesario para acabar con una extraña maldición. Así las cosas, a Will no le queda otro remedio que ayudar a escapar a Sparrow, aliarse con él a su pesar, y ayudarle a robar un barco para rescatar a su amada. A partir de un guión que se inspira fielmente en una famosa atracción de Disneylandia California (que también se puede ver en Disneyworld en París), Gore Verbinski (Un ratoncito duro de roer, The Mexican) demuestra finalmente que puede ser un magnífico artesano si cuenta con los ingredientes adecuados. Con ritmo trepidante y mucho sentido del humor, recupera con elegancia (aunque sin pretender meterse en grandes profundidades) los grandes temas de la novela de aventuras, presentes en la obra de Dumas, Stevenson o London, como la lealtad, el amor, el honor, la amistad, y la sinceridad. El tono es similar al de aquellas viejas películas toleradas para todos los públicos, lo que se ve reforzado por sutiles homenajes a escogidos clásicos del género, especialmente El capitán Blood, El halcón y la flecha y El temible burlón. A través de una ambientación irreal, el director integra con mucho talento los elementos fantásticos de la trama, con ingeniosos diálogos y grandes coreografías de batallas. También se merecen un sobresaliente los encargados de escoger al reparto. Memorables resultan Geoffrey Rush en el papel de villano, pero también el joven Orlando Bloom, que demuestra que no será recordado únicamente como Legolas, en El Señor de los Anillos, y Keira Knightley, la chica británica en Quiero ser como Beckham. Pero se lleva la palma Johnny Depp, que no suele participar en grandes superproducciones de aventuras, y que realiza una exagerada pero divertida interpretación que recuerda a sus trabajos con Tim Burton. Su Jack Sparrow es un pirata enloquecido, con apariencia de borracho, o bien de un tipo que ha pasado demasiado tiempo embarcado. A pesar de su condición de bucanero, Sparrow no miente, por muchos problemas que esto pueda ocasionarle. Cuando los guardias del puerto le preguntan quién es, confiesa sin ningún pudor que es un pirata y que ha llegado allí para robar un barco. Como se puede imaginar, no suelen creerle, aunque diga la verdad como un boy scout. Los espectadores atentos descubrirán que Sparrow siempre dice lo que tiene en la cabeza, incluso si el malo le pregunta cuáles son sus planes para derrotarle.

8/10
Dr. Zhivago (2002)

2002 | Dr. Zhivago

Aunque ya está casado, el doctor Yuri Zhivago se enamora de la bella enfermera Lara, en los duros años de la revolución rusa. Lujosa miniserie que adapta la novela del disidente soviético Boris Pasternak, galardonado con el Nobel de Literatura. La obra fue objeto de una magnífica versión de David Lean, protagonizada por el egipcio Omar Sharif. Por supuesto, no cuenta con el amplio presupuesto de aquella, por lo que no es tan espectacular, y se echa de menos el inolvidable "Tema de Lara", de Maurice Jarre. Pero narra más detalles de la historia, y por lo visto el final es sorprendente... El reparto es realmente fantástico.

5/10
Pure

2002 | Pure

Paul es un chaval de diez años muy espabilado, que vive con su madre Mel y su hermano pequeño Lee. La muerte del padre de un infarto hizo que Mel se viniera abajo, y desde entonces está enganchada a la heroína, que le proporciona periódicamente su camello Lenny. El despierto Paul creía que lo que su madre se inyectaba era una medicina, pero pronto debe enfrentarse a la cruda realidad. Y aunque hace todo lo que puede para que deje de ser una yonki, la cosa parece superior a sus fuerzas; por lo que Mel podría perder la custodia de sus hijos, que se irían a vivir con los abuelos paternos. Film modélico a la hora de abordar situaciones extremas sin complacencias, pero de un modo humano, y con mirada positiva, señalando el amor, la fuerza de voluntad y la ayuda de los seres queridos como medios para resolver problemas. El punto de vista de la narración es, indudablemente, el de Paul, obligado a crecer antes de tiempo. A su corta de edad debe afrontar un panorama que incluye la adicción de su madre; la muerte de la mejor amiga de ésta; el conocimiento de que la chica de la que está platónicamente enamorado, la menor de edad Louise, está embarazada y ya tuvo otro niño, que tuvo que dar en adopción; la actitud violenta de Lenny; y el resentimiento de la abuela hacia su madre. Lo que le conduce, en su esfuerzo por entender a su madre, a una decisión terrible, uno de los momentos más impactantes del film, que ofrece con cámara subjetiva los efectos de estar 'colocado'. Gillies Mackinnon (Un golpe del destino) aguanta el tipo dirigiendo -es notable el clímax en que se decide con quién van a estar los críos-, aunque abusa de la banda sonora, una bonita partitura de Nitin Sawhney que se hace notar demasiado. En el apartado actoral, señalar el estupendo trabajo de Molly Parker y Keira Knightley, madre y adolescente, y del niño protagonista Harry Eden.

6/10
Quiero ser como Beckham

2002 | Bend It Like Beckham

A estas alturas nadie duda de que el fútbol es algo universal. Cuando hablamos del deporte rey olvidamos las diferencias sociales, las culturas y los credos. Y también las diferencias de género pueden quedar al margen, porque el balón no entiende de sexos (y ahí está la Ronaldinha para demostrarlo…). Eso no quita que, bueno…, ver a una chica menearse con el esférico en los pies siga resultando algo inusual, exótico y divertido. Por eso la directora india Gurinder Chadha da en el clavo al utilizar el fútbol como metáfora de la vida moderna y de la mentalidad occidental. Para ello se vale de la historia de Jesminder, una joven india de 18 años que vive en Londres. Jess es una fanática del fútbol, del Manchester United y de David Beckham, la estrella del equipo. Pero, sobre todo, sueña con jugar al fútbol. Por eso cuando otra chica llamada Jules le propone entrar en el equipo local de fútbol femenino, Jess no se lo piensa dos veces. Sin embargo tendrá que luchar contra los mil y un obstáculos con que le hace tropezar su familia india,  enormemente celosa de las tradiciones heredadas de su origen cultural. Las divertidas situaciones de enredo, la amistad y el amor, son otros tantos temas con que la directora completa su benéfica visión de la sociedad multicultural, donde las diferencias de educación y las tradiciones del pasado, no son obstáculos, sino enriquecimiento para la convivencia.

6/10
The Hole

2001 | The Hole

Una psicóloga de la policía interroga a Liz, una adolescente, que empieza a recordar la terrible experiencia que ha vivido con tres compañeros, dos chicos y una chica. Los cuatro han pasado dos semanas enteritas encerrados en un agujero. La idea era una mezcla de “simpático experimento” y “quién sabe si juerga”; y a Liz se le presentaba la oportunidad de conquistar a Mike, un guaperas por el que anda coladita. Pero cuando tratan de salir del búnker en que se han recluido, y que está situado en medio de un bosque solitario, no pueden. Al principio mantienen la sangre fría, pero la cosa pronto degenera, mostrando cada uno su lado más animal. Film discreto de terror adolescente, en cuyo reparto destacan Thora Birch, vista en films de la envergadura de American Beauty y Ghost World, Keira Knightley (cuando la actriz británica aún no era célebre) y Embeth Davidtz (Junebug).

3/10
La princesa de Sherwood

2001 | Princess of Thieves

Un guión ideado por Robin Lerner imagina la continuación de las aventuras del legendario Robin Hood. Al ser capturado éste por el príncipe Juan, su hija Gwyn le sucederá como señora de Sherwood e intentará mantener las hazañas de su padre. Entre otras cosas pedirá ayuda al príncipe Felipe, heredero de Ricardo Corazón de León, para retirar del trono a su malvado tío. Entretenido telefilm de aventuras que es recordado gracias a su protagonista, una muy jovencita Keira Knightley, mucho antes de ser reconocida como estrella de cine. Stephen Moyer (True Blood) es su compañero Felipe. Está entre lo mejor de su director, Peter Hewitt (Garfield).

5/10
La amenaza fantasma

1999 | Star Wars: Episode I - The Phantom Menace

El caos impera en la República Galáctica. Hay serias disputas para controlar las lucrativas rutas comerciales, y la Federación está sometiendo a un férreo bloqueo al pequeño planeta Naboo. La reina de ese planeta, Amidala, encarga al maestro jedi Qui-Gon Jinn y a su aprendiz Obi Wan Kenobi la negociación con el virrey de la Federación. Pero la cosa resulta ser una emboscada, por lo que deben huir y contactar de nuevo con la reina. En una de sus numerosas aventuras recalan en el planeta Tatooine, donde conocen a un niño, el joven Anakin Skywalker, y a su madre. El misterioso nacimiento del crío, y la poderosa presencia de la fuerza en él, ponen a Qui-Gon con la mosca detrás de la oreja. Hasta el punto de que decide llevar al muchacho ante el Consejo Jedi, con la intención de solicitar su permiso para adiestrarle en los secretos de la fuerza. Al fin. Eso dijeron los aficionados que han durante más de 15 años esperado nuevas aventuras galácticas. La duda que existía era: ¿estará George Lucas a la altura de las enormes expectativas? La película es la tranquilizadora respuesta. Un espectáculo lleno de aventuras y efectos especiales, que nos devuelve la capacidad de soñar.

6/10
Mentiras inocentes

1995 | Innocent Lies

Un detective inglés viaja hasta una pequeña ciudad costera de Francia para investigar sobre la muerte de un conocido. Allí descubre que la adinarada familia, de origen británico y con mucho poder en la isla, tiene muchos secretos que esconder. Las extrañas costumbres de la familia, su mentalidad y las relaciones incestuosas que viven les convertirán en los principales sospechosos. Thriller criminal, con elementos dramáticos que abusa de situaciones morbosas y las relaciones turbias. Ambientada en 1938 la película cuenta con un actor experto en generar mal rollo, Stephen Dorff.

3/10

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