Zona friki
Clint Eastwood, el padre que todos los de mi generación hemos tenido en "Golpe de efecto"
Aunque os parecerá un poco extraño hoy voy a escribir un post serio. No, no os riais, capullos... A ver, tito Clint ha estrenado
Aunque os parecerá un poco extraño hoy voy a escribir un post serio. No, no os riais, capullos... A ver, tito Clint ha estrenado película, Golpe de efecto, donde brinda la oportunidad de dirigir a Robert Lorenz, un estrecho colaborador habitual. A éste no le ha salido nada mal la película, aunque claro, tener cerca al tito Clint ayuda, ¿no?
-Oye , yo no quiero interferir en tu trabajo como realizador, ¿eh? Por cierto, ahora dejarás la cámara fija para que los protagonistas podamos sincerarnos y mantener una conversación de calado. ¿No?
-Clint, no sigas por favor, que el director soy yo, y aquí se hace lo que yo decido. ¡Faltaría más! Vosotros, se me ha ocurrido que ahora dejéis la cámara quieta para que los protas puedan hablar.
Básicamente cuenta que Amy Adams, una joven abogada que triunfa en el terreno profesional se va de viaje con su padre, ojeador de béisbol, para intentar estrechar su relación. Cuando era muy niña perdió a la madre y se quedó a cargo de Clint, cuyas dotes como niñero se pueden comprobar en Sin perdón, donde deja a los críos solitos buscándose la vida por sus propios medios porque él se tiene que ir a matar a los malos.
Aunque al principio me parecía una peli sosa y predecible, Golpe de efecto me fue ganando hasta que deriva en un final estupendo. Si alguno no la ha visto, le recomiendo que lleve a su progenitor. A mí me entraron ganas de ir a verla con el mío, porque aunque ha sido un padre excelente, el personaje me recordaba muchísimo a él. Por su forma de ser, no físicamente, pues mi padre cuando no lleva bigote se parece mucho más a Alfredo Landa.
Como os podéis figurar, tito Clint representa en la película a toda una generación de padres, de esos que parecen distantes porque no hablan contigo de nada serio, pero un día te das cuenta de que estaban ahí, y que sin ellos no habrías llegado a ninguna parte. Seguro que los que tienen más o menos mi edad lo pillan en cuanto empiece la peli. En una secuencia se va a la tumba de su esposa a hablar con ella mientras se bebe una cerveza y le dice que está orgulloso de su hija, pero que se tenía que haber muerto él, porque a ella se le daba mucho mejor hablar con la pequeña. Me quedé como si me hubieran disparado con una Magnum del 44.
Casi nunca os he contado nada de mi padre. No soy yo de esos que niegan la teoría de la evolución, de Darwin, sólo que añadiría que a veces esa evolución va para atrás. Si me comparáis a mí con mi progenitor llegaréis a la conclusión de que el hombre ha involucionado bastante en poco tiempo. Por ejemplo, él era capaz de reparar lo que rompíamos en casa, hasta de soldar tuberías, pero yo una vez fui a cambiar una bombilla y dejé sin luz a todo el edificio.
¿Os acordáis de los experimentos con guisantes de Mendel? Pues en mi caso algo salió mal. Por ejemplo, ignoro porqué salí cinéfilo, porque carezco de antecedentes familiares. En el caso de mi padre, él siempre dice que sólo ha visto tres películas en su vida, que son concretamente Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo.
Total, que aunque no tengo queja de él, uno tiene la espina clavada de ir al cine juntos un día. Golpe de efecto me pareció una buena oportunidad catártica, así que se lo planteé durante la comida del domingo.
–Uy, yo al cine voy poco. La última vez que fui costaba 9 pesetas.
–Pues casi no ha cambiado nada, ahora las entradas valen 9 euros.
De todas formas, insistí. Al terminar los postres, le volví a proponer que me acompañara.
–Sí, yo me voy a ir ahora mismo al cine. Al cine de las sábanas blancas.
Y se fue a dormir la siesta.
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