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Biografía

Clint Eastwood

Clint Eastwood

90 años

Clint Eastwood

Nació el 31 de Mayo de 1930 en San Francisco, EE.UU.

Premios: 2 Oscar

Fatalismo y redención

04 Mayo 2005

Priman en Hollywood hoy día los movimientos continuos de cámara y los montajes frenéticos, pero él fija el plano para que se luzcan los actores. En el cine comercial se llevan las historias de consumo rápido, ultraligeras y dirigidas a un público adolescente, pero él apuesta y gana con relatos adultos llenos de sentimientos. No cabe duda. Clint Eastwood es el último heredero de John Ford y William Wyler. El último clásico. Representa una forma de hacer cine que casi se ha perdido. Y es que se trata de un cineasta contracorriente que parece hacer suya una frase de John Wilson, su personaje en Cazador blanco, corazón negro: “No dejaré que ocho millones de comedores de palomitas me digan lo que tengo que hacer”.

La violencia, la soledad y la fatalidad son los grandes temas de sus películas. Pero sobre todo la redención, en un cineasta que precisamente parece querer redimirse de la imagen que tenía hace poco más de una década. Por aquel entonces Eastwood era conocido por el Magnum 44, el pistolón de Harry el sucio y sus frases del estilo “Alégrame el día”. Protagonizaba subproductos como Duro de pelar, y todos sus personajes eran tipos impasibles y toscos que apenas movían un músculo de la cara. Pero entonces decidió entristecernos el día, con historias tan duras como el propio Harry, pero llenas de verdad. Para la crítica, ha dado un giro en su carrera, pero el estilo y los temas recurrentes de Eastwood han estado presentes en su filmografía desde hace muchos años.

Aunque en su momento estaban considerados como subproductos propicios para programas dobles de cines de barrio, los tres spaguetti western que Clint Eastwood rodó en Almería a las órdenes de Sergio Leone son apreciados hoy día por selectos cinéfilos, y homenajeados por Tarantino y otros cineastas de prestigio. Por aquel entonces, el joven Clinton Eastwood, Jr., nacido en San Francisco (California), el 31 de mayo de 1930 llevaba unos años ejerciendo de actor. Tras licenciarse en el ejército se apuntó a un cursillo de interpretación organizado por Universal, y entre otros trabajos menores fue reclutado para coprotagonizar la serie Rawhide. Como esta serie le dio cierta fama en Estados Unidos, y el joven Eastwood cobraba todavía poco, era el candidato ideal para que el italiano Leone, interesado en un actor estadounidense para poner su nombre encabezando los carteles, le reclutara para protagonizar Por un puñado de dólares, una producción de poco presupuesto, versión en clave de western de Yojimbo, de Akira Kurosawa. El éxito del film propició dos secuelas, con más medios y otros actores internacionales, pues Lee Van Cleef se incorporó a la saga en La muerte tenía un precio y Eli Wallach, en El bueno, el feo y el malo. Sin lavarlo siquiera, Eastwood usó el mismo poncho en las tres películas, que daban un aire nuevo al género, incorporando humor, personajes heroicos propios del cómic, y tiroteos propios de los recuerdos infantiles de las grandes obras del género.

Si su encuentro con Leone fue crucial para la carrera de Eastwood, igualmente importante fue su trabajo con el estadounidense Don Siegel. Es bien sabido que Sin perdón está dedicada a Sergio (Leone) y Don (Siegel). Su primer encuentro con Siegel fue La jungla humana, revisión de su personaje de heroico cowboy sin nombre a los tiempos modernos. Después de salir airoso de un musical, La leyenda de la ciudad sin nombre, donde cantaba, como otro de los más duros de Hollywood, Lee Marvin, repetiría con Siegel en Dos mulas y una mujer, un western bastante clásico y El seductor, también del mismo género, pero más realista. Tan prometedora carrera estuvo a punto de truncarse cuando Eastwood cogió una infección en el cuello, durante el rodaje en Italia de Los violentos de Kelly. El actor estuvo muy cerca de la muerte, pero fue sometido a una operación quirúrgica con éxito.

Para no depender del todo de los grandes estudios, y poner en marcha Cometieron dos errores, en 1968 Clint Eastwood fundó su propia productora, que se llamó Malpaso, al igual que su rancho de California, Malpaso Creek, donde una laguna situada en medio del terreno dificulta el paso. Desde ese momento Eastwood coprodujo a través de Malpaso todas sus películas, hasta que en 1971, decidió dar un buen paso, hacia la dirección. Su debut tras las cámaras fue Escalofrío en la noche, un thriller convencional sobre un locutor de radio acosado por una oyente psicópata. Ese año arrasaba en las carteleras con Harry el sucio, de nuevo dirigida por Siegel. A partir de ese momento, protagoniza títulos que sin ser memorables, tienen calidad (Joe Kidd, Ruta suicida, La fuga de Alcatraz, En la cuerda floja, El sargento de hierro) y las diferentes continuaciones de Harry el sucio: Harry el fuerte, Harry el ejecutor, Impacto súbito, La lista negra) y dirige títulos que van creciendo en interés (Infierno de cobardes, Primavera en otoño, que fue la primera que no protagonizó, Licencia para matar, El fuera de la ley, Firefox) hasta llegar a la magnífica El aventurero de medianoche, su primera obra de madurez, en la que también interpretaba al protagonista, un cantante de country enfermo de tuberculosis durante los años de la Gran Depresión. Igualmente redonda es El jinete pálido, deudora de títulos clásicos como Raíces profundas. En 1988 rinde tributo a su gran afición al jazz en Bird, uno de sus mejores títulos, recreación de la vida del saxofonista Charlie Parker, por el que la crítica empezó a considerarle “el último cineasta clásico”. Su siguiente obra maestra, tras la mediocre El novato y la correcta Cazador blanco, corazón negro, fue Sin perdón, una visión desmitificadora y crepuscular del western reconocida por la Academia con cuatro Oscar, incluyendo mejor director y mejor película.

Tenía por entonces 62 años, pero Eastwood seguía tan en forma que se mantuvo toda la década de los 90 y el inicio del nuevo milenio en el candelero, con películas muy diferentes. “Mi trabajo es contar historias, no importa de qué trate ni a qué género ni época pertenezca. Me atrae hacer cosas nuevas”, ha comentado. Como actor, director, o ambas ocupaciones, ha seguido combinando productos poco pretenciosos (Poder absoluto, Ejecución inminente, Space Cowboys, Deuda de sangre) con grandes títulos (En la línea de fuego, Un mundo perfecto, Los puentes de Madison). Y por supuesto, Million Dollar Baby, ganadora de cuatro Oscar y uno de los mejores títulos del año.

Oscar
2005

Ganador de 1 premio

Oscar
1993

Ganador de 1 premio

Filmografía
Mula

2018 | The Mule

Una película basada en hechos reales, describe el singular camino a la redención de Earl Stone, un octogenario experto en cultivar flores, ocupación que le ha llevado a recorrer a lo largo y a lo ancho los Estados Unidos, pero al precio de descuidar a su familia, esposa, hija, nieta, de los que se ha distanciado. En tiempos de internet su negocio se va al traste, pero casi por casualidad, le reclutan de un cártel mexicano para transportar droga, porque es la tapadera perfecta, además de un conductor seguro, con un historial sin multas. Acepta un encargo, y no más, sin querer saber muy bien lo que transporta, pero luego viene otro, y otro, y otro... El dinero viene muy bien para ayudar a las necesidades de ancianos, algunos veteranos de Corea, como él, e incluso a esa familia a la que ha perdido. Entretanto Colin Bates, un agente del FBI, con ayuda de su compañero Trevino, pisan los talones al cártel, y desean asestarle un golpe identificando y deteniendo a Tata, el sobrenombre de la "mula" que más kilos de cocaína está moviendo en este momento. Clint Eastwood dirige y protagoniza una agradable, inteligente y nada complaciente historia, que le va como anillo al dedo, y que en parte es complementaria de Gran Torino, de hecho comparte guionista, Nick Schenk. Aunque si ahí encontraba a una nueva familia tras la alienación producida con la suya, en la película que nos ocupa se trata de valorar lo que ha perdido, arrepentirse y aprovechar, tal vez, una segunda oportunidad. Estamos además ante una nueva reivindicación de la ancianidad y la experiencia de la vida, la posibilidad de poder tomar aún decisiones, y de aceptar la responsabilidad por las propias acciones, la vida sigue, y "aunque tengas 99 años, deseas cumplir 100". Rodada casi al mismo tiempo que otra película de cineasta legendario de edad similar, con personaje que se salta la ley y basada en hechos reales, The Old Man & the Gun, está claro que Eastwood gana la partida sobradamente a Robert Redford, su film es superior. La cinta, rodada con el elegante clasicismo que caracteriza al cine de Eastwood, donde convive el drama con leves apuntes humorísticos que dinamitan la omnipresente corrección política, presenta una gran humanidad en la definición de los personajes que pululan alrededor de Earl, y que se encuentran en tres campos, fundamentalmente: el familiar, donde destacan la esposa, Dianne Wiest, la hija, Alison Eastwood, y la nieta, Taissa Farmiga; el del narcotráfico, donde a pesar de ser unos mafiosos, matones sin demasiados escrúpulos, les dota de rasgos humanizadores, ya sea el jefe del cártel de la vieja guardia, Andy García, o las "niñeras" a los que da sabios consejos a pesar de sus malos modales; y el policial, donde tienen cierta magia las escenas que comparten Eastwood y Bradley Cooper, pues ambos podrían estar tropezando en la misma piedra del descuido familiar. Inclusos los más secundarios, e incluso sin diálogo, están muy bien perfilados, con actores bien seleccionados para interpretarlos.

7/10
Golpe de efecto

2012 | Trouble with the Curve

Gus es un veterano ojeador de béisbol, con un talento natural para descubrir buenos jugadores. Pero se hace mayor, empieza a tener problemas con su vista que oculta, y hay quien piensa que debería tomar el camino de la jubilación. Viudo, tiene una única hija, Mickey, brillante abogada a un paso de lograr ser socia de su bufete. Sin embargo no es feliz, pesa en su ánimo la desconexión con su brusco progenitor, no consigue el ansiado acercamiento por mucho que lo intenta. Pasar con él unos días en Carolina del Norte, donde debe ver -es un decir, debido al problema de sus ojos- las posibilidades de un prometedor bateador, podría ser la ocasión de recuperar el tiempo perdido. Cuatro años después de protagonizar y dirigir Gran Torino, Clint Eastwood vuelve al campo de la actuación en Golpe de efecto con un papel a su medida y dos debutantes en sus respectivos campos, el guionista Randy Brown y el director Robert Lorenz, este último con una carrera largamente ligada al cineasta, como ayudante de dirección y productor en la compañía Malpaso. Lo hace con un drama deportivo donde el béisbol es importante, para empezar con el título -en el original “Trouble with the Curve”, o sea, “Problemas con los lanzamientos curvos”-, un juego de palabras que alude a las dificultades en las relaciones con los otros, sobre todo cuando se trata de cuestiones peliagudas, por no saber ponerse en su lugar y a su altura, intentar entenderles, en definitiva, y hacerse entender. En algunos aspectos la trama es políticamente incorrecta para la cultura dominante, pues exalta la veteranía frente a la juventud arrogante, las oportunidades en la tercera edad, o hace bromas con ciertas comidas que bastantes “expertos” considerarían poco saludables. De todos modos, que nadie piense que Golpe de efecto es una película autocomplaciente con la ancianidad, pues muestra cómo manías y rarezas se acentúan, y entre los jóvenes no deja de mostrar algunos muy válidos, como el hijo de la encargada del motel donde se hospedan Gus y Mickey. Pero sobre todo lo que domina en Golpe de efecto es la idea de que en esta vida, por muy modernos y tecnológicos que seamos, hay que saber ver en los demás personas. De modo que está muy bien que se pueda formar un equipo o pensar en un fichaje manejando las facilidades que dan las herramientas informáticas, de cruce de estadísticas, etcétera, pero sin olvidar que un jugador puede estar fallando por algo tan elemental como la añoranza de la familia, tener a los padres muy lejos. Una idea que también asomaba en la muy celebrada Moneyball, que no hay que ver como la otra cara de la moneda, en realidad ambas cintas coinciden en el planteamiento personalista, frente a la prepotencia despiadada que sólo busca eficacia, resultados, trepar. Es verdad que algunos elementos del entramado dramático puede resultar algo forzados, pero el conjunto de Golpe de efecto funciona muy bien gracias a unos personajes perfectamente perfilados, y a un acierto completo en el reparto. Brilla sobremanera Amy Adams como la hija, logra que nos convenzamos de que además de abogada es una experta en béisbol -de tal palo, tal astilla-, entendemos sus inseguridades con los más íntimos -su novio oficial que le mete presión, su padre que nunca quiere hablar de lo que les separa, el joven ojeador que le empieza a gustar...-, que conviven con naturalidad con su enorme desenvoltura en el bufete o en un garito nocturno, mostrándose cortante o desafiante según aconsejan las circunstancias. Y hay química en su relación con un Clint Eastwood que no tiene que esforzarse demasiado para bordarlo, y con el ojeador al que da vida Justin Timberlake, una relación bien trazada casi siempre, con cierta sutileza. Otros secundarios -John Goodman, Matthew Lillard, Robert Patrick...- dan lustre a una cinta rebosante de humanidad, que muestra con optimismo de fondo lo mejor y lo peor de jóvenes y ancianos, tema muy eastwoodiano, muy malpasiano...

6/10
Gran Torino

2008 | Gran Torino

Walt Kowalski es un anciano gruñón, jubilado tras 50 años de trabajo en una fábrica automovilística, que acaba de quedarse viudo. Incapaz de comunicarse con sus inmaduros hijos –que pretenden llevarle a una residencia– o con su nieta –vestida con ropa poco recatada–,se siente incómodo en su barrio globalizado, lleno de pandillas conflictivas de orientales, latinos y afroamericanos. También tiene todo tipo de prejuicios hacia sus vecinos de al lado. Éstos pertenecen a la etnia ‘hmong’, del sudeste asiático, que él identifica con los orientales con los que combatió en Corea. Kowalski vive anclado en un pasado simbolizado en su emblemático coche, un Ford Gran Torino de 1972, que mantiene tan reluciente como el primer día. Una noche impide que lo robe uno de sus vecinos ‘hmong’, el tímido adolescente Thao, que ha sido presionado por su primo pandillero. Poco después, este primo y sus amiguetes la tomarán con Thao, pero Kowalski les echa del lugar con un rifle. Poco a poco, el viejo cascarrabias acaba haciéndose muy amigo de sus vecinos, especialmente del chico, al que tendrá que ofrecer mucha ayuda. Después de encadenar tres películas en las que no participaba como actor –Banderas de nuestros padres, Cartas desde Iwo Jima y El intercambio–, Clint Eastwood ha dado con un guión que le va al pelo, pues su personaje es un tipo que por su forma de comportarse y sus diálogos, refleja muy bien cómo hubiera sido Harry el sucio o cualquiera de sus personajes una vez jubilado. Algunos pasajes en los que Clint empuña el arma al estilo de los pistoleros que interpretaba de joven, o pronuncian sentencias amenazantes, parecen sentidos homenajes a su amplia filmografía. Enlaza en cierta manera con varias cintas recientes de héroes crepusculares, especialmente con Rocky Balboa, que presentaba de forma creíble una historia en la que el maduro protagonista acababa convertido en el héroe a pesar de la edad. Retoma el guión asuntos que ha indagado muchas veces Eastwood a lo largo de su envidiable filmografía, como la redención, la violencia, el choque cultural, las relaciones familiares dificultosas, etc. Incluye esta vez varios golpes de humor –ausente en sus últimas películas–, al tiempo que como es habitual, filma con un estilo muy clásico, y un ritmo lo suficientemente ágil pero nunca apresurado, pues se toma su tiempo para describir a los personajes y mostrar las relaciones entre ellos. Todos están muy bien dibujados, incluso secundarios memorables, como el peluquero con el que el protagonista intercambia insultos constantemente a pesar de que se adoran, o el jovencísimo sacerdote de 27 años al que antes de fallecer la esposa de Kowalski le encargó que le confesara. Atención a los actores que interpretan a estos y otros personajes, tan desconocidos como brillantes. Donde Eastwood se luce especialmente es al explorar la relación entre su personaje y Thao, y cómo ambos evolucionan gracias a su inesperado encuentro. Eastwood aprenderá a ser más tolerante –descubre que estos orientales de lo que él llamaba la etnia ‘jamón’ resultan ser más cercanos que sus propios hijos–. El chico aprende del anciano a comportarse como un hombre, a buscarse un trabajo y a relacionarse con los demás. Marcando las distancias, la historia recuerda a ratos a Kárate Kid, salvo porque aquí el oriental es el chico; pero éste también es acosado por gamberros juveniles, su maestro también le hace lavar el coche, y también se siente atraído por una chica con la que parece no tener posibilidades... Quizás algún pasaje se antoje innecesariamente largo, y el conjunto no llega a la altura de las grandes cintas del cineasta, pero es una obra bastante digna. Refleja otra vez la fatalista visión que tiene Eastwood de un mundo cruel e injusto, donde el individuo se ve abocado a un final trágico. Pero como ocurre en Sin perdón, Million Dollar Baby, El intercambio y otras de sus películas, por el camino es posible encontrar a buenas personas, capaces de sacrificarse y apoyar a los suyos. Por tanto, no se puede hablar de una visión completamente desesperanzada.

7/10
Million Dollar Baby

2004 | Million Dollar Baby

Con 74 años, Clint Eastwood sigue en plena forma creativa. Sin dormirse siquiera un momento en los laureles de su anterior film, el aplaudido Mystic River, vuelve a entregar otro que ha acaparado siete nominaciones a los Oscar, de los que ha materializado cuatro, película, director, actriz principal y actor de reparto. Y no sólo dirige con mano firme y ritmo sobresaliente su mejor título desde Sin perdón, sino que entrega una magnífica interpretación. El guión de Paul Haggis toma elementos de los relatos de boxeo de F.X. Toole, reunidos en el libro Rope Burns. Stories from the Corner. Principalmente del que da título a la película, pero también de otro llamado Agua helada (allí aparece Scrap, el personaje del narrador, y el enclenque pero voluntarioso boxeador llamado Peligro). Y aunque ambientada en ambientes pugilísticos, estamos sobre todo ante la historia de un tipo, Frankie Dunn, un entrenador de boxeo que por razones innombradas ha perdido el amor de su hija. La llegada a su gimnasio de Maggie Fitzgerald, una joven terca y decidida, que sueña con triunfar en el ring, le ofrece la oportunidad de poner en marcha una suerte de amor paterno. Cuando este amor reencontrado se halla en peligro, Frankie se ve en una disyuntiva moral que le puede hundir en el más profundo de los abismos. La película fluye con enorme naturalidad. La voz en off del personaje de Morgan Freeman, un completo acierto, se justifica del todo en el desenlace, con una función semejante a la que tenía en Cadena perpetua. La armonía es total entre las imágenes de entrenamientos y combates, y los diálogos y silencios necesarios para ahondar en los puntos fuertes y en las heridas profundas de los personajes. Uno de ellos, el torpe púgil Peligro, ofrece el necesario y casi único contrapunto cómico de esta amarga película, aunque tenga también un deje de patetismo. La soledad de Maggie (estupenda Hilary Swank) queda de manifiesto cuando conocemos a su familia, lo que refrenda la percepción de que en Frankie ha encontrado un padre. Eterno fatalista, Eastwood insiste en la idea de que, con harta frecuencia, los mejores planes acaban torciéndose. Pero hay que reconocerle que no hace trampas con el espectador. Cuando uno de los personajes expresa su deseo de morir, el director juega con todas las cartas sobre la mesa. No estamos, ni mucho menos, ante un eco de Mar adentro, tampoco en el ponderado retrato de un sacerdote católico que tiene calado a su feligrés, y que sabe que su gran ‘tema’ es su hija y no ciertas disquisiciones teológicas de las que le gusta charlar. El final de la película de Eastwood atrapa casi a la letra, pero con imágenes, las últimas palabras del relato de Toole: “Con sus zapatos en la mano, pero sin su alma, [Frankie bajó en silencio la escalera de atrás y se marchó, con los ojos tan secos como una hoja agostada.”

8/10
Deuda de sangre

2002 | Blood Work

Terry McCaleb es un duro detective de homicidios, que durante la persecución de un asesino en serie, sufre un infarto. Pasará varios años en el dique seco, hasta que se le practica un trasplante de corazón. Decidido a llevar una vida tranquila, se ve moralmente obligado a aceptar un último trabajo: el que le encarga la hermana de la donante del corazón, y que consiste en atrapar al hombre que la asesinó. A partir de la novela de Michael Connelly, adaptada por Brian Helgeland (ganador de un Oscar por su guión adaptado de L.A. Confidential), Eastwood dirige un entretenido film policíaco, con una investigación bien descrita, y unas cuantas sorpresas que mantienen la atención del espectador. Si bien el romance de McCaleb se ve venir, y chirría un tanto (está mucho mejor definida la relación casi maternal con Anjelica Huston que la que se inicia con la desconocida Wanda de Jesus), hay un acierto en la definición inicial del personaje de Jeff Daniels, vecino del detective, perdedor con aires de divertido y vago “colega”. Menos creíble en su transformación en el último tramo del film, lo que conduce a un desenlace que tiene algo de opereta, y que recuerda al trazado por Martin Scorsese en El cabo del miedo.

5/10
Space Cowboys

2000 | Space Cowboys

Un satélite ruso se ha estropeado y podría estrellarse en la Tierra. El satélite funciona con un obsoleto sistema de guiado americano y Frank Corvin, el personaje de Eastwood, es el máximo experto en ese sistema. La NASA le necesita, y él está dispuesto a cooperar, siempre que pueda acudir a sus antiguos compinches; y los recluta, un poco al estilo de Los siete magníficos. Lo curioso es que Frank y su equipo son casi ancianos, y quizá no están para muchos trotes. Podría pensarse que los yanquis se ceban con los rusos, pero que la industria aeroespacial rusa ya no es lo que era lo demuestra la caída al mar de la estación espacial MIR hace un par de meses. La película la enmarcan un prólogo rodado en primoroso blanco y negro, y un vibrante desenlace con plano antológico en la Luna, ambos deslumbrantes. En medio discurre una historia muy clásica, con defensa a ultranza de la ancianidad, época de la vida que puede ser tan perfecta como cualquier otra. Los protagonistas padecen achaques y limitaciones, pero son jóvenes de espíritu, mantienen el eterno sueño infantil de ser astronautas. La película se demora quizá en exceso al describir el entrenamiento de los astronautas. Por otro lado, Clint Eastwood director adopta a veces un tono de comedia que no le va; John Ford habría dado un aire simpático a esas escenas, pero en manos de Clint resultan forzadas. De los cuatro astronautas talluditos, los encarnados por Eastwood y Tommy Lee Jones son los más sólidos. La única presencia femenina relevante corre a cargo de Marcia Gay Harden, ganadora de un Oscar por Pollock.

6/10
Ejecución inminente

1999 | True Crime

A Steve, periodista “con olfato” pero problemático, le cae sin buscarla la última entrevista que concederá un condenado a muerte. A medida que conoce los detalles que significaron para Frank la condena a la pena capital, crece su convicción de que se ha cometido una monumental injusticia. De modo que, en una carrera contra el reloj, busca las pruebas que demuestren su inocencia. A estas alturas, poco tiene que demostrar Clint Eastwood sobre su capacidad para producir, dirigir e interpretar películas dignas, con la productora Malpaso y un equipo habitual. Pero a Eastwood (Sin perdón, Los puentes de Madison, Bird) es inevitable pedirle “más”. En esta ocasión vuelve a dar vida con convicción a ese antihéroe cansino, tan típico y tan suyo: tipo de vuelta de todo, mujeriego incapaz de mantener los lazos familiares, y sin embargo, luchador hasta la extenuación por lo que cree justo. A esta actitud desencantada de su personaje se trata de contraponer la fe honda del condenado Frank. Algunos personajes se dibujan con acierto (el alcaide, el testigo, el condenado y su familia…), otros son más pobres. En cualquier caso, Eastwood vuelve a atrapar con un film bien rodado.

7/10
Poder absoluto

1997 | Absolute Power

El presidente de los Estados Unidos se ve envuelto en el asesinato de una de sus amantes, pues el tipo es muy aficionado a prácticas sexuales sadomasoquistas. Tratará de tapar el escándalo con todos los medios a su alcance, que son muchos. Con lo que no contaba es con un testigo de su crimen bastante inusual: un ladrón de guante blanco, que estaba "trabajando" en la casa de un millonario de Washington, donde se "entretenía" el magnatario. Adaptación del best-seller de David Baldacci, no es lo mejor que ha hecho Clint Eastwood en su vida, pero la película se sigue con interés, y siempre da gusto ver a Gene Hackman, aquí como impresentable presidente.

5/10
Los puentes de Madison

1995 | The Bridges of Madison County

Un maduro fotógrafo aventurero, intrepretado por Clint Eastwood, y una aburrida y soñadora ama de casa, interpretada por Meryl Streep, se conocen casualmente. El coche de Eastwood se ha averiado, y debe pedir ayuda desde la casa de Streep, en medio del campo. Ambos han tenido sus experiencias, y no esperan mucho más de la vida. Su relación, al principio tímidamente, se acaba convirtiendo en una apasionado romance adúltero que ninguno de los dos puede evitar. El gran Clint Eastwood dice a propósito de su película: "Es una historia de relaciones humanas. No hay efectos especiales, sólo actores, amor y emoción. No creo que puede pedirse más al cine". Las interpretaciones que completan Eastwood y Streep son magistrales. Son los únicos personajes de la película, y consiguen darle el tono adecuado, intenso pero equilibrado. Los puentes de Madison es poderosa, sutil y muy sugerente, y de con este cambio de registro, Eastwood demuestra su maestría en el arte de dirigir.

6/10
En la línea de fuego

1993 | In the Line of Fire

Trepidante película de acción con un auténtico duelo de interpretación entre Clint Eastwood y John Malkovich. Frank Horrigan (Eastwood) es un agente del Servicio Secreto del presidente de los Estados Unidos y se encuentra en el ocaso de su carrera. Sobre toda ella ha planeado su fracaso en el primer encargo presidencial que recibió: proteger a John F. Kennedy en su visita a Dallas. Ahora, treinta años después, el presidente prepara su campaña de reelección y Frank tiene de nuevo información sobre posibles atentados. Sin embargo, sabe que de entre todos ellos, uno encierra una auténtica amenaza. Wolfgang Petersen (El submarino) ha llevado a cabo un espléndido despliegue de medios en esta película. Los actores están fantásticos, pero por encima de los demás se eleva la inquietante presencia de un John Malkovich espectacular. Ennio Morricone ofrece su música y Rene Russo pone el toque de romance. Impresionante.

7/10
Un mundo perfecto

1993 | A Perfect World

Butch (Kevin Costner) es un delincuente que escapa de la cárcel y secuestra a Phillip, un niño de siete años. En compañía del pequeño huye por todo Texas en un coche robado y va cometiendo pequeños delitos allí por donde va. El policía Red Garnett (Clint Eastwood) le sigue la pista, junto a la criminóloga Sally Gerber (Laura Dern) y algunos otros ayudantes. Por el camino, Butch y el chaval entablarán una relación muy especial, casi como de un padre y un hijo. Dicha unión llega a ser conmovedora y tierna por momentos, a pesar de la delicada situación en que ambos viven. El director Eastwood parece que convierte en oro todo lo que toca, y aquí entrega una singular "road movie" repleta de sentimientos profundos y del fatalismo marca de la casa. El resultado es excelente y el film ha llegado a convertirse en un clásico de los 90. Eastwood intercala con gran ligereza el drama con otros momentos donde el espectador no puede reprimir una sonrisa. Un equilibrado Kevin Costner realizó uno de sus mejores trabajos y el pequeño T.J. Lowther, pese a su debut, sorprendió con el talento que derrochó en pantalla.

7/10
Sin perdón

1992 | Unforgiven

William Munny (Clint Eastwood) es un ex pistolero que sale de su vida tranquila al aceptar un trabajo junto a Ned Logan (Morgan Freeman), su anterior socio, un hombre muy astuto y sin reticencias a la hora de apretar el gatillo. Se les une un joven y ambicioso cazador de recompensas, interpretado por Jaimz Woolvett. Su misión consiste en acabar con los asesinos de unas prostitutas y cobrar así un suculento botín. Hasta el sheriff Little Bill Dagget (Gene Hackman), está dispuesto a meterse en el asunto, pero siempre del lado de la ley. El último pistolero atraído por la recompensa a Big Whiskey es el inglés Bob (Richard Harris), que además tiene una cuenta pendiente con el sheriff. Es la película 36 como actor de Eastwood y la 16 como director. Sin duda su mejor trabajo en ambas funciones, en el que vuelve a sus orígenes. Un western revisionista, que se aparta de los mitos del género y se adapta con maestría a los nuevos tiempos. Lleno de ese humor ácido característico de Eastwood, pero a la vez duro, complejo, y sin concesiones retóricas. Es una delicia el ritmo de la película y la atmósfera creada por una excelente dirección y unos actores sobresalientes. Escenas llenas de lirismo, con un tono melancólico que fascina al espectador, y que contrastan con la violencia cruda y las emociones amargas que destila toda la película. Una joya.

8/10
El principiante

1990 | The Rookie

4/10
Cazador blanco, corazón negro

1990 | White Hunter Black Heart

John Wilson es un director de cine muy bravucón, descarado y cascarrabias, que está obsesionado con la idea de perseguir y dar caza al gran elefante africano. Quiere aprovechar la ocasión con motivo del rodaje de su próxima película. Para ello, se trasladará hasta África, donde vivirá una gran aventura y será un quebradero de cabeza para todos los que le rodean, amigos, conocidos, colegas de trabajo, productores, mujeres, etc. El actor y director se inspiró en John Huston para su personaje y lo que rodeó al rodaje de La reina de África. Curiosamente Peter Viertel, autor de la novela en la que se basa este film, ya colaboró con Huston en aquella película, y la barcaza que utiliza Eastwood es la misma que emplearon Humphrey Bogart y Katharine Hepburn.

6/10
El cadillac rosa

1989 | Pink Cadillac

Tommy Nowak recibe el encargo de encontrar a una peligrosa jovencita que conduce un cadillac rosa descapotable. La chica es la mujer de un ex presidiario y acaba de ser acusada por un delito relacionado con dinero falso. Un Clint Eastwood por entonces en horas bajas protagoniza este título menor en su filmografía. Dirige Buddy Van Horn, quien tan sólo dirigió otras dos películas en su carrera, también protagonizadas por Eastwood, La gran pelea y, la mejor de todas, La lista negra, última entrega de la saga de Harry Callahan.

4/10
La lista negra

1988 | The Deal Pool

Una lista de nombres, un juego macabro y la coincidencia en los asesinatos de una célebre estrella de rock, un crítico cinematográfico y un presentador de TV. Las tres víctimas estaban en la "lista negra" del título. Y el detective Harry Callahan acaba de descubrir un nuevo nombre en la lista: el suyo. Es la quinta y última película de la ya legendaria serie protagonizada por el detective de homicidios, Harry Callahan (el gran Clint Eastwood), y esta vez su compañero es un experto en karate. También tiene presencia una periodista por la que el duro inspector se siente atraído, interpretada con talento por Patricia Clarkson. Lo mejor desde el punto de vista de la acción es la persecución automovilística con un cochecito manejado por control remoto. Repite en la partitura musical Lalo Schifrin, pero echamos de menos el formato panorámico de pantalla en Panavision de los otros 4 filmes, aquí el ancho de pantalla es menor, 1.85:1.

5/10
El sargento de hierro

1986 | Heartbreak Ridge

1983. El sargento Highway es un veterano militar de métodos rudos algo heterodoxos para los nuevos tiempos del ejército estadounidense. Valiéndose de su extraordinario curriculum bélico consigue ser trasladado a su antigua unidad, en donde se dedicará a instruir a una panda de reclutas patéticos y caraduras. Pero Highway, salvando todos los obstáculos, piensa convertirlos en los mejores marines de los Estados Unidos. Clint Eastwood se muestra más duro y arquetípico que nunca en este film de género y escaso presupuesto dirigido por él. Lo más destacable son los más que ocurrentes diálogos, tan agudos y divertidos como cuarteleros, es decir, muy subiditos de tono. La escenas de acción dejan bastante que desear sencillamente porque no hay demasiadas batallas que librar.

4/10
El jinete pálido

1985 | Pale Rider

A California llega un grupo de colonos para buscar oro. Se establecen en el lugar y pronto empiezan a ser atacados por los hombres del propietario de las explotaciones de la zona. Un viajero misterioso, que dice ser un predicador, comprende la situación y decide ponerse del lado de los colonos. Western muy del estilo de Clint Eastwood, sencillo, violento y más seco que una suela de esparto. Su personaje del predicador bebe claramente del clasico Raíces profundas, y es muy parecido a otros protagonistas de sus películas, como el de Infierno de cobardes. El actor de San Francisco se encarga de amoldarlo a su estilo interpretativo, duro, parco y sobrio.

7/10
En la cuerda floja (1984)

1984 | Tightrope

Clint Eastwood es el policía encargado del caso de un asesino en serie. La investigación de los brutales crímenes sexuales le lleva a la conclusión de que el criminal y él tienen algún tipo de relación.

6/10
Ciudad muy caliente

1984 | City Heat

Clint Eastwood es el teniente Speer, un veterano del cuerpo de policía. Por su parte, Burt Reynolds es Mike Murphy, antiguo compañero de Speer que ahora es detective privado. Los caminos de ambos se vuelven a juntar cuando se encuentran las pruebas necesarias para detener a un importante gángster. El reencuentro de los compañeros no estará exento de problemas, pues los dos tienen una fuerte personalidad. Comedia de acción, de ambiente gangsteril, con guión escrito por el mismísimo Blake Edwards (Desayuno con diamantes).

4/10
Impacto súbito

1983 | Sudden Impact

Tras la brutal violación colectiva de ella y su hermana, que ha quedado poco menos que catatónica, una mujer comienza a dar caza a sus agresores, eliminándolos uno a uno, un tiro en los genitales, otro en la nuca. Para la policía es un misterio el nexo de unión de los crímenes, pero Harry (Clint Eastwood) tiene que dar con el asesino antes de que vuelva a matar... O de que los agredidos, que empiezan a ver de qué va la cosa, la encuentren primero. Unico título de la saga "Harry el sucio" dirigido por el propio Clint Eastwood. El actor y aquí director no intentó ampliar sus horizontes artísticos, sino dar a sus admiradores el thriller más franco que había hecho en años, mezclando la violencia extrema con unos diálogos y situaciones intencionadamente cómicas, y hasta con un romance. Tiene toda la acción que se pueda desear y una banda sonora impresionante de Lalo Schifrin, que ya había compuesto la partitura de las dos primeras entregas de la saga.

5/10
Firefox

1982 | Firefox

En plena Guerra Fría, Mitchell Gant es un piloto estadounidense al que se le encarga capturar un poderoso avión de guerra que está en poder de los rusos. Se trata del MIG-31, una nave velocísima conocida con el nombre de Firefox y que representa el arma tecnológica más avanzada del momento, capaz de atinar en el blanco con una puntería letal. Cinta de acción y suspense dirigida y protagonizada por Clint Eastwood. Se basa en una novela de Craig Thomas y uno de los mayores atractivos son los efectos especiales, llevados a cabo por John Dykstra (La guerra de las galaxias: Una nueva esperanza, Spider-Man). Destaca la música de Maurice Jarre.

4/10
El aventurero de medianoche

1982 | Honkytonk Man

Durante la Gran Depresión, Red Stowall es un borrachín que se dedica a cantar country en diferentes bares de Oklahoma para ir sobreviviendo a la crisis. Pero su único sueño es llegar a cantar con el prestigioso Grand Ole Opry, así que inicia un viaje junto a su sobrino Whit hasta llegar a Nashville, donde le darán una oportunidad en un casting. Clint Eastwood empezaba a sentar las bases de su estilo cinematográfico, y se embarcó aquí en un film con pocos tiros y mucho de emoción. Sale acompañado de su propio hijo, Kyle Eastwood, en el papel del sobrino.

6/10
La gran pelea

1980 | Any Which Way You Can

Philo continúa con su vida de camionero despreocupado que viaja con su gracioso orangután Clyde. Quiere llevar una buena vida y dejar de meterse en peleas, pero cuando unos moteros llamados 'Las Viudas Negras' secuestran a su novia Lynn, Philo no se quedará con los brazos cruzados y volverá a las andadas para dejar claro que nadie se mete con él. Secuela de Duro de pelar, donde se repiten protagonistas, incluido el simpático mono que es el autor de las escenas más divertidas. Clint Eastwood demuestra que está en plena forma y la música de Steve Dorff vuelve a ser el acompañamiento ideal.

4/10
Bronco Billy

1980 | Bronco Billy

Bronco Billy es un feriante ex convicto que viaja con su caravana por distintos pueblos ofreciendo espectáculos al estilo del oeste. Pero el negocio no está en su mejor momento y sus empleados están cansados de trabajar sin cobrar. Todo cambia cuando Billy conoce a Antoniette Lilly, una jovencita ricachona, cuyo recién estrenado marido le ha dejado plantada en plena luna de miel. Simple pero divertida cinta de Clint Eastwood, que protagonizaba la historia acompañado por Sondra Locke, por entonces novia del actor. La historia sobre un caradura perdedor le sirvió a Eastwood para reírse de sí mismo y echar por tierra la imagen del tipo duro e implacable que acostumbraba a interpretar. El film es una reivindicación de la vida natural y errante del pasado, plena de aventuras, despreocupación y camaradería. El actor y director siempre dijo que el personaje de Bronco Billy ejemplifica todo lo que a él le gustaría ser.

6/10
Fuga de Alcatraz

1979 | Escape from Alcatraz

Frank Morris es un inteligente ladrón que cumple condena en Alcatraz, la poderosa y mítica prisión situada en la Bahía de San Francisco. Morris, junto con otros compañeros, planeará fugarse a pesar de que la hazaña parezca imposible. Don Siegel (La jungla humana) dirige esta brillante película de acción, basada en los hechos reales que rodearon al verdadero Frank Morris, un delincuente audaz que con la idea de escapar de Alcatraz llevó a cabo un plan estudiado al milímetro y lleno de ingenio. Rodada en la verdadera prisión, la película mantiene el suspense y el espectador llega a ser cómplice de los entresijos y tretas que el grupo de prisioneros prepara para su fuga. Más que interesante.

7/10
Duro de pelar

1978 | Every Which Way But Loose

Philo es un camionero solitario y rudo que viaja con su simpático orangután Clyde y su amigo Orville como únicos compañeros. Enamorado de Lynn, una cantante de country, Philo se las verá con un alborotador motero de las carreteras, llamado Tank Murdock. Divertida cinta de acción con un Clint Eastwood con mucha cara, como protagonista, y Sondra Locke, Geoffrey Lewis o Beverly D'Angelo como secundarios. Destaca la música de Steve Dorff y los diferentes temas country.

4/10
Ruta suicida

1977 | The Gauntlet

Clint Eastwood se mete en la piel de un policía de tres al cuarto que recibe la misión de conducir a una prostituta hasta Las Vegas para que testifique en el juicio de un mafioso. Lo que parece una misión rutinaria se convierte en un autentico calvario, pues alguien muy influyente no está dispuesto a consentir que la prostituta llegue a su destino. Eastwood contó con una de sus actrices fetiche, la rubita Sondra Locke (Impacto súbito) para ofrecer esta película de acción a todo trapo y no demasiado original. Sólo para el tiroteo final hicieron falta más de 8.000 cartuchos.

5/10
Harry el ejecutor

1976 | The Enforcer

Cuando el detective Harry Callahan acaba con unos criminales gracias a sus métodos implacables, es trasladado del departamento de homicidios al departamento de personal, un destino más tranquilo donde sus superiores esperan que no llame la atención ante la opinión pública. Aunque ya allí se hace notar al poner en apuros a la que va a ser la primer mujer inspectora de homicidios, Callahan volverá a la acción en las calles de San Francisco cuando un peligroso grupo de terroristas que se autodenominan "Acción Revolucionaria" roban de un almacén armas con explosivos suficientes para volar medio San Francisco: los altos cargos de la ciudad necesitan a Harryel ejecutor. Tercera entrega de la saga de Harry Callahan, con Clint Eastwood perfectamente metido en la piel de su emblemático, duro, rabioso y lacónico personaje. Más interesante que la trama policial, unos falsos revolucionarios que al final lo que quieren es dinero -el amor al dinero mueve al mundo, decía en una de sus películas David Mamet-, es el personaje femenino, encarnado por Tyne Daly, una mujer de férrea voluntad a pesar de cierta torpeza, que se hace querer, y da al film un simpático toque feminista que no es doctrinario ni paternalista. El clímax tiene lugar en la célebre prisión de Alcatraz.

5/10
El fuera de la ley

1976 | The Outlaw Josey Wales

El duro Clint Eastwood se mete en la piel del forajido Josey Wales, un sencillo agricultor que ve cómo toda su familia es asesinada por una pandilla de "botas rojas" que pertenecen al ejército de la Unión, en los últimos coletazos de la Guerra de Secesión. Espoleado por el deseo de vengar a sus seres queridos, Wales decide entonces unirse a la guerrilla de una partida de confederados que aún luchan contra los unionistas. Sus hazañas, su sangre fría y su habilidad con las armas pronto le convierten en un líder, pero cuando sus correligionarios deciden por fin entregarse, Wales se niega. Así, emprende su vida errante primero con un joven, y más tarde con un indio arapahoe, una india cheyenne, y una jovencita y su madre. Estamos ante una de las grandes películas del actor y director de San Francisco, que sin llegar al nivel de Sin perdón sí tiene esa solidez y aire épico que se le exige a este tipo de filmes. El guión es de Philip Kaufman (En busca del arca perdida) a partir de una novela de Forrest Carter. El personaje de Josey Wales es claramente heredero del histórico bandido Jesse James, con quien guarda más de una similitud. Eastwood interpreta al protagonista con su habitual sobriedad y chulería –y esa marca de la casa del escupitajo de tabaco– y hay momentos fenomenales, tanto de humor como de acción, como en la escena de la tienda en donde salva a la india o el enfrentamiento con los cuatreros que han secuestrado a las mujeres. Entre el reparto destaca la rubita Sondra Locke (Impacto súbito), habitual en las películas de Eastwood por aquellos años. La fenomenal música de Jerry Fielding fue nominada al Oscar.

7/10
Licencia para matar (1975)

1975 | The Eiger Sanction

Clint Eastwood interpreta a Jonathan Hemlock, un mercenario retirado que se dedica ahora a la enseñanza y a la búsqueda de obras de arte. Sin embargo, un día la paz en la que vive se ve truncada por el asesinato de su mejor amigo. Para desenmascarar al asesino se deberá reunir con un grupo de alpinistas que se dispone a realizar una peligrosa ascensión al monte Eiger, en los Alpes Suizos. Aunque algo escasa de ritmo, el film es una emocionante mezcla de acción y suspense con el que Clint Eastwood empezó a demostrar que, además del actor idóneo para el cine de acción, era también un buen realizador. Especialmente destacables son algunos diálogos, que brillan con fuerza en boca del carismático Eastwood. Aunque quizá lo más espectacular es la serie de secuencias de alpinismo, de las mejores que se han visto en la gran pantalla.

5/10
Un botín de 500.000 dólares

1974 | Thunderbolt and Lightfoot

Clint Eastwood y Jeff Bridges son Thunderbolt y Lightfoot, dos proscritos. El primero ha sido un atracador muy valorado dentro del gremio pero que ahora está retirado después de que su último golpe se torciera. Sin embargo, tras reunirse con sus antiguos compinches, se plantea su vuelta al conocer al joven Bridges. La idea es formar equipo para repetir el último atraco al mismo banco de Montana. Dirige Michael Cimino, quien años más tarde alcanzó la celebridad tras la impactante El cazador. Está rodada con ritmo, los personajes atraen y tiene cierto toque de fatalismo, propio de los 70.

5/10
Harry el fuerte

1973 | Magnun Force

Los principales asesinos de la ciudad están siendo aniquilados en San Francisco. Uno a uno, los criminales, que han escapado de una acción judicial, están recibiendo la justicia que merecen. Este tipo de justicia podría hacer pensar que el detective de homicidios Harry Callahan está utilizando sus métodos implacables. Secuela de Harry el sucio que supone la vuelta de Clint Eastwood como el expeditivo detective Harry Callahan. El film, con guión de los prestigiosos John Milius y Michael Cimino, suaviza un tanto la imagen de justiciero urbano de Harry, al mostrar toda una conspiración de policías que se saltan los cauces de la justicia para aplicar la justicia a su manera, mientras él se ajusta a ciertas normas. Aunque el film no es tan bueno como el original, tiene pasajes muy logrados, sobre todo las de los duelos entre automóviles y motos.

6/10
Infierno de cobardes

1973 | High Plains Drifter

Clint Eastwood vuelve a representar el papel de solitario y errante vaquero. En esta ocasión, llega a un pequeño pueblo situado junto a un lago, en donde se empeñan en convertirlo en protector. La cuestión es que se espera la inminente llegada al pueblo de tres peligrosos pistoleros, y los habitantes están asustados y le solicitan ayuda. El forastero acepta finalmente, pero exige a cambio unas condiciones de recibimiento muy concretas.El film es violento, oscuro, con un protagonista emblemático, de pocas palabras e intenciones no muy claras, el estilo de tipo que ha dado fama a Eastwood. El final justiciero es memorable.

6/10
Joe Kidd

1972 | Joe Kidd

Frank Harlam es un rico burgués que, harto de que una banda de mexicanos cometa fechorías, decide contratar al implacable pistolero Joe Kidd para que los aniquile. Western de John Sturges (Los siete magníficos) con un guión de Elmore Leonard algo cogido por los pelos. Se agradece la presencia de Robert Duvall y Clint Eastwood, mano a mano delante de la cámara.

4/10
Escalofrío en la noche

1971 | Play Misty for Me

Dave Garland (Clint Eastwood) es un popular locutor de radio de un pueblecito de California, que recibe en su programa constantes llamadas de una mujer. Un día coincide con la propietaria de la misteriosa voz, Evelyn, en un pub que él suele frecuentar. Sin embargo, tras una noche de amor ella no es lo que parece y ante el rechazo de Garland, no dudará en perseguirle y amenazarle. Tras su descomunal éxito como actor, Clint Eastwood se consagró como un gran director con este excelente thriller.

6/10
El seductor

1971 | The Beguiled

La guerra de secesión. Un internado de señoritas en el Sur, en medio del campo. Amy, una de las chicas más jóvenes de la residencia, encuentra a un soldado de la Unión malherido (Clint Eastwood, bien en su habitual laconismo). El cabo McB será acogido por Martha (Geraldine Page), la directora de la escuela, que decide no dar noticias del refugiado a las patrullas sureñas, en principio movida por la compasión, pues lo más probable es que sin la atención debida el refugiado muera. En realidad, podría haber otras razones soterradas. En efecto, tanto ella, como la otra profesora, y alguna de las pupilas, se sienten atraídas por el recién llegado. Unas desde su puritanismo que no se atreve a reconocer los deseos lujuriosos, otra desde el descaro, y una pequeña desde la más inocente ingenuidad. La esclava negra es la más pragmática, acostumbrada a una vida donde la injusticia es moneda corriente. En esta tesitura McB es un sinvergüenza mentiroso, que logrará camelarse a unas y otras diciéndoles lo que desean oír. Una película inclasificable de Don Siegel, producida por Malpaso. Adapta una novela de Thomas Cullinan, que a pesar de la ambientación no es un western ni un film bélico. Es casi una especie de cuento cruel, lo que ya se apunta desde las imágenes de arranque, cuando del sepia típico de las fotografías antiguas se pasa a la niña con la cestita en el verde bosque, que encuentra al soldado yanqui, una especie de versión revisada de caperucita roja y el lobo. Aquí las mujeres demostrarían más crueldad, autoengaño y afán de venganza que inocencia virginal, y la ferocidad lobuna del enemigo no sería tan grande como la pintan, frente a la indiferencia de las mujeres que pasan página a su aventura con increíble frialdad.

6/10
Harry el sucio

1971 | Dirty Harry

Harry Callahan es un duro policía, forjado en las calles de San Francisco, llamado el sucio por encargarse de hacer los trabajos menos deseados. Tiene que hacerse cargo y detener a un francotirador que se autodenomina Scorpio y atemoriza a la ciudad con sus crímenes, cuyas víctimas escoge caprichosamente. Clint Eastwood demuestra por qué es considerado como una de las grandes estrellas de la gran pantalla y uno de los directores más reconocidos de nuestra época. La película es un clásico del cine de acción y el director hizo de la ciudad de San Francisco una parte vital del film, desde el Golden Gate a edificios desde los que se ofrece una magnífica panorámica de la urbe, y las persecuciones de rigor, diurnas y nocturnas. Don Siegel rueda una película enérgica, repleta de tensión, donde transmite al espectador-ciudadano la sensación de impotencia ante los criminales que utilizan los subterfugios de la ley en su propio beneficio. En ese sentido Charles Bronson seguiría lo pasos de Eastwood tres años después con El justiciero de la ciudad. El actor es perfecto para su lacónico y cansado personaje, marcado por la tragedia personal, que intenta hacer bien su trabajo pese a la frustración que propician el sistema y sus superiores. Tiene el film momentos antológicos, como el diálogo inicia sobre su Magnum y las balas que queda en el cargador con un atracador, que tiene su corolario en el desenlace. En el apartado de acción, las escenas en el estadio y en parque son modélicas, de lo mejor de la filmografía de Siegel. Se entiende que de este film naciera toda una saga. Ciertamente es violenta, y tiene alguna escena de sexo gratuita, muy setentera. Pero el conjunto habla de algo tan importante como la justicia, a veces dejada de lado por razones políticas o de imagen ante la opinión pública.

7/10
Los violentos de Kelly

1970 | Kelly's Heroes

Un pelotón de auténticos mastuerzos, capitaneados por el duro y chuleta teniente Kelly (Clint Eastwood), captura a un comando alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Así se enteran de que el enemigo custodia cerca de allí un enorme tesoro en lingotes de oro. Desde entonces, los chicos de Kelly se tomarán con mayor interés la guerra. Parodia bélica, llena de acción y situaciones divertidas, dirigida por el brioso Brian G. Hutton, quien ya trabajó con Eastwood en la también aventurera y bélica El desafío de las águilas. Entre el reparto, que incluye varias caras conocidas, destaca un tronchante Donald Sutherland como hippy inolvidable.

6/10
Dos mulas y una mujer

1970 | Two Mules for Sister Sara

Hogan (Clint Eastwood) es un mercenario que salva a Sara (Shirley MacLaine), una monja, que está a punto de ser atacada por unos bandidos. La mujer tiene información sobre el fuerte que Hogan quiere atacar, así que recorren México juntos pasando por mil y una aventuras. Por el camino, Hogan descubrirá que Sara no es la monja que aparenta ser. Simpático western con una pareja protagonista, Eastwood-MacLaine, que funciona muy bien en pantalla y aporta abundantes dosis de acción y comedia a partes iguales. Y todo perfectamente envuelto en la música de Ennio Morricone.

6/10
La leyenda de la ciudad sin nombre

1969 | Paint Your Wagon

Son los días de la fiebre del oro en la floreciente nación norteamericana. Todo el mundo está enloquecido con la idea de enriquecerse de la noche a la mañana. Sólo hace falta encontrar unas cuantas pepitas de oro. En este escenario, dos hombres se conocen, y se hacen amigos inseparables. Se trata de Ben Rumson (Lee Marvin) y de un tipo enigmático que se hace llamar Socio (Clint Eastwood). Como buscadores de oro, se entienden a la perfección. Pero sus caracteres no tienen nada que ver: Ben es abierto y dicharachero, mientras que Socio es retraído y poco comunicativo. Cuando consiguen encontrar oro, se marchan a la Ciudad sin Nombre para celebrarlo. Allí conocen a un curioso mormón con dos mujeres, una de ellas la atractiva Elizabeth, interpretada por Jean Seberg. Una divertida comedia ambientada en el mundo sin ley que era el Oeste norteamericano durante el siglo pasado. Dirigida con buen oficio y con un ritmo trepidante por Joshua Logan, conocido por Bus Stop (1956) y Camelot (1967). Una película entretenida y muy animada, que cuenta con algunas escenas muy espectaculares y un reparto brillante.

6/10
La jungla humana

1968 | Coogan's Bluff

Coogan, un duro policía de Arizona ataviado con sombrero de cowboy y botas de montar, se traslada a la ciudad de Nueva York para llevarse bajo su custodia a un delincuente que atrapó tiempo atrás. Sin embargo, choca con las costumbres de la gran urbe, empezando con que no le entregan al preso, que está en la enfermería en estado psicótico. Como tipo duro e impaciente que es, decide llevárselo saltándose las reglas, con el resultado de que el tipo se fuga. Una de las vibrantes colaboraciones del realizador Don Siegel y el actor Clint Eastwood (Dos mulas y una mujer, Harry el sucio, Los seductores), con momentos de acción y con algunas escenas socarronas propias de comedia. Así, hay bromas con la continua confusión de que el protagonista sería de Texas y no de Arizona, y muchas frases memorables acordes con el laconismo de Coogan. Se juega con su condición de mujeriego, y con las justas dosis de cinismo. También hay una zafiedad muy de finales de los 60.

6/10
Cometieron dos errores

1968 | Hang 'Em High

Clint Eastwood es Jed Cooper, un hombre que es linchado por una cuadrilla de hombres que creen que ha robado ganado. Deciden dejarlo colgado de la soga y se marchan. Cuando está a punto de morir, un comisario le salva la vida y le lleva preso para ser acusado legalmente ante un juez. Éste comprueba que es inocente y se le ofrece entonces una estrella de sheriff para ayudarle a acabar con los criminales que campean por el territorio de Oklahoma. Interesante western que combina un guión eficaz, las requeridas dosis de violencia y un reparto a la altura. Por supuesto, Eastwood se encuentra como pez en el agua con su papel de hombre duro de pocas palabras, mientras que Bruce Dern le da buena réplica como malvado. Mítica música que, aunque recuerda a las mejores partituras de Ennio Morricone, esta vez es obra de Dominic Frontiere. Detrás de las cámaras se sitúa Ted Post, que cinco años más tarde dirigiría de nuevo al protagonista en Harry el fuerte.

6/10
El desafío de las águilas

1968 | Where Eagles Dare

Jonathan y Morris son dos agentes que en la Segunda Guerra Mundial deben llevar a cabo la misión de infiltrarse en líneas enemigas para liberar a un general norteamericano secuestrado por los alemanes y retenido en un enorme castillo. Estamos ante un buen título de cine bélico y de acción protagonizado por Clint Eastwood, que rodaría más tarde Los violentos de Kelly, también a las órdenes de Hutton; y con Richard Burton (Cleopatra, El espía que surgió del frío), otro grande de la pantalla. La trama aúna muy bien factores como el espionaje bélico, los nazis, explosiones inesperadas, los traidores, y los buenos y valientes camaradas que salen del paso aguerridamente. Como curiosidad, en esta película Eastwood mata a más gente que en cualquier otra de su filmografía hasta el momento; y por otra parte, el videojuego 'Comandos', está basado en este film.

6/10
El magnífico extranjero

1967 | El magnífico extranjero

Rowdy Yates es un vaquero acusado de asesinato que alertará al ejército para que vaya en búsqueda de la banda.

5/10
Las brujas

1967 | Le Streghe

Film dividido en cinco segmentos correspondientes a cinco historias diferentes, pero protagonizadas todas por Silvana Mangano: 'La bruja quemada viva', 'Sentido cívico', 'La tierra vista desde la luna', 'La chica de Sicilia' y 'Una noche como ninguna otra'. A parte del bueno y variado reparto, compuesto entre otros por Alberto Sordi, Totò o Francisco Rabal, destaca curiosamente la presencia de Clint Eastwood, a quien, tras trabajar con Sergio Leone, no era extraño encontrar por estos lares italianos.

4/10
El bueno, el feo y el malo

1966 | Il buono, il brutto, il cattivo

La trama de El bueno, el feo y el malo tiene lugar durante la Guerra de Secesión. Tres truhanes buscan un tesoro oculto. Ninguno puede localizarlo sin los otros, pues cada uno tiene parte de la información de su paradero. Tuco y “El Rubio” son dos truhanes con cierto sentido moral, mientras que “Sentencia” es un malvado que no duda en matar para conseguir sus objetivos. Con El bueno, el feo y el malo, el film de mayor presupuesto, Sergio Leone concluyó la legendaria trilogía de spaguetti-western rodada en Almería con Clint Eastwood como protagonista.

7/10
La muerte tenía un precio

1965 | Per qualche dollari in piu

El spaguetti western por antonomasia, servido por el chef Sergio Leone. Se busca a “El Indio”. Y pagan buenos dólares por su cabeza. Así que Clint Eastwood y Lee Van Cleef, rivales inicialmente, unen fuerzas para hacerse con su hombre y su botín. Leone reinventó el western al hacer de él un tebeo de viñetas barrocas y efectistas. La música inconfudible de Morricone, y el laconismo hicieron el resto. Estás advertido, forastero.

8/10
Por un puñado de dólares

1964 | Per un pugno di dollari

Un pistolero llega a un pueblo fronterizo entre Estados Unidos y México, que se disputan dos clanes rivales, los Rojo y los Baxter. Él va ofreciendo sus ‘servicios’ a unos y otros, a cambio del puñado de dólares del título. Frío e implacable, aficionado a las respuestas cínicas –“Nos divertiremos… mientras estemos vivos”, anuncia a unos compañeros de juerga–, demostrará tener corazón cuando echa una mano para lograr la reunificación de una familia. Y de un modo quizá no muy ortodoxo, logrará limpiar el lugar de indeseables. El primero de los tres filmes rodados por Sergio Leone con Clint Eastwood en Almería (los otros son La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo) es un remake de Yojimbo, el memorable título de Akira Kurosawa (no fue el único trasladado al lejano Oeste, ocurrió lo mismo antes con Los siete samuráis, que John Sturges convirtió en Los siete magníficos). Eastwood da el tipo perfecto de mercenario lacónico, mal afeitado y fumador de puros, con su característico poncho, y que donde pone el ojo pone la bala. Por un puñado de dólares y otros westerns de Leone pasaron a denominarse, de modo algo despectivo "spaguetti-western", y sólo el paso del tiempo puso las cosas en su sitio, con el reconocimiento del trabajo del cineasta, quien aportó nuevas cosas al género. Más allá del tono exagerado, con decenas de muertos, destaca el gran uso del formato 'scope', con un extremado gusto en la composición de los planos, incluido el primer plano. Al tono operístico de las secuencias –magníficas la del canje de prisioneros, y el enfrentamiento final– ayuda la inolvidable partitura del maestro Ennio Morricone.

7/10
La escuadrilla Lafayette

1958 | Lafayette Escadrille

La producción e idea del film es del propio director, quien encargó el guión a Albert Sidney Fleischman. En realidad es una especie de autobiografía que recuerda cómo un joven rebelde norteamericano cambió su vida gracias a que se alistó en la fuerza aérea francesa durante la Primera Guerra Mundial. Allí, luchando contra los alemanes, descubrió el auténtico sentido del amor y la amistad. Bien rodada en sus escenas de acción, contiene numerosos detalles cómicos y dramáticos que le ocurrieron al director, aunque se nota algo de autocomplacencia en determinados momentos. Tras esta película, Wellman se retiró del mundo del cine falleciendo en 1975. A destacar en su reparto las presencias de David Janssen (después famoso por la serie El fugitivo), Clint Eastwood cuando no era conocido, y el hijo del director, William Wellman Jr.

5/10
Ambush at Cimarron Pass

1958 | Ambush at Cimarron Pass

Una patrulla de soldados sobrevive a una emboscada de los indios y pronto se unen a otros vaqueros que han sido atacados por éstos. Juntos lucharán contra los pieles rojas. Entre Scott Brady, Margia Dean o Irving Bacon, sobresale un joven Clint Eastwood, quien le empezaba a coger gustillo a esto del western.

4/10
Escapada en Japón

1957 | Escapade in Japan

Película de aventuras para toda la familia, protagonizada por el chaval de La gran aventura de Lassie, el jovencito Jon Prevost, que por entonces tenía sólo 7 años. Aquí interpreta a Tony, que sobrevive a un accidente aéreo en el mar de Japón y será recogido por un barco de pesca. Temeroso de que le culpen por el accidente, decide escapar junto al hijo del pescador, en una aventura que les llevará a recorrer las tierras japonesas. Entretanto, su madre y su padre no pararán de buscarlo... El film es ciertamente entrañable y entretenido y ofrece su punto fuerte en la visión de la cultura japonesa. En el reparto destaca la dulce Teresa Wright (El orgullo de los yankees) en el papel de la madre, mientras que un inexperto Clint Eastwood hacía uno de sus primeros trabajos en el cine, con un pequeño papel de piloto.

5/10
El último sol

1956 | Star in the Dust

Discreto pero entretenido western, dirigido por el desconocido Charles F. Haas, y protagonizado por John Agar (Fort Apache) y Coleen Gray (Atraco perfecto), entre otros. El sheriff de Gunlock pretende colgar a un hombre llamado Hall, que ha matado a tres granjeros. La gente desea linchar al asesino antes de que sea rescatado por sus amigos, pero el sheriff quiere antes sonsacarle y enterarse de quién le contrató para realizar el crimen. Clint Eastwood cuenta con un pequeño papel sin acreditar.

4/10
The First Traveling Saleslady

1956 | The First Traveling Saleslady

Rose y Molly son dos amigas que trabajaron juntas en el mundo de la farándula y ahora prueban suerte con el negocio del acero a finales de siglo XIX. Comedia de Arthur Lubin con Ginger Rogers y Carol Channing. Aparece un jovencito Clint Eastwood.

4/10
Revenge of the Creature

1955 | Revenge of the Creature

La criatura del Lago Negro es capturada por unos científicos. Éstos la transportan a un acuario, al sur de Florida. Secuela de La mujer y el monstruo, uno de los grandes éxitos del cine de terror de Universal en los 50, filmada el año anterior. Supuso el debut en el cine del mismísimo Clint Eastwood, en un brevísimo papel, como técnico de laboratorio.

5/10
Francis in the Navy

1955 | Francis in the Navy

Última película de la mula Francis, de nuevo protagonizada por Donald O'Connor (Cantando bajo la lluvia) donde los equívocos y enredos que provoca el animal vuelven a ser la tónica, pero esta vez ambientado en la Marina. Martha Hyer es la chica de turno en este film de Arthur Lubin (El fantasma de la opera (1943)). Clint Eastwood (Un mundo perfecto) pasaba por allí.

4/10
Richard Jewell

2019 | Richard Jewell

Richard Jewell sueña con formar parte de la policía, e incluso se diría que tiene cualidades naturales para ello, pero debe conformarse con trabajos como el de guardia jurado, en los que despierta suspicacias por lo que algunos consideran como exceso de celo. Podría llegar su oportunidad durante la Olimpiada de 1996 en Atlanta, en que las fuerzas de seguridad deben reforzarse. Su actuación en un atentado con bomba durante un concierto en el Centennial Park, que permite salvar muchas vidas, le convierte en héroe... por poco tiempo, pues el FBI y los medios de comunicación acaban poniéndole en el punto de mira de la opinión pública, al considerarle sospechoso principal de un ataque que ha causado dos muertos y un centenar de heridos. Formidable película de Clint Eastwood, quien a punto de cumplir 90 años demuestra una libertad creativa absoluta, rueda lo que le da la gana y sin complejos, y lo hace maravillosamente bien, sin efectismos facilones. Como viene ocurriendo en sus últimos trabajos, parte de hechos reales, y han servido de base al guion de Billy Ray el artículo “American Nightmare: The Ballad of Richard Jewell” de Marie Brenner, y el libro “The Suspect” de Kent Alexander y Kevin Salwen. Ray ha demostrado su solvencia para este tipo de relatos en sus libretos para El precio de la verdad y Capitán Phillips, entre otros, y aquí entrega un relato modélico, que a Eastwood le sirve para perfilar una historia al estilo de Sully, pero con un protagonista que más fácilmente se puede convertir en chivo expiatorio para quien busca rápidamente un culpable. En efecto, Jewell no ganaría un concurso de popularidad en redes sociales: blanco y con sobrepeso, no cuida demasiado su aspecto, y se toma tan en serio su trabajo que puede molestar a los que tiene a su alrededor; es soltero, tiene 34 años y aún vive con su madre, y le encantan las armas y la caza. Sorprende lo bien que funciona la narración, entregada al estilo clásico, y con un arriesgado protagonista, por su falta de atractivo, que le sirve al desconocido Paul Walter Hauser para entregar el trabajo de su vida, puede que no tenga otra oportunidad como esta para descollar, y es que se mimetiza con el auténtico Jewell, si comparamos una foto suya con el auténtico personaje, sería difícil acertar quién es quién. Compone muy bien a alguien corriente y moliente, algo friki y buena persona, pero gris y algo bocazas, que desea sinceramente ayudar a los demás haciendo bien su trabajo. Y funciona a la perfección la relación con su madre, también muy bien interpretada por Kathy Bates. Estamos ante una película profundamente humana, con una estructura bien armada alrededor del modo en que se tratan las personas, y el peligro de dejarse arrastrar por el orgullo y los prejuicios, ignorando la presunción de inocencia. Richard Jewell puede aguantar la presión gracias a su madre Bobi, su abogado Watson Bryant –gran trabajo de Sam Rockwell– y su ayudante Nadya, y su amigo Dan, que son un firme apoyo en las horas amargas. En cambio, quien no ve personas, sino primeras páginas en los periódicos o casos resueltos, caso de la periodista que publica de modo irresponsable una noticia, filtrada por un agente federal con aún más irresponsabilidad, puede causar daños difícilmente reparables. El film pone en la picota a la cultura del éxito, que piensa que cualquier medio sirve para triunfar, aunque se lleva a personas concretas por delante. Quizá los personajes de Olivia Wilde y Jon Hamm podían haber sido más sutiles, pero con ellos se ha querido mostrar arquetipos en una sociedad paradójica, que quiere héroes y villanos, a los que alza y vapulea con lamentable despreocupación y sin solución de continuidad. El film contiene momentos cinematográficos maravillosos, como los de los atentados, pero sobresalen dos de los interrogatorios del FBI, en que se impone la dignidad de la persona frente a los atropellos, señalados por quien hasta entonces admiraba y deseaba ser como uno de esos agentes de la ley.

7/10
15:17 Tren a París

2018 | The 15:17 to Paris

Clint Eastwood sigue su línea ascendente de contar historias esperanzadoras sobre el heroismo cotidiano de las personas corrientes, que empezó a incoar con Gran Torino, una trama de redención. Como en Sully, parte de un caso real, el valeroso comportamiento de tres amigos -Anthony Sadler, Alek Skarlatos y Spencer Stone- de turismo por Europa en agosto de 2015, y que a bordo del tren que les llevaba a París se enfrentaron a Ayoub El-Khazzani, un terrorista yihadista armado hasta los dientes, que pretendía ejecutar una matanza entre los pasajeros. Y rizando el rizo, ha querido que fueran ellos mismos, sin ninguna experiencia interpretativa previa, quienes compusieran sus propios personajes, algo que también han hecho otros pasajeros. Suena a audacia loca, pero la fórmula funciona, los tres resultan muy naturales ante la cámara. El octogenario director no se ha roto la cabeza, está claro que su objetivo no era otro que el de recordar una preciosa página de heroicidad a cargo de tipos normales, de ésas que engrandecen a los seres humanos, donde con cierto sentido providencialista, se viene a decir que hay que saber estar donde a uno le corresponde, y hacer algo, lo que haya que hacer, aunque cueste. No hay que confundir la sencillez con la simpleza, e Eastwood se inclina por la primera entregando una película tremendamente eficaz en lo que pretende. El film parte del libro que publicaron los héroes, con la ayuda de un escritor profesional, y el guión lo ha compuesto, siguiendo la línea de los actores no estelares, una completa desconocida, que responde al nombre de Dorothy Blyskal. Y el planteamiento resulta bastante minimalista, pues unos planos iniciales que nos anticipan el ataque del tren, van seguidos de flash-backs sobre la infancia de Anthony, Alek y Spencer, su entorno familiar y escolar, y el modo en que se forja la amistad. Y a esto se suma la normalidad absoluta de los días previos al atentado, en que simplemente disfrutan de sus vacaciones, en Roma, Venecia, Berlín –el punto donde se reúnen los tres– y Amsterdam. Tenemos así simplemente, pero en realidad no es poco, a unos buenos amigos pasándolo bien, gastando bromas, disfrutando del arte y la fiesta, ayudando a las personas mayores. Es la humanidad que nunca deberíamos perder, lo que nos hace buenas personas, y que nos equipa para las pruebas que depara la vida, viene a decir Eastwood, quien de nuevo, con unos sencillos mimbres, sabe filmar con poderío. Aunque el enfrentamiento con el terrorista en sí, sea breve, está rodado con gran fuerza y meticulosidad, perfectamente montado, sin artificios musicales o ralentíes que no vengan a cuento, la veteranía de un gran cineasta es un grado, y reducir al atacante y ayudar a los heridos, es todo una en esa inspirada escena.

7/10
Mula

2018 | The Mule

Una película basada en hechos reales, describe el singular camino a la redención de Earl Stone, un octogenario experto en cultivar flores, ocupación que le ha llevado a recorrer a lo largo y a lo ancho los Estados Unidos, pero al precio de descuidar a su familia, esposa, hija, nieta, de los que se ha distanciado. En tiempos de internet su negocio se va al traste, pero casi por casualidad, le reclutan de un cártel mexicano para transportar droga, porque es la tapadera perfecta, además de un conductor seguro, con un historial sin multas. Acepta un encargo, y no más, sin querer saber muy bien lo que transporta, pero luego viene otro, y otro, y otro... El dinero viene muy bien para ayudar a las necesidades de ancianos, algunos veteranos de Corea, como él, e incluso a esa familia a la que ha perdido. Entretanto Colin Bates, un agente del FBI, con ayuda de su compañero Trevino, pisan los talones al cártel, y desean asestarle un golpe identificando y deteniendo a Tata, el sobrenombre de la "mula" que más kilos de cocaína está moviendo en este momento. Clint Eastwood dirige y protagoniza una agradable, inteligente y nada complaciente historia, que le va como anillo al dedo, y que en parte es complementaria de Gran Torino, de hecho comparte guionista, Nick Schenk. Aunque si ahí encontraba a una nueva familia tras la alienación producida con la suya, en la película que nos ocupa se trata de valorar lo que ha perdido, arrepentirse y aprovechar, tal vez, una segunda oportunidad. Estamos además ante una nueva reivindicación de la ancianidad y la experiencia de la vida, la posibilidad de poder tomar aún decisiones, y de aceptar la responsabilidad por las propias acciones, la vida sigue, y "aunque tengas 99 años, deseas cumplir 100". Rodada casi al mismo tiempo que otra película de cineasta legendario de edad similar, con personaje que se salta la ley y basada en hechos reales, The Old Man & the Gun, está claro que Eastwood gana la partida sobradamente a Robert Redford, su film es superior. La cinta, rodada con el elegante clasicismo que caracteriza al cine de Eastwood, donde convive el drama con leves apuntes humorísticos que dinamitan la omnipresente corrección política, presenta una gran humanidad en la definición de los personajes que pululan alrededor de Earl, y que se encuentran en tres campos, fundamentalmente: el familiar, donde destacan la esposa, Dianne Wiest, la hija, Alison Eastwood, y la nieta, Taissa Farmiga; el del narcotráfico, donde a pesar de ser unos mafiosos, matones sin demasiados escrúpulos, les dota de rasgos humanizadores, ya sea el jefe del cártel de la vieja guardia, Andy García, o las "niñeras" a los que da sabios consejos a pesar de sus malos modales; y el policial, donde tienen cierta magia las escenas que comparten Eastwood y Bradley Cooper, pues ambos podrían estar tropezando en la misma piedra del descuido familiar. Inclusos los más secundarios, e incluso sin diálogo, están muy bien perfilados, con actores bien seleccionados para interpretarlos.

7/10
Sully

2016 | Sully

El 15 de enero de 2009 y los días sucesivos los medios de comunicación recogían, por una vez, una buena noticia. El milagroso aterrizaje de un avión en las aguas del río Hudson, poco después de su despegue desde el aeropuerto de LaGuardia en Nueva York, tras el fallo de dos motores. Gracias a la pericia del piloto Chesley 'Sully' Sullenberger y su tripulación, más la rápida intervención de los equipos de rescate, no hubo víctimas, los 155 viajeros se salvaron. Sin embargo, la consiguiente investigación acerca de las causas del accidente apunta a que tal vez las decisiones tomadas por Sully no fueron las más acertadas, lo que provoca la consiguiente desazón en él y en su copiloto, Jeff Skiles. En unas manos diferentes de las de Clint Eastwood, y con un guión menos elaborado que el pergeñado por Todd Komarnicki, Sully podía no pasar de ser un entretenido telefilm de sobremesa, que rinde homenaje a los héroes cotidianos. Pero a su manera, como el del aterrizaje en el río Hudson, la propia película es un milagro, pues logra hacer emocionantes y dignos de consideración desde distintos prismas, los conocidos hechos. Ayuda sobremanera el guión deconstruido, la narración arranca con el exitoso aterrizaje ya ejecutado, y los pilotos obligados a permanecer en un hotel de Nueva York mientras se investiga el accidente, mientras el contacto de Sully con su esposa es solo telefónico, y la presión mediática creciente. Se sucederán los flash-backs que nos llevan al embarque del pasaje y la tripulación, y los flash-forwards hacia una antipática investigación que siembra dudas en Sully acerca de la profesionalidad de su actuación. La cinta está bien documentada, pues se basa en el libro "Highest Duty", escrito por el propio piloto con el periodista de The Wall Street Journal Jeffrey Zaslow. El film tiene el mérito de mostrar a una amplísima galería de personajes, pasajeros, tripulación, control aéreo, investigadores, ciudadanos anónimos inspirados por el suceso, la familia de Sully, y en todos los casos sorprende la autenticidad, se sortea el peligro del tópico o de los comportamientos forzados. Y es precisamente la importancia del factor humano, de las personas, la clave argumental, a la hora de alertar acerca de una sociedad a menudo demasiado deshumanizada y tecnificada, en que lo queremos todo perfectamente hecho y lo queremos ya. Por supuesto, para hablar del heroísmo de las personas corrientes, que cumplen con su trabajo y cuidan de su familia a diario lo mejor que pueden, Tom Hanks es la elección actoral perfecta, está brillante, y se quita la espinita de dos películas fallidas de 2016, Esperando al rey e Inferno. Es un clásico, y sabe dirigir al modo clásico sin que suene nunca antiguo o rancio. Con 86 años, Clint Eastwood aporta al cine una agradecible y tranquila frescura. Y en apenas hora y media logra mostrar un amplio abanico de emociones; no confunde en las idas y venidas argumentales, y las escenas concretas del accidente y del avión sobre las aguas resultan visualmente novedosas, tienen inusitada garra.

8/10
Jersey Boys

2014 | Jersey Boys

Adaptación de un popular musical de Broadway, basado en la historia del grupo sesentero The Four Seasons, con guión a cargo de los propios autores del libreto original, Marshall Brickman y Rick Elice. Como es de sobras conocido el amor de Clint Eastwood por la música –ha creado bandas sonoras de sus cintas y le encanta el jazz–, existían fundadas esperanzas de que dirigiera un buen film. Pero Jersey Boys resulta más bien fría y desangelada. Pese a las buenas canciones, el film no parece un musical, sólo el número final remite al género. Lo que cuenta es una historia bastante convencional, de cómo se forma una banda musical en un ambiente gangsteril, con los altibajos y rencillas que propician la fama y el dinero. No está en tal sentido lejos de cintas recientes como Cadillac Records y Dreamgirls, con la diferencia de que la segunda película citada es bastante superior al film de Eastwood. Incluso la autocita de Eastwood a una vieja serie televisiva en la que tuvo importante presencia, se revela como detalle perezoso en un querer y no poder. Es como si estuviéramos ante un sucedáneo de lo que pudo ser y no fue, su proyectado remake no realizado de Ha nacido una estrella. Faltan, sobre todo, las emociones genuinas. Los diálogos de los protagonistas a cámara, en que ofrecen sus impresiones sobre el modo en que discurre su carrera, resultan artificiales y descolocan. Los actores, desconocidos procedentes casi todos del musical original, no resultan memorables, aunque la voz cantarina de John Lloyd Young, que encarna a Frankie Valli, es poderosa. El veterano Christopher Walken compone bien a su gángster, prácticamente sin despeinarse.

5/10
El francotirador

2014 | American Sniper

La historia real de Chris Kyle, marine de elite destinado a Irak como francotirador, suya es la responsabilidad de disparar con precisión a blancos humanos que son una clara amenaza para sus compañeros combatientes. Tantos enemigos abate con su arma que se gana el apodo de Leyenda, y el enemigo pone precio a su cabeza. A pesar de la estima que le tienen sus compañeros de guerra, y de ser un hombre de familia, enamorado de su esposa Taya, e ilusionado con los hijos que van llegando, el precio de su trabajo es una progresiva deshumanización, le cuesta conectar con los demás: y Chris es consciente de que se trata de otra guerra, esa personal, tan importante como la que libra por su país, y que no puede permitirse el lujo de perderla. Clint Eastwood ha logrado la hazaña de rodar un clásico instantáneo, la película más popular sobre la intervención de Estados Unidos en Irak de todos los tiempos, más que En tierra hostil de Kathryn Bigelow, aun habiendo ganado ésta el Oscar a la mejor película. No deja de resultar curiosa tal hazaña, cuando los filmes presentan algunas similitudes, al menos en lo que a tensión se refiere –la desactivación de bombas es el equivalente al localizar, apuntar y disparar con la mira telescópica–, y en los altibajos de carácter del protagonista –grandísimo Bradley Cooper–, que afectan a su vida familiar. Quizá donde acierta de pleno el film de Eastwood –Jason Dean Hall adapta el libro con el testimonio de Kyle escrito por James DeFelice– es en la presentación de personajes cercanos, desde el cortejo de Chris a Taya –Sienna Miller saber ser discreta y está muy bien– que termina en boda, a la distancia que crea el servicio de las armas, pasando por la camaradería y ayuda mutua entre los soldados, y la percepción de que los veteranos mutilados, física o psíquicamente, necesitan tanta ayuda como los que están en primera línea de batalla. La clave podría estribar en que Eastwood adopta una mirada "fordiana".  La cinta está muy bien estructurada, se plantea desde el principio la terrible responsabilidad de quien tiene a la vista un objetivo potencialmente peligroso, que debe ser abatido, y las dudas que surgen en una guerra donde niños y mujeres, con apariencia de indefensos civiles, pueden ser una verdadera amenaza. Las cuatro estancias de Kyle en Irak y sus períodos entre medias en Estados Unidos, jalonan bien la narración, y sirven para hacer evolucionar a los personajes. Todo el reparto es fantástico, incluidos los numerosos secundarios. El film es además políticamente honrado, sin entrar en cuestiones propagandísticas que apoyen más o menos ciertas posiciones sobre lo que Estados Unidos ha hecho o dejado de hacer en Irak, se pinta con acierto el deseo del protagonista de servir a su país, pues considera en peligro el estilo de vida que defiende –más tras los ataques del 11-S–, y el background donde se ha desenvuelto, la Texas de la biblia y el rifle, la educación en virtudes y una férrea disciplina, el amor a la patria y a los de tu familia. No se ocultan datos como las numerosas bajas, la indiferencia de parte de los conciudadanos, o el decaimiento anímico de los combatientes, pero todo está bien trenzado, se ofrece una "foto" muy completa de los horrores de la guerra; lo que incluye también a los iraquíes que están en medio, entre los americanos y los insurgentes, recibiendo "tortas" de todas partes. También tiene fuerza esa suerte de duelo entre francotiradores, Chris versus Mustafá, que hace pensar en otra notable película, Enemigo a las puertas. Las escenas bélicas están rodadas con brío, y algunas son de gran belleza estética, piénsese en esa evacuación en medio de una tormenta de arena. Y el tema del regreso –o los regresos, cabría decir–, siempre difícil, está muy bien tratado.

7/10
J. Edgar

2012 | J. Edgar

La trayectoria en el departamento de justicia estadounidense de J. Edgar Hoover durante casi medio siglo, desde que es un joven ayudante del fiscal, pasando por su dirección del recién creado FBI, hasta su muerte en los años de la presidencia Nixon. Dustin Lance Black estructura la narración alrededor de un Hoover envejecido, que estaría dictando unas narcisistas memorias a diferentes ayudantes, recuerdos más o menos distorsionados que facilitan los diferentes flash-backs. Clint Eastwood es un grandísimo director, y logra dar empaque y consistencia con su clasicismo a la vida de un personaje muy complejo, con muchos puntos oscuros, y rasgos que invitan a la especulación. Cuenta con la ayuda de un Leonardo DiCaprio memorable, que sabe dotar de muchos matices al solitario Hoover, y un gran trabajo de Naomi Watts como su secretaria; el maquillaje de ambos personajes envejecidos, sobre todo el primero, es asombroso. El director del FBI estuvo envuelto en tantas investigaciones, que resultaba difícil escoger sobre cuáles construir la historia. El libreto de Black tiene el mérito de optar por algunas que abran la perspectiva al espectador, como los atentados reales llevados a cabo por comunistas y anarquistas en la segunda década del siglo XX –la obsesión con el peligro comunista en EE.UU., tan caricaturizada, tiene una base–, el secuestro del hijo de Lindbergh –que sirve para subrayar el afán de protagonismo de Hoover, pero también su lucha por definir los crímenes federales y la introducción de métodos científicos para investigar–, y los informes secretos y delicados sobre personalidades –que arrojan luz sobre el vértigo del poder y el deseo de control–. Siendo Black también el guionista de Mi nombre es Harvey Milk, parecía inevitable abordar la cuestión no aclarada de la supuesta homosexualidad de Hoover, quien nunca se casó. El enfoque adoptado no acaba de funcionar, recurre a manidos clichés: la madre que reprime, la consideración de buscarse una esposa como pieza decorativa, o la ceguera y crueldad para no aceptar sin complejos el amor de Clyde Tolson, su fiel colaborador y amigo.

6/10
Más allá de la vida

2010 | Hereafter

Marie, una periodista francesa de éxito, que pasa unas vacaciones con su novio en el sudeste asiático, tiene una experiencia cercana a la muerte cuando les sorprende un tsunami. George, residente en San Francisco, tiene un don, puede contactar con los seres queridos fallecidos de los que acuden a él; pero está harto, quiere ser una persona normal. Marcus, un niño londinense con una madre alcohólica, sufrirá la pérdida de a aquel a quien más quiere en el mundo, su hermano gemelo Jason. Las vidas de los tres acabarán confluyendo en Londres. El “joven” Clint Eastwood sigue en plena forma, y aunque aquí no obtiene su película más redonda, justo es reconocerle que acomete un reto nada fácil: reflexionar sobre un trance que nos aguarda a todos, el de la muerte. Ciertamente que ha mirado éste en muchos fimes, piénsese en Million Dollar Baby y Gran Torino. Pero si en esos casos se abordaba la “muerte por compasión” y el sacrificio de entregar la vida por el otro, aquí se da vueltas al interrogante de qué viene después de morir, y el deseo natural de todo ser humano de retomar el contacto con los que nos han dejado. Ello sin detenerse en ninguna religión en particular, sólo se quiere subrayar que es bastante razonable pensar que no todo se acaba aquí. Y que junto a experiencias sobrenaturales más o menos plausibles, existe también mucho farsante que vive de la credulidad y desconsuelo ajenos Firma el guión de la cinta Peter Morgan, que abandona las historias de personajes reales que le han caracterizado hasta ahora –La Reina, El desafío. Frost contra Nixon–, para crear una trama completamente de ficción, compuesta por tres hilos narrativos muy nítidos. Lo cierto es que dichos hilos resultan inicialmente inconexos, a no ser por el tema de la muerte, con lo que el esfuerzo del guionista –y luego, del director– consiste en saltar de uno a otro para situar al espectador, procurando no perderlo. La meta se logra parcialmente, pues Morgan e Eastwood se toman su tiempo, quieren definir con primor a los personajes –con momentos brillantes, auténticos hallazgos–, pero a veces se demoran en exceso. Eso sí, al final nos llevan adonde quieren, y los últimos veinte minutos son sin duda lo mejor de la cinta, entonces se desatan climáticamente todas las emociones. Matt Damon sigue creciendo como actor, ahora mismo da a la perfección el tipo de persona corriente, por muy extraordinarias que sean sus circunstancias. También destacan Cécile de France –la periodista–, Bryce Dallas Howard –compañera de clases de cocina de George, que se siente atraído por él– y los dos críos gemelos –Frankie McLaren y George McLaren–.

6/10
Invictus

2009 | Invictus

Tras su liberación en 1990 –ha permanecido en prisión 27 años–, Nelson Mandela –entre los suyos, Madiba–, se postula para presidente de Sudáfrica, cargo para el que es elegido en 1994. Aunque desea fervientemente ser el presidente de todos, blancos y negros, no resulta sencillo por el resentimiento mutuo, consecuencia del apartheid. Botón de muestra es el Springboks, el equipo nacional de rugby, compuesto casi en su totalidad por blancos, y que muchos identifican como símbolo del apartheid, hasta el punto de pedir un cambio de uniforme y simbología. Con cálculo político y comprensión humana, Mandela se da cuenta que de proceder a tal cambio, los afrikaneers lo tomarán como una afrenta. Así que decide oponerse y apoyar con todas sus fuerzas al equipo –que no vive su mejor momento– en el campeonato mundial, del que Sudáfrica es país anfitrión. Clint Eastwood vuelve a apuntarse un tanto, en el cine lleva una racha que le lleva de victoria en victoria. Aquí se basa en una historia real, contada con detalle por John Carlin en un libro que adapta Anthony Peckham. El riesgo estribaba en que que el carácter aleccionador fuera demasiado obvio, y el film se convirtiera en empalagoso "pastelón". Pero Eastwood lo sortea porque cree en el material que maneja. La historia ejemplar a él no le supone un lastre, sino un estímulo para hacer lo que mejor sabe, cine de primera división, atravesado de formidable clasicisismo, con personajes de carne y hueso, creíbles. La película trata, con realismo y huyendo de lo enfático, de reconciliación y perdón, de la superación de los prejuicios, de inspiración y liderazgo. Y todos estos temas, están perfectamente insertados en la trama, con el elemento deportivo como magnífico "cemento" cohesionador, en perfecto equilibrio. La idea de la convivencia interracial, que de locura impensable pasa a ser deseable posibilidad, se apunta nada más arrancar la narración, con el deseo de Mandela de mantener en el palacio presidencial a todo miembro del personal que lo desee, sin importar el color de su piel. Tal decisión se traslada a los escoltas de la seguridad presidencial, una pequeña comunidad cuya evolución queda muy bien perfilada; lo mismo cabe decir de la visión de las cosas de los padres de François Pienaar, el capitán del equipo de rugby. Liderazgo e inspiración son las funciones que unen a Mandela y Pienaar, interpretados con maestría por Morgan Freeman y Matt Damon: son sobresalientes los matices de uno y otro, en lo profesional y en lo personal. A ambos les toca asumir papeles por los que deben ilusionar también a su público "no natural": Mandela a los blancos amantes del rugby además de a los negros que piensan que se está "distrayendo", Pienaar a los negros que siempre han apoyado al rival de los Springboks, fuera quien fuera, además de a sus compañeros blancos de equipo. Y lo hacen con enorme determinación, de la que también es símbolo la dureza del rugby, donde es obligado chocar con el contrario con fuerza, para obtener la apetecible victoria.

7/10
El intercambio

2008 | Changeling

Los Ángeles, marzo de 1928. Christine Collins es una madre soltera, que trabaja de sol a sol como operadora telefónica para sacar adelante a Walter, su hijo de nueve años. Precisamente el trabajo le obliga un sábado a dejar al chico solo en casa. Cuando vuelve de la agotadora jornada, no hay rastro del muchacho. Angustiada recorre todo el barrio, y denuncia el caso a la policía, quien responde que no puede hacer nada hasta transcurridas 24 horas, pues la mayor parte de estos casos se resuelve con la vuelta del chico desaparecido por su propio pie. No va a ser éste el caso, y Walter seguirá en paradero desconocido... hasta cinco meses después, en que la policía anuncia que le ha encontrado. Christine no cabe en sí de gozo hasta que se reúne con el muchacho... en quien no reconoce a Walter. La policía de Los Ángeles, que vive un período de descrédito con graves acusaciones de corrupción, no está dispuesta a admitir un posible error; y obliga a Christine a quedarse con el chico, con la excusa de que el tiempo transcurrido y la dura prueba son los causantes de que no esté segura de la identidad de su hijo. El dolor de Christine se multiplica, pues al “cambiazo” se suma el hecho de que entretanto se han paralizado los esfuerzos por encontrar a su hijo.Impactante película, que sobrecoge aún mas cuando se sabe que está basada en hechos reales. El guionista J. Michael Straczynski rescata y convierte en libreto un caso que ocupó las páginas de la prensa angelina de 1928, y que había quedado sepultado en el olvido. Y el gran Clint Eastwood lo convierte en cine estupendo, de maravilloso clasicismo, por el ritmo, planificación, movimientos de cámara y perfecta paleta de colores. Resulta asombrosa la madurez narrativa alcanzada por Eastwood director, quien hace que parezca fácil lo difícil. Cuenta, es cierto, con un buen guión, y con una actriz, Angelina Jolie, capaz de encarnar de modo convincente el mal trago que está pasando una madre. Pero es él quien sabe manejar los medios de que dispone para componer un cuadro de la época de la Depresión, donde se entienden bien los deseos de un niño por escapar de la miseria, o donde causa pavor el grado de podredumbre en los estamentos policial, político, e incluso médico, donde las personas cuentan muy poco. Dentro de una situación más o menos sencilla de exponer -la desaparición de un chico, y la aparición de otro-, se despliegan personajes y situaciones sin que nunca dé la sensación de que se acumulan desordenadamente: el jefe de la operadora telefónica, enamorado en secreto; el pastor presbiteriano, John Malkovich, aliado de Christine; el insensible e interesado jefe de policía; el agente honesto que hace bien su trabajo; el psicópata incomprensible; el niño cómplice del psicópata; la prostituta recluida en el psiquiátrico; el personal del mismo... Estos personajes y su entorno configuran un cuadro muy vivo, con momentos electrizantes, como el encuentro en la galería de la muerte, o la entrevista del policía y el niño; incluso Eastwood sale indemne de pasajes que se prestan al tópico, como los del manicomio; lo que no está reñido con las cosas pequeñas, ese detalle delicioso del jefe que invitará a cenar a su empleada si gana el Oscar Sucedió una noche, guiño capriano muy consciente del film.El tema de la infancia arrancada de cuajo no es ajeno a Eastwood, quien lo abordó con tono fatalista en Un mundo perfecto y Mystic River. Quizá aquí la sorpresa, con respecto a éstos y a otros títulos de su filmografía, es un inesperado optimismo, una apertura a la esperanza, porque aunque a Christine le toca sufrir, y vaya si le toca, sobrelleva la situación con gran presencia de ánimo, y sabe reconocer los rayos de luz que asoman en su camino.

7/10
Gran Torino

2008 | Gran Torino

Walt Kowalski es un anciano gruñón, jubilado tras 50 años de trabajo en una fábrica automovilística, que acaba de quedarse viudo. Incapaz de comunicarse con sus inmaduros hijos –que pretenden llevarle a una residencia– o con su nieta –vestida con ropa poco recatada–,se siente incómodo en su barrio globalizado, lleno de pandillas conflictivas de orientales, latinos y afroamericanos. También tiene todo tipo de prejuicios hacia sus vecinos de al lado. Éstos pertenecen a la etnia ‘hmong’, del sudeste asiático, que él identifica con los orientales con los que combatió en Corea. Kowalski vive anclado en un pasado simbolizado en su emblemático coche, un Ford Gran Torino de 1972, que mantiene tan reluciente como el primer día. Una noche impide que lo robe uno de sus vecinos ‘hmong’, el tímido adolescente Thao, que ha sido presionado por su primo pandillero. Poco después, este primo y sus amiguetes la tomarán con Thao, pero Kowalski les echa del lugar con un rifle. Poco a poco, el viejo cascarrabias acaba haciéndose muy amigo de sus vecinos, especialmente del chico, al que tendrá que ofrecer mucha ayuda. Después de encadenar tres películas en las que no participaba como actor –Banderas de nuestros padres, Cartas desde Iwo Jima y El intercambio–, Clint Eastwood ha dado con un guión que le va al pelo, pues su personaje es un tipo que por su forma de comportarse y sus diálogos, refleja muy bien cómo hubiera sido Harry el sucio o cualquiera de sus personajes una vez jubilado. Algunos pasajes en los que Clint empuña el arma al estilo de los pistoleros que interpretaba de joven, o pronuncian sentencias amenazantes, parecen sentidos homenajes a su amplia filmografía. Enlaza en cierta manera con varias cintas recientes de héroes crepusculares, especialmente con Rocky Balboa, que presentaba de forma creíble una historia en la que el maduro protagonista acababa convertido en el héroe a pesar de la edad. Retoma el guión asuntos que ha indagado muchas veces Eastwood a lo largo de su envidiable filmografía, como la redención, la violencia, el choque cultural, las relaciones familiares dificultosas, etc. Incluye esta vez varios golpes de humor –ausente en sus últimas películas–, al tiempo que como es habitual, filma con un estilo muy clásico, y un ritmo lo suficientemente ágil pero nunca apresurado, pues se toma su tiempo para describir a los personajes y mostrar las relaciones entre ellos. Todos están muy bien dibujados, incluso secundarios memorables, como el peluquero con el que el protagonista intercambia insultos constantemente a pesar de que se adoran, o el jovencísimo sacerdote de 27 años al que antes de fallecer la esposa de Kowalski le encargó que le confesara. Atención a los actores que interpretan a estos y otros personajes, tan desconocidos como brillantes. Donde Eastwood se luce especialmente es al explorar la relación entre su personaje y Thao, y cómo ambos evolucionan gracias a su inesperado encuentro. Eastwood aprenderá a ser más tolerante –descubre que estos orientales de lo que él llamaba la etnia ‘jamón’ resultan ser más cercanos que sus propios hijos–. El chico aprende del anciano a comportarse como un hombre, a buscarse un trabajo y a relacionarse con los demás. Marcando las distancias, la historia recuerda a ratos a Kárate Kid, salvo porque aquí el oriental es el chico; pero éste también es acosado por gamberros juveniles, su maestro también le hace lavar el coche, y también se siente atraído por una chica con la que parece no tener posibilidades... Quizás algún pasaje se antoje innecesariamente largo, y el conjunto no llega a la altura de las grandes cintas del cineasta, pero es una obra bastante digna. Refleja otra vez la fatalista visión que tiene Eastwood de un mundo cruel e injusto, donde el individuo se ve abocado a un final trágico. Pero como ocurre en Sin perdón, Million Dollar Baby, El intercambio y otras de sus películas, por el camino es posible encontrar a buenas personas, capaces de sacrificarse y apoyar a los suyos. Por tanto, no se puede hablar de una visión completamente desesperanzada.

7/10
Cartas desde Iwo Jima

2006 | Letters from Iwo Jima

Clint Eastwood cierra de modo maestro su díptico sobre la Guerra del Pacífico, ofreciendo el punto de vista japonés de la pérdida de Iwo Jima. Como Banderas de nuestros padres, también Cartas desde Iwo Jima arranca en nuestros días, con las excavaciones arqueológicas que se efectúan en los túneles que horadaban los montes de la isla, donde organizaron su resistencia las tropas niponas. De ahí, punteada la trama por la voz en off de las líneas escritas por los soldados a sus familias, pasamos a las vísperas de la invasión de la isla por los americanos, cuando llega al lugar el general Tadamichi Kuribayashi a preparar la defensa. Imbuido de su conocimiento del enemigo, por la época en que participó en la Olimpiada de Los Ángeles, rehúsa la convencional excavación de trincheras en la línea de playa, y en cambio organiza la resistencia en un lugar menos obvio, las profundidades de los montes de la isla, mediante la preparación de túneles adecuados donde ocultarse. Hasta ahora se contaban con los dedos de una mano las películas estadounidenses que humanizaban el bando japonés durante la Segunda Guerra Mundial. Arenas sangrientas no era precisamente una de ellas, y la más conocida es seguramente Tora, Tora, Tora, recreación del ataque a Pearl Harbor, que daba el punto de vista nipón. Eastwood y Paul Haggis aciertan al mostrar la otra cara de la moneda, con actores japoneses, rodando en japonés, y acudiendo a una guionista de ese país, que previamente había escrito un libreto sobre una historia que transcurre en vísperas de la guerra, por lo que estaba documentada sobre el tema. A partir de las cartas auténticas del general Kuribayashi, se ha construido una notable galería de personajes, que cubre muy distintas personalidades y modos de ver las cosas, desde los tipos más belicosos, que no entienden el enfoque estratégico del oficial al mando, al joven Saigo, arrancado de junto a su esposa encinta para combatir, pasando por el medallista olímpico en hípica barón Nishi, o el supuestamente desprovisto de emociones Shimizu. El film es muy hermoso, describe muy bien los sentimientos de cada soldado, el amor a su país y lo que les mueve a seguir adelante. Están además perfectamente insertados los momentos de contacto con el enemigo, con lo mejor (el soldado prisionero de Oklahoma, que hace ver a quien quiere verlo que los contendientes de uno y otro bando no son tan diferentes) y lo peor (los desertores y el modo en que son tratados), y la imagen minúscula de la bandera coronando el monte Suribachi es todo un símbolo de lo pequeño o grande que puede ser un hecho según como se mire. Eastwood además, gracias también al sólido guión que maneja, logra que entendamos perfectamente la estrategia militar, el sentido de las distintas acciones bélicas, mostradas con toda la espectacularidad que éstas demandan. No faltan la dureza y violencia de una historia de este tipo, pero de algún modo el fatalismo clásico eastwoodiano parece tamizado por el sentido que los soldados imprimen a sus acciones, donde juega un papel no pequeño el amor por los seres queridos.

9/10
Banderas de nuestros padres

2006 | Flags of Our Fathers

Primera parte del díptico ofrecido por Clint Eastwood sobre la Guerra del Pacífico, que se completa con Cartas desde Iwo Jima, rodada también en 2006. La producción es de Steven Spielberg, muy interesado con todo lo que tiene que ver con la Segunda Guerra Mundial, como demostró con Salvar al soldado Ryan, La lista de Schindler, El imperio del sol y la serie televisiva Hermanos de sangre. Los guionistas Paul Haggis y William Broyles Jr. adaptan el libro escrito por James Bradley y Ron Powers, el primero de ellos hijo de uno de los veteranos que participó en la toma estadounidense de la isla de Iwo Jima. Y lo hacen con una estructura ingeniosa, donde alrededor de la célebre foto de los soldados americanos plantando la bandera, se alternan los pasajes actuales de un investigador que recaba información sobra esa imagen, con otros de los preparativos bélicos que culminarán con la conquista de Iwo Jima, más aquéllos en que los supuestos supervivientes de la histórica foto participan en una gira patriótica por su país para vender bonos de guerra. Eastwood sigue demostrando una increíble energía creativa a sus 76 años. Marcado por ese tono desesperanzado que recorre toda su filmografía, aquí aborda el horror de la guerra, y cuestiona la noción de héroe y la manipulación mediática, tomando pie del hecho de que la famosa foto en que se planta la bandera no se corresponde con el momento en que realmente se hincó en tierra por primera vez. Lo que lleva a unos errores de identidad acerca de quién está o no en la foto, que sirven para poner sobre el tapete la idea de heroísmo, tan frecuentemente manoseada y magnificada; no niega Eastwood los comportamientos heroicos, pero los concibe como parte de la cotidianeidad, pueden surgir inesperadamente, y no tienen por qué tener continuidad. El film se fija sobre todo en los soldados relacionados con las dos banderas, lo que sirve para atrapar una realidad poliédrica y compleja, que muestra personalidades muy diversas, y para abordar el problema del racismo. A tal respecto, y aunque todos los actores están sobresalientes, descolla Adam Beach encarnando a un soldado de origen navajo.

8/10
Million Dollar Baby

2004 | Million Dollar Baby

Con 74 años, Clint Eastwood sigue en plena forma creativa. Sin dormirse siquiera un momento en los laureles de su anterior film, el aplaudido Mystic River, vuelve a entregar otro que ha acaparado siete nominaciones a los Oscar, de los que ha materializado cuatro, película, director, actriz principal y actor de reparto. Y no sólo dirige con mano firme y ritmo sobresaliente su mejor título desde Sin perdón, sino que entrega una magnífica interpretación. El guión de Paul Haggis toma elementos de los relatos de boxeo de F.X. Toole, reunidos en el libro Rope Burns. Stories from the Corner. Principalmente del que da título a la película, pero también de otro llamado Agua helada (allí aparece Scrap, el personaje del narrador, y el enclenque pero voluntarioso boxeador llamado Peligro). Y aunque ambientada en ambientes pugilísticos, estamos sobre todo ante la historia de un tipo, Frankie Dunn, un entrenador de boxeo que por razones innombradas ha perdido el amor de su hija. La llegada a su gimnasio de Maggie Fitzgerald, una joven terca y decidida, que sueña con triunfar en el ring, le ofrece la oportunidad de poner en marcha una suerte de amor paterno. Cuando este amor reencontrado se halla en peligro, Frankie se ve en una disyuntiva moral que le puede hundir en el más profundo de los abismos. La película fluye con enorme naturalidad. La voz en off del personaje de Morgan Freeman, un completo acierto, se justifica del todo en el desenlace, con una función semejante a la que tenía en Cadena perpetua. La armonía es total entre las imágenes de entrenamientos y combates, y los diálogos y silencios necesarios para ahondar en los puntos fuertes y en las heridas profundas de los personajes. Uno de ellos, el torpe púgil Peligro, ofrece el necesario y casi único contrapunto cómico de esta amarga película, aunque tenga también un deje de patetismo. La soledad de Maggie (estupenda Hilary Swank) queda de manifiesto cuando conocemos a su familia, lo que refrenda la percepción de que en Frankie ha encontrado un padre. Eterno fatalista, Eastwood insiste en la idea de que, con harta frecuencia, los mejores planes acaban torciéndose. Pero hay que reconocerle que no hace trampas con el espectador. Cuando uno de los personajes expresa su deseo de morir, el director juega con todas las cartas sobre la mesa. No estamos, ni mucho menos, ante un eco de Mar adentro, tampoco en el ponderado retrato de un sacerdote católico que tiene calado a su feligrés, y que sabe que su gran ‘tema’ es su hija y no ciertas disquisiciones teológicas de las que le gusta charlar. El final de la película de Eastwood atrapa casi a la letra, pero con imágenes, las últimas palabras del relato de Toole: “Con sus zapatos en la mano, pero sin su alma, [Frankie bajó en silencio la escalera de atrás y se marchó, con los ojos tan secos como una hoja agostada.”

8/10
Mystic River

2003 | Mystic River

Jimmy, Dave y Sean, compañeros de la infancia, vieron cómo su amistad se truncaba bruscamente la mañana en que dos tipos, simulando ser policías, se llevaron a uno de ellos. Los abusos sexuales que padeció Dave le marcaron de por vida; y aunque casado y con un hijo años después, le quedan claran secuelas; Jimmy, siguió el camino de la delincuencia, aunque tras una temporada en prisión, trata de regenerarse y de sacar adelante a su familia; por último, Sean se ha convertido en policía. Y precisamente un caso criminal, el asesinato de la hija de Jimmy, fuerza de nuevo el contacto de los otrora amigos. Clint Eastwood es un excelente director. Tiene además su propia productora, Malpaso, y un equipo de técnicos (Lennie Niehaus, música, Joel Cox, montador, Henry Bumstead, diseñador de producción…), con los que viene repitiendo de película en película. O sea, cuenta con un preciso mecanismo de relojería para poner en marcha, realizar y empaquetar películas impecables. Es el caso de Mystic River, un film intenso, con un guión bien vertebrado de Brian Helgeland, adaptación de la novela homónima de Dennis Lehane, donde todo encaja y que disimula bien algunas trampas, como la inexistencia de coartada para Dave, el repentino hallazgo de unas pruebas incriminatorias. Eastwood rueda a las mil maravillas, con ritmo brioso, sin empantanarse; con ideas visuales efectivas. El film es pesimista y duro, pero su violencia es sobre todo psicológica, y se evitan las truculencias al tratar los abusos sexuales. Película masculina, alguno la tacharía quizá de machista, pues las mujeres tienen escasa presencia, y se comportan de modo poco inteligente: la excepción es la esposa de Sean, con sus llamadas silenciosas al móvil. Clint Eatwood no actúa, pero hace actuar a sus actores con maestría. Medido reparto que ha dado a Sean Penn el primer Oscar de su carrera, el rebelde actor está perfectamente secundado por un plantel de campanillas: Tim Robbins, Kevin Bacon, Laurence Fishburne. Y aunque las mujeres tengan menos peso, Marcia Gay Harden y Laura Linney se las arreglan para dar a sus personajes una tercera dimensión.

7/10
The Blues: Piano Blues

2003 | Piano Blues

El mismísmo Clint Eastwood también dirigió una entrega de The Blues. Pianista además de cineasta, Eastwood reconstruye las carreras de los más destacados artistas del blues que tocan el piano, como Ray Charles, Fats Domino y otros.

7/10
Deuda de sangre

2002 | Blood Work

Terry McCaleb es un duro detective de homicidios, que durante la persecución de un asesino en serie, sufre un infarto. Pasará varios años en el dique seco, hasta que se le practica un trasplante de corazón. Decidido a llevar una vida tranquila, se ve moralmente obligado a aceptar un último trabajo: el que le encarga la hermana de la donante del corazón, y que consiste en atrapar al hombre que la asesinó. A partir de la novela de Michael Connelly, adaptada por Brian Helgeland (ganador de un Oscar por su guión adaptado de L.A. Confidential), Eastwood dirige un entretenido film policíaco, con una investigación bien descrita, y unas cuantas sorpresas que mantienen la atención del espectador. Si bien el romance de McCaleb se ve venir, y chirría un tanto (está mucho mejor definida la relación casi maternal con Anjelica Huston que la que se inicia con la desconocida Wanda de Jesus), hay un acierto en la definición inicial del personaje de Jeff Daniels, vecino del detective, perdedor con aires de divertido y vago “colega”. Menos creíble en su transformación en el último tramo del film, lo que conduce a un desenlace que tiene algo de opereta, y que recuerda al trazado por Martin Scorsese en El cabo del miedo.

5/10
Space Cowboys

2000 | Space Cowboys

Un satélite ruso se ha estropeado y podría estrellarse en la Tierra. El satélite funciona con un obsoleto sistema de guiado americano y Frank Corvin, el personaje de Eastwood, es el máximo experto en ese sistema. La NASA le necesita, y él está dispuesto a cooperar, siempre que pueda acudir a sus antiguos compinches; y los recluta, un poco al estilo de Los siete magníficos. Lo curioso es que Frank y su equipo son casi ancianos, y quizá no están para muchos trotes. Podría pensarse que los yanquis se ceban con los rusos, pero que la industria aeroespacial rusa ya no es lo que era lo demuestra la caída al mar de la estación espacial MIR hace un par de meses. La película la enmarcan un prólogo rodado en primoroso blanco y negro, y un vibrante desenlace con plano antológico en la Luna, ambos deslumbrantes. En medio discurre una historia muy clásica, con defensa a ultranza de la ancianidad, época de la vida que puede ser tan perfecta como cualquier otra. Los protagonistas padecen achaques y limitaciones, pero son jóvenes de espíritu, mantienen el eterno sueño infantil de ser astronautas. La película se demora quizá en exceso al describir el entrenamiento de los astronautas. Por otro lado, Clint Eastwood director adopta a veces un tono de comedia que no le va; John Ford habría dado un aire simpático a esas escenas, pero en manos de Clint resultan forzadas. De los cuatro astronautas talluditos, los encarnados por Eastwood y Tommy Lee Jones son los más sólidos. La única presencia femenina relevante corre a cargo de Marcia Gay Harden, ganadora de un Oscar por Pollock.

6/10
Ejecución inminente

1999 | True Crime

A Steve, periodista “con olfato” pero problemático, le cae sin buscarla la última entrevista que concederá un condenado a muerte. A medida que conoce los detalles que significaron para Frank la condena a la pena capital, crece su convicción de que se ha cometido una monumental injusticia. De modo que, en una carrera contra el reloj, busca las pruebas que demuestren su inocencia. A estas alturas, poco tiene que demostrar Clint Eastwood sobre su capacidad para producir, dirigir e interpretar películas dignas, con la productora Malpaso y un equipo habitual. Pero a Eastwood (Sin perdón, Los puentes de Madison, Bird) es inevitable pedirle “más”. En esta ocasión vuelve a dar vida con convicción a ese antihéroe cansino, tan típico y tan suyo: tipo de vuelta de todo, mujeriego incapaz de mantener los lazos familiares, y sin embargo, luchador hasta la extenuación por lo que cree justo. A esta actitud desencantada de su personaje se trata de contraponer la fe honda del condenado Frank. Algunos personajes se dibujan con acierto (el alcaide, el testigo, el condenado y su familia…), otros son más pobres. En cualquier caso, Eastwood vuelve a atrapar con un film bien rodado.

7/10
Medianoche en el jardín del bien y del mal

1997 | Midnight in the Garden of Good and Evil

John Kelso, por encargo de una revista, debe escribir un reportaje sobre una lujosa fiesta de Navidad en Mercer House. La convoca anualmente Jim Williams, millonario amante de las antigüedades. Lo que parece ser un simple reportaje de cotilleo sobre la decadente alta sociedad sureña de Savannah se troca en investigación de una muerte violenta en la que está implicado Williams. Vigésima película dirigida por Clint Eastwood. Tal bagaje de cineasta (Sin perdón, Bird) reforzado por un equipo técnico que le conoce, y mucho (guionista, director de fotografía, compositor y montador repiten con Eastwood), ayudan a crear una sólida puesta en escena. La esmerada adaptación de la novela de John Berendt, libro con vitola de calidad literaria y muy vendido, empieza dibujando ambientes sureños y personajes excéntricos. Pero pronto se convierte en un thriller judicial de elementos escandalosos, donde se hace hincapié en la ambigüedad sobre la inocencia o culpabilidad de Williams en la muerte de su amante masculino. El film critica la hipocresía de alguna gente del Sur, ávida de oír el último chisme sobre una relación homosexual, pero que se escandaliza si tal comportamiento se hace público y notorio. Choca un poco –y se supone que es un tema importante, pues a ello apela el título del film­– la inclusión de un elemento sobrenatural –una mujer negra que convoca a los espíritus a través del vudú–, quizá algo inconexo con la trama principal.

6/10
Poder absoluto

1997 | Absolute Power

El presidente de los Estados Unidos se ve envuelto en el asesinato de una de sus amantes, pues el tipo es muy aficionado a prácticas sexuales sadomasoquistas. Tratará de tapar el escándalo con todos los medios a su alcance, que son muchos. Con lo que no contaba es con un testigo de su crimen bastante inusual: un ladrón de guante blanco, que estaba "trabajando" en la casa de un millonario de Washington, donde se "entretenía" el magnatario. Adaptación del best-seller de David Baldacci, no es lo mejor que ha hecho Clint Eastwood en su vida, pero la película se sigue con interés, y siempre da gusto ver a Gene Hackman, aquí como impresentable presidente.

5/10
Los puentes de Madison

1995 | The Bridges of Madison County

Un maduro fotógrafo aventurero, intrepretado por Clint Eastwood, y una aburrida y soñadora ama de casa, interpretada por Meryl Streep, se conocen casualmente. El coche de Eastwood se ha averiado, y debe pedir ayuda desde la casa de Streep, en medio del campo. Ambos han tenido sus experiencias, y no esperan mucho más de la vida. Su relación, al principio tímidamente, se acaba convirtiendo en una apasionado romance adúltero que ninguno de los dos puede evitar. El gran Clint Eastwood dice a propósito de su película: "Es una historia de relaciones humanas. No hay efectos especiales, sólo actores, amor y emoción. No creo que puede pedirse más al cine". Las interpretaciones que completan Eastwood y Streep son magistrales. Son los únicos personajes de la película, y consiguen darle el tono adecuado, intenso pero equilibrado. Los puentes de Madison es poderosa, sutil y muy sugerente, y de con este cambio de registro, Eastwood demuestra su maestría en el arte de dirigir.

6/10
Un mundo perfecto

1993 | A Perfect World

Butch (Kevin Costner) es un delincuente que escapa de la cárcel y secuestra a Phillip, un niño de siete años. En compañía del pequeño huye por todo Texas en un coche robado y va cometiendo pequeños delitos allí por donde va. El policía Red Garnett (Clint Eastwood) le sigue la pista, junto a la criminóloga Sally Gerber (Laura Dern) y algunos otros ayudantes. Por el camino, Butch y el chaval entablarán una relación muy especial, casi como de un padre y un hijo. Dicha unión llega a ser conmovedora y tierna por momentos, a pesar de la delicada situación en que ambos viven. El director Eastwood parece que convierte en oro todo lo que toca, y aquí entrega una singular "road movie" repleta de sentimientos profundos y del fatalismo marca de la casa. El resultado es excelente y el film ha llegado a convertirse en un clásico de los 90. Eastwood intercala con gran ligereza el drama con otros momentos donde el espectador no puede reprimir una sonrisa. Un equilibrado Kevin Costner realizó uno de sus mejores trabajos y el pequeño T.J. Lowther, pese a su debut, sorprendió con el talento que derrochó en pantalla.

7/10
Sin perdón

1992 | Unforgiven

William Munny (Clint Eastwood) es un ex pistolero que sale de su vida tranquila al aceptar un trabajo junto a Ned Logan (Morgan Freeman), su anterior socio, un hombre muy astuto y sin reticencias a la hora de apretar el gatillo. Se les une un joven y ambicioso cazador de recompensas, interpretado por Jaimz Woolvett. Su misión consiste en acabar con los asesinos de unas prostitutas y cobrar así un suculento botín. Hasta el sheriff Little Bill Dagget (Gene Hackman), está dispuesto a meterse en el asunto, pero siempre del lado de la ley. El último pistolero atraído por la recompensa a Big Whiskey es el inglés Bob (Richard Harris), que además tiene una cuenta pendiente con el sheriff. Es la película 36 como actor de Eastwood y la 16 como director. Sin duda su mejor trabajo en ambas funciones, en el que vuelve a sus orígenes. Un western revisionista, que se aparta de los mitos del género y se adapta con maestría a los nuevos tiempos. Lleno de ese humor ácido característico de Eastwood, pero a la vez duro, complejo, y sin concesiones retóricas. Es una delicia el ritmo de la película y la atmósfera creada por una excelente dirección y unos actores sobresalientes. Escenas llenas de lirismo, con un tono melancólico que fascina al espectador, y que contrastan con la violencia cruda y las emociones amargas que destila toda la película. Una joya.

8/10
El principiante

1990 | The Rookie

4/10
Cazador blanco, corazón negro

1990 | White Hunter Black Heart

John Wilson es un director de cine muy bravucón, descarado y cascarrabias, que está obsesionado con la idea de perseguir y dar caza al gran elefante africano. Quiere aprovechar la ocasión con motivo del rodaje de su próxima película. Para ello, se trasladará hasta África, donde vivirá una gran aventura y será un quebradero de cabeza para todos los que le rodean, amigos, conocidos, colegas de trabajo, productores, mujeres, etc. El actor y director se inspiró en John Huston para su personaje y lo que rodeó al rodaje de La reina de África. Curiosamente Peter Viertel, autor de la novela en la que se basa este film, ya colaboró con Huston en aquella película, y la barcaza que utiliza Eastwood es la misma que emplearon Humphrey Bogart y Katharine Hepburn.

6/10
Bird

1988 | Bird

La turbulenta y malograda vida de Charlie ‘Bird’ Parker (1920-1955), uno de los mayores genios del jazz de todos los tiempos, virtuoso de la improvisación con el saxo alto y pionero del Bebop, narrada con exquisita sensibilidad musical. La película arranca con su intento de suicidio en 1954 y a partir de ahí se intercalan flash-backs que reconstruyen su agitada biografía. Intoxicado por las drogas y por el alcohol, con una úlcera de estómago y una cirrosis, vivió una continua lucha contra la enfermedad y la muerte. Pero en medio de su tragedia componía una música que revolucionó el jazz y le hizo famoso en el mundo entero. Los más enterados saben que Clint Eastwood es un gran amante del jazz desde que vio actuar a Bird en 1946, cuando era un chiquillo. Esta es una de sus mejores películas, al nivel de Sin perdón (1992) o Million Dollar Baby (2004), y si bien no tiene nada que ver con la violencia habitual de su cine, sí tiene cierta dosis de su típico fatalismo. De cualquier forma, construye una emocionante, compleja y atractiva estructura con la que completa una película biográfica perfecta. Las actuaciones de una reparto donde brillan especialmente Forest Whitaker -que hace la interpretación de su vida-, como Charlie Parker, y Diane Venora, como su mujer Chan y madre de sus hijos, son excelentes. Una película de culto para los amantes del jazz y del cine de altura.

7/10
El sargento de hierro

1986 | Heartbreak Ridge

1983. El sargento Highway es un veterano militar de métodos rudos algo heterodoxos para los nuevos tiempos del ejército estadounidense. Valiéndose de su extraordinario curriculum bélico consigue ser trasladado a su antigua unidad, en donde se dedicará a instruir a una panda de reclutas patéticos y caraduras. Pero Highway, salvando todos los obstáculos, piensa convertirlos en los mejores marines de los Estados Unidos. Clint Eastwood se muestra más duro y arquetípico que nunca en este film de género y escaso presupuesto dirigido por él. Lo más destacable son los más que ocurrentes diálogos, tan agudos y divertidos como cuarteleros, es decir, muy subiditos de tono. La escenas de acción dejan bastante que desear sencillamente porque no hay demasiadas batallas que librar.

4/10
El jinete pálido

1985 | Pale Rider

A California llega un grupo de colonos para buscar oro. Se establecen en el lugar y pronto empiezan a ser atacados por los hombres del propietario de las explotaciones de la zona. Un viajero misterioso, que dice ser un predicador, comprende la situación y decide ponerse del lado de los colonos. Western muy del estilo de Clint Eastwood, sencillo, violento y más seco que una suela de esparto. Su personaje del predicador bebe claramente del clasico Raíces profundas, y es muy parecido a otros protagonistas de sus películas, como el de Infierno de cobardes. El actor de San Francisco se encarga de amoldarlo a su estilo interpretativo, duro, parco y sobrio.

7/10
Vanessa en el jardín

1985 | Vanessa in the Garden | Serie TV

Byron es un pintor muy enamorado de su esposa Vanessa, con la que se casó hace un año, y verdadera musa de su creación artística. Ambos son felicísimos, se diría que nada podría truncar su dicha... excepto la muerte. Y en efecto, un fatal accidente del carruaje en que viajan provoca la muerte de ella. Byron queda destrozado, y se plantea destruir todos sus cuadros.Estupendo y perdidamente romántico "cuento asombroso" con guión de Steven Spielberg y dirección de Clint Eastwood. Es uno de los mejores de la famosa serie televisiva, todo un canto a la tarea del artista, y de cómo en su obra pervive eternamente la vida, el amor, la belleza. Gran trabajo de Harvey Keitel, que en muchos planos recuerda al propio Eastwood.

6/10
Impacto súbito

1983 | Sudden Impact

Tras la brutal violación colectiva de ella y su hermana, que ha quedado poco menos que catatónica, una mujer comienza a dar caza a sus agresores, eliminándolos uno a uno, un tiro en los genitales, otro en la nuca. Para la policía es un misterio el nexo de unión de los crímenes, pero Harry (Clint Eastwood) tiene que dar con el asesino antes de que vuelva a matar... O de que los agredidos, que empiezan a ver de qué va la cosa, la encuentren primero. Unico título de la saga "Harry el sucio" dirigido por el propio Clint Eastwood. El actor y aquí director no intentó ampliar sus horizontes artísticos, sino dar a sus admiradores el thriller más franco que había hecho en años, mezclando la violencia extrema con unos diálogos y situaciones intencionadamente cómicas, y hasta con un romance. Tiene toda la acción que se pueda desear y una banda sonora impresionante de Lalo Schifrin, que ya había compuesto la partitura de las dos primeras entregas de la saga.

5/10
El aventurero de medianoche

1982 | Honkytonk Man

Durante la Gran Depresión, Red Stowall es un borrachín que se dedica a cantar country en diferentes bares de Oklahoma para ir sobreviviendo a la crisis. Pero su único sueño es llegar a cantar con el prestigioso Grand Ole Opry, así que inicia un viaje junto a su sobrino Whit hasta llegar a Nashville, donde le darán una oportunidad en un casting. Clint Eastwood empezaba a sentar las bases de su estilo cinematográfico, y se embarcó aquí en un film con pocos tiros y mucho de emoción. Sale acompañado de su propio hijo, Kyle Eastwood, en el papel del sobrino.

6/10
Firefox

1982 | Firefox

En plena Guerra Fría, Mitchell Gant es un piloto estadounidense al que se le encarga capturar un poderoso avión de guerra que está en poder de los rusos. Se trata del MIG-31, una nave velocísima conocida con el nombre de Firefox y que representa el arma tecnológica más avanzada del momento, capaz de atinar en el blanco con una puntería letal. Cinta de acción y suspense dirigida y protagonizada por Clint Eastwood. Se basa en una novela de Craig Thomas y uno de los mayores atractivos son los efectos especiales, llevados a cabo por John Dykstra (La guerra de las galaxias: Una nueva esperanza, Spider-Man). Destaca la música de Maurice Jarre.

4/10
Bronco Billy

1980 | Bronco Billy

Bronco Billy es un feriante ex convicto que viaja con su caravana por distintos pueblos ofreciendo espectáculos al estilo del oeste. Pero el negocio no está en su mejor momento y sus empleados están cansados de trabajar sin cobrar. Todo cambia cuando Billy conoce a Antoniette Lilly, una jovencita ricachona, cuyo recién estrenado marido le ha dejado plantada en plena luna de miel. Simple pero divertida cinta de Clint Eastwood, que protagonizaba la historia acompañado por Sondra Locke, por entonces novia del actor. La historia sobre un caradura perdedor le sirvió a Eastwood para reírse de sí mismo y echar por tierra la imagen del tipo duro e implacable que acostumbraba a interpretar. El film es una reivindicación de la vida natural y errante del pasado, plena de aventuras, despreocupación y camaradería. El actor y director siempre dijo que el personaje de Bronco Billy ejemplifica todo lo que a él le gustaría ser.

6/10
Ruta suicida

1977 | The Gauntlet

Clint Eastwood se mete en la piel de un policía de tres al cuarto que recibe la misión de conducir a una prostituta hasta Las Vegas para que testifique en el juicio de un mafioso. Lo que parece una misión rutinaria se convierte en un autentico calvario, pues alguien muy influyente no está dispuesto a consentir que la prostituta llegue a su destino. Eastwood contó con una de sus actrices fetiche, la rubita Sondra Locke (Impacto súbito) para ofrecer esta película de acción a todo trapo y no demasiado original. Sólo para el tiroteo final hicieron falta más de 8.000 cartuchos.

5/10
El fuera de la ley

1976 | The Outlaw Josey Wales

El duro Clint Eastwood se mete en la piel del forajido Josey Wales, un sencillo agricultor que ve cómo toda su familia es asesinada por una pandilla de "botas rojas" que pertenecen al ejército de la Unión, en los últimos coletazos de la Guerra de Secesión. Espoleado por el deseo de vengar a sus seres queridos, Wales decide entonces unirse a la guerrilla de una partida de confederados que aún luchan contra los unionistas. Sus hazañas, su sangre fría y su habilidad con las armas pronto le convierten en un líder, pero cuando sus correligionarios deciden por fin entregarse, Wales se niega. Así, emprende su vida errante primero con un joven, y más tarde con un indio arapahoe, una india cheyenne, y una jovencita y su madre. Estamos ante una de las grandes películas del actor y director de San Francisco, que sin llegar al nivel de Sin perdón sí tiene esa solidez y aire épico que se le exige a este tipo de filmes. El guión es de Philip Kaufman (En busca del arca perdida) a partir de una novela de Forrest Carter. El personaje de Josey Wales es claramente heredero del histórico bandido Jesse James, con quien guarda más de una similitud. Eastwood interpreta al protagonista con su habitual sobriedad y chulería –y esa marca de la casa del escupitajo de tabaco– y hay momentos fenomenales, tanto de humor como de acción, como en la escena de la tienda en donde salva a la india o el enfrentamiento con los cuatreros que han secuestrado a las mujeres. Entre el reparto destaca la rubita Sondra Locke (Impacto súbito), habitual en las películas de Eastwood por aquellos años. La fenomenal música de Jerry Fielding fue nominada al Oscar.

7/10
Licencia para matar (1975)

1975 | The Eiger Sanction

Clint Eastwood interpreta a Jonathan Hemlock, un mercenario retirado que se dedica ahora a la enseñanza y a la búsqueda de obras de arte. Sin embargo, un día la paz en la que vive se ve truncada por el asesinato de su mejor amigo. Para desenmascarar al asesino se deberá reunir con un grupo de alpinistas que se dispone a realizar una peligrosa ascensión al monte Eiger, en los Alpes Suizos. Aunque algo escasa de ritmo, el film es una emocionante mezcla de acción y suspense con el que Clint Eastwood empezó a demostrar que, además del actor idóneo para el cine de acción, era también un buen realizador. Especialmente destacables son algunos diálogos, que brillan con fuerza en boca del carismático Eastwood. Aunque quizá lo más espectacular es la serie de secuencias de alpinismo, de las mejores que se han visto en la gran pantalla.

5/10
Infierno de cobardes

1973 | High Plains Drifter

Clint Eastwood vuelve a representar el papel de solitario y errante vaquero. En esta ocasión, llega a un pequeño pueblo situado junto a un lago, en donde se empeñan en convertirlo en protector. La cuestión es que se espera la inminente llegada al pueblo de tres peligrosos pistoleros, y los habitantes están asustados y le solicitan ayuda. El forastero acepta finalmente, pero exige a cambio unas condiciones de recibimiento muy concretas.El film es violento, oscuro, con un protagonista emblemático, de pocas palabras e intenciones no muy claras, el estilo de tipo que ha dado fama a Eastwood. El final justiciero es memorable.

6/10
Primavera en otoño

1973 | Breezy

Edith, más conocida como Breezy, es una adolescente hippie que tras escapar de un tipo que intentaba violarla, se refugia en la casa de un sesentón divorciado llamado Frank. Muy pronto, ambos estrecharán una buena relación que tornará en amor. Discreto título dirigido por Clint Eastwood, que habla de un amor entre un hombre maduro y una joven que bien podría ser su hija. La película tuvo tres nominaciones a los Globos de Oro: mejor música, canción y actriz revelación (Kay Lenz). El mayor acierto es el protagonismo de William Holden (El crepúsculo de los dioses) y la música de Michel Legrand; en cuanto a la joven Kay Lenz, a pesar de la nominación, ha pasado sin pena ni gloria a lo largo de su posterior carrera.

4/10
Escalofrío en la noche

1971 | Play Misty for Me

Dave Garland (Clint Eastwood) es un popular locutor de radio de un pueblecito de California, que recibe en su programa constantes llamadas de una mujer. Un día coincide con la propietaria de la misteriosa voz, Evelyn, en un pub que él suele frecuentar. Sin embargo, tras una noche de amor ella no es lo que parece y ante el rechazo de Garland, no dudará en perseguirle y amenazarle. Tras su descomunal éxito como actor, Clint Eastwood se consagró como un gran director con este excelente thriller.

6/10
J. Edgar

2012 | J. Edgar

La trayectoria en el departamento de justicia estadounidense de J. Edgar Hoover durante casi medio siglo, desde que es un joven ayudante del fiscal, pasando por su dirección del recién creado FBI, hasta su muerte en los años de la presidencia Nixon. Dustin Lance Black estructura la narración alrededor de un Hoover envejecido, que estaría dictando unas narcisistas memorias a diferentes ayudantes, recuerdos más o menos distorsionados que facilitan los diferentes flash-backs. Clint Eastwood es un grandísimo director, y logra dar empaque y consistencia con su clasicismo a la vida de un personaje muy complejo, con muchos puntos oscuros, y rasgos que invitan a la especulación. Cuenta con la ayuda de un Leonardo DiCaprio memorable, que sabe dotar de muchos matices al solitario Hoover, y un gran trabajo de Naomi Watts como su secretaria; el maquillaje de ambos personajes envejecidos, sobre todo el primero, es asombroso. El director del FBI estuvo envuelto en tantas investigaciones, que resultaba difícil escoger sobre cuáles construir la historia. El libreto de Black tiene el mérito de optar por algunas que abran la perspectiva al espectador, como los atentados reales llevados a cabo por comunistas y anarquistas en la segunda década del siglo XX –la obsesión con el peligro comunista en EE.UU., tan caricaturizada, tiene una base–, el secuestro del hijo de Lindbergh –que sirve para subrayar el afán de protagonismo de Hoover, pero también su lucha por definir los crímenes federales y la introducción de métodos científicos para investigar–, y los informes secretos y delicados sobre personalidades –que arrojan luz sobre el vértigo del poder y el deseo de control–. Siendo Black también el guionista de Mi nombre es Harvey Milk, parecía inevitable abordar la cuestión no aclarada de la supuesta homosexualidad de Hoover, quien nunca se casó. El enfoque adoptado no acaba de funcionar, recurre a manidos clichés: la madre que reprime, la consideración de buscarse una esposa como pieza decorativa, o la ceguera y crueldad para no aceptar sin complejos el amor de Clyde Tolson, su fiel colaborador y amigo.

6/10
Más allá de la vida

2010 | Hereafter

Marie, una periodista francesa de éxito, que pasa unas vacaciones con su novio en el sudeste asiático, tiene una experiencia cercana a la muerte cuando les sorprende un tsunami. George, residente en San Francisco, tiene un don, puede contactar con los seres queridos fallecidos de los que acuden a él; pero está harto, quiere ser una persona normal. Marcus, un niño londinense con una madre alcohólica, sufrirá la pérdida de a aquel a quien más quiere en el mundo, su hermano gemelo Jason. Las vidas de los tres acabarán confluyendo en Londres. El “joven” Clint Eastwood sigue en plena forma, y aunque aquí no obtiene su película más redonda, justo es reconocerle que acomete un reto nada fácil: reflexionar sobre un trance que nos aguarda a todos, el de la muerte. Ciertamente que ha mirado éste en muchos fimes, piénsese en Million Dollar Baby y Gran Torino. Pero si en esos casos se abordaba la “muerte por compasión” y el sacrificio de entregar la vida por el otro, aquí se da vueltas al interrogante de qué viene después de morir, y el deseo natural de todo ser humano de retomar el contacto con los que nos han dejado. Ello sin detenerse en ninguna religión en particular, sólo se quiere subrayar que es bastante razonable pensar que no todo se acaba aquí. Y que junto a experiencias sobrenaturales más o menos plausibles, existe también mucho farsante que vive de la credulidad y desconsuelo ajenos Firma el guión de la cinta Peter Morgan, que abandona las historias de personajes reales que le han caracterizado hasta ahora –La Reina, El desafío. Frost contra Nixon–, para crear una trama completamente de ficción, compuesta por tres hilos narrativos muy nítidos. Lo cierto es que dichos hilos resultan inicialmente inconexos, a no ser por el tema de la muerte, con lo que el esfuerzo del guionista –y luego, del director– consiste en saltar de uno a otro para situar al espectador, procurando no perderlo. La meta se logra parcialmente, pues Morgan e Eastwood se toman su tiempo, quieren definir con primor a los personajes –con momentos brillantes, auténticos hallazgos–, pero a veces se demoran en exceso. Eso sí, al final nos llevan adonde quieren, y los últimos veinte minutos son sin duda lo mejor de la cinta, entonces se desatan climáticamente todas las emociones. Matt Damon sigue creciendo como actor, ahora mismo da a la perfección el tipo de persona corriente, por muy extraordinarias que sean sus circunstancias. También destacan Cécile de France –la periodista–, Bryce Dallas Howard –compañera de clases de cocina de George, que se siente atraído por él– y los dos críos gemelos –Frankie McLaren y George McLaren–.

6/10
El intercambio

2008 | Changeling

Los Ángeles, marzo de 1928. Christine Collins es una madre soltera, que trabaja de sol a sol como operadora telefónica para sacar adelante a Walter, su hijo de nueve años. Precisamente el trabajo le obliga un sábado a dejar al chico solo en casa. Cuando vuelve de la agotadora jornada, no hay rastro del muchacho. Angustiada recorre todo el barrio, y denuncia el caso a la policía, quien responde que no puede hacer nada hasta transcurridas 24 horas, pues la mayor parte de estos casos se resuelve con la vuelta del chico desaparecido por su propio pie. No va a ser éste el caso, y Walter seguirá en paradero desconocido... hasta cinco meses después, en que la policía anuncia que le ha encontrado. Christine no cabe en sí de gozo hasta que se reúne con el muchacho... en quien no reconoce a Walter. La policía de Los Ángeles, que vive un período de descrédito con graves acusaciones de corrupción, no está dispuesta a admitir un posible error; y obliga a Christine a quedarse con el chico, con la excusa de que el tiempo transcurrido y la dura prueba son los causantes de que no esté segura de la identidad de su hijo. El dolor de Christine se multiplica, pues al “cambiazo” se suma el hecho de que entretanto se han paralizado los esfuerzos por encontrar a su hijo.Impactante película, que sobrecoge aún mas cuando se sabe que está basada en hechos reales. El guionista J. Michael Straczynski rescata y convierte en libreto un caso que ocupó las páginas de la prensa angelina de 1928, y que había quedado sepultado en el olvido. Y el gran Clint Eastwood lo convierte en cine estupendo, de maravilloso clasicismo, por el ritmo, planificación, movimientos de cámara y perfecta paleta de colores. Resulta asombrosa la madurez narrativa alcanzada por Eastwood director, quien hace que parezca fácil lo difícil. Cuenta, es cierto, con un buen guión, y con una actriz, Angelina Jolie, capaz de encarnar de modo convincente el mal trago que está pasando una madre. Pero es él quien sabe manejar los medios de que dispone para componer un cuadro de la época de la Depresión, donde se entienden bien los deseos de un niño por escapar de la miseria, o donde causa pavor el grado de podredumbre en los estamentos policial, político, e incluso médico, donde las personas cuentan muy poco. Dentro de una situación más o menos sencilla de exponer -la desaparición de un chico, y la aparición de otro-, se despliegan personajes y situaciones sin que nunca dé la sensación de que se acumulan desordenadamente: el jefe de la operadora telefónica, enamorado en secreto; el pastor presbiteriano, John Malkovich, aliado de Christine; el insensible e interesado jefe de policía; el agente honesto que hace bien su trabajo; el psicópata incomprensible; el niño cómplice del psicópata; la prostituta recluida en el psiquiátrico; el personal del mismo... Estos personajes y su entorno configuran un cuadro muy vivo, con momentos electrizantes, como el encuentro en la galería de la muerte, o la entrevista del policía y el niño; incluso Eastwood sale indemne de pasajes que se prestan al tópico, como los del manicomio; lo que no está reñido con las cosas pequeñas, ese detalle delicioso del jefe que invitará a cenar a su empleada si gana el Oscar Sucedió una noche, guiño capriano muy consciente del film.El tema de la infancia arrancada de cuajo no es ajeno a Eastwood, quien lo abordó con tono fatalista en Un mundo perfecto y Mystic River. Quizá aquí la sorpresa, con respecto a éstos y a otros títulos de su filmografía, es un inesperado optimismo, una apertura a la esperanza, porque aunque a Christine le toca sufrir, y vaya si le toca, sobrelleva la situación con gran presencia de ánimo, y sabe reconocer los rayos de luz que asoman en su camino.

7/10
La vida sin Grace

2007 | Grace Is Gone

Stanley Phillips es un hombre inseguro que vio frustrada su carrera militar por culpa de su miopía. Trabaja en una tienda de productos del hogar, al tiempo que se ocupa de cuidar a sus dos hijas, Heidi y Dawn, mientras su mujer, Grace, que sí forma parte del ejército, cumple con su deber en la guerra de Irak. Un día, dos oficiales se presentan en casa de Stanley para comunicarle la peor de las noticias: Grace ha muerto, en acto de servicio. Incapaz de comunicar la mala nueva a las niñas, Stanley decide llevárselas de viaje, rumbo a un parque temático, mientras aguarda el momento de explicarles lo ocurrido. Con este duro drama minimalista sobre las relaciones familiares y la pérdida de una madre se estrena como director James C. Strouse, que hasta el momento sólo había ejercido como guionista de Lonesome Jim, dirigida por Steve Buscemi. Strouse ha contado con una especie de 'apadrinamiento' de uno de los grandes, Clint Eastwood, que le ha compuesto una evocadora banda sonora. Strouse logra sortear con habilidad que su película sea calificada de propaganda antibélica o bélica. Mientras que el personaje de John Cusack ensalza el heroísmo de los que han dado su vida por defender a su país, tiene el contrapunto en su hermano, un pacifista algo radical y desocupado, muy bien interpretado por Alessandro Nivola, que logra que su personaje caiga bien, a pesar de que es un irresponsable. Sorprende gratamente –una vez más– John Cusack en un registro muy distinto al resto de sus papeles, pues se ha trabajado al milímetro los detalles de su personaje ‘perdedor’. El actor lleva unas gafas que le hacen casi irreconocible, y ha engordado unos kilos, que reflejan la dejadez de Stanley. Éste anda con dificultad, con una especie de cojera, que parece reflejar su cojera emocional. Aunque este papel de Cusack es el punto fuerte del film, también es justo reconocer la espontaneidad de sus hijas en la ficción, las debutantes Gracie Bednarczyk (la pequeña alocada) y Shélan O'Keefe (la inteligente y estudiosa). El argumento es sencillo, pero propicia momentos de altura. Cabe destacar las conversaciones telefónicas de Cusack con el contestador de su casa, que tiene grabada la voz de su esposa, a la que expresa sus dificultades para seguir adelante. Aunque se centra en la dificultad para afrontar de frente los sucesos adversos de la vida, el film reflexiona sobre la mentira, como huida temporal de la realidad que no lleva a ninguna parte. El personaje de Cusack mintió para entrar en el ejército, pero fue finalmente descubierto, oculta la realidad a sus niñas, pero la mayor empieza a sospechar que miente. Ésta llega a falsear la realidad para hacerse la adulta, con un chico atractivo al que le dice que fuma desde hace tiempo, aunque esto resulta ser difícil de sostener. El personaje de Nivola parece mentirse a sí mismo cuando augura a los cuatro vientos que sentará la cabeza y estudiará derecho o medicina, pero es difícil de creer.

6/10
Banderas de nuestros padres

2006 | Flags of Our Fathers

Primera parte del díptico ofrecido por Clint Eastwood sobre la Guerra del Pacífico, que se completa con Cartas desde Iwo Jima, rodada también en 2006. La producción es de Steven Spielberg, muy interesado con todo lo que tiene que ver con la Segunda Guerra Mundial, como demostró con Salvar al soldado Ryan, La lista de Schindler, El imperio del sol y la serie televisiva Hermanos de sangre. Los guionistas Paul Haggis y William Broyles Jr. adaptan el libro escrito por James Bradley y Ron Powers, el primero de ellos hijo de uno de los veteranos que participó en la toma estadounidense de la isla de Iwo Jima. Y lo hacen con una estructura ingeniosa, donde alrededor de la célebre foto de los soldados americanos plantando la bandera, se alternan los pasajes actuales de un investigador que recaba información sobra esa imagen, con otros de los preparativos bélicos que culminarán con la conquista de Iwo Jima, más aquéllos en que los supuestos supervivientes de la histórica foto participan en una gira patriótica por su país para vender bonos de guerra. Eastwood sigue demostrando una increíble energía creativa a sus 76 años. Marcado por ese tono desesperanzado que recorre toda su filmografía, aquí aborda el horror de la guerra, y cuestiona la noción de héroe y la manipulación mediática, tomando pie del hecho de que la famosa foto en que se planta la bandera no se corresponde con el momento en que realmente se hincó en tierra por primera vez. Lo que lleva a unos errores de identidad acerca de quién está o no en la foto, que sirven para poner sobre el tapete la idea de heroísmo, tan frecuentemente manoseada y magnificada; no niega Eastwood los comportamientos heroicos, pero los concibe como parte de la cotidianeidad, pueden surgir inesperadamente, y no tienen por qué tener continuidad. El film se fija sobre todo en los soldados relacionados con las dos banderas, lo que sirve para atrapar una realidad poliédrica y compleja, que muestra personalidades muy diversas, y para abordar el problema del racismo. A tal respecto, y aunque todos los actores están sobresalientes, descolla Adam Beach encarnando a un soldado de origen navajo.

8/10
Million Dollar Baby

2004 | Million Dollar Baby

Con 74 años, Clint Eastwood sigue en plena forma creativa. Sin dormirse siquiera un momento en los laureles de su anterior film, el aplaudido Mystic River, vuelve a entregar otro que ha acaparado siete nominaciones a los Oscar, de los que ha materializado cuatro, película, director, actriz principal y actor de reparto. Y no sólo dirige con mano firme y ritmo sobresaliente su mejor título desde Sin perdón, sino que entrega una magnífica interpretación. El guión de Paul Haggis toma elementos de los relatos de boxeo de F.X. Toole, reunidos en el libro Rope Burns. Stories from the Corner. Principalmente del que da título a la película, pero también de otro llamado Agua helada (allí aparece Scrap, el personaje del narrador, y el enclenque pero voluntarioso boxeador llamado Peligro). Y aunque ambientada en ambientes pugilísticos, estamos sobre todo ante la historia de un tipo, Frankie Dunn, un entrenador de boxeo que por razones innombradas ha perdido el amor de su hija. La llegada a su gimnasio de Maggie Fitzgerald, una joven terca y decidida, que sueña con triunfar en el ring, le ofrece la oportunidad de poner en marcha una suerte de amor paterno. Cuando este amor reencontrado se halla en peligro, Frankie se ve en una disyuntiva moral que le puede hundir en el más profundo de los abismos. La película fluye con enorme naturalidad. La voz en off del personaje de Morgan Freeman, un completo acierto, se justifica del todo en el desenlace, con una función semejante a la que tenía en Cadena perpetua. La armonía es total entre las imágenes de entrenamientos y combates, y los diálogos y silencios necesarios para ahondar en los puntos fuertes y en las heridas profundas de los personajes. Uno de ellos, el torpe púgil Peligro, ofrece el necesario y casi único contrapunto cómico de esta amarga película, aunque tenga también un deje de patetismo. La soledad de Maggie (estupenda Hilary Swank) queda de manifiesto cuando conocemos a su familia, lo que refrenda la percepción de que en Frankie ha encontrado un padre. Eterno fatalista, Eastwood insiste en la idea de que, con harta frecuencia, los mejores planes acaban torciéndose. Pero hay que reconocerle que no hace trampas con el espectador. Cuando uno de los personajes expresa su deseo de morir, el director juega con todas las cartas sobre la mesa. No estamos, ni mucho menos, ante un eco de Mar adentro, tampoco en el ponderado retrato de un sacerdote católico que tiene calado a su feligrés, y que sabe que su gran ‘tema’ es su hija y no ciertas disquisiciones teológicas de las que le gusta charlar. El final de la película de Eastwood atrapa casi a la letra, pero con imágenes, las últimas palabras del relato de Toole: “Con sus zapatos en la mano, pero sin su alma, [Frankie bajó en silencio la escalera de atrás y se marchó, con los ojos tan secos como una hoja agostada.”

8/10
Mystic River

2003 | Mystic River

Jimmy, Dave y Sean, compañeros de la infancia, vieron cómo su amistad se truncaba bruscamente la mañana en que dos tipos, simulando ser policías, se llevaron a uno de ellos. Los abusos sexuales que padeció Dave le marcaron de por vida; y aunque casado y con un hijo años después, le quedan claran secuelas; Jimmy, siguió el camino de la delincuencia, aunque tras una temporada en prisión, trata de regenerarse y de sacar adelante a su familia; por último, Sean se ha convertido en policía. Y precisamente un caso criminal, el asesinato de la hija de Jimmy, fuerza de nuevo el contacto de los otrora amigos. Clint Eastwood es un excelente director. Tiene además su propia productora, Malpaso, y un equipo de técnicos (Lennie Niehaus, música, Joel Cox, montador, Henry Bumstead, diseñador de producción…), con los que viene repitiendo de película en película. O sea, cuenta con un preciso mecanismo de relojería para poner en marcha, realizar y empaquetar películas impecables. Es el caso de Mystic River, un film intenso, con un guión bien vertebrado de Brian Helgeland, adaptación de la novela homónima de Dennis Lehane, donde todo encaja y que disimula bien algunas trampas, como la inexistencia de coartada para Dave, el repentino hallazgo de unas pruebas incriminatorias. Eastwood rueda a las mil maravillas, con ritmo brioso, sin empantanarse; con ideas visuales efectivas. El film es pesimista y duro, pero su violencia es sobre todo psicológica, y se evitan las truculencias al tratar los abusos sexuales. Película masculina, alguno la tacharía quizá de machista, pues las mujeres tienen escasa presencia, y se comportan de modo poco inteligente: la excepción es la esposa de Sean, con sus llamadas silenciosas al móvil. Clint Eatwood no actúa, pero hace actuar a sus actores con maestría. Medido reparto que ha dado a Sean Penn el primer Oscar de su carrera, el rebelde actor está perfectamente secundado por un plantel de campanillas: Tim Robbins, Kevin Bacon, Laurence Fishburne. Y aunque las mujeres tengan menos peso, Marcia Gay Harden y Laura Linney se las arreglan para dar a sus personajes una tercera dimensión.

7/10
Space Cowboys

2000 | Space Cowboys

Un satélite ruso se ha estropeado y podría estrellarse en la Tierra. El satélite funciona con un obsoleto sistema de guiado americano y Frank Corvin, el personaje de Eastwood, es el máximo experto en ese sistema. La NASA le necesita, y él está dispuesto a cooperar, siempre que pueda acudir a sus antiguos compinches; y los recluta, un poco al estilo de Los siete magníficos. Lo curioso es que Frank y su equipo son casi ancianos, y quizá no están para muchos trotes. Podría pensarse que los yanquis se ceban con los rusos, pero que la industria aeroespacial rusa ya no es lo que era lo demuestra la caída al mar de la estación espacial MIR hace un par de meses. La película la enmarcan un prólogo rodado en primoroso blanco y negro, y un vibrante desenlace con plano antológico en la Luna, ambos deslumbrantes. En medio discurre una historia muy clásica, con defensa a ultranza de la ancianidad, época de la vida que puede ser tan perfecta como cualquier otra. Los protagonistas padecen achaques y limitaciones, pero son jóvenes de espíritu, mantienen el eterno sueño infantil de ser astronautas. La película se demora quizá en exceso al describir el entrenamiento de los astronautas. Por otro lado, Clint Eastwood director adopta a veces un tono de comedia que no le va; John Ford habría dado un aire simpático a esas escenas, pero en manos de Clint resultan forzadas. De los cuatro astronautas talluditos, los encarnados por Eastwood y Tommy Lee Jones son los más sólidos. La única presencia femenina relevante corre a cargo de Marcia Gay Harden, ganadora de un Oscar por Pollock.

6/10
Los puentes de Madison

1995 | The Bridges of Madison County

Un maduro fotógrafo aventurero, intrepretado por Clint Eastwood, y una aburrida y soñadora ama de casa, interpretada por Meryl Streep, se conocen casualmente. El coche de Eastwood se ha averiado, y debe pedir ayuda desde la casa de Streep, en medio del campo. Ambos han tenido sus experiencias, y no esperan mucho más de la vida. Su relación, al principio tímidamente, se acaba convirtiendo en una apasionado romance adúltero que ninguno de los dos puede evitar. El gran Clint Eastwood dice a propósito de su película: "Es una historia de relaciones humanas. No hay efectos especiales, sólo actores, amor y emoción. No creo que puede pedirse más al cine". Las interpretaciones que completan Eastwood y Streep son magistrales. Son los únicos personajes de la película, y consiguen darle el tono adecuado, intenso pero equilibrado. Los puentes de Madison es poderosa, sutil y muy sugerente, y de con este cambio de registro, Eastwood demuestra su maestría en el arte de dirigir.

6/10

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