Blog de Hildy
La extraña evolución de los cines, y lo que allí se proyecta y triunfa
Las salas de cine, un monstruo de Frankenstein
Algo huele a muerto en las salas de cine. Como si de un monstruo de Frankenstein hecho de retazos de cadáveres se tratara. Mi olfato, lo tengo claro, no me engaña. No sé si es el olor de los menús que te pueden traer a tu butaca en algunas salas selectas, o la programación que salva la papeleta, compuesta no precisamente por obras maestras imperecederas del Séptimo Arte.
A estas alturas de la película, cualquiera se da cuenta de que el modo en que se ven las películas ha experimentado una evolución. De los aparatos de feria a los que aplicabas el ojo como si fuera un microscopio, a las proyecciones en una pantalla, se pasó a los grandes palacios capaces de albergar en sus butacas a más de un millar de espectadores. Llegó la televisión, el vídeo, el streaming, y las salas jugaron a todo, desde formatos espectaculares que han desembocado en el IMAX, a los multicines con muchas salas y amplia oferta de películas. Pero como las pantallas domésticas son cada vez mejores, el acudir a una sala ha perdido su carácter de acontecimiento, y la cosa ha ido decayendo con el cierre de tantos cines.
De todos modos, no nos engañemos, el problema no es la sala, sino lo que se ofrece en ella, y para el caso, lo mismo podría decirse de las plataformas de streaming. Y visto lo que ocupa los primeros puestos de la taquilla, conviene decir que la decadencia está en las películas que se hacen, y en lo que el público desea ver.
Y es que a veces sucede que los espectadores, sencillamente, no quieren ver cine. Quieren ver... ¡un concierto de Taylor Swift! Y convierten Taylor Swift: The Official Release Party of a Showgirl en la número uno de la taquilla. Quieren... ¡una guardería para tener a los niños tranquilos y calladitos un par de horas! Así que, hala, a encumbrar ese “clásico instantáneo” que es La casa de muñecas de Gabby: La película. Luego hay un público nicho que se apunta a los animes y los lleva al podio de la taquilla, el caso de Guardianes de la noche: Kimetsu no Yaiba - La fortaleza infinita, que desde luego el espectador medio ni la olfatea.
Lo de Netflix merece párrafo aparte. No creen en las salas de cine. Vale. Lo que hacen es estrenar algún título en salas, a veces en un único cine perdido vete a saber dónde, por alguna oscura razón contractual, seguramente a Kathryn Bigelow le han prometido que Una casa llena de dinamita se iba a poder ver en cines de 40 países, y ella hace como que se lo cree, aunque la mujer no es tonta y sabe que nadie visionará su peli en un pantallón en sala oscura. Lo último es que la peli con que lo han petado en streaming, la animada Las guerreras K-Pop, la van a estrenar en cine en versión sing-along, o sea, todos a cantar y nadie a ver cine.
Algunas películas que triunfan, relativamente, lo hacen por motivos extracinematográficos. Todo el mundo sabe que El cautivo es “una castaña” que no hay por donde salvarla, pero el “sesudo” debate de si Cervantes era homosexual atrae a un público que quiere estar en la pomada y poder opinar. Tres cuartos de lo mismo pasa con Una batalla tras otra, que a los nostálgicos de una izquierda utópica les provoca subidón, y a ello se suma el factor cultureta, se supone que es lo mejor que ha dado el cine en décadas, hasta que llegue otra película mediocre de la que se diga lo mismo, podría haber sido la desgraciada Eddington.
En fin, siento ponerme en plan “llorica” pero es que se echan en falta buenas películas. Sí, algunas hay, los milagros existen, y también los domingos, pero a mí me encantaría que hubiera más películas de historias normales que disfrutar, y poder verlas sin distracciones. Por cierto, encantadora la iniciativa de una sala de cine en que los móviles se dejarán antes de entrar a la sala en una taquilla, creí que esto solo se lo hacían a los periodistas en los pases, no vayamos a piratear...
Bueno, las salas aguantan heroicamente como pueden, también en formato sala multiusos, igual sirve para presentar un champú, que para una feria de cuchillos de cocina, que para un monólogo de comedia, que para una graduación fin de curso, conciertos en directo, obras de teatro en streaming... Ciclos, premios, festivales, lo que sea. Pero esto ya no es lo que era, la cosa está en regresión.
A Hayao Miyazaki le parece "insultante" la IA generativa
La escena se ha convertido en uno de los momentos más citados cada vez que se debate la relación entre inteligencia artificial y animación.
Dua Lipa y Callum Turner ya son marido y mujer
La cantante Dua Lipa y el actor Callum Turner ya son marido y mujer. La pareja contrajo matrimonio el domingo en una ceremonia privada celebrada en el histórico Old Marylebone Town Hall, uno de los lugares más emblemáticos de la capital británica para las bodas civiles.