Entrevistas
El uruguayo Rodrigo Plá se posiciona como un director latinoamericano a tener en cuenta de cara al futuro
Con La zona, el uruguayo Rodrigo Plá se posiciona como un director latinoamericano a tener en cuenta de cara al futuro. Prefiere hacer siempre las entrevistas de prensa con la coguionista Laura Santullo. Asegura que contestar entre los dos es una forma de reflexionar conjuntamente sobre su trabajo.
El film se basa en un cuento de Laura Santullo, que escribió el guión con usted, ¿Han cambiado muchas cosas del original en la película?
Laura Santullo: El cuento tiene unas 12 páginas por lo que hubo mucho que aumentar. Se conservó la esencia, sobre todo en lo que tiene que ver con la relación entre los dos adolescentes que constituyen la anécdota central, pero se crearon para la película varias tramas paralelas prácticamente nuevas y sobre todo se dotó a los personajes de consistencia y ambigüedad. Sentimos que la suma de estos personajes con sus avatares y contradicciones, son los que conforman el personaje central de la película que es ese barrio residencial donde ocurre la historia: “La Zona”.
La zona trata sobre la inseguridad ciudadana, ¿está aumentando la paranoia en la sociedad y podrían ocurrir sucesos tan radicales como el de la película?
Rodrigo Plá: Lo que va en aumento es la polarización social en el mundo entero: aún las sociedades más justas, se atrincheran frente a los que vienen del exterior. La delincuencia y la inseguridad, y por lo tanto el miedo y la paranoia, son más bien consecuencias. Uno desearía que pudiéramos detenernos a tiempo, antes de que ocurran sucesos así de radicales. Tal vez el mostrar algo así en una película es un manera de tratar de conjurar el peligro y evitarlo, adelantarse en la ficción a esa forma de futuro posible para reflexionar justamente sobre si ese es el destino que queremos tener como sociedad.
El film muestra el lado más negativo de todos los sectores sociales, los desfavorecidos violentos que toman el camino de la delincuencia, los acomodados vengativos, el gobierno corrupto... ¿Cree que con tanta crítica la película será recibida bien por el público?
L.S.: Por la manera en que está presentado el conflicto todos estamos involucrados, todos los sectores sociales, nadie queda excluido del problema pero tampoco de la solución, y en ese sentido no creemos que sea una película negativa en tanto que especula sobre una posibilidad terrible de futuro, con la esperanza de plantearse otra forma de sociedad posible.
R.P.: Los personajes se debaten buscando una solución y hay distintas posturas en juego, pero la idea que sobresale y que es premisa de la película es que, o nos salvamos todos juntos, o “nos vamos a ir todos a la mierda” como dice el personaje de Maribel Verdú. La película tiene su dosis de esperanza y también su dosis de entretenimiento; es una película crítica pero presentada en clave de cine policiaco y eso la vuelve ágil; hay diferentes lecturas y no intentamos aleccionar a nadie, con todos estos ingredientes esperamos haber conseguido una película muy atractiva para el público sin dejar de hablar sobre las cosas sobre las que queríamos hablar.
Los personajes parecen tan aterrorizados que no pueden disfrutar de la vida. ¿Se han inspirado en la sociedad mexicana o podrían ser representativos de cualquier país del mundo?
L.S.: Desgraciadamente vivimos inmersos en un miedo generalizado y aunque la trama de la película ha sido contextualizada en México, sentimos que ese terror es global, en particular tras el 11 de septiembre. Las guerras que vinieron en consecuencia, y el fantasma del “terrorismo”, han sido y son agitado permanentemente desatando paranoia y rabia. Esto ha hecho del mundo un lugar más inseguro que antes, muchas sociedades han perdido en el camino libertades y privacidad; eso sí, para unos pocos han habido jugosas ganancias.
R.P.: Lo lamentable es que pocas veces el tema del terrorismo ha generado reflexión y la búsqueda de una verdadera salida, “una forma de justicia que nos ampare a todos sin convertirnos en enemigos, sin obligarnos al odio y a la miseria humana”. Esta última frase es robada del cuento original que dio pie a la película.
El director muestra constantemente cámaras que vigilan todos los rincones. ¿Cree que las cámaras pueden reducir la delincuencia o tienen efectos negativos?
R.P.: No conocemos números, pero es de suponer que las cámaras de vigilancia reducen en alguna medida la delincuencia, por algo se utilizan; en todo caso, el precio a pagar en pérdida de privacidad y libertad es bastante alto. De cualquier manera, detrás de la delincuencia hay problemas más profundos, de diferencias sociales, de pérdida de valores, etc. problemas que no se arreglan con un muro o una cámara de vigilancia.
Lo más terrible que muestra es el comportamiento de las masas enfervorecidas. ¿Es posible parar una turba así?
L.S.: Tal vez lo más inquietante de la película, o así nos lo parece, es el hecho de que esa turba que mencionas está constituida por gente común y corriente, gente que podría ser uno mismo. Y es que esos personajes que genuinamente, aunque equivocados en los medios, buscan alejarse de la violencia y de la brutalidad, por otro lado, acaban actuando como verdaderos animales. Tal vez lo más terrible es verte transformarte en lo que odias. En cuanto a detener a una turba, justamente la turba cuando es turba carece de cerebro, ahí no hay nadie pensando, sólo actuando. Pararla es casi imposible, en todo caso no hay que dejarla existir.
Vuestra película me ha recordado a las películas sobre multitudes en busca de un criminal al que linchar de Fritz Lang (M, el vampiro de Düsseldorf y Furia). ¿Se ha inspirado en este director o es algo completamente casual?
R.P.: Para bien o para mal, uno es resultado de los libros que ha leído, de las películas que ha visto, y de las cosas que ha vivido en general, así que completamente casual seguro que no hay nada, en todo caso serán referencias inconscientes. El cine de Fritz Lang es parte de mi formación y aunque M la vi hace muchísimos años, recuerdo que me encantó y seguramente las impresiones que me provocó andarán por ahí dentro de la cabeza.
Ha intentado entender el punto de vista del joven delincuente, que se arrepiente, pero está atrapado, no puede salir de la urbanización. ¿Es una metáfora que quiere decir que está atrapado en la delincuencia? ¿Se siente fatalista respecto a las posibilidades de redención?
L.S.: En el caso de Miguel, más que defender la postura del joven delincuente nos interesaba afirmar que todo ser humano merece ser juzgado, aún quien delinque, aún quien mata. Una injusticia no se repara con otra injusticia.
La española Maribel Verdú se ha convertido en una musa para los directores mexicanos. ¿Por qué la escogió para interpretar a la madre del protagonista?
R.P.: Para empezar, porque conocía su trabajo y me gusta mucho. Era importante tener una actriz de carácter y que sin embargo pudiera quebrarse emocionalmente llegado el caso. Así es el personaje de Mariana, que es una de las pocas voces con sentido común dentro de la Zona, me pareció que Maribel podía hacerlo y de hecho su interpretación fue estupenda.
Es una decisión de la que estoy muy satisfecho.
El director da mucho peso en el film al joven Daniel Tovar, que proviene de una serie, y es poco conocido. ¿Qué le decidió a confiar tanto en este actor?
R.P.: En el caso de los adolescentes era difícil encontrar gente tan joven con trayectoria. Elegí a Daniel, sin conocer su trabajo en la serie, lo que fue determinante fue sentir que comprendía perfectamente las emociones involucradas y que tenía una gran capacidad de conmoverse y de mostrarlo.
Ha dicho Guillermo del Toro que Rodrigo Pla es ‘el siguiente’, refiriéndose a que será el próximo director de moda latinoamericano. ¿Siente que comparte algo en temas o forma de filmar con Del Toro, Iñárritu o Cuarón?
R.P.: Es difícil rastrear influencias o analogías en el trabajo propio, se necesita una distancia que no tengo. Los tres directores que mencionas son estupendos, me gustan sus tramas y también la forma en la que filman, creo que son la proa más visible de un barco grande que es el cine que se está haciendo actualmente en México, un cine que ha crecido en diversidad y calidad. Si tuviera que encontrar una analogía la única que se me ocurre, salvando las distancias, es con el El laberinto del fauno, una película que se vale de un género, el horror maravillosamente hecho, para hablar de algo muy profundo y terrible como es el fascismo. En La Zona creemos valernos también de un género, en este caso el thriller, para preguntarnos sobre el estado actual de nuestra sociedad.
Habéis escrito juntos otra película, Desierto adentro, y se ha rodado casi a la vez que ésta. ¿Puede adelantar brevemente en qué consiste?
L.S.: En esencia cuenta la historia de un hombre, padre de familia, que cree haber cometido un grave pecado y se obsesiona con la idea de que Dios va a castigarlo llevándose a sus hijos prematuramente. En el intento de evitar ese destino y antes de que la condena ocurra se exilia en el desierto para construir una iglesia y obtener el perdón.
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