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Biografía

Guillermo del Toro

Guillermo del Toro

55 años

Guillermo del Toro

Nació el 09 de Octubre de 1964 en Guadalajara, Jalisco, México

Premios: 1 Oscar (más 1 premios y 1 nominaciones)

El ‘friqui’ mexicano

02 Octubre 2009

Pocos directores crean imágenes tan sugerentes y espectaculares. Especializado por completo en cine fantástico, Guillermo del Toro siempre logra una ambientación para sus películas tan tétrica como impactante. Además de dirigir películas variopintas, a Del Toro le queda tiempo para escribir y apoyar a nuevos talentos como productor.

Amigo de los otros dos grandes directores mexicanos del momento –Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu–, lo cierto es que su personalísimo estilo tiene poco que ver con el de los otros dos. Se define a sí mismo como el ‘friqui mexicano’, haciendo referencia a su pasión por los comics y el género fantástico, y habría que compararle en todo caso con otros directores ‘friquis’, sobre todo con el también orondo y barbudo Peter Jackson, que comparte con él muchas características. Para empezar, no son meros profesionales que adaptan obras como El Señor de los Anillos y el cómic Hellboy al cine, sino que son apasionados de ese material, que ponen un gran empeño en respetar al milímetro todos los detalles para no traicionar al original. No es casualidad que el destino les haya unido en la adaptación de El hobbit, donde Del Toro dirigirá y Jackson ejercerá como productor ejecutivo y coguionista.

Guillermo del Toro Gómez nació el 9 de octubre de 1964 en Guadalajara (Jalisco). La persona más influyente de su infancia fue su madre, fervorosa católica, que se preocupó muchísimo por darle una buena educación. Esto explica que en sus películas aparezcan muchísimos objetos relacionados con la religión, y que por regla general siempre se haga referencia al catolicismo –el héroe de su película Hellboy es católico, a pesar de ser un demonio–. Desde muy joven, Del Toro era un apasionado de los cómics, el cine, los mitos y cuentos populares y los temas oscuros relacionados con el terror y los monstruos. A los 8 años tenía su habitación llena de monstruos de plastilina que él mismo modelaba, y escribía pequeñas obras de terror para representarlas en el colegio. Le impactan sobre todo las películas británicas de la productora Hammer, y las del ‘giallo’ del director italiano Mario Bava.

Cuando estudiaba en el Instituto de Ciencias de la ciudad de Guadalajara, se dio cuenta de que tenía una enorme vocación cinematográfica, y empezó a poner en marcha el rodaje de sus propios cortos, en Super 8. Poco después, estudia maquillaje y efectos especiales con Dick Smith, legendario creador de maquillajes de películas como El exorcista. Del Toro pasó 10 años trabajando como supervisor de efectos especiales, y finalmente fundó su propia compañía dedicada a esta disciplina, Necronia, a principios de los 80. Cuando le pidieron que ejerciera de técnico de efectos especiales para Hora marcada, serie estilo Historias para no dormir pero en versión mexicana, Del Toro puso como condición que le dejaran dirigir algún episodio, y finalmente se encargó de la realización de tres. Desde entonces, decide consagrar su vida a la dirección, y acaba sacando adelante dos cortos, Doña Lupe y Geometría, que tienen cierta repercusión internacional. También rodó los largometrajes televisivos Con todo para llevar, Caminos de ayer e Invasión.

Para poner en marcha su primer largo de cine, Cronos, Del Toro tuvo que hipotecar su casa. “Le dije a mi mujer que teníamos dos opciones, o vivir con techo y sin película o vivir con techo, pero con película”, recuerda Del Toro. Había obtenido una subvención del Instituto Cinematográfico Mexicano, pero esta entidad decidió no financiar por completo el film, por tratarse de una historia gótica de vampiros. Cuando Del Toro hubo terminado la cinta, fue seleccionado para el Festival de Cannes, pero su gobierno seguía sin apostar mucho por él, así que se negaron a pagarle el billete para ir a Francia, y el cineasta estuvo a punto de no poder ir. Allí, obtuvo el premio internacional de la crítica. El film seguía los pasos de Jesús Gris, un anticuario que encuentra un ancestral artilugio en forma de insecto dorado. Estaba protagonizado por el gran Federico Luppi, y Ron Perlman, que se convertiría en una especie de actor fetiche, pues volvería a contratarle posteriormente en varias películas.

Cronos llamó tanto la atención que pronto le salieron ofertas para trabajar en el cine de Hollywood. Aunque estuvo a punto de dirigir la cuarta parte de Alien, el octavo pasajero, finalmente debutó en el cine americano de la mano de los hermanos Harvey y Bob Weinstein, que le contrataron para rodar Mimic, con Mira Sorvino investigando la existencia de unas criaturas, que resultan ser insectos evolucionados tras unos experimentos científicos, y que viven en los subterráneos de la ciudad. Del Toro piensa que la película le pudo quedar mejor, pues se esforzó por centrarse en la descripción de personajes en el primer tramo, y hacia el final la productora le exigió que aumentara las dosis de acción y las persecuciones, por lo que el resultado fue muy diferente a lo que él había pensado.

Desde entonces, Del Toro toma la decisión de alternar el cine de Hollywood con proyectos más personales. Logra financiación para rodar uno de estos últimos en España, donde la productora de Pedro Almodóvar le financia El espinazo del diablo, un film fallido a pesar de imágenes tan brillantes como la del niño fantasmagórico. Y a continuación, vuelve a Estados Unidos, donde se encarga de Blade II, con un guión tan insustancial como el de la primera parte de la saga, pero que Del Toro sabe hacer mucho más interesante, con su particular imaginación visual. En Hellboy vuelve a recurrir al actor Ron Perlman, para adaptar al cine al milímetro el cómic creado por Mike Mignola.

De nuevo en España vuelve a rodar un segundo film, El laberinto del fauno, con puntos en común con el anterior, pues ambas tienen niños y el telón de fondo de la Guerra Civil. El cineasta se luce especialmente con esta exploración de las relaciones entre fantasía y realidad mediante la historia de una niña que se refugia de su dura existencia en su propio universo mágico, habitado por el mágico ser aludido en el título. Obtuvo seis nominaciones al Oscar, y finalmente se hizo con tres estatuillas (maquillaje, fotografía y dirección artística).

Del Toro apadrinó El orfanato, brillante debut de Juan Antonio Bayona, y publicó la novela “Nocturna”, escrita conjuntamente con Chuck Hogan. Tras Hellboy 2. El ejército dorado, Del Toro se ha trasladado a Nueva Zelanda, donde prepara la adaptación de El hobbit, junto a Peter Jackson. Y es que con su familia pasa largas temporadas en los diversos países donde rueda. Decidió dejar México tras un oscuro episodio: su padre fue secuestrado, por unos tipos que querían dinero, y finalmente logró que le soltaran, tras el pago de un rescate. Del Toro está casado con Lorenza Newton, su novia desde que iba al instituto, con la que tiene dos hijas apasionadas del trabajo de su padre y que suelen estar en el set.

Oscar
2018

Ganador de 1 premio

Nominado a 1 premio

Goya
2007

Ganador de 1 premio

Filmografía
Nightmare Alley

2020 | Nightmare Alley

Un joven y ambicioso feriante (Bradley Cooper) con un innegable talento para manipular a la gente con unas pocas palabras bien elegidas, se compincha con una psicóloga (Cate Blanchett) que es aún más peligrosa que él.

Historias de miedo para contar en la oscuridad

2019 | Scary Stories to Tell in the Dark

Una pequeña localidad de Estados Unidos, en 1968, cuando el ex vicepresidente republicano Richard Nixon está a punto de enfrentarse en las elecciones al demócrata Hubert Humphrey. En Halloween, la joven aspirante a escritora Stella Nicholls, y sus amigos, llevan a Ramón, emigrante mexicano que les ha salvado de unos matones, a una auténtica mansión encantada, donde se supone que una tal Sarah envenenó a varios niños. Allí, Stella encontrará un libro, donde se escriben solos relatos con final trágico que se convierten en realidad. Creador en 2016 de la serie animada Trollhunters, inspirándose en experiencias personales de su infancia y otras fuentes, Guillermo del Toro quizás se sentía en deuda con el realizador noruego André Øvredal, responsable del falso documental Trollhunter, con el que no guarda relación, salvo por la presencia de las mismas criaturas fantásticas. Es posible que por esta razón haya decidido apadrinar su segundo trabajo estadounidense (tras la interesante La autopsia de Jane Doe), en este film en el que el mexicano ejerce como productor y creador de la historia original. Parte de una serie de libros, compuestos por historias independientes de terror, de Alvin Schwartz, que publicó el primero en 1981. En realidad el punto de partida del guión sirve como excusa para ir enlazando pequeños relatos de miedo procedentes de estos volúmenes, aunque también se introducen elementos de It (aquí también los protagonistas forman una pandilla juvenil, y se despierta la nostalgia con una ambientación del pasado, en este caso sesentera) y de las películas de los 80 de Amblin presentadas por Steven Spielberg. De La noche de los muertos vivientes, que los protagonistas contemplan en un autocine en el arranque, se hereda el afán de salpicar un relato fantaterrorífico de ciertas lecturas políticas, pues de aquí se deducen sobre todo una crítica a la Guerra de Vietnam –los jóvenes de la época eran reclutados en masa para acudir al frente– y también se habla de la discriminación hacia los emigrantes mexicanos, habiéndose filmado en la era Trump. Mantiene el interés del espectador, con una buena ambientación, y algún que otro susto bien construido, como el de la criatura bajo la cama. El reparto juvenil, encabezado por Zoe Margaret Colletti (desconocida con cierta experiencia en filmes como Annie) logra dar la suficiente entidad a sus personajes como para que preocupen al espectador. Encarna a su progenitor el carismático Dean Norris, cuñado de Walter White en Breaking Bad, que tiene una presencia muy secundaria.

6/10
La forma del agua

2017 | The Shape of Water

Los años de la guerra fría en Estados Unidos. Elisa Esposito es una mujer muda, con un sencillo trabajo como limpiadora en unas instalaciones militares supersecretas del gobierno, lo que no le impide tener un alma delicada y sensible, que busca dar y recibir amor. Sus mejores amigos son Zelda, compañera del trabajo, y Giles un vecino ya maduro, artista de diseño gráfico cuyos trabajos no son apreciados por empresas que le consideran anticuado. El descubrimiento de que en su lugar de puesto están haciendo crueles experimentos con una extraña criatura anfibia de aspecto humanoide, despierta la sensibilidad de Elisa, que concebirá un plan para liberarlo. Lo que pasa por enfrentarse con Strickland, el responsable de las instalaciones, y verse inmersa en el clásico duelo de espionaje entre rusos y americanos. El mexicano Guillermo del Toro entrega un cuento de hadas que se desarrolla en un contexto histórico bien preciso, esquema que ya utilizó exitosamente en El laberinto del fauno. Aquí la guerra fría reemplaza a la guerra civil española, en vez de un fauno tenemos al humanoide anfibio, y el sádico militar franquista que componía Sergi López encuentra un eficaz recambio en Michael Shannon, que combina la imagen falsamente idílica de padre de familia en un feliz hogar con la de un agente del gobierno cruel e implacable a la hora de cumplir con su deber. Aunque Del Toro no renuncia, por supuesto, a su fuerte personalidad temática y visual, firma el guión del film con Vanessa Taylor, conocida sobre todo en su faceta televisiva donde ha intervenido como productora y libretista en series como Alias, Everwood y Juego de tronos, y que quizá puede aportar un mejor conocimiento de la realidad sociológica estadounidense, elementos como el racismo o la consideración de la mujer. La forma del agua es una película muy de Del Toro, lo que se percibe en su cuidado diseño de producción, en la concepción de la criatura, el laboratorio, la casa de Elisa situada en el mismo inmueble que una gran sala de cine, y en el exquisito gusto en la concepción de los planos, empezando por el fascinante arranque acuático. A la vez, su historia resulta deudora del universo de Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro, cierto toque surrealista retro con componente siniestro y la importancia del agua traen a la memoria títulos como Delicatessen y La ciudad de los niños perdidos, y el fuerte personaje femenino compuesto por Sally Hawkins hacen pensar en Audrey Tautou y Amelie. Por supuesto, también se puede pensar en las clásicas de películas de monstruos o en tramas del tipo la bella y la bestia, donde Doug Jones, habitual en el cine del mexicano, vuelve a hacer de anfibio tras su experiencia en la saga Hellboy. El planteamiento lírico de algunos pasajes, la capital historia de amor y la camaradería representada por los personajes de Octavia Spencer –la amiga que todos querríamos tener–, Richard Jenkins –el vecino perfecto– y Michael Stuhlbarg –el inesperado aliado– cuentan con el respaldo de una estructura narrativa sólida. En cambio, pesan algunos trazos gruesos, los toques gore de los que Del Toro parece no poder prescindir –a diferencia de lo que hizo su colega Peter Jackson al abordar el universo de Tolkien–, y el componente erótico que podía haber sido más comedido, aunque se revista a veces de sensual lirismo. En esa relación que parece imposible entre humana y lo que sea, puede verse simbolizada, con calculada ambigüedad, una apuesta por el amor entre dos personas, por muy diferentes que sean, aunque al menos el director mexicano señala, algo groseramente, que estamos siendo testigos de una relación entre seres mujer y varón, lo que no deja de ser una audacia en los tiempos de ideología de género que corren.

7/10
La cumbre escarlata

2015 | Crimson Peak

Siglo XIX. Edith Cushing, rica heredera americana aspirante a escritora, se inspira para sus relatos en el recuerdo de los espectros que la acosaban de niña. Acaba enamorada de Thomas Sharp, aristócrata británico venido a menos que ha acudido a la ciudad en busca de financiación para una máquina excavadora de su invención, por lo que se reúne con el padre de la muchacha. Cuando éste último muere en extrañas circunstancias, Edith se casa con él, y le acompaña a la inquietante mansión familiar de Inglaterra, donde reside con su hermana. Guillermo del Toro llevaba una década intentando sacar adelante La cumbre escarlata, pero diversos proyectos le habían ido retrasando. Al final, él mismo ha coescrito el guión con Matthew Robbins, veterano ex colaborador de Steven Spielberg, pues le escribió el libreto de Loca evasión y dirigió Nuestros maravillosos aliados, producido por el Rey Midas. Ya había trabajado con el mexicano en Mimic. Existen algunos puntos poco creíbles en la trama, acaba resultando un tanto ligera, y sin duda le falta originalidad. Pero supone un homenaje a las viejas historias de fantasmas, pues evoca los relatos de autores como Edgar Allan Poe, y al cine clásico de terror. Quizás desentonan algunos toques demasiado truculentos, pero en general mantiene la regla de sugerir –más que mostrar– los elementos más retorcidos de la oscura trama. Por su tono romántico, y ciertas reflexiones sobre el poder redentor del amor, funcionan mejor que nunca las poderosas imágenes, el punto fuerte del realizador. Compone una ambientación barroca en la que destacan detalles como la vieja mansión en Inglaterra, los paisajes en los que la nieve recubre la arcilla roja o los fantasmas, muy originales aunque en cierta manera remiten al film gótico de época Sleepy Hollow, de Tim Burton. Pero también tiene a su favor un reparto impecable, sus personajes, en otras manos, habrían resultado bastante tópicos. Así, mientras que Mia Wasikowska y Charlie Hunnam cumplen, asombran sobre todo el sobresaliente Tom Hiddleston, que brilla como un tipo que a ratos parece un enamorado apasionado y otras veces un charlatán, y la todoterreno Jessica Chastain, que en su esfuerzo por buscar registros diferentes, sorprende como mujer despojada de humanidad.

6/10
El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos

2014 | The Hobbit: The Battle of the Five Armies

Broche de oro para la trilogía de Peter Jackson basada en la novela de J.R.R. Tolkien, un gran logro fílmico más allá de la realidad de que este cuento no posee la misma entidad de El Señor de los Anillos, por mucho que el director y sus tres coguionistas se empeñen esmeradamente en la tarea. Smaug, el dragón, dispuesto a asolar la Ciudad del Lago, no es el mayor de los problemas que amenazan a la Tierra Media, pues el enano Thorin Escudo de Roble está cegado por las riquezas que encierra la montaña de Erebor, y está dispuesto a defenderlas con las armas de elfos y hombres, antes que compartir con ellos lo que es justo. Un ejército de orcos y la amenaza en la sombra de Sauron abrirá los ojos a unos y otros, y no tendrá parte pequeña en el nuevo enfoque de la situación un mediano que solía vivir cómodo en un agujero, llamado Bilbo Bolsón. Un guión bien trenzado, donde la ambición del oro ocupa el lugar que en El Señor de los Anillos tenía el atractivo fatal del Anillo Único, y en que la amistad, el amor, y el aprecio del hogar son poderosas razones por las que actuar con espíritu de sacrificio, es plasmado en vistosas imágenes por el director neozelandés, que imprime un formidable aire épico a las escenas de la gran batalla, incluidos los duelos individuales, verdaderamente sobrecogedores y de enorme fuerza visual. Jackson, Fran Walsh, Philippa Boyens y Guillermo del Toro tienen el mérito de conjugar una acción trepidante, cuyo desarrollo se entiende perfectamente, con un buen perfilado de los personajes, donde destacan Martin Freeman y Richard Armitage, las escenas que comparten como Bilbo y Thorin tienen fuerza, bien bañadas por la humanidad que puede desprender una simple bellota encerrada en una mano. Las diferencias entre elfos, enanos y hombres se dibujan bien, con la cabezonería de no ceder un ápice en las respectivas posiciones, e incluso la subtrama del inventado triángulo amoroso de la elfa Tauriel, que implica a otro elfo y a un enano y supone un claro riesgo, se resuelve bien. Se incluye algún desahogo humorístico con el traicionero Alfrid, y Jackson se permite algún momento de diversión con el bestiario de criaturas malignas, aunque es el tono épico con apuntes de entrañable camaradería lo que domina. Una vez alcanzado el momento climático, el epílogo en la Comarca, y el enlace con lo que contará El Señor de los Anillos, están bien concebidos.

7/10
The Strain

2014 | The Strain | Serie TV

Ephraim Goodweather (Corey Stoll) y Nora Martínez (Mía Maestro) trabajan en el Centro de Control de Enfermedades en Nueva York. Serán lo primeros en llegar hasta un avión estacionado misteriosamente en la pista del aeropuerto JFK. Parece que no hay nadie vivo en el interior, sólo cuerpos inertes. Sin embargo, cuatro pasajeros "despiertan" de una especie de letargo y son puestos en cuarentena. En el aeropuerto contactará con ellos un anciano llamado Abraham Setrakian (David Bradley) que les dice que han de quemar los cuerpos y destruir un ataúd, pues se trata en realidad del comienzo de una invasión de vampiros, a los que él llama "strigoi". Ephraim y Nora le toman por loco, pero acabarán por creerle cuando los cuerpos de los muertos vuelvan a la vida convertidos en monstruos que atacan a los vivos para beber su sangre. Entretenida serie de temática vampírica, con elementos de thriller, misterio y terror, que viene avalada por el talento de su creador, Guillermo del Toro (El laberinto del fauno, Hellboy). The Strain da una vuelta de tuerca a la ancestral idea de la humanidad de perseguir la vida eterna, con un personaje sin escrúpulos que será capaz de aliarse con el mismísimo diablo –llamado aquí el amo, el vampiro ancestral– para no morir. Además incluye a un siniestro personaje relacionado con los nazis, que será a lo largo de los años el enemigo acérrimo del anciano Setrakian. La trama sigue las andanzas de un grupo de personajes que se irán uniendo –los investigadores, el anciano, una hacker, un niño, un policía...– y que tendrán que buscar la destrucción del "amo" si no quieren que la humanidad (y Nueva York primero) acabe en manos de los vampiros. Del Toro se esmera en el retrato de personajes, con sus tiras y afloja, y ha cuidado mucho además la estética de los monstruos, de modo que ha laborado una especie de seres que parecen a medio camino entre zombies y vampiros, con un extraño apéndice retráctil que sale de sus bocas y con el que matan a sus víctimas.

6/10
Pacific Rim

2013 | Pacific Rim

Futuro imperfecto. A través de una brecha en el interior de la Tierra han hecho su aparición desde otra dimensión unos monstruos terribles, los Kaijus. Para combatir a estos alienígenas letales los terrícolas usan los Jaegers, unos robots descomunales, que necesitan ser manejados por dos pilotos, usando las habilidades de sus hemisferios cerebrales derecho e izquierdo, lo que les obliga a compartir sus recuerdos mediante un procedimiento conocido como la Deriva. Raleigh Becket es un piloto retirado tras la muerte de su hermano, con el que conducía un Jaeger, que se reincorpora al servicio para hacer tándem, tal vez, con Mako Mori, una joven nipona que arrastra un trauma de su niñez relacionado con los Kaijus, pero con grandes habilidades. Pacific Rim podría definirse como una película apocalíptica de Godzillas contra Transformers, o mejor aún, contra Mazingers Z, ya que los robots de esos dibujos animados eran manejados por un piloto. Hay mucho ruido y mucha chatarrería, para demolir edificios los Kaijus y los Jaegers se las pintan solos. La historia original (!?) la firma un tal Travis Beacham, que ya hizo otra película con muchos destrozos, Furia de titanes, al que se suma el propio director, Guillermo del Toro, quien contribuye seguramente a humanizar un poco la cosa, lo que es de agradecer. Ello además de contar con sus amiguetes para pequeños papeles –Ron Perlman e incluso el amiguete Santiago Segura–, e introducir sus personales diseños y su particular sentido del humor, que se nota sobre todo en los científicos friquis y en los contrabandistas de restos orgánicos de Kaijus. También hay espacio para elementos propios de cuento, tan gusto de Del Toro, sobre todo en los recuerdos infantiles de Mako, que pueden hacer pensar, remotamente, en El laberinto del fauno. El diseño de producción de Pacific Rim puede ser impresionante, pero al final todo son fuegos de artificio que aturden en exceso, con presencia de criaturas y robots de distinta generación, seguramente para vender los correspondientes juguetes y hacer un poco más de caja. Probablemente no es casual la idea de emparentar los Kaijus con los dinosaurios, si a los chavales les encantan las criaturas prehistóricas, ahora se trataría de encandilarles con los letales bichos de nueva generación. Cita Del Toro a Alexander Korda como referente de su película, aunque nos da la impresión que el cine de aventuras de antaño del británico era otra cosa. Resulta curioso ver cómo los actores se esfuerzan en Pacific Rim. Hay lógica en la elección de intérpretes “baratos”, o sea, no estrellas que exijan cifras millonarias. Guaperas como Charlie Hunnam simplemente cumplen, y otros como Perlman y Segura, o los científicos Charlie Day y Burn Gorman simplemente siguen la corriente a Del Toro para provocar risas entre los fans. Se toman en serio, quizá demasiado para lo que de sí dan sus personajes, Idris Elba y Rinko Kikuchi, con su muy especial relación paternofilial.

5/10
El hobbit: La desolación de Smaug

2013 | The Hobbit: The Desolation of Smaug

Segunda de las tres películas en las que Peter Jackson ha dividido la trama de "El hobbit", primera de las novelas en las que el británico J.R.R. Tolkien desarrolló su universo mitológico. El hobbit: La desolación de Smaug mantiene una absoluta unidad con su predecesora, pues se nota que como en el caso de El Señor de los Anillos, se han rodado todas las entregas de un tirón, antes de someter las imágenes a un largo proceso de postproducción. El hobbit: La desolación de Smaug retoma a los protagonistas, el hobbit Bilbo Bolsón, y sus acompañantes, que tras escapar de Azog, rey de los orcos de Moria, continúan su viaje hacia Erebor, para enfrentarse al dragón Smaug y recuperar el tesoro y el hogar que antaño perteneció al pueblo enano. Para llegar hasta allí se impone atravesar el Bosque Negro, hogar de los elfos silvanos, cuyo monarca, Thranduil, muestra un especial desprecio hacia los enanos. Se nota, más que en su trilogía predecesora, que Jackson ha estirado demasiado el chicle, al sacarse de la chistera tres películas de un único libro, muy inferior en número de páginas a su continuación. Aunque empieza con el ritmo adecuado y mucha acción, El hobbit: La desolación de Smaug acaba alargándose demasiado, en elementos como la subtrama de la búsqueda del Nigromante por parte de Gandalf y Radagast, y sobre todo en el tramo final. Pesa también a veces cierta sensación de estar viendo más de lo mismo, que se habría evitado con el cambio de director con el que amagó Jackson antes de iniciar el rodaje, cuando estaba en el proyecto Guillermo del Toro, que habría desarrollado una visión un tanto distinta. Tal y como han quedado las cosas, ni el film aporta nada a la carrera de Peter Jackson, ni Jackson suma mucho más al mundo de J.R.R. Tolkien. Matizado esto, resulta bastante evidente que no decepciona ni mucho menos. El hobbit: La desolación de Smaug logra la necesaria espectacularidad con secuencias como la huida de los protagonistas en los barriles, y sobre todo a través del meritorio esfuerzo técnico que ha supuesto la creación del dragón Smaugh. Además, la recreación de escenarios 'tolkienanos' resulta memorable, especialmente la ciudad del Valle, junto a la montaña de Erebor, un antiguo punto comercial importante, actualmente en decadencia, donde transcurre gran parte de la acción. Para darle entidad propia a esta entrega, el equipo de guionistas, nuevamente formado por el propio Jackson, su esposa Fran Walsh, la experta en Tolkien Philippa Boyens, y el citado Del Toro, han subrayado la importancia de la Piedra del Arca, el mayor tesoro robado por Smaug a los enanos, que como saben quienes hayan leído la novela será objeto de desavenencias entre las razas que deberían estar unidos frente a las amenazas oscuras. Gracias a un prólogo en Bree (Peter Jackson realiza un cameo como ciudadano de este lugar, al igual que hizo en El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo), donde Thorin habla con Gandalf sobre esta gema, El hobbit: La desolación de Smaug adquiere un subtexto en torno a la reconciliación y la unidad de quienes deberían estar juntos para afrontar el futuro, presente también en la sugerida y poco propia del universo 'tolkieniano' atracción entre la elfa Tauriel (excelente trabajo de Evangeline Lilly, conocida por Perdidos) y uno de los enanos. En cuanto a las interpretaciones, poco queda decir sobre la apropiadísima elección de Martin Freeman, un excelente Bilbo Bolsón, que hace gala de detalles sorprendentes como el movimiento de los pies. Lo mismo ocurre con el trabajo de actores como Richard Armitage y el resto de enanos, al mismo nivel que en el film anterior, y de los veteranos de la saga, como el gran Ian McKellen (Gandalf) y los recuperados un tanto artificiosamente Orlando Bloom y Cate Blanchett. Entre los recién llegados, cabe citar a Luke Evans, un bardo muy bien defendido, a pesar de que en principio se desconoce si será leal o no a los protagonistas, y a la anteriormente referida Lily. En la versión original se puede disfrutar –como Smaug y el Nigromante– de la profunda y apabullante voz de Benedict Cumberbatch, compañero de Freeman en la excelente serie Sherlock.

7/10
El hobbit: Un viaje inesperado

2012 | The Hobbit: an Unexpected Journey

Bilbo Bolsón es un hobbit de la Comarca, que como todos los suyos ama la vida hogareña, las fiestas y los amigos, la paz y la tranquilidad. Pero un día llama a su puerta el mago Gandalf, que para Bilbo es sólo un recuerdo de la infancia, el tipo que organizaba en el solsticio de verano unos magníficos fuegos artificiales. Hombre sabio que escudriña en el interior de las personas, cree que Bilbo es justo el hombre que necesitan trece enanos liderados por Thorin Escudo de Roble, quienes, despojados tiempo atrás por el dragón Smaug y los trasgos de todo lo suyo, vagan sin poder llamar a ningún sitio su hogar. En efecto, los trece enanos planean viajar a la Montaña Solitaria para recuperar sus antiguas posesiones, actualmente en poder de Smaug. Se ha hecho esperar la adaptación de “El hobbit”, la primera obra de J.R.R. Tolkien situada antes de los acontecimientos de “El Señor de los Anillos”, convertida en trilogía de películas dirigidas por el neozelandés Peter Jackson. Aquí, tras amagar con confiar la dirección a Guillermo del Toro, finalmente el mexicano figura como coguionista con el propio Jackson, Philippa Boyens y Fran Walsh, poniéndose él finalmente detrás de la cámara. Si “El Señor de los Anillos” daba claramente para tres películas, e incluso para seis, se hacía necesario suprimir pasajes de la obra de Tolkien, aquí claramente la decisión de entregar tres filmes se antoja exagerada y descaradamente comercial, lo que obliga a estirar las escenas de acción, batallas muy espectaculares y bien rodadas, pero que apabullan. Ello más la invitación a personajes de “El Señor de los Anillos” que no aparecen en “El hobbit” de Tolkien, pero que aquí tienen su papel, medianamente justificado. Dicho lo anterior, y pese a que el film se hace largo, hay que reconocer que El hobbit: un viaje inesperado es, además de un gran espectáculo donde al carácter de cuento se le aplican proporciones épicas de gran “scope” en muchos pasajes, una película fiel a Tolkien en lo esencial. El amor por el hogar, dulce hogar; el perdón a los enemigos, mayor muestra de coraje que rebanarles el pescuezo; el heroísmo cotidiano y salido del corazón de los pequeños –¿o habría que decir “medianos”?–, de mayor valor que los combates vistosos guiados por la furia. Estos elementos conceden gran parte de su grandeza al film, al igual que los divertidos momentos humorísticos, bien trenzados. Aunque muchos espectadores se quedarán sobre todo en los magníficos paisajes neozelandeses, las criaturas como orcos, trasgos y águilas, o lo que se esconde en las entrañas de la Tierra, al final lo que cuenta son las emociones que transmiten los personajes, bien presentes en los intercambios entre Gandalf y Bilbo, Bilbo y los enanos, en particular Thorin, o Gandalf y cierta dama élfica, y, por supuesto, Bilbo y Gollum. Martin Freeman como Bilbo se revela una magnífica elección para el papel protagonista.

7/10
No tengas miedo a la oscuridad

2011 | Don't Be Afraid of the Dark

Sally es una chiquilla introvertida, hija de padres divorciados, que debe irse a vivir con su padre Alex y la novia de éste, Kim, a un viejo caserón que están restaurando, propiedad de un famoso pintor del siglo pasado. La situación de su nueva familia no le agrada, y para colmo en el sótano oculto de la casa moran escondidas unas extrañas criaturas, que aparentemente quieren hacerse amigas de Sally, pero en realidad son maléficas y les encantan los dientes de niño. Cuando Sally quiere advertir a Alex y Kim sobre las presencia de estos “bichejos”, se topa con su incredulidad. Remake de un telefilm de 1973, coescrito y producido por el mexicano especialista en fantaterror Guillermo del Toro, y que dirige el debutante en el largo Troy Nixey. Se trata más que nada de un ejercicio de estilo, la clásica historia de casa encantada mil veces vista, en que la pequeña protagonista testigo de tremendos sucesos es tomada por mentirosa y chiflada, hasta que se llega a un punto de no-retorno. Tras un brutal prólogo de época, se pasa a hechos contemporáneos, donde los sustos son más o menos eficaces aunque algo reiterativos; curiosamente hay algún momento en que se produce más risa que miedo, y es que el ama de llaves y el jardinero responde a la perfección al tópico en su peor cara. Las criaturas, una especie de desagradables gremlins ratunos, están bien diseñados, y se juega gradualmente con su aparición. Las interpretaciones de Guy Pearce y Katie Holmes resultan bastante convencionales, aunque lo cierto es que no dan para mucho. Mientras que la niña Bailee Madison soporta bastante bien la obligación de llevar el peso de la trama.

4/10
Hellboy 2. El ejército dorado

2008 | Hellboy II: The Golden Army

En la primera parte dedicada a este personaje, Guillermo del Toro adaptó con mucha fidelidad uno de los comics de Hellboy. Esta vez, el mexicano ha concebido una historia original, junto con Mike Mignola, creador del personaje, y se ha encargado de escribir el guión ‘a su aire’. Curiosamente, el cineasta, que se prepara para dirigir la adaptación en dos películas de ‘El hobbit’, ha incluido varios elementos que recuerdan a la mitología de J.R.R. Tolkien. Así, el desencadenante de la historia es un poderosísimo objeto mágico de la antigüedad, en concreto una corona que controla un tenebroso ejército, tan poderosa que fue dividida en tres partes. Dos anillos, uy, perdón, trozos de la corona, fueron a parar a los elfos, y uno a los humanos, condenados a morir. Esta historia se la contaba su padre adoptivo, el profesor Bloom, al demonio crecido entre los humanos Hellboy, cuando era pequeño. Años después –como se vio en la entrega anterior– Hellboy se ha convertido en miembro de una agencia gubernamental dedicada a la investigación de fenómenos paranormales, denominada BPRD. Junto con sus compañeros –su novia Liz Sherman, con poderes piroquinéticos, y Abe Sapien, un hombre-pez capaz de ver el pasado o el futuro de los objetos–, Hellboy investiga el brutal robo de una pieza de la antigua corona –la que permanece entre los humanos–, que iba a ser vendida al mejor postor en una casa de subastas neoyorquina. El culpable es Nuada, el príncipe heredero del reino de los elfos, que tomó la pieza que poseía su padre, tras acabar con su vida. Le falta un tercer fragmento, en poder de su hermana gemela, la princesa Nuala, a la que Hellboy y sus chicos tratarán de proteger. Del Toro supera la anterior entrega, sobre todo porque introduce muchos elementos muy personales en el guión, como la relación de pareja, entre Hellboy y Liz, que ya estaba apuntada anteriormente y que al parecer se basa en la relación entre el cineasta mexicano y su esposa. Sus problemas para vivir el día a día humanizan muchísimo a los personajes, con alguna frase muy realista, como cuando Hellboy viene a decir que daría la vida por ella, pero lo que realmente le cuesta es ‘fregar los platos’. También tiene un gran interés el enamoramiento entre Abe Sapien y la princesa Nuala. Resultan bastante cercanos los esfuerzos de estos ‘freaks’, que a pesar de su apariencia escalofriante para los humanos, intentan agradar, integrarse entre la gente normal y convertirse en héroes. En este sentido, no resultan gratuitos los homenajes a Frankenstein (monstruo incomprendido por excelencia) y a otras criaturas de la época dorada del cine de terror de la Universal. Por otro lado, predomina un tono humorístico muy de agradecer, que da lugar a momentos divertidos. Introduce también Del Toro criaturas muy características de su universo personal, tan originales como evocadoras, realizadas con unos efectos especiales memorables. A nivel visual, el film es apabullante, con momentos vistosos, como el enfrentamiento con la judía que se convierte en un ser espantoso en contacto con el agua, o la llegada del Ejército Dorado. En cuanto al reparto, Ron Perlman vuelve a demostrar que es un actor único para interpretar con una gran expresividad a personajes que requieren muchísimo maquillaje. Le acompaña la correcta Selma Blair y correctos secundarios. Destaca Doug Jones (Abe Sapien), al que ni siquiera se le ve por el maquillaje, y que tiene que apoyarse básicamente en su voz, que por lo visto fue sustituida por la de otro actor en el primer Hellboy. Todo esto, y un ritmo dinámico, permite pasar bastante por alto la simpleza de la historia, y que las secuencias de acción se alarguen innecesariamente, probablemente por exigencias de la productora.

6/10
El laberinto del fauno

2006 | El laberinto del fauno

Una viuda de la guerra española, con una hija pequeña, se ha casado con un comandante de la guardia civil en busca de seguridad. Encinta de su nuevo esposo, la familia se instala en una casa en medio del bosque, donde el comandante y sus hombres tratan de acabar con el maquis, hombres que se refugian en la montaña y que no admiten la derrota de la pasada contienda bélica. La pequeña, ajena a ese entorno de enfrentamiento político y amante de los cuentos, se internará en un misterioso mundo mágico habitado por un fauno. Éste le hace una sorprendente revelación a la niña: Ofelia es en realidad una princesa. Para poder regresar a su verdadero mundo, y recuperar su estatus real, deberá superar tres pruebas. El mexicano Guillermo del Toro dirige una sólida película, quizá la mejor que ha realizado desde Cronos (1993), donde juega a que las diferencias entre el mundo mágico y el real no son tantas: en ambos espacios hay buenos y malos, y se hacen necesarios el amor y el sacrificio para sobrevivir a la crueldad y al egoísmo. De exuberante imaginería y envidiable ritmo, choca no obstante la violencia desmedida de algún pasaje. Como en otros filmes ambientados en el franquismo, carga la tópica imagen maniquea al uso, aquí camuflada con la estructura de cuento, que hace más aceptable que los guardias civiles sean ‘malos malísimos’ y los ‘chicos’ del maquis héroes sin fisuras. De interpretaciones impecables, sobresale la parte fantástica.

7/10
Hellboy

2004 | Hellboy

Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis patrocinan un ritual pagano mediante el que el mismísimo Rasputín pretende traer a la Tierra a un demonio poderoso que les permita ganar la contienda. Algo sale mal, y sólo consiguen traer a un bebé de diablo rojo. Tras ser rescatado por el ejército aliado, será criado como un hijo por el profesor Broom. Convertido en un demonio adulto, socarrón y fumador de puros, Hellboy se hará miembro de una sociedad secreta: el Instituto para la Investigación Paranormal y de Defensa. Esta organización combate el mal y previene la llegada a nuestro mundo de otros demonios. Pero Rasputín reaparece para intentar atraer a Hellboy al lado oscuro. El cineasta mexicano Guillermo del Toro está especializado en cine fantástico, y es el autor de Cronos, Mimic y Blade 2. En esta ocasión toma por los cuernos la adaptación al cine del demoníaco personaje procedente del cómic, al que manifiesta tener un gran aprecio. Al frente de su equipo habitual, que incluye al director de fotografía Guillermo Navarro y al compositor Marco Beltrami, Del Toro logra una modélica ambientación gótica, compone eficaces secuencias de acción, y humaniza a los personajes a pesar de su carácter irreal. Al guión le falta solidez, quedándose a ratos en una acumulación de situaciones artificiosas. Se juega bien la carta del humor, pero se habría agradecido un mejor aprovechamiento del potencial dramático del personaje, con complejo de culpa porque en realidad es un demonio. De todas formas, por su alta calidad técnica apasionará a los aficionados al cómic e incondicionales del cine fantástico. Para ellos sale también a la venta la edición del coleccionista, que incluye una estatuilla de Hellboy y el Director’s Cut, un montaje distinto al que se vio en los cines.

5/10
El espinazo del diablo

2001 | El espinazo del diablo

Años de la guerra civil española. Carlos, un chaval de doce años, es abandonado en un orfanato por su tutor. El lugar, un caserón imponente y solitario, está regentado por Carmen,una mujer (Marisa Paredes) con una pata de palo. Casares, un maduro profesor (Federico Luppi) hace extraños experimentos en su laboratorio. El conserje Jacinto (Eduardo Noriega) es un tipo peligroso temido por los críos. La extraña visión de un niño de aspecto fantasmal conmueve a Carlos: podría ser el espectro de un antiguo habitante del orfanato. La productora de Almodóvar apadrina esta película de género, que presenta un lujoso diseño de producción. Un experto en terror, el mexicano Guillermo del Toro (Cronos, Mimic) sabe rodar el film de un aire malsano y misterioso. Y asegura que en muchos pasajes “no hay palabras, sólo atmósfera densa y preñada de susurros y sombras que se escurren en la noche”. ¡Uy, qué miedo!

5/10
Mimic

1997 | Mimic

Después de Cronos, una notable muestra de cine de terror, el director mexicano Guillermo del Toro hace una nueva incursión en el género, con generoso presupuesto estadounidense. La productora Miramax de los hermanos Weinstein seguía apostando por este cine, vistos los buenos resultados de El cuervo y Scream. Nueva York. Una extraña epidemia causa estragos entre la población infantil. La doctora Susan Tyler logra detenerla gracias a unos exóticos insectos, sometidos a manipulación genética, que matan a las cucarachas que propagan la enfermedad. Años después unas misteriosas muertes coinciden con el descubrimiento de un extraño espécimen de insecto en los túneles del metro. Algo ha sobrevivido allí abajo, mutado en peligroso depredador, que mata a unos humanos que vencieron una primera batalla en el pasado, pero no la guerra. La historia cuenta con varios guionistas de prestigio, entre ellos John Sayles. El film sabe contraponer la ciencia, su pretensión de controlar y explicarlo todo, con las emociones, lo desconocido, lo trascendente si se quiere. Los experimentos de la doctora, tan exactos, contrastan con su deseo de ser madre, lo más natural del mundo. Un test de embarazo le puede decir si espera o no un niño, pero no puede darle ese niño. Por otra parte, el progreso no puede evitar la marginación, el drama de los chicos en la calle, la pobreza; ni siquiera en Manhattan. Aparte de estas reflexiones —“época de oscurantismo total”, denomina Del Toro a nuestro tiempo—, el director maneja con destreza las bazas del miedo y el suspense, sin recurrir a trampas demasiado fáciles; sobre todo en la claustrofóbica parte que transcurre en los subterráneos, que tiene muchos puntos en común con Alien, el octavo pasajero. Música siniestra, fotografía oscura, decorados inquietantes, proporcionan la atmósfera adecuada. Quizá haya exceso en lo sanguinolento y viscoso, aunque se suponga que un film de este tipo lo exige. Hay buenos actores  —sobresalen Mira Sorvino, mujer vulnerable y Charles S. Dutton, hombre sencillo de la calle—, aunque se desaprovecha a Giancarlo Giannini en su personaje de limpiabotas, y al niño que hace de su hijo.

5/10
Cronos

1993 | Cronos

1535. Un alquimista fabrica un artilugio en forma de insecto dorado. Se supone que tiene la facultad de otorgar la vida eterna al que lo posea. En la época actual, Jesús Gris, un anticuario, encuentra el extraño artefacto. Lo que ignora es que Dieter de la Guardia y su sobrino andan tras sus pasos, dispuestos a todo por conseguirlo. Prometedor debut en el largometraje del director y guionista mexicano Guillermo del Toro, que inmediatamente fue reclutado por Hollywood para ponerse al frente de filmes como Blade II y Hellboy. Rodada con más imaginación que presuesto, el cineasta ofrece una fresca vuelta de tuerca al mito de los vampiros, en un relato que reflexiona sobre la cercanía de la muerte y el paso del tiempo. Destacan las interpretaciones de Federico Luppi y Ron Perlman, actores fetiche del director.

5/10
Nightmare Alley

2020 | Nightmare Alley

Un joven y ambicioso feriante (Bradley Cooper) con un innegable talento para manipular a la gente con unas pocas palabras bien elegidas, se compincha con una psicóloga (Cate Blanchett) que es aún más peligrosa que él.

La forma del agua

2017 | The Shape of Water

Los años de la guerra fría en Estados Unidos. Elisa Esposito es una mujer muda, con un sencillo trabajo como limpiadora en unas instalaciones militares supersecretas del gobierno, lo que no le impide tener un alma delicada y sensible, que busca dar y recibir amor. Sus mejores amigos son Zelda, compañera del trabajo, y Giles un vecino ya maduro, artista de diseño gráfico cuyos trabajos no son apreciados por empresas que le consideran anticuado. El descubrimiento de que en su lugar de puesto están haciendo crueles experimentos con una extraña criatura anfibia de aspecto humanoide, despierta la sensibilidad de Elisa, que concebirá un plan para liberarlo. Lo que pasa por enfrentarse con Strickland, el responsable de las instalaciones, y verse inmersa en el clásico duelo de espionaje entre rusos y americanos. El mexicano Guillermo del Toro entrega un cuento de hadas que se desarrolla en un contexto histórico bien preciso, esquema que ya utilizó exitosamente en El laberinto del fauno. Aquí la guerra fría reemplaza a la guerra civil española, en vez de un fauno tenemos al humanoide anfibio, y el sádico militar franquista que componía Sergi López encuentra un eficaz recambio en Michael Shannon, que combina la imagen falsamente idílica de padre de familia en un feliz hogar con la de un agente del gobierno cruel e implacable a la hora de cumplir con su deber. Aunque Del Toro no renuncia, por supuesto, a su fuerte personalidad temática y visual, firma el guión del film con Vanessa Taylor, conocida sobre todo en su faceta televisiva donde ha intervenido como productora y libretista en series como Alias, Everwood y Juego de tronos, y que quizá puede aportar un mejor conocimiento de la realidad sociológica estadounidense, elementos como el racismo o la consideración de la mujer. La forma del agua es una película muy de Del Toro, lo que se percibe en su cuidado diseño de producción, en la concepción de la criatura, el laboratorio, la casa de Elisa situada en el mismo inmueble que una gran sala de cine, y en el exquisito gusto en la concepción de los planos, empezando por el fascinante arranque acuático. A la vez, su historia resulta deudora del universo de Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro, cierto toque surrealista retro con componente siniestro y la importancia del agua traen a la memoria títulos como Delicatessen y La ciudad de los niños perdidos, y el fuerte personaje femenino compuesto por Sally Hawkins hacen pensar en Audrey Tautou y Amelie. Por supuesto, también se puede pensar en las clásicas de películas de monstruos o en tramas del tipo la bella y la bestia, donde Doug Jones, habitual en el cine del mexicano, vuelve a hacer de anfibio tras su experiencia en la saga Hellboy. El planteamiento lírico de algunos pasajes, la capital historia de amor y la camaradería representada por los personajes de Octavia Spencer –la amiga que todos querríamos tener–, Richard Jenkins –el vecino perfecto– y Michael Stuhlbarg –el inesperado aliado– cuentan con el respaldo de una estructura narrativa sólida. En cambio, pesan algunos trazos gruesos, los toques gore de los que Del Toro parece no poder prescindir –a diferencia de lo que hizo su colega Peter Jackson al abordar el universo de Tolkien–, y el componente erótico que podía haber sido más comedido, aunque se revista a veces de sensual lirismo. En esa relación que parece imposible entre humana y lo que sea, puede verse simbolizada, con calculada ambigüedad, una apuesta por el amor entre dos personas, por muy diferentes que sean, aunque al menos el director mexicano señala, algo groseramente, que estamos siendo testigos de una relación entre seres mujer y varón, lo que no deja de ser una audacia en los tiempos de ideología de género que corren.

7/10
La cumbre escarlata

2015 | Crimson Peak

Siglo XIX. Edith Cushing, rica heredera americana aspirante a escritora, se inspira para sus relatos en el recuerdo de los espectros que la acosaban de niña. Acaba enamorada de Thomas Sharp, aristócrata británico venido a menos que ha acudido a la ciudad en busca de financiación para una máquina excavadora de su invención, por lo que se reúne con el padre de la muchacha. Cuando éste último muere en extrañas circunstancias, Edith se casa con él, y le acompaña a la inquietante mansión familiar de Inglaterra, donde reside con su hermana. Guillermo del Toro llevaba una década intentando sacar adelante La cumbre escarlata, pero diversos proyectos le habían ido retrasando. Al final, él mismo ha coescrito el guión con Matthew Robbins, veterano ex colaborador de Steven Spielberg, pues le escribió el libreto de Loca evasión y dirigió Nuestros maravillosos aliados, producido por el Rey Midas. Ya había trabajado con el mexicano en Mimic. Existen algunos puntos poco creíbles en la trama, acaba resultando un tanto ligera, y sin duda le falta originalidad. Pero supone un homenaje a las viejas historias de fantasmas, pues evoca los relatos de autores como Edgar Allan Poe, y al cine clásico de terror. Quizás desentonan algunos toques demasiado truculentos, pero en general mantiene la regla de sugerir –más que mostrar– los elementos más retorcidos de la oscura trama. Por su tono romántico, y ciertas reflexiones sobre el poder redentor del amor, funcionan mejor que nunca las poderosas imágenes, el punto fuerte del realizador. Compone una ambientación barroca en la que destacan detalles como la vieja mansión en Inglaterra, los paisajes en los que la nieve recubre la arcilla roja o los fantasmas, muy originales aunque en cierta manera remiten al film gótico de época Sleepy Hollow, de Tim Burton. Pero también tiene a su favor un reparto impecable, sus personajes, en otras manos, habrían resultado bastante tópicos. Así, mientras que Mia Wasikowska y Charlie Hunnam cumplen, asombran sobre todo el sobresaliente Tom Hiddleston, que brilla como un tipo que a ratos parece un enamorado apasionado y otras veces un charlatán, y la todoterreno Jessica Chastain, que en su esfuerzo por buscar registros diferentes, sorprende como mujer despojada de humanidad.

6/10
The Strain

2014 | The Strain | Serie TV

Ephraim Goodweather (Corey Stoll) y Nora Martínez (Mía Maestro) trabajan en el Centro de Control de Enfermedades en Nueva York. Serán lo primeros en llegar hasta un avión estacionado misteriosamente en la pista del aeropuerto JFK. Parece que no hay nadie vivo en el interior, sólo cuerpos inertes. Sin embargo, cuatro pasajeros "despiertan" de una especie de letargo y son puestos en cuarentena. En el aeropuerto contactará con ellos un anciano llamado Abraham Setrakian (David Bradley) que les dice que han de quemar los cuerpos y destruir un ataúd, pues se trata en realidad del comienzo de una invasión de vampiros, a los que él llama "strigoi". Ephraim y Nora le toman por loco, pero acabarán por creerle cuando los cuerpos de los muertos vuelvan a la vida convertidos en monstruos que atacan a los vivos para beber su sangre. Entretenida serie de temática vampírica, con elementos de thriller, misterio y terror, que viene avalada por el talento de su creador, Guillermo del Toro (El laberinto del fauno, Hellboy). The Strain da una vuelta de tuerca a la ancestral idea de la humanidad de perseguir la vida eterna, con un personaje sin escrúpulos que será capaz de aliarse con el mismísimo diablo –llamado aquí el amo, el vampiro ancestral– para no morir. Además incluye a un siniestro personaje relacionado con los nazis, que será a lo largo de los años el enemigo acérrimo del anciano Setrakian. La trama sigue las andanzas de un grupo de personajes que se irán uniendo –los investigadores, el anciano, una hacker, un niño, un policía...– y que tendrán que buscar la destrucción del "amo" si no quieren que la humanidad (y Nueva York primero) acabe en manos de los vampiros. Del Toro se esmera en el retrato de personajes, con sus tiras y afloja, y ha cuidado mucho además la estética de los monstruos, de modo que ha laborado una especie de seres que parecen a medio camino entre zombies y vampiros, con un extraño apéndice retráctil que sale de sus bocas y con el que matan a sus víctimas.

6/10
Pacific Rim

2013 | Pacific Rim

Futuro imperfecto. A través de una brecha en el interior de la Tierra han hecho su aparición desde otra dimensión unos monstruos terribles, los Kaijus. Para combatir a estos alienígenas letales los terrícolas usan los Jaegers, unos robots descomunales, que necesitan ser manejados por dos pilotos, usando las habilidades de sus hemisferios cerebrales derecho e izquierdo, lo que les obliga a compartir sus recuerdos mediante un procedimiento conocido como la Deriva. Raleigh Becket es un piloto retirado tras la muerte de su hermano, con el que conducía un Jaeger, que se reincorpora al servicio para hacer tándem, tal vez, con Mako Mori, una joven nipona que arrastra un trauma de su niñez relacionado con los Kaijus, pero con grandes habilidades. Pacific Rim podría definirse como una película apocalíptica de Godzillas contra Transformers, o mejor aún, contra Mazingers Z, ya que los robots de esos dibujos animados eran manejados por un piloto. Hay mucho ruido y mucha chatarrería, para demolir edificios los Kaijus y los Jaegers se las pintan solos. La historia original (!?) la firma un tal Travis Beacham, que ya hizo otra película con muchos destrozos, Furia de titanes, al que se suma el propio director, Guillermo del Toro, quien contribuye seguramente a humanizar un poco la cosa, lo que es de agradecer. Ello además de contar con sus amiguetes para pequeños papeles –Ron Perlman e incluso el amiguete Santiago Segura–, e introducir sus personales diseños y su particular sentido del humor, que se nota sobre todo en los científicos friquis y en los contrabandistas de restos orgánicos de Kaijus. También hay espacio para elementos propios de cuento, tan gusto de Del Toro, sobre todo en los recuerdos infantiles de Mako, que pueden hacer pensar, remotamente, en El laberinto del fauno. El diseño de producción de Pacific Rim puede ser impresionante, pero al final todo son fuegos de artificio que aturden en exceso, con presencia de criaturas y robots de distinta generación, seguramente para vender los correspondientes juguetes y hacer un poco más de caja. Probablemente no es casual la idea de emparentar los Kaijus con los dinosaurios, si a los chavales les encantan las criaturas prehistóricas, ahora se trataría de encandilarles con los letales bichos de nueva generación. Cita Del Toro a Alexander Korda como referente de su película, aunque nos da la impresión que el cine de aventuras de antaño del británico era otra cosa. Resulta curioso ver cómo los actores se esfuerzan en Pacific Rim. Hay lógica en la elección de intérpretes “baratos”, o sea, no estrellas que exijan cifras millonarias. Guaperas como Charlie Hunnam simplemente cumplen, y otros como Perlman y Segura, o los científicos Charlie Day y Burn Gorman simplemente siguen la corriente a Del Toro para provocar risas entre los fans. Se toman en serio, quizá demasiado para lo que de sí dan sus personajes, Idris Elba y Rinko Kikuchi, con su muy especial relación paternofilial.

5/10
Hellboy 2. El ejército dorado

2008 | Hellboy II: The Golden Army

En la primera parte dedicada a este personaje, Guillermo del Toro adaptó con mucha fidelidad uno de los comics de Hellboy. Esta vez, el mexicano ha concebido una historia original, junto con Mike Mignola, creador del personaje, y se ha encargado de escribir el guión ‘a su aire’. Curiosamente, el cineasta, que se prepara para dirigir la adaptación en dos películas de ‘El hobbit’, ha incluido varios elementos que recuerdan a la mitología de J.R.R. Tolkien. Así, el desencadenante de la historia es un poderosísimo objeto mágico de la antigüedad, en concreto una corona que controla un tenebroso ejército, tan poderosa que fue dividida en tres partes. Dos anillos, uy, perdón, trozos de la corona, fueron a parar a los elfos, y uno a los humanos, condenados a morir. Esta historia se la contaba su padre adoptivo, el profesor Bloom, al demonio crecido entre los humanos Hellboy, cuando era pequeño. Años después –como se vio en la entrega anterior– Hellboy se ha convertido en miembro de una agencia gubernamental dedicada a la investigación de fenómenos paranormales, denominada BPRD. Junto con sus compañeros –su novia Liz Sherman, con poderes piroquinéticos, y Abe Sapien, un hombre-pez capaz de ver el pasado o el futuro de los objetos–, Hellboy investiga el brutal robo de una pieza de la antigua corona –la que permanece entre los humanos–, que iba a ser vendida al mejor postor en una casa de subastas neoyorquina. El culpable es Nuada, el príncipe heredero del reino de los elfos, que tomó la pieza que poseía su padre, tras acabar con su vida. Le falta un tercer fragmento, en poder de su hermana gemela, la princesa Nuala, a la que Hellboy y sus chicos tratarán de proteger. Del Toro supera la anterior entrega, sobre todo porque introduce muchos elementos muy personales en el guión, como la relación de pareja, entre Hellboy y Liz, que ya estaba apuntada anteriormente y que al parecer se basa en la relación entre el cineasta mexicano y su esposa. Sus problemas para vivir el día a día humanizan muchísimo a los personajes, con alguna frase muy realista, como cuando Hellboy viene a decir que daría la vida por ella, pero lo que realmente le cuesta es ‘fregar los platos’. También tiene un gran interés el enamoramiento entre Abe Sapien y la princesa Nuala. Resultan bastante cercanos los esfuerzos de estos ‘freaks’, que a pesar de su apariencia escalofriante para los humanos, intentan agradar, integrarse entre la gente normal y convertirse en héroes. En este sentido, no resultan gratuitos los homenajes a Frankenstein (monstruo incomprendido por excelencia) y a otras criaturas de la época dorada del cine de terror de la Universal. Por otro lado, predomina un tono humorístico muy de agradecer, que da lugar a momentos divertidos. Introduce también Del Toro criaturas muy características de su universo personal, tan originales como evocadoras, realizadas con unos efectos especiales memorables. A nivel visual, el film es apabullante, con momentos vistosos, como el enfrentamiento con la judía que se convierte en un ser espantoso en contacto con el agua, o la llegada del Ejército Dorado. En cuanto al reparto, Ron Perlman vuelve a demostrar que es un actor único para interpretar con una gran expresividad a personajes que requieren muchísimo maquillaje. Le acompaña la correcta Selma Blair y correctos secundarios. Destaca Doug Jones (Abe Sapien), al que ni siquiera se le ve por el maquillaje, y que tiene que apoyarse básicamente en su voz, que por lo visto fue sustituida por la de otro actor en el primer Hellboy. Todo esto, y un ritmo dinámico, permite pasar bastante por alto la simpleza de la historia, y que las secuencias de acción se alarguen innecesariamente, probablemente por exigencias de la productora.

6/10
El laberinto del fauno

2006 | El laberinto del fauno

Una viuda de la guerra española, con una hija pequeña, se ha casado con un comandante de la guardia civil en busca de seguridad. Encinta de su nuevo esposo, la familia se instala en una casa en medio del bosque, donde el comandante y sus hombres tratan de acabar con el maquis, hombres que se refugian en la montaña y que no admiten la derrota de la pasada contienda bélica. La pequeña, ajena a ese entorno de enfrentamiento político y amante de los cuentos, se internará en un misterioso mundo mágico habitado por un fauno. Éste le hace una sorprendente revelación a la niña: Ofelia es en realidad una princesa. Para poder regresar a su verdadero mundo, y recuperar su estatus real, deberá superar tres pruebas. El mexicano Guillermo del Toro dirige una sólida película, quizá la mejor que ha realizado desde Cronos (1993), donde juega a que las diferencias entre el mundo mágico y el real no son tantas: en ambos espacios hay buenos y malos, y se hacen necesarios el amor y el sacrificio para sobrevivir a la crueldad y al egoísmo. De exuberante imaginería y envidiable ritmo, choca no obstante la violencia desmedida de algún pasaje. Como en otros filmes ambientados en el franquismo, carga la tópica imagen maniquea al uso, aquí camuflada con la estructura de cuento, que hace más aceptable que los guardias civiles sean ‘malos malísimos’ y los ‘chicos’ del maquis héroes sin fisuras. De interpretaciones impecables, sobresale la parte fantástica.

7/10
Hellboy

2004 | Hellboy

Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis patrocinan un ritual pagano mediante el que el mismísimo Rasputín pretende traer a la Tierra a un demonio poderoso que les permita ganar la contienda. Algo sale mal, y sólo consiguen traer a un bebé de diablo rojo. Tras ser rescatado por el ejército aliado, será criado como un hijo por el profesor Broom. Convertido en un demonio adulto, socarrón y fumador de puros, Hellboy se hará miembro de una sociedad secreta: el Instituto para la Investigación Paranormal y de Defensa. Esta organización combate el mal y previene la llegada a nuestro mundo de otros demonios. Pero Rasputín reaparece para intentar atraer a Hellboy al lado oscuro. El cineasta mexicano Guillermo del Toro está especializado en cine fantástico, y es el autor de Cronos, Mimic y Blade 2. En esta ocasión toma por los cuernos la adaptación al cine del demoníaco personaje procedente del cómic, al que manifiesta tener un gran aprecio. Al frente de su equipo habitual, que incluye al director de fotografía Guillermo Navarro y al compositor Marco Beltrami, Del Toro logra una modélica ambientación gótica, compone eficaces secuencias de acción, y humaniza a los personajes a pesar de su carácter irreal. Al guión le falta solidez, quedándose a ratos en una acumulación de situaciones artificiosas. Se juega bien la carta del humor, pero se habría agradecido un mejor aprovechamiento del potencial dramático del personaje, con complejo de culpa porque en realidad es un demonio. De todas formas, por su alta calidad técnica apasionará a los aficionados al cómic e incondicionales del cine fantástico. Para ellos sale también a la venta la edición del coleccionista, que incluye una estatuilla de Hellboy y el Director’s Cut, un montaje distinto al que se vio en los cines.

5/10
Blade II

2002 | Blade II

Al igual que Sherlock y Moriarty, o Superman y Lex Luthor, Blade y los vampiros son enemigos eternos. Pero el vampirismo hace extraños compañeros de ataúd, y el famoso cazavampiros, mestizo entre hombre y Nosferatu, debe unirse a sus rivales cuando entran en escena unas extrañas criaturas, los Reaper, que como el que roba a un ladrón, chupan sangre a los humanos, pero también a los otros chupasangres. Para liquidar esta amenaza que puede acabar en poco tiempo con todos los sufridos habitantes de la Tierra, Blade se une al grupo que se ha formado para combatirlos, compuesto por Nyssa, una atractiva vampiresa guerrera y varios soldados de élite. Antes de que los X-Men y Spider-Man arrasaran en la taquilla, Blade se convirtió en el primer superhéroe de la factoría Marvel con éxito en los cines. La secuela no podía tardar, y los productores encargaron un guión al artífice de la primera parte, David S. Goyer, que ahora se lo ha trabajado muchísimo más. La realización le fue encargada al mexicano Guillermo del Toro, que encadenó este rodaje en Hollywood con el de El espinazo del diablo en nuestro país. El cineasta aportó una cuidada ambientación que bebe de fuentes tan dispares como el cómic japonés, las películas de acción de Hong Kong y el expresionismo alemán (los malos son primos del legendario Nosferatu de Murnau). Por supuesto no habría habido secuela de Blade sin el actor que parece haber nacido para darle vida, Wesley Snipes, que sigue demostrando su entrenamiento en artes marciales como el kung fu y la técnica brasileña conocida como capoeira. El reparto incluye además una sorpresa para los aficionados al cine españoles: la presencia del amiguete Santiago Segura.

5/10
El espinazo del diablo

2001 | El espinazo del diablo

Años de la guerra civil española. Carlos, un chaval de doce años, es abandonado en un orfanato por su tutor. El lugar, un caserón imponente y solitario, está regentado por Carmen,una mujer (Marisa Paredes) con una pata de palo. Casares, un maduro profesor (Federico Luppi) hace extraños experimentos en su laboratorio. El conserje Jacinto (Eduardo Noriega) es un tipo peligroso temido por los críos. La extraña visión de un niño de aspecto fantasmal conmueve a Carlos: podría ser el espectro de un antiguo habitante del orfanato. La productora de Almodóvar apadrina esta película de género, que presenta un lujoso diseño de producción. Un experto en terror, el mexicano Guillermo del Toro (Cronos, Mimic) sabe rodar el film de un aire malsano y misterioso. Y asegura que en muchos pasajes “no hay palabras, sólo atmósfera densa y preñada de susurros y sombras que se escurren en la noche”. ¡Uy, qué miedo!

5/10
Mimic

1997 | Mimic

Después de Cronos, una notable muestra de cine de terror, el director mexicano Guillermo del Toro hace una nueva incursión en el género, con generoso presupuesto estadounidense. La productora Miramax de los hermanos Weinstein seguía apostando por este cine, vistos los buenos resultados de El cuervo y Scream. Nueva York. Una extraña epidemia causa estragos entre la población infantil. La doctora Susan Tyler logra detenerla gracias a unos exóticos insectos, sometidos a manipulación genética, que matan a las cucarachas que propagan la enfermedad. Años después unas misteriosas muertes coinciden con el descubrimiento de un extraño espécimen de insecto en los túneles del metro. Algo ha sobrevivido allí abajo, mutado en peligroso depredador, que mata a unos humanos que vencieron una primera batalla en el pasado, pero no la guerra. La historia cuenta con varios guionistas de prestigio, entre ellos John Sayles. El film sabe contraponer la ciencia, su pretensión de controlar y explicarlo todo, con las emociones, lo desconocido, lo trascendente si se quiere. Los experimentos de la doctora, tan exactos, contrastan con su deseo de ser madre, lo más natural del mundo. Un test de embarazo le puede decir si espera o no un niño, pero no puede darle ese niño. Por otra parte, el progreso no puede evitar la marginación, el drama de los chicos en la calle, la pobreza; ni siquiera en Manhattan. Aparte de estas reflexiones —“época de oscurantismo total”, denomina Del Toro a nuestro tiempo—, el director maneja con destreza las bazas del miedo y el suspense, sin recurrir a trampas demasiado fáciles; sobre todo en la claustrofóbica parte que transcurre en los subterráneos, que tiene muchos puntos en común con Alien, el octavo pasajero. Música siniestra, fotografía oscura, decorados inquietantes, proporcionan la atmósfera adecuada. Quizá haya exceso en lo sanguinolento y viscoso, aunque se suponga que un film de este tipo lo exige. Hay buenos actores  —sobresalen Mira Sorvino, mujer vulnerable y Charles S. Dutton, hombre sencillo de la calle—, aunque se desaprovecha a Giancarlo Giannini en su personaje de limpiabotas, y al niño que hace de su hijo.

5/10
Cronos

1993 | Cronos

1535. Un alquimista fabrica un artilugio en forma de insecto dorado. Se supone que tiene la facultad de otorgar la vida eterna al que lo posea. En la época actual, Jesús Gris, un anticuario, encuentra el extraño artefacto. Lo que ignora es que Dieter de la Guardia y su sobrino andan tras sus pasos, dispuestos a todo por conseguirlo. Prometedor debut en el largometraje del director y guionista mexicano Guillermo del Toro, que inmediatamente fue reclutado por Hollywood para ponerse al frente de filmes como Blade II y Hellboy. Rodada con más imaginación que presuesto, el cineasta ofrece una fresca vuelta de tuerca al mito de los vampiros, en un relato que reflexiona sobre la cercanía de la muerte y el paso del tiempo. Destacan las interpretaciones de Federico Luppi y Ron Perlman, actores fetiche del director.

5/10
The Strain

2014 | The Strain | Serie TV

Ephraim Goodweather (Corey Stoll) y Nora Martínez (Mía Maestro) trabajan en el Centro de Control de Enfermedades en Nueva York. Serán lo primeros en llegar hasta un avión estacionado misteriosamente en la pista del aeropuerto JFK. Parece que no hay nadie vivo en el interior, sólo cuerpos inertes. Sin embargo, cuatro pasajeros "despiertan" de una especie de letargo y son puestos en cuarentena. En el aeropuerto contactará con ellos un anciano llamado Abraham Setrakian (David Bradley) que les dice que han de quemar los cuerpos y destruir un ataúd, pues se trata en realidad del comienzo de una invasión de vampiros, a los que él llama "strigoi". Ephraim y Nora le toman por loco, pero acabarán por creerle cuando los cuerpos de los muertos vuelvan a la vida convertidos en monstruos que atacan a los vivos para beber su sangre. Entretenida serie de temática vampírica, con elementos de thriller, misterio y terror, que viene avalada por el talento de su creador, Guillermo del Toro (El laberinto del fauno, Hellboy). The Strain da una vuelta de tuerca a la ancestral idea de la humanidad de perseguir la vida eterna, con un personaje sin escrúpulos que será capaz de aliarse con el mismísimo diablo –llamado aquí el amo, el vampiro ancestral– para no morir. Además incluye a un siniestro personaje relacionado con los nazis, que será a lo largo de los años el enemigo acérrimo del anciano Setrakian. La trama sigue las andanzas de un grupo de personajes que se irán uniendo –los investigadores, el anciano, una hacker, un niño, un policía...– y que tendrán que buscar la destrucción del "amo" si no quieren que la humanidad (y Nueva York primero) acabe en manos de los vampiros. Del Toro se esmera en el retrato de personajes, con sus tiras y afloja, y ha cuidado mucho además la estética de los monstruos, de modo que ha laborado una especie de seres que parecen a medio camino entre zombies y vampiros, con un extraño apéndice retráctil que sale de sus bocas y con el que matan a sus víctimas.

6/10
The Strain

2014 | The Strain | Serie TV

Ephraim Goodweather (Corey Stoll) y Nora Martínez (Mía Maestro) trabajan en el Centro de Control de Enfermedades en Nueva York. Serán lo primeros en llegar hasta un avión estacionado misteriosamente en la pista del aeropuerto JFK. Parece que no hay nadie vivo en el interior, sólo cuerpos inertes. Sin embargo, cuatro pasajeros "despiertan" de una especie de letargo y son puestos en cuarentena. En el aeropuerto contactará con ellos un anciano llamado Abraham Setrakian (David Bradley) que les dice que han de quemar los cuerpos y destruir un ataúd, pues se trata en realidad del comienzo de una invasión de vampiros, a los que él llama "strigoi". Ephraim y Nora le toman por loco, pero acabarán por creerle cuando los cuerpos de los muertos vuelvan a la vida convertidos en monstruos que atacan a los vivos para beber su sangre. Entretenida serie de temática vampírica, con elementos de thriller, misterio y terror, que viene avalada por el talento de su creador, Guillermo del Toro (El laberinto del fauno, Hellboy). The Strain da una vuelta de tuerca a la ancestral idea de la humanidad de perseguir la vida eterna, con un personaje sin escrúpulos que será capaz de aliarse con el mismísimo diablo –llamado aquí el amo, el vampiro ancestral– para no morir. Además incluye a un siniestro personaje relacionado con los nazis, que será a lo largo de los años el enemigo acérrimo del anciano Setrakian. La trama sigue las andanzas de un grupo de personajes que se irán uniendo –los investigadores, el anciano, una hacker, un niño, un policía...– y que tendrán que buscar la destrucción del "amo" si no quieren que la humanidad (y Nueva York primero) acabe en manos de los vampiros. Del Toro se esmera en el retrato de personajes, con sus tiras y afloja, y ha cuidado mucho además la estética de los monstruos, de modo que ha laborado una especie de seres que parecen a medio camino entre zombies y vampiros, con un extraño apéndice retráctil que sale de sus bocas y con el que matan a sus víctimas.

6/10

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