Entrevistas
Roland Emmerich se le nota su origen alemán por su marcado acento
Llegó a Hollywood, vio cómo funcionaba el negocio del cine, y desde entonces ha triunfado con todo lo que ha hecho. Su especialidad son las destrucciones de ciudades, provocadas por extraterrestres (Independence Day), los monstruos gigantes (Godzilla) y desastres naturales (El día de mañana). A Roland Emmerich se le nota su origen alemán por su marcado acento. Es un gran vendedor que transmite seguridad en sí mismo y auténtica pasión por las películas que rueda. Ofrece una particularísima visión de la prehistoria en 10.000, su última película.
Es muy difícil para los técnicos de efectos especiales crear criaturas con pelos, como los mamuts. ¿No se asustaron cuando empezó a trabajar en este film de lo que se les venía encima?
Se asustaron muchísimo, porque dicen que el pelo es lo más difícil de hacer, de forma creíble. Pero ya estoy acostumbrado, porque suelo trabajar con los mismos técnicos, y cuando empezamos un nuevo proyecto, siempre se asustan. Me intentan frenar. Me dicen cosas como que 'es imposible' o 'es demasiado difícil'. Aún así, me parece mucho más gratificante intentar hacer algo que todavía no se haya visto hasta el momento. Nos gusta que los espectadores salgan impresionados del cine.
Fue un proceso complejo y la postproducción fue muy larga. Pero debo ser masoquista, porque adoro las películas con espectaculares efectos especiales.
Su visión de la prehistoria es bastante libre. ¿No teme recibir duras críticas de falta de rigor?
Es evidente que no quería hacer un documental, ni dar una lección de historia. Sé que me van a atacar mucho, y que me dirán que las pirámides no se construyeron utilizando mamuts. Pero todo lo que se cuenta en la película tiene cierta base histórica. Investigué mucho. Descubrí por ejemplo novedosas teorías que afirman que las pirámides no las construyeron los egipcios, sino que proceden de una cultura anterior. Según el libro 'Fingerprints of the Gods', los mamuts y las pirámides coexistieron. De acuerdo con esta obra, la película no resulta tan increíble, aunque el realismo era mi última prioridad.
En cualquier caso, espero que los espectadores encuentren cosas positivas a una película sobre el choque de culturas.
¿Quiere decir que se ha propuesto hacer un film con contenido, no un mero espectáculo de acción y efectos especiales?
Es tan importante la espectacularidad, como la historia que cuento. Desde mi punto de vsita, narro la epopeya de un héroe que tiene que unir las distintas tribus, en vez de dividirlas. Creo que esto es precisamente lo que está mal en el mundo de hoy. Tenemos diferentes grupos peleando entre sí. No vendría nada mal que viniera un héroe que los uniera. El mayor enemigo de los protagonistas es la civilización más avanzada, porque tiene tecnología que utiliza para esclavizar a la gente. Son dictadores del mundo antiguo que se creen dioses, y que ponen las cosas difíciles a D'Leh, el héroe.
¿Cree que esos mensajes llegan a más gente si están en una gran superproducción?
Sí, porque el cine con demasiado contenido político al final sólo llega a los convencidos. Por ejemplo, yo podría haber rodado un film sobre el cambio climático más científico que El día de mañana y más divulgativo. Pero creo que sólo habrían ido a verlo espectadores que ya estaban concienciados con el problema. Alguna universidad ha hecho estudios sobre El día de mañana, y se llegó a la conclusión de que ha tenido una repercusión mayor que la de miles de artículos periodísticos. Además, creo que era un film dirigido a un público joven, en una edad en la que están mucho más abiertos a recibir nuevas ideas.
¿No cree que el film tiene muchos puntos en común conApocalypto, de Mel Gibson?
Casualmente sí que ambos filmes se parecen, sobre todo en la parte que transcurre en la selva. Admiro mucho a Mel, desde que trabajé con él enEl patriota, pero debo confesar que su película me pareció muy violenta. A mí no me gusta tanto la sangre como a él, y pretendía hacer una película para todos los públicos. Por eso la rodé en inglés, aunque confieso que en algún momento barajamos inventar un lenguaje y que los diálogos fueran subtitulados. Lo que pasa es que a mí no me sobra tanto el dinero como a Mel, y decidimos no asumir ese gran riesgo.
¿Fue un rodaje difícil?
Desde el principio decidimos rodar en África. Tuvimos muchos problemas para encontrar localizaciones ideales y una vez que las tuvimos el clima no nos acompañó. En Nueva Zelanda nos dijeron que el tiempo no sería del todo malo, y al tercer día se puso a nevar y ya no paró. En Sudáfrica nos aseguraron que no iba a llover y hubo un auténtico diluvio. Pero no desistimos, porque para mí era importante filmar en parajes reales, para dar al espectador algo real, ya que tiene que creerse que por allí corretean mamuts que hemos creado por ordenador.
Sorprende que una gran superproducción como ésta tenga como protagonistas a actores desconocidos. ¿No pensó asegurar el éxito del film incluyendo a una gran estrella?
No me alcanzó el dinero (risas). Para mí, la estrella es el concepto de la película. He apostado fuerte a que el público acudirá por lo que cuenta el film y lo que va a ver, no por un actor determinado. Además, es que francamente no me cuadraba ver a Nicole Kidman haciendo de troglodita (risas). Con una estrella así, la gente se hubiera apartado demasiado de la película, que se convertiría en 'el film de Matt Damon cazando un mamut'. Preferí reclutar a desconocidos, salvo en el caso de Camilla Belle. Y por suerte, Warner estuvo de acuerdo.
¿Le molesta ser considerado un director demasiado comercial?
De ninguna manera. Me molestaría mucho más ser considerado un director maldito, con mala suerte para la taquilla. No me he propuesto primar la comercialidad por encima de todo, pero desde que empecé a dedicarme a esto me propuse hacer las películas que a mí me gusta ver. He tenido la suerte de que a otras muchas personas también les gusta ver el mismo tipo de cine, y por eso hasta ahora no me ha ido mal. De momento, me interesa el cine de grandes efectos especiales, y es el que le interesa a Hollywood, por eso me contratan. Es también el que me sale bien, aunque no pierdo la esperanza de rodar algo distinto algún día.
Su especialidad son los films catastrofistas. ¿Por qué le gustan tanto?
Me gustan los films de desastre porque únicamente tratan sobre la supervivencia. Sus protagonistas son hombres comunes, enfrentados a circunstancias inesperadas.
Se le ha criticado mucho porque es usted alemán y sin embargo incluye muchas dosis de patriotismo americano, en películas comoIndependence Day y El patriota. ¿Cree que fueron críticas injustas?
Sí, porque creo que nunca he caído en el 'patrioterismo', o sea, la exaltación gratuita y fuera de lugar. Me dolieron especialmente algunas críticas que le cayeron a Independence Day, que creo que era un film que defendía la integración de gente de diversas procedencias étnicas -blancos, negros, etc.- que eran capaces de unirse y luchar bajo la misma bandera por el bien común. En El patriota quizás elegí el título equivocado, pero el film iba sobre la importancia de los más desvalidos en las guerras. De todas formas, he tratado de analizar esas críticas, aprender de ellas, y a partir de ahora rodar películas que no puedan ser malinterpretadas.
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