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Biografía

Matt Damon

Matt Damon

49 años

Matt Damon

Nació el 08 de Octubre de 1970 en Boston, EE.UU.

Premios: 1 Oscar (más 1 nominaciones)

El peso de la memoria

05 Julio 2007

Es actor, aunque su gran paso en Hollywood lo dio al ganar el Oscar al mejor guión por El indomable Will Hunting.

Matt Damon y su buen amigo Ben Affleck escribieron el guión de El indomable Will Hunting (1997) para buscar trabajo. El resultado fue un Oscar y un Globo de Oro, lo que impulsó sus carreras interpretativas. Hasta entonces, Matt Damon había sido secundario en películas como Private School (1992) o Geronimo, una leyenda (1993). Fueron años que pusieron de manifiesto una constante en su carrera: trabajar a las órdenes de directores reconocidos del momento. Así Edward Zwick contó con él para En honor a la verdad (1996) y Francis Ford Coppola le daría su primer papel protagonista en el drama judicial Legítima defensa (1997). Nueve años después fue un gran amigo de Coppola, Martin Scorsese, quien lo eligió como coprotagonista de Infiltrados. Tenía 27 años cuando este joven de Massachussets escribió y protagonizó El indomable..., donde dio vida a un chico superdotado de escasos recursos económicos. Gus Van Sant dirigió el proyecto y cinco años después escribió con él el guión de Gerry, única vez en que ha vuelto a repetir en este campo. Sin embargo, Damon afirma que le encantaría volver a escribir un libreto cinematográfico con Affleck, y si no lo han hecho todavía es por falta de tiempo, ya que los dos tienen bastante trabajo como actores.

Es verdad, trabajo no le ha faltado. Teniendo el Oscar bajo el brazo, Steven Spielberg lo escogió para participar en su cinta bélica Salvar al soldado Ryan (1998). Encarnó al asesino creado por Patricia Highsmith en El talento de Mr. Ripley (1999) y fue elegido por algunos de sus compañeros de profesión que son también directores. Así, protagonizó el drama golfista La leyenda de Bagger Vance (2000) a las órdenes de Robert Redford, Todos los caballos bellos (2000), de Billy Bob Thornton, Confesiones de una mente peligrosa (2002), de George Clooney o la reciente El buen pastor (2006), de Robert de Niro. En su carrera también ha habido hueco para las trilogías, como la de Ocean's, a las órdenes de Steven Soderbergh. Y, por supuesto, la trilogía Bourne, donde ha encarnado al desmemoriado agente Jason Bourne. La última entrega de esta saga que mezcla la acción y el thriller llega a las salas este verano, momento de saber si El ultimátum de Bourne devuelve la memoria al agente secreto. Una memoria que Matt Damon conviene que no pierda, pues su pasado es como para recordarlo.

Oscar
2016

Nominado a 1 premio

Oscar
1998

Ganador de 1 premio

Filmografía
The Last Duel

2020 | The Last Duel

Jay y Bob el Silencioso: El reboot

2019 | Jay and Silent Bob Reboot

Jay y Bob el Silencioso son engatusados por un abogado, de modo que pierden el derecho de sus propios nombres, y aceptan que en Hollywood se haga un “reboot” sobre las andanzas de Bluntman y Chronic. Además se va a encargar de hacer la película un director nefasto, nada menos que Kevin Smith. Kevin Smith sigue haciendo películas autorreferenciales, que sólo interesan a sus incondicionales. Remake, secuela, reboot, qué más da, la idea del nuevo film es hacer gracietas con frecuencia zafias sobre Jay y Bob el Silencioso –interpretados por Jason Mewes y el propio Smith–, o aludiendo a temas de cultura popular, ahora mencionando además de cómics, Star Wars y superhéroes, a Netflix, o sacando los kioskos de Red Box de alquiler de películas. Una especie de parodia de ComicCon tiene escasa gracia, y la idea de decirnos que Jay tuvo una hija con Justice, que resulta que ahora es lesbiana, en fin, no sé, parece ocurrencia propia de los hiperfumados protagonistas. Y ver al Silencioso aporreando las teclas de su “smartphone” resulta sencillamente patético. Pero en fin, los amiguetes de Kevin Smith siguen prestándose a ayudar al cineasta, véanse los cameos tontorrones de Matt Damon y Ben Affleck.

3/10
Le Mans '66

2019 | Ford v Ferrari

Años 60. En Ford creen que están perdiendo la carrera de la imagen pública y la modernidad frente a empresas automovilísticas como Ferrari, apreciadas por los apasionados de la velocidad por su participación en prestigiosas carreras. Tras dar un paso en falso para comprar Ferrari, que atraviesa problemas económicos –Fiat se acaba llevando el coche al agua–, en Ford deciden contraatacar en el terreno en que los italianos son líderes, fichando al diseñador automovilístico Carroll Shelby, que además es el único estadounidense que ha ganado la carrera de Le Mans. Apartado del circuito por problemas de corazón, Shelby quiere contar con su amigo Ken Miles como piloto, lo que choca con la visión de los capitostes de Ford, a los que gusta tener todo bajo control, lo que no será posible si Miles maneja el volante. Película basada en hechos reales, que funciona tan maravillosamente bien como uno de los Ford GT40 que tan buen papel hicieron en Le Mans en 1966 y años sucesivos. Tras Logan, quizá su mejor película hasta la fecha, James Mangold sigue demostrando ser un sólido director, cada vez más seguro, nunca se pasa de frenada, ni acelera locamente su película hasta dejarla sin control. Firman el guion que dirige los hermanos Jez y John-Henry Butterworth, ambos avezados en libretos inspirados en hechos reales –Caza a la espía, I Feel Good, Black Mass–, junto a Jason Keller. No figura acreditado Mangold, aunque a buen seguro que ha contribuido a la forma final del libreto. El film sabe combinar la épica deportiva de la competición ­– las imágenes introducen al espectador dentro del coche, casi se siente el contacto de las ruedas sobre el asfalto y el vértigo de la velocidad–, con una mirada al mundo de la empresa a menudo fría, donde imperan los egos y la visión del “business is business”, y a las relaciones humanas, sobre todo a la amistad entre Shelby y Miles, de caracteres muy diferentes, pero también al entorno familiar del piloto. Algunas de las escenas sobresalen por su fina escritura y ejecución en imágenes. Por ejemplo, en una película en que dominan los hombres, tiene perfecta lógica la escena de la discusión con Mollie, la esposa de Miles, en que ella conduce el automóvil a lo loco, para afirmar su personalidad y el deseo de que el otro sea franco al hablar de sus planes profesionales, lo que sirve para dar poderosa presencia a Caitriona Balfe, conocida por Outlander. Los pasajes que comparten unos estupendos Christian Bale y Matt Damon están muy bien pensados y sirven para mostrar su conexión, pero también su distinta personalidad. Quizá se cargan las tintas en los ejecutivos de Ford –Leo Beebee, interpretado por Josh Lucas, se lleva la peor parte con su exagerado personaje, frente a unos medidos Lee Iacocca (Jon Bernthal) y Henry Ford II (Tracy Letts)–, pero se logra no caer en el ridículo, sino todo lo contrario, en la escena en que Shelby monta a Ford en el GT40, y la idea del helicóptero sirve para apuntalar las distintas concepciones empresariales de Ford y Ferrari.

7/10
La gran muralla

2017 | The Great Wall

Siglo XV. El mercenario inglés William Garin se traslada a China con su socio español, Tovar, y otros compañeros, para robar el polvo negro, invención de enorme potencial militar. Tras un desafortunado encuentro con una extraña criatura, los dos son capturados por miembros de la Orden de los Sin Nombre, fundada para hacer frente a monstruos como el que han visto, los taotie, que cada seis décadas asedian la Gran Muralla China, en realidad construida para contenerlos. Acabarán ayudando a este ejército, que tras la muerte de su general tendrá una nueva líder, la comandante Lin Mei. En una época en la que Hollywood estrecha relaciones con China, por su importante mercado, el veterano Zhang Yimou se pone al frente de esta coproducción, que cuenta con el mayor presupuesto jamás manejado en un film de su país. Resulta un tanto forzada su mezcla de reconstrucción histórica, con elementos fantásticos, pues da la impresión de que se ha renunciado al rigor histórico para justificar la presencia de occidentales en la época en la que transcurre la acción. De esta forma se le puede dar papel a estrellas internacionales. Visualmente impactante, con una deliciosa utilización de los colores, se echa de menos tanto el tono lírico de Hero y La casa de las dagas voladoras, como el dramatismo de los mejores títulos del realizador, pues por mucho que se las apañe para definir más o menos a sus personajes con escuetos diálogos, no tienen la profundidad de los protagonistas de Sorgo Rojo, El camino a casa o Ni uno menos. Ni siquiera Lin, lo que resulta llamativo, ya que siempre ha cuidado mucho los retratos femeninos, su gran especialidad. La culpa la tiene el guión, bastante pobre, a pesar de que han colaborado en su autoría hasta seis guionistas estadounidenses, entre ellos Tony Gilroy y Edward Zwick. El reparto internacional poco puede hacer, salvo mantener el tipo. Ocurre con Jing Tian, estrella china, en el citado papel femenino, con el estadounidense Matt Damon (Garin), y los secundarios, entre los que se encuentra el gran Willem Dafoe, como otro occidental que llegó a Oriente tiempo atrás.

6/10
Suburbicon

2017 | Suburbicon

  A finales de los años 50, la familia Lodge se ha mudado al teóricamente idílico barrio de Suburbicon, donde sin embargo existe una tensión racial creciente por la presencia en el vecindario de una familia negra. Componen el hogar de los Lodge Gardner, el padre, su esposa Rose, ligada perpetuamente a su silla de ruedas por la parálisis que siguió a un accidente automovilístico, su hermana gemela soltera Maggie, que muy solícita ayuda en las tareas domésticas, y el hijo pequeño y único Nicky. Una mala noche irrumpen unos ladrones en la casa, y la desgracia vuelve a cebarse con los Lodge. Una dosis excesiva de cloroformo se lleva por delante la vida de Rose. George Clooney director ha firmado los guiones de la mayoría de sus películas como director en compañía de Grant Heslov. En esta ocasión suma la colaboración en el libreto de los hermanos Coen, a cuyas órdenes interpretó O Brother!, Crueldad intolerable y Quemar después de leer. Y renuncia por primera vez a asumir un rol actoral. La trama bebe de varias fuentes. Se reconoce la huella de los Coen en los elementos de cine negro de la trama, Sangre fácil mayormente, que bebía de clásicos como Perdición y El cartero llama siempre dos veces, basados en James M. Cain, en lo relativo a crímenes impulsados por amantes y timos a las compañías de seguros; y Fargo en lo relativo a los momentos de crímenes sanguinolentos ejecutados chapuceramente. Por otro lado, el enfoque de los momentos de suspense tiene muy en cuenta el cine de Alfred Hitchcock, incluso en la banda sonora de Alexandre Desplat que claramente se inspira en algunos momentos en Bernard Herrmann. A esto se suma el componente social, que da la impresión de ser la aportación de Clooney, al poner como telón de fondo el racismo, que hace a los blancos clamar contra los indeseados negros del barrio, mientras ni siquiera imaginan los asesinatos que pueden producirse tras en el interior de lo que parecen hogares impolutos. La película resulta entretenida aunque algo artificial, Clooney acaba exagerando algunas situaciones, convirtiendo el conjunto en una especie de gran guiñol. Matt Damon entrega una interpretación diferente a las que nos tiene acostumbrados, como tipo frío y envarado. Mientras que a Julianne Moore le toca un doble papel, aunque la cabeza de la leona es su Maggie, con rasgos clásicos de aparente mujer abnegada pero posesiva y siniestra. Y Oscar Isaac asume con contundencia su rol de investigador de la agencia de seguros. Quien más sorprende es el chaval Noah Jupe, lo hace muy bien, como también ha demostrado en Wonder, donde tiene a otro chaval actor enfrente muy valioso, Jacob Tremblay.  

6/10
Una vida a lo grande

2017 | Downsizing

En un congreso de desarrollo sostenible el científico noruego Jorgen Asbjørnsen presenta un descubrimiento sensacional. La posibilidad de reducir a las personas de tamaño, que traerá consigo enormes ventajas a un planeta que parece estar recorriendo el camino hacia la destrucción: seres humanos en miniatura significa reducción del coste de vida, menor consumo de valiosos recursos naturales cada vez más escasos, reducción en la generación de residuos... Todo parecen ventajas, y pasados unos años empieza a haber por todo el mundo pequeñas ciudades con hombrecitos, varones y mujeres, empresas especializadas publicitan ampliamente el procedimiento de volverse pequeño. Paul Safranek, terapeuta ocupacional, se deja seducir por la posibilidad de ser reducido de tamaño junto a su esposa Audrey, la inversión merece la pena, pues quizá con sus ahorros podrán vivir ya el resto de sus vidas sin necesidad de trabajar, y en el caso de que lo hagan será sólo para estar entretenidos y ocupar el tiempo. Pero cuando se lanzan a la aventura, surgen los miedos y las sorpresas. Original y sugerente parábola de anticipación al futuro que puede aguardar a una humanidad demasiado narcisista, a cargo de Alexander Payne, que vuelve a trabajar en el guión con Jim Taylor, ambos firmaron antes los libretos de Election, A propósito de Schmidt y Entre copas. El tándem Payne-Taylor hace gala de un sabio conocimiento de las grandezas y limitaciones del ser humano con una trama que muestra que, incluso ante un escenario que a priori debería hacer la vida más fácil a las personas, siempre surgen los problemas y las malas prácticas, existe el peligro de la manipulación, el abuso de las tecnologías, y las desigualdades sociales no van a desaparecer por arte de magia, o aquí, mejor dicho, de ciencia. La mirada es inteligente y poliédrica, y las cuestiones planteadas muy sugerentes, aunque quizá no se ha logrado el completo equilibrio argumental, decididamente algunos pasajes son más brillantes que otros. La narración, de algún modo, nos ofrece el punto de vista de Paul, que se identifica con el del espectador –el papel le va al pelo a Matt Damon, con su pinta de buen chico despistado, un boy scout–, y va por tanto del estupor al conocimiento, y pasa por el acostumbramiento a una nueva situación que exige al final, el tamaño no importa, buscar el bien del prójimo como condición imprescindible para ser feliz. Y todo arranca de un modo muy atractivo y ágil, con la presentación del descubrimiento y su progresiva implantación social. La tendencia a convertirlo todo en moda pasajera, o la tentación de anhelar una vida ociosa y vacía, se pintan con habilidad, la crítica social es mordaz. También en lo referente a la escasa solidez actual de los lazos matrimoniales, que pueden ser muy frágiles. Existe un problema en varios momentos de cambio de tono, Payne se arriesga y no acaba de lograr que todo cuadre. Pero se agradece su audacia, que le lleva a evitar simplismos. Los avances científicos más vanguardistas se pueden usar para oprimir a las personas, los cínicos y los aprovechados existen en todas partes, y pese a todo tienen su corazoncito –Christoph Waltz y Udo Kier, pillos contrabandistas serbios–, y aunque está bien aspirar al ideal de una sociedad perfecta, hay que mirar las utopías con un sano escepticismo, que no cinismo. En tal sentido la introducción del atractivo personaje de la activista vietnamita Ngoc Lan Tran –la desconocida Hong Chau, que trabajó con Paul Thomas Anderson en Puro vicio– es un hallazgo, que supone todo un revulsivo en la vida del mediocre Paul, quien empieza a saborear la satisfacción de ayudar a los demás desinteresadamente. La puesta en escena se beneficia de unos muy buenos efectos visuales a la hora de mostrar a seres diminutos en el mundo de las personas normales.

6/10
Jason Bourne

2016 | Jason Bourne

Quinta entrega de la saga Bourne, la cuarta con Matt Damon de protagonista, la tercera dirigida y escrita por Paul Greengrass. Repite gran parte del equipo habitual, o sea Christopher Rouse –montador y coguionista– y John Powell –compositor–, más la actriz Julia Stiles, además de sumarse el director de fotografía habitual de Greengrass, Barry Ackroyd. De nuevo, aunque la base literaria son los personajes de las novelas de Robert Ludlum, y más concretamente su agente de un programa secreto de la CIA Jason Bourne, asesino sin memoria, la guerra fría sigue sustituida por cuestiones de geopolítica de fondo más actuales –la crisis financiera y el estallido social en Grecia, la privacidad en internet y la responsabilidad de las compañías tecnológicas y las agencias de seguridad–, aunque siempre dando preponderancia a la intriga y las persecuciones espectaculares y adrenalíticas. Aquí todo arranca con una Nicky Parsons, antigua compañera de Jason Bourne, que colabora con hackers estilo Julian Assange que publican documentos comprometidos de la CIA que ponen al descubierto prácticas poco ortodoxas. En una de sus incursiones en los servidores de los servicios secretos encuentra información relacionada con Bourne, de modo que contacta con él, que lleva una vida retirada lejos del alcance de quienes le manipularon en el pasado. Su cita en Grecia no termina como debiera, y se pone en marcha una persecución implacable supervisada por el director de la CIA Robert Dewey, quien delega gran parte del operativo en su ambiciosa discípula Heather Lee, aunque guardándose un as en la manga, la intervención clandestina del asesino profesional Asset, quien tiene viejas cuentas personales pendientes con Bourne. Todo coincide con las presiones de Dewey para que el joven y brillante empresario tecnológico Aaron Kalloor le dé acceso a los datos de sus clientes, para llevar a cabo un ciberespionaje que considera imprescindible en los difíciles tiempos que corren. Greengrass y Rouse manejan un guión donde conviven una coherencia narrativa básica con los trazos sencillos de los personajes, una intriga desasosegante y un ritmo trepidante. El director de títulos como Domingo sangriento, United 93 y Capitán Phillips sigue fiel a sus principios de entregar escenas realistas, deudoras de su pasado en el documental, pero, rizando el rizo, o sea, con una espectacularidad completamente hollywoodiense, lo que se nota muy especialmente en los brillantes pasajes griegos y de Las Vegas. Así que el resultado es un film muy entretenido y palomitero, donde todos se toman muy en serio su papel, incluidos los actores recién llegados a la saga, o sea, Alicia Vikander, Tommy Lee Jones, Riz Ahmed y Vincent Cassel.

7/10
Marte (The Martian)

2015 | The Martian

Ridley Scott dirigió en los principios de su carrera dos clásicos de la ciencia ficción, Alien, el octavo pasajero, con ribetes de terror, y Blade Runner, emparentada con el cine negro. Mucho más recientemente, revisitó el territorio Alien con Prometheus. Aunque la historia que Marte (The Martian) sea ficción, la película tiene más de ciencia que de fantasía, pues imagina con gran realismo un futuro próximo en que gracias al programa espacial Ares de la NASA, una misión tripulada ha llegado con éxito a Marte. Una intensa tormenta de arena obliga a partir precipitadamente del planeta, y atrás queda el botánico Mark Watney, al que sus compañeros con la comandante Melissa Lewis al frente han dado por muerto a causa de un accidente. Craso error, pues Mark sobrevive, y deberá arreglárselas solo con mucho ingenio y sangre fría, manteniendo la esperanza de poder comunicar con la Tierra en algún momento, antes de que sea demasiado tarde y se agoten sus reservas de alimento y oxígeno. Sin duda estamos ante la mejor película que se ha rodado sobre el planeta rojo, cuyo desarrollo está atravesado de verosimilitud, sin que para alcanzar este logro se pague el precio de aburridas –al menos en el contexto de un film que debe ser dinámico– explicaciones científicas, las que hay están introducidas con gran habilidad. Su trama de supervivencia espacial extraterrestre la emparenta con las también muy logradas Apolo 13 y Gravity. El guión de Drew Goddard –con una carrera forjada en tramas algo fantásticas en series televisivas como Buffy, cazavampiros, Alias y Perdidos y que escribió los libretos de Monstruoso y Guerra Mundial Z–, que adapta una novela de Andy Weir, está muy bien trabado. Utiliza bien el recurso del vídeodiario que mantiene Mark para justificar su voz en off y explicar su modo de resolver los mil y un problemas que lleva aparejada su soledad en Marte. Todo el primer tramo en que contamos con un solo actor, el siempre eficaz Matt Damon, está muy bien sostenido, su dramática situación se suaviza con algún detalle de humor, y el modo en que se las ingenia para disponer de más alimentos, o buscar la comunicación con la Tierra, destila inteligencia, resulta creíble. Incluso la presencia de música disco a lo largo del metraje se introduce con sentido. Algunos riesgos, como mantener fuera de la pantalla casi todo el tiempo a gran parte del atractivo reparto, y darles paso cuando sólo la narración lo requiere, son valientemente asumidos. Con el gratificante resultado de que cuando finalmente vemos a los otros miembros de la misión, nos identificamos con sus pesares y alegrías, y con el sacrificio que exige su trabajo. Verdaderamente las piezas del puzzle encajan bien, el seguimiento de las acciones desde la NASA y el centro de control, o la presentación de la reacción mediática, tienen su justo sitio. Y se logra que cada personaje secundario despierte interés. En general, sostener la trama con la omnipresente idea de que hay que afrontar los problemas sin miedos paralizantes es algo que funciona. Hablar a estas alturas de la pericia de Ridley Scott en la puesta en escena, siendo un director con más de una veintena de títulos a sus espaldas, la gran mayoría proyectos de gran envergadura, resulta casi una “boutade”. El cineasta británico vuelve a demostrar su enorme fuerza visual, su sentido de la planificación y del montaje, empezando por la tormenta de arena del principio, y también en las escenas espaciales, el magnífico clímax que parece casi una escena de gimnasia artística más allá de las estrellas.

8/10
Interstellar

2014 | Interstellar

Un futuro de tintes apocalípticos, no muy lejano. Los habitantes de la Tierra han abusado de los recursos naturales, el clima ha cambiado y la mayor parte de la población ha debido reciclarse como granjeros, para producir alimentos que les permitan subsistir, enfrentados a plagas y tormentas de polvo. Es el caso de Cooper, antiguo astronauta, viudo, que vive con su anciano padre y dos jóvenes hijos, el adolescente Tom, que se siente cómodo como futuro granjero, y la niña Murph, soñadora como su padre. Unos extraños mensajes codificados de los "fantasmas", como los llama Murph, conducen a Cooper a unas instalaciones secretas de la NASA. Allí su antiguo mentor, el profesor Banks, trabaja en el proyecto Lazarus, un viaje interestelar a mundos lejanos a través de un agujero de gusano, donde tres planetas con características similares a la Tierra podrían asegurar el futuro de la humanidad. Ambiciosa cinta épica de ciencia ficción, de amplio y espectacular lienzo, dirigida por Christopher Nolan, coescrita con su hemano Jonathan, y coproducida con su esposa Emma Thomas. Plantea una situación en que existe el riesgo serio y real de que desaparezca la humanidad, y con tal premisa apunta a una historia de coraje y sacrificio, donde el protagonista Cooper, en compañía de un equipo de científicos, deja atrás a su familia en la Tierra para embarcarse en una arriesgada misión de final incierto, que puede suponer no volver a ver a los seres queridos. De este modo se juega con la dicotomía del bien común, el futuro del ser humano, frente a las obligaciones más inmediatas, que se refieren, sobre todo, a unos hijos que necesitan tener cerca a un padre que cuide de ellos. De modo que los planteamientos de responsabilidad social y de fidelidad a la vocación científica, podrían ser razones que el corazón no entiende, por lo que no aparece tan claro el lugar donde deberían depositarse las prioridades. Resulta evidente la deuda de los Nolan con 2001: Una odisea del espacio, el film bebe de esta fuente –el viaje interestelar, el robot, las instalaciones espaciales, el uso del sonido y el silencio, algunas especulaciones filosóficas...–, pero con personalidad propia, y con un deseo más consciente de entregar un gran espectáculo capaz de conectar con el gran público y dejarle boquiabierto, sin dejarle necesariamente incómodo y hasta irritado, como podía ocurrir en el caso de Stanley Kubrick. Aquí los dramas humanos son nítidos y es muy importante el concepto de familia, al estilo, salvando todas las distancias, de El árbol de la vida de Terrence Malick, film con el que comparte a una estupenda actriz, Jessica Chastain. En cuanto al "ropaje" científico, se cuida para que ideas como el viaje a grandes distancias en el espacio y el modo en que pasa el tiempo resulten verosímiles. No deberían estas líneas privar al espectador de las sorpresas que depara el film, en torno sobre todo a las ideas de supervivencia y amor, motores potentes para sobreponerse a las situaciones de peligro. Apuntemos sólo la grandeza visual de las imágenes que aporta Nolan, ya sean del espacio exterior, en línea con Gravity, ya sean las de los nuevos mundos por explorar. Aunque la duración del film se acerca a las tres horas, éstas nunca se hacen largas, hay emoción por lo que será de los protagonistas y el deseo de que la humanidad sea capaz de afrontar los desafíos que la vida le pone inevitablemente por delante. Hay un gran acierto en el reparto, donde el peso narrativo recae en un Matthew McConaughey que definitivamente ha venido para quedarse en la primera fila de los grandes actores hollywoodienses. Pero están muy bien el resto, Anne Hathaway, la citada Chastain, y el gran elenco de secundarios, desde los conocidos Michael Caine, John Lithgow, Ellen Burstyn, Wes Bentley, Topher Grace, David Oyelowo, Matt Damon y Casey Affleck, a la niña Mackenzie Foy.

8/10
Monuments Men

2014 | The Monuments Men

Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, y con el apoyo del presidente Roosevelt, se creó el Grupo de Monumentos, Bellas Artes y Archivos, con la misión de poner a salvo las obras de arte expoliadas por Adolf Hitler, quien planeaba crear en Linz, su ciudad natal, el Führermuseum; cuando las tornas de la guerra se torcieron, el tirano nazi firmó el conocido como Decreto Nerón, por el que se ordenaba la destrucción de este tesoro artístico antes de dejarlo caer en manos aliadas. Un grupo de sietes hombres liderado por Frank Stokes, conformado por directores de museos y marchantes de arte que no eran aptos para el combate debido a su edad, librarán otra guerra diferente tratando de poner a salvo unas piezas que mostraban los grandes logros de que es capaz el ser humano, por encima de su tendencia al enfrentamiento y la destrucción. Película dirigida, producida, coescrita y protagonizada por George Clooney, basada en apasionantes hechos reales, y que cuenta con un estilo muy clásico, deudor de películas bélicas corales como Doce del patíbulo y La gran evasión. Frente a trabajos anteriores del cineasta de mayor calado político -Los idus de marzo, Buenas noches, y buena suerte-, aquí hay una apuesta por el aliento épico en las acciones de unos héroes corrientes, donde conviven drama y sentido del humor en los momentos de riesgo y en la contraposición de caracteres. El tratamiento narrativo y el diseño de producción, junto al tratamiento visual de Phedon Papamichael y la partitura musical de Alexandre Desplat, apuntan eficazmente en esa dirección, que a algunos le podría parecer algo ligera, pero que resulta muy adecuada a la hora de evocar los títulos citados. Clooney tiene el mérito de contagiar al espectador el amor por las obras de arte, por cuya defensa merece la pena arriesgar la vida. Y hace muy atractiva la integridad y coherencia de vida, la posibilidad de redimirse de los errores del pasado, y la camaradería. El reparto es excelente, de modo que aunque los personajes están apenas esbozados con unos pocos trazos, Clooney, Matt Damon, Cate Blanchett, John Goodman, Bill Murray, Bob Balaban, Hugh Bonneville y compañía se las arreglan para darles la necesaria entidad.

7/10
Tierra prometida (Promised Land)

2013 | Promised Land

McKinley, un pequeño pueblo de Pensilvania. Tierras verdes, pastos frescos, casitas y granjas desperdigadas a lo largo y ancho de un bucólico panorama. Hasta allí llegan Steve y Sue, trabajadores de Global Crosspower Solutions, una enorme compañía energética que desea extraer gas en aquellas tierras. Steve es un experto vendedor, conoce la psicología de las personas, y sabe usar los argumentos precisos para convencer. Su misión es comprar acres de terreno a sus diversos propietarios con la promesa de llevarse un porcentaje de las ganancias de la empresa. Económicamente muchos lugareños ven rentable la llegada del gas a su pueblo, pues traería dinero y prosperidad; otros, sin embargo, comprenden que si ceden su terruño –tal como es–, desaparecerá para siempre. La llegada de un activo ecologista pondrá las cosas aún más difíciles a Steve y Sue. Gus Van Sant, uno de los grandes adalides del cine independiente estadounidense, filma la que es sin duda su película más clásica, más convencional incluso, tanto desde el punto de vista del planteamiento como del estilo formal. Tierra prometida (Promised Land) responde al viejo tema de la propiedad de la tierra, tan característico de la colonización del medio oeste norteamericano, cuando unos pocos acres de terreno se convertían en el tesoro más preciado de cualquier pionero. Ahora, sin embargo, en pleno siglo XXI, el dinero y la generación de la riqueza funcionan de modo distinto y los rendimientos que antaño daban de comer a las familias pueden ya ser insuficientes para el mundo moderno. La vida del campo está en extinción, sobrevivir es una hazaña. Y aquí es justo donde entran los usos capitalistas de las grandes corporaciones industriales, empresas que operan a miles de kilómetros pero que tienen el poder de acabar de un plumazo con la tradición y el trabajo de generaciones rurales. El guión de Tierra prometida (Promised Land) está escrito por Matt Damon –en colaboración con John Krasinski–, quien ganó el Oscar al mejor guión en 1997 precisamente con otro libreto propio que dirigió también Gus Van Sant, El indomable Will Hunting. En este caso los dos guionistas –que se reservan también los papeles principales– plantean la cuestión de la tierra, de la propiedad, del futuro del campo, etc., de modo realista, pues el quid de la cuestión es que, por mucho que uno lo niegue, el mundo ha cambiado. En este sentido, el film no intenta dar gato por liebre. Sin embargo, este “no vender la moto” es compatible con que Van Sant descuide un poquito la mesura a la hora de retratar el pueblo en cuestión, un lugar tan absolutamente idílico que la más mínima injerencia industrial resultaría un crimen hasta para el más urbanita. A nadie se les escapa que no todos los pueblos son así... Tampoco resultan muy sutiles, aunque sean muy reales, las manipulaciones y mentiras que pergeñan las empresas cuando lo único que importa es el dinero. De cualquier forma, el guión interesa y en general Tierra prometida (Promised Land) ofrece una valiosa visión del trabajo, de la herencia familiar, del cuidado de la naturaleza, valores que no se pueden comprar porque no tienen precio. Queda entonces la libertad del hombre para decidir si el dinero es la única razón de sus decisiones. Dentro del clásico planteamiento, muy ceñido a posturas y decisiones personales de los personajes, el trabajo de los actores es ajustado, verosímil, especialmente el doble enfrentamiento –en el trabajo y en el amor–, entre Matt Damon y John Krasinski, así como su relación laboral con la estupenda Frances McDormand. Pero hay también un gran acierto al prestar atención a los personajes secundarios, con mención especial para el veterano Hal Holbrook y la risueña Rosemarie DeWitt. Por lo demás Tierra prometida (Promised Land) desprende una sencillez en la historia y en la planificación que recuerda al último Clint Eastwood, mientras que el desarrollo de la trama es sobrio y sereno, agradablemente predecible.

6/10
Behind the Candelabra

2013 | Behind the Candelabra

No estamos propiamente ante un biopic, sino que Behind the Candelabra es una película sobre la relación homosexual que mantuvieron el excéntrico y amanerado pianista y cantante Wladziu Valentino Liberace, más conocido como Liberace, y su joven chófer y secretario personal Scott Thorson, durante más de media década. Lo que no quita para que nos podamos hacer una idea bastante aproximada del personaje, o al menos de cómo lo veía quien fuera su amante. El guión de Richard LaGravenese se basa principalmente en un libro publicado por Thorson cuando el otro ya había fallecido. Aunque Liberace nunca reconoció públicamente ser gay, los medios lo tenían como dato cierto, y algunos de su círculo íntimo lo confirmaron. Su fallecimiento se consideró ligado a complicaciones derivadas de haber contraido el sida. Steven Soderbergh da en Behind the Candelabra una vez más pruebas de su asombrosa versatilidad, para pintar de modo bastante convincente la evolución en la relación entre Liberace y Thorson, bien encarnados por un demacrado Michael Douglas, que pinta bien la exuberancia vital de su personaje, y Matt Damon, que dota al suyo de la creciente frustración de ser en el fondo, simplemente, el último “chico de Lee”. El cineasta no ahorra detalles de sensualidad homoerótica que pueden parecer algo tópicos, puro cliché, pero hay que reconocer que no entrega una narración complaciente, y ahonda en emociones como la hipersensibilidad, el amor a la madre (la veterana Debbie Reynolds), los excesos a que conduce la abundancia de bienes, el complejo de inferioridad, los celos, el egocentrismo... También se juega a la ambigüedad con ciertos sentimientos paternales de Lee hacia Scott, de modo que su adopción no es una simple tapadera, sino síntoma de una situación anímica más compleja y difícil de definir. A la vez se muestra la valía de Liberace como artista en sus puestas en escena capaces de encandilar al público, y que forman parte de los recuerdos de Scott en la escena del funeral. Y como no puede ser de otra manera, también se describen los esfuerzos de Liberace por conservar en la esfera privada su inclinación sexual, también por salvaguardar su carrera. En tal sentido el título del film, Behind the Candelabra, que alude al candelabro sobre el piano de sus actuaciones, también sería una referencia a un ocultamiento al que habrían obligado tiempos en que no existía el orgullo gay.

6/10
The Zero Theorem

2013 | The Zero Theorem

Un Londres futurista. Qohen -que no Quinn- es un genio de la informática, que vive en una iglesia abandonada, haciendo programas para una gran corporación que trata de tranquilizar a sus clientes, para que la existencia les sea más llevadera. Y anda muy angustiado por las presiones que padece para demostrar el llamado “teorema cero”, que permitiría descubrir el sentido de la existencia con un cien por cien de seguridad, o lo que es lo mismo, con un cero por ciento de posibilidades de equivocarse. Y aunque logra resultados por el 99 y pico por ciento, aquello no es suficientes. Terapias telefónicas, la tentación de los placeres carnales o paraísos virtuales no acaban de lograr calmar el agobio de Qohen. Otro delirio fílmico de Terry Gilliam, quien ya hiciera integrado en Monty Python treinta años atrás El sentido de la vida, en aquel caso en clave disparatadamente cómica. Aquí recrea con barroquismo exuberante la imaginería de la capital de Inglaterra dentro de unos años, con un Christoph Waltz pasado de rosca, al que rodean personajes a cada cual más estrambótico, desde el fantasmal jefe encarnado por Matt Damon, al supervisor David Thewlis, la psicóloga telefónica Tilda Swinton y la “experta en placeres” Mélanie Thierry. Con un guión del totalmente desconocido Pat Rushin, seguramente Gilliam quiere hacernos en The Zero Theorem, dentro del contexto psocial ostmoderno, un sesudo planteamiento existencial sobre Dios -véase el crucificado descabezado de la iglesia-, y las cosas que nos permiten hacer la vida más llevadera. Pero lo que entrega es un pastel bastante indigesto, con pasajes francamente aburridos, y algún que otro personaje rozando el histrionismo. Doce monos y Brazil eran filmes en la misma línea, pero el cineasta lograba un equilibrio que aquí se le escapa.

4/10
Elysium

2012 | Elysium

Segundo largometraje escrito y dirigido por el sudafricano Neill Blomkamp también adscrito al género de la ciencia ficción, como su ópera prima, la sorprendente District 9, rodada tras una trayectoria de varios años como cortometrajista. La acción transcurre en el año 2154, cuando la mayor parte de la población vive en condiciones infrahumanas en la Tierra, gobernada por una élite despótica. Los pocos que pueden permitírselo viven a lo grande en Elysium, una estación espacial segura llena de urbanizaciones de gran lujo, y con el mejor sistema sanitario que quepa imaginar. A cambio de ser transportado ilegalmente allí, el desafortunado Max acepta la misión de secuestrar a un rico que visite el inframundo en que se ha convertido la Tierra por motivos de negocios; la idea es extraerle de su cerebro datos de sus cuentas bancarias. Algo no saldrá como se esperaba. Superior a otras superproducciones veraniegas, que anteponen la espectacularidad al contenido, Elysium está repleta de reflexiones de interés sin que por ello se descuide la acción, verdaderamente trepidante. Sobre todo, insiste en la crítica a la segregación de los individuos del primer film de Blomkamp, que era una clara metáfora del apartheid que se vivió en su país. En esta ocasión, todo está presentado de forma tan realista que parece plausible, pues por ejemplo la zona rica se llama Elysium, término que designa en inglés a los Campos Elíseos de París, mientras que en la paupérrima superficie de la Tierra y concretamente en Los Ángeles domina la presencia de latinos, que hablan en español. El film aborda temas como el despotismo a la hora de ejercer el poder, la solidaridad y la dignidad de cada persona, y el sacrificio, todo ello sin resultar pedante en ningún momento ni inaccesible para el público 'palomitero'. Además, Blomkamp aprovecha que cuenta en su primera cinta estadounidense con un presupuesto elevado, lo que le permite un diseño de producción vistoso y efectos especiales de primera. El aspecto de los robots, armas y naves resulta lo suficientemente fresco, frente a tantas producciones insulsas y convencionales que dominan las carteleras. No resulta sorprendente a estas alturas que tanto Jodie Foster –cada vez más selectiva en sus apariciones en la pantalla– como Matt Damon realicen trabajos de altísimo nivel. Pero además, el film cuenta con un elenco muy bien ensamblado de secundarios de diversas nacionalidades ideales para sus personajes, sobre todo el también sudafricano Sharlto Copley, protagonista de la anterior cinta del realizador, que en Elysium realiza un trabajo excepcional en un registro muy diferente, como villano psicótico. También brillan el estadounidense William Fichtner en el rol de ejecutivo de una megacorporación, la brasileña Alice Braga como amiga latina del personaje de Damon, el compatriota de esta última Wagner Moura (protagonista de Tropa de elite) como un contrabandista-pirata algo cínico pero carente de maldad, el tremendamente expresivo Diego Luna en el papel de inseparable socio del personaje central y la pequeña Emma Tremblay, que debuta como una niña enferma de leucemia.

7/10
Un lugar para soñar

2011 | We Bought a Zoo

Hollywood es a veces bastante injusto. A pesar de ser el responsable de éxitos como Casi famosos o Jerry Maguire, el valioso realizador Cameron Crowe se vio relegado a pasar seis años en dique seco tras el fracaso de Elizabethtown, de 2005. En 2011 ha vuelto al tajo con un par de trabajos en el terreno del documental y Un lugar para soñar, adaptación del libro de Benjamin Mee, que cuenta su experiencia real. A Matt Damon le corresponde interpretar en la pantalla al tal Mee, padre de un hijo adolescente y una niña pequeña, desconsolado tras el prematuro fallecimiento de su esposa. Tras dejar su empleo como reportero, se dispone a buscar una casa nueva para cambiar de aires y superar la tragedia. Encuentra en las afueras de la ciudad una que se ajusta exactamente a lo que esperaba, pero ésta resulta ser parte de un viejo zoológico a cargo de la joven Kelly Foster y su equipo, que llevan un tiempo trabajando sin cobrar. El lugar sólo se vende a aquel que esté dispuesto a hacerse cargo de los animales, pero Mee, pese a las reservas de su hermano y a su inexperiencia en el sector, decide lanzarse a la aventura y tratar de reabrir el lugar al público. Por primera vez, Crowe rueda un film digerible por el público de prácticamente cualquier edad, con un tono casi de película familiar. Él mismo se ha encargado de coescribir el guión adaptado con Aline Brosh McKenna, autora de títulos como El diablo viste de Prada. La trama resulta premeditadamente predecible, y además, el film está rodado con un academicismo ejemplar. A pesar de todo, el realizador, más habituado a contar sus propias experiencias en películas medio autobiográficas, que a encargos como Vanilla Sky y esta cinta, parece hacer suyo el periplo vital de Mee, y aspectos como la relación de éste con sus hijos parecen auténticos, quizás porque Crowe ha incorporado elementos de experiencias propias con sus vástagos. Además, es un film muy positivo sobre la necesidad de recuperar la alegría aún habiendo sufrido un duro golpe, y el valor de la perseverancia y del trabajo bien hecho. Es también un elogio de las personas capaces de asumir un riesgo tremendo en la vida lanzándose a la aventura de tomar las riendas de una empresa de éxito incierto. Una de las señas de identidad del cineasta desde Solteros –el título que le consagró– es su somera descripción de los numerosos personajes que suelen aparecer en sus películas, apoyándose en un buen reparto. En un papel más cercano que Bourne y sus personajes habituales, Matt Damon parece encontrarse muy cómodo, sobre todo en sus secuencias con la adorable niña Maggie Elizabeth Jones, que a pesar de su corta edad ya tiene en su haber títulos como Footloose (2011). Scarlett Johansson cumple como jefa de un equipo tan variopinto como entrañable, formado por tipos como el excéntrico Peter MacReady, utópico diseñador del recinto del zoo, al que sabe dar lustre el veterano Angus Macfadyen (Braveheart). Son también dignos de mención los jóvenes Colin Ford y Elle Fanning, el antagonista de la función, un duro inspector interpretado por John Michael Higgins (Arrested Development), y sobre todo el mordaz pero cálido hermano del protagonista, al que da vida el gran Thomas Haden Church. No falta, como en todo el cine de Crowe, una buena recopilación de apropiados temas musicales para subrayar los momentos decisivos.

6/10
Margaret

2011 | Margaret

Lisa Cohen es una joven inteligente de 17 años. Vive en Nueva York con su madre, actriz de teatro divorciada, y con su hermano pequeño. Un día, por una frivolidad distrae reiteradamente a un conductor de autobús, quien sin querer se salta un samáforo en rojo. Las consecuencias son fatales, pues una mujer es arrollada y tras unos minutos angustiantes morirá en brazos de la propia Lisa. Desde entonces la joven ya no será la misma. Interesante película del guionista y director Kenneth Lonergan, quien tras más de una década ha vuelto a ponerse detrás de las cámaras después de la estupenda Puedes contar conmigo. En el caso de Margaret, el resultado no ha sido tan redondo, aunque está a años luz de las propuestas frívolas de gran parte del cine norteamericano. Por su planteamiento, Margaret es un film de personajes, con aire independiente, una película que dice cosas serias y que incide en las situaciones peliagudas, las crisis vitales que nos golpean, momentos a los que de una u otra forma todas las personas habrán de hacer frente alguna vez. El propio título de la película, Margaret, hace referencia a un poema del poeta jesuita británico Gerard Manley Hopkins, considerado una de las cumbres de la lírica del siglo XIX. En ese poema Hopkins habla con sus versos de la pequeñez humana, de que pase lo que pase a nuestro alrededor, los seres humanos llevamos dentro el sufrimiento, la orfandad, y en realidad por lo que las personas lloramos es siempre por nosotros mismos. El sentimiento antropológico de esta propuesta, Lonergan lo traslada a la historia de la protagonista, Lisa, una joven en crisis de madurez que experimenta en su propia vida las implicaciones morales de una mentira. Lonergan ofrece sin lugar a dudas una válida visión de cómo el mal moral puede acabar por destruir a una persona o arrastrarla por derroteros sin salida, oscuros, cuando aún no está preparada para enfrentarse con el mundo de los adultos. Un mundo, dice Margaret, donde hay que ser humilde, donde no todo tiene una explicación perfecta, donde lo blanco y lo negro no existe, donde las reglas no las podemos cambiar, donde lo correcto y lo incorrecto se confunden a menudo y donde simplemente hay que sobrevivir muchas veces al dolor, a los golpes de la vida, aceptarla y seguir adelante buscando no herir a los demás. No están mal estas reflexiones para los tiempos que corren... Sin embargo, Margaret tiene también un defecto considerable. A Kenneth Lonergan le ha faltado esta vez mayor contención. Comienza con fuerza inusitada pero con el paso de los minutos va enmarañándolo todo un poco. A la hora de mostrar la crisis que embarga a Lisa (excelente aunque un poco desbocado papel de Anna Paquin), ofrece un ahondamiento demasiado reiterativo en su conducta inestable, en su desconcierto y crueldad en el trato con los demás y en su comportamientos sexuales desatados, en el fondo destructivos, una desesperada y estéril huida del dolor. Es verosímil, sí, pero también podría haber sido más sobrio, más sutil. Igualmente Lonergan debería haber ahorrado muchos minutos al metraje para centrarse más en el suceso clave y no liarse con subtramas más superfluas, como todas esas escenas de la parafernalia legal, etc. Entre el reparto de Margaret, además de la Paquin es imprescindible destacar, y mucho, el grandísimo trabajo de J. Smith-Cameron (a la sazón esposa del director en la vida real), inconmensurable en su papel de madre.

5/10
Contagio

2011 | Contagion

Beth vuelve de un viaje de negocios en Hong Kong. Llega con tos y una buena jaqueca, que atribuye al jet lag. Pero enferma gravemente y muere, en apariencia de una meningitis. Ante el estupor de su marido Mitch, su hijo también fallece. No son casos únicos. Una epidemia de dimensión mundial empieza a hacer estragos por todas partes, lo que obliga a los científicos a competir en un carrera contra el reloj para dar con una vacuna que detenga un virus tan letal como lo fue en el pasado la gripe española. Y hay reacciones de todo tipo, desde el bloguero que denuncia un complot del gobierno y la industria farmacéutica, al abandono que padecen determinados países menos favorecidos, o a la tentación de alertar del peligro a los más allegados en vez de pensar en el bien común. Segunda colaboración del guionista Scott Z. Burns con Steven Soderbergh tras ¡El soplón!. La película, por su abundancia de personajes secundarios -¡qué gran reparto!-, de los que se muestran sus reacciones ante una situación extrema, se encuadra dentro del subgénero catastrofista, pero hay que reconocer que Soderbergh sabe inyectarle cualidades especiales. Juega mucho el director con un ritmo endiablado, donde partitura musical y sonidos múltiples extraños contribuyen a una atmósfera desasosegante e incómoda muy adecuada. Sin duda que el desarrollo de una carrera fílmica que se mueve entre lo más o menos experimental y lo comercial, le ha ayudado a lograr aquí el perfecto “mix” que configura un film diferente que atrapa. Acierta Soderbergh en no bombardearnos con una sobredosis de momentos límite. Sabe reflejar bien las reacciones globales, mostrar el despliegue mediático y preventivo, o los efectos del virus, pero con medida. Y se fija en la humanidad de los personajes, quizá incidiendo sobre todo en la debilidad, en cómo se sobrepone el instinto de supervivencia a otras actitudes más heroicas. Por supuesto, los científicos, cada uno a su modo, hace un gran trabajo, incluso con el riesgo de la propia vida, y hasta existe el siempre difícil camino de la rectificación, pero se echan en falta más reacciones generosas -apenas vislumbramos a una monjita asistiendo a un enfermo-, frente a la elemental de velar por los tuyos, o la decididamente egoísta de buscar sacar tajada de una situación de pánico.

7/10
Green Zone. Distrito protegido

2010 | Green Zone

ADM. Armas de Destrucción Masiva. Fue la razón esgrimida para la invasión de Irak en 2003, comandada por Estados Unidos. El subteniente Roy Miller comanda un grupo de marines, frustrado porque los lugares señalados por inteligencia como escondite de las ADM, no albergan dicho material. Cuando Miller se permite cuestionar la fiabilidad de las fuentes de inteligencia, sus superiores prácticamente le tapan la boca. En cambio, un oficial de la CIA desengañado, se convertirá en su inesperado aliado para dar con un antiguo general de Saddam Husseim, que podría saber algo sobre las ADM. Adaptación del libro “Imperial Life in the Emerald City: Inside Iraq's Green Zone”, de Rajiv Chandrasekaran, analista político y corresponsal del Washington Post en Bagdad. Dos cineastas adrenalíticos –Brian Helgeland, guionista, y Paul Greengrass, director– imprimen un formidable ritmo a la trama, y entregan un buen film de denuncia política –la diferencia en tal sentido con En tierra hostil, la mejor película sobre la guerra de Irak hasta la fecha, es clara–, donde logran eso tan difícil de que no parezca que la narración esta atravesada de amargo resentimiento. La mirada a los hechos es poliédrica y evita los trazos gruesos en la descripción de las partes implicadas, una telaraña de intereses bien urdida. Por ello tenemos a un militar empeñado en cumplir su misión de encontrar las ADM, esquivando trabas; un político poniendo ‘paños calientes’ a la cada vez más débil razón con la que se ha justificado la invasión; un opositor iraquí a Sadam, visto como un títere de EE.UU. por los políticos locales; un oficial de la CIA partidario de una estrategia realista, que debe contar con el ejército iraquí para reconstruir el país; los políticos iraquíes que comparten esta visión; un civil iraquí, improvisado traductor, perplejo por el modo en que se conducen los americanos; y la prensa, ingenua y fácilmente manipulable. Hay un gran acierto en el casting. Matt Damon es un actor que ha mejorado con los años, su marine de este film es mucho más sólido que su etéreo militar de Salvar al soldado Ryan. Otros actores que, simplemente, te los crees, son Amy Ryan –la periodista–, Brendan Gleeson, el hombre de la CIA, y Khalid Abdalla, el traductor, que ya trabajó con Greengrass en United 93.

6/10
Valor de ley (True Grit)

2010 | True Grit

Mattie Ross, una adolescente, se hace cargo del cadáver de su padre, asesinado por Tom Chaney, un forajido. Dispuesta a que se haga justicia, y desconfiada de los cauces habituales, contrata a Rooster Cogburn, un borrachín alguacil cazarrecompensas, para atrapar al criminal. Se unirá a la caza del hombre LaBoeuf, un ranger texano, que también busca a Chaney por el asesinato de un senador. Adaptación de la novela de Charles Portis, ya llevada al cine con fortuna por Henry Hathaway con John Wayne en el papel protagonista que le valió su único Oscar. Los hermanos Joel Coen y Ethan Coen entregan un western de maravilloso clasicismo, género para el que apuntaban claramente maneras en No es país para viejos. Aunque la trama tiene tono crepuscular, no hay lugar para el cinismo, siguen vigentes los eternos valores del bien, la justicia y el temor de Dios, que empujan a hacer lo correcto, aunque no dejen de cometerse errores. Los Coen aciertan en cómo perfilan el personaje de Mattie, una jovencita creíble: no especialmente agraciada, inteligente y testaruda, en cuyas acciones le guía más un sentido acendrado de lo justo que la simple visceralidad de la venganza. Su relación con los hombres que la ayudan en su propósito, y el encuentro con el villano, están muy bien descritos. La debutante Hailee Steinfeld supone todo un descubrimiento, y aguanta bien el hecho de estar omnipresente en la pantalla, pues la mirada del espectador es en cierto modo la suya. También brilla el resto del reparto, con menciones especiales para Jeff Bridges, genial con su ronca voz, y un irreconocible Matt Damon, los dos hacen que nos creamos el creciente respeto de sus personajes por Mattie. Da idea de la madurez que han ido adquiriendo los Coen su contención visual, son menos apabullantes de lo habitual, lo que no significa que renuncien a los riesgos, más bien todo lo contrario. Así tenemos planos generales bellísimos que no nos extrañaría ver en cineastas clásicos como John Ford, Howard Hawks o el mentado Hathaway, pero a la vez se atreven, sin llamar la atención, con otros más complicados, como los que componen la escena en que hallan a un hombre ahorcado, o la del pozo de las serpientes. En cambio, en lo relativo a la violencia, no dejan de caer en la tentación de presentarnos una secuencia tarantinesca, la que sucede en la cabaña de los tramperos.

7/10
Más allá de la vida

2010 | Hereafter

Marie, una periodista francesa de éxito, que pasa unas vacaciones con su novio en el sudeste asiático, tiene una experiencia cercana a la muerte cuando les sorprende un tsunami. George, residente en San Francisco, tiene un don, puede contactar con los seres queridos fallecidos de los que acuden a él; pero está harto, quiere ser una persona normal. Marcus, un niño londinense con una madre alcohólica, sufrirá la pérdida de a aquel a quien más quiere en el mundo, su hermano gemelo Jason. Las vidas de los tres acabarán confluyendo en Londres. El “joven” Clint Eastwood sigue en plena forma, y aunque aquí no obtiene su película más redonda, justo es reconocerle que acomete un reto nada fácil: reflexionar sobre un trance que nos aguarda a todos, el de la muerte. Ciertamente que ha mirado éste en muchos fimes, piénsese en Million Dollar Baby y Gran Torino. Pero si en esos casos se abordaba la “muerte por compasión” y el sacrificio de entregar la vida por el otro, aquí se da vueltas al interrogante de qué viene después de morir, y el deseo natural de todo ser humano de retomar el contacto con los que nos han dejado. Ello sin detenerse en ninguna religión en particular, sólo se quiere subrayar que es bastante razonable pensar que no todo se acaba aquí. Y que junto a experiencias sobrenaturales más o menos plausibles, existe también mucho farsante que vive de la credulidad y desconsuelo ajenos Firma el guión de la cinta Peter Morgan, que abandona las historias de personajes reales que le han caracterizado hasta ahora –La Reina, El desafío. Frost contra Nixon–, para crear una trama completamente de ficción, compuesta por tres hilos narrativos muy nítidos. Lo cierto es que dichos hilos resultan inicialmente inconexos, a no ser por el tema de la muerte, con lo que el esfuerzo del guionista –y luego, del director– consiste en saltar de uno a otro para situar al espectador, procurando no perderlo. La meta se logra parcialmente, pues Morgan e Eastwood se toman su tiempo, quieren definir con primor a los personajes –con momentos brillantes, auténticos hallazgos–, pero a veces se demoran en exceso. Eso sí, al final nos llevan adonde quieren, y los últimos veinte minutos son sin duda lo mejor de la cinta, entonces se desatan climáticamente todas las emociones. Matt Damon sigue creciendo como actor, ahora mismo da a la perfección el tipo de persona corriente, por muy extraordinarias que sean sus circunstancias. También destacan Cécile de France –la periodista–, Bryce Dallas Howard –compañera de clases de cocina de George, que se siente atraído por él– y los dos críos gemelos –Frankie McLaren y George McLaren–.

6/10
Destino oculto

2010 | The Adjustment Bureau

El congresista David Norris ve truncada su elección como senador por Nueva York, debido a su carácter espontáneo, que rompe moldes. Sin embargo, es esta cualidad la que le hace honesto y le ayuda a afrontar los problemas. Se lo hace ver Elisa, una desconocida con la que coincide la noche de la derrota, y que podría ser el amor de su vida. Cuando inicia los primeros pasos en la relación, unos misteriosos personajes irrumpen en su vida: son una especie de ángeles del Departamento de Ajustes, que deben velar para que los seres humanos no se desvíen de los cauces del plan que el Jefe ha previsto para ellos. Y parece que está escrito que David y Norris no deben volver a encontrarse. Debut en la dirección del guionista George Nolfi (El ultimátum de Bourne), que adapta un relato del escritor de ciencia ficción Philip K. Dick. El film es deudor de títulos como El cielo sobre Berlín y otras películas celestiales, e incide en los temas del amor, el destino, la libertad y la responsabilidad. Una de las cuestiones planteadas es lo voluble del espíritu humano, que no sabe manejar el libre albedrío, y que de alguna manera necesita ser tutelado para no cometer grandes tonterías. Matt Damon da el tipo perfecto de persona atrapada en una situación extraordinaria, que no está seguro de cómo manejar, aunque en el fondo sabe que la clave de acertar es dejarse guiar por el amor frente a temores e intereses espúreos. Tiene en frente a una mujer de carácter fuerte, la bailarina interpretada por Emily Blunt, y una serie de perfectos secundarios –Anthony Mackie, John Slattery, Terence Stamp–, que dan vida a los distintos ángeles, presentados como un cruce de funcionarios y agentes de la CIA. La película, muy entretenida, presenta un guión muy dinámico, que apenas concede un minuto de respiro, y unos vistosos efectos especiales.

6/10
¡El soplón!

2009 | The Informant!

Steven Soderbergh es uno de los directores más prolíficos del panorama actual. Poco después de finalizar su díptico sobre Ernesto ‘Che’ Guevara, el realizador ya tenía listo el drama The Girlfriend Experience, y después ha dirigido esta reconstrucción de una apasionante historia real. Para ello, se ha basado en un libro de Kurt Eichenwald sobre Mark Whitacre, un personaje de lo más curioso. Ejecutivo de la empresa agrícola Archer Daniels Midland (ADM), Mark Whitacre estaba felizmente casado, y su carrera iba viento en popa a toda vela. La empresa generaba cada vez más beneficios, pues su jarabe de maíz se utiliza en cientos de productos industriales. Cuando se pone en contacto con dos agentes del FBI para denunciar que su compañía está siendo saboteada, les contará a los agentes que ha sido testigo de prácticas corruptas por parte de su propia gente. Resulta que ADM ha conspirado a nivel internacional para unificar precios con la competencia, una práctica ilegal. Decidido a demostrar que esto es cierto, Whitacre se convierte en informador del FBI, y se ofrece a llevar una grabadora o una cámara oculta en su maletín para captar conversaciones que avalen su historia. Como es habitual, el propio Soderbergh demuestra su brillantez visual, ya que ha ejercido como director de fotografía bajo el pseudónimo de Peter Andrews. En esta ocasión, imita la estética del cine de los 70, con imágenes que recuerdan a thrillers sobre conspiraciones de la época, que le sirven también como modelo en cuanto al tono, como Todos los hombres del presidente o Los 3 días del cóndor. Es obvio que los planos de El Soplón llaman la atención en un primer momento, pero poco a poco queda claro que los recursos visuales de Soderbergh son un poco impostados. ¿Por qué sino homenajea a los 70 en una película cuya acción transcurre en los 90? Más preocupado por la forma, que por el fondo, Soderbergh trata la historia con cierta frialdad, una característica muy presente en la mayoría de su cine. Y aunque incluye alguna valiosa reflexión sobre la corrupción, y la mentira, lo cierto es que al final parece quedarse un poco en la superficie. El Soplón es un poco decepcionante, sobre todo porque el planteamiento promete más intriga de la que hay, y diálogos ingeniosos en plan Ocean’s Eleven, y finalmente se va por otro camino. Se salva con creces Matt Damon, irreconocible tras engordar para el papel unos 15 kilos y dejarse bigote, con un aspecto muy parecido al verdadero Whitacre.

5/10
Invictus

2009 | Invictus

Tras su liberación en 1990 –ha permanecido en prisión 27 años–, Nelson Mandela –entre los suyos, Madiba–, se postula para presidente de Sudáfrica, cargo para el que es elegido en 1994. Aunque desea fervientemente ser el presidente de todos, blancos y negros, no resulta sencillo por el resentimiento mutuo, consecuencia del apartheid. Botón de muestra es el Springboks, el equipo nacional de rugby, compuesto casi en su totalidad por blancos, y que muchos identifican como símbolo del apartheid, hasta el punto de pedir un cambio de uniforme y simbología. Con cálculo político y comprensión humana, Mandela se da cuenta que de proceder a tal cambio, los afrikaneers lo tomarán como una afrenta. Así que decide oponerse y apoyar con todas sus fuerzas al equipo –que no vive su mejor momento– en el campeonato mundial, del que Sudáfrica es país anfitrión. Clint Eastwood vuelve a apuntarse un tanto, en el cine lleva una racha que le lleva de victoria en victoria. Aquí se basa en una historia real, contada con detalle por John Carlin en un libro que adapta Anthony Peckham. El riesgo estribaba en que que el carácter aleccionador fuera demasiado obvio, y el film se convirtiera en empalagoso "pastelón". Pero Eastwood lo sortea porque cree en el material que maneja. La historia ejemplar a él no le supone un lastre, sino un estímulo para hacer lo que mejor sabe, cine de primera división, atravesado de formidable clasicisismo, con personajes de carne y hueso, creíbles. La película trata, con realismo y huyendo de lo enfático, de reconciliación y perdón, de la superación de los prejuicios, de inspiración y liderazgo. Y todos estos temas, están perfectamente insertados en la trama, con el elemento deportivo como magnífico "cemento" cohesionador, en perfecto equilibrio. La idea de la convivencia interracial, que de locura impensable pasa a ser deseable posibilidad, se apunta nada más arrancar la narración, con el deseo de Mandela de mantener en el palacio presidencial a todo miembro del personal que lo desee, sin importar el color de su piel. Tal decisión se traslada a los escoltas de la seguridad presidencial, una pequeña comunidad cuya evolución queda muy bien perfilada; lo mismo cabe decir de la visión de las cosas de los padres de François Pienaar, el capitán del equipo de rugby. Liderazgo e inspiración son las funciones que unen a Mandela y Pienaar, interpretados con maestría por Morgan Freeman y Matt Damon: son sobresalientes los matices de uno y otro, en lo profesional y en lo personal. A ambos les toca asumir papeles por los que deben ilusionar también a su público "no natural": Mandela a los blancos amantes del rugby además de a los negros que piensan que se está "distrayendo", Pienaar a los negros que siempre han apoyado al rival de los Springboks, fuera quien fuera, además de a sus compañeros blancos de equipo. Y lo hacen con enorme determinación, de la que también es símbolo la dureza del rugby, donde es obligado chocar con el contrario con fuerza, para obtener la apetecible victoria.

7/10
Che, guerrilla

2008 | Che: Part Two

1966. La Revolución Cubana ha terminado. Ernesto 'Che' Guevara se ha convertido en todo un símbolo. Un día desaparece de Cuba, sin previo aviso, y aunque deja una carta para su buen amigo Fidel Castro, no se sabe adónde ha ido a parar. Disfrazado como un hombre mayor, Guevara entra en Bolivia, gobernada por la dictadura del general Barrientos, y se instala con un grupo de guerrilleros al sudeste del país, donde intentará recabar el apoyo de los campesinos, cara a derrocar al gobierno. Steven Soderbergh cierra su díptico sobre Ernesto 'Che' Guevara, con esta cinta centrada por completo en su campaña en Bolivia. Se basa en el libro ‘Diario de Bolivia’, compuesto por los apuntes que tomaba el Che para dejar constancia de sus experiencias y reflexiones cotidianas. Esto explica que se ofrezca únicamente su punto de vista, por lo que el film es bastante hagiográfico, y sigue la línea de omitir posibles aspectos negativos del protagonista. Subraya Soderbergh en esta entrega que se trataba de un hombre coherente con sus ideas, que abandonó Cuba e inició otra revolución, en lugar de instalarse cómodamente en el poder, y convertirse en un dictador, como hizo Castro. También se muestra a Guevara como un hombre vitalista y extremadamente positivo, que confió hasta el final en que su lucha sirviera para poner fin a las injusticias, aunque fracasara. Se parece demasiado este film al anterior, en su descripción minuciosa de la vida en la jungla del líder guerrillero y sus hombres, la búsqueda de campesinos que les apoyen, las ocasiones en las que Guevara ejerce de médico, etc. Muchas de ellas resultan reiterativas, lo que ralentiza el metraje. Benicio del Toro se supera a sí mismo mostrando una evolución del personaje, que ya no es un guerrillero anónimo, pues se ha convertido en un mito tras su discurso en la ONU. Le acompañan una cuidadísima selección de actores internacionales, como la alemana Franka Potente –sorprendente la guerrillera argentina Tania– y el portugués Joaquim de Almeida –Barrientos–. El reparto está integrado también por una cuidadísima selección de actores hispanohablantes, integrada por el cubano Jorge Perugorría, el argentino Gastón Pauls, el mexicano Demián Bichir (cuyo Fidel Castro aquí apenas aparece) y los españoles Óscar Jaenada, Eduard Fernández, Jordi Mollà, y los fugaces Raúl Arévalo y Antonio de la Torre, a los que hay que esforzarse para poder verlos. Las interpretaciones son muy naturales, con diálogos que parecen improvisados, a veces entrecortados. Esto refuerza el realismo visual, ya que la cinta ha sido rodada casi toda con luz natural en exteriores, como Che, el argentino, aunque esta vez la seca vegetación de Bolivia contrasta con la espesa selva de Cuba que predominaba en aquella.

6/10
El ultimátum de Bourne

2007 | The Bourne Ultimatum

Perfecto colofón a la saga del desmemoriado ex asesino profesional Jason Bourne, inspirada, bastante libremente, en las novelas de Robert Ludlum. En esta ocasión Bourne va a llegar hasta el final a la hora de averiguar cómo se convirtió en agente de la CIA, dentro de un proyecto supersecreto del gobierno estadounidense; el primer eslabón de la cadena que le guiará a la verdad es un periodista de The Guardian, que está publicando en el diario londinense un reportaje sobre el caso Bourne; sus diversas averiguaciones llevarán a Bourne desde Moscú a París, Londres, Madrid, Tánger y Nueva York. De modo que la trama se convierte en una especie de increíble y vertiginosa montaña rusa, integrada por peleas, persecuciones y explosiones, con algunas “paradas de contacto humano”, momentos no precisamente de relax. En efecto, esas “paradas”, lejos de disminuir el ritmo de la cinta, contribuyen a reforzar su atmósfera desasosegante, pues casi siempre son tensas conversaciones, telefónicas o “vis-à-vis”, donde los interlocutores tratan de averiguar las intenciones del otro, al modo de una caza del ratón y el gato, donde no se sabe exactamente quién juega qué papel. Como ya hiciera en El mito de Bourne, Paul Greengrass imprime un tono realista –por así decir– a la historia, acudiendo a los recursos de documentalista que tan buenos resultados le dieron en Domingo sangriento. Lo que significa un vibrante montaje, que ayuda a hacer bueno el inteligente guión de Tony Gilroy y compañía, y un buen uso de la cámara en mano, que resulta especialmente eficaz, contra pronóstico, en los primeros planos, donde el temblequeo, más perceptible de lo normal, contribuye a aumentar el nerviosismo del espectador. Lo que significa al final un ritmo casi siempre excelente, con un manejo maestro del suspense, aunque alguno de los “pasajes humanos”, como la visita de Bourne al hermano de su novia muerta, poco aporten a no ser a la extensión de la humanidad del protagonista. A cambio, hay que reconocer que hay cierta capacidad de riesgo en el encuentro final entre Jason y su "creador", que habla de la responsabilidad de las personas en sus acciones, más allá de argumentos falaces como el de "la obediencia debida". Dentro de la eficaz intriga, subyace un claro mensaje de contenido político, que se puede resumir en un “no todo vale a la hora de combatir el terrorismo”, “hay unas reglas básicas que las personas con conciencia saben que deben respetar”. Una idea claramente patente en el enfrentamiento de los personajes de David Strathairn y Joan Allen. El reparto cumple de nuevo a la hora de encarnar a sus personajes, tanto los viejos conocidos –por supuesto Matt Damon, al que le van “al pelo” estos personajes ambiguos–, como las nuevas incorporaciones, entre las que destacan, además de la del citado Strathairn, las de Albert Finney y Paddy Considine.

7/10
El hombre sin edad

2007 | Youth Without Youth

Tras diez años de ausencia, Francis Ford Coppola elige para volver a la dirección y escritura de guiones una historia hermética, adaptación de una novela del rumano historiador de las religiones Mircea Eliade. La acción arranca con lo que parece un anciano senil, el profesor Dominic Matei, quien en la Navidad de 1928 recorre las calles nevadas de una ciudad rumana en pijama y zapatillas. De ahí pasamos a Pascua, con el mismo personaje que es alcanzado y casi fulminado por un rayo. Ingresado en un hospital, en vez de morir o quedar inválido, un extraño fenómeno le ocurre. Recobra la perdida juventud, y a partir de ese momento el paso de los años no le va a afectar, un caso que estudia su médico, el profesor Stanciulescu. Y que despierta el interés de los científicos nazis, e incluso del mismísimo Adolf Hitler. A veces Dominic tiene la sensación de desdoblarse, de poder verse desde fuera de sí mismo, lo que le empuja a reflexionar sobre sus recuerdos, y a emprender una exhaustiva investigación acerca de los orígenes del hombre y el lenguaje. Los años pasarán hasta 1968, y en ese lapso conocerá a una joven, Veronica, que parece aún más anciana que él, y que a veces cae en trance y se pone a hablar lenguas extrañas. Resulta difícil saber qué rayos (nunca mejor dicho) se ha propuesto Coppola con este film, que bien puede calificarse de experimental, como lo fuera en su día Corazonada. Ciertamente la trama le sirve para reflexionar sobre el paso del tiempo, un tema que le apasiona, y que ha tratado en clave más o menos fantástica en Peggy Sue se casó y Jack, y de un modo más realista en la saga de El padrino. Lo que no ayuda es el cripticismo que domina el film, cuando no pura confusión o verborrea, donde no faltan extrañas consideraciones sobre la transmigración de las almas y la diosa Shiva, referencias religiosas que contrastan con las imágenes cristianas que abren (Navidad y Pascua) y cierran (la cruz de una iglesia en invierno) la narración. La historia de amor, en que el dilema fáustico del protagonista es la investigación de su vida, o la pérdida de la amada, recuerda un tanto a otra película fallida del mismo corte, La vida interior de Martin Frost, de Paul Auster. Se encuentran presentes a lo largo del metraje discursos y conversaciones a lo coronel Kurtz de Apocalypse Now, pero sin la lucidez alocada y poderoso vigor de aquellos. Las imágenes poseen una cualidad hipnótica, donde además de aprovecharse las posibilidades de las nuevas tecnologías, se juega con las tonalidades ocres “padrinescas” o con el claroscuro a lo Rembrandt o Caravaggio de muchos de los filmes coppolianos. Y ese gran montador e ingeniero de sonido que es Walter Much contribuye poderosamente a la hermosa estética del conjunto. A veces el espectador conocedor de Coppola puede verse dominado por la nostalgia, pues muchos elementos de la película retrotraen a la filmografía anterior del cineasta, como la interpretación y look del protagonista, un Tim Roth que recuerda, y mucho, a Al Pacino. Pero los aciertos de la película no ocultan un tono pretencioso y hueco, la mirada de un poeta que no sabía qué mirar.

5/10
Ocean's Thirteen

2007 | Ocean's Thirteen

Danny Ocean y sus chicos están de vuelta. Y dispuestos a dar el golpe, faltaría más. La ocasión, honor de ladrones obliga, es reparar el daño ocasionado a su buen amigo Reuben, que había pactado con el todopoderoso Willie Bank llevar un super hotel y casino de lujo juntos. Bank, a pesar de pertenecer al club de “los que han dado la mano a Frank Sinatra” birla su parte del negocio a Reuben, a resultas de lo cual éste sufre un infarto que primero le pone al borde de la muerte, y luego le deprime. Como Bank no atiende a las razones de Ocean para restituir lo robado, planea un golpe tan sofisticado al menos como las medidas de seguridad que tiene el lugar. La idea es lograr que en cierto momento todos los asistentes a la preinauguración empiecen a ganar en el juego; al tiempo deben bloquear un sofisticado sistema informático que mide las emociones corporales del público, lo que hace muy, muy difícil, hacer trampas. Después del relativo fiasco que fue Ocean's Twelve (al director le dio por incluir rarezas experimentales y bromas que sonaban a tomadura de pelo), Steven Soderbergh apuesta por un guión de hechuras clásicas –la sofisticación tecnológica asociada al robo no debería ocultar este hecho–, escrito por Brian Koppelman y David Levien, acertados fichajes para la saga. De modo que una buena vertebración de la historia, emoción trepidante y sentido del humor, y buenas escenas para todos los actores, con líneas bien escritas, acentúan la atmósfera de camaradería masculina que caracterizan a la saga. A un reparto estupendo, como es habitual, que parece habérselo pasado en grande y donde repiten casi todos (no están ni Julia Roberts ni Catherine Zeta-Jones), se suman Al Pacino, que compone a un villano que se hace odioso, y Ellen Barkin, manager del casino-hotel, que logra que no parezca que supera sobradamente los 50 añitos. Y se da alguna graciosa vuelta de tuerca, como la de convertir a Andy García en inesperado aliado del golpe. O la de traer para un cameo de postín a la célebre Oprah Winfrey, en un doble gag muy ingenioso. Soderbergh sirve bien al guión, dando el film comercial y resultón que se espera que entregue, con buen ritmo, sin aburrir. Donde se permite alguna experimentación es en el encuadre y la planificación, y se nota su mano de gran cineasta en detalles pequeños pero que revelan talento, como en la escena en que Ocean y Rusty contaminan una habitación del hotel.

6/10
El buen pastor

2006 | The Good Shepherd

Acercamiento a cómo nacieron y se consolidaron los servicios secretos estadounidenses, primero durante la Segunda Guerra Mundial, en forma de la OSS, y finalmente bajo el apelativo popular de “la Agencia”, o sea, la CIA. La narración pivota sobre Edward Wilson, un agente de aspecto gris y taciturno, pero muy bueno en su trabajo; y transcurre básicamente en dos tiempos: años 60, con la fracasada invasión de Cuba en Bahía de Cochinos; y prolegómenos de la guerra, cuando Wilson, miembro de una fraternidad y universitario idealista, recibe la propuesta de sumarse al incipiente servicio de inteligencia. Con una estructura de idas y venidas temporales compleja pero bien trabada, que se diría inspirada en El padrino II –¿habrá dado ideas el productor ejecutivo Francis Ford Coppola al guionista Eric Roth, y al director Robert De Niro, que intervino precisamente en ese film?–, se consigue transmitir una idea bastante cabal de las duplicidades que marcan la vida de los espías, cuyas consecuencias pagan, a un precio demasiado alto, sus familias, y por supuesto, ellos mismos. Gran parte del mérito de Roth y De Niro es que, a través de las andanzas de su protagonista, consiguen dar una visión del conjunto: en este caso se puede decir que las ramas no sólo no impiden ver el bosque, sino que ayudan a ello. Hay resonancias de gran tragedia en el destino fatal que aguarda a Wilson, con una vida marcada por el suicidio paterno, y cuyos sentimientos, siempre guardados para sí mismo, le han conducido a sacrificar lo que le dictaba el amor, y a hacer daño a sus seres queridos. En ese sentido el modelo ‘padrinesco’ de soledad en la inmoralidad ha sido perfectamente asimilado –Matt Damon parece tomar como referencia de su difícil y frío personaje al Michael Corleone de Al Pacino–, pero sin caer en mimetismos evidentes que le hagan perder fuelle. Incluso la escena de montaje paralelo en que la identidad de un ‘topo’ es puesta al descubierto, homenaje evidente a la saga de Coppola, está tratada con originalidad, pues se trata de planos, no sólo separados espacialmente, sino también temporalmente. Se nota que De Niro es actor, y además un gran actor. Curiosamente, muestra una virtud que bien podría haberse aplicado a sí mismo en los filmes de su última etapa actoral: controla a sus intérpretes para que entreguen unas actuaciones muy contenidas y realistas, sin lugar para el histrionismo. Y así, a un reparto maravilloso, perfectamente escogido, donde conviven los actores conocidos (Damon, Angelina Jolie, Alec Baldwin, el propio De Niro…) con los repescados (Joe Pesci, Timothy Hutton, William Hurt, Keir Dullea, John Turturro…), los que prometen y uno nunca acaba de saber cómo se llaman (Billy Crudup, Martina Gedeck...) y los ‘descubrimientos’ (Oleg Stefan, John Sessions...).

8/10
Infiltrados

2006 | The Departed

Cuatro años después de que Wai Keung Lau y Siu Fai Mak sorprendieran con el magnífico thriller hongkonita Juego sucio (2002), Martin Scorsese entrega un brillante remake. Ciertamente la historia le viene al pelo, como le hizo ver un avispado Leonardo DiCaprio, transformado en actor fetiche del cineasta –antes hicieron juntos Gangs of New York y El aviador–, heredero del Robert De Niro de antaño, y quien además le puso sobre la pista de la película. El film cuenta cómo la policía de Boston ha logrado infiltrar en una banda de la mafia irlandesa a uno de sus agentes, que se crió en el barrio donde opera; mientras que la mafia irlandesa ha hecho lo propio colocando a uno de sus hombres en un alto puesto de la policía. Las identidades de los topos sólo son conocidas por sus respectivos superiores. De modo que entre unos y otros acontece un verdadero juego del ratón y el gato, en que resulta imprescindible anticiparse. El guión de William Monahan sigue con fidelidad el original, aunque se aprovecha la coyuntura para introducir algunos nuevos elementos –el triángulo amoroso de los dos topos con la misma mujer, una psiquiatra, o alguna otra vuelta de tuerca en el desenlace– y enriquecer los diálogos. Se mantiene el tema de fondo de la esquizofrenia que supone mantener una doble vida presidida por la mentira y, por supuesto, el director ‘scorsesiza’ la película, lo que significa una inaudita violencia, un lenguaje altamente procaz, y algunos elementos irreverentes hacia el catolicismo completamente innecesarios. El film conserva un ritmo endiablado, Scorsese vuelve a demostrar que es un director de increíble fuerza visual. Acierta además con un reparto de primera, en el que nadie desentona. Leonardo DiCaprio se convierte en un serio candidato al Oscar, y en que actores como el otras veces inexpresivo Mark Wahlberg, el ‘presidente’ Martin Sheen, o la desconocida Vera Farmiga brillan con luz propia.

8/10
El secreto de los Hermanos Grimm

2005 | The Brothers Grimm

Uno de los directores más originales del cine actual nos entrega esta alucinante y barroca aventura, entre cómica y siniestra, que tiene como protagonistas a dos famosos personajes del mundo de la literatura, nada más y nada menos que a William y Jacob Grimm, creadores de “Caperucita Roja”, “Hansel y Gretel” o “Blancanieves y los siete enanitos”, entre otros cuentos clásicos. Pero la mente traviesa de Terry Gilliam ha transformado a los dos hermanos alemanes en unos caraduras que, en el siglo XIX, se dedican a ir de pueblo en pueblo ofreciendo su sabiduría y sus artes para acabar con fantasmas, brujas y espíritus que aterrorizan a los lugareños. En realidad, es todo una estafa, ya que Jacob escribe cuentos con las historias que les relatan y posteriormente ambos recrean en otro pueblo esos terroríficos sucesos… Así hasta que les llaman para erradicar a los fantasmas y cobrar un dinero por sus servicios. Pero, ¿qué ocurriría si un día los acontecimientos no hubieran sido preparados por ellos? Así ocurre en un pequeño pueblo del bosque: los niños están desapareciendo y las autoridades –los franceses de Napoleón ocupan ahora el territorio– han decidido culpar a los “inocentes” hermanos Grimm. Si algo hay en este film es imaginación. Desde las primeras imágenes nos sumergimos en un mundo de fantasía, tétrico por momentos, que recoge y mezcla personajes e historias de los más variados cuentos clásicos. La atmósfera de misterio y los efectos especiales están plenamente logrados, así como varios golpes de humor. Destaca la dualidad entre los dos hermanos –Will, práctico y escéptico; Jacob, idealista y apasionado–, bien interpretados por Matt Damon y Heath Ledger. Y Jonathan Pryce, actor fetiche del director, tiene también un estimable papel.

6/10
Syriana

2005 | Syriana

Complejo thriller político donde los intereses económicos y políticos en torno al petróleo se enredan hasta configurar una densa trama, lo que exige al espectador que sus cinco sentidos trabajen al cien por cien. El film muestra un imaginario país de Oriente Medio, rico en 'oro negro', cuya explotación podría recaer en China. Lo que no hace gracia a las multinacionales estadounidenses del sector. Para cambiar las cosas, y dado que el jeque árabe que gobierna el país es de edad avanzada, el que le suceda uno u otro de sus hijos –uno es más fácilmente corruptible, el otro desea implantar la democracia en su nación– puede decantar la concesión petrolífera en una u otra dirección. La descripción de la actividad de la CIA, del trabajo de un analista de inversiones, padre de familia al que sacude una desgracia, y de gente 'de a pie' del país árabe, son otros elementos que completan el cuadro. El oscarizado guionista de Traffic, Stephen Gaghan, tiene afición a las tramas de contenido político y social, como demuestra su contribución a las series televisivas El abogado y Policías de Nueva York, su tratamiento del mundo del narcotráfico en la citada Traffic, del acoso a una embajada americana en Yemen en Reglas de compromiso, o la heroica resistencia tejana en El Álamo. En cambio, su debut en la dirección, La desaparición de Embry, era un curioso thriller que pasó casi inadvertido. Ahora, en su segundo largo, se apunta a lo que parece una costumbre estadounidense algo masoquista: la de la autoflagelación con ocasión o sin ella, a la hora de apuntar a la implicación de su gobierno en la consolidación de regímenes políticos injustos y autoritarios. En cualquier caso logra un título político de altura, en la tradición de filmes como Todos los hombres del presidente, que hurgan en los entresijos del poder. El reparto, muy coral, es perfecto, ninguno de los actores trata de robar la función, lo que es muy de agradecer.

7/10
EuroTrip

2004 | EuroTrip

¡Más madera, es la guerra! Nueva película de jóvenes cachondos sin un gramo de cerebro en la sesera, en busca de tías-tíos buenos, con los que correrse una juerga y tal. Y van con ésta... ya hemos perdido la cuenta, tanto abundan los ‘American Pies’, ‘Tíos muy colgaos’, ‘Tíos muy fumaos’, ‘Tíos muy sobraos’ y similares. En esta ocasión la premisa del film es el chat que Scotty ha mantenido durante años con Mieke, de Alemania. Él creía que su compañero cibernauta era un chico, pero no, era una chica-cañón. Aunque ella, tras declarérsele por internet y no obtener respuesta, cancela su correo electrónico y desaparece. De modo que Scotty, con su banda de amigos, organiza un viaje por Europa en busca de su amada; pero también habrá tiempo para la francachela.

2/10
Ocean's Twelve

2004 | Ocean's Twelve

Tan redondo le salió al director Steven Soderbergh su Ocean's Eleven, remake de una célebre película de 1960 protagonizada por Frank Sinatra, que poco después no ha podido evitar contarnos una segunda aventura de la mejor banda de ladrones del celuloide. Ahora, la gran novedad es la participación estelar de Catherine Zeta-Jones como investigadora criminal, por si el espectacular reparto anterior no fuera suficiente. La historia que nos cuenta el director de Traffic tiene mucho de picaresca, de malentendidos, de engaños y sorpresas, en torno al robo de una de las joyas más importantes del mundo. Todo parte de la inesperada aparición de Terry Benedict, el empresario que vio cómo los chicos de Danny Ocean desvalijaban su hotel de Las Vegas hace años. Ahora ha regresado para recuperar sus 160 millones de dólares, con intereses. Danny no tendrá más remedio que volver a las andadas, pero es que, además, un competidor hace acto de presencia en la figura de François Toulour, quien afirma ser el mejor ladrón del mundo. Y para aumentar el glamour de la aventura, dejamos atrás los fríos terrenos de Nevada y nos trasladamos a los bellos paisajes de Amsterdam, lago Como, París, Montecarlo y Sicilia. Quizá nunca segundas partes fueron buenas, pero sí pueden ser entretenidas. Si por algo destaca Soderbergh es por su endiablada habilidad para rodar y para imprimir un estilo personal a su cine, siempre muy cercano a la pirueta técnica. Aquí el ritmo vuelve a ser colosal, los personajes tienen sus propias y pequeñas historias, y aunque la trama no aporta nada nuevo ni original, la elegancia teñida de comedia cínica vuelve a ser el plato fuerte. Ni que decir tiene que con tal reparto era difícil errar el blanco.

4/10
Una chica de Jersey

2004 | Jersey Girl

Ollie es un consumado relaciones públicas, siempre estresado, que nunca tiene tiempo para atender a su mujer y a su hijita, a quienes quiere un montón. La inesperada muerte de la esposa hace que su mundo se venga abajo. Una importante metedura de pata profesional le convierte en un paria laboral, por lo que deberá hacer lo que pueda para ganarse el pan; estos hachazos de la vida hacen que Ollie descuide a su niña. Menos mal que tiene los consejos de su anciano padre, y que va a conocer a una guapa joven, que trabaja en un videoclub. Kevin Smith, oh, sorpresa, se nos pone tiernecito. Un cineasta, célebre por la elevada tasa de palabras malsonantes en sus películas, parece algo cambiado gracias a que él, personalmente, acaba de descubrir la paternidad. Así que nos ofrece una película que habla de la responsabilidad que corresponde a un padre de familia. El director no evita pese a todo alguna grosería que casa poco con el tono del film (el alquiler de pelis porno, las conversaciones subidas de tono), pero hay que reconocerle su ingenio como guionista y director, sobre todo en la escena que Ben Affleck comparte con un inesperado Will Smith, quien por cierto no es pariente de Kevin.

4/10
El mito de Bourne

2004 | The Bourne Supremacy

Aunque sigue amnésico, Jason Bourne ha logrado enterarse de que era un agente secreto, como James Bond, personaje con el que comparte las iniciales. Tras conseguir escapar de los secuaces de un político al que por lo visto intentó asesinar, y de sus antiguos compañeros del siniestro grupo conocido como Treadstone, Bourne se refugia en la India, con su amada Marie. Allí sufre pesadillas y tiene un fuerte sentimiento de culpa, pues intuye que pudo realizar actos terribles que ni siquiera recuerda. Para colmo de males, Kirill, un implacable asesino relacionado con su pasado reaparece y obliga a Bourne a emprender una huida por diversas ciudades europeas, en el transcurso de la cual descubrirá escalofriantes informaciones sobre actos cometidos por él. Hace dos años, el director Doug Liman sorprendía con El caso Bourne, lograda adaptación de la novela homónima de Robert Ludlum. Desde luego, era un soplo de aire fresco en un panorama cinematográfico dominado por el maniqueísmo, en el que se echaban de menos productos de intriga y acción de calidad. Lo que encontramos aquí es un personaje con dimensión humana, que se las tiene que arreglar sin sofisticados aparatos inventados, y atormentado por la culpa, pues ha sido capaz de cometer los actos más horribles, y ahora sufre sus consecuencias. Esta vez, el productor Frank Marshall mantiene a los protagonistas, y a la mayor parte del equipo técnico, pero cambia al director. Curiosamente, apuesta por el británico Paul Greengrass, autor de Domingo sangriento, un docudrama que reconstruía con realismo el tristemente célebre episodio acontecido en Irlanda del Norte. Y aunque es la primera vez que Greengrass afronta una superproducción estadounidense, lo cierto es que a la cinta le viene al pelo su estilo dinámico y realista, que recuerda a los clásicos del género de los 70, como French Connection. Destacan las persecuciones, que parecen de verdad frente a tanta influencia de los videojuegos imperante en el cine actual. Asimismo, Greengrass también es capaz de imponer un montaje frenético sin que la cinta parezca un videoclip.

7/10
Pegado a ti

2003 | Stuck On You

A pesar de ser siameses, pegados por la cadera, Bob y Walt Tenor son recordados por sus triunfos deportivos en Martha’s Vineyard, una localidad costera. Allí regentan un restaurante, donde logran servir la comida más rápidamente que nadie gracias a su trabajo en equipo, a cuatro manos. Si no tienen listo el pedido en tres minutos, al cliente le sale gratis. Pero Walt sueña con ser actor, y logra convencer a su hermano para trasladarse y probar suerte en Los Ángeles, donde Bob también está interesado en ir, pues allí reside la chica de sus sueños, a la que ha conocido a través de internet. Nada más llegar, se instalan en un motel donde conocen a April, otra aspirante a actriz que ayudará a Walt a conseguir un agente nonagenario: Morty O’Reilly. Éste, que no tiene muchos escrúpulos, sólo consigue para Walt un trabajo en una película pornográfica. Pero una serie de acontecimientos inesperados llevarán a Walt a protagonizar una serie televisiva. En sus grandes éxitos de taquilla, como Dos tontos muy tontos y Algo pasa con Mary, los hermanos Peter y Bobby Farrelly hicieron del humor grosero y gamberro su sello de fábrica. Su último trabajo es otra comedia, muy divertida, en la que los cineastas dejan claro que no pretenden renunciar a sus orígenes, incluyendo sus típicos gags exageradamente zafios. Pero también se nota que los hermanos han evolucionado hacia un estilo más amable, y la construcción de situaciones cómicas está más elaborada. Así lo demuestran los impagables momentos en los que los protagonistas logran ocultar su condición siamesa a la chica de la que Bob se ha enamorado, mediante hilarantes trucos como no salir del coche, etc., que recuerdan a las comedias más complejas del cine clásico. Además, toda la película es un elogio del amor fraternal, y una crítica al individualismo que nos invade. De paso, los directores arremeten contra la frivolidad del mundo del cine, o la frialdad de las modernas relaciones a través de internet. Los protagonistas, Bob Damon y Greg Kinear, estuvieron literalmente unidos la mayor parte del rodaje, y aún así aseguran que se lo pasaron estupendamente. Por lo visto, la prótesis que llevaban requería doce horas de maquillaje. La diferencia de edad entre Damon, de 33 años, y Kinear, de 40, se explica porque uno de los personajes, Bob, posee el noventa por ciento del hígado que comparten, por lo que el otro, Walt, envejece más rápidamente.

5/10
Gerry

2002 | Gerry

Dos amigos emprenden una excursión, con su coche. Deciden dejar la autopista y lanzarse campo a través. Gus Van Sant lleva al extremo sus inquietudes experimentales mostradas en mayor o menor medida en films como Last Days o Elephant. El propio director firma el guión de la cinta con los dos actores, Casey Affleck y Matt Damon, porque éstos improvisaron los diálogos. Van Sant recupera temas que ha tratado en otras de sus películas, como el desconcierto vital en la juventud.

4/10
El caso Bourne

2002 | The Bourne Identity

En alta mar, un barco pesquero rescata a un joven que va en un bote a la deriva: no recuerda nada de su pasado y ha sido herido de bala; y en la muñeca lleva tatuada una cifra que podría ser de una cuenta bancaria. Confundido, comienza a investigar quién puede ser, y el número le lleva a una caja de seguridad en Zurich, que contiene un arma, varios pasaportes, mucho dinero y una dirección en París. Su nombre parece ser Jason Bourne, pero eso no le dice nada. De repente, es atacado por unos individuos especialmente entrenados para el combate, y espontáneamente descubre que él también es experto en artes marciales. En su huida se mete en el coche de una chica alemana, con la que llega a un acuerdo económico para que le lleve a París. Adaptación de la obra del novelista Robert Ludlum. A diferencia de otras películas de espías, más centradas en la acción, el cineasta Doug Liman tenía muy claro que para él lo más importante era la descripción de personajes. Hijo de un alto funcionario del gobierno que trabajaba en asuntos de Irán y Nicaragua, Liman había conocido muchos espías durante su infancia y pensaba que no se parecían a los de las películas, por lo que quería retratarlos de forma realista. Por esta razón funcionan tan bien las persecuciones y peleas, porque el espectador se implica más en lo que les sucede a los protagonistas. De hecho, son tan complejas que el director necesitaba un protagonista que además de saber interpretar estuviera en buena forma: así que pensó desde el primer momento en Matt Damon.

7/10
Confesiones de una mente peligrosa

2002 | Confessions of a Dangerous Mind

Chuck Barris es un reputado productor televisivo que también se dedica a ser un asesino a sueldo de la CIA, ni más ni menos. Entre trabajo y trabajo tendrá que decidirse entre el amor de la buena Penny o de la ambiciosa Patricia Watson. George Clooney hizo su primera incursión como director en esta biografía del sicario y productor Barris, que obtuvo buenas críticas. Con un buen plantel de actores aparte de Clonney, donde destacan Sam Rockwell (Dos torpes en apuros), Drew Barrymore, Maggie Gyllenhaal o Julia Roberts, el film mezcla peligrosamente humor y thriller y cuenta con una cuidada realización y fotografía en cada plano. Destaca el excelente guión de Charlie Kaufman (¡Olvídate de mí!). Interesante.

5/10
Ocean's Eleven

2001 | Ocean's Eleven

Los once de Ocean (George Clooney) pretenden desvalijar los tres casinos más importantes de Las Vegas. En teoría es sólo un trabajo más. Pero en realidad, Danny Ocean quiere dar una lección a Terry Benedict (Andy García), que le birló a su novia Tess (Julia Roberts) mientras estuvo en la cárcel; y recuperar a su chica, claro está. Después de triunfar con Traffic, Steven Soderbergh sirve un entretenimiento de primera clase.

6/10
La leyenda de Bagger Vance

2000 | The Legend Of Bagger Vance

Rannulph Junuh era un joven que prometía llegar a ser un auténtico campeón de golf. Además salía con la guapísima Adele, hija del propietario de un maravilloso campo de golf. Pero llegó la guerra y Junuh debió quedar bastante traumatizado, pues ni volvió a casa, ni dio señales de vida. Hasta que un día, inesperadamente, vuelve al hogar. Ya no quiere saber nada de golf ni de su ex novia, pero se presenta en su vida un personaje misterioso, Bagger Vance, que le anima a que vuelva a empuñar los palos de golf en un gran torneo. Robert Redford dirige esta película que tiene ecos de un título deportivo que él mismo protagonizó: El mejor, situado en el mundo del béisbol. En este caso el papel “redfordiano” corre a cargo de Matt Damon, mientras que su “ángel guardián” es el simpático Will Smith. Una hermosa fotografía y el duelo de tono épico en el “green” son las principales bazas de un film que no inventa la pólvora, pero que tiene su rato de gracia.

4/10
Descubriendo a Forrester

2000 | Finding Forrester

Joven de color con talento. Vive en un barrio popular. No le gusta destacar por su inteligencia, y se gana el respeto de sus compañeros gracias a sus habilidades con el baloncesto. Tampoco se niega a hacer alguna “machada”, como colarse en el piso de un excéntrico vecino. Tal personaje resulta ser William Forrester, un novelista genial, autor de una única obra. El interés de Jamal por conocerle aumenta. Y llega a un acuerdo para que le ayude a desarrollar su incipiente talento con las letras. El guión de Mike Rich está medido, se entregan las palagras justas. Y se agradece el recurso también a imágenes poderosas: Connery en su bicicleta dice más acerca de su estado de ánimo que mil discursos. La película dispara en varias direcciones, con temas más desarrollados unos que otros; desde la leve presencia de la familia de Jamal, la rivalidad con un compañero de instituto o el apuntado conato de romance interracial entre Jamal (magnífico el debutante Rob Brown) y Claire (Anna Paquin, la niña de El piano). La cuestión central acometida por el film es el despliegue de los propios talentos, frente a la tentación de enterrarlos en un hoyo, a la espera del momento oportuno de sacarlos a la luz, que nunca llega. En ese sentido la relación maestro-discípulo entre Forrester (inconmensurable Sean Connery) y Jamal, núcleo de la historia, es magnífica, pues aporta ideas en torno a la amistad, la lealtad, la ayuda desinteresada y prestada sin que se note, el esfuerzo, el impacto de la clase social a la que uno pertenece...

8/10
Todos los caballos bellos

2000 | All The Pretty Horses

John y Lacey son dos amigos inseparables que viven en Texas. Pero sienten la llamada de la aventura, y parten hacia la frontera, rumbo a Méjico. Tras diversas peripecias (conocen, por ejemplo, al adolescente Jimmy) encuentran trabajo en un rancho como vaqueros. Pero John encuentra algo más: la guapa hija del patrón, que le hace bastante tilín. Ted Tally, el guionista de El silencio de los corderos, adapta una larga novela del gran escritor Cormac McCarthy. Bonita fotografía, amplios horizontes... y el amor y la amistad. Aunque no logra captar la hondura ni la excelencia de la obra literaria, destacan los trabajos de Henry Thomas, el niño de E.T., el extraterrestre, y del semidesconocido y sorprendente Lucas Black. Penélope Cruz dio un paso más en su conquista de Hollywood.

5/10
Dogma

1999 | Dogma

Un obispo norteamericano decide, ante la alarmante disminución de fieles católicos, conceder indulgencia de las penas por los pecados a quien pase bajo el arco de su iglesia (una condición tan tonta como la de un concurso televisivo). Dos ángeles desobedientes a Dios no fueron enviados al Infierno en su momento, sino a una especie de purgatorio, a Nueva Jersey; y quieren ganar esa indulgencia plenaria propuesta, ¡para volver al Cielo! Si uno busca teología en este film de un Kevin Smith que se dice “católico practicante”, quizá deba consultar otras fuentes. Su película es una comedia que se mueve en el terreno del disparate, y que se aleja de títulos como Clerks o Persiguiendo a Amy. Seguramente Smith no pretende herir sensibilidades, pero el film toca cuestiones delicadas, y... no llueve, desde luego, a gusto de todos. El reparto está plagado de rostros muy populares, entre ellos los de Ben Affleck y Matt Damon.

5/10
El talento de Mr. Ripley

1999 | The Talented Mr. Ripley

Tom Ripley es un joven brillante, pero sin posición social. Le gusta aparentar más de lo que es. Una confusión le lleva a recibir un encarguito de un rico constructor: debe traer de vuelta a casa a su hijo Dickie, que lleva una vida de playboy en Italia junto con su novia Marge. Es el comienzo de un juego de fingimientos, donde Tom, en palabras del director Anthony Minghella, empieza a comportarse "como un niño que ha vertido jugo de tomate sobre el mantel y, en un intento por ocultar su error, vuelca una tetera, rompe un plato, araña la mesa, le pega fuego y acaba por prender la casa entera". El film recrea de modo maravilloso la Italia de los años 50, y la atmósfera de dolce vita de unos jóvenes desocupados. Desasosegadoras son las situaciones que conducen al crimen, y más de uno ha discutido la atracción homosexual entre Tom y Dickie sugerida por Minghella, que según el director está latente en la novela original de Patricia Highsmith. En cualquier caso, lo más fascinante del film es el planteamiento de que "esquivar la responsabilidad no es lo mismo que eludir la justicia. No se sale impune de nada. (...) El pacto con el diablo de Ripley consiste en preferir ser una falsa persona importante que un don nadie auténtico. (...) Se describe el precio implícito por abandonar la propia personalidad para convertirse en aquél que te gustaría ser". El film ha servido para confirmar lo buen actor que es Jude Law, candidato al Oscar por su papel. El resto está a la altura. Estupenda la música de Gabriel Yared.

6/10
Rounders

1998 | Rounders

Película ambientada en el submundo neoyorkino del póker. Mike McDermott estudia derecho. Enamorado de su novia, el camino del éxito a través de los libros es algo... rutinario. Le atrae más el vertiginoso mundo del juego de cartas y las altas apuestas, que dejó hace algún tiempo por amor a su chica. Cuando uno de sus amigos, Worm, sale de la cárcel, Mike es incapaz de resistir el canto de sirena del póker. Aunque en teoría lo hace por ayudar a su amigo, se trata en realidad de la maldita adicción al juego, demasiado fuerte. El experto en películas de suspense y cine negro John Dahl (La última seducción) aprieta un interesante guión de David Levien y Brian Koppelman, y lo exprime hasta sacar la última gota de sus esencias. Koppelman se documentó sobre el mundo del póker acudiendo a garitos nocturnos muy exclusivos. Como él cuenta, "miré las caras de la gente, escuché las conversaciones, vi la acción". En el reparto, además de Matt Damon (El indomable Will Hunting , El caso Bourne), destacan el gran Edward Norton (American History X), el malote John Malkovich (En la línea de fuego) y Martin Landau (que ganó el Oscar por su papel de Bela Lugosi en Ed Wood). Norton se entusiasmó tanto con el film, que pidió que le hicieran el tatuaje de un as de picas en la muñeca, "ya que ésa es la filosofía de la vida de Worm: tener siempre un as en la manga".

6/10
Salvar al soldado Ryan

1998 | Saving Private Ryan

Un veterano de la Segunda Guerra Mundial visita con su familia el cementerio de la playa de Omaha. Los recuerdos se agolpan en su memoria. Los sucesos de aquel ya lejano 6 de junio de 1944. El día D del desembarco de Normandía, en que 170.000 soldados comienzaron la liberación de Europa del yugo nazi. Una de las misiones, que recae en el capitán Miller y sus hombres, es rescatar a un soldado muy especial, perdido en las líneas enemigas: se trata de James Ryan, que ha perdido tres hermanos en combate, y al que el alto mando americano quiere devolver con vida a su madre. Lo nunca visto en guerra. Un realismo alucinante. La primera media hora del film, prácticamente sin diálogos, muestra toda la crudeza de la guerra. En el desembarco las balas silban, los temblores y el miedo son palpables, los rezos se oyen, los miembros amputados y la sangre se ven: no es "como en las películas" sino que es, de verdad, la guerra. Luego la película se centra en la misión de rescate, no sin antes ofrecer una secuencia antológica: el trasiego entre el alto mando hasta que una mujer recibe la noticia de la muerte de 3 hijos en distintas acciones bélicas. Los actores recibieron una dura instrucción militar para hacer más creíbles sus caracterizaciones: largas marchas, noches cortas, alimentación de supervivencia, clases sobre armamento... Hasta hubo un conato de motín por la dureza del entrenamiento. Pero el resultado valió la pena, y ha sido reconocido con cinco merecidos Oscar: mejor director, fotografía, montaje, sonido y montaje de efectos sonoros.

8/10
Legítima defensa

1997 | The Rainmaker

Rudy, un joven sin recursos que acaba de terminar Derecho, tiene dificultades para encontrar trabajo como abogado. La oportunidad le llega de un despacho de fama dudosa, donde lleva varios casos con la inestimable ayuda de Deck. Se trata de un divertido charlatán que acabó la carrera con años de retraso, y que aún no ha superado el examen que le ha de permitir actuar ante los tribunales. Juntos llevan una complicada reclamación que les enfrenta a una todopoderosa compañía de seguros. Nueva adaptación de una novela de John Grisham, con padrino de excepción: Francis Ford Coppola, que firma el guión y dirige. El autor de films tan memorables como la trilogía de El padrino, Apocalypse Now, La conversación o Tucker, un hombre y su sueño hace un atractivo retrato del joven idealista Rudy (Matt Damon, actor en alza). Como si fuera un moderno don Quijote, trata de deshacer los entuertos de sus humildes clientes. En sus andanzas le acompaña Deck (genial Danny DeVito), un Sancho Panza lleno de humor y sentido común. No falta la hermosa Dulcinea (Claire Danes), una joven a la que maltrata brutalmente su marido, de la que Rudy se enamora. Ni los gigantes –que al final son, no podía ser de otra manera, simples molinos de viento–, en forma de abogados deshumanizados (turbador Jon Voight), que representan a una aún más deshumanizada compañía de seguros. Coppola organiza bien las piezas de este rompecabezas judicial. El resultado es una estupenda muestra de lo que ya parece un subgénero con personalidad propia: el drama judicial. La elección del reparto es uno de los mayores aciertos del film: además de los actores ya citados cabe señalar la recuperación de Mickey Rourke y la presencia de la veterana Teresa Wright, que ganó un Oscar por Los mejores años de nuestra vida. El director inyecta a la historia su fuerte personalidad, y no deja de abordar temas omnipresentes en su filmografía como la familia y el poder. ¡Atentos a la escena de la filmación en vídeo del testimonio de un enfermo terminal! Sólo una palabra puede definirla: sobrecogedora.

4/10
El indomable Will Hunting

1997 | Good Will Hunting

Will Hunting es un genio. Y parece no darse cuenta: tan poca importancia concede al hecho de ser un superdotado. Su prodigiosa cabeza sólo la usa para humillar a sus rivales cuando está ligando con alguna chica. Un buen día, un profesor universitario descubre que el joven que limpia las aulas es capaz de resolver los más complicados teoremas matemáticos. Y lo toma bajo su protección. Pero existe un problema: el difícil carácter del chico, que requiere atención psiquiátrica. Y lo malo es que Will, gracias a su inteligencia prodigiosa, se dedica a hacer trizas –psicológicamente hablando­– a todos los médicos que le tratan. Hasta que se topa con Sean McGuire, un psiquiatra viudo que hará que cambie su perspectiva de la vida. Grandes interpretaciones, personajes complejos, entretenimiento... El film gustará a jóvenes y mayores, pues la sangre joven corre por las venas de Matt Damon, Ben Affleck y Minnie Driver, mientras que los maduros Robin Williams y Stellan Skarsgård representan un punto de vista más adulto. Al enfrentamiento generacional y al tratamiento de los problemas de los superdotados se suma una preocupación social (Will Hunting vive en los suburbios de Boston) y la inevitable y poderosa historia de amor.

7/10
En honor a la verdad

1996 | Courage Under Fire

Impactante drama sobre el honor y el heroísmo y uno de los primeros que retrataron los impactos de la Guerra del Golfo. Después de destruir accidentalmente uno de sus propios tanques confundiéndolo con un vehículo enemigo, el teniente Nathan Serling (interpretado por Denzel Washington) regresa a su casa. La armada intenta ocultar el incidente para no perjudicar a su reputación y le asigna la arriesgada misión de investigar la extraña y reciente muerte de una piloto de Medevac (interpretada por Meg Ryan) que está a punto de convertirse en la primera mujer en recibir la medalla al honor. Varios testimonios falsos en su contra le obstaculizan en la búsqueda de la verdad cuando Serling intenta ahondar en los misterios que rodean su muerte. Comienza a interrogar a todas las personas que estuvieron cerca de ella, incluso a sus padres. Edward Zwick consigue una cuidadosa mezcla de drama y escenas de acción de altísimo nivel, en esta sabia historia que dosifica la intriga hasta el final, con guión de Patrick Sheane Duncan. Para ello cuenta con dos buenos actores como protagonistas. Meg Ryan (Cuando Harry encontró a Sally, Algo para recordar) se aleja por una vez de las comedias con toque romántico que le han hecho famosa para interpretar un papel más dramático. Denzel Washington se mantiene en su línea habitual de calidad. Junto a ellos, en papeles pequeños, grandes actores como Matt Damon (El indomable Will Hunting) o Lou Diamond Phillips (La bamba). La música es obra del maestro James Horner (Willow).

5/10
Viejos muchachos

1995 | The Good Old Boys

Hewey Calloway es un vaquero que siempre ha llevado una vida errante. Sin embargo, el país está cambiando a marchas agigantadas, y Calloway se siente necesitado del amor de una familia. Esta producción televisiva supuso el debut como director de Tommy Lee Jones, que ya llevaba 25 años como actor, y acababa de consagrarse un par de años antes, con El fugitivo. Adapta la novela de Elmer Kelton 'The Good Old Boys'.

6/10
Geronimo, una leyenda

1993 | Geronimo: An American Legend

La llegada del hombre blanco a las tierras salvajes del Oeste supuso el comienzo de un largo declive para el orgulloso pueblo de los indios apaches. Se libraron sangrientas batallas, en las que siempre salió triunfante el hombre blanco. Ahora un hombre ha devuelto la esperanza a su pueblo: Geronimo, el gran jefe de los apaches. Él deberá librar la última batalla. Walter Hill, especialista en el cine de acción, dirige este crepuscular western, en el que somos testigos de hechos históricos, hoy considerados legendarios. El film cuenta con unos magníficos escenarios naturales, resaltados por una cuidada fotografía, sin que ello vaya en menoscabo de la elaborada construcción de los personajes. Éstos están interpretados por algunos autenticos "pesos pesados" del mundo del cine, como Robert Duvall y Gene Hackman.

6/10
Private School

1992 | School Ties

David Greene (Brendan Fraser) es un adolescente de clase media que ha conseguido una beca para estudiar en una escuela privada. Todo se debe a su enorme capacidad física para la práctica del deporte. Sus compañeros en la elitista escuela están interpretados por Chris O'Donnell, Matt Damon y Ben Affleck. Aunque levanta algunos recelos por su relación con una hermosa joven, interpretada por Amy Locane, no tienen problemas en su convivencia. Hasta que un día se descubre el secreto que tan cuidadosamente guardaba David: su condición judía. Esto plantea entre ellos una revisión de sus valores y de la manera de comportarse. En esta película se reúnen varios actores llamativos de los últimos años 90. Los cuatro saltaron al estrellato desde interpretaciones muy diversas, pero han demostrado sus excelentes cualidades para la interpretación. La película nos transporta a una época complicada, en un atractivo ambiente estudiantil. Una historia sobre la amistad y la tolerancia.

4/10
Mi única razón

1990 | Rising Son

Gus Robinson, trabajador de una fábrica, con más de 30 años de experiencia, es despedido, después de que su compañía haya sido absorbida por una multinacional. Robinson será incapaz de encontrar otro trabajo, al tiempo que se deteriora su relación con su hijo. Producción televisiva que cuenta con un esforzado trabajo del veterano Brian Denney, acompañado por un ilustre reparto, en el que destaca un jovencísimo Matt Damon, mucho antes de que saltara a la fama.

5/10
Mystic Pizza

1988 | Mystic Pizza

Daisy, su hermana Kat y su amiga Jojo son tres camareras que trabajan en una cafetería de un pueblecito llamado Mystic. Las tres sueñan con progresar y salir algún día del pueblo y parece que la oportunidad le llega a Daisy cuando conoce al joven Charles, pero no es la persona que aparenta ser. Amable drama con puntos de humor, muy del estilo de Magnolias de acero, donde tres chicas comparten sus sueños, alegrías y penas mientras trabajan juntas en la pizzeria del pueblo. Aprenderán que la amistad, la autoestima y el respeto son las claves fundamentales para superar los problemas. Entre el elenco, destaca la presencia de unas jóvenes, y todavía poco conocidas, Julia Roberts, Lili Taylor y Annabeth Gish. En una pequeña aparición, también se puede ver a un adolescente Matt Damon, que debutaba en el cine.

4/10
The Last Duel

2020 | The Last Duel

Tierra prometida (Promised Land)

2013 | Promised Land

McKinley, un pequeño pueblo de Pensilvania. Tierras verdes, pastos frescos, casitas y granjas desperdigadas a lo largo y ancho de un bucólico panorama. Hasta allí llegan Steve y Sue, trabajadores de Global Crosspower Solutions, una enorme compañía energética que desea extraer gas en aquellas tierras. Steve es un experto vendedor, conoce la psicología de las personas, y sabe usar los argumentos precisos para convencer. Su misión es comprar acres de terreno a sus diversos propietarios con la promesa de llevarse un porcentaje de las ganancias de la empresa. Económicamente muchos lugareños ven rentable la llegada del gas a su pueblo, pues traería dinero y prosperidad; otros, sin embargo, comprenden que si ceden su terruño –tal como es–, desaparecerá para siempre. La llegada de un activo ecologista pondrá las cosas aún más difíciles a Steve y Sue. Gus Van Sant, uno de los grandes adalides del cine independiente estadounidense, filma la que es sin duda su película más clásica, más convencional incluso, tanto desde el punto de vista del planteamiento como del estilo formal. Tierra prometida (Promised Land) responde al viejo tema de la propiedad de la tierra, tan característico de la colonización del medio oeste norteamericano, cuando unos pocos acres de terreno se convertían en el tesoro más preciado de cualquier pionero. Ahora, sin embargo, en pleno siglo XXI, el dinero y la generación de la riqueza funcionan de modo distinto y los rendimientos que antaño daban de comer a las familias pueden ya ser insuficientes para el mundo moderno. La vida del campo está en extinción, sobrevivir es una hazaña. Y aquí es justo donde entran los usos capitalistas de las grandes corporaciones industriales, empresas que operan a miles de kilómetros pero que tienen el poder de acabar de un plumazo con la tradición y el trabajo de generaciones rurales. El guión de Tierra prometida (Promised Land) está escrito por Matt Damon –en colaboración con John Krasinski–, quien ganó el Oscar al mejor guión en 1997 precisamente con otro libreto propio que dirigió también Gus Van Sant, El indomable Will Hunting. En este caso los dos guionistas –que se reservan también los papeles principales– plantean la cuestión de la tierra, de la propiedad, del futuro del campo, etc., de modo realista, pues el quid de la cuestión es que, por mucho que uno lo niegue, el mundo ha cambiado. En este sentido, el film no intenta dar gato por liebre. Sin embargo, este “no vender la moto” es compatible con que Van Sant descuide un poquito la mesura a la hora de retratar el pueblo en cuestión, un lugar tan absolutamente idílico que la más mínima injerencia industrial resultaría un crimen hasta para el más urbanita. A nadie se les escapa que no todos los pueblos son así... Tampoco resultan muy sutiles, aunque sean muy reales, las manipulaciones y mentiras que pergeñan las empresas cuando lo único que importa es el dinero. De cualquier forma, el guión interesa y en general Tierra prometida (Promised Land) ofrece una valiosa visión del trabajo, de la herencia familiar, del cuidado de la naturaleza, valores que no se pueden comprar porque no tienen precio. Queda entonces la libertad del hombre para decidir si el dinero es la única razón de sus decisiones. Dentro del clásico planteamiento, muy ceñido a posturas y decisiones personales de los personajes, el trabajo de los actores es ajustado, verosímil, especialmente el doble enfrentamiento –en el trabajo y en el amor–, entre Matt Damon y John Krasinski, así como su relación laboral con la estupenda Frances McDormand. Pero hay también un gran acierto al prestar atención a los personajes secundarios, con mención especial para el veterano Hal Holbrook y la risueña Rosemarie DeWitt. Por lo demás Tierra prometida (Promised Land) desprende una sencillez en la historia y en la planificación que recuerda al último Clint Eastwood, mientras que el desarrollo de la trama es sobrio y sereno, agradablemente predecible.

6/10
Gerry

2002 | Gerry

Dos amigos emprenden una excursión, con su coche. Deciden dejar la autopista y lanzarse campo a través. Gus Van Sant lleva al extremo sus inquietudes experimentales mostradas en mayor o menor medida en films como Last Days o Elephant. El propio director firma el guión de la cinta con los dos actores, Casey Affleck y Matt Damon, porque éstos improvisaron los diálogos. Van Sant recupera temas que ha tratado en otras de sus películas, como el desconcierto vital en la juventud.

4/10
El indomable Will Hunting

1997 | Good Will Hunting

Will Hunting es un genio. Y parece no darse cuenta: tan poca importancia concede al hecho de ser un superdotado. Su prodigiosa cabeza sólo la usa para humillar a sus rivales cuando está ligando con alguna chica. Un buen día, un profesor universitario descubre que el joven que limpia las aulas es capaz de resolver los más complicados teoremas matemáticos. Y lo toma bajo su protección. Pero existe un problema: el difícil carácter del chico, que requiere atención psiquiátrica. Y lo malo es que Will, gracias a su inteligencia prodigiosa, se dedica a hacer trizas –psicológicamente hablando­– a todos los médicos que le tratan. Hasta que se topa con Sean McGuire, un psiquiatra viudo que hará que cambie su perspectiva de la vida. Grandes interpretaciones, personajes complejos, entretenimiento... El film gustará a jóvenes y mayores, pues la sangre joven corre por las venas de Matt Damon, Ben Affleck y Minnie Driver, mientras que los maduros Robin Williams y Stellan Skarsgård representan un punto de vista más adulto. Al enfrentamiento generacional y al tratamiento de los problemas de los superdotados se suma una preocupación social (Will Hunting vive en los suburbios de Boston) y la inevitable y poderosa historia de amor.

7/10

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