In memoriam
Tenía 88 años
Muere la actriz italiana Giorgia Moll, que hizo con Brigitte Bardot "El desprecio"
La actriz italiana Giorgia Moll falleció el 2 de junio de 2026 en Roma a los 88 años, según confirmó su familia. Figura habitual del cine europeo de los años cincuenta y sesenta, alcanzó proyección internacional gracias a títulos como “El americano impasible” (1958) y “El desprecio” (1963), además de su participación en numerosas coproducciones italianas, francesas y alemanas. Tras retirarse del cine en los años setenta, se dedicó a la fotografía.
Giorgia Moll nació el 14 de enero de 1938 en Prata di Pordenone, en el noreste de Italia, hija de padre italiano y madre alemana. Su belleza y presencia frente a la cámara la llevaron pronto al mundo del modelaje y la publicidad, donde alcanzó notoriedad en Italia gracias a su participación en el programa Carosello, especialmente en anuncios de pasta dentífrica que la convirtieron en un rostro muy popular de la televisión de la época.
Su debut cinematográfico llegó en 1955 con No bromees con las mujeres, iniciando una carrera temprana en la industria italiana, donde participó en producciones de bajo presupuesto y comedias populares. En los años siguientes apareció en títulos como El svitato, Mi hijo Nerón y Maridos en la ciudad, consolidándose como actriz de reparto recurrente.
El salto internacional llegó en 1958 con El americano impasible, dirigida por Joseph L. Mankiewicz, adaptación de la novela de Graham Greene. Rodada en Vietnam, la película la situó ante el público internacional junto a Audie Murphy y Michael Redgrave, interpretando a Phuong, amante del periodista británico Thomas Fowler (el personaje de Redgrave). A finales de los cincuenta y comienzos de los sesenta, Giorgia Moll se convirtió en un rostro habitual del cine de aventuras y de espada y sandalia. Participó en películas como El guerrero blanco, El diablo blanco, La reina de las amazonas, El ladrón de Bagdad y Solimán el conquistador, compartiendo pantalla con figuras como Steve Reeves, icono del peplum europeo.
En 1960 trabajó en el drama criminal Lápiz de labios, dirigido por Damiano Damiani, y ese mismo periodo reforzó su presencia en producciones europeas rodadas entre Italia, Francia y Alemania. Su carrera alcanzó uno de sus puntos más altos en 1963 con El desprecio, de Jean-Luc Godard, donde interpretó a la secretaria de un productor de cine en una de las obras fundamentales de la Nouvelle Vague, junto a Brigitte Bardot y Michel Piccoli.
En paralelo a su carrera cinematográfica, Giorgia Moll desarrolló una breve faceta musical en los años sesenta, grabando varios sencillos en formato de 45 rpm. Uno de los más recordados fue “Ballata per un amore perduto”.
Durante la segunda mitad de los años sesenta continuó trabajando de forma constante en el cine europeo con títulos como Chicas de portada, La intriga, El archidiablo, Réquiem para un agente secreto o Servicio secreto italiano. Su filmografía de esta etapa refleja el dinamismo de una industria marcada por las coproducciones internacionales y los géneros populares.
A comienzos de los años setenta comenzó a alejarse progresivamente de la interpretación. Su última etapa en el cine coincidió con su decisión de abandonar la exposición pública para dedicarse a la fotografía, disciplina en la que trabajó de forma discreta durante años. En 1985 realizó una última aparición en una producción televisiva italiana antes de retirarse definitivamente. En su vida personal, Giorgia Moll mantuvo siempre un perfil discreto, lejos del foco mediático, dedicándose a la fotografía tras dejar el cine.
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