Reportajes
Evolución digital en el Planeta de los Simios
Los tiempos adelantan que es una barbaridad. No hay más que ver a los monos evolucionados de El origen del Planeta de los Simios, por obra y gracia de los efectos digitales de Weta y el trabajo de actores como Andy Serkis.
Ningún animal ha sufrido malos tratos en El origen del Planeta de los Simios. La razón es muy sencilla: aunque parezca mentira, no se ha trabajado con auténticos primates en la realización de esta película, los animales son digitales. De modo que los miembros de PETA –la asociación que vela porque los “bichos” nos sufra malos tratos durante los rodajes– están como unas castañuelas, e incluso han decidido entregar un premio al director del film, Rupert Wyatt.
En realidad, en el primer film de la antigua saga tampoco había simios, teníamos actores disfrazados, cubiertos con un meritorio maquillaje. Ahora, en 2011, sigue sin haber monos, pero parece que sí los haya, tal es el fotorrealismo de los efectos desarrollados por la compañía neozelandesa Weta, que con el método de captura de movimientos entregó ya increíbles resultados en filmes como la trilogía de El Señor de los Anillos, King Kong y Avatar. Ahora se da un paso de gigante en la evolución de esta tecnología, porque la interacción entre los actores “normales” y los equipados con sensores de movimiento es asombrosa.
Joe Utichi, en su artículo “El origen del Planeta de los Simios: la tecnología”, cuenta con detalle el trabajo realizado por Weta y el resto del equipo de la película; además ha tenido ocasión de hablar con los responsables del asombroso resultado que es el film. Así, el ganador de cuatro Oscar Joe Letteri, de Weta, explica que “el objetivo era recrear un mundo real, reconocible: San Francisco en la actualidad. Absolutamente todo –los simios, las localizaciones– tenía que parecer auténtico porque estábamos adentrándonos en una historia basada en la realidad y no era ciencia ficción exactamente. (...) Mostramos a los primates como realmente los conocemos. Les añadimos un nivel adicional de inteligencia y sutiles características humanas”.
Andy Serkis es un actor que se ha especializado en interpretar personajes creados con la técnica de captura de movimiento, ya es clásica su composición de Gollum en El Señor de los Anillos y en King Kong, y pronto se le verá –por así decir– en Las aventuras de Tintín: El Secreto del Unicornio. Aquí se ha enfrentado al reto de componer al chimpancé César, de asombrosa inteligencia. Y defiende que lo suyo “no son personajes animados; no podrías conseguir el nivel de conexión emocional en este ámbito si fuera animación de fotogramas clave. Drama es lo que ocurre entre dos actores; no lo que una persona emite. Y eso no lo puedes fingir.”
El proceso de captura de movimientos obliga al actor que lleva los sensores para componer a su personaje a rodar sus escenas dos veces. Una en el escenario real frente a los actores “normales”, y otra en estudio. En esta ocasión se ha avanzado eliminando la fase de estudio gracias al uso de una plataforma móvil de captura de movimientos, de modo que el actor “chimpancé” continuaba haciendo su trabajo dos veces, pero de seguido, en el mismo set, sin necesidad de tener que ir más tarde al estudio a completar la faena. “De este modo eliminamos la barrera entre los efectos visuales y la interpretación en vivo”, asegura Letteri. Y en efecto la interactuación de Serkis con James Franco es asombrosa.
Serkis es un auténtico creyente en la técnica de captura de movimientos, y prueba fehaciente de ello es que ha creado en Londres la empresa Imaginarium, dedicada a la cuestión. Se lamenta de que “todavía hay una falta de comprensión por parte de los actores”, y añade: “Yo simplemente no veo en absoluto ninguna diferencia”. Rupert Wyatt no tiene más que alabanzas para Letteri, Serkis y compañía: “Han logrado algo que realmente puede engañar al ojo en cuanto a qué es real y qué no lo es”.
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