El regreso de Armie Hammer al cine tras años alejado de Hollywood está llegando acompañado de una nueva polémica.
El actor ha mostrado su rechazo a Citizen Vigilante, la película de bajo presupuesto dirigida por Uwe Boll que se ha convertido en uno de los títulos más controvertidos del momento por su contenido político y su representación de inmigrantes y musulmanes.
La cinta, que ha recibido apoyo de sectores conservadores y llegó a situarse entre las películas más vendidas en Amazon y Apple, ha sido duramente criticada por numerosos medios por lo que consideran un mensaje antiinmigración y antimulsulmán. Además, las autoridades alemanas bloquearon su estreno en salas por sus posibles implicaciones ideológicas, mientras que Elon Musk llegó a compartir temporalmente la película completa en X.
Según una fuente cercana al actor citada por Puck News, Armie Hammer quedó profundamente disgustado al ver el montaje final, calificándolo de “odioso” y “repugnante”, y asegurando que no era la película que creía haber rodado.
El entorno del intérprete sostiene que Armie Hammer sabía que el proyecto tenía una orientación conservadora, pero que no esperaba que el resultado final adoptara ese tono. La fuente afirma que Uwe Boll trabajó con un guion muy reducido y que el largometraje terminado se alejó considerablemente de lo que el actor imaginaba durante el rodaje.
La defensa de Armie Hammer también apunta a las dificultades profesionales que atravesaba el intérprete después de varios años sin grandes papeles, lo que le habría llevado a aceptar prácticamente cualquier oportunidad laboral.
Sin embargo, la polémica gira precisamente en torno a si el actor podía desconocer realmente la naturaleza del proyecto. Citizen Vigilante presenta a Armie Hammer como un justiciero que persigue a inmigrantes, y algunas de sus escenas más extremas —como el asesinato de una familia musulmana relacionado con una trama de violencia criminal— han sido señaladas como elementos centrales del mensaje de la película.
Sus críticos consideran poco creíble que el actor no tuviera una idea clara del tipo de historia que estaba interpretando, mientras que sus defensores argumentan que un intérprete puede verse sorprendido por el montaje final o por el enfoque que un director imprime a una obra durante la edición.
La controversia supone un nuevo obstáculo para Armie Hammer, que intenta reconstruir su carrera después de la caída en desgracia que sufrió tras las acusaciones de conducta sexual inapropiada que pusieron fin a su etapa como uno de los actores más solicitados de Hollywood. Ahora, Citizen Vigilante le ha devuelto la visibilidad, aunque en medio de una batalla cultural que amenaza con marcar su regreso.
