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Biografía

Andy Serkis

Andy Serkis

56 años

Andy Serkis

Nació el 20 de Abril de 1964 en Ruislip, Londres, Reino Unido

El actor capturado

04 Agosto 2011

Trabaja en las películas más populares de los últimos años, pero imposible ponerle cara. Y es que el británico Andy Serkis se ha especializado en interpretar personajes recreados por ordenador con la técnica de captura de movimientos, su auténtico tesoro.

Andy Serkis nació en Ruislip, Londres, Inglaterra, el 20 de abril de 1964. Su exótico apellido lo debe a su padre, un médido de origen armenio cuya profesión obligaba a la familia –cinco hijos, tres chicas y dos chicos– a moverse por Oriente Medio. De modo que la infancia de Andy transcurrió entre Londres y Bagdad, la capital iraquí. Acudió a la escuela de la abadía benedictina londinense, y desde jovencito mostró una inclinación artística, de modo que procedería a estudiar artes visuales en la Universidad de Lancaster. En aquella época trabajó en diseño de escenarios para obras de teatro, lo que también le llevó a debutar como actor en la obra “Gotcha”, de Barrie Keefe. Allí se convenció de que le interesaba más actuar que ser diseñador artístico.

Sin embargo, Serkis no aprendió a actuar en una escuela, sino que se inició como aprendiz en la Duke’s PlayHouse de Lancaster, y actuó en la representación de 14 obras. Luego se uniría a compañías itinerantes, y actuaría sin cobrar, la cuestión era aprender, mejorar en su trabajo día a día en el mundo real. Poco a poco se iría labrando un nombre en los escenarios. Ello le permitiría trabajar también en la pequeña pantalla, debutando en 1989 en series como The New Statesman y Streetwise. Seguiría Policía de barrio, hasta que en 1994 se lanzó al cine con La verdadera historia de Hamlet, príncipe de Dinamarca, donde estaba lo más granado de la interpretación británica, desde Helen Mirren a Christian Bale, pasando por Brian Cox y Tom Wilkinson.

Con Mike Leigh ha hecho Dos chicas de hoy (1997) y Topsy-Turvy (1999). Ha trabajado junto a Michael Caine en el film pugilístico Shiner (2000). Y compuso el clásico personaje de Bill Sikes en una de las muchas miniseries que hay sobre Oliver Twist (1999). Michael Winterbottom le reclamó para 24 Hour Party People (2002).

Pero hay un antes y un después en la vida de Serkis desde que pronunciara aquello de “Mi tesoro, mi tesoro”, en El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo. Su aventura en la trilogía tolkieniana le obligó a vivir dos años en Nueva Zelanda. En esa época se casó con la actriz Lorraine Ashbourne, con la que tiene tres hijos. Compuso de modo asombroso su personaje de Gollum en la adaptación de la obra de Tolkien, de modo que repitió en El Señor de los Anillos: Las dos torres (2002) y El Señor de los Anillos: El retorno del rey (2003). Por supuesto que los efectos visuales de Weta eran importantes, pero la técnica de captura y movimiento para crear por ordenador su personaje exigía una buena interpretación y él la entregó sin titubeos. Peter Jackson quedó tan encantado con su trabajo que volvería a contar con él para King Kong (2005), donde además de un personaje humano, componía al gigantesco gorila. La intervención de Jackson sería también decisiva para que Steven Spielberg le diera el papel del capitán Haddock en Las aventuras de Tintín: El secreto de Unicornio (2011). Y repitió papel de primate en El origen del Planeta de los Simios (2011), donde da vida al inteligente chimpancé César.

No obstante lo anterior, Serkis ha seguido “dando la cara” en filmes como El sueño de mi vida (2004), Operación Strombraker (2006), El truco final (2006) y Corazón de tinta (2008), pero en papeles claramente menores. Ha hecho recientemente en esta línea Brighton Rock (2010), adaptación de una novela de Graham Greene. Pero claramente el actor apuesta por su dedicación a personajes creados con técnicas de captura de movimientos, y de hecho va a retomar a Gollum en los dos filmes basados en “El hobbit” que prepara Peter Jackson, y ha creado una empresa en Londres, Imaginarium, dedicada al tema. Y es que, recuerda Serkis, lo suyo "no son personajes animados; no podrías conseguir el nivel de conexión emocional en este ámbito si fuera animación de fotogramas clave. Drama es lo que ocurre entre dos actores; no lo que una persona emite. Y eso no lo puedes fingir." También promete mucho The Spider, film de terror que anda preparando Robert Sigl, y donde tendrá un papel destacado.

Filmografía
The Batman

2021 | The Batman

Carta al rey

2020 | The Letter for the King | Serie TV

Adaptación de una novela de aventuras de la holandesa Tonke Dragt, que quiere seguir la estela de sagas como “El Señor de los Anillos” o “Las crónicas de Narnia”, aunque la comparación le venga indudablemente grande. En un mundo imaginario de tipo medieval, en que los reinos del norte están enfrentados a los del sur, sigue al adolescente Tiuri, que se prepara para ser caballero, aunque sus compañeros le superan en cualidades físicas. Sin embargo, hay otros talentos que pueden salir a la luz cuando surgen las pruebas verdaderamente importantes. Y en efecto, aunque su padre adoptivo no puede ocultar cierta decepción por la torpeza del muchacho, que termina comprando el resultado de una prueba para que puede seguir con su entrenamiento, Tiuri empezará a demostrar su valor cuando un caballero agonizante le confía una carta que debe entregar al rey. Estamos ante una serie juvenil británica de buena factura en lo relativo a dirección artística, comandada por William Davies, corresponsable del libreto de títulos animados como Cómo entrenar a tu dragón y Ratónpolis. De todos modos, narrativamente es algo insulsa y confusa a la hora de describir bandos y reinos enfrentados, y toda la cuestión del entrenamiento de Tiuri se alarga innecesariamente hasta llegar al meollo de que la título a la narración, la misión de ser portador de la carta. Debería haberse cuidado mejor el guion, sirva de botón de muestra esta frase: “Soy el caballero negro del escudo blanco, me llaman así porque llevo una armadura negra y un escudo blanco.” En fin, sin comentarios. Tampoco demuestra ser muy carismático el chaval protagonista, encarnado por el desconocido Amir Wilson.

5/10
Casi imposible

2019 | Long Shot

Las trayectorias de Charlotte Field, flamante Secretaria de Estado, y Fred Flarsky, periodista contestatario, vuelven a encontrarse muchos años después de que se conocieran siendo unos jovencitos, ella le hacía de niñera. Tras saber que el presidente Chambers no se presentará a la reelección, adelantará sus planes para postularse como candidata a la Casa Blanca, su idea es lograr un gran éxito con un importante acuerdo ecológico global, el trampolín perfecto que la situará como favorita. Ella es una mujer preparada y capaz, y además luce casi como una modelo de pasarela, pero sus asesores piensan que a sus discursos les falta un toque de humor. Y se lo podría proporcionar Fred, personaje desastrado y que siempre lo cuestiona todo, pero con indudable ingenio y visión de las cosas, con quien ha coincidido casualmente en una reunión social. Inesperadamente, sobre todo por parte de ella, prende la chispa del enamoramiento. Comedia gamberra, pero con elementos románticos y de sátira política, que reúne a Jonathan Levine con uno de sus actores habituales, Seth Rogen, ambos han rodado juntos 50/50 y Los tres reyes malos. El guión lo firma una pareja atípica, Dan Sterling, que ha escrito para series como South Park y The Office, y Liz Hannah, que escribió para Spielberg Los archivos del Pentágono. El resultado, de dos largas horas, funciona mejor de lo previsto, logrando que aceptemos el romance de Rogen con Charlize Theron, a priori poco creíble, y encajando un buen puñado de ideas como la posibilidad de que una mujer sea algún día presidenta de Estados Unidos. No es que se busque la credibilidad, pues todo resulta conscientemente disparatado, pero sí la coherencia, que el cambio de tono suceda sin que la cosa chirríe demasiado. Porque no faltan desde elementos zafios al estilo de los hermanos Farrelly –Algo pasa con Mary es un obvio referente, y sería digno de estudio en una tesis doctoral cómo el fijador del pelo que un día sorprendió puede dar paso ya a cualquier cosa sin que el espectador casi ni pestañee, la banalización de la masturbación prosigue–, y bromas con el consumo de drogas –más banalización– a otros más románticos, pasando por momentos al estilo El ala Oeste de la Casa Blanca, y bombardeos y todo propios de una cinta de acción, y hasta hay tiempo para una crítica mordaz donde reciben sopapos los políticos que conciben su trabajo como un espectáculo y un reparto de prebendas, el estado profundo con los millonarios que operan presionando en la sombra, o los medios de comunicación, con tendencia a frivolizar e insultar. Hay cierto ingenio en dar la vuelta a las previsiones de lo que se piensa que funcionará o no ante la opinión pública y en las encuestas, y sorprende agradablemente que se pongan en la picota los prejuicios y rechazo hacia los que piensan de modo diferente, invitando a la autocrítica. Aunque se hacen malabarismos para encajar ideas, el film intenta jugar al equilibrio a la hora de señalar que en política y en la vida en general hay que llegar a compromisos y saber ceder en lo que uno pueda ceder, a la vez que aboga por la fidelidad a los propios principios. Está bien el reparto, sobre todo la pareja protagonista, muy divertidos y con química, pero también los secundarios menos conocidos.

6/10
Cuento de Navidad

2019 | A Christmas Carol | Serie TV

Adaptación del clásico cuento de Navidad de Charles Dickens en forma de lujosa miniserie, cuenta con la producción del cineasta Ridley Scott, y del actor Tom Hardy. Fiel al esquema del original, y con elementos que hacen pensar en ¡Qué bello es vivir!, film también influido por el inmortal cuento del escritor británico, aporta como principal novedad las siniestras razones por las que Ebenezer Scrooge se ha convertido en un auténtico desalmado. En efecto, se acerca la Nochebuena, y Scrooge ve la inminente fiesta de Navidad como bobadas y paparruchas para que afloren supuestos buenos sentimientos de brevísimas duración. Y no perdona las últimas horas de trabajo que le quedan a su empleado Bob Cratchit, que debería estar tranquilamente con su familia, gozando de la celebración, a pesar de que tienen poco dinero, y que su pequeño hijo Tim es un lisiado. El socio de Scrooge, Jacob Marley, despierta de su tumba, se encuentra en una especie de purgatorio, y su salvación está unida misteriosamente a la de Scrooge, de modo que con los fantasmas de las navidades pasadas, presentes y futuras, le conviene que su antiguo compañero encuentre el camino a la redención. Steven Knight está acreditado como creador y guionista de la serie, y se nota que los elementos más adultos de esta versión son obra de quien escribió Amazing Grace, Promesas del Este, o la serie Peaky Blinders. En efecto, asoman cuestiones como los abusos sexuales en la infancia, la explotación obrera sin consideración por la vida de las personas, o el chantaje que conduce a la degradación, aunque tratadas con delicadeza, como exige un cuento que siempre se ha considerado familiar, pese a las presencias espectrales. El mismo arranque, en que alguien al que Marley le jugó una mala pasa orina en su tumba, no es el enfoque habitual en otras versiones del cuento. A ratos da la sensación de que la trama está estirada en exceso, pero se hace para crear una atmósfera intrigante. Se recuerda además acertadamente que en la Navidad se celebra el nacimiento de Jesús, una obviedad que en los últimos tiempos omiten algunos en las celebraciones para la ocasión. Y aunque el director Nick Murphy no es excesivamente brillante, se nota el despliegue visual en las fantasmagorías, y la cuidada dirección artística. En el reparto Guy Pearce compone un Scrooge inesperado, frío y calculador, interiormente torturado, al que le cuesta encontrar el clavo ardiendo al que necesita con urgencia agarrarse, pues está vacío y desesperanzado. También destaca Andy Serkis, interpretando a su socio Marley.

6/10
Black Panther

2018 | Black Panther

Película de Marvel con superhéroe de origen africano -prácticamente casi todo el reparto del film lo es, además del protagonista Chadwick Boseman, están Michael B. Jordan, Lupita Nyong'o, Danai Gurira, Daniel Kaluuya, Angela Bassett y Forest Whitaker-, que engancha su trama con los acontecimientos más recientes narrados en la saga de los Vengadores, tras la muerte del rey de Wakanda en un atentado contra Naciones Unidas. Le sucede en el trono de este pequeño país teóricamente subdesarrollado -en realidad es una especie de Shangri-La, un lugar idílico que vive en armonía, con avances tecnológicos punteros gracias a los yacimientos mineros de vibranium- su hijo T'Challa, destinado por tanto a ser el poderoso Black Panther, que deberá enfrentarse a unos misteriosos villanos, que roban un utensilio de Wakanda que se exhibe en un museo de Gran Bretaña, por siniestras razones. Sorprende la entusiasta acogida de la crítica a este film en Estados Unidos, sin duda que la cuestión racial y cierta mala conciencia por las desigualdades sociales tienen que ver con ello. Lo cierto es que, siendo entretenida la trama, como casi todas las de superhéroes, resulta también algo cansina: a la postre, tenemos ideas propias de una cinta de aventuras de Tarzán con protagonismo negro en los ritos ancestrales, las tribus perdidas y las misteriosas hierbas, que sirven para apuntalar el empeño marveliano de crear una mitología de nuevo cuño a partir de problemas del mundo real, combinando rencillas y errores de familia, con los distintos modos de encarar las discriminaciones y explotación del hombre blanco. Es una lástima que el resultado no sea más brillante, pues Ryan Coogler, director y coguionista afroamericano, había dado mayores pruebas de talento en Fruitvale Station, inspirada en disturbios raciales auténticos, y en su incorporación a la saga pugilística de “El potro italiano” con Creed: La leyenda de Rocky. La mezcla de aventuras, drama y parábola política, con desahogos puntuales de humor, no acaba de funcionar. Pesan la excesiva acción, poco imaginativa, y unos efectos visuales donde se nota demasiado el recurso a la parafernalia digital. Tampoco ayuda un actor blanco, Martin Freeman, más perdido que un pulpo en un garaje como agente de la CIA descubriendo las maravillas que encierra Wakanda, lo mucho que podría aportar a la humanidad si descarta la rabia o el aislacionismo, y busca lo que une y no lo que separa, el esperanzador mensaje del film, que se agradece en tiempos de cinismo, pero que resulta demasiado obvio; en tal sentido resulta más convincente, en sus trazos caricaturescos, el villano encarnado por Andy Serkis, un actor que estamos demasiado acostumbrados a verlo con la cara de Gollum o de un simio, cuando también puede trabajar a rostro descubierto.

6/10
Star Wars: Los últimos jedi

2017 | Star Wars: The Last Jedi

La paz está lejos de poder darse por sentada en la galaxia, más bien ocurre todo lo contrario. La Primera Orden, sucesora del denostado imperio y encabezada por el Líder Supremo Snoke, pone en peligro los logros alcanzados por la República, se hace necesaria una Resistencia para no sucumbir a los embates de un poder donde domina el lado oscuro de la fuerza, que empieza a ser poderoso en Kylo Ren, el hijo de Han Solo y la general Leia. Con él nota una conexión especial Rey, chatarrera del planeta Jakku, que ha acudido a la isla donde se ha retirado el jedi Luke Skywalker, para pedirle su ayuda a los rebeldes, y que sea su maestro en el conocimiento de una fuerza que acaba de descubrir. Mientras, el antiguo soldado imperial Finn y el piloto Poe, intentan dar con el modo de despistar a los cruceros de la Primera Orden, anulando su sistema de rastreo. Después de que la fuerza despertara con nuevos bríos en el inicio de la tercera trilogía de Star Wars, ya sin George Lucas, gracias a la buena mano de J.J. Abrams, alguien menos obvio para apuntarse a la saga galáctica, Rian Johnson –ha dirigido dos cintas interesantes pero no de gran público, Brick y Looper–, toma doblemente las riendas como guionista y director. El resultado es notable, porque sigue nuevamente la senda marcada por su antecesor, o sea, se pliega en los aspectos conceptuales a la película de 1977 con que empezó todo y sus dos secuelas, con numerosos guiños, ecos y variaciones sobre lo que vimos entonces, y añade al mismo tiempo muchas sorpresas narrativas y elementos novedosos, susceptibles de atraer también a los espectadores más jóvenes. La combinación de adentramiento en terreno familiar capaz de satisfacer sentimientos nostálgicos, sin limitarse a dar más de lo mismo, junto a un ritmo vertiginoso en un hilos narrativos bien interconectados, asegura la diversión, a pesar de la larga duración de la película, más de dos horas y media de metraje. El niño que todos tenemos dentro, simbolizado en el chaval que vemos casi en el último plano con el anillo de la resistencia, y recordando al legendario Luke, queda más que satisfecho con este film. La esperanza. Las relaciones entre padres e hijos, maestros y discípulos, personas con mando y las que deben obedecer. El espíritu de iniciativa y la disposición a dejarse guiar. La capacidad de rectificar. El reconocimiento de las cualidades ajenas, y también de los defectos. El heroísmo hasta el sacrificio. Son mimbres con los que se componen las aventuras de los personajes y sus desafíos hábilmente, jugando con los ya conocidos, e incorporando otros nuevos, donde se vuelve a dar presencia a las mujeres, ahí tenemos aparte de a Rey y Leia -–a película está dedicada a la memoria de Carrie Fisher–, a Rose (Kelly Marie Tran), de rasgos orientales –más diversidad–, y atraída por Finn, y a la vicealmirante Oldo (Laura Dern), y a un original buscavidas, DJ (Benicio del Toro, que borda su breve papel). Los conflictos dramáticos tienen fuerza, sobre todo los que atañen a Luke, Ray y Kylo, los actores Mark Hamill, Daisy Ridley y Adam Driver ofrecen magníficas interpretaciones, saben atrapar sus luchas internas. A la vez, junto a los dilemas morales y las consideraciones sobre la fuerza y la sabiduría jedi, abundan los golpes humorísticos, breves y que percuten a toda velocidad. Hay mucha espectacularidad en las escenas bélicas de combate aéreo de las naves espaciales, y no llegan a cansar, porque visualmente se saben plantear de modo atractivo, con un lienzo amplísisimo y una gran sensación de fisicidad, también en el último tramo, con unas curiosas naves esquiadoras, los efectos visuales son muy realistas en líneas generales. No faltan además, como es de rigor, las peleas con sables láser, muy bien planteadas. Y se saben introducir nuevas criaturas, o jugar con escenarios curiosos, como esa especie de decadente Montecarlo ciudad del juego que retrotrae al saloon de La guerra de las galaxias, donde viven los cínicos que amasan fortunas vendiendo armas, a los buenos y a los malos, quizá la crítica más clara a un estado de cosas muy extendido en el mundo real.

7/10
La guerra del Planeta de los Simios

2017 | War for the Planet of the Apes

César está a punto de conducir a la comunidad de simios que lidera a una tierra prometida, donde no faltan los suministros de agua y comida. Pero llega al bosque en el que se refugia un grupo de humanos conducido por un siniestro individuo que se niega a escuchar las ofertas de paz de César, así que ataca con saña, con la presencia de algún mono traidor en sus filas. Tras las trágicas consecuencias, los primates tendrán que apañárselas para llegar a su destino sin su máximo dirigente, ya que éste emprenderá un viaje para arreglar un asunto personal con el enemigo, acompañado por un reducido grupo de ayudantes. Digno colofón a la trilogía en la que le preceden El origen del Planeta de los Simios (2011) y El amanecer del Planeta de los simios (2014), que además termina de explicar por qué Charlton Heston se encontró el panorama desolador de El planeta de los Simios (1968), adaptación de la novela distópica de Pierre Boulle. No faltan las referencias un poco frikis, que agradarán a quienes conozcan bien el original, como la presencia de algunos de sus personajes, años atrás. Pero también se alude a alguna película mesiánica, en especial a una de las más conocidas, del actor del clásico de la ciencia ficción, para añadirle relevancia al personaje central, el ya conocido César. Repite como director y coguionista Matt Reeves, que ya se ocupó de la segunda, tomando el relevo de Rupert Wyatt. No tiene miedo a alternar espectaculares secuencias de batalla, con largos momentos dialogados. Por esta razón, quizás tenga más altibajos de ritmo que sus predecesoras, pero supone un más difícil todavía, pues tras una primera entrega humana con algún simio, y una continuación en la que ambas especies tenían el cincuenta por ciento de importancia, ahora acaparan el protagonismo absoluto los monos. Estos personajes están bien descritos, se entiende por qué varían sus emociones. El especialista en captura de imagen Andy Serkis parece superarse a sí mismo, se nota mucho su presencia tras el protagonista digital, pero también su séquito tiene carisma, véase Mal Simio (Steve Zahn), Rocket (Terry Notary) y Maurice (Karin Konoval). Ayuda que los efectos especiales hayan ido avanzando estos años, y eso que ya la primera entrega impresionaba; atención a las impactantes secuencias de masas. Acompaña a los simios un convincente reparto de humanos, donde en realidad casi todos los diálogos los tiene Woody Harrelson, como coronel renegado que trae a la memoria al coronel Kurtz de Apocalypse Now (atención a las pintadas que dicen “Ape Pocalypse Now”, que sería algo así como “Apocalipsis simio ahora”), ¡hasta explica sus motivaciones en un monólogo, como Marlon Brando! No desmerece la sorprendente niña Amiah Miller, pese a que tiene un papel mudo. La guerra del Planeta de los Simios contrapone dos tipos de líderes, el veterano al que la edad le ha dado una amplia perspectiva de las cosas, cuyas reflexivas decisiones conducen a salir adelante dejando vivir a los demás, frente al fanático ofuscado, que se impone desatando el miedo, cuyo odio sólo puede llevar a la tragedia. El camino que separa a ambos es muy estrecho, si nace el deseo de venganza en el primero, tiene posibilidades de derivar en el segundo. Se debe mencionar la trabajada banda sonora de Michael Giacchino, que la mayor parte del tiempo se limita a subrayar sutilmente lo que expresan las imágenes, pero que cuando arranca en el tramo final encandila.  

7/10
Vengadores. La era de Ultrón

2015 | Avengers: Age of Ultron

Reunir a un grupo de superhéroes de cómic (Iron Man, Thor, Capitán América, Viuda Negra, Hulk, Ojo de Halcón) interpretados por actores carismáticos (Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Chris Evans, Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Jeremy Renner), que sumando fuerzas como Los Vengadores lograban enfrentarse con éxito a tremendas amenazas de dimensión planetaria y más allá, se reveló como jugada cinematográfica perfecta, la película Marvel Los Vengadores arrasó en taquilla, a la trama mínima para la espectacular acción se sumaba un tejido de relaciones entre superhéroes, con sus pequeños dramas personales y las necesarias dosis de humor. Ahora nuevamente Joss Whedon, director y guionista, insiste en la idea, que sigue siendo resultona, aunque menos novedosa. Una misión del grupo de superhéroes para encontrar cierto cetro que retiene la archienemiga organización Hydra, lleva a un viejo programa de armamentos desarrollado por Tony Stark, y a las terribles amenazas del malvado Ultrón y sus planes para soldados "mejorados", a partir de logros en el campo biológico de tejidos humanos, y donde también tienen cierta importancia cierto par de gemelos milagrosos, Quicksilver y Bruja Escarlata. Todo esto es desarrollado narrativamente con ritmo vertiginoso, entregando escenas de acción visualmente asombrosas, con el listón del "más difícil todavía", típico del espectáculo circense, cada vez en posición superior, la destrucción de edificios y ciudades enteras de una república de Europa del Este, resulta muy llamativa. Al tiempo se desarrollan un poco más los personajes, con ese amor imposible a lo Bella y Bestia que apuntan Viuda y Hulk, más el remanso de paz hogareño de Ojo de Halcón, y los hechizos de la gemela que despiertan diversos fantasmas de nuestros superhéroes. La película es un castillo de fuegos artificiales que disfrutarán sobre todo los más entregados a la causa Marvel. Muy entretenida y espectacular, también cabe decir que es algo más apabullante y confusa que su predecesora, por no decir, sencillamente, cansina. Por fortuna no faltan cierto golpes humorísticos, ese martillo de Thor que arrancará la sonrisa incluso del espectador más estólido.

6/10
Star Wars: El despertar de la fuerza

2015 | Star Wars: Episode VII - The Force Awakens

Casi 40 años después de la película original, vuelve la saga de La guerra de las galaxias, en esta ocasión por primera vez sin el concurso de George Lucas, pero con un formidable sucesor: J.J. Abrams, curtido en televisión con Alias y Perdidos, y en cine con Misión imposible y Star Trek. El resultado complacerá sin duda a los fans galácticos recalcitrantes, y captará nuevos adeptos entre las nuevas generaciones. El despertar de la fuerza narra acontecimientos posteriores a El retorno del jedi, cuando la siniestra Primera Orden ha sustituido al Imperio en el lado oscuro de la Fuerza, con un ejército más poderoso que nunca, y una alianza rebelde que hace lo que puede para hacerle frente. Rey, una joven sin familia, y Finn, un antiguo soldado imperial, con ayuda del droide BB-8, deberán intentar dar con el paradero del mítico jedi Luke Skywalker para, una vez más, salvar a la galaxia. Aletea la fuerza, como parece lógico, en esta película, que parece urdida con la idea de tomar lo mejor del film con que empezó todo en 1977, lo que puede verse como un guiño a los nostálgicos –indudablemente lo es–, pero también como una jugada inteligente, consistente en reconocer lo que subyugó a los espectadores de antaño, para entregarlo de nuevo a modo de auténtica reinvención y convenientemente dosificado. Casi podría hablarse de remake, sin haber nada peyorativo en el uso de esta expresión, para ser justos y evitar malentendidos digamos que se trata de variaciones sobre la lucha que no cesa entre el bien y el mal, con ecos de situaciones ya vistas que son lo mismo sin ser lo mismo. Firma el guión Abrams junto a Lawrence Kasdan –que participó en los libretos de El imperio contraataca y El retorno del jedi, y Michael Arndt, que estuvo en la cinta animada de Pixar Toy Story 3–, que asume y reinventa todos los elementos posibles del primer film. Abunda la acción y la aventura punteadas con golpes de humor, servidas con buenos efectos visuales en los combates entre naves espaciales, la recreación de planetas y diseño de criaturas, evitando al mismo tiempo el empacho digital de Lucas, que malogró en parte su trilogía de precuelas. Y hay espacio para las sorpresas argumentales de contenido dramático, que por supuesto, no desvelaremos en estas líneas. Están bien los ingenuos e idealistas personajes de Daisy Ridley y John Boyega, una chica guerrera y un soldado imperial converso negro que empiezan a sentir una clara atracción, más el en alza Oscar Isaac, un piloto de la alianza rebelde, y el villano de la función, buen trabajo de Adam Driver como Kylo Ren; los actores aportan juventud más el toque de mayor peso femenino y de diversidad racial. El nuevo robot BB-8 tiene encanto. Produce, por supuesto un agradable cosquilleo constatar el retorno de Han Solo, Chew, Leia y Luke, más los inefables androides que han estado en todas las películas de la saga, R2-D2 y C-3PO. Siempre da gusto ver a Max von Sydow, pero por desgracia su presencia no tiene la relevancia que han tenido veteranos como Alec Guinness, Peter Cushing o Christopher Lee en otras entregas de la saga galáctica, que en su nueva andadura promete pingües beneficios para Disney.

8/10
El amanecer del Planeta de los Simios

2014 | Dawn of the Planet of the Apes

Diez años han transcurrido desde los hecho narrados en El origen del Planeta de los Simios. César se ha establecido en un bosque en las proximidades de San Francisco con una importante colonia de congéneres simios altamente evolucionados tras los experimentos genéticos, mientras que el virus que diezmó la humanidad no ha podido con un importante grupo de hombres que sobreviven como pueden en la ciudad. Hasta ahora han usado como fuente de energía los generadores que había en la ciudad, pero ahora deben probar a poner en funcionamiento una presa cercana al bosque, lo que propicia un reencuentro de simios y humanos presidido por la desconfianza y el recelo. ¿Será posible que unos y otros aprendan a convivir? He ahí el dilema. En la cadena evolutiva de los blockbusters veraniegos, los Simios revisitados por Fox ocupan indiscutiblemente en 2014 la cúspide, lo que por otra parte no resulta tan difícil de lograr, vista la chatarra metálica de la cuarta entrega de Transformers y el último y bondadoso Godzilla. El Matt Reeves de Monstruoso y Felicity resiste la comparación con su predecesor Rupert Wyatt en su esfuerzo por recrear un futuro distópico donde hombres y simios se enfrentan de modo casi inevitable, al estilo parabólico de esos enfrentamientos recurrentes del mundo real que parecen no tener solución, piénsese en el eterno conflicto de Oriente Medio, judíos y palestinos, donde las visiones maniqueas que dividen entre "buenos y malos" son sin duda simplistas e injustas. No se puede juzgar colectivamente, siempre cuenta la decisión del individuo. Y a la hora de actuar, pensar en la familias es, sin duda, importante, nos señala el guión urdido por Rick Jaffa, Amanda Silver y Mark Bomback. Técnicamente, el film es prodigioso. Los simios verdaderamente transmiten sentimientos, la recreación digital del trabajo de los actores alcanza niveles asombrosos, no sólo en el líder César, encarnado por Andy Serkis, sino también en el villano de la función, el gorila Koba que cuenta con la interpretación de Toby Kebbell, o el del hijo de César, Ojos Azules, aquí con el trabajo de Nick Thurston. En tal sentido puede uno pensar que por comparación, la actuación de los humanos palidece, Gary Oldman estaría desaprovechado, o la misma Keri Russell no brilla como en The Americans, por citar su contemporáneo y memorable trabajo televisivo. La acción es en todo momento trepidante, verdaderamente vistosa, con un sabor aventurero en las escenas boscosas, y un recuerdo a Soy leyenda en el San Francisco en estado de lamentable abandono de sus lugares más emblemáticos. Tienen gran fuerza las peleas cuerpo a cuerpo de los simios, y los pasajes de lienzo más amplio, las cargas de caballería. Y al tiempo, se logran introducir momentos de cierta intensidad dramática, sobre todo en el campo simiesco, y algún pasaje de humorada negra, el de Koba haciendo "monerías" con dos belicosos humanos no tiene precio.

6/10
El hobbit: La desolación de Smaug

2013 | The Hobbit: The Desolation of Smaug

Segunda de las tres películas en las que Peter Jackson ha dividido la trama de "El hobbit", primera de las novelas en las que el británico J.R.R. Tolkien desarrolló su universo mitológico. El hobbit: La desolación de Smaug mantiene una absoluta unidad con su predecesora, pues se nota que como en el caso de El Señor de los Anillos, se han rodado todas las entregas de un tirón, antes de someter las imágenes a un largo proceso de postproducción. El hobbit: La desolación de Smaug retoma a los protagonistas, el hobbit Bilbo Bolsón, y sus acompañantes, que tras escapar de Azog, rey de los orcos de Moria, continúan su viaje hacia Erebor, para enfrentarse al dragón Smaug y recuperar el tesoro y el hogar que antaño perteneció al pueblo enano. Para llegar hasta allí se impone atravesar el Bosque Negro, hogar de los elfos silvanos, cuyo monarca, Thranduil, muestra un especial desprecio hacia los enanos. Se nota, más que en su trilogía predecesora, que Jackson ha estirado demasiado el chicle, al sacarse de la chistera tres películas de un único libro, muy inferior en número de páginas a su continuación. Aunque empieza con el ritmo adecuado y mucha acción, El hobbit: La desolación de Smaug acaba alargándose demasiado, en elementos como la subtrama de la búsqueda del Nigromante por parte de Gandalf y Radagast, y sobre todo en el tramo final. Pesa también a veces cierta sensación de estar viendo más de lo mismo, que se habría evitado con el cambio de director con el que amagó Jackson antes de iniciar el rodaje, cuando estaba en el proyecto Guillermo del Toro, que habría desarrollado una visión un tanto distinta. Tal y como han quedado las cosas, ni el film aporta nada a la carrera de Peter Jackson, ni Jackson suma mucho más al mundo de J.R.R. Tolkien. Matizado esto, resulta bastante evidente que no decepciona ni mucho menos. El hobbit: La desolación de Smaug logra la necesaria espectacularidad con secuencias como la huida de los protagonistas en los barriles, y sobre todo a través del meritorio esfuerzo técnico que ha supuesto la creación del dragón Smaugh. Además, la recreación de escenarios 'tolkienanos' resulta memorable, especialmente la ciudad del Valle, junto a la montaña de Erebor, un antiguo punto comercial importante, actualmente en decadencia, donde transcurre gran parte de la acción. Para darle entidad propia a esta entrega, el equipo de guionistas, nuevamente formado por el propio Jackson, su esposa Fran Walsh, la experta en Tolkien Philippa Boyens, y el citado Del Toro, han subrayado la importancia de la Piedra del Arca, el mayor tesoro robado por Smaug a los enanos, que como saben quienes hayan leído la novela será objeto de desavenencias entre las razas que deberían estar unidos frente a las amenazas oscuras. Gracias a un prólogo en Bree (Peter Jackson realiza un cameo como ciudadano de este lugar, al igual que hizo en El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo), donde Thorin habla con Gandalf sobre esta gema, El hobbit: La desolación de Smaug adquiere un subtexto en torno a la reconciliación y la unidad de quienes deberían estar juntos para afrontar el futuro, presente también en la sugerida y poco propia del universo 'tolkieniano' atracción entre la elfa Tauriel (excelente trabajo de Evangeline Lilly, conocida por Perdidos) y uno de los enanos. En cuanto a las interpretaciones, poco queda decir sobre la apropiadísima elección de Martin Freeman, un excelente Bilbo Bolsón, que hace gala de detalles sorprendentes como el movimiento de los pies. Lo mismo ocurre con el trabajo de actores como Richard Armitage y el resto de enanos, al mismo nivel que en el film anterior, y de los veteranos de la saga, como el gran Ian McKellen (Gandalf) y los recuperados un tanto artificiosamente Orlando Bloom y Cate Blanchett. Entre los recién llegados, cabe citar a Luke Evans, un bardo muy bien defendido, a pesar de que en principio se desconoce si será leal o no a los protagonistas, y a la anteriormente referida Lily. En la versión original se puede disfrutar –como Smaug y el Nigromante– de la profunda y apabullante voz de Benedict Cumberbatch, compañero de Freeman en la excelente serie Sherlock.

7/10
El hobbit: Un viaje inesperado

2012 | The Hobbit: an Unexpected Journey

Bilbo Bolsón es un hobbit de la Comarca, que como todos los suyos ama la vida hogareña, las fiestas y los amigos, la paz y la tranquilidad. Pero un día llama a su puerta el mago Gandalf, que para Bilbo es sólo un recuerdo de la infancia, el tipo que organizaba en el solsticio de verano unos magníficos fuegos artificiales. Hombre sabio que escudriña en el interior de las personas, cree que Bilbo es justo el hombre que necesitan trece enanos liderados por Thorin Escudo de Roble, quienes, despojados tiempo atrás por el dragón Smaug y los trasgos de todo lo suyo, vagan sin poder llamar a ningún sitio su hogar. En efecto, los trece enanos planean viajar a la Montaña Solitaria para recuperar sus antiguas posesiones, actualmente en poder de Smaug. Se ha hecho esperar la adaptación de “El hobbit”, la primera obra de J.R.R. Tolkien situada antes de los acontecimientos de “El Señor de los Anillos”, convertida en trilogía de películas dirigidas por el neozelandés Peter Jackson. Aquí, tras amagar con confiar la dirección a Guillermo del Toro, finalmente el mexicano figura como coguionista con el propio Jackson, Philippa Boyens y Fran Walsh, poniéndose él finalmente detrás de la cámara. Si “El Señor de los Anillos” daba claramente para tres películas, e incluso para seis, se hacía necesario suprimir pasajes de la obra de Tolkien, aquí claramente la decisión de entregar tres filmes se antoja exagerada y descaradamente comercial, lo que obliga a estirar las escenas de acción, batallas muy espectaculares y bien rodadas, pero que apabullan. Ello más la invitación a personajes de “El Señor de los Anillos” que no aparecen en “El hobbit” de Tolkien, pero que aquí tienen su papel, medianamente justificado. Dicho lo anterior, y pese a que el film se hace largo, hay que reconocer que El hobbit: un viaje inesperado es, además de un gran espectáculo donde al carácter de cuento se le aplican proporciones épicas de gran “scope” en muchos pasajes, una película fiel a Tolkien en lo esencial. El amor por el hogar, dulce hogar; el perdón a los enemigos, mayor muestra de coraje que rebanarles el pescuezo; el heroísmo cotidiano y salido del corazón de los pequeños –¿o habría que decir “medianos”?–, de mayor valor que los combates vistosos guiados por la furia. Estos elementos conceden gran parte de su grandeza al film, al igual que los divertidos momentos humorísticos, bien trenzados. Aunque muchos espectadores se quedarán sobre todo en los magníficos paisajes neozelandeses, las criaturas como orcos, trasgos y águilas, o lo que se esconde en las entrañas de la Tierra, al final lo que cuenta son las emociones que transmiten los personajes, bien presentes en los intercambios entre Gandalf y Bilbo, Bilbo y los enanos, en particular Thorin, o Gandalf y cierta dama élfica, y, por supuesto, Bilbo y Gollum. Martin Freeman como Bilbo se revela una magnífica elección para el papel protagonista.

7/10
El origen del Planeta de los Simios

2011 | Rise of the Apes

Tras el éxito de El planeta de los simios (1968) se rodaron inmediatamente las continuaciones. La cuarta de las cinco entregas, La rebelión de los simios, era una impactante precuela que mostraba la relación entre un humano y el simio Cesar, al que había rescatado de un circo, y que se convertiría en cabecilla de los de su especie, hasta entonces oprimidos por el hombre. Ahora, el británico Rupert Wyatt –que obtuvo cierta notoriedad con el film carcelario de fugas The Escapist– dirige esta versión libre de aquella cinta, que aunque parte de un punto de partida similar, y gira en torno al mismo mono, Cesar, tiene un guión completamente diferente. Will Rodman es un apasionado científico que experimenta con simios medicamentos que podrían acabar con el alzheimer y las enfermedades neuronales. En concreto, una hembra a la que llama Ojos Claros desarrolla tras ser tratada un enorme coeficiente intelectual en poco tiempo, pero finalmente por un efecto inesperado, el animal se vuelve violento y debe ser abatido a tiros. La empresa decide sacrificar a todos los primates, pero Rodman se lleva en secreto al hijo de Ojos Claros, al que llamará Cesar, y que con el tiempo desarrolla sus neuronas de forma sorprendente. Al mismo tiempo, el científico se plantea inyectar el fármaco a su padre, cada vez más afectado por la demencia senil. Uno de los grandes aciertos del guión del matrimonio formado por Rick Jaffa y Amanda Silver, autores de The Relic, es que está pensado para que lo disfruten quienes desconozcan por completo los precedentes fílmicos, pero también está lleno de referencias para los apasionados. Por ejemplo, la madre del protagonista se llama Ojos Claros, como apodaban al personaje de Charlton Heston en el film original, la televisión da cuenta del despegue de una astronave llamada Icarus, como la de aquella película, y un simio llamado Franklin posiblemente aluda al director de la misma, el gran Franklin J. Schaffner. El tal Rupert Wyatt logra el suficiente dinamismo y una gran espectacularidad, y su film remite a clásicos como Frankenstein y otros relatos sobre los límites de la ciencia y de científicos de buenas intenciones cuyos experimentos pueden llevar al desastre. El punto fuerte son unos asombrosos efectos especiales, que superan lo visto hasta el momento. Los simios parecen de verdad, y realizan movimientos asombrosos con gran fotorrealismo. Gracias a la tecnología de captura de imagen, el actor Andy Serkis –que con esta misma técnica dio vida al inolvidable Gollum y a King Kong– consigue darle una gran humanidad al simio Cesar, que como el científico tiene una loable motivación –salvar a los suyos–, aunque esto deriva en tragedia. Cuando el simio interactúa con el siempre brillante James Franco dan lugar a las mejores interacciones entre un humano y un personaje creado por ordenador que se hayan visto en el cine, algunas con una inusitada tensión dramática.

7/10
Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio

2011 | The Adventures of Tintin: The Secret of the Unicorn

Paseando por el mercado viejo en compañía de su fiel perro Milú, el joven periodista Tintín descubre y adquiere una magnífica maqueta de un viejo barco, el Unicornio. Casi a renglón seguido dos personajes le ofrecen importantes cantidades de dinero por el preciado objeto, pero él declina ambas ofertas. De modo que más tarde, en su casa, le roban la maqueta. Y es que oculto en el mástil hay un viejo pergamino con la clave para dar con el magnífico tesoro que transportaba en su nave, tiempo atrás, el caballero de Hadoque. Para resolver el misterio de su paradero será clave la contribución del capitán Haddock, único descendiente del caballero, e incorregible borrachín. Traslación a la pantalla de las aventuras de Tintín, el genial personaje de cómic creado por el artista belga Hergé, seguramente la obra maestra indiscutible del llamado Noveno Arte. No faltan a la cita personajes como Hernández y Fernández, el mayordomo Néstor o el capitán Allan. La base argumental la proporciona el álbum “El secreto del Unicornio”, aunque el guión pergeñado por el trío compuesto por Steven Moffat, Edgar Wright y Joe Cornish toma algún elemento prestado de otras historietas –hay menciones apresuradas de un buen número de ellas–, e inventa o recrea muy libremente alguna situación, sobre todo en relación a la presencia de la Castafiore, la soprano conocida como “El ruiseñor de Milán”. Steven Spielberg y su equipo –donde se encuentra también Peter Jackson, el neozelandés que se atrevió a adaptar al “intocable” J.R.R. Tolkien con su trilogía de El Señor de los Anillos– tienen el buen tino de no pretender igualar al cómic, tarea de todo punto imposible. De hecho, la escena inicial de Hergé pintando un retrato de Tintín, constituye no sólo un homenaje a su figura, sino que es también una declaración de principios: lo que pinta Hergé sería su personalísima creación, y Spielberg se basa en las ideas que dan pie a la obra del belga para ofrecer su propia versión de lo que no deja de ser una trepidante aventura. Parece ser que cuando Spielberg estrenó En busca del arca perdida algunos críticos europeos compararon el film con Tintín, y de aquí nació el primer encuentro del cineasta con el personaje de las viñetas, y su deseo de llevarlo a la pantalla. Ciertamente esta película, que llega veintimuchos años después de tal encuentro, versiona el espíritu aventurero de Tintín con ritmo trepidante a lo Indiana Jones. No es el Tintín de Hergé, lo repetimos de intento, y hasta alguna licencia puede llevar a que algún purista se tire de los pelos, pero el film en líneas generales sí es una digna mirada a sus aventuras, servido con el alarde tecnológico que permite el avance de las técnicas de captura de movimiento de actores y su recreación animada mediante ordenador, aquí Spielberg sigue la estela del otrora tutelado suyo Robert Zemeckis con filmes como Cuento de Navidad y Polar Express. Spielberg se estrena en esta especie de híbrido entre el cine de actores y el de animación, y se permite espectaculares escenas como la de un larguísimo plano secuencia de persecución, que habría sido imposible rodado de modo convencional. También son brillantes y originales algunas transiciones entre escenas. No obstante cansa con alguna escena de acción –los juegos de perro y gato, las peleas en el barco a lo Piratas del Caribe–, y no acaba de provocar emociones genuinas, los personajes se antojan demasiado distantes.

6/10
Brighton Rock (2010)

2010 | Brighton Rock

Los años 60 en Brighton. En un ambiente gangsteril, y con el telón de fondo de los enfrentamientos pandilleros de mods y rockers, Pinkie Brown desarrolla su actividad delictiva de modo despiadado. Después de vengar brutalmente una muerte con un asesinato, una fotografía incriminatoria tomada en un lugar público le lleva a trabar relación con Rose, una dulce pero apocada camarera católica, que se enamora de él. Todo parece indicar que Pinkie busca el amor de Rose sólo para evitar su incriminación, pero de algún modo le desarma la inocencia y entrega incondicional de ella, aquello podría ser, tal vez, su camino a la redención. Adaptación de la novela homónima de Graham Greene, escrita y dirigida por Rowan Joffe. Existía ya una prestigiosa versión clásica de 1947 de John Boulting en que participó el novelista, con Richard Attenborough en el papel de Pinkie. Joffe traslada la acción a los 60, e introduce más violencia, con secas peleas y momentos seguramente más cinemáticos, sabe sacar partido al marco de Brighton donde transcurre la acción con una convincente reconstrucción de época. Y conserva el elemento “católico” algo tristón característico de Greene, lo que no impide que la Providencia actúe “milagrosamente” por caminos inesperados, ese momento antológico del disco, al que el director sabe imprimir todo su vigor. Está bien la pareja protagonista, Sam Riley da a Pinkie un carácter antipático y atormentado, pero evitando al tiempo producir completo rechazo; mientras que la formidable Andrea Riseborough despierta la lástima justa, de modo que su fidelidad a machamartillo hacia Pinkie no parezca la de alguien que no está en sus cabales. Funcionan bien los secundarios compinches de Pinkie, como Nonso Anozie, pero cuesta entender un poco más al dúo que componen veteranos de la talla de Helen Mirren y John Hurt, su persistente acoso al protagonista.

6/10
La pequeña Dorrit

2009 | Little Dorrit | Serie TV

Una de esas cuidadas producciones de la BBC que justifican de sobras la existencia de una televisión pública. Adapta la conocida obra de Charles Dickens. Sigue a Amy Dorrit, una esforzada jovencita que debe ganarse la vida a diario para sacar a su familia adelante, después de que su padre, acosado por los deudores, haya recalado en prisión. La vida de Amy dará un vuelco cuando un día el hijo de su jefe plantea un misterio familiar, que podría probar que existe una interconexión entre su familia y los Dorrit. La serie está desarrollada en episodios de media hora, y destaca el protagonismo de Claire Foy, que sabe sostener la trama con su casi omnipresencia.

6/10
Corazón de tinta

2008 | Inkheart

Cuando nace su hija Meggie, Mo Folchart le lee en voz alta el cuento de Caperucita Roja. En el exterior de su casa aparece de la nada una caperuza colorada, como la del célebre personaje. Resulta que Mo tiene el poder de traer al mundo real a personajes y elementos de los libros que lee. Pero esto tiene también un peligroso efecto secundario... Años después, Mo Folchar viaja solo con su hija, pues su esposa ha desaparecido sin dejar rastro. En una librería, Mo encuentra un viejo volumen de “Inkheart”, un libro que busca desesperadamente desde hace más de diez años por razones desconocidas. Pero en la puerta le aguarda un siniestro personaje, Dustfinger, que salió de ese libro y quiere presionarle para que le devuelva a su interior... También andan tras los pasos de Mo otros siniestros personajes, liderados por el oscuro Capricornio, con aviesas intenciones. Iain Softley (K-Pax, La llave del mal) adapta al pie de la letra una novela para niños de la especialista Cornelia Funke, cuya obra ya había dado lugar a El príncipe de los ladrones. La propia escritora ejerce de productora, quizás para asegurarse de la fidelidad al original. Es cierto que el tono es excesivamente infantil, a lo que contribuyen sobre todo Andy Serkis, que construye un villano exagerado, cómico y premeditadamente irreal. También va en esa línea Brendan Fraser, que compone un héroe un poco al estilo del protagonista de La momia, y el resto del reparto, que incluye a actores tan solventes como Paul Bettany, Jim Broadbent y Helen Mirren, en papeles caricaturescos. Pero es un film ameno, que mantiene un agradable tono familiar, y que realiza una eficaz apología de la lectura y de la unidad familiar. Junto con la eficaz banda sonora del aragonés Javier Navarrete, sorprende el pequeño cameo sin palabras de la actriz Jennifer Connelly, esposa de Paul Bettany.

6/10
Operación Stormbreaker

2006 | Stormbreaker

Alex Rider es un chaval catorceañero a cargo de su tío Ian, aunque éste nunca para en casa, en teoría porque se encuentra en viajes de negocios. En realidad es un agente secreto británico del MI6. Cuando Ian es eliminado por el enemigo, el MI6 revela a Alex la verdadera identidad de su tío, y le hacen ver que desde pequeñito ha sido adiestrado para que él también fuera espía: la práctica de deporte de aventura, el aprendizaje de idiomas y artes marciales, no eran meras aficiones que le inculcaba su tío. Finalmente Alex aceptará trabajar para MI6. Su primera misión será averiguar qué juego se trae un excéntrico millonario, que ha decidido regalar un nuevo modelo de ordenador, el Stormbreaker, a todas las escuelas. Entretenida película familiar, basada en las novelas juveniles de Anthony Horowitz; de hecho, él mismo ha sido el responsable de escribir el guión. A cuento de un James Bond adolescente, una fórmula que también se usó recientemente en Superagente Cody Banks, tenemos una trama razonable, buenas escenas de acción, los típicos "gadgets" del espía, y un buen sentido del humor, a cargo de los villanos -un Mickey Rourke pasado convenientemente de rosca, y su cómplice Nadia, una especie fría de "monstrua de Frankenstein"- y del jefe de Alex -un impasible Bill Nighy-. La presencia de Ewan McGregor es completamente episódica -aunque sin duda habrá disfrutado montando en moto, una afición que le pirra- y entre otros ilustres secundarios destacan Alicia Silverstone (la rubia niñera de Alex), Robbie Coltrane (el primer ministro) y Sophie Okonedo (que sorprendió muy gratamente en Hotel Rwanda).

5/10
Longford

2006 | Longford

El truco final

2006 | The Prestige

Durante la ejecución en el escenario de uno de sus trucos, el mago Robert Angier pierde la vida. Alfred Borden, otro mago, es acusado de su asesinato. Mientras aguarda su ejecución, los diarios escritos por ambos ilusionistas nos ponen en antecedentes de cómo las cosas han llegado a tal extremo. Inicialmente ambos magos realizaban sus trucos en colaboración, pero una desgracia que se cobró una vida les distanció. Desde entonces se disparó su rivalidad y su odio, de raíces más hondas que su trágico detonante. Porque cada uno aborda sus trucos de modo diferente. Alfred posee un talento innato, pero no es brillante en la puesta en escena; mientras que Robert sabe venderse mejor, logra la complicidad del público. Y es que, como explica el film, un truco tiene tres etapas, y todas son importantes: la presentación, el truco en sí, y el momento climático o prestigio, que redondea el conjunto para dejar al espectador boquiabierto. Los hermanos Christopher y Jonathan Nolan adaptan una popular y voluminosa novela de corte fantástico y de época, debida a la pluma de Christopher Priest. Y lo hacen con ingenio, aprovechando los múltiples giros y sorpresas de la historia, no en vano estamos hablando de magos. Tienen en mente el antes explicado armazón de los números de magia, pero retorciéndolo un poquito más con el recurso a los diarios, que sirve para clarificar la dramática situación del presente. Hugh Jackman y Christian Bale clavan sus papeles, ese juego de identidades y comportamientos misteriosos donde las mujeres juegan un papel más importante del que se aprecia a simple vista. Y encuentran buen apoyo en los personajes secundarios, asumidos con encomiable humildad por Michael Caine, Scarlett Johansson… Christopher Nolan sigue probando que además de consumado guionista (recuérdese su nominación al Oscar junto a su hermano por Memento), es un director muy visual. Ese plano de los sombreros en un descampado al inicio del film, que parece desconectado de la trama, cobra sentido ya bien avanzado el metraje… La puesta en escena de los trucos es realista, pero impactante. Mientras que el desenlace hace honor al título del film, es “el prestigio” de un buen mago del celuloide.

8/10
Almas perdidas

2005 | Stories of Lost Souls

Colección de cortos, reunidos por el débil nexo de su condición de historias de almas perdidas, protagonizados por actores de más o menos campanillas. Como suele ocurrir en este tipo de elencos, algunas interesan más que otras. Quizá la más graciosa es la del supermercado, que dirige e interpreta haciendo de sí misma Illeana Douglas. Muy retorcidilla es la de Cate Blanchett, y un aire surrealista a lo Marc Caro de Delicatessen presenta la que coprotagoniza Josh Hartnett. Un aire de broma tienen las historias con James Gandolfini, Paul Bettany y Hugh Jackman. Y cierta elaboración presenta la que acontece en Nochevieja, con la presencia de Keira Knightley.

5/10
King Kong

2005 | King Kong

Tras acometer de modo maestro la difícil adaptación de El Señor de los Anillos, el neozelandés Peter Jackson cumple un viejo sueño de infancia: contar la historia de King Kong que, en su versión de 1933 de Merian C. Cooper, alimentó sus deseos de hacer cine cuando contaba nueve años. El resultado es una notable película, ambiciosa al tratar de ampliar el alcance del original. Para ello, en el guión de Jackson, Fran Walsh y Philippa Boyens, se cuidan con esmero los tramos neoyorquinos que enmarcan la narración, que sirven primero para describir los duros años de la Depresión, y luego para construir el magnífico clímax en el Empire State Building. Entre medias tenemos el viaje en barco que conduce a un equipo de cine a una isla misteriosa, y sus andanzas entre prehistóricas criaturas y terroríficos indígenas. Hay un deseo consciente de Jackson por hacer una gran película, donde no estén reñidos espectacularidad e intimismo: la sombra de Titanic de James Cameron es alargada. Una perfecta recreación de Times Square y los parajes selváticos, no impiden cuidar los personajes, incluidos los secundarios. Envalentonado por la duración de sus filmes tolkienianos, el director vuelve a apostar por el largo metraje. Hay en esto cierto error de cálculo, pues la sencilla trama de aventuras a la vieja usanza, por muy enriquecida que esté, no da para tanto; el film habría ganado con más concisión, sobre todo en la parte ‘jurásica’. No obstante, hay tanta pasión en la realización, que el resultado deslumbra. Naomi Watts compone bien su actriz de vodevil, y la escena ejercitando sus habilidades escénicas ante King Kong, plasma bien la relación entre ‘la bella’ y ‘la bestia’. Adrien Brody saca adelante su galán autor de teatro, obligado a escribir libretos para el cine, valiente a su pesar. Y Jack Black nos hace cómplices de su egoísta entusiasmo, cruce de un Orson Welles juvenil y el John Hammond de Parque Jurásico. El gigantesco gorila rezuma expresividad, labor encomiable del equipo de efectos especiales y del actor Andy Serkis, referencia perfecta para los casi humanos gestos del gorila.

6/10
Hijos de Satán

2004 | Blessed

Tras someterse a tratamiento en una clínica de fertilidad, Samantha logra por fin quedarse embarazada, y de gemelos. Pero un sacerdote católico advierte a la joven de que ha sido fecundada con el ADN de Satán, y varios indicios apuntan a que su marido pretende entregar a los niños a una secta satánica. Estremecedora mezcla de La semilla del diablo con La profecía. El veterano actor británico David Hemmings (Casio, en Gladiator) murió durante el rodaje en Rumanía, y en algunas secuencias tuvo que ser introducido mediante efectos de ordenador. Ofrece la oportunidad de ver actuar a Andy Serkis (en quien se basó la interpretación de Gollum, en El señor de los anillos).

3/10
El sueño de mi vida

2004 | 13 Going On 30

En esta vida hay muchas personas aquejadas de síndrome de Peter Pan, que se niegan a crecer y asumir sus responsabilidades. A Jenna Rink, una chavala de 13 años, le pasa todo lo contrario. Sus amigas se burlan de ella, es tímida, etc. Y cree que la cosa sería muy distinta si fuera una mujer hecha y derecha. Un poco de magia, producto de un deseo expresado el día de su cumpleaños, va a hacer realidad su sueño. Un buen día se despierta en un moderno apartamento, con un bien desarrollado cuerpo serrano, y con un tipo que se supone es su novio, o algo así, pululando por allí. Jenna va a descubrir que trabaja en una revista, y que se supone que es capaz de poner zancadillas a todo el mundo para triunfar en la vida. Así descubrirá que su inocencia infantil tiene más de un atractivo, mientras que los adultos fácilmente caen, víctimas de su cinismo y sus ambiciones. Big, en género femenino, Jennifer Garner sustituyendo a Tom Hanks. Algo de eso hay, aunque la idea de poner a un niño o un adolescente en el cuerpo de un adulto no es nueva, como probó la reciente Ponte en mi lugar. La pareja de guionistas Josh Goldsmith y Cathy Yuspa hacen variaciones sobre el conocido tema, y permiten así a la televisiva Garner (conocida sobre todo por su Sydney Bristow de la serie Alias) tener su primer papel protagonista en la gran pantalla, a la espera del inminente estreno de Elektra, donde retoma el papel de la superheroína que ya encarnó en Daredevil. Y demuestra que además de la acción, la comedia encaja bien con su aspecto risueño. Para los mitómanos de El Señor de los Anillos, decir que en este film pueden ver la auténtica cara de Gollum-Smeagol: Andy Serkis es el jefe de la protagonista.

5/10
El Señor de los Anillos: El retorno del rey

2003 | The Lord Of The Rings. The Return Of The King

Cuando una película forma parte de una trilogía, y hace la número tres, un desafío importante para el cineasta es iniciarla con buen pie. Ese tercer título tiene ya a sus espaldas un pasado, un puñado de buenas vibraciones que el espectador ha vivido, pero que quizá están adormecidas. Y se hace preciso despertarlas. Peter Jackson tiene el buen tino de empezar el film recordándonos el pasado de Gollum. Esa desdichada criatura, carcomida por el deseo de poseer el Anillo único, fue tiempo atrás un tipo normal, como cualquiera de nosotros, que se llamaba Smeagol, y que sabía disfrutar de una mañana de pesca en compañía de Deagol, un buen amigo. Explicándonos cómo casualmente, al caer al agua, halló su compañero de pesca ese bonito anillo, Jackson mata dos pájaros de un tiro: nos recuerda que el Anillo está repleto de maldad, que aunque concede a quien lo posee un poder inmenso, corrompe los corazones y empuja al asesinato; y al señalarnos que Gollum no siempre fue un ser repulsivo, el espectador cae en la cuenta del peligro al que está expuesto Frodo Bolsón, el hobbit portador del Anillo. Se nos anticipa que, a pesar de sus buenas intenciones, de llevar su pesada carga hasta el Monte del Destino para destruirlo allí donde fue forjado, el atractivo creciente que emana del Anillo le está transformando: Frodo empieza a parecerse peligrosamente a Smeagol-Gollum. El film no sólo sigue las evoluciones decisivas de Frodo, acompañado en su incursión a las tierras de Mordor por su fiel compañero Sam Samsagaz, y por el inesperado guía Gollum. Entretanto los que fueron compañeros de la Comunidad del Anillo trabajan a fondo para enfrentarse al todopoderoso ejército de Sauron, el Señor Oscuro. Saben que si Frodo fracasa, todo su esfuerzo será en vano. Pero ellos deben ganar tiempo, poner toda la carne el asador, porque todo lo que hagan es importante cara a la salvación de la Tierra Media. Hasta la más pequeña criatura tiene un papel que cumplir. Por un lado, Aragorn, el legítimo heredero de Isildur, tiene que pensar en asumir sus responsabilidades para reinar en Gondor. Con ayuda del elfo Legolas y el enano Gimli se enfrentará a mil peligros, incluido el de convocar a las tropas del rey de los muertos, que tendrá así ocasión de reparar el perjurio del pasado. El rey Theoden, librado de las malas artes de Saruman, empezará a reunir las tropas necesarias para acudir en ayuda de Minas Tirith. Merry está a su servicio, y Eowyn se destacará en el campo de batalla, siendo la mujer capaz de plantar cara a un Nazgûl. Mientras, Gandalf acude con Pippin a Gondor, para preparar la defensa de Minas Tirith. La tarea no es sencilla, pues Denethor, el Senescal, ha enloquecido de dolor desde que supo de la muerte de su muy querido hijo Boromir. Sometido al influjo de fuerzas oscuras, nunca ha sabido reconocer la valía de su otro hijo, Faramir. Tres horas y media de espectáculo épico ofrece Peter Jackson, durante las cuales se ha de esforzar por trenzar los diferentes hilos narrativos, y lograr que, ante un espléndido y fuerte tejido, el público no se pierda. ¡Y a fe nuestra, que lo consigue! Jackson, gracias a su guión, coescrito con su mujer Fran Walsh, y con Philippa Boyens, nos lleva de un lado para otro con elegancia y precisión, entrando y saliendo de las distintas tramas justo cuando la historia lo requiere. Dice Jackson: “Los personajes principales no se encuentran ni interaccionan uno con otro, lo que es bastante extraño. Así que siempre buscábamos formas de crear conexiones que transmitieran la sensación de que los hechos están ocurriendo simultáneamente, para dar la ilusión de que, aunque no compartan el mismo espacio, existe una coherencia en el devenir de los acontecimientos.” Las escenas de batalla son, una vez más, impresionantes. La batalla de los Campos de Pelennor, con populosos ejércitos, poderosas catapultas, o los sorprendentes olifantes, rodada en los increíbles parajes de Nueva Zelanda, tiene toda la capacidad del mundo para dejar boquiabierto al espectador más reticente. Sin embargo, Jackson usó un truco elemental para no convertir aquello en una serie de escenas de acción llamativas pero rutinarias: “Ninguna escena dura más de cinco minutos. Si no, se convierte en impersonal. Aunque los efectos sean todo lo espectaculares que tú quieras, después de unos minutos de observarlos, deja de importarte. Y tienes que empezar a fijarte en los personajes.” Tan es así, que los guionistas personalizaron incluso a uno de los orcos, con más peso que el resto: Gothmog, que apenas tiene presencia en el libro, nos presta sus ojos para ver la batalla desde el campo enemigo. La espectacularidad del film no impide que Jackson preste una esmerada atención a los numerosos personajes. Aunque precisamente el hecho de contar con tantos, todos con peso, y evitando dar protagonismo absoluto a uno u otro, ha jugado en contra de premios y nominaciones para las actores. De los tres filmes, sólo ha habido una nominación al Oscar para el reparto: la de Ian McKellen, por su composición de Gandalf en el primer film. Pero realmente todos están estupendos, ninguno desentona: Elijah Wood como Frodo, y Sean Astin como el fiel compañero Samsagaz, que lo aguanta todo, están maravillosos. Igual que los otros dos hobbits, Billy Boyd como Pippin (también visto en Master & Commander), y Dominic Monaghan como Merry, y un envejecido Bilbo, que es Iam Holm. El que ha dado un mayor empujón a su carrera ha sido Orlando Bloom, Legolas, que ha rodado luego Piratas del Caribe y Troya; y tampoco ha salido mal parado Viggo Mortensen, que da vida a Aragorn. Luego están John Rhys-Davies (Gimli), Bernard Hill (Theoden), John Noble (Denethor), Sean Bean (Boromir), David Wenham (Faramir), Hugo Weaving (Elrond), y perdón por los que nos dejamos en el tintero. Y entre las chicas, hay tres importantes: Liv Tyler que es Arwen, la amada de Aragorn; Cate Blanchett, la dama Galadriel; y Miranda Otto, que encarna a la guerrera Eowyn. Rematar la historia, oh, qué difícil es. Pero Jackson y cía lo consiguen. El clímax en el Monte del Destino es impresionante, se logra visualizar lo que escribió Tolkien. Y le dan un toque de sorpresa y suspense, cuando las dudas y el atractivo del mal vuelven a surgir con toda su fuerza. Después, hay varios ‘falsos’ finales (el bromista de Billy Cristal, presentador de los Oscar, decía exagerando que había recibido 11 nominaciones, tantos como finales presentaba la peli), necesarios: en la batalla, en la Comarca, en los Puertos Grises. Porque de verdad hemos llegado, como decía Frodo, al “final de todas las cosas”.

9/10
24 Hour Party People

2002 | 24 Hour Party People

Manchester, años 70. Un presentador de televisión, inspirado por Sex Pistols, crea un sello discográfico, Factory Records. Lo que sirve para repasar esos moviditos años de sexo, drogas y música cañera. El ecléctico Michael Winterbottom (western en El perdón, drama familiar en Wonderland, adaptación literaria de Thomas Hardy en Jude, la ciencia ficción en Código 46, el alegato antibélico en Camino a Guantánamo) sorprende con otro cambio de tercio, de ritmo e imaginería envidiables, el mundo de la música con aires de documental.

5/10
Deathwatch

2002 | Deathwatch

Un grupo de soldados ingleses deambula sin norte detrás de las líneas enemigas durante la I Guerra Mundial. Sus derroteros les llevan hasta una trinchera ocupada por un solo soldado enemigo, que ellos hacen prisionero. A la espera de un rescate, utilizarán la trinchera como refugio, pero pronto se dan cuenta de que hay algo o alguien en aquel lugar que afecta a los comportamientos de los soldados y la muerte comienza a tomar identidad en las formas más horripilantes. La joven y emergente estrella Jamie Bell (Billy Elliot) protagoniza esta terrorífica historia que juega con la simbología del Mal que preside las luchas entre los hombres. La atmósfera inquietante domina cada fotograma y la lluvia, el barro, la niebla, el frío y la ausencia del sol, acaban por meterse en los tuétanos del espectador y se convierten en protagonistas. La escena de las ratas, espeluznante.

4/10
El Señor de los Anillos: Las dos torres

2002 | The Lord of the Rings: The Two Towers

La Comunidad del Anillo, que debía ayudar a Frodo a llevar el Anillo Único al Monte del Destino para destruirlo allí donde fue forjado, se ha disuelto. Los hobbits Merry y Pippin son prisioneros de los orcos, y un extraño trío (Aragorn, un hombre, Legolas, un elfo, y Gimli, un enano), emprenden una veloz y agotadora carrera con el propósito de liberarles. Pero cada grupo seguirá trayectorias distintas. La pareja de hobbits va a conocer a los ents, unas criaturas que son como árboles gigantes, la mar de ecologistas, y a su jefe Bárbol; y deberán vérselas con Saruman. Mientras que el trío citado se reencuentra con Gandalf, ahora conocido como Gandalf el Blanco. Y deben acudir en ayuda de Théoden, rey de Rohan, que ha caído bajo la pésima influencia de su consejero Lengua de Serpiente. Finalmente Frodo, con su pesada carga a cuestas y en compañía del fiel Sam, se dispone a cumplir su misión; y van a encontrar una ayuda inesperada. La de Gollum, antes Smeagol, que fue portador del Anillo, y que ha hecho de él un ser deleznable, en el que quedan pocos restos de humanidad. Más difícil todavía. El neozelandés Peter Jackson triunfa nuevamente al adaptar la segunda parte de la trilogía de J.R.R. Tolkien. Teóricamente se trata del film más difícil (el primero tiene la ventaja de la novedad, el tercero el de presentar el emocionante desenlace final), pero Jackson ha sabido no enredarse y combina las tres subtramas descritas antes con innegable maestría. A los hermosos paisajes que ya pudimos disfrutar en La comunidad del anillo (nos deja sin resuello la larga carrera de Aragorn, Legolas y Gimli por las espectaculares montañas), se suman espectaculares escenas de batalla nunca vistas, sobre todo la del Abismo de Helm. Desafíos como el del diseño de los ents son resueltos sin ningún problema. La peli fue una vez más nominada al Oscar como mejor película, una verdadera hazaña si se tiene en cuenta la posible tendencia de los académicos a no votar un film cuya primera parte estuvo nominada el año anterior.

8/10
El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo

2001 | The Lord Of The Rings: The Fellowship Of The Ring

Nada menos que 47 años hemos esperado los espectadores para presenciar en la gran pantalla una de las aventuras más fascinantes inventadas por la mente humana. Para los lectores de la novela, El señor de los anillos era mucho más que una historia, formaba parte del ideal de la vida, de la lucha perpetua entre el bien y el mal, una epopeya legendaria a la altura de los grandes mitos clásicos. La noticia de la filmación de una trilogía sobre la misión de Frodo y sus amigos fue sin duda una buena noticia, ya que los fans habían quedado algo desilusionados con la incompleta aunque laudable película en dibujos animados realizada en 1978 por Ralph Bakshi. La nueva versión prometía cerca de 9 horas de aventuras, tres películas correspondientes a las tres partes de la obra original. El estreno mundial de La comunidad del anillo el 19 de diciembre del pasado año se convirtió en el mayor acontecimiento cinematográfico que se recordaba en muchos años y la historia no había hecho más que empezar... Todo arranca en un territorio denominado La Comarca. Allí se celebra el cumpleaños de un hobbit llamado Bilbo (Ian Holm), en otros tiempos gran aventurero. Entre los invitados se encuentra el mago Gandalf (Ian McKellen), que sabe que Bilbo posee un extraño anillo lleno de poder encontrado en uno de sus viajes. Cuando, tras los festejos, Bilbo decide abandonar el pueblo, Gandalf le pide que se desprenda por su bien del anillo mágico. Éste pasará a manos de Frodo (Elijah Wood), el sobrino de Bilbo, quien tras recibir los consejos del mago, deberá a su vez escapar de su casa e impedir que el anillo caiga en manos de Sauron, quien lo busca con ahínco. El anillo en cuestión es de una importancia capital para el destino del mundo, su poder es incalculable y quien lo posea será el dueño de todas las conciencias. Fue forjado por el malvado Sauron, quien ahora quiere recuperarlo para sembrar el mal y reinar sobre todas las criaturas. La única manera de impedirlo es arrojar el anillo en el lugar donde fue forjado, el Monte del Destino, en la tierras de Mordor, dominio de Sauron. Allí se dirigirá Frodo, a quien en diversas etapas de su viaje se le irán uniendo otras criaturas (hobbits, hombres, enanos, elfos) hasta formar un número de nueve. La comunidad del anillo irá recorriendo la Tierra Media, un lugar lleno de sorpresas y peligros, de lugares mágicos y sórdidos y, poco a poco, Frodo irá siendo consciente de la importancia de su misión para el destino del mundo, sobre todo cuando los nueve compañeros tengan que afrontar peligros inimaginables: los repugnantes orcos, los trolls, los temibles nazgul, los peligros enterrados en las minas de Moria, el mismo poder oscuro del anillo… El director neozelandés Peter Jackson (Criaturas celestiales), fiel seguidor de la obra de Tolkien, se hizo cargo de un proyecto que contemplaba la filmación de toda la trilogía en una sola etapa. Esto, por una parte, posibilitó ajustarse al presupuesto de 270 millones de dólares, y, por otra, facilitó la unidad intrínseca de la trilogía, concebida por su creador como una única historia. El resultado es una apabullante aventura visual, rodada con una majestuosidad impresionante gracias a los grandiosos escenarios naturales de Nueva Zelanda. Batallas, persecuciones, romance, traición… Todo lo reúne esta obra filmada con la sensibilidad de quien conoce el excepcional material que tiene entre manos. Cuanta para ello en esta primera parte con un reparto encomiable, sobre todo por su adecuación a los personajes, pero de entre ellos sobresalen con fuerza Ian McKellen en el papel de Gandalf, el joven Elijah Wood en el de Frodo, y Viggo Mortensen en el del humano Aragorn, todo un seguro de vida para el pequeño hobbit portador del preciado anillo.

8/10
Shiner

2000 | Shiner

Un combate de boxeo puede suponer un antes y un después en la vida de un hombre. Eso le ocurre a Billy “Shiner” Simpson, pobre diablo quien a pesar de sus ademanes seguros y su labia (es un farfollas nato) no las tiene todas consigo. Su vida entera la ha construido alrededor de un momento: el del combate que enfrentará a su hijo con el actual campeón del mundo de boxeo. El buscado momento de gloria se tornará en estrepitoso fracaso. Y queda flotando la sombra de una duda. ¿Ha habido tongo? Ambientes pugilísticos, chanchullos y cabezas de turco vienen servidos hábilmente por John Irvin (La colina de la hamburguesa, El pico de las viudas). Pero la cosa no sería igual sin un personaje bien definido al que pone cuerpo y alma Michael Caine. El gran actor británico da el tipo perfecto de perdedor, al que, si algo le puede salir mal, le saldrá, irremediablemente, mal. Hemos visto a Caine en tal tesitura, y con matices variadísimos, en filmes como Las normas de la casa de la sidra, Little Voice, El hombre que pudo reinar... Aquí da una nueva vuelta de tuerca a este tipo humano, y nos conmueve.

4/10
Las mil y una noches

2000 | Arabian Nights

Traslación a la pantalla de las legendarias historias de "Las mil y una noches" en formato de miniserie de casi tres horas de duración. Aunque los efectos especiales no son demasiado perfectos, el director Steve Barron (La isla del tesoro) logra un conjunto más que digno, entretenido gracias a un elaborado guión de Peter Barnes. Reúne a un conjunto de actores muy numeroso, entre ellos algunos bastante conocidos, como Mili Avital como Sherezade, John Leguizamo como el genio de la lámpara o Jason Scott Lee como Aladino, entre otros.

6/10
Topsy-Turvy

1999 | Topsy-Turvy

Arthur Sullivan y W.S. Gilbert forman un tándem artístico casi perfecto, sus obras musicales cómicas siempre tienen una buena acogida en la escena londinense de finales del siglo XIX. Pero su última producción “La princesa Ida”, ha recibido críticas negativas, y Sullivan tiene la sensación de que las historias que le ofrece su compañero son repetitivas: el modelo estaría agotado, y cree que debería concentrar sus energías en una ópera que sería su obra maestra, lo que pasaría por la ruptura con Gilbert. Sin embargo, una exposición sobre Japón podría inspirar una nueva obra y evitar la disolución de la compañía. Puede resultar sorprendente que el británico Mike Leigh, un cineasta conocido por sus películas contemporáneas y su dibujo de personajes corrientes en situaciones reconocibles, opte por un inusual biopic sobre los populares Arthur Sullivan y W.S. Gilbert, en una película con un cuidado diseño artístico, que le dio dos Oscar, en los apartados de vestuario y maquillaje. Sin embargo el film le sirve para abordar el mundo del teatro y la creación artística, que al fin y al cabo es el suyo, y los personajes que pinta, aunque figuren en enciclopedias, no dejan de ser gente corriente, a la que Leigh, por así decir, nos presenta “en zapatillas”, por ejemplo en la intimidad del hogar, debatiendo con la esposa, etc. Hay una buena selección de pasajes musicales y un buen trabajo actoral, y de nuevo destaca el guión, que estuvo nominado al Oscar.

6/10
Shooting the Past

1999 | Shooting the Past

Una mansión de Londres, que alberga una enorme colección de raras y antiguas fotografias, tiene un nuevo propietario: el millonario americano Christopher Anderson (Liam Cunningham) quiere convertirla en una universidad de estudios empresariales. Pero encuentra que los empleados utilizarán hasta el último recurso para impedírselo. Ellos veneran las fotos y están dispuestos a preservarlas. Oswald Bates (Timothy Spall) es el excéntrico encargado del archivo y Marilyn Truman (Lindsay Duncan) la directora, está convencida de que tiene que haber una forma de llegar al alma de Anderson para salvar el archivo de fotos. En este fascinante choque entre el viejo mundo y el nuevo milenio, las fotos tendrán la última palabra. En este film se pone de manifiesto si hay que deshacerse de lo antiguo en favor de lo nuevo, de una manera muy hábil el director resuelve la trama junto a unas interpretaciones brillantes.

7/10
Dos chicas de hoy

1997 | Career Girls

Tras varios años sin verse, dos amigas treintañeras pasan un fin de semana juntas en Londres. Surgen los recuerdos y el interrogante de por qué a su edad su vida no parece todavía encauzada. Mike Leigh, director y guionista como es habitual, entregó este film después de convertirse en cineasta de fama internacional con Secretos y mentiras. Quizá esté menos logrado, pero es muy inteligente el buscado contraste entre el pasado universitario supuestamente feliz, servido con flash-backs, y el incontestable y sombrío presente en que ha desembocado. Gran trabajo de la pareja protagonista, Katrin Cartlidge y Lynda Steadman.

6/10
La verdadera historia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca

1994 | Prince of Jutland

Corre el siglo VI en Dinamarca. Amled es el joven y alegre príncipe del país, que no sospecha el peligro que se cierne sobre su padre. El rey Harvendel y su esposa Geruth están orgullosos de su hijo y de la bonanza de su reino. Pero el malvado Fenge ha elaborado un maquiavélico plan para ascender al trono por métodos sanguinarios. Durante una jornada de cacería, Amled descubre a un grupo de soldados que pretende ejecutar a un criminal. Amled trata de detenerles y en ese momento descubre horrorizado que el hombre al que van a quitar la vida es su padre, el rey. Amled consigue huir y se hace pasar por loco. Corre a poner sobreaviso a su madre pero antes jura solemne venganza contra su tío Fenge y sus seguidores. Se supone que es la historia real, narrada en las crónicas danesas, en la que se inspiró William Shakespeare para escribir su inmortal obra. Está bien dirigida por el prestigioso Gabriel Axel, que ya consiguió el Oscar a la mejor película extranjera por la espléndida El Festín de Babette. La historia mantiene la tensión desde el principio y supone una visión distinta y curiosa de los hechos.

6/10
Venom: Habrá matanza

2021 | Venom: Let There Be Carnage

Mowgli: La leyenda de la selva

2018 | Jungle Book: Origins

En algún lugar de la jungla, en La India, un matrimonio pierde a su bebé tras el ataque del tigre Shere Khan. El niño crece apadrinado por el oso Baloo y la pantera Bagheera, y los cuidados de Nisha, la loba, que le acepta como a uno de sus cachorros. Pero a medida que se va haciendo mayor, se hacen evidentes las diferencias con sus hermanos... Mientras, Shere Khan planea cazar al chaval. Warner empezó a preparar este proyecto antes que El libro de la selva, la versión en imagen real del clásico de Walt Disney, que triunfó en carteleras. Aunque mantuvieron en marcha el proyecto, encargándoselo (tras un baile de directores) al reconocido especialista en la técnica de captura de imagen Andy Serkis, la compañía al final no se atrevió a estrenar el film en salas, por lo que se lo vendió a Netflix para estreno directo en su plataforma de 'streaming'. Se distingue de su competidora por ser más fiel al libro original de Rudyard Kipling, por lo que el mundo humano tiene mucha mayor presencia. También parece dirigida a un público más adulto, pues muestra con más realismo la parte más dura de la vida en plena jungla, con animales que sufren heridas tras las peleas. De fotografía espectacular, y con convincente ambientación, quizás los efectos especiales sean de inferior calidad, y además no acaba de funcionar del todo que los animales tengan un rostro más humano, con gestos y expresiones que parecen chocantes. Mantiene el fondo del libro, que denunciaba la discriminación, y reflexionaba sobre el respeto a la naturaleza.

6/10
Una razón para vivir

2017 | Breathe

Amigos cineastas, por muy veraz que sea una de esas películas basadas en hechos reales, no queda garantizada la verosimilitud. Sirva como ejemplo la magistral Una historia verdadera, relato de un anciano achacoso que para visitar a su hermano recorre los 500 kilómetros que separan Iowa de Wisconsin en un cortacésped. Si la hubiera dirigido otro que no fuera el surrealista David Lynch, se tenían todas las papeletas para caer en la comedia involuntaria. A diferencia de lo que ocurría en aquélla, no consigue resultar creíble este biopic de un personaje auténtico, Robin Cavendish, capitán retirado del ejército británico, ateo e incluso un poco anticlerical, que comerciaba en Kenia, donde su mujer, Diana Blacker, dio a luz a su hijo. Allí contrajo en 1958 la polio, que le dejó paralizado del cuello hacia abajo, dependiendo de un respirador mecánico. Según los médicos no sobreviviría más de unos meses, pero gracias a su coraje no sólo continuó vivo, sino que llegó a inventar con un profesor de Oxford una silla de ruedas con pulmón de hierro incorporado, que permitía a los discapacitados con problemas similares a los suyos tener autonomía para moverse y salir de casa. Al cabo del tiempo, tomó una decisión inesperada. Una razón para vivir supone el debut como realizador de Andy Serkis, la gran estrella de la técnica de la captura de imagen, habiendo estado detrás de personajes tan memorables como Gollum, en la trilogía de El Señor de los Anillos, y Cesar, en El origen del Planeta de los Simios y sus secuelas. Al proceder de la interpretación, demuestra que comprende a sus colegas actores, logrando creíbles trabajos, sobre todo de Andrew Garfield, que reproduce muy bien los gestos del Cavendish real, que aparece en unas imágenes finales, y de Claire Foy, reina de The Crown, impecable como esposa luchadora. Con una puesta en escena tan convencional como eficaz, parece que Serkis está desarrollando muy bien el relato. Incluso logra un tramo central interesantísimo, centrado en la necesidad de los enfermos no sólo de que les mantengan en este mundo, sino de lograr una vida plena y digna. Lo mejor, una secuencia que ilustra a la perfección esta idea, mostrando un sofisticado hospital en Alemania con modernas máquinas, bien vigiladas por competentes profesionales, que sacan adelante a pacientes; pero que no obstante parecen almacenados en la habitación, sin poder moverse. Contra todo pronóstico, el guión se precipita al abordar el giro de la historia. Nada había indicado antes que el protagonista iba a derivar hacia ese lugar. Los secundarios apenas le cuestionan, y no existe ningún personaje que represente la perplejidad del espectador, solución que podría haber funcionado. Quizás todo se explique porque cuestionar a Cavendish no era una opción, ya que ejerce como productor Jonathan, hijo del retratado, representado con poca profundidad por varios actores jóvenes de diferentes edades a lo largo del metraje.

5/10

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