Zona friki
¿Tenemos que tomarnos en serio el Test de Bechdel?
El Día Internacional de la Mujer Rural da pie a reflexiones sobre graves problemas como la violencia doméstica. El machismo sigue desgraciadamente presente en la sociedad. Recuerdo una reunión hace algunos años con el director de un periódico de medio pelo en el que yo trabajaba, al que le propuso –curiosamente una redactora jefe, o sea una dama– un suplemento para la mujer, con secciones de belleza, hogar y niños. El hombre se lo tomó a choteo y contestó irónicamente:
–Sí, vale, y luego lanzamos uno de tíos, que vaya sobre bebidas alcohólicas, coches, tabaco y direcciones de prostíbulos...
En el campo del cine, la inaudita decisión tomada hace unos meses por una cadena de cines suecos de calificar las películas además de por edades por sexismo, ha vuelto a poner de actualidad el archifamoso Test de Bechdel, que al parecer se va a utilizar allí como método de evaluación. Me considero bastante sensible con las reivindicaciones de igualdad de las mujeres, e incluso algo feminista, pues o bien son muy superiores a los hombres o es que yo he tenido la suerte de estar rodeado de grandes mujeres. ¡Esperemos que siga así!
1. Debe tener al menos dos personajes femeninos.
2. Deben hablar entre ellas.
3. La conversación no debe girar en torno a un hombre.
Lo cierto es que la escala en su momento, cuando triunfaba especialmente Rambo y Charles Bronson repartiendo estopa, dio pie a reflexionar sobre la omnipresencia de películas masculinas. Tanto título para tíos personalmente me resulta una lata, pues una de mis grandes pasiones es el cine, pero sólo existe una cosa que me guste aún más: las mujeres. Para mí lo mejor del mundo son... ¡las pelis de mujeres! O sea, ya que no vienen con manual de instrucciones, me encanta ver cómo son, qué les preocupa y cómo reaccionan.
Pero si aplicamos las leyes de marras estrictamente, entonces nos cargamos Gravity, una peli muy femenina, por cierto, pero, oh, Dios mío, ¡sólo aparece una mujer casi todo el rato en pantalla!
Ilustres suspensos
¡Pero si catea (ampliamente) En tierra hostil, con la que Kathryn Bigelow se convirtió en la primera directora ganadora de un Oscar!
Imaginad que yo como hombre, aplico la regla al revés, o sea me da por ver pelis únicamente si salen dos personajes masculinos, hablan entre ellos una vez, y esta conversación no debe girar en torno a una mujer. Pues sería una idiotez. Me perdería por poner algún ejemplo grandes títulos como Mujeres, de George Cukor, o The Descent, aquella de las chicas en la cueva que daba tanto mal rollo.
Mi madre –la más grande de esas señoras que citaba antes– tenía un sistema más eficaz para distinguir entre pelis. Empezaba a verlas. Si hablaban la veía hasta el final y si se disparaban cambiaba de canal.
En fin, parafraseando la canción de Julio Iglesias, me gustan las mujeres, me gusta el cine, y si tengo que olvidarlas... ¡saco una entrada para la sesión de las siete!
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