Entrevistas
"El ilusionista" Edward Norton
Es un ilusionista, capaz de transformarse, como por arte de magia, en los personajes más insospechados. Se sacó de la chistera asombrosas interpretaciones en American History X, El club de la lucha y La última noche, demostrando que estaba destinado a ocupar un lugar entre los más grandes. Pero últimamente, Edward Norton se estaba haciendo de rogar. Supo a poco su papel en El reino de los cielos, pues salía con la cara tapada. Pero sus incondicionales están a punto de recuperar la ilusión, pues regresa triunfalmente con El ilusionista, un thriller de época en el que interpreta a un mago enamorado.
¿Por qué escogió este papel?
Era un guión muy original. No había leído nada parecido. Después ha salido The Prestige, de Christopher Nolan, que tiene elementos en común, pero cuando me ofrecieron rodar este film, no podía recordar ninguna película similar. Sobre todo, era muy diferente a lo que había hecho antes. Por ejemplo, nunca había rodado una película de época. Cuando leí el guión, me sedujo por completo el fuerte componente romántico de la historia, pues al fin y al cabo gira en torno a un amor entre personas de diferentes clases sociales. Sus sentimientos no cambian por muchos años que pasen. Y finalmente, me pareció un reto hacer creíble las actuaciones del protagonista, un mago de principios del siglo XX, que encandila al público desde el escenario.
Eisenheim es un personaje enigmático, algo oscuro, y bastante reservado, pero en el fondo es una persona romántica. No se sabe en qué está pensando, pero en el escenario logra transmitir numerosos sentimientos al público.
También tuvo mucho que ver en mi elección el hecho de trabajar con Paul Giamatti, Rufus Sewell y Jessica Biel, a quienes admiro desde hace tiempo. Al director, Neil Burger, no le conocía, pues sólo había rodado una película, Interview with the Assassin, pero pronto pude descubrir que era un tipo con talento.
Es usted licenciado en historia, ¿qué le interesaba de la época en que transcurre el film?
Es una época fascinante, cuando tuvo lugar la transición de la vieja Europa a la época moderna. El amanecer del siglo XX es una época en la que tuvieron lugar profundos cambios en la sociedad. La industria empezaba a desarrollarse, así como la revolución tecnológica, aunque quedaban vestigios de antiguas supersticiones que envuelven esos años en una atmósfera sugerente. A nivel social, la aristocracia estaba en decadencia, que al fin y al cabo es lo que cuenta El ilusionista, pues narra el enfrentamiento entre el heredero del trono y un personaje del pueblo llano.
El final de la aristocracia y los últimos vestigios del imperialismo, coincidían con el nacimiento del republicanismo. Este choque de movimientos se ve en el personaje de Leopold, el heredero del Imperio, que por un lado tiene ideas modernas, pero por otro se siente frustrado porque su padre no se muere y no le deja gobernar a él.
La racionalidad y el pensamiento científico moderno competían con el resurgir de los movimientos espiritistas. Esto es lo que intenta contar el film: ¿posee Eisenheim realmente poderes mágicos, o es un tipo inteligente que racionalmente es capaz de hacernos creer lo imposible?
¿Para componer a su personaje se inspiró en algún mago real?
Soy aficionado a los espectáculos de magia, pero cuando pensaba en el personaje, enseguida me vino a la memoria el Dr. Extraño. No es un mago real, es un personaje de los comics Marvel, que se vestía como los magos de la época que retrataba el guión. Su imagen visual era justamente lo que estaba buscando, pues es un tipo con barba, el pelo hacia atrás y vestido de traje. Tenía una mirada de lo más enigmático, que yo tenía que conseguir expresar.
Después me documenté sobre la figura de Jean Eugene Robert-Houdin, que era un mago muy famoso de Francia de mediados del XIX. Los trucos que mi personaje realiza en la película, los había hecho él, incluso lo de la espada, y lo de las mariposas, por asombroso que parezca. En la película los hemos hecho con efectos especiales, así que resulta asombroso que él pudiera hacerlos de verdad. No se conoce el secreto de esos trucos.
¿Cómo fue el trabajo con Paul Giamatti?
Cuando yo estudiaba en la Universidad de Yale, conocí a Giamatti, que estaba en un curso por debajo de mí. Actuaba en el grupo de teatro. Ya abordaba papeles de personas mayores que él, y lo hacía bastante bien. Es un actor intenso, lleno de energía. Hace mucho tiempo, le vi interpretando Alguien voló sobre el nido del cuco, y me dejó realmente asombrado. Además, el papel que hace en esta película sorprenderá al público, porque no se parece a nada que haya hecho antes, y es un actor muy versátil.
¿Qué ha sido lo más difícil de interpretar de este papel?
Las actuaciones de Eisenheim sobre el escenario. Aprender cómo se presentan este tipo de actuaciones en un teatro ha sido muy laborioso.
¿Cuál ha sido el mejor truco que Edward Norton se ha sacado de la chistera en toda su vida?
Tendría que pensarlo detenidamente. Probablemente, conseguir convencer a los directores de que me dejen interpretar a personajes tan interesantes como Eisenheim.
¿En qué se parece y en qué se diferencia el Edward Norton actual del que nos sorprendió con su interpretación en Las dos caras de la verdad?
A nivel personal, intento ser el mismo, e incluso tengo los mismos amigos. Eso sí, desde entonces he aprendido muchísimo. Ese trabajo supuso un punto de inflexión en mi carrera, porque me nominaron por primera vez para un Oscar, al mejor secundario. Posteriormente me nominaron al mejor actor por American History X. No cabe duda de que Las dos caras de la verdad multiplicó mis posibilidades profesionales, no tanto por la nominación, sino sobre todo porque me vio mucha gente. Ahora estoy más tranquilo, porque me ofrecen más trabajos, y más interesantes. La incertidumbre es un factor inseparable de esta profesión, y eliminarla, al menos por ahora, es todo un lujo, porque me puedo concentrar mejor en mi trabajo.
¿Quedó satisfecho de la experiencia de debutar como director con Más que amigos? ¿Piensa repetir tras las cámaras?
Fue muy satisfactorio. Volveré a hacerlo en cuanto tenga la oportunidad. Personalmente, creo que es una experiencia con la que te sientes realizado a nivel creativo, y todos mis compañeros actores que lo han hecho, piensan así. Tienes más autonomía, y realmente sientes que estás haciendo algo tal y como te sale de dentro.
Tengo dos proyectos. Uno aún no ha tomado forma, sólo puedo adelantar que se basa en una historia real. El otro es la adaptación de Huérfanos de Brooklyn, una novela de ficción de Jonathan Lethem, que yo mismo estoy escribiendo para la pantalla. Un joven huérfano, que trabaja en una agencia de detectives con otros muchachos, investiga quién ha asesinado a su jefe. Uno de sus compañeros es considerado culpable. Sería un film en el más puro estilo del cine negro, que le daría la vuelta a los tópicos del género.
Aparentemente lo ha conseguido usted todo en la vida, ¿le queda algo por hacer? ¿Sigue soñando con algo?
A nivel creativo, espero que me queden todavía muchas cosas por hacer. Nunca se consigue absolutamente todo, no te puedes parar. Siempre estoy pensando en nuevos retos interpretativos y a veces se me ocurren historias que contar, que me producen cierto cosquilleo en el cerebro. Pienso que darían lugar a una buena película, y mientras no desarrolle el proyecto, espero seguir manos a la obra.
Cuando termino de realizar un trabajo, no pienso que tenga que desconectar del mundo ni dormirme en los laureles. Más bien, es como cuando resuelves una ecuación. Lo que haces es borrar la pizarra y empiezas una ecuación nueva, y tratas de hacerlo bien. Nunca se llega a una cumbre, se sigue aprendiendo cada vez más, y siempre aparecen nuevos temas que desarrollar.
Entre tanto rodaje, ¿cuál es la válvula de escape de Edward Norton?
Pues sobre todo viajar. Es mi gran afición: conocer lugares insólitos del globo terráqueo. Y siempre intento mantenerme ocupado. Desgraciadamente, a nuestra generación le quedan muchas cosas por resolver. Deberíamos involucrarnos en numerosos problemas sociales que tenemos que solucionar. Yo personalmente sufro casi todos los días las tensiones que genera la industria del entretenimiento, las frivolidades y demás. Me gusta colaborar con organizaciones dedicadas al voluntariado social y a solucionar algunos problemas, que me ayudan a sentirme útil y a desconectar de Hollywood.
¿Qué es lo más importante que habría que cambiar en el mundo?
Además de los problemas sociales, nuestra generación se enfrenta a un problema muy grave. Se trata del deterioro del medio ambiente, la contaminación y sobre todo el cambio climático. Para el ser humano, es la mayor prioridad en este momento.
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