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Biografía

Edward Norton

Edward Norton

50 años

Edward Norton

Nació el 18 de Agosto de 1969 en Columbia, Maryland, EE.UU.

Premios: 0 Oscar (más 1 nominaciones)

Cóctel de personalidades

11 Octubre 2004

Tiene un don para dar gato por liebre. Le gustan los personajes que no son como parecen, esa clase de tipos con la materia gris un poco alterada.

Todo empezó cuando se desdobló en dos para encarnar al joven Aaron Stampler en Las dos caras de la verdad. Aunque para careto, el que se le quedó a Richard Gere en la escena final de la película. Y es curioso, porque el papel que interpretó Norton estuvo a punto de hacerlo Leonardo DiCaprio, ya que los productores buscaban una estrella joven que le diera la réplica al ya conocido Gere. Poco le faltó a éste para tirar la toalla cuando el héroe de Titanic se desembarazó del proyecto, pero antes de que la película zozobrara apareció un tipo delgaducho, con cara de buen chico, y avalado por algunos buenos trabajos en el teatro. No era una estrella, ni siquiera había trabajado antes en el cine, pero tenía madera, el papel le iba bien y... había que coger a alguien. Lo que sigue es conocido. El jovenzuelo de Maryland se comió con patatas al guapito de Richard Gere. Tanto, que por su actuación le llovieron elogiosas críticas, además de la nominación al Oscar y al Globo de Oro. No está mal para un debut. El Globo de Oro fue a parar a su bolsillo, y, aunque la estatuilla se la llevó Cuba Gooding Jr., nadie dudó ya que estábamos ante un actor cuya brillante carrera acababa de despegar.

Edward James Norton nació en Columbia (Maryland) el 18 de agosto de 1969. Es el mayor de una familia de tres hermanos, hijos de Edward, abogado, y Robin, profesora. Desde joven mantuvo una estrecha relación con su abuelo, un célebre arquitecto llamado James Rouse. Su muerte en 1996 y el fallecimiento de su madre poco después fueron sendos golpes para él. Pronto tuvo inclinaciones artísticas y en Yale –donde se licenció en Historia– participó en varias obras de teatro. Más tarde tras pasar una temporada en Japón trabajando en una empresa fundada por su abuelo, regresó a Nueva York dispuesto a ganarse la vida como actor. Allí malvivió con trabajos temporales mientras se presentaba a todas las audiciones que podía. Así hasta que se le presentó la oportunidad de interpretar a un joven esquizoide en una Las dos caras de la verdad. Parece ser que en la prueba que le hicieron, Edward sacó a relucir un tartamudeo que no tenía el personaje en el guión original. Se llevó el papel y a la postre ésa sería la más importante seña de identidad del ingenuo y bondadoso Aaron. Tras el debut, Norton participó ese año en El escándalo de Larry Flynt, donde encarnó al abogado del protagonista. Y las cosas pintaban bien, porque hasta el mismísimo Woody Allen le ofreció un papel en Todos dicen I Love You.

Pero su faceta más oscura y provocativa estaba todavía por llegar. En 1998 nos regaló un pequeño anticipo cuando fue un jugador de cartas tramposo y caradura en la entretenida Rounders, junto a Matt Damon. Y luego llegaron dos de sus mejores papeles. El primero el del neonazi Derek Vinyard de American History X (1998), una violenta película de redención dirigida por Tony Kaye, donde Norton experimentó una extraordinaria transformación física y volvió a dar muestras de su talento para dar vida a personalidades diferentes. Y el colmo vino ya con el narrador de El club de la lucha (1999), de David Fincher, donde Norton vive una verdadera pesadilla en su interior y está acompañado por un también inconmensurable Brad Pitt. Y parece que la relación entre ambos fue más allá de sus personajes, pues se hicieron realmente muy amigos. Al año siguiente, Edward Norton probó fortuna dirigiendo la comedia Más que amigos, sin demasiado éxito. Estuvo más a tono en The Score (Un golpe maestro) (2001), donde hizo de ladrón junto a Robert De Niro, en un personaje con algo del Aaron que le hizo célebre y otro poco del Steve que interpretaría dos años después en The Italian Job. Otros de sus papeles destacados fueron el Will Graham de El dragón rojo (2002) y el del sufrido Monty Brogan en La última noche (2002). Ahora tiene por estrenar El reino de los cielos, de Ridley Scott, y más tarde Motherless Brooklyn, su segunda película como director, donde también es autor del guión y protagonista.

Oscar
2015

Nominado a 1 premio

Filmografía
Huérfanos de Brooklyn

2019 | Motherless Brooklyn

En el curso de la investigación de un caso, Frank Minna, jefe de una agencia de detectives, es tiroteado y acaba muriendo tras ser auxiliado por uno de sus hombres, Lionel Essrog, el cual era uno de sus protegidos desde que Minna le conoció en un orfanato de Brooklyn. Essrog es un tipo singular pues tiene una rara enfermedad nerviosa llamada Síndrome de Tourette, por la tiene una infinidad de tics y se siente obligado a hablar sin freno e inoportunamente. Pero Lionel es también un tipo inteligente, detective perspicaz y tenaz, que le tenía cariño a Minna y que está decidido a llegar al fondo del asunto. Huérfanos de Brooklyn es cine negro de altura, que recuerda a producciones clásicas y a las historias herederas de las creaciones de Hammett y Chandler. Se trata de una adaptación de la novela Jonathan Lethem, con elementos reconocibles del género, como la corrupción política, los secretos del pasado, el afán de poder, la música de jazz, la chica en apuros, las gabardinas, los sombreros, los matones a sueldo y los investigadores de raza. Hacía 20 años que Edward Norton no dirigía una película, desde su debut con Más que amigos. Desde entonces su carrera como actor tuvo muchos éxitos pero tras rodar El increíble Hulk algo pasó entre él y la industria y fue relevado poco a poco a papeles secundarios. Aquí regresa por todo lo alto, aunque haya tenido que ejercer de productor, además de ser el director, el actor principal y el guionista. Vamos que se ve que se ha tomado el proyecto como algo muy personal. La consecuencia es que se trata una película muy cuidada, mimada diría yo, que ofrece una convincente ambientación de los años 50, se desarrolla sin prisas (casi dos horas y media) gracias a unas pesquisas lentas pero muy creíbles y que atrapa desde el principio hasta el final. Y hay toques de gran director, como ése en que Lionel decide ponerse el sombrero de su difunto jefe. Gran parte del gancho del film es la caracterización de su protagonista, Lionel Essrog. Curiosamente Edward Norton se dio a conocer en el cine con un personaje de desdoblada personalidad en Las dos caras de la verdad, por el que fue nominado al Oscar, y en otra de sus películas más recordadas,The Score, también su personaje jugaba al despiste con su comportamiento. Aquí sus brotes psicóticos son constantes, a veces muy divertidos y Norton vuelve a demostrar que integrar personalidades múltiples sigue siendo una de sus especialidades. Quizá puede achacarse al film que algunos personajes, como los compañeros de oficina de Lionel, queden algo desdibujados, pero otros, como el poderoso político Moses Randolph (notable Alec Baldwin), la activista civil Laura Rose (Gugu Mbatha-Raw) o el ingeniero interpretado por Willem Dafoe, resultan lo suficientemente estimulantes. Estupenda música de Daniel Pemberton.

7/10
Belleza oculta

2016 | Collateral Beauty

Howard es un exitoso empresario publicista, que lanza un inspirador discurso a sus socios y también amigos, y al resto del personal, les invita a ver el amor, el tiempo y la muerte como partes integrantes de la vida, que deben ser bien acogidas. Dos años después no es el mismo hombre, está deprimido por la muerte de su hijita, y la empresa está a punto de irse al garete. In extremis, sus amigos piensa que deben probar que no está ya en sus cabales y tomar el control de la compañía. Para ello contratan a una detective que descubre que ha echado al correo tres cartas dirigidas al amor, el tiempo y la muerte. Suena a locura, sí, pero aún más loco sería si interacturara con 3 actores que representen esos conceptos, y que supuestamente acuden a él en respuesta a sus misivas. De modo que fichan los 3 amigos de Howard fichan a 3 actores de un teatro cercano, para hacer ese papel. El director de El diablo viste de Prada y Una pareja de tres, David Frankel, entrega de nuevo una agradable película, quizá un poco merengue, pero es su estilo, o se toma o se deja, y al fin y al cabo estamos ante un cuento navideño, actualización del de Dickens para el siglo XXI, tras otras revisiones, algunas magistrales como la de ¡Qué bello es vivir! de Frank Capra, por favor, fuera comparaciones, que ya sabemos que son odiosas, si acaso citemos Holiday y Love Actually, que estarían más en la línea tonal, por así decir. En tal sentido Nueva York iluminado para la fiestas luce como un estupendo árbol navideño. El caso es que los tres actores, con sus personales representaciones, vienen a ocupar el papel de los famosos fantasmas de las navidades pasadas, presentes y futuras de Dickens, aunque en este caso el beneficiado no es sólo Howard, el gruñón, pues sus tres amigos y socios también afrontan crisis personales, uno está separado y su hija no quiere saber nada con él, otra se ha convertido en una solterona, y el tercero se está muriendo y no lo ha contado en casa. El guión de Allan Loeb funciona razonablemente, con la moraleja de la belleza colateral (mejor el título original que su traducción) que se puede encontrar acompañando al dolor y el sufrimiento. Y desde luego contar con un reparto de campanillas, que incluye a Will Smith, Kate Winslet, Edward Norton, Helen Mirren, Keira Knightley, Michael Peña y Naomie Harris, es un auténtico lujo.

6/10
El Gran Hotel Budapest

2014 | The Grand Budapest Hotel

Imaginativo juego de muñecas rusas a cargo del inclasificable y ocurrente Wes Anderson, que dice haberse inspirado en la obra del genial escritor Stefan Zweig, aunque igual podría afirmar que sus personajes de bigotes son deudores de Hergé y su álbum de Tintín “El cetro de Ottokar”, ya puestos. Una joven en la actualidad se siente profundamente conmovida por la novela “El Gran Hotel Budapest”; un autor, unos años antes, confiesa haber escuchado su historia en dicho hotel sito en una montaña solitaria, de labios del señor Mustafá; y Mustafá recuerda su época de botones del hotel, cuando era Zero, a las órdenes del señor Gustave, dueño del establecimiento y todo un caballero, cuando descubrió el amor y se vio sumergido en una vertiginosa aventura conspiratoria de crímenes a cuento de una herencia. Anderson entrega una narración aventurera de enorme dinamismo, con sugerentes toques surrealistas, en la época del desmembramiento del imperio austrohúngaro previa a la Segunda Guerra Mundial, aunque aludiendo siempre a países ficticios. Y a la hora de apostar por lo grotesco, se permite algún detalle gore o tosco, jugando así al contraste con los modales impecables del señor Gustave. Como hiciera ya en Moonrise Kingdom, el cineasta texano apuesta en El Gran Hotel Budapest por una visión romántica, con una paleta de colores pastel muy estudiada, y acudiendo a encuadres atrevidos y al uso de grandes angulares. En su cuidado guión hay espacio para una idealizada historia de amor, y una bonita relación patrón-subalterno de tipo casi paternofilial, que no paternalista. Destaca además un reparto coral de divertidos personajes estrambóticos, y riesgos como el de un formato de pantalla casi cuadrado, y efectos de miniaturas apenas disimulados, que dan al conjunto un adecuado aire naïf.

8/10
Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)

2014 | Birdman

Riggan Thomas, actor de cine que se convirtió en icono de masas años atrás al encarnar al famoso superhéroe Birdman, trata de reinventarse montando en Nueva York una obra teatral seria basada en un texto de Raymond Carver. La fecha del estreno en Broadway se aproxima, y las cosas se le complican cuando debe reemplazar a uno de los actores. A los nervios de los ensayos previos se suma una persistente voz interior que se burla de él por su patético plan. La del mexicano Alejandro González Iñárritu no es simplemente una incursión fílmica más a las bambalinas del mundo del teatro y el cine, un subgénero que ha dado títulos tan notables como Eva al desnudo o El juego de Hollywood, por citar sólo dos formidables películas. Su mirada es muy actual, y a la vez plenamente universal, a la hora de abordar el ego de los artistas y alrededores; y su ejecución, la idea de rodar en un solo plano al estilo de Alfred Hitchcock en La soga, con transiciones casi invisibles pues sería imposible hacer así una película de dos horas, resulta muy moderna y dota al relato de una enorme dosis de energía, muy adecuada a la zozobra interior de los agitados personajes. A este virtuosismo visual y coreográfico, suma el uso de una partitura musical con mucha percusión y conscientemente molesta, que intensifica la desazón de Riggan y compañía. Con un guión en que vuelven a colaborar con Iñárritu Nicolás Giacobone y Armando Bo –con ellos hizo Biutiful–, a los que se suma Alexander Dinelaris, se abordan cuestiones como el narcisismo y la petulancia de los actores, las dificultades para formar y mantener con solidez los vínculos familiares, el desgaste psicológico y la presión que supone sacar adelante una obra de teatro. Al precio personal que se paga en un proyecto de índole creativa en que uno pone el alma, que lleva a reacciones extremas y al desorden de los afectos o a la adicción a sustancias, se suma lo que rodea a su acogida, la reacción del público, a veces frívola y más hoy con el uso de las redes sociales, y la de la crítica, a veces ridículamente endiosada, otras siendo ella misma la que encarna la inesperada virtud de la ignorancia que atribuye a aquellos que juzga. La cinta que entrega el cineasta mexicano es descarnada, a veces con detalles innecesariamente zafios, pero destaca su enorme solidez, la sensación de que se atrapan los “superpoderes” de los actores, pero también la “kriptonita” que los debilita y los convierte en extremadamente vulnerables e indefensos. La metáfora de los superhéroes no es sólo un recurso para poner en solfa la saturación que de ellos sufren en la actualidad las pantallas, sino que sirve a la postre para hablar de la capacidad insospechada que tienen las obras representadas para tocar determinadas fibras inefables del espíritu humano. Y propicia un final muy hermoso. Resulta inteligente la elección de Michael Keaton para el papel protagonista –formidable su interpretación–, pues añade un subtexto a la trama ya que él mismo interpretó en el pasado a un superhéroe, el Batman de Tim Burton. Pero es que todo el reparto está escogido perfectamente, Edward Norton brilla como el actor prepotente y Naomi Watts como su novia y compañera en la obra, Emma Stone está muy bien como la hija de Riggan en proceso de desintoxicación, Zach Galifianakis es el representante perfecto; y también hacen bien su papel Amy Ryan, la ex de Riggan, y Andrea Riseborough, su actual pareja.

8/10
Moonrise Kingdom

2012 | Moonrise Kingdom

Tras debutar en el campo de los dibujos animados con Fantástico Sr. Fox, Wes Anderson vuelve a la imagen real con Moonrise Kingdom, elegida para inaugurar el Festival de Cine de Cannes. Como es habitual, el propio Anderson ha escrito el guión, con la ayuda de Roman Coppola, con el que ya había elaborado el libreto de Viaje a Darjeeling. Años 60, en una isla de Nueva Inglaterra. Sam, un preadolescente, huye del campamento de scouts para reunirse con Suzy, la chica de la que se ha enamorado, y emprender un viaje hacia territorio selvático. Trata de encontrarles el capitán Sharp, de la policía local, mientras que el jefe de scouts Ward también ha emprendido la búsqueda por su cuenta con los otros chicos a su cargo. Como cabía esperar, Anderson se mantiene dentro de su particular mundo personal, marcado por un tono surrealista, personajes estrafalarios, frescos golpes de humor y abundancia de imágenes coloridas. En suma, vuelve a realizar una apología de la excentricidad, con otro joven protagonista con gafas como el de Academia Rushmore, su debut, que a pesar de su apariencia chocante parece tener dotes excepcionales. Una vez más vuelve a estar muy presente la reivindicación de la necesidad de la unidad familiar. A diferencia de otros de sus títulos, como Life Aquatic, que parecía concebido únicamente para sus incondicionales más acérrimos, Moonrise Kingdom tiene un ritmo dinámico, se sigue con interés y logra conmover a través de su exploración del descubrimiento del amor. La huida juvenil de los protagonistas no oculta estar inspirada en "El guardián entre el centeno", el célebre libro de J.D. Salinger. Como es habitual, el realizador ha seducido a conocidos actores. como Edward Norton, Frances McDormand y Bruce Willis, en registros sorprendentes. No puede evitar Anderson ofrecer una vez más la sensación de que en Moonrise Kingdom ha desaprovechado a parte del reparto, como en el caso de la gran Tilda Swinton, que tiene un mínimo papel como asistente social, o el de Harvey Keitel, eficaz, pero breve. Tampoco tienen una enorme presencia esta vez Bill Murray y Jason Schwartzman, sus actores fetiche. Los auténticos reyes de la función son los jóvenes debutantes Jared Gilman y Kara Hayward, así como el resto del reparto juvenil, que logra personajes muy mimetizados con el universo de Anderson.

6/10
El legado de Bourne

2012 | The Bourne Legacy

Después de que el programa de espionaje Treadstone, del que era pieza clave Jason Bourne, escandalizara a la opinión pública, las agencias secretas de Estados Unidos quieren enterrar –o al menos, “hibernar”– todos sus planes de dudosa legalidad. Uno de ellos es el programa Outcome, que ha creado agentes prácticamente superinvencibles, con su cerebro y su cuerpo hiperestimulados, aunque al precio de depender de unos fármacos. Como elefante en una cacharrería, los hombres liderados por coronel retirado Byer eliminan a todos los agentes y científicos relacionados con el programa. ¿A todos? ¡Noooo! Sobreviven el duro agente Aaron Cross y la doctora Marta Shearing, que deben emprender una vertiginosa carrera hacia delante para eludir a sus perseguidores. Cuarta entrega de la saga Bourne, El legado Bourne encaja a la perfección en la saga ideada inicialmente por el novelista Robert Ludlum, y que en cine había contado con los directores Doug Liman y Paul Greengrass, y el protagonismo de Matt Damon. Tras la renuncia de Greengrass y Damon a seguir con nuevas películas, el guionista de los anteriores filmes, Tony Gilroy, se apoya en sus hermanos, los gemelos Dan Gilroy –coguionista– y John Gilroy –editor– para lograr la deseada continuidad. Y sí, verdaderamente hace honor al título, Jason Bourne deja un legado que permite prescindir de él... o recuperarle, si un día Damon se arrepintiera de su decisión. Hay un grandísimo trabajo de producción, Frank Marshall y compañía, buen ejemplo de lo que es capaz Hollywood cuando da lo mejor de sí. Tony Gilroy había demostrado su capacidad para dirigir en Michael Clayton, y tiene suficientemente probado que las historias sobre conspiraciones gubernamentales le sientan como un guante. En El legado Bourne maneja además muy bien esa idea del olvido del “factor humano” y el sentido moral en el trabajo de algunos que se autodenominan “patriotas”, pero que tienen en muy poco la dignidad de la persona humana, los individuos pueden ser prescindibles. Quizá una asignatura pendiente de Tony era probar que podía dirigir escenas de acción, y desde luego la nota que saca en El legado Bourne es sobresaliente: el ritmo es trepidante en todo momento, con momentos tan adrenalíticos y de suspense como la caza en Alaska, la locura en el laboratorio secreto o la persecución interminable de motocicletas en Manila. Además, trucos del buen guionista, sabe introducir giros ingeniosos en los momentos adecuados, o dotar de una gran seguridad y aplomo a Cross, bien interpretado por el relevo de Damon, por así decir, Jeremy Renner. También demuestra gran nivel interpretativo Rachel Weisz, que bien podríamos definir como una Hipatia trabajando para la CIA, si se nos permite la alusión a la protagonista de Ágora, ese personaje dedicado en cuerpo y alma a la ciencia de la cinta de Alejandro Amenábar. El resto del reparto está perfectamente escogido, incluso los actores con papeles pequeños pero importantes, pensamos en Louis Ozawa Chagchien, ideal para un personaje tipo Terminator.

8/10
Stone

2010 | Stone

Tras El velo pintado, eficaz adaptación de la novela de W. Somerset Maugham, Edward Norton repite a las órdenes del director John Curran. Norton vuelve a estar emparejado con el veterano Robert De Niro, con quien rodó en 2001 The Score (Un golpe maestro). Les acompaña Milla Jovovich, en busca de un drama para no encasillarse en Hollywood en la saga de Resident Evil. Jack Mabry (Robert De Niro) está a punto de jubilarse como oficial de libertad condicional. Pero antes, se ocupa de revisar el caso de Stone (Edward Norton), un joven recluso implicado en un incendio en el que murieron sus abuelos. Stone está deseando convencer a Jack de que está rehabilitado y volver con su esposa, Lucetta (Milla Jovovich). Ésta llama por teléfono a casa de Jack, e insiste en hablar con él para convencerle de que realice un informe positivo sobre Stone. El arranque tiene su interés, y podría dar de sí, y los portentosos protagonistas están en papeles que les van muy bien. Pero pronto, la película se desinfla. Parece que puede tener su enjudia en su tratamiento de temas de entidad, como la infidelidad, el complejo de culpa e incluso la fe, pero luego resultan ser una excusa para dar pie a secuencias tan pretenciosas como vacías. El argumento se queda en nada, y se intenta darle algo de emoción introduciendo algún elemento de thriller que tampoco funciona del todo. Todo es premioso y no acaba de resultar creíble.

4/10
Hojas de hierba

2009 | Leaves of Grass

Brady y Bill Kincaid son gemelos idénticos, pero sus personalidades no pueden ser más distintas. Brady vive en Little Dixie, un pueblo de Oklahoma, y se dedica a cultivar marihuana. Bill, por su parte, desapareció de allí diez años atrás y ha llegado a ser una eminencia universitaria en filosofía clásica. No quiere saber nada de su familia –hermano y madre–, a quienes considera unos colgados que arruinaron su juventud. Pero con una estratagema, Brady conseguirá que su hermano regrese. En realidad le necesita para llevar a cabo un plan radical para librarse de sus deudas. Cuarto largometraje tras las cámaras del actor Tim Blake Nelson, cuyo mejor papel hasta la fecha sea seguramente el del preso tarambana de O Brother! Aquí dirige y escribe una historia con sabor muy personal, ambientada en su estado natal –Oklahoma– y en la idiosincrasia de sus gentes, y enfrentando esa vida con el contraste “cultureta” de la Universidad de Brown, en donde a la sazón también se graduó el propio Nelson. Otros aspectos de su universo están presentes, como la inclusión de una subtrama judía –recordemos que Nelson dirigió La zona gris, amargo film sobre el holocausto–, con un eficaz e histriónico personaje interpretado con maestría por Richard Dreyfuss. Hojas de hierba –homenaje explícito a Walt Whitman– es una comedia dramática, con más drama que comedia, que habla de la vida provinciana y de desacuerdos familiares permanentes en el tiempo, a la par que suelta su granito de arena a favor del mundo de la marihuana y su cultivo. Personajes esperpénticos, matones, y otras vidas que pululan por ahí se dan cita en una historia en verdad leve, tragicómica, tejida de cotidianidad, con un argumento desconcertante, que no acaba de cuajar porque sencillamente parece arbitrario y no sabe muy bien a dónde dirigirse. Visual y narrativamente hablar de Hojas de hierba es, por lo demás, hablar del cine de los hermanos Coen, porque las situaciones y planos definitorios del film son puramente coenianos, con el surrealismo y exceso de películas como Sangre fácil o Fargo. Escenas como la entrevista con Rothbaum, la aparición del dentista o el ataque con ballesta son muestras de ello. En el plano actoral hay que destacar el doble esfuerzo Edward Norton al dar vida a los gemelos y la luminosidad de Keri Russell en los pocos momentos que la vemos en pantalla.

4/10
Cuestión de honor

2008 | Pride and Glory

  Cambio absoluto de registro del cineasta Gavin O'Connor (El milagro), que ha coescrito el guión en el que también ha colaborado Joe Carnahan (Narc). A pesar de la calidad de la cinta, ha tardado mucho en estrenarse por razones curiosas. Ha llegado a los cines un año después de la fecha inicialmente prevista, porque la distribuidora se echó atrás alegando que tendría menos éxito porque iba a competir en las carteleras con otros trabajos de Edward Norton (El increíble Hulk) y Colin Farrell (Escondidos en Brujas). El director ha realizado declaraciones criticando duramente esta decisión. Ray Tierney, agente de la policía de Nueva York, acepta a regañadientes un encargo de su padre, un alto cargo del departamento. Deberá resolver la muerte de cuatro compañeros del cuerpo, abatidos a tiros cuando iban a detener a unos narcotraficantes. Ray no le puede decir que no a su padre, porque los agentes eran conocidos suyos, estaban a las órdenes de su propio hermano (también agente), y servían junto a Jimmy Egan, que es el marido de su hermana. Pero cuando Ray empieza a investigar, descubre que alguien del departamento informó a los sospechosos de que iban a ser detenidos, por oscuros intereses en el negocio de la venta de drogas. El asunto parece que salpica a su hermano y a su cuñado... Estamos ante un violento film, que describe el lado oscuro de la ley y la corrupción policial, en una línea que se parece al mundo nebuloso del novelista James Ellroy (L.A. Confidential), pero en la época actual. También recuerda a cintas sobre este tema como Sérpico, pero con una trama mucho más descarnada, que no escatima detalles turbios. En este sentido cabe mencionar una brutal secuencia con un menor, que si bien no muestra nada –sólo sugiere– no dejará indiferente ni al espectador más insensible, en la línea de la secuencia más dura de American History X, también con Edward Norton. ¿Es quizás la marca de la casa de este actor? El film cuenta con un conjunto de actores de primera fila, con el citado Norton en el papel más difícil, pues su personaje se enfrenta a un duro dilema moral al debatirse entre la lealtad a su familia y la ética profesional. No desentona un actor en línea ascendente desde hace algunos títulos, Colin Farrell, al que se le da tan bien el rol de ‘poli malo’ que llega a hacerse bastante odioso.  

6/10
El increíble Hulk

2008 | The Incredible Hulk

Los responsables de Marvel, editorial que publica las aventuras de Hulk, no quedaron satisfechos con la adaptación al cine que hizo Ang Lee en 2003, porque recaudó menos que las películas sobre otros personajes de la casa, como Spider-man o X-Men. De ahí que hayan lavado completamente la cara a la franquicia, al colocar a otro director al frente del proyecto, y a un nuevo reparto encabezado por Edward Norton, que también figura acreditado como guionista. Norton retoma el personaje de Eric Bana, Bruce Banner, un científico que tras verse expuesto a una radiación de rayos gamma, cada vez que se enfurece se convierte en el monstruoso Hulk. Banner huye de los militares que le buscan, dirigidos por el general Thaddeus Ross, padre de su amada, Betty, de la que ha tenido que apartarse porque teme hacerla daño. En su periplo, ha llegado a Brasil, donde consigue un trabajo en una fábrica envasadora de bebidas, investiga en busca de una cura y recibe clases de autocontrol y relajación a través de ejercicios respiratorios. Por desgracia, Banner sufre un pinchazo en el dedo, y una gota de su sangre cae sobre una botella, causando estragos al tipo que lo consume. Esta pista llevará a Brasil al general Ross, que cuenta con la ayuda de Emil Blonsky, un despiadado soldado. Al contrario que a Ang Lee, al cineasta Louis Leterrier (Transporter, Danny the Dog) le tira más la acción que los conflictos dramáticos, y compone eficaces secuencias de enfrentamientos entre Hulk y sus perseguidores. Todo desemboca en el clímax final, en Nueva York, que no decepciona, con el protagonista enfrentándose a otra gigantesca criatura que causa todavía más destrucción que él. Parte además de un guión muy bien desarrollado, en el que se nota el toque de Edward Norton, una estrella con muy buen criterio, a juzgar por los filmes en los que se involucra, y que descontento con el montaje final, se ha negado a participar en la promoción. Muy posiblemente, Norton es el responsable de que se enfaticen las críticas a la falta de ética en las investigaciones científicas, de que la tragedia de su personaje esté muy bien desarrollada, y de que se le saque bastante jugo al trasfondo romántico. La historia de amor entre el monstruo y su prometida sigue las líneas del mito de 'La bella y la bestia' y de King Kong y da lugar a los momentos más emotivos. A los aficionados al cine les costará ver a Liv Tyler sin recordar a Arwen, su personaje en El Señor de los Anillos. Pero es una actriz competente que no desmerece frente al todoterreno Edward Norton. La pareja está rodeada de secundarios tan competentes como el veterano William Hurt (general Ross), Tim Roth (el soldado Blonsky) y Tim Blake Nelson (un científico que ayuda a Banner).

6/10
El ilusionista

2006 | The Illusionist

Viena, a principios del siglo XX. Eisenheim, un prestigioso ilusionista, cautiva al público con números tan deslumbrantes que llaman la atención de Leopold, el príncipe heredero. Un día, éste acude a una de las representaciones de Eisenheim, acompañado de Sophie von Teschen, su prometida, que resulta ser el amor de la infancia del mago. Tras descubrir que Eisenheim se ha encontrado alguna vez con Sophie, el príncipe le encarga a un perspicaz inspector de policía que demuestre que los trucos de Eisenheim son un fraude. Este thriller de época, cercano al cine fantástico y a la literatura gótica, es tan original, que resulta difícil encontrar similitudes con otras películas. Habrá que tener en cuenta a partir de ahora al desconocido Neil Burger, que hasta ahora sólo había dirigido Interview with the Assassin, inédita en España. Burger, también guionista, adapta un cuento de Steven Milhauser, escritor premiado con el Pulitzer. El cineasta hace suyo el relato, añadiéndole personajes y giros inesperados, compone una sugerente atmósfera, subraya los elementos románticos y aprovecha la inquietante ambientación de la época. Como siempre, Edward Norton realiza una excelente interpretación, aunque se luce más Giamatti, en un papel difícil. Sus esfuerzos y los del resto del reparto, hacen creíble un rompecabezas en el que todas las piezas encajan, hasta componer una sorprendente historia romántica, sobre la obsesión, los celos y la decadencia de la aristocracia.

7/10
El velo pintado

2006 | The Painted Veil

Inglaterra, hacia 1920. Kitti (Naomi Watts) es una mujer insatisfecha, presionada por un círculo familiar asfixiante para que se case pronto. El flechazo casi instantáneo que sufre el Dr. Walter Fane (Edward Norton) cuando la conoce en una fiesta, le empuja a pedirla en matrimonio. Los caracteres de ambos no pueden ser más distintos: ella es una niña mimada, nunca ha salido de su entorno, le gustan el baile y las reuniones sociales; él es un científico, bacteriólogo para más señas, concienzudo en su trabajo; es hombre tranquilo y de pocas palabras, se diría que la mayoría de las cosas que a otros importan a él le resbalan. Pese a tales diferencias, la boda se celebra, por el enamoramiento de él y los deseos de escapar de los lazos familiares de ella. Trasladados a China por la prefesión de Walter, la relación empieza a deteriorarse rápidamente, hasta el punto de que ella inicia una relación adúltera con Charlie Townsend, un hombre también casado y sin demasiados escrúpulos. Descubierta la infidelidad, Walter fuerza el traslado con ella a una zona recóndita del país, donde se ha desatado una mortal epidemia de cólera.La rica trama urdida por W. Somerset Maugham es perfectamente atrapada por el inteligente guión de Ron Nyswaner, que arranca con el matrimonio distante en medio de una jungla donde amenaza lluvia, con unos flash-backs que se deslizan con pasmosa naturalidad, para explicar cómo se ha llegado a tan insólita situación. Norton y Watts, que son además productores del film, se han sumergido a fondo en sus personajes, de modo que se entMarieiende perfectamente la desdicha de ese matrimonio que no se construyó sobre bases sólidas, lo que ha hecho que las distancias entre marido y mujer, lejos de acortarse, se agiganten. Pero surgirá la posibilidad de redención en ese lugar dejado –aparentemente– de la mano de Dios, donde Walter se refugia en su trabajo, y ella, sin nada que hacer durante todo el día, saldrá de su cascarón, viéndose afectada por el dolor que le toca palpar a su alrededor. De modo especial toca su alma el trabajo de unas monjas francesas, que realizan abnegadamente su trabajo de cuidar enfermos y atender un orfanato. No diremos que el film –ni Maugham– capta con todas sus luces el motor que para un católico supone, en la vida ordinaria, su fe; pero se acerca bastante, sobre todo en ese diálogo entre Kitti y la madre superiora donde ésta recuerda que “cuando el amor está unido al deber, eso es una gracia”. Y apuntar a que es posible reparar las grietas de un matrimonio infeliz, cuando hay esfuerzo por ambas partes, no es baladí en los tiempos que corren. John Curran (Ya no somos dos) demuestra una habilidad especial para encajar las distintas piezas del puzzle de su película. Sabe construir el drama intimista, transmite bien las angustias de la pareja protagonista. Pero además, el telón de fondo colonial y exótico es rico en contenido, nos habla de otra cultura y de los cambios sociales que están a punto de acontecer. La escena de ópera china, las trifulcas callejeras, las obras de saneamiento del agua, todo tiene un sentido en la narración, no se insertan por mero capricho, el deseo injustificado de empaque. Una preciosa fotografía, una banda sonora bella y que no se sobrepone a las imágenes, una gran recreación de época… He aquí una película de las que los estudios hacían antaño, con personajes secundarios mimados, como ese funcionario británico encarnado por Toby Jones. Sólo que en esta ocasión no hay un estudio detrás, sino el empeño de una serie de personas –entre ellas, los protagonistas– y compañías, por sacarla adelante.

8/10
En el valle

2005 | Down in the Valley

Al valle de San Fernando (California) llega Harlan, un joven que vive como un auténtico cowboy del Oeste. Allí conocerá a la rebelde Tobe, con la que iniciará una relación, a pesar de que el padre de la joven no vea con buenos ojos el acercamiento entre ambos. Film independiente de David Jacobson que mantiene el interés de principio a fin. El buen hacer de Edward Norton y Evan Rachel Wood contribuye a que el espectador no se mueva del asiento. Destaca también la participación del jovencito Rory Culkin, donde quizá se atisba a una futura estrella.

5/10
El reino de los cielos

2005 | Kingdom Of Heaven

Siglo XII. Jerusalén se encuentra en una época de paz tras la segunda cruzada, pero las relaciones entre cristianos y musulmanes son muy inestables. Tan sólo el esfuerzo del rey cristiano Balduino IV es capaz, a duras penas, de mantener el orden, no sólo entre distintas facciones sino en su propio ejército. Le apoya el leal caballero Tiberias, pero tiene en su contra a los templarios Reynaldo y Guy de Lusignan, ávidos de poder y deseosos de derramar la sangre musulmana de las huestes de Saladino. En medio de este panorama hace acto de presencia Balian de Ibelin, hijo de un caballero de Jerusalén, que busca una nueva vida en la tierra que ha heredado de su padre. Pero su existencia allí va a ser ajetreada, pues se enamorará de la bella Sibylla, hermana del rey, y sobre todo comprobará lo frágil que es la paz y qué complicado es tomar a veces las decisiones adecuadas. Con Gladiator y Black Hawk derribado Ridley Scott demostró con creces que es un director sabio en el rodaje de grandes superproducciones. Aquí vuelve a dar el do de pecho en la concepción grandiosa de los escenarios, en el elegante movimiento de la cámara –sobre todo en las batallas, en las tomas generales– y en la factura visual (también fotográfica) de las imágenes. El guión, sin embargo, puede resultar poco convincente al espectador, sobre todo por su cesión al tópico medieval acerca de los templarios y la Iglesia. En este sentido, Scott ha querido primar el aliento épico del argumento por encima de la exposición de matices históricos y de las motivaciones más hondas de los personajes. Especialmente notable es la larga secuencia bélica del cerco de Jerusalén, rodada con gran virtuosismo, y entre el variado reparto destaca el veterano Jeremy Irons.

5/10
The Italian Job

2003 | The Italian Job

Con ayuda de sus compinches habituales, Charlie, privilegiado cerebro criminal, ejecuta un brillante plan para robar lingotes de oro de la caja fuerte de un palazzo veneciano. El único detalle que Charlie no podía prever era que Steve, uno de sus hombres, le traicionaría para robarle el botín. Pero el juego no ha acabado, y Charlie regresa a California, dispuesto a recuperar el oro, más por venganza que por interés monetario. Para ello, contará con una recién llegada al equipo, Stella, experta en cajas fuertes. E ideará un sofisticado plan de robo que consiste en manipular el sistema informático que controla los semáforos, colapsar el tráfico y huir en coches de pequeño tamaño. El director de ese estupendo film llamado Negociador, aprovecha la espectacularidad del cine moderno en esta versión libre de un clásico del cine de atracos, Un trabajo en Italia, que protagonizó Michael Caine en 1969. El espectador debe olvidar el realismo, que no la verosimilitud, en unas asombrosas persecuciones por el metro, alcantarillas e incluso escaleras. Secuencias increíbles en la vida real, pero que parecen auténticas en la pantalla. Como en los mejores films de robos, los protagonistas son granujas amorales, poco ejemplares, que no obstante caen bien en la pantalla, incluso Edward Norton, el malo de entre los malos. Para disfrutar con palomitas y a ser posible en compañía de amiguetes gritones, que nos transmitan emoción ante lo que sucede en pantalla.

7/10
Smoochy

2002 | Death to Smoochy

El presentador de un programa televisivo infantil está de capa caída, por culpa del alcohol y de su favoritismo a la hora de seleccionar a los niños que acuden al plató. Los directivos del canal deciden entonces fichar a un actor que, con su personaje de Smoochy, un enorme rinoceronte color fucsia, da un vuelco al programa. Comedia disparatada, con su puntilla de crítica social a los medios, firmada por Danny DeVito. En el fantástico reparto destacan Robin Williams y Edward Norton.

4/10
El dragón rojo

2002 | Red Dragon

Will Graham. Un avispado agente del FBI, que tiene la virtud de meterse en la mente de los asesinos: piensa como ellos, al investigar un caso ve lo que otros no ven. Anda tratando de resolver el caso de un asesino en serie muy particular: mata a sus víctimas, y les quita alguna víscera. Cuando consulta las pistas que maneja con su amigo, el médico forense y psiquiatra Hannibal Lecter cae en la cuenta de que su perfil de exquisito gourmet se ajusta bastante al del asesino buscado. Quizá demasiado. A punto está a convertirse en nueva víctima, pero se salva por los pelos y Hannibal va a dar con sus huesos en la cárcel. Años después, Will está retirado y vive feliz con su mujer y su hijo en un pueblecito costero. Pero su antiguo jefe Jack Crawford le pide ayuda para detener a un nuevo “serial killer” que mata familias enteras, y coloca en sus ojos trocitos de espejo. Aunque reticente, Will acepta volver al tajo por una vez. Y puede que lo lamente. Adaptación de la novela de Thomas Harris, la primera de las suyas en que aparece el doctor Hannibal Lecter, con una presencia más bien secundaria (aunque en el film se le ha concedido más cancha, naturalmente). Había sido llevada ya al cine en 1986 bajo el título de Hunter, una versión muy poco conocida de Michael Mann. En esta ocasión se ha contado el guión con Ted Tally, ganador de un Oscar por su libreto de El silencio de los corderos. El chico se ha esmerado, y aunque hay elementos comunes con El silencio (el principal, que un Lecter recluido ayuda a Will a resolver el caso lanzando crípticas pistas), también existen importantes novedades. Will (fantástico Edward Norton) es un tipo más sólido que la frágil Clarice, y aunque Lecter trata de penetrar en su cabeza, al tenerla muy bien amueblada soporta mejor sus envites. Por otra parte se presta más atención a Francis Dolarhyde (asesino que parece un primo hermano del Norman Bateman de Psicosis: la figura autoritaria e insultante de su abuela, con la que se crió, le afectó a la chaveta), al mostrar que también los psicópatas tienen su corazoncito. La redención a través del amor puede venir gracias a Reba, una compañera del trabajo, ciega, pero capaz de ver los restos de bondad que quedan en Francis. Y está presente un periodista de tabloide, encarnado con convicción por el orondo Philip Seymour Hoffman, que sirve para poner en la picota a los que hacen de la venta del morbo la razón de sus vidas. Brett Ratner es conocido sobre todo por las comedias de acción Hora punta y su secuela (el director bromea asegurando que si Hopkins no hubiera estado disponible, habría dado su papel a Jackie Chan), Aunque la sombra de Jonathan Demme y Ridley Scott, responsables de El silencio de los corderos y Hannibal, es alargada, Ratner sale airoso del reto de entregar un buen film. Del buen manejo de los mecanismos del suspense dan prueba la secuencia de apertura, la reproducción de los pasos de un crimen, o la doble resolución del film. Asegura el director que le tranquilizó mucho, al hablar con Demme, que éste le dijera: “Si esto fuera El padrino, te daría mi bendición.” El perfeccionista Anthony Hopkins cuenta que, debido a que han pasado diez años desde el primer film, temía que su voz pareciera avejentada comparada con la de El silencio de los corderos (en teoría, su personaje es más joven, pues los sucesos que se narran transcurren antes de que conociera a Clarice); tuvo entonces que emplearse a fondo para que el tono monótono de la voz tan característico de Lecter sonara relativamente juvenil. Mientras que Ralph Fiennes afirma que lo que le gustó de su personaje es que es “una figura trágica. No necesariamente simpática, pero tiene un corazón de verdad.”

6/10
Frida

2002 | Frida

Biopic de la célebre pintora mexicana Frida Kahlo, que se basa sobre todo en la monografía de Hayden Herrera, y que trata de hacer válido el tópico de que los genios son raros por definición. El film es un amplio fresco, que narra muchos de los hechos que marcaron su agitada vida artística y sentimental. Desde el tremendo accidente que estuvo a punto de dejarla paralítica (le dejó secuelas de por vida, incluida su incapacidad de tener hijos), hasta y sobre todo su historia de amor con el también pintor Diego Rivera. Resulta imposible abarcarlo todo, de modo que la directora, Julie Taymor, opta por simplificar todo lo que se refiere a las ideas políticas. Así, aunque aparece la figura decisiva de Trotsky, se hace más hincapié en la rápida aventura amorosa de éste con Frida, que en sus convicciones ideológicas. También la bisexualidad de la artista es apuntada sólo fugazmente. Lo más llamativo del film es el modo, visualmente brillante, de abordar el mundo pictórico de Frida. Taymor, que ha demostrado su enorme fuerza visual en el film shakespeariano Titus, resuelve muy bien los momentos de inspiración de la pintora, o algunos pasajes de transición, como la estancia en Nueva York. El apoyo de un maquillaje que convierte a Salma Hayek casi en la hermana gemela de la pintora, y la brillante partitura, ayudan mucho, y fueron premiados con sendos Oscar.

7/10
La última noche

2002 | 25th Hour

Nueva York. Varios personajes deambulan a lo largo de las 24 horas que restan de libertad a Monty, antes de ingresar en prisión. Su delito, el tráfico de drogas. El peso que grava su conciencia tiene diversas manifestaciones: la certeza de no haber cortado a tiempo con su actividad inmoral, junto al hecho de saber que alguien de su entorno cercano, quizá su novia, le ha traicionado. Le toca, en ese breve plazo, despedirse de su padre, un honrado bombero; y de sus viejos amigos de colegio: Frank, "broker" triunfador, sólo en apariencia, y el tímido Jakob, profesor de instituto. Gran parte de esta trama urbana, dura y realista, basada en la novela de David Benioff que él mismo adapta, transcurre de noche. Una noche en la que unos tipos humanos emprenden, algo más en serio que hasta entonces, la búsqueda de ellos mismos, de un sentido claro para su existencia. Las dudas que torturan a Monty con respecto a su chica, o el deseo sexual-enamoramiento de Jakob hacia una alumna descarada, hablan de la necesidad de establecer los lazos amorosos sobre las bases de la confianza y el mutuo darse, más que en los endebles cimientos de las apariencias. Spike Lee, cineasta combativo y visceral, sobre todo cuando se trata de hablar de sus hermanos de raza negra, de discriminación y derechos civiles, logra un tono más contenido y efectivo en La última noche, sin duda uno de sus mejores títulos, y que eleva una carrera que no había dado nada interesante desde La marcha del millón de hombres (1996). Uno de sus méritos es culminar bien una historia donde los personajes (gran reparto, con espléndidos Edward Norton, Barry Pepper, Philip Seymour Hoffman, Rosario Dawson, Anna Paquin y Brian Cox), crecen y maduran, y donde se hace una apuesta decidida por la capacidad que tiene el hombre para cambiar, si se cuenta con los apoyos necesarios: Dios, la familia, los amigos, una voluntad decidida... La última escena que protagoniza Monty es como el polo opuesto a una previa, donde éste desata su ira contra el mundo en la soledad del cuarto de baño, con la única compañía de su reflejo en el espejo.

8/10
The Score (Un golpe maestro)

2001 | The Score

Nick (Robert De Niro). Un mago del robo. Nunca falla, porque es prudente. Pero piensa que ha llegado la hora de sentar la cabeza: casarse con su chica, y regentar honradamente un club de jazz. Pero Jackie (Edward Norton), un joven ambicioso, y Max (Marlon Brando), su viejo mentor, le convencen para que dé un último golpe. Y no en cualquier ciudad de Europa o Estados Unidos, sino en Montreal, donde vive habitualmente. Lo que supone un riesgo, “trabajar” en casa, nunca tomado hasta ahora. Una de las cosas más curiosas del film es que se pretende robar un objeto cuya existencia ignoran sus guardianes. Se trata de un cetro real, oculto en la pata de una mesa, retenida en el Edificio de Aduanas. Inicialmente el guión señalaba que el robo sucedía en un museo, pero Oz buscaba localizaciones para el rodaje vio el viejo Edificio de Aduanas, actualmente abandonado, y cambió la historia para adecuarla a este estupendo emplazamiento. Reparto de ensueño. Tres grandes actores, que saben dar a sus personajes la hondura dramática que un film de género les permite. La película, entretenimiento puro, se enmarca en la tradición de títulos de robos (Como robar un millón o la reciente La trampa), y sabe jugar perfectamente las cartas del suspense y la sorpresa. Sobre todo en el último tercio de la película, estupendo ejercicio de cómo mantener en vilo al espectador y triunfar en el intento.

5/10
Más que amigos

2000 | Keeping the Faith

Jake, Brian y Anne han sido amiguetes desde pequeños. Los dos primeros estaban enamorados de la tercera, pero sus vidas se separaron. Jake se hizo rabino, y Brian se ordenó sacerdote. El caso es que, tras mucho tiempo, vuelven a encontrarse con Anne, convertida en guapísima mujer de negocios. Y parece como si no pudieran evitar volver a enamorarse. Comedia amable que supone el debut en la dirección del actor Edward Norton, quien se reserva el personaje del cura. La película no se mete en grandes profundidades a la hora de dibujar el compromiso de un pastor de almas, sino que explota el filón del peculiar enredo que propone: la idea, dice Norton, es “que los dos nos sentimos un poco como niños ante ella”. Acompañan a Norton uno de los nuevos reyes de la comedia, Ben Stiller (Algo pasa con Mary, Los padres de ella) y Jenna Elfman.

4/10
El club de la lucha

1999 | Fight Club

Un joven sin nombre (Edward Norton) está harto de su vida anodina. Tiene un trabajo que no está mal, decora su apartamento según dictan las últimas líneas del diseño, no es feo... Pero todo eso no basta. Necesita algo más. Comienza entonces a asistir a sesiones de psicoterapia para enfermos terminales. Hacerse pasar por uno de ellos y sentir amor y compasión le devuelve la vida... por un poco de tiempo. Pronto conoce a Marla (Helena Bonham Carter), una joven que parece seguir un plan semejante al suyo. Y, sobre todo, a Tyler (Brad Pitt), un extrafalario fabricante de pastillas de jabón, que le introduce en el exclusivo y secreto Club de la Lucha: los integrantes de tal club, todos varones, se atizan de lo lindo, y ello parece que les hace sentirse más vivos. Nuestro protagonista caerá fascinado en las redes del Club de la Lucha. Este film se basa en la célebre novela del ‘moderno’ joven Chuck Palahniuk. David Fincher la asume y filma con una estructura moderna, repleta de símbolos y fantasías urbanas. Y da un aviso para navegantes del nuevo milenio: ojo al infierno moral en que se está convirtiendo la sociedad actual; ojo a males endémicos como la soledad y la falta de comunicación; ojo a un mundo consumista, competitivo, cruel, donde la preocupación por el otro baja por enteros. ¿Es pesimista Fincher? Que cada uno se asome a la ventana de su casa (o a la televisiva, o a la del ordenador) y juzgue. Edward Norton demuestra, por si cabía alguna duda, que es uno de los actores jóvenes con más porvenir en la profesión. La escena en que se pega a sí mismo es sencillamente memorable. Brad Pitt asume el papel de esa especie de gurú llamado Tyler, y aguanta el tipo. Mientras que Helena Bonham Carter da vida a una joven frágil y rota con adecuada sensibilidad.

8/10
Rounders

1998 | Rounders

Película ambientada en el submundo neoyorkino del póker. Mike McDermott estudia derecho. Enamorado de su novia, el camino del éxito a través de los libros es algo... rutinario. Le atrae más el vertiginoso mundo del juego de cartas y las altas apuestas, que dejó hace algún tiempo por amor a su chica. Cuando uno de sus amigos, Worm, sale de la cárcel, Mike es incapaz de resistir el canto de sirena del póker. Aunque en teoría lo hace por ayudar a su amigo, se trata en realidad de la maldita adicción al juego, demasiado fuerte. El experto en películas de suspense y cine negro John Dahl (La última seducción) aprieta un interesante guión de David Levien y Brian Koppelman, y lo exprime hasta sacar la última gota de sus esencias. Koppelman se documentó sobre el mundo del póker acudiendo a garitos nocturnos muy exclusivos. Como él cuenta, "miré las caras de la gente, escuché las conversaciones, vi la acción". En el reparto, además de Matt Damon (El indomable Will Hunting , El caso Bourne), destacan el gran Edward Norton (American History X), el malote John Malkovich (En la línea de fuego) y Martin Landau (que ganó el Oscar por su papel de Bela Lugosi en Ed Wood). Norton se entusiasmó tanto con el film, que pidió que le hicieran el tatuaje de un as de picas en la muñeca, "ya que ésa es la filosofía de la vida de Worm: tener siempre un as en la manga".

6/10
American History X

1998 | American History X

Derek es uno de los principales líderes de un grupo neonazi en Estados Unidos. Una noche, cegado por el odio, asesina a dos negros que trataban de robarle el coche, por lo que es enviado a prisión. Mientras tanto, su hermano pequeño ha desarrollado su admiración por él hasta el punto de convertirse también en neonazi. Impactante film el dirigido por Tony Kaye, procedente del mundo de la publicidad, y que ha trabajado en documentales de contenido social para distintas ONGs. Gracias a los magníficos trabajos de Edward Norton (musculó su cuerpo para la ocasión y fue candidato al Oscar) y Edward Furlong (el célebre chaval de Terminator 2: el juicio final), ofrece una lúcida visión acerca de cómo la violencia y el racismo pueden convertirse en válvula de escape para cerrar los ojos a los problemas cotidianos. Destaca también la cuidada fotografía que usa el blanco y negro en los "flash-backs".

8/10
El escándalo de Larry Flynt

1996 | The People Vs. Larry Flynt

Basada en el guión de Scott Alexander y Larry Karaszewski, el film nos relata la trágica vida de Larry Flynt, un personaje criado en un degradado ambiente familiar, que haría fortuna al fundar la revista pornográfica "Hustler". Su vida agitada estuvo sembrada de escándalos y tuvo que hacer frente a diversos juicios por obscenidad y libelo. En 1978 sufrió un atentado que lo dejaría paralizado de cintura para abajo, y terminó por hacerse adicto a la heroína. Película polémica, dirigida por Milos Forman, y producida entre otros por Oliver Stone. El film parte de un planteamiento simplista, al parecer querer hacernos ver a Larry Flynt como un paladín en la defensa de la libertad de expresión. No es de extrañar que con semejante premisa, el film sufriera las críticas de los grupos feministas y de la izquierda radical norteamericana, para los cuales Larry Flynt, no es un defensor de la libertad de prensa, sino más bien un capitalista que se ha enriquecido, explotando a sus trabajadores, en el mundo del sexo, a los que buscaba entre las clases más desfavorecidas de la sociedad. La película presenta no obstante una realización técnica correcta y cuenta con las interpretaciones de Woody Harrelson, Courtney Love y Edward Norton.

4/10
Todos dicen I Love You

1996 | Everyone Says I Love You

El argumento sigue las peripecias de los familiares de D. J., una adolescente con una madre adinerada que dedica la mayor parte de su tiempo a obras sociales, y un padrastro abogado. Su padre biológico es un escritor de segunda fila que vive en París, y que sufre una grave depresión tras ser abandonado por su última pareja. Woody Allen dirigió por una vez un musical que rinde pleitesía a las comedias musicales protagonizadas por Fred Astaire y Ginger Rogers, o Gene Kelly. El cineasta reunió a un selecto reparto de primeras figuras que no suelen aparecer cantando en las películas, y a los que no les dijo que la película era un musical hasta el último momento. El argumento es muy divertido con momentos delirantes, como el romance entre Julia Roberts y Woody Allen, una de las parejas más extrañas que jamás haya aparecido en la pantalla. Lo mejor, los números musicales compuestos por canciones populares y coreografías sencillas, pero eficaces y divertidas.

6/10
Las dos caras de la verdad

1996 | Primal Fear

Martin Vail (Richard Gere) es un prestigioso abogado criminalista, que no se cuestiona la verdadera culpabilidad o inocencia de sus clientes. En ese sentido, peca de una falta de escrúpulos, que hasta ahora no le ha causado ningún problema. Su vida cambia cuando un joven llamado Aaron Stampler (Edward Norton), que no puede pagar sus honorarios, le ruega que le defienda en su caso. Aaron está acusado del oscuro asesinato de un arzobispo. Vail acepta el caso, esperando de esta manera aumentar su prestigio. Pero según avanza en sus investigaciones, descubre que detrás del asesinato se esconde una profunda trama de corrupción, que puede poner en la cuerda floja su carrera profesional. Vail entra en un duro conflicto interno, en el que debe elegir entre su cómoda posición de abogado frío, o poner en juego toda su astucia y su honestidad en favor de la justicia. Un truculento thriller que cuestiona la posición ética de las personas que se dedican a las leyes. Mezcla con audacia la acción y la intriga, con cierto fondo moral, que pretende dar al personaje interpretado por Richard Gere una carga que no tiene. El film dio a conocer al actor Edward Norton, que fue candidato al Oscar.

6/10
Huérfanos de Brooklyn

2019 | Motherless Brooklyn

En el curso de la investigación de un caso, Frank Minna, jefe de una agencia de detectives, es tiroteado y acaba muriendo tras ser auxiliado por uno de sus hombres, Lionel Essrog, el cual era uno de sus protegidos desde que Minna le conoció en un orfanato de Brooklyn. Essrog es un tipo singular pues tiene una rara enfermedad nerviosa llamada Síndrome de Tourette, por la tiene una infinidad de tics y se siente obligado a hablar sin freno e inoportunamente. Pero Lionel es también un tipo inteligente, detective perspicaz y tenaz, que le tenía cariño a Minna y que está decidido a llegar al fondo del asunto. Huérfanos de Brooklyn es cine negro de altura, que recuerda a producciones clásicas y a las historias herederas de las creaciones de Hammett y Chandler. Se trata de una adaptación de la novela Jonathan Lethem, con elementos reconocibles del género, como la corrupción política, los secretos del pasado, el afán de poder, la música de jazz, la chica en apuros, las gabardinas, los sombreros, los matones a sueldo y los investigadores de raza. Hacía 20 años que Edward Norton no dirigía una película, desde su debut con Más que amigos. Desde entonces su carrera como actor tuvo muchos éxitos pero tras rodar El increíble Hulk algo pasó entre él y la industria y fue relevado poco a poco a papeles secundarios. Aquí regresa por todo lo alto, aunque haya tenido que ejercer de productor, además de ser el director, el actor principal y el guionista. Vamos que se ve que se ha tomado el proyecto como algo muy personal. La consecuencia es que se trata una película muy cuidada, mimada diría yo, que ofrece una convincente ambientación de los años 50, se desarrolla sin prisas (casi dos horas y media) gracias a unas pesquisas lentas pero muy creíbles y que atrapa desde el principio hasta el final. Y hay toques de gran director, como ése en que Lionel decide ponerse el sombrero de su difunto jefe. Gran parte del gancho del film es la caracterización de su protagonista, Lionel Essrog. Curiosamente Edward Norton se dio a conocer en el cine con un personaje de desdoblada personalidad en Las dos caras de la verdad, por el que fue nominado al Oscar, y en otra de sus películas más recordadas,The Score, también su personaje jugaba al despiste con su comportamiento. Aquí sus brotes psicóticos son constantes, a veces muy divertidos y Norton vuelve a demostrar que integrar personalidades múltiples sigue siendo una de sus especialidades. Quizá puede achacarse al film que algunos personajes, como los compañeros de oficina de Lionel, queden algo desdibujados, pero otros, como el poderoso político Moses Randolph (notable Alec Baldwin), la activista civil Laura Rose (Gugu Mbatha-Raw) o el ingeniero interpretado por Willem Dafoe, resultan lo suficientemente estimulantes. Estupenda música de Daniel Pemberton.

7/10
Más que amigos

2000 | Keeping the Faith

Jake, Brian y Anne han sido amiguetes desde pequeños. Los dos primeros estaban enamorados de la tercera, pero sus vidas se separaron. Jake se hizo rabino, y Brian se ordenó sacerdote. El caso es que, tras mucho tiempo, vuelven a encontrarse con Anne, convertida en guapísima mujer de negocios. Y parece como si no pudieran evitar volver a enamorarse. Comedia amable que supone el debut en la dirección del actor Edward Norton, quien se reserva el personaje del cura. La película no se mete en grandes profundidades a la hora de dibujar el compromiso de un pastor de almas, sino que explota el filón del peculiar enredo que propone: la idea, dice Norton, es “que los dos nos sentimos un poco como niños ante ella”. Acompañan a Norton uno de los nuevos reyes de la comedia, Ben Stiller (Algo pasa con Mary, Los padres de ella) y Jenna Elfman.

4/10
Huérfanos de Brooklyn

2019 | Motherless Brooklyn

En el curso de la investigación de un caso, Frank Minna, jefe de una agencia de detectives, es tiroteado y acaba muriendo tras ser auxiliado por uno de sus hombres, Lionel Essrog, el cual era uno de sus protegidos desde que Minna le conoció en un orfanato de Brooklyn. Essrog es un tipo singular pues tiene una rara enfermedad nerviosa llamada Síndrome de Tourette, por la tiene una infinidad de tics y se siente obligado a hablar sin freno e inoportunamente. Pero Lionel es también un tipo inteligente, detective perspicaz y tenaz, que le tenía cariño a Minna y que está decidido a llegar al fondo del asunto. Huérfanos de Brooklyn es cine negro de altura, que recuerda a producciones clásicas y a las historias herederas de las creaciones de Hammett y Chandler. Se trata de una adaptación de la novela Jonathan Lethem, con elementos reconocibles del género, como la corrupción política, los secretos del pasado, el afán de poder, la música de jazz, la chica en apuros, las gabardinas, los sombreros, los matones a sueldo y los investigadores de raza. Hacía 20 años que Edward Norton no dirigía una película, desde su debut con Más que amigos. Desde entonces su carrera como actor tuvo muchos éxitos pero tras rodar El increíble Hulk algo pasó entre él y la industria y fue relevado poco a poco a papeles secundarios. Aquí regresa por todo lo alto, aunque haya tenido que ejercer de productor, además de ser el director, el actor principal y el guionista. Vamos que se ve que se ha tomado el proyecto como algo muy personal. La consecuencia es que se trata una película muy cuidada, mimada diría yo, que ofrece una convincente ambientación de los años 50, se desarrolla sin prisas (casi dos horas y media) gracias a unas pesquisas lentas pero muy creíbles y que atrapa desde el principio hasta el final. Y hay toques de gran director, como ése en que Lionel decide ponerse el sombrero de su difunto jefe. Gran parte del gancho del film es la caracterización de su protagonista, Lionel Essrog. Curiosamente Edward Norton se dio a conocer en el cine con un personaje de desdoblada personalidad en Las dos caras de la verdad, por el que fue nominado al Oscar, y en otra de sus películas más recordadas,The Score, también su personaje jugaba al despiste con su comportamiento. Aquí sus brotes psicóticos son constantes, a veces muy divertidos y Norton vuelve a demostrar que integrar personalidades múltiples sigue siendo una de sus especialidades. Quizá puede achacarse al film que algunos personajes, como los compañeros de oficina de Lionel, queden algo desdibujados, pero otros, como el poderoso político Moses Randolph (notable Alec Baldwin), la activista civil Laura Rose (Gugu Mbatha-Raw) o el ingeniero interpretado por Willem Dafoe, resultan lo suficientemente estimulantes. Estupenda música de Daniel Pemberton.

7/10
El increíble Hulk

2008 | The Incredible Hulk

Los responsables de Marvel, editorial que publica las aventuras de Hulk, no quedaron satisfechos con la adaptación al cine que hizo Ang Lee en 2003, porque recaudó menos que las películas sobre otros personajes de la casa, como Spider-man o X-Men. De ahí que hayan lavado completamente la cara a la franquicia, al colocar a otro director al frente del proyecto, y a un nuevo reparto encabezado por Edward Norton, que también figura acreditado como guionista. Norton retoma el personaje de Eric Bana, Bruce Banner, un científico que tras verse expuesto a una radiación de rayos gamma, cada vez que se enfurece se convierte en el monstruoso Hulk. Banner huye de los militares que le buscan, dirigidos por el general Thaddeus Ross, padre de su amada, Betty, de la que ha tenido que apartarse porque teme hacerla daño. En su periplo, ha llegado a Brasil, donde consigue un trabajo en una fábrica envasadora de bebidas, investiga en busca de una cura y recibe clases de autocontrol y relajación a través de ejercicios respiratorios. Por desgracia, Banner sufre un pinchazo en el dedo, y una gota de su sangre cae sobre una botella, causando estragos al tipo que lo consume. Esta pista llevará a Brasil al general Ross, que cuenta con la ayuda de Emil Blonsky, un despiadado soldado. Al contrario que a Ang Lee, al cineasta Louis Leterrier (Transporter, Danny the Dog) le tira más la acción que los conflictos dramáticos, y compone eficaces secuencias de enfrentamientos entre Hulk y sus perseguidores. Todo desemboca en el clímax final, en Nueva York, que no decepciona, con el protagonista enfrentándose a otra gigantesca criatura que causa todavía más destrucción que él. Parte además de un guión muy bien desarrollado, en el que se nota el toque de Edward Norton, una estrella con muy buen criterio, a juzgar por los filmes en los que se involucra, y que descontento con el montaje final, se ha negado a participar en la promoción. Muy posiblemente, Norton es el responsable de que se enfaticen las críticas a la falta de ética en las investigaciones científicas, de que la tragedia de su personaje esté muy bien desarrollada, y de que se le saque bastante jugo al trasfondo romántico. La historia de amor entre el monstruo y su prometida sigue las líneas del mito de 'La bella y la bestia' y de King Kong y da lugar a los momentos más emotivos. A los aficionados al cine les costará ver a Liv Tyler sin recordar a Arwen, su personaje en El Señor de los Anillos. Pero es una actriz competente que no desmerece frente al todoterreno Edward Norton. La pareja está rodeada de secundarios tan competentes como el veterano William Hurt (general Ross), Tim Roth (el soldado Blonsky) y Tim Blake Nelson (un científico que ayuda a Banner).

6/10

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