IMG-LOGO

Biografía

Paul Giamatti

Paul Giamatti

53 años

Paul Giamatti

Nació el 06 de Junio de 1967 en New Haven, Connecticut, EE.UU.

Entrañable cenizo

01 Julio 2005

Más bien entrado en carnes, 1,75 de estatura, calvicie prematura, cara de pánfilo, de párpados caídos y mirada cansada. Así es por fuera Paul Giamatti, un tipo listo que disfruta siendo actor secundario y que se ha convertido en la estrella de moda.

Hace un año era un completo desconocido para la mayoría del público, uno más entre esos miles de figurantes de cualquier película. Y digo figurantes, porque en la mayoría de sus trabajos ni siquiera alcanzaba el nivel de actor secundario. Era sólo ese colega inseguro, el de aspecto de Calimero, arquetipo del pícnico, con aires de palurdo y cara de boniato... Sin embargo, papelito tras papelito, Paul Giamatti ha sabido forjarse una carrera seria y ganar más minutos en las películas, hasta el punto de llegar a convertirse en la pieza clave. Ejemplo claro de ese cenit en su carrera son las recientes comedias American Splendor y Entre copas, en donde saca a relucir un talento envidiable para encarnar a tipos deprimidos, a inteligentes desperdicios sociales, solitarios irredimibles, genios a su modo, y que tienen tanto de cenizos como de graciosos. Por eso, quizá sea Giamatti uno de los actores que mejor ha sabido ser el hombre de la sociedad vacía, frustrada y sin ideales, que a menudo reina en nuestra época.

Paul Edward Valentine Giamatti nació el 6 de junio de 1967, en Nueva York, y como bien puede apreciarse por su nombre, es italoamericano por los cuatro costados. Su padre, Bart, fue profesor de Literatura renacentista en la Universidad de Yale, de la cual llegó a ser presidente. Además presidió la Liga Nacional de béisbol. Su madre, Toni, trabajó como actriz antes de casarse. Paul es el menor de tres hermanos, el mayor de los cuales, Marcus, también es actor. Su hermana Elena se dedica al negocio de la joyería. Paul estudió en el Choate Rosemary Hall, y tras graduarse marchó a la universidad (Yale, claro) para estudiar filología, y más tarde se especializó en interpretación en la Yale University School of Drama. Comenzó haciendo sus pinitos en el teatro, en representaciones universitarias o en producciones de Broadway, como “The Three Sisters” y “The Iceman Cometh”.

Su primera aparición en el cine tuvo lugar en Sombras del pasado (1992), thriller tenebroso protagonizado por Rutger Hauer. A partir de ese momento su presencia se prodiga en la pantalla, pero siempre con mínimos papeles, tanto que incluso a veces su nombre no se refleja ni en los créditos –Solteros (1992), Poderosa Afrodita (1995), Sabrina (y sus amores) (1995), Antes y después (1996)–, y no es hasta su presencia en Donnie Brasco (1997), cuando comenzó a rapiñar algunos minutos más en las películas. Así, le recordamos algo más en sus roles de Pig Vomit para Partes privadas (1997), del profesor Abbott para Desmontando a Harry (1997), del director de unidad para El Show de Truman (1998) o del sargento Hill para Salvar al soldado Ryan (1998). Lo cierto es que, aprovechando la brevedad de sus apariciones, hizo papeles como churros, hasta el punto de que algún año llegó a rodar hasta siete películas. En octubre de 1997 contrajo matrimonio con Elizabeth Cohen y en el año 2001 tuvieron su primer hijo, Samuel.

Poco a poco –es ley de vida y también de las obligaciones de su nuevo estado civil–, comenzó a espaciar más sus trabajos. A la vez, éstos se hacen más importantes, más densos: Man on the Moon (1999), Esta abuela es un peligro (2000), Cosas que no se olvidan (2001) o El planeta de los simios (2001) son ejemplos significativos. Destacó luego como el Gordo de la banda de Edward Burns en la movidita Confidence (2003), y más tarde como Shorty, el amigo íntimo de Ben Affleck en la entretenida Paycheck (2003). Y así hasta que recibió la oferta de interpretar al protagonista de unos cómics americanos, tan originales como estrafalarios. Su composición de Harvey Pekar en American Splendor (2003) es sencillamente magistral, entrañable, irrisoria, patética, y sobre todo auténtica como la vida misma. Los premios hacen acto de presencia por primera vez en la carrera de Giamatti, y no harán sino preparar la gran explosión que se producirá posteriormente con Entre copas (2004), la gran revelación del año pasado. Imposible olvidar a Miles Raymond, imposible no saborear con él el vino de California, imposible no deprimirse, imposible no sentir la soledad del hombre sin amor. Un papel estelar que le ha convertido en estrella, aunque la fama no le atrae demasiado a este grandísimo actor: “Llamar la atención nunca ha sido el objetivo de mi trabajo. Entre copas no cambia nada. Nunca he querido ser más que un buen actor secundario. Realmente disfruto con ello”. Y nosotros también, ya lo creo. Próximamente le veremos encarnar a Joe Gould en el biopic de boxeo Cinderella Man, protagonizado por Russell Crowe, y entre sus proyectos más esperados se encuentra La joven del agua, lo próximo de M. Night Shyamalan, en donde será cabeza de cartel junto a Bryce Dallas Howard.

Filmografía
Jungle Cruise

2021 | Jungle Cruise

Inspirada en la famosa atracción del parque temático Disneyland, muestra una expedición a la selva amazónica repleta de aventuras. Está protagonizada por Dwayne Johnson como el carismático capitán del barco fluvial y Emily Blunt que encarna a una decidida exploradora en una misión de investigación.

Gunpowder Milkshake

2020 | Gunpowder Milkshake

Eva era lo más importante en la turbulenta vida de su madre Scarlet. Pero unos enemigos implacables obligaron a Scarlet a huir abandonando todo, incluida a su hija. Años más tarde, Eva se convierte en una asesina a sangre fría siguiendo los pasos de su madre. Después de perder el control en una misión, poniendo a una inocente niña de 8 años en peligro, Eva no tiene más remedio que enfrentarse sin escrúpulos a sus antiguos compinches. Y Scarlet y su banda no tienen más remedio que volver para intentar ayudarla.

¿Estamos solos?

2018 | I Think We're Alone Now

Private Life

2018 | Private Life

El catcher espía

2018 | The Catcher Was a Spy

Película basada en hechos reales, que a priori suenan a sugestivos, pero que al menos tal y como se desarrollan, resultan finalmente algo insulsos. El título original suena a juego de palabras, "The Catcher Was a Spy" se parece mucho a "The Catcher in the Rye", o sea "El guardián entre el centeno", la famosa novela de J.D. Salinger, con la que el film no tiene nada que ver. La trama sigue la trayectoria del enigmático jugador de béisbol Moe Berg, que durante la Segunda Guerra Mundial trabaja en el OSS, el servicio de inteligencia estadounidense, como espía, en una cuestión muy delicada, el desarrollo de la bomba atómica por parte de los alemanes, donde sería pieza clave el célebre físico ganador del premio Nobel Werner Heisenberg. A Berg le toca averiguar hasta que punto el científico tiene desarrollada la investigación, y su grado de cooperación con los nazis, pues en determinados supuestos, su misión sería asesinarle. El guión corre a cargo de Robert Rodat, a partir de la obra de Nicholas Dawidoff, lo que parecía una buena opción dada su experiencia en libretos de corte histórico como los de Salvar al soldado Ryan, El patriota, y más recientemente, Kursk. Pero se pone tanto el acento en la personalidad misteriosa de Berg –imposible saber si es homosexual o bisexual, y por qué parece incapaz de comprometerse o empatizar con alguien, sus alardes de intelectualidad acaban conformando una actitud impostada algo irritante– y en su cometido secreto –¿será capaz de intentar matar a alguien a sangre fría?–, que no se cubren las expectativas, el espectador acaba con la sensación de que le han estafado. También puede haber pesado  en el resultado final insatisfactorio la personalidad del director Ben Lewis, que escribió y dirigió Las sesiones, y a quien parecen interesar la psicología indescifrable y sexualmente ambigua de ciertos personajes. Sea como fuere, lo que se cuenta, o el magnífico reparto de actores en pequeños papeles, no bastan para dar suficiente consistencia y solidez a la historia, que se acerca a la nadería.

5/10
Billions (2ª temporada)

2017 | Billions | Serie TV

Después de ser derrotado hábilmente, el brillante rey de los fondos especulativos Bobby ‘Axe’ Axelrod se ocupa y usa sus enormes recursos para vengarse del despiadado fi scal de distrito Chuck Rhoades. Chuck se encuentra bajo investigación, pero a pesar de las difi cultades, el fi scal todavía tiene algunas cartas que jugar y pronto Axe entenderá que el dinero no puede comprarlo todo.

The Phenom

2016 | The Phenom

Morgan

2016 | Morgan

Lee Weathers, ejecutiva de riesgos de una corporación especializada en arreglar cualquier tipo de problemas, acude a un laboratorio donde deberá evaluar a Morgan, una joven creada artificialmente. Ésta ha tenido un arranque de furia, atacando a una de las científicas que la supervisan. Ridley Scott ejerce como productor del debut en el largometraje de Jake Scott, que también sigue sus pasos como realizador, al igual que su medio hermana Jordan (Cracks). Construye un notable relato de ciencia ficción en torno a la ética de la biotecnología, tema central de la gran obra maestra de su padre, Blade Runner, con la que comparte algunos elementos. Y aunque como cabe suponer no llega a la altura, el chico apunta maneras. Con una ambientación fría, el film tiene un montaje dinámico, por lo que aprovecha muy bien un guión correcto de Seth W. Owen, que estuvo en la Black List, que recopila los mejores libretos no producidos. Además, cuenta con un reparto coral de lujo, en el que destacan Kate Mara y la inquietante Anya Taylor-Joy (La bruja), que llevan el  mayor peso de la película.

6/10
Billions

2016 | Billions | Serie TV

Ambiciosa serie de intriga empresarial y política de Showtime situada en Nueva York, que supone el enfrentamiento entre dos hombres poderosos, encarnados por actores carismáticos. Bobby Axe es un popular empresario multimillonario, que discretamente ha ayudado a las familias de sus empleados que murieron en los ataques del 11-S y fue capaz de remontar el golpe que supuso la muerte de su socio, un auténtico crakc en la bolsa con los fondos de inversión privados. En su actividad empresarial podría no haber jugado limpio, algo que de destaparlo supondría un espaldarazo a la gestión del fiscal general, Chuck Rhoades. Pero el fiscal duda sobre cómo actuar, sobre todo porque su esposa, eminente psiquiatra, viene desempeñando tal función para los empleados de Axe, incluido este mismo, lo que podría suponer un conflicto de intereses. El trío compuesto por Brian Koppelman, David Levien y Andrew Ross Sorkin saca adelante una trama en las altas esferas del poder, en que se mueve mucho dinero, y donde destacan los dos protagonistas, Paul Giamatti y Damian Lewis, que comparten el deseo de llegar a lo más alto con el hecho de ser hombres de familia. Con un puñado de directores de primerísimo nivel, saben sacar partido a los conflictos profesionales y familiares, y los intercambios dialécticos son muy ágiles e ingeniosos. En las distintas situaciones que afrontan chocan la ambición con el deseo de hacer lo correcto y con justicia, aunque a veces se quede la humanidad en el camino.

6/10
San Andrés

2015 | San Andreas

Ray, piloto de rescate de Los Ángeles, es el tío a quien hay que llamar en caso de accidente. Si por ejemplo una incauta automovilista ha quedado suspendida en medio de un acantilado, él aparece en su helicóptero y salva la situación. Pero no ha podido superar la muerte de una de sus hijas, lo que ha destruido su matrimonio con Emma, que ha rehecho su vida con el magnate Daniel Reddick. Cuando la falla de San Andrés provoca un terremoto sin precedentes, Ray logra salvar in extremis a Emma de la azotea de un edificio, y juntos volarán hasta San Francisco en busca de su otra hija, Blake, a la que su padrastro ha dejado abandonada a su suerte. Se puede criticar bastante a San Andrés, pues cuenta con personajes arquetípicos, el guión de Carlton Cuse (uno de los escritores habituales de Perdidos) es más simple que el mecanismo de un chupete y le falta sutileza a su alegato familiar, positivo y muy en la línea de Jungla de cristal, claro punto de referencia. La frescura brilla por su ausencia, pues resulta bastante similar a cualquier película catastrofista de Roland Emmerich, con su científico visionario al que nadie hace caso, etc. Está al frente el hasta ahora mediocre Brad Peyton, responsable de Viaje al centro de la Tierra 2: La isla misteriosa, donde ya contaba con Dwayne Johnson. Pero logra un modélico blockbuster veraniego para no pensar demasiado, que funciona a pesar de los clichés. Aquí se viene a contemplar efectos especiales, tan resultones que a ratos el espectador creerá que se encuentra en el epicentro de la destrucción. El citado Johnson no ganará el Oscar al mejor actor pero logra que el espectador empatice con su personaje. Le secunda un reparto desigual en el que cabe un excelente Paul Giamatti, y un nefasto Ioan Gruffudd, demasiado exagerado como un intruso en la familia que resulta ser más egoísta de lo esperado. En resumen, San Andrés mantiene el ritmo, que es lo que importa, y poco más.

5/10
Straight Outta Compton

2015 | Straight Outta Compton

Biopic de los miembros de NWA, abreviatura de Niggaz Wit Attitudes, que se podría traducir como "Negros con orgullo". El conjunto fue uno de los grandes pioneros del gangsta rap, subgénero que se distingue por sus letras explícitas, que reflejan el estilo de vida violento de quienes viven en los suburbios más duros de Estados Unidos. La acción comienza a mediados de los 80 en Compton, en aquel momento una de las ciudades más peligrosas del condado de California, castigada por el crack y las guerras de bandas, donde el joven Eazy-E aspira a dejar de ser un camello, con lo que tras hablar con su amiguete Dr. Dre, pinchadiscos local, deciden formar un grupo musical al que también se unen DJ Yella, McRen y Ice Cube. En Estados Unidos, Straight Outta Compton se convirtió en todo un fenómeno. Se explica en primer lugar porque NWA viene a ser el Dream Team de los raperos, pues sus componentes están considerados los reyes de su estilo, con esta formación y sus trabajos posteriores. Pero también por los paralelismos de la época que retrata, cuando el vídeo de los agentes golpeando a Rodney King provocó trágicos disturbios raciales, y el momento de su estreno, después de que el también grabado asesinato de Walter Scott, hombre negro desarmado, a manos de un agente, y otros casos de violencia policial, provocaran una situación comparable. Describiendo este contexto el hábil afroamericano F. Gary Gray, habituado a brillar con productos que en otras manos hubieran sido bastante convencionales, como The Italian Job, y Negociador, consigue el prodigio de que se entienda (pero no que se aplauda) que hiciera furor, sobre todo en un sector de la población, un grupo cuyos títulos, como "Fuck the Police", hablan por sí solos. Pero lo logra a costa de un dibujo demasiado estereotipado de la situación, pues por ejemplo, aquí los representantes de la ley parecen todos archivillanos de película de superhéroes. Puesto que algún miembro de NWA ejerce como productor del film, Gray se abstiene de críticas hacia ellos. Dibuja además un mundo similar a una jungla, donde parece que sólo se obtiene el respeto por la vía de la violencia y las armas, o por tener un golpe de suerte y ganar mucho dinero porque tu grupo se ponga de moda. El único objetivo válido parece ser llegar a la cima para tener más sexo y coches mejores. Los excesos no parecen acarrear consecuencias, salvo que se tenga la mala suerte de contraer el sida. En cuanto a cuestiones cinematográficas, Gray imprime un ritmo ágil a las dos horas y media de metraje, y siguiendo la moda actual, propiciada por un emblemático episodio de True Detective, incluye un plano secuencia impactante en un hotel. También consigue que brillen los actores, sobre todo Paul Giamatti, que como manager vuelve a demostrar su capacidad para transmutarse en personajes muy diferentes, pero de la misma forma son creíbles los jóvenes protagonistas, sobre todo el debutante O'Shea Jackson Jr., que físicamente y con sus gestos parece una versión joven del legendario Ice Cube, aunque es posible que ser su hijo le haya ayudado bastante.

5/10
The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro

2014 | The Amazing Spider-Man 2

Sony no está dispuesta a soltar al director de la 'indie' (500) días juntos. Puesto que el 'reboot' de la saga arácnida compensó con creces el ligero pinchazo de la tercera entrega de la trilogía dirigida por Sam Raimi, la compañía le ha encargado de nuevo a Marc Webb el siguiente episodio, The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, al tiempo que, para aprovechar los derechos antes de que reviertan a Disney, se preparan diversos spin-offs, con villanos de la franquicia. En The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, Peter Parker se gradúa en el instituto, pero se siente incómodo con su novia, Gwen Stacy, pues le prometió a su padre moribundo que se mantendría alejado de ella. Tras la ruptura de la pareja, irrumpe en la ciudad Electro, convertido en supervillano por un accidente eléctrico. Mientras, Harry Osborn intenta conseguir sangre de Spider-Man para inyectársela, como posible antídoto para la enfermedad que ha heredado de su padre, el magnate Harry Osborn, que fue el Duende Verde. Debido a la saturación del género superheróico, el nivel anda muy alto. Algunos títulos lo consiguen, como Capitán América: El soldado de invierno, pero The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, estrenada pocas semanas después, no puede evitar caer en arquetipos (el tipo que se convierte en supervillano por accidente, la lucha por mantener la identidad secreta, los experimentos de una megacorporación, etc.). Al frente del equipo de guionistas se hayan Alex Kurtzman y Roberto Orci, casi siempre eficaces, a pesar de su trabajo a destajo (en los últimos tiempos combinan episodios de Sleepy Hollow y Hawai 5.0 con producciones cinematográficas como Star Trek: En la oscuridad). Pero esta vez no pueden evitar una caída de ritmo a mitad del metraje, cuando los encuentros y desencuentros de la pareja protagonista pierden interés. Este bache lastra el dramatismo que se pretende con la traca final, cuando The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro remonta más o menos. Sin embargo, en esencia contentará al respetable, pues ofrece lo esperado: efectos especiales chispeantes, secuencias de accion electrizantes e interpretaciones nada corrientes, de los siempre sorprendentes Andrew Garfield y Emma Stone, y de un exageradísimo pero solvente Jaime Foxx. The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro se centra no sólo en el "un gran poder conlleva una gran responsabilidad", tema habitual de la franquicia, sino que sobre todo reflexiona sobre la influencia del legado familiar y de las raíces en el individuo.

5/10
Love & Mercy

2014 | Love & Mercy

Los Beach Boys irrumpieron en los años 60 y pronto se convirtieron en uno de los grupos más importantes de Estados Unidos. Famosos por sus cuidadas melodías, con variedad y mezclas de voces armónicas y mucha instrumentalización, se ganaron el favor del público y la crítica, con temas ya legendarios como el primerizo “Surfin’ USA”, “I Get Around”, “Good Vibrations" o “God Only Knows”, este último incluido en su rompedor álbum Pet Sounds (1966), considerado por el mismísimo Paul McCartney como “el mejor disco vocal jamás grabado”. El alma del grupo eran los tres hermanos Wilson y más especialmente Brian Wilson, compositor de la banda y creador virtuoso del sonido de los Beach Boys. Pero, como suele ocurrir, la banda tuvo sus luces y sus sombras. Love & Mercy explora sus sombras, que tienen que ver con las penalidades que sufrió Brian, quien empezó a tener manías, paranoias, problemas que afectaron a su estabilidad mental tras la publicación de Pet Sounds. El LSD entró en su vida y las relaciones entre los miembros de la banda se tensaron. Brian quedó finalmente apartado y durante años fue sometido a penosos tratamientos psiquiátricos. Productor de películas tan notables como Hacia rutas salvajes, El árbol de la vida o 12 años de esclavitud, en su segunda película como director -tras la lejana Old Explorers, de 1990- Bill Pohlad retrata la vida de Brian en dos tiempos: el primero en la época más creativa y rompedora, que coincidió con el afloramiento de sus desequilibrios; el segundo, veinte años después, a mediados de los 80, cuando vivía aletargado, presa de los medicamentos y los abusos de su médico, y su vida había perdido cualquier aliciente. Hasta que apareció una mujer llamada Melinda Ledbetter. Pohlad procura mantener la objetividad, la distancia, gracias a un guión de Oren Moverman y Michael A. Lerner que evita detenerse demasiado en muchos aspectos de la vida de Brian, y busca narrar la historia con pinceladas sueltas (a veces tan importantes como la dolorosa relación con su padre), centrándose más en la persona, en el temperamento, que en los hechos. Se agradece por tanto que no se agote al biografiado, pero a veces, la película está tan lejos de la hagiografía como de la narración apasionada (se echa de menos, por ejemplo, más música) y el conjunto puede resultar algo frío. De todas formas, el atractivo de Love & Mercy es innegable, y los contados momentos emotivos funcionan. Y es que la vida real tiene mucho peso. Y el espléndido reparto ayuda, gracias a un casting muy ajustado, con un excéntrico Paul Dano, un John Cusack muy 'zombie', un ambiguo y astuto Paul Giamatti y una luminosa Elizabeth Banks que es un verdadero ángel.

6/10
Madame Bovary

2014 | Madame Bovary

“Madame Bovary”, obra cumbre de Gustave Flaubert, acumula una docena de adaptaciones al cine y la televisión. Destacan, quizás, la rodada por Claude Chabrol en 1991, con una modélica Isabelle Huppert, o la entregada por Vincente Minnelli, en 1949, eficaz aunque sea más similar a los melodramas de la época que al libro, y que cuente con una Jennifer Jones que no acaba de dar la talla. Ahora, prueba fortuna la francoamericana Sophie Barthes, responsable de Cold Souls. Sigue más o menos el conocido texto. Emma Rovault, hija única de un granjero viudo de Berteaux, contrae matrimonio con Charles Bovary, joven doctor de provincias. Emma no se siente a gusto con su vida conyugal, por lo que busca consuelo en aparentar un estatus social superior al suyo, por lo que también acaba fijándose en otros hombres… Tras un arranque, con la boda, más o menos logrado, pronto queda claro que a Barthes le viene grande la empresa. La novela consigue que se entienda muy bien que Emma Bovary, obsesionada con una idea de la felicidad irreal, acabe desencantada de su esposo, y por tanto siéndole infiel, lo que la conduce al desastre. Aquí, no se acaba de comprender del todo por qué recurre al adulterio, mientras que a tono con los nuevos tiempos, permisivos en materia de sexo, la infidelidad no parece tener peso alguno en su desenlace final, sino que la protagonista se dirige a su propia destrucción por los problemas económicos. Se han eliminado elementos imprescindibles de la obra original, como la hija a la que el personaje no quiere, o su pasión por los folletines románticos de la época, que la convierten en una especie de don Quijote del amor, lo que explica su desencanto y su comportamiento posterior. Se trata de un film dirigido con academicismo, que cuenta con una ambientación más o menos cuidada, pero resulta demasiado insustancial y frío. Casi todos los actores pasan sin pena ni gloria, pues Mia Wasikowska será menos recordada por su Emma Bovary si cabe que por su Alicia en el País de las Maravillas, y ni siquiera el siempre sobresaliente Paul Giamatti parece haberse esforzado para su boticario. Se salva en cierta medida Rhys Ifans, memorable como tendero.

5/10
Al encuentro de Mr. Banks

2013 | Saving Mr. Banks

Tras dos décadas tratando de persuadir a Pamela Travers para llevar al cine su emblemática obra “Mary Poppins”, Walt Disney logra un principio de acuerdo con la autora, en dificultades económicas, que incluye la aprobación del guión y del reparto, entre otras exigencias. Pero la señora Travers -así le gusta que la llamen- no estampará su firma en el contrato sin antes haber viajado a California para observar sobre el terreno en que puede ir a parar la aventura cinematográfica. Será un viaje también al pasado, los tristes recuerdos de infancia en Australia que inspiraron a “Mary Poppins” se agolparán en su cabeza, conformando un muro de resistencia frente a Walt y su equipo, a la hora de dar su conformidad a las ideas sobre las que quiere cimentarse la película. Encantadora película que explica con idas y vueltas del pasado la gestación de “Mary Poppins”, la novela, y Mary Poppins, la película. Con un guión de las televisivas y poco conocidas Sue Smith y Kelly Marcel, y suaves transiciones entre presente británico-americano y pasado australiano, John Lee Hancock, que hasta ahora había demostrado ser un buen artesano a la hora de contar historias muy humanas basadas en hechos reales -The Rookie, El Álamo (2004), The Blind Side (Un sueño posible)-, logra su mejor trabajo. Llama la atención el equilibrio logrado entre las situaciones propias de comedia provocadas por el difícil carácter de Pamela, y los momentos dramáticos por un pasado no bien digerido, y al que una fantástica novela infantil había servido para practicar una suerte de exorcismo. La invitación al perdón y el deseo de no juzgar con dureza al propio progenitor son ideas hermosas que atraviesan la trama. Las piezas encajan, todo fluye con naturalidad en esta película capaz de elevar el espíritu y alimentar los sueños. Los momentos en el estudio, con los letristas y compositores presentando sus canciones, Walt entusiasmado, y Pamela poniendo sus peros, son fantásticos. Realmente Emma Thompson está pletórica dando vida a la escritora encerrada en sus inseguridades, que trata de combatir mostrando una rotundidad y una lengua afilada que le permitan guardar las distancias. Y Tom Hanks supera con nota su caracterización de Walt Disney, empresa nada sencilla al tratarse de un personaje tan conocido por sus populares apariciones en la pequeña pantalla. Todos los personajes secundarios, como el chófer de Paul Giamatti, tienen su encanto, y ninguno carece de importancia. Los tramos del pasado presentan el necesario peso específico y acaban iluminando completamente el presente en el momento adecuado, hasta explicar el inteligente e intraducible título original de la película, “Saving Mr. Banks”. Es cierto que hay momentos que da la impresión de que deberían haber sido memorables, como la reunión londinense, a los que falta un poco de chispa. Pero a cambio hay en puñado de momentos verdaderamente mágicos, entre los que no es el menor en emotividad el de la premiere de ese film ya clásico titulado Mary Poppins, hecho realidad por la tenacidad de uno de los grandes de la historia del cine.

7/10
12 años de esclavitud

2013 | 12 Years a Slave

Norte de los Estados Unidos. Solomon Northup es un hombre negro, casado y con dos hijos, que goza de una buena posición. Con la excusa de ofrecerle un atractivo trabajo, y aprovechando la ausencia de su familia, dos desalmados le secuestran y es vendido como esclavo. A lo largo de 12 años pasará por distintas plantaciones sureñas, sirviendo a distintos amos. No perderá la esperanza de recobrar la libertad, pero la supervivencia pasa por no mostrarse como alguien con educación, y por el dilema moral de cuál debe ser su reacción ante tremendas injusticias de las que es testigo. Formidable película, quizá el mejor drama que se ha filmado en cine sobre la esclavitud en Estados Unidos, destinado a tener el impacto que sobre el holocausto tuvo La lista de Schindler. Se basa en una historia real, que contó el propio Solomon Northup en un libro publicado en 1853. Steve McQueen (II) ha probado sobradamente sus capacidades como cineasta en Hunger –las huelgas de hambre de terroristas del IRA– y Shame –las adicciones sexuales–. Aquí se aplica con realismo en describir las penalidades de un hombre libre reducido al estado de esclavitud sin que pueda hacer nada por impedirlo, lo que supone una inmersión en el infierno de algo socialmente aceptado, disponer de las personas como si pudieran ser propiedad de alguien. Hay innegable crudeza en varios pasajes –las flagelaciones, el impuesto despojo de la intimidad...–, pero justificable y medianamente elegante. Lejos del director y de su guionista John Ridley caer en la sensiblería, o en el trazo caricaturesco del hombre blanco. Hay un esfuerzo claro por la objetividad, se procura penetrar en el punto de vista de la época sin condenas explícitas, ya sea el del propietario buena persona pero con problemas económicos, que no considera que sea labor suya cambiar las cosas; el capataz pendenciero de enorme ego; el depravado dueño de una plantación, y su no menos depravada esposa, por los celos que alimenta hacia una esclava de la que abusa el otro; los que usan del engaño para servir a sus propios fines; y los que tienen claro que no existen diferencias reales entre los blancos y los negros. Mientras que entre los esclavos las actitudes oscilan entre el extremo de la desesperación y el intento de la huida, y el de aceptación de lo que hay. McQueen demuestra maestría en la composición de muchos planos -repite colaboración con su operador habitual Sean Bobbitt-, verdaderos cuadros “pintados” con talento, podemos citar dos ejemplos sorprendentes, el de la carta que arde quedando reducida a unos rescoldos, y finalmente llevando a la oscuridad, algo en lo que casi coincide el estado anímico de su autor; o el del esclavo semiahorcado, sosteniéndose de puntillas para no ahogarse, mientras alrededor sus demás compañeros, despojados de la libertad, despliegan una inusitada actividad. El completo reparto hace un trabajo extraordinario. Incluido Brad Pitt, a quien hay que felicitar aún más por ser productor de la película, o sea, uno de los responsables de su existencia. Pero puestos a destacar a alguien, es obligado mencionar al protagonista, formidable Chiwetel Ejiofor, y Michael Fassbender, que compone a un sádico al que te puedes creer.

9/10
El congreso

2013 | The Congress

Desigual película del cineasta israelí Ari Folman (Vals con Bashir), que adapta libremente “Congreso de Futurología”, novela de uno de los autores clave de la ciencia ficción, el polaco Stanislaw Lem. Aporta una reflexión acerca de la naturaleza del oficio de los actores, el papel que las películas juegan en la vida de las personas, y más allá de todo, acerca de la existencia humana y el sentido de la vida. En un juego que trata de aproximar realidad y ficción, Robin Wright se interpreta a sí misma. Se supone que la actriz que saltó a la fama con La princesa prometida ya no goza de la popularidad de antaño: cuarentona, le ofrecen pocos papeles y éstos de muy escaso interés. Hasta que un estudio le propone que siga la estela de otros actores que venden sus derechos digitales, o sea, renuncian a actuar en el futuro, y convenientemente escaneados con todas sus expresiones posibles, están listos para ser replicados en nuevas películas gracias a los ordenadores; una idea que ya exploró en cine Andrew Niccol en S1m0ne. Aunque reacia a un acuerdo semejante, Robin, que está criando a sus hijos Sarah y  Aron, éste con una grave enfermedad, podría llegar a un acuerdo pensando en ellos. El congreso consta de dos partes bien diferenciadas, separadas por un intervalo de 20 años, el tiempo que dura el contrato que el estudio le ofrece a Robin. La primera, rodada con actores de carne y hueso, atrapa, y contiene secuencias tan intensas como aquella en que el agente de la actriz –estupendo Harvey Keitel– le logra arrancar emociones mientras ella se prepara para ser escaneada. En cambio el segundo tramo del film, realizado con técnicas de animación, resulta mucho más confuso y pesado, la acción se torna reiterativa. Folman trata de mostrarnos un mundo alternativo, al estilo Matrix, en el que algunos aceptan vivir porque reporta ciertas ventajas, aunque con el precio de renunciar a la realidad. Imágenes de una especie de gurú estilo Steve Jobs, o de unos rebeldes montando una especie de revolución, resultan algo delirantes y se dirían deudoras del anime, aunque sin la fuerza y lirismo que tantas veces consiguen los cineastas japoneses. Queda la impresión de que se podía haber logrado un film mucho más emotivo y cercano, por ejemplo la relación de la madre con su hijo no tiene toda la fuerza deseable. Y los dibujos con personajes famosos acaban cansando, cualquiera diría que Folman está jugando a los Simpson incorporando celebrities a su paisaje animado.

5/10
Downton Abbey (4ª temporada)

2013 | Downton Abbey | Serie TV

Julian Fellowes demuestra su capacidad para crear nuevas situaciones capaces de conmover, al tiempo que muestran las transformaciones sociales, en torno a la familia Crawley y el servicio, en su magnífica mansión de Downton Abbey en York. La muerte de Matthew en accidente de automóvil ha sido un duro golpe para todos, pero sobre todo para lady Mary, que parece incapaz de sobreponerse a la tragedia y cuidar de su hijo George, y de asumir las obligaciones para gestionar correctamente el patrimonio familiar en tiempos complejos. Aunque el tiempo se revela como bálsamo capaz de hacer cicatrizar las heridas, y empezarán a revolotear en torno a Mary nuevos pretendientes. Su hermana Edith, tras un chasco al pie del altar, parece que podría encontrar la felicidad con el editor Michael, pero existe el obstáculo de su mujer, enferma mental, que debería dar su consentimiento al divorcio, algo que no resulta posible, por lo que surge la opción de intentarlo en Alemania, decisión que se revelará problemática, y a la que se sumará un inesperado embarazo. También hay una doncella nueva, Edna, a la que Bradley presiona porque conoce alguno de sus secretos. Tom se debate entre el cariño de los Crawley y su sensación de que está renunciando a sus antiguos ideales. Aunque sin duda el suceso inesperado y traumático de la temporada es una agresión sexual en el mismísimo Downton Abbey, que se oculta por miedo a las reacciones que podría suscitar su conocimiento en algunos personajes. Verdaderamente Fellowes ha conseguido crear un microcosmos de personajes entrañables, que se hacen querer, y hasta a los más odiosos llegas a entenderles, tan formidables son las interpretaciones del elenco al completo. La idea de adaptarse a los nuevos tiempos aletea constantemente, lo que se ve en nuevos personajes como la jovencita algo alocada Rose, sobrina del conde, o en la familia americana, que quita importancia a tradiciones y modos de hacer que parecían inconmovibles.

8/10
John muere al final

2012 | John Dies at the End

En la calle lo llaman “salsa de soja” y transporta a los que la toman a través del tiempo. Sin embargo, cuando algunos regresan ya no son seres humanos. Así es como se produce una invasión silenciosa de la Tierra que hace que la humanidad necesite urgentemente un héroe. Aquí aparecen John y David, un par de desertores de la universidad que apenas son capaces de mantener un trabajo. ¿Podrán estos dos seres aterrados salvar a tiempo a la humanidad?

Cosmópolis

2012 | Cosmopolis

Nueva York, época convulsa. El capitalismo no vive sus mejores momentos, y la vida de los que se han enriquecido con el sistema corre serio peligro. Es el caso del preboste Eric Packer, joven que se mueve en la cúspide del poder, y que decide recorrer la ciudad de punta a punta en su larga limusina blanca, con intención de procurarse un corte de pelo. En el lento trayecto -una visita presidencial, un entierro y otros múltiples eventos- departe con unos y otros, y hace diversos altos en el camino. Adaptación de la novela homónima de Tom DeLillo, el propio David Cronenberg ha escrito en solitario el guión de Cosmópolis, además de dirigir. Aunque hay ideas que visualmente dan juego -la limusina como una especie de burbuja insonorizada, donde el protagonista se aísla de lo que ocurre afuera, en el mundo-, lo cierto es que Cronenberg se equivoca manteniendo los largos y afectados intercambios verbales entre los personajes, prácticamente calcados de la obra de DeLillo, que agotan a pesar de su aparente brillantez, la sensación de que son pronunciados como si se estuvieran definiendo grandes verdades universales sobre las que se sostiene el mundo acaba resultando ridícula. Parece claro que la elección de un correctito Robert Pattinson en el papel principal tiene subtexto, Cronenberg nos estaría describiendo en Cosmópolis a un arrogante "vampiro" capitalista que chupa la sangre al mundo, que está entregado a las pompas del poder y el dinero, y se mueve por pulsiones sexuales recurriendo a una violencia fría y brutal cuando lo estima necesario. El resto de personajes son absolutamente episódicos, da pena ver a Juliette Binoche en un papelito sin interés, por citar un ejemplo. El cineasta canadiense imprime a Cosmópolis una atmósfera malsana y una frialdad gélida tan típicas en su filmografía, aunque aquí la limusina no llega a jugar el papel perverso de los autómoviles de Crash (1996). A la hora de describir a un Packer banal y decadente, Cronenberg no puede evitar incluir alguna de esas escenas repulsivas que tanto le gustan, como el momento en que le da por dispararse en la propia mano.

4/10
Rock of Ages (La era del rock)

2012 | Rock of Ages

Sherrie es una joven rubia, de ojos azules, que llega a Los Ángeles procedente de Oklahoma cargada de sueños. Es amante del rock y la suerte le sonríe nada más llegar cuando conoce a un Drew, camarero en el mítico bar de Sunset Strip donde debutó el gran Stacy Jaxx, estrella inigualable del Rok n' Roll. Sherrie se enamora de Drew y es contratada para trabajar en el local. Todo es perfecto. Sin embargo, muy pronto se da cuenta Sherrie de que la suerte te puede dar la espalda el día menos pensado. No funciona esta comedia musical dirigida por Adam Shankman (Hairspray), cuyos elementos estaban perfectamente elegidos para diseñar el éxito, al menos comercial. ¿Qué falla, entonces en Rock of Ages (La era del rock)? En el cine hay tópicos, vale, no pasa nada, pero cuando absolutamente toda la historia sigue los raíles de lo más convencional hasta llegar el destino más previsible, la cosa pasa a convertirse en algo difícil de tragar, un mejunje acaramelado, buenista y cursi, por mucho que se disfrace de cueros, gritos y chicas semidesnudas. Es inimaginable lo que pensarán de este musical los auténticos amantes del rock. Mejor que ni se les ocurra verlo. Es verdad que Rock of Ages (La era del rock) es ante todo una comedia, cine al más puro estilo frívolo hollywoodiense y que no hay que hacerse grandes ilusiones, pero, por favor, si vemos que la chica perfecta, rubia y de ojazos azules llega a Los Ángeles para triunfar en el rock, que se enamora la primera noche de un chico que sueña lo mismo y que precisamente trabaja en un local que es un templo clásico del rock duro, si un malentendido acaba con su amor, si la gran estrella rebelde lo que desea en el fondo es el amor verdadero, si los viejos rockeros de cuero puede que sean de la otra acera, si la alcaldesa anti-rock es en realidad una groupie de corazón, si los sueños han de romperse con un trabajo de stripper, si el agente de la estrella resulta ser un aprovechado sin escrúpulos, si la periodista de gafitas se convierte en una gata en celo, etc., etc., la cosa entonces se hace prácticamente insostenible. ¡Si hasta la protagonista llega en un autobús Greyhound! Llegados a este punto lo único que se salva de Rock of Ages (La era del rock) es... la música. Aunque tampoco es que sea memorable, para nada, e incluso a menudo está demasiado presente. La narración está planteada con el aire fantasioso de otros musicales modernos, en donde la puesta en escena cambia de repente, suenan los acordes, los focos modifican su color e intensidad y todo parece un sueño mientras todo el mundo se pone a cantar y bailar, etc. A lo largo del metraje escuchamos de ese modo un gran puñado de temas clásicos, entre los que pueden destacar "I Want to Know What Love Is" (interpretado por Tom Cruise y Malin Akerman), "Waiting for a Girl Like You" (con Julianne Hough y Diego Boneta) o “Here I Go Again”. En cuanto al reparto, es de justicia afirmar que Tom Cruise pone toda la carne en el asador, que la joven Julianne Hough (Footloose (2011)) es expresiva y no lo hace nada mal, y también que Paul Giamatti y Alec Baldwin siguen manteniendo el tipo. En cuanto a los demás, mejor ni mentarlos, sobre todo a Catherine Zeta-Jones... Hay que ver lo que ha cambiado esta mujer.

4/10
Win Win, ganamos todos

2011 | Win Win

Mike Flaherty es abogado de una pequeña población, felizmente casado, con dos niñas. En sus ratos libres entrena al equipo de lucha libre de un instituto. Enredado en dificultades económicas con las que no quiere preocupar a su esposa, acepta ser el tutor legal de un cliente anciano con principio de demencia senil, lo que supone unos ingresos extra. Un día se presenta Kyle, el nieto adolescente del anciano, con dificultades en casa, su madre soltera está en un programa de desintoxicación. Los Flaherty acogen en su hogar al chico, mientras Mike descubre que tiene ahí un diamante en bruto, Kyle tiene talento más que sobrado para la lucha libre. El actor Thomas McCarthy prueba su enorme talento para el guión y la dirección de películas, demostrado anteriormente en Vías cruzadas y The Visitor. Deslumbra lo fácilmente que fluye la narración de esta película, que combina elementos de drama, comedia y cine deportivo, sin que se imponga claramente ninguno de estos géneros. El cineasta sabe plantear conflictos de entidad, todos resumibles en la importancia de superar egoísmos y prejuicios para ocuparse generosamente de los demás, con la idea clara de que, como culminaba la película Con faldas y a lo loco, “nadie es perfecto”, a lo que podríamos añadir, “en todos podemos encontrar rasgos positivos, aunque no falten las manías y defectos”. Y al tiempo, toda la narración esta sembrada de pequeños detalles que la dotan de una agradecible credibilidad, mientras la lucha libre sirve de metáfora acerca de las peleas cotidianas que corresponden a todas las personas. El film es modélico en la construcción de personajes, con unos actores perfectamente seleccionados y dirigidos. Parece claro que McCarthy vierte en la película su propia experiencia familiar en los miembros de la familia Flaherty –estupendos Paul Giamatti y Amy Ryan, más las niñas–, pero además compone con acierto a los amigos del protagonista –estupendos secundarios Jeffrey Tambor y Bobby Cannavale–, a la abogada –Margo Martindale– y a los componentes de la familia desestructurada –el abuelo Burt Young, la hija Melanie Lynksey, el nieto Alex Shaffer, que debuta como actor–.

8/10
Malas noticias

2011 | Too Big to Fail

Una versión mordaz de la crisis financiera de 2008. Basada en el best-seller de Andrew Ross Sorkin, da una visión en profundidad de los cruces entre Wall Street y Washington y cómo sus decisiones impactan sobre los ciudadanos. Mezclando personalidades de la vida real con una apasionante cuenta atrás hacia el desastre económico, el director ganador del Oscar Curtis Hanson crea un explosivo drama cuya lente captura cómo la economia de los Estados Unidos fue recuperada cuando estaba al borde del colapso.

Los idus de marzo

2011 | The Ides of March

Estados Unidos, elecciones presidenciales. En las primarias de los demócratas, sólo quedan dos aspirantes a candidato a presidente. Uno de ellos es el gobernador Mike Morris, para quien trabaja en la campaña con papel destacado el ambicioso joven Stephen Meyers. Un ligue con una becaria y una conversación inoportuna con el jefe de campaña del otro aspirante, en medio de la decisiva pugna por el estado de Ohio, van a colocar a Stephen en una situación muy delicada. Adaptación de la obra teatral de Beau Willimon “Farragut North”, en la que el propio autor ha participado en colaboración con George Clooney –también director y actor– y Grant Heslov. El libreto final ha logrado la única candidatura al Oscar del film. Willimon se inspiró en su experiencia durante la campaña de 2004 para el demócrata Howard Dean, y hay que reconocer que le película es todo un varapalo al cinismo que con frecuencia domina la escena política. Ritmo trepidante y diálogos bien escritos ayudan a hacer avanzar una narración que tiene un sostén fundamental en un reparto formidable, empezando por el protagonista indiscutible, Ryan Gosling, y siguiendo por los “satélites” George Clooney, Paul Giamatti, Philip Seymour Hoffman, Marisa Tomei y Evan Rachel Wood. En Los idus de marzo se pinta bien la hipocresía, el juego sucio, la “flexibilidad” de lo que se suponían unos sólidos principios, el desprecio de la vida ajena, la banalidad de ciertas relaciones amorosas... La metáfora a la que alude el título está bien traída, y permite intuir pero no desvelar por donde irá el film. Un gran acierto de Clooney es no haber hecho una película partidista. Para alguien más fácilmente identificable con los demócratas, resulta inteligente que conceda esta adscripción política a sus personajes, pues al final de lo que está hablando sobre todo es de principios en la actuación pública, para lo cual es necesario tenerlos, en primer lugar, en la vida personal, con independencia de los colores del espectro político al que uno se adscriba. En la óptica de la película no hay ingenuidad, pero tampoco se cae en el cinismo fustigado, sino que hay realismo, una constatación de cierto status quo generalizado que habría que cambiar. Lo que incluye, por supuesto, a los medios de comunicación.

7/10
Templario

2011 | Ironclad

Reconstrucción de un episodio histórico real, la batalla por el Castillo de Rochester, que tuvo lugar en el siglo XIII. Tras firmar la Carta Magna, que reconoce los derechos de los ciudadanos de Inglaterra, el rey Juan persigue a los que firmaron el documento, para asegurarse el control total del reino. El valeroso caballero templario Thomas Marshall, recién llegado de las cruzadas, el barón Albany y otros nobles perseguidos por el ejército del Rey Juan, se refugian en el citado castillo, donde sufren un brutal asedio. Una dama casada con un aristócrata, Lady Isabel, se siente atraída por Marshall, y tratará de seducirle a pesar de que éste trata de respetar su voto de castidad monástica. Templario se apunta a la última onda de películas revisionistas en relación al tema de las Cruzadas, como En tiempo de brujas, El reino de los cielos, Solomon Kane, etc., con una visión simplista en la que los Cruzados son los malos absolutos de la película y están arrepentidos por haber partido a la guerra contra unos idealizados musulmanes. Su visión de la época resulta un tanto tópica y claramente anticristiana. Por otro lado, su tratamiento de uno de los temas principales, la castidad, podría haber dado más juego, pero acaba resultando excesivamente simplista. También llama la atención su descarnado recurso a la violencia, a veces repetitiva e innecesaria, como en la sucesión de mutilaciones que sobreviene hacia el final. Sin embargo tiene a su favor un elenco de actores excelente, en el que destaca el papel protagonista de James Purefoy, como templario atormentado y heroico, y de Paul Giamatti, memorable como el maquiavélico rey Juan. También llaman la atención los legendarios Brian Cox y Derek Jacobi, y la siempre eficaz Kate Mara. El realizador Jonathan English, que hace honor a su apellido, pues es británico, rueda con pulso, se luce en las secuencias de acción, y logra una reconstrucción excesivamente oscura pero convincente de la época, a pesar del ajustado presupuesto (25 millones de dólares).

5/10
Resacón 2, ¡ahora en Tailandia!

2011 | The Hangover 2

Vísperas de boda en Tailandia, esta vez se casa allí con su novia de ese país el dentista Stu. Y sus amigos de francachelas Phil y Alan, más Doug, se disponen a acompañarle en tan memorable ocasión. Por supuesto, la idea es no meterse en líos, como les ocurrió en su despedida de solteros en Las Vegas con ocasión de la boda de Doug. Pero, como no podía ser de otra manera, tras una noche de desenfreno de la que no recuerdan nada, se despiertan resacosos en Bangkok habiendo perdido al hermano de la novia, con el dedo mutilado de alguien, un divertido mono saltarín y un asombroso tatuaje en el careto de Stu. Secuela de la exitosa comedia gamberra Resacón en Las Vegas, la idea de Todd Phillips y compañía es ofrecer sin disimulos una película cortada exactamente por el mismo patrón, incluido el álbum de fotos con que se cierra el film. De modo que la personalidad de los tres amigos sirve para elaborar los diferentes gags basados en el absurdo –el dinámico Phil, el tarado Alan, y el apocado con un lado salvaje Stu–, con frecuencia de dudoso gusto –véase el “hongo” en la alfombra del motel donde se despiertan–, aunque en algunos casos francamente desternillantes –los relativos al padre de la novia y al estrafalario carácter de Alan–. Está claro que el film es sintomático de los derroteros que toma actualmente la comedia contemporánea, que opta por pintar personajes inmaduros, sin plantearse grandes cuestiones acerca de su comportamiento más allá de una innegable camaradería. Las bromas sofisticadas se dirían cosa del pasado, ahora la zafiedad, más o menos refinada, es lo que prima.

5/10
El mundo según Barney

2010 | Barney's Version

La vida de Barney Panofsky, productor televisivo, judío, hijo de un policía deslenguado, que vive en Montreal. Divorciado del amor de su vida, Miriam, algo que le produce una tremenda amargura, y padre de dos hijos, rememora cómo ha llegado a ese punto. De modo que le vemos en su juventud en Roma llevando una vida bohemia, y casándose con quien cree que es la madre de su hijo, una mujer inestable y suicida. Ya en Montreal, e introducido en el mundo de la televisión, conoce a una mujer de buena familia judía, con la que se casa. Pero en la boda sufre un flechazo instantáneo por Miriam, una de las invitadas, y desde ese momento no cejará en el empeño por lograr que se convierta en su esposa, con excesos como el envío diario de ramos de flores a su oficina en Nueva York. El director televisivo Richard J. Lewis acomete su primer largometraje en cine de entidad, la adaptación de una novela de Mordecai Richler, que sigue la trayectoria de un personaje, el Barney del título, alguien no excesivamente ejemplar, pero al menos con una certeza en su vida, el amor por su tercera mujer, Miriam, que aspira a conservar para siempre. Paul Giamatti compone con su habitual talento a un productor televisivo de una mediocre y picante serie, egocéntrico y celoso, enamorado sinceramente pero capaz con sus defectos de arruinar lo más hermoso. A su potente interpretación responde una buena pléyade de secundarios, entre los que se cuenta Dustin Hoffman y su hijo Jake Hoffman. El agridulce film, cuya narración fluye bien a pesar del largo metraje, tiene la virtud de no pretender ensalzar a su protagonista, únicamente nos pinta su trayectoria desnuda, con unos bandazos que incluyen el suicidio y la infidelidad en el capítulo de lo más ‘gordo’ y negativo, pero también las pullas y las expresiones hirientes, o la falta de respeto. No obstante en el haber de Barney hay amor, además de a la esposa, al propio progenitor y a los hijos, a los amigos, e incluso a una actriz voluptuosa a la que aparentemente despreciaba, aunque ello no evita que les pueda y les haga daño con su prepotencia y su orgullo.

6/10
La última estación

2009 | The Last Station

Los últimos años del genial novelista ruso Leo Tolstoy. Cuando vive retirado en una finca en el campo, atrapado entre dos "fuegos". Por un lado está Vladimir Chertkov, su socio en la creación de los tolstoianos, una especie de grupo creyente en la utopía de una vida armoniosa y colectiva, sin propiedad privada y un estilo de vida sencillo; viendo que su final puede estar cerca, Chertkov presiona para que legue en su testamento los derechos de su obra al pueblo, o sea, que sean de dominio público. Por otro lado su querida pero algo histérica esposa Sofya cree con bastante sentido común, que debe heredar la familia. Testigo de estos tejemanejes es el nuevo y timorato secretario de Tolstoy, Valentin Bulgakov. Resulta indudable que Michael Hoffman, director y guionista –adapta una novela de Jay Parini– ha puesto cariño en el film, pero aparte de cierto academicismo algo tieso, el conjunto está claramente desequilibrado, conviven sin orden ni concierto el drama con el sainete un tanto exagerado. Lo mejor sin duda es el trabajo actoral de Christopher Plummer y Helen Mirren, en los papeles de escritor y esposa: la idea de Tolstoy apuntada al principio –todo lo que sé, lo sé porque he amado– es preciosa, y sostiene la estructura dramática, basada en su relación; sin embargo, no puede uno por menos de pensar que no se hace justicia a este gran genio de la literatura y el humanismo en la película. Lo que resulta definitivamente grotesco es la historia de amor, colocada en primer plano, de Bulgakov con una tal Sasha (James McAvoy y Anne-Marie Duff), la verdad es que no entendemos esa relación, ni qué hace exactamente ese mujer entre los tolstoianos, cuyas costumbres de continencia sexual son muy estrictas. Ni tampoco acabamos de conectar con las convicciones utópicas de Chertkov, a pesar de que Paul Giamatti hace lo posible para no convertir el personaje en el antipático sin corazón que parece ser sobre el papel.

5/10
Duplicity

2009 | Duplicity

Dos grandes multinacionales del mundo de la cosmética, Equikrom y Burkett & Randle, se encuentran en guerra. El mercado lo es todo y sus dirigentes saben que el primero que saque a la calle el producto estrella hundirá a la competencia. Ray y Claire son espías profesionales. Inesperadamente se encuentran cuando ella ha de entregar una importante información a la empresa Equikrom y el contacto de esa empresa resulta ser Ray. Ambos se conocieron años atrás, cuando trabajaban para sus respectivos gobiernos -él en el M-16 y ella en la CIA-, pero pronto se pasaron al sector privado y ahora los dos trabajan para la misma empresa. La única diferencia es que él lo hace normalmente y ella infiltrada en la compañía de la competencia, Burkett & Randle, con el objetivo de birlar cualquier información empresarial. Y ahora esa ‘bomba informativa’ es el anuncio de un nuevo producto que revolucionará el mundo de la estética... Uno puede ser un excelente chef, pero si los ingredientes que utiliza son de baja calidad el plato que resulte siempre será decepcionante, por mucho condimento, aroma o presentación artística que le quiera dar. Y eso es lo que le ha sucedido a Tony Gilroy. Estamos ante un consumado guionista, cuyos trabajos para la fantástica 'Trilogía de Bourne' y más tarde para Michael Clayton, son ejemplos excelentes de su maestría para entrecruzar hilos narrativos y pergeñar intrincadas conspiraciones internacionales de la más moderna actualidad. También son filmes que revelan su preferencia por el mundo clásico de los espías, con una carga importante de nostalgia. Hay en Duplicity claras reminiscencias de los tiempos de la Guerra Fría, con sus agentes, topos, señuelos, falsas identidades, escuchas secretas, engaños y microfilms (ahora sustituidos por fórmulas químicas). Y, como en la película protagonizada por George Clooney, aquí las grandes potencias son reemplazadas por las multinacionales que hoy en día mueven el mundo. También explota el film el viejo tema del amor entre espías o agentes de ambos bandos, algo que hemos visto en numerosas películas de éxito, desde Con la muerte en los talones hasta Sr. y Sra. Smith. Sin embargo, aunque Gilroy intenta dar una forma dinámica a la trama, jugando con todos esos elementos, con una inspirada música de James Newton Howard y con un montaje muy ágil, visual y temporal, la verdad es que al final hay mucha parafernalia y poca ‘chicha’. Mucha alta cocina y mínimas calorías, para seguir con el símil. La historia apenas avanza durante la primera hora y media de película. Y eso es mucho. Demasiado. El film juega juega continuamente la baza del engaño propio de las películas del subgénero del espionaje. El problema no es entonces la enmarañada red de contactos, diálogos, ambigüedades y planes de acción, diseñada para atrapar al espectador, invitándole al principio a preguntarse quién engaña a quién, y quién dice la verdad, algo a lo que acaba claudicando por puro aburrimiento. No, el problema es más bien que Gilroy no ofrece más que un vacío divertimento, una gran parodia de todo ese idealizado mundo de los espías antes mencionado. Y eso es llevar la broma demasiado lejos. Al final queda poco más que una improbable historia de amor, y un suspense que se podría llamar ‘anecdótico’. El atractivo de la película estriba entonces casi únicamente en el reparto. Y hay que reconocer que Julia Roberts y Clive Owen –que ya trabajaron juntos en la infame Closer- forman una buena pareja en pantalla, con un toque humorístico natural. Su reiterado juego de diálogos funciona y hay química entre ellos.

4/10
John Adams

2008 | John Adams | Serie TV

Valiosa serie histórica de HBO basada en la obra sobre John Adams de David McCullough, que mereció el Premio Pulitzer. Entre sus productores se encuentra Tom Hanks, actor que ha respaldado muchos proyectos sobre la historia de los Estados Unidos, como Hermanos de sangre y The Pacific. Recibió numerosos galardones, sobre todo en los Emmy y en los Globos de Oro. Sigue los primeros 50 años de los Estados Unidos a través de uno de sus protagonistas menos conocidos, John Adams, uno de los firmantes de la Declaración de Independencia, considerado con toda justicia padre fundador, y segundo presidente después del doble mandato de George Washington. La serie dirigida por Tom Hooper y escrita por Kirk Ellis presenta muchas virtudes, pero quizá la principal es su perfecto entrelazamiento entre los acontecimientos históricos y la peripecia personal de John Adams, lo que incluye la historia de amor, más de 50 años, con su esposa Abigail, y las satisfacciones, decepciones y sufrimientos deparados por sus cuatro hijos. Todo presentado con ajustado realismo y un formidable diseño de producción. Ha tenido la suerte Hooper de contar con un generoso presupuesto y con más de nueve horas para contar los hechos, pero eso no quita su mérito para pintar a un personaje con el que, evidentemente, simpatiza, pero del que también muestra sus limitaciones. Así, es muy interesante conocer su trayectoria inicial como abogado, en que asumió la impopular tarea de defender a los soldados británicos que dispararon a una muchedumbre soliviantada en la llamada matanza de Boston. La serie pinta a Adams como un verdadero patriota, una mente clara, y un hombre religioso y amante de su familia. Pero también aparece su falta de diplomacia para alcanzar los resultados deseados, cierta terquedad, y la dificultad de perdonar acciones que considera imperdonables. Si el trabajo de Paul Giamatti como Adams es formidable, no lo es menos de Laura Linney como mujer fuerte, que ha de soportar la separación de su esposo por largos períodos, y acometer difíciles decisiones para asegurar el bienestar de su prole. Sería prolijo mencionar al resto de un grandísimo reparto, pero quizá merece la pena destacar a David Morse como un George Washington como investido de aureola de héroe imprescindible de la revolución; a Stephen Dillane como un Thomas Jefferson decisivo en la redacción de la Declaración de Independencia, pero cuya adhesión a la causa de la Revolución francesa marca las distancias con Adams; y a Thomas Wilkinson como Benjamin Franklin, incomensurable como el político experimentado que ve con horror la falta de tacto de Adams en París. El trabajo de ambientación es increíble, con un hábil recurso de los efectos digitales, y el cuidado de los detalles más nimios en vestuario y decoración. También destaca la audacia de los numerosos encuadres inclinados, una forma muy visual de señalar los años convulsos en que se forja una nación recién nacida; y la épica partitura, que acompaña muy bien a las imágenes.

7/10
Fred Claus. El hermano gamberro de Santa Claus

2007 | Fred Claus

Simpática comedia navideña, apta para toda la familia, cuya mayor originalidad es haber inventado un supuesto hermano mayor de Santa Claus, el malhumorado Frederick, que vive en plena ciudad de Nueva York y no quiere ni oír hablar de su familia. La causa de esa separación es una mezcla de recuerdos infantiles aciagos –Nick (luego Santa Claus) era idolatrado por su madre y Fred cada vez más olvidado; uno lo hacía todo bien para sus padres y el otro era invitado perpetuamente a imitarle; alguna torpeza de Nick que Fred no ha podido olvidar, etc.– junto con un poco de desfachatez y pereza por perdonar y superar las pataletas de la infancia. De todas maneras, Fred cae bien al espectador, porque seguro que cualquiera hubiera sentido lo mismo en su situación. Ahora en plena vida urbana, sigue siendo un vividorcillo de tres al cuarto, aunque de buen corazón, que da largas a su novia y no se compromete por falta de madurez. Sin embargo, ante la necesidad de conseguir 50.000 dólares para montar un negocio lucrativo, decide humillarse y llamar a su hermano Santa Claus al Polo Norte. El bonachón de Santa le promete el dinero a condición de que vaya a visitarle y trabaje con él unos días, hasta la fecha límite para cerrar el negocio. El filme de David Dobkin (De boda en boda) sigue en todo momento las pautas del subgénero navideño, con risas y momentos emotivos, entregados con los ingredientes típicos de la comedia familiar: los hermanos desunidos, las dificultades entre enamorados, el malo que intenta acabar con Santa Claus, el amor por todos los niños del mundo, etc. Al final triunfará el amor y cada uno se volverá mejor persona. Todo muy clásico y navideño, si no fuera por el extraño empeño que parecen tener los guionistas (al menos en la versión española) de eliminar cualquier mención a Dios por pequeña que sea, pues incluso dejan a medias un refrán popular para no citarlo: “A quien madruga…”, y ahí se quedan. Pero, en fin, es sólo una apreciación singular y anecdótica sobre una película amable y plagada de buenos sentimientos. Y entre medias hay tiempo para algunas divertidas escenas, como la de la macrodiscoteca que monta Fred en la fábrica de juguetes, o, sobre todo, la de la terapia grupal formada por los hermanos de los famosos (con apariciones estelares de personajes reales, como Frank Stallone, hermano de Sylvester; Roger Clinton, hermano del ex presidente Bill; y Stephen Baldwin, el hermano del también actor Alec). Aparte de la eficaz interpretación de Vince Vaughn, sorprende el espléndido plantel de secundarios –aunque algunos están muy desaprovechados–, entre los que destacan un enormemente gordo Paul Giamatti, en el papel de Santa Claus, y Kevin Spacey en uno de esos papeles de malvado que tanto le gustan.

4/10
Shoot 'Em Up

2007 | Shoot 'Em Up

Nunca una zanahoria dio tanto de sí. Sano alimento para la vista, puede ser mortal en las manos de un experto pistolero interpretado por Clive Owen. El actor inglés se mete en la piel de Smith, un antihéroe solitario y huraño que, sin comerlo ni beberlo, acaba siendo responsable de un recién nacido al que una banda de sicarios quiere matar. A pesar de su constante estado de enfado con el mundo, el grado de compromiso de Smith con el bebé le lleva a no parar ni un momento –literalmente– hasta ponerlo a salvo. En su ardua tarea cuenta con la ayuda de DQ, una prostituta a la que da vida Monica Bellucci. Y es que los improvisados padres del bebé tendrán que unir fuerzas contra Hertz, el inteligente malvado de la cinta al que encarna Paul Giamatti. Si hubiera que elegir una palabra para describir la película, ésta sería acción. El espectacular arranque de la cinta da una idea de lo que el espectador va a ver, un derroche de tiros coreografiados de manera muy visual y original, que deja a otras películas a la altura del betún. Con las licencias propias del género, la cinta resulta exagerada en algunas ocasiones, pues el héroe lucha contra cientos de enemigos con una eficacia que para sí quisieran los ejércitos mundiales. Aún así, las exageraciones quedan perdonadas por la fluidez narrativa y visual, que está perfectamente aderezada con notas de humor. Superadas las citadas licencias, la secuencia inicial deja con la boca abierta. Muestra un elevado nivel que se mantiene durante todas las secuencias de acción. Y es que el título no engaña: Shoot 'em Up ("Cárgatelos"). Se reparten tiros a diestro y siniestro en sitios tan dispares como un parque o el cielo durante un salto en paracaídas, dos de las secuencias más originales e impactantes de la película. Dado este contenido, es inevitable hablar de violencia, que resulta muy explícita en algunas escenas. Junto a la acción ocupa un lugar muy especial el sentido del humor, perfectamente encajado. Este toque garantiza unas buenas risas, a la vez que pone de manifiesto una preocupación en el guión que en otras películas de este género queda relegado ante la espectacularidad visual. También es cierto que actores de la talla de Owen, Bellucci y Giamatti merecen algo más que un puñado de buenas frases, así que se agradece que estén bien construidos los personajes, a lo que ellos responden con unas buenas interpretaciones. No sólo de humor y acción vive el hombre, así que queda un hueco para la crítica. La película habla sobre temas tan candentes como la posesión de armas. También ironiza sobre otros asuntos menos trascendentes, pero que no por ello dejan de resultar fastidiosos, como el modo de conducir de los habitantes de las grandes urbes, que hace que el sombrío Smith se luzca en una secuencia muy divertida. Por todo esto y por mucho más, la película está lejos de ser la típica cinta de acción, por lo que gustará y sorprenderá a los aficionados al género y despertará simpatías entre los que no lo son tanto.

5/10
The Nanny Diaries (Diario de una niñera)

2007 | The Nanny Diaries

Adaptación del libro humorístico de Emma McLaughlin y Nicola Kraus, que se inspiraron en su experiencia como niñeras de familias bien en el Upper East Side del Manhattan neoyorquino. El film sigue la pista a Annie, una recién licenciada, a la que en teoría debería aguardar un halagüeño porvenir en el mundo empresarial. Pero la joven se siente insegura, mete la pata en sus entrevistas de trabajo. Casi por un golpe del destino, impide en Central Park que un niño sea arrollado por un patinador. Su emperifollada madre confunde el nombre Annie, con que es una "nanny" (niñera), y le da su tarjeta ofreciéndole empleo; lo que provoca una catarata de ofertas en el mismo sentido de otras madres. Inesperadamente acepta ese trabajo, mientras se aclara acerca de a qué quiere dedicarse. Pero se ha metido en un trabajo con trampa, que no es tan grato como pudiera parecer, por sueldo y alojamiento. En efecto, los padres olvidan a sus hijos, y chicas como Annie deben hacer en la práctica de madres; Annie va tomando cariño al chico al que debe cuidar, aunque sea un trasto, y claro, le cuesta dejarle en la estacada, aunque esté harta de los padres, sus jefes, porque cree que si se ausenta el chaval se echará a perder del todo. Divertida y cáustica película, que dirigen al alimón con aplomo el matrimonio formado por Shari Springer Berman y Robert Pulcini, que ya sorprendieron gratamente con la inclasificable American Splendor. De hecho ya es original el arranque, que habla de las tristes características de las clases altas neoyorquinas como si estuviéramos en un museo antropológico, donde se clasifican los distintos especímenes y tribus, con su vitrina correspondiente. Al tiempo que se ofrecen escenas tronchantes, hay de fondo un sabor agridulce, pues se pone el dedo en la dolorosa llaga de unas personas desahogadas en lo económico, pero egoístas y con enormes carencias afectivas, obsesionadas con dietas y actividad social, pero completamente desamoradas, incapaces de dar un poquito de cariño a quien de inmediato se deben, el cónyuge, el hijo (sí, en singular, pues se diría que no es fácil que sean generosos para tener más). Hay por supuesto trazos caricaturescos, pero quizá no tan alejados de la realidad, pues los casos extremos, desgraciadamente, se dan. Son perfectos en su papel de padres "desastre" Laura Linney y Paul Giamatti, éste por ejemplo siendo incapaz de descubrir una persona en Annie; primero, simplemente, no ve nada, y al fin, cuando se fija, lo único que ve es un cuerpo bonito. Scarlett Johansson sigue dando muestras de ser lo más parecido a una estrella que ha surgido en los últimos años. Borda su papel de chica insegura y con encanto, bella, y que sin embargo sabe de algún modo apagar esa hermosura porque lo requiere su interpretación. El film, aunque se ceba en sus críticas con "los ricos", no esquiva la mirada mordaz hacia ciertos jóvenes inmaduros, incapaces de tomar decisiones, y que son incapaces de mostrarse sinceros con las personas que lo han sacrificado todo por ellas; es tremenda en ese sentido la escena de confrontación de Annie y su madre, cuando ésta se entera de que la otra le ha engañado con respecto a su dedicación profesional.

6/10
El ilusionista

2006 | The Illusionist

Viena, a principios del siglo XX. Eisenheim, un prestigioso ilusionista, cautiva al público con números tan deslumbrantes que llaman la atención de Leopold, el príncipe heredero. Un día, éste acude a una de las representaciones de Eisenheim, acompañado de Sophie von Teschen, su prometida, que resulta ser el amor de la infancia del mago. Tras descubrir que Eisenheim se ha encontrado alguna vez con Sophie, el príncipe le encarga a un perspicaz inspector de policía que demuestre que los trucos de Eisenheim son un fraude. Este thriller de época, cercano al cine fantástico y a la literatura gótica, es tan original, que resulta difícil encontrar similitudes con otras películas. Habrá que tener en cuenta a partir de ahora al desconocido Neil Burger, que hasta ahora sólo había dirigido Interview with the Assassin, inédita en España. Burger, también guionista, adapta un cuento de Steven Milhauser, escritor premiado con el Pulitzer. El cineasta hace suyo el relato, añadiéndole personajes y giros inesperados, compone una sugerente atmósfera, subraya los elementos románticos y aprovecha la inquietante ambientación de la época. Como siempre, Edward Norton realiza una excelente interpretación, aunque se luce más Giamatti, en un papel difícil. Sus esfuerzos y los del resto del reparto, hacen creíble un rompecabezas en el que todas las piezas encajan, hasta componer una sorprendente historia romántica, sobre la obsesión, los celos y la decadencia de la aristocracia.

7/10
La joven del agua

2006 | Lady in the Water

Cleveland Heep se encarga del mantenimiento de un edificio, aunque no es ésa su verdadera profesión. Tipo de cara triste, instalado en la rutina, huye de su pasado a través de un trabajo que le obliga a relacionarse con los vecinos del inmueble, aunque sin verdadero trato interpersonal. Su actual preocupación es el chapoteo que se escucha por la noche en la piscina, y que atribuye a alguien que se cuela para bañarse aprovechando la oscuridad. En realidad se trata de Story, una ‘narf’ o ninfa acuática, joven de corazón puro y extraordinarias cualidades, que huye de unas terribles criaturas. Ha definido M. Night Shyamalan como un “cuento para escuchar antes de acostarse”, y eso es exactamente. Aunque fiel a su filmografía (El sexto sentido, El protegido, Señales, El bosque), esa trama le sirve para explorar los temas que le interesan, constantes que viene repitiendo en todo su cine: la fe, la incomunicación, la necesidad de ocuparse de los otros, el empleo de los propios talentos, el papel que a cada uno toca desempeñar en esta vida… De este modo, con formato de thriller, e incluso de cuento de terror, hace pensar, lo que no es poco. Sin embargo, desde el punto de vista puramente argumental, La joven del agua está menos lograda que sus otros filmes. Asegura el cineasta que llevaba tiempo dando vueltas a la idea de crear su propia mitología, al estilo de J.R.R. Tolkien, J.K. Rowling y Roald Dahl. Si es así, aún le queda mucho camino por recorrer, pues la historia de ninfas y monstruos se revela esquemática en exceso, y embarullada a la hora de inventar palabras y hechos de esas criaturas. Y el modo de presentarla –la abuela de una joven oriental conoce, por suerte, todo o casi sobre las ‘narf’– no resulta especialmente ingenioso. Por suerte, Shyamalan es un director de gran personalidad, con un mundo propio. De modo que incluso con una trama más débil de lo habitual cuenta su historia con poderío. Ayuda en el aspecto visual la fotografía de Christopher Doyle, y el diseño artístico del inmueble de Martin Childs; y el uso del sonido y la partitura de James Newton Howard contribuyen a la buscada atmósfera inquietante.

6/10
Cinderella Man

2005 | Cinderella Man

Película basada en la vida del púgil Jim Braddock, que se ganó el apodo de ‘Cinderella Man’, o sea, ‘El Ceniciento’, por las escasas probabilidades que le concedían los expertos para conseguir el título mundial de los pesos pesados. El guión de Cliff Hollingsworth y Akiva Goldsman recoge los hechos que vivió entre 1928 y 1935, en plena depresión, y que culminaron en espléndida realización del sueño americano en tiempos difíciles. No es éste un film de boxeo, o no exclusivamente, aunque el clímax lo constituya un largo combate con aires de epopeya. Trata sobre todo de los esfuerzos de un hombre sin cualificación profesional por sacar adelante a los suyos, cuando le despojan de su licencia de boxeador profesional. Jim debe buscar alternativas al boxeo en época de crisis. Las adversidades podrían hundirle en la miseria, pero conserva siempre la dignidad y la esperanza, no pierde su sentido moral, cuida la educación de sus hijos. Mantiene las amistades (su preparador Joe Gould), y cultiva otras nuevas (su compañero en el muelle, con inquietudes sindicalistas). Si su fe flaquea alguna vez (Jim es católico, de origen irlandés), no faltarán las plegarias de su esposa Mae, aunque apunten en direcciones inesperadas. Ron Howard, un artesano todoterreno, ha sabido integrarse desde hace años en un equipo sólido, del que forman parte el productor Brian Gazer y el citado guionista Goldsman. No es un genio y lo sabe –se cubre rodando mucho, y llama la atención a veces en su cine cierta torpeza al montar los planos–, pero tiene un punto fuerte, que domina como pocos: sus difíciles equilibrios en la frontera de la sensiblería. De este modo crea emoción genuina, que se intensifica cuando se inspira en hechos reales, véase Una mente maravillosa y Apolo 13, pues les aplica, paradójicamente, un aura de irrealidad, como de cuento de hadas. Es el caso en Cinderella Man, excesivamente en el primer tramo del film, en que el hogar de Jim Braddock parece la caricatura de una obra de Dickens, y con más medida en el resto del metraje. Además Howard, actor en su juventud, se encuentra cómodo dirigiendo al trío Russell Crowe-Renée Zellweger-Paul Giamatti, que le entrega un ramillete de espléndidas caracterizaciones.

7/10
Entre copas

2004 | Sideways

Miles no levanta cabeza desde su reciente divorcio. Deprimido por sus desgraciadas cuitas amorosas, no ayuda demasiado el hecho de que las editoriales le estén dando largas a la hora de colocar su última novela. Para colmo de males, se ha comprometido con su amigo del alma Jack, actor de medio pelo, en una excursión enológica de varios días, planteada como despedida de soltero. Lo cierto es que, a pesar de su amor por los vinos, no le apetece nada el plan, sobre todo cuando constata que Jack pretende echar una cana al aire, acostándose con toda mujer que se le ponga a tiro. Pero allá van, a la aventura. Miles conocerá a Maya, camarera y experta en caldos, que le hace tilín. Y Jack se lía y da esperanzas a la experta en vinos Stephanie, sin dar señales en ningún momento de que es un hombre comprometido. Alexander Payne es un cineasta que combina sus dotes para la comedia con su deprimente visión de la vida. Dio buena prueba de ello al narrar las andanzas del jubilado Jack Nicholson en A propósito de Schmidt, o las de la candidata a delegada Reese Whiterspoon en Election. Aquí toma una novela tragicómica de Rex Pickett como base del film, y la adaptación, hecha con Jim Taylor, le ha valido su primer Oscar. Payne dibuja con mimo a sus personajes, sabe transformar en conmovedor su innegable patetismo. El humor y cascabeleo sempiternos de Jack son huecos y lo sabemos. Reímos con sus gansadas, pero la risa se congela en parte, sabemos que va camino del fracaso si no reacciona pronto. En cuanto a Miles, uno podría creerle una persona más entera, pero rebosa fragilidad, es inseguro, le cuesta vivir con lo que hay, pasar página. Los dos actores protagonistas, Thomas Haden Church y sobre todo Paul Giamatti, están sublimes. Mientras que sus ‘compañeras de fatigas’, Sandra Oh, pero más aún Virginia Madsen, rayan en sus composiciones a gran altura.

7/10
Traición en el Pentágono

2003 | The Pentagon Papers

Los amantes de las teorías conspiratorias están de enhorabuena. Este telefilm narra las vicisitudes de Daniel Ellberg, un trabajador del Pentágono, que da con unos papeles supersecretos que detallan el porqué de muchas de las actuaciones del gobierno norteamericano durante la guerra de Vietnam. El reparto cuenta con buenos actores (Spader, Forlani, Giamatti, Arkin), algunos de los cuales prometían triunfar en la pantalla, y luego, sin que sepamos por qué, no han logrado despegar.

4/10
Confidence

2003 | Confidence

Jake. Un timador profesional al que un matón negro encañona con un pistolón. Éste quiere saberlo todo sobre los tejemanejes en que han andado metidos él y su banda en los últimos días. Y Jake empieza a largar. En un largo flash-back que abarca toda la película, nos enteramos de cómo dieron con el que parecía un “mirlo blanco”, y le birlaron 150.000 dólares. Lo que no sospechaban es que su hombre era el contable del Rey, un gángster con el que no se bromea. En efecto, tras matar a uno de ellos, les obliga a aceptar un trabajo para quedar en paz: timar a un auténtico “pez gordo”, que anualmente blanquea millones de dólares. Y, cuestión de “confianza” (¿o más bien de falta de ella?) se integrará en la banda uno de los “chicos” del Rey. Estamos ante una de esas películas con más meandros que el río Mississippi. Y con tantos tahúres como los barcos que lo navegaban antaño. ¿Quién engaña a quién? ¿Hay alguien en quien se pueda confiar? Policía corrupta de Los Ángeles, banqueros dispuestos a ser camelados, chicas que dan mala suerte porque se tiñen el pelo de rojo, agentes del FBI insobornables, que juran no cambiar de corbata hasta el día en que capturen a su presa… Nadie es lo que parece. James Foley (Glengarry Glen Rose, Cámara de gas) maneja un guión habilidoso, de lógica interna impecable, donde acaban encajando todas las piezas del puzzle. En los diálogos hay frases memorables, al más puro estilo del clásico cine negro; y si parece excesivo que, en algunos pasajes, de cada tres palabras, cuatro son malsonantes (“jódete, mierda, maldito hijo de puta” o así), sólo cabe recordar que nadie es perfecto.

7/10
Paycheck

2003 | Paycheck

Jennings es un ingeniero informático excepcional: con un talento innato, puede descifrar los programas más complicados y mejor protegidos. Tal habilidad la usan empresarios sin escrúpulos para robar tecnología: le contratan para realizar el trabajo, y luego, de acuerdo con él, le borran la memoria para evitar que en el futuro pueda convertirse en testigo incómodo. Pero en el último encargo, ha pasado algo raro. Cuando Jennings va a cobrar sus honorarios, descubre que ha renunciado a ellos a cambio de una bolsa que contiene una serie de objetos aparentemente inútiles. En realidad, son las piezas de un puzzle, que deberían ayudarle a recordar lo que nunca debiera haber olvidado. Las lenguas malévolas aseguran que el director formado en Hong Kong John Woo, al venirse a trabajar a Estados Unidos en títulos como Blanco humano, Cara a cara, Misión imposible II, Windtalkers…, olvidó parte de su talento en Oriente. ¿Serán envidiosos? Especializado en un cine de acción con coreografías inconfundibles, Woo adapta en esta ocasión un relato corto del novelista de ciencia ficción Philip K. Dick, con un atractivo punto de partida. La historia le permite desplegar todo su católogo de imaginería visual, sobre todo en las escenas de persecuciones. Asume el protagonismo absoluto Ben Affleck, mientras que a Uma Thurman le toca esta vez ser mera comparsa.

5/10
American Splendor

2003 | American Splendor

Singular película que maneja distintos planos de ficción y realidad, se inspira en la serie de cómics American Splendor, ideada por Harvey Pekar a partir de su propia experiencia vital, con dibujos de Donald Crumb. La película combina pasajes con declaraciones del auténtico Pekar, realizadas sobre fondo blanco, con otros que dramatizan con actores (estupendos Paul Giamatti y Hope Davis) su vida gris. En estos pasajes de ficción, los directores y guionistas Shari Springer Berman y Robert Pulcini usan a veces recursos típicos de las historietas: ya sea por el modo de planificar, o por el uso de rótulos y bocadillos; pero al tiempo tienen el acierto de no recargar el film abusando de ellos. Los cineastas hacen hincapié en la especial percepción de Pekar para convertir en posibles viñetas las situaciones más corrientes y los comentarios más inopinados, pronunciados por sus compañeros de trabajo o sus seres queridos. De modo que el cómic se convierte en herramienta que permite exorcizar su deprimente visión de la vida, alimentada por su trabajo de archivista en un hospital y los dos divorcios que ha sufrido. Así, su talento creativo le permite encontrar una segunda ocupación, la posibilidad de formar un hogar, e incluso afrontar un cáncer. Existen, eso sí, los peligros –convertirse en un freak en un show televisivo, o, por qué no, en una película–, que deben ser evitados.

6/10
Big Fat Liar (Gordo mentiroso)

2002 | Big Fat Liar

Como en Pedro y el lobo, tantas mentiras suele decir Jason que nadie le cree cuando un productor de cine pone en marcha una película, basada en un cuento que él dejó olvidado en su coche. Pero él decide ir a Hollywood para dar a conocer la verdad. Cinta juvenil de aventuras. Aunque aquí son casi desconocidos, los actores gozan de cierta popularidad en Estados Unidos, Frankie Muniz por la serie Malcolm y Amanda Bynes por otra telecomedia titulada All That.

3/10
Cosas que no se olvidan

2001 | Storytelling

En su último trabajo, el polémico, ácido, irreverente y nihilista director de Happiness, explora las relaciones entre la realidad y la creación artística, a través de dos crudas historias, cuya única relación es que están protagonizadas por personajes desorientados. En "Ficción" una estudiante se esfuerza por escribir algo que le guste a su exigente profesor de literatura creativa. En "No ficción", un cineasta frustrado convence a una familia normal para protagonizar un documental.

5/10
El planeta de los simios (2001)

2001 | Planet Of The Apes

Tim Burton ofrece una nueva visión de la historia de "El planeta de los simios". El director, que odia que califiquen su film de remake, ha buscado una mayor fidelidad a la novela original de Pierre Boulle, y trata de no entregar un simple clon de la película original. De modo que destapa el frasco de su genio cinematográfico y logra una gran aventura. Porque ha preferido dejar un poco de lado la visión pesimista acerca de la condición humana, y centrarse en una trama trepidante. De nuevo tenemos a un astronauta (eficaz Mark Wahlberg) que, atrapado en una tormenta magnética, va a parar a un planeta donde los simios son los amos, y los humanos son tratados como poco más que animales. Aunque en la versión burtonesca los humanos hablan, por lo que su condición se asemeja más a la de los esclavos negros de hace menos de dos siglos en el continente americano. El reparto del film es de campanillas. Además de contar con Wahlberg para emular a Charlton Heston, tenemos a Tim Roth como el chimpancé general Thade, a Michael Clarke Duncan dando vida al gorila Attar, y a Paul Giamatti como el orangután Limbo. Entre las féminas, tenemos a Helena Bonham-Carter como la inteligente doctora Ari, y a la modelo de Chanel Estella Warren como la humana Daena. Burton mira con respeto su referencia clásica, y quizá los signos de reconocimiento de su particular y desbordante mundo interior están más ocultos que en otras ocasiones (hablamos, no lo olvidemos, del autor de dos entregas de Batman (1989), Eduardo Manostijerass, Ed Wood y Sleepy Hollow). De todos modos, los experimentos genéticos con monos conectan con su constante revisión de la figura de Frankenstein; y la doctora simia, defensora de los derechos humanos, no está lejos de sus clásicos personajes 'outsiders', patitos feos que no son bien comprendidos por las personas que están a su lado. Y no faltan algunos detalles de su humor delirante, como la niña simia con su mascota humana.

5/10
A dúo

2000 | Duets

La vida de seis personajes, entrelazada por un campeonato de karaoke que se celebra en Omaha. A la hora de formar tres duetos tenemos a un padre bala perdida que se reencuentra con su hija, una camarera y un taxista que sueñan con la fama, y a un comercial de vida mediocre que lleva en su automóvil a un ex convicto de voz prodigiosa. El director, Bruce Paltrow, padre de Gwyneth, que tiene un papel en el film, ha tratado de combinar comedia y drama en el hortera mundo del karaoke. Eso sí, considera que esto del karaoke es una audaz metáfora: “En cierto sentido, todos estamos programados para encajar en un ideal. Y hace falta mucho valor para dejar atrás tantas expectativas y lanzarse a buscar algo distinto.”

4/10
Esta abuela es un peligro

2000 | Big Momma's House

Malcolm es un agente del FBI experto en el arte del disfraz. A la busca y captura de un ladrón de bancos, monta su “cuartel general” en frente de la casa de una abuela gorda y “pedorra”, cuya nieta es la ex novia del fugitivo. Por un cúmulo de circunstancias, la abuela debe irse de casa. Y como es vital que la nieta Sherry se quede allí un tiempo (el suficiente para que llegue el ladrón), Malcolm se hace pasar... ¡por la gordísima abuela! El problema es que Sherry es muy mona, y el agente Malcolm no puede evitar sentirse atraído por ella. Comedia a la mayor gloria de Martin Lawrence, actor negro que ha hecho títulos tan divertidos como Dos policías rebeldes y Condenados a fugarse. El actor explica que logró entender “cómo era Malcolm y cómo era la abuela. Si los personajes múltiples funcionan en una película, es realmente genial.” Tan claro lo tenía el actor, que hasta ejerció de productor ejecutivo. Para transformar a Lawrence en abuela se acudió al rey del maquillaje Greg Cannom, que hizo todo tipo de prótesis de silicona para dar el pego. Además ideó un traje para Lawrence, que le daba el aspecto de una persona de 130 kilos.

4/10
Mujer contra mujer

2000 | If These Walls Could Talk 2

Producción televisiva de la HBO que indaga en el mundo femenino a través de las relaciones lésbicas de tres parejas que tienen que hacer frente a su condición en diferentes épocas. El primer episodio se titula '1961', año en que la anciana Edith (Vanessa Redgrave) pierde a su amada Abby (Marian Seldes) tras años de oculta convivencia, y que, sin ningún derecho, se ve abocada al asilo. El siguiente, '1972', cuenta una historia de amor entre la joven feminista Linda (Michelle Williams) y la marimacho Amy (Chloë Sevigny). Mientras, el último transcurre en el '2000', donde el lesbianismo no choca tanto en la sociedad, y donde la pareja formada por Frank (Sharon Stone) y Kal (Ellen DeGeneres) quieren tener un hijo. Su primera parte, Si las paredes hablasen (If These Walls Could Talk, 1996), eran también tres episodios, dirigidos por Cher y Nancy Savoca, cuya temática versaba en torno al aborto.

5/10
Man on the Moon

1999 | Man on the Moon

Andy Kaufman (1949-1984). Un cómico singular. Capaz de provocar las carcajadas del público o su más completa irritación. Triunfador en televisión con Saturday Night Live y la serie Taxi. Artista del performance e improvisado púgil de lucha libra. Provocador nato. Era difícil distinguir cuándo actuaba y cuándo era él. ¿O es que su vida entera fue una actuación? El personaje de Kaufman es desconocido en Europa. Pero en EEUU goza de vitola de legendario, y su estilo influyó en toda una generación de cómicos. Curiosamente, es un europeo –el checo Milos Forman– el que llevaa su vida a la pantalla. Ha contado con un libreto de Scott Alexander y Larry Karaszewski, una pareja especializada en historias de personajes estrafalarios, como demostraron en Ed Wood. Milos Forman apuesta en Man on the Moon una visión romántica del personaje, limando sus aristas más conflictivas. Es ésta una película muy divertida. Con afán de sorprender, lo que logra sobradamente. Ya sólo el gag inicial, en que Andy Kaufman pretende dar por terminada esta película sobre su vida pasando a los títulos de crédito, es un hallazgo. Pero hay más, mucho más. Actuaciones divertidas, ocurrencias inesperadas, exigencias imposibles… Milos Forman tiene el mérito de equilibrar los elementos de una historia que podía hacer aguas a la mínima de cambio. Resultado: Oso de Plata en Berlín a la mejor dirección.

8/10
Dos torpes en apuros

1998 | Safe Men

Dos torpes cantantes de bareto son confundidos por un mafioso con unos célebres desvalijadores de cajas fuertes. Y bajo amenaza, les obliga a dar un golpe para él. La chapuza será inevitable. La película hila una serie de situaciones disparatadas, que en algunos momentos consiguen arrancar del espectador la ansiada carcajada.

3/10
Winchell

1998 | Winchell

El veterano Paul Mazursky (El pepinillo) reconstruye la historia real de Walter Winchell, afamado cronista de sociedad estadounidense. La interpreta el siempre solvente Stanley Tucci (El diablo viste de Prada).

4/10
Salvar al soldado Ryan

1998 | Saving Private Ryan

Un veterano de la Segunda Guerra Mundial visita con su familia el cementerio de la playa de Omaha. Los recuerdos se agolpan en su memoria. Los sucesos de aquel ya lejano 6 de junio de 1944. El día D del desembarco de Normandía, en que 170.000 soldados comienzaron la liberación de Europa del yugo nazi. Una de las misiones, que recae en el capitán Miller y sus hombres, es rescatar a un soldado muy especial, perdido en las líneas enemigas: se trata de James Ryan, que ha perdido tres hermanos en combate, y al que el alto mando americano quiere devolver con vida a su madre. Lo nunca visto en guerra. Un realismo alucinante. La primera media hora del film, prácticamente sin diálogos, muestra toda la crudeza de la guerra. En el desembarco las balas silban, los temblores y el miedo son palpables, los rezos se oyen, los miembros amputados y la sangre se ven: no es "como en las películas" sino que es, de verdad, la guerra. Luego la película se centra en la misión de rescate, no sin antes ofrecer una secuencia antológica: el trasiego entre el alto mando hasta que una mujer recibe la noticia de la muerte de 3 hijos en distintas acciones bélicas. Los actores recibieron una dura instrucción militar para hacer más creíbles sus caracterizaciones: largas marchas, noches cortas, alimentación de supervivencia, clases sobre armamento... Hasta hubo un conato de motín por la dureza del entrenamiento. Pero el resultado valió la pena, y ha sido reconocido con cinco merecidos Oscar: mejor director, fotografía, montaje, sonido y montaje de efectos sonoros.

8/10
El show de Truman

1998 | The Truman Show

Truman Burbank es un tipo felizmente casado, que vive en una idílica ciudad, de calles limpias y bien iluminadas. Lo que no sabe es que, desde que nació, su vida forma parte de un "show" televisivo que se retransmite en directo las 24 horas del día. 1.700 millones de personas de 220 países distintos siguen sus andanzas con pasión. Todos los personajes que conviven con él, incluida su esposa, son actores. Pero Truman está a punto de descubrir que su vida no es lo que parece. Estupenda película del australiano Peter Weir, con guión de Andrew Niccol (que escribió y dirigió la interesante Gattaca). Perfecta la mezcla de drama, fantasía y comedia. El film reflexiona sobre los excesos televisivos con un caso extremo: el de un "reality show" del que el propio interesado no sabe que forma parte. Dirige el programa televisivo un tipo llamado Christof, que maneja a Truman como si fuera un "dios", decidiendo el modo en que debe transcurrir su vida. Atentos al trabajo de Jim Carrey, ganador de un Globo de Oro. Demuestra que puede moverse perfectamente en un papel dramático. Otro actor excepcional, que ha sido candidato al Oscar, es Ed Harris: él es el creador de "show" televisivo.

8/10
Negociador

1998 | The Negotiator

Danny Roman es negociador de la policía en casos de toma de rehenes. Gran profesional pero amante de asumir riesgos, a sus compañeros no les agrada tal actitud en un trabajo en que se hallan en juego vidas humanas. Esto sale a la superficie cuando Roman es incriminado en un asesinato. Todas las pruebas apuntan hacia él, y su equipo le deja en la estacada. De modo que, desesperado, toma varios rehenes en un edificio federal. En el tiempo que dure esta situación límite tratará de demostrar su inocencia y descubrir quién le ha traicionado. Sólo se fía de Chris Sabian, negociador de otra comisaría, partidario de la violencia sólo como último recurso, y al que conoce sólo de oídas . Podía ser una película de acción más. Con un poquito de suspense, traidor inesperado, etc. Sin embargo F. Gary Gray logra un apasionante thriller, sin lugares comunes. El secreto: un buen guión, de personajes bien perfilados, donde cada escena lleva a la siguiente, con buena dosificación de enfrentamientos dialécticos, sorpresas y acción. La dirección es destacable. Con una fotografía casi siempre nocturna, mantiene una tensión y atmósfera claustrofóbica durante casi todo el relato, dando sólo los respiros, pocos, que considera oportunos. Muy efectivo se muestra en la resolución del film, de eficaz sobriedad, donde no falta –y no es la primera vez en el film– la sorpresa.

6/10
Partes privadas

1997 | Private Parts

En ésta película el sexo lo es todo, como la clara de huevo en el merengue. Tratado en clave de comedia, la película es un recorrido exageradamente libertino y erótico de la vida de Howard Stern, el locutor radiofónico más degenerado de América. Él mismo irá narrando su historia, desde sus primeros pinitos, hasta el éxito de su trabajo, pasando, eso sí, por los momentos más inolvidablemente eróticos de su vida. Singular comedia, de humor muy americano, que explora el mundo del sexo como reclamo para hacer reír. Esta vez el gran productor Ivan Reitman optó por el camino fácil.

2/10
Desmontando a Harry

1997 | Deconstructing Harry

Harry es un escritor con éxito de agitada vida sentimental. Su vida inspira sus libros, lo que irrita a los implicados. Y se interroga, con escepticismo, sobre Dios y el judaísmo, las relaciones hombre-mujer y la sexualidad, los hijos... Sustitúyase Harry por Woody Allen, escritor por director, libros por películas. Imposible dejar de ver a Allen en su obra, que ahora describe a un escritor que se siente más cómodo con los personajes que crea que con los del mundo real. El reparto es envidiable, la historia tiene aspectos originales. El juego entre realidad e imaginación, con distinto tratamiento fotográfico, funciona bien. Con chispazos de genio, el director repite sus temas de siempre, adobados de amargura y erotismo. Y el humor crece en negrura, como en la cruel historia de los padres de Harry. No faltan ideas ocurrentes, como la del actor desenfocado, al que nadie ve con nitidez, o la visita al infierno.

7/10
La boda de mi mejor amigo

1997 | My Best Friend's Wedding

Julianne y Michael, amigos desde niños, hicieron un curioso pacto: que se casarían, si antes de los 28 años no habían encontrado a su otra media naranja. Al llegar ese momento, Julianne recibe una llamada de Michael, en la que le anuncia su compromiso con Kimmy. Julianne queda destrozada por la noticia, pues ahora comprende que el amor de su vida es Michael, y que tal amor se le va a escapar ante sus propias narices. No obstante Julianne no se da por vencida, y hará todo lo posible para evitar esa boda. Divertida y alocada comedia dirigida por el australiano P.J. Hogan (La boda de Muriel), llena de enredos y situaciones equivocas que homenajea a los grandes clásicos al estilo Historias de Filadelfia. Una elaborada puesta en escena y unas soberbias interpretaciones hacen que el film no decaiga en ningún momento. Julia Roberts da vida a Julianne, mientras que Cameron Díaz interpreta a Kimmy, la angelical y cursi novia de Michael. Pese a que se trata de un papel en principio ingrato, Cameron sale airosa del reto, llegando a eclipsar a la entonces ya consagrada Julia Roberts. Genial la secuencia del "Karaoke".

6/10
Sabrina (y sus amores)

1995 | Sabrina

Remake del clásico de Billy Wilder, a cargo del romántico Pollack, que alcanzó la cumbre con la fabulosa Memorias de África. Ahora son Harrison Ford y Greg Kinnear los hermanos que se disputan el corazón de la hija del chófer (Julia Ormond), patito convertido en hermoso cisne.

5/10
Poderosa Afrodita

1995 | Mighty Aphrodite

Lenny es un periodista deportivo casado una propietaria de una galería de arte. Ella quiere adoptar un niño, y él acaba aceptando aunque no sin ciertas reticencias iniciales. Sin embargo, con el tiempo Lenny se convierte en un hombre feliz con su hijo, un chavalín despierto y ocurrente. Esto le lleva a pensar que su madre biológica ha de ser una mujer muy inteligente y decide encontrarla. Cuando por fin da con ella comprueba con estupor que se trata de Linda, una prostituta y actriz porno con muy pocas luces. Disparatada comedia picaresca de Woody Allen, en su faceta más divertida y gamberra. El director y guionista neoyorquino cuenta su historia al modo de tragedia griega clásica, con su corifeo particular. Los diálogos son divertidos y en algún caso procaces, pero el aire del film no se separa nunca del tono ligero y los gags amables. Destaca sobremanera el trabajo de la entonces desconocida Mira Sorvino en el papel de Linda, por el que ganó el Oscar a la mejor actriz de reparto. La música, como siempre en Allen, incluye maravillosos temas de jazz clásico.

7/10
Solteros

1992 | Singles

El interés de Solteros radica no tanto en su calidad fílmica como en la radiografía social que realiza de un grupo de jóvenes que reside en un bloque de pisos para solteros en Seattle. Crowe, guionista y director, muestra las inquietudes de sus personajes, sin juzgar sus virtudes y defectos. El film está estructurado en pequeños episodios, enunciados como si se trataran de títulos de canciones. A través de ellos se conoce a Linda (Kyra Sedgwick) –una activa ecologista– y a Steve (Campbell Scott) –un brillante ingeniero de trenes enamorado de Linda–, a Cliff (Matt Dillon) –una ascendente estrella de rock– y a Janet (Bridget Fonda) –una soñadora que ha interrumpido sus estudios con la sola idea de conquistar a Cliff–. También está Debbie (Sheila Kelley), que para encontrar pareja recurre a un moderno sistema: grabar un videoclip e intercambiarlo con los posibles candidatos. En el film tiene un importante protagonismo la música: gran parte de las canciones son de Paul Westerberg y Pearl Jam, aunque hay una gran variedad perteneciente al movimiento musical de Seattle. Las canciones o las conversaciones tienen a veces un contenido superficial, consecuencia de identificar amor y sexo. A la efectiva realización técnica, hay que añadir unas buenas interpretaciones. Especialmente Bridget Fonda y Campbell Scott llevan a cabo dos grandes trabajos. Los personajes retratados son unos jóvenes creíbles. Gozan de una buena posición económica; les gusta vestir bien, con un descuido estudiado; disfrutan con la música y el baile; viven en un permanente estado de confusión; y, sobre todo, están necesitados de afecto: de amar y de ser correspondidos, aunque no sepan bien cómo. Algunas de las contradicciones que se dan en ellos tienen su gracia: la joven ecologista prefiere usar su coche y echar una buena cantidad de humo a pensar en recurrir en el futuro al fantástico tren que está diseñando Steve. Janet, para gustar más a Cliff, está dispuesta a someterse a una absurda operación de cirugía estética: sin embargo, lo que más valora son las cosas sencillas, como que le digan "Jesús" cuando estornuda.

6/10
Sombras del pasado

1991 | Past Midnight

Hauer ha salido de la cárcel donde ha pasado los últimos 15 años. Acusado de apuñalar a su mujer hasta la muerte, una vez en libertad, tiene que tratar con una trabajadora social que se encargará de ayudarlo a reinsertarse así como de controlar si su actitud es la adecuada. La chica se acaba enamorando de Hauer, lo que supondrá un peligro mucho mayor del que pueda sospechar. De los peligros de enamorarse de asesinos en pleno proceso legal ya nos había advertido Richard Marquand en Al filo de la sospecha, donde Glenn Close vivía un auténtico calvario.

4/10

Últimos tráilers y vídeos