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Biografía

Christopher Nolan

Christopher Nolan

49 años

Christopher Nolan

Nació el 30 de Julio de 1970 en Londres, Reino Unido

Premios: 0 Oscar (más 1 nominaciones)

No hay película mala

25 Julio 2012

Como los buenos trucos de magia, sus películas tienen tres elementos importantes, la presentación –visualmente son rompedoras–, el truco en sí que vendría a ser una buena historia que contar y ese gran momento climático que deja poso en el espectador. Gracias a su estilo neo-noir, sus impactantes planos, la riqueza psicológica de sus personajes, y otros elementos de su cine, Christopher Nolan se ha consagrado como uno de los grandes realizadores del cine actual. Sin ninguna película mala hasta la fecha, va creciendo como artista. Su especialidad son los personajes atormentados y particulares.

Si se contara hacia atrás la vida de Christopher Jonathan James Nolan, habría que concluir con su origen en la capital británica, el 30 de julio de 1970. Hijo de un publicitario británico y una azafata estadounidense, tiene la doble nacionalidad, y ha pasado su vida a caballo entre Londres y Chicago, donde reside su familia paterna. Fue un niño precoz que a los 7 años le cogía a su progenitor la cámara Super 8, para rodar pequeños cortos con sus juguetes como protagonistas.

Christopher Nolan estudió Literatura en University College London (UCL), institución que escogió por una única razón, sabía que esa universidad contaba con cámaras de 16mm y mesas de montaje a disposición de los alumnos. En poco tiempo se convirtió en presidente de la Asociación de Cine formada por compañeros del lugar. Mientras pertenecía a esta asociación filmó sus cortos Tarantella, Larceny y Doodlebug.

Cuando acabó sus estudios siguió en estrecho contacto con sus compañeros del selecto club, que colaboraron con él en su primer largometraje, Following, de 1998. Rodada en blanco y negro con un nimio presupuesto en tres fines de semana, ya ponía en evidencia el enorme talento de Christopher Nolan.

También estaban presentes algunos elementos que posteriormente se repetirían en su filmografía. Por ejemplo, ya empleaba una estructura arriesgada, con numerosos flashbacks, y como casi todas sus cintas posteriores, describía a dos personajes antagónicos que acababan manteniendo un enfrentamiento final.

Destaca también su tono cercano, carente de pretensiones. Desarrolla la historia de un joven aspirante a escritor que atraviesa un enorme vacío creativo. Decide ponerse a seguir a transeuntes que encuentra por la calle, para ver si en su periplo le sugieren algún relato. Acaba persiguiendo siempre a un mismo individuo que tras descubrirle decide iniciar una conversación con él.

En la facultad, Nolan había conocido a la mujer de su vida, Emma Thomas, que con el tiempo se convertiría en su productora habitual. Contrajeron matrimonio en 1997, y actualmente residen en Los Ángeles, donde educan a sus cuatro hijos.

Y es que Christopher Nolan es un hombre familiar, estrechamente vinculado a los suyos. Es el caso de su hermano menor, Jonathan Nolan, que con uno de sus escritos le inspiró para rodar Memento, uno de los films más originales que se recuerdan por su estructura. La historia de Leonard, amnésico en busca del hombre que violó y asesinó a su mujer, está narrada a través de secuencias ordenadas de atrás hacia delante. Según avanza la cinta, se descubren las causas de lo que se ha visto en lugar de las consecuencias. Entre las escenas principales se intercalan imágenes en blanco y negro ordenadas cronológicamente, que al final se unen con las otras.

El film provoca el mismo desconcierto que sufre el protagonista, logrando una conexión con él que pocos consiguen. Guy Pearce se luce como personaje típicamente 'nolaniano', o sea un tipo tremendamente particular, obligado a tomar fotografías y tomar notas para informarse a sí mismo de lo que va a olvidar, e incluso llega a tatuarse importantes pistas.

Gustara más o menos, según el tipo de público, lo que es evidente es que Memento dio mucho que hablar, y colocó a Nolan en el cine de primera división. Los hermanos fueron candidatos al Oscar al guión original.

Con un presupuesto ya de producción media, rueda el thriller Insomnio (2002), con primeras figuras: Al Pacino, Robin Williams y Hilary Swank. También tiene protagonista especial, Will Dormer (Pacino), un policía que mientras investiga un asesinato en el norte de Alaska sufre de insomnio atormentado por las pruebas falsas que ha colocado a lo largo de su carrera para resolver supuestamente sus casos. Se lleva la palma la secuencia entre brumas en las que el personaje cree haber sitiado al asesino y le dispara, pero resulta ser su compañero.

El éxito de este film le permitió sentarse con ejecutivos de Warner para negociar un proyecto que viene de su afición a los comics. En 1997, tras las malas críticas de Batman y Robin, que no había obtenido los resultados de taquilla esperados, la compañía había paralizado la saga del hombre murciélago. Pero Nolan, con ayuda del guionista David S. Goyer, les convenció de reiniciar la franquicia desde cero dándole un aire más adulto. El resultado fue Batman Begins, con una intensa interpretación de Christian Bale, que subrayaba el carácter angustiado del personaje, sediento de justicia por el trauma infantil de haber perdido a sus padres a manos de un delincuente.

Tras el éxito del film, Warner encarga rápidamente a Christopher Nolan que ruede la secuela. Pero él siente la necesidad de rodar algo completamente diferente antes, y supedita la segunda parte a la finalización de El truco final, adaptación de una novela de corte fantástico, escrita por Christopher Priest, que el propio realizador adapta con su hermano Jonathan. Desarrolla mediante un flash-back la rivalidad entre dos magos, interpretados por Hugh Jackman y Christian Bale.

De nuevo con Jonathan Nolan escribe el guión de El caballero oscuro, segunda entrega de su trilogía de Batman que se convirtió en todo un fenómeno. Más redonda que su predecesora, con ella el género superheroico, en su momento de apogeo, alcanza la mayoría de edad como hiciera el western con La diligencia, de John Ford. Después de finalizar el rodaje, una trágica noticia conmocionó a la opinión pública, la prematura muerte de Heath Ledger, a sus 28 años, por sobredosis accidental de medicamentos recetados. El actor había bordado el papel de villano, el Joker, logrando la hazaña de que el público no echara de menos al gran Jack Nicholson, que le había interpretado previamente. No en vano, el actor obtuvo ese año a título póstumo el Oscar al mejor secundario, que recogieron sus padres y su hermana. El film también triunfó en la categoría de edición de sonido.

Antes de finalizar la trilogía del hombre murciélago, Nolan necesitaba oxigenarse nuevamente con un proyecto distinto. Escribió y dirigió la creativa Origen, con Leonardo DiCaprio interpretando a un futurista experto en introducirse en sueños ajenos. Arriesgaba mucho Nolan en esta ocasión, por la complejidad de la historia, que podría haber alejado al gran público. Sin embargo, arrasó gracias a sus hipnóticas imágenes y a sus impactantes efectos visuales. El propio Nolan volvió a cosechar candidaturas al Oscar, en las categorías de mejor guión, y película, esta última compartida con la otra productora, Emma Thomas, su esposa. Finalmente el film se llevó a casa cuatro premios técnicos.

Con El caballero oscuro: la leyenda renace, Nolan cierra la trilogía superheroica con un broche de oro. Deja además la sensación de que se trata de una saga perfectamente estructurada y pensada. Nuevamente se luce Christian Bale, como un Bruce Wayne angustiado casi hasta la locura por sus sentimientos de culpa. Y es que el cine del realizador se distingue por sus cuidadas interpretaciones, en muchos casos de actores con los que el realizador suele repetir, como el propio Bale, el veterano Michael Caine, Tom Hardy, Marion Cotillard y Joseph Gordon-Levitt.

Al igual que en el anterior Batman, otra noticia, aún más dura, ensombreció en cierta medida el éxito y las buenas críticas. Un perturbado, inspirándose en el personaje de Joker, abrió fuego contra los asistentes a una de las primeras proyecciones en un cine de Denver, causando una masacre. "Se trata de una tragedia sin sentido", declaró apesadumbrado Nolan.

Oscar
2018

Nominado a 1 premio

Filmografía
Tenet

2020 | Tenet

Dunkerque

2017 | Dunkirk

Primera película de corte histórico de Christopher Nolan, guionista, director y productor, respaldado en la producción por su esposa Emma Thomas. Aborda la evacuación de soldados británicos atrapados en las playas francesas de Dunkerque durante la Segunda Guerra Mundial, en lo que se conoció como Operación Dinamo, que permitió el traslado de más de 300.000 hombres al Reino Unido en mayo de 1940, cruzando el canal de la Mancha. Los hechos han sido tratados en el cine con más o menos detalle, vienen al cabeza filmes como La Sra. Miniver, Fin de semana en Dunkerque o, casi contemporánea, a Dunkerque, Su mejor historia. Pero aquí la idea es recrear lo ocurrido con enorme realismo en las escenas de acción bélica, en línea con algunos de los mejores momentos de Salvar al soldado Ryan de Steven Spielberg, o Hasta el último hombre, de Mel Gibson, aunque claramente con una carga menor de violencia. Se trata pues de una verdadera y apabullante experiencia sensorial, rodada en 65 mm e IMAX en localizaciones auténticas de la playa de Dunkerque y evitando todo lo posible los efectos digitales, como a Nolan le gusta hacer. Lo que sumerge al espectador en lo allí acontecido, a través de tres hilos narrativos principales, por tierra, mar y aire, donde los protagonistas en las acciones descritas habrían estado implicados una semana, un día, una hora. Los pasajes en cada uno de estos terrenos se combinan y solapan en un dinámico montaje, que da al conjunto un aspecto, paradójicamente, de compleja simplicidad, ya se sabe que a Nolan le encanta explorar en la estructura narrativa. Verdaderamente Nolan vuelve a dar muestras de su poderío a la hora de contar historias, y esta vez lo hace con los diálogos justos, se evitan muy conscientemente las grandes parrafadas, y un reparto muy coral, donde conocemos de los distintos personajes, soldados y civiles, algunos rasgos básicos, pero de gran magnetismo emocional, sus conflictos y retos despiertan interés. De modo que el instinto de supervivencia, con manifestaciones a veces brutales, convive con el sentido del deber y las acciones heroicas, pero también con el miedo y los traumas paralizantes, nadie es perfecto. Están pues muy bien los conocidos Mark Rylance, Kenneth Branagh, Tom Hardy, Cillian Murphy, pero también el resto, Fionn Whitehead, Aneurin Barnard, Barry Keoghan, Jack Lowden… En lo visual y lo sonoro los logros son sencillamente sobresalientes. La composición de los planos en la playa, el espigón, las embarcaciones, bajo el agua, nadando, en el aire, tiene una fuerza tremenda, con los movimientos de los soldados, los aviones atacando, etcétera. Ello es posible también gracias a una arriesgada banda sonora de Hans Zimmer que integra una versión del tema "Nimrod" de Edward Elgar y convive con los ruidos de los disparos, explosiones y motores, fundiéndose con ellos, y proporcionando con tal combinación una atmósfera desasosegante, en que se diría que se escucha literalmente pasar el tiempo, tic-tac,-tic-tac, tic-tac, una sensación existencial de que la vida es un regalo, pero que puede ser breve, irse en un suspiro.

9/10
Interstellar

2014 | Interstellar

Un futuro de tintes apocalípticos, no muy lejano. Los habitantes de la Tierra han abusado de los recursos naturales, el clima ha cambiado y la mayor parte de la población ha debido reciclarse como granjeros, para producir alimentos que les permitan subsistir, enfrentados a plagas y tormentas de polvo. Es el caso de Cooper, antiguo astronauta, viudo, que vive con su anciano padre y dos jóvenes hijos, el adolescente Tom, que se siente cómodo como futuro granjero, y la niña Murph, soñadora como su padre. Unos extraños mensajes codificados de los "fantasmas", como los llama Murph, conducen a Cooper a unas instalaciones secretas de la NASA. Allí su antiguo mentor, el profesor Banks, trabaja en el proyecto Lazarus, un viaje interestelar a mundos lejanos a través de un agujero de gusano, donde tres planetas con características similares a la Tierra podrían asegurar el futuro de la humanidad. Ambiciosa cinta épica de ciencia ficción, de amplio y espectacular lienzo, dirigida por Christopher Nolan, coescrita con su hemano Jonathan, y coproducida con su esposa Emma Thomas. Plantea una situación en que existe el riesgo serio y real de que desaparezca la humanidad, y con tal premisa apunta a una historia de coraje y sacrificio, donde el protagonista Cooper, en compañía de un equipo de científicos, deja atrás a su familia en la Tierra para embarcarse en una arriesgada misión de final incierto, que puede suponer no volver a ver a los seres queridos. De este modo se juega con la dicotomía del bien común, el futuro del ser humano, frente a las obligaciones más inmediatas, que se refieren, sobre todo, a unos hijos que necesitan tener cerca a un padre que cuide de ellos. De modo que los planteamientos de responsabilidad social y de fidelidad a la vocación científica, podrían ser razones que el corazón no entiende, por lo que no aparece tan claro el lugar donde deberían depositarse las prioridades. Resulta evidente la deuda de los Nolan con 2001: Una odisea del espacio, el film bebe de esta fuente –el viaje interestelar, el robot, las instalaciones espaciales, el uso del sonido y el silencio, algunas especulaciones filosóficas...–, pero con personalidad propia, y con un deseo más consciente de entregar un gran espectáculo capaz de conectar con el gran público y dejarle boquiabierto, sin dejarle necesariamente incómodo y hasta irritado, como podía ocurrir en el caso de Stanley Kubrick. Aquí los dramas humanos son nítidos y es muy importante el concepto de familia, al estilo, salvando todas las distancias, de El árbol de la vida de Terrence Malick, film con el que comparte a una estupenda actriz, Jessica Chastain. En cuanto al "ropaje" científico, se cuida para que ideas como el viaje a grandes distancias en el espacio y el modo en que pasa el tiempo resulten verosímiles. No deberían estas líneas privar al espectador de las sorpresas que depara el film, en torno sobre todo a las ideas de supervivencia y amor, motores potentes para sobreponerse a las situaciones de peligro. Apuntemos sólo la grandeza visual de las imágenes que aporta Nolan, ya sean del espacio exterior, en línea con Gravity, ya sean las de los nuevos mundos por explorar. Aunque la duración del film se acerca a las tres horas, éstas nunca se hacen largas, hay emoción por lo que será de los protagonistas y el deseo de que la humanidad sea capaz de afrontar los desafíos que la vida le pone inevitablemente por delante. Hay un gran acierto en el reparto, donde el peso narrativo recae en un Matthew McConaughey que definitivamente ha venido para quedarse en la primera fila de los grandes actores hollywoodienses. Pero están muy bien el resto, Anne Hathaway, la citada Chastain, y el gran elenco de secundarios, desde los conocidos Michael Caine, John Lithgow, Ellen Burstyn, Wes Bentley, Topher Grace, David Oyelowo, Matt Damon y Casey Affleck, a la niña Mackenzie Foy.

8/10
El caballero oscuro: La leyenda renace

2012 | The Dark Knight Rises

Han pasado ocho años desde los acontecimientos narrados en El caballero oscuro. Ahora Batman ha desaparecido de las calles de Gotham. Es un proscrito, culpable de haber llevado la criminalidad de la ciudad hasta el límite. El inspector Gordon, sabedor de la verdad, calla. Bruce Wayne vive recluido en su mansión, prácticamente arruinado, incapaz de superar el pasado. Alfred intenta persuadirle: ha de comenzar de nuevo, olvidarlo todo, vivir como un hombre libre. Pero Bruce no tiene fuerzas para escuchar a su viejo amigo y mayordomo, y más cuando mediante un singular robo llevado a cabo en su casa se han llevado sus huellas dactilares. Es el primer paso para hacerse con el control de un reactor nuclear todavía en propiedad de industrias Wayne. Quizá sea el momento de que Batman regrese. Lo ha vuelto a repetir. Con El caballero oscuro el director Christopher Nolan dejó el listón de las películas de superhéroes a un nivel de calidad casi imposible de alcanzar por el común de los mortales. Ahora, cuatro años después, tras el 'descanso' de Origen, este genio británico ha cerrado su personal trilogía sobre Batman de modo absolutamente brillante. Es inenarrable lo que ha hecho este tipo con el superhéroe de DC Comics creado por Bob Kane. El nivel de la producción asusta; el guión (donde otra vez ha contado con la ayuda de su hermano Jonathan) es de esos que no olvida cabo sueltos, que se esmera en los mínimos detalles, intrincado pero claro, muy realista; la acción es asombrosa; y los villanos tienen la fuerza poderosa que ya mostraban los malvados anteriores: Ra's Al Ghul, Scarecrow o el inolvidable Joker de Heath Ledger (a decir verdad, seguramente el mejor malvado de los últimos tiempos). Y además en El caballero oscuro: La leyenda renace Nolan vuelve a no limitarse a ofrecer simplemente a unos comparsas que rodean la lucha del malo contra el bueno, sino que reparte un puñado de nuevos caracteres rebosantes de atractivo, nada planos, y casi siempre sorprendentes, desde la hiperfamosa Catwoman (se acabó el reinado de la Pfeiffer), hasta el implacable Bane, el poli Blake o la bella Miranda Tate. La intensidad de la trama va de más a… más. Es ésta una de las cualidades de las películas de Christopher Nolan, que nunca decaen –lo viene haciendo desde Memento–, no pierden pie porque cada secuencia, cada escena, cada plano tiene su lugar preciso en la narración, nada es simple capricho para la galería. Todo capta la atención. Y eso que en este caso Nolan se toma su tiempo. Es la película más larga de la saga: más de dos horas y media de pura intensidad. Pero, ojo, la potencia de Nolan va mucho más allá de lo visual, de coches ardiendo, persecuciones de infarto y brutales enfrentamientos cuerpo a cuerpo. Porque lo grande de El caballero oscuro: La leyenda renace es que el espectáculo no lo basa en esos fuegos artificiales, sino en las personas y sus profusos mundos interiores: dudas, sufrimientos, emociones, desesperación, amor, odio, responsabilidad, crueldad, valentía, honor, venganza, sacrificio, etc. Personajes finamente trabajados y maravillosamente transformados en carne y hueso por unos actores de primera fila. La labor metamorfoseante de Christian Bale ya la conocemos de sobra, así como la de Gary Oldman, que vuelve a bordar al poli Jim Gordon, o de Michael Caine en su leve papel de Alfred, pero aquí el director británico reúne además a las grandes actrices Marion Cotillard y Anne Hathaway y a ese enorme actor que siempre está a punto de explotar y no acaba de dar el campanazo, Joseph Gordon-Levitt. Todos están sobresalientes, hasta el irreconocible Tom Hardy, de enorme presencia. Como en las dos películas anteriores, El caballero oscuro: La leyenda renace tiene una atmósfera muy sombría. La maldad tiene trazas brutales, hasta poco peliculeras, y se masca la tensión y la desesperación más que en los otros filmes. El aire tenebroso y casi apocalíptico, como dice Bane, viene agravado por una fotografía oscura, fiel reflejo del siniestro destino que le espera a Gotham y de la lóbrega situación anímica de los personajes, todos sumidos en un mar de dudas, desde Bruce Wayne, hasta Jim Gordon, pasando por Selina Kyle o el agente John Blake. El colofón lo pone la rotunda, grave y resonante banda sonora de Hans Zimmer, capaz de estremecer al respetable cuando empieza a descargar sus decibelios. Estamos, en fin, ante una película donde el elemento fantástico es apabullante, la trama poderosa, los personajes brillantes y el enfoque antropológico muy, muy realista. Sólo queda esperar larga vida a Christopher Nolan. El mundo del cine necesita a hombres como él.

9/10
Origen

2010 | Inception

Un futuro no muy lejano, en que se ha desarrollado una técnica que permite introducirse en los sueños ajenos. Y en su subconsciente la persona “asaltada” puede desvelar a sus “asaltantes” secretos ocultos, de valor lucrativo o que permiten su manipulación. Cobb lidera un grupo de “ladrones de sueños”, que desea dejar tal actividad. Pero acusado del asesinato de su mujer Mal, y alejado de sus dos hijitos en Estados Unidos, recibe de Saito, un hombre poderoso, una oferta que no puede rechazar: deberá sumergirse en la cabeza de Robert Fischer, heredero de un gran imperio económico, e implantar en su mente, como si fuera una idea propia -“origen”, o en inglés “inception”-, la liquidación del conglomerado que creó su padre; a cambio podrá reunirse con los suyos e iniciar una vida nueva. Con su equipo y la “arquitecta” de escenarios para los sueños Ariadne intentará una operación muy compleja, que podría dejar a todos en una especie de limbo.Christopher Nolan, guionista y director del film, prueba de nuevo -recuérdese que es el responsable de Memento, Insomnio (2002), El truco final y El caballero oscuro- que es uno de los cineastas más creativos de la actualidad. No necesita acudir al 3D -pero sí a los efectos visuales- para entregar una historia imaginativa, de increíbles cualidades hipnóticas, sólida en su compleja arquitectura narrativa, y, para qué negarlo, difícil de seguir. En tal sentido el mérito es lograr que el espectador no se pierda demasiado, entienda el meollo de la cuestión -la tentación de evitar la realidad entreteniéndose en otros mundos más atractivos pero no verdaderos, al estilo Matrix- y vibre con la inmersión en el mundo de los sueños en tres niveles, donde el riesgo de no despertar, y las soluciones improvisadas a los obstáculos que surgen, proporcionan muchas emociones. De modo que hasta los pasajes oscuros, más que indignar, animan debates sobre el significado de tal o cual pasaje, e invitan a revisar la cinta. O sea, hay decir que Nolan apela a la inteligencia del espectador, no subestima su capacidad de esforzarse por entender, algo muy agradecible en el mundo de filmes planos que habitualmente entrega Hollywood. Las imágenes son de gran belleza, los mundos que se pueden crear dentro de un sueño sencillamente deslumbran, verdaderamente se puede innovar y crear con los efectos especiales, véanse los momentos de no-gravedad, pura magia. Pero además Nolan acierta en la definición de personajes y conflictos, y en el atinadísimo reparto. El drama familiar de Cobb -Leonardo DiCaprio, en otra historia “mental” tras Shutter Island, con su trastornada esposa, Marion Cotillard, a la que no puede olvidar- se despliega con gran habilidad gracias al personaje de Ellen Page, una universitaria brillante que sabe adivinar lo que oculta a sus “compañeros de sueños”, o de su compañero de equipo interpretado por Joseph Gordon-Levitt. Hay espacio para la sorpresa, y el modo en que discurre el plan de “sembrar” en la cabeza de Fischer -bien, Cillian Murphy- conduce a un clímax espléndido, de inesperada poesía.

9/10
El caballero oscuro

2008 | The Dark Knight

El director Christopher Nolan (Londres, 1970) lleva una carrera cinematográfica fulgurante y es uno de esos raros cineastas que es adorado tanto por el público como por la crítica. Su prestigio es verdaderamente asombroso. Y es que desde su segundo film, Memento, su labor detrás de la cámara quedó encumbrada y sus posteriores películas no han hecho sino aumentar su caché, especialmente gracias a Batman Begins y al thriller "mágico" El truco final. Ahora sólo toca volver a asombrarse ante su impresionante talento, porque esta segunda película sobre el hombre murciélago supera en calidad al resto de su filmografía. Si El caballero oscuro no es una obra maestra absoluta el caso es que se le acerca bastante, y desde luego se trata seguramente de la mejor película sobre un superhéroe realizada hasta la fecha. Es la adaptación de un cómic, cierto, y en ese sentido habrá espectadores para todos los gustos, pero es de justicia afirmar que no hay fisuras en este film. Gotham está dominada por la mafia, pero el nuevo hombre fuerte de la política es el fiscal Harvey Dent (Aaron Eckhart), un tipo íntegro que se ha propuesto acabar con la criminalidad que asola la ciudad, y que además es el novio de Rachael Dewes (Maggie Gyllenhaal), la amiga de la infancia de Bruce Wayne (Christian Bale), alias Batman. Una de las mayores preocupaciones para el gobierno es la corrupción de la policía, pues prácticamente uno sólo puede fiarse del teniente Gordon (Gary Oldman), que es precisamente el mejor aliado es Batman, enemigo número uno de la mafia. Pero todo puede cambiar cuando aparece en escena Joker, un individuo siniestro y sin escrúpulos que se ofrece a la mafia para acabar con Batman. Nadie cree que ese psicópata con cara de payaso sea capaz enfrentarse con el hombre más poderosos de la ciudad. Pero están equivocados, el Joker es mucho más listo, sanguinario y peligroso de lo que parece. Una gran virtud del guión –escrito de nuevo por el equipo formado por Christopher Nolan y David S. Goyer, a quien se ha unido ahora Jonathan Nolan, hermano pequeño del director– es que mete en faena al espectador desde el primer fotograma y ya no le suelta hasta los títulos de crédito finales. No hay aquí apenas introducción, pues los personajes principales están suficientemente maduros de otros filmes como para resultar totalmente convincentes. Pero, justamente, la sabiduría narrativa de Nolan y del resto de guionistas se comprueba en las dos magníficas presentaciones de los dos nuevos personajes contrapuestos, el fiscal Dent y el Joker. Junto al guión –en verdad cuidadísimo, de una inusual variedad de giros para tratarse de la adaptación de un cómic– destaca la puesta en escena y la enorme capacidad de Nolan para crear atmósferas inquietantes. Como en Batman Begins, el ambiente de la película es tenebroso y agobiante, como corresponde a un thriller criminal de altos vuelos, y las escenas nocturnas siguen siendo la prioridad. Y Nolan logra que la tensión sea muy fuerte, con momentos de gran violencia –aunque sobre todo sugerida– y un uso sencillamente perfecto de la rítmica y desasosegante banda sonora de James Newton Howard y Hans Zimmer, siempre al servicio de la imagen. En cuanto a la acción, qué se puede decir... Es de lo mejor que se puede ver hoy en día, con momentos apoteósicos como la larga secuencia del túnel, rodada a un ritmo endiablado. Y pese a lo fácil que es aburrir cuando una película rebosa de acción por los cuatro costados, aquí la maravilla es que Nolan dice cosas, cosas muy interesantes, al tiempo que entretiene de veras. Hay en el film héroes y villanos, claro, pero sobre todo hay bien y mal, moralidad e inmoralidad, un fuerte sentido de la responsabilidad y de las propias limitaciones, la convicción de que el camino entre lo bueno y lo correcto no siempre es el mismo y tan fácil de tomar, y de que el margen que puede separarnos de la bondad o la maldad es tan fino como un papel de fumar. En conjunto, hay una emocionante visión de la épica del héroe, nada estereotipada. Además todos los personajes resultan complejos, verosímiles, muy alejados de los clichés fantásticos, a lo cual también ayuda que la ambientación de Gotham no parece provenir del cómic, sino de la realidad más pura, de cualquier metrópoli normal y moderna. Por último, todo el reparto está perfecto, equilibrado, pero es imposible no mencionar el increíble trabajo del malogrado Heath Ledger, muerto seis meses antes del estreno del film. El actor se ha ido a lo grande, entregando un testamento cinematográfico, tan excelso como triste y doloroso. Su personaje del Joker es absolutamente impactante (se recomienda escucharle en versión original), de una fuerza tan sobrecogedora que hace olvidar al mismísimo Jack Nicholson. Es con toda probabilidad la mejor interpretación de su carrera, y no sería nada raro que fuera nominado al Oscar. Sólo con la escena de su aparición en la reunión de mafiosos lo merecería.

9/10
El truco final

2006 | The Prestige

Durante la ejecución en el escenario de uno de sus trucos, el mago Robert Angier pierde la vida. Alfred Borden, otro mago, es acusado de su asesinato. Mientras aguarda su ejecución, los diarios escritos por ambos ilusionistas nos ponen en antecedentes de cómo las cosas han llegado a tal extremo. Inicialmente ambos magos realizaban sus trucos en colaboración, pero una desgracia que se cobró una vida les distanció. Desde entonces se disparó su rivalidad y su odio, de raíces más hondas que su trágico detonante. Porque cada uno aborda sus trucos de modo diferente. Alfred posee un talento innato, pero no es brillante en la puesta en escena; mientras que Robert sabe venderse mejor, logra la complicidad del público. Y es que, como explica el film, un truco tiene tres etapas, y todas son importantes: la presentación, el truco en sí, y el momento climático o prestigio, que redondea el conjunto para dejar al espectador boquiabierto. Los hermanos Christopher y Jonathan Nolan adaptan una popular y voluminosa novela de corte fantástico y de época, debida a la pluma de Christopher Priest. Y lo hacen con ingenio, aprovechando los múltiples giros y sorpresas de la historia, no en vano estamos hablando de magos. Tienen en mente el antes explicado armazón de los números de magia, pero retorciéndolo un poquito más con el recurso a los diarios, que sirve para clarificar la dramática situación del presente. Hugh Jackman y Christian Bale clavan sus papeles, ese juego de identidades y comportamientos misteriosos donde las mujeres juegan un papel más importante del que se aprecia a simple vista. Y encuentran buen apoyo en los personajes secundarios, asumidos con encomiable humildad por Michael Caine, Scarlett Johansson… Christopher Nolan sigue probando que además de consumado guionista (recuérdese su nominación al Oscar junto a su hermano por Memento), es un director muy visual. Ese plano de los sombreros en un descampado al inicio del film, que parece desconectado de la trama, cobra sentido ya bien avanzado el metraje… La puesta en escena de los trucos es realista, pero impactante. Mientras que el desenlace hace honor al título del film, es “el prestigio” de un buen mago del celuloide.

8/10
Batman Begins

2005 | Batman Begins

Los superhéroes copan las carteleras cada poco tiempo. Mucho antes de X-Men, Spider-Man y por supuesto Los increíbles, triunfaron las películas de Batman, antecedente junto a Supermán de la actual fiebre por los héroes con pijama. Con evidentes méritos artísticos, las dos películas de Tim Burton trasladaban al personaje al particular universo del realizador. Por su parte, Joel Schumacher dirigió dos entregas de diseño gótico y ritmo videoclipero. Ambos cineastas eran tan personales, que se alejaron del cómic original. Ahora, el director de Memento, Christopher Nolan, revisa la historia del personaje, que estaba de capa caída, desde una óptica adulta, tratando de hacerle más realista, dentro de lo que cabe, teniendo en cuenta que se trata de un tipo vestido como un murciélago que combate el crimen por cuenta propia. El film supone un nuevo comienzo con respecto a las películas anteriores, y retoma la historia desde el principio. Así, arranca con Bruce Wayne niño, cuando es testigo pasivo del cruel asesinato de sus padres, a manos de un delincuente callejero. Atendido por su mayordomo, Wayne crece obsesionado con vengarse. Cerca de su mansión descubre una cueva, poblada por murciélagos. Y ya hecho un mozo, Wayne emprende un largo viaje para adquirir experiencia vital, y acaba en el Himalaya, donde recibe clases del enigmático Ducard, experto en varias disciplinas físicas y mentales. Y aunque un  siniestro grupo, la Liga de las Sombras, intenta reclutarle, Wayne acaba volviendo a Gotham; encuentra allí una ciudad en decadencia, donde impera el crimen. Gracias a un aliado en la empresa familiar, Wayne se provee de diversas inventos que le permiten convertirse en Batman, un justiciero enmascarado que tratará de detener a los hombres de Carmine Falcone, capo mafioso, y al Espantapájaros, un siniestro asesino. Nadie se quejará del lustroso reparto. Christian Bale resulta ser el Batman más creíble hasta el momento, por mucho que esta afirmación duela a Michael Keaton, Val Kilmer y al mismísimo George Clooney.  Le acompaña Michael Caine, el perfecto mayordomo británico, Liam Neeson como el perfecto maestro al estilo Qui Gon Yin, Gary Oldman, en el papel menos raro de su carrera, el detective Jim Gordon (en las películas de Burton ya había ascendido a comisario), Ken Watanabe, el actor que nos dejó deslumbrados en El último samurái, como el malvado Ras Al Ghul, un resucitado Rutger Hauer, como egoísta presidente de la compañía  Wayne Enterprises, la flamante novia de Tom Cruise, Katie Holmes, como amiga de la infancia del protagonista. El protagonista de 28 días después, Cillian Murphy, realiza una inquietante interpretación del Espantapájaros. Y por último, el inventor Lucius Fox, un personaje parecido a Q, el hombre que le proporciona los inventos a James Bond, y que no tendría ninguna credibilidad si no estuviera interpretado  por Morgan Freeman. Christopher Nolan logra una estética propia, y vistosas secuencias de acción o incluso de terror, con la llegada del Espantapájaros. Además, el guión, del propio Nolan y David S. Goyer, guionista de Blade, incluye bastante contenido antropológico, para lo que es habitual en este tipo de producciones de acción. Así, reflexiona sobre temas como la culpa, el altruismo, el miedo, la integridad moral y la venganza.

8/10
Insomnio (2002)

2002 | Insomnia

Si en la película que dio prestigio al director Christopher Nolan, Memento, el protagonista sufría amnesia, su nuevo trabajo tiene como protagonista a un veterano policía que sufre otro tipo de trastorno de la mente, al que hace alusión el título. Se trata de Will Dormer, un veterano agente de homicidios, que para investigar un asesinato se traslada con su compañero Hap a un pueblecito del Norte de Alaska. Allí la luz, metáfora que simboliza la verdad, no deja dormir a Dormer. Le asedian sentimientos de culpa, porque durante toda su carrera no ha dudado en colocar pruebas falsas con tal de resolver todos sus casos. Por contra, Hap está dispuesto a declarar ante asuntos internos, lo que produce cierta tensión en la pareja. Mientras ambos vigilan una playa, encuentran al principal sospechoso, el novelista Finch, que se escabulle gracias a la espesa niebla que cubre la zona. La pareja sale tras él, y Dormer cree sitiarle entre las brumas, pero tras disparar comprueba desolado que ha cometido un error, y que ha matado a su compañero (al que por otro lado le viene bien quitar de enmedio). Decide poner pruebas falsas que señalan como culpable a Finch, pero éste sabe la verdad, y lo utilizará para chantajear al agente. Mientras tanto, una policía local sospecha lo que realmente ocurrió. Esta vez Nolan se basa en una película sueca, con el mismo título, de 1997, y cuenta con una modélica actuación de Pacino, cada vez más atormentado por la culpa. También deja un buen sabor de boca Robin Williams, que prácticamente encasillado en personajes joviales o entrañables, últimamente encuentra un fascinante reto en interpretar a personajes oscuros o psicópatas, como ocurría en las recientes Retratos de una obsesión y Smoochy.

6/10
Memento

2000 | Memento

Un hombre tiene una rara enfermedad, consecuencia de la violación y asesinato de su esposa. Padece una amnesia por la que sólo recuerda: 1) los hechos de su vida previos al citado acontecimiento traumático; y 2) lo ocurrido en los últimos diez minutos. De modo que toma notas en papelitos, hace fotos polaroid, y se tatua el cuerpo, con las pistas que le pueden llevar a descubrir al responsable de su estado. Thriller desasosegador, de complejísima estructura. Tiene dos líneas de narración, una, en color, avanza hacia atrás; y la otra, en blanco y negro, hacia delante. Así hasta llegar a un justo medio en el que se comprenden todas las claves de la historia. La originalidad del planteamiento tiene su cara y su cruz. Resulta indudable el riesgo tomado, y todo encaja bien, hasta un desenlace sorpresa cargado de cinismo. Pero la narración resulta algo artificiosa. El ritmo es trepidante, y el montaje impecable. A destacar el trabajo de la pareja protagonista, Guy Pearce y Carrie-Anne Moss.

7/10
Following

1998 | Following

Bill, joven escritor, decide seguir por la calle a personas desconocidas, para sacar ideas de cara a escribir sus relatos. Un día, uno de los perseguidos se da cuenta de su presencia y decide pararse y preguntarle qué hace. En su opera prima, Christopher Nolan (El caballero oscuro) ya dio muestras de su enorme talento. El film ya tiene elementos que se repetirán en su filmografía, pues parte de una historia poco convencional y está narrada con numerosos 'flash-backs', aunque no resulta tan compleja como Memento. La fotografía recuerda más a las películas de la Nouvelle Vague que a las posteriores cintas del director.

6/10
Tenet

2020 | Tenet

Dunkerque

2017 | Dunkirk

Primera película de corte histórico de Christopher Nolan, guionista, director y productor, respaldado en la producción por su esposa Emma Thomas. Aborda la evacuación de soldados británicos atrapados en las playas francesas de Dunkerque durante la Segunda Guerra Mundial, en lo que se conoció como Operación Dinamo, que permitió el traslado de más de 300.000 hombres al Reino Unido en mayo de 1940, cruzando el canal de la Mancha. Los hechos han sido tratados en el cine con más o menos detalle, vienen al cabeza filmes como La Sra. Miniver, Fin de semana en Dunkerque o, casi contemporánea, a Dunkerque, Su mejor historia. Pero aquí la idea es recrear lo ocurrido con enorme realismo en las escenas de acción bélica, en línea con algunos de los mejores momentos de Salvar al soldado Ryan de Steven Spielberg, o Hasta el último hombre, de Mel Gibson, aunque claramente con una carga menor de violencia. Se trata pues de una verdadera y apabullante experiencia sensorial, rodada en 65 mm e IMAX en localizaciones auténticas de la playa de Dunkerque y evitando todo lo posible los efectos digitales, como a Nolan le gusta hacer. Lo que sumerge al espectador en lo allí acontecido, a través de tres hilos narrativos principales, por tierra, mar y aire, donde los protagonistas en las acciones descritas habrían estado implicados una semana, un día, una hora. Los pasajes en cada uno de estos terrenos se combinan y solapan en un dinámico montaje, que da al conjunto un aspecto, paradójicamente, de compleja simplicidad, ya se sabe que a Nolan le encanta explorar en la estructura narrativa. Verdaderamente Nolan vuelve a dar muestras de su poderío a la hora de contar historias, y esta vez lo hace con los diálogos justos, se evitan muy conscientemente las grandes parrafadas, y un reparto muy coral, donde conocemos de los distintos personajes, soldados y civiles, algunos rasgos básicos, pero de gran magnetismo emocional, sus conflictos y retos despiertan interés. De modo que el instinto de supervivencia, con manifestaciones a veces brutales, convive con el sentido del deber y las acciones heroicas, pero también con el miedo y los traumas paralizantes, nadie es perfecto. Están pues muy bien los conocidos Mark Rylance, Kenneth Branagh, Tom Hardy, Cillian Murphy, pero también el resto, Fionn Whitehead, Aneurin Barnard, Barry Keoghan, Jack Lowden… En lo visual y lo sonoro los logros son sencillamente sobresalientes. La composición de los planos en la playa, el espigón, las embarcaciones, bajo el agua, nadando, en el aire, tiene una fuerza tremenda, con los movimientos de los soldados, los aviones atacando, etcétera. Ello es posible también gracias a una arriesgada banda sonora de Hans Zimmer que integra una versión del tema "Nimrod" de Edward Elgar y convive con los ruidos de los disparos, explosiones y motores, fundiéndose con ellos, y proporcionando con tal combinación una atmósfera desasosegante, en que se diría que se escucha literalmente pasar el tiempo, tic-tac,-tic-tac, tic-tac, una sensación existencial de que la vida es un regalo, pero que puede ser breve, irse en un suspiro.

9/10
Interstellar

2014 | Interstellar

Un futuro de tintes apocalípticos, no muy lejano. Los habitantes de la Tierra han abusado de los recursos naturales, el clima ha cambiado y la mayor parte de la población ha debido reciclarse como granjeros, para producir alimentos que les permitan subsistir, enfrentados a plagas y tormentas de polvo. Es el caso de Cooper, antiguo astronauta, viudo, que vive con su anciano padre y dos jóvenes hijos, el adolescente Tom, que se siente cómodo como futuro granjero, y la niña Murph, soñadora como su padre. Unos extraños mensajes codificados de los "fantasmas", como los llama Murph, conducen a Cooper a unas instalaciones secretas de la NASA. Allí su antiguo mentor, el profesor Banks, trabaja en el proyecto Lazarus, un viaje interestelar a mundos lejanos a través de un agujero de gusano, donde tres planetas con características similares a la Tierra podrían asegurar el futuro de la humanidad. Ambiciosa cinta épica de ciencia ficción, de amplio y espectacular lienzo, dirigida por Christopher Nolan, coescrita con su hemano Jonathan, y coproducida con su esposa Emma Thomas. Plantea una situación en que existe el riesgo serio y real de que desaparezca la humanidad, y con tal premisa apunta a una historia de coraje y sacrificio, donde el protagonista Cooper, en compañía de un equipo de científicos, deja atrás a su familia en la Tierra para embarcarse en una arriesgada misión de final incierto, que puede suponer no volver a ver a los seres queridos. De este modo se juega con la dicotomía del bien común, el futuro del ser humano, frente a las obligaciones más inmediatas, que se refieren, sobre todo, a unos hijos que necesitan tener cerca a un padre que cuide de ellos. De modo que los planteamientos de responsabilidad social y de fidelidad a la vocación científica, podrían ser razones que el corazón no entiende, por lo que no aparece tan claro el lugar donde deberían depositarse las prioridades. Resulta evidente la deuda de los Nolan con 2001: Una odisea del espacio, el film bebe de esta fuente –el viaje interestelar, el robot, las instalaciones espaciales, el uso del sonido y el silencio, algunas especulaciones filosóficas...–, pero con personalidad propia, y con un deseo más consciente de entregar un gran espectáculo capaz de conectar con el gran público y dejarle boquiabierto, sin dejarle necesariamente incómodo y hasta irritado, como podía ocurrir en el caso de Stanley Kubrick. Aquí los dramas humanos son nítidos y es muy importante el concepto de familia, al estilo, salvando todas las distancias, de El árbol de la vida de Terrence Malick, film con el que comparte a una estupenda actriz, Jessica Chastain. En cuanto al "ropaje" científico, se cuida para que ideas como el viaje a grandes distancias en el espacio y el modo en que pasa el tiempo resulten verosímiles. No deberían estas líneas privar al espectador de las sorpresas que depara el film, en torno sobre todo a las ideas de supervivencia y amor, motores potentes para sobreponerse a las situaciones de peligro. Apuntemos sólo la grandeza visual de las imágenes que aporta Nolan, ya sean del espacio exterior, en línea con Gravity, ya sean las de los nuevos mundos por explorar. Aunque la duración del film se acerca a las tres horas, éstas nunca se hacen largas, hay emoción por lo que será de los protagonistas y el deseo de que la humanidad sea capaz de afrontar los desafíos que la vida le pone inevitablemente por delante. Hay un gran acierto en el reparto, donde el peso narrativo recae en un Matthew McConaughey que definitivamente ha venido para quedarse en la primera fila de los grandes actores hollywoodienses. Pero están muy bien el resto, Anne Hathaway, la citada Chastain, y el gran elenco de secundarios, desde los conocidos Michael Caine, John Lithgow, Ellen Burstyn, Wes Bentley, Topher Grace, David Oyelowo, Matt Damon y Casey Affleck, a la niña Mackenzie Foy.

8/10
El caballero oscuro: La leyenda renace

2012 | The Dark Knight Rises

Han pasado ocho años desde los acontecimientos narrados en El caballero oscuro. Ahora Batman ha desaparecido de las calles de Gotham. Es un proscrito, culpable de haber llevado la criminalidad de la ciudad hasta el límite. El inspector Gordon, sabedor de la verdad, calla. Bruce Wayne vive recluido en su mansión, prácticamente arruinado, incapaz de superar el pasado. Alfred intenta persuadirle: ha de comenzar de nuevo, olvidarlo todo, vivir como un hombre libre. Pero Bruce no tiene fuerzas para escuchar a su viejo amigo y mayordomo, y más cuando mediante un singular robo llevado a cabo en su casa se han llevado sus huellas dactilares. Es el primer paso para hacerse con el control de un reactor nuclear todavía en propiedad de industrias Wayne. Quizá sea el momento de que Batman regrese. Lo ha vuelto a repetir. Con El caballero oscuro el director Christopher Nolan dejó el listón de las películas de superhéroes a un nivel de calidad casi imposible de alcanzar por el común de los mortales. Ahora, cuatro años después, tras el 'descanso' de Origen, este genio británico ha cerrado su personal trilogía sobre Batman de modo absolutamente brillante. Es inenarrable lo que ha hecho este tipo con el superhéroe de DC Comics creado por Bob Kane. El nivel de la producción asusta; el guión (donde otra vez ha contado con la ayuda de su hermano Jonathan) es de esos que no olvida cabo sueltos, que se esmera en los mínimos detalles, intrincado pero claro, muy realista; la acción es asombrosa; y los villanos tienen la fuerza poderosa que ya mostraban los malvados anteriores: Ra's Al Ghul, Scarecrow o el inolvidable Joker de Heath Ledger (a decir verdad, seguramente el mejor malvado de los últimos tiempos). Y además en El caballero oscuro: La leyenda renace Nolan vuelve a no limitarse a ofrecer simplemente a unos comparsas que rodean la lucha del malo contra el bueno, sino que reparte un puñado de nuevos caracteres rebosantes de atractivo, nada planos, y casi siempre sorprendentes, desde la hiperfamosa Catwoman (se acabó el reinado de la Pfeiffer), hasta el implacable Bane, el poli Blake o la bella Miranda Tate. La intensidad de la trama va de más a… más. Es ésta una de las cualidades de las películas de Christopher Nolan, que nunca decaen –lo viene haciendo desde Memento–, no pierden pie porque cada secuencia, cada escena, cada plano tiene su lugar preciso en la narración, nada es simple capricho para la galería. Todo capta la atención. Y eso que en este caso Nolan se toma su tiempo. Es la película más larga de la saga: más de dos horas y media de pura intensidad. Pero, ojo, la potencia de Nolan va mucho más allá de lo visual, de coches ardiendo, persecuciones de infarto y brutales enfrentamientos cuerpo a cuerpo. Porque lo grande de El caballero oscuro: La leyenda renace es que el espectáculo no lo basa en esos fuegos artificiales, sino en las personas y sus profusos mundos interiores: dudas, sufrimientos, emociones, desesperación, amor, odio, responsabilidad, crueldad, valentía, honor, venganza, sacrificio, etc. Personajes finamente trabajados y maravillosamente transformados en carne y hueso por unos actores de primera fila. La labor metamorfoseante de Christian Bale ya la conocemos de sobra, así como la de Gary Oldman, que vuelve a bordar al poli Jim Gordon, o de Michael Caine en su leve papel de Alfred, pero aquí el director británico reúne además a las grandes actrices Marion Cotillard y Anne Hathaway y a ese enorme actor que siempre está a punto de explotar y no acaba de dar el campanazo, Joseph Gordon-Levitt. Todos están sobresalientes, hasta el irreconocible Tom Hardy, de enorme presencia. Como en las dos películas anteriores, El caballero oscuro: La leyenda renace tiene una atmósfera muy sombría. La maldad tiene trazas brutales, hasta poco peliculeras, y se masca la tensión y la desesperación más que en los otros filmes. El aire tenebroso y casi apocalíptico, como dice Bane, viene agravado por una fotografía oscura, fiel reflejo del siniestro destino que le espera a Gotham y de la lóbrega situación anímica de los personajes, todos sumidos en un mar de dudas, desde Bruce Wayne, hasta Jim Gordon, pasando por Selina Kyle o el agente John Blake. El colofón lo pone la rotunda, grave y resonante banda sonora de Hans Zimmer, capaz de estremecer al respetable cuando empieza a descargar sus decibelios. Estamos, en fin, ante una película donde el elemento fantástico es apabullante, la trama poderosa, los personajes brillantes y el enfoque antropológico muy, muy realista. Sólo queda esperar larga vida a Christopher Nolan. El mundo del cine necesita a hombres como él.

9/10
Origen

2010 | Inception

Un futuro no muy lejano, en que se ha desarrollado una técnica que permite introducirse en los sueños ajenos. Y en su subconsciente la persona “asaltada” puede desvelar a sus “asaltantes” secretos ocultos, de valor lucrativo o que permiten su manipulación. Cobb lidera un grupo de “ladrones de sueños”, que desea dejar tal actividad. Pero acusado del asesinato de su mujer Mal, y alejado de sus dos hijitos en Estados Unidos, recibe de Saito, un hombre poderoso, una oferta que no puede rechazar: deberá sumergirse en la cabeza de Robert Fischer, heredero de un gran imperio económico, e implantar en su mente, como si fuera una idea propia -“origen”, o en inglés “inception”-, la liquidación del conglomerado que creó su padre; a cambio podrá reunirse con los suyos e iniciar una vida nueva. Con su equipo y la “arquitecta” de escenarios para los sueños Ariadne intentará una operación muy compleja, que podría dejar a todos en una especie de limbo.Christopher Nolan, guionista y director del film, prueba de nuevo -recuérdese que es el responsable de Memento, Insomnio (2002), El truco final y El caballero oscuro- que es uno de los cineastas más creativos de la actualidad. No necesita acudir al 3D -pero sí a los efectos visuales- para entregar una historia imaginativa, de increíbles cualidades hipnóticas, sólida en su compleja arquitectura narrativa, y, para qué negarlo, difícil de seguir. En tal sentido el mérito es lograr que el espectador no se pierda demasiado, entienda el meollo de la cuestión -la tentación de evitar la realidad entreteniéndose en otros mundos más atractivos pero no verdaderos, al estilo Matrix- y vibre con la inmersión en el mundo de los sueños en tres niveles, donde el riesgo de no despertar, y las soluciones improvisadas a los obstáculos que surgen, proporcionan muchas emociones. De modo que hasta los pasajes oscuros, más que indignar, animan debates sobre el significado de tal o cual pasaje, e invitan a revisar la cinta. O sea, hay decir que Nolan apela a la inteligencia del espectador, no subestima su capacidad de esforzarse por entender, algo muy agradecible en el mundo de filmes planos que habitualmente entrega Hollywood. Las imágenes son de gran belleza, los mundos que se pueden crear dentro de un sueño sencillamente deslumbran, verdaderamente se puede innovar y crear con los efectos especiales, véanse los momentos de no-gravedad, pura magia. Pero además Nolan acierta en la definición de personajes y conflictos, y en el atinadísimo reparto. El drama familiar de Cobb -Leonardo DiCaprio, en otra historia “mental” tras Shutter Island, con su trastornada esposa, Marion Cotillard, a la que no puede olvidar- se despliega con gran habilidad gracias al personaje de Ellen Page, una universitaria brillante que sabe adivinar lo que oculta a sus “compañeros de sueños”, o de su compañero de equipo interpretado por Joseph Gordon-Levitt. Hay espacio para la sorpresa, y el modo en que discurre el plan de “sembrar” en la cabeza de Fischer -bien, Cillian Murphy- conduce a un clímax espléndido, de inesperada poesía.

9/10
El caballero oscuro

2008 | The Dark Knight

El director Christopher Nolan (Londres, 1970) lleva una carrera cinematográfica fulgurante y es uno de esos raros cineastas que es adorado tanto por el público como por la crítica. Su prestigio es verdaderamente asombroso. Y es que desde su segundo film, Memento, su labor detrás de la cámara quedó encumbrada y sus posteriores películas no han hecho sino aumentar su caché, especialmente gracias a Batman Begins y al thriller "mágico" El truco final. Ahora sólo toca volver a asombrarse ante su impresionante talento, porque esta segunda película sobre el hombre murciélago supera en calidad al resto de su filmografía. Si El caballero oscuro no es una obra maestra absoluta el caso es que se le acerca bastante, y desde luego se trata seguramente de la mejor película sobre un superhéroe realizada hasta la fecha. Es la adaptación de un cómic, cierto, y en ese sentido habrá espectadores para todos los gustos, pero es de justicia afirmar que no hay fisuras en este film. Gotham está dominada por la mafia, pero el nuevo hombre fuerte de la política es el fiscal Harvey Dent (Aaron Eckhart), un tipo íntegro que se ha propuesto acabar con la criminalidad que asola la ciudad, y que además es el novio de Rachael Dewes (Maggie Gyllenhaal), la amiga de la infancia de Bruce Wayne (Christian Bale), alias Batman. Una de las mayores preocupaciones para el gobierno es la corrupción de la policía, pues prácticamente uno sólo puede fiarse del teniente Gordon (Gary Oldman), que es precisamente el mejor aliado es Batman, enemigo número uno de la mafia. Pero todo puede cambiar cuando aparece en escena Joker, un individuo siniestro y sin escrúpulos que se ofrece a la mafia para acabar con Batman. Nadie cree que ese psicópata con cara de payaso sea capaz enfrentarse con el hombre más poderosos de la ciudad. Pero están equivocados, el Joker es mucho más listo, sanguinario y peligroso de lo que parece. Una gran virtud del guión –escrito de nuevo por el equipo formado por Christopher Nolan y David S. Goyer, a quien se ha unido ahora Jonathan Nolan, hermano pequeño del director– es que mete en faena al espectador desde el primer fotograma y ya no le suelta hasta los títulos de crédito finales. No hay aquí apenas introducción, pues los personajes principales están suficientemente maduros de otros filmes como para resultar totalmente convincentes. Pero, justamente, la sabiduría narrativa de Nolan y del resto de guionistas se comprueba en las dos magníficas presentaciones de los dos nuevos personajes contrapuestos, el fiscal Dent y el Joker. Junto al guión –en verdad cuidadísimo, de una inusual variedad de giros para tratarse de la adaptación de un cómic– destaca la puesta en escena y la enorme capacidad de Nolan para crear atmósferas inquietantes. Como en Batman Begins, el ambiente de la película es tenebroso y agobiante, como corresponde a un thriller criminal de altos vuelos, y las escenas nocturnas siguen siendo la prioridad. Y Nolan logra que la tensión sea muy fuerte, con momentos de gran violencia –aunque sobre todo sugerida– y un uso sencillamente perfecto de la rítmica y desasosegante banda sonora de James Newton Howard y Hans Zimmer, siempre al servicio de la imagen. En cuanto a la acción, qué se puede decir... Es de lo mejor que se puede ver hoy en día, con momentos apoteósicos como la larga secuencia del túnel, rodada a un ritmo endiablado. Y pese a lo fácil que es aburrir cuando una película rebosa de acción por los cuatro costados, aquí la maravilla es que Nolan dice cosas, cosas muy interesantes, al tiempo que entretiene de veras. Hay en el film héroes y villanos, claro, pero sobre todo hay bien y mal, moralidad e inmoralidad, un fuerte sentido de la responsabilidad y de las propias limitaciones, la convicción de que el camino entre lo bueno y lo correcto no siempre es el mismo y tan fácil de tomar, y de que el margen que puede separarnos de la bondad o la maldad es tan fino como un papel de fumar. En conjunto, hay una emocionante visión de la épica del héroe, nada estereotipada. Además todos los personajes resultan complejos, verosímiles, muy alejados de los clichés fantásticos, a lo cual también ayuda que la ambientación de Gotham no parece provenir del cómic, sino de la realidad más pura, de cualquier metrópoli normal y moderna. Por último, todo el reparto está perfecto, equilibrado, pero es imposible no mencionar el increíble trabajo del malogrado Heath Ledger, muerto seis meses antes del estreno del film. El actor se ha ido a lo grande, entregando un testamento cinematográfico, tan excelso como triste y doloroso. Su personaje del Joker es absolutamente impactante (se recomienda escucharle en versión original), de una fuerza tan sobrecogedora que hace olvidar al mismísimo Jack Nicholson. Es con toda probabilidad la mejor interpretación de su carrera, y no sería nada raro que fuera nominado al Oscar. Sólo con la escena de su aparición en la reunión de mafiosos lo merecería.

9/10
El truco final

2006 | The Prestige

Durante la ejecución en el escenario de uno de sus trucos, el mago Robert Angier pierde la vida. Alfred Borden, otro mago, es acusado de su asesinato. Mientras aguarda su ejecución, los diarios escritos por ambos ilusionistas nos ponen en antecedentes de cómo las cosas han llegado a tal extremo. Inicialmente ambos magos realizaban sus trucos en colaboración, pero una desgracia que se cobró una vida les distanció. Desde entonces se disparó su rivalidad y su odio, de raíces más hondas que su trágico detonante. Porque cada uno aborda sus trucos de modo diferente. Alfred posee un talento innato, pero no es brillante en la puesta en escena; mientras que Robert sabe venderse mejor, logra la complicidad del público. Y es que, como explica el film, un truco tiene tres etapas, y todas son importantes: la presentación, el truco en sí, y el momento climático o prestigio, que redondea el conjunto para dejar al espectador boquiabierto. Los hermanos Christopher y Jonathan Nolan adaptan una popular y voluminosa novela de corte fantástico y de época, debida a la pluma de Christopher Priest. Y lo hacen con ingenio, aprovechando los múltiples giros y sorpresas de la historia, no en vano estamos hablando de magos. Tienen en mente el antes explicado armazón de los números de magia, pero retorciéndolo un poquito más con el recurso a los diarios, que sirve para clarificar la dramática situación del presente. Hugh Jackman y Christian Bale clavan sus papeles, ese juego de identidades y comportamientos misteriosos donde las mujeres juegan un papel más importante del que se aprecia a simple vista. Y encuentran buen apoyo en los personajes secundarios, asumidos con encomiable humildad por Michael Caine, Scarlett Johansson… Christopher Nolan sigue probando que además de consumado guionista (recuérdese su nominación al Oscar junto a su hermano por Memento), es un director muy visual. Ese plano de los sombreros en un descampado al inicio del film, que parece desconectado de la trama, cobra sentido ya bien avanzado el metraje… La puesta en escena de los trucos es realista, pero impactante. Mientras que el desenlace hace honor al título del film, es “el prestigio” de un buen mago del celuloide.

8/10
Batman Begins

2005 | Batman Begins

Los superhéroes copan las carteleras cada poco tiempo. Mucho antes de X-Men, Spider-Man y por supuesto Los increíbles, triunfaron las películas de Batman, antecedente junto a Supermán de la actual fiebre por los héroes con pijama. Con evidentes méritos artísticos, las dos películas de Tim Burton trasladaban al personaje al particular universo del realizador. Por su parte, Joel Schumacher dirigió dos entregas de diseño gótico y ritmo videoclipero. Ambos cineastas eran tan personales, que se alejaron del cómic original. Ahora, el director de Memento, Christopher Nolan, revisa la historia del personaje, que estaba de capa caída, desde una óptica adulta, tratando de hacerle más realista, dentro de lo que cabe, teniendo en cuenta que se trata de un tipo vestido como un murciélago que combate el crimen por cuenta propia. El film supone un nuevo comienzo con respecto a las películas anteriores, y retoma la historia desde el principio. Así, arranca con Bruce Wayne niño, cuando es testigo pasivo del cruel asesinato de sus padres, a manos de un delincuente callejero. Atendido por su mayordomo, Wayne crece obsesionado con vengarse. Cerca de su mansión descubre una cueva, poblada por murciélagos. Y ya hecho un mozo, Wayne emprende un largo viaje para adquirir experiencia vital, y acaba en el Himalaya, donde recibe clases del enigmático Ducard, experto en varias disciplinas físicas y mentales. Y aunque un  siniestro grupo, la Liga de las Sombras, intenta reclutarle, Wayne acaba volviendo a Gotham; encuentra allí una ciudad en decadencia, donde impera el crimen. Gracias a un aliado en la empresa familiar, Wayne se provee de diversas inventos que le permiten convertirse en Batman, un justiciero enmascarado que tratará de detener a los hombres de Carmine Falcone, capo mafioso, y al Espantapájaros, un siniestro asesino. Nadie se quejará del lustroso reparto. Christian Bale resulta ser el Batman más creíble hasta el momento, por mucho que esta afirmación duela a Michael Keaton, Val Kilmer y al mismísimo George Clooney.  Le acompaña Michael Caine, el perfecto mayordomo británico, Liam Neeson como el perfecto maestro al estilo Qui Gon Yin, Gary Oldman, en el papel menos raro de su carrera, el detective Jim Gordon (en las películas de Burton ya había ascendido a comisario), Ken Watanabe, el actor que nos dejó deslumbrados en El último samurái, como el malvado Ras Al Ghul, un resucitado Rutger Hauer, como egoísta presidente de la compañía  Wayne Enterprises, la flamante novia de Tom Cruise, Katie Holmes, como amiga de la infancia del protagonista. El protagonista de 28 días después, Cillian Murphy, realiza una inquietante interpretación del Espantapájaros. Y por último, el inventor Lucius Fox, un personaje parecido a Q, el hombre que le proporciona los inventos a James Bond, y que no tendría ninguna credibilidad si no estuviera interpretado  por Morgan Freeman. Christopher Nolan logra una estética propia, y vistosas secuencias de acción o incluso de terror, con la llegada del Espantapájaros. Además, el guión, del propio Nolan y David S. Goyer, guionista de Blade, incluye bastante contenido antropológico, para lo que es habitual en este tipo de producciones de acción. Así, reflexiona sobre temas como la culpa, el altruismo, el miedo, la integridad moral y la venganza.

8/10
Memento

2000 | Memento

Un hombre tiene una rara enfermedad, consecuencia de la violación y asesinato de su esposa. Padece una amnesia por la que sólo recuerda: 1) los hechos de su vida previos al citado acontecimiento traumático; y 2) lo ocurrido en los últimos diez minutos. De modo que toma notas en papelitos, hace fotos polaroid, y se tatua el cuerpo, con las pistas que le pueden llevar a descubrir al responsable de su estado. Thriller desasosegador, de complejísima estructura. Tiene dos líneas de narración, una, en color, avanza hacia atrás; y la otra, en blanco y negro, hacia delante. Así hasta llegar a un justo medio en el que se comprenden todas las claves de la historia. La originalidad del planteamiento tiene su cara y su cruz. Resulta indudable el riesgo tomado, y todo encaja bien, hasta un desenlace sorpresa cargado de cinismo. Pero la narración resulta algo artificiosa. El ritmo es trepidante, y el montaje impecable. A destacar el trabajo de la pareja protagonista, Guy Pearce y Carrie-Anne Moss.

7/10
Following

1998 | Following

Bill, joven escritor, decide seguir por la calle a personas desconocidas, para sacar ideas de cara a escribir sus relatos. Un día, uno de los perseguidos se da cuenta de su presencia y decide pararse y preguntarle qué hace. En su opera prima, Christopher Nolan (El caballero oscuro) ya dio muestras de su enorme talento. El film ya tiene elementos que se repetirán en su filmografía, pues parte de una historia poco convencional y está narrada con numerosos 'flash-backs', aunque no resulta tan compleja como Memento. La fotografía recuerda más a las películas de la Nouvelle Vague que a las posteriores cintas del director.

6/10
Following

1998 | Following

Bill, joven escritor, decide seguir por la calle a personas desconocidas, para sacar ideas de cara a escribir sus relatos. Un día, uno de los perseguidos se da cuenta de su presencia y decide pararse y preguntarle qué hace. En su opera prima, Christopher Nolan (El caballero oscuro) ya dio muestras de su enorme talento. El film ya tiene elementos que se repetirán en su filmografía, pues parte de una historia poco convencional y está narrada con numerosos 'flash-backs', aunque no resulta tan compleja como Memento. La fotografía recuerda más a las películas de la Nouvelle Vague que a las posteriores cintas del director.

6/10

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