Entrevistas
Alejandro en Alejandría
Alejandro Amenábar es un cineasta que ha sabido conjugar cine comercial, capaz de llegar al espectador, con una mirada propia. Ahora estrena Ágora, su película más ambiciosa, sobre el personaje histórico de la filósofa y astrónoma Hipatia de Alejandría, y el papel que un grupo de exaltados cristianos tuvo en su muerte.
¿Cuáles han sido los cambios introducidos en la película con respecto a lo que presentó en Cannes, y por qué esos cambios?
Ágora se terminó justo para presentarla a Cannes, pero yo no tenía la sensación de que estuviera totalmente terminada. Le pasó igual a Tarantino con Malditos bastardos. Y como había tanto tiempo entre Cannes y el estreno de la película decidí reposarla, estudiarla con varios amigos, y ver cómo se podía mejorar. Esencialmente creo que es la misma película, pero lo que falta con respecto a Cannes es algo más de contexto histórico, la vida de los parabolanos, el mundo alrededor de Hipatia. También se quedó fuera un prólogo de dos minutos y medio, una especia de obertura, con un fondo de estrellas, que me hacía mucha ilusión, porque era evocar los viejos peplums que incluían esta forma de empezar. Pero como no corren buenos tiempos para la lírica decidí llevármelo y entrar directamente en faena.
Quizá eso puede entrar en el DVD...
Igual sí, pero yo procuro ser muy responsable con el montaje, intento entregar desde el principio el montaje del director. Tengo esa preocupación y no defiendo mucho eso de ‘la versión del director’ 20 años después. Porque entonces, lo que yo vi hace 20 años, ¿qué era? Es probable que recupere escenas, sí, pero no sé si integradas en la película.
Dice que no corren buenos tiempos para la lírica, pero suele confiar en el espectador acudiendo a estructuras complejas como en Abre los ojos, o a temas dramáticos como el de Mar adentro. Aquí se repite el riesgo tratando temas históricos, científicos y religiosos.
A estas alturas busco comunicarme, expresarme. En este caso había un sentimiento muy profundo, que parte de mi interés por la cosmología y la astronomía. Y decidí traducir eso que podía ser tan poco emocional como la ciencia, mostrando su lado espiritual en una película entendible por el espectador. Ha sido un esfuerzo de divulgación. Convertir una clase de ciencia en una película entretenida para el público.
Ha repetido que ésta no es una película contra los cristianos, que no es anticristiana. Sin embargo podría decirse que sus últimas tres película conforman una especia de trilogía de cuestionamiento del cristianismo. Tal vez no son anticristianas, pero sí tengo la sensación de que el tema le interesa, está ahí, y que le busca, por así decir, las cosquillas al cristianismo.
(se ríe con esto último) Ahora mismo creo que soy ateo, después de muchos años de haber sido educado en el catolicismo, en el cristianismo. Depende de cómo se van perfilando los proyectos. Los otros nace de mi interés por hacer una película de fantasmas, una historia de terror gótico. Y no encontré mejor recurso narrativo que unos fantasmas que se dan cuenta de que no están muertos, a lo que se añadía una mujer con fuertes convicciones religiosas que debe asumir que no sabe dónde está. Planteas una visión agnóstica, o gnosticista, que es lo que en aquel momento sentía. Pero llegué ahí.
En Mar adentro, el caso de Ramón Sampedro y la eutanasia, sabemos que hay un fuerte elemento religioso en el debate. Sabíamos que iba a formar parte de la película. Y en Ágora, nace de mi interés por la cosmología, y es que cuando analizas la historia de la astronomía, la búsqueda de estos sabios por saber dónde estamos, ha habido un enfrentamiento casi ancestral entre fe y razón. Porque la fe te dice que estás en el centro y que los dioses te están mirando, y Copérnico y Galileo te dicen que no estás en el centro. De pronto descubrimos que estamos en una esquina perdida de la galaxia.
Sí, ha habido ese enfrentamiento tradicional entre fe y razón, pero incluso eso tampoco es el debate. A Hipatia no se la mata por sus investigaciones científicas, sino por razones políticas, por una lucha de poder religioso, que trata de controlar la ciudad.
Pero es verdad, mirando las claves de mi cine eso está ahí, mi evolución desde la fe al ateísmo.
Es un director comercial, pero la película tiene algunos elementos que la alejan de la comercialidad. ¿Tiene miedo de no encontrar esta vez al público? Llama la atención que una superproducción como ésta, con Rachel Weisz, todavía no tenga distribución en Estados Unidos...
Antes de los estrenos procuro no ponerme nervioso. Has trabajado mucho, has dedicado a la película cuatro años de tu vida, y me considero bastante tranquilo con el resultado. Por supuesto, estoy anhelante de conocer la reacción del público. Yo no diría que es mi película menos comercial, por la razón de que aún no se ha estrenado en salas. Es la película más ambiciosa, no sólo en lo económico, sino en el aspecto intelectual. Yo digo que las películas tienen que tener ‘qués’, y esta es la película que me ha salido con más ‘qués’, con más cuestiones, significado. Es la película que más desafía al espectador, su capacidad de entendimiento, su capacidad de atención. De eso soy consciente, pero eso es el reto, trasladar la cuestión astronómica a una historia dramática.
Con respecto a Estados Unidos, veremos. No me preocupa demasiado. Cuando se estrenó Los otros, ya estaba gestionado; esta película la hemos hecho un poco por libre, desde Europa, lo que explica que en este momento aún no tenga distribución garantizada allí. Pero creo que la lograremos.
En su cine aparecen personajes femeninos, enérgicos, que están en el centro y toman decisiones fuertes.
En mis cinco películas he ido alternando: mujer en Tesis, hombre en Abre los ojos, mujer en Los otros, hombre rodeado de mujeres en Mar adentro, mujer rodeada de hombres en Ágora. El elemento feminista viene de Hipatia y de la posición de la mujer en la antigüedad, donde se descubre que a pesar de todo aún tenía acceso a cierto saber con respecto al ostracismo total que vendría después. Hipatia es alguien que tiene que luchar por conservar su posición, debe vestir la toga de los filósofos... Creo que una de las razones de su muerte proviene de que era mujer. Te das cuenta de que tradicionalmente la mujer ha estado discriminada, y la película tiene ese lado feminista.
Pero ocurre como con el asunto de la religión, hemos llegado ahí. Insisto en que el primer punto de vista de la película es el cosmológico. Quería contar una historia sobre esta pequeña ‘canica’ que gira en el universo, luego nos acercamos con el zoom hasta una hormiguita que está mirando hacia fuera, que es Hipatia, y empiezas a analizar a todo el mundo a su alrededor, desde el punto de vista social y político.
Pero también se da una gran importancia a Hipatia como mujer, en medio de un triángulo amoroso.
Bueno, ahí el personaje del esclavo Davo, claramente inventado, permitía crear esa especie de historia de amor sublimado, que es una forma de captar la atención de algunos espectador. Sabemos que la historia del pañuelo es real, y se la trasladamos al personajes de Orestes... Lo que sí teníamos claro, yo desde luego, es que Hipatia de algún modo está casada con el cielo, es una especie de vestal, una monja. Y en su búsqueda intelectual, de saber dónde estamos, hay también una búsqueda de Dios. Es algo que he leído, que Einstein, que Galileo, todos estos sabios están buscando a Dios, están tratando de pergeñar el plan divino.
Resulta audaz colocar como protagonista a un personaje que ha decidido permanecer virgen en aras a un alto ideal, la dedicación a la ciencia. Va un poco contracorriente.
Las crónicas es lo que recogen. Aunque nos pusimos a especular, y nos preguntamos, por ejemplo, ‘¿era lesbiana?'. No sabemos. Pensamos que podía tener que ver con comportamientos de personajes como Newton. Personajes arrastrados completamente por su búsqueda, por su ciencia, y que han dejado aparte su vida personal, sexual. En el caso de Hipatia está claro.
Sí, pero en una sociedad tan cargada de sexualidad y erotismo como la actual, decirle al espectador que esta mujer renuncia a ello parece arriesgado.
Lo discutimos con Rachel [Weisz], hasta que punto no podemos estar actuando así con prejuicios. Personajes como Sherlock Holmes, o un montón de novelas, no lo plantean, y yo quería que este personaje tuviera ese fondo de Sherlock Holmes que está tratando de desentrañar el problema. ¿Haríamos esta pregunta si el personaje, en vez de mujer, fuera hombre? No ocurre por ejemplo, en El nombre de la rosa. Parece que porque es peplum y hay una mujer protagonista, va a haber una gran historia de amor. Y le decía a Rachel que le estaba proponiendo no ser la ayudante del filósofo, o la amante... Vas a ser la tutora, la profesora, la que va a enseñar a los hombres... Quizá tenga que ver, pero sí, era consciente del riesgo.
Son llamativos esos planos en plan ‘google earth’, y los planos cenitales y acelerados de las personas, que se mueven como hormiguitas, como insectos...
Quería presentar al ser humano como una especie más en la Tierra, hormigas algo más desarrolladas, y además buscábamos de qué manera mostrar dramáticamente al espectador la violencia. Pensé que en vez de acudir al estilo Sam Peckinpah, en plan cámara lenta, si ponía la cámara más arriba, y aceleras, es un efecto casi cómico, y te conviertes en un insecto. Y quería mostrar la Tierra en el contexto del universo, subrayar lo infinitamente pequeños que somos en el tiempo y en el espacio, y lo grandes que somos para saber algo de dónde estamos. Seguramente nunca tendremos ‘la’ respuesta, pero la cantidad de cosas que ya en aquella época se podían saber sin telescopio resulta asombroso.
Opta por no ser descarnado con la violencia. Los planos de las ‘hormigas’. Quizá esto defraude al espectador, que espera más acción física...
Lo tenía muy claro. Desde luego no es 300. El tratamiento de la violencia es radicalmente distinto, y esa película la considero brillante, con un tono épico tremendo. Cuando ves en la actualidad una reyerta en la calle, te da vergüenza ajena. Cuando la ves hace 1.600 años, con sus héroes, con sus espadas, parece que es otra cosa. La idea en esta película es que los que utilizan las espadas se convierten en insectos, y los que usan la cabeza son los héroes. Por eso quería alejarme de la escena, que fuéramos como testigos desde lejos de lo que ha ocurrido ahí.
Ha comentado que le hubiera gustado, como hizo Mel Gibson en La Pasión de Cristo, rodar en las lenguas originales. Me gustaría si hay otras influencias de esa película. Concretamente pienso en la paleta de colores, muy semejante en ambos filmes, y en los planos ‘cósmicos’ que recuerdan al plano de la crucifixión, esa gota de lluvia-lágrima que cae desde el cielo.
El cine de hoy en día tiene muchas conexiones. La Pasión... Me gustaría pensar que mi película está contada con la misma pasión. Lo que pasa es que la historia es...
Muy distinta
Creo que hay algo, lo que antes hablé de la cámara lenta, que las separa mucho. En La Pasión hay mucha cámara lenta en la violencia. Y aquí el tratamiento de la violencia es con cámara rápida. Dicho esto quiero decir que La Pasión me parece una película muy inteligente, y haber hecho el esfuerzo de rodar en arameo hace el ‘viaje’ del espectador mucho más interesante.
En ocasiones, abandona a Hipatia para explicar el entorno, o incluso a ella la vemos con los ojos de otros.
Al comienzo hay mucho punto de vista de Davo. Pero a partir de cierto momento Hipatia es el centro. Lo que pasa es que has de contar todo lo que está pasando allí, y en la segunda parte se convierte en una divulgadora, y esto era difícil de encajar con el resto de la trama política.
¿Por qué eligió a Rachel Weisz como protagonista?
Pues por maja, por guapa, por buena actriz...
Ya, pero...
Buscábamos una actriz inglesa, con los rasgos, el talento, la actitud... Puede parecer una tontería, pero Rachel tiene una carrera universitaria, y tiene muchísimo talento. Tuvimos muchísima suerte de que nos dijera que sí desde el primer momento.
Parece que se le están acabando los géneros. La búsqueda del género se ha convertido en un motor creativo en su carrera. ¿Entra en sus planes tocar la comedia?
Es verdad, Los otros me atrae como película de género. Curiosamente esta película se ha acabado convirtiendo en la más difícil de clasificar en lo relativo al género. Hay unos códigos clásicos, y unos temas contemporáneos. El modo de narrar es bastante clásico. El género me ayuda a ir hacia algún lado, porque ríes, porque lloras... Haces un viaje.
La comedia, de momento, no me llamada como creador, aunque sí la disfruto como espectador.
¿Ha podido ser una referencia, a la hora de integrar el drama en el contexto histórico, la figura de un gigante como Shakespeare? De algún modo, también hacía ‘películas de romanos’ como ésta, “Julio César” y demás...
Algo en que insistí, aunque igual no lo he conseguido del todo, es el caer en el revisar todos los peplum. Julio César, y Cleopatra, demuestran el amor de Mankiewicz por la palabra, pero queríamos huir de eso. Por supuesto, Hipatia tiene que contar su teoría, y has de confiar en los diálogos, pero tratábamos de huir de la retórica excesiva a que te tiene acostumbrado el ‘cine de romanos’. Hubo un proceso de limpieza en el guión. También pensábamos en cómo se expresarían en la época, pero se limpió, más al pasarlo al inglés.
Es la primera vez que no firma la banda sonora.
Con los proyectos intentas encontrar el alma perfecta entre los jefes de departamento. No he trabajado siempre con el mismo director de fotografía o montador, y me apetecía cambiar de música, alguien que me diera otra visión. He aprendido muchas cosas viendo trabajar a [Dario] Marianelli, hace muchas cosas que a Amenábar no se le habrían ocurrido, nunca habría intentado. He aprendido sobre la duración de los bloques, él es capaz de mantener música donde yo la habría quitado. Y evité el tener que darle constantemente indicaciones, porque si no, habría hecho yo la música.
¿Dónde se encontraría hoy la Alejandría de antaño, ese foco de cultura?
Alejandría es Europa, así nos lo planteamos. El imperio romano es el nuevo imperio, o sea, Estados Unidos. Alejandría es esa vieja Europa, moderada, que vuelve a estar sufriendo la crisis del imperio.
¿Y está ahora Europa amenazada como entonces Alejandría?
Sí, pero me gustaría pensar... Yo prefiero llamar a esta época de cambio y de desconcierto, más que de crisis. (risas)
Carmen Machi, Premio Nacional de Cinematografía 2026
Carmen Machi ha sido galardonada con el Premio Nacional de Cinematografía 2026, uno de los reconocimientos más prestigiosos del cine español, concedido por el Ministerio de Cultura y dotado con 30.000 euros. El jurado ha destacado por unanimidad su extraordinaria trayectoria artística y la ha definido como «una de las actrices de comedia más importantes de la historia del cine español».
Sharon Stone revela que fue agredida hace años aunque no recuerda nada de lo ocurrido
Sharon Stone ha revelado por primera vez que fue víctima de una agresión física grave hace años, un episodio que asegura no comprendió plenamente hasta una década después, cuando unas pruebas médicas descubrieron lesiones compatibles con un ataque violento.