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Biografía

Rachel Weisz

Rachel Weisz

50 años

Rachel Weisz

Nació el 07 de Marzo de 1970 en Westminster, Londres, Reino Unido

Premios: 1 Oscar (más 1 nominaciones)

Musa de los grandes

05 Mayo 2011

Empezó a hacerse popular con grandes blockbusters, pero poco a poco se ha convertido en la musa de autores de prestigio. Rachel Weisz es una de las actrices británicas más talentosas del momento.

Nacida el 7 de marzo de 1970, la londinense Rachel Hannah Weisz es hija de una psicoterapeuta austríaca y un ingeniero húngaro judío, que se habían trasladado a Inglaterra durante la II Guerra Mundial. Estudiante de primera fila, Rachel estudió en el prestigioso London Collegiate School y acabó graduándose en Literatura inglesa con buenas notas por la Universidad de Cambridge.

Mientras estaba en el campus, empezó a involucrarse en representaciones teatrales amateurs, y montó con unos compañeros el grupo Cambridge Talking Tongues, que recibió algún importante premio con sus obras.

Tras varios papeles en series televisivas británicas, Rachel Weisz debutó en el cine con el subproducto Death Machine: máquina letal. Pero el descubridor oficial de la actriz fue el veterano Bernardo Bertolucci, que le dio un papel secundario en Belleza robada, donde era Miranda, joven diseñadora de joyas, que ha tenido diversos amantes. Fue después una doctora en Reacción en cadena, con Keanu Reeves y Morgan Freeman.

Pero Rachel Weisz se hizo conocida en los cinco continentes por encarnar a Evelyn, la egiptóloga de La momia, junto a Brendan Fraser. Repitió en El regreso de la momia, pero no en La momia: La tumba del Emperador Dragón, pues como últimamente prefiere buscar papeles en producciones menos comerciales, fue sustituida por Maria Bello.

Weisz interpreta ocasionalmente papeles en el teatro; en cine se lució como joven soldado en Enemigo a las puertas y madre que enamora por primera vez al personaje de Hugh Grant, en Un niño grande, donde la protagonista femenina era Toni Collette. Y destacó también como escéptica detective en Constantine, con Keanu Reeves, y como misteriosa mujer que pone en venta el veredicto del jurado al mejor postor, en El jurado.

La carrera de Rachel Weisz dio un giro absoluto tras interpretar a la activista destinada a un trágico destino en El jardinero fiel, de Fernando Meirelles, que denunciaba la corrupción y la falta de escrúpulos en el ámbito de las industrias farmacéuticas, a partir de la novela de John Le Carré. Por este trabajo recibió el Oscar a la mejor secundaria. Desde entonces, la británica se decanta por películas con trasfondo, a las órdenes de grandes autores, como Wong Kar Wai, que la convirtió en ex mujer de un policía alcohólico en My Blueberry Nights.

Con el español Alejandro Amenábar fue Hipatia de Alejandría, filósofa que se mantiene virgen para consagrar su vida a la ciencia, en Ágora. Weisz también ha estado dirigida por Peter Jackson, en The Lovely Bones, donde fue la madre de la niña asesinada.

Rachel Weisz se casó con el prestigioso realizador Darren Aronofsky, que la dirigió en La fuente de la vida, la película menos afortunada del responsable de Cisne negro. Con él fue madre de un hijo en 2006. Pero en noviembre de 2010, el matrimonio anunció su separación. En la actualidad, Rachel Weisz tiene como pareja al actor Daniel Craig.

En cuanto a su carrera profesional, se la siguen rifando grandes realizadores. Terence Davies la ha dirigido en The Deep Blue Sea, adaptación de una obra de Terence Rattigan. Jim Sheridan la ha hecho protagonista con su novio, Daniel Craig, en Dream House. Y ha rodado con el mismísimo Terrence Malick una cinta aún sin título donde también está Javier Bardem.

Oscar
2019

Nominado a 1 premio

Oscar
2006

Ganador de 1 premio

Filmografía
Viuda Negra

2020 | Black Widow

Natasha Romanoff, alias Viuda Negra, se enfrenta a los capítulos más oscuros de su historia cuando surge una peligrosa conspiración relacionada con su pasado. Perseguida por una fuerza que no se detendrá ante nada para acabar con ella, Natasha debe lidiar con su historia como espía y con la estela de relaciones destruidas que dejó atrás mucho antes de convertirse en Vengadora.

Un océano entre nosotros

2018 | The Mercy

En los últimos años abundan en la pantalla los personajes que tienen que arreglárselas ellos solos a bordo de un barco, en títulos como En solitario, Cuando todo está perdido o A la deriva. Se suma a la lista este drama biográfico, que se desarrolla en 1968, cuando Donald Crowhurst trata de ganarse la vida vendiendo un aparato de invención casera para que los navegantes puedan conocer su posición en medio del mar. Para asegurar el futuro de sus hijos, y de su esposa, Claire, decide participar, pese a su inexperiencia marítima, en la Golden Globe Race, competición que premia al primero que logre dar la vuelta al mundo en una embarcación sin escalas, y también al más rápido. Se disfruta mucho más si se desconoce la historia real que ha escogido esta vez para llevar a la pantalla el realizador James Marsh. En el arranque, parece que las piezas que se colocan sobre el tablero darán lugar a un relato con el mismo esquema que su anterior trabajo, La teoría del todo, también sobre un hombre que lucha por lograr sus sueños, venciendo a sus propias limitaciones, con la ayuda indispensable de una mujer fuerte. Pero pronto da un giro radical, hasta el punto de que acaba resultando una historia opuesta, mucho más oscura. Como resultado, aquí no se habla ni mucho menos de superación personal; no acaba siendo una cinta inspiradora, más bien tiende a resultar un poco indignante. Se habla, eso sí, de las consecuencias de la soledad –el ser humano es social, necesita tener cerca a otros, sobre todo a la familia–, de sacrificio para sacar adelante a los vástagos, de la lucha del hombre contra la naturaleza, y sobre todo del lado oscuro del orgullo, y de la dificultad para hacer frente a las decepciones. Buena reconstrucción de la época, pese a que el presupuesto parece ajustado. De nuevo Colin Firth se trabaja a su personaje, tiene el mérito de sostener él solo la mayor parte del metraje. Durante gran parte de la narración, no se entiende del todo que una actriz de la talla de Rachel Weisz haya escogido un papel que no tiene la cancha que debería, pero se desquita con un intenso discurso final. Del resto del reparto destaca David Thewlis como director de un diario.

6/10
La favorita

2018 | The Favourite

Siglo XVIII. Inglaterra está en guerra con Francia y hay tiranteces en el parlamento británico debido a la estrategia a seguir. Pero lejos del campo de batalla, en la corte de la reina Ana, se va a librar una guerra diferente cuando llega una nueva doncella, Abigail, recomendada por su tía Lady Sarah, la mejor amiga y favorita de la reina. Poco a poco, la chica se hará valer entre los sirvientes y jugará implacablemente sus cartas para ascender meteóricamente en su posición en la corte. Quinta película como director del griego Yorgos Lanthimos, un cineasta cuyo prestigio ha ido siempre al alimón de sus historias singularmente retorcidas, que indagan en los comportamientos insanos de los seres humanos. Su cine provoca atracción y rechazo a un tiempo. No deja indiferente y eso también lo sitúa como director incómodo, distinto, que le hace carne de cañón de festivales y galardones. La favorita, por ejemplo, logró el Premio Especial del Jurado del Festival de Venecia. Presenta Lanthimos la típica corte europea del siglo XVIII, en donde la elegancia manierista de cada estancia del palacio, con sus muebles suntuosos, sus coloridas telas, está en connivencia con el falso formalismo de las personas y una amplia galería de bajezas humanas. La gente de la corte se mueve por intereses exclusivos, conspiran y trapichean como mejor pueden para obtener el rédito deseado. Si para ello han de engañar, seducir, envenenar y confabularse con otros interesados, bienvenido sea. Servil apariencia exterior y podredumbre interior. Película esencialmente femenina, con lesbianismo a tres bandas, están magníficamente perfiladas las tres protagonistas. Destacan la rivalidad entre Lady Sarah (Rachel Weisz) y la recién llegada Abigail (Emma Stone), en una relación que va cambiando poco a poco hasta convertirse en una acendrada guerra por obtener los favoritismos de la reina. Se muestra con credibilidad la evolución de sus intereses, así como la agudizada vulnerabilidad y soledad de la monarca, triste marioneta al vaivén de las mentes manipuladoras de sus compañeras, también en el plano político. El trío de actrices es perfecto, aunque quizá la mayor sorpresa estriba en el trabajo de la menos mediática Olivia Colman, que logra aunar en la reina una rica colección de estados de ánimo. No sería raro que le llovieran premios. Formalmente Lanthimos es fiel a su cine y aquí también ofrece variadas escenas bizarras y morbosas, que acrecientan su fealdad gracias a la ambientación recargada, con interiores muy opresivos, aun cuando se utiliza con oficio la profundidad de campo y un potente uso de la luz. En este significativo aspecto visual, Lanthimos sabe jugar con angulaciones forzadas y demuestra una gran eficacia en el uso de otros aspectos formales como la velocidad de la imagen o la música de cámara, con esa incesante cuerda de fondo, recurso sonoro perfecto para provocar inquietud.

6/10
Mi prima Rachel

2017 | My Cousin Rachel

Una intrincada y oscura historia romántica que gira en torno a la venganza que un joven inglés (Sam Claflin) planea contra su enigmática y bella prima (Rachel Weisz), en la creencia de que ella ha sido la responsable de la muerte de su tutor. La confusión de sus sentimientos va en aumento cuando descubre que está obsesiva e irremediablemente enamorado de ella.

Disobedience

2017 | Disobedience

Ronit Krushka, fotógrafa afincada en Nueva York, regresa a Londres al enterarse de la muerte de su padre, rabino de la estricta comunidad judía en donde Ronit creció. Ésta, poco menos que repudiada por su difunto padre, con quien no mantenía trato alguno, es recibida con estupor por la comunidad. Ella no ha venido a alterar las cosas, sólo quiere despedirle como hija y poner las cosas en orden. Pero la situación se revolucionará cuando reavive la antigua atracción que siente por su amiga Esti, ahora casada con otro amigo de la juventud, Dovid, discípulo de su padre y llamado a sustituirle como rabino. Tras Una mujer fantástica, ganadora del Oscar a la mejor película en lengua no inglesa, el director chileno Sebastián Lelio adapta una novela de Naomi Alderman para ahondar en terrenos similares en este drama sobre el lesbianismo en un ambiente cerrado que, se quiera o no, acaba derivando en opresivo debido a las dificultades –externas o internas– que tienen las protagonistas para dar rienda suelta a su tendencia sexual. Es fácil establecer paralelismos entre el judaísmo ortodoxo mostrado en este film y otras religiones que defienden absolutos morales y denuncian igualmente la ideología de género como un engaño moderno que pretende equiparar sentimiento y bien moral, subjetivismo y realidad, pero hay que conceder que Disobedience no es una película frívola y plantea una situación realista, que muy bien pudiera ser trasladada a otras circunstancias o épocas –véase Carol, donde el factor opresivo son las costumbres sociales– y que muestra a personajes convincentes que sufren hasta el tuétano por vivir en un ambiente incompatible con cierto modo de vida. Lelio ofrece un film denso, tristón en su argumento y en su puesta en escena sobria, lo cual se acentúa con el tono propio de la narración: los días que median entre la muerte de un padre y su funeral, con fases de dolor, de decepción, de reencuentro, de crisis, de desenfreno (incluida una larga y cruda secuencia sexual). Pero el cineasta no deja a los personajes solos en su angustia y aporta una salida verosímil, humana, a la penosa situación, al tiempo que aleja a sus creaciones tanto de rencores estériles como de soluciones facilonas. Saben interiorizar magníficamente sus sentimientos los tres actores principales, en especial una sufriente Rachel McAdams y un heroico, humilde, Alessandro Nivola en el papel de su marido. Por su parte, Rachel Weisz se encuentra como pez en el agua en este tipo de roles morbosos, fuera de lo establecido.

5/10
La luz entre los océanos

2016 | The Light Between The Oceans

Hastiado de su experiencia en la Primera Guerra Mundial, Tom Sherbourne busca tranquilidad y llega a Australia para hacerse cargo de un trabajo bastante peculiar. Se trata de ser farero en el islote de Janus, un lugar inhóspito lindante con la Antártida, justo entre los océanos Pacífico y Atlántico, a cientos de kilómetros de la civilización. Antes de llegar a su destino conocerá a Isabel Graysmark, una joven llena de vitalidad y ambos se enamorarán hasta la médula. Tanto es así que al poco tiempo, ya casados, ella marchará a vivir con él a la solitaria Janus. La pareja esperará con ansia la llegada de un hijo. Sentida adaptación de la novela homónima de M.L. Stedman a cargo del director Derek Cianfrance, que obtuvo una gran acogida con sus dos películas anteriores, Blue Valentine y Cruce de caminos. Vuelve el director de Colorado a indagar en los sentimientos más hondos del corazón humano, capaces de generar enormes conflictos y también acciones de impresionante generosidad. En este caso, unido al amor conyugal se alza imponente el instinto de maternidad, una fuerza femenina de tal magnitud que es capaz de arrastrarlo todo a su paso. Valiéndose de unos escenarios naturales enormemente bellos (el film fue rodado en localizaciones de Nueva Zelanda y Australia), la cámara de Gianfrance ofrece unas imágenes subyugantes de la isla y sobre todo en su primer tramo se opta por la contemplación, por momentos idílicos del amor, una explosión de felicidad que inunda a los personajes acentuada por el delicado e inspirado piano de Alexandre Desplat. Y así hasta que en un “in crescendo” sostenido el núcleo de la trama dé lugar a un derroche exacerbado de sentimientos y desgarros emocionales que desembocan en una suerte de culebrón de alta temperatura afectiva, en donde el dolor, las dudas y la bondad de los personajes darán cabida al egoísmo y la desesperación, pero también al perdón, la renuncia, la asunción de la culpa y la búsqueda de redención. Todo este cúmulo de sentimientos (herencia sin duda de su diseño literario estilo superventas) puede hacerse excesivo, sobre todo hacia el desenlace, pero se muestra con eficacia extraordinaria gracias a unos actores de mucho talento. Lo que en otras manos hubiera resultado de un empalago lacrimógeno inaceptable, en las del trío formado por Michael Fassbender, Alicia Vikander y –en menor medida– Rachel Weisz se convierte en algo tan arrollador como verosímil, de una intensidad melodramática difícil de superar.

6/10
Deep Water

2016 | Deep Water

Complete Unknown

2016 | Complete Unknown

Negación

2016 | Denial

1996. La historiadora estadounidense Deborah Lipstadt, profesora de la Universidad de Emory y especializada en el holocausto judío en la II Guerra Mundial, es denunciada por difamación por el historiador británico David Irving. En sus escritos Lipstadt ha tachado a Irving de mentiroso, pues en sus trabajos éste niega el exterminio de judíos en Auschwitz. Lipstadt se sentará en el banquillo de los acusados en la corte londinense, pero tanto ella como sus abogados saben que el juicio va mucho más allá de un asunto personal de difamación e injurias. Más que defender a una persona, saben que está en juego la defensa de la realidad del Holocausto. El veterano director Mick Jackson (El guardaespaldas) narra los hechos que tuvieron lugar en torno al juicio entre ambos historiadores, a partir del propio libro de Deborah Lipstadt. El caso levantó mucha polvareda mediática, pero el guión de David Hare (Las horas, El lector) procura ceñirse únicamente y someramente a las relaciones de Lipstadt con sus abogados británicos y a sus intervenciones en la sala judicial. Se muestra con eficacia la magnitud de ese juicio, el nerviosismo que genera, pues una sentencia a favor del demandante (Irving), parecería justificar la aceptabilidad de la postura negacionista. En este sentido la película es clara y evita confusiones, lo cual se acentúa con una narración muy clásica desde el punto de vista visual. La trama de Negación puede parecer excesivamente leve, pero el resultado es muy interesante. Es cierto que apenas hay giros argumentales o grandes intervenciones en el estrado que deslumbren a la concurrencia. Todo se desarrolla de modo convencional, lo cual no significa rutinario, porque lo que se cuenta se ajusta a la realidad, de ahí su fuerza. En este sentido hay que agradecer pequeños detalles enriquecedores. Se muestra bien el estupor de la historiadora al saber que en el derecho británico es el demandado el que ha de probar su inocencia ante una acusación, algo que hiere su orgullo americano. A eso se suman las estrategias de su equipo de abogados, con las que ella no está de acuerdo, sus desencuentro con la comunidad judía británica, etc. Esas asperezas dan lugar a un convincente arco del personaje de Lipstadt, que Rachel Weisz interpreta con oficio. Pero en un film judicial de estas características todo el reparto debe estar perfecto y felizmente así ocurre, gracias a Tom Wilkinson en la piel del abogado Richard Rampton, y a un estupendo Timothy Spall en el difícil y poco honorable papel de Irving. Sus miradas, sus gestos, sus dudas y su credibilidad transmiten la importancia que tuvieron aquellos hechos.

6/10
La juventud

2015 | La giovinezza

El compositor y director de orquesta británico Fred Ballinger, ya retirado, pasa sus vacaciones en un hotel-balneario de lujo en los Alpes suizos. Le acompaña su amigo del alma y coetáneo Mick Boyle, director de cine, que junto a un pequeño equipo están inmersos en la preproducción de su nueva película. La hija del anciano Fred, Lena, que ejerce de asistente, se hunde en la miseria cuando su esposo le anuncia que la deja porque está encandilado por una joven cantante pop. Se diría que es un capricho de divo, pero Fred rehúsa atender el requerimiento de un enviado de la mismísima reina de Inglaterra para que dirija un concierto. Entretanto pasa el tiempo lánguidamente, con huéspedes del lugar variopintos, desde un grueso futbolista que se parece mucho a Diego Armando Maradona, a una despampanante e inteligente Miss Mundo, pasando por un actor que está preparando un personaje, una adolescente que le reconoce, un niño que toca el violín, un matrimonio mayor que nunca hablan entre sí... El italiano Paolo Sorrentino rueda en inglés, lo que no significa un cambio en lo referente a las claves estilísticas y temáticas de su anterior film La gran belleza. De nuevo estamos ante un subyugante ejercicio esteticista, un canto a la sensualidad y a la búsqueda del cumplimiento de los deseos, de ritmo perfecto, y hermosas fotografía y música. De algún modo se diría que sigue el modelo de “La montaña mágica” de Thomas Mann para pintar una suerte de lugar en que el tiempo parece haberse detenido, y que invita a la indolencia y al hedonismo, limitarse a estar, dejar que la vida pase disfrutando de los placeres que brinda, y acotando posibles males, la próstata o lo que sea; y aunque lleguen noticias del exterior capaces de agitar a los personajes, la tentación de seguir en la burbuja, aunque sólo sea durante las vacaciones, resulta demasiado poderosa para no caer en ella. Juventud, vejez, ¿cuáles son sus rasgos distintivos? ¿Existen principios irrenunciables en la vida? ¿Hay que estar dispuestos a hacer cualquier cosa en la propia profesión artística, ya se llame música, interpretación, cine? ¿Dónde acaban la sinceridad y franqueza, y empiezan el despecho y la desconsideración? Son algunas de las preguntas que plantea el film de Sorrentino, cuya antropología tal vez sea limitada, pero sin duda que resulta plenamente sugerente, e invita con inteligencia a la reflexión. El director cautiva. Las limitaciones humanas de sus personajes –grandes Michael Caine, Harvey Keitel, Paul Dano, Rachel Weisz, Jane Fonda, pero también los secundarios– no impiden la concepción de escenas grandiosas, creíbles paradójicamente en la atmósfera irreal y mágica de la montaña donde hasta podría levitar un monje tibetano. Imposible e innecesario hacer una enumeración exhaustiva de tales momentos, pero citemos la bajada de la montaña, Venecia, y el precioso clímax que cierra el film.

7/10
Langosta

2015 | The Lobster

El griego Giorgos Lanthimos es un cineasta singular e inclasificable, al que hay que reconocer la originalidad en sus historias, una crítica social incómoda y extrema que no transita por caminos trillados. Tras Canino y Alps, la principal novedad es que la cinta está rodada en inglés, con actores conocidos –Colin Farrell, Rachel Weisz, John C. Reilly, Léa Seydoux…–, y que su enfoque de ciencia ficción distópica, aunque sigue siendo rarito, puede llegar a más público. Por ejemplo gustó a los Coen, pues bajo su presidencia en Cannes ganó el Premio del Jurado. En un futuro no demasiado lejano, es obligatorio vivir en pareja. Quien está soltero debe acudir a un hotel, donde debe encontrar su media naranja en un plazo de 45 días, ampliable si logran cazar a otros solteros que no aceptan las reglas y viven clandestinamente en el bosque. Pasado ese tiempo, en caso de no haber terminado con su soltería, cada persona será transformada en un animal, el que prefieran. En esta tesitura, llega David, recién divorciado, al hotel, en compañía de un perro, que es su hermano. Comenzará a relacionarse con los otros huéspedes, en busca de una pareja que le convenga, antes de que le llegue el turno de convertirse en... langosta. Con sus típicas perversiones violentas y sexuales, y actitudes ridículas próximas al surrealismo buñuelesco, Lanthimos crea con ayuda de su coguionista Efthymis Filippou una atmósfera malsana, subrayada por una banda sonora simple, de chirriantes notas de violines, que viene a poner en solfa la deshumanización de la sociedad, su adocenamiento y aceptación de reglas y costumbres que van contra la dignidad de las personas. Tiene fuerza su propuesta, pero también produce repulsión, aunque se quiera hacer una apuesta por el amor, que como no podía ser menos en el griego, es bastante radical en su manifestación final, por no decir, disparatada, aunque pueda considerarse simbólica acerca de los riesgos que hay que tomar en la vida para ser fiel a uno mismo.

6/10
Oz, un mundo de fantasía

2013 | Oz: The Great and Powerful

La película que nos ocupa podría considerarse una precuela del clásico de Victor Fleming de 1939 El mago de Oz, al que rinde homenaje con numerosos guiños, pero sin renunciar a tener personalidad propia. Por supuesto, la base argumental la proporciona la obra de fantasía de L. Frank Baum, y hay conexión entre los personajes del mundo real y el fantástico, o imágenes que retrotraen al clásico. Como en el citado film, se arranca en blanco y negro con formato de pantalla 4:3 para mostrar Kansas en 1905, con el recinto ferial donde Oz ejerce de mago. Acostumbrado a ejercer de embaucador, ante el público y las jovencitas a las que encandila, tras una de sus fechorías de ligón empedernido consigue huir in extremis en globo. Pero atrapado por un tornado, acaba estrellado en un mundo fantástico en color y de pantalla ancha, lleno de criaturas fantásticas, y que curiosamente se llama Oz. Allí según la profecía se espera la llegada de un mago que les salvará de la tiranía de una bruja, aunque no está muy claro cuál es la malvada de tres hermanas que comparten el dominio de las artes mágicas. Sam Raimi, responsable de la trilogía original de Spider-Man, entrega nuevamente una parábola sobre la bondad y las ambiciones que albergan el corazón humano. No tiene la fuerza de su adaptación del superhéroe, falta un guión más sólido y sobre metraje. Pero el conjunto es visualmente deslumbrante. Cierto que hay momentos de verdadero empacho digital, pero a cambio hay pasajes brillantes, destaca todo lo relativo a la muñequita de porcelana, y el clímax de Oz embaucador resulta muy poderoso. Los actores son correctos, aunque a las brujas (Rachel Weisz, Michelle Williams, Mila Kunis) se les podía haber sacado más partido.

6/10
360. Juego de destinos

2012 | 360

La vida interconectada. Viena, Bratislava, París, Londres, Denver. La trayectoria de múltiples personajes en la sociedad global más desarrollada. Afectados por el amor y el desamor, el compromiso y la infidelidad; las oportunidades, la libertad, la toma de decisiones, el pasar página, el deseo de cambiar. Existencias circulares, donde tienen un peso decisivo las ideas que se tienen sobre el matrimonio, y las creencias religiosas. El brasileño Fernando Meirelles (Ciudad de Dios, El jardinero fiel) maneja en 360. Cruce de destinos un guión de Peter Morgan (La reina, The Damned United) que sigue el planteamiento de filmes corales -de esos en los que Robert Altman demostró ser un maestro-, inspirado en “La ronda” de Arthur Schnitzler, que ya dio pie a una obra maestra de Max Ophüls. Uno de los grandes méritos de la película es la suavidad con lo que se pasa de unos a otros personajes y sus circunstancias, no tiene uno la sensación de que sus cuitas estén artificialmente trenzadas. Los actores, grandísimo reparto, logran además componer bien a sus personajes, con apenas unos pocos trazos proporcionados por el guión de Morgan. Meirelles y Morgan evitan juzgar en 360. Cruce de destinos. En tal sentido, y aunque los temas abordados sean graves, el tono es ligero, el sentido moral pesa poco, asoma un poquito el cinismo, así es la vida y tal. Ya sean las hermanas eslovacas, una recién introducida a la prostitución, la otra testigo muda de su decisión; el esposo que ve frustrado el uso de sus servicios; la modelo que rompe su relación con un fotógrafo, que ve también que su novia le ha dejado; el padre que no ha encajado la desaparición de su hija; el agresor sexual en libertad condicional; el matón de un gángster ruso, y su esposa enamorada un dentista musulmán. Estos personajes parecen como “fichas” del gran “tablero” del mundo, y vistos en perspectiva tal vez se pierde la importancia primordial de cada uno, que no deja de ser único e irrepetible, como lo son sus libres decisiones.

6/10
El legado de Bourne

2012 | The Bourne Legacy

Después de que el programa de espionaje Treadstone, del que era pieza clave Jason Bourne, escandalizara a la opinión pública, las agencias secretas de Estados Unidos quieren enterrar –o al menos, “hibernar”– todos sus planes de dudosa legalidad. Uno de ellos es el programa Outcome, que ha creado agentes prácticamente superinvencibles, con su cerebro y su cuerpo hiperestimulados, aunque al precio de depender de unos fármacos. Como elefante en una cacharrería, los hombres liderados por coronel retirado Byer eliminan a todos los agentes y científicos relacionados con el programa. ¿A todos? ¡Noooo! Sobreviven el duro agente Aaron Cross y la doctora Marta Shearing, que deben emprender una vertiginosa carrera hacia delante para eludir a sus perseguidores. Cuarta entrega de la saga Bourne, El legado Bourne encaja a la perfección en la saga ideada inicialmente por el novelista Robert Ludlum, y que en cine había contado con los directores Doug Liman y Paul Greengrass, y el protagonismo de Matt Damon. Tras la renuncia de Greengrass y Damon a seguir con nuevas películas, el guionista de los anteriores filmes, Tony Gilroy, se apoya en sus hermanos, los gemelos Dan Gilroy –coguionista– y John Gilroy –editor– para lograr la deseada continuidad. Y sí, verdaderamente hace honor al título, Jason Bourne deja un legado que permite prescindir de él... o recuperarle, si un día Damon se arrepintiera de su decisión. Hay un grandísimo trabajo de producción, Frank Marshall y compañía, buen ejemplo de lo que es capaz Hollywood cuando da lo mejor de sí. Tony Gilroy había demostrado su capacidad para dirigir en Michael Clayton, y tiene suficientemente probado que las historias sobre conspiraciones gubernamentales le sientan como un guante. En El legado Bourne maneja además muy bien esa idea del olvido del “factor humano” y el sentido moral en el trabajo de algunos que se autodenominan “patriotas”, pero que tienen en muy poco la dignidad de la persona humana, los individuos pueden ser prescindibles. Quizá una asignatura pendiente de Tony era probar que podía dirigir escenas de acción, y desde luego la nota que saca en El legado Bourne es sobresaliente: el ritmo es trepidante en todo momento, con momentos tan adrenalíticos y de suspense como la caza en Alaska, la locura en el laboratorio secreto o la persecución interminable de motocicletas en Manila. Además, trucos del buen guionista, sabe introducir giros ingeniosos en los momentos adecuados, o dotar de una gran seguridad y aplomo a Cross, bien interpretado por el relevo de Damon, por así decir, Jeremy Renner. También demuestra gran nivel interpretativo Rachel Weisz, que bien podríamos definir como una Hipatia trabajando para la CIA, si se nos permite la alusión a la protagonista de Ágora, ese personaje dedicado en cuerpo y alma a la ciencia de la cinta de Alejandro Amenábar. El resto del reparto está perfectamente escogido, incluso los actores con papeles pequeños pero importantes, pensamos en Louis Ozawa Chagchien, ideal para un personaje tipo Terminator.

8/10
Detrás de las paredes

2011 | Dream House

Octavo trabajo del realizador irlandés Jim Sheridan, que desde Get Rich or Die Tryin', de 2005, seguida de la versión americana de Brothers (Hermanos), se empeña en sacar adelante producciones de Hollywood, con guiones ajenos, que no tienen la repercusión de sus anteriores filmes, de producción irlandesa, escritos por él (Mi pie izquierdo, En el nombre del padre, En América). Vuelve a ponerse al servicio de la gran industria estadounidense con Detrás de las paredes, un thriller con libreto de David Loucka (Obsesionada), y que supone la primera incursión del cineasta en el thriller, muy cerca del cine de terror. Will Atenton deja su trabajo en Nueva York para irse a vivir con Libby, su mujer, y sus dos pequeñas a la casa idílica que ha comprado en una pequeña localidad de Nueva Inglaterra. Allí Atenton busca tranquilidad para escribir un libro que se convierta en un gran éxito. Todo va bien hasta que se entera de que en la casa que ha adquirido murieron brutalmente asesinadas una mujer y sus dos hijas. El marido sobrevivió, aunque se volvió loco, y pese a que nunca se demostró su culpabilidad, los vecinos creen que fue el asesino. Pronto, ocurren sucesos más o menos inexplicables, como la sorpresa que se lleva la vecina, Ann Paterson, divorciada y madre de una niña, cuando Will se presenta, y el descubrimiento de un tipo que vigila la casa en la oscuridad de la noche... Antes del estreno del film, se hizo público el hecho de que Sheridan, insatisfecho con el montaje final, impuesto por los productores, recurrió al Sindicato de Directores para que retiraran su nombre de los títulos de crédito. No se pudo atender su petición, porque la cursó tarde. Es difícil atisbar qué pretendía contar el normalmente más profundo Sheridan con esta intrascendente cinta, aunque se aprecian elementos comunes a sus películas más interesantes, como la importancia de la figura paterna, o el hecho de que los protagonistas tengan dos hijas pequeñas, como en el caso de En América. Tal y como ha quedado la cinta resulta bastante ligera y convencional. A pesar de todo funciona, por el altísimo nivel de los actores, sobre todo Daniel Craig, que no es sólo el 'musculitos' James Bond, sino que da el tipo como padre atormentado y desconcertado. Le secundan dos brillantes actrices, Naomi Watts y Rachel Weisz, y secundarios de primera (hasta las niñas son resultonas). Además, el veterano Sheridan sabe crear tensión, aprovecha los giros del guión, y en suma entrega un thriller típico, que si fuera de cualquier realizador academicista de Hollywood no decepcionaría.

5/10
Entre líneas

2011 | Page Eight

Johnny Worricker es un veterano agente del MI5. Cuando su colega y jefe resulta muerto repentinamente, un archivo inexplicable hace su aparición y su contenido amenaza la estabilidad de toda la organización. Por casualidad, Johnny contacta además con una activista política llamada Nancy Pierpan, que resulta ser su vecina... No le quedará otra al agente que ocultar su identidad durante un tiempo e intentar averiguar la verdad sobre lo sucedido. Moderna película de espías adecuada a los nuevos tiempos. Producida por la BBC directamente para la televisión, sorprende la presencia de un reparto de mucho renombre, encabezado por Rachel Weisz y Bill Nighy. El guión es interesante y la trama resulta entretenida en todo momento. Planificada con elegancia, dirige y escribe David Hare, de cuyas manos salieron los guiones de Las horas o El lector, entre otros.

6/10
The Deep Blue Sea

2011 | The Deep Blue Sea

En el Londres de alrededor de 1950, Hester es una joven insatisfecha de su matrimonio con William, un venerable juez de más edad que ella, dominado por su madre. La vida conyugal le parece insulsa, y cree encontrar el amor en Freddie, que combatió como piloto en la pasada guerra, con quien se va a vivir, aunque es incapaz de sentar la cabeza, por lo que su futuro es más que incierto. Voces distantes (1988) y El largo día se acaba (1992) labraron el prestigio del británico Terence Davies, se trataba de títulos anclados en la nostalgia de la infancia y de fotografía bellísima, con guiones originales propios. Luego entregó películas más convencionales, basadas en textos literarios, La biblia de neón (1995) que adaptaba a John Kennedy Toole, y La casa de la alegría (2000), según la novela de Edith Wharton. Con The Deep Blue Sea reincide en la adaptación, en este caso una obra de teatro de Terence Rattigan, de quien existen versiones afortunadas en cine de Mesas separadas, La versión Browning y El caso Winslow. Siguiendo a Rattigan, Davies indaga en las dificultades del amor, palabra demasiado manoseada y tratada a menudo con enorme superficialidad. En cierto momento del film Hester, cuya vida vacía y desgarrada le lleva a intentar el suicidio, recibe una breve clase de amor verdadero, real, palpable, cuando la casera del lugar donde se aloja le explica que "amor es cambiar las sábanas a alguien que se ha orinado" en alusión a su esposo ya senil. El cineasta británico sabe montar bien el entramado dramático de la historia, entendemos las razones y frustraciones de Hester, su deseo de algo más; nos conmueven los esfuerzos de William por recuperar a su esposa; y hay algo de estremecedor en el suspicaz y frívolo Freddie, que no puede evitar ser como es. La fotografía quemada de Florian Hoffmeister va en la línea de los títulos más tempranos de Davies, juega con el claroscuro, con fuertes contrastes y tonos dorados. Se nos regalan hermosos planos secuencia, aunque en algún caso se trata de un preciosismo poco justificado argumentalmente. Gran reparto, donde destaca sobre todo Simon Russell Beale como el esposo cornudo, logra brillar con un personaje no dado al lucimiento.

6/10
La verdad oculta

2010 | The Whistleblower

Tras la guerra de los Balcanes, una agente de la policía de Nebraska que viaja a Bosnia como observadora de las Naciones Unidas denuncia ante la ONU a una multinacional por haber encubierto varios casos de tráfico sexual. El guión se basa en la historia de Kathryn Bolkovac, que fue a Bosnia en 1999 como miembro del comité de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

The Lovely Bones

2009 | The Lovely Bones

1973. Los Salmon -un matrimonio con tres hijos- conforman una familia feliz. La hija mayor, Susie, de 13 años, está experimentando su primer amor, pero todas sus ilusiones se ven truncadas por el encuentro en descampado con un extraño, vecino de su misma calle, que con taimadas artimañas acaba matándola. Va a parar entonces a una especie de mundo intermedio, entre la tierra y el cielo, donde sentimientos de rabia, tristeza y venganza dominan su corazón, junto al cariño por la familia y aquel incipiente amor juvenil que ha dejado atrás. Desde ahí se produce una singular relación entre Susie y su destrozada familia, a la que cuesta seguir adelante, entre otras cosas porque no se ha encontrado el cadáver, además de que la policía no tiene ninguna pista de quién podría ser el asesino. Adaptación de la popular novela de Alice Sebold, con guión de Fran Walsh, Philippa Boyens y Peter Jackson, y dirección de este último, o sea, el equipo responsable de la trilogía de El Señor de los Anillos. Jackson demuestra una vez más su increíble pericia como director, sobre todo a la hora de crear tensión, véase el encuentro de Susie con el vecino, o la incursión de la hermana en la casa. También sabe manejar bien las tenues conexiones entre el mundo terrestre y el nuevo 'hogar' de Susie, que se producen de un modo sutil, sin que esto impida que el espectador las detecte; y juega bien al contraste entre lo luminoso, una fotografía de alegres colores, y lo tenebroso. En cuanto a la concepción del mundo ultraterrenal, pueden ponerse 'peros'. Ciertamente hay imágenes poderosas -resultan increíbles esas botellas de cristal, con barcos en su interior-, pero otras son más propias de las típicas postales de Unicef, en algún momento uno tiene la sensación de empacho de efectos digitales. Tiende Jackson con frecuencia a la desmesura, también en el metraje, realmente no había necesidad de que exceder las dos horas de duración. La temática del film y sus desafíos de puesta en escena pueden recordar a Criaturas celestiales, pero sin duda el planteamiento temático es muy diferente, aquí, dentro de la desgracia, priman el amor y la esperanza, la capacidad de asumir la realidad, por triste que sea, el tándem 'crimen y castigo'. Hay acierto en el reparto, donde destacan especialmente la protagonista Saoirse Ronan, o el irreconocible Stanley Tucci, que encarna al asesino. Si resultan ser buenos apoyos Mark Wahlberg y Rachel Weisz como los padres, o Michael Imperioli como el policía, chirría en cambio el exagerado personaje de la abuela, al que da vida Susan Sarandon.

6/10
Ágora

2009 | Agora

Siglo IV. Hipatia de Alejandría, hija de Teón –el director de la Biblioteca– dirige una escuela filosófica donde imparte clases de esta disciplina, de matemáticas y de astronomía. Mujer brillante y entregada a la ciencia, por la que ha renunciado a casarse, le toca vivir una época convulsa. El imperio romano da signos de decadencia, la religión pagana va a menos, y en cambio ha surgido un pujante cristianismo, que ya no sufre la persecución de antaño. En tal tesitura la escuela de Hipatia es un remanso de paz, allí tiene estudiantes cristianos y no cristianos, y a lo que se dedican es a cultivar el saber, y a formarse para ser parte de la elite en un futuro próximo. Pero a la filósofa le han salido dos admiradores. Su discípulo y amigo Orestes, y el esclavo Davo. Alejandro Amenábar concibe su historia –basada en hechos históricos, pero con elementos de ficción– en dos actos separados por la segunda destrucción de la Biblioteca de Alejandría; de modo que la segunda parte mostraría cómo los distintos personajes alcanzan la posición que va a sellar el trágico destino de Hipatia. En términos de concepción, Ágora es una obra muy ambiciosa que no acaba de funcionar. Siguiendo los pasos de su muy admirado Stanley Kubrick en Espartaco, el director quiere conjugar una gran historia de época, con una trama dramática de personajes e ideas. Y algo chirría en la alternancia entre esos magníficos planos generales de la ciudad en todo su esplendor, perspectivas planetarias y planos cenitales, con las cuitas de Hipatia y compañía. Otro problema que presenta el guión de Amenábar y Mateo Gil es la no-evolución del personaje de Hipatia, quien permanece sabia y sin crecer durante todo el metraje, impertérrita ante los avances amorosos, lo que se trata de subsanar con la subtrama de sus estudios astronómicos, bien resuelta visualmente, pero metida un poquito ‘con calzador’, incluido el personaje de un esclavo testigo de sus descubrimientos, que se limita a asentir al entusiasmo de su ama. El director, dentro de su opción de cine comercial con contenido, sigue su línea de cuestionamiento del cristianismo, iniciada en Los otros con suavidad, y continuada de modo más agresivo en Mar adentro. Aquí recupera las formas suaves, su forma de tratar la compleja situación del cristianismo del siglo IV en Alejandría podría describirse como “mano de hierro en guante de terciopelo”. De modo que se alude a lo que puede resultar de atractivo en la fe –Cristo y sus bienaventuranzas, la caridad con los necesitados, el perdón...–, pero poniendo el foco sobre todo en lo que puede degenerar en fanatismo violento y lucha por el poder. En tal sentido queda especialmente mal parado el santo Cirilo de Alejandría. Pero también son cuestionables Orestes, con su cristianismo pragmático algo cínico, y el obispo Sinesio, que invita a Hipatia a bautizarse porque ella ya en el fondo es cristiana, aunque no crea. Por contraste, la inmaculada ciencia parece la solución a todos los problemas, la única capaz de dar acceso a la verdad. En tal sentido, se obvian las manipulaciones que pueden hacerse en nombre de ella. Es de aplaudir el esfuerzo de producción, la realización de una película de gran presupuesto y digna, algo no tan frecuente en el cine español. El propósito del diseño de producción, independientemente de alguna fantasía en el vestuario, es acentuar el realismo, también con la paleta de colores, que recuerda, y mucho, a la de La Pasión de Cristo. Incluso ese exceso de planos cenitales y miradas desde el espacio exterior parecen remitir al famoso plano de la lágrima-gota de lluvia cuando muere Jesús en la cruz, aunque con una idea completamente diferente, la de subrayar la insignificancia del ser humano frente al conjunto del universo. Toma una postura valiente Amenábar cuando apuesta por retratar a un personaje, Hipatia, que ha decidido vivir virgen por un gran ideal, su dedicación a la ciencia. En una sociedad hipersexualizada, donde tantos parecen vivir por y para el sexo, mostrar tal opción y no ridiculizarla tiene su mérito. Sobre el reparto, decir que hay un acierto en los actores, empezando por Rachel Weisz, pero que el film no se presta para su lucimiento, porque sobran ideas y faltan emociones. El que más difícil lo tiene es Max Minghella, pues su Davo evoluciona de un modo poco claro, aunque esa falta de nitidez se justifique por la confluencia de múltiples sentimientos contrapuestos.

5/10
Definitivamente, quizás

2008 | Definitely, Maybe

El guión tiene un punto de originalidad: Will Hayes, padre de familia a punto de divorciarse, acude al colegio a recoger a su hija Maya, de diez años. Ésta ­­–desesperada ante la desestructuración familiar– se siente intrigada por cómo se conocieron y se enamoraron sus padres. Aunque Will se muestra en un principio reacio a explicarle los detalles, finalmente acepta hacerlo. Pero propone a su hija una especie de juego. Le contará con pelos y señales sus devaneos con tres mujeres variopintas cuando se mudó a Nueva York para trabajar en la campaña electoral del aspirante a presidente Bill Clinton. Will cambia los nombres de las chicas, y Maya tendrá que adivinar cuál de las tres se corresponde con su madre. El planteamiento, que ofrece una dosis de suspense a una architípica comedia romántica, tenía posibilidades. Pero el británico Adam Brooks, artífice de algunos episodios de Mr. Bean, no logra evitar que el espectador tenga una sensación de ‘déjà-vu’, como si ya hubiera visto antes cada uno de los tres romances. Quizás porque el realizador intenta que no parezca muy evidente con cuál de las tres candidatas se va a quedar al final el protagonista, lo cierto es que la impresión es que el personaje de Ryan Reynolds no tiene química con ninguna de ellas. El desenlace es decepcionante, y pasa de puntillas por el asunto que parece más interesante: las consecuencias de la ruptura matrimonial. Tampoco aprovecha que la acción se desarrolla en el mundillo de la política, lo que podía haber dado cierto juego, si se le hubiera sacado punta a algunas situaciones. Hasta la aparición ‘sorpresa’ del propio Clinton –en realidad se trata de un doble-, carece de la gracia deseada. Tampoco le hace ningún favor a la cinta el toque grosero que supone poner a la niña Abigail Breslin a hablar de sexo, porque ha recibido clases de educación sexual en la escuela. 

4/10
Los hermanos Bloom

2008 | The Brothers Bloom

Rian Johnson dio la campanada en 2005 en Sundance con Brick, una aproximación al cine negro y de suspense con “teenagers”, ciertamente original. Aquí vuelve a jugar a los experimentos, al contar una historia de timadores trufada de detalles surrealistas, que en cierto modo conecta con un cine como el de Wes Anderson. Ellos son los hermanos Bloom, huérfanos, que pasaron por un montón de hogares, donde sus trastadas acababan con el rechazo de los diferentes padres adoptivos. Ya de pequeños, con el cerebro organizador del hermano mayor, empezaron a realizar diversos timos, siempre siguiendo un esquema maestro de 16 pasos, casi con la misma estructura que un guión cinematográfico. Los hermanos se hacen mayores, y su vida de engaños continúa, en colaboración con Bang Bang, una japonesa experta en tiros y explosivos de pocas palabras. Pero el hermano pequeño querría tener una existencia diferente, donde el guión no esté escrito de antemano. E incluso descubrir el amor. Esto podría ocurrir si en el nuevo timo que trama el otro hermano, embaucar a una estrafalaria millonaria, fotógrafa epiléptica, se deja guiar por el corazón, que le dice que podría amar a esa mujer. Película bastante singular, donde los engaños se vuelven tan complicados que resulta fácil perderse. Se ve que lo alambicado agrada a Johnson, no hay más que recordar las complicaciones de la trama de su anterior trabajo. Aquí maneja un humor disparatado y ocurrente, con algunas buenas salidas -la chica mostrando los numerosos hobbies que ha practicado en sus ratos de ocio, el accidente que permite que se conozcan, la explosión en la catedral de Praga y la chica escapando por el conducto de ventilación...- y un ritmo ágil en los cambios de escenarios por todo el mundo. Funciona mejor la relación entre el hermano pequeño (Adrien Brody) y la chica (Rachel Weisz), que entre los dos hermanos -el mayor, Mark Ruffalo, es algo soso-, una parte de la trama que queda algo coja; no se perfila bien lo estrecha que es esa unión, y lo asfixiante que ha podido volverse para uno de ellos. Hay secundarios graciosos -la japonesa, el socio belga...- y otros que no lo son tanto -el villano encarnado por Maximilian Schell-. Título con vocación minoritaria, de film de culto, algunas bromas requieren a veces de cierta complicidad, y a los timos les falta una mayor explicitud, que permita su disfrute pleno al espectador.

5/10
Fred Claus. El hermano gamberro de Santa Claus

2007 | Fred Claus

Simpática comedia navideña, apta para toda la familia, cuya mayor originalidad es haber inventado un supuesto hermano mayor de Santa Claus, el malhumorado Frederick, que vive en plena ciudad de Nueva York y no quiere ni oír hablar de su familia. La causa de esa separación es una mezcla de recuerdos infantiles aciagos –Nick (luego Santa Claus) era idolatrado por su madre y Fred cada vez más olvidado; uno lo hacía todo bien para sus padres y el otro era invitado perpetuamente a imitarle; alguna torpeza de Nick que Fred no ha podido olvidar, etc.– junto con un poco de desfachatez y pereza por perdonar y superar las pataletas de la infancia. De todas maneras, Fred cae bien al espectador, porque seguro que cualquiera hubiera sentido lo mismo en su situación. Ahora en plena vida urbana, sigue siendo un vividorcillo de tres al cuarto, aunque de buen corazón, que da largas a su novia y no se compromete por falta de madurez. Sin embargo, ante la necesidad de conseguir 50.000 dólares para montar un negocio lucrativo, decide humillarse y llamar a su hermano Santa Claus al Polo Norte. El bonachón de Santa le promete el dinero a condición de que vaya a visitarle y trabaje con él unos días, hasta la fecha límite para cerrar el negocio. El filme de David Dobkin (De boda en boda) sigue en todo momento las pautas del subgénero navideño, con risas y momentos emotivos, entregados con los ingredientes típicos de la comedia familiar: los hermanos desunidos, las dificultades entre enamorados, el malo que intenta acabar con Santa Claus, el amor por todos los niños del mundo, etc. Al final triunfará el amor y cada uno se volverá mejor persona. Todo muy clásico y navideño, si no fuera por el extraño empeño que parecen tener los guionistas (al menos en la versión española) de eliminar cualquier mención a Dios por pequeña que sea, pues incluso dejan a medias un refrán popular para no citarlo: “A quien madruga…”, y ahí se quedan. Pero, en fin, es sólo una apreciación singular y anecdótica sobre una película amable y plagada de buenos sentimientos. Y entre medias hay tiempo para algunas divertidas escenas, como la de la macrodiscoteca que monta Fred en la fábrica de juguetes, o, sobre todo, la de la terapia grupal formada por los hermanos de los famosos (con apariciones estelares de personajes reales, como Frank Stallone, hermano de Sylvester; Roger Clinton, hermano del ex presidente Bill; y Stephen Baldwin, el hermano del también actor Alec). Aparte de la eficaz interpretación de Vince Vaughn, sorprende el espléndido plantel de secundarios –aunque algunos están muy desaprovechados–, entre los que destacan un enormemente gordo Paul Giamatti, en el papel de Santa Claus, y Kevin Spacey en uno de esos papeles de malvado que tanto le gustan.

4/10
My Blueberry Nights

2007 | My Blueberry Nights

Maravilloso film del director Wong Kar Wai, quien había puesto muy alto el listón tras sus anteriores trabajos, las películas que conforman su díptico Deseando amar (In the Mood for Love) y 2046. Tres años después de cerrar la historia de amor imposible entre el escritor Chow y la bella Su Li-Zhen, narrada con una sensibilidad poco común, el cineasta hongkonés entrega su primera producción norteamericana, en lo referente a las localizaciones de rodaje y al reparto artístico, que reúne a unos cuantos actores de renombre internacional. Pero si la cosa es novedosa en esos aspectos, en otros –en el principal– el trabajo de Kar Wai permanece inalterable, pues vuelve a hablarnos de amor: de su insaciable búsqueda por parte del ser humano, de las dificultades para retenerlo, del dolor de la pérdida, de su recuerdo... Romanticismo en estado puro. El guión narra tres historias que se articulan en torno a un personaje principal: Elizabeth. Ésta, una joven veinteañera, llega desolada un noche a una cafetería de Nueva York. Su novio la ha abandonado por otra mujer, y ella lleva consigo las llaves de un piso al que ya no está invitada... La chica regresará otras noches al local, y allí el dueño, Jeremy, le hará compañía y le contará que hay muchas otras llaves extraviadas allí, cada una con su pequeña historia de amor... Al fin, para salir de su tristeza, Elizabeth se lanza a un viaje en solitario por Estados Unidos, un itinerario sin destino fijo que acabará llevándola hasta Memphis (Tennessee) y Las Vegas (Nevada). Y en esos lugares conocerá a hombres y mujeres que sufren, ríen y viven sus propias historias de amor y buscan, como todos, la felicidad. Estamos ante una película extraordinaria. Sin paliativos. Es muy reconfortante que la mirada de Wong Kar Wai siga siendo la de un joven cuando habla del amor, la de un joven experimentado eso sí, nada pueril, pero también la de un hombre lleno de esperanza y sin pizca de cinismo, la de alguien que aún cree de verdad que el corazón de las personas está hecho para amar, para darse y para recibir amor, por muy mezquinos que sean los sentimientos que podamos albergar. Hay una ternura grandiosa cuando el cineasta habla de sus personajes, comprende sus anhelos y así los quiere, y después logra el milagro de que el espectador sienta exactamente lo mismo por ellos. Y esta vez, en la mirada de Kar Wai hay menos amargura que otras veces y sí un amplio panorama lleno de esperanza. Gran parte del mérito final de esta peculiar "road movie" está en el fantástico reparto. Sorprende increíblemente el debut de la cantante Norah Jones, que interpreta admirablemente a la bondadosa y tierna protagonista. Pero todos están perfectos, con atención especial para la pareja formada por David Strathairn y Rachel Weisz. Pero Kar Wai sigue fiel a su mirada y a esas constantes antes mencionadas: el recuerdo amoroso –“vine para recordar lo que sentí entonces”–, el paso del tiempo, externo e interno... Se permite incluso el capricho de introducir un par de veces los acordes de "Yumeji's Theme", la música compuesta por Shigeru Umebayashi e inmortalizada en Deseando amar… También demuestra el cineasta oriental, autor de todos sus guiones, que sigue siendo un consumado escritor… “Esto sabe verdaderamente horrible, ¿pero acaso la gente bebe por el sabor? Ponme otra”, dice un atormentado personaje tras tomar de un trago una copa de vodka. ¡Y cómo le gusta jugar a las palabras, a su significado oculto! Ya sólo el título es un buen ejemplo, entre otros muchos. Capítulo aparte merece la belleza estética de la película. Muy pocas veces se puede encontrar en una pantalla de cine una colección de imágenes tan expresivas, tan luminosas, tan perfectas. Wong Kar Wai hace magia con ellas y transforma los sentimientos en colores, con esos tonos rojos tan absorbentes, que convierten muchos de los encuadres en postales de un preciosismo fabuloso. Y, como siempre, la música –un elenco muy agradable de canciones– tiene vital importancia y la compenetración sonido-imagen es perfecta. Es posible que alguien pueda criticar este aspecto del film y también achacar a este tratamiento formal una importancia excesiva y artificial, o quizá como causa de cierta ralentización del ritmo narrativo. Podría ser, pero en todo caso sólo serían reproches mínimos en un conjunto absolutamente delicioso.

8/10
La fuente de la vida

2006 | The Fountain

Es ésta una de esas películas que se aman o se odian, resulta difícil mantener un término medio. Cierto es que el cine de Darren Aronofsky se caracteriza por su hermetismo (Pi, Réquiem por un sueño), pero es que en esta ocasión el cineasta neoyorquino da un triple salto mortal con tirabuzón en lo que a rarezas y extravagancias se refiere. El film arranca en la América de los conquistadores españoles, donde un grupo de exploradores cae en una emboscada de los nativos, y el líder de los hispanos trata de huir subiendo la larga escalinata de una pirámide maya. Esto convive con las escenas de un tipo calvo, el doctor Tom Creo (Hugh Jackman) flotando por el espacio como si de un buda feliz se tratara, y con este mismo doctor investigando un tratamiento contra los tumores de cáncer en un mono. Al fin averiguamos que la mujer del doctor, su muy amada y dulce Izzie (Rachel Weisz), está enferma, y que Tom está obsesionado con encontrar un remedio a su mal; mientras que Izzie se dedica en sus ratos libres a escribir un libro, “La fuente de la vida”, situado en la España de los conquistadores, a modo de parábola de los esfuerzos investigadores y románticos de su marido. Una vez entregadas todas las piezas del puzzle, y más o menos reconocidas por el espectador, según su capacidad de aguante, tenemos un cuento apasionadamente romántico, muy cuidado en el aspecto visual, pero que se hace eterno –el final remite a 2001: una odisea del espacio–, y que en ocasiones se mueve entre lo empalagoso y lo risible. Hugh Jackman y Rachel Weisz son dos grandes actores, y Darren Aronofsky sabe rodar, pero el conjunto resulta excesivo. Tampoco es muy afortunada la alegoría “española”, con escenas absurdas de un inquisidor flagelándose, y una reina Isabel servida por un caballero, interpretados éstos también por Weisz y Jackman; habría sido más inteligente inventarse un reino imaginario, en vez de mostrar España como un exótico país sobre el que Aronofsky exhibe una preocupante ignorancia.

6/10
El jardinero fiel

2005 | The Constant Gardener

El prestigioso director de Ciudad de Dios (2002) prueba de nuevo su valía tras las cámaras, pero esta vez con un producto más comercial y encabezado por un reparto de célebres estrellas. Y si en su anterior film había indagado en el mundo de las favelas brasileñas, ahora se mete hasta las cachas en los barriadas de Nairobi, para contar una historia de corrupción de altas esferas y con implicaciones internacionales de grave índole moral, con referencias directas a la falta de escrúpulos de las compañías farmacéuticas y a la explotación del tercer mundo. La película comienza con una muerte sangrienta. En una zona desolada del norte de Kenia encuentran el cuerpo de Tessa Quayle, una de las activistas humanitarias de mayor energía y convicción, casada con un importante diplomático de la embajada británica. Tessa ha sido asesinada mientras viajaba en compañía de un médico con el que trabajaba y todas las sospechas inducen a que ella no era completamente sincera con su marido Justin. Las más importantes personalidades del alto comisionado británico consuelan a su colega, pero Justin no entiende la causa de la muerte de Tessa y se niega a aceptar que ha sido la víctima al azar de un acto criminal. Además, el sentimiento de que su mujer le ocultaba ciertos aspectos de su vida, le empuja a investigar por su cuenta. Y aunque las consecuencias de sus pesquisas pronto se revelan peligrosas, Justin está decidido a llegar hasta el final. A partir de la novela homónima de John Le Carré, Fernando Meirelles vuelve a dar una lección de cómo narrar una historia dramática y cargarla de intensidad, al modo de un thriller. Su estilo visual resulta inconfundible, con ese vibrante manejo de la cámara y el montaje con frecuentes saltos de imagen, un modo de filmar y editar que ya dejó sello con la historia de Buscapé, el protagonista de Ciudad de Dios. Este atractivo visual corrige ciertas carencias del guión que, en aspectos clave, puede resultar en ocasiones algo esquemático. De cualquier manera, se trata de una historia intensa y atractiva, dolorosa y romántica. Las composiciones de Ralph Fiennes y Rachel Weisz son muy convincentes, y destaca también Danny Huston (Silver City) en su ambiguo personaje.

6/10
Constantine

2005 | Constantine

John Constantine vive con un extraño don que es además una esclavitud: la de distinguir entre los humanos a los que no lo son. O lo que es lo mismo, la de entrever a los demonios y a los ángeles que, como híbridos, se hacen pasar por simples mortales en el mundo. Constantine dedica su tiempo a mandar al infierno a los demonios que quieren aguarle la fiesta a los vivos, pero esa dedicación no le hace feliz. Ahoga sus penas en bourbon y en cigarrillos, y vive enclaustrado entre cuatro paredes más solo que la una. El problema es que se siente culpable por haber atentado contra su propia vida. Bajó al infierno y regresó (salvó la vida por los pelos), pero su decisión de escapar cobardemente al don recibido le ha convertido en un tipo que está de vuelta, poco dado a sonreír y a interesarse por alguien. En esas estamos cuando una tal Angela Dodson le pide ayuda para investigar el suicidio de su hermana, ya que está segura de que en realidad no se trata de un suicidio. La pobre no sabe dónde se mete. Con un aire muy a lo Neo, Keanu Reeves vuelve a protagonizar una historia que juega con la “otra” realidad que se esconde detrás de lo que vemos con los simples sentidos. Su personaje bebe de los clásicos del género negro, aunque quizá le hace un flaco favor su aire demasiado arisco. El debutante Francis Lawrence dirige con innegable vistosidad un guión muy ecléctico, que mezcla terror, romance, aventura, cómic, thriller y sobre todo mucha parafernalia pseudorreligiosa. Tantos ingredientes para el mismo pastel se disimulan gracias al buen ritmo y a unos espectaculares efectos especiales bien aprovechados, como en la brillante e intensa escena del espejo.

4/10
Envidia

2004 | Envy

Tim y Nick son amigos y vecinos, sus mujeres son amigas, se lo pasan en grande juntos… Nick tiene una pequeña manía: siempre se le ocurren inventos e ideas disparatadas que, dice, introducidos con el necesario marketing, podrían hacerle de oro. Una de sus últimas ocurrencias es un spray que, aplicado a las cacas de perro, las volatiliza al instante. Tim piensa que es una más de las estupideces que se le suelen ocurrir a su amigo, y rehúsa convertirse en socio para explitar el invento. Craso error, pues contra pronóstico, el spray de Nick es un éxito en todo el mundo. De la noche a la mañana Nick se convierte en multimillonario, mientras que Tim sigue el siendo el mismo tipo mediocre de siempre. Pronto surge la envidia, alimentada por J-Man, un tipo estrafalario con el que Tim se topa casualmente. Una comedia a descubrir, que pasó sin pena ni gloria por las taquillas, injustamente a nuestro entender. Con dos expertos en comedia, Ben Stiller y Jack Black, secundados por un Christopher Walken en una vena inesperadamente graciosa, y por las esposas suspicaces Rachel Weisz y Amy Poh Poehler, el film sabe explotar los comportamientos ridículos a que puede conducir el sexto pecado capital. El guionista, Steve Adams, admite que “esta historia empieza en mi propia envidia por el éxito de otras personas. Me pareció que era un tema universal.”

4/10
Confidence

2003 | Confidence

Jake. Un timador profesional al que un matón negro encañona con un pistolón. Éste quiere saberlo todo sobre los tejemanejes en que han andado metidos él y su banda en los últimos días. Y Jake empieza a largar. En un largo flash-back que abarca toda la película, nos enteramos de cómo dieron con el que parecía un “mirlo blanco”, y le birlaron 150.000 dólares. Lo que no sospechaban es que su hombre era el contable del Rey, un gángster con el que no se bromea. En efecto, tras matar a uno de ellos, les obliga a aceptar un trabajo para quedar en paz: timar a un auténtico “pez gordo”, que anualmente blanquea millones de dólares. Y, cuestión de “confianza” (¿o más bien de falta de ella?) se integrará en la banda uno de los “chicos” del Rey. Estamos ante una de esas películas con más meandros que el río Mississippi. Y con tantos tahúres como los barcos que lo navegaban antaño. ¿Quién engaña a quién? ¿Hay alguien en quien se pueda confiar? Policía corrupta de Los Ángeles, banqueros dispuestos a ser camelados, chicas que dan mala suerte porque se tiñen el pelo de rojo, agentes del FBI insobornables, que juran no cambiar de corbata hasta el día en que capturen a su presa… Nadie es lo que parece. James Foley (Glengarry Glen Rose, Cámara de gas) maneja un guión habilidoso, de lógica interna impecable, donde acaban encajando todas las piezas del puzzle. En los diálogos hay frases memorables, al más puro estilo del clásico cine negro; y si parece excesivo que, en algunos pasajes, de cada tres palabras, cuatro son malsonantes (“jódete, mierda, maldito hijo de puta” o así), sólo cabe recordar que nadie es perfecto.

7/10
Por amor al arte

2003 | The Shape of Things

Tras dos incursiones fílmicas con material ajeno, una feliz (Persiguiendo a Betty), la otra fallida (Posesión), Neil LaBute vuelve a las ideas originales en un proyecto que nació casi simultáneamente como obra de teatro y película. Adam, estudiante, trabaja en sus ratos libres como vigilante de un museo. Un día se enfrenta a una situación embarazosa: Evelyn, transgresora estudiante de arte, pretende pintarrajear la hoja que cubre las partes indecorosas de una estatua. Se inicia así una alocada relación, que pone patas arriba el convencional mundo de Adam; lo que afectará a su amistad con Jenny y Phillip, que acaban de prometerse. Suena a tontería, pero esta sólida trama con cuatro buenos actores sirve a LaBute para ahondar en las relaciones humanas, tema de En compañía de hombres y Amigos y vecinos. La manipulación, las relaciones interesadas o mantenidas a golpe de efímeros sentimientos, las amistades peligrosas por falta de lealtad, la sexualidad desprovista de compromiso, se presentan con cruda claridad. Una crudeza desagradable y a veces obscena. Pero el gran tema planteado por caminos imprevistos es la relación entre arte y moral. La eterna pregunta de si lo inmoral puede ser bello (¿puede lo blanco ser negro?) recibe respuesta de modo brillante.

6/10
El jurado

2003 | Runaway Jury

Un tipo felizmente casado, en cuya memoria todavía perduran los recuerdos del cumpleaños de su hijito, es abatido a tiros junto a varios compañeros de trabajo cuando un chiflado irrumpe en su oficina. Un tiempo después se ve el juicio promovido por su viuda contra la todopoderosa industria armamentística, como presunta responsable subsidiaria de la matanza. Tanto la acusación como la defensa se esfuerzan por seleccionar a los ’12 hombres justos’ que puedan fallar un veredicto a su favor. Lo que no saben es que uno de ellos (John Cusack) es un embaucador, que se las ha arreglado para formar parte del jurado. Sus dotes de persuasión son tales que podría inclinar la balanza del veredicto hacia un lado o hacia otro. Y tanto le da quién gane, porque él sencillamente va a poner precio al fallo, y se lo ofrece a las dos partes litigantes. Vibrante adaptación de la novela del especialista en thrillers judiciales John Grisham, donde se ha cambiado a la industria tabaquera del original (quizá por el éxito del film El dilema y porque las tabacaleras ya han sufrido algunos varapalos en los tribunales de EE.UU.) por los fabricantes de armas. Gary Fleder, que ya tiene experiencia en filmes del género (Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto, Ni una palabra, El coleccionista de amantes), dosifica la intriga y sirve con eficacia las sorpresas del tramo final. Es modélica la secuencia de apertura, desasosegadora aunque no se ve un solo tiro; y sabe apuntar muy eficazmente las dotes de observación del personaje de Gene Hackman, que cala al taxista que le conduce en cuestión de segundos. Hay además un completo acierto en el reparto, tanto en las estrellas (Cusack, Weisz, Hackman, Hoffman) como en los personajes secundarios que integran el jurado.

6/10
Un niño grande

2002 | About A Boy

El hombre isla. Isla-Man. Alias “Ibiza”. Rodeado por todas partes del agua de sus tonterías, a solas consigo mismo. Así se ve Will, un tipo cerca de los 40, que vive de las rentas que le dejó papá, y que se dedica a no hacer nada y “pasarlo bien”. No piensa en las demás, sale con chicas ocasionalmente para satisfacer sus instintos básicos. E ignora por completo el significado de la palabra compromiso. Hasta que, en medio de una intentona de conquista amorosa, se cruza en su vida Marcus, hijo de madre hippy, separada y con tendencias suicidas. Los hermanos Chris y Paul Weitz dieron lo mejor de sí en el divertido guión del film de animación por ordenador Antz (Hormigaz); su siguiente paso fue American Pie, film que coescribieron y dirigieron en torno a un grupo de adolescentes descerebrados. Aquí insisten en la comedia, pero en una línea más clásica, con ingenio y estilo, acudiendo con acierto al contrapunto melodramático y la guinda romántica. Parten de la novela homónima de Nick Hornby. Hugh Grant es el ególatra protagonista, capaz de componer un tipo caradura y odioso, al que no podemos dejar de amar, papel que ya bordó en El diario de Bridget Jones y Granujas de medio pelo. Le dan buena réplica las féminas (Toni Collette y Rachel Weisz), y el chaval Nicholas Hoult.

7/10
Enemigo a las puertas

2001 | Enemy at the Gates

Estamos en 1942, en el cruento marco de la batalla de Estalingrado. Los alemanes están a punto de conseguir la ciudad a orillas del Volga, lo que supondría la victoria definitiva en el frente del Este. Sin embargo, entre los aullidos de los obuses, va a surgir la figura de Vassili Zaitsev (Jude Law), un humilde pastor de los Urales que destacará por su increíble destreza para abatir a cuanto enemigo se le pone a tiro. El camarada Danilov (Joseph Fiennes), encargado de la propaganda y sabedor de lo importante que es tener a un héroe para levantar a las desmoralizadas tropas soviéticas, no dudará en encumbrarlo. Al mismo tiempo que surge la amistad entre ellos, también aparecen las diferencias por el amor de una joven soldado (Rachel Weisz). Del otro lado, el contraataque nazi se centrará ahora en acabar con el héroe ruso. El mayor Koenig (Ed Harris) asumirá la misión, un astuto y peligroso rival que se enfrentará a Vassili en un duelo de francotiradores de proporciones épicas. El director Jean Jacques Annaud relata con pericia una historia intimista dentro del fragor de la batalla, sin desaprovechar los elementos del género bélico, que nos hacen disfrutar de un grandioso espectáculo. Lo hace partiendo de un duelo como eje central, del enfrentamiento entre dos hombres en una guerra silenciosa que saca a la luz contrastes y extremos de aquello que representan sus respectivos bandos. Todo con un sabor agradabilísimo a western clásico. Con inteligencia y maniqueísmo asumido se pone la mira telescópica sobre lo bueno y lo malo, lo justificable y lo atroz. No hay equívocos a la hora de señalar lo absurdo de cualquier guerra o los espurios fines de cualquier signo de propaganda. Desde los polos contrarios de los francotiradores, Annaud tensa la acción dramática e introduce magistralmente, en el continuo acecho, en cada trampa, un suspense que lleva a contener el aire y, más tarde, a respirar a tumba abierta. La emoción impregna todo el film y de ella se revisten el acontecimiento histórico y las vidas entrecruzadas de sus personajes: “Hemos cogido un acontecimiento histórico e intentado comprender lo que ocurrió en el corazón de las personas que lo vivieron”, afirma el director francés. Un terreno propicio donde sacar a flote valores como la amistad y el amor, éste un poco con calzador. Luego está la fabulosa aportación técnica y artística, el equilibrio en el ritmo del film, los planos sobrecogedores y sugerentes (¡qué maravillosos ojos!) y un casting extraordinario en el que Jude Law está a la altura de las circunstancias y Ed Harris, impagable.

6/10
El regreso de la momia

2001 | The Mummy Returns

Han pasado diez años desde la última vez que se vieron las caras con el horrible sacerdote egipcio momificado Imhotep. Rick O'Connell (Brendan Fraser) y Evelyn (Rachel Weisz) se han casado y ahora viven tranquilamente junto a su revoltoso vástago de 8 años. Pero a miles de kilómetros, el Rey Escorpión ha despertado del castigo eterno de Anubis y reúne un ejército para destruir el mundo. Sólo Imhotep, devuelto a la vida gracias a la ayuda de su amada Ancksunumam, puede pararle los pies. Cuando la lucha de estos dos temibles seres parece inevitable, los O'Connell tendrán que regresar a la acción para salvar el mundo. Después del exitazo que supuso La Momia, Stephen Sommers repite equipo y fórmula, esta vez con más acción, humor y terror, pasándolo todo por el filtro de unos efectos digitales de auténtica impresión. Salpicada cada escena de espectacularidad y emoción, la “peli” va en quinta velocidad desde el comienzo y recoge el espíritu más clásico del género de aventuras.

5/10
Sunshine (1999)

1999 | Sunshine

La Historia del siglo XX a través de tres generaciones de una familia húngara de origen judío. Odios y amores, risas y lágrimas, el deseo de lograr una posición en la sociedad y el precio que se puede (o se debe) pagar. El director húngaro István Szabó se enfrenta a una complicada película donde encajan a la perfección las intimidades de los personajes, con el marco histórico en el que transcurren sus vidas. Szabó pinta un cuadro de personajes vivos, creíbles, y conmueve, hace que nos interesen sus cuitas. Cuenta con un reparto estupendo donde Ralph Fiennes se muestra muy inspirado al dar vida a varios personajes distintos de la citada familia, sin que resulte forzado o ridículo. Como el actor, asegura, este film "analiza las más profundas emociones humanas". Una película a lo grande, al estilo de Doctor Zhivago o El barbero de Siberia.

7/10
La momia

1999 | The Mummy

Egipto, ciudad de Tebas. Año 1719 antes de Cristo. El gran sacerdote Imhotep ha desafiado el poder del faraón manteniendo un romance con Anck-Su-Namun, una de sus concubinas. Tal relación sacrílega recibe un terrible castigo: Imhotep es momificado vivo, en medio de terribles torturas. Tres mil años más tarde Rick O’Connell, alistado a la Legión Extranjera, descubre casualmente las ruinas de Hamunaptra, donde fue enterrado Imhotep. Cuando más tarde se encuentra con Evelyn, una bella egiptóloga, y otros buscadores de tesoros perdidos, comienza la gran búsqueda en la Ciudad de los Muertos. Pero, ¿estarán a salvo de la maldición de la momia? Una aventura de las de toda la vida. Si hay que buscar una referencia cinematográfica reciente, ésa es sin duda La máscara del Zorro. El director, Stephen Sommers (Deep Rising (El misterio de las profundidades), El libro de la selva, Las aventuras de Huckleberry Finn) no puede ser más claro: "Esta no es una película de terror. No puede ser demasiado sangrienta. Es más como Lawrence de Arabia o En busca del arca perdida. Es de aventuras, un relato de amor, una historia épica". Los momentos de emoción son abundantísimos: el prólogo en el Antiguo Egipto es excelente, con una maravillosa recreación digital. Los efectos de la maldición de la momia propician momentos espectaculares como el ataque de un peligroso ejército de escarabajos, o la lucha con un grupito de momias, homenaje al clásico Jasón y los argonautas. Gran parte del film se rodó en Marruecos. Para el reparto se ha acudido a actores en gran parte desconocidos, si exceptuamos al cada vez más en alza Brendan Fraser. A su compañera femenina, Rachel Weisz, se la ha podido ver antes en films como Reacción en cadena, Belleza robada y Amores en tiempos de guerra.

6/10
Mi verano salvaje

1998 | My Summer with Des

Martin es un fanático del fútbol, pero su vida es un poco desastre. Le acaba de dejar su novia y además ha perdido su trabajo. Tan sólo le queda una esperanza en su afición al fútbol. Pero en medio de esa crisis vital, Martin conocerá a Rosie, una chica que le puede cambiar la vida, y lo hace justo cuando la selección de inglesa fútbol avanza viento en popa en el Campeonato Europeo de selecciones. Telefilm romántico sin demasiado vuelo, cuya mayor baza es que cuenta con una joven y bella Rachel Weisz, justo un año antes de que se hiciera famosa en todo el mundo como la Evelyn de La momia.

4/10
Amores en tiempos de guerra

1998 | The Land Girls

Durante la Segunda Guerra Mundial se formó un grupo de mujeres denominado "Las Chicas de la Tierra". Su misión era sustituir a los granjeros, varones jóvenes, que habían ido a combatir. El film de David Leland , basado en la novela de Angela Huth, cuenta de modo agridulce la historia de estas tres mujeres, sus amoríos (hay mucha insistencia en el tema sexual), su enfrentamiento con la muerte, etc. Hermosas fotografía y música, e intensa presencia de Catherine McCormack, conocida por Braveheart.

4/10
I Want You

1998 | I Want You

Al salir de la cárcel, Martin regresa a su barrio natal, en busca de su antiguo amor, que trata de olvidarle. Rachel Weisz empezó a destacar en este sórdido drama, de atmósfera independiente y comportamientos insanos, obra del prolífico Michael Winterbottom.

6/10
El hombre que vino del mar

1997 | Swept from the Sea

Historia de amor que ofrece la magia de una leyenda inolvidable bajo la época más romántica de la historia, la Inglaterra del siglo XIX. Amy Foster (Rachel Weisz) es una bella y misteriosa joven cuya máxima atracción es el mar y los secretos que encierra. Un día el objeto de su fascinación le trae un extraño regalo: un joven llamado Yanko (Vincent Pérez), que ha sido el único superviviente de un terrible naufragio. Juntos vivirán una intensa aventura y, tras una lucha denodada contra la incomprensión, definitivamente descubrirán que ningún ser humano podrá nunca destruir su amor. Con una factura visual sorprendente gracias a la pulcra fotografía de Dick Pope y con la evocadora música de John Barry (Bailando con lobos, Memorias de África), la película guarda en sí toda la fascinación de las grandes leyendas. Tanto Rachel Weisz como Vincent Pérez (La reina Margot, ¡En guardia!) bordan sus papeles. Para idealistas amantes de la naturaleza.

5/10
Demasiado lejos

1997 | Going All the Way

1954. Sonny Burns, corresponsal de guerra que ha cubierto la guerra de Corea, regresa a casa. En el tren de vuelta, se encuentra con Tom Casselman, un antiguo compañero de clase. Ambos compartirán recuerdos de su juventud durante el trayecto. El irregular Mark Pellington (Arlington Road) adapta una novela del desconocido Dan Wakefield, que también se ha ocupado del guión. Destaca el trabajo de Rachel Weisz y Rose McGowan, que cuando se rodó la película eran completas desconocidas.

4/10
Bent

1997 | Bent

En pleno persecución nazi a los judíos, Max y Rudy son dos jóvenes homosexuales que viven una desenfrenada vida orgiástica en Berlín, en la que participan los propios jerifaltes del partido. Hasta que la Gestapo decide hacer limpia entre los gays, por lo que arresta a ambos amigos y los envía al campo de concentración de Dachau. En el camino, ambos son salvajemente maltratados por su condición y a Rudy le pegan una paliza que acaba con su vida. Cuando Max llega a Dachau hará amistad con Horst, un homosexual, orgulloso de serlo, por el cual empezará a sentir un gran afecto. Sean Mathias se basa en la obra teatral de Martin Sherman y rueda su particular visión del exterminio nazi centrando la historia en la tragedia que sufrió el colectivo homosexual. El resultado es una película marginal y durísima, con alta carga de violencia y sexo, protagonizada por un correcto Clive Owen y el canadiense Lothaire Bluteau. En breves apariciones aparecen Ian McKellen, Jude Law y Rachel Weisz, incluso el cantante Mick Jagger tiene un papel, interpretando a un transformista. El director Sean Mathias obtuvo en Cannes el Premio de la Juventud, entre otros galardones.

3/10
Belleza robada

1996 | Stealing Beauty

Una joven americana decide pasar el verano en la Toscana tras la muerte de su madre. Allí intentará encontrar a su padre, de quien desconoce su identidad, a la vez que trata de recuperar una relación que comenzó unos años atrás con su vecino Nicolo. El realizador Bernardo Bertolucci es el responsable de la perfección técnica de esta película, con una bella fotografía y una excelente banda sonora. Por lo demás, hay visión muy erotizada de la vida, aunque no esconde las consecuencias infelices de ese mundo 'alegre', heredero del rechazo moral y del 'hippismo' de los años 70. La joven Liv Tyler, que saltó a la fama con este film, consigue una sorprendente interpretación.

5/10
Reacción en cadena

1996 | Chain Reaction

Un inteligente estudiante de ciencias químicas, Eddie Kasalivich (Keanu Reeves), descubre un caso secreto del gobierno para tapar un asunto de espionaje industrial. Eddie forma parte de un equipo de investigación que ha desarrollado una revolucionaria fuente de energía. Justo antes de haber alcanzado sus objetivos de trabajo una explosión destruye su laboratorio, mientras que el jefe de su equipo es misteriosamente asesinado. Eddie es acusado como principal sospechoso, por lo que se pone en contacto con el único que puede ayudarle, un poderoso burócrata (Morgan Freeman) que en un principio no se cree su historia. Tras haber protagonizado uno de los filmes de acción más exitosos de los 90, Speed, Keanu Reeves interpretó esta amena cinta en la misma línea. Junto a él, el excelente actor Morgan Freeman (Sin Perdón).

4/10

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