Entrevistas
Wes Bentley y Dougray Scott, padre e hijo en la pantalla
Dougray Scott y Wes Bentley se llevan trece años, pero curiosamente son hijo y padre en la pantalla. Y aún más curioso, el que hace de padre padre es el más joven. Ambos tienen papeles cruciales en Encontrarás dragones, el nuevo drama épico de Roland Joffé ambientado en la guerra civil española, con Josemaría Escrivá como uno de los personajes principales. Tuve oportunidad de departir con ellos.
En la película Encontrarás dragones son padre e hijo, a pesar de que la diferencia de edad no es muy grande. ¿Cómo se han sentido teniendo que interpretar estos papeles?
Dougray Scott: Evidente, Wes es bastante mayor que yo, lo que le ha servido para resultar creíble... (risas). No, en serio, la clave está en que el maquillaje que llevaba Wes era muy realista, y tiene una gran capacidad para transformarse en un hombre mayor. Eso me facilitó mucho las cosas. También la voz que ponía... Me sentí muy cómodo rodando esas secuencias. ¡Él era un viejo y yo era un joven!
Wes Bentley: En esas secuencias que rodé con Dougray, en las que yo llevaba mucho maquillaje, noté que es un actor increíble. Él mantenía conmigo una auténtica relación de padre e hijo. Le miraba a los ojos y veía reflejado su dolor, por lo que se me hizo muy sencillo todo.
La película usa el leitmotiv de los dragones. Supongo que le han dado muchas vueltas a este concepto. Me gustaría que describan cuáles son los dragones de sus personajes, y si han tenido que enfrentarse a sus propios dragones para interpretar.
W.B.: Conocí el título del film desde el principio y me encantó, aunque tuve que explicar a todo el mundo que no salían dragones en la película.
D.S.: Alguno se sentía decepcionado y todo. ¡Vaya, no hay dragones en la película!
W.B.: Supe enseguida a qué se refería el título. En cuanto empezamos a rodar, me di cuenta de que mi personaje tenía el dragón del aislamiento, y cuando rodamos las secuencias del hospital pensé que él no podía esperar hasta su último aliento de vida para enfrentarse a sus dragones. Después fui descubriendo poco a poco que tenía muchas más sombras a las que enfrentarse.
La película tuvo un gran impacto personal en mí.
D.S.: Es muy interesante el título, Encontrarás dragones. Al principio el público piensa: ¿Qué es esto? La frase de los mapas de la antigüedad, que hace referencia a los territorios inexplorados, lo que es una metáfora importante de la película, porque se refiere a áreas emocionales en las que hay que tener cuidado por su peligrosidad.
(ojo, spoiler) En el caso de mi personaje sus dragones son la tumultuosa relación con su padre, y el hecho de que se dé cuenta poco a poco de que su padre no es su padre biológico, el descubrimiento de su relación con Josemaría Escrivá y cómo procesa toda esa información. Lo que encuentra le impulsa a perdonar a su padre, o al menos a tratar de que desaparezca el odio y el rechazo que han marcado hasta ese momento su relación con él. No hay una vía más clara que el perdón y dejar de culpar al otro. Se trata de mirar en su interior su punto de vista, y también asumir su responsabilidad por el estado de la relación con su padre. (fin del spoiler)
Profundizando en esta pregunta, el personaje de Bentley está en estado permanente de odio contra el mundo, mientras que el de Scott tiene problemas para enfrentarse con su padre. ¿Tenían miedo de que estos rasgos convirtieran a los personajes en unidimensionales? ¿Cómo han logrado superar este obstáculo?
W.B.: Cada vez que me enfrento a un personaje, trato de no abordarlo desde un juicio previo, porque eso le quitaría profundidad. Los personajes a veces son símbolos y a veces puro sentimiento. Es imprescindible abordarlos sin juicios, sobre todo cuando han hecho cosas terribles. Entiendo que los personajes no han querido ser terribles ni malvados. Simplemente estaban sirviendo a una causa.
Así ha ocurrido con Manolo. No he intentado abordarlo como un ser oscuro, sino ver cómo es por dentro, y entender de dónde viene su actitud. El origen hay que buscarlo por ejemplo en su infancia, cuando se sembraron semillas que le hicieron ser como era.
Una pregunta obvia. ¿Qué conocían de Josemaría Escrivá y del Opus Dei antes de rodar el film? ¿Lo que habían escuchado les producía algún tipo de afinidad o rechazo?
W.B.: No había escuchado absolutamente nada de Josemaría Escrivá ni del Opus Dei.
D.S.: Yo más o menos tampoco. No sabía casi nada.
¿Y después de la película, qué han aprendido? ¿Qué idea han sacado?
W.B.: Creo que el film explora muy bien los inicios de Escrivá y su filosofía, antes de que se produjeran eventos políticos. Se ve su espiritualidad pura, y lo que quería hacer, y su aplicación en la religión organizada.
D.S.: Lo único que había escuchado hablar del Opus Dei era bastante negativo, sobre todo después de la película El código Da Vinci. Pero sabía que daba una visión bastante superficial, de cultura pop, de la institución. Tras leer libros sobre el Opus Dei he visto que la verdad es bastante diferente, así que me resultó muy interesante explorar e informarme sobre Josemaría Escrivá.
Gran parte de la película transcurre durante la Guerra Civil Española, que sigue dividiendo en gran parte a la sociedad. Aquí ha habido una gran polémica por una ley de Memoria Histórica que pretende cerrar heridas, pero que más bien las ha vuelto a abrir. ¿Qué idea tienen de la Guerra Civil, si es que tienen alguna? ¿O no conocen bien el tema?
W.B.: La Guerra Civil americana ocurrió hace 150 años, y tuvo consecuencias similares, aunque las causas fueron muy diferentes. A pesar de todo este tiempo, aún sigue habiendo alguna herida que se reabre. Es muy difícil cerrar completamente las heridas tras una guerra. La Guerra Civil Española fue tan violenta como cualquier otra y muy caótica, por lo que estoy seguro de que sigue habiendo mucho dolor. Pero hay que tratar de ver lo positivo. ¡En España hay una estupenda cocina tradicional que ayuda a sobrellevar el dolor! (risas)
D.S.: Y tenéis el que probablemente ha sido el mejor equipo de fútbol de la historia: el Barcelona. No es para tomarse a la ligera el tema de la memoria de lo que ocurrió en la guerra, porque no hace mucho tiempo. Y la consecuencia fue Franco, que duró hasta los años 70. Creo que no se debe suprimir nada, sino reconocer lo ocurrido, y asumir las lecciones que han aprendido los dos bandos. Se produjo un daño irreparable y se debe tratar de que no se vuelva a repetir. Siempre hay lecciones que aprender, que no debemos olvidar nunca. Hay guerras civiles en curso actualmente, en Libia, por ejemplo, y otros países que están perdiendo la estabilidad que tenían.
¿Cómo ha sido trabajar con Roland Joffé? Su carrera tuvo su punto álgido en los 80, pero andaba un poco en decadencia. ¿Tienen la sensación de que ha vuelto el gran Joffé?
D.S.: Para mí fue fantástico. Es un cineasta extraordinario. Si uno tiene un nivel como el suyo, siempre se puede hacer una película muy especial. Como se dice en el fútbol, el estado físico puede cambiar, pero la clase no se pierde. Es decir, él no ha perdido la capacidad para hacer grandes películas, así que como actor, la experiencia de trabajar con él fue extraordinaria.
W.B.: Estoy de acuerdo con lo que ha dicho Dougray. Está muy comprometido con sus actores. Es muy protector del trabajo de los actores, y se implica mucho en lo que está filmando. Hemos tenido un largo proceso de ensayos, me ayudó mucho a componer mi personaje y es una persona muy preparada. En cuanto al estado de su carrera, creo que siempre ha sido un gran cineasta y lo seguirá siendo, sea cual sea la época. Prevalece su estilo comprometido no políticamente pero sí históricamente. Ha tenido éxito en ese género, tanto a nivel de taquilla como a nivel de calidad. Después de ver la película, creo que sigue en esa misma línea.
Me gustaría que Wes Bentley comentara aquellas secuencias en las que su personaje interacciona con Josemaría Escrivá. Curiosamente no comparten tantas.
W.B.: Es muy importante crear una historia previa. Roland, el actor Charlie Cox y yo pasamos mucho tiempo durante los ensayos juntos para construir eso. Aparte de la infancia, han coincidido en el seminario, donde se pelean. En la película se muestran las dos caras de la historia. Charlie y yo conectamos enseguida y desarrollamos una concepción mutua de cómo eran esas escenas. Después de que muera el padre de Manolo, y le dice "ten cuidado de hacia donde te lleva tu rabia", ambos personajes se separan. La guerra afecta a sus vidas. Trabajamos duro para que esto saliera bien.
Aunque la película aborda hechos históricos, sus personajes son de ficción. Dougray Scott acaba de rodar una película sobre Marilyn Monroe [My Week with Marilyn] en la que hace de Arthur Miller. Me gustaría saber qué diferencias encuentra entre tener un referente real y abordar de cero un personaje.
D.S.: En el caso de un personaje histórico, está claro que debes informarte y documentarte todo lo que puedas. Se pueden ver documentales y hablar con gente que le conoció o supo de él. Tienes muchas posibilidades. Existen muchos vídeos sobre Arthur Miller y los que hay los he visto todos. Hay muchos libros. Te lees el guión, y lo que te sugiere lo vas explorando. El guión te lleva a la biografía, a vídeos, etc.
En el caso del personaje de ficción cuentas con el guión, y puedes investigar el período histórico, en mi caso los años 70. También puedes documentarte sobre el Opus Dei. De esta forma te vas adentrando en el personaje.
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