Entrevistas
Fabián Bielinsky, un director con "aura"
El cine argentino demostró que los tiempos de crisis aguzan el ingenio creativo gracias a filmes como Nueve reinas, de Fabián Bielinsky. Ahora el director viene a probar que la perfección de ese film no fue fruto de la casualidad.
Después de la estupenda acogida de público y crítica a Nueve Reinas, imagino que la presión en este segundo film como director habrá sido muy grande.
Por un lado es muy gratificante que la gente se haya volcado con Nueve Reinas, y que la hayan ido a ver, en masa. Es muy bueno que haya expectativas sobre la película que uno va a hacer. Pero también es cierto que hay una especie de responsabilidad, que es el lado más incómodo que tiene esto. Pero he tratado de que no influya en mi trabajo. Desde el principio, me había planteado hacer una película muy diferente, y esta película lo es. Para mí es como un “volver a empezar”, como una cosa nueva. Exploro un terreno que hasta ahora no había tocado.
Ha dado un giro, efectivamente, pero también existen elementos en común. Esta nueva película, al igual que su predecesora, parte de un género, el thriller, para acabar siendo una película bastante original.
Es cierto, pues existen claros elementos del género en El aura. Eran materiales con los que quería trabajar. Sin embargo, en el desarrollo del guión, me di cuenta de que la opción de seguir al protagonista en primera persona me iba alejando de los parámetros del género. En vez de atraer al espectador, me encontré con que entraba en una zona de riesgo. A medida que iba desarrollando la historia resultó que la estructura de thriller se difuminaba. Todo el punto de vista se centra en el protagonista. Entonces, la cosa dejaba de ser un thriller y pasaba a ser un estudio de un personaje.
También ha usado un tempo lento, poco frecuente en el género, y arriesga con un metraje de más de dos horas.
He sido consciente en todo momento de esto. Pero creo que era difícil prescindir de ninguna secuencia, porque todas las que están en el montaje final aportan algo. Además, intento crear cierta atmósfera y eso me lleva tiempo. Traté de respetar los tempos que la atmósfera misma me iba dictando, lo que nuevamente se aleja de los cánones del género.
En muchas escenas Darín está sólo, soportando el peso de la película.
Realmente era un desafío y un experimento para mí. No tiene partenaire, no tiene voz en off. Yo asumí ese riesgo, quería probar un camino diferente. Conocía perfectamente los riesgos. Hay escenas completas, con este personaje solo, en que no pronuncia ni una sola palabra, y encima con una actitud pasiva, más de espectador que de actor. La película en general habla del rol del espectador. Quería que pareciera que el público había mandado un representante dentro de la película. Le vemos de espalda, mirando otras cosas a las que no tenemos acceso, porque él tampoco lo tiene. Efectivamente, como no tiene con quién compartir sus experiencias, corría el riesgo de que la película resultara aburrida para el espectador.
¿La película está escrita para Ricardo Darín?
Lo cierto es que no. Pero cuando empecé a tener una línea de la historia más o menos clara, se lo conté a Darín. Él se sumó al proyecto. Fue una alegría para mí, porque me encanta trabajar con él. La experiencia fue muy dura, pero salimos airosos del reto.
Me parece muy interesante en el film que el protagonista sea taxidermista, él está tan muerto en su inacción como los animales que diseca. ¿Era una simbología consciente?
Hay muchas analogías posibles, porque durante el transcurso de la película, lo que él hace es darle apariencia de vida a alguien que está muerto. Exactamente, trabaja como un taxidermista. Hay alguien muerto y él le hace vivir. Al menos, ofrece una sensación de vida. Lo que le ocurre tiene relación directa con su oficio.
La acción no transcurre en un sitio concreto.
Honestamente, no quise darle un referente concreto a la historia. Es el tipo de historia que funciona mejor si se trata con cierto nivel de ambigüedad. Esto le da una serie de conexiones a las ideas hacia interpretaciones más amplias.
Sin embargo, en Nueve Reinas describía la realidad de una Argentina en crisis.
En ese caso sí. Por lo menos había una visión general de un momento concreto. Quise hacer una radiografía de la sociedad en ese momento. La película emanaba un olor que tenía que ver con un momento social. En ese caso sí ocurrió, pero en este caso la verdad es que no. De hecho, la historia es completamente atemporal y “ageográfica”. Todos los nombres que se mencionan son ficticios. El espacio no se menciona. Nadie menciona el nombre del protagonista. Para rodar, combiné diferentes partes de la realidad argentina. El mapa que trazaría la película no existe, pues aparecen montañas del oeste de la Patagonia y a diez minutos en auto aparecen las planicies desérticas del este. Hay una mezcolanza que hace que no se vea dónde transcurre la historia con claridad. Traté de que fuera un escenario irreal. Eliminé las referencias locales.
En la cuestión de la atmósfera he encontrado similitudes con el cine de M. Night Shyamalan, a la hora de describir el bosque, por ejemplo. ¿Ha sido una opción consciente?
Me interesa mucho el cine de Shyamalan, sobre todo porque él trabaja en el seno de una industria que en general produce películas radicalmente opuestas. Siempre me resultó sumamente responsable y audaz por su tempo reposado, y por su extremado trabajo con los intérpretes. Me parece que hay que tener agallas para hacer lo que él hace. No le he tomado conscientemente como un referente, pero ahora que lo menciona, he intentado ser tan coherente como él.
Se ha hecho un remake en Hollywood de Nueve reinas. ¿No le han propuesto trabajar allí?
Me han enviado una enorme cantidad de propuestas y guiones, para hacer cosas en Hollywood. En general, más o menos estaban relacionadas con la temática de Nueve Reinas, porque en Hollywood, lo que ven es lo que aprecian. Honestamente, no me interesaba mucho lo que me propusieron. Nada me impulsó a tomar una decisión. Eran proyectos demasiado convencionales, parecidos a otros títulos, y que seguían una fórmula. Creo que los estudios producen mucho, pero es difícil encontrar algo interesante, que a uno particularmente le interese.
Prefiero no opinar del remake. Me he hecho la propuesta de no hacer declaraciones sobre el mismo. Ellos son libres de hacerlo, pero yo prefiero no hablar sobre él. No se ha estrenado en cine en Argentina, creo que sólo se ha estrenado en cine en México, por la presencia de Diego Luna, y en algún otro país, como Gran Bretaña, pero no en muchos más.
Hasta ahora ha trabajado con guiones propios. ¿Se atrevería con guiones escritos por otras personas?
No tengo ningún problema. Esta historia estaba escrita hace tiempo y la retomé, cambiando algunas cosas con respecto al planteamiento inicial. De algún modo fue tomando su propio desarrollo. Pero sería una experiencia satisfactoria para mí trabajar sobre el guión de otro.
¿Tiene algún proyecto claro para el futuro?
No, todavía no. He estado mucho tiempo escribiendo el guión de esta película, y rodando. Algunas cosas no fueron fáciles para mí. Yo siempre trato de desafiarme, para probar mis propios límites, y hacer cosas nuevas. Pero esta vez fue un rodaje muy intenso, pues tuvimos que rodar un 80% en exteriores, a veces de noche y en la montaña. Todo esto ha hecho que fuera una experiencia muy agotadora y muy dura. No me ha dado tiempo a hacer otra cosa.
¿Ha pensado en trabajar fuera de su país, como otros directores argentinos?
Me resulta tentador, pero un poco peliagudo. Como cualquier cosa en la vida, uno tiene que pagar un precio por todo. El hecho de rodar con producción europea o en Hollywood, me haría disponer de más medios y más dinero. La contrapartida es que me he acostumbrado a trabajar con la más absoluta libertad creativa. Para mí es un privilegio, uno tiene las manos libres para hacer lo que quiera, e incluso equivocarse. Sé que el precio a pagar por trabajar en una estructura más compleja de producción es la pérdida de ese control creativo. Es una transacción que hay que pensar mucho todavía. Ahora mismo, lo que hay en la película es exactamente lo que yo quería hacer, para bien o para mal.
El cine argentino ha alcanzado un gran nivel en los últimos años. ¿A qué cree que se debe?
Se debe a una conjunción de varias cosas. Han aparecido muchos cineastas nuevos, lo que se debe a la enorme cantidad de escuelas de cine que han surgido en Argentina recientemente. Miles y miles de alumnos cursan cine al año, por lo que algo bueno tiene que salir. No hay una línea que una a los nuevos directores, pero sí destacaría que se trata de gente joven. También existe un cambio en la apreciación del público argentino hacia su propio cine, pues antes lo denostaban un poquito, y ahora han aprendido a apreciarlo. Humildemente, pienso que algo he contribuido a la prosperidad del cine argentino con Nueve reinas, que fue muy bien recibida en España y después en el resto del mundo. Ese éxito ha abierto caminos para el cine argentino. El fenómeno continúa. De repente se abre una puerta que había estado cerrada durante mucho tiempo.
Martin Scorsese proyecta "Aldeas" en el Vaticano, el último sueño del papa Francisco
La Santa Sede se viste de cine… y de emoción. El Vaticano acogerá este 21 de abril una proyección muy especial: el documental “Aldeas, The Final Dream of Pope Francis”, impulsado por el mismísimo Martin Scorsese y centrado en la figura del recordado Papa Francisco.
No ser fan de Taylor Swift pasa factura a Josh Hutcherson
En Hollywood también hay dramas fuera de la pantalla… y esta vez el protagonista es Josh Hutcherson, que ha confesado que una inocente opinión sobre Taylor Swift le metió de lleno en una tormenta digital de la que no quiere saber nada.