IMG-LOGO

Biografía

Diego Luna

Diego Luna

40 años

Diego Luna

Nació el 29 de Diciembre de 1979 en México D.F., México

17 Marzo 2006

Actor de inmenso talento que representa a la perfección en la pantalla a la juventud mexicana, Diego Luna ha trabajado en los proyectos más variopintos en diversos países.

Nacido el 29 de diciembre de 1979 en Ciudad de México, Diego Dionisio Luna Alexander procede de un familia muy vinculada al mundillo del teatro, pues su padre, Alejandro Luna, era escenógrafo, y su madre, Fiona Alexander, obtuvo un inmenso prestigio como diseñadora de vestuario, aunque falleció cuando el chico tenía 2 años. "Me cuida desde arriba", suele comentar el actor.

Con semejantes precedentes casi no sorprende que a los 8 años Diego Luna ya se pusiera delante de las cámaras, en el cortometraje El último fin de báter. Tenía sólo uno más cuando apareció en su primera telenovela, El abuelo y yo, donde tenía como compañero de reparto a otro actor que iba a tener una gran importancia en su carrera, Gael García Bernal.

Debutó en el cine como secundario sin mucha relevancia en Ámbar, producción mexicana de aventuras dirigida por Luis Estrada en 1993. Durante el resto de la década, Diego Luna intervino en numerosas telenovelas con las que adquirió una enorme experiencia. También aparece de vez en cuándo en alguna producción teatral, y en algún largometraje, como la producción estadounidense Antes que anochezca, biopic del escritor cubano Reinaldo Arenas, interpretado por Javier Bardem, donde su intervención es muy breve.

Luna alcanzó el estrellato en su México natal, con Y tu mamá también, de Alfonso Cuarón. Compartía el protagonismo con el anteriormente citado Gael García Bernal. Interpretaba a Tenoch, hijo de un político de alto rango, que junto con su amigo Julio (García Bernal) emprende un viaje por carretera para llevar a una española (Maribel Verdú) a visitar una hermosa playa. Obtuvo un enorme éxito en diversos países, entre ellos Estados Unidos

Desde entonces, a Luna le reclaman a veces de España, por ejemplo para interpretar a un alumno de Ariadna Gil, en Soldados de Salamina. En otras ocasiones, hace las maletas y se dirige a Estados Unidos, para interpretar al huérfano Button, jornalero al servicio de un veterano vaquero en Open Range, dirigida por Kevin Costner, o para protagonizar un remake tan tardío como prescindible de Dirty Dancing (Dirty Dancing 2), donde lo pasó mal porque le costó aprender los bailes. "Tengo dos pies izquierdos", me comentó durante una entrevista para promocionar el film. "Una cosa es emborracharse en una fiesta y moverse un poco, y otra es llevar a alguien". Otra estadounidense, la realizadora Julie Taymor le fichó para encarnar al primer novio de la protagonista en Frida, junto a su compatriota Salma Hayek.

Incluso le requiere el mismísimo Steven Spielberg para un papel relevante en La terminal, donde se convierte en el encargado de trasladar la comida de los aviones, que como un buen samaritano le ofrece alimentos al protagonista (Tom Hanks), pero cuya timidez no le permite acercarse a la empleada de inmigración (Zoe Saldana) de la que se ha enamorado. "El día en el que hice un casting con él, algo realmente bueno debió sucederle a Steven Spielberg, tan genial que le puso de muy buen humor y decidió contratarme para rodar la película", bromeaba el mexicano.

A veces, Diego Luna vuelve a México, para rodar algún film como la inspirada Nicotina, pero por regla general ha seguido alternando Estados Unidos (Mi nombre es Harvey Milk, Contraband, Casa de mi padre) con España (Sólo quiero caminar). "En México no hay una política cultural decente. La cultura le importa poco al gobierno. No hay apoyos, ni una iniciativa que proteja el talento mexicano. Por eso, la gente sale de México cuando tiene éxito".

Volvió a coincidir con Gael García Bernal, interpretando a su hermano en Rudo y Cursi, de Carlos Cuarón, hermano del director de Y tu mamá también, y guionista de ese título. Últimamente, Luna ha destacado como Julio, el amigo del protagonista (Matt Damon) en Elysium, de Neill Blompkamp, cinta de ciencia ficción en el que los ricos viven en una sofisticada estación espacial y los pobres sobreviven en la Tierra, que ha quedado devastada.

No sólo se ha limitado a ejercer como actor, sino que Diego Luna debutó como realizador con J.C. Chávez, documental sobre un boxeador que posteriormente ha reconvertido en un film dramatizado, Chávez, en el que Michael Peña encarna al personaje. También es autor de Abel, en torno a un niño que tras pasar por una institución mental debe asumir responsabilidades de adulto.

En cuanto a su vida sentimental, Diego Luna parecía haber sentado la cabeza tras casarse en 2008 con Camila Sodi, una actriz mexicana. El matrimonio tuvo dos hijos, Jerónimo (nacido en 2008) y Fiona (que vino al mundo en 2010), pero aunque parecía que todo iba bien, recientemente Luna ha anunciado el divorcio.

Filmografía
Wander Darkly

2020 | Wander Darkly

A raíz de un traumático incidente, Adrienne (Sienna Miller) se encuentra desorientada en una especie de limbo, despegada en el tiempo y presenciando la vida desde cierta distancia. Forzada a enfrentarse a su problemática relación con su pareja de toda la vida, Matteo (Diego Luna), y el futuro de su pequeña hija, Adrienne debe revivir y renegociar los eventos del pasado reciente y resolver el misterio del accidente. Entrando en las sombras con Matteo, Adrienne busca pistas sobre lo que salió mal entre ellos.

Día de lluvia en Nueva York

2018 | A Rainy Day in New York

Gatsby (Timothée Chalamet) y Ashleigh (Elle Fanning) son novios, estudiantes en una pequeña universidad. Ella proviene de Tucson, Arizona, mientras que él es un niño bien de Nueva York. Ambos harán un viaje relámpago a Manhattan con motivo de una entrevista que Ashleigh ha concertado con un prestigioso director de cine y que publicará en el periódico de la universidad. Aunque la cita iba a durar tan sólo una hora, las cosas se complican y cada uno acabará pasando el día por su cuenta. Tras dar rienda suelta a su pesimismo en Wonder Wheel el gran Woody Allen regresa a su faceta más ligera y menos molesta para las mentes poco cínicas, una de esas fruslerías románticas que tanto le gustan al genio de Nueva York y que acostumbra a intercalar en medio de sus dramas y de otras películas humorísticas que destilan mayor acidez. Por supuesto, eso no significa que abandone su particular toque crítico y que desborde talento con sus continuos diálogos y sus divertidas réplicas, tan mordaces y agudas, en ocasiones tan picantes, a veces tan desternillantes. Vuelve el cineasta a tocar el mundo de los artistas y más concretamente el del cine, temas que inundan su filmografía, en ocasiones de modo más directo como en Desmontando a Harry, Un final Made in Hollywood o Café Society. Aquí, el pretexto –la jovencita reportera que espera realizar su primera entrevista de éxito– le sirve a Allen para poner a los cineastas –un director, un guionista, un actor– a caer de un burro, personas inseguras que lejos de la pantalla dan bastante pena y resultan vulgares, aunque deslumbren con su fama a incautas universitarias del medio oeste. Por contra se situaría el lado más reflexivo e inconformista de Gatsby, neoyorquino pintoresco (como dice su novia), un tipo desconcertado con la vida que le ha tocado vivir y que descubrirá que no es oro todo lo que reluce en las clases altas y forradas de dinero, incluida su propia familia. Un poco de maldad no podía faltar. La puesta en escena de Día de lluvia en Nueva York es inconfundiblemente alleniana, estampas idílicas de impecable fotografía, escenas completamente definidas, con gusto clásico por la cámara fija o con movimientos elegantes y sutiles que siguen a los personajes (magnífica la escena inicial) mientras escuchamos ese sempiterno sonido de las techas del piano, sobre todo en este caso los saltarines acordes jazzísticos de Erroll Garner. Pero especialmente estamos aquí ante el Woody Allen de los diálogos continuos, llenos de humor, de las conversaciones y flirteos rápidos, con personajes que hablan y hablan y hablan, con continuas citas a autores, directores, pintores, cine clásico, etc., todo un compendio cultural. El variado reparto está muy ajustado, con grandes nombres que apenas tienen unas líneas de guión y otros más jovencitos que hacen un trabajo espléndido (impresionante en verdad Elle Fanning) y que sirven para demostrar una vez más la maestría de Woody Allen como director de actores. Y por supuesto destila el conjunto una querencia y romanticismo por Nueva York que se echaba de menos. Para Allen un día en la Gran Manzana puede cambiarte la vida.

6/10
El blues de Beale Street

2018 | If Beale Street Could Talk

Adaptación de un libro de James Baldwin, la trama se sitúa en el imaginario barrio de Beale Street, que deviene en metáfora de esas zonas urbanas donde los afroamericanos tratan de llevar sus vidas del mejor modo posible, aunque sean víctimas de los prejuicios raciales, hasta encontrar una vivienda digna se torna tarea harto difícil. Es lo que les sucede a Tish y Fonny, tiernamente enamorados. Una acusación falsa de violación hace que él acabe con los huesos en la cárcel, donde se entera de que ella está esperando un niño. Barry Jenkins, que triunfó en los Oscar con Moonlight, parece empeñado en convertirse en el “Douglas Sirk negro”, con este drama con tintes de culebrón, donde entrelaza bien el presente en que se busca evitar una condena fatal con escenas que explican cómo se ha llegado a la actual e injusta situación carcelaria. Hábil cineasta, Jenkins sabe rodar con intensidad, por ejemplo en la redonda escena final. Pero carga las tintas hasta la caricatura en algunos personajes –la cerrazón mental de la madre y las hermanas de Fonny, la brusquedad grosera de la hermana de Tish, el repulsivo policía blanco que hizo la detención– e incluso se pierden en el camino algunos personajes, sin que volvamos a saber de ellos, véase el viejo amigo de Fonny. La pareja protagonista, KiKi Layne y Stephan James, hace un buen trabajo actoral. Hay también un buen plantel de secundarios, entre los que descolla Regina King.

6/10
Narcos: México

2018 | Narcos: México | Serie TV

Tras tres temporadas de Narcos, describiendo los tejemanejes de los cárteles de la droga en Medellín y Cali, Colombia, con Pablo Escobar como figura estelar, surge este spin-off, o como se lo quiera llamar, con los mismos creadores Carlo Bernard, Chris Brancato y Doug Miro, que cambia el paisaje de fondo a México, y principalmente a la ciudad de Guadalajara. En tal sentido, el planteamiento serial no dista demasiado, salvando las diferencias del tipo de tramas y su planteamientos de casos resueltos capitularmente, con la saga CSI, que fue ofreciendo variaciones con las ciudades donde transcurría la acción, de Las Vegas a Miami o Nueva York. Incluso, como sucedía en algún capítulo en el ejemplo citado, aquí se cruzan y acaban asomando personajes colombianos del Narcos original. La serie arranca con los orígenes del narcotráfico en Mexico en Sinaloa, donde se cultiva marihuana. Miguel Ángel Félix Gallardo, antiguo policía estatal, tiene la visión de unificar los distintos centros de producción, que funcionan de modo autónomo, y crear con las plazas todo un imperio, el cártel de Guadalajara. E incluso, cuando los colombianos tienen problemas porque sus rutas de narcotráfico quedan handicapadas, él ofrecerá su ruta de la marihuana, lo que acrecenterá su poder. El problema interno, por supuesto, serán las inevitables rencillas por los egos de los jefes locales. También será un problema que su mano derecha, Rafa, se encapricha con una joven que resulta ser hija del ministro de educación, lo que supone toparse con el todopoderoso Partido Revolucionario Institucional, el PRI, que ejerce de facto el monopolio del poder en el país. Por otro lado, en consonancia con el esquema de la serie original, seguimos las evoluciones de los agentes de la DEA, la agencia estadounidense antidroga, que tiene oficina en Guadalajara, y colabora con la policía local para combatir el narcotráfico. Lo que es fuente de continua frustración para el recién llegado "Kiki" Camarena, un agente tozudo y con iniciativa, que se siente con las manos atadas por la poca operatividad de su equipo en el terreno, y por la corrupción generalizada de policías y políticos mexicanos. Puede pesar en esta nueva entrega el "déjá vu", pues se sigue una estructura narrativa como la de Narcos, con voz en off ofreciendo datos históricos y el manejo de algunas imágenes reales, y ello combinado con la visión desde los dos campos, el de los "narcos" y el de los agentes, donde Félix y Kiki comparten una vida familiar, esposa y niños pequeños, que resulta difícil conciliar son su actividad profesional de riesgo, uno desde la criminalidad, el otro desde una legalidad que a veces dificulta la consecución de resultados. En parte se rebaja algo la carga de sexo y violencia con respecto al original, lo que se agradece, lo que no impide desde luego su presencia, sobre todo en algunos ajustes de cuentas puntuales, bastante gráficos. El reparto está bien escogido, Diego Luna y Michael Peña se van haciendo con los roles de sus personajes principales, y los secundarios funcionan muy bien, incluido Ernesto Alterio, que ya mostró que podía desencasillarse de la comedia con la reciente La sombra de la ley. Entre los directores tenemos al español Amat Escalante –que hizo la durísima Heli, que transcurría en México– el colombiano Andrés Baiz y el mexicano Alonso Ruizpalacios, que sin duda evitan que se caiga en estereotipos, aunque la imagen que se da de México resulta inevitablemente parcial, se muestra su peor rostro. En algunos pasajes hay homenajes a títulos gangsteriles, muy explícitos hasta estéticamente, a Scarface. El precio del poder, que es citada, y a El padrino, con fotografía a ratos en claroscuro deudora del trabajo de Gordon Willis.

6/10
Enganchados a la muerte

2017 | Flatliners

  Traumada por la muerte en accidente de coche de su hermanita, cuando ella conducía, la estudiante de medicina Courtney Holmes se ha obsesionado con averiguar qué espera al ser humano después de la muerte. Pondrá en marcha un experimento para el que enreda a cuatro compañeros: Jamie, que no ha aceptado su responsabilidad en un embarazo, Sophia, arrepentida de haber humillado a una compañera de instituto, Marlo, que se siente culpable del  fallecimiento de un paciente durante sus prácticas, y el escéptico pero brillante Ray. Todos ellos se someterán a un estado de muerte clínica, inducida mediante parada cardíaca durante unos minutos, para luego ser reanimados. Remake de Línea mortal, dirigida en 1990 por Joel Schumacher, que no era demasiado brillante, pero tenía una premisa interesante, y un buen plantel de jóvenes protagonistas, entre ellos Julia Roberts justo después de consagrarse con Pretty Woman, y Kiefer Sutherland. Este último aquí vuelve a aparecer brevemente, como un médico que bien podría ser el mismo que interpretara entonces, aunque no se aclara nada al respecto, y le han envejecido demasiado con maquillaje. Se agradece que el guión actualice para el público de hoy los conflictos, y que trate de resultar positivo, centrándose en los sentimientos de culpa y los procesos de redención de los protagonistas. Por desgracia, el sueco Niels Arden Oplev, que obtuvo el BAFTA a la mejor película extranjera con Los hombres que no amaban a las mujeres, parece no haberse entendido en inglés con los actores, pues no resultan convincentes, a excepción de dos desaprovechados actores, que pese a su esfuerzo no logran salvar la película, Diego Luna –que refleja muy bien la transición hacia las dudas metafísicas de su personaje– y Ellen Page –que empezó su carrera muy bien siendo casi una niña para después no dar una con los papeles que elige–. Se intenta que las secuencias post-mortem eviten las referencias religiosas del original, por lo que acaban siendo más insulsas, aparte de que están realizadas con unos efectos visuales menos convincentes que los de 27 años antes. Además llegan a resultar ridículos sus sustos, casi todos con sonidos, de subproducto de terror barato, y su voz en off final, explicando la moraleja por si alguien no la ha captado.  

4/10
The Bad Batch

2016 | The Bad Batch

Rogue One: Una historia de Star Wars

2016 | Rogue One: A Star Wars Story

Primera película de la saga galáctica que no forma parte de las tres trilogías que llegarán a conformar pronto nueve episodios, aunque esta historia de Star Wars bien podría subtitularse “Episodio tres y medio”, los hechos que se narran son inmediatamente anteriores a los que muestra el film con el que George Lucas empezó todo. Corren tiempos en que domina el Imperio, y la Alianza Rebelde hace lo que buenamente puede para oponerse a sus tiránicos fines. Una de las herramientas que están desarrollando para asegurar su dominio es un arma de destrucción masiva, un destructor de planetas, la llamada Estrella de la Muerte. Contra su voluntad, el ingeniero Galen Erso está detrás del diseño, pero cuenta con que su hija Jyn, ahora toda una joven aguerrida, y a la que no ve desde que era niña, pueda proporcionar una valiosa información a los rebeldes. Pero esto pasa por hacerle llegar un mensaje a través de su viejo amigo extremista Saw Gerrera, y de que ella persuada a un grupo de variopintos personajes ­–Cassian Andor, combatiente sin escrúpulos,  el androide K-2S0, el jedi ciego Chirrut, el guerrero Bace, o el ex piloto imperial Bodhi– para hacer equipo, lo que no es tan sencillo. Gareth Edwards, el director de Monsters y Godzilla, ha sido el encargado de poner en marcha el primer spin-off cinematográfico de Star Wars, aunque se ve que la tarea de conceder independencia con respecto a los filmes originales es gradual, nada de riesgos innecesarios, sólo los justos, y siguiendo la estrategia del episodio VII hay un esfuerzo notable para que el fan acérrimo se sienta cómodo en un universo familiar, disfrutando de guiños y reconociendo personajes, armaduras de soldados, naves espaciales, etc, etc. La trama desarrollada por Chris Weitz y Tony Gilroy, a partir de las ideas de John Knoll y Gary Whitta, es relativamente sencilla y sirve para trazar ecos con otros títulos de la saga. Al igual que en El despertar de la fuerza hay una apuesta decidida por un personaje principal femenino, Jyn, encarnado por Felicity Jones, y el alimento del elemento nostalgia. También, cara a conquistar el mercado oriental, tenemos a dos personajes orientales, los chinos Donnie Yen y Jiang Wen. Pero aunque el film es entretenido, las escenas de acción acaban haciéndose un poco interminables, falta equilibrio y la música de Michael Giacchino no resiste la comparación con la de John Williams. Y aunque hay algunos detalles de humor, por los intercambios entre Jyn y K-2S0, al estilo de los que tenían la princesa Leia y Chewbacca, se echan en falta más de estos siempre agradecidos momentos de desahogo, para entendernos, el Andor de Diego Luna no es Han Solo, y las risas entre dos entrañables androides se añoran. Además, a ratos la cosa se pone algo oscura y solemne, con un reiterativo mantra sobre la fuerza, lo que no significa necesariamente momentos emotivos de verdad, aunque alguno, por suerte, hay.

6/10
Blood Father

2015 | Blood Father

Lydia Link se ve obligada a disparar contra su novio, para impedir que mate a una mujer a sangre fría, durante un atraco a los miembros de un cartel de la droga. En su huida desesperada, la muchacha pedirá ayuda a su padre, John, que en libertad condicional trata de salir adelante con un honrado trabajo como tatuador. Mel Gibson no protagonizaba un film desde Vacaciones en el infierno, de 2012, aunque ha intervenido después como secundario en Los mercenarios 3 y Machete Kills. Mientras preparaba su retorno a la realización, también tras un largo paréntesis, Hacksaw Ridge, ha aceptado ponerse a las órdenes del francés Jean-François Richet (Asalto al distrito 13) en un papel que tiene algo de autobiográfico, al tratarse de un delincuente en busca de redención, el actor y realizador parece estar pidiendo perdón por los errores del pasado que dieron al traste con su carrera. El actor realiza un digno trabajo, en un personaje bien construido sobre el papel, delincuente que intenta regenerarse, y que por amor a su hija será capaz de todo. Están a su altura compañeros de reparto tan ilustres como William H. Macy y Diego Luna. Gracias a esto, y a una realización eficaz que huye del efectismo, sobre todo en unas secuencias de acción muy bien resueltas, se puede pasar por alto que el guión sea previsible y carezca por completo de originalidad.

6/10
Me quedo contigo

2014 | Me quedo contigo

Contraband

2012 | Contraband

El islandés Baltasar Kormákur (101 Rékiavik, Verdades ocultas) protagonizó y produjo en 2008 el impactante thriller Reykjavik-Rotterdam, dirigido por Óskar Jónasson, que tuvo repercusión internacional. Aunque son habituales los remakes americanos, lo insólito de este caso es que el actor principal pase a ser director, cediendo el protagonismo a Mark Wahlberg, una estrella con tirón.La acción comienza esta vez en Nueva Orleáns, donde Chris Farraday, antiguo contrabandista, dejó la ilegalidad, y ha conseguido regenerarse, iniciando una nueva vida como padre de familia. Pero el hermano de su mujer ha transportado cocaína, con tan mala suerte para él que tuvo que tirar la mercancía para que los agentes de la ley no le descubrieran. El mafioso local para el que trabajaba le exige una exorbitante cantidad de dinero, así que Farraday no tiene más remedio que volver a hacer otro 'trabajito', para sacar de apuros a su cuñado.Kormákur rueda un dinámico thriller, con alguna secuencia angustiosa, como una en la que el cemento tiene un papel primordial. Se le da bien filmar la acción, sobre todo un asalto a un furgón blindado, que sin llegar a la altura de Heat, intenta ir en la misma línea. El punto fuerte de Contraband en cualquier caso es el reparto, pues Walhberg y Kate Beckinsale están a la altura de la ocasión, y les rodean los competentes Ben Foster y Giovanni Ribisi. Quizás resulte un tanto exagerado como pandillero con look macarra el mexicano Diego Luna.Se ve que en principio al público estadounidense no le iba a convencer la motivación del protagonista en el original, donde se contaba que éste vuelve a delinquir porque se ha quedado en el paro, tiene problemas económicos y le van a desalojar. En esta ocasión, empuja al personaje de Wahlberg la necesidad de ayudar al hermano de su adorada esposa. Pero continúa presente el mismo fondo sobre la capacidad del individuo para romper cualquier límite para salvaguardar a su familia.

6/10
Casa de mi padre

2012 | Casa de mi padre

 

Elysium

2012 | Elysium

Segundo largometraje escrito y dirigido por el sudafricano Neill Blomkamp también adscrito al género de la ciencia ficción, como su ópera prima, la sorprendente District 9, rodada tras una trayectoria de varios años como cortometrajista. La acción transcurre en el año 2154, cuando la mayor parte de la población vive en condiciones infrahumanas en la Tierra, gobernada por una élite despótica. Los pocos que pueden permitírselo viven a lo grande en Elysium, una estación espacial segura llena de urbanizaciones de gran lujo, y con el mejor sistema sanitario que quepa imaginar. A cambio de ser transportado ilegalmente allí, el desafortunado Max acepta la misión de secuestrar a un rico que visite el inframundo en que se ha convertido la Tierra por motivos de negocios; la idea es extraerle de su cerebro datos de sus cuentas bancarias. Algo no saldrá como se esperaba. Superior a otras superproducciones veraniegas, que anteponen la espectacularidad al contenido, Elysium está repleta de reflexiones de interés sin que por ello se descuide la acción, verdaderamente trepidante. Sobre todo, insiste en la crítica a la segregación de los individuos del primer film de Blomkamp, que era una clara metáfora del apartheid que se vivió en su país. En esta ocasión, todo está presentado de forma tan realista que parece plausible, pues por ejemplo la zona rica se llama Elysium, término que designa en inglés a los Campos Elíseos de París, mientras que en la paupérrima superficie de la Tierra y concretamente en Los Ángeles domina la presencia de latinos, que hablan en español. El film aborda temas como el despotismo a la hora de ejercer el poder, la solidaridad y la dignidad de cada persona, y el sacrificio, todo ello sin resultar pedante en ningún momento ni inaccesible para el público 'palomitero'. Además, Blomkamp aprovecha que cuenta en su primera cinta estadounidense con un presupuesto elevado, lo que le permite un diseño de producción vistoso y efectos especiales de primera. El aspecto de los robots, armas y naves resulta lo suficientemente fresco, frente a tantas producciones insulsas y convencionales que dominan las carteleras. No resulta sorprendente a estas alturas que tanto Jodie Foster –cada vez más selectiva en sus apariciones en la pantalla– como Matt Damon realicen trabajos de altísimo nivel. Pero además, el film cuenta con un elenco muy bien ensamblado de secundarios de diversas nacionalidades ideales para sus personajes, sobre todo el también sudafricano Sharlto Copley, protagonista de la anterior cinta del realizador, que en Elysium realiza un trabajo excepcional en un registro muy diferente, como villano psicótico. También brillan el estadounidense William Fichtner en el rol de ejecutivo de una megacorporación, la brasileña Alice Braga como amiga latina del personaje de Damon, el compatriota de esta última Wagner Moura (protagonista de Tropa de elite) como un contrabandista-pirata algo cínico pero carente de maldad, el tremendamente expresivo Diego Luna en el papel de inseparable socio del personaje central y la pequeña Emma Tremblay, que debuta como una niña enferma de leucemia.

7/10
Mi nombre es Harvey Milk

2008 | Milk

Años 70. Harvey Milk es un gris empleado de una financiera de Nueva York, que conoce al chico de su vida, el simpático Scott Smith. Tan apasionada es la relación, que Milk se muestra dispuesto a dejar su trabajo y vivir sin disimulos su homosexualidad. Así que se traslada con su pareja a San Francisco, al barrio de Castro, lugar donde confluyen otros muchos gays. Milk tomará conciencia de los problemas de la ciudad, y más específicamente de los de la gente con su misma orientación sexual. Hasta el punto de pugnar tenazmente para ser elegido concejal, en lo que supondría un hito, el primer cargo electo masculino de un homosexual confeso en Estados Unidos.Película basada en hechos reales, narrados ya en 1984 en el oscarizado documental The Times of Harvey Milk. Pasados más de veinte años, la idea es dramatizar esos hechos en una gran superproducción militante, con la doble meta no oculta de abogar por los derechos de los homosexuales y llegar a un público más amplio. El film arranca con la noticia del asesinato de Milk y de George Moscone, alcalde de San Francisco, para mostrar en flash-back los años de activismo político del primero, contados por él en una grabación magnetofónica. Gus Van Sant maneja un guión de Dustin Lance Black quien, a pesar del abundante material existente sobre Milk, prefirió documentarse de primera mano hablando con el entorno homosexual y político del personaje.El director de títulos tan brillantes como Todo por un sueño y Elephant, opta por entregar una película de hechuras clásicas, formalmente más en la línea de El indomable Will Hunting y Descubriendo a Forrester, y por supuesto muy alejada de los minoritarios títulos de temática gay Mala noche y Mi Idaho privado. En cierto momento de la cinta Milk explica que al dirigirse a un público heterosexual comienza con una broma, para romper el hielo y conectar; parafraseando al activista biografiado, cabría decir que el también homosexual Van Sant hace lo mismo, se inclina por un tratamiento estético y narrativo que no produzca rechazo en el espectador, sino que sirva, al contrario, para ganárselo. Es una aproximación didáctica, terreno que domina, y que le lleva a un enfoque donde todo se explica en términos de lucha por los derechos civiles. Recuerda en tal sentido el film a Philadelphia, aunque los tiempos cambian, y ciertos puntos de vista se defienden con menos tapujos. Van Sant evita con inteligencia el choque frontal con los que consideran inmoral el ejercicio de la homosexualidad -aunque insiste en un par de ocasiones en que nada malo hay en ello-, centrando el tiro en las discriminaciones laborales por la orientación sexual, y en mostrar a los distintos personajes como tipos humanos, con los que se puede empatizar, algo a lo que ayuda el estupendo reparto, empezando por Sean Penn.Hay un esfuerzo por no ridiculizar la posición contraria, la idea es persuadir, no ofender. En tal sentido hay que reconocer cierta honestidad en el retrato del protagonista: en su convivencia con dos compañeros sentimentales -tuvo más, de los que no se habla en el film- no se eluden los problemas, actitudes egoístas y tendencias suicidas, ni se trata de maquillar aquello como si fuera algo semejante a una familia. Para apuntalar el punto de vista del film hay ideas ingeniosas: que en un cine se proyecte La aventura del Poseidón, la historia de un barco que da un vuelco y queda boca abajo, parece una metáfora de una sociedad cuyos puntos de vista deben ser vueltos del revés; la mención a la vehemencia de los católicos conversos, que es comparada al activismo de Milk, equipara luchas diversas; la referencia a Ronald Reagan y su oposición a la Proposición 6 de discriminación laboral, muestra que son compatibles unas ideas y el rechazo de una injusticia. ¿Busca la película utilizar las luchas de entonces para acometer las de ahora? Es probable. Quizá suene a sutileza, pero que en el film se mencione dos veces a España, uno de los primeros países en legalizar el matrimonio homosexual y su derecho a la adopción, no parece casual. Serían los nuevos derechos civiles a conquistar... ¿para ser contada su obtención en otra película, dentro de otros veinte años?

6/10
Rudo y Cursi

2008 | Rudo y Cursi

México. Beto y Tato son dos hermanos que se ganan la vida en una plantación de plátanos. Viven al día, sin apenas recursos, en casuchas miserables situadas en un villorrio a unos cuantos kilómetros de la capital. Beto está casado y tiene dos hijos pequeños, y Tato es soltero. Los dos hermanos juegan muy bien al fútbol, y forman parte del equipo local, Beto de portero y Tato de delantero. Un día llega hasta allí un ojeador argentino, dicharachero y embaucador, apodado ‘el Batuta’. El tipo va en busca de nuevos valores futbolísticos, y echa el ojo a los dos hermanos, a los que les propone fichar por dos equipos de la primera división mexicana. El film es poca cosa, pero entretiene y se ve con agrado debido principalmente al trabajo de la pareja protagonista, Diego Luna (Sólo quiero caminar) y Gael García Bernal (Diarios de motocicleta), que ya trabajaron juntos en Y tu mamá también. Supone el debut como director de largometrajes del guionista Carlos Cuarón, quien pidió ayuda a tres cineastas amigos para que se encargaran de la producción: su hermano Alfonso Cuarón (La princesita), Alejandro González Iñárritu (Amores perros) y Guillermo del Toro (Hellboy). Como se ve, el film ha reunido en estos seis nombres a la 'crême de la crême' del cine mexicano de comienzos del siglo veintiuno, aunque la cosa no va más allá de una fábula menor, que retoma viejos temas de siempre: hermanos enfrentados, diferentes, pero eternamente unidos; la banalidad de la fama y la corrupción generada por el dinero; la fuerza cohesiva de la familia, etc. Y todo ello bajo un prisma tan poco original como el fútbol. Por lo demás, Cuarón entrega un film muy costumbrista, tan pegado a las gentes de aquella tierra que en numerosas ocasiones cuesta enterarse de lo que dicen los personajes, tan marcado es su lenguaje, su vocabulario y su acento. Y adopta un decidido tono de comedia, aunque ciertamente realista, que adquiere protagonismo con el personaje del ‘Batuta’ (Guillermo Francella), arquetipo de argentino caradura y oportunista, especialista en darle a la labia. De hecho, son las palabras en off de ese personaje las que sirven de hilo conductor de la historia, una historia (como la vida) que él explica con términos futbolísticos.

4/10
Sólo quiero caminar

2008 | Sólo quiero caminar

13 años después de Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto –su debut como director y mejor película hasta la fecha–, Agustín Díaz Yanes recupera a la protagonista, Gloria Duque, nuevamente interpretada por Victoria Abril. En realidad, no se trata estrictamente de una secuela, pues Díaz Yanes escribió una película de ladronas independiente, con Victoria Abril en la cabeza para la más veterana, y en un momento dado se le ocurrió que la actriz retomara al personaje, quince años después. En esta ocasión, Gloria forma parte de una cuadrilla de mujeres descubiertas por los tipos a los que intentan desvalijar. La mayor parte del grupo logra huir, excepto Aurora, que es enviada a prisión. Mientras, en México, Ana, una prostituta, recibe una insólita proposición de matrimonio por parte de Félix, un mafioso que ha requerido de sus servicios. Ana acepta, porque le parece una buena idea, pero muy poco después su vida se ha convertido en un infierno ante los continuos maltratos. Decide llamar a Gloria, y a sus chicas, que viajan al país azteca para montar una operación y desvalijar a Félix, mientras éste prepara un negocio con un grupo de coreanos, con ayuda de Gabriel, su hombre de confianza, que lleva años esperando que su padre, que mató a la madre, salga de la cárcel para asesinarle. La película acumula detalles groseros en el tramo inicial que están a punto de dar al traste con el conjunto. Por suerte, mejora sustancialmente en cuanto queda claro el objetivo de las protagonistas, y a pesar de alguna caída de ritmo, está narrada con buen pulso. Los encuadres y movimientos de cámara están realizados con una gran imaginación, y además, Díaz Yanes demuestra una gran soltura a la hora de dirigir a su escogidísimo elenco. Victoria Abril demuestra su veteranía retomando el registro de superviviente maltratada por la vida que ahora se ha convertido en madre. También se luce Ariadna Gil, que hace tiempo que andaba en dique seco, en un papel de mujer dura complejo, en el que resulta muy convincente. Pilar López de Ayala y Elena Anaya salen menos, pero están a su nivel habitual. No desentonan los interpretes masculinos, con Diego Luna y José María Yazpik –que ya coincidieron en Nicotina– al más alto nivel. Mucho más irregular que la citada opera prima del cineasta, llama la atención que el tono sea menos realista y dramático, tiene altibajos, se echa de menos una mejor descripción de los personajes, y sus excesos de sexo y violencia pueden llegar a agotar. Incluye más humor y numerosas referencias a clásicos del cine como Atraco perfecto y Grupo salvaje, la más evidente, pues las imágenes del principio del film de Peckinpah se combinan con uno de los momentos clave de la trama. Se ha permitido Díaz Yanes recoger el tema central del legendario western, la lealtad entre personajes amorales en un entorno agresivo en el que la supervivencia es un drama. Pero el film está más cercano a los cócteles ficticios de Tarantino.

4/10
Fundido a negro

2006 | Fade to Black

El genial cineasta estadounidense Orson Welles y el artesano británico Oliver Parker tienen una cosa en común: ambos han llevado al cine Otelo, la celebérrima obra teatral de William Shakespeare. Welles rodó una obra maestra y Parker una apreciable versión. Ahora, Parker ha convertido a Welles en protagonista de esta cinta de ficción, su primera película como director no basada en una obra de teatro, como el film citado, Un marido ideal y La importancia de llamarse Ernesto (2002). Sigue los pasos de Welles, cuando en 1948 llega a Roma para protagonizar Cagliostro. El cineasta intenta superar la dramática separación de su esposa, Rita Hayworth, al tiempo que tiene problemas para financiar su versión de Otelo, proyecto poco atractivo para los estudios. Durante el rodaje, un secundario muere en brazos de Welles. La policía piensa que ha sido un suicidio, pero él investiga en el asunto y descubre indicios de que ha sido un asesinato, relacionado con una oscura trama de corrupción. Parker integra de forma coherente los elementos ficticios con los sucesos reales. Las referencias a Welles harán las delicias de los cinéfilos. Además, el nivel interpretativo es alto, incluso en el caso de la española Paz Vega y el mexicano Diego Luna, contratados no se sabe por qué, para encarnar a italianos. De todas formas, es un thriller demasiado ligero, salvo por alguna deliberación puntual sobre el sacrificio, y su visión de la política italiana es superficial, pues ofrece una visión idílica del partido comunista y prácticamente demoniza a los demócratacristianos.

4/10
La terminal

2004 | The Terminal

¡Qué bello es quedar atrapado en una terminal!, podríamos decir parafraseando el film más célebre de Frank Capra. Porque ésa es la singular propuesta del último trabajo de Steven Spielberg. Viktor Navorski, ciudadano de un imaginario país de la Europa del Este, se encuentra con la sorpresa, al pasar por el control de aduanas del neoyorquino aeropuerto JFK, de que su pasaporte no es válido. Su patria ha sufrido un golpe de estado, y mientras se clarifica la situación se ve abocado a la kafkiana situación de vivir en la zona de tránsito. Pronto se convierte en un elemento más del paisaje, hace buenos amigos, e incluso se enamora. Película ligera, optimista, en la línea iniciada por Spielberg con Atrápame si puedes. Pero La terminal es más redonda, y sus temas de mayor enjundia: se nota la mano argumental de Andrew Niccol, y sus famosas historias-límite (Gattaca, El show de Truman, S1m0ne). Destaca la tenacidad del protagonista, Tom Hanks, que quiere ser tratado como una persona, con justicia, y que cada mañana rellena, como buen héroe capriano, el formulario para entrar en Estados Unidos, petición siempre denegada. Hay un villano, Stanley Tucci, al que resulta imposible odiar, atado a la letra del reglamento, incapaz de leer su espíritu, que no sabe ver personas en las incidencias cotidianas. Un grupo de trabajadores de la terminal, inmigrantes, permite una honda crítica a cómo recibe el país de las oportunidades, a veces, a sus nuevos ciudadanos. Y resulta entrañable la historia de esa azafata, Catherine Zeta-Jones, que, nunca mejor dicho, no acaba de tener los pies en el suelo. Los que no soportaron a Spielberg hasta La lista de Schindler, eternos cenizos, odiarán el film. No así el público normal, que gozará de una historia con humor, rebosante de humanidad y buenos sentimientos, incluida la muy spielbergiana razón por la que viaja Navorski. Pasajes como el de las cámaras de seguridad, siguiendo al protagonista al más puro estilo Chaplin, son destellos de un director de gran poder visual, capaz de convertir lo que para muchos suele ser un lugar deprimente, el aeropuerto, en lugar luminoso donde acontecen las historias más bellas.

7/10
Criminal

2004 | Criminal

Rodrigo, un aspirante a timador, recibe los consejos de Richard, que lleva más años en la profesión y conoce todos los trucos. Juntos tratarán de hacerse con unas valiosas estampillas antiguas. Versión estadounidense de Nueve Reinas, producida por Section Eight, la compañía de George Clooney y Steven Soderberg  Éste último coescribe el guión bajo el seudónimo de Sam Lowry, junto con Gregory Jacobs, el debutante director de la cinta. Y prácticamente fotocopian el original, salvo porque se traslada la acción de Buenos Aires a Los Ángeles. Además, se incluyen numerosas alusiones a los problemas raciales de la ciudad, dividida en zonas, según los grupos étnicos que la habitan. 

4/10
Dirty Dancing 2

2004 | Dirty Dancing 2: Havana Nights

La estadounidense Katey Miller llega a La Habana a finales de los 50, antes de la revolución, porque a su padre le han destinado allí. Se enamorará de un modesto camarero con el que se presentará a un concurso de baile. Parece que fue ayer, pero ha transcurrido la friolera de 17 años desde que Dirty Dancing marcó a toda una generación de adolescentes ochenteras, que suspiraban por Patrick Swayze. La continuación no ha desatado idéntico entusiasmo, quizás porque el argumento es ligero y previsible, y porque el propio Swayze, que ya no está para muchos bailes, se reserva un papel secundario, y es sustituido por Diego Luna, mucho mejor actor, por cierto. Pero la historia de amor por encima de las clases sociales encandilará a los románticos, y los múltiples números musicales a los más bailongos.

4/10
Nicotina

2003 | Nicotina

Divertida y desmadrada película mexicana, cuya historia transcurre a lo largo de una noche. Con la complicidad de un geniecillo de la informática, una banda va a vender a la mafia rusa un disco con datos de unas cuentas suizas. Como pago recibirán 20 valiosos diamantes. Llegada la hora del intercambio, el informático se confunde de disco y entrega unas imágenes de su vecina, de la que está enamorado, y a la que espía con todo tipo de cámaras. La otra parte cree ser víctima de un engaño, lo que desata la confusión y el gatillo rápido. Resultado: el mafioso huye y uno de la banda es herido. Comienza entonces un vertiginoso juego del ratón y el gato, al que van sumándose nuevos personajes. Con guión de Martín Salinas, Hugo Rodríguez entrega un film fresco, de ritmo endiablado, cuyo entramado funciona a la perfección, y que usa bien de la música, y de la partición de pantalla. Se trata además de una historia muy coral, donde la elección del reparto resulta acertadísima. Aunque quizá sea excesiva, pese a las risas que produce, la humorada negra de violencia paródica en la barbería, donde la búsqueda de piedras preciosas en la panza de un muerto, agradaría de seguro a un Quentin Tarantino. Dentro de su tono ligero, que conecta con títulos como Nueve reinas o Snatch: cerdos y diamantes, y de alguna concesión zafia, se sigue el principio, no siempre recordado en este tipo de filmes, de que el crimen no paga.

6/10
Soldados de Salamina

2003 | Soldados de Salamina

Postrimerías de la guerra civil española. El bando republicano huye a la desbandada. Un grupo de milicianos conduce por un bosque a 50 prisioneros del otro bando; se dispone a fusilarlos. En la confusión de la refriega, salva la vida el escritor falangista Rafael Sánchez-Mazas. Oculto entre la maleza, un miliciano le descubre. Pero, inexplicablemente, no dispara: respeta su vida. Medio siglo después una joven escritora en crisis investiga la historia. Un artículo en un diario puede que le lleve a la novela de su vida… y a descubrir unas cuantas verdades sobre sí misma. Impecable adaptación de David Trueba de la novela de Javier Cercas. El director y guionista logra una buena conjunción entre los hechos actuales y los del pasado, e inserta bien los testimonios de protagonistas auténticos de lo que se cuenta. Un gran acierto de Trueba es mirar hacia atrás sin ira, sin revanchismos. Puede considerarse algo caprichosa la decisión de convertir al protagonista masculino de la novela en una mujer, pero resulta innegable que Ariadna Gil asume su papel con brillantez.

6/10
Open Range

2003 | Open Range

Cuatro hombres transportan ganado por la ancha pradera. Su relación se basa en la confianza, como aprende Button, el más joven, de origen mexicano, casi sacado del arroyo, e incorporado al grupo del que forman parte Mose, grandullón con aspecto de oso, que mantiene un trato entre paterno y fraternal con Button; Boss, que está al mando, hombre sabio y moral; y White, tipo duro y taciturno, leal, que esconde un pasado dejado atrás gracias al ejemplo de Boss. En un viaje que no debería ser problemático, se topan con la intransigencia de un ganadero que no admite su presencia, y que piensa emplear a un sheriff corrupto para acabar con ellos y robarles el ganado. Se plantea entonces el dilema de entregar o no sus reses para salvar la vida. Pero por una cuestión de principios (hay situaciones en la vida en que no se puede ceder), defenderán su posición, aunque resulte suicida. Kevin Costner vuelve al western. Como director y como actor. Quizá no con la originalidad que exhibió en Bailando con lobos, pero sí con idéntico sentido de la épica y del clasicismo. Grandes espacios, la frontera entre el salvaje oeste y la pujante civilización, música vibrante, hermosos parajes… Todo ese paisaje mítico que construyeron directores como John Ford, Howard Hawks, Georges Stevens y Fred Zinnemann, citados profusamente en el film (Centauros del desierto y Raíces profundas en el secreto anhelo de un hogar, Río Rojo en el transporte del ganado, Río Bravo con la cárcel del sheriff, Solo ante el peligro en la actitud de los habitantes del pueblo…), asoma en todo su esplendor. Pero Costner lo presenta con personalidad propia, dándole nuevas vueltas de tuerca, sin caer en el mimetismo. Y hace una apuesta por la opción de responder con medios proporcionados a la injusticia del otro, junto a una negación radical de la venganza. Se aleja aquí de modelos recientes como Sin perdón; esa ausencia de cinismo puede chirriar en los tiempos que corren, pero resulta una bocanada de aire fresco muy necesaria. El film aprovecha las posibilidades técnicas actuales para presentar las escenas de tiroteos con realismo inusitado, que evitan al tiempo el regodeo en la violencia. Por otra parte, Costner sabe crear personajes de entidad: por ejemplo, Robert Duvall es perfecto para el hombre cuya sabiduría se acrecienta con los años. Incluso los pequeños personajes tienen su atractivo, como el tipo que les guarda los caballos, que se diría un homenaje a los que encarnó el inolvidable Walter Brennan.

7/10
Ciudades oscuras

2002 | Ciudades oscuras

Fede es un joven toxicómano que le roba dinero a su madre, una prostituta, para comprarse droga. Mientras, el joven Satán recala en casa de un hombre que resulta ser un peligroso pederasta. El mexicano Fernando Sariñana describe los barrios bajos de México D.F., en esta adaptación de relatos de Juan Madrid (Días contados). Destaca la presencia de Diego Luna.

4/10
Vampiros: los muertos

2002 | Vampires: Los muertos

Un implacable cazador de vampiros recibe el encargo de perseguir a una banda de chupasangres en México. El cantante Bon Jovi protagoniza esta continuación de Vampiros, de Carpenter.

3/10
Frida

2002 | Frida

Biopic de la célebre pintora mexicana Frida Kahlo, que se basa sobre todo en la monografía de Hayden Herrera, y que trata de hacer válido el tópico de que los genios son raros por definición. El film es un amplio fresco, que narra muchos de los hechos que marcaron su agitada vida artística y sentimental. Desde el tremendo accidente que estuvo a punto de dejarla paralítica (le dejó secuelas de por vida, incluida su incapacidad de tener hijos), hasta y sobre todo su historia de amor con el también pintor Diego Rivera. Resulta imposible abarcarlo todo, de modo que la directora, Julie Taymor, opta por simplificar todo lo que se refiere a las ideas políticas. Así, aunque aparece la figura decisiva de Trotsky, se hace más hincapié en la rápida aventura amorosa de éste con Frida, que en sus convicciones ideológicas. También la bisexualidad de la artista es apuntada sólo fugazmente. Lo más llamativo del film es el modo, visualmente brillante, de abordar el mundo pictórico de Frida. Taymor, que ha demostrado su enorme fuerza visual en el film shakespeariano Titus, resuelve muy bien los momentos de inspiración de la pintora, o algunos pasajes de transición, como la estancia en Nueva York. El apoyo de un maquillaje que convierte a Salma Hayek casi en la hermana gemela de la pintora, y la brillante partitura, ayudan mucho, y fueron premiados con sendos Oscar.

7/10
Y tu mamá también

2000 | Y tu mamá también

Julio y Tenoch son dos adolescentes con las hormonas a pleno rendimiento. Separados temporalmente de sus novias, intentan ligar con Luisa, una joven española cuyo matrimonio no marcha bien. Y el caso es que la convencen para viajar a una supuesta playa, a la que llaman Boca del Cielo. Ambos jovencitos harán todo lo posible para acostarse con Luisa, lo que provoca su distanciamiento. Alfonso Cuarón firma un film de alto voltaje erótico, que demuestra de modo agridulce que no todo lo que llamamos amistad merece tal nombre.

4/10
Antes que anochezca

2000 | Before Night Falls

“Tomé todos aquellos papeles y los envolví en unos nailons negros que yo me robaba cuando iba a plantar bolsas de café alrededor de La Habana, en lo que entonces se llamó el cordón de La Habana...” Así cantaba el poeta cubano Reinaldo Arenas en su obra Antes que anochezca, que da título a esta película sobre su vida. El norteamericano Julian Schnabel aborda las andanzas del escritor: su sensibilidad artística, la represión del régimen castrista, su homosexualidad... Lo mejor de este film algo farragoso viene de la mano del camaleónico Javier Bardem, que borda el papel de Arenas, por el que fue candidato al Oscar este año.

6/10
El cometa

1999 | El cometa

1910. El paso del cometa Halley coincide con una etapa conflictiva en la historia de México, un país al borde de la revolución. Valentina es detenida junto con su padre, por sus actividades en contra del dictador Díaz. Sin ser redonda, esta producción tiene momentos imaginativos, y además, sus actores son excelentes.

5/10
Un dulce olor a muerte

1999 | Un dulce olor a muerte

En los campos de avena de un pueblo llamado carranco, es hallado el cadáver de desnudo de Adela. El pobre adolescente Ramón (Diego Luna) no cabe en sí de tristeza, pues estaba secratamente enamorado de la moza. El sheriff Justino (Héctor Alterio) se pondrá a investigar y las sospechas recaerán en el Gitano (Karra Elejalde), un mujeriego que esa noche ha desaparecido del pueblo... Una novela de Guillermo Arriaga sirve de base para el guión de esta correcta película, coproducida por México, Argentina y España. La trama detectivesca se desarrolla con parsimonia, mientras vamos observando a las diversas gentes del pueblo y sus problemáticas. Al final da la sensación de que la cosa daba para más. Reina cierto cinismo, no exento de un aire de fábula fatalista, ideal para dar pábulo a crímenes y leyendas rurales. El reparto es y está fantástico.

4/10
Antonieta

1982 | Antonieta

Una mujer que prepara un libro sobre el suicidio queda fascinada por la historia de Antonieta Rivas, una mujer mexicana, amante del político José Vasconcelos en los años del gobierno de Porfirio Díaz y la consiguiente revolución. En dos tiempos asistimos a la investigación de esa mujer, y a la vida trágica de Antonieta, que se pegó un tiro en catedral de Nôtre Dame de París. Película de encargo de Carlos Saura, el guión se debe a Jean-Claude Carrière, colaborador habitual de Luis Buñuel, quien también fue candidato a dirigir el film, junto a Arturo Ripstein. Tuvo una pobre acogida, sobre todo en México, donde se consideró que no se ajustaba a los hechos reales. Tampoco Isabelle Adjani parecía la mejor opción para encarnar a la Antonieta del título.

4/10
César Chávez

2014 | César Chávez

Acercamiento al lider sindical del campo César Chávez, que aboga por el derecho de asociación y sindicación de los jornaleros en una época en que eran tratado poco menos que como siervos de la gleba. El film sigue sus pasos en Arizona, donde sus esfuerzos padecen la incomprensión de los propietarios de los grandes viñedos de la zona, con los que echará un pulso que le lleva incluso a una huelga de hambre. Después de Abel, el actor Diego Luna recurre para su segundo largometraje de ficción al uso del inglés, y a un personaje auténtico y muy atractivo, un líder auténtico luchador por los derechos civiles, con sólidos principios y al que sostiene entre otras cosas su fe católica. Aunque no hay duda de que César Chávez ofrece rasgos heroicos, el film es honesto y no oculta el precio que debe pagar por su dedicación política, la menor atención a la familia, por la que se resiente la relación con su hijo mayor. De este modo humaniza al protagonista, bien encarnado por Michael Peña. Luna entrega una cinta de hechuras clásicas, con personajes bien definidos, al que tal vez falte un hervor, pero que se sigue con interés.

6/10
Abel

2010 | Abel

Debut en el largometraje de ficción del actor mexicano Diego Luna. Cuenta la historia de Abel, un niño de nueve años, de comportamiento disfuncional, que ha estado ingresado dos años en un hospital. De vuelta a casa con su madre y sus dos hermanos -el padre se marchó casi al tiempo de enfermar el chico-, tiene inicialmente un comportamiento cercano al autismo. Pero pronto cambia su actitud, y empieza a comportarse como un adulto, adoptando el rol del padre ausente. Madre y hermanos le siguen la corriente, para no agravar su estado, pero el inesperado regreso de Anselmo, el progenitor, complica las cosas. Curioso film de resultados desiguales. Hay que reconocer al primerizo Diego Luna dominio de la narración cinematográfica, sabe aguantar cierta lentitud en los primeros pasos de la historia, hasta que ha entregado todos los elementos para su correcta comprensión. Además, dentro de la dramática situación que se presenta, sabe aliviarla con desahogos humorísticos, propiciados por ese comportamiento de persona mayor de Abel, representado con gran desparpajo y seriedad por el niño Christopher Ruiz-Esparza. En general, hay que decir que Luna demuestra ser un buen director de actores, los personajes desprenden en sus manos autenticidad. De todos modos, hay cosas que chirrían. Se hace necesario aceptar el punto de partida algo increíble del “niño grande”, al que todos siguen la corriente. Y se juega en el filo de la navaja con ese compartir lecho de madre e hijo. Pero quizá lo más tramposo es el clímax, esa piscina donde Abel y su hermanito corren riesgo de morir ahogados, y que es un truco de birlibirloque deslizado para propiciar el no demasiado sorprendente desenlace: aunque técnicamente desarrollado con brío, en la estructura narrativa no deja de ser un recurso facilón.

5/10
Abel

2010 | Abel

Debut en el largometraje de ficción del actor mexicano Diego Luna. Cuenta la historia de Abel, un niño de nueve años, de comportamiento disfuncional, que ha estado ingresado dos años en un hospital. De vuelta a casa con su madre y sus dos hermanos -el padre se marchó casi al tiempo de enfermar el chico-, tiene inicialmente un comportamiento cercano al autismo. Pero pronto cambia su actitud, y empieza a comportarse como un adulto, adoptando el rol del padre ausente. Madre y hermanos le siguen la corriente, para no agravar su estado, pero el inesperado regreso de Anselmo, el progenitor, complica las cosas. Curioso film de resultados desiguales. Hay que reconocer al primerizo Diego Luna dominio de la narración cinematográfica, sabe aguantar cierta lentitud en los primeros pasos de la historia, hasta que ha entregado todos los elementos para su correcta comprensión. Además, dentro de la dramática situación que se presenta, sabe aliviarla con desahogos humorísticos, propiciados por ese comportamiento de persona mayor de Abel, representado con gran desparpajo y seriedad por el niño Christopher Ruiz-Esparza. En general, hay que decir que Luna demuestra ser un buen director de actores, los personajes desprenden en sus manos autenticidad. De todos modos, hay cosas que chirrían. Se hace necesario aceptar el punto de partida algo increíble del “niño grande”, al que todos siguen la corriente. Y se juega en el filo de la navaja con ese compartir lecho de madre e hijo. Pero quizá lo más tramposo es el clímax, esa piscina donde Abel y su hermanito corren riesgo de morir ahogados, y que es un truco de birlibirloque deslizado para propiciar el no demasiado sorprendente desenlace: aunque técnicamente desarrollado con brío, en la estructura narrativa no deja de ser un recurso facilón.

5/10

Últimos tráilers y vídeos