In memoriam
Tenía 97 años
Muere Michael Forest, habitual de las películas de Roger Corman
Fue vikingo, soldado, héroe mitológico, extraterrestre, sacerdote y dios olímpico. Interpretó al dios Apolo en un célebre episodio de "Star Trek" y protagonizó varias películas de serie B de Roger Corman, como "Beast from Haunted Cave", "Ski Troop Attack" y "Atlas". Michael Forest ha fallecido a los 97 años, el miércoles 14 de octubre en una residencia para mayores de Sparks, Nevada, según comunicó su amigo James A. Brown. Con una carrera que abarcó varias décadas, trabajó también en clásicos televisivos como "La dimensión desconocida" y "El show de Dick Van Dyke", participó en numerosas producciones europeas y prestó su voz como actor de doblaje a más de 500 películas durante su estancia en Italia. Un actor de los que nunca parecían quedarse sin trabajo, aunque a veces le tocara luchar contra monstruos de presupuesto modesto o convencer a una tripulación espacial de que era un dios griego.
Nacido el 17 de abril de 1929 en Harvey, Dakota del Norte, Gerald Michael Charlebois (verdadero nombre de Michael Forest) se trasladó de niño con su familia a Seattle. Allí empezó a interesarse por la interpretación después de ver actuar a un amigo en el Seattle Rep Playhouse. Antes de decantarse por las tablas y las cámaras, había contemplado la posibilidad de dedicarse al boxeo, una profesión que probablemente habría sido menos exigente en cuanto a aprenderse diálogos, aunque no necesariamente en lo relativo a recibir golpes. Estudió en la Universidad de Washington y en la Universidad Estatal de San José, y en 1955 se instaló en Los Ángeles para probar suerte como actor.
Tras aparecer en un episodio de la serie policial Highway Patrol, Michael Forest comenzó a trabajar con la compañía teatral Players Ring, en West Hollywood. Fue allí donde conoció al cineasta Roger Corman, con quien coincidió en una clase de interpretación impartida por el profesor Jeff Corey. El encuentro resultó decisivo para su carrera cinematográfica.
Roger Corman le ofreció un papel en The Saga of the Viking Women and Their Voyage to the Waters of the Great Sea Serpent (1957), una de esas películas cuyo título ya parece necesitar más presupuesto que el propio rodaje. Michael Forest interpretó a Zarko, un bárbaro armado con un látigo, y aceptó el trabajo pese a que el director le advirtió de que sería poco más que un especialista con frases. "Claro", respondió el actor, según recordaría años después en el libro I Was a Monster Movie Maker, de Tom Weaver, publicado en 2001. No parece que necesitara demasiadas negociaciones para entrar en el negocio de los monstruos.
Su colaboración con el cineasta continuó con Beast from Haunted Cave (1959), película de terror ambientada en las nevadas montañas de Dakota del Sur, donde Michael Forest encarnó al guía Gil Jackson. La dirigió Monte Hellman en su debut en el largometraje. Al terminar, Michael Forest apenas dispuso de tiempo para descansar antes de ponerse de nuevo ante las cámaras. Al día siguiente comenzó a trabajar en Ski Troop Attack (1960), película bélica dirigida por Roger Corman en la que interpretó a un soldado estadounidense. Después viajó a Atenas para protagonizar Atlas (1961), una aventura mitológica con la que el productor pretendía aprovechar el éxito de las películas de Hércules protagonizadas por Steve Reeves. En poco tiempo, Michael Forest había pasado de combatir criaturas subterráneas a enfrentarse a enemigos bélicos y héroes de la Antigüedad.
El actor recordaba con humor lo que cobró por aquellos rodajes. Pasó cinco semanas en Dakota del Sur trabajando en Beast from Haunted Cave y Ski Troop Attack, por las que recibió 2.500 dólares. "Me pagaban 500 dólares a la semana", explicó. "Creo que el mínimo semanal por entonces era de 350 dólares y yo conseguí 500. ¡Me mantuve firme para sacar una buena cantidad!". No era precisamente el sueldo de una estrella de Hollywood, pero tampoco estaba mal para alguien que había empezado como un vikingo de serie B.
Durante aquellos años, Michael Forest también interpretó al aventurero francocanadiense Pierre Duran en la serie The Alaskans, junto a Roger Moore, y consiguió contratos con Warner Bros. y posteriormente Universal. Su rostro fue apareciendo en multitud de producciones televisivas, entre ellas Zorro, Maverick, Bonanza, Perry Mason, Gunsmoke, El agente de CIPOL, La isla de Gilligan y Superagente 86. También intervino en The Outer Limits, antecedente televisivo de tantas historias de ciencia ficción que vendrían después.
Uno de sus trabajos más recordados llegó el 31 de enero de 1964, cuando apareció en el episodio "Black Leather Jacket"», de La dimensión desconocida. Michael Forest interpretaba a uno de los tres motoristas extraterrestres enviados a la Tierra para acabar con la humanidad. Los invasores lucían chaquetas de cuero negro y conducían motocicletas, demostrando que hasta una amenaza alienígena puede necesitar una buena imagen de marca.
Poco después, el actor participó en El show de Dick Van Dyke, donde dio vida a un antiguo amor de Laura Petrie, el personaje de Mary Tyler Moore, que se había convertido en sacerdote. La trama incluía un intento de emparejarlo con Sally Rogers, interpretada por Rose Marie, con los consiguientes equívocos cómicos. Michael Forest demostró así que podía alternar las invasiones extraterrestres con los enredos sentimentales sin despeinarse demasiado.
Pero el papel que lo convirtió en un rostro especialmente reconocible para los aficionados a la ciencia ficción fue el de Apolo en "Who Mourns for Adonais?", episodio de la segunda temporada de Star Trek, emitido en septiembre de 1967. Su personaje era el dios griego que exigía a la tripulación de la nave Enterprise que lo adorase y que, además, se enamoraba de la teniente Carolyn Palamas, interpretada por Leslie Parrish. Pocas oportunidades mejores para un actor que presentarse ante William Shatner y compañía como una divinidad capaz de poner en aprietos a toda una civilización espacial.
Michael Forest volvería a interpretar a Apolo en 2013, esta vez en la serie realizada por aficionados Star Trek Continues. En aquella ocasión compartió pantalla con su esposa, Diana Hale, que encarnó a Atenea. Una reunión especialmente entrañable para los seguidores de la saga y una forma de regresar a uno de sus personajes más emblemáticos cuando ya habían pasado más de cuatro décadas desde su primera aparición.
Paralelamente a su trabajo en Hollywood, Michael Forest desarrolló una intensa actividad teatral. Interpretó a Otelo en tres ocasiones y encarnó a Petruchio en La fierecilla domada en el Old Globe de San Diego. Precisamente, una recomendación procedente de aquel entorno teatral contribuyó a que consiguiera el papel de Apolo en Star Trek. El actor no fue, por tanto, un especialista en películas de monstruos que se limitara a blandir armas y perseguir criaturas: tenía una sólida formación escénica y una considerable experiencia con Shakespeare.
A finales de los años sesenta decidió ampliar horizontes y trabajar en Europa. Participó en más de veinte películas rodadas en España, Francia e Inglaterra. Entre ellas figuraba 100 rifles (1969), western dirigido por Tom Gries y protagonizado por Jim Brown, Raquel Welch y Burt Reynolds. Durante su estancia en Roma, entre 1968 y 1978, aprovechó su dominio del italiano para trabajar como actor de doblaje y puso voz a más de 500 películas.
A su regreso a Estados Unidos vivió en Nueva York y, entre 1980 y 1982, interpretó a Nick Andropoulos, propietario del restaurante griego The Plakka, en la longeva serie de televisión As the World Turns. Su carrera cinematográfica continuó con apariciones en títulos como Body of Evidence (1993), donde encarnó a un millonario que sufría un infarto mortal tras un encuentro sexual con el personaje de Madonna, y Náufrago (2000), protagonizada por Tom Hanks, en la que interpretó a un piloto.
En el terreno personal, Michael Forest estuvo casado durante 52 años con Diana Hale, que falleció en 2022. Al repasar su trayectoria, el propio Michael Forest ofreció una valoración tan modesta como reveladora de la profesión. "Miro atrás y, desde luego, no ha sido lo que se podría llamar una carrera distinguida, pero tampoco ha estado mal", reconoció. "Hay cosas que he hecho de las que me siento muy orgulloso. Pero, como todos los actores, trabajas en materiales y situaciones que no son los que querrías, e intentas hacerlo lo mejor posible. La interpretación tiene sus altibajos".
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