Zona friki
Vacaciones visitando la tumba de Murnau en Berlín
El mausoleo número 22 de de Stahnsdorf, cerca de Berlín, es una visita obligada para los amantes del cine de terror, pues ahí descansa nada menos que F.W. Murnau, creador de Nosferatu. Así que mientras la gente cuerda aprovecha para ir a Benidorm a concentrarse en playas que parecen el metro de Madrid en hora punta, yo he aprovechado el período vacacional para venir a la capital alemana, a pesar de mi desconocimiento total del idioma de la Merkel, en el que sólo sé decir “Das Leben der Anderen” y poco más.
En julio alguien tuvo la misma idea, para robar el cráneo del cadáver del legendario realizador (que víctima de una maldición murió prematuramente al igual que el cámara y el protagonista del clásico vampírico). Por lo visto para utilizarlo para un ritual satánico, así que no me extraña que los vigilantes mirasen con cara inquisitiva a un español con pinta de desequilibrado que fotografiaba emocionado el nicho.
Mi favorito, el periplo de un matrimonio roto porque como es bien sabido en una noche se dividió la ciudad en dos sectores. El marido, enamorado hasta los huesos de su esposa, se quedó en la zona occidental, pero ella estaba atrapada en la parte oriental sin poder salir.
Tiempo más tarde, el hombre conoció a una dama físicamente idéntica a su señora perdida. O al menos bastante parecida. Contrajo matrimonio inmediatamente con ella. A continuación, puesto que desde su parte sí que podían pasar con libertad al otro lado, decidieron realizar un rápido viaje a la zona comunista.
¿Sería una peli romántica? Depende del punto de vista desde el que se contara. Si se hace desde el de la chica engañada, daría lugar a un thriller, pues la desdichada se despertó en el bloque soviético, ¡sin papeles! Y el que se suponía que era el hombre de su vida, sólo la quería por el interés. Es que los tíos somos todos iguales.
Mariel Hemingway, prostituta con corazón
Mariel Hemingway y Sophia Adler encabezarán el reparto de "Holy Whore", la nueva película independiente de la directora Deborah Kampmeier.
Rupert Everett se arrepiente de haber buscado tener el cuerpo perfecto
El actor británico Rupert Everett ha asegurado que las exigencias físicas de la industria cinematográfica le han pasado factura hasta el punto de sentirse hoy “casi inválido”. El intérprete, conocido por títulos como “La boda de mi mejor amigo”, reveló que los años dedicados a esculpir su físico para determinados papeles acabaron provocándole problemas musculoesqueléticos.