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Biografía

Wim Wenders

Wim Wenders

75 años

Wim Wenders

Nació el 14 de Agosto de 1945 en Dusseldorf, Alemania

Premios: 4 Festival de Cannes (más 2 premios)

El viajero intelectual

25 Octubre 2011

Wim Wenders ha llegado a estar considerado como un realizador marginal alemán, lo que no le impide ser un cineasta poético que fascina a los intelectuales, aunque no siempre le comprendan.

Nacido en Dusseldorf, Alemania, el 14 agosto de 1945, Wim Wenders es uno de los herederos del Joven Cine de su país. Un autor vanguardista y cosmopolita, que ha recibido influencias de la cultura popular americana y de cineastas tan dispares como Michelangelo Antonioni, Nicholas Ray y Yasujiro Ozu, o del escritor germano Peter Handke. Tras estudiar Medicina y Filosofía, tuvo que aprender el arte fílmico en la Cinemateca Francesa al no ser admitido en el famoso IDHEC de París. Matriculado después en la recién creada Escuela Superior de Cine y Televisión de Munich, se diplomó como Director y realizó seis cortos, al mismo tiempo que ejercería la crítica cinematográfica (Filmkritik, Die Suddeutsche Zeitung) y de música rock. De formación católica, es doctor en Teología.

Su primer largometraje, Summer in the City (1970), es un original paseo por el ambiente urbano con referencias a la América contemporánea, que anunciaría su temática posterior y la cual tuvo su culminación estético-narrativa en la road movie más famosa de Wenders: París, Texas, con la que ganó la Palma de Oro del Festival de Cannes de 1984. Sin embargo, en la década anterior había realizado una trilogía siguiendo los principios del Nuevo Cine alemán: Alicia en las ciudades (1974), Movimiento en falso (1975) y En el curso del tiempo (1976), todas películas interpretadas por el actor Rüdiger Vogler, y en las que mostraba sus inquietudes filosóficas. Con estos filmes inicia un singular itinerario moral y existencial, a modo de viaje interior y físico, con personajes en tránsito y en búsqueda de su identidad, que él mismo expresaría con estas palabras: “El movimiento es la fórmula narrativa que más conviene al cine”.

Preocupado por la marginación y desaparición progresiva de la individualidad, como se aprecia en El miedo del portero ante el penalti (1971), Wim Wenders continuó su reflexión sobre la personalidad creadora y la crisis del cine de autor con El estado de las cosas, película realizada en Portugal y con la que obtuvo el León de Oro del Festival de Venecia de 1982.

Aunque poseía la firma Road Movies, que produjo para su habitual guionista Peter Handke La mujer zurda, y él dirigió la obra escénica “Por las ciudades”, Wenders estaba algo desarraigado del cine de su país. Por eso rodó su thriller más célebre, El amigo americano (1977), según una novela de Patricia Highsmith, con Bruno Ganz, Samuel Fuller, Dennis Hopper y Nicholas Ray como protagonistas. Más tarde se instalaría en Estados Unidos para realizar nuevos homenajes: la película dedicada a Ray Relámpago sobre agua (Nick’s Movie, 1980), que captó la agonía de este gran realizador, y al cine “negro” y Dashiell Hammett, con El hombre de Chinatown (1982). En Nueva York crea otra firma productora, la Gray City. Después, fue a Japón para homenajear al maestro Ozu en Tokyo-Ga (1984).

En 1987 regresaría a Alemania para realizar su magistral El cielo sobre Berlín, que tiene una segunda parte, ¡Tan lejos, tan cerca!, 1993. Pero, en el interín aún dirigió otra ambiciosa fábula: su thriller filosófico-futurista Hasta el fin del mundo (1991), donde consolida su peculiar estilo creador, tremendamente minoritario y de difícil intelección, preocupado esencialmente por el campo de la imagen.

El cine de Wim Wenders es poético y simbólico, racional y especulativo, crudo y violento, brillante y sorprendente, experimental e innovador, obtuso y, a veces, hasta pretencioso. Autor atormentado y un tanto enigmático, sus confusas propuestas son esperadas por un público formado por intelectuales que debaten sus películas aunque no las acaben de comprender. Ha realizado también diversos trabajos para televisión y presenta personajes solitarios, desarraigados, con problemas de comunicación, bajo un prisma frío y lírico. En ocasiones, sus filmes contienen toques onírico-surrealistas no exentos de cierto barroquismo y erotismo decadente.

Gran cinéfilo y amante de la música –recuérdese su magistral Lisboa Story (1994), verdadero homenaje al Séptimo Arte, y el documental cubano Buena Vista Social Club (1999)–, en la primera década del siglo XXI, este prolífico realizador ya ha demostrado que es un maestro del cine, con propuestas tan poderosas como Tierra de abundancia (2004), sobre las repercusiones del histórico atentado del 11 de septiembre de 2001, o el documental ficcionado Pina (2011).

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Ganador de 2 premios

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

  • Oso de Oro honorífico
Filmografía
El Papa Francisco: Un hombre de palabra

2018 | Pope Francis: A Man of His Word

Wim Wenders es uno de los grandes del llamado Nuevo Cine Alemán, movimiento renovador del cinematógrafo en su país, surgido allá por los años 70 del pasado siglo. Filosóficamente inquieto, imbuido de humanismo y de búsqueda del sentido de la existencia humana, cristiano, aunque a su aire, ha entregado filmes tan valiosos como París, Texas y El cielo sobre Berlín en el campo de la ficción, aunque también están muy bien considerados sus documentales, como Relámpago sobre agua. Sin embargo en los últimos tiempos los largometrajes dramáticos de Wenders han mermado en interés, mientras que en el terreno documental ha seguido demostrando su valía con Pina (2011) y La sal de la tierra (2014). En este sentido El Papa Francisco: Un hombre de palabra discurre por el buen camino, el cineasta alemán demuestra su sensibilidad y habilidad narrativa. El film, realizado en colaboración con el Vaticano, que ha dado todo tipo de facilidades para su rodaje y libertad sobre el montaje final, es un acercamiento a la figura del Papa Francisco, que incluye declaraciones del pontífice realizadas ex profeso. No se trata de un biopic al uso, sino del perfil de un personaje muy especial, líder espiritual de la Iglesia Católica, pero referente excelso en humanidad para muchas personas que admiran su coraje y preocupación por los más desfavorecidos. Así que la película no consiste en acumular una serie de datos biográficos, sino en poner el foco en alguien excepcional, capaz de sugerir el modo afrontar muchos problemas que aquejan al hombre del siglo XXI, y ante los que no cabe mirar a otro lado, para de este modo ponerse en camino de encontrar la felicidad y la paz. Wenders lo hace trazando un paralelismo entre Jorge Bergoglio, que elige como nombre papal Francisco, y Francisco de Asís, cuyo mensaje en los siglos XII y XIII supuso toda una llamada a la renovación espiritual, a volver a conectar con la persona de Jesús de Nazaret, y su mensaje sencillo y sublime del evangelio. Narrado por el propio Wenders, el documental se dirige a un público amplio, no sólo al creyente. Es más, quizá el fiel católico pueda echar en falta que se aborden algunas cuestiones de su interés, pero claramente el film está realizado más “ad extra” que “ad intra”, puede echarse en falta un tratamiento más espiritual. De modo que se abordan cuestiones como la pobreza, el desprendimiento de las riquezas, la renuncia al poder, la humildad en el gobierno; a tal respecto resultan muy elocuentes el pasaje que recoge uno de los discursos de Francisco a la curia, en que señala con duras palabras los posibles defectos que acechan en su tarea. También vemos su preocupación por los refugiados que buscan una vida mejor, e invita a no tener miedo al inmigrante. O habla de problemas acuciantes, como el cambio climático y el cuidado de la naturaleza, que ha tratado en su encíclica “Laudato Si”. E invita de modo muy elocuente a escuchar, escuchar, escuchar al otro, frente a la tentación de imponer el propio pensamiento sin apertura al del interlocutor. Wenders tiene la habilidad de estructurar muy bien la narración, que se sigue con gran interés, y de incluir imágenes que muchos espectadores pueden desconocer, como el espectáculo artístico audiovisual de luz y color sobre la fachada del Vaticano, que invitaba a admirar la maravilla de la creación. Quizá, en su deseo de abarcar mucho y no dejar fuera cuestiones polémicas, incluye algunas un poco con calzador, como la célebre y espontánea declaración en el avión papal sobre los gays –“¿quién soy yo para juzgar?”– o las referentes a los casos de pederastia que involucran a sacerdotes, que de por sí probablemente podían dar para un documental monográfico. Pero el conjunto resulta sugerente, y hace atractivo el modo en que Francisco ejerce su papel de sucesor de Pedro.

7/10
Inmersión

2017 | Submergence

Albert Einstein es un genio absoluto de la ciencia. Pero se considera en torno a 1915 su época más creativa, con sus experimentos visuales que le permitieron formular la naturaleza también material de la luz y la teoría de la relatividad general. Por supuesto siguió siendo grande después, pero ya no fue lo mismo. Con los directores de cine ocurre lo mismo, o al menos eso podría decirse de Wim Wenders tras el visionado de Inmersión. Esto no es París, Texas o El cielo sobre Berlín, de hace tres décadas, pero se nota que hay un buen cineasta detrás, con un enorme dominio de la cámara. Y que le interesa la historia que tiene entre manos. El amor obliga con frecuencia a sumergirse en las profundidades, lugares oscuros, el hades. Es lo que les ocurre a James y Danielle, que se conocen y enamoran en un hotelito idílico en la costa normanda. Ella es biomatemática que investiga en las profundidades del océano los orígenes de la vida, y a la que aguarda la inmersión en un pequeño submarino, junto a otros dos colegas, al fondo del mar, con riesgo de su vida, hay que recabar datos en una zona donde si algo sale mal, no habrá rescate posible. Él también debe sumergirse en aguas oscuras, las del yihadismo. Espía del servicio secreto británico, con la tapadera de experto en potabilización del agua, será capturado por terroristas radicales que lo someten a mil vejaciones para que confiese su identidad. En uno y otro caso, la fe y el amor, al otro, a la otra, al trabajo, al mundo, les sostiene. Se trata de una película bien realizada, que advierte acerca de dos amenazas bien concretas ante las que el mundo no puede cerrar los ojos, el cambio climático y el cuidado del planeta, y el fanatismo del islam radical. Wenders alterna con acierto el tiempo compartido de los protagonistas, con los pasajes de la separación forzosa que luego viven, en que uno y otra sufren por no poder verse mientras se enfrentan a duras pruebas, aunque vivan una especie de singular comunión, la que permite el amor. Los actores, Alicia Vikander y James McAvoy, saben plasmar bien esas emociones.

6/10
Los hermosos días de Aranjuez

2017 | Les beaux jours d'Aranjuez

El escritor austríaco y también ocasional cineasta Peter Handke estuvo muy ligado a los comienzos de la carrera fílmica de Wim Wenders, el director alemán adaptó su novela El miedo del portero ante el penalti, y luego, como guionista, entregó los libretos de Falso movimiento, y sobre todo, su mejor colaboración, Cielo sobre Berlín. Ahora Wenders dirige Los hermosos días de Aranjuez, que adapta una pieza teatral de Handke, que intenta ser una reflexión sobre la creación artística y las relaciones amorosas hombre-mujer, ¿qué fue antes?, parece preguntarse, a medida que se va intensificando la simbiosis. Un autor, quizá una representación del propio Handke, se enfrenta a la máquina de escribir, mientras imagina una pieza, la conversación entre un hombre y una mujer un día de verano, en una terracita al aire libre, mientras sopla una ligera brisa, cuyo sonido se registra y amplifica en algunos momentos. Y disertan sobre cómo fue la primera vez que ella estuvo con un hombre, y ella contesta divagando con un lenguaje más o menos poético, así se muestra su diferente sensibilidad. La luz, las sombras, los cuerpos, los rayos, el aire, la arcilla, los cuerpos, un columpio... son elementos que se mencionan en frases premiosas y pronunciadas con solemnidad. Quizá se puede incluir en el debe de Wenders intentar arriesgar con una propuesta diferente, saltando del escritor a la pareja, pero lo que entrega son omnipresentes diálogos interminables y engolados, en que se supone que el hombre es provocativo en sus cuestiones, mientras que la mujer sabe ofrecer respuestas simbólicas hablando de sentimientos más profundos que la pura relación física. Pero en fin, exige el visionado del film exige armarse de paciencia, y la experiencia no resulta satisfactoria, se tiene la sensación de haber sido testigo de un pedante ejercicio de estilo. Menos mal que a la hora de seleccionar canciones –la máquina de discos del escritor–, Wenders sigue mostrando su buen gusto musical, lo que incluye la inesperada presencia al piano de Nick Cave.

3/10
Todo saldrá bien

2015 | Every Thing Will Be Fine

Tomas Eldan es escritor. Vive un poco para adentro y tiene problemas con su novia Sara. Además está inmerso en su tercera novela y busca inspiración, por lo que ha dejado unos días a Sara y se ha marchado al campo, a la nieve. Durante esos dias un hecho trágico marcará su existencia: por accidente atropella y mata con su coche a un niño pequeño... El prestigioso cineasta Wim Wenders decidió dirigir este guión de Bjørn Olaf Johannessen, tras la buena impresión que le causó la anterior película del guionista noruego, Nowhere Man. Ambos se adentran en una historia trágica que habla de la culpa, de la búsqueda de sentido ante las adversidades y de que, pase lo que pase, la vida sigue su curso, las estaciones se suceden, los años pasan. Y hay que reponerse, hay que aceptarlo y salir de sí, expresar el amor para seguir viviendo. Pero –por hacer un fácil juego de palabras– la película no cumple del todo con su título. El resultado es discreto. Wenders narra con indudable oficio, pero el lento tempo de la historia, el tono adoptado, cierta opacidad interior de los personajes, hacen todavía más pesaroso el relato, ya de por sí poco atractivo. Todo está cargado de demasiado dolor y tristeza, y eso aunque resulten muy verosímiles (y muy humanas) las relaciones entre personajes especialmente entre Tomas y la madre del niño muerto, con su padre enfermo o, tiempo más tarde, con el adolescente Christopher. Se ve que Todo saldrá bien es un film trabajado técnicamente, con buena fotografía (por mucho que el 3D se empeñe en oscurecerla y estropearla), con una música muy adecuada de Alexandre Desplat, y con planos excelentes, con sutiles fragmentaciones de imagen, que funcionan, que encandilan. Se adivina además un montaje muy elaborado. Pero todo ello, incluidas las buenas interpretaciones (especialmente de James Franco y de Charlotte Gainsbourg), se quedan tan sólo en cortejo de una historia en general poco animante, algo extensa y a ratos aburrida, llena de abatimiento.

4/10
La sal de la Tierra

2014 | The Salt of the Earth

Impactante documental de Wim Wenders sobre el fotógrafo Sebastião Salgado, dirigido al alimón con el hijo de éste, Juliano. El director alemán cuenta cómo le impactó una fotografía de Salgado en una exposición, hasta el punto de comprar una copia y tenerla de modo habitual en la mesa de su despacho. Indagando en el personaje, le fascinó comprobar que se trataba de alguien al que le importaban las personas, lo que podía constatarse en las imágenes de sus grandes proyectos fotográficos, desarrollados a lo largo de más de 40 años. Cuando tuvo oportunidad de conocerle personalmente, no dudó en acometer este film, que no es puramente biográfico, sino que ahonda en lo que supone "escribir con luz", que es lo que etimológicamente significa la palabra "fotografía". Wenders tiene la virtud de aportar los datos biográficos de Sebastião Salgado, la familia que compone –muy interesante saber que tiene un hijo con Down, al que ha dado todo su cariño–, sus padres, la formación en economía orillada para dedicarse a la fotografía, su Brasil natal. Y combinarlos con esa pasión por la fotografía, que tiene desde el principio un componente social, pero que no se queda en consideraciones colectivas, sino que mira a los individuos y sus dramas personales, capta con la cámara lo que tienen dentro, su alma. Los directores se las arreglan para no cansar con las numerosas instantáneas de Sebastião Salgado, en blanco y negro, rítmicamente mostradas, aunque podríamos decir que lo tienen fácil, pues sus fotos de una belleza sobrecogedora. Sobrecogedora porque en escenarios bélicos de refugiados, Bosnia, Ruanda, África en general, vemos personas sufrientes, cadáveres de individuos que, nos damos cuenta, no deberían estar muertos, pero que por las injusticias, promovidas o consentidas, ahí están, cuerpos sin vida. Entendemos que a Sebastião Salgado le pueda acometer el pesimismo e incluso la desesperación al contemplar el horror, y alegra que encuentre un modo de cicatrizar sus heridas con el proyecto "Génesis", la mirada a la naturaleza, también la del lugar en que se crió, aunque quisiéramos que él y nosotros pudiéramos confiar en lo más noble que hay en el espíritu humano, y también, por qué no, en Dios, demasiado ausente en la mirada al mundo de tantos.

7/10
Catedrales de la cultura

2014 | Cathedrals of Culture

Seis grandes cineastas, entre ellos Wim Wenders y Robert Redford, arrojan su escrutadora mirada a seis hermosos espacios arquitectónicos diseñados para gozar de la belleza artística y cultivar el espíritu humano. De modo que observamos la Filarmónica de Berlín, perfecto lugar para interpretar música;el Instituto Salk, moderno centro de investigación; le Biblioteca Nacional de San Petersburgo, donde parece que los libros nos susurran sus líneas; la prisión de Halden, que trata a los presos con humanidad; la Ópera de Oslo; y el centro Popmpidou, donde se diría que convergen todas las artes. Las imágenes son maravillosas, y los distintos discursos narrativos de cada pieza permiten gozar y anhelar una visita a los lugares mostrados.

6/10
Pina

2011 | Pina

Vibrante documental de Wim Wenders -que se torna sentido homenaje a su memoria por su repentina muerte, debida a un cáncer muy avanzado-, sobre la obra coreográfica del gran mito de la danza contemporánea Pina Bausch. Estaba previsto que el director alemán codirigiera la cinta con Bausch, pero finalmente tuvo que acometer la tarea en solitario. Con una habilidad maravillosa, que hace un uso genial de las posibilidades del cine en 3D -cuánta película presentada en este formato no aporta absolutamente nada, podía haber sido rodada perfectamente con técnicas convencionales-, Wenders recoge pasajes de piezas del Tanztheater de Wuppertal, que dirigió Bausch desde 1973. Sus coreografías son de una belleza sobrecogedora, y resulta muy inteligente el modo en que se recoge el testimonio de los bailarines sobre lo que aportó Pina a sus vidas y su arte, pues son presentados ante la cámara sin hablar, lo que intensifica el modo en que el espectador detecta sus sentimientos por dentro, mientras su propia voz en off explica alguna vivencia personal con la gran artista.

6/10
Palermo Shooting

2008 | Palermo Shooting

Finn es un afamado fotógrafo alemán afincado en Düsseldorf. Su trabajo artístico resulta muy apreciado, pero no acaba de estar satisfecho con su vida, y no sólo con los retoques digitales a sus intantáneas, o los reportajes artificiales de famosos para las revistas. En su existencia hay algo parecido al vacío, pero cierta experiencia cercana a la muerte le conducirá hasta Palermo, donde conocerá a una joven restauradora de arte, Flavia, que le ayudará a enfrentarse a verdades a las que no está acostumbrado a mirar. Último largo de ficción hasta la fecha del alemán Wim Wenders, está dedicado a la memoria de Ingmar Bergman y Michelangelo Antonioni, fallecidos el año anterior, y es que en efecto se trata de una reflexión sobre temas muy queridos por ambos cineastas. Retomando las cuestiones trascendentes tratadas en títulos como El cielo sobre Berlín y ¡Tan lejos, tan cerca!, y con imágenes oníricas que también retrotraen a Hasta el fin del mundo, se mira con más o menos profundidad a las tres cosas invisibles en que cree Flavia, la vida, el amor, Dios, y que en Finn cobran relevancia cuando advierte que la muerte le persigue como a cualquiera. Wenders siembra la película de imágenes fascinantes, y utiliza como es habitual muy bien la música y las canciones. La profesión de fotógrafo del protagonista le sirve como metáfora de la muerte, pues detiene la vida de algún modo con las instantáneas, y “shooting” permite el juego de palabras entre “disparar un arma” y “disparar una cámara”. Aunque a ratos la película se estanca, y hay divagaciones no tan poderosas como otras apuntadas en su filmografía previa, Wenders ofrece un título con momentos subyugantes. Campino, líder de la banda de rock punk Die Toten Hosen compone bien al protagonista a pesar de no ser un actor profesional; también destacan Giovanna Mezzogiorno, la restauradora, y el “amigo americano” Dennis Hopper, la muerte, en un curioso papel premonitorio de su propio fallecimiento por cáncer dos años después. En el film interviene haciendo de sí misma Milla Jovovich, en un papel sin acreditar.

6/10
Invisibles

2007 | Los invisibles

7/10
A cada uno su cine

2007 | Chacun son cinéma

Llamando a las puertas del cielo

2005 | Don’t Come Knockin

Howard Spence, actor de westerns, en tiempos fue una celebridad, pero su vida estaba marcada por escándalos y líos de faldas. Ahora, ya cincuentón, tiene problemas con la bebida y sobrevive rodando subproductos de tres al cuarto. Después de una noche de juerga, se replanteará su vida. Decide abandonar el set donde rueda su último film, y parte en busca de su madre, a la que hace mucho que no ve. Ésta le revela una inesperada noticia. Resulta que Howard tiene un hijo cuya existencia desconocía por completo, fruto de uno de sus escarceos amorosos. Howard decide encontrarse con él. Wim Wenders se reencuentra con Sam Shepard, guionista de París, Texas. En esta ocasión, ambos se han encargado de escribir el guión, mientras que Shepard, que también es un excelente actor, interpreta al protagonista, un hombre en busca de su familia y de un sentido para su vida, como Travis, el personaje de Harry Dean Stanton en la citada París, Texas. Este nuevo trabajo recupera el tema de la soledad y la incomunicación y también transcurre por escenarios desérticos. Pero Wenders ya no está tan en forma como entonces, y acude a un tono excesivamente pretencioso. Sus personajes están peor construidos y sus escenas son menos brillantes. Estas pegas lastran un poco una película con fondo interesante, que recuerda en varios elementos a la muy superior Flores rotas, de Jim Jarmusch, también sobre un maduro 'donjuan' en busca del hijo cuya existencia ignoraba y de su propia redención. En cualquier caso, sin ser de lo mejor de Wenders, se sigue con interés y cuenta con un estupendo reparto.

6/10
Tierra de abundancia

2004 | Land of Plenty

Wim Wenders recibió muchas críticas por este drama, porque a pesar de ser alemán analiza las secuelas de los brutales atentados del 11 de septiembre en la sociedad estadounidense. Y lo hace a través de los puntos de vista de dos personajes diametralmente opuestos. Lana, joven cristiana comprometida, regresa a Los Ángeles tras una larga temporada ayudando en una misión en Palestina. En la gran ciudad descubrirá que muchos ciudadanos viven en la más absoluta miseria. Mientras tanto, su tío Paul, se ha vuelto paranoico y trata de evitar nuevos ataques terroristas, recorriendo las calles con su furgoneta, vigilando a cualquier sospechoso, sobre todo si tiene apariencia de musulmán. Win Wenders es uno de los cineastas que mejor han retratado el lado oscuro del sueño americano, como prueban París, Texas, El amigo americano, The Million Dollar Hotel. En lugar de caer en una simplificación fácil del asunto, retratando a los yanquis como belicistas y violentos sin motivo, Wenders muestra la ingenuidad y el miedo de la sociedad estadounidense, su voluntad intervencionista para resolver los problemas mundiales. Y trata de explicar por qué esta última visión suele ser incomprendida por el resto del globo. Prolífico en imágenes magnéticas como es habitual, Wenders también logra excelentes trabajos de la joven Michelle Williams y el veterano John Diehl. Aquí sus hipnóticas imágenes rodadas en digital, cámara en mano, acompañan a Paul patrullando las calles llenas de mendigos y desamparados. Wenders denuncia la falta de cobertura social y los desequilibrios que enturbian en cierto modo los logros del país de la libertad.

6/10
The Blues: The Soul of a Man

2003 | The Soul of a Man

Wim Wenders reconstruye la vida de tres grandes músicos de blues. Aunque son desconocidos para el gran público, los tres hicieron historia en el ámbito de la música blues en los años 20 y 30. Se trata de Skip James, Blind Willie Jonson y J. B. Lenoir. Wenders selecciona multitud de imágenes de archivo, entre las que destacan las declaraciones y actuaciones de los susodichos. Otras veces, Wenders reconstruye momentos claves de la época. Es el primero de siete documentales sobre el blues producidos por Scorsese.

7/10
The Million Dollar Hotel

2000 | The Million Dollar Hotel

Tom Tom (Jeremy Davies), un joven inquieto y servicial, pero desequilibrado. Eloise (Milla Jovovich), desorientada y prostituta a la fuerza. Skinner (Mel Gibson), brutal agente del FBI... Son tres tipos de la galería de personajes del último film del alemán Wim Wenders. Junto a ellos hay otras desconcertantes figuras: un loco que se cree John Lennon, un indio estafador, una cuarentona neurótica, una anciana ida... A todos les une el Hotel de un Millón de Dólares: una pocilga donde malvive este puñado de indeseables y desheredados. Su triste estilo de vida podría cambiar tras la inesperada muerte de Izzy (¿asesinato, suicidio?), un drogadicto que tiene encandilado al edificio entero. Wenders repite algunas ideas de El final de la violencia con un argumento original de Bono, cantante y líder del grupo musical U2, que, por supuesto, también interviene en la vibrante banda sonora. Se trata de una película de atmósfera diferente, que invita a pensar en los problemas de una sociedad cada vez más deshumanizada.

6/10
Buena Vista Social Club

1999 | Buena Vista Social Club

Decir documental, a veces, suena a algo así como ‘aburrido’. No es el caso de este magnífico documento, especie de poema musical y visual que mezcla el arte de un montón de artistas cubanos con sus testimonios personales acerca de su percepción musical y contexto cultural. Con este material el alemán Wim Wenders teje un tapiz maravilloso y logra el prodigio de hacer llegar a gente de toda condición Cuba con su historia, su vida, su música y su gente... Y, por supuesto, la música cubana, que fluye como un río, según explica Ry Cooder, uno de los impulsores del film. Buena Vista Social Club, que fue justo contendiente al Oscar al mejor documental, tiene la virtud de aficionar a la música latina incluso a la persona más recalcitrante. Hagan, si no, la prueba, amigos.

6/10
Willie Nelson at the Teatro

1998 | Willie Nelson at the Teatro

Wim Wenders ofrece diez canciones de Willie Nelson, quien canta en una vieja sala de cine, en el estudio de grabación "El Teatro". El director aprovecha el marco del film para moverse libremente por sus espacios al más puro estilo cine verité.

5/10
El final de la violencia

1997 | The End of Violence

Un productor de cine que debe su fortuna a las películas violentas, vive en una espectacular finca a las afueras de Los Angeles. De pronto, de modo misterioso, su vida se ve amenazada por dos misteriosos desconocidos. Él huye, receloso de su mujer, que cree que le oculta algo. Los dos desconocidos mueren asesinados, pero el crimen ha quedado registrado en vídeo: un sorprendente laboratorio experimental, situado en una colina, viola la intimidad de las personas grabando en cinta todo tipo de sucesos. La excusa es un genérico "por el bien de toda la sociedad". El alemán Wim Wenders demuestra que es perfectamente posible unir el género del thriller (la emoción persiste a lo largo de toda la película) con la invitación a reflexionar. El film parte de la violencia que fabrica un productor cinematográfico (lo encarna un entonado Bill Pullman) para llegar hasta una violencia real, que afecta al protagonista. Recuerda el planteamiento al interesante título de Lawrence Kasdan, Grand Canyon, el alma de la ciudad. El director no escamotea los horribles efectos que engendra la violencia, y explica sin malabarismos cómo está motivada por el egoísmo, el desprecio del individuo, la crueldad. Y dibuja con acierto el interesante personaje de la esposa del protagonista (encantadora Andie MacDowell), que desde una posición frívola se asoma al abismo del mal.

7/10
Lumière y compañía

1995 | Lumière et compagnie

Un grupo muy numeroso de directores, entre los que destacan Theo Angelopoulos, Vicente Aranda, Spike Lee o Liv Ullmann, se reúnen para rodar una película cada uno, con una características muy definidas: utilizando cámaras de la época de los hermanos Lumiere, con una duración de 52 segundos como máximo, empleando la luz natural y sin usar más de tres tomas. Esta peculiar iniciativa se llevó a cabo en 1995, como homenaje a los 100 años que cumplía el cine. El resultado es un insólito y desigual experimento.

4/10
Más allá de las nubes

1995 | Par delà les nuages

Cuatro diferentes historias que tienen el mismo tema central, el amor. Las historias son: "Crónica de un amor que nunca existió", protagonizada por Inés Sastre; "La muchacha, el delito", protagonizada por Sophie Marceau y John Malkovich; "Este cuerpo de barro", protagonizada por Irène Jacob; y "No me busques", protagonizada por Jean Reno. Los diferentes relatos tienen como escenarios Ferrara, Portofino, Aix-en-Provence y París, y están realizadas por dos de los directores más representativos del cine europeo, el italiano Michelangelo Antonioni y el alemán Wim Wenders, que consiguen una atractiva mezcla de estilos.

4/10
A Trick of the Light

1995 | Die Gebrüder Skladanowsky

Historia de los hermanos alemanes Max y Emil Skladanovsky, anteriores a los archiconocidos hermanos Lumière, y cómo idearon el bioscopio, primera versión del proyector de películas. Su invento proyectaba 8 imágenes por segundo. Wim Wenders (París, Texas, El final de la violencia) dirigió este título y especial documento cinematográfico en 1995, y el propio realizador hace un cameo en el film interpretando a un lechero. Curiosamente, Wenders trabajó poco después en el experimento Lumiere y compañía.

5/10
Lisboa Story

1994 | Lisbon Story

En una de sus películas más peculiares, Wim Wenders (París, Texas) ofrece su personal visión de Portugal a través de la historia de un ingeniero de sonido que se traslada a Lisboa para trabajar en una película dirigida por un amigo suyo. Sin embargo, cuando llega a la casa de éste la encuentra vacía. Wenders aprovecha la estancia solitaria del protagonista para enseñarnos de modo muy bello los sonidos de la ciudad lusitana. A la vez, envuelve la narración con interesantes reflexiones acerca de la vida, la muerte, Dios y el cine, con múltiples referencias a la obra de Fernando Pessoa, la figura literaria más importante de Portugal. Destacan la bellísima colaboración musical del grupo Madredeus y la aparición del cineasta Manoel de Oliveira.

6/10
¡Tan lejos, tan cerca!

1993 | In weiter Ferne, so nah!

Wim Wenders retoma los personajes de El cielo sobre Berlín. Y lo hace para ofrecer –con una perspectiva diferente– una arriesgada visión sobre el Berlín posterior a la caída del muro y sobre la propia existencia. La película obtuvo el Gran Premio del Jurado en Cannes 93. El film se inicia con el ángel Cassiel (Otto Sander), que va de un lado a otro de Berlín contemplando la vida de los hombres. No logra entender en muchas ocasiones su comportamiento, y le gustaría poder intervenir para remediar tantos males. Pero su papel se reduce al de observador y mensajero. Hasta que un día salva la vida de una niña y sus anhelos de convertirse en humano para ayudar a los demás se hacen realidad. Pero Cassiel descubrirá pronto que actuar bien no es tan fácil. El cineasta alemán ha dirigido una película profundamente religiosa –Wenders, cristiano, afirma sentirse cercano a Robert Bresson en sus planteamientos trascendentes–, en la que los ángeles son mucho más que una metáfora: son los mensajeros que comunican a Dios con la gente, capaces de ayudar a los hombres ya que están a la vez "tan lejos y tan cerca". El director reivindica sin ambigüedades el papel de la religión en una sociedad en la que –como se dice en el film– "la gente cree que ha conquistado de verdad el mundo, pero es el mundo el que ha conquistado a la gente". Con Hasta el fin del mundo el film comparte la crítica al excesivo consumo de imágenes propio del mundo actual, que hace peligrar el amor, al traer consigo el olvido del 'saber mirar'. Resulta curioso que esta idea –subrayada con la cita de San Mateo "Si tu ojo está sano..."– sea también leitmotiv de Canción de cuna de José Luis Garci, confesado admirador de Wenders. La crítica es apuntillada al mostrarse el negocio de un desalmado, que intercambia videos-porno por armas de la antigua Alemania del Este. Otros sugerentes temas planteados por Wenders son el vacío, la soledad, la dificultad de hacer el bien y la fugacidad del tiempo. La estructura narrativa de la película es decididamente complicada, y se cambia con frecuencia de estilo. Tiene una primera parte en blanco y negro, en la que ofrece la visión global que Cassiel tiene de Berlín, y en la que abunda la voz en off para mostrar el pensamiento de los hombres. Cuando Cassiel se convierte en hombre el film es en color, a no ser que se muestre la visión de otros ángeles, momentos en que se torna al blanco y negro. Aquí hay dos partes bien diferenciadas: el declive del antiguo ángel ante las dificultades, y su empeño –mostrado en formato de thriller– por desbaratar un negocio de armas. Pero la división no es tan simple y el tono ecléctico del film hace que se pase con facilidad de la reflexión profunda a lo dramático o a lo humorístico. Para hacer su film Wenders se sirve de una espléndida fotografía, a veces con nerviosos movimientos de cámara. También recurre a dos bazas que ha demostrado saber usar con creces: la música, que convierte en parte integrante del relato; y el atractivo reparto, que cuenta además con la aparición especial del ex-presidente soviético Mijail Gorbachov.

7/10
Hasta el fin del mundo

1991 | Bis ans Ende der Welt

Una mujer ayuda a unos atracadores de banco a trasladar el botín de uno de sus golpes. Wim Wenders filmó una curiosa "road movie" futurista en muchos paisajes, compuesta por pequeñas historias.

6/10
Notebook on Cities and Clothes

1989 | Aufzeichnungen zu Kleidern und Städten

Reflexiones del director Wim Wenders con el diseñador japonés Yohji Yamamoto sobre los procesos creativos y la relación entre las ciudades, la identidad y el cine en esta era digital.

4/10
El cielo sobre Berlín

1987 | Der Himmel über Berlin

Un ángel se pregunta cómo será eso de ser mortal y tener un cuerpo. Porque aunque acompañar a los humanos y ayudarles en su caminar terreno tiene su encanto, también puede llegar a ser aburrido y Damiel querría algo más, sobre todo después de descubrir la belleza de una acróbata de circo. Hermosísimo film de Wim Wenders, que reflexiona sobre la belleza del ser humano, por su naturaleza espiritual y sobre todo corporal. El film, formalmente muy audaz, fascinó tanto al público que Wenders hizo una fantástica secuela (¡Tan lejos, tan cerca!); y los americanos, no podía ser de otra manera, rodaron un discreto remake titulado City of Angels, con Nicolas Cage y Meg Ryan como protagonistas.

8/10
Tokio-Ga

1985 | Tokio-Ga

Una declaración de amor al cine de Yasujiro Ozu de parte del alemán Wim Wenders, quien no duda en calificar su filmografía de "tesoro sagrado". El director señala cómo nadie ha sabido captar como él la esencia del hombre y las familias corrientes.

7/10
París, Texas

1984 | Paris, Texas

Un tipo es hallado por su hermano en el desierto. No recuerda quién es. En su vida hay puntos oscuros (el abandono de su familia), a los que deberá mirar, por fin, de frente. Wim Wenders, con guión del escritor y actor Sam Shepard, bucea en el alma americana desde su perspectiva europea. Con formato de "road-movie" o película de carretera, planos generales de paisajes desérticos que contrastan con los primeros planos angustiados de los complejos personajes, los diálogos justos, el director alemán ofrece un viaje intelectual y emocional realmente fascinante.

8/10
El hombre de Chinatown

1982 | Hammett

Imaginaria trama de cine negro, en la que se habría visto envuelto el escritor experto en la materia Dashiell Hammett. Éste se ve requerido por un amigo para que le ayude a investigar la desaparición de una prostituta en el barrio chino de San Francisco. Fue producida por Francis Ford Coppola, cuando soñaba en que su productora, Zoetrope, se convertiría en un nuevo estudio donde los artistas podrían desarrollar en paz su genio creativo. Las fallas de esa utopía se pusieron al descubierto en proyectos como este costoso film, dirigido por el alemán Wim Wenders, y definitivamente fallido. Hubo graves diferencias entre el cineasta y Coppola durante el rodaje -se trabajó hasta con doce versiones del guión-, y basta ver la edición final del film para advertir que algo no funcionó en un proyecto ambicioso y de planteamiento atractivo, que precipitaría la quiebra de Zoetrope.

5/10
El estado de las cosas

1982 | Der Stand der Dinge

Una especie de paisaje apocalíptico. Un grupo de personas se pasea por lo que parece un planeta sin atmósfera, quemado por el sol. Pero de la desolación y la estética como virada al dorado, se pasa al blanco y negro puro y duro de lo que es un rodaje de una película. Un equipo de cine film en la costa portuguesa, parece reinar un ambiente agradable y tranquilo. Pero... se quedan sin celuloide. Es un obligado “impasse”, el productor se dispone a viajar a Los Ángeles para resolver el problema, forzado también por la muerte esperada de un amigo enfermo, tal vez su hijo... La espera gris, muestra un paisaje humano, casi tan desolado como el de la película que estaban haciendo. Wim Wenders cuenta que esta película, de esa especie de subgénero que es el cine dentro del cine, nació casualmente, cuando estaba sufriendo el rodaje de su película americana El hombre de Chinatown, producida por Coppola. Una amiga, Isabelle Weingarten, estaba haciendo con el chileno Raoul Ruiz la película El territorio en Portugal, y le habló de que se habían quedado sin película. Como él tenía algunas latas en Berlín, decidió pasar por Lisboa y dejárselas; al ver un rodaje pacífico, muy distinto al de El hombre de Chinatown, y estar él mismo en un “impasse” en dicha película, ideó sobre la marcha hacer una allí, con el mismo equipo de El territorio. Y en efecto, un mes después iniciaba el rodaje de su película, donde jugaba al contraste (película dentro de la película, desolación de ciencia ficción-desolación de la vida real, la tranquila naturaleza frente a la hermosa Lisboa, el viejo mundo y el nuevo mundo...), esas luces y sombras necesarias para pintar cuadros de los que habla en cierto momento un personaje del film. En el esfuerzo por atrapar la vida misma están ahí cineastas auténticos, Samuel Fuller y Roger Corman, seguramente con algunas de sus frases improvisadas. El pasaje inicial dice Wenders que era un homenaje a la serie B, y concretamente a Most Dangerous Man Alive, la última película de Allan Dwan, de 1961. Y curiosamente el último tramo, una especie de homenaje al cine negro, cierra el círculo de acabar con un género, con la idea, muy visual, de la cámara como arma. Con toda seguridad una referencia del film de Wenders, repleto de cinefilia en detalles como la estrella del Paseo de la Fama de Fritz Lang, o la programación de Centauros del desierto en un cine, es La noche americana de François Truffaut.  

6/10
Relámpago sobre agua

1980 | Lightning Over Water

Testamento fílmico del genial director norteamericano Nicholas Ray, rodado al alimón con Win Wenders. El cineasta enfermo de cáncer, reflexiona sobre el cine en compañía de sus amigos.

6/10
El amigo americano

1977 | Der Amerikanische Freund

Adaptación de una de las novelas de Patricia Highsmith con Tom Ripley. Esta vez este frío personaje ofrece a un tipo, enfermo terminal, un trato diabólico: seguridad económica para su familia, a cambio de ejecutar un asesinato. Aunque se resiste, la oferta es tentadora. El director alemán Wim Wenders lleva libremente a la pantalla la obra de Highsmith, y homenajea a sus cineastas americanos favoritos concediendo pequeños papeles a Nicholas Ray y Samuel Fuller. Dennis Hopper pone cara a Tom Ripley.

7/10
En el curso del tiempo

1976 | Im Lauf der Zeit

Bruno es un ingeniero experto en salas y proyectores de cine, que recorre los cines en la frontera entre Alemania occidental y oriental. Prácticamente vive en la caravana donde tiene todos los artilugios que requiere su profesión. El tipo acogerá a Robert, desorientado vitalmente y que acomete lo que parece un intento suicida al lanzarse con su auto en el río Elba. Larga y curiosa road movie en blanco y negro de Wim Wenders, que crea una atmófera lánguida muy adecuada a su descripción de las existencias de unos personajes desnortados y solitarios.

6/10
Movimiento en falso

1975 | Falsche Bewegung

Adaptación libre de “Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister”, de Goethe, donde Wim Wenders trabaja con varios de sus colaboradores habituales: el guionista Peter Handke, el director de fotografía Robby Müller, su actor fetiche Rüdiger Vogler. La escena de arranque, un tipo encerrado en su apartamento, como enclaustrado, que rompe el cristal de la ventana en una especie de gesto extremo por conectar con lo que en el mundo es distinto de él mismo (o sea, casi todo), ya apunta el tema clave de la película. La trama sigue a este personaje, Wilhelm, un escritor desnortado, aburrido y apático, que no encuentra alicientes a la vida, ni sabe qué debería atrapar con su pluma. Su madre, que le ve en ese estado casi de sonámbulo, le compra un billete de tren a Bonn, y le embarca en ese viaje, donde la compañía de libros como “La educación sentimental” de Flaubert deberían servirle de inspiración. En el viaje, que simbólicamente le va a llevar de las zonas llanas del país a las montañosas, va a conocer a varios personajes: un anciano de pasado oscuro, que limosnea con Mignon, una adolescente muda, malabarista; una actriz de aspecto fascinante; un gordito empleado; el dueño de una casa con tendencias suicidas. En cierto momento parece establecerse una especie de comunión entre ellos, pero aquello deviene efímero, al final queda la inevitable soledad. El título del film indica con claridad que todo ha sido “un movimiento en falso”. Con un tono plomizo y poco optimista, se atrapa el vacío del protagonista, esa incapacidad de amar, de salir de sí. Wenders hace un magnífico uso de la música, y le funcionan muy bien los planos de personajes paseando, y que sin embargo da la sensación de que no avanzan, un perfecto y desesperante inmovilismo. La película supuso el debut en la pantalla de Nastassja Kinski, hija de Klaus Kinski, que contaba entonces catorce años. Explica Wenders que la descubrió en una discoteca, no sabía quién era su padre, y que “tenía un no sé qué en la mirada y en su forma de moverse y de saltar todo el tiempo. (...) Era evidente, desde que vimos las primeras tomas, que sería una actriz.” La joven tiene presencia y naturalidad, y logra revestir de cierta inocencia la escena en que el protagonista la confunde con otra mujer, al verla desnuda en su dormitorio. Aunque el director estaba muy contento también de poder trabajar con Hanna Schygulla, la musa de Fassbinder, no quedó contento con su actuación, y lo vio “como una especie de fracaso por mi parte”.

6/10
Alicia en las ciudades

1974 | Alice in den Städten

Phil es un reportero alemán, que prepara un artículo para una publicación, recorriendo Nueva York y alrededores. Acompañado siempre de su máquina Polaroid, toma sugerentes instantáneas, pero el caso es que el tiempo pasa y no tiene nada escrito. Su editor le insta a volver a Alemania y entregar su artículo. En el aeropuerto coincide con una mujer y su hijita Alicia. Como hay huelga de controladores aéreos, deben retrasar el viaje y pernoctar un hotel. Cuando quiere darse cuenta, Phil encuentra una nota de la mujer, en que le cuenta que ha ido a tratar de resolver sus problemas conyugales, y le ruega que marcha a Amsterdam con Alicia, ella se reunirá con ellos más tarde. Phil acepta, pero luego la madre no llega a Amsterdam. Obligado a cargar con la niña, trata de dar con el paradero de la abuela, aunque las pistas que ofrece Alicia para encontrarla son escasas. Sensible película de Wim Wenders, recorrida por un poderoso aliento poético. Tiene formato de "road movie", y presenta elementos de la experiencia viajera de Wenders por Estados Unidos, quien maneja bien cierto minimalismo, hasta el original final, un plano estupendo del tren, y que nos da cuenta de que Phil tiene su artículo. Cuenta el cineasta que la trama se la sugirió "Memphis", una canción de Chuck Berry, aunque también toma elementos de "Carta breve para un largo adiós", un relato de Peter Handke. Con gran habilidad el director va delineando los lazos cada vez más fuertes entre Phil y Alicia. Curiosamente, antes de rodar el film, Wenders vio Luna de papel de Peter Bogdanovich, y le entró el pánico, pues le pareció que tenía demasiados elementos en común con su proyecto. Le tranquilizaría su buen amigo Samuel Fuller, que le animó a tener en cuenta que "hay sólo un puñado de historias", y todas son variación de ellas. Protagoniza la cinta uno de los actores emblemáticos de Wenders, Rüdiger Vogler, al que da réplica la pequeña Yella Rottländer, que había aparecido en otro trabajo del director, del que no estaba muy satisfecho, La letra escarlata.

7/10
La letra escarlata (1973)

1973 | Der Scharlachrote Buchstabe

Adaptación de Wim Wenders de la clasica novela del norteamericano Nathaniel Hawthorne. En la puritana ciudad de Salem, una mujer adúltera es obligada a llevar cosida en la ropa una gran letra ‘A’ en color rojo que le señala como pecadora. Madre de una niña por esa relación, Hester Prynne siempre ha ocultado la identidad de su amante. Elías Querejeta produjo este film de época sobre la hipocresía moral, que se diría atípico en Wenders. Como otros de sus trabajos, le sirve para ahondar en los vaivenes amorosos del ser humano.

5/10
El miedo del portero ante el penalti

1972 | Die Angst des Tormanns beim Elfmeter

Adaptación a cargo de Wim Wenders de la novela de Peter Handke, sobre un deportista profesional desubicado existencialmente, después de fallar como portero de un equipo de fútbol a la hora de detener un penalti. Tal situación se convierte en manos del director alemán en eficaz metáfora de la angustia que puede llegar a dominar al ser humano.

6/10
Summer in the City

1970 | Summer in the City

Hans sale de la cárcel y vaga por las calles de Berlín enfrentado al frío invernal y a su gélida y solitaria alma. Se trata del film que supuso la graduación del alemán Wim Wenders en la Academia de Cine y Televisión, donde ya están presentes sus inquietudes existenciales y su pasión por la música, y donde colabora su habitual operador de cámara Robby Müller.

6/10
El Papa Francisco: Un hombre de palabra

2018 | Pope Francis: A Man of His Word

Wim Wenders es uno de los grandes del llamado Nuevo Cine Alemán, movimiento renovador del cinematógrafo en su país, surgido allá por los años 70 del pasado siglo. Filosóficamente inquieto, imbuido de humanismo y de búsqueda del sentido de la existencia humana, cristiano, aunque a su aire, ha entregado filmes tan valiosos como París, Texas y El cielo sobre Berlín en el campo de la ficción, aunque también están muy bien considerados sus documentales, como Relámpago sobre agua. Sin embargo en los últimos tiempos los largometrajes dramáticos de Wenders han mermado en interés, mientras que en el terreno documental ha seguido demostrando su valía con Pina (2011) y La sal de la tierra (2014). En este sentido El Papa Francisco: Un hombre de palabra discurre por el buen camino, el cineasta alemán demuestra su sensibilidad y habilidad narrativa. El film, realizado en colaboración con el Vaticano, que ha dado todo tipo de facilidades para su rodaje y libertad sobre el montaje final, es un acercamiento a la figura del Papa Francisco, que incluye declaraciones del pontífice realizadas ex profeso. No se trata de un biopic al uso, sino del perfil de un personaje muy especial, líder espiritual de la Iglesia Católica, pero referente excelso en humanidad para muchas personas que admiran su coraje y preocupación por los más desfavorecidos. Así que la película no consiste en acumular una serie de datos biográficos, sino en poner el foco en alguien excepcional, capaz de sugerir el modo afrontar muchos problemas que aquejan al hombre del siglo XXI, y ante los que no cabe mirar a otro lado, para de este modo ponerse en camino de encontrar la felicidad y la paz. Wenders lo hace trazando un paralelismo entre Jorge Bergoglio, que elige como nombre papal Francisco, y Francisco de Asís, cuyo mensaje en los siglos XII y XIII supuso toda una llamada a la renovación espiritual, a volver a conectar con la persona de Jesús de Nazaret, y su mensaje sencillo y sublime del evangelio. Narrado por el propio Wenders, el documental se dirige a un público amplio, no sólo al creyente. Es más, quizá el fiel católico pueda echar en falta que se aborden algunas cuestiones de su interés, pero claramente el film está realizado más “ad extra” que “ad intra”, puede echarse en falta un tratamiento más espiritual. De modo que se abordan cuestiones como la pobreza, el desprendimiento de las riquezas, la renuncia al poder, la humildad en el gobierno; a tal respecto resultan muy elocuentes el pasaje que recoge uno de los discursos de Francisco a la curia, en que señala con duras palabras los posibles defectos que acechan en su tarea. También vemos su preocupación por los refugiados que buscan una vida mejor, e invita a no tener miedo al inmigrante. O habla de problemas acuciantes, como el cambio climático y el cuidado de la naturaleza, que ha tratado en su encíclica “Laudato Si”. E invita de modo muy elocuente a escuchar, escuchar, escuchar al otro, frente a la tentación de imponer el propio pensamiento sin apertura al del interlocutor. Wenders tiene la habilidad de estructurar muy bien la narración, que se sigue con gran interés, y de incluir imágenes que muchos espectadores pueden desconocer, como el espectáculo artístico audiovisual de luz y color sobre la fachada del Vaticano, que invitaba a admirar la maravilla de la creación. Quizá, en su deseo de abarcar mucho y no dejar fuera cuestiones polémicas, incluye algunas un poco con calzador, como la célebre y espontánea declaración en el avión papal sobre los gays –“¿quién soy yo para juzgar?”– o las referentes a los casos de pederastia que involucran a sacerdotes, que de por sí probablemente podían dar para un documental monográfico. Pero el conjunto resulta sugerente, y hace atractivo el modo en que Francisco ejerce su papel de sucesor de Pedro.

7/10
Los hermosos días de Aranjuez

2017 | Les beaux jours d'Aranjuez

El escritor austríaco y también ocasional cineasta Peter Handke estuvo muy ligado a los comienzos de la carrera fílmica de Wim Wenders, el director alemán adaptó su novela El miedo del portero ante el penalti, y luego, como guionista, entregó los libretos de Falso movimiento, y sobre todo, su mejor colaboración, Cielo sobre Berlín. Ahora Wenders dirige Los hermosos días de Aranjuez, que adapta una pieza teatral de Handke, que intenta ser una reflexión sobre la creación artística y las relaciones amorosas hombre-mujer, ¿qué fue antes?, parece preguntarse, a medida que se va intensificando la simbiosis. Un autor, quizá una representación del propio Handke, se enfrenta a la máquina de escribir, mientras imagina una pieza, la conversación entre un hombre y una mujer un día de verano, en una terracita al aire libre, mientras sopla una ligera brisa, cuyo sonido se registra y amplifica en algunos momentos. Y disertan sobre cómo fue la primera vez que ella estuvo con un hombre, y ella contesta divagando con un lenguaje más o menos poético, así se muestra su diferente sensibilidad. La luz, las sombras, los cuerpos, los rayos, el aire, la arcilla, los cuerpos, un columpio... son elementos que se mencionan en frases premiosas y pronunciadas con solemnidad. Quizá se puede incluir en el debe de Wenders intentar arriesgar con una propuesta diferente, saltando del escritor a la pareja, pero lo que entrega son omnipresentes diálogos interminables y engolados, en que se supone que el hombre es provocativo en sus cuestiones, mientras que la mujer sabe ofrecer respuestas simbólicas hablando de sentimientos más profundos que la pura relación física. Pero en fin, exige el visionado del film exige armarse de paciencia, y la experiencia no resulta satisfactoria, se tiene la sensación de haber sido testigo de un pedante ejercicio de estilo. Menos mal que a la hora de seleccionar canciones –la máquina de discos del escritor–, Wenders sigue mostrando su buen gusto musical, lo que incluye la inesperada presencia al piano de Nick Cave.

3/10
La sal de la Tierra

2014 | The Salt of the Earth

Impactante documental de Wim Wenders sobre el fotógrafo Sebastião Salgado, dirigido al alimón con el hijo de éste, Juliano. El director alemán cuenta cómo le impactó una fotografía de Salgado en una exposición, hasta el punto de comprar una copia y tenerla de modo habitual en la mesa de su despacho. Indagando en el personaje, le fascinó comprobar que se trataba de alguien al que le importaban las personas, lo que podía constatarse en las imágenes de sus grandes proyectos fotográficos, desarrollados a lo largo de más de 40 años. Cuando tuvo oportunidad de conocerle personalmente, no dudó en acometer este film, que no es puramente biográfico, sino que ahonda en lo que supone "escribir con luz", que es lo que etimológicamente significa la palabra "fotografía". Wenders tiene la virtud de aportar los datos biográficos de Sebastião Salgado, la familia que compone –muy interesante saber que tiene un hijo con Down, al que ha dado todo su cariño–, sus padres, la formación en economía orillada para dedicarse a la fotografía, su Brasil natal. Y combinarlos con esa pasión por la fotografía, que tiene desde el principio un componente social, pero que no se queda en consideraciones colectivas, sino que mira a los individuos y sus dramas personales, capta con la cámara lo que tienen dentro, su alma. Los directores se las arreglan para no cansar con las numerosas instantáneas de Sebastião Salgado, en blanco y negro, rítmicamente mostradas, aunque podríamos decir que lo tienen fácil, pues sus fotos de una belleza sobrecogedora. Sobrecogedora porque en escenarios bélicos de refugiados, Bosnia, Ruanda, África en general, vemos personas sufrientes, cadáveres de individuos que, nos damos cuenta, no deberían estar muertos, pero que por las injusticias, promovidas o consentidas, ahí están, cuerpos sin vida. Entendemos que a Sebastião Salgado le pueda acometer el pesimismo e incluso la desesperación al contemplar el horror, y alegra que encuentre un modo de cicatrizar sus heridas con el proyecto "Génesis", la mirada a la naturaleza, también la del lugar en que se crió, aunque quisiéramos que él y nosotros pudiéramos confiar en lo más noble que hay en el espíritu humano, y también, por qué no, en Dios, demasiado ausente en la mirada al mundo de tantos.

7/10
Catedrales de la cultura

2014 | Cathedrals of Culture

Seis grandes cineastas, entre ellos Wim Wenders y Robert Redford, arrojan su escrutadora mirada a seis hermosos espacios arquitectónicos diseñados para gozar de la belleza artística y cultivar el espíritu humano. De modo que observamos la Filarmónica de Berlín, perfecto lugar para interpretar música;el Instituto Salk, moderno centro de investigación; le Biblioteca Nacional de San Petersburgo, donde parece que los libros nos susurran sus líneas; la prisión de Halden, que trata a los presos con humanidad; la Ópera de Oslo; y el centro Popmpidou, donde se diría que convergen todas las artes. Las imágenes son maravillosas, y los distintos discursos narrativos de cada pieza permiten gozar y anhelar una visita a los lugares mostrados.

6/10
Pina

2011 | Pina

Vibrante documental de Wim Wenders -que se torna sentido homenaje a su memoria por su repentina muerte, debida a un cáncer muy avanzado-, sobre la obra coreográfica del gran mito de la danza contemporánea Pina Bausch. Estaba previsto que el director alemán codirigiera la cinta con Bausch, pero finalmente tuvo que acometer la tarea en solitario. Con una habilidad maravillosa, que hace un uso genial de las posibilidades del cine en 3D -cuánta película presentada en este formato no aporta absolutamente nada, podía haber sido rodada perfectamente con técnicas convencionales-, Wenders recoge pasajes de piezas del Tanztheater de Wuppertal, que dirigió Bausch desde 1973. Sus coreografías son de una belleza sobrecogedora, y resulta muy inteligente el modo en que se recoge el testimonio de los bailarines sobre lo que aportó Pina a sus vidas y su arte, pues son presentados ante la cámara sin hablar, lo que intensifica el modo en que el espectador detecta sus sentimientos por dentro, mientras su propia voz en off explica alguna vivencia personal con la gran artista.

6/10
Palermo Shooting

2008 | Palermo Shooting

Finn es un afamado fotógrafo alemán afincado en Düsseldorf. Su trabajo artístico resulta muy apreciado, pero no acaba de estar satisfecho con su vida, y no sólo con los retoques digitales a sus intantáneas, o los reportajes artificiales de famosos para las revistas. En su existencia hay algo parecido al vacío, pero cierta experiencia cercana a la muerte le conducirá hasta Palermo, donde conocerá a una joven restauradora de arte, Flavia, que le ayudará a enfrentarse a verdades a las que no está acostumbrado a mirar. Último largo de ficción hasta la fecha del alemán Wim Wenders, está dedicado a la memoria de Ingmar Bergman y Michelangelo Antonioni, fallecidos el año anterior, y es que en efecto se trata de una reflexión sobre temas muy queridos por ambos cineastas. Retomando las cuestiones trascendentes tratadas en títulos como El cielo sobre Berlín y ¡Tan lejos, tan cerca!, y con imágenes oníricas que también retrotraen a Hasta el fin del mundo, se mira con más o menos profundidad a las tres cosas invisibles en que cree Flavia, la vida, el amor, Dios, y que en Finn cobran relevancia cuando advierte que la muerte le persigue como a cualquiera. Wenders siembra la película de imágenes fascinantes, y utiliza como es habitual muy bien la música y las canciones. La profesión de fotógrafo del protagonista le sirve como metáfora de la muerte, pues detiene la vida de algún modo con las instantáneas, y “shooting” permite el juego de palabras entre “disparar un arma” y “disparar una cámara”. Aunque a ratos la película se estanca, y hay divagaciones no tan poderosas como otras apuntadas en su filmografía previa, Wenders ofrece un título con momentos subyugantes. Campino, líder de la banda de rock punk Die Toten Hosen compone bien al protagonista a pesar de no ser un actor profesional; también destacan Giovanna Mezzogiorno, la restauradora, y el “amigo americano” Dennis Hopper, la muerte, en un curioso papel premonitorio de su propio fallecimiento por cáncer dos años después. En el film interviene haciendo de sí misma Milla Jovovich, en un papel sin acreditar.

6/10
Llamando a las puertas del cielo

2005 | Don’t Come Knockin

Howard Spence, actor de westerns, en tiempos fue una celebridad, pero su vida estaba marcada por escándalos y líos de faldas. Ahora, ya cincuentón, tiene problemas con la bebida y sobrevive rodando subproductos de tres al cuarto. Después de una noche de juerga, se replanteará su vida. Decide abandonar el set donde rueda su último film, y parte en busca de su madre, a la que hace mucho que no ve. Ésta le revela una inesperada noticia. Resulta que Howard tiene un hijo cuya existencia desconocía por completo, fruto de uno de sus escarceos amorosos. Howard decide encontrarse con él. Wim Wenders se reencuentra con Sam Shepard, guionista de París, Texas. En esta ocasión, ambos se han encargado de escribir el guión, mientras que Shepard, que también es un excelente actor, interpreta al protagonista, un hombre en busca de su familia y de un sentido para su vida, como Travis, el personaje de Harry Dean Stanton en la citada París, Texas. Este nuevo trabajo recupera el tema de la soledad y la incomunicación y también transcurre por escenarios desérticos. Pero Wenders ya no está tan en forma como entonces, y acude a un tono excesivamente pretencioso. Sus personajes están peor construidos y sus escenas son menos brillantes. Estas pegas lastran un poco una película con fondo interesante, que recuerda en varios elementos a la muy superior Flores rotas, de Jim Jarmusch, también sobre un maduro 'donjuan' en busca del hijo cuya existencia ignoraba y de su propia redención. En cualquier caso, sin ser de lo mejor de Wenders, se sigue con interés y cuenta con un estupendo reparto.

6/10
Tierra de abundancia

2004 | Land of Plenty

Wim Wenders recibió muchas críticas por este drama, porque a pesar de ser alemán analiza las secuelas de los brutales atentados del 11 de septiembre en la sociedad estadounidense. Y lo hace a través de los puntos de vista de dos personajes diametralmente opuestos. Lana, joven cristiana comprometida, regresa a Los Ángeles tras una larga temporada ayudando en una misión en Palestina. En la gran ciudad descubrirá que muchos ciudadanos viven en la más absoluta miseria. Mientras tanto, su tío Paul, se ha vuelto paranoico y trata de evitar nuevos ataques terroristas, recorriendo las calles con su furgoneta, vigilando a cualquier sospechoso, sobre todo si tiene apariencia de musulmán. Win Wenders es uno de los cineastas que mejor han retratado el lado oscuro del sueño americano, como prueban París, Texas, El amigo americano, The Million Dollar Hotel. En lugar de caer en una simplificación fácil del asunto, retratando a los yanquis como belicistas y violentos sin motivo, Wenders muestra la ingenuidad y el miedo de la sociedad estadounidense, su voluntad intervencionista para resolver los problemas mundiales. Y trata de explicar por qué esta última visión suele ser incomprendida por el resto del globo. Prolífico en imágenes magnéticas como es habitual, Wenders también logra excelentes trabajos de la joven Michelle Williams y el veterano John Diehl. Aquí sus hipnóticas imágenes rodadas en digital, cámara en mano, acompañan a Paul patrullando las calles llenas de mendigos y desamparados. Wenders denuncia la falta de cobertura social y los desequilibrios que enturbian en cierto modo los logros del país de la libertad.

6/10
The Blues: The Soul of a Man

2003 | The Soul of a Man

Wim Wenders reconstruye la vida de tres grandes músicos de blues. Aunque son desconocidos para el gran público, los tres hicieron historia en el ámbito de la música blues en los años 20 y 30. Se trata de Skip James, Blind Willie Jonson y J. B. Lenoir. Wenders selecciona multitud de imágenes de archivo, entre las que destacan las declaraciones y actuaciones de los susodichos. Otras veces, Wenders reconstruye momentos claves de la época. Es el primero de siete documentales sobre el blues producidos por Scorsese.

7/10
Buena Vista Social Club

1999 | Buena Vista Social Club

Decir documental, a veces, suena a algo así como ‘aburrido’. No es el caso de este magnífico documento, especie de poema musical y visual que mezcla el arte de un montón de artistas cubanos con sus testimonios personales acerca de su percepción musical y contexto cultural. Con este material el alemán Wim Wenders teje un tapiz maravilloso y logra el prodigio de hacer llegar a gente de toda condición Cuba con su historia, su vida, su música y su gente... Y, por supuesto, la música cubana, que fluye como un río, según explica Ry Cooder, uno de los impulsores del film. Buena Vista Social Club, que fue justo contendiente al Oscar al mejor documental, tiene la virtud de aficionar a la música latina incluso a la persona más recalcitrante. Hagan, si no, la prueba, amigos.

6/10
Willie Nelson at the Teatro

1998 | Willie Nelson at the Teatro

Wim Wenders ofrece diez canciones de Willie Nelson, quien canta en una vieja sala de cine, en el estudio de grabación "El Teatro". El director aprovecha el marco del film para moverse libremente por sus espacios al más puro estilo cine verité.

5/10
El final de la violencia

1997 | The End of Violence

Un productor de cine que debe su fortuna a las películas violentas, vive en una espectacular finca a las afueras de Los Angeles. De pronto, de modo misterioso, su vida se ve amenazada por dos misteriosos desconocidos. Él huye, receloso de su mujer, que cree que le oculta algo. Los dos desconocidos mueren asesinados, pero el crimen ha quedado registrado en vídeo: un sorprendente laboratorio experimental, situado en una colina, viola la intimidad de las personas grabando en cinta todo tipo de sucesos. La excusa es un genérico "por el bien de toda la sociedad". El alemán Wim Wenders demuestra que es perfectamente posible unir el género del thriller (la emoción persiste a lo largo de toda la película) con la invitación a reflexionar. El film parte de la violencia que fabrica un productor cinematográfico (lo encarna un entonado Bill Pullman) para llegar hasta una violencia real, que afecta al protagonista. Recuerda el planteamiento al interesante título de Lawrence Kasdan, Grand Canyon, el alma de la ciudad. El director no escamotea los horribles efectos que engendra la violencia, y explica sin malabarismos cómo está motivada por el egoísmo, el desprecio del individuo, la crueldad. Y dibuja con acierto el interesante personaje de la esposa del protagonista (encantadora Andie MacDowell), que desde una posición frívola se asoma al abismo del mal.

7/10
Más allá de las nubes

1995 | Par delà les nuages

Cuatro diferentes historias que tienen el mismo tema central, el amor. Las historias son: "Crónica de un amor que nunca existió", protagonizada por Inés Sastre; "La muchacha, el delito", protagonizada por Sophie Marceau y John Malkovich; "Este cuerpo de barro", protagonizada por Irène Jacob; y "No me busques", protagonizada por Jean Reno. Los diferentes relatos tienen como escenarios Ferrara, Portofino, Aix-en-Provence y París, y están realizadas por dos de los directores más representativos del cine europeo, el italiano Michelangelo Antonioni y el alemán Wim Wenders, que consiguen una atractiva mezcla de estilos.

4/10
A Trick of the Light

1995 | Die Gebrüder Skladanowsky

Historia de los hermanos alemanes Max y Emil Skladanovsky, anteriores a los archiconocidos hermanos Lumière, y cómo idearon el bioscopio, primera versión del proyector de películas. Su invento proyectaba 8 imágenes por segundo. Wim Wenders (París, Texas, El final de la violencia) dirigió este título y especial documento cinematográfico en 1995, y el propio realizador hace un cameo en el film interpretando a un lechero. Curiosamente, Wenders trabajó poco después en el experimento Lumiere y compañía.

5/10
Lisboa Story

1994 | Lisbon Story

En una de sus películas más peculiares, Wim Wenders (París, Texas) ofrece su personal visión de Portugal a través de la historia de un ingeniero de sonido que se traslada a Lisboa para trabajar en una película dirigida por un amigo suyo. Sin embargo, cuando llega a la casa de éste la encuentra vacía. Wenders aprovecha la estancia solitaria del protagonista para enseñarnos de modo muy bello los sonidos de la ciudad lusitana. A la vez, envuelve la narración con interesantes reflexiones acerca de la vida, la muerte, Dios y el cine, con múltiples referencias a la obra de Fernando Pessoa, la figura literaria más importante de Portugal. Destacan la bellísima colaboración musical del grupo Madredeus y la aparición del cineasta Manoel de Oliveira.

6/10
¡Tan lejos, tan cerca!

1993 | In weiter Ferne, so nah!

Wim Wenders retoma los personajes de El cielo sobre Berlín. Y lo hace para ofrecer –con una perspectiva diferente– una arriesgada visión sobre el Berlín posterior a la caída del muro y sobre la propia existencia. La película obtuvo el Gran Premio del Jurado en Cannes 93. El film se inicia con el ángel Cassiel (Otto Sander), que va de un lado a otro de Berlín contemplando la vida de los hombres. No logra entender en muchas ocasiones su comportamiento, y le gustaría poder intervenir para remediar tantos males. Pero su papel se reduce al de observador y mensajero. Hasta que un día salva la vida de una niña y sus anhelos de convertirse en humano para ayudar a los demás se hacen realidad. Pero Cassiel descubrirá pronto que actuar bien no es tan fácil. El cineasta alemán ha dirigido una película profundamente religiosa –Wenders, cristiano, afirma sentirse cercano a Robert Bresson en sus planteamientos trascendentes–, en la que los ángeles son mucho más que una metáfora: son los mensajeros que comunican a Dios con la gente, capaces de ayudar a los hombres ya que están a la vez "tan lejos y tan cerca". El director reivindica sin ambigüedades el papel de la religión en una sociedad en la que –como se dice en el film– "la gente cree que ha conquistado de verdad el mundo, pero es el mundo el que ha conquistado a la gente". Con Hasta el fin del mundo el film comparte la crítica al excesivo consumo de imágenes propio del mundo actual, que hace peligrar el amor, al traer consigo el olvido del 'saber mirar'. Resulta curioso que esta idea –subrayada con la cita de San Mateo "Si tu ojo está sano..."– sea también leitmotiv de Canción de cuna de José Luis Garci, confesado admirador de Wenders. La crítica es apuntillada al mostrarse el negocio de un desalmado, que intercambia videos-porno por armas de la antigua Alemania del Este. Otros sugerentes temas planteados por Wenders son el vacío, la soledad, la dificultad de hacer el bien y la fugacidad del tiempo. La estructura narrativa de la película es decididamente complicada, y se cambia con frecuencia de estilo. Tiene una primera parte en blanco y negro, en la que ofrece la visión global que Cassiel tiene de Berlín, y en la que abunda la voz en off para mostrar el pensamiento de los hombres. Cuando Cassiel se convierte en hombre el film es en color, a no ser que se muestre la visión de otros ángeles, momentos en que se torna al blanco y negro. Aquí hay dos partes bien diferenciadas: el declive del antiguo ángel ante las dificultades, y su empeño –mostrado en formato de thriller– por desbaratar un negocio de armas. Pero la división no es tan simple y el tono ecléctico del film hace que se pase con facilidad de la reflexión profunda a lo dramático o a lo humorístico. Para hacer su film Wenders se sirve de una espléndida fotografía, a veces con nerviosos movimientos de cámara. También recurre a dos bazas que ha demostrado saber usar con creces: la música, que convierte en parte integrante del relato; y el atractivo reparto, que cuenta además con la aparición especial del ex-presidente soviético Mijail Gorbachov.

7/10
Notebook on Cities and Clothes

1989 | Aufzeichnungen zu Kleidern und Städten

Reflexiones del director Wim Wenders con el diseñador japonés Yohji Yamamoto sobre los procesos creativos y la relación entre las ciudades, la identidad y el cine en esta era digital.

4/10
El cielo sobre Berlín

1987 | Der Himmel über Berlin

Un ángel se pregunta cómo será eso de ser mortal y tener un cuerpo. Porque aunque acompañar a los humanos y ayudarles en su caminar terreno tiene su encanto, también puede llegar a ser aburrido y Damiel querría algo más, sobre todo después de descubrir la belleza de una acróbata de circo. Hermosísimo film de Wim Wenders, que reflexiona sobre la belleza del ser humano, por su naturaleza espiritual y sobre todo corporal. El film, formalmente muy audaz, fascinó tanto al público que Wenders hizo una fantástica secuela (¡Tan lejos, tan cerca!); y los americanos, no podía ser de otra manera, rodaron un discreto remake titulado City of Angels, con Nicolas Cage y Meg Ryan como protagonistas.

8/10
Tokio-Ga

1985 | Tokio-Ga

Una declaración de amor al cine de Yasujiro Ozu de parte del alemán Wim Wenders, quien no duda en calificar su filmografía de "tesoro sagrado". El director señala cómo nadie ha sabido captar como él la esencia del hombre y las familias corrientes.

7/10
El estado de las cosas

1982 | Der Stand der Dinge

Una especie de paisaje apocalíptico. Un grupo de personas se pasea por lo que parece un planeta sin atmósfera, quemado por el sol. Pero de la desolación y la estética como virada al dorado, se pasa al blanco y negro puro y duro de lo que es un rodaje de una película. Un equipo de cine film en la costa portuguesa, parece reinar un ambiente agradable y tranquilo. Pero... se quedan sin celuloide. Es un obligado “impasse”, el productor se dispone a viajar a Los Ángeles para resolver el problema, forzado también por la muerte esperada de un amigo enfermo, tal vez su hijo... La espera gris, muestra un paisaje humano, casi tan desolado como el de la película que estaban haciendo. Wim Wenders cuenta que esta película, de esa especie de subgénero que es el cine dentro del cine, nació casualmente, cuando estaba sufriendo el rodaje de su película americana El hombre de Chinatown, producida por Coppola. Una amiga, Isabelle Weingarten, estaba haciendo con el chileno Raoul Ruiz la película El territorio en Portugal, y le habló de que se habían quedado sin película. Como él tenía algunas latas en Berlín, decidió pasar por Lisboa y dejárselas; al ver un rodaje pacífico, muy distinto al de El hombre de Chinatown, y estar él mismo en un “impasse” en dicha película, ideó sobre la marcha hacer una allí, con el mismo equipo de El territorio. Y en efecto, un mes después iniciaba el rodaje de su película, donde jugaba al contraste (película dentro de la película, desolación de ciencia ficción-desolación de la vida real, la tranquila naturaleza frente a la hermosa Lisboa, el viejo mundo y el nuevo mundo...), esas luces y sombras necesarias para pintar cuadros de los que habla en cierto momento un personaje del film. En el esfuerzo por atrapar la vida misma están ahí cineastas auténticos, Samuel Fuller y Roger Corman, seguramente con algunas de sus frases improvisadas. El pasaje inicial dice Wenders que era un homenaje a la serie B, y concretamente a Most Dangerous Man Alive, la última película de Allan Dwan, de 1961. Y curiosamente el último tramo, una especie de homenaje al cine negro, cierra el círculo de acabar con un género, con la idea, muy visual, de la cámara como arma. Con toda seguridad una referencia del film de Wenders, repleto de cinefilia en detalles como la estrella del Paseo de la Fama de Fritz Lang, o la programación de Centauros del desierto en un cine, es La noche americana de François Truffaut.  

6/10
Relámpago sobre agua

1980 | Lightning Over Water

Testamento fílmico del genial director norteamericano Nicholas Ray, rodado al alimón con Win Wenders. El cineasta enfermo de cáncer, reflexiona sobre el cine en compañía de sus amigos.

6/10
El amigo americano

1977 | Der Amerikanische Freund

Adaptación de una de las novelas de Patricia Highsmith con Tom Ripley. Esta vez este frío personaje ofrece a un tipo, enfermo terminal, un trato diabólico: seguridad económica para su familia, a cambio de ejecutar un asesinato. Aunque se resiste, la oferta es tentadora. El director alemán Wim Wenders lleva libremente a la pantalla la obra de Highsmith, y homenajea a sus cineastas americanos favoritos concediendo pequeños papeles a Nicholas Ray y Samuel Fuller. Dennis Hopper pone cara a Tom Ripley.

7/10
En el curso del tiempo

1976 | Im Lauf der Zeit

Bruno es un ingeniero experto en salas y proyectores de cine, que recorre los cines en la frontera entre Alemania occidental y oriental. Prácticamente vive en la caravana donde tiene todos los artilugios que requiere su profesión. El tipo acogerá a Robert, desorientado vitalmente y que acomete lo que parece un intento suicida al lanzarse con su auto en el río Elba. Larga y curiosa road movie en blanco y negro de Wim Wenders, que crea una atmófera lánguida muy adecuada a su descripción de las existencias de unos personajes desnortados y solitarios.

6/10
Alicia en las ciudades

1974 | Alice in den Städten

Phil es un reportero alemán, que prepara un artículo para una publicación, recorriendo Nueva York y alrededores. Acompañado siempre de su máquina Polaroid, toma sugerentes instantáneas, pero el caso es que el tiempo pasa y no tiene nada escrito. Su editor le insta a volver a Alemania y entregar su artículo. En el aeropuerto coincide con una mujer y su hijita Alicia. Como hay huelga de controladores aéreos, deben retrasar el viaje y pernoctar un hotel. Cuando quiere darse cuenta, Phil encuentra una nota de la mujer, en que le cuenta que ha ido a tratar de resolver sus problemas conyugales, y le ruega que marcha a Amsterdam con Alicia, ella se reunirá con ellos más tarde. Phil acepta, pero luego la madre no llega a Amsterdam. Obligado a cargar con la niña, trata de dar con el paradero de la abuela, aunque las pistas que ofrece Alicia para encontrarla son escasas. Sensible película de Wim Wenders, recorrida por un poderoso aliento poético. Tiene formato de "road movie", y presenta elementos de la experiencia viajera de Wenders por Estados Unidos, quien maneja bien cierto minimalismo, hasta el original final, un plano estupendo del tren, y que nos da cuenta de que Phil tiene su artículo. Cuenta el cineasta que la trama se la sugirió "Memphis", una canción de Chuck Berry, aunque también toma elementos de "Carta breve para un largo adiós", un relato de Peter Handke. Con gran habilidad el director va delineando los lazos cada vez más fuertes entre Phil y Alicia. Curiosamente, antes de rodar el film, Wenders vio Luna de papel de Peter Bogdanovich, y le entró el pánico, pues le pareció que tenía demasiados elementos en común con su proyecto. Le tranquilizaría su buen amigo Samuel Fuller, que le animó a tener en cuenta que "hay sólo un puñado de historias", y todas son variación de ellas. Protagoniza la cinta uno de los actores emblemáticos de Wenders, Rüdiger Vogler, al que da réplica la pequeña Yella Rottländer, que había aparecido en otro trabajo del director, del que no estaba muy satisfecho, La letra escarlata.

7/10
El miedo del portero ante el penalti

1972 | Die Angst des Tormanns beim Elfmeter

Adaptación a cargo de Wim Wenders de la novela de Peter Handke, sobre un deportista profesional desubicado existencialmente, después de fallar como portero de un equipo de fútbol a la hora de detener un penalti. Tal situación se convierte en manos del director alemán en eficaz metáfora de la angustia que puede llegar a dominar al ser humano.

6/10
Summer in the City

1970 | Summer in the City

Hans sale de la cárcel y vaga por las calles de Berlín enfrentado al frío invernal y a su gélida y solitaria alma. Se trata del film que supuso la graduación del alemán Wim Wenders en la Academia de Cine y Televisión, donde ya están presentes sus inquietudes existenciales y su pasión por la música, y donde colabora su habitual operador de cámara Robby Müller.

6/10
Tierra de abundancia

2004 | Land of Plenty

Wim Wenders recibió muchas críticas por este drama, porque a pesar de ser alemán analiza las secuelas de los brutales atentados del 11 de septiembre en la sociedad estadounidense. Y lo hace a través de los puntos de vista de dos personajes diametralmente opuestos. Lana, joven cristiana comprometida, regresa a Los Ángeles tras una larga temporada ayudando en una misión en Palestina. En la gran ciudad descubrirá que muchos ciudadanos viven en la más absoluta miseria. Mientras tanto, su tío Paul, se ha vuelto paranoico y trata de evitar nuevos ataques terroristas, recorriendo las calles con su furgoneta, vigilando a cualquier sospechoso, sobre todo si tiene apariencia de musulmán. Win Wenders es uno de los cineastas que mejor han retratado el lado oscuro del sueño americano, como prueban París, Texas, El amigo americano, The Million Dollar Hotel. En lugar de caer en una simplificación fácil del asunto, retratando a los yanquis como belicistas y violentos sin motivo, Wenders muestra la ingenuidad y el miedo de la sociedad estadounidense, su voluntad intervencionista para resolver los problemas mundiales. Y trata de explicar por qué esta última visión suele ser incomprendida por el resto del globo. Prolífico en imágenes magnéticas como es habitual, Wenders también logra excelentes trabajos de la joven Michelle Williams y el veterano John Diehl. Aquí sus hipnóticas imágenes rodadas en digital, cámara en mano, acompañan a Paul patrullando las calles llenas de mendigos y desamparados. Wenders denuncia la falta de cobertura social y los desequilibrios que enturbian en cierto modo los logros del país de la libertad.

6/10
City of Angels

1998 | City of Angels

Ángeles. Espíritus puros que viven una felicidad inefable y ayudan al hombre en el trance de la muerte, sin nunca forzar su libertad. Seth es uno de ellos. Pese a su dicha, se pregunta con frecuencia cómo será la naturaleza humana. Sobre todo en un aspecto que no puede ni imaginar: el corporal. Tocar, oler, saborear... amar a una mujer. El encuentro con Maggie, una bella y competente doctora, torturada porque no pudo salvar a uno de sus pacientes, acrecienta su anhelo de ser humano. Cassiel, un compañero ángel, le explica que Dios les ha dejado la opción de convertirse en humanos; pero una vez tomada la decisión, el resultado es definitivo. Seth deberá elegir. El guión resalta interesantes contrastes. El mundo sereno de los ángeles con el ajetreo humano; la profesión médica que busca salvar vidas con el misterio inexorable de la muerte; sanar corazones con amar de corazón; el ajetreo de la planificación con la quietud de la simple contemplación. Se muestra la biblioteca a modo de santuario donde resaltan los pensamientos de los humanos, sus reflexiones, su goce de la belleza; es el sitio donde más próximos se encuentran hombres y ángeles. El deseo de Seth por conocer el amor entre hombre y mujer ayuda a subrayar la especial belleza que encierra; aunque el film no aborde claramente el matrimonio. Mostrar el dolor como parte integrante y misteriosa de la realidad humana resulta, también, muy sugerente. Falta quizá al film un pelín de brío. No acaba de dar Silberling (Casper) con el ritmo para contar una historia tan especial. Pero la emotividad de lo narrado es tan fuerte que se supera el escollo. La atención la acaparan Seth y Maggie –inspirados Nicolas Cage y Meg Ryan– que tienen escenas compartidas memorables, como la de su primer encuentro en el hospital. Menos presencia tienen personajes como Cassiel, mero comparsa, o Messenger, un ex ángel. La música y las canciones que acompañan al film son muy hermosas. No en vano se escucha el tema de U2 "If Would Send His Angels".

6/10
Notebook on Cities and Clothes

1989 | Aufzeichnungen zu Kleidern und Städten

Reflexiones del director Wim Wenders con el diseñador japonés Yohji Yamamoto sobre los procesos creativos y la relación entre las ciudades, la identidad y el cine en esta era digital.

4/10

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