Zona friki
Los periodistas de cine también metemos (mucho) la pata
En un primer momento, descubrir que ponen mal mi nombre en Amazon, donde reseñan el libro “Miau, Miau, Miau. Los gatos en el cine” me ha sacado de mis casillas. ¿Tan difícil es leer mi nombre? Pero luego he pensado que al fin y al cabo este error ocurre de forma habitual. Me ha pasado desde que iba al colegio, pues ya entonces cuando pasaban lista era José Luis Sánchez.
Mi mayor fallo fue con mi queridísima Maribel Verdú hace un porrón de años. Siempre me ha gustado esta actriz, que con el paso del tiempo ha ido a más; cada vez interpreta mejor. Pues bien, la veo en un acto de presentación de un festival y le digo a mi acompañante. “Jo, ¿has visto a la Verdú? Está buenísima”. Miro tras de mí y ahí estaba ella, lo había escuchado todo y se mondaba de risa. ¡Menos mal que no dije nada grosero! Por suerte, es bastante simpática.
Durante un encuentro con gentes de la industria, puse a caldo a Adrian Lyne, director especializado en películas escandalosas. “¿Por qué tanta obsesión con el sexo en sus películas?”, le pregunté. “Sólo un diez por ciento de cada una tiene secuencias tórridas, pero la gente sólo se queda con eso”, argumentó el hombre. “Es que el otro 90 por ciento, en fin, no acaba de funcionar”, le dije. Ahora pienso que me pasé tres pueblos, pues cuando contemplo los bodrios que ruedan sus sustitutos en el campo del cine erótico le echo de menos. O sea que si te tragas la horripilante 50 sombras de Grey, piensas que 9 semanas y media al menos estaba bien contada, y tenía buenas interpretaciones. Otros vendrán que bueno te harán.
Durante una entrega de premios del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC) estuve un rato con Juanjo Artero, nominado ese año como actor secundario por No habrá paz para los malvados. Cuando terminé me di cuenta de que durante toda la conversación no me había dirigido a él por su nombre, sino como “Javi”. Pronto recordé que así se llamaba el personaje que interpretó de chaval en Verano azul, por lo que inconscientemente me equivoqué. Juanjo, si me lees, ¡realmente Javi era mi ídolo infantil!
Cuando me siento, el jefe de prensa me trae a Peter Sarsgaard, estupendo actor al que ya entonces admiraba de títulos como El precio de la verdad, o Plan de vuelo: desaparecida. Pero, ¿salía en la película? Yo ni le había visto. Así que tuve que disimular y empezar la conversación como si lo tuviera todo bajo control. Fue un poco como en la escena del junket de prensa de Notting Hill. No pregunté si aparecían caballos en la peli de milagro. “¿Se ha sentido identificado con su personaje?”. “No”, respondió. “¿Por qué no?”. “Porque es un alienígena malvado del espacio exterior”, respondió. Eso me hizo caer. Resulta que era el malo de la peli, pero aparecía tan maquillado que ni le había reconocido.
Lo último del mundo del cine
Quentin Tarantino no tiene prisa en rodar
Quentin Tarantino ya tiene terminado el guion de su décima película, pero todavía no tiene prisa por llevarlo a la pantalla. El director de "Pulp Fiction" confirmó su situación durante su aparición en el programa británico "The Graham Norton Show", donde explicó que antes de regresar al cine quiere probar suerte en el teatro y tomarse un respiro.
La doble ganadora del Oscar Hilary Swank espera su tercer hijo
Hilary Swank ampliará la familia que ha formado con su marido, el empresario Philip Schneider.