Entrevistas
Una increíble transformación
Johnny Depp se mete a gángster y Scott Cooper, el director de "Black Mass. Estrictamente criminal", nos lo cuenta
El cine de gánsgteres es casi tan genuinamente americano como el western. La última muestra del subgénero se basa en hechos reales, la increíble historia del confidente del FBI gangsteril James 'Whitey' Bulger, encarnado por Johhny Depp, y que llega de la mano de Scott Cooper. Tuve ocasión de hablar con él de su película “Black Mass. Estrictamente criminal” en la pasada edición del Festival de San Sebastián.
Las historias de gángsteres han sido muy visitadas por el cine. ¿Qué quería aportar Scott Cooper con la suya?
Era un desafío, porque algunas de mis películas favoritas son del género gangsteril. Pero yo no estaba haciendo una película de gángsteres. Yo con Black Mass. Estrictamente crininal estaba haciendo en apariencia una película sobre criminales que son seres humanos, pero mi enfoque fue hacer una película sobre seres humanos que resultan ser criminales. La diferencia es muy grande.
Pero sea justo o no, sé que es inevitable que acaben comparando mi película con algunas de las mejores películas que jamás realizadas. Y me consuelo diciéndome que es sólo mi tercera película. Seguro que Coppola y Scorsese tenían más muescas en su cinturón cuando hicieron sus obras de arte. Sería una locura compararme con ellos, porque son unos genios.
Pero sí le han comparado con Scorsese. ¿Le halaga, le produce respeto?
Hay recursos como la voz en off que usa Scorsese, o el montaje paralelo al que recurre Coppola. ¿Son tal vez homenajes?
En este caso podía haber hecho una miniserie de ocho horas, pero sólo tenía dos. No voy a negar las influencias, claro está. Pero también tengo una deuda con Jean-Pierre Melville, los hermanos Dardenne, o Kurosawa. Y la música es parte de mi vocabulario cinematográfico. En cualquier caso las comparaciones me halagan, y seguramente Coppola es mi cineasta favorito. Sobre todo La conversación.
¿Cómo ha sido el proceso de investigación y documentación?
En esta historia la verdad es muy escurridiza. Las versiones de Bulger y del FBI son muy diferentes. Y la de John Connolly también difiere. Encima, no estábamos haciendo un documental. Pienso que el público no acude a ver una película como ésta buscando los hechos. Quiere encontrar una verdad psicológica. Humanidad, emociones. Para conocer los hechos existe un documental estupendo. Pero trabajé con los dos autores del libro en que me basé, ambos reporteros del Boston Globe, que cubrieron la historia durante muchos años. Hablé también con el FBI y con Fred Wyshak, el fiscal. Todos ellos vieron el guión y mostraron su aprobación. Desde su punto de vista dábamos una visión bastante realista de lo que ocurrió.
Dicho esto, quiere decir que cuando mis dos hijas tienen una pelea, y una tira del pelo a la otra, que le paga dándole una patada, a la hora de contármelo enseguida tengo dos versiones de la historia.
La película es larga, pero da la sensación de que podía haberlo sido aún más, algunos temas como la simpatía de Bulger por el IRA apenas quedan apuntados. ¿Hay algún material rodado o no que querría haber incluido?
Hay muchas cosas que me habría gustado desarrollar, pero sólo habrían cabido en una serie de televisión. Quería mencionar el apoyo de Bulger al IRA, y cómo eso condujo a su caída. Una escena que se cayó del montaje definitivo, pero que me hubiera gustado mantener, es una escena con negros afroamericanos que trajeron al sur de Boston en autobuses, lo que no gustó nada a los vecinos. La idea es que acudieran a los colegios, para terminar con la segregación, y hubo mucha oposición. Lo rodé, pero no está ahí porque no encajaba bien en la narrativa de la película, aunque era un buen material.
En las historias de gángsteres suele tener una importancia importante la familia, que precisamente ayuda a humanizar a los personajes. En el caso de Bulger algunos lazos de sangre se rompen muy rápido. ¿No tenía miedo de que estas circunstancias dieran pie a un personaje muy frío?
La familia es un tema muy importante. Sobre todo para los católicos en el sur de Boston. Me habría gustado explorar mejor la relación entre Jimmy Bulger y su hermano Billy. Pero apenas existe información sobre esa relación. Me habría expuesto a críticas y tal vez a una querella si hubiera ido en esa dirección, porque estaría especulando. Y hablamos de una ciudad entonces pequeña, en que se conocían todos.
Quizá el vínculo entre Bulger y Connolly sustituye a esos lazos familiares, resulta más fuerte que el que pueda unirlos al FBI u otros organismos o instituciones.
¿Cómo ve la sociedad americana los trapicheos del FBI, que se muestran con frecuencia en el cine?
Parece que estuvieran aceptados como poco menos que inevitables.
Bueno, lo que cuento ocurrió de verdad. La política y el crimen con frecuencia convergen, ocurre desde luego en Estados Unidos, supongo que también en España, quizá sea inevitable. Sería diferente si me lo hubiera inventado, pero se trata del mayor escándalo en la historia del FBI, y está documentado.
En esta ocasión su nombre no figura en los créditos como guionista.
Un director siempre está involucrado en el guión. También en su escritura.
Hacia el final de la película ha incluido un plano de Bulger sentado en el banco de una iglesia. ¿Por qué? Y en ese sentido, me gustaría que glosara un poco el título de la película, Black Mass.
Black Mass se refiere al modo en que yo interpreté los sucesos que se describen en la película. Son como una masa negra y cancerígena, que afecta a la ciudad de Boston, pero también al interior del FBI. Para algunos tendrá un sentido religioso [“mass” puede traducirse como “masa”, pero también como “misa”]. La iglesia forma parte importante en la vida de las familias de los católicos de Boston. De modo que parece un lugar adecuado para que empiece a pedir perdón por sus pecados. Aunque por supuesto no tengo ni idea de si algo así pudo ocurrir. Lo más seguro es que no.
¿Qué opina de las reacciones airadas de los personajes reales ante Black Mass. Estrictamente criminal?
Pienso que es buena señal que no se hayan quedado callados. Aunque no creo que Jimmy Bulger la haya visto, ya que está en la cárcel. Y no me importa lo que digan los otros, especialmente los criminales.
Pero al FBI tampoco parece que le haya gustado...
Deberé tener cuidado no vaya a tener una inspección de Hacienda... (risas)
Y la ciudad de Boston, ¿cómo ha reaccionado?
Sí que me preocupan las víctimas y sus familias. En lo relativo al personaje de Deborah Hussey, que interpreta Juno Temple, me gustó leer en The Guardian que a su hermano Stephen le parecía que no habíamos dado una visión romántica o con glamour de Bulger.
Algunos críticos dicen que es demasiado pronto para contar esta historia, pero pienso que Scorsese tampoco se distanció en el tiempo de los hechos que le inspiraron parte de Infiltrados, y lo mismo ocurría con la serie Brotherhood. Yo me pregunto, ¿cuándo ha pasado suficiente tiempo? Desde luego lo que no tengo interés es en hacer un cine demasiado pendiente de no molestar, que se cubre las espaldas a toda costa.
Como espectador, a mí me gusta ver un cine que me provoca, me emociona, me hace sentir incómodo. Y eso mismo deseo conseguirlo con mis películas.
Dedicar tantos años a un proyecto debe hacer casi inevitable empatizar con Bulger. ¿Cómo evitar dar un halo romántico a un criminal?
He intentado ser lo más imparcial posible. Y no me gusta mostrar la violencia como si fuera un ballet, con movimientos de cámara glamourosos, sino de modo realista. Las películas que hacen eso no me interesan. Dejan de emocionarme en ese preciso instante. En cambio, ver un vídeo real de unos jóvenes afroamericanos perseguidos por la policía, eso me toca, es realidad pura.
¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con Johnny Depp, tras hacerlo con Jeff Bridges o Christian Bale?
Ha sido increíble. El proceso de los tres para entrar y quedarse dentro del personaje es muy diferente. Típicamente, Johhny siempre se transforma físicamente para todos sus papeles. Eduardo Manostijeras, Ed Wood, Sweeney Todd, Jack Sparrow... Sabía que se transformaría físicamente para parecerse a Bulger. Y al final de la película ves imágenes de Bulger tomadas con cámaras de seguridad y adviertes el parecido. Pero la transformación psicológica y emocional de Johnny es lo que de verdad te encandila. Porque es muy fino, muy profundo, y la interpretación sale del alma. El personaje que ves en la pantalla resulta completamente opuesto a como él es en la realidad.
¿Sobre qué personaje real le gustaría hacer una película?
Me encantaría rodar una película sobre el último día en la vida de Elvis Presley.
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